Unidad I
I. Concepto de Nomenclatura
La nomenclatura es la estructura del arancel las tasas arancelarias determinan el monto
de la tarifa que grava los bienes importados (o, en ocasiones, exportados).
La nomenclatura posibilita la descripción de los productos de manera concisa e
inequívoca. En consecuencia, es un instrumento idóneo para propósitos y políticas muy
diversas.
Como aspecto importante a tener en cuenta, debe señalarse la necesidad de los
importadores y exportadores de contar con una nomenclatura eficiente que permita una
aplicación uniforme y transparente de las diversas políticas que dependen de ella. Una
nomenclatura que sea eficiente es indispensable a fin de evitar el tratamiento
discriminatorio entre operadores y en consecuencia, evitar la distorsión de la
competencia.
Asimismo, la nomenclatura desempeña un papel importante para las autoridades
gubernamentales, dado que es la base para:
la política arancelaria
la compilación de estadísticas
las negociaciones comerciales internacionales
diversas políticas internas
Teniendo en cuenta lo anterior, la elección correcta de la nomenclatura resulta esencial.
En 1958, se basaba en la Nomenclatura de Bruselas, establecida bajo los auspicios del
CCA. La Nomenclatura de Bruselas llamada luego la nomenclatura del Consejo de
cooperación Aduanera (CCA) ha sido reemplazada recientemente por el Convenio
Internacional sobre el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de
Mercancías, que entró en vigor el 1º de enero de 1988.
La nomenclatura del Sistema Armonizado (SA) se ha transformado rápidamente en el
modelo mundial de las nomenclaturas aduaneras.
La nomenclatura del SA esta estructurada por 21 Secciones, las que se dividen en 96
Capítulos que contienen un total de 1.224 partidas de cuatro dígitos. Los primeros dos
Dígitos del número de la partida son los de la posición de cuatro dígitos, mientras que
los dígitos quinto y sexto identifican los niveles inferiores de subdivisión de la partida.
La nomenclatura del SA es adecuada tanto para fines aduaneros como estadísticos,
porque contiene límites y definiciones claras del alcance de los 5,205 códigos de seis
dígitos. El gran número de subdivisiones implica que las necesidades esenciales con
respecto a las diferencias en las tasas arancelarias y a fines de información estadística se
cumplen ya al nivel de seis dígitos. No obstante, es posible que un país o una unión
aduanera incrementen el número de dígitos más allá del sexto y creen subdivisiones
adicionales si ello les es necesario para atender las diferencias arancelarias, los
requerimientos estadísticos, o para asegurar la aplicación correcta de otras políticas.
La gestión del SA corresponde a la Organización Mundial de Aduanas con sede en
Bruselas y en su seno se ha creado el Comité especial de la Nomenclatura del SA, en el
que participan todas las Partes Contratantes. Dicho Comité elabora recomendaciones
que sirven para la actualización de la Nomenclatura del SA cada cuatro o cinco años, a
fin de tener en cuenta los cambios en los productos y en el comercio.
1.1 OBJETIVOS DE LA NOMENCLATURA ARANCELARIA:
Facilitar el comercio internacional
Simplificar las negociaciones comerciales
Utilizan un lenguaje aduanero común
Permiten la comparación de los aranceles nacionales
Facilitan las estadísticas del comercio internacional
1.2 ANTECEDENTES DE LAS NOMENCLATURA EVOLUCION DE LAS
NOMENCLATURAS ARANCELARIAS
Antiguamente las nomenclaturas arancelarias consistían en simples listas de mercancías
empíricamente organizadas, algunas veces ordenadas en orden alfabético con la
indicación de los gravámenes referentes a las mercancías enumeradas o bien exentas de
tales gravámenes.
A medida que incrementaba la importancia del comercio internacional, la aparición de
nuevos productos en el mercado mundial, bajo diversas denominaciones, diferentes
características y en razón del desarrollo del proteccionismo a través de las aduanas,
estos esquemas originarios se tornaron cada vez más complejos, surgiendo la necesidad
de adecuarlos acordes con las demandas del comercio mundial.
Las listas ordenadas alfabéticamente, se sustituyeron por agrupaciones de mercancías
categorizadas según: la naturaleza, características físicas, utilización final, origen de las
mercancías y grado de elaboración.
Transcurrieron alrededor de 60 años en los cuales se realizaron numerosos congresos
internacionales en los que se debatieron diferentes propuestas a fin de acogerse a una
nomenclatura uniformizada y finalmente en la convención de Ginebra, firmada en
Bruselas en el año 1913, surge la Nomenclatura Común de Mercancías.
HISTORIA DE LA NOMENCLATURA ARANCELARIA EN LA REPUBLICA
DOMINICANA
En el año 1919 la República Dominicana, se acoge al sistema arancelario de la
Nomenclatura Común de Mercancías, denominándose arancel de Importación y
Exportación, ley No1488.
El arancel de Importación y de Exportación, poseía la siguiente estructura arancelaria:
Agrupación de mercancías de la misma naturaleza en clases o categorías: A, B, C, D
Grupos representados por párrafos numéricos, los que a su vez cumplían con las
funciones de las partidas arancelarias.
La Nomenclatura Común Uniforme continuo evolucionando en el tiempo y en el año
(1958), surge la Nomenclatura Arancelaria de Bruselas (NAB) y en el año 1960 pasa a
ser la Nomenclatura del Consejo de Cooperación Aduanera. No obstante estos avances
logrados en materia de clasificación de mercancías, la Rep. Dom. se rezaga y no
actualiza el sistema arancelario y continua aplicando el arancel de Importación y
Exportación hasta el año 1970, en el año 1971 mediante la ley No 170 pone en vigencia
la Nomenclatura Arancelaria de Bruselas. La Rep. Dom. continuo aplicando la
nomenclatura de Bruselas hasta el año 1990, cuando mediante el decreto No 339/90,
adopta el Convenio del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de
Mercancías, que entro en vigencia en enero de 1988. La nomenclatura del Sistema
Armonizado (SA) se ha transformado rápidamente en el modelo mundial de las
nomenclaturas aduaneras.