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Leucocitos: Funciones y Clasificación

Este documento habla sobre los leucocitos o glóbulos blancos. Explica que los leucocitos son células sanguíneas que forman parte del sistema inmunitario y ayudan a proteger el cuerpo de infecciones. Describe los diferentes tipos de leucocitos, cómo se forman y circulan por el cuerpo, y sus funciones en la defensa del organismo. También brinda detalles sobre la sangre, los grupos sanguíneos y el sistema inmunitario.
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Leucocitos: Funciones y Clasificación

Este documento habla sobre los leucocitos o glóbulos blancos. Explica que los leucocitos son células sanguíneas que forman parte del sistema inmunitario y ayudan a proteger el cuerpo de infecciones. Describe los diferentes tipos de leucocitos, cómo se forman y circulan por el cuerpo, y sus funciones en la defensa del organismo. También brinda detalles sobre la sangre, los grupos sanguíneos y el sistema inmunitario.
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UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE

SAN MARCOS
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS
2

LABORATORIO CLÍNICO EN HEMATOLOGÍA


8
Leucocitos

DOCUMENTO REPRODUCIDO CON FINES DE CAPACITACIÓN PROFESIONAL

CONTENIDO
1. LEUCOCITOS
1.1. INTRODUCCIÓN
1.2. GENERALIDADES
1.3. TRASTORNO DE LOS GLÓBULOS BLANCOS O LEUCOCITOS

ANEXO:

- Bibliografía
- Examen

I LEUCOCITOS
3

1. LEUCOCITOS
1.1. INTRODUCCIÓN

La sangre es un tejido conectivo especializado que está formado por diversas células y
sus derivados además de un líquido extracelular llamado plasma cuyo volumen supera
el de las células.
Los leucocitos son las células de la sangre encargadas de reconocer y eliminar
cualquier agente extraño del organismo; son, por tanto, un componente fundamental
en la lucha contra la infección y el desarrollo de la reacción inflamatoria. Los leucocitos
son un conjunto heterogéneo de células sanguíneas que son ejecutoras de la respuesta
inmunitaria, interviniendo así en la defensa del organismo contra sustancias extrañas o
agentes infecciosos.
Se originan en la médula ósea y en el tejido linfático. Los leucocitos son producidos y
derivados de unas células multipotenciales en la médula ósea, (células madre
hematopoyéticas). Se encuentran en todo el organismo, incluyendo la sangre y el tejido
linfoide.
Es importante señalar que, a los leucocitos también son llamados glóbulos blancos; se
tiene una cantidad normal aproximada de leucocitos por mm3 de sangre es de 5000 a
9000, que constituyen el 1% del volumen sanguíneo.
Habitualmente el control del número de glóbulos blancos en la sangre integra la prueba
de recuento sanguíneo completo (RSC), que se utiliza para establecer la presencia de
quebrantos de salud como, inflamaciones, infecciones, alergias y leucemia. Igualmente
se denomina GB y leucocito. Hay varios tipos de glóbulos blancos o leucocitos,
clasificados según la presencia o ausencia de gránulos y las características tintóreas
de su citoplasma. Los granulocitos presentan grandes gránulos en su citoplasma y el
núcleo segmentado en varios lóbulos, por ello reciben el nombre de
polimorfonucleares. Existen dos tipos de agranulocitos (leucocitos sin gránulos en el
citoplasma): linfocitos y monocitos. Los granulocitos y los monocitos protegen al
organismo frente a los microorganismos invasores de forma inespecífica,
principalmente mediante la ingestión por fagocitosis. Los linfocitos son las células
efectoras de las respuestas inmunitarias específicas frente a las sustancias
reconocidas como extrañas, generando reacciones destinadas a neutralizarlo o
destruirlo.
[Link]

 Glóbulos blancos o Leucocitos

El leucocito o glóbulo blanco, es un elemento celular de la sangre que no posee

hemoglobina, contiene un núcleo; con capacidad de motilidad y protege al organismo


frente a infecciones o enfermedades al engullir elementos raros y restos celulares,

I LEUCOCITOS
4
eliminando agentes infecciosos y células cancerígenas, o generando anticuerpos para
luchar contra esos elementos patógenos. De esta manera es como el organismo se
protege y enfrenta enfermedades, virus y otro tipo de factores patógenos como
hongos, bacterias, etc.
Un adulto saludable posee entre 4.500 y 11.000 glóbulos blancos por mm3 de sangre.
Las oscilaciones en el número de células blancas (leucocitos) suceden en el transcurso
del día; se logran valores más pequeños en el reposo y más elevados cuando se
realiza ejercicios. El incremento desproporcionado del número de glóbulos blancos se
le llama leucocitosis, en tanto que una reducción anormal en su cantidad se reconoce
como leucopenia.
Los leucocitos son unidades móviles la mayoría puede salir de los capilares
sanguíneos, a través de los poros (diapédesis) y desplazarse a través de los tejidos
hacia los lugares de infección, donde actúan frente a los microorganismos invasores.
Son de mayor tamaño que los glóbulos rojos y bastante menos numerosos.

La Sangre

Los leucocitos se encuentran circulantes tanto en la sangre como en el líquido linfático.


La sangre es un tejido conectivo que circula por capilares, venas y arterias de todos los
vertebrados.

 La sangre consta de una parte líquida en el plasma sanguíneo, donde se


encuentran los elementos formes en suspensión, eritrocitos y leucocitos, entre
otros.
 El plasma sanguíneo está compuesto en un 95 % por agua y un 5 % por sustancias
en suspensión. Estos componentes son iones, sustancias minerales, aminoácidos
y proteínas del plasma. La albumina es la más importante de todas.
 Las albúminas representan el 60 % de las proteínas plasmáticas, mientras que el
40 % restante son globulinas, unas proteínas solubles al agua sintetizadas en el
hígado. Entre ellas encontramos a las inmunoglobulinas, también conocidas como
anticuerpos.
 Los elementos formes, los cuerpos celulares que engloban a los glóbulos rojos
(eritrocitos), los glóbulos blancos (leucocitos) y las plaquetas o trombocitos.
Dentro de esta categoría, los glóbulos rojos abarcan el 99 %.

 Funciones de la Sangre

La sangre es un tipo de tejido esencial, pues permite la distribución de nutrientes desde


el intestino a los tejidos, posibilita el intercambio de gases a nivel celular, transporta
productos de desecho, sirve como vehículo para las hormonas, protege frente a
microorganismos invasores y evita hemorragias severas.
Además de todas estas funciones basales, el flujo sanguíneo participa en la regulación
de la temperatura y permite el mantenimiento de la homeostasis corporal, es decir, un
equilibrio vital necesario para sobrevivir. Sin duda, sin este rojo líquido de la vida no
seríamos nada.

I LEUCOCITOS
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 Fundamento de las vacunas

Los anticuerpos son responsables de la capacidad de ``recordar´´ un antígeno y


responder adecuadamente a él si se encuentra de nuevo. Ese es el motivo de que
muchas enfermedades produzcan inmunidad y se padecen una sola vez, la 2ª vez no
da tiempo a que se produzca. El sistema inmunitario reconoce los agentes de la
vacuna como extraños, destruyéndolos y ``recordándolos´´. Cuando llega de nuevo al
organismo el agente infeccioso, el sistema inmunitario está ya preparado para
responder.

 Grupos Sanguíneos

- Están determinados por una serie de antígenos presentes en las membranas de los
hematíes, con características inmunológicas definidas.
- Están presentes en algunos miembros de una especie y ausentes en otros
- Se encuentran bajo control genético (se heredan de padres a hijos)
- Son características permanentes en los individuos.
- No se conoce su papel biológico
- Tienen gran importancia en genética, inmunología, en los trasplantes de órganos y
en la terapia transfusional.

 Sistema ABO
Los antígenos A y B son codominantes entre ellos y dominantes sobre el cero. La
presencia de estos antígenos en la membrana determina el grupo sanguíneo.

- Tipo A: tiene el antígeno A y anticuerpos anti-B. No tiene anticuerpos anti-A


- Tipo B: tiene el antígeno B y anticuerpos anti-A. No tiene anticuerpos anti-B
- Tipo A-B: tiene los antígenos A y B. No tiene anticuerpos anti-A ni anti-B.
- Tipo 0: no tiene antígenos A ni B. Tiene anticuerpos anti-A y anti-B.

Los antígenos están presentes en la membrana de los eritrocitos. Los anticuerpos de


cada grupo sanguíneo están en el plasma.

 Formación de los Leucocitos

Se dividen, disminuyen de tamaño, condensan el núcleo y adquieren las propiedades


para realizar su función de defensa:

 Gránulos inespecíficos y específicos de cada tipo celular (granulocitos): Contienen


agentes
bactericidas y enzimas para destruir a agentes patógenos (peroxidasa, lisozima,
colagenasa, hidrolasa, elastasa, lipasas, etc.), citoquinas y quimioquinas
(mediadores de la inflamación).
 Propiedades para la quimiotaxis: secretan factores y tienen receptores.
 Expresan receptores para reconocer partículas marcadas con inmunoglobulinas y
factores del complemento.
 Expresan antígenos de membrana para distinguir lo propio de lo extraño (sistema
HLA “Human Leucocyte Antigen” o CMH)

I LEUCOCITOS
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 Circulación de los leucocitos

Los leucocitos nacen en la médula ósea o en el tejido linfoide, desde aquí pasan a la
sangre. Una vez en la sangre pueden alcanzar los tejidos y pasar a la linfa y tejido
linfoide, y de aquí de vuelta a la sangre.

 Función

La inmunidad es la capacidad que tiene el cuerpo humano de resistir las agresiones


que puedan
proceder del medio ambiente externo (microorganismos o sus toxinas), o del propio
medio interno (células neoplásicas). El sistema inmunitario es el encargado de proteger
al individuo de estas agresiones. Este sistema no sigue la estructura órganos –
aparatos - sistemas, se trata, más bien, de una red de células perfectamente
coordinadas y distribuidas por todo el organismo con una gran movilidad. Estas células
pueden organizarse en órganos como el ganglio, en tejidos como la pulpa blanca del
bazo, o bien encontrarse dispersas en el seno de los tejidos pertenecientes a otros
órganos o aparatos, como los linfocitos localizados en el tejido conjuntivo.
El sistema inmunitario precisa, para su correcto funcionamiento, de un alto grado de
regulación interna. Ésta se basa en el hecho de que el sistema está compuesto por
células con funciones muy diversas, incluso contrapuestas (linfocitos T colaboradores y
T supresores), cuya interacción permite la existencia de un estado de equilibrio
autorregulado.
Funcionalmente, el sistema inmunitario es capaz de desarrollar dos tipos de actitudes o
mecanismos defensivos frente a los agentes extraños potencialmente patógenos:
inmunidad innata o inespecífica, inmunidad adquirida o específica.

I LEUCOCITOS
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 Respuesta inmune inespecífica o innata

La inmunidad innata se posee desde el nacimiento y no requiere un conocimiento


previo de la sustancia extraña. Es una primera activación de urgencia que se pone en
marcha inmediatamente, sin requerir tiempo de latencia entre la detección del invasor y
el desencadenamiento de las acciones defensivas. Constituye una respuesta
inmunitaria inespecífica y no inducible, es decir, no está programada o dirigida contra
un
agente patógeno en concreto, ni se amplifica como resultado de exposiciones previas
a dicho agente. Además, no crea memoria inmunológica. Aunque las características
de la inmunidad innata y las de la adquirida difieren, para un funcionamiento óptimo
cada sistema depende de los elementos del otro.
Los elementos del sistema inmunitario innato o natural, comprenden:

 Barreras externas mecánicas (piel y mucosas) y químicas (secreciones: saliva,


sudor, moco, lágrimas). Enzimas, anticuerpos, pH.
 Reacción de Inflamación. (1º macrófagos, 2º neutrófilos, 3º monocitos). Conexión
con inmunidad adquirida (linfocitos).
 Células fagocíticas. Granulocitos y macrófagos. Tejidos.
 Células NK (del inglés Natural Killers, agresoras naturales). Linfocitos no T no B
(15%). Contienen gránulos (granzimas y perforinas). Células invadidas por virus y
células tumorales (extrañas).
 Interferón: Interferón a (leucocitos), b (no leucocitos) g (linfocitos T). Inhibe la
replicación vírica y activa a células NK.
 Complemento.
 Fiebre o aumento de temperatura corporal.

 Proceso Inflamatorio o Inflamación

Cuando se lesiona un tejido, ya sea por bacterias, un traumatismo, sustancias


químicas, calor u otros fenómenos, éste libera múltiples sustancias que producen una
serie de cambios secundarios en los tejidos (agentes inflamatorios y citoquinas). Este
complejo número de cambios tisulares se denomina inflamación. La finalidad de la
inflamación es eliminar al agente patógeno y reparar daños.
La inflamación va acompañada de una serie de síntomas o manifestaciones locales
que varían según el lugar de la lesión y el agente que la provocó. Estos síntomas
incluyen:

Tras producirse la lesión tisular, los vasos sanguíneos de la zona lesionada aumentan
de calibre, fenómeno que se conoce como vasodilatación, lo que incrementa el flujo
sanguíneo a la zona dañada. De esta forma aumenta el aporte de proteínas
plasmáticas y células fagocíticas que se marginan, es decir, que se adhieren al

I LEUCOCITOS
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endotelio de los vasos y los atraviesan por diapédesis para acceder a las zonas
dañadas del tejido. En el sitio de la lesión son liberadas sustancias como histamina,
bradicinina, serotonina y prostaglandinas que activan enérgicamente a los macrófagos
tisulares que en pocas horas comienzan a fagocitar los tejidos destruidos. Estas
sustancias también favorecen la vasodilatación y tienen efectos quimiotácticos,
atrayendo a
más células fagocíticas hacia el lugar de la lesión. Uno de los primeros resultados de
la inflamación es la "tabicación" del área de la lesión mediante coágulos de
fibrinógeno, de forma que las bacterias o los productos tóxicos no se diseminen

En la inflamación aguda, inicialmente los neutrófilos y luego los macrófagos se


acumulan en el tejido inflamado. En las primeras horas del proceso inflamatorio, el
número de neutrófilos en la sangre puede aumentar hasta 4 o 5 veces sobre su número
normal. La acumulación de macrófagos en la zona lesionada es menor, debido a que
el número de monocitos almacenados en la médula también es menor y a que además
necesitan varias horas para madurar y convertirse en macrófagos.
La reacción inflamatoria, como se ha descrito, genera potentes agentes citolíticos que
pueden
determinar la aparición de muchos efectos indeseables, entre los que se incluyen la
lesión tisular extensa, la hinchazón y el dolor. Esto ha llevado a la búsqueda de
distintos tipos de agentes antiinflamatorios para controlar dichos efectos. Estos
agentes intentan bloquear algunas de las consecuencias de la respuesta inflamatoria
sin restar su eficacia antimicrobiana. Actúan neutralizando algunas de esas sustancias
mediadoras de la inflamación o evitando que las células inflamatorias liberen o
respondan a los mediadores de la inflamación.

 Células Fagocíticas o Fagocitos

Son los granulocitos y los macrófagos. Como ya se ha mencionado, son células


capaces de ingerir mediante fagocitosis microorganismos o cualquier otra partícula
extraña. Intervienen en la respuesta inflamatoria, y también colaboran en la inmunidad
adquirida, ya que fagocitan complejos antígenoanticuerpo, y además los macrófagos
funcionan como células presentadoras de antígenos (CPA). Muchos patógenos pueden
ser fagocitados directamente, ya que los fagocitos reconocen ciertas estructuras de la
superficie bacteriana como extrañas. En otras ocasiones, antes de ser fagocitados, los
patógenos precisan ser "marcados", bien mediante la unión del fragmento C3b del
sistema de complemento, o bien mediante la unión de inmunoglobulinas especificas a
sus antígenos de superficie. Este proceso es conocido como
opsonización. Los neutrófilos y los macrófagos presentan en sus membranas
receptores para la fracción constante (Fc) de las inmunoglobulinas de tipo G que han
reaccionado con la bacteria, receptores para el fragmento C3b del complemento.
Estos receptores les permiten reconocer al patógeno como extraño y adherirse a su
superficie. Tras adherirse, la membrana de los fagocitos emite pseudópodos
(evaginaciones de la membrana) alrededor de la partícula extraña, que queda
englobada en una vacuola, denominada fagosoma o vacuola fagocítica. Esta vacuola
se fusionará con los lisosomas y otros gránulos específicos de estas células que
destruyen y eliminan el microorganismo.

 Sistema de Complemento

I LEUCOCITOS
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Consiste en un complejo sistema de proteínas (más de 30 componentes) algunas de
ellas plasmáticas y otras de la superficie celular. Las proteínas plasmáticas son tanto
enzimas, que viajan en el plasma inactivadas, como proteínas de unión. La activación
de este sistema desempeña un papel central en la eliminación de los microorganismos
invasores, mediante la lisis y/o su eliminación por las células del sistema fagocítico. Se
han empleado tanto números como letras y distintos nombres para identificar los
componentes de este sistema. El hígado es el órgano principal de síntesis de la
mayoría de los componentes plasmáticos del complemento.
Se conocen dos vías para la activación del sistema de complemento: la vía clásica y la
vía alternativa. Las dos vías conducen a la formación de un complejo terminal de
componentes del complemento, denominado complejo de ataque de membrana (CAM)
que lisa las membranas biológicas. Ambas vías funcionan tras su activación como un
sistema de amplificación y ambas confluyen en el paso de activación de C3 y
nuevamente en el paso de activación de C5

 Respuesta Inmune Específica o Adquirida

La inmunidad innata y la adquirida funcionan conjuntamente y con una gran


interdependencia. Se describen de forma individualizada para facilitar su estudio, pero
no se debe olvidar que están en constante conexión. La respuesta inmunitaria adquirida
se caracteriza por el reconocimiento específico de un determinado antígeno entre un
amplio espectro de agentes infecciosos y por conferir memoria inmunológica, que
acelera y potencia las respuestas siguientes ante el mismo agente extraño. El
reconocimiento específico se basa en que existen células, como los linfocitos B y los
T, que tienen moléculas capaces de unirse a antígenos concretos de una forma
específica, como una llave y su cerradura.
La respuesta inmunitaria adquirida puede ser de dos tipos, humoral y celular. Ambas
respuestas están mediadas por linfocitos: la respuesta humoral por linfocitos B y la
celular por linfocitos T. Los linfocitos T constituyen aproximadamente el 70% de los
linfocitos sanguíneos. Los linfocitos B representan alrededor de un 15%. El 15%
restante lo constituyen linfocitos no B no T. como por ejemplo las células NK.

I LEUCOCITOS
10
Linfocitos T (70%)

- La subpoblación de linfocitos colaboradores o helper con antígeno CD4+,


representan el 65% de los linfocitos T.
- La subpoblación de linfocitos citotóxicos/supresores presentan antígeno de superficie
CD8. Representan el 35% de los linfocitos T.

Linfocitos B (15%).

Los linfocitos reconocen moléculas localizadas en superficies celulares extrañas a


nuestro organismo:
- Células tumorales, infectadas por virus, hongos y ciertas bacterias.
- Células de otro individuo (rechazo de trasplantes, injertos) y células propias
(enfermedades
autoinmunes).
Bajo una agresión específica, se dividen y crean clones de células hijas que defienden
al organismo frente a esa misma agresión de forma más potente y rápida (memoria
inmunológica).

 Inmunidad Humoral Linfocitos B

Cuando un antígeno entra en el organismo y se encuentra con un linfocito B maduro o


inmunocompetente, acontecimiento que puede tener lugar en los órganos linfoides
secundarios, se desencadena una respuesta inmunitaria humoral que conduce a la
formación de anticuerpos específicos contra ese antígeno. Los linfocitos B
inmunocompetentes expresan en su membrana moléculas de inmunoglóbulina,
capaces de reconocer sólo a un único tipo de antígeno, lo que marca a esos linfocitos
como miembros de un clon (familia de células idénticas que proceden de una célula
única). Existe una enorme cantidad de clones de linfocitos B, más que posibles
antígenos, incluso existen clones de linfocitos B que presentan anticuerpos para
antígenos que no existen.
Antes de exponerse a un antígeno específico, los clones de linfocitos B, permanecen
inactivos en los órganos linfoides. Cuando entra un antígeno, los macrófagos lo
fagocitan, lo procesan y después lo exponen en su superficie para presentárselo tanto
a los linfocitos B adyacentes, como a los linfocitos T colaboradores.
La diferencia entre linfocitos B y T, en este punto, es que los primeros no precisan que
el antígeno vaya asociado a moléculas HLA de clase II para ser reconocido, mientras
que los linfocitos T sí lo necesitan. La mayoría de los linfocitos B específicos necesitan
la ayuda de los linfocitos T colaboradores para activarse, proliferar y diferenciarse hacia
células plasmáticas. A su vez los linfocitos B tras reconocer el antígeno con su lg de
superficie lo procesan y unido a las moléculas de HLA de clase II lo presentan al
linfocito T colaborador activándolo. De esta forma, colaboran la inmunidad celular y la
humoral y se amplifica la respuesta inicial, produciéndose gran número de células
plasmáticas

I LEUCOCITOS
11

Algunos de los linfocitos activados del clon en lugar de formar células plasmáticas, se
mantienen como células de memoria, que al igual que los anticuerpos circulan por el
organismo para poblar todo el tejido linfoide, aunque desde el punto de vista
inmunitario permanecen inactivas hasta que son activadas de nuevo por el antígeno.
Las células B de memoria no secretan anticuerpos por sí mismas, pero si más tarde se
ven expuestas al antígeno que provocó su formación, se transforman en células
plasmáticas y secretan anticuerpos que puedan combinarse con el antígeno iniciador.
Gracias a estas células de memoria podemos diferenciar la respuesta primaria y la
respuesta secundaria. Cuando un antígeno entra en contacto por primera vez con el
organismo se produce una respuesta inmunitaria, que se denomina primaria. Por el
contrario, cuando al cabo de un tiempo el mismo antígeno vuelve a activar el sistema
inmunitario, se produce una respuesta que se denomina secundaria. Ambas respuestas
son cuantitativa y cualitativamente diferentes. La respuesta primaria se alcanza tras un
largo periodo de latencia desde la exposición al antígeno, es más débil, predomina la
lg M y la duración de la acción es de sólo unos días. Mientras que la respuesta
secundaria comienza rápidamente tras la exposición al antígeno, es más intensa,
predomina la lg G y la duración de la acción puede alcanzar meses.

Esta mayor potencia y duración de la respuesta secundaria es el fundamento de las


vacunas. La vacunación pretende la inmunización de forma artificial mediante la
administración de preparados antigénicos no virulentos de modo que puedan estimular
la formación de anticuerpos específicos, pero no provoquen la aparición de la
enfermedad. De esta forma, se consigue una inmunización activa. En esta primera
exposición al antígeno administrado como vacuna conseguiremos generar células B de
memoria, de forma que la respuesta secundaria ante una infección por el agente

I LEUCOCITOS
12
microbiano sea más eficaz y por tanto capaz de evitar el desarrollo de la enfermedad.

 Estructura y Tipos de Anticuerpos

Los anticuerpos son glucoproteínas que constituyen alrededor del 20% del total de las
proteínas
plasmáticas. Son segregadas por las células plasmáticas y tienen la capacidad de
unirse al determinante antigénico que induce su secreción. Cada molécula de
anticuerpo tiene forma de " Y''. Está formado por cuatro cadenas polipeptídicas, dos
cadenas pesadas idénticas entre sí y dos cadenas ligeras, también idénticas, unidas
por puentes disulfuro; de modo que el tallo de la "Y'' está compuesto sólo por cadenas
pesadas, y las ramas están formadas tanto por cadenas pesadas como por ligeras.
Cada cadena posee a su vez un dominio variable (Fab) con una secuencia de
aminoácidos determinada, ya que es la porción de la inmunoglobulina que se combina
específicamente al antígeno para el que ha sido diseñada.
Cada molécula de anticuerpo tiene 2 puntos de unión antigénica, uno por cada
extremo de la región variable. Posee asimismo una fracción constante (Fe), región
altamente conservada a la que debe el anticuerpo características como difusibilidad,
capacidad para activar el sistema de complemento, capacidad para atravesar las
membranas y otras propiedades biológicas de la inmunoglobulina.
Existen cinco clases de inmunoglobulinas (lg):
- lg G: Es el anticuerpo que se encuentra en mayor concentración en el suero.
Normalmente constituye aproximadamente el 75% de todos los anticuerpos
presentes en sangre. Es la inmunoglobulina predominante en la respuesta
secundaria. Gracias a su capacidad de difundir a través de las membranas,
atraviesa la placenta y le confiere inmunidad pasiva al recién nacido. La región Fe
de esta inmunoglobulina tiene capacidad de unirse a receptores específicos
presentes en macrófagos y neutrófilos favoreciendo la ingestión y la destrucción
por fagocitosis de microorganismos infecciosos que han sido cubiertos por lg G
(proceso denominado opsonización). Esta lg es capaz también de activar el
sistema de complemento.
- lg M: Es la clase de anticuerpo predominante en la respuesta primaria ante un
antígeno. Es también el primer tipo de anticuerpo producido por los linfocitos B en
desarrollo. Tiene una estructura pentamérica, compuesto por 5 unidades como las
descritas anteriormente, por lo que posee 10 sitios de unión para el antígeno. Esta
lg es también capaz de activar el sistema de complemento. Como desventaja, por
su gran peso molecular, la lg M no difunde fuera de los vasos, es exclusivamente
intravascular. La lg M es la aglutinina más importante.
- lg A: Es la principal inmunoglobulina presente en las secreciones glandulares (saliva,
las lágrimas, la leche, etc.) y mucosas. Su estructura típica es dimérica.
- lg E: Se caracteriza por su capacidad de unirse con gran afinidad a los receptores de la
Fc, presentes en células cebadas y basófilos. La desgranulación de estas células y
la liberación de estos compuestos se produce cuando la lg E, unida a un antígeno
específico por su región variable, se une a estas células por su región Fc. Los
compuestos liberados son los responsables en gran medida de las manifestaciones
clínicas de la mayoría de las reacciones alérgicas. Se ha propuesto que esta clase
de lg sea importante en el desarrollo de inmunidad contra parásitos helmintos.
- lg D: Es la inmunoglobulina de menor concentración sérica. Generalmente se
encuentra en la superficie de los linfocitos B. Su función exacta en el suero todavía
no se conoce.

I LEUCOCITOS
13

 Funciones de los Anticuerpos

Tras la formación de los anticuerpos, éstos se unen a los antígenos a los que son
complementarios desencadenándose cualquiera de las siguientes reacciones
destinadas a inactivar el agente invasor mediante cualquiera de estos mecanismos:
- Aglutinación: Debido a la naturaleza bivalente de los anticuerpos y a los múltiples
lugares antigénicos de la mayor parte de los agentes invasores, los anticuerpos
pueden unirse a varios antígenos aglutinándolos. La lg M es la aglutinina más
importante, ya que, recordemos que es pentamérica y tiene por tanto no solo dos
sino diez sitios de unión con el antígeno.
- Precipitación: El complejo molecular del antígeno soluble se une al anticuerpo y se
hace tan grande que se vuelve insoluble y precipita.
- Neutralización: En la que los anticuerpos bloquean los lugares tóxicos del antígeno.
- Lisis: Como ya se ha mencionado, los anticuerpos tipo lg G e lg M activan el
sistema de complemento, que es capaz de lisar las células

 Inmunidad Celular – Linfocitos T

Los principales responsables de este tipo de inmunidad son los linfocitos T. Este tipo
de inmunidad es más complejo, debido a los diferentes tipos y funciones de células T.
Como ya se ha visto existen diferentes subpoblaciones de linfocitos T con funciones
inmunorreguladoras y efectoras:
 Linfocitos T colaboradores (helper, T 4, CD4+). Estos linfocitos ayudan a las
células B, a otros linfocitos T. a las células NK y a los macrófagos a activarse y a
proliferar. Para ello sintetizan y liberan una serie de mediadores químicos como
linfocinas, FSGM (factor estimulante de los granulocitos y los monocitos) e
interferón.

 Linfocitos T citotóxicos (CD8+). Son células de ataque directo, capaces de matar


microorganismos e incluso células del propio organismo. Cuando se unen a través
de su receptor específico al antígeno (asociado a HLA de clase 1), liberan unas
proteínas denominadas perforinas, que abren verdaderos agujeros en la membrana
de las células atacadas. En este momento, el linfocito libera además enzimas
citotóxicas y digestivas que al llegar a través de los poros a la célula atacada le

I LEUCOCITOS
14
producen la muerte. Estos linfocitos T pueden atacar muchas células. Los linfocitos
T citotóxicos destruyen especialmente células parasitadas por virus. También
desempeñan un papel importante en la destrucción de células cancerígenas, de las
células del tejido trasplantado y de otros tipos de células reconocidas como
"extrañas" por el organismo.

 Linfocitos T supresores (CD8+). Son distintos de los dos anteriores. Se conoce


mucho menos sobre sus funciones. Parecen poder suprimir las funciones de los
linfocitos T tanto citotóxicos como colaboradores. Se cree que esta función está
encaminada a evitar que se produzcan reacciones inmunitarias excesivas que
podrían ser lesivas para nuestro propio organismo. Es muy probable que estas
células T supresoras jueguen un papel muy importante en la limitación de la
capacidad del sistema inmunitario para atacar a sus propios tejidos. Ese
reconocimiento de lo "propio" frente a lo ajeno se denomina tolerancia
inmunológica. Cuando se pierde esa tolerancia a los propios tejidos aparecen
enfermedades autoinmunes, en las que se generan linfocitos B y T que atacan a
tos tejidos propios.
Cuando un antígeno llega al organismo es fagocitado y procesado por los macrófagos
para ser
presentado a los linfocitos T cooperadores en presencia del HLA de clase II. Una vez
que el receptor reconoce el antígeno junto con el HLA de clase II, los linfocitos T del
clon seleccionado se activan. La activación del linfocito colaborador por un antígeno
requiere el apoyo de una citoquina secretada por los macrófagos presentadores que es
la interleucina I (IL-1). Esta IL-1 hace que las células activadas por el antígeno se
transformen y desarrollen receptores para un factor de crecimiento, la interleucina 2
(IL-2), que ellos mismos van a secretar. La activación de estos linfocitos conlleva la
activación de los genes de las linfoquinas que se han mencionado (IL-2, IL-3, etc.). El
resultado final de este proceso es la proliferación y expansión del correspondiente clon
de linfocitos T colaboradores. De esta forma se activan y se liberan a la sangre y a la
linfa células T activadas que se distribuirán por todo el organismo durante meses o
años.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), responsable del SIDA (Síndrome de


inmunodeficiencia adquirida) infecta y destruye las células T colaboradoras que, como
se ha visto, juegan un papel clave en el sistema inmunitario, al activar tanto la
inmunidad humoral, como la celular. Como consecuencia de ello, la vida de los
pacientes con SIDA se ve amenazada por innumerables infecciones, que en otras

I LEUCOCITOS
15
circunstancias son banales.
La activación de los linfocitos T citotóxicos, se inicia por la interacción de su receptor
con el antígeno, aunque en esta ocasión necesita ser presentado junto con el HLA de
clase l. Por esto cualquier célula, no sólo los macrófagos, que presente en su
membrana esta molécula puede hacer interaccionar el antígeno con esta subpoblación
de linfocitos T. Los linfocitos T citotóxicos activados desarrollan la capacidad lítica
explicada y adquieren receptores para la IL-2. Así, el linfocito T citotóxico adquiere la
capacidad de responder a la estimulación por los linfocitos T colaboradores, y por
otras células, por ejemplo, los macrófagos.
Al igual que para los linfocitos B, se generan también linfocitos T de memoria que
están programados para reconocer al antígeno que desencadenó su formación, de
manera que, ante una segunda exposición al mismo, la respuesta secundaria sea
mucho más eficaz.

 Inmunidad Artificial

La mayor potencia y duración de la respuesta inmunitaria secundaria es el fundamento


de las vacunas. La vacunación pretende la inmunización de forma artificial mediante la
administración de preparados antigénicos no virulentos de modo que puedan estimular
la formación de anticuerpos específicos, pero no provoquen la aparición de la
enfermedad. De esta forma, se consigue una inmunización activa. En esta primera
exposición al antígeno administrado como vacuna conseguiremos generar células B de
memoria, de forma que la respuesta secundaria ante una infección por el agente
microbiano sea más eficaz y por tanto capaz de evitar el desarrollo de la enfermedad.
Según su composición, las vacunas se pueden clasificar en: atenuadas, en las que se
utilizan cepas avirulentas de microorganismos vivos; inactivadas, en las que se utilizan
microorganismos muertos, bien completos o porciones de ellos; y los toxoides, que
emplean una forma alterada de toxinas bacterianas. La inyección del toxoide imparte
protección frente a las toxinas, mientras que la administración de vacunas lo hace
frente a los gérmenes patógenos y los virus.
Además de vacunas y toxoides se pueden administrar: también soluciones que
contienen anticuerpos elaborados (inmunoglobulinas), obtenidas de sangre humana
utilizando abundantes reservas de plasma. De esta forma se consigue una
inmunización pasiva que no confiere inmunidad permanente. El efecto es inmediato,
pero de corta duración.

 Características

- Quimiotaxis
Poseen la capacidad de moverse hacia una sustancia química. Este tipo de
compuestos que generan el interés de los glóbulos blancos son productos
microbianos, componentes de otros leucocitos y partes de células tisulares dañadas.

- Diapédesis
La diapédesis se define como el paso de los elementos formes de la sangre a través
de los vasos sanguíneos para acceder a los tejidos y órganos. Sin esta capacidad, los
leucocitos no podrían actuar contra las infecciones de manera local.

- Movimientos ameboides
Algunos de estos cuerpos celulares poseen un tipo de movimiento ameboide, en base
a la extensión y retracción de unos pseudópodos.

- fagocitosis.
Dos de estos tipos celulares, los neutrófilos y los macrófagos, son capaces de ingerir a
los elementos patógenos y destruirlos.

I LEUCOCITOS
16

 Clasificación

La forma de los leucocitos o la morfología de su núcleo, sus propiedades funcionales,


sus características de tinción específicas, constituyen la base de su clasificación en
dos grandes grupos.

Formación: Leucopoyesis

La regulación de la leucopoyesis la llevan a cabo estimuladores de colonias o


interleucinas. Son liberados por los propios linfocitos, el endotelio y la médula ósea

I LEUCOCITOS
17

 Granulocitos

Se denomina granulocitos a los leucocitos que poseen gránulos específicos y


teñibles en su citoplasma al estado maduro. Este concepto incluye a los granulocitos
neutrófilos (N), Eosinófilos (Eo) y Basófilos (B). En muchos casos, este término se usa
solamente en referencia a los neutrófilos. Los granulocitos al igual que el resto de las
células sanguíneas se originan en médula ósea a partir de células madres o stem cells
que por acción de factores hemocitopoyéticos, van dando origen a stem cells más
comprometidas con una sola línea celular. Hemos visto que los N se originan a partir
de la CFU-GM (Unidad formadora de colonias granulocito- macrófago, que da origen,
por un lado, a los N y por otro lado a los monocitos y macrófagos.

Eosinófilos

Como los neutrófilos, los eosinófilos se


incluyen dentro la categoría de los
granulocitos, dado que están rellenos de
gránulos que contienen diferentes enzimas.
También pueden desplazarse y fagocitar
(básicamente ingerir) partículas. Como
eliminan parásitos al liberar determinadas
enzimas citotóxicas y están implicados en las
reacciones de hipersensibilidad, es bastante
probable que un aumento del recuento de
eosinófilos esté asociado con una parasitosis o
una alergia. La eosinofilia también puede
apuntar a un tipo de cáncer, como resulta
evidente en varios tipos de neoplasia.

 Características

- Tamaño: Poco más grande que el neutrófilo.


- Forma: Presenta borde irregular.
- Núcleo: En forma de cayado o bilobulado.
- Citoplasma: Gránulos secundarios prominentes y redondos.

I LEUCOCITOS
18
- Tiempo de vida: Vida media - En la circulación sanguínea de 3 a 4 días antes
de migrar a los tejidos en donde permanecen durante varios días.

 Formación

Los eosinófilos se forman exclusivamente en la médula ósea Y pueden al principio


diferenciarse cuando los gránulos metacromáticos presentes en el citoplasma del
promielocito son reemplazados por gránulos que tienen una intensa afinidad por el tinte
de eosina ácida que distinguen al mielocito eosinofilico. Estos gránulos son grandes,
esféricos y uniformes, y son suficientemente específicos para identificar el eosinófilo en
preparaciones no teñidas ya sea con el microscopio de luz o por microscopía de
contraste de fases. Un eosinófilo adulto se desarrolla de su precursor mieloblasto en
aproximadamente 24 horas, como puede determinarse por técnicas de cultivo de la
médula. Aparte de los gránulos específicos, un eosinófilo adulto se asemeja a un
neutrófilo morfológicamente en todos los aspectos excepto que su núcleo es algo más
grande y casi siempre bilobulado más que multí-lobulado.

 Ubicación

Una vez formado, el eosinófilo adulto permanece en la médula por un promedio de 3 o


4 días y constituye aproximadamente tres cuartas partes de los elementos
eosinofílicos. Esta es la única reserva móvil significativa de eosinófilos en el cuerpo.
Luego entran a la circulación, y más de la mitad salen de ella para entrar en los tejidos
durante la primera circulación por el cuerpo. Es importante comprender que el
eosinófilo es una célula que utiliza la circulación solamente para transporte teniendo su
función primordial a nivel tisular. Menos del 1 % del número total de eosinófilos en el
cuerpo se encuentran en la sangre. En el individuo normal los eosinófilos residen
preferentemente en la piel, el pulmón y en la pared del tracto gastrointestinal. Los
eosinófilos salen de estos y otros tejidos por vía de los vasos linfáticos y son luego
destruidos por el sistema reticuloendotelial. La sobrevida total de los eosinófilos una
vez que salen de la médula ósea es de 8-12 días.

 Composición

Estudios citoquímicos del núcleo, mitocondrias y citoplasma del eosinófilo han


permitido demostrar que contiene sustancias similares a las del neutrófilo. Los gránulos
específicos están formados de una capa de fosfolípidos que rodean una zona central
proteica rica en arginina. La microscopía electrónica ha demostrado que los gránulos
eosinofílicos contienen una formación cristaloide Y la micro radiografía muestra que los
gránulos son marcadamente radio - opacos. Los cristales de Charcot-Leyden se
forman por la agregación de la porción electrodensa central de los gránulos
eosinofílicos al romperse el eosinófilo.

 Función

La función de los eosinófilos no es tan precisa como la de otros leucocitos, incluso


parecen ser células prescindibles para el organismo puesto que su ausencia no
provoca ningún efecto deletéreo aparente. Tradicionalmente se les ha relacionado con
la defensa frente a parásitos helmintos, reconociéndolos y liberando las sustancias
citotóxicas contenidas en sus granos para la destrucción de las células del parásito,
pero ahora se sabe que tienen funciones mucho más diversas asociadas con las
reacciones alérgicas, inflamatorias, inmunes y otras homeostáticas en lugares
concretos del cuerpo, sobre todo relacionadas con infecciones víricas respiratorias.
Parece evidente que los eosinófilos no sólo se localizan en tejidos que han sufrido una
infección o inflamación, sino que son parte del conjunto de células en diferentes
órganos en condiciones normales, incluyendo el tracto gastrointestinal. Por otra parte,
se sabe que hay un aumento de la concentración de eosinófilos en procesos asmáticos
y que este aumento puede estar relacionado con el incremento de procesos
inflamatorios en esta enfermedad, por lo que los eosinófilos podrían ser causantes del
agravamiento de la enfermedad.

I LEUCOCITOS
19
 Tipos de gránulos
Contienen en su citoplasma dos tipos de gránulos: abundantes gránulos específicos
grandes y alargados y gránulos azurófilos.

Gránulos específicos

Los gránulos específicos de los eosinófilos contienen un cuerpo cristaloide bien visible
con el MET que está rodeado por una matriz menos electrondensa. Estos cuerpos
cristaloides son la causa de la birrefringencia de los gránulos en la microscopia óptica.
Los gránulos contienen cuatro proteínas principales:
- Proteína básica mayor o principal (MBP): proteína con arginina, que le imparte la
acidofilia intensa al granulo.
- Proteína catiónica de eosinófilo (ECP)
- Peroxidasa de eosinófilo (EPO)
- Neurotoxina derivada del eosinófilo (EDN)

Gránulos azurófilos
Son lisosomas y contienen una variedad de las hidrolasas acidas lisosómicas
habituales y otras enzimas hidrolíticas que actúan en la destrucción de los parásitos y
en la hidrolisis de los complejos antígeno-anticuerpo fagocitados por el eosinófilo.

Basófilos
Los basófilos son los leucocitos menos
representados en la sangre periférica;
asimismo, pertenecen a la categoría de los
granulocitos. Al igual que ocurre con los
eosinófilos, un aumento del recuento de
basófilos apunta a menudo, aunque no
siempre, a una alergia o una parasitosis.
Funcionan junto con los mastocitos como
células efectoras en procesos complejos
como la quimiotaxia o la adhesión celular, y
actúan como moduladores inmunológicos
durante las reacciones alérgicas.
Los basófilos constituyen menos del 1% de la
población total de leucocitos. Su tiempo de
formación en la médula ósea es de
aproximadamente 3 días, y su tiempo de
permanencia en sangre de unas horas. Al
igual que los otros dos tipos de
polimorfonucleares, pasan a los tejidos donde ejercen su acción, aunque su destino en
los tejidos no está claro. Presentan escasa fagocitosis y son poco móviles.
En su proceso de maduración los basófilos adquieren diversos receptores de superficie
sobre su membrana, entre ellos receptores para la IgE. Poseen gránulos específicos
que contienen heparina, histamina, bradiquinina, serotonina, y factor quimiotáctico de
los eosinófilos y de los neutrófilos. Los basófilos juegan un papel muy importante en
las reacciones alérgicas agudas, en las cuales, la sustancia que provoca la reacción
alérgica (el alérgeno) interacciona con una inmunoglobulina de tipo E unida por su
fracción constante a los basófilos.
Éstos se activan y liberan el contenido de sus gránulos, incluyendo la histamina, que
actúa como mediadora de las reacciones alérgicas. La liberación masiva del contenido
de sus gránulos puede causar un shock anafiláctico que puede llegar hasta la muerte si
no es controlado.
Una célula vinculada a los basófilos, que se encuentra en los tejidos es el mastocito o
célula cebada.
Los mastocitos también derivan de una célula troncal de la médula, pero no derivan de
los basófilos. Los mastocitos son abundantes en el pulmón, la piel, el tejido linfoide y
las capas submucosas del aparato digestivo.

I LEUCOCITOS
20

 Características

- Tamaño: 8-10 µm.


- Núcleo: Cromatina compacta, forma de haba, banda o lobulados. Núcleos
maduros con más de 2 lóbulos.
- Citoplasma: Acidófilo, gránulos grandes de forma irregular que cambian de
color púrpura a oscuro.
- Son las células menos comunes en sangre periférica menos del 1%.
- Se caracterizan por la presencia de gránulos, teñidos con intensidad.
- Tiempo de vida: Vida Media - De pocas horas hasta pocos días.

 Formación

Los gránulos que componen los basófilos, son voluminosos, pero insuficientes. Son
células de unos 10 μm de diámetro y su núcleo presenta una forma que se asemeja
a una S, es redondeado y se fracciona de 1 a 3 lóbulos. Se forman, al igual que
todos los granulocitos, es decir en la médula ósea y son los menos numerosos, ya
que constituyen solo el 0,5 % del total. Los granulocitos son semejantes a los
mastocitos o células cebadas, pero no son el mismo tipo celular, ni se diferencian
a ellos. Los granulocitos realizan una activa participación en la respuesta
inmunitaria, por medio de la segregación de histamina, serotonina en bajas
concentraciones y otras sustancias químicas.

 Función

Los basófilos tienen el 1% de los leucocitos de la médula ósea, la sangre periférica


y el bazo. Presentan características semejantes con los mastocitos tisulares tales
como la aparición de gránulos basófilos en su citoplasma, la fuga de sustancias
como la histamina y la presencia del receptor (Receptor de superficie de membrana
de algunas células) de elevada semejanza para la inmunoglobulina.

 Tipos de gránulos

El citoplasma del basófilo contiene dos tipos de gránulos:

Gránulos específicos:
Estos gránulos contienen diversas sustancias, entre ellas heparina, histamina,
heparan sulfato y leucotrienos.

Gránulos inespecíficos:
Son los lisosomas de los basófilos y contiene varias de las hidrolasas acidas
lisosómicas habituales similares a las de otros leucocitos.

I LEUCOCITOS
21
Neutrófilos

El neutrófilo es una célula implicada en


el mantenimiento de la homeostasis del
organismo, con un especial
protagonismo en el control y eliminación
de determinados microorganismos
patógenos. Los déficits cuantitativos y
funcionales de los neutrófilos pueden ser
congénitos o secundarios a factores
etiológicos extrínsecos, y se traducen en
procesos infecciosos recurrentes de
severidad variable. Las complicaciones
orales más frecuentes en estos
pacientes son las aftas, la enfermedad
periodontal y la candidiasis. Por su
elevada susceptibilidad a las infecciones
y el riesgo que conllevan las
manipulaciones quirúrgicas, en este
colectivo deben intensificarse las
acciones de carácter profiláctico
(hábitos de higiene oral, fluorizaciones,
recomendaciones dietéticas, etc.). El
empleo de factores estimuladores de
colonias de granulocitos (G-CSF) permite en algunos casos la realización de
procedimientos odontológicos hasta hace poco muy controvertidos; su administración
exige una adecuada selección de pacientes y una estrecha colaboración entre el
médico y el odontólogo. A pesar de la eficacia del G-CSF, el tratamiento odontológico
de los pacientes con alteraciones severas de los neutrófilos cuantitativas y/o
funcionales debe efectuarse en medio hospitalario. En ocasiones, la progresión de la
enfermedad periodontal es inevitable a pesar de un adecuado mantenimiento.

 Características
- Tamaño: 12 – 14 µm
- Núcleo: Filamentos de membrana y heterocromatina forman segmentos
(lóbulos), unidos entre sí por filamentos de cromatina.
- Citoplasma: Acidófilo, gránulos numerosos y finos de color violeta
- Tiempo de vida: Es corto, durando horas o algunos días.

 Funciones

los neutrófilos forman parte importante de lo que conocemos como sistema inmune
innato, ya que tienen la capacidad de eliminar cualquier sustancia invasora que se
presente en el cuerpo, bien sean parásitos o bacterias, de manera que su función
primordial es la de destruir a los agentes patógenos, partículas sólidas y residuos
celulares de nuestro organismo. Este tipo de glóbulos blancos tiene la particularidad de
ser de tipo fagocítico, lo que quiere decir que puede digerir a otras células. Incluso, los
neutrófilos son los organismos inmunes que más rápido pueden llegar a una infección,
a través de un procedimiento conocido como quimiotaxis. En tal sentido, cumplen un
papel de suma importancia en la defensa de primera línea contra las sustancias
extrañas que amenazan a nuestro organismo, logrando defenderlo a través de tres
procesos diferentes: la fagocitosis, la desgranulación y la formación de trampas
extracelulares de neutrófilos.
El recuento de neutrófilos absoluto y relativo puede ofrecer cierta información para el
diagnóstico y control de las infecciones, y también se tiene en cuenta durante la
quimioterapia. Fisiológicamente, también se puede encontrar un aumento del recuento
de neutrófilos en situaciones no patológicas, por ejemplo, tras un esfuerzo o en
fumadores.

La producción diaria de granulocitos neutrófilos se estima en torno a 1 × 10 11células.

I LEUCOCITOS
22
Desde el punto de vista de la cinética celular, se pueden establecer dos
compartimentos medulares de los elementos granulocíticos:

- Compartimento mitótico o proliferativo. Incluye los precursores con capacidad de


división: mieloblasto, promielocito y mielocito.
- Compartimento posmitótico o madurativo. Las células de este compartimento
(metamielocito, cayado y segmentado) continúan madurando, pero ya no se
dividen. Doblan en número al compartimento anterior y proporcionan una reserva
de granulocitos que pueden ser liberados rápidamente en circunstancias diversas.
Un ejemplo son las leucocitosis con desviación a la izquierda de las infecciones e
inflamaciones agudas

 Tipos de gránulos

En el citoplasma del neutrófilo hay tres clases de gránulos. Los diferentes tipos
granulares reflejan las diversas funciones fagocíticas de la célula.

Gránulos específicos:
Son los gránulos más pequeños y por lo menos dos veces más abundantes que los
gránulos azurófilos. Apenas se ven con el microscopio óptico y en las microfotografías
eléctricas aparecen de forma elipsoidal.
Los gránulos específicos contienen diversas enzimas (colagenasa de tipo IV,
fosfolipidasa) así como activadores del complemento y otros agentes bacteriostáticos y
bactericidas (lisozima).

Gránulos azurófilos (gránulos primarios):


Son más grandes y menos abundantes que los gránulos específicos. Surgen al
principio de la granulopoyesis y aparecen en todos los granulocitos, lo mismo que en
los monocitos y los linfocitos. Los gránulos azurófilos son los lisosomas de los
neutrófilos y contienen mieloperoxidasa, que con el MET se ve como un material
granulado fino.
La mieloperoxidasa contribuye a la formación de hipoclorito y cloraminas, que son
bactericidas muy reactivos.

Gránulos terciarios:
Son de dos tipos. Un tipo contiene fosfatasas y a veces se lo llama “fosfasoma”
mientras que el otro tipo contiene metaloproteinas que según se cree facilitan la
migración del neutrófilo a través del tejido conjuntivo.

 Leucocitos agranulares
Leucocitos con núcleos carentes de lóbulos (mononucleares):

Linfocitos

Leucocitos de menor tamaño. Se activan en presencia de elementos extraños; se


pueden considerar como los de mayor jerarquía en el sistema inmunitario, ya que se
ocupan de la inmunidad adquirida o específica.
Los linfocitos defienden el organismo frente a infecciones diferenciando entre las
propias células del cuerpo y los elementos extraños. Las moléculas que el cuerpo
reconoce como extrañas se denominan antígenos. Cada linfocito se estimula
únicamente en presencia de un antígeno específico. Cuando los linfocitos identifican
este antígeno, producen sustancias químicas para luchar contra él.

I LEUCOCITOS
23
Son las principales células funcionales del sistema linfático o inmunitario, constituyen
además una de las cinco clases de las células hemáticas; su nombre se debe a que
son el único tipo de célula sanguínea que se observa de manera regular y abundante
en la linfa al igual que en la sangre. Constituyen alrededor del 30% del total de los
leucocitos sanguíneos. Son células globulares en frotis sanguíneo, pero pueden ser
pleomorfas cuando migran al tejido conectivo. Los linfocitos son un poco más grandes
que los eritrocitos, 8 a 10 µm de diámetro y tienen un núcleo redondo ligeramente
indentado que ocupa la mayor parte de la célula.

Participan en las respuestas inmunológicas adquiridas:

 Linfocitos B: se forman en los ganglios linfáticos, las amígdalas, el bazo y la


médula ósea. Viven pocas horas. Producen anticuerpos.
 Linfocitos T: Se forman en el timo y la médula ósea. Todos ellos maduran en el
timo. Pueden vivir 200 días o más. No producen anticuerpos.
Células dendríticas: se encuentran en la piel y otros órganos. Destruyen a las células a
las que atacan. Cuando reconocen y capturan antígenos emigran a los tejidos linfoides
secundarios en donde presentan el antígeno a los linfocitos.

 Características
- Tamaño: Linfocitos pequeños: 7–8 µm. / Linfocitos grandes: 12–15 µm.
- Núcleo: Es excéntrico y se tiñe fuertemente.
- Tiempo de vida: Vida Media - Años, para células de memoria; y semanas para
el resto.

 Clasificación
Según su tamaño:

Linfocitos pequeños

I LEUCOCITOS
24
Linfocitos medianos

Linfocitos grandes

Según a su función:

Linfocitos T
Tienen una vida media prolongada y participan en la inmunidad mediada por células,
expresan en su superficie las proteínas marcadoras CD2, CD3, CD5, y CD7, pero se
subclasifican según tengan o no las proteínas CD4 y CD8. Los linfocitos CD4+ poseen
marcador CD4 y reconocen algunos antígenos unidos a las moléculas del complejo
mayor de histocompatibilidad II (MHC II). Los linfocitos CD8+ tienen marcador CD8 y
reconocen antígenos unidos a moléculas MHC I.

Linfocitos B
Tienen una vida media variable y participan en la producción de anticuerpos
circulantes. En la sangre los linfocitos B maduros expresan IgM e IgD en su superficie,
lo mismo que moléculas MHC II. Sus marcadores específicos CD9, CD20, CD24.

Células nulas
Programadas durante su desarrollo para que destruyan ciertas células infectadas por
virus y algunos tipos de células de tumores. Son más grandes que los linfocitos B y T y
poseen un núcleo arriñonado. Dado que, contienen varios gránulos citoplasmáticos
grandes bien visibles con el microscopio óptico, se les llama también linfocitos
granulares grandes. Entre sus marcadores se encuentran CD16, CD56 y CD94.

 Funciones de las células B y T

Los linfocitos carecen de funciones en el torrente sanguíneo, pero en el tejido conectivo


se encargan del funcionamiento apropiado del sistema inmunitario.
Las células B se encargan del sistema inmunitario de mediación humoral es decir se
diferencian en células Plasmáticas, que producen anticuerpos contra antígenos,
mientras que las células T del sistema inmunitario de mediación celular.

Algunas células T se diferencian en las células T citotóxicas (células T asesinas), que


establecen contacto físico con las células extrañas o alteradas viralmente y las
destruyen. Además, ciertas, ciertas células T tienen como función el inicio y desarrollo
(células T colaboradoras) o la supresión (células T supresoras) de la mayor parte de
las reacciones inmunitarias de mediación humoral y celular.

Monocitos

I LEUCOCITOS
25
Pertenecen a la familia de los agranulocitos, que son más grandes. Se originan en la
médula ósea y, mediante la sangre, parten a diversos órganos y tejidos como hígado,
bazo, pulmones, huesos o ganglios linfáticos. Su misión principal es la de absorber
diferentes microorganismos o residuos celulares.
Los monocitos desempeñan una función clave en la respuesta inmunitaria. Pueden
desplazarse rápidamente hasta los puntos donde se halla la infección y diferenciarse en
macrófagos y células dendríticas para provocar una respuesta inmunitaria. Las células
del sistema monocito-macrofágico pueden envolver partículas extrañas y
descomponerlas en antígenos, que pueden presentar a continuación en su superficie.

Los recuentos automáticos de monocitos están disponibles a manera de cociente de


monocitos respecto al número total de leucocitos registrados, o en forma de recuento
absoluto. Un aumento del recuento de monocitos puede ser representativo de diversas
enfermedades como, p. ej., una inflamación o infección crónica; pero también puede
producirse en varios tipos de cáncer, como la leucemia mielomonocítica crónica.
Los monocitos son las células más grandes de la sangre (12 a 15 µm de diámetro en
frotis sanguíneo) y constituyen el 3 al 8% de la población de leucocitos.
Presentan núcleo grande de forma algo variable; a veces es ovoide, en ocasiones
óvalo escotado acéntrico, en forma de riñón, que a menudo presenta un aspecto de
burbujas de jabón o “apolillado” y cuyas extensiones similares a los lóbulos parecen
superponerse entre sí. La red cromatina es gruesa, pero está menos condensada que
en los linfocitos y de manera característica, se encuentran dos núcleos, aunque no
siempre son obvios en frotis, se tiñe de color azul violeta en las preparaciones
comunes y, como está más extendida que la de los linfocitos, la tinción es menos
intensa. El citoplasma es gris azuloso, tiene múltiples gránulos azurófilos densos que
contienen enzimas lisosómicas típicas similares a las que están en los gránulos
azurófilos de los neutrófilos y espacios ocasionales semejantes a las vacuolas.
Los monocitos en circunstancias normales salen de la sangre aleatoriamente y
permanecen en promedio en la corriente circulatoria de tres días. Se desplazan desde
la médula ósea a través del endotelio de vénulas capilares hacia el tejido conectivo, en
donde se diferencian en macrófagos.

 Los Monocitos se transforman en macrófagos, que actúan como células


presentadoras de antígenos en el sistema inmunitario

Durante la inflamación, como ya se señaló, el monocito abandona el vaso sanguíneo


en el sitio inflamado, se transforma en macrófago de los tejidos y fagocita bacterias,
otras células y detritos hísticos. El monocito macrófago es una célula presentadora de
antígenos y desempeña un papel importante en las respuestas inmunitarias al degradar

I LEUCOCITOS
26
parcialmente los antígenos y presentar sus fragmentos en las moléculas de MHC II
ubicadas en la superficie del macrófago a los linfocitos T CD4+ coadyuvantes para su
reconocimiento.
 Funciones de los macrófagos

Los macrófagos fagocitan material particulado indeseable, producen citosinas


necesarias para las reacciones inflamatorias e inmunitarias y presentan epitopos a los
linfocitos T.

- Los macrófagos so fagocitos ávidos y, como miembros del sistema fagocito


mononucleares, fagocitan y destruyen células muertas y agónicas. (como los
eritrocitos senescentes) y también antígenos y material particulado extraño (como
bacterias). La destrucción ocurre dentro de los fagosomas, tanto por digestión
enzimática como por la formación de superóxido, peróxido de hidrógeno y ácido
hipocloroso.
- Los macrófagos producen citocinas que activan la reacción inflamatoria y también
la proliferación y maduración de otras células.
- Ciertos macrófagos, se conocen como células presentadoras de antígeno,
fagocitan antígenos y presentan sus porciones más antígenas, los epitopos, junto
con las proteínas integrales, antígeno de leucocitos humanos clase II (HLA clase II;
también se conocen como antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad 
MHC II), a células con capacidad inmunitaria.
- En respuesta a un material particulado extraño grande, se fusiona entre sí los
macrófagos y forman células gigantes de cuerpo extraño, que son lo bastante
grandes para fagocitar la partícula extraña.

En conclusión, la función de los monocitos es enunciar que son los precursores


inmediatos de los macrófagos del tejido conectivo (y los tejidos hemopoyéticos
también se consideran una clase de tejido conectivo) por lo que la función de los
monocitos no es desempeñada dentro de la sangre.

Que un monocito como tal pudiera desempeñar cualquiera de las funciones de los
macrófagos depende de cómo se definan las dos células. La solución más fácil para
este problema es definir los monocitos como células hemáticas y los macrófagos
como células tisulares y suponer que cualquier monocito que sale de la sangre y llega a
los tejidos se convierte, para todos los fines prácticos, en macrófago.

 Características
- Tamaño: De 15 – 30.
- Núcleo: Posición central, voluminoso, forma de herradura.
- Citoplasma: Abundante lleno de gránulos diminutos dispuestos en remolinos,
que producen una apariencia nublada o turbia.
- Vida media: De horas a días.

[Link] DE LOS GLÓBULOS BLANCOS O LEUCOCITOS

 Introducción

Los glóbulos blancos (leucocitos) son una parte importante de la defensa del cuerpo
contra microorganismos infecciosos y sustancias extrañas (el sistema inmunológico).
Para defender adecuadamente al organismo, un número suficiente de glóbulos blancos
(leucocitos) debe recibir el aviso de que un microorganismo infeccioso o una sustancia
extraña ha invadido el cuerpo, y llegar al lugar donde son necesarios para, a
continuación, destruir y digerir el patógeno o la sustancia dañinos (véase la figura
Sistema linfático: una defensa contra la infección).
Como todas las células sanguíneas, los glóbulos blancos se producen principalmente
en la médula ósea. Se desarrollan a partir de células progenitoras (células madre o
precursoras) que al madurar se convierten en uno de los cinco tipos principales de
glóbulos blancos:

- Neutrófilos.

I LEUCOCITOS
27
- Linfocitos.
- Monocitos.
- Eosinófilos.
- Basófilos.

Normalmente, las personas producen unos 100 000 millones de glóbulos blancos
(leucocitos) al día. En un volumen de sangre dado, el número de glóbulos blancos se
expresa en términos de células por microlitro de sangre. El número total suele estar
entre 4000 y 11 000 por microlitro (4 to 11 × 109 por litro). Mediante análisis de
sangre, puede determinarse la proporción de cada uno de los cinco tipos principales de
glóbulos blancos, el número total de células de cada tipo en un volumen dado de
sangre.

Una cantidad muy alta o muy baja de glóbulos blancos indica un trastorno.

 La leucopenia

Es una disminución del número de glóbulos blancos (leucocitos) por debajo de 4000
células por microlitro de sangre (4 × 109 por litro), suele hacer que las personas sean
más vulnerables a las infecciones.

 La leucocitosis

Aumento en el número de glóbulos blancos (leucocitos) de más de 11 000 células por


microlitro de sangre (11 × 109 por litro), está causada a menudo por una respuesta
normal del organismo frente a algunos fármacos, como los corticosteroides, o bien
para ayudar a combatir una infección. Sin embargo, también algunas neoplasias de la
médula ósea (como la leucemia) o la liberación de glóbulos blancos anormales o
inmaduros de la médula ósea al torrente sanguíneo provocan un aumento del número
de glóbulos blancos (leucocitos) en la sangre.

Algunos trastornos solo implican a uno de los cinco tipos de glóbulos blancos.

- La leucocitosis linfocítica es una cantidad anormalmente alta del número de


linfocitos.
- La linfocitopenia consiste en un número anormalmente bajo de linfocitos.
- La neutropenia es un número anormalmente bajo de neutrófilos.
- La leucocitosis neutrófila consiste en una cantidad anormalmente alta del número
de neutrófilos
Otros trastornos pueden implicar alteraciones simultáneas de más de un tipo de
glóbulos blancos, o incluso de los cinco. Los trastornos de los neutrófilos y de los
linfocitos son los más habituales. Los relacionados con los monocitos y los eosinófilos
son menos frecuentes, y los relacionados con los basófilos son raros.

 Recuento elevado de Glóbulos Blancos – Leucocitos

Los glóbulos blancos (leucocitos) son una parte importante de la defensa del cuerpo
contra microorganismos infecciosos y sustancias extrañas (el sistema inmunológico).
El número de glóbulos blancos (recuento de leucocitos) normalmente es inferior a 11
000 células por microlitro de sangre (11 × 109 por litro).
La causa más frecuente de un aumento en el recuento de glóbulos blancos es

La respuesta normal del cuerpo a una infección.


Otras causas son

- Ciertos medicamentos, como los corticoesteroides.


- Cánceres de la médula ósea (como leucemia).
- Liberación de glóbulos blancos inmaduros o anormales de la médula ósea a la
sangre.

Hay muchos tipos de glóbulos blancos y cada tipo puede estar aumentado. Sin

I LEUCOCITOS
28
embargo, la mayoría de las veces, las personas presentan un

- Aumento de neutrófilos
- Aumento de linfocitos

 Trastorno de los Basófilos

Los basófilos son un tipo de leucocito que tienen algún papel en la protección
inmunitaria (por ejemplo, detectar y destruir los cánceres en estadios muy tempranos) y
la reparación de heridas. Los basófilos pueden liberar histamina y otros mediadores, y
participan en el inicio de las reacciones alérgicas.

Los basófilos representan menos del 3% de los leucocitos circulantes (de 0 a 300
basófilos por microlitro de sangre [0–0,3 × 109 por litro]). La disminución en el
número de basófilos (basopenia) puede producirse como respuesta a una tirotoxicosis,
a reacciones de hipersensibilidad aguda y a infecciones.
El aumento en el número de basófilos (basofilia) puede ocurrir en personas con
hipotiroidismo. Los trastornos mieloproliferativos (por ejemplo, policitemia vera y
mielofibrosis) cursan con un notable incremento en el número de basófilos.
Los síntomas por lo general dependen del trastorno que está causando la alteración en
el número de basófilos, pero la elevación del número de estas células puede causar
prurito y reacciones alérgicas.

Las alteraciones en el número de basófilos suelen detectarse por casualidad en un


hemograma completo realizado por otras causas. El tratamiento está dirigido a la
enfermedad que está causando la alteración en el número de basófilos.

 Trastorno de los Eosinófilos

Los eosinófilos son un tipo de leucocito que desempeñan un papel importante en la


respuesta del organismo frente a las reacciones alérgicas, el asma, y la infección por
parásitos. Estas células forman parte del sistema inmunitario y colaboran en la defensa
contra ciertos parásitos, pero también participan en el proceso inflamatorio asociado
con los trastornos alérgicos. A veces, los eosinófilos causan inflamación en ciertos
órganos y dan lugar a síntomas.

Los eosinófilos suelen representar menos del 7% de las células sanguíneas circulantes

(entre 100 y 500 eosinófilos por microlitro de sangre [0,1–0,5 × 109 por litro]).

 Bajo Número de Eosinófilos

Un número bajo de eosinófilos en la sangre (eosinopenia) puede observarse en el


síndrome de Cushing, en infecciones sanguíneas (septicemia) y en el tratamiento con
corticoesteroides. Sin embargo, un bajo número de eosinófilos no suele causar

I LEUCOCITOS
29
problemas debido a que otras partes del sistema inmunitario compensan
adecuadamente esta alteración.
Un recuento bajo de eosinófilos suele detectarse por casualidad en un hemograma
completo realizado por otras causas. El tratamiento de la causa restaura el número
normal de eosinófilos.

 Número Elevado de Eosinófilos

Las causas más comunes de un número elevado de eosinófilos (llamado eosinofilia o


hipereosinofilia) son

- Trastornos alérgicos
- Infecciones por parásitos
- Ciertos tipos de cáncer

Los trastornos alérgicos, como la sensibilidad a los fármacos y sustancias, el asma, la


rinitis alérgica y la dermatitis atópica, a menudo aumentan el número de eosinófilos.
Muchos parásitos, particularmente los que invaden los tejidos, causan eosinofilia. Los
cánceres que causan eosinofilia son el linfoma de Hodgkin, la leucemia y determinadas
neoplasias mieloproliferativas.
Si el número de eosinófilos es sólo ligeramente elevado, las personas afectadas no
suelen presentar síntomas, mientras que su número elevado en sangre solamente suele
descubrirse cuando se realiza un hemograma completo por otras razones. Sin
embargo, a veces, en particular cuando la elevación es muy marcada, el aumento del
número de eosinófilos inflama los tejidos y causa daños en órganos. El corazón, los
pulmones, la piel y el sistema nervioso son los más afectados, pero cualquier órgano
puede resultar dañado.
Los síntomas están relacionados con el órgano afectado. Por ejemplo, las personas
pueden tener una erupción cuando se ve afectada la piel, sibilancias y dificultad para
respirar cuando se ven afectados los pulmones, dificultad para respirar y fatiga
(síntomas de insuficiencia cardíaca) cuando se afecta el corazón, o dolor de garganta
y estómago cuando el esófago o el estómago resultan afectados. En consecuencia,
los trastornos eosinofílicos se diagnostican de acuerdo con la ubicación en la que los
niveles de eosinófilos aparecen elevados:

- Neumonía eosinofílica (pulmones)


- Cardiomiopatía eosinofílica (corazón)
- Esofagitis eosinofílica (esófago)
- Gastritis eosinofílica (estómago)
- Enteritis eosinofílica (intestino delgado)
- Colitis eosinofílica (intestino grueso)

A menudo, en un primer momento se llevan a cabo análisis y se tratan las causas más
comunes de los síntomas que presentan las personas afectadas. Por ejemplo, podrían
llevarse a cabo pruebas para la detección de infecciones y administrar antibióticos
incluso si no se encontraran signos de infección. En estos casos, debido a que las
personas afectadas todavía presentarían síntomas después del tratamiento, los
médicos normalmente tomarían muestra de tejido para su examen (biopsia), en el que
se observaría que aparecen eosinófilos en el órgano afectado.

El tratamiento de estos trastornos frecuentemente incluye corticoesteroides por vía oral.

 Síndrome Hipereosinófilo

El síndrome hipereosinófilo es un trastorno raro en el cual la cantidad de eosinófilos


aumenta a más de 1500 células por microlitro de sangre (más de 1,5 × 109 por litro)
durante más de 6 meses sin causa evidente. Algunas personas sufren un trastorno
cromosómico muy poco frecuente.

Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en los varones mayores de 50
años. El aumento del número de eosinófilos puede dañar el corazón, los pulmones, el

I LEUCOCITOS
30
hígado, la piel y el sistema nervioso. Por ejemplo, el corazón puede inflamarse como
consecuencia de una complicación llamada endocarditis de Löffler, que da lugar a
formación de coágulos de sangre, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio o
disfunción de las válvulas cardíacas.

Los síntomas son pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, tos, dolor
torácico, inflamación, dolor de estómago, erupciones, dolor, debilidad, confusión y
coma. Algunos síntomas adicionales de este síndrome dependen de cuáles sean los
órganos dañados.

Se sospecha este síndrome en personas que presentan estos síntomas y los análisis de
sangre repetidos muestran que el número de eosinófilos está por encima de los valores
normales de manera persistente. El diagnóstico se confirma al determinar que la causa
de la eosinofilia no es una infección parasitaria, una reacción alérgica ni otro trastorno
diagnosticable, y cuando en la biopsia se observan eosinófilos en los órganos.

Sin tratamiento, generalmente más del 80% de las personas con este síndrome mueren
en menos de 2 años, pero con tratamiento, más del 80% sobreviven. La lesión
cardíaca es la causa principal de muerte. A veces no es necesario el tratamiento y las
personas solo requieren un control estricto durante 3 a 6 meses, pero la mayoría
necesitan ser tratadas con prednisona, hidroxiurea o fármacos quimioterápicos.

Algunas personas con síndrome hipereosinófilo tienen una anomalía en un gen que
regula el crecimiento celular. Este tipo de hipereosinofilia puede responder al
tratamiento con imatinib, un fármaco utilizado para tratar el cáncer. Si el tratamiento
con estos fármacos no tiene éxito, pueden utilizarse otros fármacos, que pueden
combinarse con un procedimiento para eliminar los eosinófilos de la sangre
(leucoféresis).

 Leucocitosis Linfocítica

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco que desempeña diversas funciones en el
sistema inmunitario, incluyendo la protección contra bacterias, virus, hongos y
parásitos.

Existen tres tipos de linfocitos:

- Células B (linfocitos B)
- Células T (linfocitos T)
- Células NK (linfocitos citolíticos naturales)

Los tres tipos pueden aparecer aumentados en respuesta a infecciones o cáncer. Sin
embargo, en algunos casos aumenta solamente el número de un tipo específico de
linfocitos.

La causa más común de un aumento del número de linfocitos es

- Infección vírica (como la mononucleosis)

Algunas infecciones bacterianas, como la tuberculosis, también provocan un


incremento del número de linfocitos. Ciertos tipos de cáncer, como los linfomas y la
leucemia linfocítica aguda o crónica, producen un aumento del número de linfocitos,
debido en parte a la liberación de linfocitos inmaduros (linfoblastos) o de células de
linfoma hacia el torrente sanguíneo. La enfermedad de Graves y la enfermedad de
Crohn pueden dar lugar a un incremento en el número de linfocitos circulantes.
El aumento del número de linfocitos no suele causar síntomas. Sin embargo, en las
personas con linfoma y ciertas leucemias, el aumento de los linfocitos podría causar
fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. Además, los síntomas pueden deberse a
la infección o enfermedad que ha causado el incremento más que a este en sí.
Cuando se sospecha una infección, los médicos realizan análisis de sangre. Si
descubren un aumento en el número de linfocitos, se examina al microscopio una

I LEUCOCITOS
31
muestra de sangre para determinar si los linfocitos presentes en el torrente sanguíneo
están activados (como ocurre en las infecciones víricas) o si se trata de linfocitos
inmaduros o anormales (como sucede en ciertas leucemias o linfomas). Los análisis
sanguíneos permiten identificar el tipo específico (linfocitos T, linfocitos B, linfocitos
citolíticos naturales [células NK]) que está aumentado para ayudar a determinar el
problema subyacente. El tratamiento adecuado para la leucocitosis linfocítica depende
de la causa.

 Linfocitopenia

- Muchos trastornos reducen su número, pero las infecciones víricas (incluyendo el


sida) y la malnutrición son los más frecuentes.
- Las personas afectadas pueden no tener síntomas o, en algunos casos, tener
fiebre y otros síntomas de infección.
- Para establecer el diagnóstico de linfocitopenia se utiliza una muestra de sangre,
pero para determinar su causa puede ser necesaria una muestra de médula ósea o
de ganglios linfáticos.
- Los médicos tratan la causa de la linfocitopenia.
- A algunas personas se les administra gammaglobulina, y en ciertos casos resulta
eficaz el trasplante de células madre (células progenitoras).

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco que desempeña varias funciones en el
sistema inmunitario, incluyendo la protección contra bacterias, virus, hongos y
parásitos. Por lo general, los linfocitos constituyen del 20 al 40% de los glóbulos
blancos (leucocitos) que se encuentran en la sangre. El número de linfocitos suele
estar por encima de 1500 células por microlitro de sangre (1,5 × 109 por litro) en los
adultos y de 3000 células por microlitro de sangre (3 × 109 por litor) en los niños. Una
reducción en el número de linfocitos puede no causar una disminución remarcable del
número total de glóbulos blancos.

 Tipos

Existen tres tipos de linfocitos:

- Linfocitos B (células B)
- Linfocitos T (células T)
- Células NK (linfocitos citolíticos naturales)

Los tres tipos tienen funciones importantes en el sistema inmunitario. Un número bajo
de linfocitos B puede llevar a una disminución en el número de células plasmáticas,
que son las que producen anticuerpos. La disminución de la producción de anticuerpos
puede causar un aumento de las infecciones bacterianas.
Las personas con muy pocos linfocitos T o muy pocas células citolíticas naturales
tienen problemas para controlar ciertas infecciones, en especial víricas, parasitarias y
fúngicas. Es posible que las deficiencias importantes en los linfocitos den lugar a
infecciones de difícil control, que pueden ser mortales.

 Causas

Son varios los trastornos que repercuten en una disminución del número de linfocitos
en la sangre, entre ellos la infección por virus, como el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH, el virus que causa el sida) y el virus de la gripe. La linfocitopenia puede
ser:

- Aguda: ocurre brevemente durante el curso de ciertas enfermedades y luego suele


resolverse.
- Crónica: ocurre durante un período de tiempo más prolongado debido a trastornos
de larga duración

 Causas de Linfocitopenia Aguda

I LEUCOCITOS
32
El número de linfocitos puede disminuir temporalmente durante
- Ciertas infecciones virales (como la influenza y hepatitis)
- Ayuno
- Momentos de estrés físico grave
- Uso de corticoesteroides (como la prednisona)
- Quimioterapia y/o radioterapia para el cáncer

 Causas de Linfocitopenia Crónica

El número de linfocitos puede permanecer bajo durante mucho tiempo en los siguientes
casos:

- Desnutrición
- Algunos trastornos autoinmunitarios, como lupus eritematoso sistémico (lupus),
artritis reumatoide y miastenia grave
- Ciertas infecciones crónicas, como el sida y la tuberculosis miliar
- Algunos tipos de cáncer, como leucemias y linfomas

El número de linfocitos puede ser permanentemente muy bajo en determinados tipos


de inmunodeficiencia hereditaria, como el síndrome de DiGeorge, el síndrome de
Wiskott-Aldrich, el síndrome de inmunodeficiencia combinada grave y la ataxia
telangiectasia.

 Síntomas
La linfocitopenia leve puede no producir síntomas. A veces, pueden observarse los
síntomas del trastorno que provocó la linfocitopenia. Por ejemplo, las personas
afectadas pueden presentar:

- Ganglios linfáticos y bazo aumentados de tamaño, lo que puede ser indicativo de


cáncer o infección por el VIH
- Tos, rinorrea y fiebre, todo ello indicativo de una infección viral respiratoria
- Tonsilas o ganglios linfáticos de pequeño tamaño, lo que puede ser indicativo de
un trastorno hereditario del sistema inmunitario
- Eczema y articulaciones hinchadas y dolorosas, lo que puede ser indicativo de
artritis reumatoide o lupus eritematoso sistémico (lupus)

La disminución drástica del número de linfocitos conduce a repetidas infecciones por


bacterias, virus, hongos y parásitos; los síntomas de esas infecciones varían mucho
según el lugar de la infección y el microorganismo específico que las causa.

 Diagnóstico

Hemograma completo

La linfocitopenia leve suele detectarse por casualidad en un hemograma completo


realizado por otras causas. También se llevan a cabo hemogramas completos en las
personas con infecciones recurrentes o graves y en aquellas con infecciones causadas
por microorganismos que normalmente no causan infecciones. Estas pruebas pueden
mostrar que una linfocitopenia grave es la causa de las infecciones recurrentes o
inusuales que ha desarrollado la persona afectada.
Cuando el número de linfocitos desciende drásticamente, los médicos suelen hacer un
análisis de sangre para detectar el VIH y otras infecciones, y a veces toman una
muestra de médula ósea para examinarla al microscopio (examen de la médula ósea).

La cantidad de cada uno de los tipos específicos de linfocitos (linfocitos T, linfocitos B


y linfocitos citolíticos naturales) también puede determinarse en el análisis de sangre.
La disminución del número de ciertas clases de linfocitos ayuda a los médicos a
diagnosticar algunos trastornos, como el sida o determinadas inmunodeficiencias
hereditarias.

I LEUCOCITOS
33
 Tratamiento
El tratamiento de la linfocitopenia depende principalmente de la causa. La
linfocitopenia causada por fármacos suele normalizarse pocos días después de
haberse interrumpido la administración del fármaco. Si está asociada al sida, el
tratamiento combinado con al menos tres sustancias antivirales de diferentes clases
incrementa el número de linfocitos T y prolonga la supervivencia.
Se administra gammaglobulina (una sustancia rica en anticuerpos) para prevenir
infecciones en personas con muy pocos linfocitos B (y que por lo tanto tienen una
deficiencia en la producción de anticuerpos). En las personas con inmunodeficiencia
hereditaria puede ser beneficioso un trasplante de células madre. Ante una infección
debe administrarse el antibiótico, antifúngico, antiviral o antiparasitario específico para
combatir el agente infeccioso.

 Trastorno de los Monocitos

Los monocitos son un tipo de glóbulos blancos que luchan contra determinadas
infecciones y ayudan a otros leucocitos a eliminar tejidos muertos o dañados, destruir
células cancerosas y regular la inmunidad contra sustancias extrañas.

Se producen en la médula ósea y luego entran en la sangre, donde representan entre el


1 y el 10% de los glóbulos blancos circulantes (de 200 a 600 monocitos por microlitro
de sangre [0,2–0,6 × 109 por litro]). Después de pasar unas pocas horas en la sangre
migran a los tejidos (el bazo, el hígado, el pulmón y la médula ósea), donde se
convierten en macrófagos.

Los macrófagos son las principales células "limpiadoras" del sistema inmunitario.
Ciertas anomalías genéticas afectan la función de los monocitos y macrófagos, y
causan la acumulación de desechos grasos (lípidos) en el interior de las células. Los
trastornos que resultan son las enfermedades por almacenamiento de lípidos (tales
como la enfermedad de Gaucher y la enfermedad de Niemann-Pick). Los recuentos
bajos o altos de monocitos generalmente no causan síntomas. Sin embargo, las
personas pueden tener síntomas debidos a la enfermedad que ha causado la alteración
del número de monocitos.

Cuando una persona tiene signos o síntomas de una infección o una enfermedad
autoinmunitaria, el diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre (hemograma
completo). A veces, la afección se detecta por casualidad cuando se realiza un
hemograma completo durante un examen físico de rutina o para la evaluación de otra
condición. El tratamiento de los trastornos monocíticos depende de la causa.

 Mayor Número de Monocitos

Se produce un aumento del número de monocitos en la sangre (monocitosis) como


respuesta a infecciones crónicas, enfermedades autoinmunitarias, trastornos de la
sangre y determinados cánceres. El aumento del número de macrófagos en partes del
cuerpo distintas de la sangre (como en los pulmones, la piel y otros órganos) puede
producirse en respuesta a infecciones, sarcoidosis y histiocitosis de células de
Langerhans.

 Bajo Número de Monocitos

Un bajo número de monocitos en la sangre (monocitopenia) puede ser debido a


cualquier causa de disminución del recuento total de glóbulos blancos (véase también
Neutropenia y Linfocitopenia) tal como una infección de la sangre, quimioterapia o un
trastorno de la médula ósea.

 Síndrome MonoMAC

Se ha identificado un trastorno genético muy poco frecuente que afecta a la médula


ósea. Provoca un recuento de monocitos muy bajo y también reduce el número de

I LEUCOCITOS
34
ciertos tipos de linfocitos. Dicho trastorno aumenta el riesgo de infección por ciertos
microorganismos, como un grupo de bacterias conocidas como complejo de
Mycobacterium avium (CMA) que están relacionadas con la tuberculosis, el virus del
papiloma humano (VPH) y ciertos hongos. Los afectados también presentan un mayor
riesgo de desarrollar algunos tipos de leucemia.

Los síntomas varían según el microorganismo concreto que causa la infección, pero, a
menudo, afectan los pulmones o la piel. El diagnóstico se realiza mediante un análisis
de sangre, que muestra la ausencia de monocitos y mediante pruebas genéticas. Para
tratar las infecciones se administran antibióticos y un trasplante de células madre
puede curar el trastorno. Las personas no vacunadas deben recibir vacunación contra
el VPH.

 Neutropenia

Es un número anormalmente bajo de neutrófilos (un tipo de glóbulos blancos) en la


sangre.
- Si es grave, aumenta de manera importante el riesgo de padecer una infección
potencialmente mortal.
- A menudo es un efecto secundario del tratamiento del cáncer con quimioterapia o
radioterapia.
- Los médicos sospechan neutropenia en las personas que tienen infecciones
frecuentes o inusuales.
- Para realizar el diagnóstico se utiliza una muestra de sangre y, si la causa no es
evidente, una muestra de médula ósea.
- El tratamiento depende de la causa y de la gravedad del trastorno, y puede incluir
fármacos para estimular la producción de neutrófilos por parte del propio
organismo.
- Se administran antibióticos si la persona tiene neutropenia y fiebre u otros signos
de infección.

Los neutrófilos son un tipo de glóbulos blancos que constituyen la principal defensa del
organismo contra las infecciones bacterianas agudas y ciertas infecciones por hongos.
Por lo general, representan un 45 a 75% de los glóbulos blancos presentes en el
torrente sanguíneo. Sin el papel fundamental de defensa de los neutrófilos, las
personas tienen problemas para controlar las infecciones y riesgo de morir por una
infección. La neutropenia puede resolverse rápidamente cuando la infección se resuelve
o la exposición se interrumpe. La neutropenia crónica puede durar meses o años.

 Gravedad de la Neutropenia

El límite inferior característico del recuento de neutrófilos es de unas 1500 células por
microlitro de sangre (1.5 × 10 9 células por litro). Cuando el recuento desciende por
debajo de esta concentración, el riesgo de infección aumenta. La gravedad de la
neutropenia se clasifica como:

- Leve: 1000 a 1500/mcL (1 a 1,5 × 109/L)


- Moderada: 500 a 1000/mcL (0,5 a 1 × 109/L)
- Grave: menos de 500/mcL (0,5 × 109/L)

Si el recuento de neutrófilos es menor de 500 células por microlitro (neutropenia grave),


el riesgo de infección aumenta notablemente. Los afectados incluso pueden desarrollar
infecciones debidas a las bacterias que normalmente residen de forma inofensiva en la
boca y los intestinos.

 Causas
La neutropenia tiene muchas causas posibles, pero se dividen en dos categorías
principales:

- La destrucción o la utilización de los neutrófilos es más rápida que la capacidad de


la médula ósea para producir células nuevas.

I LEUCOCITOS
35
- La producción de los neutrófilos en la médula ósea se reduce.

Gasto o destrucción rápidos de neutrófilos

Muchos trastornos hacen que los neutrófilos sean utilizados o destruidos. Entre estos
trastornos se incluyen algunas infecciones bacterianas, alergias y tratamientos
farmacológicos (por ejemplo, con fármacos que se utilizan para tratar el
hipertiroidismo). Las personas con un trastorno autoinmunitario pueden generar
anticuerpos que destruyen a los neutrófilos, provocando una neutropenia. Las personas
con un agrandamiento del bazo pueden tener un número bajo de neutrófilos, porque
este órgano los atrapa y destruye.

Producción reducida de neutrófilos

La producción de neutrófilos en la médula ósea puede estar reducida como


consecuencia del cáncer, infecciones víricas como la gripe, infecciones bacterianas
como la tuberculosis, mielofibrosis, o carencia de vitamina B12 o de ácido fólico. Las
personas que han recibido radioterapia con afectación de la médula ósea también
pueden desarrollar neutropenia. Algunos medicamentos, incluyendo (pero sin limitarse
a los mismos) la fenitoína, las sulfamidas y muchos de los utilizados para el
tratamiento del cáncer (quimioterapia), así como ciertas toxinas (benceno e
insecticidas), también afectan la capacidad de la médula ósea para producir
neutrófilos.
La producción de neutrófilos en la médula ósea también se ve afectada por un
trastorno grave denominado anemia aplásica (en la cual la médula ósea puede detener
por completo la producción de glóbulos sanguíneos).

Ciertos trastornos hereditarios muy poco frecuentes también provocan un descenso en


el número de neutrófilos. En la neutropenia cíclica, el número de neutrófilos aumenta y
disminuye regularmente durante un período de semanas. En la neutropenia crónica
benigna, los recuentos de neutrófilos son bajos, pero las infecciones son poco
frecuentes, probablemente porque las personas producen números adecuados de
neutrófilos como respuesta a la infección. La neutropenia congénita grave es un grupo
de trastornos que evitan que los neutrófilos maduren; los afectados desarrollan
infecciones graves desde la lactancia.

 Síntomas
La neutropenia puede desarrollarse

- Súbitamente, en pocas horas o días, en respuesta a ciertas infecciones o


exposiciones
- Gradualmente

La neutropenia, en sí misma, no presenta síntomas específicos, por tanto, se suele


diagnosticar cuando aparece una infección. Las personas pueden tener fiebre y
laceraciones dolorosas (úlceras) alrededor de la boca y el ano. Pueden producirse
neumonía bacteriana y otras infecciones graves.

En la neutropenia crónica, las personas afectadas pueden presentar pocos síntomas, si


el número de neutrófilos no es extremadamente bajo. Cuando la neutropenia es
causada por un tratamiento con fármacos, las personas afectadas pueden presentar
fiebre, sarpullido y ganglios linfáticos inflamados. En la neutropenia cíclica, las
personas afectadas pueden presentar síntomas que aparecen y desaparecen siguiendo
las disminuciones y recuperaciones del recuento de glóbulos blancos.

 Diagnóstico

- Hemograma completo
- Examen de la médula ósea

I LEUCOCITOS
36
Cuando las personas padecen infecciones frecuentes o raras, o cuando las personas
están tomando fármacos que se sabe que causan neutropenia, los médicos solicitan
una analítica sanguínea (un hemograma completo) para llegar al diagnóstico. Un
número bajo de neutrófilos indica neutropenia. En muchos casos, la neutropenia es
predecible y se conoce su causa, como en las personas tratadas con quimioterapia o
radioterapia. Cuando la causa es desconocida, hay que determinarla. Tanto si la causa
es conocida como desconocida, los médicos suelen buscar también una infección
oculta que pueda haber causado la neutropenia.

Determinación de la causa

Los médicos preguntan sobre fármacos o exposición a sustancias tóxicas, y buscan


infecciones u otras enfermedades que pueden causar neutropenia. Con frecuencia
extraen una muestra de médula ósea utilizando una aguja. Esta muestra se analiza al
microscopio para establecer si su apariencia es normal, si el número de células
precursoras de los neutrófilos es normal, y si se observa una maduración de los
neutrófilos normal. Al determinar si el número de células madre está por debajo de sus
valores normales, y si están madurando adecuadamente, es posible determinar si el
problema reside en una producción celular defectuosa o si estas células están siendo
utilizadas o destruidas en la sangre. Algunas veces, el examen de la médula ósea
indica si está siendo afectada por otras enfermedades, tales como la leucemia u otros
cánceres, o infecciones, como la tuberculosis. Si se sospecha un trastorno hereditario,
los médicos pueden solicitar pruebas genéticas.

Evaluación de la infección

Debido a que las personas con neutropenia pueden no tener todos los síntomas y
hallazgos típicos de la exploración de una infección, los médicos hacen preguntas
detalladas acerca de los síntomas y realizan una exploración de la cabeza a los pies.
Las pruebas se realizan para cualquier hallazgo relacionado; por ejemplo, si la persona
tiene malestar abdominal, puede hacerse una tomografía computarizada (TC).

Incluso si no hay otros síntomas, si la persona tiene fiebre, los médicos también suelen
indicar análisis de orina y urocultivo, hemocultivos y una radiografía de tórax. Para
realizar un cultivo, se toma una muestra del material que va a analizarse (en este caso,
orina o sangre) y se envía al laboratorio para hacer crecer las bacterias u otros
microorganismos que pudieran estar.

 tratamiento

- Antibióticos
- Fármacos para estimular la producción de neutrófilos

Lo más importante es tratar cualquier infección que se encuentre. En las personas con
neutropenia grave, las infecciones pueden convertirse rápidamente en graves o
mortales. Incluso si los médicos no pueden diagnosticar una infección específica, se
presume que las personas con neutropenia y fiebre tienen una infección y se les
suministran antibióticos eficaces contra los microorganismos infecciosos más
comunes.

El tratamiento de la propia neutropenia depende de su causa y gravedad. La


administración de fármacos que pueden producir neutropenia debe interrumpirse en la
medida de lo posible, así como evitar el contacto con toxinas. A veces, la médula ósea
se recupera por sí misma sin tratamiento. La neutropenia que acompaña a las
infecciones víricas (como la gripe) puede ser temporal y resolverse después de que la
infección se haya solucionado. Las personas con una neutropenia leve no suelen
presentar síntomas y pueden no requerir tratamiento.

Quienes padecen una neutropenia grave pueden morir rápidamente por una infección
debido a la incapacidad de su cuerpo para combatir los microorganismos invasores.
En caso de infección, estas personas suelen ser hospitalizadas y recibir tratamiento

I LEUCOCITOS
37
inmediato con antibióticos, incluso antes de identificar la causa y la localización exacta
de la infección. La fiebre, síntoma que en las personas con neutropenia suele ser
síntoma de infección, es un signo importante para solicitar atención médica inmediata.

Los factores de crecimiento, conocidos como factores estimuladores de colonias, que


estimulan la producción de glóbulos blancos (leucocitos) en la médula ósea, a veces
son de utilidad, y se administran mediante inyecciones (bajo la piel o en una vena).
Cuando la neutropenia es consecuencia de un trastorno autoinmunitario, los
corticoesteroides son eficaces. La inmunoglobulina antitimocítica y otros tipos de
tratamiento que inhiben la actividad del sistema inmunitario pueden administrarse por
vía intravenosa cuando está presente una enfermedad como la anemia aplásica.

Si la neutropenia está causada por otro trastorno (como tuberculosis o leucemia, u


otros tipos de cánceres), el tratamiento del trastorno subyacente puede resolverla. El
trasplante de médula ósea (o de células madre) no se recomienda como tratamiento
de la neutropenia en sí, pero puede ser de utilidad para tratar ciertas causas graves de
neutropenia, como la anemia aplásica o la leucemia.

 Leucocitosis Neutrófila

Los neutrófilos son un tipo de glóbulos blancos que ayudan al organismo a combatir
las infecciones y curar lesiones. Aumentan como respuesta a un gran número de
trastornos o enfermedades, incluyendo:

- Infecciones
- Lesiones
- Trastornos inflamatorios
- Ciertos fármacos
- Ciertas leucemias

La causa más frecuente de un aumento del número de neutrófilos es

- La respuesta normal del cuerpo a una infección.

En muchos casos, el incremento en el número de neutrófilos es una reacción necesaria


del organismo, como un intento para curar lesiones de diferentes tipos y expulsar
microorganismos o sustancias extrañas. Las infecciones bacterianas, víricas, fúngicas
y parasitarias producen un aumento en la cantidad de neutrófilos en sangre.

El número de neutrófilos también puede aumentar en presencia de ciertas lesiones,


tales como una fractura de cadera o una quemadura. Algunos trastornos inflamatorios,
incluidos los trastornos autoinmunitarios como la artritis reumatoide, provocan un
incremento en el número y la actividad de los neutrófilos. Algunos fármacos, como los
corticoesteroides, aumentan el número de neutrófilos en la sangre. Las leucemias
mieloides pueden dar lugar a un incremento del número de neutrófilos maduros o
inmaduros en la sangre.

Un número elevado de neutrófilos puede no causar síntomas. Sin embargo, las


personas a menudo presentan síntomas derivados de la enfermedad que está
causando el aumento del número de neutrófilos.

 Síndrome de Hiperviscosidad

En muy raras ocasiones, en las personas con leucemia, el número extraordinariamente


elevado de neutrófilos inmaduros (más de 100 000 células por microlitro de sangre
[100 × 109 por litro]) puede hacer que la sangre se vuelva demasiado espesa y causar
problemas respiratorios, accidentes cerebrovasculares y la muerte. Este trastorno
constituye una emergencia médica y requiere hospitalización, de manera que puedan
administrarse líquidos y fármacos (hidroxiurea y fármacos quimioterápicos) por vía
intravenosa para reducir el número de glóbulos blancos. A veces, se utiliza un tipo de
tratamiento de filtrado de la sangre (leucoféresis) para eliminar los glóbulos blancos de

I LEUCOCITOS
38
la sangre.

 Diagnóstico

- Análisis de sangre

Los médicos a menudo hacen un análisis de sangre denominado hemograma


completo. Esta prueba puede hacerse para muchos síntomas diferentes, incluyendo
signos de infección (como fiebre, tos o dolor abdominal) o signos de una enfermedad
crónica (como pérdida de peso o fatiga).

Si los médicos descubren un número de neutrófilos por encima de lo normal y no hay


una razón clara, como una infección evidente, se analiza una muestra de sangre al
microscopio para determinar si existe una fuga de neutrófilos inmaduros (mieloblastos)
de la médula ósea hacia la sangre. La presencia de neutrófilos inmaduros en la sangre
puede indicar un trastorno medular, como la leucemia.

En estos casos suele tomarse una muestra de médula ósea (examen de la médula
ósea).

BIBLIOGRAFIA
1. Loja, M., G, L, & Molina, K. (2012). Cédulas Sanguíneas – Proyecto “Tecnologías
de la Información y Comunicación en la Formación de los Profesionales de la
Salud”.
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funciones. Mysalud. Portada de Bioquímica.
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(Leucocitos). David Geffen School of Medicine at UCLA – USA.
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Agraria de la Selva. Tingo María – Perú.
5. David H. Cormack. HISTOLOGÍA DE HAM. 9na edición. Editorial MEXICANA
6. Tema 23 – Glóbulos Blancos o Leucocitos (2013).
7. Glóbulos Blancos – Leucocitos (s.f)

I LEUCOCITOS
39
EXAMEN DEL MÓDULO
INTRODUCCIÓN A LOS LEUCOCITOS
1. Menciona los aspectos básicos sobre los leucocitos
2. Que entiendes por trastorno de los glóbulos blancos
3. Da un concepto sobre los tipos de inmunidad
4. ¿Cuál es la función de los leucocitos?
5. ¿Cuáles son las características de los leucocitos?
6. ¿Cómo se clasifican los leucocitos?
7. ¿Cuál es la función del Eosinófilos?
8. ¿Quiénes conforman el grupo de granulocitos?
9. Cuál es la importancia del tema tratado
[Link] un mapa conceptual con los temas más importante de acuerdo con tu
criterio

I LEUCOCITOS

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