LABRANZAS
Las labranzas son operaciones para dejar el suelo en condiciones óptimas de mullimiento
que permitan la siembra y desarrollo de los cultivos. Al efectuar la movilización o
laboreo del terreno, se aseguran características físicas que influyen en las condiciones
químicas y biológicas del suelo, además de permitir el éxito de los riegos y abonamientos
OBJETIVOS DE LAS LABRANZAS:
1º Propiciar la fertilidad.- Al mullir el suelo se estimula la aireación influyendo así en las
condiciones AEROBICAS que propician un óptimo hábitat para microorganismos
favorecedores de la fertilidad como las bacterias Nitrosomonas que oxidan las moléculas
de NH4 a nitritos y las Nitrobacter que oxidan los nitritos a nitratos.
2º Lograr una excelente cama para las semillas.- Que en el caso de cereales se denomina
SEMENTERA.
3º Favorecer la absorción y circulación del agua.- Lo cual es evidente si se supone que
al remover el terreno, se incrementa la porosidad del mismo.
4º Propiciar óptimo desarrollo radicular.- Por la suavidad y soltura que se presenta al
mullir el sustrato o suelo.
5º Enterrar abonos e incorporar materia orgánica.- Generalmente después de la cosecha
queda sobre la superficie una buena cantidad de rastrojos, hojarasca, o materia seca, que
al ser incorporados mediante araduras profundas, proporcionaran una fuente segura
de materia
orgánica, que es tan escasa en los suelos de costa peruana(2)
6º Destruir malezas.- En terrenos con infestación de malezas las labranzas no solo mullen
el suelo, sino que entierran el manto de malas hierbas existentes o por lo menos los
colocan en condiciones propicias para su fácil descomposición.
7º Prevenir ciertas plagas y enfermedades.- En muchos casos se labra el suelo como
medida de prevención contra plagas y enfermedades y por ello se prefiere efectuar
labranzas profundas que logran enterrar a los órganos de conservación y de reproducción
de insectos y patógenos a una profundidad que dificulta el normal desarrollo de estos
organismos que podrían dañar al próximo cultivo (3)
8º Favorecer las labores culturales posteriores a la labranza.- Este objetivo se logra al tener
éxito con los aporques, deshierbos mecánicos, riegos, etc.
HERRAMIENTAS E IMPLEMENTOS.- Las labranzas son empleadas desde épocas muy
remotas y ha experimentado en si pocas modificaciones en cuanto a su teoría y
principios como labor se refiere, pero lo que se ha progresado enormemente en cuanto a
los implementos usados. Tan es así que los incas usaban nuestra taclla hasta los
arados mas modernos como los reversibles, y las cuchillas rotativas; pasando por el
arado de palo y como herramientas la lampa o palana que aun se usan en la pequeña
agricultura y solo funcionan para araduras superficiales.
Entre los implementos mayormente usados se reporta:
a) Arado de palo.- Como su nombre lo dice, su construcción es rustica, de
tronco de algarrobo o de huarango, fuerte y reforzada en el extremo que penetra al
suelo, por una pieza de fierro o también por una calavera de equinos en algunos
casos. Se usa en la pequeña o agricultura extensiva y solo sirve, para araduras
superficiales (2).
b) Arado a tracción animal.- Este implemento se emplea para realizar
labranzas superficiales en pequeñas extensiones. Los hay de una sola o de dos
vertederas.
c) Arados a tracción mecánica.- Son accionados por tractor y pueden ser de
discos o de vertederas. Los más completos pueden ser de número variable de discos o de
vertederas, y los hay desde 2 hasta 14 discos o vertederas, siendo los más comunes los
compuestos por 3 a 7 piezas. En la actualidad, los arados de discos van desplazando a
los de reja y cada día se construyen con nuevos implementos que favorecen la labor (2).
Los arados con mejor aceptación en la actualidad son los reversibles que ahorran tiempo a
la maquina en su trabajo.
Fig. 4.- Implementos para labranzas. Fuente: Agricultura de las
Américas
Arados de subsuelo, “killifer” o “subsolador”.- Construidos con piezas macizas en forma
de brazos rígidos o puntas que penetran en el suelo produciendo su roturación pero sin
producir el volteo hacia la superficie de las capas removidas.
CLASIFICACION DE LAS LABRANZAS:
Las operaciones con araduras se pueden clasificar de conformidad a ciertos criterios, como
la profundidad del terreno mullido, la inclinación de la cinta de tierra volteada, el perfil de
la superficie del terreno después de la labranza y la humedad del terreno al momento de la
labranza.
A) POR LA PROFUNDIDAD DE LA LABRANZA:
Las capas de terreno que no pueden ser movilizadas varían desde la capa superficial hasta
otras de zonas mas bajas y pueden ser clasificadas en superficiales, medianas, profundas y
de subsuelo.
1º Labranzas superficiales.- Es cuando se mulle el terreno hasta una profundidad de 10 a
12 cm se utiliza generalmente como labor previa y complementaria de las araduras
profundas y medianas, al permitir un mejor acabado a la preparación del suelo, mullendo
mejor la superficie.
También estas labranzas sirven para enterrar el abono aplicado al voleo así como tapar la
semilla voleada, destrucción de las malezas crecidas entre las hileras de plantas y para
formar la capa superficial mullida que evita la pérdida de agua por evaporación.
Este tipo de labranzas se ejecuta con arados pequeños a tracción mecánica de bajo
caballaje de fuerza y mediante arados de palo muy comunes en nuestra zona agricultura
marginal andina.
Estas labranzas se usan en hortalizas de raíces superficiales. En el caso de
agricultura extensiva la labranza superficial se usa como único laboreo y es una causa
significativa de los bajos rendimientos productivos.
2º Labranzas medianas.- Estas labores se profundizan de 12 a 25 cms., y guardan
relación directa con la clase de suelo y tipo de planta a cultivar. Es el tipo labranza
común y usado tanto para cereales, tubérculos y pastos.
La naturaleza del terreno influye mucho y por ello que terrenos compactos
necesitarán araduras mas profundas y los terrenos sueltos, menos compactos requerirán
araduras menos profundas.
Para araduras medianas, se usan arados a tracción mecánica, sea de discos o de rejas. Esta
aradura se emplea como preparación previa a una labranza profunda, con el objeto de
facilitar esta labor. Se puede usar arados de discos. (Fig. 5)
ARADO DE DISCOS DE MONTAJE
INTEGRAL
Fig. 5.- Arado para labranzas medianas. Fuente: Agricultura de las Américas.
3º Labranzas profundas.- Son aquellos que mullen el suelo a una profundidad mayor de
25 cm. llegando hasta 35 y 40cms. Se realizan para plantas de raíces profundas como vid,
algodonero, alfalfa y en casos de cultivos que van a permanecer en el campo por varios
años, como en el cultivo de la caña de azúcar. Igualmente este sistema es recomendable
para todos los campos, por lo menos una vez cada 4 a 5 años (2).
Estas labranzas constituyen verdaderas defensas contra sequías temporales o la escasez
de riegos que pueden presentarse durante el transcurso del cultivo.
Para la ejecución de estas labranzas, se requieren arados mas completos (múltiples) y a
tracción mecánica exclusiva.
4º Labranzas de subsuelo.- Estas labranzas alcanzan a roturar el subsuelo. La
profundidad de laboreo es mayor de 40cms. Las ventajas de esta labor son múltiples;
permite la explotación por las raíces de capas nuevas del suelo, encontrando así muchas
veces, nuevas reservas de elementos; aumenta la capacidad de almacenamiento para el
agua evitando el humedecimiento excesivo del suelo. La subsolación rompe las capaz
duras e impermeables (2).
Las labranzas de este tipo se ejecutan con arados fijos llamados de “subsuelo”, o con
arados de gran tamaño de vertedera. En el primer caso el subsuelo es roturado y
permanece en el sitio, sin que se realice volteo o mezcla con otras capas de tierra y en el
segundo caso, por la acción de la vertedera el subsuelo es elevado a la superficie y se
mezcla con las capas superiores.
Fig. 6.- Arado subsolador “Killifer”. Fuente: Agricultura de las Américas
El subsolador fijo o “Killifer”, se usara en caso de tener un subsuelo demasiado pobre o
cargado de sales que no es conveniente se mezcle con las capas superiores. (Fig. Nº 6)
Este arado Killifer, roturador pero no volteador del subsuelo puede penetrar hasta los
0.90m. y 1 metro, se debe trabajar siguiendo una dirección perpendicular a la que seguirá
el surco de riego para evitar perdidas de agua; igualmente esta labor debe ser
complementada con una aradura mas superficial.
Los efectos principales del subsolador son:
Cortar las capas de subsuelo que anteriormente no han sido explotados o
aquellas capas duras (hardpan) que por su poca permeabilidad dificultan
el movimiento vertical del agua.
Crear un mayor volumen de suelo para el almacenamiento del agua.
Mejorar el desarrollo radicular por la facilidad con que las raíces ya
pueden penetrar a través de capas que oponían resistencia.
Entre las bondades del subsolado tenemos:
1.- Economía de riegos, porque con la subsolación se almacena mayor cantidad de agua
en el suelo y subsuelo.
2.- Las plantas aprovechan mejor la humedad y los elementos nutritivos, por tener mayor
desarrollo radicular.
3.- Se tiene una menor afluencia de malas hierbas, al permitirnos atrasar el primer riego.
Por otro lado es recomendable tener precauciones al practicar una labranza de este tipo,
principalmente en subsuelos cascajosos o salinos.
B) LAS LABRANZAS POR LA INCLINACION DE LA CINTA:
Al ejecutar la labranza el arado suelta el suelo simultáneamente en sentido vertical y
horizontal, creando una cinta continua de tierra que sufre un movimiento giratorio por el
empuje de la vertedera o disco. Según el ángulo que gire el prisma, la labranza será:
inclinada u horizontal y para ello se usan implementos de gradas o de rejas (Fig.7)
Labranzas inclinadas.- En estas, el prisma de tierra a-b-c-d es levantado
primero del lado c-d, girando alrededor de 90º y por la acción del implemento continúa
girando unos 45º mas hasta apoyarlo con el prisma anterior (2)
El ángulo de inclinación depende de la anchura de la cinta de tierra movida por el arado;
esta quedara mas inclinada, cuanto más ancha sea. Generalmente la inclinación es de 45º,
que resulta de una rotación de 135º, que es la más conveniente desde el punto de vista
de la mayor superficie expuesta al aire; esta inclinación se obtiene cuando la
anchura es el doble de la profundidad.
En este tipo de labranza, que es la más común el terreno presenta una superficie
ondulada.
o 90
d a
c b
90
altura
ancho cinta
c
1
3 d
b 5
4
a 5
Fig. 7.- Movimientos de la cinta en forma inclinada. Fuente: Agrotecnia, G. Córdova.
1970
Labranzas horizontales.- En el caso de horizontal, el prisma de tierra
sufre una rotación de 180º; es decir la cinta es completamente volteada y no se apoya
con la adyacente; debido a la gran anchura de la cintas
cortadas por el arado. En esta forma, la superficie del terreno, después de la labranza,
queda sin ondulaciones.
Fig. 8.- Implemento para labranza horizontal
La labranza horizontal se emplea cuando se requiere enterrar malezas o destruirlas,
exponiendo sus raíces a la acción directa del sol, lo que ocasiona su natural desecamiento.
Por otro lado esta modalidad funciona muy bien en terrenos demasiados húmedos
puesto que la evaporación se activa al voltear la cinta (3)
C) LABRANZAS SEGÚN EL PERFIL DEL TERRENO:
Según el perfil del terreno, las labranzas pueden ser: llanas, alomadas (ó calzando)
y hendidas (ó descalzando).
Labranzas llanas.- Es cuando la tierra es volteada hacia el mismo lado, de
tal manera que todas las cintas sean paralelas y la superficie del terreno no tenga
zanjas ni accidentes es decir, que la superficie sea llana, o uniforme.
El éxito de esta labranza consiste en hacer rayas continuas volteando alternativamente la
tierra a la derecha y a la izquierda.
Esta técnica de la labranza se emplea en los terrenos con fuerte gradiente y en la reducida
extensión, que se quieren conservar perfectamente planos (2)
Labranzas alomadas o “calzando”.- Se denomina así por que después del
laboreo queda en el centro del campo un lomo longitudinal pues los prismas de tierra
movidos por el arado han sido volteados hacia el centro. Los de la mitad izquierda,
quedan inclinados hacia la derecha y los de la mitad derecha han sido volteados hacia la
izquierda formando una especie de lomo en el centro.
Esta es una forma muy común de labranza con arado de vertedera fija.
Labranza hendida ó descalzando.- A la inversa de la anterior, después
de la labranza queda en el centro un surco longitudinal, a causa de que los prismas
de tierra han sido volteados hacia fuera.
La labranza hendida se realiza con arado de vertedera fija; se comienza por un lado del
campo, para terminar en el centro donde queda el surco que se forma con las dos ultimas
pasadas del arado.
Esta técnica de labranza es muy conveniente para los terrenos húmedos o para aquellos
que van a ser dejados sin cultivar durante la época que se pueda humedecer por las lluvias.
D) LAS LABRANZAS SEGÚN SU DIRECCION:
La dirección de laboreo se ejecuta con la mayor dimensión del terreno, economizando
tiempo, pues así se da menor número de vueltas. Generalmente cuando el terreno es de
gran extensión, se divide en secciones milgas o tablas, sean largas o angostas, con el
objeto de repartir el trabajo diario (2).
Cuando el terreno tiene gradiente pronunciada, se procura seguir una dirección oblicua,
intermedia entre la horizontal y la máxima gradiente, si es que se trabaja con arado de
vertedera fija; pues si se sigue la dirección de la pendiente mayor, la labranza será
muy difícil a la subida del tractor (2).
E) SEGÚN LA HUMEDAD DEL TERRENO:
Las labranzas pueden realizarse en condiciones de terreno seco o en capacidad de campo
“a punto”.
Labranzas en seco.- Son factibles en casos de terrenos sueltos, arenosos o
francos. Tienen como inconvenientes, el mayor desgaste de implementos, mayor
esfuerzo de tracción del tractor y un menor mullimiento del terreno.
Labranzas en húmedos.- Es cuando el laboreo se ejecuta en terreno
húmedo. Esta humedad es proporcionada por un riego previo que recibe la
denominación de “machaco” o “remojo”.
Fig. 9.- Cultivo de algodón que se ara en húmedo. Fuente: Agricultura de las Américas
Esta operación previa se realiza para disminuir la tenacidad del terreno, pues la cohesión
de las partículas del suelo, opone una gran resistencia a la penetración de los
implementos de labranza. Las ventajas de este tipo de labranzas radica en:
1.- Una mayor y mejor penetración de los implementos.
2.- Menor esfuerzo de tracción.
3.- Mejor mullimiento y labores posteriores facilitadas.
4.- Mejor conservación de los implementos. 5.- Economía de tiempo.
6.- Posibilidad de destruir malas hierbas que germinan y crecen con la humedad del
suelo dada por el remojo o machaco.
EPOCA Y NUMERO DE LABRANZAS:
La época de ejecutar las labranzas depende en gran parte de los factores propios de cada
fundo y del criterio del agricultor o administrador el fijarla en cada caso.
Se debe considerar en primer lugar, la época de siembra de modo que las labranzas se
ejecuten con la debida anticipación, para que cuando llegue la época del sembrío el
terreno se encuentre ya preparado (3).
Otro factor de importancia es la disponibilidad de implementos de trabajo, sea el número
de arados o de tractores con que se disponen en el momento de iniciar el trabajo,
relacionándola siempre con la superficie a trabajar y la cantidad de agua de riego con que
se dispone, de modo que si las labranzas se hacen en húmedo, la superficie a trabajar en
cada jornada de trabajo estaría condicionada por la cantidad de agua disponible. En
cambio si se ejecutan las labranzas en seco, ellas se encontrarán libres de este factor
limitante (2)
En cuanto al número de labranzas a ejecutar, muy raras veces un terreno queda lo
suficientemente mullido con una sola labranza y mas aun los suelos arcillados requieren
ser labradas varias veces para quedar en condiciones de ser sembrado; de modo que la
naturaleza textural del terreno es un factor de importancia en este aspecto. Así mismo los
suelos gastados o de poca fertilidad requerirán mayores labranzas.
Por otro lado es bueno recordar y tener muy presente que un número excesivo de labranzas
tiende a pulverizar el suelo.
Esta pulverización es inapropiada para la utilización del equipo pesado, que puede
compactar posteriormente el terreno, impidiendo con ello que las raíces el agua y el aire se
distribuyan en el suelo; además de destruir la materia orgánica.
En caso de dar varias labranzas, se debe procurar que ellas no coincidan en dirección, es
decir que cada labranza sea perpendicular a la precedente, o por lo menos oblicua. En la
práctica a cada pasada de arado se le denomina como “reja”.
SISTEMAS DE LABRANZAS Y CONDICIONES
En condiciones de costa nor - peruana, por la gran diversidad de cultivos y especialmente
por la diversidad de criterios técnicos, se emplean los más variados sistemas de labranza.
Los campos destinados al sembrío de caña de azúcar son sometidos con cierta
regularidad a labranzas de desfonde, usando maquinaria pesada, generalmente tipo
“oruga” y arados “killifer”, mientras que para cultivos de algodón, arroz, maíz y
leguminosas se ejecutan labranzas medianas con arados de grada (Fig. 8)
También hay casos que por falta de implementos adecuados solo lo realizan en forma
superficial.
En casos marginales hay agricultores pequeños, que siembran lotes de pequeña extensión
y generalmente cultivos de pan llevar, que solo realizan labranzas superficiales, usando
arados de palo con yunta y solo mullen unos 10 a 12 cm de terreno. En condiciones de
países con lluvias como Brasil se desarrolla la AGRICULTURA DE CONSERVACION
que es una agricultura sostenible respetuosa con el medio ambiente y que mejora la calidad
de vida del medio rural reduciendo los gastos en trabajar el suelo agrícola contra la
compactación y las malezas con suelos cubiertos de resto de otras cosechas que apartan
materia orgánica, mejoran los agregados de la estructura y evitan en parte la
compactación del suelo; así como la evaporación de la humedad. En estas condiciones se
puede hacer la SIEMBRA DIRECTA como sucede en COSTA NORTE con sembrío de
fríjol “a piquete” con residuos y humedad permanente de la cosecha de arroz.
Este piquete es un pequeño hoyo removido con la palana como laboreo mínimo
para la germinación y crecimiento del frijol.
LAS LABORES COMPLEMENTARIAS: Estas actividades agrícolas se
ejecutan porque después del laboreo el terreno presenta una superficie no del todo
mullida y no apropiado para la siembra. Se puede apreciar una cantidad de terreno aún
compactado, en forma de bloques, terrones, o “terromotos” que además presentan raíces
y malezas.
Las labores complementarias comprenden a dos alternativas (2)
La primera es si la siembra se va a efectuar en “seco” sin humedecer previamente el
terreno, es decir con aradura también en seco, entonces es indispensable desmenuzar los
terrenos para tener una buena “cama” de la semilla. Para ello recurriremos al pasaje de una
“grada” de discos y a continuación se procede al pasaje de una rastra de puntas o
“rastrillo” de brazos flexibles o rígidos, con la finalidad de recoger los restos de
maleza y aún para
desenterrar raíces y otros fragmentos vegetativos (Fig. 10).
Fig. 10.- Implementos para labores complementarias. Fuente: Agricultura de las
Américas
Posteriormente, estos rastrojos amontonados, serán recolectados a mano, para ser
quemados dentro del campo. A esta labor se le denomina “despajo”.
La segunda alternativa implicaría la siembra en húmedo y presenta dos casos con el
mismo principio.
El primer caso es cuando la aradura se ha efectuado en seco y se desea sembrar en
húmedo, no es necesario pulverizar ni limpiar en forma minuciosa a la superficie del
terreno después de la aradura. Por ello es más económico remojar el suelo después del
pasaje del arado, tal como queda, confiando que el agua cumplirá la función de
desmenuzar los “terrones” y al mismo tiempo favorecerá la descomposición de una buena
parte de las malezas y rastrojos que aún quedan, lo que contribuirá a incrementar la
materia orgánica del suelo.
Una vez realizado el remojo y estando el terreno en capacidad de campo, “a punto”, con
los implementos se procede a ejecutar una nueva labranza que bien puede ser un nuevo
pasaje de arado o simplemente con un “gradeo” o pasaje de una “grada” generalmente
de discos. La elección del implemento a usar, depende en gran parte de la naturaleza del
terreno pues los suelos compactos y arcillosos, requerirán una nueva aradura; por el
contrario un suelo suelto solo requiere de un “gradeo”.
El segundo caso de la siembra en húmedo se presenta cuando la aradura se ejecuta
también en húmedo, es decir con el terreno sometido al riego de “remojo” o “machaco”
para después proceder a la aradura con terreno “a punto”; en este caso la proporción de
terrenos es menor. A continuación de la aradura se procederá a “gradear” el terreno, para
después hacer el “rastrilleo” para terminar con el “despaje” y “quema” de los rastrojos(2)
Para evitar a veces el gradeo, preferentemente en suelos sueltos, se acopla al arado un
cuerpo “desterronador” que al ir detrás del arado desmenuza el suelo; este implemento es
práctico, liviano y económico, llamado también “tiller” (Fig. 10), que consta de un cuerpo
con dos ejes convergentes, que llevan una serie de discos dentados, encargados de
desmenuzar los terrones aún frescos que arroja el arado. En forma rústica se ha tratado
reemplazar a este implemento con uno o dos rieles pesados en la parte posterior del
arado adaptado con cadenas, que no hacen un trabajo perfecto pero por lo menos cumplen
el objetivo en terrenos sueltos(2)
Una labor final a la preparación de tierras y complementario a todas las labranzas es el
“NIVELADO”, “PLANCHADO”, o “TABLONEO”.
La nivelación consiste en pasar una “niveladora” o tan solo un “tablón” con la
finalidad de dejar la superficie del terreno lo más lisa posible sin los surcos que deja el
arado o grada, para que en la siembra, preferentemente a máquina, ésta no tenga tropiezo y
pueda enterrar la semilla de un modo uniforme. Estos implementos son movilizados por
yuntas o tractores livianos.
SINGULAR SISTEMA DE CULTIVO:
La gradual mecanización de las labores culturales ha dado lugar un singular sistema de
cultivo en caña de azúcar que en su totalidad se realiza con aperos remolcados por los
tractores. La siembra y la cosecha se realizan en forma mecanizada (1)
Junto con la siembra se hace el primer abonamiento con NPK, se riega y, cuando el
suelo esta en capacidad de campo se aplica el herbicida de preemergencia temprana.
Después de un periodo con nuevas generaciones de malezas se realiza el cultivo con
discos. Esta labor, al aporcar cambia la posición de la caña del fondo del surco al lomo
del mismo (1)
Una vez realizado el cultivo mecánico se sigue con los riegos cada 10, 15 o 20 días,
según el tipo de suelo, la evapotranspiración, etc.
BIBLIOGRAFIA
1. AGRICULTURA DE LAS AMERICAS. Revista Manual Técnico – científica.
U.S.A.
2. CORDOVA, G. 1970. Agrotecnia. Copias mimeografiadas. Universidad
Agraria del Norte. Lambayeque. 190 p.
3. DIEHL, R. y M. BOX. 1985. Fitotecnia General. 832 p.
4. HAENSCH Y HABERKAMP. 1987. Diccionario de Agricultura. 1264 p.