autodominio
Es obvio que ningún descendiente de Adán puede controlar completamente su
carne imperfecta. (Romanos 7:21, 22.) Ahora bien, el autodominio es un fruto del
espíritu. (Gálatas 5:22, 23.) Por ello, el espíritu de Dios producirá autodominio en
nosotros si pedimos esa cualidad en oración, si seguimos el consejo apropiado
que dan las Escrituras y si nos relacionamos con otras personas que la
manifiestan, a la vez que evitamos a quienes no lo hacen. (Salmo 119:100,
101, 130; Proverbios 13:20; 1 Pedro 4:7.) Tal proceder nos ayudará a ‘huir de la
fornicación’, aun ante la misma tentación. (1 Corintios 6:18.) Rechazaremos la
violencia y evitaremos o superaremos el alcoholismo. Asimismo, mantendremos la
calma ante las provocaciones y las situaciones difíciles. Que todos, incluidos los
niños, aprendamos a cultivar ese fruto esencial del espíritu. (Salmo 119:1, 2.)
También tenemos excelentes ejemplos bíblicos de humanos imperfectos que han
ejercido autodominio. Por ejemplo, esta cualidad se manifestó durante un
incidente notable en la vida de José, hijo del patriarca Jacob. ¡Qué dominio de sí
mismo ejerció José cuando la esposa de Potifar trató de seducirlo! (Génesis 39:7-
9.) También tenemos el excelente ejemplo de los cuatro jóvenes hebreos que
supieron dominarse para no comer de los platos exquisitos del rey babilonio
debido a las restricciones de la Ley de Moisés. (Daniel 1:8-17.)
Vez tras vez cuando predicamos de casa en casa las buenas nuevas del Reino de
Dios o estamos en alguna esquina tratando de interesar a los transeúntes en
nuestro mensaje afrontamos habla injuriosa. ¿Cómo procederíamos con
sabiduría? Esta sabia declaración se hace en Proverbios 15:1: “La respuesta,
cuando es apacible, aparta la furia”. En otras palabras, tenemos que saber
controlarnos. Y no solo los testigos de Jehová han hallado que esto es cierto, sino
otras personas también. La profesión médica sigue reconociendo el valor curativo
del autodominio
Los beneficios del gobierno de uno mismo
El gobierno de uno mismo trae muchos beneficios, algunos de los cuales son
muy ostensibles. Por ejemplo, la Palabra de Dios condena la glotonería y la
borrachera. (Proverbios 23:20, 21.) El apóstol Pablo aconseja: “Sea que estén
comiendo, o bebiendo, o haciendo cualquier otra cosa, hagan todas las cosas para
la gloria de Dios”. (1 Corintios 10:31.) El autodominio nos ayuda a cumplir con este
mandato, lo cual indudablemente beneficia nuestra salud. No obstante, beber y
comer con exceso no solo es dañino a la salud, sino que también puede resultar
en que el cristiano sea excluido de la congregación cristiana. Por consiguiente, el
gobierno de sí mismo en estos campos ayuda al cristiano a mantenerse cerca de
Jehová.
Cómo cultivar gobierno de uno mismo
Puesto que el gobierno de uno mismo es uno de los frutos del espíritu santo de
Dios, necesitamos Su espíritu para desarrollarlo. Como dijo Pablo: “Sigan andando
por espíritu”. (Gálatas 5:16, 22, 23.) Todo cristiano debe ser un estudiante
diligente de la Palabra de Dios, pues esta ha sido producida por espíritu santo. Si
la estudiamos con regularidad, y aplicamos a nuestra vida lo que de ella se
aprende, podremos controlar nuestra mente, a fin de hacer “cautivo todo
pensamiento para hacerlo obediente al Cristo”. (2 Corintios 10:5; Romanos 12:2.)
Sí, es vital que el cristiano aprenda a pensar como Jesús y Jehová Dios piensan.
El espíritu de Dios también debe influir constantemente en el corazón —
considerado como el asiento de la motivación—, puesto que el gobierno de uno
mismo significa sujetar o refrenar las pasiones o impulsos que de él brotan. (Mateo
15:19.) Por lo tanto, recuerde este buen consejo: “Más que todo lo demás que ha
de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes
de la vida”. (Proverbios 4:23.) A medida que usted aprende los principios bíblicos,
deje que el espíritu de Dios toque su corazón. Procure memorizar, si es posible,
algunos consejos bíblicos que le ayudarán a enfrentarse a situaciones difíciles.
La buena asociación con compañeros cristianos también ayuda a
desarrollar autodominio