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Dcivil Iii Tema #3 Clasificación Jurídica de Las Cosas

El documento clasifica las cosas jurídicamente en tres grupos: 1) Según sus cualidades físicas y jurídicas, como cosas corporales vs incorporales, consumibles vs no consumibles, fungibles vs no fungibles. 2) Según la relación entre las cosas, como cosas simples vs compuestas. 3) Según su apropiabilidad y pertenencia, como cosas susceptibles de propiedad vs no, y por el sujeto al que pertenecen. La clasificación es importante porque normas legales aplican a ciertos grupos pero no a otros.
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El documento clasifica las cosas jurídicamente en tres grupos: 1) Según sus cualidades físicas y jurídicas, como cosas corporales vs incorporales, consumibles vs no consumibles, fungibles vs no fungibles. 2) Según la relación entre las cosas, como cosas simples vs compuestas. 3) Según su apropiabilidad y pertenencia, como cosas susceptibles de propiedad vs no, y por el sujeto al que pertenecen. La clasificación es importante porque normas legales aplican a ciertos grupos pero no a otros.
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DERECHO CIVIL III

Bienes y
derechos reales

TEMA Nº 3
CLASIFICACIÓN DE LAS COSAS

MARY SOL GRATERÓN GARRIDO


UNIVERSIDAD SANTA MARÍA
TEMA Nº 3
CLASIFICACIÓN JURÍDICA DE LAS COSAS
Noción. Clasificación: Según sus cualidades físicas o jurídicas. Según
la relación de conexión recíproca de las cosas entre sí. Según su
apropiabilidad y en razón de su pertenencia. Importancia de la
clasificación.

Noción.
La clasificación jurídica de las cosas ha sido estudiada por ustedes en las
asignaturas de Derecho Romano e Introducción al Derecho. Ahora será tratada
con un poco más de amplitud, es importante destacar que algunas de las
clasificaciones las establece el Legislador, tal es el caso de los muebles e
inmuebles, las consumibles y no consumibles, de los bienes en relación con las
personas a quienes pertenecen; otras la doctrina se encarga de explicarlas; unas
derivan del derecho romano y conservan aun un idéntico valor; sin embargo,
todas tienen importancia jurídica ya que normas positivas de derecho que se han
establecido para ciertos grupos de cosas, no son aplicables a otras.
Es importante señalar que cada una de las cosas tiene una particular
característica, pero también una misma cosa puede incluirse en varias categorías,
según tengan varias notas o caracteres comunes. La clasificación de las cosas se
realizará a través de 3 grandes grupos:
1. Según sus cualidades físicas y jurídicas
1.1. Cosas corporales y cosas incorporales
1.2. Cosas consumibles y no consumibles
1.3. Cosas genéricas y cosas específicas
1.4. Cosas fungibles y no fungibles
1.5. Cosas divisibles y no divisibles
1.6. Cosas presentes y cosas futuras
1.7. Cosas muebles y cosas inmuebles
2. Según la relación de conexión reciproca de las cosas
2.1 Cosas simples y cosas compuestas.
2.2. Cosas singulares y cosas universales
2.3. Cosas principales y cosas accesorias
3. Según su apropiabilidad o en razón de su pertenencia
3.1. Cosas susceptibles o no de apropiabilidad
3.2. Cosas susceptibles o no de tráfico o comerciabilidad
3.3. Por el sujeto a quien pertenecen
3.4. Por el carácter de su pertenencia

PRIMER GRUPO: SEGÚN SUS CUALIDADES FÍSICAS Y JURÍDICAS:


Esta clasificación toma en consideración la naturaleza esencial de las cosas,
su determinación, la susceptibilidad de sustitución, la posibilidad de uso repetido y
de fraccionamiento, la existencia de las cosas en el tiempo y el espacio y la
posibilidad de desplazamiento o movilización.

Cosas corporales y cosas incorporales (por su naturaleza esencial).


Corporales son todas aquellas que percibimos por los sentidos, no sólo por el
tacto, pues cualquiera de los sentidos de los que estamos dotados nos permite
percibirlas, pudiendo ser uno solo o varios de los sentidos a la vez. Tal es el caso
del gas, que sin poder tocarse se percibe fácilmente por el olfato; o la
cinematografía, que puede ser vista u oída.
Incorporales, son aquellas que no siendo idóneas de apreciarse por los
sentidos, sí pueden ser percibidas por la inteligencia humana; se trata de
entidades abstractas e ideales. Serán bienes incorporales las obras del intelecto,
las obligaciones crediticias, la marca de fábrica, las manifestaciones del espíritu
creador del científico, del artista y todos aquellos derechos que tienen contenido
patrimonial.
Si leen el contenido del artículo 530 del Código Civil relativo a los bienes
inmuebles por el objeto a que se refiere, observarán que se trata de derechos y
acciones que recaen sobre cosas inmuebles, los derechos y las acciones son
incorporales, sabemos que existen y si somos titulares de un derecho los
disfrutamos y defendemos, pero es nuestra inteligencia la que permite su
percepción, no así los sentidos.
Igualmente se permite que un derecho puede ser objeto de otro y que puedan
darse derechos sobre derechos, cuando autoriza a constituir un derecho de
prenda sobre un derecho de crédito; o que el derecho de usufructo o el derecho
del concedente o del enfiteuta puedan hipotecarse (Arts. 1846, 1881, ord° 2 y 3
del Código Civil).
Cosas consumibles y no consumibles (por la posibilidad de uso
repetido).
Son consumibles aquellas cosas cuyo uso consiste en alterar o destruir o en
desprenderse de ellas, se trata entonces de cosas de las que se puede hacer un
solo uso y este las destruye. Esta clasificación se refiere únicamente a las cosas
corporales.
El consumo puede ser material, consistiendo en una destrucción, por ejemplo
el de los alimentos, combustibles y bebidas; otras, el consumo es jurídico, se
enajenan, son una pérdida, lo cual constituye justamente el único uso posible de la
cosa sin que ella llegue a destruirse materialmente, como el caso del dinero que
se consume para quien lo gasta.
Es importante destacar que el concepto jurídico de consumibilidad no coincide
necesariamente con el físico o químico, según el cual nada se destruye, ni con el
vulgar, según el cual el dinero, si es representado en metálico, es inconsumible
por excelencia.
Inconsumibles serán las cosas que en su valor de uso no están sujetas a
destrucción o a ser enajenadas para su aprovechamiento; son aquellas de uso
reiterado o prolongado, como una casa, los vestidos, herramientas, etc.
La importancia de esta clasificación la encontramos en el campo de los
derechos temporales de goce a los cuales va unida la obligación de restitución
luego de haberlas usado y que por esto, son por regla general incompatibles con
las cosas consumibles. Por ejemplo el caso del usufructo previsto en el artículo
590 y 589 CC. Donde la norma fundamental es el deber de restitución cuando el
derecho cesa; y sin embargo, para extenderlo a las cosas consumibles se
constituyó la figura del cuasi usufructo.
En cuanto al contrato de préstamo, si la cosa prestada resiste el uso que se
haga de ella, el contrato es de comodato y el deudor debe restituir la misma cosa
que recibió, pues es una cosa inconsumible. Pero, cuando la cosa debe
consumirse, como es el caso del combustible, el contrato es de mutuo, el deudor
en este contrato adquiere el derecho de disponer, en consecuencia, se librará de
la obligación, entregando cosas de la misma cantidad y calidad de las que recibió
y que consumió, así lo establecen los artículos 1724 (Comodato) y 1735 (Mutuo)
Dentro de la categoría de las cosas inconsumibles, encontramos las cosas
deteriorables y no deteriorables. Todas las cosas inconsumibles están sujetas a
la deteriorabilidad, pero especialmente algunas, ya que pueden usarse sin
deterioro más o menos rápido. De manera que el uso al que esté expuesta la cosa
será factor determinante para su deterioro o no; podemos agregar además el
factor tiempo, que también puede producir el deterioro.
Cosas genéricas y cosas específicas (por su determinación).
Genéricas, son aquellas cosas que presentan caracteres comunes a las de su
clase, como un litro de gasolina, un libro, que puede ser de cualquier octanaje en
el primer caso; y de cualquier autor y tema en el segundo caso. De modo que la
determinación de la cosa genérica se efectúa mediante la reunión de los
caracteres comunes a las entidades agrupadas en un género o especie, no
establece individualidad.
En materia de sucesiones testamentarias se observa la importancia de esta
clasificación a los fines de la validez de los legados de cosa mueble de un género
o especie (léase el artículo 905 del Código Civil).
Específica, es la designada por sus caracteres propios que las distinguen de
las demás de su género o especie, es decir, que es la conocida con carácter
propio o singular diferenciándola de todas las restantes de su género, especie o
clase, como el auto de tal persona. La cosa específica también es denominada
como “cuerpo cierto” o cosa individualmente determinada.
Esta categoría de cosas tiene importancia en relación con la prueba de la
identidad de las cosas, con la conservación y pérdida de las mismas. Así, si el
propietario de un inmueble pretende reivindicarlo, debe demostrar que el bien que
reivindica es el mismo que está en poder del poseedor (identidad de la cosa) (Art.
548 CC), y en materia de pago, no puede obligarse al acreedor a recibir una cosa
distinta de la que se le debe, aunque el valor de la cosa ofrecida sea igual o aún
superior al de aquella (art. 1290).

Cosas fungibles y no fungibles (por la posibilidad de sustitución de una


cosa por otra en una relación jurídica).
La condición de las cosas fungibles reside en la aptitud que tienen natural o
puedan tener por voluntad de las partes algunas cosas para ser sustituidas unas
por otras, cuando perteneciendo a un determinado género no tienen individualidad
propia y distinta, de modo que en los pagos puedan subrogarse unas por otra del
mismo género.
Las cosas fungibles aparecen siempre como cosas cuya individualidad se
determina midiéndolas, pesándolas o enumerándolas, son género, por tanto cosas
como el vino, el dinero, el ganado, son fungibles.
No fungibles, son aquellas que tienen una individualidad propia que las hace
inidóneas para ser sustituidas por otras, es decir, cuando el deudor no puede
emplear indiferentemente una u otra para librarse de la obligación. La fungibilidad
no se encuentra necesariamente vinculada a una cualidad intrínseca y objetiva de
las cosas; puede el uso o la voluntad suprimirla en cosas que intrínsecamente son
fungibles (como el caso del dinero que por excelencia es fungible y puede llegar a
ser no fungible, sí en lugar de darlo en préstamo se da en depósito).
En la distinción de las cosas fungibles y no fungibles se funda la importante
clasificación de deudas de género y deudas de cuerpo cierto. Se dice que una
obligación tiene por objeto un género cuando la cosa debida es determinada solo
por su cantidad y calidad; se dice que la deuda tiene por objeto una cosa cierta,
cuando el objeto debido está determinado individualmente, y cuando es la cosa
convenida la que debe entregarse al acreedor y no otra.(Léase el artículo 1290 y
1333 del Código Civil)

Cosas divisibles y no divisibles (por la posibilidad de fraccionamiento).


Es divisible aquella cosa que tiene la aptitud para ser reducida en partes
homogéneas, sin que se altere con el fraccionamiento la forma y esencia, o
cambie considerablemente el valor. Indivisibles son aquellas que no admiten
fraccionamiento, sin menoscabo del fin a que están destinadas, dicho en otras
palabras, aquellas que en caso de ser divididas, sus partes no conservarán un
valor económico proporcional ni la destinación del bien original.
Cabe señalar, que el criterio jurídico de la distinción de las cosas en divisibles,
no coincide con el físico, según el cual cualquier cuerpo puede ser fraccionado. El
criterio que prevalece en esta distinción es el económico, siendo por tanto
necesario que se conserven las partes de la división inalteradas en su esencia con
relación al todo, pues si el fraccionamiento determina que los valores de las partes
sumadas no den el valor del todo, la cosa debe considerarse indivisible.
A la divisibilidad material, se opone intelectual, la cual del mismo modo que
puede darse en las cosas divisibles en tanto dura el estado de indivisión, es la
única posible en las cosas indivisibles, se concibe entonces la cosa perteneciente
a varias personas, como correspondiente a cada uno de los condóminos por
partes ideales, partes pro indiviso y cuando precisamente sucede que la cosa no
sea materialmente divisible, el derecho de pedir la división se convierte por
necesidad en el de exigir la venta para hacer efectivo el derecho en el importe de
la venta. Los artículos 768 (indivisibilidad convencional) y 769 (indivisibilidad
legal) del Código Civil.
La voluntad de las partes puede atribuir a una cosa que es físicamente
divisible el carácter de indivisible, como por ejemplo, en una obligación de dinero
debida por varios deudores se haya estipulado el pacto de que no pueda
satisfacerse separadamente. De modo que esta categoría tiene gran importancia
en toda la materia de la copropiedad y produce efectos tanto en los derechos
reales como en los de obligación (Art. 1250, 1877 del Código Civil).
Cosas presentes y cosas futuras (por su existencia en el tiempo).
Son presentes aquellas cosas que existen en la naturaleza al momento de ser
tomadas en consideración para constituir una relación jurídica, tienen existencia in
actu. Los derechos reales (propiedad, usufructo, uso, etc.) sólo pueden tener por
objeto las cosas presentes.
Las cosas futuras, son aquellas que no existen en un momento determinado,
pero su existencia es esperada con un mayor o menor grado de probabilidad. Las
relaciones puramente obligacionales pueden tener por objeto cosas futuras, tal
como está previsto en el artículo 1156 del Código Civil.

Cosas muebles y cosas inmuebles (por su existencia en el espacio y la


susceptibilidad de desplazamiento).
Muebles aquellas cosas que pueden trasladarse o ser trasladadas de un sitio
a otro. Serán inmuebles, aquellas que no pueden trasladarse o ser trasladadas de
un sitio a otro, porque presentan fijeza o adherencia al suelo .
El estudio pormenorizado de esta clasificación corresponde al tema Nº 4.

SEGUNDO GRUPO: SEGÚN LA RELACIÓN DE CONEXIÓN RECIPROCA


DE LAS COSAS:
En esta segunda clasificación se toma en consideración la constitución y
contenido de las cosas, así como también la jerarquía con que entran en la
relación de derecho.

Cosas simples y cosas compuestas (por su constitución).


Son simples o unitarias, las que se nos presentan como una unidad
homogénea, integradas por un solo cuerpo, es decir, las cosas que tienen una
individualidad unitaria, que tienen sus elementos fusionados entre sí, que de
separarse destruirían o alterarían la fisonomía del todo, tales serían una piedra, un
animal, una estatua, etc. Las cosas simples nos son proporcionadas por la
naturaleza o por la mano del hombre.
Compuestas, son las que resultan de la conjunción o conexión más o menos
intensa de varias cosas simples, en la que las partes componentes se pueden
distinguir eventualmente y reparar, por ejemplo un reloj, un automóvil. El criterio
utilizado para esta clasificación es filosófico y económico social, no un criterio
químico. Las cosas compuestas son producto de la actividad del hombre.

Cosas singulares y cosas universales (por su contenido):


Son singulares las cosas que constituyen una unidad, natural o artificial,
simple o compleja, pero con existencia real en la naturaleza. Son universales,
aquellas que sin aparecer materialmente unidas, se reúnen bajo un solo nombre y
son consideradas como un todo unitario, es decir, agrupaciones de cosas
singulares sin conexión física entre sí, que al tener un vínculo que las une forman
un todo. Estas se dividen a su vez en Universitates factis o universalidad de
hecho; y, en Universitates iuris o universalidades de derecho.
Las universitates factis o universalidad de hecho, constituyen un conjunto de
bienes individualizados que se consideran como constituyendo un todo, no siendo
necesario que los elementos agrupado tengan la misma naturaleza específica y
material, vale decir, que en esta categoría las cosas permanecen separadas entre
ellas y conservan su individualidad propia, pero a pesar de ello, forman un solo
todo, por estar vinculadas por el lazo de su destinación económica, tal sería el
caso de una colección numismática, una biblioteca.
En las universitates iuris o universalidades de derecho estamos en presencia
de un conjunto de relaciones jurídicas constituidas sobre una masa patrimonial
que se encuentran regulados de una manera especial por la ley y que forman
desde el punto de vista jurídico un todo, no se trata de bienes en el sentido propio
de la palabra, por no ser una entidad susceptible de derechos, se refiere a una
simple referencia abstracta de derechos y obligaciones agrupados por un fin
unitario sobre la cabeza de un titular, en ella los elementos activos reunidos en su
seno están en cierta forma, unidos entre sí por la necesidad de responder de un
pasivo, por ejemplo, la masa hereditaria.

Cosas principales y cosas accesorias (por su jerarquía):


Principales serán aquellas cosas que tienen individualidad propia, autonomía,
independencia de otros bienes; accesorias, son las que conllevan la finalidad de
servir o complementar a una cosa principal, dependen de esta. Esto ocurre en las
cosas compuestas, no en las simples y unitarias.
Su importancia radica en que por la máxima “accesorium sequitur principale”,
lo accesorio sigue por regla general el destino de la cosa principal. Los artículos
572 y 573 del Código Civil nos dan las pautas para distinguir las cosas principales
y accesorias.

TERCER GRUPO: SEGÚN SU APROPIABILIDAD O EN RAZÓN DE SU


PERTENENCIA.
La susceptibilidad jurídica de las cosas tiene una manifestación doble: Como
aptitud para servir directamente a un sujeto bajo cuya dominación puede estar; y,
como aptitud para ser cambiadas por otras y entrar así en el comercio.
Comerciables no son todas las cosas, ya que hay algunas que por su
naturaleza o por su peculiar destino, se encuentran sustraídas a los actos de
disposición; tampoco debe entenderse por comerciabilidad la aptitud para
relaciones jurídicas en general, sino para relaciones patrimoniales, porque objeto
de una relación de Derecho Público son también los bienes del patrimonio
nacional que se consideran cosas fuera del comercio.

Cosas susceptibles o no de apropiabilidad:


El destino de las cosas es servir las necesidades humanas y lo cumplen
estando o pudiendo estar bajo la dominación de un sujeto. Cuando pueden estar
bajo esa dominación, se dice que tienen capacidad de apropiación o
apropiabilidad.
Las cosas apropiables pueden estar ya bajo la dominación del sujeto, en
cuyo caso se denominan apropiadas; y, si no lo están, se denominan
inapropiadas o no apropiadas, pudiendo encontrarse dentro de esta categoría
las res nullius (cosas de nadie) y las res derelictae (cosas abandonadas). Las
cosas inapropiadas pueden ser adquiridas por la ocupación, tal como lo dispone el
artículo 797 del Código Civil.
Las cosas inapropiables son aquellas que están fuera del alcance humano,
como las cosas comunes (el sol, las estrellas, el mar).

Cosas susceptibles o no de tráfico o comerciabilidad:


No susceptibles de tráfico absoluto (res extracommercium): Estas pueden
ser por su naturaleza y por su destino. Por su naturaleza, aquellas que por prestar
una posibilidad ilimitada de aprovechamiento, no se prestan a total apropiación
(mar, aire). Por su destino, aquellas que siendo susceptibles de tráfico, el destino
que tienen las coloca fuera del comercio (las calles). Dentro de este rubro también
se sitúan los bienes inembargables e inalienables por disposición legal (el hogar).
Cosas de tráfico prohibido y de tráfico restringido: Son aquellas cosas que
pudiendo considerarse en principio como susceptibles de tráfico jurídico, la
naturaleza o el destino de las mismas, hacen que sufran una prohibición o una
restricción legal para integrar objeto de relaciones jurídicas patrimoniales. Estas
restricciones o prohibiciones legales pueden tener su origen en razones de salud
y seguridad pública (venenos, explosivos), intereses del patrimonio artístico o
histórico (museos, colecciones, parques nacionales).
Cosas de tráfico libre: Son las cosas que no tienen restricciones de ninguna
especie para el libre comercio.

Por el sujeto a quien pertenecen:


De conformidad con el artículo 538 del Código Civil, los bienes pueden
pertenecer a la Nación, a los Estados, a las Municipalidades, a los
establecimientos públicos; y, a los particulares.
Por el carácter de su pertenencia:
Los bienes de la Nación o de algunas de sus entidades menores, según el
destino que tengan, pueden ser del Dominio Público y del Dominio Privado, así lo
dispone el artículo 539 del Código Civil.
Estas dos últimas categorías serán estudiadas ampliamente en el tema Nº 5.

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