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La Amargura

La amargura se define como una angustia crónica del alma que lleva a sentir tristeza, desesperación y falta de esperanza. Proviene de circunstancias dolorosas que no se pueden cambiar y genera rencor y hostilidad. La amargura contamina y destruye las relaciones así como la vida espiritual de una persona. El único remedio es el perdón, que implica soltar el resentimiento y renunciar a la venganza.

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La Amargura

La amargura se define como una angustia crónica del alma que lleva a sentir tristeza, desesperación y falta de esperanza. Proviene de circunstancias dolorosas que no se pueden cambiar y genera rencor y hostilidad. La amargura contamina y destruye las relaciones así como la vida espiritual de una persona. El único remedio es el perdón, que implica soltar el resentimiento y renunciar a la venganza.

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¿Conoces a alguien que tenga buena memoria?

¿Sabes quién tiene muy buena


memoria?

 La amargura es una angustia crónica del alma que lleva a una persona a sentirse
triste, desanimada y en constante desesperación; es sufrir decepción y creer que no
existe esperanza. Es el sentimiento que experimenta el alma por circunstancias
sobrecogedoras que no puede cambiar; es tener profunda tristeza y rencor, que casi
siempre van acompañadas de hostilidad e ira reprimida. La amargura es un fuerte
resentimiento que se convierte en veneno para el alma; que contamina todo, hasta
llegar a destruir la vida de Dios en el hombre, mientras arrasa con los valores
humanos. 

           La amargura es la única contaminación que hace olvidar toda buena obra que
Dios y el resto de personas han hecho en nosotros. La raíz de amargura es un
semillero fértil para el enemigo, el cual aprovecha ventajosamente

LA AMARGURA EFESIOS 4:30


SE LLENÓ DE AMARGURA MI ALMA, Y EN MI CORAZÓN SENTÍA
PUNZADAS. SAL. 73:21
La etimología de esta palabra tiene que ver con algo punzante, con veneno. Una
persona con amargura en su corazón destila veneno, perfora el alma de las personas
con sus palabras y es punzante como un cuchillo. La amargura es algo muy común y
en algún momento todos la hemos probado.
Todo lo ve desde una perspectiva negativa y suele tomar el papel de víctima, por eso
busca vengarse con todos. “¿Por qué a mí? ¡Siempre me pasan estas cosas!”

LA AMARGURA ES REVIVIR LA OFENSA CADA DÍA, AUNQUE HAYAN


PASADO MIL AÑOS.
La amargura es falta de perdón. Es revivir la ofensa cada día aunque hayan pasado
mil años. Lo más triste de todo es que este veneno puede acabar con las relaciones
en matrimonios, entre hermanos, entre padres e hijos, entre amigos, puede destruir
cualquier relación. Se siente como un sinsabor, pesadumbre, melancolía, ¡es horrible!
Es como una pesadez en el estómago. Algo así como cuando cenas muy pesado, pero
la amargura es peor porque puede durar para siempre. ¡No te resignes a una vida de
amargura!
Cómo actúa la amargura:
1.- No refrena su boca
Saca todo lo que trae en su alma y empieza a herir. Job dijo “Por tanto, no refrenaré
mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré con la amargura de mi
alma.” (Job 7:11)

2.- Crítica
María y Aarón hablaron contra Moisés en el desierto, criticándole el haber escogido
una mujer cusita para sí. Pero detrás de eso había amargura en sus corazones, y aún
se quejaron y cuestionaron el que Dios lo hubiera escogido a él para liderar al pueblo
de Israel. Lo que sucedió a continuación fue que Dios mismo tuvo que corregirlos y,
encendiéndose su ira contra ellos, le envió lepra a María. (Num. 12:1-10)

Una persona con amargura critica todo de los demás.

3.- Se queja todo el tiempo


En Números 11 el pueblo de Israel (v. 5-6) ¡¿Cómo puede ser?! ¡Eran esclavos! Lo
más probable es que ellos no comieran esa comida. Además, habían visto milagros
extraordinarios todos los días. Una persona CON AMARGURA todo lo ve mal.

4.- Maldice
Maldecir es hablar mal en contra de alguien. Esto es lo que una persona amargada
hace cuando carga resentimiento en su corazón. Una persona que maldice no puede
bendecir. Un ejemplo de este síntoma lo vemos en el capítulo 22 del libro de
Números V 6

5.- La amargura hace perder el ánimo


“Y este otro  morirá en amargura de ánimo, y sin haber comido jamás con gusto.” (Job
21:25) ¡Qué horrible! Imagínate no poder disfrutar de una deliciosa comida por
amargado.
Esto no es lo que Dios quiere para nosotros. Como cuerpo de Dios, nosotros somos
llamados a expresar la vida de Dios. En tu trabajo o tu universidad tienes una gran
oportunidad de hacerlo. En cambio, ¿cómo vas a presentarle a Dios a tus amigos
cuando estás desanimo

6.- Te hace llorar y no orar


En los momentos de amargura a veces no te salen las palabras para orar, o no tienes
ganas. Al no orar, te apartas del Señor.
7.- Roba toda tu atención
No puedes mirar otra cosa. Job 17:1-2 dice “Mi aliento se agota, se acortan mis días, y
me está preparado el sepulcro. No hay conmigo sino escarnecedores, en cuya amargura
se detienen mis ojos.” ¡Él no podía mirar más allá! Una persona amargada se pregunta
“¿por qué a mí? ¿por qué me tratan injustamente?” ¿Acaso no nos han tratado
injustamente a todos? ¿Acaso hemos tratado injustamente a alguien? Yo creo que sí,
solo que una persona amargada no puede ver más que lo primero.

8.- La amargura te tiene en prisión


Hechos 8:23 relaciona la hiel de amargura con una prisión: “porque en hiel de
amargura y en prisión de maldad veo que estás”. Por si no lo sabías, la hiel es un líquido
que produce el cuerpo cerca del hígado. Cuando yo estaba chica, si querías comprar
pollo para comer, tenías que ir a una carnicería. Ahí el carnicero abría el pollo y con
mucho cuidado le retiraba la vesícula que contenía la hiel, porque si esta se llegaba a
derramar, amargaba toda la carne y ya no servía para nada.

9.- La amargura contamina


“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando
alguna raíz de amargura, os estorbe y por ella muchos sean contaminados.” (Heb.
12:15)

Una raíz de amargura se entierra en lo profundo de tu corazón y las personas


alrededor tuyo corren el peligro de ser contaminados. Cuando tienes una raíz de
amargura a todos les andas contando lo que te hicieron o lo que te pasó, ¿no es
cierto? Esto puede causar divisiones, contiendas y peleas entre personas que no
deberían de tener problemas.

En vez de contaminar a otras personas, lleva cualquier ofensa al Señor. Permítele


sanarte y guarda tu corazón y el de otros.

10.- A la amargura no le importa perder relaciones


importantes
“El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los
hermanos son como cerrojos de alcázar.” (Pr. 18:19) Una persona CON AMARGURA
se aferra a la ofensa.

¿Cuál es el antídoto de la amargura?


La encontramos en Proverbios 19:11 “La cordura del hombre detiene su furor, y su
honra es pasar por alto la ofensa”. La cordura tiene que ver con todas nuestras
emociones. Tenemos que vivir sujetando nuestras emociones y no dejarnos dominar
por ellas. Para lograrlo necesitamos la ayuda de Dios.

El único remedio para la amargura es perdonar.  Lo dice la biblia, los pastores, los
psicólogos, los doctores y demás. Si algo te pasó con tu papá, perdónalo. Cualquier
persona que te haya ofendido: perdónala. El perdón es cuando dejas de sentir el
dolor de la ofensa.

EL PERDÓN ES DECIDIR SOLTAR EL RESENTIMIENTO Y LOS


PENSAMIENTOS DE VENGANZA.
“Y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron.” (Job
11:16) El perdón es decidir soltar el resentimiento y los pensamientos de venganza.
Es decidir renunciar a nuestros derechos y a pedir justicia.

Tenemos que entender que no es nuestra la venganza, sino de Dios, y que solo Él
puede hacer justicia. (Sal. 94:1)

Perdonar es decidir amar y vivir libre de ataduras. El apóstol Pablo escribe en 2


Timoteo “Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le
pague conforme a sus hechos”. (4:14).  Pablo eligió cederle el control de la
situación a Dios, en vez de querer él hacer justicia por sus propias manos.

Romanos 12:18 dice “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con
todos los hombres”.

Uno de los personajes que más me ha impresionado de la biblia es José. ¡Qué


maravillosa respuesta dio a sus hermanos cuando les reveló su identidad! En vez de
reprocharles todo lo que le hicieron terminó consolándolos. Al final él tenía un
corazón sano. ¿Dónde encontró José la sanidad? En la presencia de Dios.

EL PERDÓN ES UNA DECISIÓN.


El perdón es una decisión. Es tiempo de que le permitas a Dios escudriñar tu corazón
y DECIDAS arrancar cualquier raíz de amargura en tu corazón. Cuesta trabajo, pero
no es imposible. Es importante para que puedas ser libre de este veneno, libre para
Dios, porque eres su templo.

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