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Guía de Lectio Divina para Fieles

La Lectio Divina es un método de lectura y meditación de la Escritura que busca fomentar un amor constante hacia la Palabra de Dios, involucrando pasos de lectura, meditación, oración y contemplación. Este proceso se realiza en comunidad o individualmente, guiado por el Espíritu Santo, y requiere un compromiso personal para aplicar el mensaje recibido en la vida diaria. Se enfatiza la importancia de seguir cada paso cuidadosamente para mantener un diálogo efectivo con Dios.
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Guía de Lectio Divina para Fieles

La Lectio Divina es un método de lectura y meditación de la Escritura que busca fomentar un amor constante hacia la Palabra de Dios, involucrando pasos de lectura, meditación, oración y contemplación. Este proceso se realiza en comunidad o individualmente, guiado por el Espíritu Santo, y requiere un compromiso personal para aplicar el mensaje recibido en la vida diaria. Se enfatiza la importancia de seguir cada paso cuidadosamente para mantener un diálogo efectivo con Dios.
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Grupo de Estudio Bíblico

Parroquia Nuestra Señora de la Resurrección


LECTIO DIVINA (Preparación)

¿Qué es la LECTIO DIVINA?


“La Lectio divina es una lectura, individual o comunitaria, de un pasaje más o menos largo de la Escritura,
acogida como Palabra de Dios, y que se desarrolla bajo la moción del Espíritu en meditación, oración y
contemplación. La finalidad pretendida es suscitar y alimentar un “amor efectivo y constante” a la Sagrada
Escritura.
La constitución conciliar Dei Verbum, #25 insiste igualmente sobre una lectura asidua de las Escrituras, para los
sacerdotes y los religiosos. Además – y es una novedad – invita también «a todos los fieles de Cristo» a adquirir
«por una lectura frecuente de las Escrituras divinas, la eminente ciencia de Jesucristo (Flp 3,8)»…El texto del
Concilio subraya que la oración debe acompañar la lectura de la Escritura, ya que ella es la respuesta a la
Palabra de Dios encontrada en la Escritura bajo la inspiración del Espíritu.”
Pontificia Comisión Bíblica (1995), La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Verbo Divino. P.p. 135-136

“María la Virgen oyente es el modelo de la escucha meditativa y comprometida de la Palabra (Cf. Lc 1,38.45;
2,19.51; 8,19-21; 11,27-28). La Lectio divina es un camino y un compromiso que se concreta en una actividad
personal o comunitaria de oración y de contemplación, con una dinámica propia, dejando que Dios nos hable y
teniendo una actitud de adoración y de sumisión.”
Junco Garza, C. (2008), La Biblia libro sagrado, Verbo Divino. P 405

Pasos
“Comporta cuatro pasos bien delimitados. 1.) La Lectura nos acerca al texto bíblico. 2.) La Meditación nos
lleva a confrontarlo con la vida. 3.) La Oración nos conduce al diálogo con Dios. 4.) La Contemplación (y
acción) nos ayuda a ver con nuevos ojos la realidad”.

Jesús Pantocrator
Junco Garza, C. (2008), La Biblia libro sagrado, Verbo Divino. P. 406
Los pasos de la Lectio divina explicados por S.S. Benedicto XVI
1. Se comienza con la lectura (Lectio) del texto, que suscita la cuestión sobre el conocimiento de su contenido
auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se
convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.
2. Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros?
Aquí cada uno personalmente, pero también comunitariamente, debe dejarse interpelar y examinar, pues no
se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino en el presente.
3. Se llega sucesivamente al momento de la Oración (oratio), que supone la pregunta ¿Qué decimos nosotros
al Señor como respuesta a su Palabra? La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es
el primer modo con el que la Palabra nos cambia.
4. Por último, la Lectio divina concluye con la Contemplación (contemplatio), durante la cual aceptamos como
don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del
corazón y de la vida nos pide el Señor? ...Conviene recordar, además, que la Lectio divina no termina su
proceso hasta que no se llega a la acción (actio), que mueve la vida del creyente a convertirse en don para los
demás por la caridad.”
Benedicto XVI (2010), Exhortación Apostólica Verbum Domini, Paulinas. P.p.158-159

Esquema de la Lectio Divina (Grupo de estudio bíblico)


Ya hemos visto como los diversos testimonios, planteados anteriormente, nos ha insistido en la importancia de
la Lectio divina y el cuidadoso seguimiento de sus pasos. Nunca podemos olvidar que la Lectio divina es una
serie ordenada de pasos, a través de los cuales nos colocamos en diálogo directo con Cristo: Palabra encarnada
(Jn 1,14); por ello si nos saltamos uno de los pasos o los realizamos de manera errónea, corremos el riesgo de
echar a perder tan gran método de oración que la Iglesia nos ofrece para entrar en “línea directa” con Dios.
1. Invocación del Espíritu Santo: Siempre se debe leer la Escritura en sintonía con “Aquel que la inspiró”
(D.V. 12); que sea el mismo Espírito quien inspiró las Sagradas Escrituras que venga a abrir nuestra mente y
corazón, y de esta manera, nos haga receptivos al mensaje que el Señor quiere depositar en nosotros. En
particular propongo y recomiendo que esta oración al Espíritu Santo se haga de manera ESPONTÁNEA (el
moderador de la Lectio inicia, y posteriormente puede pedirle a algunos asistentes que de igual manera
(espontánea) pidan la asistencia del Espíritu divino); “ustedes no recibieron un espíritu de esclavos, sino el
espíritu propio de los hijos, que nos permite gritar: ¡Abba!, o sea: ¡Papá!” (Rm 8,15), por tanto, NO
TENGAMOS MIEDO de expresar, de manera espontánea, nuestra plegaria de clamor al Padre, para que por
medio de Jesucristo, derrame sobre nosotros la abundancia del “Parákletos” (Jn 14,16).

2. Oración para antes de leer la Biblia (al unísono)

3. Primer paso: LECTURA. Realizamos la lectura del texto bíblico, sugiero que el moderador de la Lectio
realice una primera proclamación solemne del texto elegido, y posteriormente invite a los asistentes a que
individualmente realicen una nueva lectura (silenciosa) del mismo.

4. Contextualización: Antes de intentar avanzar debemos dejar total claridad acerca de los elementos y el
contexto de la cita bíblica elegida; para ello debemos motivar a que si existen dudas o preguntas acerca de lo
leído se realicen, para poder proceder a darles claridad. NO SE DEBE AVANZAR SI EXISTEN DUDAS O
PREGUNTAS ACERCA DE LO LEÍDO. Acá podemos aprovechar para dar un vistazo al contexto en el
que se encuentra nuestra cita bíblica (¿a que capítulo pertenece?, ¿por qué está allí?, si tiene palabras o
nombres desconocidos se deben clarificar, etc.).

5. Segundo paso: MEDITACIÓN. El director debe MOTIVAR a que entre la comunidad se suscite un
diálogo en el que cada uno exprese (de manera individual) aquello que el Señor le dice a través de la Palabra.
Siempre digo en carácter pedagógico que “en este paso debe ser protagonista el yo”, no se me malinterprete,
al hablar del “yo” (en carácter pedagógico como he dicho anteriormente) me refiero a que todas las
intervenciones que se realicen en este momento deben ser en singular: a mí la Palabra me dice, me invita,
me exhorta, entre otras; debemos evitar el común error de que en este paso se realicen exhortaciones masivas
y/o generales: la Palabra nos dice hermanos, el Señor nos invita, etc.

6. Tercer paso: ORACIÓN. Nuevamente el moderador debe motivar a que los asistentes eleven su oración,
con la cual le responden al Señor el llamado hecho a través de su Palabra. La Lectio divina es ante todo un
DIÁLOGO: en los primeros dos pasos (Lectura y meditación) el Señor (a través del texto bíblico) nos habla
y envía su mensaje, en los últimos dos pasos (oración y contemplación) somos nosotros quienes le
respondemos al Señor. Se debe dejar claridad de que en este paso las oraciones que se realicen deben ir en
relación al texto bíblico proclamando y a la enseñanza que este nos ha dejado, por ejemplo: si hemos leído el
texto del Padre misericordioso, las oraciones deben ir impregnadas de esta temática (arrepentimiento, perdón,
clamar misericordia a Dios), no se entendería que algún asistente realizara su oración pidiendo al Señor que
conceda trabajo a su hijo(a) desempleado(a). ¡La Lectio divina es un diálogo! Por tanto debo responder al
Señor conforme a lo que Él me ha dicho en su Palabra. Se puede terminar este momento presentando
nuestras plegarias con la Oración del Señor (Padre nuestro).

7. Cuarto paso: CONTEMPLACIÓN: Se invita a realizar un compromiso CONCRETO, de cómo haremos


vida ese mensaje que el Señor nos ha dejado en la Palabra. Ejemplo de un compromiso no concreto: “seré
mejor cristiano”, pero… ¿cómo serás un buen cristiano? Ejemplo de un compromiso concreto (de acuerdo a
la Lectio): “Seré mejor cristiano y comenzaré a asistir a la Eucaristía tres veces entre semana”. Debemos
resaltar que para Dios no hay compromiso pequeño, Él quiere que iniciemos un camino definitivo y radical a
su encuentro, por ello no tengamos miedo de expresar nuestros compromisos concretos (por pequeños que
parezcan), para Dios ningún paso hacia la conversión es pequeño e insignificante, ¡siempre nos anima a
continuar! como lo resaltaba el lema de la visita apostólica de S.S. Francisco a nuestro país: ¡Demos el
primer paso!

8. Oración para después de leer la Biblia (al unísono). Y despedida de la comunidad.


Es muy recomendable que entre cada uno de los cuatro pasos principales (Lectura, Meditación, Oración y
Contemplación) se realice, en la medida de lo posible, un breve momento de silencio puesto que “…el silencio
aparece como una expresión importante de la Palabra de Dios” (S.S. Benedicto XVI).

Bibliografía
Concilio Vaticano II (1965), Constitución dogmática Dei Verbum, San Pablo. P.93
Benedicto XVI (2010), Exhortación Apostólica Verbum Domini, Paulinas. P.p. 155-161
Pontificia Comisión Bíblica (1995), La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Verbo Divino. P.p. 135-136
Junco Garza, C. (2008), La Biblia libro sagrado, Verbo Divino. P.p. 404-406

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