Grupo de Estudio Bíblico
Parroquia Nuestra Señora de la Resurrección
Tema Virtual #12: Lc 15, 11-32 Parábola del “padre misericordioso”
Contextualización: Lc 15 - Las tres parábolas de la misericordia
“El evangelista presenta dos grupos de personas: por una parte, publicanos y pecadores
«Lc 15,1» que se acercan a Jesús para escucharlo; por otra, fariseos y escribas «Lc
15,2a», que murmuraban contra Jesús, porque acoge con misericordia a los pecadores y
convive con ellos «Lc 15,2b». Ante este cuadro, Lucas coloca las tres parábolas de la
misericordia divina, que justifican la conducta de misericordia y de perdón de Jesús.”
Carrillo Alday, S. (2009). El evangelio según San Lucas. Editorial Verbo Divino. P.p. 275-276
“En las tres parábolas siguientes, Jesús revela el valor del pecador que se arrepiente y se
convierte: él causa más alegría en el cielo que todos los justos (Lc 15, 7.10). Las
primeras dos parábolas se estructuran según el ideal lucano de los duplicados.
Comienzan con una breve introducción que describe la situación: alguien tiene cien
ovejas y pierde una; una mujer tiene diez dracmas y pierde una (Lc 15,4.8). Luego, viene
lo que hacen para hallar lo perdido: el pastor busca la oveja, y la mujer enciende una
lámpara y barre la casa en busca de la dracma. Importa que ambos buscan hasta
encontrar lo perdido. Al hallarlo convocan amigos y vecinos, para participarles su alegría (Lc 15, 6.9).”
Langner, C. (2008). Evangelio de Lucas-Hechos de los Apóstoles. Editorial Verbo Divino. P.185-186
Análisis del Texto
v. 11 “un hombre (papá)”: Las parábolas no son inventos ni alegorías, son historias con bases reales,
sacadas de la cotidianidad (padres, hijos, monedas, rebaños, sembrador, semillas), por tanto, no
podemos ni debemos decir que este “hombre papá” de la parábola sea exactamente Dios, sino un
padre terrenal (prueba de ello son los versículos 18 y 21, en donde se nombra por separado al
“papá” y a “Dios”); sin embargo, lo que sí podemos afirmar es que el actuar amoroso de este
padre terrenal, sirve para mostrarnos cómo es el actuar de Dios para con sus hijos.
“dos hijos”: El tema de los dos hermanos en disputa ha sido muy común en el A.T.: Caín y Abel
(Gn 4, 1-12), Ismael e Isaac (Gn 21,8-14), Esaú y Jacob (Gn 25,29-34.27; 27, 30-38); incluso los
11 hermanos y José (Gn 37,3-4); Jesús retoma esta temática, incluso en Mt también hay una
parábola acerca de dos hermanos (Mt 21,28-32).
v. 12 Según Dt 21,17, al primogénito le correspondía dos partes de la herencia, en este caso concreto
sólo la tercera parte sería para el hijo menor. Existía (según la Ley) la posibilidad de que el
reparto se hiciese en vida del padre, con la condición de que así la posesión de los bienes pasara a
nombre de los hijos, el usufructo de esos bienes seguían siendo para el padre; el hijo menor de
esta parábola trasgrede la Ley, puesto que no sólo se conforma con el título de posesión de los
bienes, sino que pretende disponer totalmente de lo suyo, este acto de desobediencia de la Ley era
incluso reprobado por la misma Escritura (Eclo 30, 20-24). Debemos resaltar el hecho de que
aunque el hijo menor exige más de lo permitido por la Ley, el padre cede a sus deseos sin replicar.
v. 13 El evangelio nos dice que el hijo menor “lo reunió todo”, es decir, transformó su herencia en
dinero físico y emigró a un país lejano. La parábola nos permite inferir que el hijo menor es
soltero y muy joven; esto nos permite deducir su edad, aproximadamente 18 o 20 años, que era la
edad común en que los hombres judíos contraían matrimonio. Los Padres de la Iglesia
interpretaban en este “irse lejos” la ruptura entre la relación del hombre con Dios.
v. 14 El hijo lo derrocha todo, la palabra griega usada aquí para significar la herencia derrochada es
“ousía” (οὐσία), esto es de resaltar ya que esta palabra en el lenguaje de los filósofos significaba
“sustancia”; la situación de este hijo es fuerte, derrochó su “ousía”, su sustancia: se derrochó a sí
mismo.
v. 15 - 16 Efectivamente el hijo se queda sin nada, y el que era “libre” termina sometido en un grado
inimaginable puesto que tiene que negar incluso su identidad religiosa al cuidar cerdos; debemos
recordar que en el judaísmo los cerdos son animales impuros (Lv 11,7), por tanto el cuidador de
cerdos era muestra de la más grande depravación del hombre.
v. 17- 20a Estos versículos son clave, porque en ellos inicia el giro de la parábola: “él se volvió hacia sí
mismo”, en hebreo y arameo esta expresión significa “hacer penitencia”. Podríamos decir que esta
conversión es perfecta, puesto que reconoce que con su falta no sólo ofendió a su padre sino
también a Dios; para los judíos todo pecado es una ofensa a Dios (Gn 20,6; 39,9). La palabra cielo
es sustituto del nombre divino.
El hijo planea presentarse ante su padre como un jornalero más, es decir, que asume claramente la
pérdida de sus derechos como hijo, ni siquiera a alimentación y vestido, ambas cosas quiere
ganárselas con su trabajo. El hijo se pone en camino, vuelve dirigirse a sí mismo y a su padre,
camina hacia la verdad de su existencia (a casa). Este proceso hace referencia a la conversión, que
implica no sólo actitudes internas sino también externas.
v. 20b-24 El padre “corre” al encuentro de su hijo, el hecho de que una persona de edad corriera (a pesar de
la prisa) en la cultura oriental es algo poco digno, al padre no le importa esto, “corre y lo besa”,
el beso es símbolo de perdón (2 Sm 14,33). El hijo comienza a decir a su padre lo que había
preparado anteriormente (Lc 15, 18-19), pero el padre lo detiene antes de que llegue a la última
frase: “trátame como a uno de tus jornaleros”. El padre trata que su hijo sea restituido en su
dignidad:
-Mejor vestido: En la tradición oriental el mejor vestido (vestido ceremonial) se ofrecía sólo al
invitado de honor; además en lenguaje del N.T. el vestido es símbolo del tiempo de salvación (Mc
2,21; Hch 10,11; Hb 1,10-12).
-Anillo y sandalias: El anillo es símbolo de autoridad, de trasmisión de poder (Cf. 1 M 6,15), y las
sandalias significaban el estatus de hombre libre.
-El mejor novillo: Por lo general raramente se comía carne, sólo para ocasiones muy especiales se
reservaba el mejor novillo, su matanza era motivo de alegría para todos los de la casa. Los Padres
de la Iglesia vieron en este “banquete” una imagen de la Eucaristía”.
Podríamos preguntarnos aquí ¿por qué tantos regalos para un hijo que no los merece? Y la
respuesta la presente el versículo 24: “porque había muerto y ha vuelto a la vida, porque estaba
perdido y ha sido encontrado”; esto es la verdadera conversión: resucitar, ser encontrado.
V. 25-27 La “música y la danza” son muestra de la alegría; la alegría es señal del tiempo de la salvación
que comenzó con el anuncio del nacimiento del bautista (Lc 1,14.44.58) y continuó con la gran
alegría del nacimiento de Jesús (Lc 2,10); también los 72 discípulos experimentan la alegría (Lc
10,17), Jesús mismo se llenó de esta alegría (Lc 10,21), y también la gente que ve sus signos se
alegra (Lc 13,17). La conversión debe comunicarse (Lc 15,6.9) como testimonio, para que
muchos también se animen a volver al camino de Dios. Cuando nos encontremos ante un caso de
verdadera conversión ¡nada de reproches ni sermones! Sino una gran alegría de bienvenida por el
retorno del extraviado.
v. 28 -31 El padre vuelve a salir de casa, como en el versículo 20, pero esta vez para ir en búsqueda de su
hijo mayor que presenta inconformidad por la acogida que el padre hace de su hermano; tal es el
desprecio que siente el hijo mayor por su hermano que incluso lo trata despectivamente: “ese hijo
tuyo”, este hijo “perfecto” lleno de envidia y celos, rompe relaciones con su hermano. Aunque
este “hijo perfecto” nunca se había ido de casa, ahora desconocía a su propia familia; y aunque
nunca se había perdido en otro país, ahora se ha perdido en sus celos y resentimiento.
Pero aun así la respuesta del padre está cargada de cariño, en griego encontramos que le dice
teknon (τέκνον) que traduce “mi querido hijo” o “mi niño”. Ante el reproche del hijo mayor
encontramos la reveladora expresión: “todo lo mío es tuyo”, con esto el padre quiere decir a su
hijo que él también es señor de esa casa, no era necesario pedirle un cabrito pues bien pudiera
haberlo tomado por su cuenta; es también un gran reproche para él, pues ha pasado toda su vida
cumpliendo las órdenes de su padre como un jornalero, más nuca ha sabido disfrutar de su amor
como un verdadero hijo.
v. 32 En este versículo final encontramos la última postura del padre: ¡no cambia de opinión! Aunque
el hijo mayor crea que es injusto, el padre no despreciará al menor: el padre permanece
misericordioso tanto para con el menor, como para con el mayor.
La parábola del “padre misericordioso” es dicha por Jesús ante un auditorio que es como el hijo
mayor (fariseos y escribas), a ellos, y a nosotros, Jesús nos dice: así de grande es el amor de Dios
por todos sus hijos; ¡esto debe ser causa de alegría para todos!, y es también la invitación para que
seamos misericordiosos y no insensibles. Podríamos concluir diciendo que esta parábola no
anuncia como tal el Reino de Dios, sino que lo que hace es justificar por qué el anuncio del
evangelio es para TODOS. ¡La misericordia de Dios nos debe alentar a la propia conversión!
VOCABULARIO
Publicanos: Persona que era contratada por Roma para el cobro de los impuestos. Tanto por su oficio como
su proceder, con frecuencia eran odiados por la gente y considerados como pecadores.
Fariseos: Este nombre proviene del arameo y quiere decir: los “separados”, porque se distanciaban de todo
aquel que en su modo de vida no era tan riguroso como ellos. Los fariseos creían en la resurrección de los
muertos, en los ángeles y en los espíritus. Pablo de tarso pertenecía a este grupo (Hch 23,6; 26,5).
Escribas: Eran maestros que se dedicaban al estudio y enseñanza de la Ley. Eran teólogos y juristas. Se les
llamaba también doctores de la ley. Jesús les reprocha su orgullo, codicia e hipocresía.
La familia en tiempos de Jesús: En el antiguo pueblo de Israel la familia lo era “todo”: hogar, lugar de
trabajo y supervivencia, fuente de identidad, garantía de seguridad y protección. Era muy difícil sobrevivir
fuera de la familia. Las aldeas estaban formadas por familias unidad por estrechos lazos de parentesco,
vecindad y solidaridad. La lealtad a la familia, y la solidaridad entre sus miembros, era algo casi que sagrado
Para mi crecimiento espiritual
Langner, C. (2008). Evangelio de
Lucas-Hechos de los Apóstoles.
Editorial Verbo Divino. P 190.
Bibliografía
Langner, C. (2008). Evangelio de Lucas-Hechos de los Apóstoles. Editorial Verbo Divino. P.p. 184-190
Carrillo Alday, S. (2009). El evangelio según San Lucas. Editorial Verbo Divino. P.p. 278-282
Jeremías, J. (1965). Las parábolas de Jesús. Editorial Verbo Divino. P.p. 145-150
Ratzinger, J. (2018). Jesús de Nazaret (Edición completa). Ediciones encuentro. P.p. 227- 283
Pagola, J.A. (2013). Jesús, aproximación histórica. Ediciones PPC. P.p. 137- 142