Historia
Los inicios de la cafetería se remontan a 1971, cuando tres amigos, el profesor de
inglés Jerry Baldwin, el profesor de historia Zev Siegel, y el escritor Gordon Bowker,
estudiantes de la Universidad de San Francisco, abrieron la primera tienda en el
histórico mercado de Pike Place, en Seattle, Estados Unidos.
En aquel momento, vendían granos de café tostado de alta calidad y especias
para emular la experiencia de las cafeterías europeas.
En los años '80 el pequeño negocio captó la atención de Howard Schultz, quien se
unió al equipo como Director de Operaciones, Ventas y Marketing.
La visión detrás de Howard
Con la llegada de Howard como director de operaciones y marketing de Starbucks
comenzaron a fluir las ideas y sería en 1983 cuando en un viaje a Italia, el peculiar
empresario quedó cautivado por la tradición de sus cafeterías.
La visión de Howard Schultz fue replicar ese modelo de establecimientos en Estados
Unidos usando a Starbucks.
“Mi conclusión fue que no solamente serviríamos cafés, sino que crearíamos un
ambiente en el que la intimidad de la relación con el espacio y la experiencia del café
pudiera cobrar vida”, cuanta Howard en su autobiografía.
Claro que en ese momento la idea parecía una locura pues estaba totalmente alejado
de lo acostumbrado en Estados Unidos. De hecho, la iniciativa causó molestia entre
los socios quienes rechazaron firmemente la propuesta.
Puede que cualquier otra persona se hubiera rendido; sin embargo, Howard Schultz
lejos de renunciar a su visión, tomó la decisión de abandonar la empresa y montar su
propia cadena de cafeterías
En sólo 5 años (1987) el nuevo negocio de Howard contaba ya con una pequeña red
de tres establecimientos y fue entonces cuando decidió arriesgar su capital comprando
el negocio de sus antiguos jefes, Starbucks.
Comienza la verdadera expansión de Starbucks
Tras asumir Howard el control total de la empresa, el crecimiento de Starbucks fue
exponencial. Para el año 1990 el negocio ya tenía 84 locales y, en 1992, 165
establecimientos; ese año también coincide con su incorporación a la bolsa de valores.
Una vez conquistado Estados Unidos, el siguiente paso era salir. Fue así que en 1996
se abrió el primer Starbucks en Tokio. Sólo dos años después, la compañía decidió
dar el gran paso a la internacionalización al adquirir la cadena inglesa Seattle Coffee
Company que en ese momento tenía 60 locales.
Claro que pareciera que todo era éxito para Starbucks, pero como en todo también
hubo malas decisiones. Una de ellas fue el paso por China, país en donde la marca
abrió su primera franquicia en 1999, en Pekín.
Este hecho provocó protestas de instituciones que no consideraban adecuado que un
“ícono” estadounidense estuviera en medio de un lugar sagrado para la cultura china.
Lo que provocó que el establecimiento cerrara, pero lejos de poner en peligro a la
marca, se trató de un aprendizaje que serviría para la expansión.
Un dato curioso es que tras ese incidente, Starbucks hoy en día cuenta con 3 mil 300
locales en China y ya se anunció un ambicioso plan para duplicar el número de
cafeterías hasta alcanzar hasta los 6 mil locales en 2022.
En su autobiografía Howard cuenta que en 2010 la cadena anunciaba ya ganancias
del 176,9%. A partir de ese momento, ya todo fue subir hasta el día de hoy, cuando la
cadena supera los 29 mil establecimientos en más de 70 países.
Modelo de Negocios
Hay que destacar que su modelo de negocio le ha brindado una posición que pocas
firmas han logrado en poco tiempo. La explotación y centralización clave del éxito
convirtió a Starbucks en una de las mejores empresas para trabajar. Además el
contacto de los empleados con los clientes hace que ambos estén satisfechos y que
aumente el consumo de sus productos. Por este motivo posee más de 22.000 locales
en más de 66 países.
Tiene características que la hacen diferenciar de otras empresas:
– Ambiente laboral: Es importante que los empleados estén satisfechos por trabajar
ahí.
– Liderazgo: Starbucks siempre ha marcado la pauta en la industria.
– Concepto de segunda casa: La idea de crear un hogar fuera del hogar para
percibir la sensación de pertenencia y que los clientes se sientan como en su casa.
– Innovación: La compañía se ocupa en mejorar su servicio continuamente, por
ejemplo introduciendo nuevas bebidas; poniendo el acento en los detalles y en la
participación de sus empleados para aportar soluciones.
El éxito del café global
El caso del gigante del café se ha convertido en uno de los modelos de
negocio más estudiados e imitados de todo el mundo y entre los secretos de su éxito
los expertos en marketing destacan:
1. Personalización del Producto: La posibilidad de elegir el café es un atributo clave
que cada vez es más apreciado por los consumidores.
Se brinda una amplia gama de cafés provenientes de todo el mundo. Además, ofrecen
la posibilidad de personalizar la bebida con una gran variedad de de
combinaciones de diferentes tipos de leche, sabores de syrups, intensidad de
café (hay disponibles siete tipos de café de grano), entre otros.
2. Modelo de expansión inspirado en otro grande: El modelo de Starbucks tiene
mucho que ver con el de Mc Donalds. La forma amigable en la que atienden sus
empleados, las estrictas y estandarizadas normas de calidad a la que someten sus
productos y la velocidad con la que se sirven los pedidos son algunos de los puntos en
los que se inspiró Howard Schultz.
3. Un enfoque premium: A pesar de las similitudes que pueden encontrarse con
otras franquicias consagradas, esta cadena siempre buscó la forma de diferenciarse
en su visión. Algunas características que la destacan del resto son el nivel
de selectividad de los franquiciados y la venta de productos premium a clientes
urabnos de clase media-alta.
4. Ofrecer una experiencia: La atmsófera de Starbucks es bastante particular. Los
clientes entran a los locales en busca de un café de alta calidad y suelen regresar por
el ambiente agradable y el servicio diferencial.
5. Centrar su funcionamiento en el cliente: Desde sus inicios, esta cadena de
cafeterías tuvo como misión construir una relación personal con cada uno de los
clientes, con la conciencia de que para asegurar el éxito en el largo plazo es esencial
fijar la atención en la interacción con los consumidores.