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autores
República Bolivariana de Venezuela,
Tribunal Supremo de Justicia,
Colección Libros Homenajes, No. 1
Fernando Parra Aranguren, Editor
ISBN: (Series)
Depósito Legal If: (Series)
ISBN: (No )
Depósito Legal: (No )
Impresión:
Caracas / Venezuela / 2001
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
LEY DE DERECHO
INTERNACIONAL PRIVADO DE
6 DE AGOSTO DE 1998
(ANTECEDENTES, COMENTARIOS,
JURISPRUDENCIA)
Tomo III
Colección Libros Homenajes
Tribunal Supremo de Justicia
Caracas/Venezuela/2001
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
AUTORIDADES
V. DERECHO COMPARADO
A. Doctrina
1
El No. “2” en RFCJP UCV, No. 114, Caracas 1999; el “3”, en RFP, No. 17, Caracas 1997; y el “6”, en
RD, TSJ, No. 1, Caracas, 2000.
6 Sumario
B. Legislación Extranjera
2
Nos. "2" "3" y "4", en traducción de los integrantes del Instituto de Derecho Privado, Facultad de Cien-
cias Jurídicas y Políticas, Universidad Central de Venezuela, difundidos por RFCJYP, UCV, No. 114.
Sumario 7
3
Ver la Aclaratoria de este fallo, Sentencia No. 961, de 22 de julio de 1999.
8 Sumario
bb. Sentencia No. 01747, 27 de julio de 2000, Libi Crestani Mauro, Expe-
diente 12.435, Magistrado Ponente: José Rafael Tinoco. ........................ 699
cc. Sentencia No. 01759, 27 de julio de 2000, Blas Villegas Pérez c. Banco
Interamericano de Desarrollo, Expediente 0524, Magistrado Ponente: Levis
Ignacio Zerpa. .......................................................................................... 703
dd. Sentencia No. 01892, 10 de octubre de 2000, Montoya, Kociecki & Aso-
ciados, Sociedad Civil c. Alfred Missri Basmagi, Expediente 11.258, Ma-
gistrado Ponente: José Rafael Tinoco. ..................................................... 706
“E por ende dezimos, e mandamos, que toda ley deste nuestro libro,
que alguno alegare ante el Judgador para prouar lo que dize, que
vale e que se cumpla. E si por auentura alegasse ley o fuero de otra
tierra que fuesse de fuera de nuestro señorio mandamos que en esta
tierra no haya fuerza de prueua; fueras ende en contiendas que
fuessen entre omes de aquella tierra, sobre pleyto o posutra que
quiessen fecho en ella, o en razón de alguna cosa mueble o rayz de
aquel logar. Ca entonce, maguer estos estreños contendiessen so-
bre aquellas cosas antel Juez de nuestro señorio, bien pueden recebir
la prueua o la ley o el fuero de aquella tierra que lagaren antel, e
deuese por ella aueriguar e deliberar el pleyto...” (Ley 15 del Título
XV de la Tercera Partida titulada “Como los pleytos se pueden prouar
por ley e por fuero”)
Sara Lidia Feldstein de Cárdenas
ABSTRACT: En esta ocasión, nos proponemos realizar mediante el método del análi-
sis comparativo, una primera mirada acerca de las similitudes, de las disparidades
entre la Ley Venezolana de Derecho Internacional Privado de 1998 y el Proyecto de
Reforma al Código Civil Argentino, Libro VIII de Derecho Internacional Privado de
1998/1999. Asimismo, nos permitimos incluir algunas de nuestras acostumbradas ob-
servaciones críticas que encierran el íntimo deseo del aporte.
20 Sara Feldstein de Cárdenas
INTRODUCCIÓN
Casi resulta insoslayable cuando se encara un trabajo como el presente comenzar
recordando la importancia del estudio del derecho comparado en cualquier área de
conocimiento, y particularmente para quienes nos desenvolvemos dentro de la disci-
plina del Derecho Internacional Privado. Las distintas legislaciones suelen iluminar el
camino del operador jurídico, del legislador, del intérprete del derecho, ya que si bien
resulta sabido que no hay leyes idénticas, sí existen institutos similares, principios
informadores semejantes, bases jurídicas comunes.
En la República Argentina, se encuentra en estudio el Proyecto de Derecho Interna-
cional Privado, propiciado por el Poder Ejecutivo, contenido en el Libro Octavo del
Código Civil, que de resultar convertido en ley, implicará como ya ha ocurrido en la
República de Venezuela, una mutación trascendente en el área de esta disciplina1 .
En este trabajo abordamos, con cierto atrevimiento, el examen crítico de la Ley de
Derecho Internacional Privado de Venezuela tanto en sus aspectos generales como en
sus aspectos particulares. Sin embargo, dado que el legislador argentino para la redac-
ción del Libro Octavo del Código Civil Proyecto de Derecho Internacional Privado
propiciado por el Poder Ejecutivo, ha tomado como uno de sus más valiosos antece-
dentes legislativos a la ley venezolana, procuraremos realizar un análisis comparativo
de los textos mencionados.
ASPECTOS GENERALES
Metodológicamente en nuestro desarrollo priorizamos el examen de las normas desde
una perspectiva global para evitar la exégesis a la que recurrimos en lo estrictamente
indispensable. Adelantamos que hemos encarado el estudio agrupando las disposi-
ciones temáticamente, optando por seguir el itinerario marcado por las mismas leyes
comentadas, por la utilización de una división coincidente con la de los programas de
enseñanza de la disciplina Derecho Internacional Privado tal como se imparte en la
1
Hemos tenido el honor que con fecha 20 de octubre de 1999 la Comisión Redactora designada por
Decreto para la elaboración de reformas integrales al Código Civil y al Código de Comercio, por
intermedio del Profesor Atilio A. Alterini, invitándonos a colaborar emitiendo opinión con rela-
ción al anteproyecto respectivo, así como realizar las observaciones, las críticas, las sugerencias que
estime pertinentes. Aceptamos el desafío, y así lo hicimos saber, porque resulta insoslayable parti-
cipar en la construcción del derecho que aspiramos rija en el próximo milenio
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 21
mayor parte de las Facultades de Derecho de nuestro país y del mundo, es decir, en
una Parte General y en una Parte Especial2 .
Luego vienen las secciones pertinentes en los que seguimos preferentemente los
lineamientos trazados tanto por la propia ley venezolana como por el proyecto argen-
tino. Iremos analizándolos de manera ordenada a fin de facilitar su seguimiento,
encomillando artículos que se citen como referencias internas conexas. En este esta-
dio, nos formulamos los interrogantes e inquietudes que nos plantean los textos
examinados. Éste es el primer paso.
Según las cuestiones abordadas, iremos intercalando el análisis comparativo entre la
ley venezolana y el proyecto argentino o en su caso, teniendo en cuenta aunque en
ocasiones no las señalemos, la doctrina, la legislación y la jurisprudencia vigentes, sin
dejar de atender las realizaciones de los sistemas jurídicos comparados.
En un tercer momento, terminado el examen de cada una de las temáticas encaradas,
realizaremos el equilibrio reflexivo donde anticipamos algunas apreciaciones y consi-
deraciones parciales.
ASPECTOS PARTICULARES
Siguiendo los lineamientos de los propios marcos normativos, en primer término,
luego de una breve introducción dedicada a aproximarnos a la estructura normativa, la
denominación, los antecedentes legislativos de la ley venezolana y del proyecto ar-
gentino, encararemos lo relacionado con la denominada Parte General del Derecho
Internacional Privado en distintos apartados. Así exploraremos las soluciones en
materia de Aplicación del Derecho Extranjero, del Reenvío, del Orden Público Interna-
cional, del Fraude a la Ley, las Calificaciones, la Cuestión Preliminar, la Institución
Desconocida, la Adaptación, los Derechos Adquiridos y las Normas Imperativas de
Aplicación Necesaria. Hasta aquí llega la primera parte de este trabajo. Luego, en una
segunda entrega, examinaremos sucesivamente las normas elaboradas en materia de
competencia internacional, de la persona humana, de las personas jurídicas, de las
relaciones de familia, de la protección de los incapaces y obligaciones alimentarias, de
las sucesiones, de los derechos reales, de los actos jurídicos, de las obligaciones
contractuales, de los concursos y quiebras y eficacia de sentencias y actos extranje-
2
Esta metodología es la que empleamos en ocasión de la obra de nuestra autoría “Derecho Interna-
cional Privado”, Volumen 18 de la colección Reforma al Código Civil, en la que tuvimos ocasión de
realizar una evaluación critica del Proyecto de Reforma, en materia de derecho internacional
privado, del Poder Ejecutivo de 1993. Abeledo Perrot, 1994.
22 Sara Feldstein de Cárdenas
ros3 . Ello sin perjuicio de anticipar algunos de los rasgos características de la denomi-
nada Parte Especial, que profundizaremos ulteriormente.
PARTE GENERAL
ESTRUCTURA NORMATIVA
El Proyecto Argentino de 1999, consta de ciento treinta y ocho artículos. Está dividido
en Títulos, capítulos y secciones que responden -según expresan sus propias auto-
ras- al objeto de la ley, es decir, regular el ámbito de competencia internacional; esta-
blecer los criterios que determinan la ley aplicable y los requisitos para el reconoci-
miento y ejecución de las sentencias extranjeras. Tiene un número más elevado de
artículos que la ley venezolana, pero ello es debido fundamentalmente a que se ocupa
de algunos temas atinentes al derecho comercial internacional como los concursos.
El Título I comienza con un capítulo de disposiciones generales en donde se precisa el
objeto de la ley y el alcance del derecho convencional, atento a la jerarquía conferida
por la Constitución Nacional a los tratados internacionales.
En el Título II se trata la competencia y en el Título III, el derecho aplicable.
3
Con relación al Proyecto argentino, entre otros trabajos puntuales, hemos incorporado al final de
cada uno de los capítulos nuestra opinión en la obra “Derecho Internacional Privado. Parte Espe-
cial”, Editorial Universidad, Buenos Aires, 2000.
4
Fue publicada el 6 de agosto de 1998 y entró en vigor según el artículo 64, seis meses después de
su publicación, el 6 de febrero de 1999. Se trata de una versión actualizada, según surge de la propia
exposición de motivos que acompaña la ley, del Proyecto elaborado en 1963 por la Comisión
designada por el Ministerio de Justicia e integrada por Roberto Goldschmidt, quien la presidió,
Joaquín Sánchez- Covisa y Gonzalo Parra-Aranguren.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 23
El Título IV está dedicado a los Concursos y a las quiebras.
El Título V está dedicado a la eficacia de las sentencias y actos extranjeros. Asimismo,
siguiendo la orientación del Proyecto de Código Civil y Comercial unificado, se supri-
men del texto de los artículos las citas, concordancias y notas. La división en capítulos
y secciones permite descender de las disposiciones generales a la reglamentación
particular de cada uno de los institutos. Como se habrá podido advertir, el texto argen-
tino contiene un número más elevado de artículos, ya que a diferencia de la ley
venezolana se ocupa específicamente de algunos temas atinentes al derecho comer-
cial internacional como los concursos y las quiebras.
ANTECEDENTES LEGISLATIVOS
La Ley venezolana, básicamente, tiene su origen en el Proyecto de Ley de Normas de
Derecho Internacional Privado preparado en 1958 y en 1963 por los Profesores Rober-
to Goldschmidt, Joaquín Sánchez Covisa y Gonzalo Parra Aranguren, reformado pos-
teriormente en 1965.
El Proyecto Argentino elevado al Poder Ejecutivo con fecha 24 de agosto de 1999, ha
sido elaborado por tres distinguidas catedráticas de Derecho Internacional Privado de
las Universidades de Córdoba y del Litoral, las Profesoras Berta Kaller de Orchansky,
Amalia Uriondo de Martinoli y Beatriz Pallares5 . Las autoras en la fundamentación
que acompaña aclaran que el proyecto sistematiza las normas que regulan los casos
con elementos extranjeros; así como los principios generales en que se inspira la
reglamentación armonizan con los que fundan las normas del Proyecto del Código
Civil y Comercial unificado y, en líneas generales, no se aparta del catálogo de solucio-
nes contenidas en las normas de fuente interna y convencional argentinas.
DENOMINACIÓN
El legislador venezolano ha elegido titular el texto como Ley de Derecho Internacional
Privado, mientras que el autor del Proyecto argentino, usa en el Libro VIII las expresio-
nes Derecho Internacional Privado.
Esta circunstancia no nos sorprende, porque se trata en ambos casos, de denomina-
ciones que han sido las preferentemente empleadas en los sistemas jurídicos compa-
5
Parecen haber sido escuchados nuestros reclamos efectuados en oportunidad de la publicación de
“La Ley de Derecho Internacional Privado en la Argentina: mito o realidad?. Revista Jurídica del
Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho. Número 16. Mayo de 1999. pág. 12/21 y en http:/
/www.derechoorg.es. Revista de Derecho Privado de Perú. Publicada en Julio de 2000.
24 Sara Feldstein de Cárdenas
rados. Reflexionando diremos que nos satisface más, tal vez porque estamos en tiem-
po para elegir, la denominación empleada por el legislador argentino por considerarla
lingüísticamente más precisa.
Sin embargo, la más relevante ventaja comparativa, el verdadero handicap de la ley
venezolana, es que el legislador se alínea, no así el Proyecto Argentino, dentro de la
tendencia contemporánea en cuanto a la regulación en una ley autónoma de la materia
del derecho internacional privado. En la Argentina, con suma cautela y en contra de la
corriente, el autor del proyecto se ha contentado con continuar siendo un agregado,
un apéndice del Código Civil6 . Mas ello no implica desconocer por nuestra parte que
la sanción del proyecto brindaría prolijidad al tratamiento legislativo actual en el que
las normas de derecho internacional privado se encuentran no solamente insertas en
la parte introductoria como a lo largo de todo el Código Civil, sino lo que es aún más
desprolijo, más complejo, dispersas en todo el ordenamiento jurídico argentino.
Esta delicada como clásica cuestión plantea dos aspectos fundamentales, uno de
carácter sustantivo y otro procesal, a saber: 1. La naturaleza del derecho extranjero,
esto es, saber si el mismo es un derecho o si por el contrario tiene naturaleza fáctica, es
decir si es un hecho. 2. El tratamiento procesal del derecho extranjero, acerca de si
corresponde su aplicación de oficio o si solamente debe ser judicialmente aplicado
cuando ha sido alegado y debidamente probado por las partes. En la primera cuestión,
seguimos compartiendo la célebre posición sostenida por Federico Carlos von Savigny,
acerca que el derecho extranjero es derecho y extranjero. De manera que el llamado
formulado por la norma del conflicto del juez está dirigido al orden jurídico extranjero,
en cuanto conjunto de normas.
Respecto del tratamiento procesal merecido por la ley extranjera, consecuentemente
se impone según nuestro entender, la aplicación de oficio. Ello sin perjuicio por cierto
que las partes aleguen y prueben la existencia, texto y vigencia del derecho extranjero
invocado. Asimismo, cabe observar que ésta es la tesis incorporada en los Protocolos
Adicionales a los Tratados de Montevideo de 1889 y de 1940, que se encuentran en
vigor en la República Argentina. Iremos analizando las disposiciones y luego marca-
remos algunas observaciones puntuales.
6
Ver FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. “La Ley de Derecho Internacional Privado en la
República Argentina: ¿Mito o realidad?’’ Trabajo publicado en Revista del Centro de Estudiantes de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. N. Septiembre de
1999. También puede leerse en Revista de Derecho Privado. Perú. Derecho.Org. España. N° 4.
Abril de 2000.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 25
La Ley de Derecho Internacional Privado venezolana, en el artículo 2 establece: “El
derecho extranjero que resulte competente se aplicará de acuerdo con los principios
que rijan en el país extranjero respectivo, y de manera que se realicen los objetivos
perseguidos por las normas venezolanas de conflicto”. Esta disposición debe leerse
conjuntamente con los artículos 60 y 61 de la ley, que establecen dentro del Capítulo
dedicado al Procedimiento, que “El derecho extranjero será aplicado de oficio. Las
partes podrán aportar informaciones relativas al derecho extranjero y los tribunales y
autoridades podrán dictar providencias tendentes al mejor conocimiento del mismo” y
“Los recursos establecidos por la ley serán procedentes cualquiera que fuere el orde-
namiento jurídico que se hubiere debido aplicar en la decisión contra la cual se inter-
ponen”. Notamos que:
1) Se produce un notable avance con relación al sistema abrogado venezo-
lano; se transita desde la territorialidad hacia la extraterritorialidad, desde la
cortesía internacional como fundamento de aplicación extraterritorial del
derecho a la comunidad jurídica de los Estados. Realmente esto sí que es un
verdadero como significativo paso hacia delante de la República de Vene-
zuela, que de por sí solo, por ese exclusivo cambio se justifica la adopción de
una ley de derecho internacional privado.
2) Se han armonizado los niveles de fuente interna y convencional, ya que
resulta evidente que las soluciones legislativas han sido tomadas, casi tex-
tualmente de la Convención Interamericana sobre Normas Generales, lo cual
demuestra que se ha tenido la intención de ajustar las normas de fuente
interna como las normas de fuente convencional, en este relevante como
delicado tema. Éste es otro aspecto que nos permitimos calificarlo como
altamente positivo, acertado por parte del legislador.
El legislador argentino se ocupa del tratamiento del derecho extranjero en el artículo 41
que establece: “Interpretación y aplicación del derecho extranjero. Los jueces deben
aplicar de oficio el derecho extranjero designado por la norma de conflicto. Cuando
fuere posible conocer su contenido deberán, conforme a la teoría del uso jurídico,
imitar la probable sentencia del juez del país cuyo derecho ha sido declarado aplicable
al caso. Para que proceda la aplicación del derecho extranjero, se requiere que los
elementos extranjeros del caso consten o hayan sido demostrados en la causa. Los
jueces deben establecer de oficio el contenido del derecho extranjero, sin perjuicio
que las partes puedan alegar y probar su existencia y contenido. Las disposiciones del
derecho extranjero aplicable se interpretarán de acuerdo al sistema al que pertenezcan
y de acuerdo con las reglas de interpretación fijadas por aquél”.
Nos permitimos observar que:
26 Sara Feldstein de Cárdenas
1) Se recepta el principio de oficialidad, lo cual resulta un notable avance en
el derecho internacional privado de fuente interna, ya que el principio opues-
to es el hoy en vigor según el texto del Art. 13 del Código Civil. Ello desde ya
importa una alteración sustancial el sistema jurídico de derecho internacional
privado de fuente interna argentino por la que clama casi unánimemente la
doctrina argentina.
2) Por cierto que aquí también el legislador argentino, al igual que el venezo-
lano, ha pretendido armonizar, lo cual es loable, lo que ya se encuentra incor-
porado por la vía de la Convención Interamericana de Montevideo de 1979
ratificada por Ley 22.921 por la República Argentina, donde se reconocen el
principio de la oficialidad y mucho antes, en los Protocolos Adicionales de
los célebres Tratados de Montevideo de 1889 y de 1940, ambos en vigor. No
puede ignorarse que el estado actual de las comunicaciones como el fácil
acceso al conocimiento de la existencia y contenido de un derecho extranje-
ro, hacen necesario optar por la aplicación de oficio7 . En este aspecto vemos
el Proyecto como una alteración sumamente significativa con la que estamos
plenamente de acuerdo, ya que el precepto del artículo 13 del Código Civil se
muestra en contradicción con las otras disposiciones del propio texto norma-
tivo, por lo cual propiciamos su derogación.
3) Se incorpora la teoría del uso jurídico en el derecho internacional privado
argentino de fuente interna que según uno de sus defensores más conspi-
cuos, se da porque la norma de conflicto señala como hecho decisivo la
sentencia de fondo que con mayor grado de probabilidad dictaría el juez
extranjero sobre el particular sometido a su derecho, en la hipótesis de que le
hubiera tocado resolverlo8 . El enunciado de esta tesis la hemos criticado al
igual que autorizada doctrina extranjera, por entender que el llamado que
hace la norma de conflicto es al orden jurídico extranjero y no a la sentencia
probable del juez extranjero. Y ello por cuanto, sostener lo contrario, implica
desnaturalizar la sentencia que en tal caso carecería de un presupuesto de
validez cual es estar fundada en derecho. En suma, resulta plausible que
ambos sistemas jurídicos hayan introducido o pretendan incorporar lo que
en forma unánime e históricamente parece reclamarse cuando se aborda esta
7
En la legislación vigente de fuente interna el artículo 13 del Código Civil establece: “La ley
extranjera es un hecho que debe probarse. La ley nacional es un derecho que simplemente se alega
sin depender de la prueba”. Como es sabido la norma se encuentra inspirada en Frietas y en Story y
en el se reconoce la raíz de la doctrina de la cortesía internacional, introducida por la escuela
estutaria holandesa en el siglo diecisiete.
8
Goldschmidt, Werner en «La consecuencia jurídica de la Norma del Derecho Internacional Priva-
do», Bosch, Barcelona, 1935 y «Sistema y Filosofía del Derecho Internacional Privado», 2ª.
Edición, Ejea, Buenos Aires, Argentina. 1952.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 27
ADAPTACIÓN
Se produce este delicado problema cuando la aplicación de forma conjunta o sucesiva
de dos ordenamientos jurídicos designados por la normas de conflicto del sistema de
derecho internacional privado del foro y una contradicción normativa entre los dere-
chos aplicables afecta a los derechos subjetivos o facultades de las partes10.
Precisamente con esta técnica, conocida con los nombres de adaptación o de ajuste,
se corrige el problema de la incompatibilidad de normas pertenecientes a diversas
categorías, que deben ser aplicadas simultáneamente. Las reglas de conflicto pueden
enviar simultáneamente a disposiciones de distintos sistemas jurídicos que no se
encuentran debidamente ajustados, compaginados lo cual tiene la virtualidad de pro-
vocar contradicciones. Esta cuestión aparece en la última etapa de la aplicación del
derecho, cuando se encaran las soluciones de las normas materiales, de derecho
sustancial de cada uno de los ordenamientos jurídicos en juego.
La doctrina más calificada ha entendido que existe, por ende, la necesidad de recurrir
a la adaptación para superar los inconvenientes provocados por la aplicación de
diversos ordenamientos jurídicos a una misma relación jurídica internacional, que
desemboca en un fraccionamiento, desajustado, no armónico, inconsistente. Ésta es
una problemática que aparece en la última etapa de la aplicación del derecho, cuando
se encaran las soluciones de las normas materiales, de derecho sustancial de cada uno
de los ordenamientos jurídicos en juego.
En estos supuestos, para nada infrecuentes, se ha pensado en la técnica apropiada
para reestablecer el engarce, el equilibrio, la equidad, la esencia de los ordenamientos
9
Puede verse en idéntico sentido FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. “Derecho Internacional
Privado”. Volumen 18. Reforma al Código Civil. Colección dirigida por los doctores Atilio A.
Alterini y Roberto López Cabana, Abeledo Perrot, 1994.
10
GONZÁLEZ CAMPOS, José D. “Derecho Internacional Privado”, Tomo I, Eurolex, Madrid.
28 Sara Feldstein de Cárdenas
comprometidos; por cierto que es una forma correctora destinada a lograr la coexisten-
cia entre distintos sistemas jurídicos. Quizás resulte gráfico el ejemplo de W. Wengler
cuando compara la adaptación con un intento de hacer coincidir y funcionar distintas
piezas de una bicicleta o un automóvil, procedentes de modelos o fábricas distintas.
“La preocupación en la correcta fusión de los pedales, cuadros, ruedas y frenos de
nuestra bicicleta radica en nuestro interés, se ha dicho acertadamente, por la integri-
dad física tanto del conductor como de los peatones”11 .
Cabe señalar que tanto el legislador venezolano como el autor del proyecto argentino,
contaban para realizar la formulación legislativa, con un importante antecedente legis-
lativo en el nivel continental, como es la Convención Interamericana sobre Normas
Generales de Montevideo de 1979. Precisamente, este instrumento jurídico interna-
cional consagra la metodología de la adaptación expresamente en el artículo 9 de su
texto, permitiéndole al juez, al intérprete del derecho, gozando de un deseable margen
de libertad, recomponer el desajuste provocado por el depecage legislativo, sin apar-
tarse de los fines perseguidos por los ordenamientos jurídicos involucrados.
El legislador venezolano se ocupa de esta cuestión en el artículo 7 estableciendo: “Los
diversos derechos que puedan ser competentes para regular los diferentes aspectos
de una misma relación jurídica, serán aplicados armónicamente, procurando realizar
las finalidades perseguidas por cada uno de esos derechos. Las posibles dificultades
causadas por su aplicación simultánea se resolverán teniendo en cuenta las exigen-
cias impuestas por cada uno de dichos derechos”.
A su turno, el autor del Proyecto argentino le dedica el artículo 44 cuando dispone
que: “Los diversos derechos que puedan ser competentes para regular los diferentes
aspectos de una misma relación jurídica, serán aplicados armónicamente, procurando
realizar las finalidades perseguidas por cada uno de esos derechos. Las posibles
dificultades causadas por su aplicación simultánea se resolverán teniendo en cuenta
las exigencias impuestas por la equidad en el caso concreto”.
Cabe señalar que tanto el legislador venezolano como el autor del proyecto argentino,
contaban para realizar la formulación legislativa, con un importante antecedente legis-
lativo en el nivel continental, como es la Convención Interamericana sobre Normas
Generales de Montevideo de 1979. Precisamente, este instrumento jurídico interna-
cional consagra la metodología de la adaptación expresamente en el artículo 9 de su
texto, permitiéndole al juez, al intérprete del derecho, gozando de una deseable liber-
11
FERNÁNDEZ ROZAS, José C. SÁNCHEZ LORENZO, Sixto “Curso de Derecho Internacional
Privado”, Editorial Cívitas, Madrid, p. 501, 1993.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 29
tad para recomponer la situación. Coincidentemente, éste es el camino que han segui-
do ambos legisladores.
Con relación al derecho argentino, de producirse la sanción de la norma proyectada,
se lograría poner las cosas en su debido lugar; ya que la ausencia del precepto legal no
le impidió aceptarla ampliamente tanto por la doctrina como la jurisprudencia argenti-
nas. El empleo de esta técnica, no es nada más ni nada menos, se ha convertido en una
exigencia del más elemental sentido común, por lo que vemos esta incorporación
francamente acertada.
El problema de orden público internacional se plantea cuando el derecho extranjero
indicado por la regla de conflicto para solucionar la cuestión de derecho internacional
privado, está en pugna con la ley del juez que entiende en la causa. La ley llamada por
la norma de derecho internacional privado indirecta debe contrariar de modo grave el
derecho del juez para justificar la inaplicabilidad del derecho extranjero. Se trata de un
remedio de carácter excepcional que se perfiló desde sus remotos orígenes en los
estatutarios italianos para conseguir estructurarse con Federico Carlos von Savigny
hasta alcanzar su precisa configuración actual12 . La regla es la aplicación del derecho
extranjero, la excepción el recurso del orden público internacional.
El legislador venezolano se dedica al orden público internacional en el artículo 8
cuando dispone: “Las disposiciones del derecho extranjero que deban ser aplicables
de conformidad con esta ley, sólo serán excluidas cuando su aplicación produzca
resultados manifiestamente incompatibles con los principios esenciales del orden
público venezolano”.
En este aspecto haremos las siguientes observaciones:
1) El empleo de los vocablos “manifiestamente” e “incompatibles” denota su
particular preocupación por resaltar el carácter excepcional del remedio del
orden público internacional.
2) La norma bajo análisis al aludir a los principios esenciales del orden públi-
co venezolano, seguramente está aludiendo a los principios fundamentales,
a los pilares esenciales del orden jurídico venezolano.
12
FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. “Reformas al Código Civil”, ob. Cit. P. 50. Abeledo Perrot.
1994.
30 Sara Feldstein de Cárdenas
Simétricamente, el autor del Proyecto Argentino aborda la cuestión del orden público
internacional en el artículo 47 disponiendo: “Las disposiciones del derecho extranjero
que deban ser aplicables de conformidad con esta ley, sólo serán excluidas cuando
conduzcan a una solución manifiestamente incompatible con los principios de orden
público internacional argentino. En tal supuesto, se procurará una solución basada en
el mismo derecho extranjero que sea compatible con tales principios. En su defecto, se
aplicará la ley argentina”. Las fuentes que han inspirado a la Comisión Redactora son,
como ella misma se ocupa de destacar, el art. 6 de la Comisión decreto 468/92; el Art. 10
del Proyecto Goldschmidt y el Art. 6 de la Ley Federal sobre Derecho Internacional
Privado de Austria de 1978. Sin embargo, la analogía entre el Art. 5 de la Convención
Interamericana de Normas Generales ratificada por la República Argentina, nos obli-
gan a reconocerla también como otro antecedente legislativo.
Cabe señalar que:
1) El legislador sigue la teoría de la aplicación a posteriori y solamente opta
por aplicar la ley argentina, cuando han fracasado todas las posibilidades de
encontrar la solución mediante la aplicación del derecho extranjero. Aquí nos
parece acertado el empleo del vocablo “deban”, marcando claramente que la
regla es la obligatoriedad en la aplicación del derecho extranjero y que la
exclusión es un recurso de excepción
2) La norma proyectada mantiene la concepción de orden público internacio-
nal como excepción a la aplicación del derecho extranjero, es decir, como la
última etapa del razonamiento conflictual.
3) La expresión “solución” contenida en la disposición no nos parece ade-
cuada, dado que la consideramos imprecisa, problemática, confusa.
4) La doble opción a favor del juez quien se encuentra ante la posibilidad de
eliminar la aplicación del derecho extranjero o bien, adecuarla a la ley argen-
tina, debe ser cuidadosamente aplicada. Es menester que en su implementación
los jueces no recurran invariablemente a la ley argentina, sino cuando tal
circunstancia les es impuesta por estrictas y excepcionales razones jurídicas.
Esta delicada cuestión nos permite propiciar, como ya lo hicimos antes, la
creación de tribunales especializados con jueces preparados en la disciplina
del Derecho Internacional Privado que garanticen su debida aplicación.
En síntesis, el análisis comparativo nos demuestra que los legisladores coinciden en:
1. Otorgarle carácter excepcional al orden público internacional y
2. Armonizar el nivel de fuente interna con el nivel convencional.
Ello nos parece una decisión acertada.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 31
INSTITUCIÓN DESCONOCIDA
Esta figura se encuentra íntimamente vinculada a la cuestión del orden público inter-
nacional. Federico Carlos de Savigny distinguía lo que él denominaba las normas
rigurosamente obligatorias y la institución desconocida para descartar la obligatoria
aplicación del derecho extranjero llamado por la regla de conflicto e impuesta por la
sacrosanta comunidad jurídica de los Estados. La institución desconocida constituye
una de las ramas del hoy llamado orden público internacional que produce la inaplicación
del derecho extranjero, no ya por contradecir los preceptos, los principios del derecho
nacional, sino porque sencillamente el derecho del juez desconoce la institución foránea.
Sin embargo, puede afirmarse que no es para nada fácil detectarla.
Para nosotros, la mera existencia de una institución en el derecho extranjero descono-
cida para el orden jurídico local, no encierra por esa única razón, no conduce a su
inaplicación. En el mundo de hoy, cada vez más interrelacionado, más interdependiente,
parece un contrasentido desechar instituciones tan sólo por resultar desconocidas.
Resulta sabido que las instituciones jurídicas guardan estrechas similitudes, porque
más allá de los nombres que ostentan, pueden tener idénticas finalidades, objetivos.
Estamos pensando en la “Kafala” como institución que si bien no crea lazos de
filiación consiste en la obligación asumida por una persona de hacerse cargo de un
niño para protegerlo, que según nuestra opinión no debería ser rechazada tan sólo por
pertenecer a una civilización, a una comunidad distinta que la occidental13 . Precisa-
mente el área del derecho de la familia, nos permite advertir que más allá de su delica-
deza, de su complejidad, se caracteriza por la existencia de una vasta diversidad de
soluciones, que abren el portal para el empleo de las excepciones que estamos tratan-
do.
La Ley de Derecho Internacional Privado venezolana introduce una disposición ex-
presa destinada a regular esta delicada cuestión, cuando en el artículo 9 dispone:
“Cuando el derecho extranjero declarado aplicable al caso establezca instituciones o
procedimientos esenciales para su adecuada aplicación que no estén contemplados
en el ordenamiento jurídico venezolano, podrá negarse la aplicación de dicho derecho
extranjero, siempre que el derecho venezolano no tenga instituciones o procedimien-
13
Puede verse sobre este tema de FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. Ensayo publicado bajo el
título “El conflicto de civilizaciones. Una mirada desde el derecho internacional privado”. Revista
de la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Plenario. 1997 y además sobre esta cuestión el
tratamiento efectuado en la obra “Derecho Internacional Privado. Parte Especial”, Editorial Uni-
versidad, 2000.
32 Sara Feldstein de Cárdenas
tos análogos”.
Contrariamente, en el derecho argentino vigente, la institución desconocida carece de
vida legislativa autónoma, se encuentra subsumida dentro de la noción del orden
público internacional e inserta en el artículo 14 del Código Civil, que permite descartar
no solamente la aplicación del derecho extranjero sino también el reconocimiento de
una institución desconocida incompatible con los principios del orden jurídico nacio-
nal.
El autor del nuevo proyecto de 1998/1999 ha optado en cambio, por establecer en el
artículo 48 que: “Cuando el derecho extranjero declarado aplicable al caso establezca
instituciones o procedimientos esenciales para su adecuada aplicación que no estén
contemplados en el ordenamiento jurídico argentino, podrá denegarse la aplicación
del dicho derecho extranjero, siempre que el derecho argentino no tenga instituciones
o procedimientos análogos”. La fuente inspiradora confesada por el legislador es la
ley venezolana y el artículo 3 de la Convención Interamericana de Normas Generales.
El análisis comparativo de los textos normativos, permiten advertir que tanto el legis-
lador venezolano como el argentino, si bien admiten la institución desconocida, al
introducir el vocablo “podrán”, lo hacen de manera flexible. Este aspecto nos parece
positivo. Sin embargo, tal como sucede en otros sistemas jurídicos comparados actua-
les, introducir legislativamente la institución desconocida en el derecho argentino,
podría significar un desafortunado retroceso. Por ende el autor del Proyecto debió
desprenderse de una figura francamente en desuso, carente de finalidad propia.
CUESTIÓN PRELIMINAR
El problema de la cuestión incidental se reduce a saber qué derecho debe aplicársele;
vale decir, ante la existencia de dos cuestiones, una principal, otra previa, el planteo
radica en resolver si la cuestión principal arrastra a la cuestión previa en cuanto a la ley
aplicable o si por el contrario, la cuestión previa tiene suficiente autonomía como que
no se le aplique necesariamente la ley a la que está sujeta la cuestión principal.
El legislador venezolano introduce en el derecho de fuente interna, porque ya lo tenía
al igual que en el derecho argentino en el nivel convencional, la solución en el delica-
do tema de la llamada cuestión preliminar, incidental, previa.
El artículo 6 de la Ley de Derecho Internacional Privado dispone: “Las cuestiones
previas, preliminares o incidentales que pueden surgir con motivo de una cuestión
principal, no deben resolverse necesariamente de acuerdo con el Derecho que regula
esta última”.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 33
Desde ya cabe señalar que:
1. Resulta evidente que este precepto no está imponiendo al intérprete nin-
guna de las soluciones extremas en la materia, es decir, aquella que considera
que el derecho aplicable a la cuestión incidental es la regla de conflicto del
foro- lex indirecta fori- o la otra que debe resolverse por aplicación de la
norma indirecta del ordenamiento jurídico que rige la cuestión principal - lex
indirecta causae-.
2. Cumpliendo con la finalidad de armonizar las soluciones en el nivel de
fuente interna y de fuente internacional, el legislador venezolano adopta en
el artículo 6 una regla que guarda gran similitud con el artículo 8 de la Con-
vención Interamericana sobre Normas Generales de Derecho Internacional
Privado.
Mas el legislador argentino ha preferido enrolarse en una solución rígida, de menor
flexibilidad para el intérprete, cuando en el artículo 43 del proyecto dispone: “Las
cuestiones previas, preliminares o incidentales que puedan surgir con motivo de una
cuestión principal, deben resolverse conforme al derecho indicado por las normas de
conflicto del foro, prescindiendo del derecho que regula la cuestión principal”.
En la norma proyectada se opta por seguir la teoría que independiza el tratamiento de
la cuestión previa, incidental o preliminar en el campo del derecho internacional priva-
do, a pesar a que en el plano procesal se presente en ocasión del planteamiento de una
cuestión principal.
Desde nuestro punto de vista, nos parece más adecuada por su aporte de flexibilidad,
la solución venezolana. Ella se ajusta a las tendencias contemporáneas que optan por
no ceñirse a criterios rígidos, permitiéndole al juzgador seguir aquella teoría que mejor
se adapte al caso concreto. Ésta es una razón suficiente para que decididamente la
compartamos.
Los partidarios de la autonomía de la voluntad como principio relativo, sostienen que
está exclusivamente limitado por el orden público internacional; cuando la ley elegida
por las partes es incompatible con los principios esenciales sobre los que se basa el
orden jurídico del juez, éste podrá excepcionalmente reprobar su aplicación. Sin em-
bargo, una importante corriente doctrinaria estima que además de la clásica restricción
del orden público internacional, aparecen otras limitaciones al principio de la autono-
mía: las denominadas normas locales internacionalmente imperativas, reglas de aplica-
34 Sara Feldstein de Cárdenas
ción necesaria o inmediata o también llamadas normas de policía14 . Se ha dicho que en
la actual etapa de la sociedad internacional, la protección de su orden interno es el
primer deber de los Estados, que deben cumplir por el mismo bien del orden internacio-
nal. El fenómeno, prácticamente universal, de la intervención del Estado en ciertas
materias juzgadas como relevantes, coincide con el desarrollo de este tipo de normas.
Cabe observar quizás que la distinción más relevante entre aquellas es que al orden
público internacional se arriba a través de la regla de conflicto, donde la ley extranjera
es desplazada por ofender gravemente el derecho del juez; en tanto que las normas
locales internacionalmente imperativas se aplican independientemente de dicha cir-
cunstancia.
Debido a excepcionales consideraciones, la norma que ha sido originariamente dise-
ñada para regular típicas relaciones dentro del ámbito territorial, ve extender por estric-
tas razones de política legislativa, su dominio a la esfera extraterritorial.
Se trata de normas sustantivas, materiales, directas que exigen su aplicación inmediata
y necesaria sin necesidad de recorrer, de transitar el camino de la regla de conflicto. De
este modo, la relación es captada por la norma local internacionalmente imperativa,
que le es, apriorísticamente y directamente aplicable.
Estas normas de naturaleza directa, sustancial que definitivamente son normas de
derecho internacional privado, nos confirman que en nuestra disciplina el carácter de
la norma no es más el elemento definitorio del Derecho internacional privado. En
síntesis, toda norma que tenga por fin establecer una solución atinente a las relacio-
nes internacionales pertenece a su esfera, tesis que compartimos y que fuera brillante-
mente expuesta en el Curso de la Academia de La Haya por la prestigiosa doctrina
uruguaya15 .
En este delicado tema, en relación con la aplicación de las llamadas leyes de policía
extranjera, la controversia doctrinal es ardua; enfrentándose respecto del método de
14
Ver entre la abundamente bibliografía PÉREZ BEVIA, José A. “Dispositions imperatives et lois de
police dans la Convention de Rome du 19 juin 1980 sur la loi applicable aux obligations contractuelles”,
trabajo de investigación efectuado por la Universidad de París con la dirección del Profesor Paul
Lagarde, publicado en Revue Hellénique de Droit International, 1982,83, p. 17/40, así como los
trabajos de FRANCESCAKIS, GRAULICH, MARÍN LÓPEZ, LALIVE, VITTA, CARRILLO
SALCEDO, citados por BATIFFOL, H., LAGARDE, P. “Droit Internacional Privé”, 1981, Tomo
I, p. 299 y sgtes y FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. ob. Cit. Nota 15 y de la misma autora:
“Contratos Internacionales”, Abeledo Perrot, 1995.
15
Ver VIEIRA, Manuel A. “El Derecho Internacional Privado frente al proceso de integración
latinoamericana”. Revista Derecho de la Integración. N° 12. P. 55/109, esp. 105. INTAL.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 35
formulación, los bilateralistas y los unilateralistas16 . Los primeros son partidarios de
su formulación mediante una regla de conflicto, mientras que los segundos conside-
ran más prudente que la aplicación debe hacerse cada vez que la relación así lo exija,
por presentar lazos suficientemente estrechos con el orden jurídico de donde procede.
Conforme el método unilateral, en una línea cautelosa, más desconfiada, la aplicación
de las leyes extranjeras no puede ser automática, porque es riesgoso abandonar el
contrato a las leyes de policía de todos los Estados. En su mayor parte, son normas
vinculadas a la defensa de políticas legislativas entendidas como esenciales del Esta-
do, principal aunque no excluyentemente en materia económica –tales como las que
regulan algunos aspectos del control cambiario, de las inversiones extranjeras, de la
exportación e importación, de la defensa de los consumidores y de los usuarios, de la
transferencia de tecnología, del tráfico de drogas, de la protección del medio ambien-
te, del derecho de la competencia-, entre otros. Ante ellas no se abre ninguna posibi-
lidad de aplicación del derecho extranjero al prevalecer ineludible y prioritariamente la
aplicación del propio derecho.
Al abordar este tema hay que detenerse para hacer referencia a un célebre caso
jurisprudencial resuelto por la Corte Internacional de Justicia de 1958. Se trataba de
una menor, María Isabel Boll de nacionalidad holandesa, residente en Suecia, lugar en
el que residía desde su nacimiento, que fue colocada bajo el régimen de educación
protectora del Servicio Público de Menores, establecido por la ley sueca de 1924, a raíz
de la presunta indignidad de su padre, tutor de la menor desde la muerte de su madre.
Paralelamente el tribunal holandés, había organizado la tutela de la menor, según las
leyes holandesas, designándole un nuevo tutor. Cuando fueron agotados todos los
recursos establecidos por el derecho sueco sin lograrse la modificación de la medida
de protección dispuesta, el gobierno holandés decidió acudir a la Corte Internacional
de Justicia, con fundamento en la violación del Convenio de La Haya de 1902 sobre
Tutela de Menores, en vigor entre Suecia y Holanda.
El Tribunal rechazó la petición instaurada, con los siguientes fundamentos:
1. Las leyes sobre la instrucción obligatoria y la vigilancia sanitaria de los
niños, la formación profesional o la participación de la juventud en ciertos
16
BATIFFOL, H. « Unilateralisme et contrats en droit international privé ». Liber Amicorum
A.F.Schnitzer, Généve, 1979, p. 7 y sgtes; KARAKILLO, J.P. « Etude de quelques manifestatios des
lois d´application inmédiate dans la jurisprudence francaise de Droit Internacional Privé ». París,
1977, p. 190 y sgtes; LAGARDE, Paul “”Fundamentación del artículo 7 de la Convención de
Roma”, en Revue Critique de Droit International Privé”, 1991, p. 321; Examen de l ´avant projet
de convention CEE sur la loi applicable aux obligations contractuelles et non contractuelles”, en
Travaux du Comité francais de Droit International Privé, 1971/1973, p. 147 y sgtes.
36 Sara Feldstein de Cárdenas
trabajos, son aplicables a los extranjeros en condiciones conformes con el
derecho internacional;
2. El derecho de guarda del menor establecido y regulado según su ley nacio-
nal, no puede impedir la aplicación de aquellas leyes al menor extranjero;
3. La ley sueca sobre protección de la infancia y la juventud se aplica tanto
si el menor se encuentra o no bajo patria potestad, como así también en el
caso de tutela.
4. El Convenio de La Haya sobre Tutela de Menores no puede restringir el
ámbito de aplicaciones de leyes que responden a preocupaciones de carácter
general.
La Ley de Derecho Internacional Privado venezolana se ocupa de este tipo de normas
en el artículo 10 cuando dispone: “No obstante lo previsto en esta ley, se aplicarán
necesariamente las disposiciones imperativas del derecho venezolano que hayan sido
dictadas para regular los supuestos de hecho conectados con varios ordenamientos
jurídicos”.
Cabe observar con respecto a este instrumento jurídico que:
1. De forma armónica con las normas de fuente convencional en vigor, tales
como la Convención Interamericana sobre Derecho Aplicable a los Contra-
tos Internacionales, Art. 11. se alínea junto al derecho alemán de 1986, suizo
de 1987, de Quebec de 1991, en una de las tendencias legislativas contempo-
ráneas en la materia. En primer lugar, cabe observar que el legislador venezo-
lano se aparta de la Convención Interamericana de Montevideo de 1979
sobre Normas Generales que precisamente, no incorpora una disposición
específica sobre este tema. Quizás se haya recordado la propuesta del Presi-
dente de la Delegación Venezolana -el doctor Gonzalo Parra-Aranguren- cuan-
do propuso en la Comisión Segunda, el siguiente precepto: “Las normas que
expresan principios fundamentales de la legislación de cada Estado parte, se
aplicarán con preferencia a las reglas sobre elección de la ley aplicable”. Ello
es positivo.
2. La disposición bajo examen, cuando emplea los vocablos “disposiciones
imperativas”, dada su amplitud, nos luce poco clara en su redacción. En rigor,
no se sabe a qué normas se está refiriendo, lo cual puede dar lugar a que el
intérprete se sienta tentado de cometer abusos, excesos en la aplicación de
este precepto. De ser ello así, la intención del legislador de avanzar
legislativamente en consonancia con las tendencias contemporáneas en la
materia, podría convertirse en una mera expresión de deseos, en una decla-
mación, en un retroceso legislativo estimulando la aplicación del antiguo
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 37
régimen territorialista abrogado. Desde ya, tememos que esta disposición se
constituya en una puerta entreabierta a la tentación de los jueces para inaplicar
el derecho extranjero, aun en supuestos en que ello no obedece a fundamen-
tos netamente jurídicos.
3. En este sentido, nos parece que el legislador venezolano bien pudo seguir
el modelo propuesto por la prestigiosa doctrina venezolana antes menciona-
da; hubiera mejorado la técnica empleada en la formulación legislativa ga-
nando en claridad.
En el primer párrafo se establece que el ejercicio de la autonomía privada y el funciona-
miento de las normas de conflicto quedan excluidos por las normas imperativas loca-
les de aplicación necesaria. En el segundo párrafo, seguidamente se dispone que las
normas locales de aplicación necesaria pertenecientes al derecho extranjero declarado
competente, pueden ser tomadas en consideración si su finalidad y las consecuencias
que se derivarían de su aplicación son compatibles con los principios de la legislación
argentina y la razonable previsión de las partes.
En este aspecto diremos que:
1. Se mantiene la intrusión del método unilateralista en un sistema conflictual
dominado por reglas de conflicto bilaterales. Desde ya, diremos que según lo
vemos, en primer lugar, estas normas constituyen una puerta entreabierta a la
tentación de los jueces para inaplicar el derecho extranjero, aun en supues-
tos en que ello no obedece a fundamentos netamente jurídicos.
2. Se está colocando en las espaldas del juzgador, del intérprete una difícil
tarea como es la de evaluar comparativamente la ley sustantiva relevante de
los foros implicados en la cuestión controvertida.
Por nuestra parte, optamos por la posición que prefiere no incorporar legislativamente
esta delicada cuestión, asumiendo el hecho de que no se ha acallado la polémica
38 Sara Feldstein de Cárdenas
doctrinaria en su torno. Máxime cuando puede comprobarse que, tanto en el ámbito de
la codificación en el nivel continental como ocurriera en la Segunda Conferencia
Interamericana de Derecho Internacional Privado celebrada en Montevideo en 1979,
así como en el nivel universal, en la Decimosexta sesión de la Conferencia de La Haya
sobre Derecho Internacional Privado de La Haya en 1988, se rechazaron las propues-
tas de introducir una disposición especial, por innecesaria, porque los mismos resul-
tados se pueden obtener a través del empleo de otras instituciones. Ésta es una muy
buena ocasión, por estar aún en tiempo, en la que convenga reiterar nuestro el clamor
por la creación de tribunales especializados de Derecho Internacional Privado en la
República Argentina.
SISTEMAS PLURILEGISLATIVOS
Cuando la norma de derecho internacional privado indirecta indica como aplicable el
derecho extranjero, puede ocurrir que en dicho territorio coexistan distintos sistemas
jurídicos. Este delicado problema, a diferencia de lo que antes acontecía, es
legislativamente asumido por la mayoría de los sistemas jurídicos comparados de
derecho internacional privado.
La Ley venezolana, en el artículo 3 regula la hipótesis en que el derecho extranjero que
resulte competente coexistan diversos ordenamientos jurídicos, en cuyo caso, el con-
flicto que se suscite entre tales sistemas legislativos se resolverá de acuerdo con los
principios vigentes en el correspondiente derecho extranjero.
Simétricamente, el legislador argentino, en el artículo 50 con que finaliza Capítulo I del
Título III sobre Derecho Aplicable, establece: ‘‘Cuando en el Derecho extranjero que
resulte competente coexistan diferentes sistemas legislativos de acuerdo a los crite-
rios utilizados por la legislación de aquel ordenamiento. En el supuesto de que tales
criterios no puedan ser determinados, se aplicará el sistema legislativo con el cual el
caso en concreto presenta vínculo más estrecho”.
Las fuentes inspiradoras de los textos parecen ser el artículo 18 de la Ley Italiana de
1995 y el artículo 2056 del Código Civil Peruano de 198417 .
17
La Ley Italiana de Derecho Internacional Privado, en el Art. 18 establece: ‘‘1. Si en el ordenamiento
del Estado designado por las disposiciones normativas de la presente ley coexisten más de un sistema
normativo con competencia territorial o personal, la ley aplicable se determina según los criterios
utilizados en aquel ordenamiento. 2. Si tales criterios no pueden ser individualizados, se aplicará el
sistema normativo con el cual el caso concreto presente el vínculo más estrecho”. El Art. 2056 del
Código Peruano dispone: “Cuando en el derecho extranjero que resulta aplicable coexistan diversos
ordenamientos jurídicos, el conflicto entre leyes locales se resolverá de acuerdo con los principios
vigentes en el correspondiente derecho extranjero”.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 39
Aprobamos la solución de los textos legislativos venezolano y argentino, que se
insertan dentro de las tendencias contemporáneas en la materia, eximiéndonos de
mayores comentarios.
REENVÍO
La diversidad de las reglas de derecho internacional privado indirectas pueden dar lugar,
entre otros, a los clásicos conflictos positivos o negativos18 . El primero se produce
cuando dos ordenamientos se declaran competentes para regular la cuestión -francés
domiciliado en Inglaterra-, el segundo cuando ninguna de las leyes reclaman para sí su
aplicación sino que lo hacen recíprocamente -inglés domiciliado en Francia-.
Cuando la norma de conflicto alude al derecho extranjero, cuando envía al derecho de
otro país, se plantea el interrogante de saber si lo hace al derecho interno, al derecho
material extranjero, en cuyo caso el problema del reenvío no se presenta, o si cuando
se remite al derecho extranjero, en cambio, se está haciendo referencia al derecho
extranjero entendido como conformado por las reglas de derecho internacional priva-
do indirectas, las reglas de conflicto extranjeras, situación esta que pueda dar lugar al
reenvío, cuando el conflicto es negativo.
El legislador venezolano en el artículo 4º sobre este tema prescribe: “ Cuando el Dere-
cho extranjero competente declare aplicable el Derecho de un tercer Estado que, a su
vez, se declare competente, deberá aplicarse el Derecho interno de ese tercer Estado.
Cuando el Derecho extranjero competente declare aplicable el Derecho venezolano,
deberá aplicarse ese Derecho. En los casos no previstos en los dos párrafos anterio-
res, deberá aplicarse el Derecho interno del Estado que declare competente la norma
venezolana de conflicto”.
Como se observa el legislador en consonancia con una de las tendencias contempo-
ráneas, ha optado además de asumir esta delicada cuestión e incluirlo en la ley, acep-
tarlo en toda su amplitud. Esta toma de decisión importa, según nuestro entender, una
determinación del legislador por aceptar la extraterritorialidad superando el antiguo
aislamiento. De manera, que nos inclinamos ante la firmeza venezolana.
El Proyecto argentino aborda legislativamente el tema del reenvío lo cual importa un
avance significativo, porque al hacerlo asume las cuestiones, los principios rectores
que sostienen la inobjetable autonomía científica del Derecho Internacional Privado.
18
FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. «El Conflicto de civilizaciones: una nueva mirada del
derecho internacional privado”. Ensayo publicado en Revista Plenario de la AABA. NÚMERO 35.
AÑO 4. 1997.
40 Sara Feldstein de Cárdenas
En primer lugar, conviene resaltar que en el Derecho Argentino el Código Civil en vigor
fue redactado por Dalmacio Vélez Sársfield con anterioridad a tan debatida cuestión.
Sin embargo, cabe observar que la doctrina no se ha detenido en polemizar para
aceptarlo, para rechazarlo arduamente19 .
Al contrario que el legislador venezolano el autor argentino ha optado por excluirlo
cuando en el proyectado artículo 46 establece: ”Salvo las excepciones contenidas en
materias específicas, la remisión al derecho extranjero se entenderá hecha a su ley
material, con exclusión de las normas de derecho internacional privado”.
Así él se enrola en la línea que considera que la adopción del reenvío responde a una
actitud que pretende recuperar la regulación del caso, haciendo prevalecer la aplica-
ción de la ley propia. Prueba de ello, es que la legislación comparada sólo admite el
reenvío de primer grado. Sin embargo, el sistema adoptado por el Proyecto con un
criterio que permite la aplicación del derecho extranjero declarado competente, la acep-
tación del reenvío podría encontrarse en contra de ese espíritu.
Evidentemente las fuentes en que se ha inspirado el legislador, son el Art. 16 de la Ley
de Introducción al Código Civil de Brasil; el Art. 3517 del Código Civil del Estado de
Lousiana, Act. de 1991; el Art. 3080 de la Ley de 18 de diciembre de 1991 de Québec,
Canadá.
Se aparta del proyecto de 1993, en el que el artículo 5 disponía que “Sin perjuicio de lo
establecido en materias específicas, se tomarán en cuenta las normas de conflicto del
derecho extranjero declarado aplicable, siempre que no se desvirtúe la finalidad de la
norma de conflicto argentino. Si el derecho de ese Estado reenvía al argentino, se
aplicarán las normas argentinas de derecho interno”. Se trata de un giro legislativo de
ciento ochenta grados.
La fuente de este precepto es el Art. 4. de la Ley de Derecho Internacional Privado de
la República Alemana, del 25/VII/86. En la nota explicativa el legislador decía textual-
mente: “...Al igual que en las modernas legislaciones, se admite el reenvío llamado de
primer grado”.
Conforme a esta disposición, tal como tuvimos oportunidad de señalar, al tomar parti-
do por la aceptación del reenvío como cuestión general, introducía una alteración
19
Ver la interpretación de rechazo de VICO, Carlos M. “Curso de Derecho Internacional Privado”,
Tomo I. Bublioteca Jurídica Buenos Aires, 1941 y de ROMERO DEL PRADO, Víctor, “Derecho
Internacional Privado”, Tomo I, Assandri, Córdoba, 1961.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 41
legislativa evidente. Pero no nos conformaba el texto porque nos resultaba inquietan-
te admitir el reenvío y luego limitarlo en su alcance a una sola remisión.
Nos parecía escuchar aquellas palabras de quienes sostenían que si bien la teoría del
reenvío carece de fundamento, podía conducir a soluciones sanas cuando el juez
terminaba por aplicar la lex fori. También en aquella oportunidad, en un comentario
no exento de ironía sostuvimos, que esa afirmación podía significar que en todos
aquellos casos en que no es aplicable la lex fori en virtud de una regla de conflicto, ello
constituye un estado de cosas malsano.
Hay aquí una solapada negación de la extraterritorialidad del derecho, porque el reen-
vío se lo puede legislativamente condenar o aceptar; pero si se lo admite creemos que
no existen serios fundamentos jurídicos que justifiquen el corte arbitrario por el legis-
lador a una sola remisión.
Haciendo el balance reflexivo de las leyes de Venezuela y de Argentina, debemos
reconocer que ambos legisladores coinciden en asumir la cuestión, lo cual para el
derecho internacional privado argentino de fuente interna sería una verdadera proeza,
aunque toman senderos legislativos distintos.
CALIFICACIONES
Las reglas de conflicto, mediante conceptos técnico-jurídicos definen su campo de
aplicación, es decir, la esfera en la que ellas habrán de actuar. Pero estas definiciones
no coinciden, como ocasionalmente no coinciden las políticas legislativas de los dis-
tintos diversos sistemas jurídicos. Cada legislador, también en materia de derecho
internacional privado, procura construir el ordenamiento jurídico persiguiendo la
satisfacción de determinados intereses. En función de tales intereses es que elige los
criterios de conexión en las reglas de conflicto. Mas un mismo concepto jurídico, una
misma institución, una misma categoría jurídica puede asumir contenidos distintos
según los distintos principios, intereses que informan al sistema jurídico al que perte-
nece.
Tan delicada situación puede dar lugar, y de hecho sucede frecuentemente, al conflic-
to de calificaciones dentro de la teoría general del derecho internacional privado. Para
darle solución a este tema, la doctrina francesa en una actitud no exenta de cierto
pesimismo, proclamó la imposibilidad de llegar a la supresión definitiva de los conflic-
tos de leyes. Sostuvo que aun cuando todos los Estados unificasen sus reglas de
conflicto y convinieran someter las distintas categorías jurídicas a idénticos criterios
de conexión, no por eso se suprimirían todos los problemas derivados del derecho
internacional privado.
También se afirmó que todo legislador cuando elabora sus normas de derecho interna-
cional privado indirectas, y declara una ley extranjera competente, restringe tanto su
ley interna como su soberanía. Por ello toda remisión de la regla de conflicto debe ser
entendida, debe ser interpretada según las calificaciones contenidas en la ley del juez,
según la lex fori, que son las que su legislador tuvo en la mente al señalar la ley
aplicable20 .
También se hallan quienes en una línea de pensamiento distinta, luego de afirmar que
no toda diversidad legislativa entre dos Estados, envuelve necesariamente un conflic-
to de calificación; es más si así fuera, perdería su eficacia la norma de conflicto, cuyo
supuesto previo consiste en la diversidad de las normas sustanciales vigentes en
distintos ordenamientos jurídicos. Aquí es oportuno recordar el célebre silogismo de
Raape, que para explicar esta delicada cuestión expresa su teoría como un silogismo
donde la premisa mayor es la regla de conflicto, la menor es la norma material, el
derecho sustancial y donde el mecanismo de la calificación consiste en que la norma
material quede subsumida por la regla de conflicto21 .
Otros autores, sostienen que el objeto de la norma de conflicto es la norma de derecho
material declarada aplicable. Consideran que la propia naturaleza de esa norma no
puede ser determinada, no puede ser definida sino por el ordenamiento jurídico al que
pertenece, esto es a la lex causae, no a la lex fori cuyas categorías abstractas no
pueden responder a la cuestión de saber qué leyes de derecho extranjero pertenecen
a tal categoría. Luego el verdadero problema de calificaciones aparece en la premisa
menor del silogismo, al definir la naturaleza de la norma material aplicable, y esta
calificación debe ser hecha por la lex causae, por el ordenamiento del que no puede ser
apartada, separada, disociada22 .
20
BARTIN, E. Journal Clunet, p. 239-470/471, 1897.
21
RAAPE, A. “Internationales Privatrechet”, 3ª. Edición, p. 73, 1950.
22
WOLFF, M. “Private International Law”, Oxford, p. 152/156, 1950.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 43
Para otra teoría hay que buscar darle a las categorías abstractas contenidas en las
reglas de conflicto, los llamados conceptos de derecho internacional privado, autono-
mía respecto al derecho sustancial del juez23 . Según esta doctrina, la regla de conflicto
no se refiere a fenómenos exclusivamente dependientes de la ley del juez, como en el
caso del derecho sustancial, sino a un contexto jurídico totalmente o parcialmente
extranjeros. Por tal razón, se deben abarcar estos fenómenos y buscar lo que las
normas jurídicas tienen en común. Ello resulta posible, mediante el estudio comparado
de los distintos ordenamientos jurídicos y la consecuente adopción de calificaciones
universales, para todas aquellas instituciones que respondan a una misma e idéntica
función social24 .
Sin embargo, ciertas voces se alzaron considerando utópica la aspiración de Rabel,
por lo que forzaron a que el mismo autor alemán marcara la diferencia entre su sistema,
que él mismo denominara de lege lata, que es un mecanismo interpretativo de los
conceptos o categorías abstractas contenidos por las reglas de conflicto de un dere-
cho estadual y un sistema de lege ferenda, que representa una ambición, una posibili-
dad de lograr las categorías universales, unitarias, autónomas de los distintos dere-
chos internos.
Precisamente ante estas teorías extremas, aparece la calma de la doctrina italiana, que
sin emplear la distinción de las otras teorías, habla de dos momentos: Uno, el de la
calificación precisa para interpretar la regla de conflicto y dos, la calificación necesaria
para determinar la norma de derecho material extranjero aplicable al caso.
Resumiendo, para solucionar este clásico conflicto han aparecido una serie de teorías
entre las cuales destacan aquellas que sostienen que:
1. La determinación, la definición de los conceptos jurídicos de las reglas de
conflicto deben extraerse del derecho material del orden jurídico local. Se proce-
23
RABEL, E. “Das problem der Qualifikation”. Zeitschrift, 5, p. 249 y sgtes, 1931.
24
RABEL, E. “The conflict of laws, a comparative study’’. Chicago, 1945.
25
ANZILOTTI, M. “Il principio dell´autonomia dei contraenti nei rapporti fra lárt. 9 delle disp.
Prel. al cod. Civ. e l´art, 58 cod. Comm’’. Il Diritto commerciale, Vol. XXII, 1904.
44 Sara Feldstein de Cárdenas
de acudiendo para interpretarlos, para definirlos suponiendo que tales concep-
tos son iguales a los propios del sistema jurídico del foro. Se parte de la suposi-
ción que existe una paridad en el tratamiento de las categorías, de las institucio-
nes. La teoría de la lex fori.
2. La definición debe ser mediante el auxilio del derecho comparado, es decir la
respuesta se extraerá del análisis de los sistemas jurídicos cuya aplicación la
regla de conflicto desencadena, que es la que precisamente, permitirá construir
una calificación, una noción universal de la categoría, de la institución pertinen-
te. Este criterio parte de la idea que es posible definir los conceptos jurídicos por
un proceso de abstracción, mediante el estudio comparativo de los sistemas
jurídicos sustanciales.
3. La calificación, el contenido de los conceptos jurídicos debe encontrarse en el
mismo derecho extranjero, es decir recurriendo al propio derecho extranjero al
que la categoría o el instituto pertenece. Se parte de la idea que el legislador
extranjero que ha incorporado el concepto, la categoría es el más apropiado para
calificar, para definir, para darle el contenido jurídico al término en cuestión.
4. La solución debe buscarse en la coordinación de las tendencias, mediante el
cumplimiento de dos momentos distintos, una primera calificación se hará se-
gún la lex fori, la otra según la lex causae. Esta corriente es la que entiende que
la calificación primaria, acerca de los términos de la regla de conflicto, hay que
hacerla de conformidad con la lex fori; mientras que la calificación secundaria, la
relacionada con los términos del derecho extranjero con arreglo al derecho sus-
tancial de ese ordenamiento jurídico. Son los dos pasos que conducen a la
solución.
Ahora retomemos el camino que nos conduce a las leyes que estamos comparando.
El legislador venezolano no ha incorporado esta cuestión dentro de la ley de derecho
internacional privado como perteneciente a la teoría general. Mas recorriendo su arti-
culado advertimos que de alguna manera ha optado por las calificaciones autárquicas
cuando define, cuando califica autónomamente el domicilio de las personas físicas, el
domicilio de la mujer casada en el artículo 12, el domicilio de los menores e incapaces
en el artículo 13, el domicilio de los funcionarios en el artículo 15, el lugar de constitu-
ción de las personas jurídicas, entre otras. Cabe observar que la jurisprudencia tenía
decidido esta delicada cuestión en una célebre sentencia de 1966, en el caso Quintana
contra Sion, donde el tribunal debió proceder a la calificación de los términos emplea-
dos por la regla de conflicto “lugar de emisión”, anticipándose a la doctrina que hemos
considerado la acertada, la llamada teoría de la coordinación, la doctrina italiana a las
que ya nos hemos referido26.
26
DFMIM2 N° 141-1, 29/09/1966, Jurisprudencia de los Tribunales de la República. Volumen XIV,
pp.128 y sgtes.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 45
Cabe recordar, que en el nivel convencional continental, el legislador venezolano
pudo optar con los preceptos incorporados si bien con algunas excepciones, en el
Código de Bustamante que regula esta institución en una norma general en la que
somete las calificaciones a los criterios materiales de la lex fori, disponiendo el artículo
6 que en “todos los casos no previstos en el presente Código, cada uno de los
Estados contrayentes aplicará su propia calificación a las instituciones o relaciones
jurídicas que hayan de corresponder a los grupos de leyes mencionadas en el Art. 3”
(Leyes personales, leyes territoriales, leyes voluntarias); o bien, por la Convención
Interamericana de Normas Generales que no legisla la cuestión, para no verse en la
obligación de tener que elegir por una de las teorías imperantes en la materia. Prefirió
guardar silencio en este tema, siguiendo el rumbo marcado por la Convención
Interamericana de 1979, permitiendo al intérprete de derecho, al juzgador elegir entre
las distintas teorías existentes.
Asumiendo una actitud distinta a la del legislador venezolano, quien silencia la cues-
tión, el autor argentino le dedica una norma al tema legislándolo de forma expresa.
Veamos.
El artículo 42 del Capítulo I sobre Disposiciones Generales en el Título III sobre Dere-
cho Aplicable establece: “Los conceptos utilizados en esta ley se interpretarán de
acuerdo con el derecho declarado competente. Si tal derecho no condujera a una
solución razonable, serán competente para la interpretación el derecho argentino. Los
puntos de conexión empleados en las disposiciones de esta ley, serán siempre inter-
pretados por el derecho argentino”.
El autor del proyecto argentino, a diferencia del de 1993 que optó por no legislar sobre
las calificaciones, ha creído que debía tomar partido por una de las teorías para guiarlo
al juez en esta difícil tarea interpretativa. De esta manera adopta la teoría de la lex
causae para definir los conceptos utilizados en esta ley, mientras que los puntos de
conexión se califican de acuerdo a la ley argentina, como lex fori.
Observamos claramente la consagración legislativa de la mentada teoría de coordina-
ción, y evidentemente está inspirada en la tesis defendida magistralmente desde la
doctrina argentina por el maestro Werner Goldschmidt e introducida en el Art. 4 del
Proyecto que lleva su nombre.
Sin perjuicio de reconocerle poca flexibilidad a la solución tomada, diremos que en tren
de escoger, la posición asumida por el legislador argentino se nos presenta como la
concepción teóricamente más acertada, más facilitadora para el intérprete del derecho,
máxime cuando no se encuentran instalados en la República Argentina tribunales
especializados en Derecho Internacional Privado.
46 Sara Feldstein de Cárdenas
FRAUDE A LA LEY
El concepto del fraude a la ley no es patrimonio exclusivo de nuestra disciplina, ya que
se recurre a su arbitrio en casi todas las ramas jurídicas27 . Sin embargo, la diversidad
de los sistemas jurídicos y jurisdiccionales, abonan el campo propicio para que, en
ocasiones, las personas sean físicas o jurídicas, se sientan tentadas y procuren sus-
traerse a la aplicación de la ley normalmente competente para regir la relación jurídica
internacional, colocándose bajo otra que estiman más conveniente para el logro de
sus designios.
Con tal finalidad realizan una serie de actos que, si bien aisladamente son perfecta-
mente lícitos, en conjunto están deliberadamente encaminados a evadir, a eludir, a
escapar al rigor de una ley imperativa, coactiva, prohibitiva. Precisamente, el fraude
consiste en burlar un precepto mediante el empleo artificial, distorsionante de la regla
de conflicto28 .
No debemos olvidar que fue la jurisprudencia francesa del siglo diecinueve la que
instaló al fraude en el elenco de cuestiones que conforman la teoría general del dere-
cho internacional privado.
Cabe preguntarse si esta cuestión constituye una cuestión autónoma; ya que si el
principio de la autonomía de la voluntad permite escoger la ley aplicable, mal puede
sancionarse esta conducta. Sin embargo, antes de ahora hemos defendido vehemen-
temente, la que hemos denominado tesis afirmatoria del fraude, que considera que
además de autónoma, esta cuestión resulta necesaria porque el principio de la autono-
mía de la voluntad no es absoluto, sino que es por el contrario, limitado. En efecto, la
autonomía de la voluntad se mueve dentro de los límites imperativos y prohibitivos
fijados por la ley y el fraude consiste, precisamente, en la deliberada aunque sinuosa
transgresión de aquéllos. Más allá de estos límites el acto ya no es lícito y pierde
validez legal, por lo que el fraude aparece allí donde la autonomía termina y la obliga-
toriedad de la ley comienza, no hay contradicción sino delimitación que el fraude no
respeta de los conceptos de libertad de las partes y autoridad de la ley29 . Quien
comete fraude, para alcanzar su propósito, sustituye deliberadamente la norma que le
impone lo que según su entender le es inconveniente, que le es molesto, por otra
27
BIOCCA, CÁRDENAS, BASZ “Lecciones de Derecho Internacional Privado”. Parte General, ob.
Cit. Págs. 180/188.
28
FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. Reformas al Código Civil. Volumen 18, “Derecho Interna-
cional Privado”...ob. cit. P. 57.
29
YANGUAS MESSIA, José “Derecho Internacional Privado”, Parte General, 2ª. Edición, Reus,
Madrid, p. 315, 1958.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 47
disposición que no le impide hacer lo que él desea. En rigor lo que hace el agente es en
primer lugar comparar los derechos estaduales, el propio que no le complace, el extran-
jero, que le beneficia; en segundo lugar, sustituir uno por el otro. Luego vendrá lo que
la doctrina más caracterizada ha llamado la fase de la realización, y tan gráficamente
descrito diciendo que consiste en “un viaje de ida y vuelta de la relación jurídica cuyo
billete es el punto de conexión contenido en la norma de conflicto”30 .
Para abarcar la noción del fraude, tres tendencias son las que fundamentalmente se
disputan este espacio:
Nosotros antes de ahora, por su amplitud, nos hemos inclinado por la última de las
tendencias31 .
El legislador argentino, siguiendo el camino marcado por el autor del Proyecto de 1993,
en el artículo 45 dispone: “La inexistencia de fraude a la ley es condición de aplicación
del derecho extranjero designado por la norma de conflicto local. Se considera fraude
a la ley la utilización maliciosa de una norma de conflicto con el fin de eludir las normas
coactivas pertenecientes al derecho declarado aplicable. Comprobado el fraude a la
ley, corresponde aplicar el derecho que se trató de evadir. No tendrán efecto en el país
los actos jurídicos celebrados en fraude a la ley argentina o a una ley extranjera”. En
rigor, tal como surge de la simple comparación, la diferencia entre el Proyecto del 93 y
el actual es la incorporación de los dos párrafos intermedios.
Debemos decir con respecto a esta cuestión que el legislador argentino avanza
significativamente al hacerse cargo del tema del fraude como perteneciente a la teoría
general del derecho internacional privado en el derecho argentino; dado que contra-
riamente el Código Civil en vigor, solamente recepta el fraude que prohíbe la realiza-
ción de contratos destinados a violar las leyes extranjeras o las argentinas, vale decir
en temas específicos en los artículos 1207 y 1208; idénticamente a lo que sucede en la
ley de sociedades en el artículo 124.
30
Ver autor cit. Nota anterior. P. 320.
31
BIOCCA, CÁRDENAS, BASZ, OB. CIT. Y FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. Reformas al
Código Civil. Derecho Internacional Privado. Ob. Cit. 58.
48 Sara Feldstein de Cárdenas
Esta especial circunstancia se da en relación con las normas de derecho internacional
privado de fuente interna, porque en las de fuente convencional, los Tratados de
Montevideo de 1889 como de 1940, si bien no incorporan legislativamente la teoría
general del fraude, esta figura palpita en los artículos 41 y 42 del Tratado de Derecho
Civil Internacional de 1889 que somete el régimen matrimonial patrimonial, a la ley del
domicilio conyugal que los contrayentes hubieran fijado de común acuerdo antes de
la celebración del matrimonio o, en su defecto, a la ley del domicilio del marido al
tiempo de la celebración del mismo, el artículo 16 de 1940 que lo sujeta a la ley del
primer domicilio conyugal.
En el mismo nivel convencional, el artículo 6 de la Convención Interamericana de
Derecho Internacional Privado sobre Normas Generales establece: “No se aplicará
como derecho extranjero, el derecho de un Estado parte, cuando artificiosamente se
hayan evadido los principios fundamentales de la ley de otro estado parte. Quedará a
juicio de las autoridades competentes del Estado receptor el determinar la intención
fraudulenta de las partes interesadas”.
Apartándose de los textos convencionales vigentes, a los que se sumaba una canti-
dad bastante considerable de casos jurisprudenciales, el legislador argentino prefirió
seguir el derrotero del Art. 7 del Proyecto de 1993; del Art. 6 del Proyecto Goldschmidt;
del Art. 21 del Código Portugués de 1967.
Entre todas estas soluciones, en primer lugar, nos parece acertada la decisión del
legislador de asumir el tema del fraude como perteneciente a la teoría general del
derecho internacional privado. Ello de por sí constituye el reconocimiento de la
inobjetable autonomía científica, de la teoría general del derecho internacional priva-
do.
En segundo lugar, reflexionando sobre el texto, se advierte que el fraude se legisla a
través de una norma directa, estableciendo que la inexistencia del fraude a la ley es
condición de aplicación del derecho extranjero designado por la regla de conflicto
local; luego se lo define, se lo califica diciendo que el fraude es la utilización maliciosa
de una norma indirecta con el fin de eludir las normas prohibitivas, coactivas pertene-
cientes a la ley extranjera aplicable. En tercer lugar, se dispone la sanción, ya que
verificado el fraude, habrá que reestablecer el desequilibrio provocado por la sustitu-
ción del agente y colocar las cosas en su lugar, y por ende, aplicar el derecho que se
trató de eludir, de evadir. Hasta aquí la solución.
En la mayoría de las legislaciones se introducen normas relativas al fraude, en este
sentido miremos el derecho comparado que puede iluminar el camino. Así, el artículo
21 del Código portugués, establece: “En la aplicación de las normas de conflicto son
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 49
irrelevantes las situaciones de hecho o de derecho creadas con el fin fraudulento de
evitar la aplicación de la ley que, en otras circunstancias sería competente”, o bien el
Art. 14. 4 del Código Español de 1974 cuando dispone: “Se considerará como fraude
a la ley la utilización de una norma de conflicto con el fin de eludir una ley imperativa
española”; o bien el Art. 15 del Código Mexicano de 1993 cuando establece: “No se
aplicará el derecho extranjero cuando artificiosamente se hayan evadido principios
fundamentales del derecho mexicano, debiendo el juez determinar la intención fraudu-
lenta de tal evasión”. En realidad, los textos transcriptos llegan a satisfacernos más
que las normas proyectadas argentinas.
El legislador venezolano, a pesar de tenerlo incorporado en el nivel convencional,
prefirió no introducir este tema, dentro del nivel de fuente interna. Ello nos exime de
hacer mayores comentarios sobre este aspecto.
DERECHOS ADQUIRIDOS
Los derechos adquiridos, vale decir, el reconocimiento de los derechos válidamente
adquiridos en el extranjero, es una figura que hunde sus raíces en la escuela estatutaria
holandesa del siglo diecisiete y posteriormente en su continuadora la escuela angloa-
mericana del siglo diecinueve. El juez, ha dicho con claridad la doctrina venezolana
más prestigiosa, “debe constatar que determinada situación jurídica ha sido creada
válidamente tanto en la forma como en el fondo conforme a un sistema jurídico diverso
del suyo, para luego reconocerla conforme su propio derecho” 32 .
Escuchemos las palabras de sus más conspicuos exponentes cuando han advertido
que, el problema del respeto de los derechos adquiridos es sólo “un polo del derecho
internacional privado: el primero es la determinación de la ley aplicable cuando se trata
de que un derecho nazca; el segundo interviene para asegurar el reconocimiento de lo
que se ha hecho conforme a esa ley, y el derecho, cuando se ha adquirido, debe
producir en los demás países los mismos efectos en su país de origen, salvo que se
afecte una institución del orden público o cuando se haya adquirido con fraude a la
ley”33 ; o bien cuando ha afirmado que “En rigor las cortes de un país, por ejemplo, las
Cortes de Inglaterra, no aplican jamás la ley extranjera, y cuando parecen hacerlo no
dan ejecución a la ley extranjera sino a los derechos adquiridos bajo la autoridad de
esa ley” y por tal razón se agrega: “Todo derecho debidamente adquirido bajo la ley de
un país civilizado, es reconocido por los tribunales ingleses que, de una manera gene-
32
Ver PARRA-ARANGUREN, Gonzalo. “Curso General de Derecho Internacional Privado. Proble-
mas selectos y otros Estudios’’. Tercera edición revisada. UCV. Caracas.
33
Ver NIBOYET, J.P. “Tratado de Derecho Internacional Privado Francés”. Sirey. París.
50 Sara Feldstein de Cárdenas
ral, imponen su respeto; un derecho que no ha sido debidamente adquirido no es
reconocido por los tribunales”34 o bien cuando sintéticamente se asevera: “Todos los
actos verificados sobre un territorio están sometidos al derecho común local y, una
vez efectuados sobre un territorio conforme a sus leyes, deben en principio ser váli-
dos a los ojos de todo el mundo. Los actos verificados sobre el territorio de un Estado,
contra sus leyes, son nulos en todas partes. Lo que quiere decir que la ley de los
territorios donde estos actos son hechos valer no tiene efectos retroactivos, no anula
o no modifica ningún acto verificado bajo el imperio de la ley de otro territorio35 .
En el nivel convencional continental, la Convención Interamericana de Normas Ge-
nerales, esta institución se encuentra expresamente reconocida en el artículo 7 al
disponer: “Las situaciones jurídicas creadas en un Estado Parte de acuerdo con todas
las leyes con las cuales tengan una conexión al momento de su creación, serán reco-
nocidas en los demás Estados Partes, siempre que no sean contrarias a los principios
de su orden público”. El Código de Bustamante, también en el mismo nivel legislativo,
si bien con distintos matices, la incorpora expresamente en su texto, específicamente
en el artículo 8 que establece: «Los derechos adquiridos al amparo de las reglas de
este Código tienen plena eficacia extraterritorial en los Estados contratantes, salvo
que se opusiera a alguno de sus efectos o consecuencias una regla de orden público
internacional”.
El legislador venezolano, se hace cargo de los antecedentes legislativos menciona-
dos, dedicándole a los mentados derechos adquiridos, el artículo 5 cuando prescribe:
“Las situaciones jurídicas creadas de conformidad con un derecho que se atribuya
competencia de acuerdo con los criterios internacionalmente admisibles producirán
efectos en la República, a no ser que contradigan los objetivos de las normas venezo-
lanas de conflicto, que el derecho venezolano reclame competencia exclusiva en la
materia respectiva, o que sean manifiestamente incompatibles con los principios del
orden público venezolano”. Este artículo debe ser leído conjuntamente, pensamos,
con el artículo 28 de la misma ley que en el capítulo dedicado a los bienes, establece:
“El desplazamiento de los bienes muebles no influye sobre los derechos que hubieren
válidamente constituidos bajo el imperio del derecho anterior. No obstante, tales de-
rechos sólo pueden ser opuestos a terceros, después de cumplidos los requisitos que
establezca al respecto el derecho de la nueva situación”. Hasta aquí los textos. Re-
flexionemos conjuntamente sobre ellos.
34
DICEY, E. “Digest”, Introducción, segunda edición, p. 9 y p. 23.
35
VAREILLES-SOMMIERS, P. « La synthèse du droit international privé ». Tomo I, págs. 12, 19,
30 y 33.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 51
En primer lugar, cabe observar que las disposiciones de los instrumentos normativos
transcriptos, coincidentemente, indican que el principio, la regla es del reconocimien-
to de los derechos adquiridos válidamente en el extranjero, la cual cederá ocasional-
mente, cuando se encuentra lesionado el orden público.
En segundo lugar, la redacción de la Ley venezolana de Derecho Internacional Privado
nos parece más abarcativa que los otros textos, cuando alude a las “situaciones
jurídicas” y no a “derechos adquiridos” simplemente. Esto nos parece acertado. Sin
embargo, no alcanzamos a comprender qué tuvo en mente el legislador al emplear las
expresiones con “criterios internacionalmente admisibles” en el precepto examinado.
Cabe presumir que el legislador no ha querido, que no haya sido su intención que
deba existir la coincidencia entre los criterios atributivos legislativos del derecho
extranjero con los del derecho venezolano. Este delicado aspecto, además de resultar
una verdadera ficción jurídica, resulta una previsión contraria a la aplicación extraterri-
torial del derecho extranjero y consecuentemente, en contra de las tendencias contem-
poráneas marcadas por el contexto internacional en esta materia que deploran el aisla-
miento.
Por el contrario el legislador argentino, a pesar de contar con el antecedente conven-
cional en vigor incorporado en la precedentemente mencionada Convención
Interamericana sobre Normas Generales, en vigor en la República Argentina por Ley
22.921, ha preferido no consagrar los derechos adquiridos en su texto. Aprobamos
esta sabia decisión, fundamentalmente por dos razones, porque esta teoría no tiene
antecedentes en el sistema jurídico argentino que ha bebido las aguas en una tenden-
cia distinta como es la de la escuela savignana y porque introducirla sería un retroceso
ya que se encuentra, por su desuso, en franca decadencia.
CONCLUSIONES PRELIMINARES
Una primera mirada a la Ley venezolana de Derecho Internacional Privado, nos permite
realizar las siguientes observaciones:
En primer lugar, se advierte en su articulado la recepción de los desarrollos de Derecho
internacional privado a nivel continental de la obra codificadora de las Conferencias
Interamericanas Especializadas de Derecho Internacional Privado, así como la adapta-
ción con la Ley de Arbitraje Comercial.
En segundo lugar, y no se trata de un tema menor, que en las Disposiciones generales
se regulan instituciones de la teoría general del Derecho internacional privado, que
son las que han sostenido la autonomía científica de nuestra disciplina. En este
sentido el planteo del legislador venezolano nos parece altamente significativo, ajustado,
52 Sara Feldstein de Cárdenas
adecuado. No obstante, no deja de llamarnos la atención, porque no contamos con el
universo de los elementos necesarios, que la obra contiene una suerte de paradoja. En
efecto, la ley no incorpora soluciones en materia de fraude a la ley, a pesar que en este
caso contaba con la solución dada a nivel continental americano, mientras que sí
introduce soluciones puntuales en materia de reenvío, donde no poseía el aporte de
las Convenciones interamericanas36 .
En tercer lugar, notamos una alteración que resulta sustancial, porque no revolucio-
naria, como es la adopción del criterio del domicilio para regular la capacidad de las
personas físicas, efectos del matrimonio, el divorcio y la separación de cuerpos, la
filiación, adopción, tutela, sucesiones, entre otras instituciones37 .
En cuarto lugar, en materia de obligaciones contractuales, se siguen los lineamientos
de la Convención Interamericana sobre Derecho Aplicable a los Contratos Internacio-
nales, adoptándose un criterio amplio de recepción de los principios de la autonomía
de la voluntad, y de la «lex mercatoria»38 .
36
La obra codificadora a nivel continental referida es la Convención Interamericana sobre Normas
Generales de Derecho Internacional Privado de 1979. En materia de reenvío el artículo 4, de la ley
venezolana de Derecho Internacional Privado establece que: «Cuando el derecho extranjero com-
petente declare aplicable el Derecho de un tercero Estado que a su vez, se declare competente,
deberá aplicarse el Derecho interno de ese tercer Estado. Cuando el Derecho extranjero competente
declare aplicable el Derecho venezolano, deberá aplicarse este Derecho. En los casos no previstos
en los párrafos anteriore, deberá aplicarse el Derecho interno del Estado que declare competente la
norma de conflicto venezolana». La doctrina venezola destaca que esta norma intenta armonizar la
solución nacional con la solución extranjera. En este sentido, hemos estado afortunadamente
guiados por el texto de la Ley, por su Exposición de motivos, así como por las palabras pronuncia-
das en el Palacio de Miraflores por el Doctor Gonzalo-Parra Aranguren, la Doctora Tatiana B. de
Maekelt y del Doctor Hilarión Cardozo, que participaron en su redacción, entre otros miembros,
con motivo del «Ejecútese· a la ley de Derecho Internacional Privado. Así mismo, dentro de la
bibliografía venezolana destacamos el trabajo de Hernández Bretón, Eugenio: «Nueva Ley Venezo-
lana de Derecho internacional Privado». Revista de la Universidad Central de Venezuela Número
111. Recibida en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Dr. Ambrosio L. Gioja de la
Facultad de Derecho de la UBA.
37
Se abandona el punto de conexión de la nacionalidad como criterio rector en vigor desde 1862 en
Venezuela. Pero lo que quizás sea la innovación más significativa es el dejar atrás el sistema
estatutario territorialista que inspirados en el artículo 14 del Código de Chile, redactado por Andrés
Bello, quien tuvo como modelo el Código Civil Francés de 1804. No obstante, el autor chileno
amputó el artículo 3 que le sirviera de modelo, de tal forma que no incorporó excepciones, como sí
lo hacía el legislador francés, a la obligatoriedad de la aplicación territorial de las leyes.
38
Precisamente, la incorporación de la «lex mercatoria» así como el abandono de la «prestación
más característica» como presunción de vínculo más estrecho con el derecho del Estado pertinente
en el texto de la Convención de 1994, obedeció a la iniciativa de la delegación estadounidense que
contó con el apoyo de la delegación brasileña y venezolana.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 53
En quinto y último lugar, aunque no hemos profundizado esta cuestión, se advierte
gran preocupación legislativa por la materia de jurisdicción internacional, regulándo-
sela con amplitud el tema, en general y en especial. Así, entre otras soluciones, se
acepta la derogación de la jurisdicción venezolana y la sumisión a tribunales extranje-
ros estatales o arbitrales, sin exigir la vinculación alguna con el Estado donde aquellos
tengan su asiento, a menos que se trate de disputas que versen sobre derechos reales
sobre inmuebles ubicados en Venezuela, o afecte el orden público venezolano. Esto
último, como ya advertirá el lector, implica la adopción de un criterio de amplitud en
materia de aceptación del principio de la autonomía de la voluntad en materia jurisdic-
cional.
Hemos dado una primera mirada a la nueva ley venezolana de Derecho Internacional
Privado, y nos parece altamente satisfactorio lo que hemos visto. Para culminar esta
etapa de nuestro itinerario sólo deseo rescatar, por cierto que con sana envidia, las
palabras de la propia doctrina venezolana más autorizada citada cuando reconoce que
la ley de Derecho Internacional Privado se mantuvo viva gracias al pensamiento cien-
tífico y en la enseñanza universitaria39 .
Con respecto a las soluciones del Proyecto argentino, nos permitimos realizar las
siguientes observaciones:
En primer lugar, se advierte en su articulado, tal como ha acontecido con el legislador
venezolano, la recepción de los desarrollos de Derecho internacional privado a nivel
continental de la obra codificadora de las Conferencias Interamericanas Especializa-
das de Derecho Internacional Privado, ya que se ha procurado armonizar su texto con
las normas de las convenciones elaboradas en el marco de la OEA (CIDIP I, II, III, IV y
V). También se han tenido en cuenta para su elaboración la obra codificadora en el
nivel universal, como la Conferencia de La Haya sobre conflictos de leyes en materia
de forma de las disposiciones testamentarias del 5 de octubre de 1961; el Convenio de
La Haya del 19 de octubre de 1996 relativo a la competencia, la ley aplicable, el recono-
cimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de
medidas de protección de los niños, algunas de ellas ratificadas por la República
Argentina. Asimismo, se han tomado especialmente en consideración tanto los Proto-
colos que rigen en el MERCOSUR como los Convenios de la Unión Europea, tales
como la Convención de Bruselas del 27 de septiembre de 1968 y la Convención de
Roma de 1980 sobre Ley aplicable.
39
En la República Argentina no se estila, salvo honrosas excepciones, incorporar a catedráticos
como miembros de comisiones redactoras de las reformas que se emprende. Afortunadamente
nuestro clamor parece haber sido escuchado cuando se designó a distinguidas catedráticas de derecho
internacional privado de las más prestigiosas universidades argentinas para elaborar el Proyecto de
Libro VIII de Derecho Internacional Privado de 1999.
54 Sara Feldstein de Cárdenas
En segundo lugar, en el Capítulo sobre Disposiciones generales, que consta de sólo
dos artículos, inserta en el Título I del Proyecto se precisa el objeto de la ley y el
alcance del derecho convencional, atento la jerarquía conferida por la Constitución
Nacional a los tratados internacionales. Desde ya advertimos, en este aspecto una
cierta similitud entre la ley venezolana y el proyecto argentino en materia del objeto de
la ley.
El legislador argentino dispone, para que no queden dudas, en el artículo 1 del Pro-
yecto, que el objeto es, coincidiendo con el tratamiento tradicional en la materia, la
regulación de la competencia internacional; los criterios que determinan el derecho
aplicable y las condiciones del reconocimiento y de la ejecución de las decisiones
extranjeras. Primero se trata lo relativo a la competencia, al derecho aplicable y al
reconocimiento y ejecución de actos y sentencias extranjeros. Desde el punto de vista
metodológico, no en cuanto a las soluciones, el legislador argentino se aparta de la ley
venezolana, porque trata bajo el Título III sobre Derecho Aplicable, en el Capítulo I
bajo la denominación Disposiciones Generales, las cuestiones atinentes a la interpre-
tación y aplicación del derecho extranjero, las calificaciones, la cuestión previa, la
adaptación, el fraude a la ley, la exclusión del reenvío, orden público internacional
argentino, instituciones y procedimientos desconocidos, normas imperativas de apli-
cación necesaria y ordenamientos plurilegislativos. En este título se regulan casi
exhaustivamente las instituciones de la teoría general del Derecho internacional priva-
do, que son las que han sostenido la autonomía científica de nuestra disciplina,
aceptándolas o rechazándolas como el caso del reenvío.
En este sentido los planteos de los legisladores, ya que en la mentada Parte General,
nos parecen desde el punto de mira legislativo, sumamente abarcativos. En efecto, si
bien el legislador venezolano no encara los temas de las calificaciones, del fraude a la
ley como lo hace el legislador argentino, éste no se ocupa de forma legislativamente
autónoma de la cuestión de los derechos adquiridos, entre otros temas.
En tercer lugar, y solamente como anticipo de futuros trabajos, observamos que el
legislador argentino a diferencia del legislador venezolano, no introduce innovacio-
nes sustanciales en cuanto a los criterios atributivos tanto de derecho aplicable como
de competencia internacional. En efecto, si bien con algunas excepciones, se mantie-
nen las soluciones actuales en materia de la capacidad de las personas físicas, de los
efectos del matrimonio, del divorcio y la separación de cuerpos, de la filiación, de la
adopción, de la tutela, de las sucesiones, entre otras instituciones.
En cuarto lugar, en materia de obligaciones contractuales, el Capítulo IX se encuentra
dividido en cuatro secciones, a saber: Disposiciones generales, de los contratos en
particular, de otras fuentes de las obligaciones y disposiciones comunes a los dere-
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 55
chos personales y reales, prescripción. Se otorga un amplio espectro a la autonomía
de la voluntad de las partes en la elección del derecho aplicable, acogiendo la unánime
tendencia de la jurisprudencia, doctrina nacional y las soluciones que ofrece el dere-
cho comparado. Se siguen los lineamientos marcados fundamentalmente por la Con-
vención Interamericana sobre Derecho Aplicable a los Contratos Internacionales de
1994, adoptándose un criterio sumamente amplio de recepción de los principios de la
autonomía de la voluntad y por la Convención de Roma de 1980. En este sentido, de
convertirse en ley, esta eventual incorporación marcaría un hito sumamente importan-
te en materia de ley aplicable a los contratos internacionales. En efecto, se estarían
consagrando en el derecho internacional privado de fuente interna, no convencional,
dos criterios reguladores legislativamente novedosos, el de la autonomía de la volun-
tad y en ausencia de elección, el de la vinculación más estrecha, y por su vía, la
prestación más característica del contrato40 .
En quinto lugar, el legislador argentino no aborda solamente el tradicional sector del
derecho civil internacional sino que se atreve a hacerlo, dentro del derecho internacio-
nal privado comercial de los concursos y de las quiebras. El Capítulo X sobre concur-
sos y quiebras, propone una reglamentación inspirada principalmente en el Convenio
de Bruselas del 23 de noviembre de 1995 relativo a los procedimientos de insolvencia.
Aclara entonces el legislador argentino que, si bien el Proyecto de Código Civil y
Comercial unificado no trata concursos y quiebras, considera conveniente incorporar
las normas de Derecho internacional privado sobre la materia, aunque también tiene
conciencia de la posibilidad que se estime preferible concentrar en la ley de Concursos
y quiebras las normas pertinentes. Sin entrar en mayores detalles, debemos decir que
en esta área, el legislador se alínea dentro de las más modernas tendencias contempo-
ráneas41 .
En sexto y último lugar, se advierte gran preocupación legislativa por la materia de
jurisdicción internacional, regulándose con amplitud el tema, en general y en especial,
mediante un tratamiento minucioso. Se observa que la política legislativa ha sido la de
no innovar en este aspecto, ya que se mantiene en todo su esplendor, casi sin altera-
ciones, el dominio del criterio clásico del domicilio o residencia habitual del demanda-
40
Puede verse, entre la extensa bibliografía sobre este tema, de FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara
L. “Derecho Internacional Privado”, Parte Especial, Editorial Universidad, 2000.
41
Puede verse sobre este tema, entre otros trabajos, FELDSTEIN DE CÁRDENAS, Sara L. “La
insolvencia internacional en la Argentina: ¿armonización legislativa a la europea? Publicación en la
Revista Jurídica del Colegio de Abogados de San Isidro. Trabajo que se enmarca dentro del Proyecto
UBACYT que junto con un prestigioso equipo se desarrolla dentro del ámbito de la Universidad de
Buenos Aires. Revista Enero-Abril 2000. También en http://www.derecho.org.es. Sección Derecho
Concursal.
56 Sara Feldstein de Cárdenas
do, indistintamente, como factor de atribución básico en la materia. Sin embargo, no
podemos dejar de mencionar que se flexibilizan los criterios atributivos de competen-
cia a fin de facilitar el acceso a los tribunales y evitar la eventual denegación de
justicia, incorporándose la solución del forum non conveniens y el foro de necesidad
en el caso de conflicto de competencia negativo.
Para culminar por ahora con esta etapa de nuestro trabajo, diremos que el legislador
venezolano, ha producido una alteración sustancial, de gran profundidad en el dere-
cho internacional privado, que nos permitimos calificar como revolucionaria. De con-
vertirse en ley el Proyecto del Poder Ejecutivo en la República Argentina, el impacto
no sería de tanta magnitud, si bien es cierto que se estarían corrigiendo algunas de las
falencias señaladas por la doctrina especializada.
Nos sumamos a las voces que plenas de fervor optimista dijeron que “No existirán
leyes distintas en Roma y Atenas, ni diferentes disposiciones legales ahora y en el
futuro, sino que una misma e idéntica ley será válida en todos los países y en todos los
tiempos”. “Non erit alia lex Romae, alia Athenis; alia nunc, alia posthac; sed et apud
omnes gentes, et omni tempore una eademque lex obtinebit”42 ; sobre todo cuando
observamos que Latinoamérica, por los nexos que nos unen, nos encontramos en la
posibilidad de propender a la unificación legislativa, sobre la base de la realidad social,
política, económica y jurídica de nuestros pueblos, que tienen iguales costumbres, un
mismo idioma, una idéntica creencia religiosa y similares condiciones económicas,
que informan el principio de la unidad jurídica latinoamericana, en consecuencia el
derecho romano, viene a constituir la base fundamental del derecho actual de los
países latinoamericanos43 .
Por ello, quizás la única contribución valiosa de este trabajo consista, y ya tendría un
verdadero sentido su realización, el de proporcionar aunque sea un elemento de carác-
ter negativo, que nos permita evitar a la luz de la costosa experiencia de otros países,
incurrir en nuevos errores.
Encaramos este trabajo, con una firme convicción que estima que si bien no pueden
borrarse las diferencias en los valores culturales, que es deseable persistan, porque
cada legislación produce algo original, tiene iniciativas, tiene una personalidad, un ser
que le es propio, observable mas no extrapolable. Las generalizaciones, los trasplan-
42
CICERON. Ver STORY, Joseph. 41. “Conflict of law”, US. 16 PET. I, 1842.
43
Segunda Conferencia de Facultades Latinoamericanas de Derecho, en 1961, publicada en Revista
de Derecho y Ciencias políticas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, p. 115 y
118.1961.
La Ley venezolana y el Proyecto argentino: Un abrazo... 57
tes, las imitaciones, las copias, las recepciones a ciegas son el portal del fracaso44 .
Pero por el otro lado, paradójicamente observamos que los países latinoamericanos,
por los nexos que los unen, se encuentran en condiciones de propender a la unifica-
ción legislativa, sobre la base de la realidad social, política, económica y jurídica de
nuestros pueblos, que tienen iguales costumbres, un mismo idioma, una idéntica
creencia religiosa y similares condiciones económicas, que informan el principio de la
unidad jurídica latinoamericana, que viene a constituir la base fundamental del dere-
cho actual de los países latinoamericanos45 .
Venezuela y Argentina, que quizás sean los exponentes más caracterizados, más repre-
sentativos, verán así estrechados sus lazos en materia de Derecho Internacional Pri-
vado del denominado sistema latinoamericano.
El verdadero desafío de este trabajo, que prometemos retomar con ulterioridad, es
habernos atrevido a realizar un estudio comparativo con el íntimo deseo que pueda
contribuir para quienes tienen la dicha de transitar la etapa de interpretar, de aplicar
una ley ya sancionada, como los hermanos venezolanos y que llegue a servir como
aporte para quienes si bien todavía no tenemos, nuestra Ley de Derecho Internacional
Privado Argentina, la deseamos, reclamamos, la soñamos fervientemente.
44
CATALANO, Piero. “Elementi di unita e Rresistenza del Sistema Giuridico Latinoamericano.
Consiglio Nacionale Delle Ricerche”. Materiali VI. P. 15. “Identidad jurídica de América Latina:
derecho romano y sistema latinoamericano”. Según el trabajo realizado por la Sección de Río de
Janeiro de la Ordem dos Advogados do Brasil, se sostuvo: “La adopción de institutos no usuales el
trasplante de prácticas o procedimientos, usuales en el derecho norteamericano, para nuestro
derecho positivo, sin que exista en nuestra tradición jurídica o en nuestra realidad económica bases
sólidas para su utilización es una de las fallas que se nos ocurren del anteproyecto”, refiriéndose a la
ley brasileña de 1976, N° 6404 sobre sociedad de acciones.
45
Segunda Conferencia de Facultades Latinoamericanas de Derecho, en 1961, publicada en Revista
de Derecho y Ciencias políticas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, p. 115 y
118.1961.
LA NUEVA REGULACIÓN DE DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO EN
AUSTRALIA, ITALIA, YEMEN Y VENEZUELA
Fabiola Romero
SUMARIO
1. Introducción; 2. El ámbito de cada uno de estos instrumentos legislativos; 3. Las
fuentes; 4. La competencia internacional e interna; 5. La regulación de las instituciones
propias del derecho internacional privado; 6. Aspectos que se regulan del derecho
civil internacional; 7. Comparación de las soluciones previstas en torno al derecho
aplicable; 8. Eficacia de las sentencias y otros actos emanados de autoridades
extranjeras; Leyes anexas.
En esta oportunidad se publican la Ley que contiene la reforma del sistema italiano de
Derecho Internacional Privado, del 31 de mayo de 1995; el Libro I del Código Civil
60 Fabiola Romero
Yemenita del 22 de mayo de 1990, que a su vez contiene, en el Capítulo II, las normas
referentes a los conflictos de leyes, y la Ley Australiana sobre derecho aplicable de
1992.
2. - El objeto de estas leyes varía. La Ley italiana al igual que la venezolana determinan
el ámbito de la jurisdicción1; señalan los criterios para la determinación del derecho
aplicable y regulan la eficacia de las sentencias extranjeras. Mientras que las otras dos
sólo se ocupan de fijar los criterios para la determinación del derecho aplicable a
ciertos aspectos del Derecho Civil.
3. - Todas estas leyes contienen una norma en la cual se regula lo relativo a las fuentes.
La Ley venezolana, de la manera más amplia, incluye dentro del orden de prelación de
las fuentes, para regular los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos
jurídicos extranjeros, en primer lugar, a las normas de Derecho Internacional Público,
particularmente las establecidas en los tratados vigentes en Venezuela; en segundo
lugar las normas de Derecho Internacional Privado venezolano y a falta de ellas, se
utilizará la analogía; y, finalmente, a los principios de Derecho Internacional Privado
(artículo 1). Consideramos que esta disposición al referirse a las normas de Derecho
Internacional Público modifica profundamente el contenido del artículo 8 del Código
de Procedimiento Civil venezolano, el cual se refiere en primer lugar a los tratados
públicos de Venezuela con el Estado respectivo y en segundo lugar a las leyes de la
República. Al entrar en vigencia esta Ley, el 6 de febrero de 1999, el orden de prelación
quedará fijado, en primer lugar, por el Derecho Internacional Público, el cual, si se toma
en cuenta lo establecido en el artículo 38 del Estatuto del Tribunal Internacional de
Justicia, otorga preferencia, a su vez, al Tratado, a la costumbre internacional y a los
principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas. Fuentes
que en todo caso prevalecerán sobre las normas dictadas por el legislador nacional
sobre la materia.
1
Obsérvese que la Ley italiana guarda un orden lógico en su estructura al regular primero lo relativo
a la jurisdicción antes que el problema del derecho aplicable.
2
Mientras el Art. 1 se refiere a las fuentes del derecho en general.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 61
4. - Motivada por su vinculación con la Unión Europea, la Ley italiana hace una
recepción material del Convenio relativo a la competencia jurisdiccional y a la ejecución
de las decisiones en materia civil y mercantil y del protocolo respectivo, suscritos en
Bruselas el 27 de septiembre de 1968. Al adoptar los criterios allí establecidos o los que
se contemplen en las futuras modificaciones y al aplicarse, incluso, a aquellos casos
en los cuales el demandado no esté domiciliado en el territorio de un Estado Parte se
amplía la eficacia de tales instrumentos. Respecto de las materias que escapan al
ámbito de este Convenio y de su protocolo, la Ley agrega algunos criterios para
determinar la jurisdicción, destacándose que todavía la nacionalidad constituye un
criterio útil para determinar la jurisdicción en algunos casos como son: procedimientos
de jurisdicción voluntaria (Art. 9); separación de cuerpos, nulidad, anulación y
disolución del matrimonio (Art. 32); filiación y relaciones entre padres e hijos (Art. 37);
y adopción (Art. 40). Respecto de los casos no previstos en estos instrumentos
regionales ni en la ley se prevé la posibilidad de determinar la jurisdicción italiana con
base en las normas relativas a la competencia territorial, atribuyéndose, de esta manera,
carácter supletorio a las normas que fijan la competencia interna por el territorio para
determinar la competencia internacional (Art. 3 (2)).
La Ley venezolana, en cambio, se caracteriza por fijar los criterios que serán útiles para
determinar la competencia territorial interna de los diversos tribunales venezolanos
(Arts. 49 al 51), en aquellos supuestos en los cuales corresponda a Venezuela la
jurisdicción conforme a los criterios también establecidos por la Ley (Arts. 39 al 42).
Esta regulación autónoma de la competencia territorial tiene como fin evitar las
deficiencias que puedan surgir en caso de discrepancia entre los criterios de la normativa
procesal interna y los del Derecho Internacional Privado.
Tanto la ley italiana como la venezolana, además del domicilio, aceptan entre otros el
criterio de la sumisión expresa y tácita.
62 Fabiola Romero
Las Leyes italiana y venezolana adoptan una posición de respeto hacia el derecho
extranjero, al consagrar que el mismo se interpretará teniendo en cuenta los criterios y
principios que rijan en el respectivo país extranjero (Arts. 15 de la Ley italiana y 2 de la
Ley venezolana) y, en consecuencia, ambos sistemas admiten el reenvío de primer y
segundo grado (Arts.13 de la Ley italiana5 y 4 de la Ley venezolana); poniendo en
manos del juez la obligación de investigar y comprobar el contenido del derecho
extranjero aplicable (Arts. 14 de la Ley italiana y 60 de la Ley venezolana) y cuando en
3
Tal limitación es condicionada por la Ley venezolana al agregar «a no ser que lo permita el derecho
de la situación de los inmuebles».
4
El artículo 3 de la Ley de Arbitraje venezolana después de admitir que podrán someterse a arbitraje
las controversias susceptibles de transacción que surjan entre personas capaces de transigir, exceptúa
expresamente ciertas controversias del arbitraje.
5
Esta disposición constituye una innovación al eliminar, un aspecto característico del clásico
sistema italiano, el rechazo al reenvío, contenido en el artículo 30 del Código Civil de 1942. Sin
embargo, debe observarse que la nueva regulación excluye del reenvío a aquellos casos en los cuales
el derecho aplicable es escogido por las partes interesadas o cuando se trate de disposiciones relativas
a la forma de los actos o de obligaciones extracontractuales; que en materia de filiación el reenvío
es admitido sólo si éste favorece su establecimiento; y que respecto de las convenciones internacionales
la Ley impone atender, en cada caso, a la solución que las mismas impongan con relación al reenvío.
Al respecto ver PARRA-ARANGUREN , Gonzalo: El reenvío en la Ley italiana de Derecho
Internacional Privado de 1955, en Revista de la Fundación Procuraduría, Nº 17, Caracas, 1997,
pp. 165 y ss.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 63
Todas estas leyes contemplan en sus disposiciones una reserva de orden público,
que permite rechazar la aplicación del derecho extranjero cuando éste sea contrario a
los principios fundamentales del foro. La Ley australiana contiene esta reserva en el
artículo 4 (3). La Ley italiana es la única que contempla expresamente el deber que tiene
el juez de acudir a la lex fori sólo en el caso que resulte impracticable una solución
alternativa consentida por otros criterios de conexión (Art.16). Mientras la Ley
venezolana exige, para la procedencia de esta excepción, que los resultados del derecho
extranjero declarado competente sean manifiestamente incompatibles con los principios
esenciales del orden público (Art. 8)6. Y el Código Civil yemenita, en su artículo 36,
hace referencia expresa al rechazo del derecho extranjero cuando éste sea contrario al
derecho musulmán.
Otra institución que protege los principios fundamentales de cada ordenamiento jurídico
son las llamadas normas de aplicación necesaria o de aplicación inmediata, las cuales
impiden el normal funcionamiento de la regla de conflicto al imponerse, en cada caso
específico, ciertas disposiciones internas que por sus características, objeto y finalidad
son de imperativa aplicación.
6
La expresión “manifiestamente incompatible” ha sido utilizada por las convenciones más recientes
de la Conferencia de La Haya y por casi todas las Convenciones Interamericanas. Con esta expresión
“se pretende afirmar que si existen dudas acerca de la incompatibilidad, el beneficio de la duda debe
favorecer a la legislación extranjera”, Diamond Aubrey L.: Harmonizatión of Private International
Law relating to Contractual Obligations, Recueil de Cours, Vol. I 99, 1986, p. 292.
64 Fabiola Romero
La limitación que al respecto establecen tanto la Ley italiana como la venezolana están
dirigidas a proteger los principios fundamentales del foro (Arts. 17 y 10,
respectivamente). Mientras que la Ley australiana toma en cuenta este tipo de normas
imperativas para poner un límite a la voluntad de las partes en la elección del derecho
del foro, en cuyo caso no se podrá excluir la aplicación de una disposición de la ley
escrita vigente en un Estado o Territorio, que no pueda ser excluida o modificada (Art.
13 (2)); asimismo, en ciertos supuestos relacionados con la materia contractual, esta
ley consagra la obligatoriedad de la aplicación de las normas imperativas del lugar con
el cual el contrato presenta la conexión más real y sustancial, incluso, en contra del
normal funcionamiento de las normas que se relacionan con la elección de la ley (Art.
9 (8)).
La Ley venezolana es la única que prevé soluciones expresas en relación con los
derechos adquiridos (Art. 5), la cuestión incidental (Art. 6), el método de la adaptación
(Art.7) y la institución desconocida (Art.9).
Ninguna de estas leyes consagra una disposición general en torno a las calificaciones,
salvo algunos casos de calificación autónoma contenidas en la Ley australiana y en la
Ley venezolana. La primera, de manera enunciativa, califica como sustantivas ciertas
disposiciones jurídicas a las cuales hace referencia en el artículo 14 (2) y, la segunda,
califica lo que se debe entender por domicilio general de las personas físicas, de la
mujer casada, de los menores e incapaces y del funcionario (Arts. 11 al 15); así como
también, lo que debe entenderse como lugar de constitución de la persona jurídica
(aparte único del Art. 20).
6.- Estas cuatro leyes contemplan soluciones para la determinación del derecho
aplicable en materia de Derecho Civil Internacional dejando de lado al Derecho Mercantil
Internacional, salvo la Ley australiana que a pesar de tener su ámbito reducido a las
obligaciones contractuales o no y a las sucesiones por causa de muerte, hace énfasis,
además, en la violación de las leyes del comercio justo y al trust.
Las Leyes italiana, venezolana y yemenita contienen una regulación más detallada del
Derecho Civil. Éstas contienen disposiciones sobre los siguientes aspectos: perso-
nas físicas y jurídicas, relaciones familiares, adopción, protección de incapaces, bienes,
sucesiones y obligaciones contractuales y extracontractuales. La Ley italiana, además,
regula expresamente las obligaciones alimentarias y las donaciones, mientras que la
Ley venezolana regula la forma de los actos en general.
Respecto de la Ley italiana es preciso observar que a pesar de que la misma distingue
entre capacidad de goce y de ejercicio, las somete por igual al principio de la
nacionalidad, estableciendo también como excepción, para ambas, el criterio de la lex
causae, cuando establece, tanto en el artículo 20 como en el 23 que cuando la ley
reguladora de una relación jurídica o de un acto, según el caso, prescribe condiciones
especiales de capacidad, tanto la capacidad jurídica como la de ejercicio se rigen por la
misma ley que rige a la relación jurídica o al acto.
7
LAGARDE, Paúl: Le Principe de Proximité dans le Droit International Privé Contemporain. Cours
de Droit International Privé, Recueil des Cours. T. 196, 1986, pp. 25-65.
66 Fabiola Romero
Al respecto, la Ley italiana tiene como característica la de ser más amplia y detallada en
la regulación de las personas jurídicas. Más amplia por cuanto se refiere tanto a las
personas jurídicas públicas como a las privadas, mientras la venezolana se refiere
solamente a las privadas y la yemenita no especifica, sino sólo hace mención al estatuto
jurídico de las personas morales (Art. 25). Más detallada por cuanto no se refiere
solamente a la existencia, estado y capacidad de la persona jurídica, tal y como lo hace
el artículo 16 de la Ley venezolana, sino que fija como ámbito de aplicación del derecho
aplicable a: la naturaleza jurídica; la denominación o razón social; la constitución, la
transformación y extinción; la capacidad; la formación, los poderes y modalidades de
funcionamiento de los organismos; la representación, las modalidades de adquisición
y pérdida de la calidad de asociado socio, así como los derechos y obligaciones
inherentes a tal calidad; la responsabilidad por las obligaciones de la persona jurídica
y las consecuencias por las violaciones de la ley o del acto constitutivo; mientras que,
somete al derecho de los Estados interesados lo relativo a los traslados de la sede
estatutaria y a las fusiones (Art. 25 (2)).
7.3. Matrimonio: Los requisitos de fondo para contraer matrimonio se rigen tanto en la
Ley italiana como en la venezolana por el derecho personal de cada contrayente en
forma distributiva. La diferencia estriba en que mientras para la italiana el factor de
conexión personal es la nacionalidad8, para la venezolana es el domicilio (Arts. 27 y 21,
respectivamente).
En cuanto a los requisitos de forma, también ambas leyes los regulan de manera
semejante consagrando factores de conexión alternativos con el propósito de facilitar
la validez del acto en cuanto a las formas «principio pro validitatis». La primera de
estas conexiones es común en las dos leyes «lugar de celebración del acto», conforme
8
Tal y como lo prevé la Convención de La Haya sobre celebración del matrimonio, suscrita el 12
de junio de 1902, la cual entró en vigencia para Italia desde el 7 de septiembre de 1905.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 67
La Ley yemenita no hace refierencia a los requisitos de forma y de fondo del ma-
trimonio; sino que regula, en el supuesto de hecho del artículo 26, los juicios relativos al
matrimonio, sometiéndolos a la lex fori –derecho yemenita–.
68 Fabiola Romero
7.6. Protección de incapaces: La Ley italiana establece distintas soluciones para menores
y mayores; en materia de menores recibe la Convención de La Haya sobre la competencia
de las autoridades y sobre la ley aplicable en materia de protección de menores,
suscrita el 2 de octubre de 1972 y vigente en Italia desde el 24 de octubre de 1980, con
lo cual, acoge como conexión al lugar donde tiene el menor su residencia (Art. 42);
mientras que, respecto de la protección de los mayores de edad, la conexión la
constituye la nacionalidad del incapaz (Art. 43).
La Ley venezolana, en esta materia prevé como solución única la conexión al domicilio
del incapaz. La Ley yemenita, por su parte, somete las instituciones de protección de
menores, así como las de incapaces y de ausentes a la lex fori.
9
Este agregado tiene como objetivo evitar el fraude a la ley que pueda intentarse con el fin de evadir
los efectos de una determinada norma imperativa, mediante la manipulación del factor de conexión
previsto en la Ley de Derecho Internacional Privado venezolana con relación al divorcio.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 69
7.8. Bienes y Derechos Reales: En esta materia tanto la Ley italiana como la venezolana
y la yemenita prevén como solución única, para regular todo lo relativo a la constitución,
el contenido y la extensión de los derechos reales sobre los bienes tanto muebles
como inmuebles, la aplicación de la ley del lugar de ubicación del bien (Arts. 51, 27 y
29, respectivamente).
Sin embargo, los conflictos móviles que puedan surgir con motivo del desplazamiento
de los bienes son resueltos de diferente manera por estos instrumentos. Mientras la
Ley venezolana ampara los derechos adquiridos válidamente bajo el derecho de lugar
en que se han constituido (Art. 28), la Ley yemenita, en el mismo artículo 29, convierte
la conexión lugar de ubicación de los bienes muebles en invariable al fijarla a un
determinado momento, a aquél en el cual se produce la causa que hace adquirir o
perder el derecho real sobre el bien; y la Ley italiana aportando soluciones diversas
para cada uno de los casos en que puedan tener lugar los conflictos móviles somete:
los bienes muebles en tránsito al derecho del lugar de destino (Art. 52), la usucapión
de los mismos, al derecho del lugar donde se encuentra el mueble en el momento de la
expiración del término prescrito (Art. 53) y la publicidad de los actos de constitución,
de transferencia y de extinción de los derechos reales al derecho del lugar donde se
encuentra el bien en el momento del acto (Art. 55).
Únicamente la Ley italiana se refiere a los derechos sobre los bienes incorporales, los
cuales quedan sometidos a la ley del lugar de su utilización (Art. 54).
10
Arts. 57 de la Ley Italiana, 30 de la yemenita, 9(5)(a) de la australiana y 29 de la venezolana.
70 Fabiola Romero
La Ley italiana adopta el criterio de la autonomía de las partes al hacer una recepción
material del Convenio sobre la Ley aplicable a las obligaciones contractuales, suscrito
en Roma el 19 de junio de 1980 y vigente en Italia desde el 18 de diciembre de 1984. Tal
recepción se hace sin perjuicio de lo previsto en otras Convenciones, en la medida en
que sean aplicables. Al respecto, es preciso tener en cuenta que, el mencionado
Convenio de Roma limita el derecho escogido por las partes, cuando se trate de los
contratos celebrados por los consumidores (Art. 5 (2)).
Por lo que respecta a la Ley venezolana, es preciso observar que hubiese sido más
conveniente adoptar una recepción similar a la antes comentada, de la Convención
Interamericana sobre el Derecho Aplicable al Contrato Internacional, suscrita en México
el 17 de marzo de 1994 y ratificada por Venezuela el 16 de octubre de 1995. Por cuanto
esta Ley dedica escasamente a esta problemática tres artículos, dejando una serie de
aspectos sin regulación, lo cual obligará al intérprete de la misma a cubrir los vacíos
legales con las disposiciones pertinentes de esa Convención, aplicándolas como
principios generalmente admitidos, en aquellos casos de contratos internacionales
sin vínculo alguno con los Estados contratantes de esa Convención.
Como criterio residual y secundario para determinar el derecho aplicable al fondo del
contrato, la Ley yemenita es la única que contiene la solución tradicional de utilizar
factores de conexión rígidos en esta materia, al consagrar competencia al derecho del
domicilio común de las partes y, en su defecto, del lugar de celebración para regular los
efectos de los contratos.
Las demás leyes adoptan el llamado principio de proximidad casi en forma general.
Esto es, establecen como regla la conexión flexible «lugar con el cual el contrato
presenta el vínculo más estrecho» (Art. 4 (1) del Convenio de Roma) o «lugar con el
cual el contrato tiene su más real o sustancial conexión» (Art. 51 de la Ley australiana)
o «lugar con el cual las obligaciones convencionales se encuentran más directamente
vinculadas» (Art. 30 Ley venezolana).
11
Tal y como lo establece el artículo 29 del Proyecto de Ley de Normas de Derecho Internacional
venezolano (1963-1965). Maekelt, Tatiana: Material de Clases para Derecho Internacional Privado,
Tomo I, Tercera Edición, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Caracas, 1995, p. 142.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 71
• La Ley australiana, por su parte, hace referencia al trust receptando los Capítulos I y
II de la Convención sobre la Ley aplicable al Trust y su Reconocimiento, suscrita en La
Haya el 1º de julio de 1985 y vigente en Australia desde 1991.
12
Supra 7.3.
72 Fabiola Romero
Tanto la Ley italiana como la venezolana someten al hecho ilícito, en general, en forma
alternativa al derecho del lugar donde se ha producido el evento dañoso o al del lugar
donde se ha producido la causa generadora del daño, haciendo depender la segunda
solución de la autonomía de la víctima (Arts. 62 y 32, respectivamente). Ambas leyes
resuelven de tal manera la discusión planteada en esta materia acerca de las ventajas
de una u otra solución, observándose que la preferencia por la primera alternativa
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 73
tiene lugar por considerar que el daño constituye la materialización del hecho ilícito
civil, no siendo suficiente que haya acontecido un comportamiento potencialmente
lesivo, como es el caso del derecho penal.
La Ley italiana, además, incluye dentro del Capítulo XI referido a las obligaciones no
contractuales, las materias siguientes:
7.11. Las sucesiones: Salvo el contenido del artículo 28 de la Ley yemenita, el cual se
reduce a imponer la aplicación del derecho propio en todo lo referente a las sucesiones,
testamentos y otras disposiciones por causa de muerte, la diversidad de soluciones se
impone respecto de esta temática.
La Ley australiana al igual que la italiana regulan lo concerniente a la forma del testa-
mento de manera similar, validándolo si, alternativamente, cumple con el derecho del
lugar de celebración o del Estado en donde el testador tiene su último domicilio o
residencia o con el derecho del país en el cual el testador era nacional para el momento
de su muerte (Arts. 12 y 48, respectivamente) distinguiendo la australiana, soluciones
separadas en los casos siguientes: a) cuando el testamento sea otorgado a bordo de
una nave o aeronave, éste deberá cumplir con el derecho del lugar con el cual la nave
o aeronave tenga la más cercana y real conexión, tomándose en cuenta el lugar del
registro si es que lo tiene u otras cuestiones relevantes; y b) cuando el instrumento se
refiere a bienes inmuebles se concede exclusiva competencia al derecho del lugar de
ubicación.
74 Fabiola Romero
La Ley italiana no sólo se conforma con incluir la innovadora disposición que contempla
la autonomía del testador bajo la limitación de que se trate del derecho de su residencia,
sino que concede a los causahabientes la facultad de elegir, de común acuerdo, entre
el derecho del lugar de la apertura de la sucesión o del lugar donde se encuentren uno
o más bienes hereditarios (Art. 46 (2)). Mientras que la partición queda sometida al
derecho que resulte aplicable al fondo de la sucesión (Art. 46 (3)).
Tanto la Ley italiana como la venezolana consagran una disposición que regula la
posibilidad de que sean atribuidos al patrimonio del Estado los bienes ubicados en el
territorio de los mismos (Arts. 49 y 36, respectivamente).
La Ley italiana al igual que la venezolana, prevén como requisitos para reconocer la
eficacia de los actos y sentencias extranjeras, los siguientes: a) Comprobación de la
competencia procesal indirecta, de acuerdo con las normas del foro; b) garantía del
derecho a la defensa; c) carácter de cosa juzgada de la sentencia cuya eficacia se
solicite conforme a lo previsto en el ordenamiento jurídico del cual emanó; d) no ser
contraria a otra sentencia dictada por el juez del foro con autoridad de cosa juzgada y;
e) no encontrarse pendiente ante los tribunales venezolanos o italianos, según el
caso, ningún litigio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes (Art.53 y 64,
respectivamente).
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 75
Por su parte, la Ley italiana contiene una cláusula de orden público, haciendo énfasis
sobre los efectos que podrían derivarse de la sentencia (Art.65). Al respecto, la Ley
venezolana guarda silencio pero debería entenderse que es aplicable la cláusula general
contenida en el artículo 8 de la Ley. Mientras la Ley venezolana, exige además que: a)
la relación objeto de la sentencia sea de carácter privado; b) no se trate de derechos
reales respecto a bienes inmuebles situados en Venezuela; y c) no se haya arrebatado
la jurisdicción exclusiva a la República.
13
La Ley venezolana deroga el artículo 850 del Código de Procedimiento Civil el cual contempla que
las sentencias de autoridades extranjeras «No tendrán ningún efecto, ni como medio de prueba, ni
para producir cosa juzgada, ni para ser ejecutada» sin la ejecutoria de la Corte Suprema de Justicia;
y en el artículo 856 otorga tal competencia al Tribunal Superior cuando se trate de actos de
jurisdicción voluntaria. De forma similar, la Ley italiana deroga también el artículo 796 del Código
de Procedimiento Civil italiano.
76 Fabiola Romero
TÍTULO ABREVIADO
1. Esta Ley será citada como la Ley de Elección de Derecho Aplicable (Choice of Law
Act) de 1992.
APLICACIÓN
3. Esta Ley se aplica a todos los procesos en los tribunales que ejerzan su jurisdicción
según la ley del (Estado o Territorio), incluyendo los procesos en los cuales el tribunal
ejerza su jurisdicción por mandato de la Ley de Jurisdicción de Tribunales de 1987
(jurisdiction of Courts Cross-vesting Act 1987) o cualquier otra ley que consagre la
jurisdicción de los Tribunales (cross- vesting), con excepción de los procesos penales.
4. (1) Esta Ley no afecta la aplicación de los principios y reglas del common law
australianos referidos a la determinación del derecho aplicable, salvo en la medida en
que ellos sean incompatibles con esta Ley.
(2) Esta Ley se aplica aun cuando exista cualquier incompatibilidad con otra Ley
aprobada antes o después de la entrada en vigencia de ésta, a menos que la otra Ley
disponga expresamente que tiene, o va a tener, aplicación preferente a esta Ley.
(3) Esta Ley no impide a un tribunal que se niegue a reconocer o a hacer cumplir una
ley extranjera basándose en que la aplicación de esta ley extranjera es contraria al
orden público.
INTERPRETACIÓN
“ley” significa cualquier ley escrita o no, y cualquier disposición de esa ley, pero este
término no incluye aquellas que se refieren a la elección del derecho aplicable.
(b) Un reclamo que sea de tipo similar al reclamo por hecho ilícito;
(c) Un reclamo fundamentado en una ley según la cual un reclamo por hecho ilícito o
uno de naturaleza similar pueda ser intentado o ejecutado contra el patrimonio de una
persona difunta.
(3) Un reclamo que surja de una lesión personal se resolverá de conformidad con la ley
vigente en el lugar donde la persona se encontraba cuando el daño fue ocasionado. Si
la persona lesionada muere como resultado del daño, el reclamo que surja de esa
muerte ha de ser resuelto de conformidad con la misma ley.
(5) Una reclamo que surja de una difamación (injuria) se resolverá de acuerdo a la ley
vigente en el lugar donde, al momento de la difamación:
(b) si el demandante es una persona jurídica, donde ésta tenía el asiento principal de
sus negocios.
78 Fabiola Romero
(6) Un reclamo que surja de una amenaza de pérdida, lesión o daño se resolverá de
acuerdo con la ley vigente en el lugar donde la pérdida, lesión o daño hubiese ocurrido
si la amenaza se hubiese materializado.
(7) Cualquier otro reclamo que surja de una pérdida, lesión o daño se resolverá de
acuerdo con la ley vigente en el lugar donde ocurrieron los elementos más significativos
del acontecimiento relevante.
(b) si ambos lugares son Estados o Territorios, los propósitos u objetivos subyacentes
en la ley vigente en ambas jurisdicciones serán promovidos si el reclamo o asunto se
resuelve de acuerdo con la ley vigente en el otro lugar;
el reclamo o asunto ha de resolverse de acuerdo con la ley vigente en ese otro lugar.
ACCIDENTES DE TRÁNSITO
7. (1) Un reclamo que surja de una lesión causada total o parcialmente por un accidente
de tránsito que ocurrió en un Estado o Territorio se resolverá de acuerdo con la ley
vigente en el Estado o Territorio donde la persona se encontraba cuando se causó el
daño. Si la persona herida muere como resultado del daño, el reclamo que surja de la
muerte se resolverá de acuerdo con la misma ley.
(3) Si, con respecto a una lesión o muerte causada total o parcialmente por un accidente
de tránsito que ocurrió en un Estado o Territorio:
(4) Si, con relación a una lesión o muerte causada total o parcialmente por un accidente
de tránsito en un Estado o Territorio, una ley vigente en cualquiera de los Estados o
Territorios identificados en los supuestos consagrados en las subsecciones (1), (2) o
(3), confiere un derecho:
(i) sea responsable con relación a la muerte o lesión por la existencia de un contrato de
seguros en virtud del cual la persona suministra cobertura respecto a la responsabilidad
por la muerte o lesión; o
Un reclamo surgido en virtud de esa ley ha de ser resuelto de acuerdo con la ley de ese
Estado o Territorio.
COMPENSACIÓN LABORAL
8. (1) La materia relativa a los derechos que tiene una persona para obtener
compensación o indemnización en virtud de una ley escrita de un Estado o Territorio
que prevé compensaciones para los trabajadores se resolverá de acuerdo con la ley
vigente en:
(2) Si la ley identificada bajo la subsección (1) no reclama su aplicación para el caso,
pero un derecho a obtener compensación o indemnización, bajo una ley escrita que
prevé compensación laboral, es conferido por:
(b) la ley vigente en el lugar donde la lesión relevante fue causada o la enfermedad
relevante fue contraída;
la persona podrá reclamar bajo cualquiera de las leyes a que se refieren los párrafos (a)
y (b).
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 81
CONTRATOS
9. (1) Se considera que una persona tiene capacidad contractual si tiene capacidad de
acuerdo con:
(a) la ley que, si hubiese un contrato, sea la ley propia del contrato; o
(3) Un reclamo que surge de un contrato que fue celebrado en Australia, para el
suministro en Australia a un consumidor de bienes o servicios, se rige de acuerdo con
la ley vigente en el Estado o Territorio donde el consumidor estaba cuando completó
aquello que tenía que hacer para que el contrato naciera. Sin embargo:
(b) si el contrato prevé que se otorgue una hipoteca u otra garantía sobre los bienes
propiedad del consumidor, se cumpla o no lo contenido en el párrafo (a) el reclamo se
rige por la ley vigente en el Estado o Territorio donde los bienes se encontraban al
momento de la celebración del contrato.
(4) Se entiende por contrato de suministro de bienes o servicios aquél en virtud del
cual la persona se reputa que ha adquirido los bienes y servicios como consumidor
según lo establecido por la Ley de Prácticas Comerciales de 1974 (Trade Practices
Act) del Commonwealth sección 4B. Para los propósitos de esta subsección, se pre-
sume que esa Ley se aplica con relación al contrato.
82 Fabiola Romero
(a) la ley escogida expresamente como ley aplicable o por clara inferencia de la voluntad
de las partes del contrato; o
(b) si:
(ii) tomando en cuenta las circunstancias en la cual la escogencia fue hecha, sería
injusto o desmedido resolver el asunto de acuerdo con la ley así escogida;
por la ley vigente en el lugar que tenga la más real y sustancial conexión con el
contrato.
(6) El lugar con el cual un contrato tiene su más real y sustancial conexión es:
(a) el lugar donde la parte del contrato que debe efectuar la prestación característica
del mismo tiene al momento de la celebración de éste:
(ii) si esa parte es un ente corporativo o sin personalidad jurídica, el lugar principal de
sus negocios e intereses; o
(b) si el contrato fue celebrado en razón del comercio o profesión de la parte que ha de
efectuar la prestación característica del contrato:
(ii) si, en virtud del contrato, esa prestación ha de ser efectuada en un lugar distinto de
aquel donde la parte tiene el lugar principal de su negocio, en ese lugar; o
(d) cuando la materia de la que trate el contrato sea un derecho de propiedad o de uso
sobre un bien inmueble, el lugar donde éste se encuentra;
a menos que se infiera de todas las circunstancias que el lugar con el cual el contrato
tiene la conexión más real y sustancial es otro.
(7) Los parágrafos (6)(a) y (b) no se aplican si la prestación característica del contrato
no puede ser establecida.
(8) Si, una ley escrita vigente en el Estado o Territorio con el cual el contrato tiene la
conexión más real y sustancial, consagra disposiciones cuya aplicación no puede ser
excluida, tales normas se aplicarán al reclamo o controversia.
(9) Si por una ley escrita vigente en un lugar fuera del Estado o Territorio, con el cual
el contrato tenga la más real y sustancial conexión, la aplicación de una disposición de
esa ley no puede ser excluida o modificada a pesar de la actuación de las normas de
elección de ley, una demanda o una cuestión surgida en virtud de la disposición es
determinada de acuerdo con tal disposición.
(10) Si:
Nota: Esta sección no prevé una exhaustiva declaración de reglas sobre ley aplicable
con relación a los contratos.
10. (1) Un reclamo que surja de una supuesta violación de una ley de comercio justo ha
de ser resuelto de acuerdo con la ley vigente en el Estado o Territorio en donde ocurrió
la conducta constitutiva de la violación alegada.
84 Fabiola Romero
(2) Cada una de las siguientes leyes es una ley de comercio justo para los propósitos
de esta sección:
(a) la Ley de Comercio Justo de 1987 del Estado de Nueva Gales del Sur. Parte 5;
(b) la Ley de Comercio Justo de 1985 del Estado de Victoria. Parte II;
(c) la Ley de Comercio Justo de 1989 del Estado de Queensland. Parte III Divisiones 2
y 3;
(d) la Ley de Comercio Justo de 1987 del Estado de Australia del Sur. Parte X, División
2;
(e) la Ley de Comercio Justo de 1987 del Estado de Australia Oeste. Parte II, División
1;
(g) la Ley de Comercio Justo y Protección al Consumidor de 1990 del Territorio Norte.
Parte V, División 1.
TRUST
SUCESIONES
(b) la ley vigente en el lugar donde el testador estaba domiciliado o residía habitualmente,
al momento del otorgamiento o al momento del fallecimiento;
(c) la ley vigente en el país del cual el testador era nacional, al momento del otorgamiento
o al momento del fallecimiento;
(d) si el instrumento fue otorgado a bordo de una nave o aeronave (de cualquiera de
las maneras descritas), la ley vigente en el lugar con el cual la nave o aeronave tenga
la más cercana y real conexión, tomándose en cuenta el lugar del registro (si es que lo
tiene) y otras cuestiones relevantes;
(2) La referencia contenida en el párrafo (1)(c) a la ley vigente en el país del cual una
persona es nacional, si hay en ese país dos o más sistemas de ley que contengan
disposiciones con respecto al correcto otorgamiento o la correcta revocación de
testamentos, se entenderá hecha a:
(a) cuando está vigente en todo el país una norma que identifique cuál de esos
sistemas ha de ser aplicado en el caso en cuestión, el sistema así identificado; o
(b) en los demás casos, el sistema de ley con el cual el testador tenía la conexión más
cercana en el momento relevante.
(b) si se establece que el testador, en ese momento, quiso que las controversias sobre
la interpretación del testamento hubiesen de ser resueltas de acuerdo con la ley vigente
en otro lugar, tal ley será la que se aplique.
el último domicilio del de cujus. En esta subsección “ley” incluye la norma que se
relaciona con elección de la ley aplicable (choice of law).
(6) La regla del common law conocida como la regla de Mozambique (British South
Africa Co. V Companhia de Moçambique y otros (1893) A.C. 602) queda abolida en su
aplicación a las cuestiones concernientes a la sucesión.
13. (1) Si las partes de un proceso acuerdan que una controversia específica que surja
en un proceso ha de ser resuelta de acuerdo con la ley vigente en el Estado o Territorio
en el cual el proceso ha comenzado, o al cual ha sido transferido o remitido, la
controversia se resolverá de acuerdo con esa ley a menos que el tribunal determine
que no sería apropiado resolver la controversia de acuerdo con esa ley.
(2) La subsección (1) no tiene efecto para excluir la aplicación de una disposición de la
ley escrita vigente en un Estado o Territorio que no pueda ser excluida o modificada.
14. (1) Si un reclamo o controversia ha de ser resuelto de acuerdo con la ley vigente en
un lugar diferente a un Estado o Territorio, la controversia ha de ser resuelta de
acuerdo con la ley sustantiva vigente en ese lugar.
(2) Sin limitar lo que es una ley sustantiva con relación a un lugar diferente a un Estado
o Territorio, las siguientes son leyes sustantivas:
(a) una ley que crea, modifica o extingue una acción o una defensa contra una acción;
(b) una ley que prevea la limitación o exclusión de la responsabilidad de una persona
respecto de un reclamo, incluyendo, pero no limitado a:
(i) una ley que así lo establezca por referencia al tiempo en que el proceso y el reclamo
han comenzado; y
(ii) una ley que limite la cantidad de daños o compensaciones que pueden ser
recuperados; y
(iii) una ley que limite los tipos de pérdidas o daños por los cuales puedan ser
recuperados daños o compensaciones;
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 87
(c) una ley que requiera que una disposición, de un contrato u otro arreglo, sea por
escrito o que su prueba sea por escrito;
(d) una ley que especifique las circunstancias en las cuales la prueba oral podrá ser
aducida o admitida para agregar, variar, contradecir o interpretar las disposiciones de
un contrato u otro arreglo que esté por escrito, o algunas disposiciones de éstos que
estén por escrito;
(e) una ley que crea una presunción legal o determina la carga de la prueba con
relación a una controversia a ser resuelta en el caso.
(3) Si, a causa de las disposiciones anteriores de esta Ley, una reclamo o una
controversia ha de ser resuelta de acuerdo con la ley vigente en un Estado o Territorio
diferente de aquel Estado o Territorio donde el proceso comenzó, toda la ley vigente
del primer Estado o Territorio mencionado ha de ser aplicada excepto la parte que:
(b) prevea la manera de cómo una sentencia u orden del tribunal ha de ser ejecutada o
llevada a efecto.
NOTAS:
2. Si la corte tiene que aplicar la ley de un país extranjero, las subsecciones (1) y (2)
requieren de ella que considere que las leyes allí listadas son sustantivas, no procesales.
Esto no afectará el modo en el cual el tribunal aplicará el common law para determinar
si otras leyes del país extranjero son sustantivas o procesales.
88 Fabiola Romero
3. Si el tribunal tiene que aplicar la ley de otro Estado o Territorio, la subsección (3)
requiere de ella que considere solamente las leyes mencionadas en esa subsección
como procesales. Todas las demás leyes han de ser consideradas como sustantivas.
1.- Las autoridades italianas tienen jurisdicción cuando el demandado está domiciliado
o reside en Italia, o en ella tiene un representante que esté autorizado para estar en
juicio, según el artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, y en los demás casos
previstos por esta ley.
de 1971, n. 804, y por las sucesivas modificaciones en vigor para Italia, aun si el
demandado no está domiciliado en el territorio de un Estado contratante, cuando se
trata de una de las materias incluidas en el ámbito de aplicación del Convenio. Respecto
a las demás materias las autoridades italianas también tienen jurisdicción con base en
los criterios establecidos para la competencia por el territorio.
Artículo 4
(Prórroga y derogatoria de la jurisdicción)
1.- Las autoridades italianas no tienen jurisdicción, cuando se trate de acciones reales
que tengan por objeto bienes inmuebles situados en el extranjero.
Artículo 6
(Cuestiones previas)
1.- El juez italiano conoce, incidentalmente, de aquellas cuestiones, que, aun no estando
dentro de la jurisdicción italiana, su solución es necesaria para resolver la demanda
principal.
Artículo 7
(Litispendencia de un proceso
extranjero)
2.- La pendencia de la causa por ante el juez extranjero se determina según la ley del
Estado en que se desenvuelve el proceso.
3.- En caso de prejudicialidad de una causa extranjera, el juez italiano puede suspender
el proceso si considera que el acto extranjero pueda producir efectos en el ordenamiento
italiano.
Artículo 8
(Momento determinante
de la jurisdicción)
Artículo 9
(Jurisdicción voluntaria)
1.- La falta de jurisdicción puede ser solicitada en todo estado y grado del proceso,
solamente por el demandado presente en el juicio, que no haya aceptado expresa o
tácitamente la jurisdicción italiana. La falta de jurisdicción puede ser declarada por el
juez de oficio, siempre en cualquier estado y grado del proceso, si el demandado es
contumaz, si acaece la hipótesis del artículo 5, o bien si la jurisdicción italiana está
excluida por efecto de una norma internacional.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 91
Artículo 12
(Ley aplicable al proceso)
1.- El proceso civil que se ejerce en Italia está regido por la ley italiana.
Artículo 13
(Reenvío)
a) en los casos en que donde las disposiciones de la presente ley declaran aplicable la
ley extranjera sobre la base de la escogencia efectuada en este sentido por las partes
interesadas.
c) con relación a las disposiciones del Capítulo XI, del presente Título.
3.- En el caso de los artículos 33, 34 y 35, no se toma en cuenta el reenvío sino cuando
él conduce a la aplicación de una ley que permita el establecimiento de la filiación.
4. Cuando la presente ley declara, en todo caso, aplicable una convención internacional
se sigue siempre, en materia de reenvío, la solución adoptada por la convención.
Artículo 14
(Aplicación de la ley extranjera)
2.- Cuando, aun con el concurso de las partes, el juez no pueda llegar a establecer la ley
extranjera indicada, el juez determinará la ley aplicable mediante los otros criterios de
relación previstos eventualmente para la misma hipótesis normativa. En su defecto se
aplica la ley italiana.
Artículo 15
(Interpretación y aplicación de la ley extranjera)
1.- La ley extranjera se aplica según sus propios criterios de interpretación y de aplicación
en el tiempo.
Artículo 16
(Orden público)
1.- La ley extranjera no es aplicable si sus efectos son contrarios al orden público.
1. -Sobre las disposiciones que siguen, se aplican preferentemente las normas italianas
que, en consideración de su objeto y su fin, deben ser aplicadas, no obstante la
designación de la ley extranjera.
Artículo 18
(Ordenamientos jurídicos plurilegislativos)
Artículo 19
(Apátridas, refugiados y conflictos positivos de nacionalidad)
1. -En los casos en que las disposiciones de la presente ley designen la ley nacional de
una persona, si ella es apátrida o refugiada se aplica la ley del Estado del domicilio o,
en su defecto, la ley del Estado de su residencia.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 93
2. -Si la persona tiene varias nacionalidades, se aplica la ley de aquel de los Estados
con el cual la persona tiene el vínculo más estrecho. Si entre esas nacionalidades
figura la nacionalidad italiana, ésta prevalece.
CAPÍTULO II
Capacidad y derechos de las personas físicas.
Artículo 20
(Capacidad jurídica de las personas físicas)
1.- La capacidad jurídica de las personas físicas se rige por su ley nacional. Las
condiciones especiales de capacidad, prescritas por la ley aplicable a una relación
jurídica, se rigen por la misma ley.
Artículo 21
(Conmoriencia)
Artículo 22
(Desaparición, ausencia y muerte presunta)
Artículo 23
(Capacidad de ejercicio de las personas físicas)
1.- La capacidad de ejercicio de las personas físicas se rige por su ley nacional. Sin
embargo, cuando la ley reguladora de un acto prescribe condiciones especiales de
capacidad de ejercicio, éstas serán regidas por la misma ley.
94 Fabiola Romero
2.- Con relación a los contratos entre personas que se encuentran en el mismo Estado,
la persona considerada como capaz por la ley del Estado, en el cual se celebra el
contrato, puede invocar la incapacidad derivada de su ley nacional, solamente si la
otra parte contratante, al momento de la celebración del contrato, tuviese conocimiento
de tal incapacidad, o bien si por su culpa la ha ignorado.
3.- Con relación a los actos unilaterales, la persona considerada capaz por la ley del
Estado en el cual se realiza el acto, puede invocar la incapacidad derivada de su ley
nacional, sólo si eso no ocasiona perjuicios a personas que sin su culpa han creído en
la capacidad del autor al acto.
4.- Las limitaciones de los parágrafos 2 y 3 no se aplican a los actos inherentes a las
relaciones de familia y de sucesión por causa de muerte, ni a los actos relativos a los
derechos reales sobre inmuebles situados en un Estado distinto de aquel donde el
acto se efectúa.
Artículo 24
(Derechos de la personalidad)
CAPÍTULO III
Personas jurídicas
Artículo 25
(Sociedades y otras personas jurídicas)
1.- Las sociedades, las asociaciones, las fundaciones y toda otra persona jurídica
pública o privada, incluso desprovista de naturaleza asociativa, se rigen por la ley del
Estado en cuyo territorio haya sido cumplido el proceso de constitución. Sin embargo,
la ley italiana se aplica si la sede de la administración está situada en Italia, o si el
objeto principal de tales personas jurídicas se encuentra en Italia.
a) la naturaleza jurídica;
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 95
d) la capacidad;
3.- Los traslados de la sede estatutaria a otro Estado, y las fusiones de personas
jurídicas con sede en Estados diversos tienen eficacia sólo si son realizados de
conformidad con las leyes de dichos Estados interesados.
CAPÍTULO IV
Relaciones de familia
Artículo 26
(Promesa de matrimonio)
Artículo 27
(Condiciones para contraer matrimonio)
1.- La capacidad matrimonial y las otras condiciones para contraer matrimonio se rigen
por la ley nacional de cada futuro contrayente al momento del matrimonio. Queda a
salvo el estado libre que uno de ellos hubiese adquirido por efecto de una sentencia
pronunciada o reconocida en Italia.
96 Fabiola Romero
Artículo 28
(Forma del matrimonio)
1.- El matrimonio es válido, en cuanto a la forma, si es considerado como tal por la ley
del lugar de celebración o por la ley nacional de, al menos, uno de los cónyuges al
momento de la celebración, o por la ley del Estado de la común residencia en ese
momento.
Artículo 29
(Relaciones personales entre cónyuges)
1.- Las relaciones personales entre cónyuges se rigen por la ley nacional común.
2.- Las relaciones personales entre cónyuges que tienen nacionalidades diferentes, o
más de una nacionalidad en común, se rigen por la ley del Estado en el cual la vida
conyugal se localiza de manera preponderante.
Artículo 30
(Relaciones patrimoniales entre cónyuges)
1.- Las relaciones patrimoniales entre cónyuges se rigen por la ley aplicable a sus
relaciones personales. Sin embargo, los cónyuges pueden convenir por escrito que
sus relaciones patrimoniales sean regidas por la ley del Estado del cual uno de ellos, al
menos, es nacional, o en aquel donde, al menos, uno de ellos tiene su residencia.
2.- El acuerdo entre los cónyuges sobre el derecho aplicable es válido si es con-
siderado como tal, por la ley escogida, o por la ley del lugar donde el acuerdo ha sido
estipulado.
3.- El régimen de las relaciones patrimoniales entre cónyuges disciplinado por una ley
extranjera es oponible a terceros, sólo si ellos han tenido conocimiento de tal régimen,
o lo han ignorado por su culpa. Con relación a los derechos reales sobre bienes
inmuebles, la oponibilidad está limitada a los casos en los cuales hayan sido respetadas
las formas de publicidad prescritas por la ley del Estado donde se encuentran los
bienes.
Artículo 31
(Separación de cuerpos y disolución
del matrimonio)
1.- La separación de cuerpos y la disolución del matrimonio se rigen por la ley nacional
común de los esposos al momento de la demanda de separación o de disolución del
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 97
2.- Cuando en la ley extranjera que resulta aplicable, no estén previstos la separación
de cuerpos y la disolución del matrimonio, tales supuestos se rigen por la ley italiana.
Artículo 32
(Jurisdicción en materia de nulidad, anulación, de separación de cuerpos
y de disolución del matrimonio)
Artículo 33
(Filiación)
1.- La filiación está determinada por la ley nacional del hijo al momento de su nacimiento.
2.- Es legítimo el hijo considerado como tal por la ley del Estado del cual uno de los
padres es nacional al momento del nacimiento del menor.
3.- La ley nacional del hijo al momento del nacimiento rige los supuestos y los efectos
de la determinación y del desconocimiento del estado de hijo. El estado de hijo legítimo
adquirido con base en la ley nacional de uno de los padres, no puede ser impugnado
sino conforme a tal ley.
Artículo 34
(Legitimación)
1.- La legitimación por subsiguiente matrimonio se rige por la ley nacional del hijo en
el momento en que ella acontece, o por la ley nacional de uno de los padres en el mismo
momento.
2.- En los demás casos la legitimación se rige por la ley del Estado, del cual es nacional,
al momento de la demanda, el padre que legitima al hijo. Para la legitimación destinada
a producir efectos después de la muerte del padre legitimante, se toma en cuenta su
nacionalidad al momento del fallecimiento.
98 Fabiola Romero
Artículo 35
(Reconocimiento del hijo natural)
1.- Las condiciones para el reconocimiento del hijo natural se rigen por la ley nacional
del hijo al momento del nacimiento o, si ello es más favorable, por la ley nacional del
autor del reconocimiento al momento en que éste acontece.
2.- La capacidad del padre que hace el reconocimiento se rige por su ley nacional.
3.- La forma del reconocimiento se rige por la ley del Estado en el cual éste se realiza,
o por la ley que rige el fondo del asunto.
Artículo 36
(Relaciones padres e hijos)
1.- Las relaciones personales y patrimoniales entre padres e hijos, inclusive la potestad
de los padres, se rigen por la ley nacional del hijo.
Artículo 37
(Jurisdicción en materia de filiación)
1.- En materia de filiación y de relaciones personales entre padres e hijos, las autoridades
italianas tienen jurisdicción cuando, además de los casos previstos en los artículos 3
y 9, uno de los padres o el hijo tienen nacionalidad italiana, o residen en Italia.
CAPÍTULO V
Adopción
Artículo 38
(Adopción)
2.- En cada caso queda a salvo la aplicación de la ley nacional del adoptado mayor de
edad para regir los consentimientos, que ella eventualmente requiera.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 99
Artículo 39
(Relaciones entre el adoptado y la familia adoptiva)
Artículo 40
(Jurisdicción en materia de adopción)
Artículo 41
(Reconocimiento de los actos extranjeros en materia de adopción)
1.- Los actos extranjeros en materia de adopción son susceptibles de ser reconocidas
en Italia, en los términos de los artículos 64, 65 y 66 de la presente ley. Quedan a salvo
las disposiciones contenidas en leyes especiales en materia de adopción de menores.
CAPÍTULO VI
Protección de incapaces y obligaciones alimentarias
Artículo 42
(Jurisdicción y ley aplicable en materia de protección de menores)
1.- La protección de menores, en todo caso, se rige por la Convención de La Haya del
5 de octubre de 1961, sobre la competencia de las autoridades y sobre la ley aplicable
en materia de protección de menores, ratificada por la Ley N° 742 del 24 de octubre de
1980.
100 Fabiola Romero
Artículo 43
(Protección de mayores de edad)
1.- Los supuestos y los efectos de las medidas de protección de incapaces mayores de
edad, así como las relaciones entre el incapaz y quien lo tiene bajo su cuidado, se rigen
por la ley nacional del incapaz. Sin embargo, para proteger de manera provisional y
urgente a la persona o los bienes del incapaz, el juez italiano puede dictar las medidas
previstas en la ley italiana.
Artículo 44
(Jurisdicción en materia de protección de mayores de edad)
2.- Cuando conforme al artículo 66 de la presente ley se producen los efectos de una
medida extranjera en materia de capacidad de un extranjero, la jurisdicción italiana
subsiste para pronunciar las medidas modificadoras o complementarias eventualmente
necesarias.
Artículo 45
(Obligaciones alimentarias entre familiares)
1.- Las obligaciones alimentarias entre familiares se rigen, en todo caso por la
Convención de La Haya del 2 de Octubre de 1973, sobre la ley aplicable a las
obligaciones alimentarias, ratificada por la ley N° 745 del 24 de octubre de 1980.
CAPÍTULO VII
Sucesiones
Artículo 46
(Sucesión por causa de muerte)
1.- La sucesión por causa de muerte se rige por la ley nacional del de cujus cuya
herencia se trata, al momento de su deceso.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 101
2.- El sujeto de cuya herencia se trata puede someter, por declaración expresa, en forma
testamentaria, toda la sucesión a la ley del Estado en el cual él reside. Esta escogencia
queda sin efecto si, al momento del deceso, el declarante no residía más en ese Estado.
En la hipótesis de sucesión de un nacional italiano, la escogencia no perjudica sobre
los derechos que la ley italiana atribuye a los herederos residentes en Italia al momento
del deceso de la persona de cuya herencia se trata.
3.- La partición sucesoral se rige por la ley aplicable a la sucesión, a menos que los co-
participantes, de común acuerdo, hayan designado la ley del lugar de la apertura de la
sucesión o del lugar en que se encuentran uno a más bienes hereditarios.
Artículo 47
(Capacidad testamentaria)
1.- El testamento es válido, en cuanto a la forma, si es considerado como tal por la ley
del Estado en que el testador ha dispuesto, o bien por la ley del Estado del cual el
testador, al momento del testamento o del deceso, era nacional, o por la ley del Estado
en que tenía el domicilio o la residencia.
Artículo 49
(Sucesión del Estado)
Artículo 50
(Jurisdicción en materia sucesoral)
CAPÍTULO VIII
Derechos reales
Artículo 51
(Posesión y derechos reales)
1.- La posesión, la propiedad y los demás derechos reales sobre los bienes muebles e
inmuebles se rigen por la ley del Estado en el cual se encuentran los bienes.
2.- La misma ley rige la adquisición y la pérdida, salvo en materia sucesoral y en los
casos en que la atribución de un derecho real dependa de una relación de familia o de
un contrato.
Artículo 52
(Derechos reales sobre los bienes en tránsito)
1.- Los derechos reales sobre los bienes en tránsito se rigen por la ley del lugar de su
destino.
Artículo 53
(Usucapión de bienes muebles)
1.- La usucapión de los bienes muebles se rige por la ley del Estado, en el cual el bien
se encuentra al momento de la expiración del término prescrito.
Artículo 54
(Derechos sobre los bienes incorporales)
1.- Los derechos sobre los bienes incorporales se rigen por la ley del Estado de
utilización.
Artículo 55
(Publicidad de los actos relativos a los derechos reales)
CAPÍTULO IX
Donaciones
Artículo 56
(Donaciones)
1.- Las donaciones están reguladas por la ley nacional del donante al momento de la
donación.
2.- El donante puede, por declaración expresa conjuntamente con la donación, someterla
a la ley del Estado en el cual él reside.
3.- La donación es válida, en cuanto a la forma, si ella es considerada como tal por la ley
que rige su contenido, o bien por la ley del Estado en que el acto se cumple.
CAPÍTULO X
Obligaciones contractuales
Artículo 57
(Obligaciones contractuales)
1.- Las obligaciones contractuales, en todo caso, se rigen por la Convención de Roma
del 19 de junio de 1980 sobre la ley aplicable a las obligaciones contractuales, ratificada
por la Ley Nº 975, del 18 de diciembre de 1984, sin perjuicio de lo previsto en otras
convenciones internacionales en la medida en que sean aplicables.
CAPÍTULO XI
Obligaciones no contractuales
Artículo 58
(Promesa unilateral)
1.- La promesa unilateral se rige por la ley del Estado en el cual la promesa es manifestada.
Artículo 59
(Títulos de crédito)
1.- La letra de cambio, el pagaré y el cheque se rigen en todos los casos por las
disposiciones contenidas en la Convención de Ginebra del 7 de junio de 1930, sobre
los conflictos de leyes en materia de letras de cambio y pagaré, ratificada por el Real
Decreto-Ley N° 1130, del 25 de agosto de 1932, convertido en Ley N° 1946, del 22 de
104 Fabiola Romero
diciembre de 1932, y por Convención de Ginebra del 19 de marzo de 1931, sobre los
conflictos de leyes en materia de cheques, ratificada por el Real Decreto-Ley N° 1077,
del 24 de agosto de 1933, convertido en ley por la Ley N° 61 del 4 de enero de 1934.
2.- Estas disposiciones se aplican también a las obligaciones asumidas fuera de los
territorios de los Estados contratantes o cuando ellas designan la ley de un Estado no
contratante.
3.- Los demás títulos de crédito se rigen por la ley del Estado en que el título ha sido
emitido. Sin embargo, las obligaciones distintas a la obligación principal, se rigen por
la ley del Estado en el cual cada una ha sido contraída.
Artículo 60
(Representación voluntaria)
1.- La representación voluntaria se rige por la ley del Estado en el cual el representante
tiene la propia sede de negocios, siempre que él actúe a título profesional, y que tal
sede sea conocida o conocible por el tercero. Si faltan tales condiciones se aplica la ley
del Estado en que el representante ejerce de modo principal sus poderes en el caso
concreto.
Artículo 61
(Obligaciones legales)
Artículo 62
(Responsabilidad por el hecho ilícito)
1.- La responsabilidad por el hecho ilícito se rige por la ley del Estado en el cual ocurre
el acontecimiento. Sin embargo, la víctima puede pedir la aplicación de la ley del
Estado en el cual sucede el hecho generador del daño.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 105
Artículo 63
(Responsabilidad extracontractual por daño de productos)
1.- La responsabilidad por daño de producto está regulada a elección del perjudicado,
por la ley del Estado en que se encuentra el domicilio o la administración del productor,
o bien por aquella del Estado en que el producto ha sido adquirido, a menos que el
producto ha sido puesto en comercio sin su consentimiento.
Artículo 64
(Reconocimiento de sentencias extranjeras)
1.- La sentencia extranjera es reconocida en Italia sin que sea necesario recurrir a otro
procedimiento cuando:
c) las partes se han constituido en juicio según la ley del lugar donde se ha desarrollado
el proceso o si la contumacia ha sido declarada conforme a esta ley;
d) la sentencia tiene fuerza de cosa juzgada según la ley del lugar donde ha sido
pronunciada;
f) no esté pendiente, ante un juez italiano, un juicio iniciado antes del proceso extranjero
entre las mismas partes y por el mismo objeto;
Artículo 65
(Reconocimiento de las decisiones extranjeras relativas a la capacidad, a las
relaciones familiares y a los derechos de la personalidad)
1.- Tienen efecto en Italia las decisiones extranjeras relativas a la capacidad de las
personas, así como a la existencia de las relaciones familiares o de los derechos de la
personalidad, cuando éstas han sido pronunciadas por la autoridad de aquel Estado
cuya ley es indicada por las disposiciones de la presente ley o cuando produzcan
efectos en el ordenamiento jurídico de ese Estado, aunque sean pronunciadas por las
autoridades de un tercer Estado, siempre que no sean contrarios al orden público y
que se hayan respetado los derechos esenciales a la defensa.
Artículo 66
(Reconocimiento de las decisiones extranjeras de jurisdicción voluntaria)
1.- Las decisiones extranjeras de jurisdicción voluntaria son reconocidas sin que sea
necesario recurrir a algún procedimiento, con tal que sean respetadas las condiciones
previstas por el artículo 65, en tanto que ellas sean aplicables, cuando han sido
pronunciadas por las autoridades del Estado, cuya ley está designada por las
disposiciones de la presente ley, o bien produzcan efectos en el ordenamiento de ese
Estado, aunque pronunciadas por la autoridad de un tercer Estado, o bien hayan sido
pronunciadas por una autoridad competente, con base en los criterios correspondientes
del ordenamiento jurídico italiano.
Artículo 67
(Ejecución de sentencias y decisiones extranjeras de jurisdicción voluntaria
y oposición al reconocimiento)
Artículo 68
(Ejecución de los actos públicos dictados en el extranjero)
1.- Las reglas del artículo 67 se aplican tanto a la eficacia como a la ejecución forzosa
en Italia de actos públicos dictados en un Estado extranjero y allí dotados de fuerza
ejecutoria.
Artículo 69
(Admisión de medios de prueba solicitados por el juez extranjero)
1.- Las sentencias y las medidas de los jueces extranjeros concernientes a la audición
de testigos, a las averiguaciones técnicas, a los juramentos, a los interrogatorios y
otros medios de prueba a ejecutar en la República se vuelven ejecutivos por decretos
de la Corte de Apelación del lugar en que se deben cumplir tales actos.
2.- Si la admisión de los medios de prueba es solicitada por parte interesada, la petición
debe dirigirse a la Corte por medio de una rogatoria a la cual se agrega la copia
autenticada de la sentencia, o de la decisión que ha ordenado los actos solicitados. Si
la admisión es solicitada por el mismo juez, la rogatoria debe ser tramitada por vía
diplomática.
3.- La Corte delibera en la Cámara del Consejo, y si autoriza la admisión, envía los actos
al juez competente.
5.- La admisión y el cumplimiento solicitados se rigen por la ley italiana. Sin embargo,
se respetan las formas expresamente solicitadas por la autoridad judicial extranjera, en
cuanto compatibles con los principios del ordenamiento jurídico italiano.
Artículo 70
(Ejecución solicitada por vía diplomática)
Artículo 71
(Notificación de los actos de las autoridades extranjeras)
2.- La notificación solicitada por vía diplomática se realiza por diligencia del Ministerio
Público, mediante el alguacil del tribunal por él requerido.
3.- La notificación se cumple según las modalidades previstas por la ley italiana. Sin
embargo, las modalidades requeridas por la autoridad extranjera serán observadas en
la medida en que ellas sean compatibles con los principios del ordenamiento jurídico
italiano. En todo caso, el acto puede ser entregado, por parte de quien procede a la
notificación, al destinatario que lo acepte voluntariamente.
Artículo 72
1.- La presente ley se aplica a todos los procesos iniciados después de la fecha de su
entrada en vigor, se reserva la aplicabilidad de las normas del derecho internacional
privado antes en vigor, a las situaciones consumadas antes de esta fecha.
2.- Los juicios pendientes los decide el juez italiano, si los hechos y las reglas que
determinan la jurisdicción sobrevienen en el curso del proceso.
Artículo 73
Artículo 74
1.- La presente ley entra en vigencia el 1° de septiembre de 1995; los artículos del 64 al
71 entran en vigencia el 1° de enero de 1997, ex artículo 10 del DL. 23-10-1996, N° 542.
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 109
LIBRO I:
Disposiciones generales relativas a las transacciones
PARTE I:
La Ley y su Aplicación.
CAPITULO I:
Los Principios fundamentales, generales y comunes relativos
a la aplicación de la Ley
Artículo 1
Esta Ley, inspirada en las normas del derecho musulmán, se aplica a todas las relaciones
jurídicas y materias con las cuales se relacionan la letra y el sentido de estas
disposiciones. En defecto de norma expresa, la solución se regirá según los principios
del derecho musulmán del cual emana esta ley. En defecto de estos principios, el juez
decidirá según la costumbre permitida por el derecho musulmán. En defecto de la
costumbre, el juez acudirá a las reglas de la equidad de conformidad con los principios
del derecho musulmán en general. La costumbre debe ser general y constante y no
debe ser contraria a las normas del orden público ni a las buenas costumbres.
Artículo 2
La Ley no puede ser derogada sino por una ley posterior que señale expresamente su
derogación o que contenga una disposición incompatible con la ley anterior, o porque
la nueva ley reglamente la materia precedentemente regida por la ley anterior.
Artículo 3
Artículo 4
El daño debe ser evitado. En caso de conflicto, evitar un mal es preferible a la obtención
de un beneficio.
110 Fabiola Romero
Artículo 5
Aquello que es prohibido lo ha de ser por sí mismo o para evitar que un pretexto no sea
opuesto a una necesidad. Las necesidades suprimen las prohibiciones sólo en la
medida de suplir esas necesidades.
Artículo 6
Artículo 7
Artículo 9
La certeza no es descartada por la duda. Aquello que sea probado por la certitud no
será descartado más que por otra certeza.
Artículo 10
Artículo 19
CAPÍTULO II
CONFLICTOS DE LEYES
SECCIÓN I.- CONFLICTOS DE LEYES EN EL TIEMPO
Artículo 23
Cuando una persona considerada como capaz según la antigua ley se incapacita
según la nueva ley, esta incapacidad no afectará los actos anteriormente cumplidos
por ella.
Artículo 24
Artículo 25
El estado y la capacidad de las personas estarán regidos por sus leyes nacionales. Sin
embargo, en una relación jurídica de orden pecuniario concluida en la República (del
Yemen) y antes que produzca sus efectos, no se tomará en cuenta la incapacidad de la
parte contratante extranjera incapaz según su ley nacional, pero capaz según la ley
yemenita, siempre que su incapacidad se deba a una causa que no pueda ser fácilmente
conocida por la otra parte contratante. El estatuto jurídico de las personas morales
extranjeras: sociedades, asociaciones u otras, está sometido a la ley del Estado sobre
el territorio del cual se encuentre la sede principal y efectiva de su administración. Sin
embargo, si esta persona ejerce su actividad principal en la República, la ley yemenita
será aplicada.
Artículo 26
Artículo 27
Artículo 28
Las sucesiones, testamentos y otras disposiciones por causa de muerte serán regidas
por la ley yemenita.
Artículo 29
Los efectos de los contratos se rigen por la ley del domicilio cuando la misma es
común a las partes contratantes, y en defecto de domicilio común, por la ley del lugar
donde el contrato ha sido celebrado. Todo esto, si las partes no han convenido o si
resulta de las circunstancias la intención de aplicar otra ley. Siempre, los contratos
relativos a los inmuebles serán sometidos a la ley de la situación del inmueble.
Artículo 31
La forma de los contratos será sometida a la ley del lugar donde ellos hayan sido
celebrados, o a la ley que resulte aplicable en cuanto al fondo, o a la ley del domicilio
común o de la nacionalidad común de las partes contratantes.
Artículo 32
Artículo 33
Artículo 34
Las disposiciones que preceden no impiden la aplicación de normas previstas por una
ley especial, por un acuerdo internacional o por una convención internacional vigente
en Yemen, estos últimos son aplicados en lugar de las disposiciones precedentes. Los
principios de Derecho Internacional Privado reconocidos en el plano internacional
La nueva regulación de Derecho Internacional Privado en ... 113
Artículo 35
Artículo 36
Gonzalo Parra-Aranguren
SUMARIO
1. La iniciativa de la reforma. 2-3. Sus razones. 4. El Proyecto de Edoardo Vitta. 5-6. La
Comisión Ministerial. 7-8. Las sentencias de la Corte Constitucional italiana. 9. La
presentación del Proyecto de Ley. 10-12. Su trámite constitucional. 13. La promulgación
de la ley de 1995. 14. El contenido de la ley. 15. La suspensión de la vigencia de su
Capítulo Cuarto. 16. La regulación de los problemas generales. 17. La introducción del
reenvío. 18-19. Las varias soluciones del artículo décimo tercero. 20. La letra (a) del
primer párrafo. 21. La letra (b) del primer párrafo. 22. La provisoriedad de la designación
de la ley aplicable. 23. La admisión del segundo o tercer reenvío. 24. La hipótesis no
regulada por el primer párrafo. 25-27. Sus posibles soluciones. 28-31. Situación similar
en la Convención de La Haya de 1996. 32-35. La solución del proyecto venezolano de
1963. 36-38. La letra (a) del segundo párrafo. 39-42. La letra (b) del segundo párrafo. 43-
45. La letra (c) del segundo párrafo. 46-47. El tercer párrafo. 48-49. El cuarto párrafo. 50-
59. La extensión de la esfera de vigencia de alguno tratados. 60. Las hipótesis no
resueltas por el artículo décimo tercero.
01. La vigencia en Italia de la Constitución republicana de 1948 trajo consigo en Italia
un intercambio de criterios acerca de la conveniencia de modificar el sistema de Derecho
internacional privado1. Sin embargo, suele admitirse en forma pacífica2 que los esfuerzos
(*)
Este trabajo se fundamenta en la exposición hecha el catorce de diciembre de 1996 en el Centro
di Studi Europei de la Universidad de Padua (Italia).
1
Andrea Giardina. «Les caractères généraux de la réforme», Revue Critique de Droit International
Privé, Tomo 85, 1996, p. 3.
2
Así fue reconocido expresamente por el Profesor Riccardo Monaco, Presidente de la Commission
ad hoc creada en 1985 («Per un nuovo diritto internazionale privato: i lavori della Commissione
ministeriale», Documento. Giustizia, Enero de 1990, nr. 2, p. 21).
116 Gonzalo Parra-Aranguren
recientes de mayor importancia encuentran su punto de partida en los comentarios del
Profesor Edoardo Vitta, cuando hizo énfasis en la importancia de la reforma y expuso
sus propias ideas en un Proyecto de Ley, con la correspondiente «Exposición de
Motivos», publicado bajo el título: Prospettive del diritto internazionale privato. Un
Simposio. 3
02. Estas primeras sugerencias fueron acogidas con cierta reserva4, pero el asunto fue
objeto de nueva consideración después de la introducción del divorcio en 1970 5 y en
1975 cuando se hicieron otras modificaciones sustanciales al derecho de la Familia6.
En efecto, después de concluida la Segunda Gran Guerra el legislador italiano se había
dedicado a resolver los problemas de orden interno, sin tomar en cuenta la creciente
mobilidad de las personas físicas y jurídicas, acompañada de un increíble desarrollo
de los medios de comunicación y de la intensificación de las más diversas clases de
relaciones económicas, financieras, industriales y sociales en la esfera internacional 7.
03. La revisión del sistema de derecho internacional privado era también indispensable
para adaptar la legislación interna a los desarrollos jurídicos más recientes. En efecto,
Italia había ratificado varias Convenciones aprobadas en el seno de la Conferencia de
La Haya de Derecho Internacional Privado después de su Séptima sesión celebrada en
1951 y se encontraba vinculada por las Convenciones preparadas en el seno de la
Comunidad Económica Europea. Dentro de ellas cabe recordar, en especial, tanto la
Convención de Bruselas de 1968 sobre Reconocimiento y Ejecución de Sentencias
Extranjeras en asuntos Civiles y Mercantiles, como dos Convenciones de La Haya de
1973, una referente a la ley aplicable y la segunda sobre el reconocimiento y ejecución
de las decisiones relativas a las Obligaciones Alimentarias. Asimismo Italia había
ratificado la Convención sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias
Arbitrales Extranjeras, suscrita en Nueva York el diez de junio de 1958, dentro del
3
Prospettive del diritto internazionale privato. Un Simposio, Milán, 1968. La publicación incluye
los comentarios recibidas de veinticinco profesores, italianos y extranjeros, a quienes había sido
distribuído con anterioridad solicitando observaciones críticas. Algunos años más tarde, Eduardo
Vitta reprodujo el Proyecto y las Conclusiones de su Exposición de Motivos, en el Apéndice de su
libro: Diritto Internazionale Privato, Tomo III, Turín, 1975, pp. 580-607.
4
Tito Ballarino. «Personnes, famille, regimes matrimoniaux et successions, dans la loi de reforme
du droit international privé italien», Revue Critique de Droit International Privé, Tomo 85, 1996,
nota 1, p. 23.
5
Fausto Pocar. «La loi italienne sur le divorce et le droit international privé», Revue de Droit
International Privé, , 1971, p. 172. Su artículo doce corrigió la conexión a la ley del marido y
sometió s sus disposiciones el divorcio de la mujer italiana casada con extranjero.
6
Tito Ballarino. «La réforme du droit italien de la famille et le droit international privé», Revue de
Droit International Privé, Tomo LXXVII, 1979, pp. 281-306.
7
Monaco, «Per un nuovo», art. cit., nr. 2, p. 20
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 117
marco de las Naciones Unidas. De esta manera, como destaca Andrea Giardina,
coexistían regulaciones diferentes para regular las mismas materias con la inevitable
divergencia de resultados.8
04. Sin embargo, no fue sino el trece de noviembre de 1982, cuando el Ministro de
Justicia encomendó al Profesor Edoardo Vitta la preparación de un proyecto de Ley de
Derecho Internacional Privado. La tarea fue cumplida con gran rapidez y sus
conclusiones fueron presentadas en un Memoriale e Progetto di Legge, que muy poco
tiempo después, durante los días primero y el dos de junio de 1984, fue objeto de
examen en Roma con ocasión del Simposium convocado por el Consiglio Nazionale
del Notariato; y en esa oportunidad se insistió en la conveniencia de incluir las normas
de Derecho procesal civil internacional en los trabajos de reforma, debido a su estrecha
conexión con los problemas de escogencia de la ley aplicable.9 El Profesor Edoardo
Vitta tomó en consideración los criterios expuestos, y algunos años después publicó
una version revisada de su Proyecto original bajo el título: Problemi di Reforma del
Diritto Internazionale Privato Italiano. 10
05. A pesar de los anteriores esfuerzos, la verdadera iniciativa oficial de modificar el
sistema italiano de Derecho internacional privado sólo se produjo el ocho de marzo de
1985, cuando el Ministro di Grazia e Giustizia, creó por Decreto una Comisión bajo la
Presidencia del muy eminente Profesor Riccardo Monaco.11 Según informa la Relazione
della Commissione Ministeriale, se le encomendó la tarea de «adecuar el sistema de
Derecho internacional privado a las nuevas regulaciones constitucionales y legales
de nuestro ordenamiento, y a la nueva realidad internacional, en particular la europea,
que había originado varias convenciones internacionales, con influencia sobre las
normas de Derecho internacional privado».12
8
Giardina, «Les caractères», art. cit., p. 6.
9
Monaco, «Per un nuovo», art. cit., nr. 3, p. 21.
10
Problemi di Reforma del Diritto Internazionale Privato Italiano, Milán, 1986.
11
La Comisión fue presidida por el Profesor Riccardo Monaco y estuvo compuesta por las siguientes
personas: Notario Matilde Atlante, Abogado Raoul Cagnani, Prof. Francesco Capotorti, Juez
Margherita Chiarini, Profesor Andrea Giardina, Notario Rafaelle Lenzi, Profesor Franco Mosconi,
Abogado Carlo Piccini, Profesor Fausto Pocar, Pres. Mario Salvezza, Pres. Federico Vitale, Profesor,
Edoardo Vitta (fallecido en enero de 1988). Por Decretos posteriores fueron incorporados otros
miembros: los Profesores Carlo Angelici, Giuseppe Franchi y Alessandro Migliazza (el 30 de mayo
de 1986); el Profesor Paolo Picone (6 de marzo de 1986), el Consejero Antonio Saggio (30 de mayo
de 1986), y el Abogado Maurizio Lupio (13 de junio de 1986) («Progetto di riforma del sistema di
diritto internazione privato. Relazione», Documento. Giustizia, Enero de 1990, nota a pié de
página, p. 260). Según destaca su Presidente, se trató de una Comisión en la cual partiparon
profesores universitarios, funcionarios del Ministerio de la Justicia y representantes del Consiglio
Nazionale Forense y del Consiglio Nazionale del Notariato («Per un nuovo», art. cit., nr. 8, p. 25).
12
«Progetto di riforma del sistema di diritto internazione privato. Relazione», Documento. Giustizia,
Enero de 1990, nota a pié de página, p. 260.
118 Gonzalo Parra-Aranguren
06. La expresa referencia a las convenciones internacionales encuentra su fundamento
en la ratificación italiana de varios tratados sobre diversas materias de derecho
internacional privado; y persigue el objetivo de asegurar el respeto más completo de
sus compromisos hacía imprescindible la adaptación del sistema nacional de derecho
internacional privado a los criterios y soluciones consagrados en dichos instrumentos
internacionales. 13
07. Los esfuerzos iniciados debieron intensificarse en virtud de dos sentencias dictadas
por la Corte Constitucional italiana. En efecto, la sentencia número 87 del veintisiete
de febrero de 1987, examinó el recurso interpuesto contra el artículo décimo octavo de
las Disposiciones Preliminares del Código Civil, «en la parte donde dispone que, en
ausencia de una ley nacional común a ambos cónyuges, se aplicará la ley de la
nacionalidad del marido al tiempo del matrimonio», para regular las relaciones
personales de los cónyuges.14 Ahora bien, en primer término, la Corte rechazó la tesis
que niega el posible control de la constitucionalidad de las normas de conflicto con
fundamento en su carácter «neutro» o «indiferente», por cuando sólo se limitan a
seleccionar la ley aplicable sin regular directamente la cuestión controvertida; y sostuvo
que, en el caso concreto, al efectuar la escogencia, el legislador había consagrado la
concepción clásica que consideraba al marido como jefe de la familia. En consecuencia,
la regulación objeto del recurso debía declararse inconstitucional porque infringía el
principio de la igualdad moral y jurídica de los cónyuges, establecido en el segundo
párrafo del artículo veintinueve de la Constitución; y también violaba, en términos
generales, el primer párrafo de su artículo treinta que consagraba la igualdad ante la
ley sin discriminación por razón de sexo.15 La Corte Constitucional reconoció el vacío
legislativo creado por su decisión, pero se abstuvo expresamente de llenarlo por
considerar que carecía de facultades para sustituirse al intérprete o al legislador en la
escogencia entre las diversas soluciones posibles.16
13
Giardina, «Les caractères», art. cit., p. 6.
14
Por tanto, no fue discutida la validez y la sentencia de la Corte Constitución no afectó la parte del
artículo décimo octavo de las Disposiciones Preliminares del Código Civil, que atribuía competencia
a la última ley nacional común, para regular las relaciones personales de los cónyuges.
15
La Corte Constitucional italiana no utilizó la excepción de orden público, como lo habían hecho
los tribunales de instancia, motivo por cual, en su criterio, era indiferente el contenido de la
legislación del marido; pero hizo expresa referencia tanto a la ley nr. 15 del diecinueve de mayo de
1975, que había abandonado la concepción tradicional de la preeminencia del marido en la
organización familiar, como a la derogación de otras normas que se fundamentaban en la misma
concepción, en virtud de sus sentencias Número 87 de 1975 y Número 30 de 1983, que declararon
inconstitucional los artículos décimo, en su tercer párrafo, y el artículo primero de la ley relativa a
la nacionalidad, nr. 555 de trece de junio de 1912.
16
Andrea Giardina. «The Italian Constitutional Court and the Conflict of Laws», Conflicts of
harmonization. Mélanges en l’honneur d’A.E. von Overbeck a l’occasion de son 65ème anniversaire,
Fribourg, 1990, p. 504.
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 119
08. La segunda decisión de la Corte Constitucional italiana fue la sentencia Número
477 del veinticinco de noviembre de 1987 que examinó la legalidad del artículo veinte
de las Disposiciones Preliminares del Código Civil; y, luego de hacer referencia a su
decisión número 71 del veintiséis de febrero de 1987 advirtió que en dicho artículo se
consagraban tres reglas distintas. Acto continuo sostuvo que la tercera de ellas,
donde «prescribe que ley de la nacionalidad del padre debe prevaler cuando ambos
padres son conocidos, y no tengan una nacionalidad común», consagra un privilegio
en favor de la ley de la nacionalidad del padre en detrimento de la ley de la nacionalidad
de la madre, que se fundamenta en razones ligadas a la diferencia de sexo.17 En
consecuencia, declaró su inconstitucionalidad por contravenir el primer párrafo del
artículo tercero de la Constitución, y el segundo párrafo del artículo veintinueve cuando
los padres están casados; y en estos términos afirmó resuelta también la denunciada
infracción del primer párrafo del artículo treinta de la Constitución, que impone y
garantiza a los padres el derecho de educar a sus hijos. La Corte Constitucional
tampoco pretendió, en esta oportunidad, llenar la lacuna legis surgida en virtud de su
declaración de inconstitucionalidad; y, por tanto, se abstuvo de indicar las normas del
sistema vigente que debían aplicarse o de elaborar las normas de conflicto sustitutivas. 18
09. El veintiséis de octubre de 1989, la Comisión ad hoc presentó el resultado de sus
trabajos en un instrumento, que pretendió ser lo más sintético posible, con las
soluciones más equilibradas, habida cuenta de la tradición italiana y de la política de
apertura legislativa adoptada por el Gobierno;19 Proyecto de Ley (schema di articolato) 20
que fue objeto de cuidadoso examen el año siguiente en un Symposium, organizado
en Florencia en homenaje a Edoardo Vitta. 21
17
Por tanto mantuvieron su vigencia las otras dos reglas consagradas por el artículo veinte, a saber:
la competencia atribuida a la ley nacionalidad común de los padres, y a la ley de la nacionalidad del
padre conocido.
18
Giardina, «The Italian», art. cit., Conflicts of harmonization. Mélanges en l’honneur d’A.E. von
Overbeck a l’occasion de son 65ème anniversaire, Fribourg, 1990, pp. 504-505. Las diversas
posibilidades de solución son indicadas, entre los autores extranjeros, por Bertrand Ancel, en sus
comentarios a las dos mencionadas sentencias de la Corte Constitucional italiana: Revue de Droit
International Privé, Volumen LXXVI, 1987, pp. 569-577; y Revue de Droit International Privé,
1988, pp. 713-719.
19
Monaco, «Per un nuovo», art. cit., nr. 21, p. 29. El Presidente de la Comisión, Riccardo Monaco,
informó asimismo que se había utilizado un método comparativo, con señalamiento de la reciente
codificación en los siguientes Estados: a) Checoslovaquia, ley nr. 97 del cuatro diciembre de 1963
sobre el derecho internacional privado y procesal; b) Albania, ley nr. 3920 de veintiuno de noviembre
de 1964 sobre la condición jurídica de los extranjeros - goce de los derechos civiles- y la aplicación
del derecho extranjero; c) Polonia, ley del doce de noviembre de 1965 sobre derecho internacional
privado; d) Portugal, Decreto nr. 47344 de veinticinco de noviembre de 1966 y Código de
Procedimiento Civil de diecisiete de noviembre de 1964; e) España, Decreto Ley nr. 1836 de treinta
y uno de mayo de 1974 sobre el nuevo Título Preliminar del Código Civil; f) República Democrática
120 Gonzalo Parra-Aranguren
10. Al tiempo de presentación del Proyecto de Ley al Gobierno, todavía no se
encontraba vigente la Convención de Roma de 1980 sobre la Ley aplicable a las
Obligaciones Contractuales, a pesar de que había sido ratificado por Italia, en virtud
de ley de dieciocho de diciembre de 1984 22. Esta razón explica la inclusión, en el
Proyecto original, de algunas normas específicas para determinar la ley aplicable a los
contratos, y la ausencia de toda referencia a la Convención de Roma de 1980 23. Sin
embargo, la situación jurídica había cambiado el veintinueve de abril de 1993, cuando
se presentó al Senado el Proyecto de Ley, con su Exposición de Motivos 24.
Alemana, ley de cinco de diciembre de 1975 sobre el derecho aplicable a las relaciones internacionales
de derecho civil, de la familia, del trabajo y de los contratos económicos internacionales; g) Hungría,
Decreto Ley de treinta y uno de mayo de 1979 relativo al derecho internacional privado y al
derecho procesal civil internacional; h) Turquía, Ley de veintidós de mayo de 1982 sobre el derecho
internacional privado y el derecho procesal civil internacional; i) Yugoslavia, Ley de quince de julio
de 1982 sobre las soluciones de los conflictos de leyes con las disposiciones de otros Estados en
determinadas relaciones; j) República Federal de Alemania, Ley de veinticinco de julio de 1986 sobre
la nueva disciplina del derecho internacional privado; y k) Suiza, Ley federal de dieciocho de
noviembre de 1987 sobre el derecho internacional privado («Per il nuovo», art. cit., nr. 7, pp. 24-
25).
20
«Schema di articolato redatto dalla Commissione per la riforma del sistema italiano di diritto
internazionale privato, istitutita dal Ministero di grazia e giustizia», Rivista di Diritto Internazionale,
1990, pp. 741-790. Alessandro Migliazza destaca que «il termini inegalanti (schema di articolato)
è usato nel testo» («Nazionalismo e internazionalismo nel sistema italiano di diritto processuale
civile internazionale», Rivista di Diritto Processuale, Año LI (Segunda Serie), 1996, nr. 4, p. 681.
El Proyecto, precedido de la «Relazione», también se encuentra publicado en: Documento. Giustizia,
Enero de 1990, pp. 260-329.
21
Los Informes presentados en esa oportunidad y las Actas de las respectivas sesiones fueron
publicados cinco años más tarde, bajo el título: La riforma dil diritto internazionale privato e
prozezuale, Milán, 1994.
22
Su entrada en vigencia tuvo lugar el primero de abril de 1991 (Paul Lagarde. «Le nouveau droit
international privé des contrats après l’entrée en vigeur de la Convention de Rome du 19 juin
1980", Revue de Droit International Privé, Tomo 80, Año 1991, pp. 287-340).
23
Por otra parte, fue reconocido que una simple referencia a la Convención de Roma de 1980 no
resolvía todos los problemas, porque, de acuerdo con el párrafo segundo del artículo primero, sus
disposiciones no se aplicarán: «a) al estado civil y a la capacidad de las personas físicas, sin perjuicio
de lo dispuesto en el artículo once, b) a las obligaciones contractuales relativas a: los testamentos y
sucesiones; los regímenes matrimoniales; los derechos y deberes dimanantes de las relaciones de
familia, de parentesco, de matrimonio o de afinidad, incluidas las obligaciones alimenticias respecto
a hijos no matrimoniales; c) a las obligaciones derivadas de letras de cambio, cheques y pagarés, así
como de otros instrumentos negociables, en la medida en que las obligaciones surgidas de estos otros
instrumentos se deriven de su carácter negociable; d) a los compromisos, cláusulas compromisorias
y acuerdos de designación de fuero; f) a las cuestiones reguladas por el derecho de sociedades,
asociaciones y personas jurídicas, tales como la constitución, la capacidad jurídica, el funcionamiento
interno y la disolución de las sociedades, asociaciones y personas jurídicas, así como la responsabilidad
legal de los socios y de los órganos por las deudas de la sociedad, asociación o persona jurídica; f) a
la determinación de si un representante puede comprometer frente a terceros a la persona por cuya
cuenta pretende actuar o si un órgano de una sociedad, de una asociación o de una persona jurídica
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 121
11. Esta circunstancia explica la introducción en el Proyecto de un nuevo artículo,
distinguido con el número cincuenta y siete, que efectuó un rinvio ricetizzio a la
Convención de Roma de 1980, sin perjuicio de las otras convenciones internacionales
que puedan ser aplicables. 25 El Senado, durante este período de sesiones, también
derogó las reglas sobre arbitraje, porque el asunto estaba siendo considerado en un
proyecto de ley independiente, que finalmente se convirtió en la Ley nr. 25, de cinco de
enero de 1994, titulada: «Nuove disposizioni in materia di arbitrato e discipline
dell’arbitrato internazionale». 26
12. El Proyecto de Ley de Derecho internacional privado fue sometido de nuevo al
Congreso en 1994 y en esta oportunidad se concluyó muy rápidamente el proceso
legislativo, a pesar de las reformas hechas por la Cámara de Diputados.27 Dentro de
puede comprometer ante terceros a esta sociedad, asociación o persona jurídica; a la constitución de
trusts, a las relaciones que se creen entre los constituyentes, los trustees y los beneficiarios; h) a la
prueba y al procedimiento sin perjuicio del artículo catorce». Asimismo, conforme al tercer párrafo
del artículo primero, «las disposiciones del presente Convenio no se aplicarán a los contratos de
seguros que cubran riesgos situados en los territorios de los Estados miembros de la Comunidad
Económica Europea. Para determinar si un riesgo está situado en estos territorios, el juez aplicará
su ley interna»; pero el párrafo cuarto del mismo artículo primero agregó: «el apartado precedente
no se refiere a los contratos de reaseguro» (Diario Oficial de las Comunidades Europeas, Número L
266/1, nueve de septiembre de 1980). Así lo recuerda el Presidente de la Comisión Ministerial,
Riccardo Monaco («Per un nuovo», art. cit., nr. 11, p. 29).
24
Fausto Pocar. «Le droit des obligations dans le nouveau droit international privé italien», Revue
de Droit International Privé, Volumen LXXXV, 1996, pp. 44-45.
25
Por el contrario, en la República Federal de Alemania, el Legislador procedió a incorporar los
preceptos de la Convención de Roma de 1980 en la «Ley del veinticinco de julio de 1986 para la
nueva regulación del Derecho Internacional Privado», no obstante las críticas formuladas en la
«Stellungnahme des Max-Planck-Instituts für ausländisches und internationales Privatrechts»
(RABELZ, Zeitschrift für ausländisches und internationales Pivatrecht, Volumen 47, 1983, pp.
603-605, 667). Esta incorporación material explica el rechazo de la sugerencia del Gobierno
Federal en el sentido de suprimir el artículo treinta y seis de la nueva ley que prescribe: «En la
interpretación y aplicación de las disposiciones de este capítulo sobre obligaciones contractuales
deberá tomarse en consideración que se basan en el Convenio de Roma, de 19 de junio de 1980, sobre
ley aplicable a las obligaciones contractuales (BGBl. 1986 II S. 809), y las cuales deben ser interpretadas
y aplicadas de manera uniforme en todos los Estados Contratantes» (Jörg Pirrung. Internationales
Privat- und Verfahrensrecht nach dem Inkrafttreten der Neuregelung des Internationalen Privatrechts,
Bonn, 1987, p.184).
26
Giardina, «Les caractères», art. cit., p. 5.
27
El Proyecto de Ley fue discutido el cuatro de agosto de 1994 en la Segunda Comisión (Giustizia)
del Senado y con algunos cambios se presentó a consideración de la Cámara, con el Informe del
Senador Riz, Presidente de la Comisión, habiendo sido aprobado el veinte de septiembre de 1994. El
veintiséis de septiembre de 1994, la Cámara de Diputados transmitió el Proyecto a la Segunda
Comisión (Giustizia). Disuelto el Parlamento y efectuada la nueva elección (XII Legislatura), el
Proyecto fue discutido por la Segunda Comision el veintisiete de mayo de 1995, con la Relación de
su Presidente, Enrico Nam; y se aprobó el seis de abril de 1995, con algunas modificaciones
(Supplemento ordinario a la Gazzetta Ufficiale, Serie generale n. 128, tres de junio de 1995, p. 20).
122 Gonzalo Parra-Aranguren
ellas debe mencionarse, en particular, la extensión a los Estados No Contratantes de la
Convención de Bruselas de 1968 sobre Reconocimiento y Ejecución de Sentencias
Extranjeras en Materias Civiles y Mercantiles (segundo párrafo del artículo tercero); la
aceptación del reenvío en ciertas ocasiones (artículo décimo tercero); la aplicación de
la ley del lugar de constitución a las sociedades, asociaciones y fundaciones en
términos generales, pero se atribuyó competencia a la ley italiana cuando su centro de
administración o su objeto principal se encuentra en Italia (artículo veinticinco); las
normas referentes a la adopción (artículos treinta y ocho a cuarenta y uno); y las
reglas sobre la representación voluntaria (artículo sesenta).28
13. Los cambios anteriores fueron aprobados sin demora por el Senado.29 En
consecuencia, el dieciocho de mayo de 1995 se promulgó la ley número 218 bajo el
título: Riforma del sistema italiano di diritto internazionale privato, con vigencia a
partir del primero de setiembre de 1995 30; y muy poco tiempo después, durante los días
veinte y veintiuno de octubre del mismo año, las reformas introducidas por el Parlamente
fueron analizadas en Roma en el Tercer Colloquium, organizado por el Consiglio
Nazionale del Notariato.
14. La nueva ley italiana adopta «una prospettiva moderna di diritto internazionale», al
decir de la «Exposición de Motivos» presentada a la Cámara de Diputados por Enrique
Nam, en su carácter de Presidente de la Segunda Comisión (Giustizia)31. En efecto, no
sólo incluye las normas de conflicto, incluidas con anterioridad en los artículos diecisiete
a treinta y uno de las Disposiciones Preliminares del Código Civil 32, sino también las
28
«Camera dei Deputati N. 1286-A. Relazione della II Commissione Permanente (Giustizia),
Presentata alla Presidenza il 21 marzo 1995 (Relatore Enrico Nam)», XII Legislatura - Disegni di
Legge e Relazioni - Documenti, pp. 4-29.
29
El Proyecto de Ley fue asignado a la Segunda Comisión (Giustizia), habiendo sido examinado y
aprobado el diecisiete de mayo de 1995 (Supplemento ordinario a la Gazzetta Ufficiale, Serie
generale n. 128, tres de junio de 1995, p. 20).
30
De acuerdo con su artículo setenta y cuatro la ley entraría en vigencia noventa días después de su
publicación en la «Gazetta Uffiziale» y la publicación tuvo lugar el tres de junio de 1995 (Supplemento
ordinario a la Gazzetta Ufficiale, Serie generale n. 128, tres de junio de 1995, pp. 18. Sin embargo,
Fausto Pocar señala el dos de septiembre de 1995 («Le droit des obligations», art. cit., p. 43); y
Alessandro Migliazza el cinco de septiembre de 1995 («Nazionalismo», art. cit., nr. 4, p. 682)
31
«Camera dei Deputati N. 1286-A. Relazione della II Commissione Permanente (Giustizia),
Presentata alla Presidenza il 21 marzo 1995 (Relatore Enrico Nam)», XII Legislatura - Disegni di
Legge e Relazioni - Documenti, pp. 4-29.
32
Además existían algunas otras normas de derecho internacional privado dispersas en el propio
Código Civil (artículos 115 y 116 sobre matrimonio de italianos en el extranjero y de extranjeros
en Italia; y los artículos 2505 al 2509 relativos a las sociedades extranjeras y a las sociedades
constituidas en Italia con actividad en el extranjero o con intereses extranjeros preponderantes
(artículo 2510). Algunos preceptos aislados se encuentran en diversas leyes especiales, en particular,
los artículos cuatro a trece del Código de la Navegación («Progetto di reforma del sistema di diritto
internazionale privato. Relazione», Documenti. Giustizia, 1991, p. 260).
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 123
reglas de procedimiento civil internacional, en particular, las relativas a la jurisdicción
y al reconocimiento y ejecución de las sentencias extranjeras, que anteriormente se
encontraban en el Código de Procedimiento Civil 33.
15. Sin embargo, la entrada en vigencia del Capítulo Cuarto de la nueva Ley, relativo a
la eficacia extraterritorial de las sentencias extranjeras, ha sido pospuesta en varias
oportunidades, la última de ellas hasta el treinta y uno de diciembre de 1996 34; con la
advertencia adicional de que ha sido presentado un nuevo texto para reemplazar el
artículo sesenta y siete, que regula la eficacia extraterritorial (attuazione) de las
sentencias y decisiones extranjeras dictadas en sede de jurisdicción graciosa. Por
tanto, es posible esperar nuevas prórrogas 35.
16. El Capítulo Tercero de la Nueva Ley soluciona los problemas del derecho aplicable
y sus primeros artículos tratan las siguientes cuestiones de carácter general: el reenvío
(artículo décimo tercero); la determinación del contenido de la ley extranjera aplicable
(artículo décimo cuarto); su interpretación y aplicación (artículo décimo quinto); la
excepción de orden público (artículo décimo sexto); y el funcionamiento de las normas
de aplicación necesaria, norme di applicazione necessaria (artículo décimo séptimo).
Los casos de ordenamientos con pluralidad legislativa en el derecho declarado
competente son resueltos por el artículo décimo octavo; y el artículo décimo noveno
regula las hipótesis de personas sin nacionalidad, con múltiple nacionalidad, o
calificadas como refugiados. Es de advertir que no se incluyó una norma concreta para
determinar la ley aplicable a las cuestiones preliminares, aun cuando el artículo sexto
atribuye al juez italiano jurisdicción para decidirlas, si fuere necesario para dictar
sentencia sobre la cuestión principal.
17. Dentro de las modificaciones introducidas por la nueva ley al sistema italiano de
Derecho internacional privado, quizá la más importante, con una especie de «carácter
33
Artículos dos, tres y cuatro, incluídos en la primera parte del Título Primero, Capítulo Primero; y
artículos 796 a 805, reunidos en el Título Séptimo del Libro Cuarto, bajo el rubro: «De la eficacia de
las sentencias extranjeras y de la ejecución de otros actos de autoridades extranjeras».
34
El primer diferimiento, hasta el primero de enero de 1996, se produjo con el Decreto-ley de
veintiocho de agosto de 1995, nr. 361, convertido en ley el veintisiete de octubre de 1955 (Ley nr.
437); el Decreto Ley del veintitrés de diciembre de 1955, nr. 547 prorrogó la entrada en vigencia
hasta el primero de junio de 1996; el tercer diferimiento, hasta el primero de octubre de 1996, fue
ordenado por el Decreto-Ley del veintiséis de abril de 1996; y el Decreto de ocho de agosto de 1966
extendió la prórroga hasta el primero de enero de 1997.
35
De esta manera se ha producido un resultado «a dir pocco grotteschi», en palabras de Alessandro
Migliazza, por cuanto la disciplina de la jurisdicción y del reconocimiento de las sentencias y otros
actos de autoridades extranjeras, a pesar de su íntima conexión, se encuentran inspiradas en dos
principios opuestos, uno internacionalista y el otro nacionalista, que pueden provocar graves
dificultades prácticas («Nazionalismo», art. cit., nr. 9, pp. 690-693).
124 Gonzalo Parra-Aranguren
revolucionario» 36, fue hecha por el artículo décimo tercero, cuando admite el reenvío
en ciertas ocasiones; y, al proceder de esta manera, el legislador abandonó el sistema
italiano tradicional que había sido conservado en el Proyecto original.
18. El artículo décimo tercero de la nueva ley dispone:
«1. Cuando en las disposiciones siguientes es declarada competente una ley
extranjera, se tiene en cuenta el reenvío efectuado por el derecho internacional
privado extranjero a la ley de otro Estado:
a) si el derecho de tal Estado acepta el reenvío;
b) si se trata de reenvío a la ley italiana.
«2. Sin embargo, la aplicación del primer párrafo se excluye:
a) en los casos en los cuales las disposiciones de la presente ley declaran
aplicable la ley extranjera con fundamento en la selección efectuada en tal
sentido por las partes interesadas;
b) respecto a las disposiciones concernientes a la forma de los actos;
c) en relación a las disposiciones del Capítulo XI del presente Título.
«3. En los casos de los artículos 33, 34 y 35, no se tiene cuenta del reenvío
sino cuando conduce a la aplicación de una ley que permite el establecimiento
de la filiación.
«4. En todos los casos en los cuales la presente ley declara aplicable una
convención internacional, se sigue siempre, en materia de reenvío, la solución
adoptada por la convención» 37.
36
Paolo Picone. «La Teoria Generale del Diritto Internazionale Privato nella Legge italiana di
Riforma dalla Materia», Rivista di Diritto Internazionale, Año LXIX, 1996, nr. 2, p. 292.
37
El texto italiano es del tenor siguiente: «Art. 13 (Rinvio). 1. Quando negli articoli sucessivi è
richiamata la legge straniera, si tiene conto del rinvio operato dal diritto internazionale privato
straniero alla legge di un altro Stato: a) se il diritto di tale Stato accetta il rinvio; b) se si tratta di
rinvio alla legge italiana. 2. L’applicazione del comma 1 è tuttavia esclusa: a) nei casi in cui le
disposizioni della presentge legge rendono applicabile la legge straniera sulla base della scelta effettuata
in tal senso dalle parti interessate; b) riguado alle disposizione concernenti la forma degli atti; c) in
relazione alle disposizioni del Capo XI del presente Titolo. 3. Nei casi di cui agli articoli 33, 34 e 35
si tiene conto del rinvio soltanto se esso conduce all’applicazione di una legge che consente lo
stabilimento della filiazione. 4. Quando la presente legge dichiara in ogni caso applicable una
convenzione internazionale si segue sempre, in materia di rinvio, la soluzione adottata dalla
convenzione».
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 125
permite el establecimiento de la filiación; y el cuarto párrafo se limita a prescribir la
aplicación de la solución, en favor o en contra, adoptada en las convenciones
internacionales vigentes en Italia.
20. De acuerdo con la letra (a) del primer párrafo del artículo décimo tercero, el reenvío
debe admitirse cuando es aceptado por el segundo derecho extranjero declarado
aplicable; y el fundamento de esta solución se encuentra en el deseo de lograr la
armonía internacional. Así ocurriría, por ejemplo, cuando a un juez italiano le corresponde
decidir sobre la capacidad de un inglés domiciliado en la República Argentina. El
artículo veinteitrés de la nueva ley declara aplicable al derecho inglés de la nacionalidad,
pero las normas de derecho internacional privado de Inglaterra remiten la solución del
asunto a la ley argentina del domicilio; reenvío que es aceptado por la ley argentina,
por cuanto sus normas de conflicto regulan la capacidad de las personas por la ley del
domicilio 38. En consecuencia, la aceptación del reenvío por el Juez italiano conduce,
en este caso, a la armonía internacional de soluciones, ya que la cuestión relativa a la
capacidad de la persona será resuelta de la misma manera (por la ley argentina del
domicilio), con independencia de si la controversia se plantea ante un tribunal argentino,
inglés o italiano.
21. La letra (b) del primer párrafo del artículo décimo tercero ordena aceptar el reenvío
cuando las normas de conflicto de la ley extranjera declarada aplicable por las reglas
de derecho internacional privado italiana, devuelven la solución del asunto a la ley de
Italia; solución que suele justificarse en razones prácticas y en consideraciones egoístas
o nacionalistas. Por tanto, si un Juez italiano debe decidir sobre la capacidad de una
persona de nacionalidad inglesa domiciliada en Italia, su norma de conflicto declara
aplicable el derecho inglés de la nacionalidad, pero las reglas de derecho internacional
privado de Inglaterra devuelven la solución del asunto a la ley italiana del domicilio.
En este caso, al aceptar el reenvío, el Juez italiano tendrá menos dificultades para
resolver la controversia, pues se presume que debe serle más fácil aplicar su propio
derecho que una legislación extranjera.
38
De acuerdo con el artículo sexto del Código Civil argentino, «la capacidad o incapacidad de las
personas domiciliadas en el territorio de la República, sean nacionales o extranjeras, será juzgada por
las leyes de este Código, aun cuando se trate de actos ejecutados o de bienes existentes en país
extranjero». El artículo séptimo completa la norma anterior en los siguientes términos: «La
capacidad o incapacidad de las personas domiciliadas fuera del territorio de la República, será juzgada
por las leyes de su respectivo domicilio, aun cuando se trate de actos ejecutados o de bienes
existentes en la República»; y el artículo 948 del mismo Código Civil dispone: «La validez o nulidad
de los actos jurídicos entre vivos o de las disposiciones de última voluntad, respecto a la capacidad
o incapacidad de los agentes, será juzgada por las leyes de su respectivo domicilio».
126 Gonzalo Parra-Aranguren
22. De esta manera resulta claro que, en los casos contemplados por el primer párrafo
del artículo décimo tercero, la designación de la ley extranjera hecha por la norma de
conflicto italiana es sólamente provisoria, no tiene carácter definitivo; y se encuentra
sujeta a la condición de que la ley extranjera declarada competente (lex causae) acepte
la competencia para resolver la competencia que le atribuye la norma de conflicto
italiana.
23. Ahora bien, la interpretación literal que se desprende de la lectura del primer párrafo
del artículo décimo tercero conduce a afirmar que el legislador italiano no admite un
tercero o ulterior reenvío; pero, esta inteligencia, sin duda alguna, contradice las
finalidades perseguidas por el legislador. En efecto, resulta difícil de sostener que un
reenvío de tercero o ulterior grado no debe admitirse, aun cuando la última legislación
extranjera acepte la competencia que le es atribuida, por cuanto en esa hipótesis se
produce el resultado querido por la letra (a), a saber, la armonía internacional de las
soluciones 39; y tampoco es razonable rechazar la admisión de un tercero o posterior
reenvío que regrese a la ley italiana porque en ese caso tienen la misma validez las
razones prácticas, egoístas o nacionalistas que fundamentan la solución consagrada
en la letra (b). Por tanto, parece inevitable concluir que el reenvío de tercero o ulterior
grado será admisible, de conformidad con el primer párrafo del artículo décimo tercero,
cuando la última ley extranjera se declara aplicable para resolver la controversia, o si,
en última instancia, se regresa a la ley italiana.
24. Aun cuando se ha sostenido lo contrario, la simple lectura de la letra (a) del primer
párrafo demuestra que el Legislador italiano se abstuvo de resolver, en forma expresa,
los casos en los cuales la norma de derecho internacional privado de la ley extranjera,
declarada aplicable por la regla de conflicto italiana, remite la solución del asunto a una
segunda legislación extranjera que no acepta el reenvío. Así ocurriría cuando un juez
italiano debe decidir sobre la capacidad de una persona inglesa domiciliada en
Venezuela, por cuanto el artículo veintitrés de la ley, declara aplicable al derecho inglés
de la nacionalidad, pero las reglas de conflicto de éste remiten la solución a la ley
venezolana del domicilio; pero la norma de derecho internacional privado venezolana,
en lugar de aceptar la competencia que se le atribuye, devuelve la solución del asunto
a la ley inglesa de la nacionalidad 40.
39
Comentarios similares caben respecto al artículo cuarto de la Convención de La Haya de 1989
sobre la ley aplicable a las sucesiones por causa de muerte y al artículo veintiuno de la «Convención
sobre la Jurisdición, la Ley Aplicable, el Reconocimiento y la Cooperación en relación a la
responsabilidad paterna y las Medidas para la Protección de los niños», aprobada por la Décima
Octava sesión de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado (Acta final, diecinueve
de octubre de 1996) (Véanse luego los números 28-31 de ese trabajo).
40
El artículo noveno del Código Civil venezolano prescribe: «Las leyes concernientes al estado y
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 127
25. El vacío existente en la nueva ley italiana tiene importancia práctica indiscutible; y
la solución del problema depende de las ideas que inspiraron al legislador cuando
utilizó la metodología tradicional para elaborar sus normas de derecho internacional
privado.
26. En efecto, es posible sostener que las normas de conflicto no pretenden atribuir
competencia definitiva a la ley extranjera declarada aplicable; y se limitan tan sólo a
efectuar un ofrecimiento, sometido a la condición de que la ley extranjera acepte la
competencia que se le asigna. Por tanto, si la ley extranjera designada no quiere
resolver el asunto, la norma de conflicto fracasa, y corresponde entonces a la lex fori
decidir la controversia en virtud de su ompetencia originaria para resolver las cuestiones
planteadas ante sus tribunales, con independencia de si están o no conectadas con
legislaciones extranjeras. En el ejemplo antes propuesto, esta solución impone al Juez
italiano aplicar su propia ley interna para resolver los problemas relativos a la capacidad
de una persona de nacionalidad inglesa domiciliada en Venezuela, sin tomar en cuenta
el mandato de su norma de conflicto porque la ley venezolana no acepta la competencia
que le es atribuida.
27. La segunda solución posible consistiría en aplicar la ley extranjera declarada
competente por la norma de conflicto, aun en contra de su voluntad de decidir la
controversia. En la hipótesis del ejemplo propuesto, el Juez italiano aplicaría el derecho
interno de Inglaterra para resolver la cuestión referente a la capacidad de una persona
de nacionalidad inglesa domiciliada en Venezuela, a pesar de que el derecho inglés no
desea decidir el problema y remite su solución a la ley venezolana; pero ésta tampoco
quiere resolverlo.
28. Una regulación incompleta, al menos en forma expresa, de todas las hipótesis
posibles de reenvío se encuentra aún en recientes codificaciones internacionales. A
título de ejemplo, cabe mencionar el artículo vigésimo primero de la «Convención
sobre la Jurisdicción, la Ley Aplicable, el Reconocimiento y la Cooperación en relación
a la responsabilidad paterna y las Medidas para la Protección de los Niños», aprobada
por la Décima Octava sesión de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional
Privado (Acta final, diecinueve de octubre de 1996).
capacidad de las personas obligan a los venezolanos, aunque residan o tengan su domicilio en país
extranjero»;, y el artículo veintiséis lee como sigue: «Las personas extranjeras gozan en Venezuela
de los mismos derechos civiles que las venezolanas, con las excepciones establecidas o que se
establezcan. Esto no impide la aplicación de las leyes extranjeras relativas al estado y capacidad de
las personas en los casos autorizados por el Derecho Internacional Privado». La doctrina y la
jurisprudencia venezolanas han sostenido, en forma pacífica, que el último párrafo del artículo
veintiséis del Código Civil declara aplicable la ley de la nacionalidad para regular las cuestiones
relativas al estado y la capacidad de los extranjeros en Venezuela.
128 Gonzalo Parra-Aranguren
29. En efecto, el artículo vigésimo primero, luego de prescribir que por «ley» se entiende
las normas jurídicas vigentes en un Estado, con excepción de sus reglas de conflicto,
en el segundo párrafo agrega: «Sin embargo, si la ley aplicable en virtud del artículo
décimo sexto fuera la de un Estado No Contratante y las normas de conflicto de dicho
Estado remitieran a la ley de otro Estado No Contratante que aplicaría su propia ley, la
ley aplicable será la de este último Estado. Si este segundo Estado No Contratante no
aplicaría su propia ley, la ley aplicable será la designada por el Artículo décimo sexto»
41
.
30. La simple lectura del artículo vigésimo primero de la Convención de La Haya sobre
la Jurisdicción, la Ley Aplicable, el Reconocimiento y la Cooperación en relación a la
responsabilidad paterna y las Medidas para la Protección de los Niños, concluída en
1996, demuestra que se abstiene de decidir, en forma expresa, el caso en el cual las
normas de conflicto del primer Estado No Contratante devuelven la solución de asunto
a la ley de un Estado Contratante. En consecuencia, es posible admitir el reenvío, si se
considera que, por tratarse de la ley de un Estado Contratante, sus reglas son las más
apropiadas para decidir las materias objeto de su regulación; pero también puede
sostenerse la aplicación de la ley interna del primer Estado No Contratante, porque es
la legislación seleccionada por la norma convencional.
41
Los documentos de trabajo números 80 y 82, presentados por Suiza y España, respectivamente,
propusieron agregar un nuevo artículo al Proyecto de Convención. Ambos coincidieron en el texto,
aprobado en definitiva como primer párrafo del artículo veintiuno; pero Suiza propuso como
segundo párrafo el texto siguiente: «Si la ley aplicable en virtud de los artículos 11 y 12 es la de un
Estado No Contratante y si las normas de conflicto de este Estado designan la ley de otro Estado,
la ley de ese otro Estado será aplicable». Por su parte, España se limitó a reproducir el artículo
cuarto de la Convención de La Haya de 1989 sobre la Ley aplicable a las sucesiones por causa de
muerte, en la forma siguiente: «Si la ley aplicable en virtud de los artículos 11 y 12 es la de un Estado
No Contratante y si las normas de conflicto de este Estado designan, para la protección del menor,
la ley de otro Estado no contratante que aplicaría su propia ley, la ley de este otro Estado es
aplicable». Las propuestas fueron consideradas, por primera vez, en la sesión matutina del ocho de
octubre de 1996; y durante el debate, el representante suizo advirtió que la sugerencia hecha por su
país permitía resolver el caso en el cual la ley de la residencia habitual del niño declara aplicable la
ley de la nacionalidad y la ley de la nacionalidad devuelve el asunto a la ley de la residencia habitual.
Sin embargo, la propuesta española fue aprobada, con la supresión de la frase «para la protección del
menor» (Acta de las Sesiones, Número 13, nrs. 53-77, pp. 12-14); y, en consecuencia, el Comité de
Redacción, en su Documento de Trabajo 124 E, sugirió el siguiente texto: «Si la ley aplicable en
virtud del artículo 12 es la de un Estado No contratante y las reglas de conflicto de ese Estado
designan la ley de otro Estado No contratante que aplicaría su propia ley, la ley de este otro Estado
es aplicable. Si la de este otro Estado No contratante no se reconoce aplicable, la ley aplicable es
aquella designada por el artículo 12». En los términos anteriores la Comisión aprobó el artículo en
segunda lectura, en virtud de no haberse logrado la mayoría necesaria para reabrir la discusión sobre
el asunto (Acta de las Sesiones, Número 24, diecisiete de octubre de 1996 nrs. 204-209, pp. 20-21);
y no sufrió cambio alguno cuando se examinó en Sesión Plenaria.
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 129
31. La admisión del reenvío de segundo grado por el artículo veintiuno de la mencionada
Convención de La Haya, concluida en 1996, se justifica porque produce la armonía
internacional de soluciones. Así lo destacó el Relator (Paul Lagarde), en horas de la
mañana del ocho de octubre de 1996, cuando sostuvo que la solución «respeta la idea
de un ‘espacio unificado’ creado entre la ley de la residencia habitual del menor y el
Estado designado por la regla de conflicto aplicable, que podría ser, por ejemplo, el
Estado de la nacionalidad»42. Ahora bien, desde esta perspectiva resulta incomprensible
el rechazo de un reenvío de tercero o ulterior grado, como parece desprenderse de la
redacción del artículo veintiuno, cuando su admisión trae consigo la uniformidad de
las soluciones en la esfera internacional 43.
32. La admisibilidad del reenvío cuando la segunda ley extranjera no quiera resolver la
controversia fue objeto de cuidadoso examen con motivo de la elaboración del
«Proyecto de Ley de Normas de Derecho Internacional Privado», preparado en
Venezuela en 1963 44; y en última instancia se adoptó la solución consagrada por su
artículo cuarto, que dispuso:
«Cuando el Derecho extranjero competente declare aplicable el Derecho de
un tercer Estado que, a su vez, se declare competente, deberá aplicarse el
Derecho interno de este tercer Estado».
42
Actas de Sesiones, Número 13, nr. 82, p. 12.
43
Comentarios similares caben respecto al artículo cuarto de la Convención de La Haya de 1989
sobre la Ley Aplicable a las Sucesiones por Causa de Muerte, que constituyó la fuente directa del
artículo veintiuno de la «Convención sobre la Jurisdicción, la Ley Aplicable, el Reconocimiento y
la Cooperación en relación a la responsabilidad paterna y las Medidas para la Protección de los
Niños». En efecto, según informa el Relator (Donovan W.M. Waters), «a pesar de la divergencia de
criterios entre los delegados, la solución prevaleció porque la mayoría reconoció que representaba
un intento de preservar la uniformidad de soluciones cuando ella ya existía. Si dos Estados No
contratantes han realizado entre ellos la armonía sobre la ley aplicable, por qué destruir esa unidad
a nombre de una Convención que precisamente busca esa finalidad» («Explanatory Report»,
Proceedings of the Sixteenth Session. 3 to 20 October 1988, Volumen I, Succession to Estates -
Applicable Law, La Haya, 1990, nr. 59, p. 552).
44
Gonzalo Parra-Aranguren. «El reenvío en el Derecho Internacional Privado venezolano», Revista
de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela, 1991, Número
79; reproducido en Curso General de Derecho Internacional Privado y Temas Conexos, Caracas,
1992, pp. 393-397.
130 Gonzalo Parra-Aranguren
«En los casos no previstos en los dos párrafos anteriores, deberá aplicarse el
Derecho interno del Estado que declare competente la norma venezolana de
conflicto» 45.
33. La «Exposición de Motivos» explicó al respecto:
«Se ha creído útil, en nombre de un principio de seguridad jurídica, establecer reglas
definidas en materia de reenvío, determinando, por lo tanto, si la norma de Derecho
Internacional Privado nacional remite exclusivamente al Derecho interno o material
extranjero o a la totalidad del Derecho extranjero con inclusión de las correspondientes
normas de Derecho Internacional Privado. Tales reglas se limitan a aceptar con carácter
general el reenvío simple y, en un caso especial, el reenvío ulterior. Acogen, como
puede verse, el reenvío, cuando propende a unificar la solución nacional con la solución
del Derecho extranjero, o cuando, como ocurre frecuentemente en el reenvío simple,
ambas son inevitablemente divergentes» 46.
34. Según se desprende de su comparación, las soluciones del Proyecto venezolano
de «Ley de Normas de Derecho Internacional Privado», aparecido hace más de treinta
años, coinciden con las consagradas por las letras (a) y (b) del primer párrafo del
artículo décimo tercero de la ley italiana de 1995. La diferencia entre ambos instrumentos
radice en que esta última no solucionó expresamente la hipótesis contemplada por el
tercer párrafo del artículo cuarto del Proyecto venezolano, cuando ordena aplicar «el
Derecho interno del Estado que declare competente la norma venezolana de conflicto».
35. La referencia al Proyecto venezolano de «Ley de Normas de Derecho Internacional
Privado» de 1963 no se explica por un simple análisis comparativo de simple carácter
histórico, carente de todo interés para algunas mentalidades pragmáticas; antes al
contrario, trata de informar sobre soluciones aceptadas en Venezuela hace más de tres
décadas que han adquirido renovada vigencia, porque hace algunos meses el Gobierno
decidió someterlo a consideración del Poder Legislativo, en respuesta a la solicitud
formal que le hicieron los Profesores de Derecho Internacional Privado de las diversas
Universidades venezolanas. Ahora bien, el artículo cuarto no ha sufrido cambio alguno
45
Exposición de Motivos y Proyecto de Ley de Normas de Derecho Internacional Privado, Caracas,
1963, p. 13. El Proyecto original fue distribuido dentro y fuera de Venezuela, con la esperanza de
recibir observaciones críticas. Los comentarios fueron bastante elogiosos, aun cuando sólo provinieron
del extranjeros pues los autores venezolanos guardaron inexplicable silencio. Una versión revisada
del Proyecto se publicó en 1965, pero el artículo cuarto no sufrió cambio alguno (Véase: Gonzalo
Parra-Aranguren, Monografías Selectas de Derecho Internacional Privado, Caracas, 1984, pp. 173-
194).
46
Exposición de Motivos y Proyecto de Ley de Normas de Derecho Internacional Privado, Caracas,
1963, p. 6.
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 131
a pesar de que, una vez presentado al Congreso, me correspondió redactar la mayoría
de algunas reformas, consideradas indispensables para adecuar el Proyecto de Ley a
los desarrollos jurídicos más trascendentes de los últimos treinta años.
36. El segundo párrafo del artículo décimo tercero de la ley italiana de 1965 excluye el
funcionamiento del reenvío; y, de acuerdo con su letra (a), el reenvío se encuentra
prohibido «en todos los casos en los cuales las disposiciones de la presente ley
declaran aplicable una ley extranjera con fundamento en la escogencia efectuada en
ese sentido por las partes interesadas». La solución no constituye ninguna novedad
desde el punto de vista del derecho comparado, y se limita a presumir que las partes,
cuando efectúan su escogencia, sólo toman en cuenta las normas internas de la
legislación seleccionada 47.
37. La prohibición de aceptar el reenvío, consagrada por el segundo párrafo del artículo
décimo tercero, debe respetarse en el caso de selección por los cónyuges de las ley
aplicable a sus relaciones patrimoniales, según lo permite el primer párrafo del artículo
treinta48; y en materia de obligaciones contractuales la solución se encuentra reiterada
por el artículo dieciocho de la Convención de Roma de 1980 sobre la Ley Aplicable a
las Obligaciones Contratuales, cuyo rinvio ricetizzio fue hecho por el artículo cincuenta
y siete de la nueva Ley 49.
38. Aun cuando la letra (a) del segundo párrafo del artículo décimo tercero se refiere
únicamente a la selección de la ley hecha «por las partes interesadas», resulta lógico
entender que un eventual reenvío tampoco debe ser aceptado en todos los casos en
los cuales la norma de conflicto italiana permite a una sola persona la selección de la
ley aplicable 50. Por tanto, la prohibición funciona igualmente cuando el de cujus ha
efectuado la escogencia de la ley en ejercicio de la facultad que le confiere el segundo
47
En el caso de que las partes hubieren seleccionado una ley, con inclusión de sus normas de
conflicto, el respeto la autonomía de la voluntad impondría respetar la escogencia; pero, sin duda
alguna, se trata de una hipótesis eminentemente teórica.
48
De acuerdo con el primer párrafo del artículo treinta, «las relaciones patrimoniales entre los
cónyuges son regidas por la ley aplicable a sus relaciones personales. Sin embargo, los cónyuges
pueden convenir por escrito que sus relaciones patrimoniales sean regidas por la ley del Estado del
cual uno de ellos al menos tenga la nacionalidad o en el cual al menos uno de ellos tenga su
residencia».
49
El artículo dieciocho de la Convención de Roma prescribe: «Cuando el presente Convenio prescriba
la aplicación de la ley de un país, se entenderá por tal las normas jurídicas en vigor en ese país, con
exclusión de las normas de Derecho internacional privado».
50
Paolo Picone. «I metodi di coordinamento tra Ordinamenti nel Progetto di Riforma del Diritto
Internazionale Privato Italiano», Rivista di Diritto Internazionale, Volumen LXXIII, Año 1990,
nr. 12, pp. 673-676.
132 Gonzalo Parra-Aranguren
párrafo del artículo cuarenta y seis 51; o si el donante somete la donación a la ley del
Estado donde tiene su residencia, según lo permite el segundo párrafo del artículo
cincuenta y seis 52. También debe respetarse cuando la víctima selecciona la legislación
aplicable para hacer efectiva la responsabilidad por hecho ilícito o por el hecho de los
productos, según lo permiten el primer párrafo del artículo sesenta y dos 53 y el artículo
sesenta y tres 54, respectivamente. Sin embargo, en estas dos últimas hipótesis la
admisión del reenvío se encuentra expresamente prohibida por la letra (c) del mismo
segundo párrafo del artículo décimo tercero.
39. De acuerdo con la letra (b) del segundo párrafo del artículo décimo tercero el
reenvío queda excluido «en relación con las disposiciones concernientes a la forma de
los actos»; y a este respecto es de advertir que la nueva ley italiana no sancionó una
regla general para determinar la legislación aplicable a las formalidades extrínsecas.
Por el contrario, consagró varios preceptos sobre validez formal que regulan,
separadamente, el matrimonio (artículo veintiocho); el reconocimiento de los hijos
(artículo treinta y cinco, párrafo tercero); el testamento (artículo cuarenta y ocho); la
donación (tercer párrafo del artículo cincuenta seis); y la representación voluntaria
(artículo sesenta, segundo párrafo).
40. Ahora bien, el reconocimiento de los hijos, las donaciones y la representación
voluntaria fueron reguladas de acuerdo con las soluciones clásicas; y su validez
formal quedó sometida, alternativamente, a la ley que rige la sustancia del acto o a la
lex loci actus. Por su parte, el principio in favour matrimonii recibió un «eufórico
accoglimento» en el artículo veintiocho; y, sin tomar en cuenta la posibilidad de crear
matrimonios con validez territorial limitada, somete su forma extrínseca a las soluciones
51
El segundo párrafo del artículo cuarenta y seis dispone: «Mediante declaración expresa en forma
testamentaria, la persona de cuya herencia se trata puede someter la totalidad de la sucesión a la ley
del Estado en el cual tiene su residencia. La escogencia carece de eficacia si, en el momento de su
fallecimiento, el declarante no se encuentra residenciado en ese Estado. En el caso de la sucesión de
un italiano, la escogencia no perjudica los derechos que la ley italiana atribuye a los herederos
legitimarios residentes en Italia en el momento de la muerte del difunto».
52
De acuerdo con el segundo párrafo del artículo cincuenta y seis, «el donante puede, por declaración
expresa incluida en la donación, someter la donación a la ley del Estado en el cual tiene su residencia».
53
El primer párrafo del artículo sesenta y dos prescribe: «La responsabilidad por hecho ilícito se rige
por la ley del Estado donde se ha producido la consecuencia. Sin embargo, la víctima puede escoger
la aplicación de la ley del Estado en el cual se ha verificado el hecho que le ha causado el daño»
(Véase luego el número 43 de este trabajo).
54
De acuerdo con el artículo sesenta y tres, «la responsabilidad por el daño causado por los productos
se rige, a escogencia de la víctima, por la ley del Estado donde se encuentra el domicilio o el
establecimiento del fabricante o por la ley del Estado donde el producto fue adquirido, a menos que
el fabricante no demuestre que el producto fue introducido en el mercado sin su consentimiento»
(Véase luego el número 43 de este trabajo).
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 133
anteriores y les agrega la ley nacional de uno de los cónyuges o la ley del lugar de la
residencia común de los cónyuges, en ambos casos con referencia al tiempo de la
celebración del matrimonio. El artículo cuarenta y ocho se limita a reproducir
sustancialmente las soluciones establecidas en la Convención de La Haya de 1961
sobre la ley aplicable a la forma de los testamentos, a pesar de que no haber sido
ratificada todavía por Italia.
41. Según puede advertirse, la nueva ley determina la ley aplicable a las formalidades
extrínsecas mediante normas con varios factores de conexión, que funcionan de manera
alternativa; y, por tanto, en la mayoría de los casos conducen a afirmar la validez formal
del acto. En consecuencia, es posible que la exclusión del reenvío haya sido inspirada
en la estructura misma de las normas alternativas; pero su admisión, sin duda alguna,
resultaría conforme con las finalidades perseguidas por el legislador cuando sea in
favor validitatis, a pesar de lo dispuesto por la letra (b) del segundo párrafo del
artículo décimo tercero 55.
42. Por otra parte, la letra (b) del segundo párrafo del artículo décimo tercero no debería
impedir la admisión del reenvío en la etapa previa para determinar la ley aplicable a la
sustancia del acto, que también regula su validez formal, por ejemplo, en casos de
donaciones (tercer párrafo del artículo cincuenta y seis) o de representación voluntaria
(artículo sesenta, segundo párrafo).
43. La letra (c) del segundo párrafo del artículo décimo tercero sanciona una prohibición
general del reenvío en todas las materias incluidas en el Capítulo Undécimo de la
Tercera Sección de la Ley, titulado: «Obligaciones No Contractuales»; en el cual se
encuentran las normas que determinan la ley aplicable para regular: a) la letra de
cambio, el pagaré a la orden y el cheque (artículo cincuenta y nueve); b) la representación
voluntaria (artículo sesenta); c) las obligaciones legales (artículo sesenta y uno); d) la
responsabilidad por hecho ilícito (artículo sesenta y dos); y e) la responsabilidad
derivada del daño causado por los productos (artículo sesenta y tres).
44. En materia de responsabilidad por hecho ilícito y de responsabilidad derivada por
el daño causado por los productos, la admisión del reenvío queda excluida por mandato
de la letra (a) del párrafo segundo del artículo tercero, cuando la víctima efectúa la
escogencia de la ley aplicable, en los términos establecidos por los artículos sesenta
y dos y sesenta y tres, respectivamente 56. Sin embargo, la prohibición de aceptar el
55
Tito Ballarino. Diritto Internazionale Privato, 2a. edición, Padua, 1996, p. 253; Picone, «La
Teoria», art. cit., nr. 2, p. 292.
56
Véase antes el número 38 de este trabajo.
134 Gonzalo Parra-Aranguren
reenvío es extendida por la letra (c) del segundo párrafo del mismo artículo a las otras
hipótesis de determinación de la ley aplicable en esas materias.
45. Por otra parte, no obstante lo dispuesto por la letra (c) del tercer párrafo del artículo
décimo tercero, la prohibición del reenvío fracasa en materia de letras de cambio,
pagarés a la orden y cheque, porque esas materias se encuentran regidas por las
Convenciones de Ginebra de 1930 y de 1931, según lo prescribe el artículo cincuenta
y nueva. Ahora bien, en materia de capacidad para obligarse por letra de cambio,
pagaré a la orden y cheque dichas convenciones aceptan tanto el reenvío de primero
como el de segundo grado; y sus disposiciones tienen aplicación preferente por
mandato del cuarto párrafo del artículo décimo tercero que debe leerse en concordancia
con el artículo segundo de la nueva Ley 57.
46. De conformidad con los principios establecidos en la Constitución italiana y con
las modificaciones realizadas por el Legislador en el derecho de familia, el tercer párrafo
del artículo décimo tercero expresamente dispone que «en los casos de los artículos
33, 34 y 35, no se toma en cuenta el reenvío, a menos que su funcionamiento conduzca
a la aplicación de una ley que permita el establecimiento de la filiación». Por tanto, el
reenvío sólo se acepta in favor filiationis, es decir, cuando se obtiene un resultado
concreto, expresamente querido por el Legislador; y, en consecuencia, cuando el
status de los hijos se encuentra en juego el reenvío se admitirá siempre que conduzca
al establecimiento de la filiación (artículo treinta y tres); al establecimiento de la
legitimación de los hijos por matrimonio subsiguiente (artículo treinta y cuatro); o al
reconocimiento de los hijos nacidos fuera de matrimonio (artículo treinta y cinco).
47. Aun cuando nada se dispone expresamente, en vista de las finalidades perseguidas
por legislador, parece poco discutible que un tercero o un ulterior reenvío también
deben ser aceptados, cuando su admisión conduzca a la aplicación de una ley que
permite el establecimiento de la filiación.
48. El cuarto párrafo del artículo décimo tercero se limita a prescribir que «cuando la
presente ley declara aplicable una convención internacional, se sigue, en materia de
reenvío, la solución adoptada por la convención». Por tanto, es una norma neutra, que
no adopta posición definida frente al reenvío, y se limita a ordenar su aceptación o
rechazo, según lo dispongan las convenciones internacionales vigentes en Italia. En
consecuencia, se trata de un precepto que no agrega nada al sistema italiano de
derecho internacional privado, porque la aplicación preferente de los tratados se
encuentra dispuesta, en forma expresa, por el primer párrafo del artículo segundo 58.
57
Véase luego el número 49 de este trabajo.
58
El primer párrafo del artículo segundo dispone: «Las disposiciones de la presente ley no perjudican
la aplicación de las convenciones internacionales vigentes en Italia».
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 135
49. Por consiguiente, a pesar de la expresa prohibición consagrada por la letra (c) del
segundo párrafo del artículo décimo tercero, el reenvío deberá aceptarse en materia de
capacidad para obligarse por letra de cambio, pagaré a la orden o cheque, en los
términos previstos por las Convenciones de Ginebra de 1930 y 1931, ratificadas y
vigentes en Italia 59.
50. El Legislador italiano no se limitó a disponer la aplicación preferente de las
convenciones internacionales vigentes en Italia; también hizo un rinvio ricetizzio de
algunas de ellas, que se caracteriza por ampliar su esfera de vigencia y de ordenar su
aplicación «en todos los casos» (in ogni casi).
51. Algunas de las convenciones internacionales objeto del rinvio ricetizzio, se declaran
universales y no hacen distingo según que la ley aplicable sea la de un Estado
Contratante o la de un Estado No contratante. En efecto, tienen naturaleza erga omnes
la Convención de La Haya de dos de octubre de 1973 sobre la ley aplicable a las
obligaciones alimentarias y la Convención de Roma de diecinueve de junio de 1980
sobre la ley aplicable a las Obligaciones Contractuales. Por tanto, el mandato de su
aplicación, «en todos los casos», a las obligaciones alimentarias en la familia y a las
obligaciones contractuales, ordenada por los artículos cuarenta y cinco y cincuenta y
siete, respectivamente, produce como consecuencia su extensión a materias excluidas
por dichas convenciones de su ámbito de vigencia. De esta manera, en lugar de
elaborar normas de conflicto propias para regular esas cuestiones, el legislador italiano
prefirió someterlas a las reglas convencionales, a pesar de haber sido expresamente
excluidas de su esfera de aplicación. Sin embargo, la extensión dipuesta sólo funciona
cuando los asuntos pueden incluirse dentro de la categoría general de la respectiva
norma de conflicto italiana, a saber, las obligaciones alimentarias o las obligaciones
contractuales, según las entiende la lex fori 60.
59
La «Convención destinada a regular algunos Conflictos de Leyes en materia de Letras de Cambio
y Pagarés a la Orden» de siete de junio de 1930, dispuso en el primer párrafo de su artículo segundo:
«La capacidad de una persona para obligarse por letra de cambio y pagaré a la orden se determina por
su ley nacional. Si esta ley nacional declara competente a la ley de otro país, debe aplicarse esta
última ley»; y la «Convención destinada a regular ciertos conflictos en materia de cheques», de diez
y nueve de marzo de 1931, en el primer párrafo de su artículo segundo dispuso: «La capacidad de una
persona para obligarse por cheque, se determina por su ley nacional. Si la ley nacional declarase
competente la ley de otro país, debe aplicarse esta última ley».
60
Giardina, «Les caractères», art. cit., pp. 8-9; Pocar, «Le droit des obligations», art. cit., pp. 45-
46. La metodología utilizada en Suiza fue diferente, según explica Andreas Bucher: «En lugar de
elaborar una regla de conflicto específica para ciertas cuestiones vecinas de las regidas por una
Convención aplicable «erga omnes», pero no cubiertas por ésta, el legislador prefirió declarar
simplemente que la Convención se aplica por analogía (Andreas Bucher. Droit international privé
suisse, Tomo I/2, Partie générale. Droit applicable, Basilea - Frankfurt am Main, 1995, nr. 74, p.
136 Gonzalo Parra-Aranguren
52. En los casos en los cuales la nueva ley italiana dispuso la aplicación de las
Convenciones erga omnes a materias excluidas de su esfera de vigencia, surge la
interrogante acerca de si la extensión ordenada incluye también la solución
convencional en lo relativo al reenvío. Esta pregunta debe contestarse afirmativamente
si se quiere cumplir la voluntad del legislador. Por tanto, cuando proceda, será aplicable
sólo la ley interna de la residencia habitual del acreedor de alimentos, según lo ordena
el artículo de la Convención de La Haya de 1973 sobre la ley aplicable a las obligaciones
alimentarias, sin tomar en cuenta el eventual reenvío de sus normas de conflicto a otra
legislación; y la prohibición del reenvío, consagrada por el artículo quince de la
Convención de Roma de 1980 sobre la Ley aplicable a las Obligaciones Contractuales,
debe respetarse también cuando las normas convencionales se apliquen a materias
excluidas de su esfera de vigencia 61.
53. En otros casos, las convenciones internacionales, objeto del rinvio ricetizzio
hecho por el legislador italiano, consagran limitaciones ratione personae a su esfera
de vigencia. Así ocurre con: a) la Convención de Bruselas de veintisiete de septiembre
de 1968 sobre la competencia judicial y la ejecución de sentencias extranjeras en
materia civil y mercantil, que excluye el funcionamiento de sus criterios atributivos de
jurisdicción respecto a las personas no domiciliadas en un Estado contratante, en los
términos previstos por su artículo cuarto; b) la Convención de La Haya de cinco de
octubre de 1961 sobre la competencia de las autoridades y la ley aplicable en materia
de menores, que excluye a los menores cuya residencia habitual no se encuentra en un
Estado contratante (primer párrafo del artículo décimo tercero); c) la Convención de
Ginebra de siete de junio de 1930 sobre conflictos de leyes en materia de letra de
cambio y pagaré a la orden que, en su artículo décimo, excluye los compromisos
asumidos fuera del territorio de un Estado Contratante o los casos en los cuales la ley
aplicable es la de un Estado No contratante (artículo décimo); y d) la Convención de
Ginebra de diecinueve de marzo de 1931 sobre conflictos de leyes en materia de cheque,
que consagra la misma exclusión en su artículo noveno.
35). Este procedimiento fue adoptado por la Ley de Suiza: a) en el segundo párrafo del artículo
ochenta y tres, cuando dispuso que sus disposiciones se aplican por analogía al derecho de
mantenimiento de la madre y al reembolso de los gastos causados por el nacimiento, en la medida en
la cual no son regulados por la Convención de La Haya de dos de octubre de 1973 sobre la ley
aplicable a las obligaciones alimentarias; b) en el segundo párrafo del artículo ochenta y cinco, al
ordenar la aplicación por analogía de la Convención de La Haya de cinco de octubre de 1961 sobre
la competencia de las autoridades y de la ley aplicable en materia de protección de menores, a las
personas que son mayores o que son menores en el sentido del derecho suizo o a las personas que no
tienen su residencia habitual en un Estado contratante; y c) en el segundo párrafo del artículo
noventa y tres, cuando dispuso la aplicación por analogía a la forma de otras disposiciones por causa
de muerte, de la Convención de La Haya de cinco de octubre de 1961 sobre los conflictos de leyes
en materia de forma de las disposiciones testamentarias.
61
Pocar, «Le droit des obligations», art. cit., p. 49.
El reenvío en la Ley italiana de Derecho Internacional Privado 137
54. Ahora bien, la aplicación de dichas convenciones a las hipótesis excluidas de su
esfera de vigencia fue dispuesta por el segundo párrafo del artículo tercero, el segundo
párrafo del artículo cuarenta y dos y por el segundo párrafo del artículo cincuenta y
nueve, respectivamente. Por tanto, en virtud de esos mandatos las referidas
convenciones adquirieron en Italia validez universal, es decir, se convirtieron en
convenciones erga omnes 62.
55. El legislador italiano no se limitó a atribuir carácter erga omnes a las convenciones
antes mencionadas. También dispuso que se aplicaran «en todos los casos»: a) la
Convención de La Haya de 1961 sobre la competencia de las autoridades y la protección
de los menores (primer párrafo del artículo cuarenta y dos); b) la Convención de
Ginebra de 1930 sobre los conflictos de leyes en materia de letras de cambio y pagarés
a la orden (primer párrafo del artículo cincuenta y nueve); y c) la Convención de
Ginebra de 1931 sobre los conflictos de leyes en materia de cheque (primer párrafo del
artículo cincuenta y nueve) 63. Por tanto, en lugar de elaborar normas de conflicto
propias para regular materias excluidas por dichas convenciones, el legislador italiano
prefirió someterlas a las normas convencionales; pero la extensión dispuesta sólo
funciona cuando los asuntos en cuestión pueden incluirse dentro de la categoría
general de la respectiva norma de conflicto, a saber, la protección de los menores, la
letra de cambio, el pagaré a la orden y el cheque, según es entendida por la lex fori 64.
56. La atribución de una naturaleza universal (erga omnes) a las anteriores convenciones
y su extensión a los asuntos excluidos de su esfera de vigencia ratione materiae,
plantea la interrogante acerca de si la ampliación dispuesta por el legislador italiano
incluye también la solución convencional sobre el reenvío.
57. Ninguna dificultad a este respecto puede plantearse con la Convención de Bruselas
de 1968 sobre Competencia judicial y la ejecución de sentencias extranjeras en materias
civil y mercantil, porque no pretende resolver cuestiones de escogencia de la ley
aplicable; y, por tanto, el problema del reenvío carece de toda relevancia en el
funcionamiento de las normas convencionales.
62
La eficacia de la extensión de la Convención de La Haya de 1961 sobre protección de menores,
por voluntad unilateral del legislador italiano, resulta bastante problemática en relación a las
obligaciones de cooperación judicial asumidas convencionalmente por los Estados Contrantes. Así
lo destaca Andreas Bucher cuando comenta la aplicación por analogía de dicha Convención, ordenada
por el segundo párrafo del artículo ochenta y cinco de la Ley Suiza sobre Derecho Internacional
Privado («La LDPI et les Conventions internationales», Conflicts of harmonization. Mélanges en
l’honneur d’A.E. von Overbeck a l’occasion de son 65ème anniversaire, Fribourg, 1990, pp. 272-273).
63
El segundo párrafo del artículo tercero se abstuvo de prescribir la aplicación «en todos los casos»
de la Convención de Bruselas de veintisiete de septiembre de 1968 sobre la competencia judicial y
la ejecución de sentencias extranjeras en materia civil y mercantil.
64
A este respecto caben los mismos comentarios hechos en la nota 62 respecto a la Convención de
La Haya de 1961 sobre la competencia de las autoridades y la protección de los menores.
138 Gonzalo Parra-Aranguren
58. La extensión de vigencia de la Convención de La Haya de 1961 sobre la competencia
de las autoridades y la protección de los menores muy difícilmente podrá plantear
problemas de reenvío. En efecto, las soluciones convencionales persiguen la
coincidencia entre el ius y el forum (primer párrafo del artículo segundo; artículo
cuarto, primer párrafo); y, por tanto, en la generalidad de los casos se aplicará la lex
fori.
59. El eventual reenvío, simple o de segundo grado, hecho por las normas de conflicto
de la ley de nacionalidad, en principio competente para regir las cuestiones de
capacidad, es aceptado por la Convención de Ginebra de 1930 sobre conflictos de
Leyes en materia de Letras de Cambio y Pagarés a la Orden, y por la Convención de
Ginebra de 1931 sobre conflictos de Leyes en materia de Cheques 65. En consecuencia,
es posible la pregunta acerca de si la admisión convencional del reenvío también debe
extenderse a los casos en los cuales cuando dichas convenciones se apliquen fuera
de su ámbito de vigencia, en cumplimiento de lo dispuesto por el artículo cincuenta y
nueve. A nuestro entender la respuesta afirmativa parece ser la solución correcta, no
sólo por el rinvio rizetizzio hecho por el legislador italiano sino también porque ambas
Convenciones contemplan expresamente la posibilidad de su aplicación a los Estados
No Contratantes.
60. El artículo décimo tercero de la nueva ley italiana no trata de regular exhaustivamente
todas las posibilidades de aceptación o rechazo del reenvío; y se limita a consagrar las
soluciones que consideró más idóneas cuando el derecho aplicable es determinado en
forma abstracta por la norma de conflicto, a través de la localización del supuesto de
hecho en el espacio. En consecuencia, es imposible que suministre respuesta alguna
para resolver el problema, cuando el legislador ha utilizado una metodología distinta
para resolver los casos conectados con varias legislaciones simultáneamente vigentes.
Así lo hizo en el segundo párrafo del artículo veintinueve, que somete las relaciones
personales entre cónyuges de diferente nacionalidad, o de varias nacionalidades
comunes, a la ley del Estado donde la vida conyugal se localiza en forma preponderante.
En semejante hipótesis el Juez debe efectuar un examen cuidadoso, de todos los
hechos relevantes en el caso concreto, para establecer el centro de gravedad efectivo
del matrimonio y determinar la ley con la cual la vida conyugal se encuentra más
íntimamente conectada. Una vez cumplida esta tarea, resultaría un manifiesto desacato
a la voluntad del legislador, admitir la posibilidad de un reenvío a otra legislación, a
pesar de que la prohibición no se encuentre expresamente consagrada en el artículo
décimo tercero.
65
Véase antes el número 49 de este trabajo.
PROCESOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL Y CODIFICACIÓN INTERNACIONAL
DEL DERECHO CONCURSAL: EL REGLAMENTO COMUNITARIO SOBRE
PROCEDIMIENTOS DE INSOLVENCIA COMO EJEMPLO DE
UN NUEVO FUTURO*
SUMARIO
1. INTRODUCCIÓN
1. Todos los pueblos tendemos, en general, a poseer una mala memoria selectiva. En
el caso de Europa, esta fea enfermedad encuentra una “cierta justificación” en la
ancianidad de nuestra cultura, y en la visión un tanto ptolomeica del mundo y de la
ciencia de la que, como consecuencia de esta avanzada “edad”, adolecen algunos
europeos.
Ejemplo típico de esta amnesia parcial es el hecho de que los habitantes del Viejo
Continente seamos, a menudo, muy dados a olvidar que el proceso de codificación
internacional del Derecho internacional privado, tal como lo entendemos hoy en día,
no comienza en la Europa de finales del S. XIX1 , sino en la recién emancipada
Iberoamérica de comienzos de ese mismo Siglo. Concretamente, encuentra sus
antecedentes más remotos en el Congreso Anfictiónico reunido en Panamá, en 1826.
Una convocatoria realizada por el libertador Bolívar con unos muy concretos fines, y
de la que, sin embargo, surgió la propuesta, nunca llevada a cabo, de elaborar un
“Proyecto de Código de Derecho de Jentes americano, que no choque con las
costumbres europeas”2 .
Para el que suscribe estas líneas supone un gran honor haber sido invitado a participar
en el Libro Homenaje que el Tribunal Supremo de la Nación dedica a tan insigne
maestro. Precisamente, su conocida inquietud intelectual y su posición abierta hacia
1
A modo de ejemplo, y por todos, vid. R. CONDE y LUQUE, Derecho internacional privado,
Madrid, Fortanet, 1910, t. I, pp. 58 y 59; J.D. TRIAS y GIRÓ, Estudios de Derecho internacional
privado con aplicación especial al Derecho español, Barcelona, Soc. Gen. Publicaciones, 1921, p.
25 y ss.; A. MIAJA DE LA MUELA, Derecho internacional privado, Madrid, Atlas, 1954, t. I., p.
383 y ss.; J.P. NIBOYET, Précis élémentaire de Droit international privé, París, Sirey, 1928, p. 15;
E. BARTIN, Principes de Droit international privé selon la loi et la jurisprudence française, París,
Montchrestien, 1930, p. 80 y ss. y, más recientemente, J.C. FERNÁNDEZ ROZAS y S. SÁNCHEZ
LORENZO, Curso de Derecho internacional privado, Madrid, Cívitas, 2ª ed., 1993, p. 207. En
unos casos se obvia el proceso, sin más, y en otros se analiza como un fenómeno subsidiario de las
Conferencias de La Haya.
2
G. PARRA-ARANGUREN, “”La primera etapa de los tratados sobre Derecho internacional
privado en América”, en G. PARRA-ARANGUREN, Codificación del Derecho internacional pri-
vado en América, Caracas, UCV, 1998, Vol. II, p. 445 y ss.. Igualmente, vid. L. PEREZNIETO
CASTRO, Derecho internacional privado. Parte General, México, Oxford U.P., 7ª ed., 1998, p. 23.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 141
los nuevos desarrollos de nuestra disciplina, son los que han hecho que nuestra
contribución a esta obra colectiva se centre en el análisis de algunos de los profundos
cambios que los procesos de integración regional están generando en los objetivos,
en el desarrollo y en el entendimiento mismo de la codificación internacional del
Derecho internacional privado. En esta tarea, la armonización del régimen jurídico
de las situaciones concursales internacionales, como seguidamente veremos, nos sirve
de auténtico banco de pruebas...
3
Al respecto, vid., K. LIPSTEIN; “Early Treaties for the Recognition and Enforcement of Foreign
Bankruptcies”, en I.A. FLETCHER, Cross-Border Insolvency: Comparative Dimensions. The
Aberystwyth Insolvency Papers, Londres, UKNCCL, 1990, pp. 228-230.
4
Artículos 35-48.
5
Conviene recordar el mandato del artículo 48 en el sentido de que: “Las estipulaciones de este
Tratado en materia de quiebras se aplicarán a las sociedades anónimas, cualquiera que sea la
forma de liquidación que para dichas sociedades establezcan los Estados contratantes en el caso
de suspensión de pagos”.
142 Carlos Esplugues Mota
5. Esta opción, empero, no es plena. Se trata de un punto de partida que el propio texto
legal se encarga enseguida de matizar9 . En este sentido, se afirma que cuando el fallido
tenga más de dos casas comerciales independientes en distintos territorios, serán
“competentes para conocer del juicio de quiebra de cada una de ellas, los tribunales
de sus respectivos domicilios”10 . Ello supone, en definitiva, la admisión de la posibilidad
de que coexistan una “pluralidad de juicios de quiebra o concursos”11 , cuyo ámbito
de eficacia, aparentemente, debería venir concretada al territorio del país donde se
haya iniciado12 .
6
Que vincula a Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay. El Convenio fue ratificado por
Colombia, país que no participó en su elaboración. En 1933, las relaciones entre Argentina, Bolivia,
Perú y Colombia, se regulan por este Tratado.
7
Artículo 35.
8
Para una aproximación a la controversia en torno a la unidad-universalidad y pluralidad-territoria-
lidad del concurso, y a su fundamentación, vid. C. ESPLUGUES MOTA, La quiebra..., op. cit., p. 27
y ss. y la bibliografía allí mencionada.
9
Tal como ocurre –por otra parte– en otros muchos textos legales convencionales y estatales. Al
respecto, vid. C. ESPLUGUES MOTA, La quiebra..., op. cit., p. 163 y ss..
10
Artículo 36.
11
En terminología del artículo 41. Vid. al respecto, K. LIPSTEIN, art. cit. p. 229. Téngase en cuenta
que la admisión de la posibilidad de que existan diversos procedimientos concursales viene acompa-
ñada del reconocimiento, a los acreedores que solicitan la satisfacción de su crédito en un país en que
el deudor tenga bienes, de la posibilidad de solicitar la declaración en quiebra del mismo, tal como
prevé el artículo 39.I del Tratado. En ese caso, “los diversos juicios de quiebra se seguirán con
entera separación y se aplicarán respectivamente en cada uno de ellos las leyes del país en que
radiquen” (artículo 39.II). Al respecto vid. Q. ALFONSIN, Quiebras, la Doctrina de Montevideo
y los Tratados de 1889 y 1940, Montevideo, 1941; K. H. NADELMANN, «Professor Meili und das
Regime des Konkurses gemäss dem Südamerikanischen Kongress von Montevideo», Zbern JV,
1948, p. 175 y ss.
12
Y ello, como seguidamente veremos (vid. marginal nº. 6.A.1 infra), a pesar de las dudas que plantea
la redacción del artículo 37, que atribuye eficacia extraterritorial a las medidas de conservación que
puedan dictarse en el marco de una quiebra iniciada “en el caso del artículo anterior”, esto es, el
artículo que asume la existencia de una pluralidad de concursos.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 143
Los redactores del Tratado, además, parecen asumir que no es ésta una posibilidad
inusual o esporádica. Como veremos seguidamente, una lectura del texto convencional
trasluce una cierta asunción de la habitual existencia de más de un concurso respecto
del mismo deudor, iniciado en distintos países. De hecho, el Tratado incorpora algunos
mecanismos -bastante rudimentarios, por otra parte- de articulación entre los posibles
procedimientos concursales que puedan afectar a un mismo deudor13.
A) En primer lugar, el Tratado proclama que las medidas “preventivas” que puedan
dictarse en el marco de un procedimiento concursal contarán con eficacia
extraterritorial14 . En este sentido afirma que las mismas “se harán también efectivas
sobre los bienes que el fallido tenga en otros Estados, sin perjuicio del derecho que
los artículos siguientes concedan a los acreedores locales”15 . Este mandato plantea
varias cuestiones interesantes:
(1) Para comenzar, hemos de considerar que la posibilidad recogida en el artículo 37,
viene redactada de tal forma que parece referirse, exclusivamente, al supuesto en que
se han iniciado diversos procedimientos concursales. Concretamente el precepto afirma
“Declarada la quiebra en un país, en el caso del artículo anterior...”. Y el artículo
13
De esta suerte se precisa, en primer lugar, cómo en el supuesto de existir un sobrante “a favor del
fallido en un Estado”, éste será puesto a disposición de los acreedores “del otro, debiendo entender-
se con tal objeto los jueces respectivos” (Artículo 41). Un precepto que parece diseñarse para
supuestos en los que existen tan sólo dos procedimientos concursales. De ahí que se hable “del otro”.
Por otro lado, en segundo lugar, se señala que la rehabilitación del quebrado sólo se producirá cuando
haya alcanzado tal condición en todos los concursos que contra él se hayan podido iniciar (artículo
47).
14
Fijémonos cómo el artículo 37 parece referir a aquellos supuestos en que se han declarado distintas
quiebras en varios países. De ahí la mención que realiza a declarada “la quiebra en un país, en el caso
del artículo anterior”. Esto es, el artículo 36 referido a los supuestos en que el fallido tiene dos o más
casas comerciales independientes.
15
Artículo 37.
144 Carlos Esplugues Mota
Todo hace pensar, sin embargo, que estamos ante una redacción errónea. Que, o bien
el legislador quiere referirse al artículo 35 y no al artículo 36. O que, aún aceptando
que la remisión al artículo 36 es cierta, quiere abarcar, en realidad a ambos preceptos,
asumiendo que el concurso único es, por su propia naturaleza, universal, y que por
ello no necesita mención expresa alguna. En este último caso, empero, perduraría el
problema de aceptar que un procedimiento de insolvencia que coexiste con otros
declarados en distintos países pueda tener eficacia extraterritorial: algo, por otro lado,
que no es imposible16 .
(2) Por otro lado, este artículo 37 soslaya la incorporación de cualquier norma de
reconocimiento y ejecución de resoluciones extranjeras. Aparentemente, este silencio
debería conducir, como más adelante diremos, a la aplicación del Tratado de
Montevideo de Derecho Procesal Civil de 11 de Enero de 1889. Sin embargo esta
remisión lineal no es tan sencilla, al suscitar, directamente, dos cuestiones de difícil
resolución.
a.- Por un lado, el artículo 5 del Tratado de Derecho Procesal Civil, lejos de referir a
“resoluciones judiciales” lo hace expresamente a “sentencias y fallos arbitrales
16
De hecho, esta misma solución se mantiene, en algunas ocasiones, en Estados Unidos o en el Reino
Unido. Al respecto, vid. por todos, K. NADELMANN, “An International Bankruptcy Code: New
Thoughts on an Old Idea”, ICLQ, 1961, p. 70 y ss.; Ibid., “The Bankruptcy Reform Act and
Conflict of Laws: Trial-and-Error”, Harvard.Intl.L.J., 1988, p. 27 y ss.;D.G. BOSHKOFF, “American
Reports (a). The American Judicial System and Cross-Border Insolvencies”, en I.A. FLETCHER,
Cross-Border Insolvency..., op. cit., pp. 59-67; E.F. SCOLES y P. HAY, Conflict of Laws. St. Paul,
West, 1982, p. 910 y ss., con respecto a Estados Unidos. En relación con el Reino Unido, I.A.
FLETCHER, “The Law of England and Wales”, en I.A. FLETCHER, Cross-Border..., op. cit., p.
218 y ss.; R.V. WRIGTH, “Corporate Insolvency: An Analysis of English and Canadian Corporate
Salvage Reform Proposals”, ICLQ, 1985, p. 25 y ss.; P. PAJARDI, Il fallimento nel mondo.
Panorama dei sistemi esecutivi concorsuali nelle realtà nazionale, Padua, Cedam, 1988, p. 154 y
ss.. En el mismo sentido se manifiesta el Reglamento comunitario (al respecto vid. nº. 4.3.5.2.2.
infra).
17
En el artículo 43.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 145
b.- Por otra parte, y aún admitiendo que fuera posible aceptar una interpretación
amplia del concepto “sentencia”, nos restaría la espinosa cuestión de verificar el
carácter atribuible a las resoluciones de adopción de medidas cautelares: ¿producen
éstas –o no– efectos de cosa juzgada? A diferencia de lo que ocurre en otros textos
legales, en los que se habla de resolución firme o definitiva, el artículo 5 del Tratado
de Montevideo sobre Derecho Procesal Civil exige para que la “sentencia” sea
reconocida, que posea el “carácter de ejecutoriado o pasado en autoridad de cosa
juzgada en el Estado en que se ha expedido”... No se trata, pues, de una cuestión de
fácil solución.
B) Atendido todo lo anterior, el artículo 3819 del Tratado resulta -en segundo lugar-
doblemente interesante:
(1) Por un lado, parece que coadyuva a solucionar el problema que acabamos de
suscitar en el apartado anterior, al plantear la situación de que estas medidas preventivas
hayan sido cumplidas “a través de las respectivas cartas rogatorias”.
Lamentablemente, la referencia a las “cartas rogatorias” implica una referencia a un
mecanismo típico del auxilio judicial internacional, en nada asimilable al mandato –mucho
más poderoso en sus efectos– del artículo 37, en el sentido de que las medidas “se
harán también efectivas sobre los bienes que el fallido” tenga en otros países.
18
Negrita del autor.
19
Artículo 38: “Una vez cumplidas las medidas preventivas por medio de las respectivas cartas
rogatorias, el juez exhortado hará publicar por el término de sesenta días avisos en que dé a
conocer el hecho de la declaración de quiebra y las medidas preventivas que se han dictado”.
146 Carlos Esplugues Mota
(1) Así se señala que, incluso cuando exista un único procedimiento de quiebra, los
acreedores hipotecarios anteriores al inicio del procedimiento concursal, podrán ejercer
sus derechos ante los tribunales del país en que están radicados los bienes hipotecados
o pignorados22 . Todo apunta -fijémosnos- a que en este caso concreto no se está
diseñando una nueva norma de competencia judicial internacional, sino que se está
reconociendo el derecho de separación de los acreedores hipotecarios y pignoraticios
reconocido en muchos ordenamientos jurídicos.
(2) Igualmente, se precisa que los privilegios de los créditos localizados en el país de
apertura de la quiebra “y adquiridos antes de la declaración de ésta, se respetarán,
aun en el caso en que los bienes sobre los que recaiga el privilegio se transporten a
otro territorio y exista en él, contra el mismo fallido, un juicio de quiebra o formación
de concurso civil”23 . Lo anterior, se añade, “sólo tendrá efecto” cuando el traslado de
los bienes se haya producido “dentro del plazo de la retroacción de la quiebra”24 .
20
“... o porque los dueños de los créditos locales no hayan hecho uso del derecho que les concede
el artículo 39...”.
21
Artículo 42.
22
Artículo 43. Nótese lo dicho en la nota 32 infra en relación con la reforma que el Tratado de
Montevideo de 1940 opera en esta norma.
23
Artículo 44.I.
24
Artículo 44.II.
25
Artículo 45.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 147
síndico no entra, exactamente, dentro del ámbito del reconocimiento y ejecución de las
resoluciones judiciales extranjeras, siendo un ejemplo paradigmático de la denominada
dimensión probatoria de los documentos públicos extranjeros26 .
E) Por último, en relación con la adopción de medidas de carácter civil que puedan
tomarse en relación con el deudor quebrado, se especifica que en los supuestos de
existencia de dos o más concursos, éstas se adoptarán por los tribunales del país
donde “resida el fallido”27 .
Este silencio se colma, con carácter general, con la aplicación del Tratado de
Montevideo de Derecho Procesal Internacional, de 11 de Enero de 1889 que incorpora
un sistema para el reconocimiento y ejecución de las resoluciones extranjeras28 .
26
La resolución extranjera constituye, en última instancia, un documento público extranjero que
acredita el nombramiento del síndico del concurso. Al respecto, vid. C. ESPLUGUES MOTA,
“Recientes desarrollos en torno al reconocimiento en España de los concursos iniciados en el
extranjero”, en Libro Homenaje al Prof. F. Sánchez Calero, Madrid, 2000 (en prensa); C.
ESPLUGUES MOTA, La quiebra..., op. cit., pp. 315 y ss. y 327 y ss..
27
Artículo 46. Vid nota 32 en relación con las reformas introducidas en este artículo por el texto de
1940.
28
En concreto de sus artículos 5 a 12, incluidos dentro del Título Tercero rubricado “Del cumpli-
miento de los exhortos, sentencias y fallos arbitrales”.
29
El Convenio ha sido ratificado hasta el momento por Uruguay, Argentina y Paraguay, las relacio-
nes entre estos tres países se regulan por el texto de 1940 y no por el de 1889.
30
El Tratado dedica sus artículos 16 a 25 al concurso de acreedores, asumiendo en sus artículos 16 y
17 al domicilio como criterio de atribución de la competencia judicial internacional.
148 Carlos Esplugues Mota
9. En materia de quiebra, el texto de 1940 asume como punto de partida los principios
y soluciones del Tratado de 188931 , produciéndose, más que una ampliación del
tratamiento normativo de la quiebra, una depuración de ciertos puntos que no estaban
especialmente claros en el Tratado originario: algunos de ellos ya han sido
mencionados anteriormente32 . Al igual que en el Convenio originario de 1889, la
ausencia de normas específicas sobre reconocimiento de resoluciones concursales
extranjeras se colma a través de una referencia al Tratado de Montevideo de Derecho
Procesal Internacional, de 19 de Marzo de 194033 .
31
Al respecto vid., J.M. DOBSON, «Treaty... I. The Montevideo...», art. cit. p. 239. Tal como
señala el Preámbulo del Tratado, la reforma del texto de 1889 se realizaba “para que comprendan
los nuevos conceptos admitidos en esta materia”.
32
Interesante al respecto es, K. LIPSTEIN, art. cit. p. 229. Varios puntos son significativos en este
sentido. Así, entre otros, puede destacarse, en primer lugar, la concreción del principio de la ley de
iniciación del concurso como ley reguladora del mismo (artículos 45 y 53). En segundo lugar, la
especificación de que los bienes del deudor sitos en un Estado en el que no se haya declarado la quiebra
concurrirán, cuando “exista pluralidad de juicios de quiebra” a la formación “del activo de la
quiebra cuyo juez hubiere prevenido”. En tercer lugar, la aclaración del críptico mandato del
artículo 39 del texto originario. Ahora, el artículo 45 precisa con claridad que: “Los acreedores
locales podrán, dentro del término de sesenta días, contado a partir de la última publicación a que
se refiere el artículo anterior, promover en el respectivo Estado un nuevo juicio de quiebra contra
el fallido, o concursado civilmente, si no procediese la declaración de quiebra. En tal caso, los
diversos juicios de quiebra se seguirán con entera separación y serán aplicadas, respectivamente,
en cada uno de ellos, las leyes del Estado en donde el procedimiento se radica. Asimismo se
aplicarán las leyes correspondientes a cada juicio distinto y separado para todo lo concerniente
a la celebración de concordatos preventivos u otras instituciones análogas. ...”. En cuarto y quinto
lugar, destacan ciertas aclaraciones en relación con las preferencias de determinados créditos y con
el reconocimiento de las funciones de los síndicos de la quiebra, respectivamente. Por último, la
referencia a la “residencia” del fallido que incorpora el artículo 46 del texto de 1889, queda
convertida en el artículo 52 del Tratado de 1940 en “domicilio” del quebrado.
33
Título III –“Del cumplimiento de los exhortos, sentencias y fallos arbitrales”-, artículos 5 a 15.
34
El texto ha sido ratificado, en ocasiones con importantes reservas, por quince países latinoame-
ricanos: Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras,
Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. De los países que participaron en su
elaboración, Argentina, Colombia, México, Paraguay y Uruguay no se vincularon al mismo
35
Para una aproximación conjunta a ambos textos, vid. J.M. DOBSON, «Treaty Developments in
Latin America. II. Towards a Pan-American Insolvency Law», en I.A. FLETCHER, Cross-Border...,
op. cit. p. 249.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 149
Una vez más, sin embargo, y a pesar de esta rotunda afirmación de partida, se procede
a flexibilizar, seguidamente, este alineamiento con el principio de unidad y
universalidad del concurso, admitiendo la posibilidad de que se inicien diversos
procedimientos concursales en relación con un mismo deudor. En este sentido, el
Código Bustamante señala que si una persona posee “en más de un Estado contratante
varios establecimientos mercantiles enteramente separados económicamente, puede
haber tantos juicios de procedimientos preventivos y de quiebra como establecimientos
mercantiles”41 . De nuevo, pues, y como también ocurría en los textos de Montevideo,
se combina una opción de partida a favor de la unidad y universalidad del concurso,
con una posterior posición –absolutamente realista– a favor de la pluralidad de
concursos42 .
12. Junto a las reglas sobre competencia judicial internacional, el Código Bustamante
incorpora un conjunto limitado de preceptos referidos, fundamentalmente, a algunos
aspectos del procedimiento (A), a la eficacia extraterritorial del concurso declarado
(B) así como al convenio y a la rehabilitación del deudor declarado en quiebra o
concurso (C).
36
A diferencia, pues, de lo que ocurre con la reforma del Tratado de Montevideo de Derecho
comercial internacional, de 1889, se opta por un tratamiento conjunto de todas las situaciones
concursales. Nótese, igualmente, la existencia de los artículos 328 y 329, en los que parece incluirse
normas sobre competencia judicial interna.
37
Tal como gráficamente se rubrica el Capítulo I de este Título Noveno.
38
“Universalidad de la quiebra o concurso y sus efectos” se titula el Capítulo II.
39
Artículo 414. Nótese la excepción prevista en el artículo 420 infra.
40
Llama la atención, sin embargo, que el Código se refiera a todos los procedimientos concursales,
esto es, tanto a los que tienen una finalidad liquidatoria –quiebra y concurso– como a aquellos que
buscan superar una situación de iliquidez –suspensión de pagos y quita y espera– (artículo 414).
41
Artículo 415. Ello sólo se reputa de la quiebra, no de los concursos en los que no es posible el
«desdoblamiento económico de la personalidad» previsto en el artículo 415 (Vid. A. SÁNCHEZ DE
BUSTAMANTE Y SIRVÉN, Derecho internacional privado, La Habana, Cultural S.A., 2ª ed.,
1934, T. III, p. 295).
42
Manteniendo silencio, eso sí, respecto a su carácter territorial, en claro contraste con la opción
que el mencionado artículo 414 realiza a favor de la unidad y universalidad del concurso.
150 Carlos Esplugues Mota
(2) En segundo lugar, se resalta que las acciones reales, y los derechos de similar
naturaleza, continuarán sujetos, con independencia de la declaración de quiebra o
concurso “a la ley de la situación de las cosas a que afecten y a la competencia de los
jueces del lugar en que éstas se encuentren”44 .
(2) La figura del síndico de la quiebra/concurso nombrado “en uno de los Estados
contratantes con arreglo a las disposiciones de este Código” se verá reconocida –
“tendrá efecto extraterritorial en los demás”, se dice– sin necesidad de trámite alguno47 .
Esta posición está plenamente en línea con las soluciones mantenidas en la mayoría
de los ordenamientos jurídicos. Quizás, la principal cuestión suscitada por el precepto
43
Artículo 419.
44
Artículo 420.
45
Artículo 416.
46
Solución esta, admitida en múltiples sistemas nacionales. En este sentido, vid. C. ESPLUGUES
MOTA, La quiebra..., op. cit., p. 211 y ss., en relación con Bélgica y, p. 414 respecto de la propia
España.
47
Artículo 418.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 151
estriba en concretar qué signifique la expresión “en uno de los Estados contratantes”.
Dos opciones cabe asumir. Que se inicien diversos procedimientos concursales en
distintos países y que los respectivos síndicos vean reconocida su condición en el
resto de Estados. O, que este reconocimiento se refiera, exclusivamente, al síndico
del procedimiento único y universal: de ahí la referencia a “uno de los Estados
contratantes”. Ninguna de estas dos posiciones se presenta como concluyente48 ...
En el caso del síndico esta referencia no plantea mayores problemas, dado que –como
ya señalamos anteriormente– la mayoría de los ordenamientos jurídicos tienden a
reconocer su condición de forma cuasiautomática; sin necesidad de exequátur. Muchos
más problemas plantea esta expresión en la situación prevista por el artículo 417 que,
abordamos a continuación.
a.- En primer lugar, queda clara la remisión a las normas del Código sobre
reconocimiento y ejecución de resoluciones extranjeras: en concreto, al Título
Décimo49 . Recordemos, en este sentido, como el artículo 423.4 exige, entre otras, la
ejecutoriedad de la sentencia civil extranjera para que pueda reconocerse y,
posteriormente, ejecutarse.
b.- Esta claridad, sin embargo, contrasta con la oscuridad –una vez más– de la expresión
“en un Estado parte”. La admisión de la unidad y universalidad del concurso apoyaría
una interpretación del artículo 417 en el sentido de referir a aquella situación en la que
se ha iniciado un único concurso que, correlativamente, tiene la condición de universal.
A favor de ello estribaría, también, el hecho de que los concursos plurales tienden a
contar con una naturaleza puramente territorial; esto es, limitada a las fronteras del
país donde se inicia; con lo que, en principio, no debería contar con vocación de
aplicación extraterritorial. El silencio que mantiene el Código Bustamante en relación
con el carácter territorial de los diversos procedimientos iniciados contra el deudor50 ,
sin embargo, incide negativamente en todos estos planteamientos.
48
Tampoco encuentran apoyo en las opiniones de A. SÁNCHEZ DE BUSTAMANTE y SIRVÉN,
op. cit., p. 297.
49
Artículos 423 a 433, respecto de los que existe una reserva formulada por parte de Venezuela.
50
En claro contraste con la expresa opción a favor de la unidad y universalidad presente en el
artículo 414.
152 Carlos Esplugues Mota
c.- Por otro lado, la última frase del precepto “producirá desde que quede firme y para
las personas respecto de las cuales lo estuviere, los efectos de cosa juzgada” genera
ciertas reservas en cuanto a su exacto significado. La firmeza, lo hemos visto, se
presenta como un requisito necesario para el reconocimiento de la resolución concursal.
Sólo desde el momento en que ésta sea efectivamente reconocida, la resolución
concursal extranjera “producirá... efectos”. Ello parecería apoyar una interpretación
en el sentido de aceptar que, una vez reconocida, la resolución concursal será eficaz,
no desde el momento de la homologación a través del exequátur, sino desde el instante
en que alcanzó firmeza en el país de origen... De nuevo, empero, no contamos con
elementos doctrinales o fácticos suficientes para contrastar esta opinión, vertida
–además– por uno de esos europeos “relativamente amnésicos” –el que suscribe
estas líneas– a los que antes hacíamos referencia.
(1) Respecto del convenio que pueda concluirse entre el deudor y sus acreedores, el
artículo 421 afirma que “tendrá efectos extraterritoriales en los demás Estados
contratantes” con la única excepción del derecho de los acreedores por acción real
que no lo hubieran aceptado.
13. El breve análisis realizado de los dos textos de Montevideo y del Código
Bustamante pone de manifiesto cómo los mismos configuran un sistema avanzado
para su tiempo, en el que se diseñan normas de competencia judicial internacional
regulando aspectos diversos –e importantes– del procedimiento concursal y de su
eficacia extraterritorial.
En definitiva, se trata de un modelo que, con todas sus posibles críticas, contrasta
claramente con el absoluto vacío existente en Europa hasta este año 2000. No hay
que olvidar, en este sentido, cómo en el Viejo Continente el proceso codificador en
materia concursal se inició a finales del Siglo XIX, desarrollándose, fundamentalmente,
51
Artículo 422.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 153
52
Se trataba de un anteproyecto referido exclusivamente al reconocimiento de las quiebras declara-
das en el extranjero. Texto en Actes de la Conférence de la Haye chargée de réglementer diverses
matières de Droit international privé (25/6-12/7 1894), La Haya, Impr. Nationale, 1894, pp. 21-
22.
53
Vid. A. DE LAPRADELLE y J.P. NIBOYET, Répertoire de Droit International, París, Sirey, T.
VIII, p. 299; M. TRAVERS, «Le projet de Traité concernant la faillité (cinquième conference de
droit international privé, La Haye, octobre 1925», Rev.crit.dr.int.priv., 1926, p. 220 y ss..
54
Vid. Actes de la quatrième Conférence de la Haye pour le Droit international privé (16 mai - 7
juin 1904), La Haya, Van Langenhuysen Frères, 1904, p. 175.
55
El artículo 1 era muy claro en este sentido, al afirmar que la declaración de quiebra pronunciada en
uno de los Estados contratantes por la autoridad competente señalada en el artículo 2, será recono-
cida y producirá sus efectos en todos los otros Estados contratantes en la forma y en la medida
determinada por los artículos siguientes.
56
Partiendo de este dato, el artículo 2 diseñaba una quiebra única, sin distinguir entre comerciantes
y no comerciantes, articulada en torno al foro domiciliar. En este sentido, se consideraban com-
154 Carlos Esplugues Mota
Sin embargo, el proyecto de convenio elaborado no recibió apoyo por parte de ningún
Estado Parte, de ahí que la cuestión de la reglamentación de la quiebra internacional
fuese de nuevo incluida en el programa de la Quinta Sesión de la Conferencia de la
Haya de 1925, elaborándose en el seno de su Primera Comisión, un nuevo proyecto
de Convenio57 estructurado en la forma de Convenio modelo para tratados bilaterales58 .
petentes para declarar en quiebra a los comerciantes personas privadas, a los tribunales de la sede
principal de sus negocios y, en caso de no comerciantes, a los de su domicilio. Por su parte, respecto
de las personas jurídicas, se señalaba la competencia de los tribunales de su sede social, aunque en caso
de no coincidir ésta con la sede principal de sus negocios, y encontrarse la última en otro Estado, se
estaría a los tribunales de este último país. Vid. A DE LAPRADELLE y J.P. NIBOYET, op. cit. p.
299.
57
Para una aproximación general al texto vid., M.O. HUDSON, «The progressive Codification of
International Law», Am.J.Int’l.L., 1926, p. 658; M. STRAZNICKY, «Les Conférences de droit
international privé depuis la fin de la guerre mondiale», R. des C., 1933-II, p. 474; B. NOLDE, «La
Codification du Droit international privé», R. des C., 1936-I, p. 397; J. KOSTERS, «La Cinquième
Conférence de Droit international privé», Revue de Droit et de Legislation Comparée, 1926, p.
245 y ss..
58
Aunque el Rapport que acompaña al proyecto de convenio pone claramente de manifiesto que
puede conformarse como un tratado «colectivo», caso de que tres o más Estados acepten vincularse
al mismo. (Conférence de La Haye de Droit international privé. Actes de la cinquième session tenue
du 12 octobre au 7 novembre 1925, La Haye, Imp. Nationale, 1926, P. 87.2).
59
Aun cuando el propio Rapport reconozca que «las condiciones en las que se encuentran actual-
mente los Estados, la necesidad que tienen de salvaguardar ciertos derechos e intereses han hecho
que se hayan introducido numerosas derogaciones (a los principios de unidad y universalidad)»
(Rapport, op. cit. p. 87).
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 155
B) Igualmente -en segundo lugar- el fracaso de La Haya se vio un tanto oculto por la
elaboración en el marco de la Unión Escandinava y Nórdica de Derecho internacional
privado de un convenio sobre quiebra63 , que durante más de 60 años ha constituido
60
K.H. NADELMANN, «Bankruptcy Treaties», art. cit. p. 309, quien señala la directa incidencia,
tanto en la preparación del Tratado franco-italiano de 1930, como en el convenio sobre quiebra
concluido en 1933, entre los países escandinavos.
61
El Convenio franco-belga sobre la competencia judicial y sobre la autoridad y la ejecución de las
decisiones judiciales, de las sentencias arbitrales y de las actas auténticas, de 8 de Junio de 1899, que
abarca la materia concursal; el Convenio entre Bélgica y los Países Bajos, de 28 de Marzo de 1925,
relativo a la competencia territorial, la autoridad y la ejecución de las decisiones judiciales, senten-
cias arbitrales y actas auténticas y a la quiebra; la Convención franco-italiana sobre la ejecución de
sentencias en materia civil y comercial de 3 de Junio de 1930; el Convenio franco-monegasco sobre
la quiebra y la liquidación judicial (reglamentación judicial) de 13 de Septiembre de 1950; el Conve-
nio austro-belga sobre la quiebra, el convenio y la suspensión de pagos de 16 de Julio de 1969; el
Convenio austro-italiano en materia de quiebras y convenios de 12 de Julio de 1977; el Convenio
franco-austríaco sobre competencia judicial, y el reconocimiento y ejecución de decisiones en
materia de quiebra, firmado en Viena el 27 de Febrero de 1979 y el Convenio entre la República
Federal de Alemania y Austria en materia de quiebra y convenios de 25 de Mayo de 1979. Para un
análisis en profundidad de los mismos, vid. C. ESPLUGUES MOTA, La quiebra..., op. cit., p. 107
y ss..
62
Francia, Austria, Bélgica, Confederación Helvética e Italia y, en menor medida, Países Bajos y
República Federal de Alemania. Al respecto, vid. C. ESPLUGUES MOTA, La quiebra..., op. cit., p.
111 y ss..
63
De 7 de Noviembre de 1933. Son partes del mismo: Dinamarca, Islandia, Finlandia, Noruega y
Suecia. Nótese al respecto, P. PAJARDI, op. cit. p. 299.
156 Carlos Esplugues Mota
18. El análisis del proceso codificador del régimen jurídico de los procedimientos
concursales internacionales en Europa, pone de manifiesto cómo los desarrollos
producidos en el Viejo Continente en este sector son mucho más pobres que los
alcanzados en Iberoamérica. Diez años antes de concluirse el primero de los convenios
bilaterales mencionados –el acuerdo Franco-Belga de 1899– Iberoamérica contaba,
ya, con un sistema estructurado y con una clara voluntad de complitud que, a pesar de
sus limitaciones técnicas y del no excesivo volumen de ratificaciones alcanzado, creaba
una zona jurídicamente integrada en materia concursal. Algo que no se logró en Europa
hasta 1930, con la elaboración del Convenio de la Unión Escandinava y Nórdica de
Derecho internacional privado... Esta situación, sin embargo, ha cambiado radicalmente
en este último año, en unos términos –además– poco imaginables hace escasamente
una década.
64
Al respecto, vid. K. LIPSTEIN (art. cit. p. 231) quien señala como razón básica para su éxito las
similitudes existentes en los diversos textos nacionales en la materia.
65
Al respecto vid., K. LIPSTEIN (art. cit. p. 231). La opción, además, pone de manifiesto cómo el
Convenio asume indirectamente la posibilidad de que existan, en determinadas ocasiones, una
pluralidad de quiebras. Del artículo 13 se derivaría también, en opinión de V. BENTZEN y K.
HAMMERICH, en primer lugar, la competencia exclusiva de los tribunales del Estado en que radique
el domicilio o sede social del deudor para declarar la quiebra y conocer de cualquier cuestión relativa
a la misma. Como consecuencia de ello, una vez declarada la quiebra por estos tribunales, tal
declaración impedirá la iniciación de nuevas quiebras. Si la quiebra es declarada por un tribunal
distinto al antes mencionado, no se aplicará el convenio y tal declaración no impedirá la apertura
de nuevas quiebras con posterioridad en cualquier otro Estado parte (V. BENTZEN y K.
HAMMERICH, «La récente Union scandinave de Droit international privé», Rev.crit.dr.int.priv.,
1934, p. 870).
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 157
19. Desde su creación, en 1957, la actual Unión Europea ha dedicado una atención
especial a la materia concursal. La existencia en el ámbito europeo de una zona de
libre intercambio de bienes, capitales, personas y servicios conlleva, como directa
consecuencia, la más que previsible extensión de la actividad comercial de los sujetos
participantes en la misma a todos los Estados de la Unión, y la presencia de bienes de
aquellos en estos. En un marco integrado como éste, la persistencia de normas
concursales nacionales, diferentes en sus planteamientos y soluciones y, lo que es
más grave, la ausencia de un mecanismo efectivo que asegure, en determinadas
condiciones, plenos efectos a las quiebras declaradas en los otros países miembros,
introduce un factor de desigualdad muy importante, que puede acabar viciando -en la
práctica- la libre circulación de bienes, personas y servicios.
20. Los trabajos de la antigua Comunidad, hoy Unión Europea, en el ámbito de las
insolvencias se remontan a la década de los sesenta, concluyéndose diversos borradores
de Proyecto de Convenio CEE sobre quiebra, concordatos y procedimientos análogos
en 1970, 1980 y 1982, este último con una versión revisada de 198466 . Las expectativas
generadas por todos estos proyectos se vieron truncadas por razones diversas: como
consecuencia de la excesiva ambición de los respectivos textos, de su complejidad o,
sin más, por la negativa actitud de alguno de los países de la Comunidad67 .
66
El texto de la nueva versión se encuentra en J. THIEME, Vorschläge und Gutachten zum Entwurf
eines EG-Konkursübereinkommens, Tubinga, J.C.B. Mohr, 1988, p. 417 y ss. Para un análisis en
profundidad de la misma, vid. C. ESPLUGUES MOTA, La quiebra, op. cit., p. 133 y ss..
67
P. SCHLOSSER «Europäische Wege aus der Sackgasse des deutschen internationalen
Insolvenzrechts», RIW/AWD, 1983, p. 473 y ss..
158 Carlos Esplugues Mota
21. Toda esta situación cambia ahora, radicalmente, con la promulgación del
Reglamento (CE) nº 1346/2000, del Consejo, de 29 de Mayo de 2000, sobre
procedimientos de insolvencia71 . Un texto que, prácticamente, reproduce el tenor del
Convenio de 1995, pero que, al formularse en la forma de Reglamento, tiene eficacia
directa en los distintos ordenamientos jurídicos nacionales, sin necesidad de depender
–como ocurre en el caso de un Convenio– de las posibles ratificaciones de los diversos
Estados.
22. La razón última de la incorporación, por primera vez, de una normativa uniforme
en materia concursal en Europa, se encuentra en las importantes modificaciones
introducidas en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, hecho en Roma el
25 de Junio de 1957, por el Tratado de Amsterdam de 2 de Octubre de 1997, y en
vigor desde el 1° de Mayo de 1999. Unas modificaciones que abren una novedosa y
trascendente perspectiva para la armonización del Derecho privado y del Derecho
internacional privado la Unión72 , y que han permitido superar el impasse que ha
caracterizado durante cuatro décadas al proceso de codificación desarrollado en la
Comunidad en materia concursal.
68
En gran medida espoleados por la aprobación, en el seno del Consejo de Europa, del Convenio
europeo sobre ciertos aspectos internacionales de la quiebra (European Treaty Series nº. 13
(Estrasburgo, Consejo de Europa, Servicio de ediciones y documentación, Edición de Julio de 1990).
69
Texto e informe explicativo en M. VIRGÓS SORIANO y F. GARCIMARTÍN ALFÉREZ, Derecho
procesal civil europeo, Madrid, McGraw Hill, 1996, p. 421 y 440, respectivamente. Para un análisis
de su proceso de elaboración vid., C. ESPLUGUES MOTA, «La actividad desarrollada por las
Comunidades Europeas en el ámbito del Derecho Concursal”, Noticias CEE, 1993, vol. 102, p. 57
y ss..
70
En definitiva, durante mucho tiempo, la única normativa comunitaria en materia de quiebra fue
la Directiva 80/937, del Consejo de 20 de Octubre de 1980 sobre la protección de los trabajadores
en los casos de insolvencia del empresario (JOCE L 283 de 28 de Octubre de 1980, p. 23).
71
DOCE L 160, de 30 de Junio de 2000, p. 1.
72
Con carácter general, C. ESPLUGUES MOTA, “Nuevas perspectivas en el proceso de armoniza-
ción del Derecho privado y del Derecho internacional privado en Europa”, Revista de Derecho
Privado y Comunitario, Vol. 20, 1999, p. 482 y ss.; S. ÁLVAREZ GONZÁLEZ, “Pasado, presente
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 159
y futuro del Derecho internacional privado comunitario”, Dereito, 1996, p. 26 y ss. y J.L. IGLE-
SIAS BUHIGUES, “La cooperación judicial en materia civil (CJC) antes y después del Tratado de
Amsterdam”, RGD, 1998, p. 5853 y ss..
73
Desde un punto de vista estrictamente teórico, el ideal armonizador se ha considerado, por
algunos, reñido con la búsqueda de una unificación del Derecho privado de los distintos países
europeos. A pesar de Resoluciones, como la aprobada por el Parlamento Europeo el 26 de Mayo de
1989 (DOCE C 158, de 26 de Junio de 1989, p. 400) «sobre los esfuerzos para armonizar el
Derecho privado de los Estados miembros», en la que se solicitaba comenzar los trabajos de
preparación necesarios para la elaboración de un «Código europeo común de Derecho privado», y
la creación de un comité de expertos cualificados encargado de determinar las prioridades unificado-
ras, la conveniencia de una unificación ha sido aproximada por la doctrina europea con una mezcla
de escepticismo, respecto de su viabilidad efectiva, y prevención, sobre su conveniencia, conside-
rándola una medida profundamente empobrecedora de la realidad jurídica y cultural europea (Al
respecto, y entre otros muchos, vid. P. LEGRAND, «Against an European Civil Code», MLR, 1997,
p. 44 y ss.).
74
El proceso de integración europeo, tal como precisa el artículo 2 del Tratado de Roma, de 1957,
ha tenido –desde siempre– como objetivo principal, la consecución de un espacio económico
integrado en el Viejo Continente. La búsqueda, precisamente, de este fin -la integración económica-
ha llevado aparejado un proceso de unificación jurídica tendente a suprimir todas aquellas restriccio-
nes que pudieran alterar, o frenar, el desarrollo de la actividad económica transfronteriza generado
al amparo de esta integración económica. No debe olvidarse en este sentido, cómo las barreras al
comercio en el marco de las Comunidades Europeas derivan, en gran medida y directamente, de las
disparidades existentes entre los distintos ordenamientos jurídicos nacionales (Para un análisis en
profundidad de las mismas, vid. M. FALLON, «Les conflits de lois et de juridictions dans un espace
économique intégré», R. des C., 1996, vol. 261, p. 59 y ss.). Este proceso de armonización, sin
embargo, se ha desarrollado fundamentalmente en el ámbito del Derecho público. Originariamente,
el Tratado de Roma no atribuyó competencia directa a la Comunidad para unificar el Derecho
privado de los distintos países comunitarios. De esta suerte, la armonización producida se ha
realizado, únicamente, de forma inducida; esto es, en cuanto instrumento imprescindible para
asegurar la consecución del Mercado interior, y no como un objetivo propio de la Comunidad
(Artículo 3.1 del Tratado de Roma. Al respecto, vid., P.A. DE MIGUEL ASENCIO, «Integración
europea y Derecho internacional privado», RDCE, 1997, p. 415 y ss.).
75
Consecuentemente con ello, la armonización del Derecho privado producida en la Unión Europea
se ha constreñido a temas muy concretos (Por todos, C. ESPLUGUES MOTA, “Nuevas perspecti-
vas...”, art. cit., p. 482 y ss.). Así, se ha limitado a diversos Reglamentos –con eficacia directa en los
distintos ordenamientos comunitarios– relativos al ámbito societario (Reglamento CEE 2137/85
del Consejo de 25 de Julio de 1985 relativo a la Agrupación Europea de Interés Económico, DOCE
L 199, de 31 de Julio de 1985) o a la propiedad industrial (Reglamento (CE) nº 40/94 del Consejo,
de 20 de Diciembre de 1993, sobre la marca comunitaria, DOCE L 11, de 14 de Enero de 1994),
160 Carlos Esplugues Mota
24. Como hemos ya apuntado, toda esta situación cambia, ahora. La entrada en vigor
del Tratado de Amsterdam, de 2 de Octubre de 1997, ha supuesto una revolución
respecto de toda la situación descrita hasta el momento.
25. Ahora, el nuevo artículo 61 del Tratado de Roma, primero del Título IV, precisa
que, «A fin de establecer progresivamente un espacio de libertad, de seguridad y de
justicia, el Consejo adoptará: ... c) medidas en el ámbito de la cooperación judicial
en materia civil, de conformidad con el artículo 65». Dicho artículo 65, a su vez,
señala que las posibles medidas que se adopten en el ámbito de la cooperación judicial
en materia civil “con repercusión transfronteriza”, de conformidad con el artículo 67
del Tratado de Roma, “y en la medida necesaria para el correcto funcionamiento del
mercado interior” incluirán:
Por primera vez, pues, se hace referencia expresa a las normativa de los distintos
Estados comunitarios en materia de conflictos de leyes y de jurisdicción, atribuyendo
a la Comunidad la tarea de “fomentar” la compatibilidad entre las mismas. Las
posibilidades que este precepto abre son, como la doctrina no ha tardado en apuntar,
enormes81 . De hecho, la aprobación del Reglamento 1346/2000 sobre procedimientos
de insolvencia constituye, en sí mismo, todo un síntoma al respecto82 .
4.3.1. Introducción.
26. La constatación del definitivo bloqueo del Convenio de Bruselas de 1995 sobre
procedimientos de insolvencia coincidió en el tiempo con la aprobación del Tratado
de Amsterdam, en Octubre de 1997. Una vez éste en vigor, determinados países
europeos, atendiendo al alto nivel de consenso alcanzado en su día en torno al Convenio
80
Subrayado del autor.
81
C. ESPLUGUES MOTA, “Nuevas perspectivas...”, art. cit., p. 493 y ss.; P.A. DE MIGUEL
ASENCIO, “El Tratado de Amsterdam y el Derecho internacional privado”, La Ley (Unión
Europea), nº. 4510, de 30 de Marzo de 1998, p. 1 y ss., quien matiza este “entusiasmo”. La
introducción del artículo 65 en el Tratado de Roma no implica, sin embargo, la desaparición del
actual artículo 293 del Tratado de Roma –sobre el que se articularon los Convenios de Bruselas, de
1958, y de Roma, de 1980–. En la práctica, sin embargo, la amplitud del artículo 65 sí que va a
suponer una importante limitación de las materias susceptibles de ser abordadas vía Convenio
internacional. Tal como señala J.L. IGLESIAS BUHIGUES, a través de este artículo se cubrirán
aquellas materias que, técnicamente queden fuera del ámbito de aplicación del nuevo artículo 65 o
que, bien no tengan incidencia en el mercado interior (J.L. IGLESIAS BUHIGUES, art. cit., p.
5859)
82
Recuérdese que junto a este Reglamento se han aprobado otros dos: el Reglamento (CE) nº. 1347/
2000 del Consejo, de 29 de Mayo de 2000, relativo a la competencia, el reconocimiento y la
ejecución de resoluciones judiciales en materia matrimonial y de responsabilidad parental sobre los
hijos comunes (DOCE de 30 de Junio de 2000) y el Reglamento (CE) nº. 1348/2000 del Consejo, de
29 de Mayo de 2000, relativo a la notificación y al traslado en los Estados miembros de documentos
judiciales y extrajudiciales en materia civil o mercantil (DOCE de 30 de Junio de 2000).
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 163
de 1995, se aprestaron a utilizar la vía abierta por el nuevo artículo 65 del Tratado de
Roma, para intentar reactivarlo. Precisamente, buscando el doble objetivo de lograr su
máxima virtualidad, y de impedir el bloqueo de por parte de algún Estado miembro83 , se
optó por proponer la incorporación del mismo en un Reglamento.
El Reglamento asume el hecho de que la actividad empresarial “tiene cada vez más
repercusiones transfronterizas”, lo que determina que “cada vez con mayor frecuencia
estén siendo reguladas por la legislación comunitaria” 86 , en cuanto afectan
83
Nótese, en este sentido, que el Tratado de Amsterdam incorpora un Protocolo (nº 4) “sobre la
posición del Reino Unido y de Irlanda” en el que se recoge la exclusión de ambos países de la
aplicación del Título IV del Tratado. Título en el que, precisamente, se encuentra el artículo 65. El
artículo 2 de este Protocolo señala taxativamente que, “Como consecuencia del artículo 1 y sin
perjuicio de los artículos 3, 4 y 6, ninguna de las disposiciones del título IV del Tratado constitutivo
de la Comunidad Europea, ninguna medida adoptada en virtud de dicho título, ninguna disposi-
ción de acuerdo internacional alguno celebrado por la Comunidad en virtud de dicho título y
ninguna resolución del Tribunal de Justicia interpretativa de cualquiera de dichas disposiciones o
medidas será vinculante ni aplicable al Reino Unido e Irlanda; ninguna de tales disposiciones,
medidas o decisiones afectará en modo alguno a las competencias, derechos y obligaciones de
dichos Estados y ninguna de tales disposiciones, medidas o decisiones afectará al acervo comuni-
tario ni formará parte del Derecho Comunitario, tal y como éstos se aplican en el Reino Unido o
Irlanda”. En el mismo sentido se manifiesta el artículo 2 del Protocolo nº 5 sobre la posición de
Dinamarca, que no ha manifestado su voluntad de vincularse al mismo.
84
25 días después de entrar en vigor el Tratado de Amsterdam y, consiguientemente, el artículo 65
del Tratado de Roma.
85
El Reglamento entrará en vigor el 31 de Mayo de 2002, vinculando a todos los países de la Unión
Europea con excepción de Dinamarca. Nótese que el Tratado de Amsterdam incorpora dos Proto-
colos, el 4 y el 5 en el que se recoge la exclusión del Reino Unido e Irlanda y de Dinamarca,
respectivamente, de la aplicación del Título IV del Tratado. Título en el que, precisamente, se
encuentra el artículo 65.
86
Considerando 3.
164 Carlos Esplugues Mota
87
Considerandos 2 y 3.
88
Considerando 2.
89
Considerando 4.
90
Considerando 5.
91
Fuera del ámbito del Reglamento, como también ocurría en el Convenio de 1995, quedan los
procedimientos de insolvencia relativos a las empresas de seguros y a las entidades de crédito, a las
empresas de inversión que presten servicios que impliquen la posesión de fondos o de valores
negociables de terceros, o a los organismos de inversión colectiva. Materias estas a las que, desde
siempre, se les ha dado un tratamiento propio, claramente diferenciado del régimen general, como
consecuencia de la especial relevancia que para la tranquilidad del sistema financiero nacional tienen
estos ámbitos. Con vistas al futuro, nótese la existencia de una Posición Común (CE) nº 43/2000
aprobada por el Consejo el 17 de Julio de 2000 con vistas a la adopción de la Directiva 2000/.../Ce
del Parlamento y del Consejo, de ... relativa al saneamiento y a la liquidación de las entidades de
crédito (DOCE L 300, de 20 de Octubre de 2000).
92
No se diferencian –como actualmente ocurre en España, por ejemplo– distintas instituciones
específicamente diseñadas para los comerciantes y los no comerciantes, o para liquidar el patrimo-
nio del deudor o, meramente, solventar una situación de falta de liquidez...
93
Considerando 6.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 165
30. Como ocurre en otros muchos textos legales –recuérdense los Tratados de
Montevideo o el Código Bustamante- esta alineación de partida del Reglamento con
los principios de unidad y universalidad del concurso se ve matizada, posteriormente,
en el apartado 2 de este mismo artículo 3, al admitirse que esta quiebra -a la que se
denomina procedimiento principal por haber sido declarada por el órgano
94
Esta novedosa solución asume el “centro de los intereses principales” como criterio de competen-
cia judicial esencial en materia concursal. De hecho, como seguidamente veremos, el Reglamento
“se aplica solamente a los procedimientos en que el centro de interés principal del deudor esté
situado en la Comunidad” (Considerando 14).
La utilización de este criterio presenta ciertas ventajas frente al clásico del domicilio del quebrado.
Se trata de un criterio fáctico, y no de un concepto jurídico como es el domiciliar. Un criterio,
además, de más fácil determinación que el domicilio, y que resulta más realista que aquél. En
definitiva, un criterio que permite conectar de forma más clara con las características actuales de la
actividad empresarial, facilitando una mejor visualización del grado de conexión existente entre
ésta y un concreto territorio, al centrarse en la dirección de la actividad, y no en el mero intercam-
bio de bienes y servicios.
95
Considerando 13.
166 Carlos Esplugues Mota
4.3.3.3. Interrelación del Concurso principal con los posibles concursos secundarios.
96
Por todos, vid. C. ESPLUGUES MOTA, “The UNCITRAL Model Law of 1997 on Cross Border
Insolvency: An Approach», Diritto del Commercio Internazionale, 1998, p. 658 y ss..
97
Considerando 12.
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 167
(3) Por último, al regular el artículo 32 el ejercicio de los derechos de los acreedores,
los artículos 33 y 34 la suspensión de la liquidación en los procedimientos secunda-
rios a petición del síndico del concurso principal, y, el artículo 35, la terminación del
procedimiento de insolvencia con la exigencia de remitir el excedente del activo del
procedimiento secundario al síndico del procedimiento principal.
98
Artículos 33 y 37.
168 Carlos Esplugues Mota
33. Una vez abordadas las normas de competencia judicial internacional, el Regla-
mento 1346/2000 sobre procedimientos de insolvencia introduce un conjunto de
normas de conflicto uniformes en materia concursal, aplicables a aquellas materias
cubiertas por el mismo. La regla general, recogida en el artículo 4.1, precisa la aplica-
ción de la ley del Estado miembro de iniciación del procedimiento concursal, tanto
principal como secundario, como ley del concurso99 .
34. Esta referencia a la ley del Estado de apertura como ley reguladora del concurso
supone, en definitiva, y como regla general, el desplazamiento de la ley que normal-
mente regularía el acto de que se trate. Tal regla, sin embargo, quiebra en algunos
supuestos en los que el propio legislador comunitario asume la conveniencia de
excepcionar la aplicación de la Lex concursus.
Las excepciones refieren, en unos casos, a supuestos en los que se excluye de los
efectos del concurso ciertos derechos situados en el extranjero100 y, en otros, hacen
mención a determinados efectos sometidos no a la ley del Estado de apertura sino a la
ley del Estado implicado101 . Nótese que estas excepciones, por la propia naturaleza
del Reglamento, se realizan a una ley distinta a la Ley del concurso pero que, en todo
caso, deberá ser la ley de un Estado miembro.
4.3.5. Eficacia extraterritorial de los procedimientos de insolvencia transnacionales.
99
Dicha ley, añade el apartado 2 de este precepto, determinará todas las condiciones de “apertura,
desarrollo y terminación del procedimiento de insolvencia”. Entre otros, precisa las personas que
pueden ser sometidas a concurso, los requisitos para su apertura y quien está legitimado para
presentar la solicitud. Igualmente, especifica la naturaleza y alcance del desapoderamiento del
deudor, y los bienes que cubre, y regula la organización de la administración de la masa de la quiebra,
el nombramiento del síndico y sus poderes. A su vez, decide la admisibilidad de los créditos, las reglas
de prelación de créditos y la distribución de activos, y rige la terminación del procedimiento y sus
consecuencias...
100
Artículos 5 (sobre derechos reales de terceros), 6 (relativo a la compensación) y, 7 (referente a
la reserva de dominio).
101
Artículos 8 (contratos sobre bienes inmuebles), 9 (sistemas de pago y mercados financieros), 10
(contratos de trabajo), 11 (efectos sobre los derechos sometidos a registro), 14 (protección de los
terceros adquirentes) y 15 (efectos del procedimiento de insolvencia sobre procedimientos en
curso).
Procesos de Integración Regional y Codificación Internacional... 169
4.3.5.1. Introducción.
Consecuencia directa de todo ello es la ya anunciada admisión, por los redactores del
Reglamento, de la necesaria existencia, en la práctica, de un conjunto de procedimientos
de carácter puramente local –y regulados por las respectivas leyes de Estado de
apertura–, al lado de un procedimiento –con vocación de único– que englobe la
totalidad de los bienes del quebrado, radiquen donde radiquen. La asunción de este
hecho implica admitir algo hasta hace poco inimaginable: que la universalidad no
requiere para su exacto cumplimiento de un único concurso, pudiendo lograrse la
misma a través de la coordinación de varios procedimientos concursales nacionales
independientes, de naturaleza diversa.
36. Todos estos planteamientos sobre los que se asienta el Reglamento en el ámbito de
la competencia judicial internacional se proyectan necesariamente en el campo de la
eficacia extraterritorial de los concursos iniciados en el extranjero. Como regla general,
el artículo 16.1 reconoce que toda resolución de apertura de un procedimiento de
insolvencia, independientemente de que se trate del procedimiento principal o de
algún procedimiento secundario, será reconocida en todos los demás Estados
comunitarios “desde el momento en que la resolución -con independencia de su
carácter definitivo o firme- produzca efectos en el Estado de apertura. Esta norma se
aplicará también cuando el deudor, por sus circunstancias personales, no pueda
ser sometido a un procedimiento de insolvencia en los demás Estados contratantes”.
Debe tratarse, eso sí, de una resolución que, amén de entrar en el ámbito de aplicación
del propio Reglamento, haya sido adoptada por el tribunal competente de un Estado
miembro en virtud del artículo 3.
170 Carlos Esplugues Mota
37. Este reconocimiento automático, además, se amplía por el artículo 25.1 del Regla-
mento a otras resoluciones distintas de la de apertura del procedimiento de insolven-
cia stricto sensu102 . De esta suerte, el precepto lo refiriere103 :
B) Igualmente, se amplía a las resoluciones, incluso las dictadas por otro órgano
jurisdiccional, que se deriven directamente del procedimiento de insolvencia, y que
guarden inmediata relación con éste y,
C) Por último, a las resoluciones relativas a las medidas cautelares adoptadas des-
pués de la solicitud de apertura de un procedimiento de insolvencia.
102
Que, de nuevo, y tal como precisa el artículo 25.1.I, “se reconocerán ... sin otros procedimien-
tos”.
103
El artículo 25, en su apartado 2, añade que el reconocimiento –y la posterior ejecución– del resto
de resoluciones, esto es, aquellas distintas a las menci