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Sunyata

Este documento enfatiza la importancia de cambiar la forma de pensar antes de comenzar a trabajar con los centros superiores. Explica que empezar por los centros motores o sexuales sin un cambio mental sería absurdo. También destaca que las emociones negativas hacen que uno sea mentiroso y deben eliminarse para lograr la transformación. Finalmente, enfatiza que recibir la enseñanza no basta, sino que se debe cambiar la forma de pensar y actuar para que sea útil.
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Sunyata

Este documento enfatiza la importancia de cambiar la forma de pensar antes de comenzar a trabajar con los centros superiores. Explica que empezar por los centros motores o sexuales sin un cambio mental sería absurdo. También destaca que las emociones negativas hacen que uno sea mentiroso y deben eliminarse para lograr la transformación. Finalmente, enfatiza que recibir la enseñanza no basta, sino que se debe cambiar la forma de pensar y actuar para que sea útil.
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SUNYATA

Samael Aun Weor


Conferencia del V. M. Samael Aun Weor publicada por vez primera el 12 de Marzo de 1998 junto con el libro “Para los Pocos” por Ediciones
Gnósticas, se han omitido los prólogos de la editorial y se ofrece el texto íntegro de la conferencia, más un glosario final que aparece tras esta, y que
ha sido ampliado para hacerla asequible a lectores no iniciados en el estudio de la obra de Samael Aun Weor. Las voces incluidas en el glosario
aparecen en negrita.

Ante todo, es necesario conocer las leyes del trabajo esotérico gnóstico, si es que en realidad de
verdad queremos un cambio radical y definitivo.

En nombre de la verdad, diremos que si por alguna parte hemos de empezar a trabajar sobre sí
mismos, tiene que ser en relación con la mente y con el sentimiento.

Sería absurdo empezar a trabajar con el centro motor, por ejemplo. Como sabemos se relaciona con
los hábitos, costumbres y acciones de tal centro. Obviamente, esto sería como empezar con un
fakirismo absurdo.

A propósito de fakires, en la India hay fakires que, por ejemplo, levantan un brazo en alto y lo
sostienen por tiempo indefinido hasta que llega a quedar rígido. Hay otros que permanecen firmes en
un lugar durante veinte o treinta años, hasta convertirse en verdaderas estatuas.

Mas, después de todo, ¿qué es lo que ganan esos fakires? Desarrollar un poco la fuerza de la
voluntad, y eso es todo. No podemos pensar que ellos vayan a crear el cuerpo de la voluntad
consciente. Es claro que no. No se puede crear un cuerpo fuera de la Novena Esfera. Si fuera
posible crear un cuerpo en ausencia de la Novena Esfera, nosotros hubiéramos nacido, pues, del aire,
de las aguas de un lago o de una roca, y no seríamos hijos de un hombre y de una mujer. Pero, somos
hijos, en verdad, de un hombre y de una mujer. Entonces, la creación siempre se realiza en la Novena
Esfera. Eso es obvio.

Así pues, ningún fakir podría crear el cuerpo de la voluntad consciente lejos de la Novena Esfera.

Nada ganan, pues, los que se dedican al fakirismo. Excepto, desarrollar un poco la fuerza de la
voluntad y eso es todo.

Empezar por el centro motor sería absurdo.

Aún más, empezar a trabajar con el centro sexual, sin tener una información correcta del cuerpo de
doctrina gnóstico, es absurdo. Pues, el que empieza en esas condiciones, no sabe lo que está
haciendo, no tiene conciencia clara sobre el trabajo en la Forja de los cíclopes. Puede caer en
gravísimos errores.

Recordemos que el primer centro es el intelectual el segundo el motor, el tercero el emocional, el


cuarto el instintivo y el quinto el sexual. Existe también el sexto que es la emoción superior y el
séptimo, el mental superior.

Pero si empezáramos, en realidad de verdad, con los centros inferiores de la máquina orgánica,
caeríamos en el error.

Antes que todo, en estos estudios, debemos empezar por los centros intelectual y emocional.

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Necesitamos cambiar nuestra forma de pensar, de lo contrario, marcharemos por camino equivocado.

¿De qué serviría, por ejemplo, que ustedes asistieran a estas cátedras y no cambiaran la forma de
pensar? Aquí se les dan muchos ejercicios esotéricos, se les orienta doctrinariamente. Pero si ustedes
no cambian vuestra forma de pensar, ¿de qué sirve todo lo que aquí se les dé? Se les dice que hay
que disolver el ego, se les dice que hay que sacrificarse por la humanidad, se les dice que hay que
crear los cuerpos existenciales superiores del Ser, etc.

Pero, si ustedes continúan pensando como antes, con los mismos hábitos mentales de otros tiempos,
¿de qué sirve todo lo que están escuchando aquí?

Se les dice que hay que desintegrar el ego, pero ustedes continúan con vuestros viejos hábitos
mentales, con vuestras formas y sistemas caducos de pensar. Entonces, ¿de qué les sirve la
información que se les está dando?

En las Sagradas Escrituras se habla muy claramente y en forma precisa, sobre aquello del vino viejo
y el vino nuevo. Como dice el Cristo, nadie echaría, por ejemplo, vino nuevo en odre viejo. Porque
los odres viejos se romperían. Así pues, que para el vino nuevo se necesitan odres nuevos.

También dice el gran Kabir Jesús, que a nadie se le ocurriría remendar, poner remiendos a ropa vieja,
con pedazos de ropa nueva. Por ejemplo, romper un traje nuevo para remendar un traje viejo. Eso
sería absurdo, ¿verdad?

Así también, esta nueva enseñanza, es como el vino nuevo, necesita odre nuevo. ¿Cuál es ese odre?
La mente.

Si no abandonamos la forma caduca de pensar. Si seguimos pensando con los hábitos que antes
teníamos, sencillamente, estamos perdiendo el tiempo.

Es necesario cambiar la forma de pensar. Para el vino nuevo, odre nuevo se necesita.

Así pues, necesitamos cambiar completamente nuestra forma de pensar, a fin de recibir esta
enseñanza. Ese es el punto grave de la cuestión. Porque si recibimos esta enseñanza y la añadimos a
la forma de pensar que temamos antes, nada estamos haciendo, nos estamos engañando a sí mismos.
Querer enganchar este carro de la enseñanza gnóstica a nuestro viejo carro todo dañado por el tiempo
y lleno de basuras e inmundicias, es engañamos a sí mismos.

Se trata, ante todo, de preparar el recipiente para recibir el vino de la enseñanza gnóstica. Ese
recipiente es la mente. Sólo así, con un recipiente nuevo, transformado, con un recipiente
verdaderamente magnífico, se puede recibir ese vino de la enseñanza gnóstica. Y esto es lo que
quiero que todos los hermanos vayan comprendiendo.

Necesitamos que las emociones negativas sean eliminadas de nosotros. Porque esas emociones
negativas no permiten un cambio de fondo.

Es imposible transformarnos si aún poseemos dentro le nosotros emociones negativas. Tenemos que
erradicar de nuestro corazón las emociones de tipo negativo, pues son verdaderamente perjudiciales
en todo sentido.

Una persona que se deja llevar por emociones negativas, se vuelve mentirosa en un ciento por ciento.

2
Conozco el caso de un señor que actualmente se encuentra al borde de la muerte. Este buen hombre
vino a tener una embolia cerebral. ¿Motivo?, muy claro: Alguien le mal informó que su hermana
había sido víctima de un fraude. Tal informe fue después examinado y resultó falso. Este señor llama
a su hermana y cree en una infundia difamante que ella le cuenta. La tomó tan en serio que le dio una
embolia cerebral. En estos momentos se encuentra al borde de la muerte. Vean ustedes este caso.
De manera que las emociones negativas vienen a llevarnos al fracaso.

Su hermana aún sigue convencida de que fue víctima de un fraude. Y es obvio que calumnia a un
inocente. Pero, ella está segura de que fue víctima. Personalmente investigué el caso y me di cuenta
que ella misma se estaba autoengañando. Se está mintiendo a sí misma, víctima de las emociones
negativas y a su vez, calumniando a otra persona en forma inconsciente.

De manera que he dicho a ustedes y repito: las emociones negativas lo tornan a uno mentiroso.

Observen las gentes como mienten llevadas por las emociones negativas. Lanzan juicios falsos. Y
luego, se arrepienten, pero es tarde, ya los lanzaron.

Así pues, debemos eliminar de nuestra naturaleza las emociones negativas.

La mentira, ciertamente, es una conexión falsa. Lo normal es que la energía del Padre, la vida del
Anciano de los Días, es decir, de nuestro Ser interior profundo, fluya a través de la organización
cósmica interior, hasta llegar a la mente.

Pero, si nosotros producimos una conexión falsa, su energía ya no puede fluir. Es como si se
interrumpiera la afluencia de esa energía. La electricidad no llegaría al foco, a los focos que nos
iluminan. La mentira es una conexión falsa.

Por lo común, cuando uno se llena de emociones negativas, se torna mentiroso, ésa es la realidad de
los hechos.

Si nosotros, verdaderamente, comprendemos todo esto, y empezamos por cambiar en nuestra forma
de pensar y de sentir, bien pronto esto se reflejará en nuestras acciones. Una vez que uno ha
cambiado su forma de pensar, de sentir y de actuar, entonces, está perfectamente listo para empezar a
trabajar con los misterios del sexo.

El error de algunos misioneros es que quieren que las gentes comiencen de una vez a trabajar con el
maithuna, en la Novena Esfera, sin conocer siquiera el cuerpo de doctrina, pues esto es absurdo. Las
gentes que no han cambiado su forma de pensar, que continúan con sus mismos hábitos, las gentes
que tienen sus mismas formas de sentir, que son víctimas de las emociones negativas, no
comprenden los misterios del sexo, los profanan.

Por eso es que Paracelso insiste en que primero que todo, hay que conocer la ciencia, para luego
entrar a trabajar en la Novena Esfera. Y tiene razón en esto, Felipe Teofrasto Bombasto de
Honhenein, Aureola Paracelso.

Muchos reciben aquí enseñanzas esotéricas, se les da, pero continúan pensando como antes, como
pensaban hace veinte años. ¿Qué sucede entonces? ¡Estamos perdiendo el tiempo! Se les da a las
gentes la enseñanza para que se autorrealicen, para que cambien, y continúan pensando como antes.

Obviamente, se marcha muy mal. Conozco hermanitos gnósticos que tienen veinte y treinta años de
estar en las enseñanzas gnósticas, y todavía piensan como pensaban en el pasado. Muy ilustrados, sí,
manejan muy bien las ideas, pero si uno les examina detenidamente sus vidas, sus costumbres, verá

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que son las mismas que tenían antes. Hay hermanos hasta muy juiciosos, misioneros, que platican
muy bien sobre la gnosis, que manejan el cuerpo de doctrina en forma extraordinaria, pero los he
estado observando y actúan como cuando no eran gnósticos, actúan como actuaban hace treinta años.
Tienen las costumbres viejas que tenían cuando nada sabían de estas enseñanzas. Siguen con sus
mismas viejas costumbres. ¿Qué están haciendo esos hermanos? Obviamente, se están
autoengañando miserablemente. Eso es obvio.

Así pues, hemos de empezar por cambiar la forma de pensar, y después, la forma de sentir. Poner el
vino nuevo, vino gnóstico, en odres nuevos, no en odres viejos.

Una mente decrépita, llena de hábitos viejos, de hábitos de hace veinte o treinta años atrás, no está
preparada para recibir el vino de la gnosis. Una mente así, necesita forzosamente pasar por un
cambio total, de lo contrario, se está perdiendo el tiempo miserablemente.

Con todo esto, ¿qué es lo que queremos? Despertar conciencia, ¿verdad? Esa es la verdad, eso es lo
que queremos: despertar. En el mundo oriental no se ignora que la gente está dormida, nadie lo
ignora. Pero en el mundo occidental la gente cree que está despierta y sin embargo hacen cosas que
no quieren hacer. Se lanzan a la guerra pero no quieren ir a la guerra, pero siempre van, aunque no
quieran. ¿Por qué? Porque están hipnotizados.

Sabemos que a un sujeto hipnotizado, por ejemplo, le ordenamos que vaya a matar a alguien y va y
lo mata. Eso ya está previsto en el Código Penal de todos los países de la Tierra. Así también sucede
con las gentes de todas las latitudes, están hipnotizadas pero creen que están despiertas. Si se les dice
que ha llegado la hora de ir a la guerra, van a la guerra. No quieren ir pero van. Porque están
hipnotizados. Y el hipnotizado, hipnotizado está. Es gravísimo, tremendamente cierto.

Necesitamos salir del sueño hipnótico, eso es verdad. Pero bueno, vamos a ver cómo salimos del
sueño hipnótico. Si estamos contentos con nuestros hábitos mentales, con nuestro sistema de razonar,
con nuestros hábitos sentimentales, con nuestras distintas costumbres adquiridas por herencia y por
la familia, entonces, aunque estemos escuchando, aquí, en esta sala, las enseñanzas, sencillamente
estamos perdiendo el tiempo.

Pregúntense ustedes a sí mismos para qué han venido. ¿Con qué objeto están ustedes reunidos en
esta sala? Si están reunidos aquí por mera curiosidad, vale más que no hubieran venido. Si de verdad
les anima el anhelo de cambiar, pero continúan muy contentos con sus viejas normas de pensar,
sencillamente se están autoengañando.

Si es que ustedes quieren enganchar el carro de la gnosis a vuestro tren avejentado por el tiempo y
carcomido hasta el tuétano de los huesos, pues están haciendo un juego muy tonto que a nada les
conduce. Así pues, no nos engañemos a sí mismos. Si ustedes quieren cambiar, seamos serios y
cambiemos nuestra forma de pensar.

Cada cual tiene una forma de pensar, cada cual cree que su manera de pensar es la más correcta.
Pero, en realidad de verdad, las dispersas formas de pensar de cada cual o de todos en conjunto, de
correcto no tiene nada, puesto que están hipnotizados. ¿Cómo puede pensar correctamente una
persona que está hipnotizada? Pero ustedes creen que están pensando correctamente, he ahí vuestro
error. Vuestros hábitos mentales no sirven.

Si es que quieren cambiar, bueno, aquí tienen la enseñanza nueva, aquí tienen el vino de la gnosis.
Pero, por favor, traigan odres nuevos para ese vino, no odres viejos. El vino nuevo rompe los odres
viejos.

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Me interesa darles la enseñanza, mis hermanos, pero darla seriamente. Por eso les invito a cambiar
vuestra forma de pensar.

Acaso ustedes, ¿han reflexionado en lo que es la conciencia? ¿ Con qué podríamos comparar lo que
es la conciencia? A un rayo de luz que se puede dirigir hacia una parte u otra, eso es obvio. Debemos
aprender a colocar la conciencia donde debe ser colocada. Donde esté nuestra conciencia, allí
estaremos nosotros. Ustedes que me escuchan en estos momentos, ¿están seguros de que la
conciencia de cada uno está aquí? Si está aquí, gracias. Pero, ¿estamos seguros que está aquí? Puede
ser que esté en este momento en la casa. Puede ser que esté en la cantina. Puede ser que esté en el
supermercado y que tan sólo estemos aquí viendo la personalidad o fachada de tal o cual hermano.
Así pues, donde esté la conciencia, ahí estamos nosotros.

La conciencia es algo que debemos aprender a colocar inteligentemente donde debe ser colocada. Si
colocamos nuestra conciencia en una cantina, se procesara en virtud de la cantina. Si la colocamos en
una casa de citas, allí se procesará y si la colocamos, pues, en un mercado, tendremos un buen
mercader o un mal mercader.

Donde quiera que esté la conciencia, allí estaremos nosotros.

La conciencia está, desgraciadamente, embotellada. Un yo de lujuria podrá llevarla a una casa de


citas. Un yo de borracheras, se la podrá cargar por una cantina. Un yo codicioso se la llevará, por
allá, a un mercado. Un yo asesino se la llevará a la casa de algún enemigo, etc.

¿A ustedes les parece, acaso correcto, no saber manejar la conciencia? Tengo entendido que es
absurdo llevarla a lugares en donde no debe estar, eso es obvio.

Desgraciadamente, repito, nuestra conciencia está enfrascada, sí, embotellada entre distintos
elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos. Necesitamos quebrar todos los elementos
dentro de los cuales se halla embotellada la conciencia. Pero, ¿ haríamos eso si no cambiáramos
nuestra forma de pensar? Si estamos contentísimos con nuestros antiguos hábitos caducos y
extemporáneos que tenemos en la mente ¿nos preocuparíamos por despertar la conciencia? Es claro
que no. Si se quiere cambiar, vamos a cambiar desde ahora mismo, cambiando nuestros hábitos men-
tales, nuestra forma de pensar.

Cuando uno cambia de verdad, origina cambios interiores. Cuando uno cambia su forma de pensar,
puede, entonces, pensar en cambiar totalmente en su interior. Pero si en la mente, siguen existiendo
hábitos extemporáneos, ¿cómo puede decir uno que va ha provocar un cambio en su conciencia
interior? Eso no es posible, sería contradictorio que pensáramos una cosa e hiciéramos otra. No es
posible.

Así que necesitamos hacemos dueños de nuestra propia conciencia, colocarla donde debe colocarse,
ubicarla donde debe ubicarse, aprender a ponerla en un lugar y aprender a quitarla. Es un don
maravilloso, pero es un don que no estamos usando sabiamente.

Realmente lo único que tenemos dentro, es la conciencia, es lo más digno que tenemos. Los diversos
agregados psíquicos que nosotros cargamos, en modo alguno son dignos. Lo único digno, lo único
real, lo que vale la pena en nosotros, es la conciencia. Pero esta dormida, no la sabemos manejar. Los
agregados psíquicos se la llevan por donde ellos quieren. Realmente no sabemos usarla, y eso es
lamentable.

Si queremos un cambio, un cambio de fondo, debemos también ir aprendiendo qué es eso que se
llama conciencia.

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En el mundo oriental se nos ha dicho que antes de que nazca en nosotros el bodhisattva, debe surgir
en nosotros el bodhisitta.

Pero, ante todo, ¿qué cosa es eso que se llama bodhisattva? Algunos de ustedes sabrán y otros no
sabrán. Aquél que posea los cuerpos causal, mental, astral y físico, es un bodhisattva. Es decir, el
alma humana, o alma causal, vestida con tales cuerpos, es un bodhisattva. Hay plena distinción entre
un Maestro en sí, que es Atman-budhi, o sea el Intimo y el alma conciencia, y el bodhisattva, que es
el alma humana revestida con los cuerpos existenciales superiores del Ser.

Pero el Budhismo del Mahayana o Budhismo mahayánico, es más exigente, no reconoce como
bodhisattvas sino a aquellos que se han sacrificado por la humanidad a través de sucesivos
mahamanvantaras.

El budhismo mahayánico dice que hay dos clases de seres. Los unos serían los budhas pratyekas y
los aspirantes a budhas pratyekas, que son los sravakas. Estos no se sacrifican por la humanidad,
jamás, nunca. Luchan, sí, por cambiar y cambian. Pero, nunca dan sus vidas por sus hermanos y
jamás cargan al Cristo íntimo. Los otros son los bodhisattvas, verdaderamente. Aquellos que han
renunciado a la felicidad del Nirvana por amor a la humanidad. Aquéllos que en distintos
mahamanvantaras han entregado su sangre por la humanidad. Que pudiendo vivir felices en el
Nirvana, han renunciado a cualquier felicidad por sus hermanos en la Tierra. Son ellos los únicos que
verdaderamente pueden encarnar al Cristo.

Pero, bueno, volvamos a esto del bodhisitta. ¿Qué cosa es el bodhisitta? La conciencia ya despierta,
desarrollada, convertida en el embrión áureo. Es la verdadera armadura argentada que nos puede
proteger de las potencias de las tinieblas, que nos da la sapiencia y la experiencia.

Antes de que surja un bodhisattva, dentro, en el interior de alguien, surge el bodhisitta, es decir, la
conciencia despierta y desarrollada.

Vean ustedes, pues, cuánto vale ese don que se llama conciencia.

Es tácito que la humanidad tiene la conciencia enfrascada entre el ego. Es claro que mientras las
gentes continúen pensando como piensan, sintiendo como sienten y con sus mismas rancias
costumbres, no podrán despertar la conciencia, continuará ésta hipnotizada. En secuencia o como
corolario, diremos que nunca surgirá en gente así, el bodhisitta.

Cuando el bodhisitta, que es la conciencia desarrollada y despierta, surge en uno, en el aspirante,


entonces, pronto aparece el bodhisattva.

Obviamente, el bodhisattva se va formando dentro del bodhisitta. Es grandioso el bodhisitta...

En realidad de verdad, mis queridos hermanos, es maravilloso cuando uno, verdaderamente, cambia
su forma de pensar. Porque entonces, y sólo entonces, trabajará para el despertar de la conciencia.
Entonces, sólo entonces, hará un trabajo serio que lo conduzca al nacimiento del bodhisitta. Antes,
no es posible.

Vivimos en un mundo doloroso. Todos ustedes están llenos de dolor, de sufrimientos. Felicidad, no
existe en este mundo, es imposible. Mientras haya ego tiene que haber dolor. Mientras continuemos
con nuestra forma rancia de pensar, no podremos ser dichosos. Mientras seamos víctimas de las
emociones negativas, cualquier género de felicidad se hace imposible.

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Nosotros necesitamos, en verdad, llegar a la felicidad. No podríamos conseguir tal logro sino desper-
táramos la conciencia. Y nunca despertaremos la conciencia si continuamos con la forma de pensar
que tenemos actualmente.

Así pues, primero miremos cómo estamos pensando. Cambiemos esa forma anticuada de
pensamiento. Preparemos odres nuevos para el vino nuevo que es la gnosis y así trabajaremos de
verdad y en serio.

Este mundo, en sí mismo, es el producto de la ley de la originación. Este mundo se sostiene con las
leyes de causa y efecto que son las leyes del karma. También se les llama leyes de acción y
consecuencia. Tal acción, tal consecuencia. Este es un mundo bastante complejo, es un mundo de
asociaciones, combinaciones múltiples, dualismo incesante, lucha entre los opuestos, etc. En estas
circunstancias no es posible que exista en este mundo la felicidad.

Cada uno de nosotros tiene que pagar su karma, estamos llenos de deudas. Ese karma, obviamente,
nos trae mucho dolor, muchas amarguras, no somos dichosos.

Muchos piensan que podríamos llegar a la felicidad a través de la mecánica de la evolución. Es un


concepto falso, pues la mecánica es mecánica. La ley de la evolución, y también la de la involución,
constituyen el eje mecánico de esta maquinaria que se llama Naturaleza. Hay evolución en el grano
que germina, en la planta que se desarrolla y al fin da frutos. Hay involución en la planta que entra
en decrepitud y por último se convierte en un montón de leños. Hay evolución en el niño que se
forma en el claustro materno, en la criatura que nace, que crece, se desarrolla y vive a la luz del sol.
Mas, también existe involución en el ser humano que envejece, que decrece, que entra en decrepitud
y al fin, muere. Eso es completamente mecánico.

La misma ley del karma, en cierto sentido, también es mecánica. Es mecánica en el sentido
causativo, mirada a la luz de las doce nidanas.

Necesitamos liberamos, precisamente, de la ley del karma. Necesitamos liberarnos de ese


movimiento mecánico de la Naturaleza. Necesitamos hacemos libres y eso no será mediante la
evolución mecánica.

Cualquier evolución mecánica se procesa de acuerdo con las leyes de causa y efecto. Las leyes de las
asociaciones, de las combinaciones mutuas, etc. Lo que es mecánico, es mecánico.

Necesitamos liberamos de la ley de la evolución y también de la ley de la involución.

Necesitamos dar el gran salto para caer en el vacío iluminador.

Obviamente, existe una contraposición entre la teoría de la relatividad, que predicara un Einstein, y
el vacío iluminador. Lo relativo es relativo. La maquinaria de la relatividad funciona con la mente de
los opuestos, con el dualismo.

En la lucha de las antítesis hay dolor.

Si queremos la auténtica felicidad, debemos salirnos de la ley mecánica de la relatividad. Dar el gran
salto, repito, para caer entre el seno del Padre.

Yo experimenté el vacío iluminador en mi mocedad. Apenas tendría algunos dieciocho años cuando
pude dar el gran salto, más allá del tiempo y vivenciar Eso que no es del tiempo. Eso que podríamos
llamar la experiencia del prajña-paramita, el más crudo realismo.

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No está demás, enfatizarles a ustedes la noticia de que tal evidencia fuese repetida tres veces. Supe lo
que era el sunyata, lo pude vivir.

En el vacío iluminador no existe el dualismo conceptual. La maquinaria de la relatividad no


funcionaría en el vacío iluminador. La ley de las combinaciones y asociaciones mecánicas, no es
posible en el vacío iluminador.

Indubitablemente, la experiencia del vacío iluminador sólo es posible en estado de samadhi, o como
se dijera también, en estado de prajña-paramita.

En el vacío iluminador no existen formas de ninguna especie, podría decirse que allí, uno pasa más
allá del universo y de los dioses.

En el. vacío iluminador encontramos la respuesta a aquello de que si todas las cosas se reducen a la
unidad, ¿a qué se reduce la unidad? Tal respuesta no es posible para la mente humana, o por lo
menos, para la mente que funciona de acuerdo con la lógica formal. Pero en el vacío iluminador, no
es necesaria tal respuesta, tal respuesta es una realidad patente: si todas las cosas se reducen a la
unidad, la unidad también se reduce a todas las cosas.

Entonces, el que penetra en ese estado de mahasamadhi, dijéramos, vive en todas las cosas,
desprovisto de todo y esto de por sí ya es grandioso, sublime e inefable.

Sumergirse definitivamente en sunyata es el vacío iluminador definitivo. El vacío iluminador sólo es


posible mediante el gran salto y a condición definitiva de haber pasado por la aniquilación budhista
total. De lo contrario no sirve.

En aquélla época, en mi mocedad, aún no había pasado yo por la aniquilación budhista y,


obviamente, a medida que me acercaba a la gran realidad, la conciencia se expandía en forma
desmesurada. Es obvio, la situación, no habiendo pasado por la aniquilación budhista, sentí indecible
terror, motivo por el cual regresé al universo de la relatividad de Einstein.

Repito, tres veces experimenté con el vacío iluminador, y supe en el sunyata, que más allá del vacío
hay ¿qué?: eso que se llama talidad. Lo supe con una intuición de tipo trascendental. Porque en el
terreno de la intuición, dentro del mundo de la intuicionalidad, hay distintos grados de intuición.

Incuestionablemente, el grado intuicional más elevado es el de las mentes filosófico-religiosas o


filosófico-místicas. Ese tipo de intuición, corresponde al prajña-paramita.

Esta facultad, pues, me permitió saber acerca del mundo del vacío iluminador y que más allá se
encuentra la gran realidad.

Bien, quiero afirmarles a ustedes en forma enfática, que este camino de la gnosis conduce a la gran
realidad. La gran realidad o la talidad, sunyata, prajña-paramita está más allá de este universo de la
relatividad, es decir, más allá de la mecánica esta de la relatividad y mas allá, mucho más allá, del
vacío iluminador.

No es el vacío iluminador la última palabra, es la antesala de talidad, de la gran realidad.

Estoy hablando a ustedes no en forma meramente tierna, en pasados mahamanvantaras experimenté


la talidad y como quiera que la conozco, tengo que dar de ello vivo testimonio.

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Lo importante para nosotros es pasar por una suprema aniquilación, a fin de que la conciencia, con-
vertida en bodhisitta y totalmente despierta, pueda dar el gran salto para caer dentro del vacío
iluminador. Un paso más y llegamos a la talidad.

Pero, como les digo, debemos empezar por cambiar nuestra forma de pensar para trabajar
correctamente sobre sí mismos, desintegrando realmente los elementos psíquicos indeseables que
llevamos dentro. Así podremos conseguir el despertar de la conciencia, el desarrollo del bodhisitta.

Es necesario saber meditar, comprender lo que es la meditación. El objeto de la meditación es muy


simple. ¿Qué es lo que queremos nosotros a través de la meditación? Tranquilidad.

Parecería muy superfluo lo que estamos diciendo. Ustedes podrían objetarme que podríamos
tranquilizarnos con una botella de vino, eso es claro. Podrían objetarme que podríamos
tranquilizamos oyendo una sinfonía de Beethoven. Pero, en realidad de verdad, conseguir la
tranquilidad, es lo más difícil que ustedes imaginarse puedan.

Nadie podría tener tranquilidad, meditar y tener su mente en santa paz, si no ha eliminado de su
centro intelectual el pensar caduco, extemporáneo. Nadie podría tener paz en su corazón, si no
hubiere eliminado de sí mismo, previamente, las emociones negativas y perjudiciales.

Cuando un gnóstico, un arhat gnóstico, trata de meditar, es que busca la tranquilidad. En esos ins-
tantes se propone trabajar sobre algún elemento inhumano que haya descubierto en sí mismo
mediante la auto-observación. Si descubrió la ira, se dedicará a comprender el agregado psíquico de
la ira para disolverlo todo con al ayuda de su Divina Madre Kundalini, que deberá invocar. Tal vez
descubrió que tiene el agregado psíquico del odio, entonces, se propondrá desintegrar tal agregado
para que surja en su reemplazo el amor.

A medida que uno vaya desintegrando todos esos agregados psíquicos inhumanos que en nuestro
interior cargamos, la conciencia irá despertando.

Siempre se habla en la gnosis de la importancia del sexo, mas, sólo trabajaremos con éxito en la
fragua encendida de Vulcano a condición de, primero, cambiar nuestra forma de pensar para que
tengamos una rica información y luego, hacernos más conscientes de las enseñanzas.

No queremos, en modo alguno, desmentir los misterios sexuales. Espero que ustedes entiendan que
el camino que conduce a la talidad es, y subrayo esto: completamente, absolutamente sexual.

Incuestionablemente, un soltero o una soltera, pueden disolver, a base de mucha comprensión, un


cincuenta por ciento de agregados psíquicos, siempre y cuando se apele a la Divina Madre Kundalini
durante la meditación.

Pero, hay elementos psíquicos muy pesados, que corresponden al mundo de las noventa y seis leyes
y éstos no se desintegran sino exclusivamente con el movimiento eléctrico de la swástica en acción,
que genera determinado tipo de electricidad sexual trascendente.

Obviamente, la mujer-serpiente, o sea, la princesa Kundalini, la Divina Madre Cósmica, es reforzada


mediante ese tipo de electricidad. Entonces puede, con su poder eléctrico, desintegrar atómicamente
los elementos psíquicos más pesados, dentro de los cuales está embotellada la conciencia.

Así, poco a poco, llega el instante en que la conciencia queda completamente liberada, despierta,
lista para dar el gran salto y caer en el vacío iluminador que es la antesala de la gran realidad.

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En todo este mundo se nos ha criticado demasiado porque ponemos énfasis en el sexo y muchos
dicen que hay otros caminos que pueden conducir a la gran realidad. Obviamente que cada cual es
muy libre de pensar como quiera, pero, en nombre de la verdad, por experiencia mística directa
acumulada en el fondo de mi conciencia a través de sucesivos mahamanvantaras, puedo decirles que
el camino que conduce directamente a la gran realidad, más allá del vacío iluminador y de la
mecánica de la relatividad, es absolutamente sexual en un ciento por ciento.

Quienes disienten en esta cuestión, revelan, con ese proceder psicológico, desconocimiento de la
cruda realidad.

Es obvio que quien ha tenido verdadera experiencia en estas cuestiones, a través de sucesivos
mahamanvantaras, sabe muy bien que así es. No es posible escaparse definitivamente de la mecánica
esta de la relatividad por otra puerta o por otro camino que no sea el directo, el que lleva a la gran
realidad.

Sunyata es un término budhista muy interesante, nos indica perfectamente la experiencia mística,
vívida, del que no sólo ha experimentado el vacío iluminador, sino que ha llegado más allá, mucho
más allá, a la talidad, a la gran realidad.

Dentro del terreno exclusivamente esotérico-místico, budhista-crístico, disiento con muchos


budhistas ortodoxos. Repito, dentro del terreno estrictamente mistico-budhista, disiento con respecto
a muchos místicos budhistas ortodoxos, que ponen el vacío iluminador como lo máximo.

Nosotros, los gnósticos, vamos más allá de la mecánica de la relatividad, más allá de esta maquinaria
de la teoría de la relatividad de un Einstein, fundamentada en el dualismo conceptual, y aún mucho
más allá del vacío iluminador.

Nosotros queremos la gran realidad, la experiencia vívida, sunyata. La vívida experiencia de los
prajña-paramitas.

Gracias a Dios, tenemos en nuestro interior a la conciencia. Es precisamente el don más precioso,
lástima que esté enfrascada entre el ego. Pero, si conseguimos liberar a la conciencia, entonces,
estaremos listos para el gran salto, para el salto supremo.

Una conciencia liberada es una conciencia que puede sumergirse en la gran realidad de la vida libre
en su movimiento. Esta gran realidad es felicidad inagotable, más allá del cuerpo, de los afectos y de
la mente. Es una felicidad imposible de describir con palabras.

Todos queremos la felicidad y no tenemos la felicidad. Necesitamos ser felices, pero no es posible
ser felices en un mundo de combinaciones. No es posible ser felices dentro de esta maquinaria de la
relatividad.

Recordemos que el ego es ciego, que el ego es un libro de muchos tomos y que está expuesto a las
leyes de causa y efecto.

Es hora de que pensemos liberarnos del karma, liberarnos de este mundo doloroso, de esta
maquinaria tan infernal. Es hora de que pensemos en la dicha verdadera de la gran realidad.

Por eso les invito a cambiar vuestra forma de pensar. Porque si ustedes cambian, podrán trabajar
sobre sí mismos para liberar la conciencia. Pero si ustedes no cambian vuestra forma de pensar, g
sólo quieren esta doctrina para engancharla a vuestro tren viejo, decrépito y degenerado, pues están
perdiendo el tiempo.

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Quiero la felicidad para ustedes, la verdadera dicha del Ser.

Necesitamos que ustedes aprendan a meditar, en lo más profundo, que sepan meditar.

Cuando uno ha conseguido una verdadera concentración, llega a la verdadera dicha.

Vean ustedes, si yo no hubiera tenido en vida la experiencia del vacío iluminador, allá en mi
mocedad, no estaría hablándoles ahora en la forma que les estoy hablando. Esa experiencia vívida,
jamás se borró de mi conciencia ni de mi corazón.

Es posible que en una práctica de meditación profunda, pueda la conciencia de un ser humano
escaparse de entre el ego y experimentar la dicha del vacío iluminador. Es obvio que si lo consigue,
trabajará con gusto sobre sí mismo, trabajará con ardor, pues habrá experimentado, ciertamente, en
ausencia del ego, Eso que es la Verdad. Eso que no es del tiempo, que está más allá del cuerpo, de
los afectos y de la mente.

Aquí les he enseñado una forma sencilla de meditar, porque hay un tipo de meditación que está
dedicado a la autoexploración del ego, con el propósito de desintegrarlo, volverlo cenizas. También
hay otro tipo de meditación, que tiene por objeto llegar un día a la experiencia de lo real. Ojalá lo
lograran ustedes, para que siguieran animados interiormente y trabajaran sobre sí mismos. Sin
embargo, conceptúo que es necesario tener algún mantram que sirva.

El mantram que les voy a dar es muy sencillo: gate, gate, paragate, parasamgate, bodhi, swá, ha.
Este mantram se pronuncia así: gaaateeeee, gaaateeeee, paragaaateeeee, parasamgaaateeeee,
booodiiiii, suaaaaa, jaaaaa... En nuestros corazones tiene que haber quedado grabado.

Este mantram se pronuncia suavemente, profundamente y en el corazón. Puede también usarse como
verbo silenciado, porque hay dos tipos de verbo: verbo articulado y verbo silenciado. El verbo
silenciado es poderoso.

Este mantram, entiendo que abre el ojo de Dagma. Este mantram, profundo, un día los llevará a
ustedes a experimentar, en ausencia del ego, el vacío iluminador. Entonces sabrán lo que es el
sunyata, entonces entenderán ustedes lo que es el prajña-paramita.

Perseverancia es lo que se necesita, con este mantram ustedes podrán llegar muy lejos.

Conviene experimentar la gran realidad alguna vez, eso lo llena a uno de ánimo para la lucha contra
sí mismo. Esa es la ventaja del sunyata. Esa es la ventaja más grande que existe en relación con la
experiencia de lo real.

Y para que hoy se aproveche la meditación y el mantram como es debido, vamos a entrar un rato en
meditación con el mantram.

PRACTICA DE LA MEDITACIÓN
Ruego a todos los hermanos, pues, entrar en meditación.

Se relaja el cuerpo, totalmente, después de relajado nos entregamos totalmente a nuestro Dios
interior profundo. Sin pensar en nada, únicamente recitando con la mente y el corazón el mantram
completo.

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La meditación debe ser honda, muy profunda, los ojos cerrados, el cuerpo relajado, entregados
completamente a nuestro Dios interior.

Ni un pensamiento se debe admitir en estos instantes. La entrega a nuestro Dios debe ser total y sola-
mente el mantram debe resonar en nuestros corazones.

—Apaguen las luces, relajen todo el cuerpo.

—Relajación completa y entrega total a nuestro Dios interior profundo.

—No piensen en nada de nada, de nada, de nada, de nada...

—Recitaré el mantram, lo repetiré muchas veces para que no se les olvide: .gaaateeeee, gaaateeeee,
paragaaateeeee parasamgaaateeeee, booodiiii, suaaaaa, jaaaaa...

—Sigan repitiendo en sus corazones.., no pensar en nada de nada... entreguémonos a nuestro Dios...

—.Siéntanse como un cadáver.., como un difunto...

* * *

GLOSARIO DE TÉRMINOS APARECIDOS EN ESTA CONFERENCIA:


Agregados psíquicos: Se les llama así al conjunto de yoes o yo pluralizado. Cuando se habla de ego
o yo, queremos referirnos a todo el conjunto de yoes que mantienen dormida la conciencia de un
mismo individuo. Cada uno de nuestros defectos es una verdadera persona psicológica interior
diferente. El yo es deseo, el yo es el origen del dolor. El yo es legión de diablos. Cada yo tiene sus
propios intereses y maneras. Cada yo es una verdadera persona con voluntad propia porque tiene
asimilada una parte de nuestra alma humana (al alma humana se le llama también conciencia o
esencia). El yo pluralizado es el resultado del pecado original, el resultado de probar el fruto del
árbol de la ciencia del bien y del mal. La cristalización del fuego Luciferino en nuestro universo
interior. En el esoterismo gnóstico se conoce a fondo el yo, cada persona que quiera despertar su
conciencia tiene ante si el tremendo trabajo de conocer, comprender y eliminar a sus múltiples yoes.
El yo puede ser eliminado con la intervención de la Divina Madre Kundalini. El fuego ha de ser
combatido con el fuego. El fuego sagrado tiene poder para aniquilar las malas cristalizaciones del
fuego Luciferino.

Aniquilación budhista: muerte psicológica, muerte del yo pluralizado. Eliminación del Ego.

Atman-budhi: El espíritu y el alma Divina unidos por la primera Iniciación de Misterios Mayores. El
maestro interno. El ser. Atman es el íntimo, Dios padre, el Primer Logos, la verdad en nosotros,
aquel que uno es en el fondo, el que ha sido, es y será, el “padre que está en secreto”. Budhi es el
alma Divina, Dios Madre. La madre Divina Kundalini, el Tercer Logos, (el Espíritu Santo), el fuego
sagrado, origen de mundos, hombres, bestias y dioses. Atman es masculino. Bhudi es Femenino.
Dios es a la vez la trinidad y la unidad. Hay un único Dios: El absoluto Inmanifestado. El absoluto es
Dios y el espíritu también es Dios. El Absoluto es la llama de la llama. Cada espíritu es una
manifestación del absoluto, pero todas las llamas son a la vez la misma llama. Tal como es arriba es
abajo: Dios es tríuno, y el espíritu es también tres. El espíritu y el alma Divina parecen dos amantes
que se adoran. Atman es la verdad, Budhi es el fuego creador. Atman-Budhi son el padre-madre de
la trinidad sagrada Atman-Buhi-Manas (respectivamente: Padre, Espíritu Santo, Hijo). El hijo
(manas) es el Cristo, pero antes es el alma humana. El Cristo es el hijo de Dios Padre y Dios Madre,
el salvador, el segundo Logos, el amor. El amor une al padre de la madre, de ellos nace el niño (el
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alma humana). Cuando el niño crece puede asimilarse el principio Cristo. Eso es lo que vino a
enseñarnos el gran Kabir Jesús. Ese es el esoterismo Crístico que le entregó a la humanidad el ser
más perfecto que ha pisado este mundo. Jeshua Ben Pandira (Jesús de Nazaret) es el Bodhisattva del
maestro Averamento. Jesús encarnó totalmente el principio Cristo. Toda alma humana que alcance la
iniciación Venusta (La Iniciación del Sacrificio) encarna al Cristo. El Cristo se hace hombre en el
alma humana, y el alma humana se hace Dios en el Cristo. Así pues, el íntimo (Atman) tiene dos
almas, una divina (Budhi) y otra humana (Manas). La Divina es Devi Kundalini. La humana es la
esencia o conciencia, el cuerpo causal del íntimo, el alma de cada ser humano. Atman-Budhi es la
unión del Espíritu y el alma Divina. Normalmente decimos espíritu al Atman-Budhi y alma al alma
humana. Atman-Bhudi jamás cae, el es Dios. El alma humana del maestro si puede caer. Los
demonios y los hombres somos almas humanas caídas, los hombres hemos caído en la generación
animal. Los demonios son almas que han roto con su Dios íntimo y están condenados a perecer con
el universo en la noche del gran pralaya. Espíritu se es, alma se tiene, son pues diferentes.

Budha pratyeka: Es uno de los tres senderos del Nirvana y el inferior de todos, en el cual, el yogui
—sin maestro y sin salvar a la humanidad—, por la simple fuerza de voluntad y las prácticas
técnicas, llega a una especie de condición de budha nominal individualmente, sin hacer bien alguno a
nadie, sino obrando de una manera egoísta para su propia salvación y para él solo.

Fakires: Los que siguen el camino del fakir. Hay cuatro caminos:
1. El camino del fakir. Consiguen mayor fuerza de voluntad.
2. El camino del monje. Consiguen la dicha de la experimentación de la presencia de Dios.
3. El camino del yogui. Consiguen el desarrollo de los poderes ocultos propios del alma con el
fin de llegar a la experimentación de lo real.
4. El camino del hombre astuto, son los tres recorridos a la vez. El del fakir se recorre
ganándonos honradamente el pan de cada día, el del monje adorando a nuestro Dios íntimo y
escapando de las garras de nuestro Satán mediante la mística. El del Yogui se recorre
practicando magia sexual con la pareja y despertando los poderes internos. Los tres caminos
se pueden recorrer al mismo tiempo, y recorrerse mucho más rápido mediante el sacrificio
por los demás. A todo esto unido se le llama: Trabajo esotérico Gnóstico.

Gran Realidad: Dios como globalidad de todos los espíritus. El verbo. El absoluto inmanifestado.

Maithuna: Magia sexual.

Nidanas: Las doce causas de la existencia, o una cadena de causación. He aquí la enumeración de
los doce eslabones:

1. Jati, o nacimiento, con arreglo a uno de los cuatro modos de entrar en la corriente de la
vida y reencarnacion.
2. Jaramarana, decrepitud y muerte, o muerte por vejez.
3. Bhava, el agente kármico que conducee a cada nuevo ser senciente a nacer en tal o cual
modo de existencia.
4. Upadana, esta causa creadora de nacimiento es el apego a la vida.
5. Trichna, amor, sea puro o impuro.
6. Vedana, sensación o percepción por los sentidos.
7. Sparza, el sentido del tacto.
8. Chayadana, los órganos de sensación.
9. Vijñana, perfecto conocimiento de toda cosa perceptible y de todos los objetos en su
encadenamiento y unidad.
11. Samskara, acción en el plano de ilusión.
12. Avidya, falta de verdadera percepción o ignorancia.

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Novena Esfera: o Fragua encendida de Vulcano, o forja de los cíclopes: El sexo. El laboratorium-
oratorium de la santa alkimia: los cuerpos masculino y femenino unidos sexualmente. La mejor
forma de orar a Dios es en unión sexual con el ser amado. El amor es el sacerdote y el acto sexual el
altar del oficio. He ahí la verdadera religión que nos lleva a la unión con Dios mediante el arcano
AZF. Sin el arcano, el sexo nos convierte en demonios. Porque del reino humano sólo se sale para
ángel o para diablo. El sexo es escalera para subir a los cielos, o para descender a los infiernos.

Mahamanvantara: Literalmente: “el gran intervalo de tiempo entre dos Manús”. El período de
actividad universal. Manvantara implica simplemente un período de actividad, en contraposición al
Pralaya, o período de reposo, sin referencia alguna a la longitud del ciclo de tiempo.

Ojo de Dagma: El chakra del entrecejo, Ajna. El tercer ojo. Cuando está plenamente desarrollado
confiere el poder de la clarividencia.

Prajña-paramita: La perfección de la sabiduría.

Talidad: La sustancia de que está hecha la materia y el espíritu. Véase conferencia de tercera cámara
llamada: “Materia y Talidad”.

Samadhi: Estado de calma total de la mente en meditación. Silencio mental, viene acompañado de
paz profunda y sentimiento de felicidad.

Sravakas: Discípulo o chela oyente, es decir, el estudiante que concurre a las enseñanzas religiosas.

Sunyata: Vacío, vacuidad, espacio. Más allá del vacío iluminador.

Trabajo esotérico gnóstico: El trabajo de transformación de uno mismo que tiene por objeto
desarrollar el alma humana y alcanzar la unión con Dios o Religión (Re-Ligare = reunir). El
esoterismo gnóstico o Crístico, se basa en los tres factores de la revolución de la conciencia (alma
humana) que son:

Morir: Disolución del yo psicológico, significa el desarrollo o liberación del alma humana,
el despertar de la conciencia. Morir en uno mismo. Negarse a uno mismo. Destruir los
demonios engendrados por el fuego luciferino en nuestra psiquis.

Nacer: Levantar la piedra filosofal de los alquimistas, crear los cuerpos existenciales
superiores del ser, sin tales cuerpos no es posible la unión con Dios (nuestro espíritu) del
alma humana o conciencia. Los cuerpos nacen como todo cuerpo, del sexo; son engendrados
mediante la magia sexual en el seno de un matrimonio perfecto. Los cuerpos nacen
sucesivamente a medida que se suben los siete grados de poder del fuego. Cada grado se
consigue cuando el Kundalini (Espíritu Santo) completa su ascenso por la columna vertebral
de cada uno de los cuerpos. Se llega al grado de Bodhisattva levantado, u hombre completo,
cuando se ha completado el ascenso de las 5 primeras serpientes. El hombre completo ha
logrado la encarnación total de su alma humana. Esta es la alta iniciación o 5 primeras
iniciaciones de Misterios Mayores. Esas 5 iniciaciones o grados de poder del fuego se
resumen así:

Primera iniciación: Cuerpo físico, el alma divina y el espíritu se unen, ha nacido un


nuevo maestro que ha de ser encarnado por el alma humana.

Segunda iniciación: nace el Cuerpo Vital o Aura Cristo.

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Tercera iniciación: nace el Cuerpo Astral Cristo. Se alcanza la resurrección de los
muertos.

Cuarta iniciación: nace el Cuerpo Mental Cristo. Se alcanza el estado de buda o


iluminado.

Quinta iniciación: nace el Cuerpo de la Voluntad o Causal Cristo. Se logra la


encarnación total del alma humana. Ante el hombre con alma se abren dos caminos:
El camino del Cristo: Quedarse en este mundo por amor a la humanidad y enseñar a
otros el camino de la liberación final, o habitar en el Nirvana o mundo de los dioses.

Sacrificio por la humanidad: De Sacro-Oficio (oficio sagrado), dar a otros el conocimiento


necesario para que también puedan liberarse a si mismos. El verdadero sacrificio es por amor
a nuestros semejantes. Quien cumple hasta las últimas consecuencias con este tercer factor se
gana más tarde el derecho a encarnar al Cristo.

Todo el trabajo va unido: Se conoce y comprende al yo en meditación y observación del


diario vivir, se le elimina por mediación de Dios Madre (Kundalini), al tiempo que se
transmuta la energía sexual practicando entre esposos el arcano AZF, paralelamente se hacen
obras de amor y caridad a los demás: se le enseña el camino a quienes lo quieren para
adquirir méritos que nos hagan merecedores del auxilio imprescindible de la Divinidad, y se
lucha porque nuestros semejantes vivan mejor.

Vacío iluminador: Estado avanzado de meditación en el que la conciencia escapa de la cárcel del yo
momentáneamente y experimenta la libertad. Es la antesala del estado de Sunyata.

FIN

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