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La Gata Enamorada: Fábula de Esopo

La Gata engaña al Águila y a la Jabalina haciéndoles creer que la otra quiere comerse a sus crías, por lo que ninguna sale de su nido para alimentarse. Sus crías mueren de hambre y luego ellas también, dejando a la Gata como la única sobreviviente que puede alimentarse a sus anchas. La moraleja es desconfiar de quien intente engañar con cuentos.
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La Gata Enamorada: Fábula de Esopo

La Gata engaña al Águila y a la Jabalina haciéndoles creer que la otra quiere comerse a sus crías, por lo que ninguna sale de su nido para alimentarse. Sus crías mueren de hambre y luego ellas también, dejando a la Gata como la única sobreviviente que puede alimentarse a sus anchas. La moraleja es desconfiar de quien intente engañar con cuentos.
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Fábula

El Águila, la Gata y la Jabalina


Autor: Félix María Samaniego
Escuela Alessandri
acompaña
Hace mucho tiempo, en un viejo Roble, vivían una Águila con sus
polluelos, una Gata Montés con sus bebés y una Jabalina con sus
crías. Todos vivían en paz y armonía, hasta que un día, la Gata se
acercó al Águila y le dijo lo siguiente:

“Vecina Águila. Me he dado cuenta que la fiera que habita abajo, no


cesa de cavar para derribar nuestro Árbol. Cuando haya acabado y el
Árbol haya caído, se comerá a nuestros hijos. Tengamos mucho
cuidado de ella.”

El Águila tras oír eso, se quedó preocupada. Por otro lado, la Gata fue
donde la Jabalina y le susurró lo siguiente:

“¿Sabes vecina? Hablé con la señora Águila y me dio a entender que


espera el momento adecuado en que te marches para ir por tus hijos y
devorarlos."

Escuela Alessandri
acompaña
El Águila y la Jabalina muy dudosas por dicha conversación, decidieron no salir de sus casas para
cuidar de sus hijos. Conforme pasaba el tiempo, sin comida, aguiluchos y jabatos se fueron poniendo
flaquitos hasta perecer de hambre; al poco tiempo también murieron el Águila y la Jabalina.

Entonces, la astuta Gata quedó dueña de todo el campo y junto a sus gatitos comieron hasta hartarse.

Moraleja: A quien te engañe con un cuento,


despreciarlo al momento.

Escuela Alessandri
acompaña

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