Informe Monitoreos Final
Informe Monitoreos Final
TABLA DE FOTOGRAFIAS
Fotografía 1. Vegetación secundaria.................................................................................................... 18
Fotografía 2. Pastos Enmalezados........................................................................................................ 18
Fotografía 3. Escombros......................................................................................................................... 19
Fotografía 4. Estado favorable de Epifitas......................................................................................... 21
Fotografía 5. Individuo juvenil.............................................................................................................. 21
Fotografía 6. Individuo arbóreo con alto porcentaje de Epifitas.................................................22
Fotografía 7.Epifitas nativas................................................................................................................ 23
Fotografía 8. Cuerpos de agua en zona de traslado.........................................................................23
Fotografía 9. Acceso vial........................................................................................................................ 24
Fotografía 10. Amarre de Epifitas y mantenimiento....................................................................... 25
Fotografía 11. Monitoreo........................................................................................................................ 26
Fotografía 12. Tillandsia flexuosa Sw................................................................................................. 28
Fotografía 13. Tillandsia recurvata (L.) L.......................................................................................... 29
Fotografía 14. Tillandsia juncea (Ruiz & Pav.) Poir......................................................................29
Fotografía 15. Polypodium sp................................................................................................................ 30
Fotografía 16. Oeceoclades maculata.................................................................................................. 30
Fotografía 17. Trichocentrum carthagenense (Jacq.) M.W. Chase & N.H..............................31
Fotografía 18. Anthurium sp.................................................................................................................. 31
TABLA DE ILUSTRACIONES
Ilustración 1. Localización general Cantera La Esmeralda..........................................................16
Ilustración 2. Área de intervención y zona de traslado..................................................................20
CONTENIDO DE TABLAS
Tabla 1. Diversidad taxonómica de las epifitas................................................................................... 7
Tabla 2. Características generales del área de estudio....................................................................17
Tabla 3. Representatividad de especies en la mina La Esmeralda..............................................27
Tabla 4. Especies seleccionadas como forofitos............................................................................... 32
Colombia se encuentra catalogada dentro del grupo de los 14 países que alberga el mayor
índice de biodiversidad en la tierra, denominada países magadiversos compartiendo esta
categoría con, Argentina, Bolivia, Brasil, China, Costa Rica, Ecuador, India, Indonesia,
Kenia, México, Perú, Sudáfrica y Venezuela (Andrade, 2011). El estado del conocimiento
actual señala que Colombia cuenta con 927 especies de musgos, 264 géneros y 72 familias.
En hepáticas hay registros de 840 especies de 140 géneros y 38 familias, en líquenes se
encuentran 1.515 especies de 253 géneros y 73 familias y en helechos y plantas afines
1.400 especies de 115 géneros y 32 familias. Los registros de 26.500 especies de plantas
con flores significan el 12% de la riqueza vegetal del mundo (Rangel, 2005).
En este informe se describen cada uno de los procedimientos del traslado de epifitas
vasculares como estrategia de conservación de la biodiversidad, mediante monitoreos
observacionales que permitieron la evaluación del desarrollo de epífitas vasculares en un
nuevo hábitat, así como determinar la asociación con la entomofauna presente en el sitio de
traslado.
Las epifitas son plantas que crecen sobre otras plantas adheridas a los troncos y ramas de
árboles y arbustos principalmente, por ello, son llamadas, con toda propiedad, epifitas (del
griego epi que significa “sobre”, y phyte, “planta”). El hospedero o “forofito” sobre el que
crece una epifita es utilizado sólo como soporte sin recibir más daño que el que pueda
provocar su abundancia dentro de su ramaje; por tanto, una epifita difiere de una planta
parásita en que esta última obtiene agua y nutrientes del hospedero (Granados et al, 2003).
Las plantas epífitas son un producto evolutivo de la gran lucha para sobrevivir en los
bosques y selvas tropicales húmedos, que son los ecosistemas terrestres más diversos y
complejos del planeta. De esta diversidad entre el 30 y 50% de las especies, son epífitas, es
decir, que habitan en la copa de los árboles. En total se estima que hay cerca de 25 mil
especies de plantas epífitas vasculares en todo el mundo, que aportan el 5% de la biomasa
total del ecosistema y han dejado atrás la asociación con la tierra, usando como soporte las
copas de los árboles. Son parásitas mecánicas y evitan la necesidad de producir troncos,
tallos y ramas, así como células, órganos y estructuras reforzadas que tiene la mayoría de
las plantas (Montana et al., 1989).
La evolución del epifitismo ha ocurrido muchas veces y ha sido polifilético, puesto que la
diversidad taxonómica de las epífitas es muy abundante (Tabla 1). Entre las familias mejor
conocidas como epifitas están las Orchidaceae, Araceae, Piperaceae y Bromeliaceae;
también son importantes los helechos. En algunos bosques tropicales, más del 50 % de la
biomasa foliar total puede deberse a las epifitas y de las especies de lianas conocidas, 90 %
son nativas de los trópicos (Sutton et al., 1983).
2.2 Ecofisiología
Las epifitas no atacan a sus árboles hospedadores ni les roban el agua ni los nutrientes. No
obstante, no todos los árboles les proporcionan un estrato suficientemente bueno, ya que
sólo algunas epifitas pueden colonizar los troncos suaves y verticales de las palmeras o las
ramas sombrías de los árboles. Los árboles con cortezas resquebrajadas o arrugadas,
cubiertas de líquenes y musgos parece que ofrecen un buen lugar para el establecimiento de
las semillas y esporas de las epifitas, las cuales están forzadas a producir un mayor número
Las condiciones de crecimiento de las epifitas en los distintos niveles del dosel son diversos
y frecuentemente semejantes a las del suelo, en lo que se refiere al microclima
(aparentemente no son más versátiles que las especies típicas del suelo). La mayoría de las
epifitas sobreviven en relación estrecha de forofitos específicos, como aquellas que se
adhieren fuertemente a las ramas de Ficus y Hélix. Es un hecho que las epifitas ocupan
sitios de variable exposición a la luz. Es el caso de las orquídeas epifitas del bosque
lluvioso de África Occidental, las cuales, sólo un pequeño porcentaje del número total de
especies se encuentran en la parte superior del dosel y la mayoría de las especies viven
dentro de la corona de los árboles. La forma de vida de las epifitas es precaria, pero esto es
contrarrestado por la posibilidad de ubicarse en la porción superior de árboles altos,
ganando de esta forma acceso a la luz sin necesidad de utilizar largos tallos. No obstante,
las epifitas de la copa están expuestas al sol, al viento y a ocasionales períodos secos. Como
consecuencia, muestran muchas adaptaciones desarrolladas por las especies del desierto:
follaje grueso y curtido o muy estrecho para prevenir la deshidratación y el secado y
mecanismos muy eficaces para absorber y almacenar agua. En cambio, las especies de
epifitas que se ubican en el estrato con poca luz y condiciones permanentemente húmedas,
a menudo tienen hojas más delgadas, con “extremos goteantes” en las puntas de sus hojas
para deshacerse del exceso de agua, así como una textura ondulada y aterciopelada que
incrementa la zona superficial y, por consiguiente, la capacidad para captar la luz
(Granados et al, 2003).
Las mayores dificultades que enfrentan las plantas epífitas se relacionan con la falta de
agua y nutrientes, esto se debe en gran parte a que no se desarrollan sobre un suelo como
tal. La cantidad de agua disponible está dada por la humedad atmosférica (humedad
relativa), que a su vez depende de la dirección e intensidad de los vientos y de la cantidad
de precipitación pluvial (humedad líquida) en la zona (Penagos y Palacino, 2011).
Para afrontar con éxito el “problema” del agua, muchas epífitas tienen adaptaciones
similares a las que poseen las plantas en el desierto, lo que les permite absorber de forma
rápida y eficiente una gran cantidad de agua que se retiene durante un tiempo considerable,
para impedir su pérdida y salirle al paso a las épocas de escasez. Entre dichas adaptaciones
se encuentra, por ejemplo, que muchas epífitas poseen una capa cerosa en su superficie
externa, lo que les ayuda a retener agua. Los musgos y líquenes epífitos se encogen y dejan
de crecer cuando escasea el agua, al presentarse las lluvias, son capaces de absorber
rápidamente el líquido para continuar su crecimiento (Penagos y Palacino, 2011).
Las epífitas existen en condiciones pobres de nutrientes debido a que su ubicación sobre las
otras plantas, cubre distancias que van desde unos pocos centímetros del suelo, hasta varios
metros de altura, lo cual impide que se favorezcan en un alto porcentaje con la materia
orgánica que cae de aquellas plantas más altas. Aunque una parte de su “dieta” está
relacionada con el detritus que se deposita en las ramas de los árboles (a lo que algunos
estudiosos han denominado “suelo aéreo”), la obtención de la mayor parte de los nutrientes,
está ligada directamente con la posibilidad de obtener agua lluvia, pues es en ella, en donde
su “sustento” viene disuelto (Penagos y Palacino, 2011).
Otro mecanismo al que recurren estas plantas es conocido como “consumo redundante” el
cual consiste en absorber más nutrientes de los que se necesitan, con el fin de obtener
reservas para tiempos de escasez. Casi todas las orquídeas tienen un hongo asociado a sus
raíces (micorriza). Este hongo provee a la raíz de algunas sustancias nutrientes que se
obtienen de la materia orgánica acumulada sobre las ramas de los árboles. La epífita le
devuelve el “favor” al hongo, suministrándole azúcares y otras sustancias que éste necesita
para vivir. Es así, que las adaptaciones de cada especie epífita, no solamente son
importantes para obtener agua, sino que también son fundamentales para conseguir los
nutrientes (Penagos y Palacino, 2011).
A pesar de lo anterior, el desarrollo de esta clase de plantas es exitoso, debido a que son una
forma de existencia basada en la “máxima economía”, que “lucha” por la obtención de agua
y nutrientes como Nitrógeno (N), Potasio (K) y Fósforo (P), los cuales por lo regular se
encuentran en bajas concentraciones. Es una vida tan única y diferente, que en muchas de
las especies no son sus hojas sino sus raíces verdes y aéreas, las que realizan el proceso de
fotosíntesis (Penagos y Palacino, 2011).
Las plantas son parte fundamental de los distintos ecosistemas que se presentan en nuestro
planeta, ya que desde los árboles más imponentes hasta las más delicadas hierbas forman la
Las plantas epífitas, principalmente las de tipo roseta, acumulan grandes cantidades de agua
entre sus hojas, proporcionando una vía alterna a la dinámica de éste recurso dentro del
bosque, además, la biomasa de las epífitas establecidas en las ramas interiores de los
árboles, alberga un alto contenido de nutrimentos esenciales como fósforo y nitrógeno los
cuales
Entre las plantas epífitas podemos encontrar no vasculares como líquenes, musgos y
hepáticas, y vasculares como Pteridophytas (Psilotophyta, Lycopodiophyta, Equisetophyta,
Polipodiophyta), monocotiledóneas (Bromeliaceae, Orchidaceae, y Araceae) y
dicotiledóneas (Cactaceae, Gesneriaceae, Piperaceae, Rubiaceae, Asclepiadaceae,
Ericaceae, Melastomataceae).
Dentro de las epífitas, la familia Orchidaceae, constituye el grupo más importante de las
epífitas vasculares; de hecho, de las aproximadamente 14.000 especies de epífitas que se
calcula que existen en Colombia, más de dos tercios son orquídeas. La familia
Bromeliaceae y los helechos son otros dos taxones que siguen en importancia (Guariguata
y Kattan, 2002).
En el caso de las Orquídeas, el país cuenta con aproximadamente 3.300 especies descritas y
al menos otras 1.000 especies sin describir, siendo este uno de los tres países más diversos
3. MARCO NORMATIVO
Epífitas como los musgos, líquenes, bromelias y orquídeas fueron sujeto de una alta presión
extractiva, debido a su amplio uso cultural en la decoración navideña. Por este motivo el
Inderena, mediante la Resolución 0213 de 1977, estableció una veda nacional para los
musgos, líquenes, bromelias y orquídeas. Tras estudiar el caso, el Ministerio de Ambiente,
Las actividades se adelantaron bajo los parámetros de la Resolución 0566 del 09 de marzo
de 2017, emitida por la Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos –
DBBSE- del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS, para el “Proyecto
Minero La Esmeralda”, y para dar ejecución al procedimiento contemplado “LEVANTAR
DE MANERA PARCIAL LA VEDA DE LAS ESPECIES PERTENECIENTES A LOS
GRUPOS TAXONÓMICOS DE ORQUÍDEAS, BROMELIAS, HEPÁTICAS, MUSGOS
Y LÍQUENES, QUE SERÁN AFECTADAS POR LA REMOCIÓN DE COBERTURA
VEGETAL EN DESARROLLO DEL PROYECTO MINERO LA ESMERALDA”.
rescatar está sujeto a la abundancia total de los individuos de cada especie, que se
encuentre durante el inicio y avance de las obras y/o actividades del proyecto.
2. De ser encontrada alguna de las especies en categoría de amenaza, el porcentaje de
rescate y reubicación corresponderá al 100% de los
3. individuos de estas especies que cumplan con los criterios de selección fitosanitario,
reproductivo y de senescencia.
4. Presentar soporte del certificado de la determinación taxonómica realizada por un
herbario registrado ante el Instituto Alexander Von Humboldt, a la especie
reportada como Rodriguezia cf. Lanceolata.
5. El porcentaje de sobrevivencia de las especies reubicadas en el nuevo hospedero
deberá estar alrededor del 80% y se aplicará para cada especie. En caso de
presentarse mortalidad superior se deberá establecer el porcentaje para cada especie,
documentar las posibles causas y adelantar las medidas correctivas pertinentes.
PASTOS
Pastos enmalezados
Son espacios en los que se depositan restos de construcción, residuos urbanos, desechos
industriales y material estéril de minas. Estos depósitos de residuos de material se
encuentran en los bordes de carretera por material de minería ilegal ajeno y también se
presentan entre la vegetación secundaria baja.
6. METODOLOGÍA
6.1.3 Representatividad:
Cuando se observó un fórofito con una especie de epifita dominante y su
cobertura era superior al 50% del hospedero, se limitó el rescate a un 60% de los
individuos de esta especie debido a que casi siempre los casos donde esto
ocurre, la especie dominante es monocarpica (plantas que florecen y fructifican
solo una vez) razón por la cual se dio prioridad de rescate a los individuos
Para el proceso de reubicación definitiva, se estableció como premisa que los hospederos
fueran las mismas especies iníciales o que los hospederos presentaran las mismas
Presencia de cuerpos de agua durante todo el año en las cercanías inmediatas para
riego constante de las plantas.
Fotografía 8. Cuerpos de agua en zona de traslado
Para la reubicación definitiva de las epífitas se delimitó un área de 1.87 hectáreas dentro del
predio. Posteriormente se ubicaron en el fórofito que en lo posible fueran de la misma
especie donde se rescataron, o buscando siempre corteza rugosa para proporcionar una
mayor adherencia de la planta y ubicando cada individuo en las intersecciones de las ramas
principales o en sitios de las ramas que facilitaran la sujeción de los ejemplares al
hospedero.
Se tuvo la precaución que las ramas en las que se colocaron las plantas epífitas no
recibieran sol directo durante todo el día.
El amarre se realizó con cintas power-net y se les asignó el mismo número de registro de
siembra para su identificación. Se diligenció un registro de siembra, en el cual se reportaron
datos especie de forófito donde fue sembrada, parte del forófito donde se sembró,
georeferenciación dentro del área y número de registro.
Riego: desde el inicio del proceso de siembra se realizaron riegos de acuerdo a las
necesidades de las plantas y acorde con la temporada de lluvias. Se aseguraba un suministro
de agua con un intervalo de dos días, considerando aquellos días en los que había lluvias.
Poda: con ayuda de herramientas (espátula y tijeras podadoras) a las cuales se les aplicó
alcohol al 70%; esto con el fin de evitar enfermedades o plagas se hizo poda en los
individuos que presentaron estructuras con Herbívora, psuedobulbos en estado de pudrición
y poda de raíces viejas y hojas secas, posteriormente a la epifita rescatada se le aplicó con
ayuda de una brocha el cicatrizante vegetal hormonal con el fin de curar las heridas
causadas en la raíz después de su desmonte.
Las epífitas no son elementos ideales para estudios ecológicos cuantitativos, en parte
porque su hábitat y forma de distribución no son apropiados para muchos de los métodos
que comúnmente son usados para el análisis de datos de las especies terrestres. La
comparación ideal puede ser realizada entre las mismas especies y tamaños de forófitos en
diferentes localidades por la estrecha relación que se presenta entre especies epífitas y sus
forófitos (Sudgen y Robins, 1979). Otra razón por la que los métodos estadísticos no se
potencian en el presente estudio es el reducido número de individuos trasladados. En
trabajos realizados por Nieder et al. (2000), solo arrojaron resultados estadísticamente
significativos aquellos análisis realizados con las especies que presentaron más de doce
individuos. Sin embargo, el análisis de las variables se realizó mediante estadística
descriptiva, lo cual permitió conocer el comportamiento de los individuos trasladados en su
nuevo ambiente.
7. RESULTADOS
No PORCENTAJE
Especie INDIVIDUOS (%)
Anthurium sp. 1 0.083
Tillandsia flexuosa Sw. 1118 93.166
Tillandsia recurvata (L.) L. 47 3.916
Tillandsia juncea (Ruiz & Pav.) Poir. 9 0.750
Polypodium sp. 15 1.250
Trichocentrum carthagenense (Jacq.) M.W.
Chase & N.H. 1 0.083
Oeceoclades maculata 9 0.750
Total general 1200 100
4%0%
1%
0%
11%
% Anthurium sp. Tillandsia flexuosa Sw.
Tillandsia recurvata (L.) L. Tillandsia juncea (Ruiz & Pav.)
Poir.
Polypodium sp. Trichocentrum
carthagenense (Jacq.) M.W. Chase
93% & N.H.
Oeceoclades maculata
Los 492 fórofitos en los cuales se sembraron las plantas epífitas rescatadas, se distribuyeron
en 18 especies, de las cuales la Myrsine guianensis (Aubl.) Kuntze y la Rondeletia
pubescens
Nuevas hojas
En la figura 2 se puede observar que las nuevas hojas desarrolladas durante los cuatros
monitoreos para cada una de las especies evaluadas. La especie Trichocentrum
carthagenense (Jacq.) M.W. Chase & N.H. fue la que presento
mayor actividad en el segundo monitoreo donde su único
individuo presento una nueva hoja. La Tillandsia flexuosa Sw
fue la que presentó el mayor desarrollo foliar en los cuatros
monitoreos, incrementándose en el segundo y tercero con
valores de 22.38 y 21.40% respetivamente.
100 .00%
100%
90%
80%
70%
26.6 7%
60%
21.40%
22.3 8%
22.2 2%
50%
40%
9.10 %
7.07%
6.52 %
2.17 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
30%
20%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
10%
0%
Crecimiento de hojas
100.00%
100.00%
100.00%
81.81%
100%
73.33%
90%
66.67%
59.62%
80%
70% 53.63%
45.45%
60%
50%
22.22%
40% 17.39%
17.40%
11.11%
30%
20%
1.70%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
10%
0%
Nuevas raíces
Las epifitas frecuentemente desarrollan dos tipos de raíces, uno para el anclaje al hospedero
y otro que penetra en el detritus o crece libremente en el aire para
captar la humedad. El sustrato para la epifita (forofito u hospedero)
siempre es plano ofreciendo un pobre anclaje, aunque también
pueden colonizar algunas hendeduras y huecos. Como se observa en
la figura 4 desde el segundo monitoreo empezaron a emerger nuevas
raíces, la Tillandsia flexuosa Sw fue la que presento mayor aumento
de raíces durante los monitoreos, siendo el segundo monitoreo el pico
más alto donde la especie Trichocentrum carthagenense (Jacq.)
M.W. Chase & N.H. presento un aumento de raíces del 100%.
100 .00%
100%
90%
50.0 0%
80%
38.9 4%
70%
37.42%
36.3 6%
60%
26.6 7%
50% 16.2 0%
11.1 1%
40%
9.10 %
9.10 %
30%
2.17 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
20%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
10%
0%
Crecimiento de raíces
100.00%
100 .00%
100%
60.1 6%
90%
80%
37.42%
36.36%
36.36%
70%
33.3 3%
27.2 7%
60%
19.5 6%
18.5 3%
18.1 8%
13.79%
50%
11.1 1%
40%
2.17 %
30%
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
20%
10%
0%
Hospederos
Figura. 6 Hospederos.
3.13%
2.60%
4%
2.42%
3%
3%
2%
2%
1%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
1%
0%
Floración
Según McIntosh, 2002, la iniciación de la floración está muy relacionada con los patrones
de lluvia diferidos a través del año, considerando con ello que las plantas han evolucionado
para florecer en parte en respuesta a diferentes períodos de lluvia. La producción de flores
está limitada por el crecimiento del meristemo y éste a su vez está limitado por el agua, por
lo cual se da la relación entre patrones de lluvia local y floración.
Figura. 7 Floración
22.22%
22.22%
25%
20%
13.04%
11.11%
10.87%
15%
8.69%
10%
4.35%
3.94%
3.31%
2.86%
2.86%
5%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0.00%
0%
Mortalidad
Figura. 8 Mortalidad.
40.0 0%
40%
35%
30%
25%
8.69 %
6.66 %
20%
4.30 %
1.97%
1.70%
15%
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
0.00 %
10%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
0%
5%
0%
8. CONCLUSIONES
Según los resultados obtenidos durante los monitoreos es posible trasladar especies epífitas
vasculares a nuevos hábitats naturales, siempre y cuando se determinen las especies de los
fórofitos con los cuales las epífitas tienen mayor afinidad, permitiendo un adecuado
crecimiento y desarrollo de las plantas.
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