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Jesús: Ungido por el Espíritu Santo

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos: El documento analiza el significado del nombre de Jesús, las palabras "ungido" y "Espíritu Santo" en el Antiguo y Nuevo Testamento. Examina quiénes eran considerados "ungidos" en el Antiguo Testamento, el significado de Jesús como "ungido" y las implicaciones para la pastoral, catequesis y espiritualidad cristiana. El trabajo concluye con una bibliografía.

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Jesús: Ungido por el Espíritu Santo

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos: El documento analiza el significado del nombre de Jesús, las palabras "ungido" y "Espíritu Santo" en el Antiguo y Nuevo Testamento. Examina quiénes eran considerados "ungidos" en el Antiguo Testamento, el significado de Jesús como "ungido" y las implicaciones para la pastoral, catequesis y espiritualidad cristiana. El trabajo concluye con una bibliografía.

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, -

UNIVERSIDAD DON BOSCD


FACULTAD DE TEOLOGIA PASTORAL

UNIVERSIDAD DCl'-J ;· · , ;·1


BIBLIOTECA CENT ítAi
"RA F -~ Ft ME.ZA A Y A U"
. t) /1.i BOSCO

SOYAPAN'GLi, €!.. SALVADOR

•• .JESLJS =-" UNGIDO POR EL


ESP I R I TU SANTO••

SINTESIS TEOLOGICA PARA


OPTAR AL TITULO DE PROFESORADO
EN EDUCACION MEDIA PARA LA
ENSENANZA DE LA TEOLOGIA
PASTORAL

PREPARADO' POR:
SOR KRIMHILDE MAULHARDT CORRALES

~OVAPANGO, SEPTIEMBRE
.1994
Prefacio

El presente trabajo "Jesús Ungido por el Espíritu Santoº corresponde a la sin


tesis Teológica requisito para optar al titulo de Profesorado en Educación Me
día para la enseñanza de la Teología Pastoral.
El tema que he escogido corresponde a mi deseo de profundizar en la Persona de
Nuestro Señor Jesucristo y la relación de éste con el Espíritu Santo.
Es un tema Cristológico que corresponde al Cristo de la fe, esa fe que se a-
poya en la palabra al Dios que debemos escuchar y profundizar, esa fe que es
don pero también una conquista.
La nueva Evangelización nos pide retos que debemos enfrentar en la cultura
actual post-moderna. Es necesario fundamentar nuestra fe, conocerla y amar l a
para poderla proclamar, en el mundo _ secularizado confundida can el sincretis -
mo religioso que caracteriza la cultura post-moderna.
Conocer a Cristo nos lleva a amarlo y a anunciarlo, la experiencia de El
transforma nuestra vida, nuestro actuar y el testimonio surge sin pronunciar
palabra.
El trabaja es un esfuerzo por conocer una de los aspectos importantes de
Jesucristo Nuestro Señor, que no abarca toda la grandeza de su persona, pero que
ayuda a comprender la importancia de la consagración de Jesús para la misión en
l a obra de la Redención.
Agradezco profundamente a todas las personas que de una u otra manera han
colaborado para la realización de este trabajo. A mis Hermanas hijas de Maria
Auxiliadora que sin su apoya y comprensión na la hubiera podida lograr; mí
gratitud también al Padre Marca Antonio Barraza S.D.B. que ha sido mi asesor en
este trabajo, su valiosa ayuda, su apoyo me han animado a seguir adelante.
La gratitud a Dios nuestro Creador, a Jesucristo su Hijo y al Espíritu Santo por
cuya providencia he experimentado su infinito amor.

Santa Tecla, septiembre 1994.

Sor Krimhilde Maulhardt.


F.M.A.
TABLA DE CONTENIDOS

JESUS, ºUNGIDO" POR EL ESPIRITU SANTO


l. Etimología
1.1 Nombre de Jesús
1.2 De la palabra "ungido"
1.3 De la palabra "Espíritu": en el Antiguo Testamento
en el Nuevo Testamento
2. Significado de nungido" en el Antiguo Testamento
2.1 ¿Qué significa "ungido" en el Antiguo Testamento?
2.2 ¿Quiénes eran "ungidos" en el Antiguo Testamento?
2.3 ¿Para qué eran "ungidos" en el Antiguo Testamento?
2.4 ¿Quién es el "l'lesías" en el Antiguo Testamento?
3. Significado de "ungido" en el Nuevo Testamento
3.1 ¿Cuándo fue "ungido" Jesús por el Espíritu Santo?
3.2 ¿Qué significa para Jesús ser "ungido" por el Espí -
ritu San to?
3.3 "Ungido", ¿Para qué?
3.4 ¿Qué significado tiene la palabra "Cristo" dada a
Jesús por las primeras comunidades cristianas?
3.5 ¿Qué significa la palabra "Jesucristo" para las
primeras comunidades cristianas?
4. Consecuencias actuales de la realidad de que Jesús es
"ungido" del Espíritu Santo:
4.1 Para la -pastoral
4-.2 Para la catequesis
4.3 Para la espiritualidad cristiana
/
5. Conclusión
6. Bi bli.og rafia
Indice

Pr-ehfacio ............... ., 11 ••• ., ............... 11" ••••••••• lil ••••• M ..... 111... 1
Tabla de Contenidos................................................ 2

Indice Gener-al..................................................... 3
Inr-oducción........................................................ 4

1. Etimología
1. l Nombre de Jesús........................................... 5
1.2 De la palabra "ungido".................................... 7
1.3 De la palabra "Espíritu": en el Antiguo Testamento........ 8
en el Nuevo Testamento ••••.•••.• 11
2. Significado de "ungido" en el Antiguo Testamento
2.1 ¿Qué significa "ungido" en el Antiguo Testamento? •.•••.••• 13
2.2 ¿Quiénes eran "ungidos" en el Antiguo Testamento? ••••••••• 14
2.3 ¿Para qué eran "ungidos" en el Antiguo Testamento? .•.••••• 14
2.4 ¿Quién es el "Mesías" en el Antiguo Testamento? ••••..••••• 15
3. Significado de nungido" en el Nuevo Testamento
3.1 ¿Cuándo fue "ungido" Jesús por el Espíritu Santo? •••••.••. 17
3.2 ¿Qué significa para Jesús ser "ungido" por el Espí-
ritu San to?............................................... 20
3.3 "Ungido", ¿Para qué? •••••.•.••••••••••••••••••••••••••••.. 22
3.4 ¿Qué significado tiene la palabra "Cristo" dada a
Jesús por las primeras comunidades cristianas? •••..••••.•• 24
3.5 ¿Qué significa la palabra "Jesucristo" para las
primeras comunidades cristianas? •••••••••••••••••••••••••• 25
4. Consecuencias actuales de la realidad de que Jes6s es
"ungido" del Espír-itu Santo:
4.1 Para la pastoral.......................................... 26
4.2 Para la catequesis ••...•••••••••.••••.•••.•••••.•••.•••••• 28
4.3 Para la espiritualidad cristiana.......................... 29
5. Conclusiones .................................................... 31
6. Bibliografía.................................................... 32
Introducción

El conocimiento de Jesús y de su obra en la historia de la salvación se hace en


nuestro tiempo muy necesario, debido a tantas corrientes anti-religiosas, a la
proliferación de sectas y de distintas religiones que amenazan con la
destrucción del cristianismo. En América Latina este movimiento post-moderno va
lento pero su influencia no deja de sentirse.
Como persónas que nos llamamos cristianos porque seguimos a Jesús y creemos en
El como el Hijo único del Padre, el que trae la salvación al mundo, esta- mas
llamados a conocerlo más para reproducir en nosotros su imagen.
"El Concilio Vaticano II nos recuerda que quien sigue a Cristo, Hombre perfecto,
él mismo se hace más hombre" (G. S. q1). Estamos llamados a confi-
~u~arnos con El y a reproducir su imagen en nosotros. Por medio del Espíritu que
El ha dejado a su Iglesia para que la guíe, la conduzca a la verdad y la
santifique.
El trabajo consta de los siguientes apartados:
l. El significado del nombre· de Jesús, de la palabra "Ungido" y de la palabra
Espíritu en el Antiguo y Nuevo Testamento.
2. El significado de "Ungido" en el Antiguo Te~tamento, ¿qué significaba esa
palabra, quiénes eran ungidos y para qué? Y quiénes consideraban ellos
como el Mesías.
3. Significado de "Ungido" en el Nuevo Testamento: Cuándo fue ungido Jesús
por el Espíritu Santo, qué significaba para El ser Ungido ¿para qué esta-
ba ungido? Y la significación que le dieron los primeros cristianos a la
palabra Cristo y a la palabra Jesucristo.
q_ Las consecuencias actuales de la realidad de que Jesús es Ungido por el
Espíritu Santo: para la pastoral, la catequesis y la espiritualidad cris-
tiana.
5. Conclusiones.
El trabajo concluye con la Bibliografía.
Pongo en las manos del Se~or y de María Auxiliadora nuestra madre el pre-
sente trabajo. -Que ellos que poseyeron en toda su plenitud la gracia de
Dios la derramen sobre nosotros sus hijos que todavía peregrinamos en la
tierra.
5

1. Etimología
1.1 Nombre de Jesús:
"A Jesús de Nazaret se le dan distintos nombres. Cada uno tiene un
significado particular, aunque todos vienen a decir lo mismo: "Jesús
de Nazaret es el Hijo de Dios hecho hombre".
Jesús es un nombre de persona, transcripción de un nombre griego pro-
cedente, a su vez, de una raíz hebrea "Yesu'a" que significa "Dios
es ayuda". Jesús significa "Salvador", "Dios salva".
~lesías quiere decir "Ungido", "consagrado". La unción con aceite sim
baliza en el pueblo judío la penetración del Espíritu de Dios. Así
eran ungidos los reyes, los sacerdotes, los profetas.
Jesús no es un ungido entre otros tantos, sino el ungido por exceíen-
cia, el Hijo de Dios vivo (Mt. 16,16).
Mesías se tradujo al griego por "Kristos" de donde viene la palabra
Cristo.
Jesús el Cristo: es, por consiguiente, aquel que Dios ha ungido espe-
cialmente para hacer de él el realizador y el perfecto animador de su
designio de salvación del mundo. Por eso le nombramos Jesucristo.
Señor: Corresponde a la palabra hebrea "Adonais" ("Mi Señor"); nombre
dado por los judíos a Dios ("Señor de Señores"). Esta palabra fue tra
ducida al griego por "Kyrios". 1 •

El sentido del nombre: En hebreo, según las palabras del ángel el nom-
bre de Jesús significa: "El librará~ su pueblo de sus pecados".
El Catecismo Católico en los numerales 430-440, nos dice que Jesús
quiere decir en hebreo: "Dios salva". En el momento de la Anunciación,
el ángel Gabriel le dio como nombre propio el nombre de Jesús que
expresa a la vez su identidad y su misión.
En Jesús, Dios recapitula toda la historia de la salvación en favor de
los hombres. Hecho hombre para la redención universal y definitiva de
los pecados. El es el nombre divino, el único que trae la salvación:
"Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará" (Hch. 2, 21).

1 HERRERO Ricardo, Jesús. Camino. Verdad y Vida.(Venezuela,


1982) 87
6

Y de ahora en adelante puede ser invocado por todos, porque se ha


unido a todos los hombres por la Encarnación de tal forma que "no hay
bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros de-
bamos salvarnos.
Después de la resurrección de Jesús el nombre de Dios Salvador es glo
rifícado: "Padre glorifica tu nombre". Vino entonces una voz del cie-
lo: "Le he glorificado y de nuevo le glorificaré" (Jn. 12, 28). Por-
que de ahora en adelante, el nombre de Jesús es el que manifiesta en
plenitud el poder soberano del "nombre que está sob1re todo nombre "
(Fíl. 2, 9).
Los espirifus malignos temen su nombre los discípulos de Jesús hacen
milagros. forque todo lo que piden al Padre en su nombre, El se lo
concede (Jn. 15, 16).
"En ocasiones se añade a este nombre, el antiguo nombre -"Señor
Jesús"-, con objeto de subrayar la unidad de los dos testamentos •.
Asi como antes "cualquiera que invocara el nombre de Yahvé seria
salvo", asi ahora, "porque si confiesas con tu boca que Jesús es
Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muer
tos, serás salvo" (Rom.10, 9). Creer en este nombre es venir a ser
hijo de Días; orar en este nombre es ser escuchado; en él se perdonan
los pecados y las almas son lavadas y santificadas; conservarlo intac
to significa perseverar en la fe. Anunciar este nombre constituye la
esencia de toda evangelización.
"El nombre de Jesús salva tiene cíen virtudes, es como el aceite. Lo
mismo que el aceite da luz, este nombre ilumina las mentes. Igual
que el aceite cura las heridas, fortalece los miembros y alimenta los
cuerpos, asi el nombre de Jesús restaura las almas, las robustece y
nutre" •• 2
"El nombre de Jesús está en todas las plegarías cristianas. Todas las
oraciones litúrgicas terminan con la frase: "Por Jesucristo Nuestro
Señor". El Ave Maria culmina en "Y bendito es el fruto de tu

2 José M. CABODEVILLA. Cristo vivo. Vida de Cristo y vida


cristiana. (Madrid 1970).
7

vientre, Jesós". La oración del corazón, en uso en Oriente, lla-


mada oración a Jesús" dice: "Jesucristo, Hijo de Dios, Señor, ten
piedad de mi, pecador".
Numerosos cristianos mueren, como Santa Juana de Arco, -teniendo en
sus labios una única palabra: "Jesús"." 3

1.2 De la palabra "Ungido".


El Antiguo Testamento menciona la vieja costumbre de aplicarse al
cuerpo, después del baño, ungüentos aromáticos (aceite de oliva, nar-
do).
Ungir el cuerpo era signo de alegria y de abundancia, del que solo se
prescindía en épocas de tristeza y ayuno (2 Sam. 10, 20). Con el
aceite de oliva se curaba a los enfermos. Por razones religiosas se
ungían también objetos (Gen. 28, 18) y personas (Sacerdotes, reyes,
el Mesías, profetas). Ex. 30, 20ss. menciona el ungüento sagrado
para la tienda santa. En Is. 61, 1 la unción del espíritu no
significa el hecho corporal sino "dar autoridad", confiar un
ministerio carismático.
La palabra Mesías significa en hebreo "Ungido del Señor". Es desde
Saól, el auténtico título de dignidad de los reyes de Israel, que no
llevan el título semítico Melek (= rey). Así, pues, durante el perí~
do en que Israel tuvo reyes, se trataba esencialmente de un término
político; lo cual explica que al portador de salvación del tiempo fi-
nal enviado por Dios no se le llame nunca en los profetas Mesías,
sino: príncipe de paz, Hijo del hombre.
El Mesías por excelencia es naturalmente David y las posteriores esp~
ranzas políticas de Israel giran en torno al regreso de un dominador
como David. Mesías e Hijo de David son pues términos equivalentes.
En el siglo II a.c., en la dinastía de los Hasmoneos, y más tarde en
Qumrán, las ideas sobre el Mesías se trasladan al sumo sacerdote y el

s Catecismo de la Iglesia Católica. (Editorial Lumen,Buenos


Aires, 1992).
8

Mesías se convierte entonces en un rey-sacerdote victorioso. 4

1.3 De la palabra "Espíritu"


En el Antiquo Testamento: En la Teología bíblica el concepto de
espíritu desempe~a un papel de gran importancia, y al mismo tiempo
muestra una considerable evolución y una gran multiplicidad de signi-
ficados:
Espíritu como "viento". La palabra hebrea ruah, que los LXX traducen
por Pneuma, significa originariamente corriente de aire:
"Cuando grites, que te salven los reunidos en torno a tí, que a todos
ellos los llevar.á el viento, los arrebatará el aire" (Is. 57, 13).
También como tormenta: " Por eso os esparcí como paja liviana al vien
to de la estepa" (Jer. 13, 24).
Especialmente Jeremías y los salmos emplean el vocablo en este senti-
do partiendo de la experiencia de los efectos del viento, se conside-
ró a este como una "fuerza".
O que puede incluso emplearse como imagen de la fuerza creadora de
Dios:
"La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y
un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas" (Gén. 1, 2).
Se trata aquí de un fenómeno de religiosidad natural, que repercute
en el sentido trasladado de la palabra y que debe ser tenido en
cuenta en toda interpretación.
Espíritu como "hálito vital". Se piensa aquí en la fuerza vital que
se infiltra con la respiración en el hombre: "Todo cuanto respira
hálito vital, todo cuanto existe en la tierra firme murió" (Gén. 7,
22).
Y a la que se consideraba como procedente de Dios: "Así dice el Dios
Yahveh, el que crea los cielos y los extiende, el que hace firme la
tierra y lo que en ella brota, el que da aliento al pueblo que hay en

4 A. Grabner-Haider. Vocabulario práctico de la Biblia.


Editorial Herder, Barcelona, 1975.
9

ella, y espíritu a los que por ella andan" (Is. 42, 5).
Este hálito divino se encuentra tras de todos los impulsos anímicos y
espirituales (cólera, intranquilidad, valor, paciencia, celo, humil-
dad, fidelidad) del hombre. El hombre es siempre el que ha sido crea-
do por Dios, el que depende de Dios, el protegido y cobijado en él,
el guiado por Dios. El espíritu es el portador de esta vinculación
que, por un lado despierta en el hombre la conciencia de ser una
parte del mundo creado, mientras que por otro supera, por su espíritu
humano, a todas las demás criaturas y está ante Dios como interlocu-
tor y compañero.
En el Antiguo Testamento no existe el dualismo oriental y helenístico
de materia y espíritu. El espíritu en cuanto viento y hálito, es sie~
pre parte del mundo, está al servicio de Dios, está determinado por
él y abre para Dios a los que están llenos de este espíritu." ~.
"El Espíritu de Dios." Donde quiera en el Antiguo Testamento, el
Espíritu de Dios figura como una fuerza misteriosa, un concentrado de
poder, una actividad que transforma cuanto toca. Así ese Espíritu se-
ca las aguas del mar o trae aves que servirán de alimento al pueblo
liberado de Egipto (Ex. 14, 21). O activa la sabiduria de los 70 an-
cianos que ayudan a Moisés en la administración de justicia entre el
pueblo (Nóm. 11, 24-25).
Sus manifestaciones parecen seguir un doble camino: revelar el poder
de Dios y actuar para conseguir la salvación total del hombre y del
pueblo.
El espíritu como revelación, manifiesta que está muy por encima del
hombre y del mundo: Dios llega desde afuera, muestra lo que no es del
todo visible en el mundo; y supera las expectativas del hombre.
Además pone en evidencia que las cosas no son como las quiere el
hombre y que, aunque este mire en la dirección justa, aón le falta
todo por ver.
En el segundo sentido (el espíritu como acción), se manifiesta favo-
rable al hombre en forma externa e interna. Por la primera se deja

5 A. Grabner-Haider. Vocabulario practico de la Biblia


(Barcelona, 1975)
10
ver y palpar en las situaciones que el mismo hombre tiene a su alcan-
ce como son los sucesos de historia. En cambio por la segunda, el
Espíritu actúa insensiblemente garantizando la salvación de Israel,
suscitandoles Jueces, Profetas y Reyes y prometiéndole una salvación
total aún por llegar.
Por otro lado, no siempre la acción del Espíritu de Dios es llamada
por ese nombre. A veces es concebida como una fuerza que reviste o
invade a alguien, como en el caso de los Jueces: "El espíritu de
Yahveh vino sobre él, fue juez de Israel y salió a la guerra."
(Jueces 3, 10).
En otras ocaciones es vista como "la mano de Dios": "Pues así me ha
dicho Yahveh cuando me tomó de la mano y me apartó de seguir por el
camino de ese pueblo" (Is. 8, 11).
Y en algunas más es "conocimiento", "pala,bra, "visión", "nombre",
"gloria", "rostro de Dios", "sabiduria".
El espíritu estuvo tan unido a algunos mensajeros que a éstos se les
llamó ''hombres de Espíritu": "-¡El profeta es un necio, un loco el
hombre, del espíritu! " (Os. 9, 7).
Varios pasajes presagian que el Espíritu de Dios será dado en abun-
dancia en los tiempos mesiánicos: "Al fin será derramado desde arriba
sobre nosotros espíritu. Se hará la estepa un vergel, y el vergel
será considerado como selva" (Is. 32, 15).
"Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne.
Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soña-
rán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Hasta en los siervos y
las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos dias" (Joel 3, 1-2).
Ocasionalmente el Espíritu de Dios se manifiesta sin violenci? y
entonces se dice que es una especie de presencia y don divino y que
radica en algunas personas particulares: está sobre Moisés: "Yo baja -
ré a hablar contigo tomaré parte del espíritu que hay en ti y lo pon-
dré en ellos, para que lleven contigo la carga del pueblo y no la
tengas que llevar tú solo" (Núm. 11, 17).
Se transmite a Josué: "Respondió Yahveh a Moisés: "Toma a Josué, hijo
de Num, hombre en quien está el espíritu, impónle la mano" (Núm. 27,
18).
11

Descansa sobre los ancianos y jueces del pueblo, realiza lo que pide
el profeta Eliseo, llena a los artesanos que preparan los objetos pa-
ra el culto o se lo entrega a los sabios.
En otros casos, actúa desde los profetas y comunica las órdenes de
Dios al pueblo o bien se presenta como el protector de este último y
provoca la renovación moral de los individuos y de la comunidad ente-
ra." 6

Se consideraba especialmente a los profetas como hombres guiados por


el Espíritu que anunciaban la voluntad de Dios: "Su corazón hicieron
de diamante para no oir la ley y las palabras que Yahveh Sebaot había
dirigido por su espíritu, por ministerio de los antiguos profetas.
Hubo entonces gran enojo de Yahveh Sebaot" (Za. 7,12).
Pe~o siempre se sigue entendiendo al espíritu del Se~or como una
"fuerza" y no se le personaliza. Dios puede enviar un espíritu de
"sue~o profundo": "Porque ha vertido sobre vosotros Yahveh espíritu
de sopor, ha pegado vuestros ojos (profetas) y ha cubierto vuestras
cabezas (videntes)" (Is. 29, 10).
Desde muy pronto surgió el anhelo por los universales dones del
Espíritu, entendidos mesiánicamente: "Reposará sobre él, el espíritu
de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo
y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. No juzgará por
las apariencias, ni sentenciará de oidas" (Is. 11, 2).
Todo el que cree recibira este espíritu y formará parte de los elegi-
dos. Esta era la esperanza de los piadosos antes y después de el
exilio babilónico.
El Espíritu en el Nuevo Testamento: Los escritos del Nuevo Testamento
nos dicen que el Espíritu se trata de una persona y le llaman
Espíritu de Jesús, Espíritu Santo o simplemente Espíritu.
" La significación originaria de considerarlo como viento a desapa-
recido por completo a excepción de Jn. 3, 8 y Heb. 1,7). "El viento
sopla donde quiere, y oye su voz, pero no sabe de donde viene ni a
dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu" (Jn. 3,8).

e PARRA Tomás, Liderazgo y autoridad en el Antiguo Testa-


mento (México 1H92)
12
Pablo le da un significado antropológico: "La gracia de Nuestro
Señor Jesucristo sea con vuestros espíritus, hermanos, amén" (Gal. 6,
18).
"Se encuentra una nueva perspectiva de la realidad del espíritu en
todas aquellas afirmaciones neotestamentarias que relacionan el espí-
ritu con Jesucristo. Desde su concepción milagrosa, nacimiento virgi-
nal, y su unción con el Espíritu Santo y con poder, hasta su bautismo
por Juan en el Jordán". 7

Este mismo Espíritu pasó por toda la obra de Jesús en señal de que el
Espíritu de Dios estaba con él "En aquel momento se llenó de gozo Je-
sús en el Espíritu Santo, y dijo: Yo te bendigo, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, por has ocultado estas cosas a los sabios e
inteligentes y se las has revelado a los pequeños" (Le. 10, 21).
También este Espíritu lo ayudó a ofrecerse en sus padecimientos
redentores:"iCuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu
eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las
obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!"
(Heb. 9, 14).
Jesús es el hombre que vivió constantemente y plenamente en total
posesión del Espíritu. Lo escrito en el Antiguo Testamento sobre el
espíritu se ofrecia para comprender la personalidad de Jesús de Naza-
ret. "Desde que los discípulos le reconocieron como el Señor resuci-
tado, la palabra espíritu paso a ser una de las expresiones más impo~
tantes para afirmar la singularidad de Jesús y de su obra". s

"En el Espíritu del Señor se encuentra Dios mismo como principio


moderador y configurador, como amor, como llamada a la decisión y al
cambio de pensamiento (conversión). En la primera Iglesia el espíritu
se convierte en expresión de la incontenible dinámica que se percibía
por doquier en el ámbito del Evangelio y determinaba la vida entera
de los discípulos.
El Espíritu de Dios actúa sobre el espíritu humano, es decir, no se

7 GRABNER A. - HAIDER. Vocabulario práctico de la Biblia.


(Barcelona, 1975).
8 Idem.
13
debe concebir su acción como algo mágico, sino debe partirse de una
antropología que contempla siempre al hombre en su libertad. El Esp~
ritu de Dios es siempre lo que viene, lo que se ofrece, lo posible;
nunca lo disponible, lo poseído.
La expresión Espíritu Santo que aparece cada vez con mayor frecuencia
sobre todo en los escritos posteriores del Nuevo Testamento, signifi-
ca una personificación de la experiencia del poder divino, que inten-
ta introducir en el diálogo lo personal del hombre pero no incluye
todavía el sentido ontológico de la doctrina trinitaria." 9

El Espíritu Santo se encuentra también en otras personas que actúan


movidos por El, entre ellos está Juan el Bautista, el precursor de
Jesús, en Isabel, Zacarias y en Simeón: "Y he aquí que había en
Jerusalén un hombre llamado Simeón: este hombre era justo y pia-
doso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu
Santo" (Le. 2, 25).
El Espíritu Santo preparó a María Santísima con su gracia, la Madre de
Aquel en quien "reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente"
(Col. 2,9).
Lo dicho anteriormente nos introduce a ver el significado de "ungido"
en el Antiguo Testamento. ¿Quién era el "Mesías" para ellos?.

2. Significado de "ungido" en el Antiguo Testamento


2.1 ¿Qué significa "ungido" en el Antiguo Testamento?
"Ungido es igual a "Consagrado", "Mesías". La unción con aceite
simboliza la penetración del Espíritu de Dios.
La unción era el rito religioso de consagración con aceite sagrado.
Significa que la persona sobre cuya cabeza se derrama el aceite era
sagrada, santa, inviolable y la escogida por Dios para dirigir al
pueblo.
La unción lo habilitaba para realizar funciones religiosas y lo cons-
tituía "Mesías", es decir, salvador de su pueblo.
La unción la hacían con un ungüento hecho de aceite de oliva, prepa-

e GRABNER A. - HAIDER. Vocabulario práctico de la Biblia.


(Barcelona, 1975).
14
rado por perfumistas, a base de mezcla de sustancias aromáticas (por
ejemplo, mirra) y conservado en frascos. Era tenido en mucho aprecio
y se empleaba en el culto ("Unción''), para el embellecimiento corpo-
ral y para curar las heridas.

2.2 ¿Quiénes eran "ungidos" en el Antiguo Testamento ?


En Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que eran consagrados
para una misión que habían recibido de El. Este era el caso de los
Reyes: "Dijo Yahveh a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar llorando por
Saúl, después que yo le he rechazado para que no reine sobre I srael?.
Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé de Belén,
porque he visto entre sus hijos un rey para mí."
También eran ungidos los Sacerdotes ~orno Aarón y sus hijos: "Entonces
tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así le
ungirás " (Ex. 29,7).
Y de una manera excepcional eran ungidos los profetas: "Ungirás a
Jehú, hijo de Nimsi, como rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat,
de Abel Mejolá, le ungirás como profeta en tu lugar" (1 R. 19, 16).

2.3 ¿Para qué eran " ungidos" en el Antiquo Testamento?


Eran ungidos para cumplir una misión divina, una misión especial e n
el pueblo de Dios. Tanto los reyes, sacerdotes y profetas tenían un
encargo que cumplir de parte de Dios.
La unció'n significaba la escogencia de parte de Dios para dirigir a
su pueblo. "La unción consagrante hace del rey el representante y el
hijo adoptivo de Yahveh: "Tu eres mi hijo yo te he engendrado hoy"
(Sal. 2, 7).
Posteriormente al no haber rey los sacerdotes desempeñan una función
de jefes en el pueblo de Dios. "Así la esperanza nacional estrechame~
te ligada con el culto del templo, que es el privilegio de la casta
sacerdotal, se traslada a la dinastía de los sacerdotes descendientes
de Aarón, como antes de la cautividad estaba ligada a la dinastía de
15
los reyes descendientes de David". 10

2.4 ¿Quién es el ''Mesías" en el Antiguo Testamento?


A medida que transcurria el tiempo y se robustecían las tradiciones
de Israel, la idea del gran rey elegido por Dios fue afianzándose ca-
da vez más. Se pensaba en una personalidad futura que traería la paz
bienestar para todo el pueblo.
También los profetas apoyaron esta línea mesiánica de un futuro rey,
perfecto y pacífico, de acuerdo con la voluntad de Dios.
Isaias y Miqueas se~alan las primeras manifestaciones de un "Ni~o-

Llevará el nombre de Enmanuel ("Dios está con nosotros", en hebreo).


Y procurará un tiempo de paz.
Jeremías y Ezequiel, poco después de la destrucción de Jerusalén,
anuncian que la tierra conocerá una renovación nunca antes vista.
Jeremías se refiere a una conversión del corazón del hombre basada en
el perdón y a una nueva alianza entre Dios y la humanidad (Jer. 31,
31-34): ''He aquí que vienen -oráculo de Yahveh- en que yo pactaré con
la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; ( .•• )
Pendre mi ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo
seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que adoctrinar
1

más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: "conoced a


Yahveh", pues todos ellos me conocerán del más chico al más grande-
oráculo de Yahveh- cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva
a acordarme."
Ageo y Zacarías, después del exilio a Babilonia, hablarán de "un prin
cipe" que restaurará el templo y será el signo de la presencia de
Dios y de la unidad nacional:
"Aquel día -oráculo de Yahveh Sebaot- tomaré a tí Zorobabel, hijo de
Selatiel, siervo mio -oráculo de Yahveh- Sebaot-" (Ageo. 2, 20-30).
Otro profeta que sigue de cerca a Zacarías habla de la "semilla de
David" que será entronizada en Sión, es decir, se trata del retorno
de la antigua monarquía sólo que de manera nueva y con un nuevo mode-

io SACRfil'1ENTUM MUNDI. Enciclopedia Teológica 4 vol.


(Barcelona, 1977) 563-566.
16
lo de rey.
" ;Exultá sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de
Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: Justo él y victorioso,
humilde y montado en un asno, en un pollind, cría de asna.
El suprimirá los cuernos de Efraím y los caballos de Jerusalén, será
suprimido el arco de combate, y él proclamará la paz de las naciones.
Su dominio irá de mar en mar y desde el río hasta los confines de la
tierra" (Zac. 9, 9-10).
Con estos pasajes se tiene la impresión de que la idea de un Mesías-
Rey estuvo continuamente presente en la mentalidad del pueblo judío
anterior a Cristo aún en los momentos en que ya no se contaba con Mo-
narquía.
En otros pasajes de la Sagrada Escritura vemos al Mesías que Dios en-
viaría para instaurar definitivamente su reino: "Se yerguen los reyes
de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahveh y contra
su ungido por el Espíritu del Se~or: "Reposará sobre él el espíritu
de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo
y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh" (Is. 11, 2).
Será ungido también como profeta: "El Espíritu del Se~or está sobre
mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a
los pobres, me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a
los cautivos la liberación y a los reclusos la libertad" (Is. 61, 1).
"En general el Mesías conserva sencillamente 'su carácter real: su fun
sión consistirá en llevar a cabo la libe1°ación nacional a fin de pre-
parar el mundo venidero. Las representaciones del Mesías en sus
detalles cambian según las diversas tradiciones. Según los casos, la
esperanza judía pone el acento sobre los combates o sobre el reino
pacífico del Mesías, sobre su acción política o sobre su obra
religiosa." u ..

Esta idea de un -Mesías rey, perduró hasta los tiempos de Cristo. Esta
es quizá la razón por la que Jesús impidió que se le viera como rey,
si bien después de la resurrección, los escritores del Nuevo Testame~

11 SACRAMENTUM MUNDI. Enciclopedia Teológica Vol. 4


(Barcelona, 1977). 563-566
17
to aludieron de diversas maneras al reinado mesiánico de Jesús con
los títulos "Cristo" (que traduce el hebreo Mesías) e ''hijo de
David"; su entrada triunfal a Jerusalén; el título que se colocó
sobre su cabeza y su muerte en Jerusalén.
Es importante considerar como: "por una especie de decepción religio-
sa, la figura del antiguo rey fue sustituida por la esperanza de un
nuevo rey-Mesías. Esta idea fue reforzada con otros temas mesiánicos
paralelos: un Mesías con tintes sacerdotales, otro profeta y uno más
como embajador celeste." 12

Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función


de sacerdote, profeta y rey. De esto nos ocuparemos en adelante, de
profundizar en el significado de "ungido" en el Nuevo Testamento,
Jesús ungido por el Espíritu Santo para cumplir su misión divina.

3. Significado de "Ungido" en el Nuevo Testamento.


3.1 ¿Cuándo fue "ungido" Jesús por el Espíritu' Santo?
Según el Catecismo Católico, "Cristo" viene de la traducción griega
del término hebreo "Mesías" que quiere decir "Ungido". No pasa a ser
nombre propio de Jesús sino porque El cumple perfectamente la misión
divina que esa palabra significa.
El número 437 nos dice: "El ángel anunció a los pastores el naci-
miento de Jesús como el del Mesías prometido a Israel: "Os ha nacido
hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Se~or" (Le.
2, 11).
Desde el principio El es "a quien el Padre ha santificado y enviado
al mundo" (Jn. 10, 36), concebido como "Santo" (Le. 1, 35) en el seno
virgin a l de María. José fue llamado por Dios para "tomar consigo a
María su esposa" encinta "del que fue engendrado en ella por el Espí -
ritu Santo": "Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Se~or se le
apareció en sue~os y le dijo: "José, hijo de David, no temas tomar
contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu
Santo" (Mt 1,20).

12 PARRA Tomás Liderazgo v autoridad en el Antiguo Testa-


mento (México 1992)
18

Para que Jesús "llamado Cristo" nazca de la esposa de José en la des-


cendencia Mesiánica de David.
"Y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús,
llamado Cristo" (Mt. 1, 16).
ºAcerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne."
(Rom. 1, 3).
"Acuerdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendien
te de David, según mi Evangelio" ( 2 Tm. 2, 8).
"Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para daros testimonio de lo referen
te a las Iglesias. Yo soy el retoño y el descendiente de David, el lu
cero radiante del alba" (Ap. 22, 16).
Citando nuevamente el Catecismo Católico en el número 438 leemos: "La
consagración mesiánica de Jesús manifiesta su misión divina. Por otra
parte eso es lo que significa su mismo nombre; porque en el nombre de
Cristo está sobreentendido el que ha ungido, que ha sido ungido y la
unción misma con la que ha sido ungido: El que ha ungido, es el Pa-
dre, El que ha sido ungido, es el Hijo, y lo ha sido en el Espíritu
que es la unción" (S. Ireneo de Lyón).
Su eterna consagración mesiánica fue revelada en el tiempo de su vida
terrena, en el momento de su bautismo por Juan.
En el número 439 leemos: "numerosos judíos e incluso ciertos paganos
que compartían su esperanza reconocieron en Jesús los rasgos fundamen
tales del mesiánico "hijo de David" prometido por Dios a Israel: "Di-
ciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos
su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle" (Mt. 2, 2).
"Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos grita~
do: ;Ten piedad de nosotros, Hijo de David!" (Mt. 9,27).
"Y toda la gente atónita decía: "¿No será este el Hijo de David?"
(!1t. 12, 23).
"Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: "¡Hosanna al Hi-
jo de D,avid ! ¡Ben di to el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en
las alturas!" (Mt. 21,9).
19
A continuación nos detendremos en lo que nos dice el Papa León XIII
la encíclica "Divinum Illud munus" sobre la venida y la permanencia
del Espíritu Santo en la economía de la salvación: "Por obra del Es-
píritu Divino se ha efectuado no solamente la concepción de Cristo,
sino también la santificación de su alma, lo que en los libros sagra-
dos se llama unción: "Como Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Es
piritu Santo y con poder y cómo él pasó haciendo el bien y curando a
todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con El" (Hch.
10, 38). Hasta tal punto es así que cualquier acción que realizara se
verificaba en presencia del Espíritu (S. Basilio), y especialmente su
sacrificio: "Por el Espíritu Santo se ofreció así mismo inmaculado a
Dios" (He. 9, 14). El que haya considerado atentamente todo esto no
podría sorprenderse de que todos los carismas del Espíritu nutricio
hayan afluido al alma del Cri'sto.
En El se ha establecido una abundancia de gracia de singular pleni-
tud de un tipo y eficacia insuperables.
Ante todo, el Espíritu Santo estaba presente en la carne del Señor,
cuando se hizo "unción" y continuó presente de una manera inseparable
como está escrito ••• Después toda la actividad del Cristo se desarro
lla en presencia del Espíritu"
La unción de Jesús está unida, en la Escritura con el bautismo en el
Jordán, pero esta diferencia temporal respecto a la Encarnación no
significa que el Pneuma haya sido dado por primera vez a Jesús hombre
en el momento de su bautismo, cuando fue proclamado públicamente Me-
sías por el Padre.
Dogmáticamente considerado, el bautismo en el Jordán es la simple ma-
nifestación de la misión del Espíritu Santo en el hombre Jesús, Mi-
sión que había tenido lugar en el primer instante temporal de la En-
· carnación.1113

13 MüHLEN HERIBERT, El Espíritu Santo en la Iglesia. (Sala-


manca, 1974)
20

Otros autores ven como desde su nacimiento aparece su mesianidad, lo


dicen los ángeles a los pastores: "Hoy os ha nacido en la ciudad de
David un Salvador que es Cristo el Señor" (Le. 2, 11).
Desde el principio El es aquel que el Padre ha consagrado y mandado
en el mundo. Es esta la unción eterna que es revelada en el tiempo y
ha sido dada a conocer a los hombres.
Aquí se manifiesta la realidad que Jesús es el Cristo, pero, ¿Qué
conciencia tiene El de serlo? ¿Qué significa para El ser "ungido"
por el Espíritu Santo?.

3.2 ¿Qué significa para Jesús ser "Ungido por el Espíritu Santo?.
Jesús se declara el Mesías desde el principio de su vida pública.
Acepta que se le llame Mesías cuando San Juan lo señala como Me-
sías, en el momento de su bautismo ·cuando el Espíritu Santo baja so-
bre El para dar testimonio de su l~isión, en las tentaciones del de-
sierto y cuando se le acerca los primeros Apóstoles diciendo: "Hemos
encontrado al Mesías".
La escritura nos dice que después del bautismo Jesús se quedó en Galt
lea con la potencia del Espíritu Santo y que en la Sinagoga de Naza-
ret después de haber leído Is. 61 dice: "Hoy se ha cunplido esta es-
critura que acabáis de oír": "Vino a Nazará, donde se había criado y,
según su costumbre, entró en la sinagoga el día sábado y se levantó
para hacer la lectura. Le entregarán el volumen del profeta Isaías y
desenrrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El
Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los
pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimi-
dos y proclamar un año de gracia del Señor.
Enrrollando el volumen lo devolvió al ministro y se sentó. En la si-
nagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles:
"Esta escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy" (Le. 4, 16-
21).
21
Esto nos comprueba la conciencia que El tiene de su consagración me-
siánica que revela a la vez su misión divina.
Jes6s aceptó el título del Mesías al cual tenía derecho: ''Le dice la
mujer: "Se que va a venir e l Mesías el llamado Cristo. Cuando venga,
nos lo explicará todo". Jesús le dice: "Yo soy, el que te está hablan
do" (Jn. 4, 25-26).
Esto mismo podemos ver en el diálogo con Marta la hermana de Lázaro:
Le dice ella: "Si, Se~or, yo creo que tú e res el Cristo, el Hijo de
Dios que iba a venir al mundo" (Jn. 11, 27).
Pero Jesús admite este título con algunas reservas, porque unos de
sus contemporáneos lo comprendían según la concepción demasiado huma
na. La concepción que tenían de Mesías era esencialmente política:
"Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuer-
za para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo" (Jn. 6, 15).
También Jesús declara su mesianidad ante los apóstoles, como ejemplo
en la confesión de fe de Pedro que lo reconoc í a como el Mesías, anun-
ciándole la próxima pasión del Hijo del Hombre: "Pero él, volviendo-
se, dijo a Pedro: "¡Quítate de mi vista Satanás! ;Escándalo eres para
mí, porque tus pensamientos no son los de Dios sino los de los hom-
bres!" (Mt. 16, 23).
"Jesús también lo confirma ante el Sanedrín: ''Te conjuro por Dios vi-
vo si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Díceles Jesús: Tú lo dijis-
te; y os digo que a partir de ahora veréis al Hijo del Hombre sentado
a la diestra del poder y viniendo sobre las nubes del cielo". Por es -
ta declaración Jesús es condenado a muerte. Esto mismo hace Jesús de-
lante del tribunal romano: Ante la pregunta de Pilato: ¿Tú eres el
Rey de los judíos? El, respondió diciendo: Tú lo dices".
Su realeza mesianica es proclamada por Pedro después de su resurrec-
ción, ante el pueblo de Dios: "Sepa, pues, con certeza toda la casa
de Israel que Dios ha constituido Se~or y Cristo a este Jesús a
quien vosotros habéis crucificado" (Hch. 2, 36).
Para concluir podemos decir que Jesús tenía conciencia de su mesiá-
22
nismo, pero que usó con cautela el título, porque para sus contempor~
neos el Mesías prometido era nada más un rey político. Pero la tradi-
ción cristiana primitiva le considera siempre como el depositario por
excelencia del Espíritu.
Ahora nos preguntamos ¿Para qué fué Jesús ungido por el Espíritu?.

3.3 "Ungido", ¿Para qué?


Es importante el hecho de que la unción de Jesús vaya unida con la e~
trega de la función mesiánica (hacer el bien, curación de endemonia-
dos, etc.). El bautismo y la unción son el comienzo de la actividad
pública y salvífica de Jesús y constituye acontecimientos de la histo
ria de la salvación.
El Mesías debe traer la Buena Nueva a los pobres tal es el sentido de
la función mesiánica.
Jesús es el ungido porque después de su resurrección recibió del Pa-
dre el Espíritu Santo prometido, y en Pentecostés lo difundió sobre
la comunidad reunida. El envía al Espíritu Santo después de su exalta
ción, ya que la exaltación de Jesucristo crucificado es el origen del
Espíritu; Espíritu con el que precisamente él está ungido.
Solo la misión visible del Espíritu Santo en el primer Pentecostés ma
nifiesta claramente que Jesús es en verdad aquel que ha sido ungido
por el Espíritu Santo, y que esta función le ha sido conferida para
el bien de la Iglesia.
La presencia del Pneuma en Jesús no está solo en función de su mesíá-
nísmo sino también en referencia a la santidad propia de Jesús-hom-
bre, santidad que se ha manif~stado plenamente solo en y por la resu-
rrección. Pero también existe, ciertamente una conexión entre la
Transfiguración, anticipo de la resurrección, y el Pneuma presente en
Jesús, puesto que el Pneuma es quien le ha despertado de la muerte:
"Y sí el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos
habita en vosotros, aquel que resucitó a Cristo de entre lbs muertos
dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que
23
habita en vosotros" (Rom. B, 11).
La resurrección no es para Jesús-hombre un elemento secundario que se
a~ada a la unión hipostática, sino el efecto supremo y esencial que
le es propio. La santidad de Jesús obra del Pneuma, se hace aquí ví

sible hasta en su corporalidad. Por eso para los primeros cristia-


nos, Jesús no recibe solamente la función mesiánica; recibe también
la santidad personal que es la fuente y principio de nuestra gracia
santificante.
La unción de Jesús también tiene que ver con la relación de Jesús con
sus discípulos y con los miembros de la Iglesia que se incluyen en
ellos ya que está determinada ante todo por su presencia futura en el
Espíritu.
Jesús después de su Ascención vuelve para quedarse entre los discípu-
los que le han sido confiados pero vuelve y permanece en el Espíritu,
que la comunidad recibe en la fe: "Esto lo decía refiriéndose al Espi
ritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había
Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado".
"También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se a-
legrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar"
(Jn. 16, 22).
El Espíritu mostrará culpable al mundo en cuanto a pecado, en cuanto
a justificación y en cuanto a condena; en resumen "Le guiará hacia t~
da la verdad. De esta manera Jesús está presente a través del Espíri -
tu en el grupo de discípulos que constituyen la Iglesia. El Espí r itu,
se dice, "glorificat-á" a Jesús, hará que resplandezca su gloria; Je-
sús será "glorificado" efectivamente en los discípulos: "Y todo lo
mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en e-
llos" (Jn. 17, 10). Los que aceptan a Jesús reflejarán su resplan-
dor y su poder.
El Espíritu es por lo tanto la fuerza de la autorrevelación de Dios
en Jesucristo así como la automanifestación del crucif i cado y resuci
24

tado o exaltado. El es que, a partir de la cruz y resurrección de


Jesucristo, construye la presencia de la Iglesia. La Iglesia es con-
vocada por él~ tiene en él su fuerza vital y él la guarda en su cond~
ción de Iglesia, de manera que hace presente en y con la Iglesia el
ámbito vital del cuerpo crucificado de Cristo.
Por su mediación la Iglesia es el pueblo de Dios, el templo de Dios y
su "casa", es el rebaño de Cristo, su cuerpo y su esposa, con todo lo
que esto significa. Por su mediación, los miembros de la Iglesia son
los elegidos, los llamados y, sobre todo, los santificados o santos.
Resumiendo podemos decir que la "Consagración de Cristo con el Espír-i_
tu Santo, está en función de su misión como Mesías, salvador y toman-
do las palabras del Santo Padre el Papa Juan Pablo II en la exhorta-
ción apostólica "Pastores dabo ·Vobis" afirmamos esta idea. "Jesucris-
to debe considerarse el consagrado por excelencia que enviado al
mundo llama a los discípulos a seguirlo en la entrega radical de sí
al Padre celestial y a los fieles.
En la sinagoga de Nazaret, como nos relata el Evangelista Lucas (Le.
4, 16-19), Jesús se aplica así mismo la profecía mesiánica de Isaías:
"El Espíritu del Señor está sobre mí ••• " (Is. 61, 1). En ella se alu
de a él como Consagrado por excelencia, el Ungido de Dios, el Cristo.
Eso implica que en él hay una presencia singular del Espíritu San to,
que une de forma indisoluble su misión a su consagración. "El Espíri-
tu no está simplemente sobre el Mesías sino que lo llena, lo penetra,
lo invade en su ser y en su obrar. En efecto, el Espíritu es el prín-
cipio de la Consagración y Misión del Mesías." :L 4

3.4 ¿Qué significado tiene la palabra "Cristo" dada a Jesús por las pri-
meras comunidades cristianas?
Con el comienzo de la predicación cristiana surgió la necesidad de se
ñalar quién era Jesús de Nazaret. En el Kerygma más antiguo que pose~
mos (1Cor. 15, 3) se enuncia la muerte y resurrección del Cristo. El

14 El Sínodo 1994: Un amanecer de la vida religiosa. En re-


vista Vida Religiosa 76 (Madrid, 1994) 69-70
25
título está en esta fórmula tan íntimamente asociado a la persona de
Jesús, que ya aparece como un nombre propio.
La comunidad primitiva tomó la designación de la Biblia griega, en la
que es traducción de "masiah", el Ungido (de Yahveh). Debió parecerle
más apropiada que la transcripción en caracteres griegos de "messias"
cargada de esperanzas na c ionalistas y terrenas. El concepto Christus,
por el contrario, se había incorporado todas las enunciaciones que la
palabra de Dios había formulado sobre el Ungido real (y sacerdotal)
como portador de salvación. Era mandatario y abogado de Dios en la
tierra fuente de bendición para el pueblo de Dios, que estaba compre~
dido en él como su cabeza, y Señor de la gracia en el futuro. Todo es
to se verificaba en Cristo Jesás y la comunidad lo expresaba mediante
el empleo del título como nombre propio.
"Porque a base de este título se puede mostrar con la ayuda de la Es-
critura el enraizamiento de la obra salvífica en la historia de lasa
lud y la verdad de la revelación cristian a . Por esta razón se haya,
conforme al modo cristiano de hablar, incl uso en pasajes en los que
se habría esperado más bien el concepto de Mesías" :1.~

3.5 ¿Qué significa la palabra "Jesucristo" para las primeras comunidades


cristianas?
Cristo del griego (Ungido), de (ungir), es la traducción del hebreo
masiah (mesías). Es el nombre como Jesás fue reconocido por sus discí
pulas como el Mesías prometido. Los discípulos añadieron al nombre de
~esús el título de "el Cristo" (con artículo), o dijeron "Jesús que
se llama el Cristo": "Y Jaco~ engendró a José, el esposo de María, de
la que nació Jesús, llamado Cristo" (Mt. 1, 16).
"Y no cesaban de enseñar y de anunciar la buena nueva de Cristo Jesás
cada día en el Templo y por las casas" (Hch. 5, 42).
Pero al propagarse el evangelio también entre el mundo griego, que no
entendía el sentido de aquel título o lo sentían menos, Cristo (sin

15 SCHREINER Josef, Forma y propósito del Nuevo Testamento.


(Herder, 1973).
26
artículo se convirtió en otro nombre propio de Jesús.
En el discurso de Pedro ante los sanedritas aparece ya el nombre com-
pleto de Jesús-Cristo conforme a la denominación que se impone en el
Kerygma primitivo apostólico. De este modo, el nombre de Cristo se
convierte en nombre propio, empleado a solas o bien en aposición con
Jesús. En las comunidades helenísticas el nombre de Cristo pierde el
matiz mesianista que tenía al principio en la comunidad de Jerusalén.
Pablo coloca Cristo antes de Jesús para destacar su matiz "mesianis-
ta" pero la transformación en nombre propio se hace cada vez más co-
mún en los escritos apostólicos.
Sin duda que la comunidad judea-cristiana de Jerusalén empezó a dar
el título de Mesías a Jesús porque veía en éste un modo de hacer más
comprensible el misterio de la función redentora de Jesús dentro de
la espectación bíblica.
La comunidad cristiana se salió del contorno judío con su confesión:
"Jesús es el Cristo, Jesucristo es el Se~or". El primer credo cris-
tiano fue una fórmula puramente cristológica.
"El Dios del Antiguo Testamento hizo a Jesús Cristo y Se~or. Por tan-
to esa profesión de fe en Cristo por una parte está inserta en la con
fesión del Dios uno de la creación y de toda la historia de la salva-
ción. El Dios uno tiene en el mundo su plena y absoluta represnta-
ción en Cristo y su Espíritu en medio de la Iglesia". 16

4. Consecuencias actuales de la ~ealidad de que Jesfis es "ungido" del


Espíd tu Santo:
4.1 Para la pastoral
La IV conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en
octubre 12-28 de 1992 en Santo Domingo: "Nueva Evangelización - Prom~
ción humana-Cultura Cristiana" nos pueden dar luces al respecto:
"Jesucristo es la verdad eterna que se manifestó en la plenitud de
los tiempos para transmitir la Buena Nueva a todos los pueblos, fundó
su Iglesia con la misión específica de evangelizar: "Id por todo el

is RAHNER Karl - MüNSTER, Sacramentum Mundi. Enciclope-


dia Teológica 4 Vol. (Barcelona, 1977)
27
mundo y proclamar el evangelio a toda creatura" (Me. 16, 15). Desde
que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo la Iglesia inició la
gran tarea de la evangelización. San Pablo lo expresa con esta fra-
se: "Anunciar a Jesucristo" (Gál. 1, 16).
Esto es lo que han hecho los discípulos del Señor en todos los tiem-
pos y todas las latitudes del mundo.
La Nueva Evangelización es un Nuevo Pentecostés en la Iglesia que im-
pulsa a una renovada y más eficaz acción pastoral en las Iglesias pac
ticulares. 11
"Jesucristo se hizo uno de nosotros, Ungido por el Espíritu Santo
proclama en la plenitud de los tiempos la Buena Nueva diciendo: "El
tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca. Convertíos y
creed en el Evangelio" (Me. 1, 15).
Jesús nos invita a la fe y la conversión: reconocemos la dramática
situación en que el pecado coloca al hombre, de los males individua-
les y colectivos que lamentamos en América Latina, la fuerza de la
muerte que vivimos. Solo la gracia de Nuestro Señor Jesucristo ofre-
cida a los hombres y mujeres de América Latina puede ayudar a los
hombres alcanzar su dignidad y el sentido pleno de su desarrollo.
"Identificados con Cristo que vive en cada uno y conducido por el
Espíritu Santo, los hijos de Dios reciben en su corazón la ley del
amor. De esta manera pueden responder a la exigencia de ser perfec-
tos como el Padre que está en el cielo (Mt. 5, 48), siguiendo a Je-
sucristo y cargando la propia cruz cada día hasta dar la vida por
El".
"Es preciso anunciar de tal manera a Jesús que el encuentro con El
lleve al reconocimiento del pecado en la propia vida y a la conver-
sión, en una experiencia profunda de la gracia del Espíritu recibi-
da en el bautismo y la confirmación. Esto supone una revaloración
del sacramento de la penitencia".
Unidos a Cristo como los sarmientos a la Vid por medio del Espíritu
somos capaces de perdonar y de vivir el mandamiento del amor, vi-
28
viendo una nueva humanidad reconciliada con Dios y los con los hom-
bres. El Espíritu donado por Cristo a su Iglesia en Pentecostés es el
1

que con su aliento creador crea la unidad, alimenta la riqueza caris-


mática y ministerial y mueve a los cristianos al compromiso misione-
ro.
Existe todavía muchas personas a las que no les ha llegado el mensa-
je de Cristo y mucha ignoranci~ religiosa, es necesaria una cateque-
sis que llegue a todos y no de forma superficial, incompleta y pura-
mente intelectual, sino una catequesis con la fuerza necesaria para
transformar la vida de las personas y los ambientes, es por esos que
analizaremos las consecuencias de Jesús "ungido" por el Espíritu San-
to para la catequesis.

4.2 Para la catequesis


El Catecismb Católico nos dice: "En el centro de la catequesis enco~
tramos esencialmente una persona, la de Jesús de Nazaret''. Catequizar
es descubrir en la persona de Cristo el designio eterno de Dios. "Se
trata de procurar comprender el significado de los gestos y de las p~
labras de Cristo, los signos realizados por El mismo".
El fin de la catequesis es conducir a la comunión con Jesucristo: Só-
lo El puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos
partícipes de la vida ~e la Santísima Trinidad.
"En la catequesis lo que se enseña es a Cristo el Hijo de Dios y todo
lo demás en referencia a El. De este conocimiento amoroso de Cristo
es de donde brota el deseo de anunciarlo, de "evangelizar'' y de lle-
var a otros al sí de la fe en Jesucristo.
Nuestro tema: Jesús "Ungido por el Espíritu Santo corresponde al mis
terio de Cristo, al Cristo de la fe que es necesario conocer para a-
nunciarlo.
Por medio de la unión que tengamos con Cristo nuestra catequesis se-
rá liberadora y eficaz con la ayuda del Espíritu que es el único que
puede transformarnos y transformar la cultura actual.
29

4.3 Para la espiritualidad cristiana


El testimonio de una vida cristiana es la primera e insustituible for
ma de evangelización, como lo hizo Jesús, por lo tanto todo cristiano
debe vivir una profunda espiritualidad donde el Espíritu regala sus
dones, según la apertura a la gracia.
El seguidor de Cristo debe "nacer de lo alto" o "de nuevo" debe na-
cer del agua y del Espíritu para entrar en el reino de los cielos.
El hombre por sus propias fuerzas no puede tener acceso a la vida nue
va espiritual, la del hombre regenerado por el Espíritu. Por eso
Dios da a cada cristiano por mediación de su hijo Jesús y con el po-
der del Espíritu Santo, la gracia de santificación con vista funda-
mentalmente a su propia salvación.
El Espíritu Santo que se nos ha comunicado desde el día de nuestro
bautismo nos regala sus dones y sus frutos: "amor, alegría, paz, tole
rancia, agrado, lealtad, dominio de sí" (Gál. 5, 22).
Los dones que nos da el Espíritu sirven para el bien de la Iglesia y
para la diversidad de sus ministerios. Este Espíritu es el único e
idéntico Espíritu de Cristo, en Cristo y en los cristianos. ¡Una sola
persona o fuerza, en muchas personas!.
El cristiano como discípulo y seguidor de Jesús necesita heredar su
Espíritu. Poseer ese Espíritu es tener la vida de Jesús, configurar-
se con El. Cuando pedimos que venga su Espíritu con insistencia, El
viene a nosotros y nos da su poder para hacer las mismas cosas que
Jesús hizo y aún mayores (Jn. 14, 12), de tal modo que otros al mirac
nos puedan confesar: "Verdaderamente el Espíritu de Jesús reposa so-
bre ellos". Cuando esto pasa, Cristo tiene otra vez un cuerpo y se
vuelve visible en nosotros sus discípulos.
"Somos nosotros mismos en la medida en que nos parecemos a Jesús y re
producimos en nosotros su imagen: en la misma medida en que "vamos
siendo él", hasta conseguir su plena madurez y que él esté plenamen-
te formado en nosotros y sea él quien en nosotros viva.
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Es el Espíritu Santo quien nos hace presente a Cristo, quien le inte


rioriza en nosotros y quien nos configura vitalmente con él.
Con el Espíritu Jesucristo está infinitamente vivo y presente y es la
Persona más actual del universo, contemporáneo a todos los hombres,
más íntimo a nosotros que nosotros mismos". 17

17 SEVERINO Mª Alonso, Amar la vida es creer en la Resu-


rrección. en vida religiosa 77. (Madrid, 1994) 20
., ,¡_

5. Conclusíones

l. El conocimiento de Dios y de Jesucrito su Hijo es "tan grande y sublime


que no lo abarco'' . Conocer a Jesús "ungido" por el Espíritu Sdnto es cono·
cer sólo uno de los aspectos de la grandeza de la Persona de Jes6s.
2 . Jesús ha sido ''ungido" por el Espíritu Santo desde el momento de su canee~
c1ón virginal en el seno purísimo de María, desde su Encarnación . Este Es-

p1ritu lo acompa~ó durante toda su v ida terrenal . En el 1n1cio de su mi-


sión y para llevar a cabo la obt-a de la r-edención, "su sacrificio en la
cruz" .
J . El Esp1ritu Santo lo llenó con toda su gracia y potencia y ésta fue man1
festada en sus obras~ en sus palabras, en sus acciones ller,as de amor y de
bondad para con todos.
Su " unción" se vió manifestada plenamente: en la Encarnación, en E·l Jor
dán, en la transfiguración, en el sacrificio redentor, sobre todo en la
esurrección y en Pentecostés cuando derramó su Espíritu a la Iglesia .
5 . Jesús sigue presente en el mundo por medio de su Espíritu que lo derrama
abundantemente por medio de los sacramentos . También en los momentos de ora
c1ón cuando éste se pide con insis tencia, con el fin de darnos su amor y
enriquecernos con sus dones y f rutos para el crecimiento de su Iglesia.
ó. Súlo ur,idc,s a Cristo con :a fuerza del Espíritu podemos ser fermento en
11uestr-o mundo y cambittr la cul tu1ra de muerte y destrucción para que el

Reino de Dio ~ se haga presente desde ya en la tierra .


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