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Este documento trata sobre los gases de efecto invernadero, sus efectos en la atmósfera y tecnologías para mitigarlos. Explica que las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado a pesar de los esfuerzos para mitigar el cambio climático y que la cooperación internacional puede ayudar a desarrollar tecnologías para proteger el planeta.
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Este documento trata sobre los gases de efecto invernadero, sus efectos en la atmósfera y tecnologías para mitigarlos. Explica que las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado a pesar de los esfuerzos para mitigar el cambio climático y que la cooperación internacional puede ayudar a desarrollar tecnologías para proteger el planeta.
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Contaminación de Aire I

Gases de Efecto Invernadero, efectos sobre la atmosfera y tecnologías para su

mitigación.

Universidad Politécnica Salesiana


Ingeniería Ambiental
Cuenca, 05 de noviembre del 2018

Introducción
El clima no ha sido constante a lo largo de la historia. Los registros históricos y
geológicos muestran claramente las variaciones del clima en una amplia gama en la
escala temporal.
En la escala pequeña, de unos cuantos meses, las variaciones están representadas por
sucesiones de periodos secos y lluviosos a lo largo del año. En cuanto a las escalas
largas, como de varios siglos, están determinadas por eras glaciares e interglaciares (por
ejemplo, la Pequeña Edad de Hielo, correspondiente a un período frío desde comienzos
del siglo XIV hasta mediados del XIX, fue seguida por un periodo más cálido y es el
que rige en nuestros días).
A finales del siglo veinte y lo que va corrido del veintiuno se ha presentado uno de los
periodos más cálidos y la temperatura media de la Tierra ha tenido los valores más altos
de los últimos 130.000 años. En el boletín de la OMM del 7 de agosto de 2007, se
informó sobre los nuevos records mundiales, siendo enero y abril del 2007 los más
cálidos desde 1880, superándose el promedio de enero en 1,89 ºC y en 1,37 ºC el de
abril. En diciembre de 2007 la OMM señaló que la década 1998-2007 fue la más
caliente de acuerdo a los registros históricos con un promedio de 14,42 ºC (el promedio
del periodo 1961-1990 fue de 14,0ºC).
Antes de abordar el tema del cambio climático, resulta muy importante establecer las
diferencias entre tiempo y clima. El primero se refiere específicamente a la
determinación del comportamiento y evolución de los procesos que gobiernan la
atmósfera en las horas subsiguientes (12, 24, 48 y 72 horas, generalmente), en tanto que
el clima está más relacionado con el concepto de permanencia y en este sentido se
ocupa del análisis de los procesos atmosféricos alrededor de sus valores promedio, los
cuales son producto de la evaluación de observaciones de largos períodos de tiempo,
generalmente no inferiores a 30 años, conocidos como Normales Climatológicas.
Es así que el cambio climático es una preocupación para toda la humanidad. El clima de
nuestro planeta está influido por factores como la cantidad de gases de efecto
invernadero (GEI) en la atmósfera, emitidos por todos los sectores de la economía.
Desde 1970, la producción de GEI ha aumentado en más de 70%, provocando cambios
en los patrones climáticos. A consecuencia de ello, se espera que los efectos globales
del cambio climático, asociados a efectos causales tales como la creciente deforestación,
puedan aumentar el riesgo de inundaciones y sequías debidos a graves perturbaciones
atmosféricas y oceánicas, lo que afectará tanto a los ecosistemas naturales como al
hábitat humano.
Las emisiones totales de gases de efecto invernadero originadas por las actividades
humanas continuaron incrementándose entre 1970 y 2010, a pesar de los esfuerzos
crecientes de las políticas para la mitigación del cambio climático. Sin embargo, “las
políticas climáticas pueden ser asesoradas por los descubrimientos científicos”, para ser
mejoradas y que resulten más eficientes.
La investigación y el desarrollo generan conocimientos sobre cómo frenar el cambio
climático y, en este sentido, la cooperación internacional puede jugar un papel
constructivo en el desarrollo, difusión y transferencia de conocimientos y tecnologías
que ayuden a proteger el planeta.
Desarrollo del tema.
El clima de la Tierra depende del equilibrio radiativo que está controlado por factores
radiativos forzantes, por factores determinantes y por la interacción entre los diferentes
componentes del sistema climático (atmósfera, hidrosfera, litosfera, criósfera, biosfera y
antropósfera).
La radiación solar es el combustible que pone en movimiento la máquina atmosférica y
junto con la concentración atmosférica de algunos gases variables que ejercen un efecto
invernadero (gases traza con actividad radiativa), de las nubes y de los aerosoles, son los
factores forzantes del clima de mayor trascendencia. Estos agentes de forzamiento
radiativo varían tanto de forma natural como por la actividad humana, produciendo
alteraciones en el clima del planeta.
Ahora, los factores determinantes del clima, se refieren a las condiciones físicas y
geográficas, que son relativamente constantes en el tiempo y en el espacio y que
influyen en el clima en aspectos relacionados con la transferencia de energía y calor.
Los de mayor importancia son la latitud, la elevación y la distancia al mar. Otros
factores que intervienen en las variaciones del clima son las corrientes marinas, la
cobertura vegetal, los glaciares, los grandes lagos, los ríos y la actividad humana.
Debido a las variaciones de la latitud y a las diferencias en la absorción de energía por
la superficie terrestre se forman contrastes de temperatura y de presión atmosférica que
dan el inicio al movimiento que redistribuye la energía (calor) y la masa (vapor de agua)
en la atmósfera del planeta. Es así, como la radiación solar se constituye en el empuje
inicial de la circulación general de la atmósfera. Por ello, el clima de la Tierra sufre
cambios cuando varía la cantidad de radiación solar que llega al sistema climático o
cuando varían las características de reflexión-absorción-emisión de la superficie
terrestre.
Los gases principales implicados son:

El vapor de agua: consecuencia de la evaporación. La cantidad de vapor de agua en la


atmósfera depende de la temperatura de la superficie del océano. La mayor parte se
origina como resultado de la evaporación natural, en la que no se interviene la acción
del hombre.

Dióxido de carbono (CO2): principal responsable del efecto invernadero. La


concentración en la atmósfera es debido al uso de combustibles fósiles para procesos
industriales y medios de transporte. Su emisión procede de todo tipo de procesos de
combustión: petróleo, carbón, madera o bien por las erupciones volcánicas.

Metano (CH4): su origen se encuentra en las fermentaciones producidas por bacterias


anaerobias especializadas que se encuentran en zonas pantanosas, cultivos como el arroz
y en las emisiones desde el tracto intestinal del ganado. También se produce por los
escapes de depósitos naturales y conducciones industriales.
Óxido nitroso (N2O): Gas invernadero que se produce principalmente a través del uso
masivo de fertilizantes nitrogenados en la agricultura intensiva. También lo producen
otras fuentes como las centrales térmicas, tubos de escape de automóviles y motores de
aviones, quema de biomasa y fabricación de nailon y ácido nítrico.

Los clorofluorocarbonos (CFC): Son compuestos químicos artificiales que se


encuentran presentes en pequeñas concentraciones en la atmósfera pero que son
extremadamente potentes en su efecto invernadero. Tienen múltiples usos industriales
en sistemas de refrigeración, como componentes de aerosoles, producción de aluminio y
aislantes eléctricos entre otros.

El ozono troposférico (O3): también originado por la quema de fuentes de energía


contaminantes.

 Situación actual de las emisiones de gases de efecto invernadero


Las emisiones de la última década fueron las más altas en la historia de la humanidad y
alcanzaron 49 GtCO2eq/año en 2010. La tendencia al alza de las emisiones globales de
CO2, derivadas de la combustión de combustibles fósiles, es incuestionable a pesar de
las incertidumbres. La crisis económica mundial de 2007 redujo temporalmente las
emisiones globales, pero la tendencia ascendente a largo plazo se mantiene.

Figure 1 Emisiones totales antropogénicas de CO2 por combustibles fósiles y otros usos del suelo entre 1750 - 2010

El CO2 es el gas de efecto invernadero mayoritario. En el año 2010 representaba el 76%


del total de emisiones de gases de efecto invernadero, ponderado según el potencial de
calentamiento global a 100 años, seguido del metano con el 16%, 6% el NO 2 y 2% los
gases fluorados.
Figure 2 Emisiones de gases de efecto invernadero por grupos de gases entre 1970 y 2010.

Si se analizan las emisiones desde una perspectiva sectorial, en el año 2010, el 35%
correspondían al sector energético, el 24% a la agricultura, selvicultura y otros usos del
suelo, el 18% a la industria, el 14% al transporte, el 6% a la edificación y el 3% a los
residuos. Si las emisiones derivadas de la producción de electricidad y calor se asignan
al sector que finalmente consume estas formas de energía, la contribución de los
sectores industrial y edificación se incrementa hasta el 31% y el 19% respectivamente.
La mayor parte de las emisiones son producidas por un reducido número de países. De
hecho, en 2010, 10 países generaron el 70% de las emisiones de CO2 por quema de
combustibles fósiles y procesos industriales.
Entre 2000 y 2010 aumentó la proporción de uso del carbón, especialmente en los
países asiáticos en desarrollo, lo que ha invertido el patrón mundial de descarbonización
gradual del suministro de energía. Las estimaciones indican que los recursos de carbón,
gas no convencional y petróleo son grandes y, por tanto, la reducción de emisiones será
difícilmente impulsada por la escasez de recursos fósiles. Serán necesarias otras fuerzas
motrices como los cambios tecnológicos, la concienciación social y las decisiones
sociopolíticas.
Los factores principales que impulsan el aumento de las emisiones de gases de efecto
invernadero a nivel global son el crecimiento de la economía y de la población a pesar
de la reducción de la intensidad energética. Estos factores han estado vinculados
históricamente con los niveles de emisión y la correlación no variará si no se dedican
esfuerzos adicionales.
Figure 3 Emisiones globales GEI, directas e indirectas, por sectores de actividad en 2010.

 Los estados más contaminantes del planeta

 Sendas para la mitigación del cambio climático.


Para evitar los impactos más perjudiciales del cambio climático, la sociedad necesitará
tanto mitigarlo como adaptarse a él. Entre mitigación y adaptación existen unas
sinergias y una complementariedad evidentes: incrementando los niveles de mitigación,
en el futuro habrá menos necesidades de adaptación.
No existe una única senda para estabilizar las concentraciones de gases de efecto
invernadero en la atmósfera en un determinado nivel. La senda de desarrollo de una
sociedad, con sus singularidades socioeconómicas, políticas, culturales y tecnológicas,
permitirá o restringirá las perspectivas de mitigación.
Los escenarios evaluados tratan de representar las interacciones más importantes entre
las tecnologías, los sistemas humanos y las emisiones asociadas de gases de efecto
invernadero. En los escenarios que superan las 650 ppm CO2eq para el año 2100, es
improbable que se consiga el objetivo de no superar los 2ºC respecto a niveles
preindustriales, tal como recomienda el IPCC. En los escenarios base, aquellos en los
que no se apliquen medidas adicionales para mitigar el cambio climático, la temperatura
media global se incrementará para 2100 entre 3,7 y 4,8ºC comparado con los niveles
preindustriales.
Los escenarios donde el cambio de temperatura causado por las emisiones
antropogénicas de GEI puede mantenerse por debajo de 2ºC, se caracterizan por
concentraciones en 2100 entre 430 y 480 ppm CO2eq. Estos escenarios favorables
requieren para 2050 unas emisiones globales hasta un 70% menores que en 2010, y para
2100 unas emisiones casi nulas. Para 2050, estos escenarios se caracterizan por triplicar
o casi cuadruplicar el porcentaje de la producción energética proveniente de fuentes
bajas en carbono, como las renovables, la energía nuclear o las energías fósiles y la
bioenergía asociadas a la captura y almacenamiento de carbono, así como por un
aumento de la rapidez a la que progresa la eficiencia energética. Es reseñable que los
escenarios que alcanzan menores concentraciones son los que implementan estos
cambios a más corto plazo.

Figure 4 Rango de escenarios de emisión contemplados en el Quinto Informe IPCC hasta final de siglo XXI.

Demorar hasta 2030 la adopción de mayores esfuerzos en mitigación, puede


incrementar sustancialmente la dificultad de la transición hacia niveles bajos de
emisiones a más largo plazo, estrechando el abanico de posibilidades e incrementando
los costes de la mitigación en las décadas siguientes y en la segunda mitad del siglo
XXI.
Se debe tener en cuenta que las actuaciones mitigadoras llevan asociadas otros
beneficios en términos de calidad del aire, salud humana y beneficios a los ecosistemas.
Finalmente, los costes estimados por escenario varían sustancialmente entre regiones,
pero son mayores cuanto menor sea el grado de aplicación de políticas de lucha contra
el cambio climático y cuanto mayores sean las limitaciones de acceso a la tecnología.
Las acciones globales y armonizadas de mitigación se traducirán en beneficios
económicos significativos en comparación con los enfoques fragmentados, pero esto
requiere establecer instituciones capaces de coordinar esta labor.

 Medidas sectoriales para la mitigación del cambio climático


En el escenario base, con las actuales políticas de mitigación, las emisiones de gases de
efecto invernadero proyectadas crecerían en todos los sectores, excepto en el sector
“usos del suelo” por la disminución de la deforestación. En algunos escenarios, este
sector dejaría de ser una fuente de emisión para convertirse en un sumidero neto de
carbono para el año 2050. Se identifican tres líneas de trabajo para lograr sistemas
energéticos que mitiguen el cambio climático:
o La descarbonización del sector energético.
o La reducción de la demanda de energía final.
o El cambio a combustibles bajos en carbono, incluyendo la electricidad,
en los sectores consumidores de energía final.
Como referente integrador se hace hincapié en la ordenación del territorio, que puede
contribuir a gestionar el desarrollo de nuevas infraestructuras y a aumentar la eficiencia
global de todos los sectores. El uso del suelo, la elección del transporte, la vivienda y las
actitudes sociales están estrechamente interrelacionados y moldeados por las
infraestructuras y la forma urbana. La planificación urbana y territorial, la zonificación
mixta de usos del suelo, el desarrollo orientado al transporte sostenible y el aumento de
la densidad edificatoria pueden contribuir a la mitigación conjunta en todos los sectores.
Así se puede conseguir la reducción de emisiones por menores trayectos hasta el lugar
de trabajo o lugares de ocio, elección de modos de transporte no motorizados,
minimizar la ocupación de suelo y reducir el consumo energético gracias a una
infraestructura de suministro eficiente. El desarrollo compacto y el rellenado de los
espacios urbanos y la densificación inteligente pueden preservar espacio para la
agricultura, la bioenergía y los sumideros de carbono terrestres.

Conclusiones
 Debe existir por partes de todos los seres una concientización sobre el tema de
contaminación ambiental y más sobre los gases de Efecto Invernadero, ya que
esta es una contaminación muy habitual y se la realiza todos los días.
 Por otro lado, todas las industrias son la mayor fuente de emisiones
contaminantes hacia la atmosfera, por lo que sería justo que todas estas opten
por el uso de tecnologías más limpias para la fabricación de sus productos, si
bien la contaminación aún existe, pero ya no sería en el mismo grado de
peligrosidad.
 La única defensa razonable ante el cambio climático es la reducción drástica de
emisiones de dióxido de carbono y del metano y esto se puede conseguir
cambiando el sistema energético y por tanto el económico de varios países del
mundo.

Recomendaciones
 Mejora de la eficiencia energética, el consumo de energía que se realiza en
cada instalación es habitualmente una de las principales fuentes de emisión de
GEI, por lo que a la hora de afrontar un proceso de reducción de emisiones el
primer aspecto analizable suele ser la demanda de energía, y, más
concretamente, el consumo de combustibles fósiles.
 Que exista por parte de los gobiernos autónomos un impulso para el uso de
energías más limpias, esto puede ser un poco costoso al principio, pero con el
paso del tiempo los resultados serán muy beneficiosos para el planeta.
 Aplicación de leyes que restrinjan la cantidad permitida de emisiones por
parte de las industrias hacia la atmosfera, esto quiere decir que se tomarían
medidas muy duras con aquellas empresas que no cumplan con ciertas
ordenanzas.

Referencias

Geographic., N. (2010 ). LA CONTAMINACION DEL AIRE . MEDIO AMBIENTE .

Meraz, L. ( 18 de Diciembre de 2013). Salud. Obtenido de Prevencióm de la contaminación del


aire: .nationalgeographic. (s.f.).

Ortega, L. (2014). Contaminación atmosférica. CTMA. IES. Tema 3, 5-12.

Directiva 96/62/CE de 27 de septiembre sobre evaluación y gestión de la calidad del aire


ambiente

E. Enkerlin, G. C. (2000). Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible . Mexico: THOMSON


EDITORES.

Reglamento (CE) 1005/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de


2009, sobre las sustancias que agotan la capa de ozono

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