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Desafíos de Mayra como Revisora Fiscal

La contadora pública Mayra aceptó el cargo de revisora fiscal de una empresa sin investigar adecuadamente. Al visitar las oficinas notó irregularidades y el gerente se negó a discutir honorarios. Mayra descubrió que la empresa intentaba ganar fraudulentamente una licitación pública y el accionista la amenazó cuando se negó a firmar estados financieros falsos. Mayra renunció al cargo debido a las irregularidades encontradas.

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Desafíos de Mayra como Revisora Fiscal

La contadora pública Mayra aceptó el cargo de revisora fiscal de una empresa sin investigar adecuadamente. Al visitar las oficinas notó irregularidades y el gerente se negó a discutir honorarios. Mayra descubrió que la empresa intentaba ganar fraudulentamente una licitación pública y el accionista la amenazó cuando se negó a firmar estados financieros falsos. Mayra renunció al cargo debido a las irregularidades encontradas.

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CASO: CONTRATACIÓN EXPRESS

1. ANTECEDENTES
La Contadora Pública, Mayra Tatiana Erazo está recién egresada de una importante
Universidad de la capital y en la actualidad adelanta un posgrado en Revisoría Fiscal en
una universidad acreditada. Sus allegados la reconocen como una persona responsable,
consagrada a sus estudios y el trabajo.
2. ENCUENTRO Y OPORTUNIDAD
Procuraba llevar su vida dentro de la mayor normalidad profesional y social. Asistía a
reuniones familiares, pero las opciones sociales eran escasas porque hacía poco más de
un año que había regresado a su ciudad natal y sus amistades eran pocas. Los fines de
semana frecuentaba algunos centros comerciales y en uno de estos coincidió con una
persona a la que le habían presentado como uno de los empresarios más destacados de
la región, y con quien había tenido oportunidad de departir hacía unas semanas en una
reunión política. El dirigente la reconoció y la saludó con calidez. Entre frases amables
recordaron los apuntes que habían hecho en la reunión sobre la rigurosidad mental de
los contadores públicos, antes de saber que Mayra también era contadora. El encuentro
fue agradable y el empresario hizo algunas referencias respetuosas a su profesión
mientras le sugirió presentar una propuesta para la Revisoría Fiscal de una de sus
empresas que según él, se dedicaba a la importación de computadores y partes para los
mismos y al diseño de software. Mayra se sintió halagada por la propuesta,
primeramente por el reto profesional que significaba, pero obviamente también por los
nuevos honorarios que mejorarían sus ingresos mensuales. Acordaron una cita con el
empresario y el Gerente de la Empresa para el siguiente día hábil.
Mayra era soltera y tenía poco tiempo de estar ejerciendo la profesión. Sus gastos no
eran muchos porque vivía con sus padres, pero tenía metas ambiciosas que requerían
de trabajos bien remunerados.
3. LA DECISIÓN
Su sueño la noche anterior no fue muy tranquilo. Trataba de recordar el protocolo que
debía seguir para la aceptación del nuevo trabajo, pues cuando estaba recién graduada
trabajó en una reconocida firma de auditores. Mayra repasó algunos temas legales y
procuró vestirse de la mejor manera.
Aunque la dirección fue fácil de encontrar, el lugar no parecía corresponder al sitio que
buscaba. El nombre no se destacaba y era necesario fijarse con cuidado para entender
que allí era la sede de INVERAIRES S.A.S. Había bastante desaseo y podría decirse que
se trataba de un taller de mecánica abandonado. Mentalmente tenía la idea de una
compañía grande, con tecnología de punta, algunos ingenieros trabajando, teniendo en
cuenta el supuesto objeto social de la empresa.
La recibió alguien que se presentó como Gerente, con una apariencia descuidada, quien
le pidió sentarse en un cajón que hacía las veces de silla. Mayra trataba de alejar de su
mente la idea de encontrarse en el lugar equivocado, pues la imagen del empresario
que ella conocía no parecía compatible con la sede que estaba conociendo. La charla
con el Gerente transcurría dentro de una fría informalidad, mientras trataba de obtener
la máxima información posible para lograr un conocimiento del negocio de su futuro
cliente y también para poder determinar los honorarios que debería cobrar. Procuraba
evitar que los nervios la invadieran y pretendía mostrarse segura en cada tema que
abordaba con su interlocutor.
No le gustaban las evasivas del Gerente cuando quería precisar algún tema, pero Mayra
sentía que su comportamiento podría parecer poco profesional. Finalmente tuvo alguna
idea del negocio y comprendió que la Compañía fue creada como Inversora, dedicada a
captar los recursos de terceros y que solo ahora su objeto social sería la importación de
hardware y software. Pensó nuevamente en los honorarios que pensaba cobrar y trató
de proponerlos, pero el Gerente parecía no estar interesado en conocer ninguna cifra.
También en esto Mayra justificó el asunto concluyendo que tal vez ese tema era del
empresario proponente quien era el accionista mayoritario.
Mayra fue sorprendida por la mano extendida del Gerente muy cerca de su cara quien
en un gesto cordial le decía BIENVENIDA, USTED ES NUESTRA NUEVA REVISORA
FISCAL……..CONOCE A ALGUN OTRO CONTADOR QUE PUEDA SER SU SUPLENTE? En
seguida le alcanzó un modelo de carta de aceptación de su nombramiento y otro para
que le hiciera llegar a la compañera que acababa de mencionar como suplente.
Tímidamente mientras firmaba, Mayra volvió a insinuar el tema de los honorarios y
nuevamente el Gerente la eludió, dándole a entender que había otros temas más
importantes para tratar.
Salió de la Empresa con una extraña sensación entre sorprendida y defraudada. No sabía
si alegrarse por la designación o preocuparse por el misterio que rodeaba la empresa:
ni siquiera tenía idea de cuánto iba a ganarse. Prefirió no comentar en su casa sobre el
nuevo nombramiento, porque sencillamente no sabía qué decir.
4. CONOCIENDO LA ENTIDAD
Al día siguiente nuevamente fue citada a la empresa, donde le indicaron que su nombre
ya estaba inscrito en la Cámara de Comercio junto con su ex -compañera de estudios
como Suplente, quien en forma bastante diligente había llenado la documentación
exigida. Le informaron que habían elaborado un acta de asamblea con su nombramiento
y el de su compañera en la revisoría fiscal y la suplencia. Mayra no pudo evitar sentir
temor ante tantos vacíos e indagó sobre el acta de asamblea donde figuraba su
nombramiento, tratando nuevamente de concertar lo de sus honorarios. El Gerente,
esta vez con un poco más de atención en el tema, le dijo que ya había estado tratando
el asunto con el accionista mayoritario y que le informarían tan pronto estuvieran de
acuerdo la totalidad de los accionistas, es decir la esposa del empresario y su hijo mayor.
Esta vez no pudo evitar contrariarse, pero no hizo evidente su inconformidad pensando
que era víctima de su inexperiencia y que las cosas mejorarían al iniciar las labores
profesionales. El Gerente le pidió que cuanto antes iniciara como Revisora Fiscal pues el
Contador necesitaba recibir sus instrucciones. Mayra fue presentada con el Contador de
la Empresa, Francisco Ramírez, quien era bastante mayor y al profundizar algunos temas
se notaba que estaba muy desactualizado.
El rostro de Mayra ya se mostraba contrariado por la celeridad con que se estaban
manejando los procesos sin que ella supiera en qué momento había aceptado ingresar
a una empresa de la cual escasamente conocía su nombre. El señor Ramírez le explicó
que la empresa había sido invitada a participar en una licitación para la compra de
computadores y software en una entidad del Estado y que ”… la verdad todo estaba
arreglado para ganársela…”. Que solo había que llenar unos formatos y además firmar
los estados financieros. “Usted ya sabe cómo molestan en las entidades públicas” le dijo
en tono de burla. Mayra, tratando de calmarse y parecer serena, le explicó al Contador
que su labor abarcaba una serie de procedimientos hasta llegar a una opinión y que mal
podría ella firmar unos estados financieros si ni siquiera había visto los libros oficiales,
ni tenía evidencia de la veracidad de las cifras. El Contador le informó que los libros
oficiales tenían registros hasta Octubre del año anterior y que el Balance firmado
debería hacerse enseguida, porque al día siguiente, a las 8 de la mañana se reuniría la
junta de licitaciones, de manera que no había opción. “No se preocupe…” le dijo,
“…quienes revisan los estados financieros le deben muchos favores al doctor Edgar….”
Refiriéndose al accionista mayoritario
5. EL DESENLACE
Mayra no aguantó más. En tono bastante airado le dijo al Contador que entonces
llamaran al Revisor Fiscal anterior, porque en caso de contratar con ellos, ella firmaría
los estados financieros del año en curso y no los anteriores. El Contador le aclaró con
cierta ironía, que la empresa estaba en la obligación de tener Revisor Fiscal desde este
año porque aumentó su capital (“de mentiritas” le aclaró) para poder ganarse la
licitación.
Los ánimos estaban muy caldeados y Mayra le dijo al Contador que necesitaba
comunicarse con el Gerente, porque ella no iba a convertirse en cómplice de lo que ellos
pensaban hacer y que además no había firmado ningún contrato con ellos. El Gerente
entraba en esos momentos a la modesta oficina con un teléfono celular en la mano que
le acercó a Mayra al oído, indicándole que alguien quería hablarle. Al otro lado de la
línea se encontraba el accionista mayoritario quien olvidando las más elementales
normas de cortesía, le informaba a Mayra que él tenía mucho poder en la ciudad y que
si ella no firmaba esos estados financieros la iba a denunciar por daños y perjuicios y no
iba a descansar hasta que perdiera su tarjeta profesional. USTED NO SABE CON QUIEN
SE ESTA METIENDO…..le dijo en tono bastante amenazante….y efectivamente, Mayra
no sabía con quien se había metido.
SE SOLICITA en máximo una hoja, de acuerdo con los temas desarrollados en clase, sus
comentarios y observaciones acerca de:
La elección de la Revisora fiscal.
La contratación
La obligatoriedad de INVERAIRES SAS a tener Revisor fiscal
La validez de la renuncia de la revisora fiscal.
 Consejos para la contadora pública protagonista de esta historia.

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