Tipos de memoria humana
Se conocen diversos tipos de memoria que tienen implicaciones distintas en nuestro
funcionamiento. El conocimiento de los distintos tipos de memoria es muy importante debido a
que está presente en todos los ámbitos de nuestras vidas, incluso en las acciones más simples
como recordar qué debemos comprar en el supermercado. Además, cada tipología de memoria
puede estimularse y mejorarse con ejercicios de distinto carácter y si somos conscientes sobre
cuál es la memoria que más utilizamos o cuál es la memoria que menos trabajada tenemos,
podremos estimularla para hacer un uso más productivo de esta.
Entre los distintos tipos de memoria podemos encontrar la memoria a corto plazo o a largo plazo,
la memoria sensorial y la operativa, entre otras.
Índice
Fases de la memoria
Tipos de memoria
Memoria sensorial
Memoria de trabajo
Memoria a corto plazo
Memoria a largo plazo
Fases de la memoria
La memoria es comprendida como el mantenimiento de un aprendizaje determinado, sostenido
en el tiempo a partir de su almacenamiento y recuperación cuando es necesario. Para que la
memoria pueda ejecutar este proceso deben establecerse diferentes pasos. Las fases de la
memoria son codificación, almacenamiento y recuperación. A continuación se explican las fases de
la memoria:
Codificación: en la fase de codificación, la persona recibe un conjunto de inputs externos, los
cuales son procesados y transformados en códigos verbales, visuales y/o sensoriales a los cuales
atribuimos un significado.
Almacenamiento: una vez la información recibida ha obtenido un significado, en esta fase se
almacena, reteniéndose en el cerebro. Su retención puede ser distinta en función del tipo de
memoria que se utilice, por ejemplo si es de corto plazo se evocará antes que si es de largo plazo,
cuyo mensaje quedará almacenado durante más tiempo.
Recuperación: esta fase de la memoria consiste en extraer la información que previamente ha sido
dotada de significado y almacenada, es decir, recuperamos la información que está guardada en
nuestros recuerdos.
Tipos de memoria
Los tipos de memoria se agrupan de forma dicotómica en función de sus características. Los tipos
de memoria dependen de la variable utilizada para hacer la clasificación. Las clasificaciones más
frecuentes son la agrupación de memoria en función de la temporalidad, el formato de
codificación y la memoria en función del tipo de información almacenada.
Los tipos de memoria en función de su temporalidad, hace referencia a la memoria a corto plazo
(MCP) y a la memoria a largo plazo (MLP). Estas se diferencian en las fases de almacenamiento y
recuperación, donde la memoria a corto plazo es almacenada y recuperada durante un lapso
breve de tiempo, mientras que la memoria a largo plazo se sostiene en el tiempo.
Por otro lado, podemos encontrar diferentes tipos de memoria en función del formato de
codificación de la información, entre la memoria sensorial y la memoria verbal. En la memoria
sensorial la información recibida es codificada y comprendida a través de los sentidos, haciendo
referencia con ello a la memoria visual, olfativa, auditiva y visoespacial. En el otro polo,
encontramos la memoria verbal, la cual codifica la información en forma de palabras, ya sean
orales o escritas.
Finalmente, otra agrupación de los tipos de memoria se sustenta según el tipo de información del
aprendizaje, dando lugar a la memoria episódica, la semántica y la procedimental.
Memoria episódica: hace referencia al recuerdo de acontecimientos concretos, como recordar lo
que hicimos ayer o qué comimos por la noche. El contenido de la información almacenada es
personal y/o biográfico, por eso también es conocida como memoria biográfica.
Memoria semántica: su contenido es el conocimiento almacenado sobre hechos y conceptos, de
carácter cultural o sobre conocimientos del mundo, así como la comprensión del significado de las
palabras y del vocabulario. Por ejemplo, un recuerdo semántico sería recordar en qué año finalizo
la Segunda Guerra Mundial.
Memoria procedimental: corresponde al almacenamiento de nuestras habilidades y destrezas, por
ejemplo no nos olvidamos de ir en bicicleta una vez ya hemos aprendido o a atarnos los zapatos.
Memoria sensorial
En la memoria sensorial acogemos estímulos externos percibidos a partir de nuestros sentidos. Sin
embargo, la información codificada de estos inputs externos mantiene una corta duración de
almacenamiento. A continuación, es eliminada, olvidada o es transmitida a otros tipos de memoria
que permitan que su almacenamiento perdure más en el tiempo. Así pues, su funcionamiento es
transitorio, para ser almacenada posteriormente en el sistema de memoria a corto o largo plazo.
La memoria sensorial es aquella que nos permite poder seguir el hilo de una película, leer un libro
o mantener una conversación, un conjunto de acciones automáticas relacionadas con este tipo de
memoria. La memoria sensorial ha recibido su división en la memoria icónica, háptica y ecoica
Memoria icónica: este tipo de memoria sensorial registra la información que proviene del sentido
de la vista, reteniendo las imágenes que se asocian a un objeto determinado durante un breve
periodo de tiempo.
Memoria háptica: así como la memoria icónica hace referencia a los inputs visuales, la memoria
háptica procesa los estímulos que provienen del sentido del tacto, registrando inputs que hacen
referencia al dolor, al picor o calor, entre otros. Es conocido que su retención es más duradera que
la de la memoria icónica.
Memoria ecoica: este tipo de memoria es muy potente y hace referencia a la información
percibida por el oído. Su almacenamiento es de corta duración, como en la memoria icónica y es
muy importante debido a que nos permite comprender el lenguaje y poder mantener una
conversación.
Memoria de trabajo
La memoria de trabajo también es conocida como memoria operativa. Este tipo de memoria hace
referencia al mecanismo que nos permite almacenar y manipular la información guardada, así
como asociar la información almacenada con otras ideas que entran con nuevos inputs. De modo
que opera en las acciones cognitivas más complejas, como la comprensión del lenguaje y la
lectura, el aprendizaje o razonamiento, la planificación o las habilidades lógico-matemáticas. La
información almacenada en la memoria de trabajo se encuentra debajo de la memoria a corto
plazo. No obstante, aunque su almacenamiento sea de corta duración, se encuentra en
actualización permanente. Si quieres estimular esta capacidad cognitiva, puedes realizar juegos
para mejorar la memoria.
Memoria a corto plazo
La memoria a corto plazo es concebida como un tipo de memoria con capacidad limitada en su
retención de la información almacenada, es decir, los inputs que hemos recibido se retienen
durante un periodo de tiempo breve, el cual no es superior a 30-40 segundos. La memoria a corto
plazo tiene la capacidad de recordar 6-7 ítems y como ya hemos comentado estos serán retenidos
en un espacio temporal breve. No obstante, si la información se va repitiendo o manipulando,
puede ser almacenada en otro tipo de memoria, como en la memoria a largo plazo. Esta es la
memoria más susceptible a presentar deterioro, pero también existen estrategias para mejorar la
memoria a corto plazo.
Memoria a largo plazo
Como hemos comentado previamente, la dicotomía de la memoria a corto plazo y largo plazo se
diferencian en su temporalidad, siendo la memoria a largo plazo comprendida como el tipo de
memoria que tiene la capacidad de codificar y retener la información durante un período de
tiempo más extenso, pudiendo retenerse en una temporalidad de segundos hasta de años. Las
memorias episódicas, semánticas y/o procedimentales, expuestas previamente, se mantienen en
la memoria a largo plazo, permitiéndonos que a lo largo del tiempo podamos recordar hechos
propios, culturales o habilidades, los cuales serían algunos ejemplos de memoria a largo plazo.
Bibliografía
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