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Ideas Platónicas: Dualismo y Dialéctica

Platón creía en un Mundo de las Ideas eterno e inmutable que existe independientemente del mundo sensible. En este mundo existen formas puras como la Belleza y la Justicia. Las cosas en el mundo sensible participan en estas Ideas pero nunca las igualan completamente. Esta noción de dos mundos separados planteó dificultades filosóficas y fue criticada por Aristóteles.

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Ideas Platónicas: Dualismo y Dialéctica

Platón creía en un Mundo de las Ideas eterno e inmutable que existe independientemente del mundo sensible. En este mundo existen formas puras como la Belleza y la Justicia. Las cosas en el mundo sensible participan en estas Ideas pero nunca las igualan completamente. Esta noción de dos mundos separados planteó dificultades filosóficas y fue criticada por Aristóteles.

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LA NOCIÓN DE IDEA EN PLATÓN

Para Platón la Idea no es un simple concepto mental, algo que sólo exista en la mente, sino una
entidad extramental que tiene existencia objetiva: hay, por ejemplo, multitud de cosas sensibles
bellas; pues bien, la idea de Belleza, no es, para Platón, la mera construcción mental, formada a
base de los caracteres comunes que podamos observar en las cosas sensibles bellas, no es lo que
habitualmente conocemos como el concepto de lo bello: la Idea de Belleza existe por sí misma,
más allá de la mente y con independencia de los objetos sensibles bellos. Y lo mismo ocurre con
las Ideas de Verdad, Bondad, Justicia, etc. Las ideas son el correlato, en el mundo inteligible, de las
esencias de las cosas sensibles; dicho de otro modo, las esencias de las cosas sensibles tienen en el
mundo inteligible, o mundo de las Ideas, su correspondiente Forma o Idea.

EL MUNDO SENSIBLE

Platón al “separar” las Ideas del mundo físico y situarlas en un mundo suprasensible abrió un
abismo entre ambos mundos. Ya hemos caracterizado al mundo de las Ideas. El mundo sensible,
por su parte, es una realidad de rango inferior a aquel, es el mundo visible que percibimos a través
de los sentidos, es engendrado y está en continuo devenir. Y, si las Ideas no dependían en su ser
de los seres físicos, éstos, y por lo tanto el mundo sensible, físico, sí que dependen de ellas: por
ejemplo, una figura es un triángulo en la medida en que en ella se realiza la idea de triángulo, una
acción es justa si en ella se da la Idea de Justicia, etc.

RELACIÓN ENTRE LOS DOS MUNDOS: DUALISMO ONTOLÓGICO

La relación entre los dos mundos la describe Platón en los términos metafóricos de imitación,
participación, presencia o finalidad:

a) Participación (méthesis): las cosas sensibles participan de las Ideas en un sentido similar a como
la imagen del espejo participa del ser´, ser que es reflejo. Es decir las cosas sensibles toman de las
ideas su ser o su forma.

b) Imitación (mímesis): el mundo sensible ha sido hecho por el Demiurgo imitando las Ideas. La
imitación pone el acento en que las Ideas son modelos, paradigmas que las cosas pretenden
imitar, a los cuales quieren acercarse, sin conseguir igualarlos plenamente jamás.

c) Presencia (parousía): si la cosa sensible tiene un cierto ser, si podemos considerar que es tal
cosa (por ejemplo, una vaca) es porque hay algo de la Idea en la cosa sensible, de algún modo, la
Idea está presente en ella como esencia.

d) Finalidad (teleiosis): Las Ideas son la causa última de las cosas; las cosas tratan de ser Ideas,
tienden a ellas, por lo que las Ideas son su fin. Y el fin último de todo el cosmos es la idea del Bien,
es decir, todas las cosas tienden al bien, imitan su perfección.

Esta concepción que Platón tiene del cosmos es teleológica. Hay que decir que estos modos de
concebir la relación entre el mundo de las ideas y el mundo sensible implica que estos mundos
están separados: dualismo ontológico. Pues bien, esta idea de separación de ambos mundos
constituye un tema en el que Platón reconoció serias dificultades y que más adelante iba a ser el
principal blanco de la crítica aristotélica a la Teoría de las Ideas.

LA DIALÉCTICA

La dialéctica sirve al propósito de ascender a la cumbre del mundo de las Ideas, el Bien, mostrando
a éste como fundamento de todo lo demás. En este sentido la dialéctica se convierte en el método
racional por excelencia y en el principal evocador de la reminiscencia o recuerdo de las Ideas. En
general podemos decir que la dialéctica es toda forma de pensamiento que avanza a través de la
contraposición de tesis. Como las Ideas mantienen entre sí una relación jerárquica, la síntesis nos
lleva desde las Ideas inferiores a las superiores en un proceso de ascensión. Por eso se conoce esta
forma de dialéctica platónica como dialéctica ascendente; a través de ella se trata de ir de la
multiplicidad a la unidad, buscando afinidades, identidades entre las diversas Ideas, hasta alcanzar
un fundamento único de todo el saber: la Idea del Bien. Pero además, Platón desarrolla una
dialéctica descendente, propia del proceder de las matemáticas: por ella se trata de ir de la unidad
hasta la multiplicidad, dividiendo las ideas en dos partes cada vez.

LA FILOSOFÍA COMO CATARSIS

En algunos Diálogos (en el Fedón, por ejemplo) la filosofía es presentada como catarsis o
purificación y como preparación para la muerte. El filósofo sabe que la contemplación directa de
las Ideas sólo podrá obtenerla cuando muera; por eso, mientras permanece en este mundo, su
tarea consiste, no sólo en evocar su existencia anterior mediante los métodos adecuados, sino en
purificarse, esto es, liberarse en lo posible de los lazos sensibles para estar más cerca del saber y
preparar el alma para la separación del cuerpo.

EL MUNDO DE LAS IDEAS

La afirmación de la existencia de un Mundo de las Ideas independiente y separado del mundo


sensible significa la aceptación de realidades absolutas, eternas, inmutables, universales y
anteriores e independientes del mundo de los fenómenos, de las cuales derivan su entidad todas
las cosas de este mundo sensible.

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