El Arte de La Meditacion
El Arte de La Meditacion
MEDITACIÓN
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
A MENOS QUE EL SEÑOR EDIFIQUE LA CASA,
EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA EDIFICAN.
-SALMO 127
LA ILUMINACIÓN DISUELVE TODAS LAS ATADURA MATERIALES
Y UNE A LOS HOMBRES CON LAS CADENAS DORADAS DE LA
COMPRENSIÓN ESPIRITUAL; SÓLO RECONOCE LA GUÍA DEL
CRISTO; NO TIENE RITOS NI NORMAS, SINO AMOR DIVINO,
IMPERSONAL Y UNIVERSAL; NINGUNA ADORACIÓN, SÓLO LA
DE LA FLAMA INTERIOR QUE BRILLA SIEMPRE EN EL ALTAR
DEL ESPÍRITU. ESTA UNIÓN ES EL ESTADO LIBRE DE LA
HERMANDAD ESPIRITUAL. LA ÚNICA RESTRICCIÓN ES LA
DISCIPLINA DEL ALMA, POR ELLO CONOCEMOS LA LIBERTAD
SIN CENSURA ALGUNA; SOMOS UN UNIVERSO UNIDO SIN
LÍMITES FÍSICOS; UN SERVICIO DIVINO A DIOS SIN
CEREMONIAS NI CREDOS. EL ILUMINADO CAMINA SIN
TEMOR -POR GRACIA.
-JOELS. GOLDSMITH EN: EL CAMINO INFINITO
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
POR JOEL S. GOLDSMITH
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
EL ARTE DE LA
MEDITACIÓN
POR JOEL S. GOLDSMITH
PRACTICANDO LA PRESENCIA
UN PARÉNTESIS EN LA ETERNIDAD
ELEVÁNDONOS EN CONCIENCIA
TRANSFORMACIÓN DE LA CONCIENCIA
EL MAESTRO HABLA
LA VIDA CONTEMPLATIVA
RECONOCIMIENTO DE LA UNICIDAD
EL CAMINO INFINITO
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
CONTENIDO
PRIMERA PARTE
MEDITACIÓN - LA PRÁCTICA
I El Camino
II El Propósito
III La Práctica
IV La Unión Indisoluble
V Las Dificultades
SEGUNDA PARTE
MEDITACIÓN - LA EXPERIENCIA
Prefacio: La Meditación de Mi Corazón
VI La Tierra es del señor
VII Porque de tal Manera Amó Dios al Mundo
VIII Vosotros Sois el Templo
IX Mía es la Plata
X El Lugar Donde Estáis Parados
XI Porque el Amor es de Dios
XII Porque Él es Vuestra Vida
XIII No Temáis
XIV El Tabernáculo de Dios
XV La Hermosura de la Santidad
TERCERA PARTE
MEDITACIÓN - LOS FRUTOS
XVI Los Frutos del Espíritu
XVII iluminación, comunión y Unión
XVIII Un círculo de Naturaleza- cristo
PRIMERA PARTE
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
MEDITACIÓN
LA PRÁCTICA
CAPÍTULO I
EL CAMINO
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
ignorancia de lo que es Dios. Pero ahora, al familiarizamos
con Él, encontramos el secreto de la existencia armoniosa.
Siempre ha habido gente buscando libertad, paz y plenitud,
pero su búsqueda ha sido principalmente, a través de la
actividad febril de la mente humana. Placeres y satisfacciones
han sido creados artificialmente, y debido a su naturaleza
artificial, es que no son permanentes ni reales. Para vivir
fuera del nivel mental debiera haber una renovación continua
de placeres, de nuevos rostros y de escenarios nuevos. Pocas
veces se encuentra un verdadero momento de gozo o
períodos de descanso y relajación.
Libertad, paz y plenitud no dependen de circunstancias
ni de condiciones. Incluso encadenados, ha habido hombres
libres; libres aún bajo la esclavitud y la opresión: han hallado
paz en medio de la guerra, han sobrevivido a las inundaciones
y al hambre, y han prosperado en épocas de depresión y
pánico. Cuando el Alma del hombre está libre, Ella lo lleva a
través de mares de color rojo y de experiencias desérticas
hacia la Tierra Prometida de paz espiritual. La libertad es un
estado del Alma. Al volvernos hacia el reino de nuestro Ser
interno, encontramos el reino del Poder divino en el mundo
exterior. Al buscar la paz interior, hallamos armonía exterior.
Al alcanzar las profundidades del Alma, Ella se hace cargo de
nuestra existencia, proporcionándonos actividad y novedad
en la vida, así como paz y serenidad como jamás soñáramos.
Es entonces cuando alcanzamos la libertad del Alma, la
libertad de la gracia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Siempre han existido hombres y mujeres espiritualmente
dotados –los místicos del mundo -quienes han
experimentado la unión consciente con Dios, y quienes han
traído la presencia y poder de Dios a su propia experiencia.
Siempre ha habido un Moisés, un Elías, un Jesús, un Juan o un
Pablo, aunque ninguno de ellos tuvo demasiados seguidores.
Ninguno de ellos jamás fue reconocido ampliamente, ni sus
enseñanzas practicadas ampliamente; ni durante su época ni
después. Estos maestros espirituales dedicaron sus vidas a
darnos la verdad que nos ha conducido hasta este estado
actual de conciencia. La luz que tenemos hoy en día es el
resultado de la luz que siempre ha estado llegando. Ha
habido muchos maestros espirituales que no han dejado
registro alguno y de los cuales nada sabemos; pero hay
muchos otros que sí podemos identificar: Moisés, Elías, Jesús,
Juan y Pablo, mencionados anteriormente; Eckhart, Boehme,
Fox y otros místicos desde el siglo XII hasta el XVII, así como
grandes líderes y reveladores de tiempos más recientes.
Ninguna persona ha dado la luz total al mundo, mas cada uno
de estos grandes profetas espirituales ha sido un rayo de luz
contribuyendo a la luz total.
Estos grandes líderes espirituales están de acuerdo con
los principios y enseñanzas básicos con los que la mayoría de
nosotros estamos familiarizados: Amareis al Señor vuestro
Dios con todo vuestro corazón;... Haréis a otros lo que
quisierais que otros os hicieran; No matareis; No robareis; No
cometeréis adulterio. Ellos no enseñaron el que todos
teníamos que ser de la misma nacionalidad, color o credo;
ellos enseñaron el principio del amor y de la cooperación. Si
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
este principio del amor y la cooperación fuera realmente
practicado y vivido por los millones de personas que aceptan
las enseñanzas del Cristo, la guerra sería del todo imposible.
Resulta increíble que luego de miles de años de estas
revelaciones de la Verdad, los conflictos y las luchas sigan
siendo la fuerza motivante en el mundo. Con esta enorme
reserva de sabiduría mística a nuestro alcance, bien
podríamos suponer luego de todos estos años, que el mundo
debiera estar disfrutando de libertad y abundancia. Pero los
principios de estas enseñanzas no siempre han sido
practicados tal como fueron revelados; por el contrario,
fueron encasillados en formas, y gradualmente adulterados,
en ocasiones sumergiéndolos dentro de lo más profundo del
pensamiento humano, en lugar de subirlos a lo más alto,
donde en última instancia, yacen estas verdades.
El principio original enseñado por el Maestro Cristiano,
reveló que el reino de Dios, la presencia y el poder de Dios,
están dentro de nosotros. Jesús llamó a esta presencia y
poder: "Padre" -"El Padre que mora en mí, Él hace las obras".
Pablo, utilizando un término distinto, dijo: "Puedo hacer todo
por medio del Cristo que me fortalece". De cualquier forma
que se Le llame -Dios, Padre o el Cristo -Ello se encuentra:
dentro. El reino de Dios está dentro de nosotros; el todo de la
Divinidad debe ser hallado dentro de nuestro ser individual;
no en montañas sagradas, ni siquiera en el templo en
Jerusalén, sino dentro de nosotros. Si de verdad creyéramos
esta gran sabiduría, deberíamos estar dispuestos a
apartarnos del mundo por un tiempo, hasta el momento en
que pudiéramos alcanzar, tocar y responder al Padre interior.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Cuando comenzamos a reconocer nuestro bien como el don
de Dios, permitimos que se relaje la mente que razona,
piensa y planea. Escuchamos la vocecita callada y suave,
velando siempre por el ángel del Señor, el Cristo, el Padre
interior. Ello jamás nos dejará ni nos abandonará. Ello es
nuestra bendición permanente.
Este escuchar constituye el Arte de la Meditación, y
cuando se aprende, llegamos a un lugar de transición donde
la verdad se separa de la mente y penetra al corazón. Es
decir, desaparece el simple conocimiento intelectual acerca
de la Verdad, y la Verdad se convierte en algo vivo dentro de
nuestro ser. Para ejemplificar: Todos en el mundo conocen la
palabra "Dios", pero sólo hay unos cuantos en el mundo que
conocen a Dios. Para la mayoría de nosotros Dios ha
permanecido como una palabra, un término, un poder afuera
del ser; pero Dios Mismo no se ha convertido en una realidad
viviente, excepto para aquellos cuantos conocidos como:
místicos. La meditación nos lleva a una experiencia en la cual
nos damos cuenta que hay un Dios. La meditación nos lleva al
punto donde nos convencemos de la realidad de Dios, tal
como lo estamos del estar leyendo este libro aquí. Si todos
los periódicos de los Estados Unidos de América pusieran esta
noche en sus encabezados un anuncio diciendo que en este
momento no nos encontramos en este lugar, esa noticia no
alteraría nuestro conocimiento del hecho de que estamos
aquí. Dios, es una realidad, una presencia, un poder, una
entidad, una individualidad, tal como nosotros lo somos; y
Dios puede ser tan conocido por nosotros, tal como nosotros
podemos conocernos o conocer a otros.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Desde el instante en que conocemos a Dios a través de la
experiencia, la vida cambia para nosotros, porque nuestra
personalidad se libera. Surge entonces un sentimiento de
algo más que nosotros mismos, actuando en nosotros, por
medio de nosotros y para nosotros -algo más grande que
nosotros mismos. Ésta ha sido la experiencia de todos los
místicos.
Verdaderamente han conocido a Dios; han sentido la
presencia de Dios; y Dios se ha convertido en un poder activo,
en sus vidas. No hay mucha gente como ésta en el mundo. Si
tan sólo hubiera unos cuantos más que verdaderamente
conocieran a Dios, quizá esos cuantos bastarían para salvar al
mundo. De acuerdo a las Escrituras, bastan diez hombres
justos para que una ciudad sea salvada. El reconocimiento
consciente de los místicos de la presencia y el poder de Dios,
es producto de la experiencia; no se trata sólo de una simple
conversación acerca de la disponibilidad de Dios; no se trata
sólo de una afirmación o declaración; no es tan sólo un tópico
o un cliché; es una experiencia viviente.
Nuestra búsqueda de Dios, nuestra búsqueda del reino
de Dios, es evidencia de nuestra propia fe en la presencia y
poder de Dios, aun cuando todavía no tengamos el
conocimiento de Ello a través de la experiencia real. Aquéllos
que no están en la senda espiritual carecen de tal confianza.
Sólo quienes han obtenido una convicción interna de que hay
un Dios, son conducidos a la búsqueda de Dios. Estos
buscadores pueden no necesariamente haber alcanzado la
comprensión de Dios, pero al menos cuentan con esa certeza
interna: "Este es el camino; ahí hay un Dios".
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
En esa forma comienza la búsqueda, y comienza en
formas diferentes. Cómo comienza, depende de nuestra
experiencia; depende de dónde pudimos haber estado en un
momento dado y de lo que esté ocurriendo en nuestro
entorno particular. Ha habido gente cuya búsqueda inició en
las iglesias ortodoxas, y algunos de ellos encontraron ahí la
respuesta. Descubrieron el reino dentro de sí mismos, pero
continuaron trabajando en la iglesia como una forma de
servicio, y en ocasiones como una forma de gratitud. Otros
encontraron a Dios por medio de un enfoque intelectual, y
pocos a través del camino espiritual. Otros han llegado por
medio de enseñanzas que combinan lo intelectual con lo
espiritual. Otros más por medio de libros; aquéllos otros
llegaron por medio de maestros vivientes; en tanto que
finalmente otros hicieron contacto con santos y videntes
espirituales que jamás han muerto.
Una cosa es conocer la verdad, así: con muchas palabras,
citas, pasajes o teorías; y otra diferente por completo, es
cuando por medio de la meditación, el Verbo, la Palabra, se
enraíza en nuestra conciencia y surge como fruto espiritual.
Se nos dice que los frutos del Espíritu son: "amor, gozo, paz,
benignidad, gentileza, bondad, fe". Es completamente cierto
que cuando el Espíritu es tocado o cuando Ello nos ha tocado,
surge el fruto en forma de armonía, totalidad, compleción y
perfección. El propósito de este libro es ayudar a que los
estudiantes practiquen el Arte de la Meditación, por medio
del cual el Verbo se enraíza, de manera que lleguen a un
reconocimiento verdadero, a una Conciencia real, de la vida
en el Espíritu. Nuestro objetivo es alcanzar cierta medida de
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
"aquella mente que estuvo en Cristo Jesús" para permitir que
Ello haga lo que quiera de nosotros. Es alcanzar esa
Conciencia en la cual Pablo revelara: "Vivo Yo, pero no yo,
Cristo es quien vive mi vida"; o "Yo puedo todo por medio del
Cristo que me fortalece". Es decir, la actividad del Espíritu se
aviva en nosotros y Ello se hace cargo: ya no somos más
buenos y ya no somos más malos; ya no estamos más
enfermos pero tampoco estamos bien. Estamos en un estado
que trasciende el par de opuestos.
Dentro de la sabiduría espiritual no existe el par de
opuestos. Dios es, y por lo tanto no hay pre-ocupación de si
podemos o no alcanzar a Dios, porque no hay nada por lo
cual necesitamos alcanzar a Dios: el día ya es hermoso; el
fruto ya está en los árboles; las flores ya están floreciendo; las
corrientes ya están circulando; el sol, la luna y las estrellas ya
están en los cielos; la armonía ya es. En dicho estado de
conciencia espiritual llegamos al lugar donde descansamos y
nos relajamos en la comprensión de que: "Dios está en los
cielos - ¡todo está bien con el mundo!" En esa conciencia, nos
apartamos del afán por las cosas de esta tierra.
"Haya en vosotros esa mente que hubo también en
Cristo Jesús. Aquél que levantó a Cristo de los muertos, avive
también vuestros cuerpos mortales con Su Espíritu que mora
en vosotros". Debemos esforzarnos por obtener ese mismo
Espíritu que levantó a Jesús de la muerte; no diciendo ni
declarando que eso es así, no enseñándolo ni predicándolo
-sino debido a que contamos con 'esa mente'. Obtener o
contar con 'esa mente' requiere esfuerzo, aunado a la gracia
de Dios. La gracia de Dios es el factor más importante, porque
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
sin ella, ninguno tendría la fuerza para continuar en la senda
que lleva a la concientización de Dios. Sin la gracia de Dios
ninguno podría tener ni siquiera el deseo de comenzar la
búsqueda, dejando por la paz los arduos pasos que hay que
dar.
Existe un área en la conciencia, revelada por medio de la
meditación, a través de la cual nos volvemos
instantáneamente uno con Dios, con todo ser espiritual y con
la creación, y por medio de la cual hallamos todas las formas
de bien, disponibles al instante. Esta área de la conciencia ha
sido descrita como: un Mar del Espíritu, el Alma universal o
divina, el Padre interior. Al alcanzar el contacto consciente
con este Mar del Espíritu o Padre interior, hallamos al Amor
divino vertiéndose en expresión, para que ya no vivamos más
sólo por esfuerzo personal, sino por gracia. En lugar de buscar
nuestro bien en personas o cosas, aprovechamos esta Alma
universal y nos convertimos en espectadores de Su actividad
que vierte aquellas ideas que se convierten en formas
humanas de bien, necesarias para nuestra experiencia
presente. Sólo a medida que aprendemos a mirar adentro,
hacia esto Infinito Invisible, es que comenzamos a entender la
naturaleza de la gracia.
En lugar de buscar o desear algo que ya existe como
forma o efecto, aprendamos a volvernos hacia el interior y
dejar que el bien se revele desde la Fuente divina, desde lo
Infinito Invisible. Que el hombre de negocios y el profesional
vean a la Divinidad interior; que el enfermo y el pecador
busquen curación y perfección, desde el interior; que cada
uno de nosotros esté siempre alerta, observando la
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
revelación de la conciencia como formas nuevas y más ricas,
de bien, experimentando la abundancia de la vida -por la
gracia. Comprender que el Alma es el almacén eterno de todo
bien, es permitir que la actividad del Cristo actúe en nuestra
experiencia. Atraigamos nuestro bien desde la infinitud de
nuestro propio ser, desde el reino interior. Al tocar ese
centro, el Padre revela nuestra herencia de todas las riquezas
celestiales, como "herederos de Dios y co-herederos con
Cristo". Esto es vivir por gracia, el don de Dios. Los hijos de
Dios viven siempre por gracia.
El secreto de la gracia es contactar con lo Infinito
Invisible, el centro universal del Ser dentro de nosotros. Ésta
es la experiencia del Cristo. En la literatura mística esta
experiencia espiritual es llamada: Iluminación, Conciencia
Cósmica o Conciencia-Cristo; en el Nuevo Testamento se
habla de ella como: "nacer de nuevo" o renacer. El leer y
estudiar la literatura inspirada y la de las Escrituras, así como
considerar y meditar con frecuencia en Dios y la creación de
Dios, lleva a la verdadera comunión con el Padre, la cual trae
a nuestra conciencia, ese toque del Cristo. El mantener la
mente en Dios conduce al reconocimiento; en ocasiones
inclusive hay una voz, y sabemos que: "Él es quien lleva a
cabo aquello que se me encomienda hacer". Aquéllos que
han alcanzado esta luz no tienen más problemas de existencia
puesto que ahora son alimentados, vestidos y hospedados
por la fuente infinita de vida a la que llamamos el Cristo. Este
momento de gracia no puede ser descrito adecuadamente,
puesto que aparece en forma diferente para cada gente; pero
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
todos quienes han recibido esta luz comprenden las
experiencias de los iluminados de todos los tiempos.
La actividad del Cristo que resulta en el vivir por gracia, de
ninguna manera está limitada al pasado. Actualmente
muchos hombres y mujeres están experimentando el Cristo y
viviendo vidas de belleza, salud, armonía y gozo -por gracia.
Ahora, con la verdad al alcance de todo aquél que pueda leer,
la iluminación espiritual es una posibilidad para todo
buscador sincero. "Familiariza ahora tu ser con Él, y queda en
paz". La conciencia del Padre interior es el comienzo de una
vida por gracia.
Vivir por gracia nos capacita para hacer cosas más
grandes y para alcanzar mejores resultados en todas nuestras
actividades. Este impulso espiritual y guía divina nos permite
deshacernos de toda pre-ocupación por nuestro bienestar
personal, o por el de nuestras familias o nación. La liberación
del temor, del peligro o de la carencia, llega sólo cuando el
Consolador aparece. La voz de la Verdad se profiere a Sí
Misma dentro de nosotros, y Se convierte en un: "paz,
aquiétate" para toda tormenta en nuestra experiencia. Es
como si hubiera una Presencia yendo siempre delante de
nosotros para "enderezar lo torcido", para hacer "florecer
como una rosa" al desierto, y para abrir las puertas a la
oportunidad, al servicio y a la bien-venida. Nuestra confianza
y fe crecen a pasos agigantados cuando la actividad del Cristo
se manifiesta en obras cada vez mayores de poder espiritual.
Entonces cesa la lucha contra toda clase de discordia, seguros
en esa convicción interior, y vivimos "no por fuerza ni por
poder, sino por Mi Espíritu" -por gracia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Poca gente viene al mundo con algún grado de conciencia-
Cristo, pero cualquiera con suficiente perseverancia,
dedicación y fidelidad, puede desarrollar y cultivar una
conciencia-Cristo, esa "mente que hubo también en Cristo
Jesús". Sin embargo se requiere de devoción, consagración y
receptividad para re-conocer y dar la bienvenida al Cristo
cuando toca y despierta nuestra alma hacia lo novedoso de la
vida. En el silencio de nuestro ser el Cristo habla y nosotros
escuchamos: "Yo nunca os dejaré ni os abandonaré. Yo estoy
con vosotros siempre, hasta el fin del mundo". Esta
conciencia de la presencia de Dios se desarrolla con paciencia
y perseverancia, en quietud y en silencio, absteniéndonos de
usar el poder mental o la fuerza física, de manera que el
Espíritu pueda funcionar. "Callad; y sabed que Yo, soy Dios".
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y eso, no
por vosotros mismos; es el don de Dios.". Por gracia sois
salvados vosotros.
LOS CAMINOS
Para todo hombre son abiertos
Un Camino, y Caminos, y un Camino;
Y el Alma Superior sube el Elevado Camino,
Y el Alma Débil tantea lo Bajo,
Y a mitad del terreno borroso,
El descanso va y viene.
Pero para todo hombre se abre
Un Camino Superior y otro Inferior,
Y todo hombre decide
El Camino que su alma recorrerá.
-John Oxenham**
De Poemas Selectos, de John Oxenham.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
CAPÍTULO II
EL PROPÓSITO
El propósito de la meditación es alcanzar la gracia divina. Una
vez que en cierta medida se haya alcanzado esta gracia, se
hará cargo de nuestra experiencia y vivirá nuestra vida;
llevará a cabo aquello que se nos ha encomendado hacer, y
enderezará lo torcido. Ya no viviremos más sólo de pan, sino
por esta gracia interior.
Los efectos tangibles de la gracia son las relaciones
satisfactorias, la provisión abundante, la actividad exitosa y el
esfuerzo creativo. Pero primero debe llegar la gracia interior
antes que las cosas de este mundo puedan sernos añadidas;
mas jamás podremos recibir la gracia de Dios mientras la
busquemos con el interés de hacer demostraciones, es decir,
mientras busquemos a Dios para poseer alguna persona o
cosa, o para llegar a algún lugar. Ésa es la razón por la cual la
meditación no puede ser usada jamás para demostrar un
automóvil, más dinero, o mejor posición: la meditación tiene
como propósito el reconocimiento de Dios. En la meditación,
Dios es revelado como la vida del ser individual. Dios es la
incorporación de todo el bien. Al alcanzar la experiencia de
Dios, nuestro bien aparece en la forma en que se necesite.
Fracasamos cuando intentamos obtener algo separado y
aparte de Dios. Dios, en Sí Mismo, es el bien. La oración o
meditación para la obtención de cosas materiales y personas,
no puede ser respondida por un Dios de Espíritu. Tal
propósito traiciona el objetivo de la meditación.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Las Escrituras nos dicen que 'el hombre natural' no
recibe las cosas de Dios. ¿Quién es 'el hombre natural' sino el
ser humano, el hijo pródigo todavía inmerso en la conciencia
material, orando para que su materialismo pueda ser un poco
mejor, un poco más rico, un poco más esto o un poco menos
aquello? Oramos para ser corpulentos o delgados; oramos
para tener más dinero y raras veces para tener menos,
aunque esa oración sería muy espiritual. La cuestión es que
oramos para mejorar o incrementar esa gran materialidad de
la que Dios no sabe nada, y tal oración no es respondida. Muy
a menudo si nuestros deseos humanos son satisfechos, nos
dejarán insatisfechos puesto que como seres humanos no
poseemos la sabiduría para saber aquello de lo que tenemos
necesidad. Es el Padre interior el que es toda sabiduría y todo
amor.
Para que la oración sea efectiva debe ser dirigida a un
Dios de Espíritu, y por eso aquello por lo que oramos debiera
ser de naturaleza espiritual. Recordemos esto cada vez que
nos volvamos a Dios en meditación; consideremos la calidad
de nuestra oración por el grado de iluminación espiritual que
estemos buscando, y sabremos así si debiéramos o no
esperar el cumplimiento de la misma. "Yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan más abundantemente". La
promesa es cumplimiento, pero asegurémonos que el
cumplimiento por el cual estamos orando sea de naturaleza
espiritual; entonces ya no oraremos a un Dios espiritual para
mejorar nuestra naturaleza humana, sino obedeceremos el
mandamiento de las Escrituras de dejar que el Espíritu
testifique dentro de nosotros: "porque no sabemos orar
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros.".
De hecho, no somos 'nosotros', quienes realmente
oramos o meditamos; el Espíritu medita dentro de nosotros,
y nosotros simplemente abrimos nuestra conciencia para
dejar que el Espíritu revele nuestra necesidad y Su
cumplimiento. He ahí el secreto. Qué diferencia a cuando se
hace trabajo mental, declarando o afirmando que esto o
aquello tenga que pasar -y ahora, en este instante. Al ir a
meditar, nuestra actitud más bien debiera ser la del joven
hebreo: "Hablad Señor, que vuestro siervo escucha". Esa es la
actitud correcta con la cual entrar a meditar –abriendo
nuestra conciencia a Dios y dejando que Dios Se satisfaga
dentro de nosotros. Dejemos que Dios exprese Su Verbo o
Palabra dentro de nuestro ser -no nuestras palabras, sino el
Verbo. Encontraremos que ese Verbo es vivo, agudo y
poderoso; no regresa a nosotros vacío. Cumple aquello para
lo cual es enviado, pero debe ser el Verbo de Dios, no los
deseos de ustedes ni los míos. El verdadero aspirante en el
camino espiritual no tiene más deseos que el cumplimiento
de Dios, el reconocimiento de Dios, la experiencia del Cristo.
¿Cómo podría existir una necesidad no satisfecha si el Cristo
está actuando en nuestra conciencia? El Cristo debe
satisfacerse a Sí Mismo. Un solo deseo es legítimo, y ése es: el
reconocimiento de esta actividad del Cristo en nuestra
conciencia.
"El Padre que mora en mí, Él hace las obras". El Padre
mora dentro de mí y el Padre mora dentro de ustedes;
¿entonces, por qué es que las obras no se hacen? Sólo se
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
requiere de una sola cosa, y ésa es: nuestro reconocimiento
consciente de la Omnipresencia. La actividad de Dios, la
presencia de Dios, el poder de Dios, están dentro de
nosotros; pero hemos edificado un estado de conciencia
formado de capas y más capas de sentido material. No hemos
tenido éxito en destruir esas capas de sentido personal para
alcanzar la atmósfera y la altura de Dios dentro de nosotros, y
a menos que lo hagamos, fallaremos en nuestra meditación y
perderemos el camino al cumplimiento.
La mayoría llegamos a la búsqueda de Dios con una
visión puramente material de la vida; pre-ocupados de que el
corazón lata tantas veces por minuto, que los órganos
digestivos y de eliminación funcionen en la forma prescrita,
que nuestra provisión consista de tanto dinero; siempre
creyendo que la satisfacción puede ser encontrada en el
mundo exterior. Algunos creen que el dinero traerá esa
satisfacción; otros creen que la respuesta es la fama; inclusive
otros más creen que el cumplimiento está en la buena salud.
A menudo se dice: "Si tan sólo pudiera detenerse este dolor,
entonces verdaderamente podría comenzar a buscar a Dios.
No puedo hacerlo en tanto sienta tal dolor"; o: "Si tan sólo
pudieran liberarme de mis obligaciones, entonces estaría en
paz y sería capaz de buscar a Dios". En otras palabras, esta
gente está dando a entender que el reconocimiento de Dios
depende de alguna condición física o financiera. El hecho de
que haya gente con muchísimo dinero que no ha descubierto
a Dios, es prueba de lo contrario; hay gente con perfecta
salud que no conoce a Dios y tampoco ha encontrado su
compleción, paz ni satisfacción. Ese es el estado de conciencia
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
de la mayoría de nosotros cuando llegamos a la búsqueda de
la verdad. Revirtamos la imagen: Comencemos a buscar a
Dios; y al hallar a Dios, veamos que el dolor desaparece;
observemos que desaparecen la carencia, la limitación y el
pecado.
En tanto que estemos tratando sólo de cambiar
discordias físicas por armonía física, no tendremos idea
alguna de lo que el reino de Dios es, de las riquezas
espirituales ni de la salud espiritual. Debemos comenzar
nuestra meditación con el reconocimiento de que ni la salud
ni las riquezas son el objetivo de nuestra búsqueda de Dios.
Cualquier deseo por cosas o personas evitará o demorará
nuestra entrada al reino espiritual, en tanto que el firme
recordatorio de que la meta buscada es el reconocimiento de
Dios, abrirá el camino y hará una vía para nuestro Dios. En tal
reconocimiento encontraremos todo añadido, o para ser más
precisos, hallaremos todo incluido dentro de nosotros.
Debemos estar conscientes de no tener más objetivo
que el alcanzar el reino de Dios, de no tener ninguna
demostración que hacer, excepto la de nuestro Ser espiritual;
pero eso es lo que tenemos que demostrar: primero que
nada, para nuestro propio desarrollo; y segundo, como un
testigo para el mundo de que Dios es un Ser individual, y que
este estado de ser puede ser alcanzado por todos aquéllos
que estén listos para abandonar el mundo, no yéndose a
algún lugar remoto, sino soltando el deseo por aquello que el
mundo puede dar.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Como estudiantes de sabiduría espiritual, la pregunta
primordial es: ¿Cuál es la mejor forma, si es que la hay, de
alcanzar este reconocimiento de nuestro Ser verdadero?
¿Existe algún atajo? ¿Hay alguna senda que conduzca al
reconocimiento de Dios, un camino que pueda ser recorrido
aquí en la tierra? ¿Puede ser alcanzado aquí en la tierra? Y la
respuesta es: ¡Sí! No sólo hay un camino para llevar a cabo
este objetivo, sino que también hay un atajo. Ese atajo es
simple y a la vez muy difícil, y consiste en llevar a cabo un
poco de cirugía mental en nosotros para erradicar todos
nuestros deseos. Tomemos un afilado bisturí y cortemos de
raíz todos nuestros deseos por personas, lugares, cosas,
circunstancias o condiciones. Todo deseo debiera ser
erradicado para que sólo permanezca uno solo: "Conocerte a
Ti, a quien conocer correctamente es vida eterna".
Pongamos todo nuestro corazón, alma y mente en el
reconocimiento de Dios, más que en la obtención de alguna
forma de bien. En la medida en que alcancemos esa
comprensión, disfrutaremos de todas las cosas buenas de la
vida que nos lleguen, sin convertirnos en sus esclavos, sin
apegarnos a ellas, y sin temor a perderlas. Nadie puede
perder jamás sus riquezas, salud o vida, una vez que ha
alcanzado un toque del Cristo. Que nuestra oración sea:
Una sola cosa he deseado: que pueda yo conocerte a Ti.
¡Una sola cosa! Mi corazón clama: "Dios, ábreTE a mí,
revélaTE a mí. No importa cómo Te reveles a mí, si en la
riqueza o en la salud, en la pobreza o en la enfermedad; sólo
revélate a Ti Mismo. En Tu presencia hay seguridad,
protección, paz y gozo".
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
En la meditación busquemos la gracia de Dios y nada
más que la gracia de Dios. Esta gracia no se halla en la mente
humana, ni se encuentra en los lugares que el mundo ofrece.
Hacer declaraciones y leer libros acerca de lo anterior, no
ayudará para que eso ocurra. Tan sólo pudiera ser de ayuda
en conducirnos al punto donde estaremos preparados en
silencio para recibir la gracia de Dios; pero la meditación es
aquello que nos eleva al estado espiritual de aprehensión
donde la gracia divina se hace cargo. "Si así fuere que el
Espíritu de Dios morare en vosotros", entonces seríamos hijos
de Dios. Como seres humanos estamos separados de Dios y
es por ello que no estamos bajo la ley de Dios ni
experimentamos las bendiciones de la presencia y el poder de
Dios. Es el Hijo de Dios, la imagen y semejanza espirituales, la
que es mantenida en el seno del Padre. Nosotros hemos
vagado lejos de la casa de nuestro Padre y derrochado
nuestra substancia divina en un sentido personal de "yo".
Ahora, para comprender nuestra filiación con Dios, debemos
tomar el camino de regreso a la casa del Padre -el mismo
viaje que el hijo pródigo tuvo que hacer -para que seamos
revestidos con el manto y recibamos de nuevo el anillo de la
adopción.
¿Cómo nos convertimos en los Hijos de Dios? ¿Cómo
despertamos al Cristo, o Hijo de Dios, quien siempre ha sido,
es y será nuestra verdadera identidad, aunque haya estado
oculto de nuestra vista durante este período de mortalidad
en el que hemos estado durmiendo? Hacerlo, requiere de
esfuerzo. Debemos abandonar todos nuestros conceptos
previos de vida "por amor a Mi nombre". Debemos
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
levantarnos del banquete del canalla, abandonar todo
pensamiento, gente y actividades del mundo canallesco, y
retornar al Padre. Es la naturaleza del ser humano amar la
autoindulgencia: lo fácil, la comodidad, las riquezas, la
intemperancia, la glotonería, la indolencia y la sensualidad.
Éstas operan en nuestra conciencia como un sentido de
separación de Dios. En realidad no es una separación de Dios,
porque no podemos estar más separados de Dios de lo que
puede un anillo de oro estar separado del oro con el que está
hecho. El oro es el anillo; el oro constituye el anillo. No hay
forma posible de quitar el oro del anillo sin destruir el anillo,
porque no hay oro y anillo; sólo hay un anillo de oro.
Lo mismo acontece con nosotros. No podemos ser
separados de Dios, porque no existe el nosotros. En realidad
no existe en todo el mundo algo como 'tú' o como 'yo', como
individuos que estén separados. Siendo Dios infinito, Dios es
todo cuanto hay. Dios nos constituye a 'ti' y a 'mí'; Dios
constituye nuestra vida, mente, alma y ser, tal como el oro
constituye el anillo. El oro es la substancia; el anillo es la
forma. Dios es la substancia; el individuo es la forma como
Dios aparece. Dios es la esencia de nuestro ser -la vida, alma,
mente, espíritu, ley, continuidad y actividad. Dios es el todo, y
el todo del ser individual, ya sea santo o pecador. El grado en
que la santidad es expresada por un individuo, depende por
completo del grado del reconocimiento consciente de
unicidad con el Padre. La capacidad para pecar en un
individuo depende del grado del sentido de separación de
Dios. Por cierto, este sentido de separación es todo cuanto
constituye la naturaleza humana.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
No somos seres humanos como parecemos; somos seres
puros y espirituales. No es que haya dos seres separados, el
ser humano y el ser espiritual; tan sólo es que un ser humano
está admitiendo un sentido de separación de Dios. No
podemos ser separados de Dios, pero podemos aceptar un
sentido de separación de Dios. En el instante en que ese
sentido de separación comience a desaparecer, la naturaleza
del Cristo o la filiación divina, será revelada. El retorno del
hijo pródigo tiene lugar sólo dentro del propio ser como una
actividad en la conciencia, y en el momento en que pone sus
pies en dirección a la casa del Padre, en ese instante ha
entrado a la senda espiritual.
No nos pre-ocupemos por estar en la senda espiritual. Si
no fuera por la gracia de Dios, no estaríamos alcanzando el
reconocimiento de nuestra filiación divina. En la experiencia
de toda persona llega cierto momento cuando es penetrada
por un rayo de Dios, cuando un toque de Dios irrumpe en su
conciencia, no debido a la persona en sí, sino a pesar de ella.
Desde el instante en que el rayo la toca, el fin es inevitable:
encontrará su camino junto al trono de Dios.
Para el sentido humano el camino espiritual de vida
parece imposible, efímero e intangible de alcanzar. Pero en
realidad es lo más tangible; lo más real en todo el mundo es
el Espíritu o Dios. Una vez que esto es percibido, las cosas del
mundo -el dinero que usamos para comerciar, nuestras casas
y relaciones -tomarán su justo lugar como símbolos externos
de la gracia o efectos del Espíritu. Son estos símbolos o
efectos, lo que cambia. Mientras los hombres y las mujeres
vivan sólo de pan, por el esfuerzo y la lucha que implica la
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
actividad humana; en tanto que dependan exclusivamente de
los símbolos o efectos; gradualmente descubrirán que estas
posesiones mundanas se consumen, se acaban y se vuelven
como la nada. Cuando miramos a los rostros de hombres y
mujeres que están viviendo por tales efectos, que colocan su
confianza en la salud de sus cuerpos, en la riqueza de sus
billeteras, y en las cosas de este mundo, es que vemos los
resultados de la dependencia de lo material.
En contraste con esa gente, unos cuantos sobresalen
aquí y allá, porque tienen una luz, una esperanza, una
expectación o una gloria internas por las cuales vivir. Esta luz
espiritual es fácilmente detectada: La vemos en los ojos; la
oímos en la voz; la observamos en la vitalidad y el vigor de los
cuerpos. Aunque esta Presencia es invisible, Ella está dentro
de cada persona; nadie en el mundo carece de Ella; Ella está
disponible para todos los que tienen oídos para oír y ojos
para ver; para todos aquellos que están receptivos a esta
gracia divina.
Ser un instrumento adecuado por medio del cual la
gloria de Dios pueda aparecer, es el todo del propósito de
nuestra existencia. Jamás estaremos satisfechos en la vida si
tratamos de expresar nuestra individualidad; la satisfacción
yace en dejar que lo Infinito Invisible Se exprese. Entonces no
luchamos ni peleamos para glorificarnos, sino cada vez que
meditamos es como si fuéramos a decir:
Padre, "yo no puedo hacer nada por mí mismo... mi
doctrina no es mía, sino de Aquél que me envió". Padre, yo no
tengo sabiduría; no tengo poder; no tengo juicio; no tengo
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
salud; no tengo riquezas, propias. Aquí estoy sentado para
permitir que fluya la infinitud.
Nuestra función es morar en ese reconocimiento interior
y permitir que aparezca la armonía. Cuando nuestra visión
está en el despliegue del Cristo, Éste aparece externamente
como un ser humano mejor, más saludable o más
acaudalado. Pero no seamos engañados por las apariencias,
ya que no estamos buscando un cambio en la escena
humana. La meditación no es un intento de convertir la
enfermedad en salud ni la carencia en abundancia. La visión
está siempre sobre el único Cristo invisible en el centro de
nuestro ser, aquí y ahora.
Cualquier meditación que tenga dentro de sí una pizca
del deseo por obtener 'algo' de Dios o de adquirir 'algo' por
medio de Dios, ya no es meditación. El bien debe ser
reconocido, sí, pero no buscado: la infinitud del bien ya está
donde yo estoy; el reino de Dios está dentro de mí. Tal como
el perfume está encerrado en una flor, así encerrado dentro
de nuestro ser, están la presencia y el poder de Dios, el todo
de la Divinidad. Al abrirse la flor, el perfume o la fragancia
escapan. Todos tenemos la totalidad de la Divinidad
encerrada dentro de nuestro propio ser -no sólo una parte.
Dios no puede ser dividido; Dios es indivisible. Dios es infinito,
sí, pero Dios es indivisible. La totalidad de Dios está en una
pequeña hoja - en todas las hojas; la totalidad de Dios está en
cada individuo sobre la faz del globo. Si esto no fuera cierto,
habría habido menos de Dios sobre la tierra cuando la
población era sólo del diez por ciento de la actual, y por
lógica debió haber más del doble de Dios sobre la tierra
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
cuando la población fue duplicada. Sin embargo hubo tanto
de Dios en el mundo hace un millón de años como habrá
dentro de un millón de años. La totalidad infinita de Dios está
dondequiera que un individuo esté. Por eso es que se dice
que un Cristo Jesús pudo guiar a un millón de gentes al cielo,
porque un Cristo Jesús es el infinito Hijo individual de Dios y
manifiesta todo cuanto Dios es. El "Hijo, tú estás siempre
Conmigo y todo cuanto Yo tengo es tuyo", no estuvo dirigido
a un grupo, sino a un individuo. Dios, en Su totalidad infinita,
está incorporado en el Hijo de Dios, en el cual está nuestra
identidad espiritual. Al aprender a volvernos hacia dentro y
dejar que escape ese perfume aprisionado -esta actividad del
Cristo, esta belleza de Dios -entonces es que esto se vuelve
un ser visible.
Cuando ya no buscamos más la paz que el mundo puede
dar, sino buscamos sólo "Mi paz", las puertas de la conciencia
se abren para admitir la luz espiritual que se convierte en la
vida de nuestro ser y de nuestro cuerpo. Mucha gente desea
el poder espiritual para disfrutar de experiencias más
armoniosas. A menudo su propósito al buscar a Dios es para
disfrutar más y mejores cosas terrenas, pescar peces más
grandes en sus redes -peces más grandes, peces mejores.
Pero la base de nuestro trabajo es "abandonar nuestras
redes", abandonar esta búsqueda de un bien mayor y mejor,
y abrir nuestra conciencia a las realidades espirituales.
Entonces lo que nos llegue en el mundo exterior no será sino
el fruto de una gracia interior. La gracia sólo puede ser
obtenida por un estado de silencio interior, un estado de
reconocimiento y receptividad interiores; por ello es
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
necesario que nos preparemos para la experiencia de recibir
esa gracia. Este es todo el propósito de la meditación.
La cantidad de fuerza y poder iluminados que fluya por
medio de nosotros está determinado por la gracia divina. No
depende de nosotros si alcanzamos o no esta meta final de la
iluminación. Algunos buscarán y se esforzarán hasta el
cansancio y aun así no la obtendrán; otros llevarán el paso
tranquilo y firme; y los menos irrumpirán como la primavera
de la conciencia del Cristo. La experiencia del Cristo es algo
que se alcanza solamente a través de la gracia. En cualquier
grado que llegue, llega como el don de Dios. No llega porque
nos la hayamos ganado; no llega porque la merezcamos;
tampoco llega principalmente porque seamos hombres y
mujeres buenos -de hecho a menudo se asemeja a la forma
como llega al pecador, ya que la lucha interna del pecador
puede ser mayor que la lucha del hombre bueno, y a menudo
esa lucha es recompensada ampliamente.
La única responsabilidad que tenemos es que nuestro
deseo sea por la experiencia del Cristo, y que ese deseo sea
demostrado por la sinceridad de nuestro estudio y por la
profundidad de nuestra meditación y devoción. Hasta ahí
llega nuestra responsabilidad. La experiencia del Cristo es
simplemente el don de Dios. Nadie se la gana; nadie se la
merece; y nadie sabe por qué a unos les llega y a otros no.
En la experiencia de todo estudiante sincero llega un período
de iniciación; es decir, llega un período de apertura del alma.
Pudiera ser alcanzado por medio de algo que escuchó, algo
que leyó, o pudiera llegar por medio del contacto directo con
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
la conciencia de un maestro espiritual. Cuando llega, el
estudiante no requiere de mayor ayuda de cauces externos a
él mismo. Toda su enseñanza es recibida desde el interior: su
iluminación total, poder para sanar y poder de regeneración,
llega todo del interior. A partir de ese instante él se convierte
en una bendición para otros en su camino, trayéndoles
curación y consuelo. Conforme profundiza en el Espíritu,
despierta en ellos esa misma naturaleza-Cristo: "Yo, si Yo
fuere elevado, atraeré a todos los hombre a Mí". En la
medida en que algún individuo recibe la luz espiritual, esa luz
se vuelve una ley para todos aquéllos que están dentro de su
ámbito. Cualquiera que haya producido una curación a través
de medios espirituales ha sido la luz, y fue la luz en su
conciencia, la que produjo la curación. Cualquiera que sea la
medida de luz que reconozcamos, esto nos hace
automáticamente, en ese mismo grado, una luz para todos
aquéllos que tocan nuestra conciencia. Este es el propósito
de la meditación: que cada uno pueda alcanzar un grado
mayor de esa luz por medio de la experiencia del Cristo.
Una vez que hayamos alcanzado este contacto con
nuestro Ser interno, seremos libres: ya no estaremos más
bajo la esclavitud de ningún hombre, circunstancia ni
condición. Seremos libres en Cristo y entonces es que
podremos decir:
Cristo vive mi vida. ¿Cuál es la diferencia si hay o no
periodos de depresión o de prosperidad, de inundaciones o de
sequías? Cristo vive mi vida. Ello me conduce junto a aguas
tranquilas; Ello me hace descansar en pastos verdes. Miles
podrán caer a mi derecha y miles a mi izquierda; mas no
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
llegarán cerca de mí. Yo he hecho ese contacto. Muero a
diario a mi naturaleza humana; estoy siendo renacido del
Espíritu; estoy siendo guiado, dirigido, alimentado,
mantenido, sostenido, sanado y salvado por esta luz interior
-esta iluminación interna.
El secreto es el despertar del Cristo durmiente, y ése, es
el propósito de la meditación.
CAPÍTULO III
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
LA PRÁCTICA
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
y que surte con peces a los mares. Si vivimos en la
contemplación continua de la Presencia y el Poder invisibles
que subyace en todo, el mismo lugar en donde estemos
parados tierra santa será.
Cuando consideramos la gloria de Dios al contemplar Sus
maravillas, nuestra mente se posa en Dios. Es entonces
cuando cada vez menos y menos pensamientos extraños
irrumpen en nuestra conciencia. Es cuando somos capaces de
permanecer sentados por varios minutos, en ocasiones hasta
por una hora, encontrándonos en paz en nuestra
contemplación de Dios y de la belleza del universo espiritual.
La contemplación eleva nuestra conciencia hacia una
atmósfera de receptividad, hacia una conciencia donde los
milagros ocurren. Entonces la mente pensante consciente
llega a detenerse, y la Presencia y el Poder invisibles tienen la
oportunidad de funcionar. En tanto que no se le permita
operar en la conciencia a ese Ello, a ese Ser invisible, a esa
Presencia y Poder invisibles, tan sólo estaremos funcionando
en el nivel mental.
La mente humana no puede ser la vía para la actividad
del Alma – una Conciencia superior tiene que ser alcanzada.
Por medio de esa Conciencia superior, a través de esa mente
que estuvo en Cristo Jesús, el Alma Se revela a Sí Misma y a
Su actividad, como nuestra experiencia individual. Aquello
que se imparte a sí mismo desde la Conciencia interna, es
poder; no los pensamientos que pensamos ni nuestras
declaraciones o creencias; y aquello que se revela en el
interior, en el plano interno, es el poder al que le siguen las
señales. Esta Conciencia interna no tiene límites, y al elevarla
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
a un nivel superior nos damos cuenta de aquello que yace
más allá de nuestro conocimiento inmediato. Esta Conciencia
superior es ilimitada y nos imparte Su sabiduría, infinita y
eternamente. Es ese lugar aislado dentro de nuestro propio
ser donde la actividad incesante del mundo exterior no se
entremete.
Si somos fieles a la práctica de la contemplación y a las
formas más simples de meditación, dicha práctica nos
conducirá de una forma de meditación a otra, hasta que
lleguemos a la verdadera experiencia de escuchar la vocecita
callada y suave, a recibir la guía divina interior y a ser
divinamente conducidos en cada paso del camino.
Comiencen sentándose en una posición cómoda.
Algunos prefieren una silla rígida, inclusive una dura, con la
que se obligan a permanecer en una posición erguida; en
tanto que otros se encuentran más a gusto en un sillón.
Pongan los pies apoyados en el suelo; mantengan el cuerpo
erguido, las manos sobre el regazo. En esta posición natural,
relajada pero alerta, comiencen su meditación con algún
pasaje de las Escrituras que llegue a su pensamiento, o si lo
prefieren pueden abrir su Biblia o algún libro de sabiduría
espiritual, y leer un poco. Pudieran leer sólo un párrafo o
quizá necesiten leer diez páginas, antes de que algún
pensamiento atraiga su atención en particular. Cuando eso
ocurra cierren su libro y lleven dicho pensamiento a su
meditación. Considérenlo; manténganlo frente a ustedes;
repítanlo. Pregúntense: ¿Por qué me llegó esta cita en
particular? ¿Tiene algún significado interno? ¿Qué significa
esto para mí en este momento?
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Al continuar meditando, otra declaración pudiera llamar
su atención. Consideren ambos pensamientos: ¿Hay alguna
relación entre ellos? ¿Hay alguna coherencia? ¿Por qué se
presentó la segunda cita luego de la primera? Para ese
entonces quizá una tercera idea y hasta una cuarta pudieran
presentarse, y todos estos pensamientos habrán surgido de
su consciente, de su conciencia. En ese breve período de
meditación que quizá habrá tenido sólo un minuto de
duración, habrán experimentado a Dios revelándoSE; se
habrán abierto a la Inteligencia y al Amor divinos. Este es el
Verbo de Dios que es vital, profundo y poderoso.
Haber recibido una declaración de verdad desde las
profundidades de nuestro propio ser es evidencia de que
hemos tenido un cierto grado de concientización de Dios;
descienden sobre nosotros la paz y la calma; un sentido de
bien-estar y seguridad, mana desde nosotros. Si es practicada
fielmente esta forma de meditación, abrirá nuestra
conciencia para permitir a Dios actuar en nuestra vida;
permitirá al Cristo vivir nuestra vida –pero tiene que ser
practicada. Por ello es necesario regresar a nuestra
meditación en la primera oportunidad, y repetir el proceso a
medio día y de nuevo al anochecer. Pudiera ser que no
seamos capaces de dormir de corrido toda la noche. A media
noche pudiera llegar el mandato: "¡Medita!"
Estos períodos de silencio, reflexión, introspección,
meditación y finalmente comunión, nos preparan para recibir
la gracia interior. No nos desanimemos porque pareciera que
no estamos haciendo progresos en estos períodos de tres o
cuatro minutos de meditación durante el día o la noche; no
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nos desanimemos aunque pareciera que no sentimos la
respuesta, pues no tenemos forma de medir los resultados de
nuestros esfuerzos en términos de un solo período de
meditación o incluso luego de una semana o un mes de
práctica. Esperar resultados inmediatos de la meditación sería
lo mismo que esperar tocar a Bach o a Beethoven luego de la
primera lección de música. ¿No sería absurdo que luego de
las primeras seis horas de practicar las escalas musicales, las
abandonáramos desesperados porque no alcanzamos la
habilidad inmediata en el arte que requiere un alto grado de
habilidad técnica? Si somos serios en nuestro deseo de
señorear ese arte, reconoceremos desde el instante en que
comencemos a practicar el arte de nuestras escalas
musicales, que algo ocurre tanto en la mente como en los
músculos. Quizá se requiera de todo un año de práctica antes
de que alguna habilidad sea alcanzada. La habilidad final no
puede medirse en horas, días, o inclusive meses, de práctica.
Lo mismo sucede con la meditación. Hemos hecho un
comienzo desde el primer instante en que cerramos nuestros
ojos y reconocimos:
Estoy buscando la gracia de Dios; estoy buscando el Verbo o
la Palabra que procede de la boca de Dios. No sé por qué
orar, así que no oro por algo de este mundo. Escucho por Tu
voz. Espero por Tu Palabra.
Esta forma de meditación, repetida una docena de veces
al día, cambiaría gradualmente toda nuestra vida, y es posible
que los cambios sean evidentes al mes. Cada vez que nos
volvamos a ese centro interior estaremos reconociendo que
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nosotros, por nosotros mismos, nada podemos; estaremos
buscando el reino interior. Esta es humildad verdadera,
oración verdadera; es un reconocimiento de la nada de la
sabiduría, el poder y la fuerza, humanas. Es el reconocimiento
de que la sabiduría, el poder y la fuerza vienen de lo Invisible
Infinito. Sin que lo sepamos o sin tener conciencia de ello,
estos períodos de silencio crean una atmósfera de Espíritu en
la cual la actividad del mismo Espíritu va delante de nosotros
para hacer florecer el desierto como una rosa.
He aquí un ejemplo de una forma sencilla de meditación
en la cual comenzamos con una idea, tema o cita central, y lo
consideramos hasta que su significado interior nos sea
revelado:
"Yo nada puedo por mí mismo... El Padre que mora en
mí, Él hace las obras". El significado de la primera parte es
inmediatamente evidente; pero, ¿qué significa la declaración
de que: "el Padre que mora en mí hace las obras"? ¿Qué es el
Padre dentro de mí? ¿Quién es este Padre dentro de mí?
Sabemos que cuando Jesús hizo esa declaración se estaba
refiriendo a Dios. Entonces debe significar que Dios, dentro
de mí, hace las obras. Jesús habló de su Padre y de mi Padre,
así que pareciera estarnos diciendo que hay un poder-Dios
-algo adentro que hace las obras. El mismo Padre que estaba
en Cristo Jesús, también está en mí. Este Padre dentro de mí,
este Ello, es mayor que el que está en el mundo, mayor que
los problemas del mundo. La Vida, Inteligencia y Sabiduría
que están dentro de mí, son mayores que aquello que está en
el mundo; son mayores que mis enemigos, mayores que mis
enfermedades, mayores que mi ignorancia, mayores que mis
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
temores, mayores que mis dudas, incluso mayores que mis
pecados.
"Yo todo lo puedo por medio de Cristo que me fortalece".
Este Cristo es el Padre dentro de mí, el Poder divino interior
del que Jesús dijera: "Jamás te dejaré ni te abandonaré". El
Padre interior, el Cristo que me fortalece, jamás me dejará ni
me abandonará. Antes que Abraham fuera, este Padre ya
estaba dentro de mí y estará conmigo incluso hasta el fin del
mundo. Es una Presencia y Poder que han estado conmigo
desde el principio de los tiempos, incluso cuando yo no sabía
que Ello estaba ahí, y que Ello estaría conmigo por toda la
eternidad.
Estará conmigo sin importar donde esté yo: Si hiciera mi
lecho en el infierno. Si caminara por el valle de sombra de
muerte, este Padre estaría siempre conmigo. Es una
Presencia que jamás me deja, un Poder que siempre me
fortalece, que va delante de mí para enderezar lo torcido y
para suavizar lo áspero. Siento Su mano en la mía. Lo sé. Yo
sé que hay un Poder que todo lo puede. Yo sé que hay una
Presencia que puede vivir mi vida por mí, tomar mis
decisiones, y mostrarme el camino de la vida. Todo el reino
de Dios está dentro de mí. Tú jamás me dejarás ni me
abandonarás; yo jamás podría dudar de Tu Presencia. Todo
esto Tú me lo has revelado dentro de mí mismo.
Te doy gracias a Ti, Padre, ya que Tú has escondido esto
de los sabios y prudentes, y me lo has revelado, siendo un
bebé en la verdad, un principiante en la senda espiritual.
Esta práctica de considerar una cita de las Escrituras no
es demasiado difícil para un principiante ni muy simple para
un estudiante avanzado. Tal como en el ejemplo anterior,
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
utiliza un pensamiento o cita central con la intención de
comprender su significado interior y recibir luz con ello, para
jamás ser utilizado de nuevo como un cliché o cita,
metafísicos. Estas formas elementales de meditación
debieran entenderse y practicarse antes de intentar las
formas superiores y más complejas.
Recordemos que nuestro objetivo es desplegar un
estado de receptividad hacia la vocecita callada y suave. En la
meditación no pensemos en nuestro problema; volvámonos
al interior y esperemos, esperemos y esperemos. Esperemos
por tres, cuatro o cinco minutos. Si luego de ese tiempo no
hemos sentido una respuesta dentro de nosotros,
levantémonos y llevemos a cabo nuestros deberes cotidianos.
Después de una o dos horas, meditemos de nuevo esperando
silenciosamente - esperando hasta que la voz de Dios Se
escuche dentro de nosotros. Que los pensamientos que
surjan por medio de nuestra mente no nos importen; no
estemos interesados en ellos. Permanezcamos esperando
hasta que sintamos la actividad del Cristo moverse dentro de
nosotros. Si no sentimos el toque del Cristo en tres o cuatro
minutos, volvamos a nuestras actividades diarias; pero luego
de dos o tres horas meditemos de nuevo. Si fuese necesario,
continuemos con esta práctica por años; pero si persistimos,
llegará el día cuando habrá una respuesta interior que nos
dará la certeza que dentro de nosotros está aquello que el
Maestro llamara "el Padre", y que Pablo conoció como "el
Cristo".
El principiante debiera meditar tres veces al día, o si eso
no fuera posible, al menos dos; por la mañana y por la noche.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
No hay nadie que halle esto demasiado difícil de hacer,
porque todo mundo se levanta y todo mundo se acuesta.
Todo mundo puede dedicar unos cuantos minutos extras por
la mañana y por la noche, incluso si no pudiera encontrar otro
momento para este propósito durante las veinticuatro horas
del día. Sin embargo, para los estudiantes serios siempre
habrá otros intervalos en algún otro momento del día. Estos
períodos de meditación gradualmente se volverán parte
regular de nuestra existencia y estaremos meditando en otro
o en todo momento u hora del día o de la noche; en
ocasiones sólo por medio segundo o durante varios minutos;
incluso al manejar o asear el hogar. Aprendamos a abrir la
conciencia aunque sea por un segundo para encontrarnos en
un estado de receptividad.
Tomemos cualquier aspecto o faceta de la verdad
espiritual. Pudiera ser el concepto "luz". Innumerables
personas fueron llamadas: "la luz del mundo". Jesús fue la luz,
tal como lo fueron Elías, Pablo y Juan. Pero, ¿qué implica la
frase "la luz del mundo"? Volvámonos al Padre y
preguntémosle para que nos aclare el concepto "luz". Al
desplegar el oído que escucha, obtendremos el sentido
espiritual o la interpretación de algún escritor metafísico a
dicha palabra, más que el significado literal tal como lo da el
diccionario. Así tendremos nuestra propia comprensión dada
por Dios en relación con el concepto "luz".
Tal vez el significado de la palabra "Alma" no nos sea
claro. Muy pocos saben lo que Alma verdaderamente
significa; es uno de los misterios más profundos de la
sabiduría espiritual. Para comprenderlo, volvámonos al Padre
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
para la revelación acerca del tema de Alma. Tarde o
temprano, al mantener un estado de receptividad,
comenzaremos a recibir impartición sobre la naturaleza de
Alma. De esta forma es como aprendemos a llevar a nuestra
conciencia, cualquier palabra o tema acerca del cual estemos
buscando comprensión, esperando, en un estado de
expectación, por la luz que brille sobre aquello, y que nos
revele su significado.
La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el
pasaje: "Sea Mi gracia suficiente para ti". Conocemos las
palabras, pero a menos que su significado interior sea
revelado por medio de la meditación, tendrán poco o ningún
significado en nuestras vidas. Sólo entonces es cuando estas
palabras viven para nosotros y se convierten en El Verbo o El
Palabra. Cuando despertemos por las mañanas debiéramos
recordar conscientemente la declaración de que "la gracia de
Dios es nuestra suficiencia en todo". No la repitamos una y
otra vez como una repetición o afirmación vana, sino más
bien llevémosla a la conciencia y moremos en ella:
Tu gracia es mi suficiencia -Tu gracia -sí, la gracia del Padre
dentro de mí. El Padre está dentro de mí, y es la gracia del
Padre la que es mi suficiencia en todo. Ahora sé de quién es
la gracia; pero, ¿qué es la gracia? ¿Qué queremos decir por
gracia? ¿Qué es?
Puede llevarnos cerca de dos o tres minutos el percibir
que "Tu gracia" no está lejos, sino que está dentro. Por el
momento eso pudiera llegar a ser toda la revelación. Sin
embargo dos o tres horas después llevemos de nuevo esta
declaración a un recuerdo consciente. Esta vez pudiéramos
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
recordar que estábamos considerando la palabra "gracia". No
pasará mucho tiempo antes que comencemos a darnos
cuenta que hemos oído que gracia se describe como un don
de Dios; como aquello que procede de Dios sin habérnoslo
ganado, merecido o trabajado por ello; algo que llega sin
esfuerzo personal. Por eso esta gracia que es nuestra
suficiencia en todo, es una actividad de Dios dentro de
nosotros.
Al meditar en el significado de la palabra gracia, su
significado pudiera ser revelado de cierta forma para algunos
de nosotros, y en forma completamente distinta para otros;
pero para ambos puede llegar con tal fuerza, como para abrir
las ventanas de los cielos y verter "una bendición para la cual
no haya suficiente espacio para ser recibida". Para cada uno
se desplegará algo distinto de aquello que se revele para
otro.
Si somos sinceros tomaremos en conciencia muchas
veces durante el día la declaración: "Mi gracia es suficiente
para ti". Si moramos en esa declaración de la verdad, la
estaremos meditando y cumpliremos así una de las más
importantes enseñanzas que se haya dado jamás a la raza
humana: "Si moráis en Mí, y si Mis palabras morasen en
vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho". Si
mantenemos el Verbo o Palabra vivo en nuestra conciencia,
morando en él cuatro, cinco, ocho, diez o doce veces al día,
incluso también cuando despertemos a media noche,
encontraremos que estaremos meditando. Estaremos
dejando que el Verbo more de verdad en nosotros y que el
Cristo se convierta en la actividad de nuestra conciencia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
¿Qué es el Cristo? Si verdaderamente desean saber lo
que el Cristo es, comiencen con este reconocimiento
verdaderamente humilde: "Padre, yo sé muy poco acerca del
Cristo; ayúdame a entender a el Cristo". Luego cierren sus
ojos y mantengan su atención en la idea del Cristo. Cada vez
que la mente trate de vagar, regrésenla gentilmente.
Mantengan su atención centrada en el Cristo. Finalmente
captarán la visión del verdadero significado del Cristo, un
significado que ustedes jamás serán suficientemente capaces
de explicarle a ningún otro; pero ustedes, ustedes mismos, lo
sabrán. El Cristo será una presencia real en su conciencia; Ello
será un poder, una influencia, un ser. Y aun así, será algo que
no podrá definir. No importa lo que puedan decir acerca del
Cristo, Ello no será aquello.
Sin embargo, si persisten en esta meditación, un día el
Cristo estará vivo en su corazón y entonces escucharán:
Yo nunca te dejaré. Como Yo estuve con Moisés, así Yo
estaré contigo. Dondequiera que vayas, Yo iré; Yo estaré
justo contigo. Sólo acuérdate de buscarME, de esperarME.
No busques ninguna señal; no busques nada exterior. Sólo
mira hacia Mí. Si sólo miras hacia Mí, un día, cuando creas
que necesitas agua, ésta brotará de una roca; o cuando
creas que necesitas alimento, éste caerá del cielo -pero
jamás busques. Ése es el pecado - buscarlo. Búscame sólo a
Mí. Yo estoy esperando a tu lado. Yo estoy sentado dentro de
ti. Yo estoy descansando en tu corazón. Yo estoy en tu mente,
en tu conciencia. Yo estoy justo aquí, entre tus brazos; abajo,
en las puntas de tus dedos. ¿ME sientes? Yo estoy contigo. Yo
voy delante de ti para enderezar lo torcido. Yo nunca te
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
dejaré. Mira hacia Mí y sé salvo. BúscaME mientras Yo
pueda ser hallado, y todo esto te será añadido. ¡BúscaME!
Desde el instante en que el reconocimiento sea nuestro,
habremos demostrado la declaración de Pablo: "Vivo Yo, pero
no yo, sino Cristo vive en mí". Entonces esa atmósfera del
Cristo permanecerá para siempre con nosotros, y nuestra
misma presencia física se volverá una bendición para todos
aquéllos con quienes entremos en contacto. ¿Porque
estamos ahí? ¡No!, porque el Cristo está ahí como la luz de
nuestro ser. El camino es: orar sin cesar. Conscientemente
nos abrimos al reconocimiento del Cristo hasta que llegue el
momento cuando ustedes y yo ya no tengamos que hacerlo
conscientemente porque ya no habrá más un 'ustedes' o un
'yo' para hacerlo. BúsquenME, al Cristo, y sean salvos.
CAPÍTULO IV
LA UNIÓN INDISOLUBLE
Muy poco progreso podrá hacerse en la senda espiritual
de la vida, en tanto no hayamos captado algo de la visión de
lo que Dios es, de lo que nuestra relación con Dios es, y de lo
que la actividad de Dios es en nuestra vida. Esto no puede ser
una experiencia indirecta; tiene que ser individual y debe ser
alcanzada de una manera completamente relajada. Debemos
rehusarnos a aceptar cualquier forma de autoridad que no
sea nuestra propia revelación interior. Por ello es que nos
preguntamos acerca de Dios, y eso nos conduce a meditar en
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios: ¿Qué es Dios? ¿Qué significa Dios para mí? ¿Cuál es el
lugar y función de Dios en mi vida?
¿Cuánta gente ha tenido una experiencia de Dios?
¿Cuántos han sentido el soplo del Espíritu en sus mentes, en
sus almas, en sus cuerpos? El número es pequeño, sólo unos
cuantos cientos o cuando muchos unos cuantos miles en una
generación; y sin embargo Dios está disponible para todo
hombre, mujer y niño. Dios requiere todo nuestro amor y
devoción. Debemos entregarnos a Él para que pueda revelar
la dádiva eterna de Sí Mismo para nosotros. Debemos amar a
Dios supremamente con todo nuestro corazón, mente y alma;
amar a Dios en forma tal, que nuestra única oración sea:
"Debo sentir a Dios; debo dejar que Dios llene mi alma, mi
corazón, mi mente, mi ser, mi cuerpo verdadero".
Hablamos de Dios como Inteligencia, Mente y Principio,
impersonales, pero Dios también es personal. La relación
entre un individuo y Dios es más cercana que la relación de
éste con su propia madre. Es como estirarse y sentir una
presencia siempre ahí: gentil y tranquilizadora en su
verdadero sosiego; es gozo, paz y calor. En el momento en
que tenemos una experiencia de Dios, hallamos que esa
gentileza está ahí, esa paz está ahí, ese calor está ahí; y con
ello llega un amor hacia todo en este mundo, una sensación
de compañía y un gozo de unos por otros.
El concepto normal de Dios es el de un Dios separado y
alejado de nosotros que tiene dentro de Sí Mismo todo el
bien, pero que nos lo está negando. El orar a Dios por lo
regular se hace con el propósito de buscar u obtener algo de
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios -salud, provisión, oportunidad, compañía. La mayoría de
nosotros cree que Dios posee ese bien, pero que por alguna
razón inexplicable nos lo niega, por lo que oramos a Dios para
que nos otorgue aunque sea un poco de ello. En ocasiones,
cuando nuestras oraciones no son respondidas con suficiente
rapidez, hacemos toda clase de promesas en un intento inútil
de negociar con Dios -promesas que a menudo no tienen la
menor intención de ser cumplidas.
A menudo nos culpamos en un esfuerzo vano por reconciliar
a un supuesto Dios amoroso con un Dios de oídos sordos a
nuestras súplicas, creyendo que algún acto malo cometido u
omitido, es la causa por la que Dios nos niega el bien. Algunos
médicos sostienen que la mayoría de las enfermedades en el
mundo, tanto mentales como físicas, son el resultado de los
complejos de culpa. Incontables gentes viven en un estado de
atormentada auto-culpa, consumidas por ese sentido de
culpa; en ocasiones debido a una seria ofensa cometida en su
pasado, pero más a menudo por algún hecho pequeño o que
no tuvo la menor importancia. Si creemos que vamos a ser
castigados por un Dios vengador, nuestro concepto de Dios es
por completo erróneo, porque Dios no tiene memoria de
nuestras faltas y fallas; Dios es demasiado puro para ver el
mal; Dios no ha castigado ni castiga a los pecadores. El
pecador es castigado por su propio pecado, pero no por Dios.
Aún el pecador empedernido sabe que hay ciertas leyes de
Dios que no deben ser violadas. Sabe que si las viola se hace
merecedor al castigo, pero lo que no sabe es que este castigo
no es infligido por Dios, sino que es auto-infligido.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios no es un Dios de venganza; Dios no es un Dios que
retenga; pero tampoco es un Dios que otorgue. Dios es Amor
y Él no retiene ni castiga; no hay amor en retener ni hay amor
en castigar. Si Dios esperara que fuéramos buenos o
merecedores, si Él esperara que encontrásemos las palabras
adecuadas con las cuales Lo apaciguáramos, si esperara que
utilizáramos una forma de meditación o un método de
tratamiento con los cuales fuéramos gratos a Sus ojos antes
de que estuviera dispuesto a otorgarnos Sus bendiciones,
sería un Dios cruel y caprichoso. Dios jamás dará más de lo
que ya está dándonos ahora. Dios siempre está siendo Dios:
Dios está siendo vida; Dios está siendo amor; y Dios está
expresando por siempre Su vida y Su amor.
Santiago dice: "Pedís y no recibís, porque pedís mal".
Cada vez que nos volvemos a Dios por algo esperando
obtenerlo de Él, pedimos mal. Nadie tiene que decirle a Dios
que haga verde el pasto o rojas las rosas; nadie tiene que
decirle a Dios cuándo hacer que brillen las estrellas o cuándo
cambiar las mareas. ¿Debiéramos entonces atrevernos a
decirle a Dios que tenemos necesidad de algo? Dios es la
Inteligencia infinita de este universo. Si nuestro Dios sabe
cómo producir las perlas en una ostra, o petróleo en la tierra,
si nuestro Dios sabe cómo dirigir a las aves en su vuelo y
cómo cubrir la tierra con Su maravilla y gloria, ¿no será capaz
esta misma Inteligencia infinita de ser la influencia
gobernante y guiadora en nuestra experiencia, sin necesidad
alguna de que Le demos consejos, información o
sugerencias?
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
La base de toda meditación y oración debe ser una
comprensión de la naturaleza de Dios y de nuestra relación
con Dios. Dios es Vida eterna, Inteligencia infinita, Amor
divino, pero "Yo y mi Padre uno somos. Y aquél que me ha
visto, ha visto al que me envió". Es Dios, el Padre; y Dios, el
Hijo; eternamente uno. Cuando descansamos en tal
comprensión, Ello se hace cargo y actúa armoniosa, gozosa y
abundantemente. Sin embargo en el instante en que nos
volvemos a Dios con algún sentido de obtener, desear o
incluso esperar, impedimos la acción de Dios en nuestra
experiencia porque estamos incluyendo nuestros conceptos y
expectativas finitos, que interfieren con el flujo de Dios.
Cuando nos rehusamos a aceptar algún concepto de lo que la
voluntad de Dios debiera ser; cuando estamos ante la
Presencia divina puros de corazón, sin voluntad finita, sin
deseos, esperanzas ni ambiciones personales; entonces es
que vamos a Dios con manos limpias y con corazón puro, y
podemos decir con convicción y confianza: "Hágase Tu
voluntad en la tierra como en el cielo. Yo soy Tuyo; Tú eres
mío. Yo estoy en Ti, y Tú estás en mí. Hágase Tu voluntad en
mí".
Demasiadas personas en el mundo dudan del amor de
Dios; de lo contrario no pasarían tanto tiempo orando por la
prodigalidad de Dios. Si realmente creyeran que Dios es la
Inteligencia y el Amor divinos, ¿por qué sería necesario tratar
de aconsejar o influenciar a Dios? Dios es. ¿Qué mayor
oración hay que esas dos palabras? ¿Qué otra cosa podría
conducirnos mejor al interior del reino de nuestro propio ser?
La meditación satisfactoria surge de la convicción absoluta de
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
que Dios es: que Dios es Inteligencia y Amor; que no hay otro
poder aparte de Dios; y ningún poder opuesto a Dios. No hay
nada que interfiera con la expresión del amor de Dios por Sus
hijos. 'Tu gracia es mi suficiencia en todo', es el
reconocimiento de la presencia, la sabiduría, el amor y el
poder de Dios en nuestra experiencia. Observen lo que
sucede cuando comenzamos a aceptar esta clase de Dios sin
desear algo fuera de nosotros mismos, sino simplemente
estar en el ser, en silencio, para poder decir: "Dios es".
Dios es: un estado de Ser, un estado de Inteligencia
infinita y de Amor siempre presente. La vida de Dios no
puede ser ni alargada ni acortada; la vida de Dios no puede
envejecer ni puede cambiar: Dios es: un estado de Ser eterno,
inmortal e infinito. ".Dios es luz, y en Él no hay obscuridad
alguna. Y Dios es capaz de hacer que toda gracia abunde en
vosotros; para que teniendo siempre toda suficiencia en
todo, podáis abundar en toda buena obra". Esa debiera ser
nuestra actitud al entrar en meditación.
El reconocimiento de la gracia divina es meditación. Es un
reconocimiento de la naturaleza de Dios y de nuestra relación
con Dios. Esa relación es unicidad. Somos los hijos de Dios,
co-existentes con Dios: "Y si hijos, entonces herederos;
herederos de Dios, y co-herederos con Cristo.". Nuestro
Padre celestial conoce nuestras necesidades, pero en
ocasiones oramos como si fuésemos pobres criaturas
insignificantes que debieran postrarse ante algún ser deifico,
grande y terrible, que tiene nuestro destino en sus manos, no
siendo muy tierno en ello. En otras ocasiones definimos la
forma en la cual nuestras necesidades debieran ser
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
satisfechas, creyendo que podemos influir en Dios para que
actúe de acuerdo a nuestros deseos. Lo que debemos hacer
es reconocer a Dios, reconocer la omnisciencia de la Sabiduría
infinita, el amoroso Amor que todo lo abarca, el poder total
de aquello que no conoce otro poder que Su propia
naturaleza y ser infinitos - pero no pidamos que esto sea
trasladado hacia formas humana. Dejemos que nuestra
meditación sea el reconocimiento de Dios Mismo, y
encontremos que eso basta.
Dios es uno: un Poder, una Ley, una Substancia, una Causa.
Esta enseñanza de unicidad es sin duda alguna la enseñanza
espiritual más alta jamás dada al mundo. Todo el ministerio
del Maestro, de Cristo Jesús, estuvo basado en la antigua
enseñanza hebrea de la idea de Dios como uno: "Escucha, oh
Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es". De acuerdo a
Génesis, en el principio creó Dios el mundo y todo lo que en él
hay. Cualquier cosa que Dios no creara no fue creada, no fue
hecha. A la luz de esta verdad hay sólo una Substancia y
debido a que hay sólo una Substancia, no hay substancia que
pueda ser destruida, sanada o mejorada. Hay una sola Ley y
por consiguiente no podemos usar la ley de Dios para destruir
otra ley o sus efectos. Cuando entendamos a Dios como Vida,
sabremos que hay una sola Vida y jamás tendremos una vida
que salvar, una vida que sanar o una vida que redimir; hay
sólo una Vida.
Ahora que sabemos todo esto de Dios, mirémoslo como
puntos de referencia en el camino que hemos estado
recorriendo, pero puntos de referencia que hemos recorrido
desde tiempo atrás; y olvidémoslos por completo. Nadie va a
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
encontrar a Dios hasta que haya sido desnudado de todos los
conceptos de Dios, hasta que haya dejado atrás todos los
sinónimos para Dios que haya escuchado, y se embarque
hacia lo desconocido para descubrir al Incognoscible. No hay
algo así como un pensamiento acerca de Dios o un concepto
de Dios que sea correcto, puesto que un concepto siempre
permanecerá como concepto.
¿Entonces cómo vamos a llegar a la comprensión de lo
que Dios es? Luego que nos hayamos establecido bien en la
letra de la verdad, llegará un momento en el cual deberemos
estar dispuestos a admitir que todo nuestro conocimiento
acerca de Dios ha sido en el reino del intelecto, y que nada
que conozcamos con la mente es absolutamente cierto. Nada
que podamos pensar acerca de Dios, es verdad; nada que
podamos leer en un libro sobre Dios, es verdad; porque éstas
representan simples opiniones humanas limitadas acerca de
Dios. Para Juan, Dios fue revelado como Amor; pero no
podemos aceptar eso como verdad, ya que no conocemos el
sentido que Juan tuvo acerca del amor ni cómo aplicó dicho
término. Para Jesús, Dios era el Padre, porque el significado
más profundo de esa palabra fue revelado dentro de la
conciencia de Jesús. La comprensión de Dios tiene que llegar
como una revelación individual para cada aspirante en la
senda espiritual.
Durante los años de mi propio despliegue fue necesario
que yo renunciara, uno por uno, a esos sinónimos
comúnmente aceptados para Dios, puesto que no era posible
que yo supiera lo que quisieron decir con su uso, aquéllos a
quienes les fueron revelados. Cuando cada concepto fue
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
ignorado, me quedé con el término "lo Invisible Infinito". ¿Por
qué lo "Invisible Infinito"? Porque lo Invisible Infinito no
significaba algo que yo pudiera entender. Ni ustedes ni yo
podemos captar lo Infinito; ni ustedes ni yo podemos ver lo
Invisible. Lo Invisible Infinito es un término que denota algo
que no puede ser comprendido por la mente finita. Sin
embargo, esto no quiere decir que lo Invisible Infinito sea el
término correcto para Dios. Es correcto para mí, porque me
proporciona un término que mi mente no puede abarcar. Eso
me satisface. Si yo pudiera captar el significado de lo Invisible
Infinito, sería dentro del ámbito de la comprensión humana, y
no quiero esa clase de Dios.
Dios no puede ser conocido con la mente humana; pero si
escuchamos y estamos en silencio, en ese silencio Dios Se
revelará a Sí Mismo. Justo donde estamos se encuentra Dios.
"... ¿A dónde huiré de Tu presencia?... Si hiciere mi lecho en
el infierno, contemplaría que Tú estás ahí". La presencia de
Dios está dentro de nuestra conciencia. No tenemos que
esforzarnos por llegar a Dios, ni siquiera mentalmente; ni
buscarLO como si estuviese lejos o fuera algo difícil de
alcanzar. Muchos encontraron que cuando abandonaron su
búsqueda frenética por Dios, aprendiendo a estar en silencio;
dejando de repetir como loros palabras y frases sin
significado alguno, un día llegó un despertar, y descubrieron
que Dios había estado justo a su lado todo el tiempo,
murmurando en silencio: "Espera -¿por qué no te detienes y
Me dejas que diga algo?" Si estuviéramos perdidos en un
desierto, sin ninguna manera de encontrar ayuda humana, y
sin los medios para que ésta nos encontrara, ¿cómo podría
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
ese Me hablarnos en un momento de impotencia? Cuando
escuchamos, oímos Sus palabras murmurando:
El lugar donde Yo estoy, tierra santa es. ¿A dónde huiré yo de
Tu Espíritu? "Sí, aunque ande a través de valle de sombra de
muerte, yo no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo".
Solo, aunque no solo; sin ayuda, pero no sin ayuda; la ayuda
divina siempre está aquí donde yo estoy, y no tiene que
encontrarme, y yo no tengo que encontrarla. Dios está donde
yo estoy. El reino de Dios está dentro de mí, porque Yo y el
Padre uno somos. Dios no está perdido, yo estoy seguro que
Dios no me ha perdido. Si yo estoy aquí, Dios también está
aquí.
Esta es una meditación poderosa. No hemos pedido,
suplicado ni rogado por nada. Hemos re-conocido la verdad
conocida por Jesús, Juan, Pablo, Moisés y Elías; la verdad
revelada a cada uno de ellos de que, donde yo estoy, Dios
está. Es una enseñanza universal conocida por todo señor y
maestro espirituales de todas las épocas, pero ha sido
perdida debido a la adoración a un Dios lejano, y por la
creencia de que Dios y Su Hijo amado son seres separados.
En esta meditación nos damos cuenta que Dios está
dentro de nuestro propio ser, pero no confinado dentro de los
límites de nuestra carne. Ningún cirujano podría operar y
encontrar a Dios; pero aun así, Dios está dentro de nuestra
propia conciencia; más cerca que la respiración, las manos y
los pies. Si alguna vez estuviéramos en un lugar discordante,
no olvidemos nunca que nuestra salvación, está más cerca
que la respiración, puesto que Yo y el Padre uno somos.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Miremos la declaración: "Yo y mi Padre uno somos".
Visualicen una figura y vean contenida en ella al Padre, al Hijo
y al Espíritu Santo. Esa sola figura es Dios, el invisible Principio
creativo; esa figura única es el Hijo, apareciendo como la
única figura; esa figura única es el Espíritu Santo invisible, que
mantiene y sostiene al Hijo por toda la eternidad. La figura
única jamás se vuelve dos; nunca se convierte en nada menos
que uno, porque hay algo inherente en ella que mantiene su
unicidad.
Del mismo modo cada persona es una con Dios. Esa
unicidad incluye a Dios, el Padre; al Hijo, la identidad
individual; y al Espíritu Santo, la actividad de Dios que
mantiene y sostiene esa unicidad: la identidad individual
llamada Rut, Roberto o Joel. Lo que vemos no es todo lo que
constituye a Rut, a Roberto ni a Joel; hay más que lo que los
ojos contemplan, porque justo donde la forma aparece, está
el Principio creativo, la Actividad sostenedora. Hay una
identidad individual llamada Roberto: Roberto, el Hijo; más
Roberto, el Padre; más el Espíritu Santo -Dios, el Padre; Dios,
el Hijo; Dios, el Espíritu Santo. Esto derriba todo sentido de
separación de Dios. La actividad de Dios mantiene a cada
identidad individual hasta la eternidad: la sostiene, la
alimenta, la sustenta y le confiere Su abundancia, éxito y
gracia. Acallémonos y seamos alimentados, mantenidos,
sustentados y dirigidos por esta Fuerza invisible cuya función
es, ser el Mesías.
El propósito de esta meditación es llegar al significado
verdadero de la unicidad, al significado interno de la
declaración: "Yo y mi Padre uno somos". Centremos nuestra
54
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
atención en esta declaración. En ocasiones pudiéramos
encontrar difícil el mantener por algún tiempo una sola línea
de pensamiento, pero si la perdiéramos podemos regresar
gentilmente, de la siguiente manera:
"Yo y mi Padre uno somos". Tal como la ola es una con el
océano, así yo soy uno con Dios; tal como el rayo de sol es
una emanación del mismo sol, así yo soy uno con Dios. Por
ello nunca puedo estar extraviado; jamás puedo estar solo. La
presencia de Dios está aquí donde yo estoy, en este mismo
lugar donde me encuentro, aunque lo llamare infierno. En el
valle de sombra de muerte no he de temer, porque Dios está
conmigo.
Yo nunca te dejaré ni te abandonaré. Antes que Abraham
fuese Yo soy. Antes que Abraham fuese Yo estaba contigo, y
estaré contigo hasta el fin del mundo. Yo en medio de ti, Soy
poderoso; Yo en ti y tú en mí, y somos uno. Dondequiera que
vayas Yo iré; dondequiera que vayas -al este u oeste, al norte
o al sur, arriba al cielo o abajo en el mar -dondequiera que
vayas, Yo iré. Yo jamás te dejaré ni te abandonaré. Si
caminaras sobre las aguas no te ahogarás, porque Yo estoy
contigo. Si pasaras por el horno ardiente, las flamas no te
quemarán, porque Yo estoy contigo.
La naturaleza de Dios es el Yo. Silenciosa y
humildemente, date cuenta que ese Yo de quien has pensado
que eras tú, ese Yo de quien has pensado que tiene
problemas, es Dios. ¿Entonces cómo puedes tú -ese Yo –
tener problemas o conocer la limitación? Si crees que Dios es
tu Padre y mi Padre, y que ese Padre está dentro de ti, ¿cuán
lejos tendrías que ir por guía, protección o provisión? Cuando
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
te des cuenta de la naturaleza de Dios como siendo Yo -a
partir de entonces, Yo no tendrá problemas.
No es probable que cualquiera de nosotros encare la
situación poco común de sentirse perdido en el desierto, pero
jamás dudemos ni por un instante, que en algún momento
pudiéramos encontrarnos en algún tipo de páramo, sólo para
descubrir que Dios Se aparece a nosotros como maná del
cielo, como agua de una roca, o como la apertura de un mar.
Desde Génesis hasta Revelación (Apocalipsis), la Biblia es la
historia tanto de su vida como de la mía. En cierto grado lo
que le aconteció a Moisés, nos acontecerá a nosotros; lo que
le aconteció a Elías, Jesús, Juan o Pablo, ocurrirá en cierta
medida en nuestra experiencia. Estaremos en cierta clase de
desierto sólo para aprender que dondequiera que estemos,
Dios está; que la tierra donde estamos, tierra santa es. La voz
del Señor nos dirigirá en la forma en que debamos andar. Si
creyéramos que la voz de Dios estuvo reservada sólo para
Jesús, Isaías, Elías o Moisés, hace doscientos o trescientos mil
años, no escucharíamos esa dirección. Si podemos aceptar a
Dios como uno; Dios, el Padre universal; y Dios, el Hijo,
seremos capaces de escucharLO.
A menos que nos demos cuenta de que lo que es cierto
de Dios, es cierto de nosotros, como el ser individual infinito,
toda meditación sobre Dios resultará inútil. Sólo cuando
establezcamos esta naturaleza infinita del ser de Dios como la
naturaleza del ser individual, es que completaremos la
conciencia que traerá armonía a nuestra experiencia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
La naturaleza de Dios es el Yo: ese Yo que mora en
medio de nosotros, ese Yo que reconocemos individualizado
como nuestro propio ser. Ese Yo no es el cuerpo que vemos
con nuestros ojos; no es el "yo" egotista que cree que un ser
humano tiene todo el poder o que el ser humano es Dios;
sino que es ese gentil Yo que mira desde el centro de nuestro
ser. El "yo" humano egocéntrico debe "morir a diario" para
que el Yo divino pueda nacer de nuevo en nosotros, y sea
revelada nuestra divina relación.
Dios es ser individual. Dios es tu ser; Dios es mi ser; Dios
es el ser de toda forma de vida -humana, animal, vegetal,
mineral. Dios es ser individual. Dios es la ley, la vida, el alma,
la substancia del ser individual, y por ello todo lo que Dios es,
yo soy: "Todo cuanto el Padre tiene es mío". Esta cita es
hermosa, pero carece de valor práctico a menos que nos
convirtamos en incorporaciones vivientes de dicho principio.
Dios es mí ser individual; Dios constituye mi ser; Dios es la
vida, el alma de mí ser, el Espíritu. Dios es la verdadera
substancia con la cual mi cuerpo está formado. Dios es la
única ley que me gobierna -no leyes de escasez o limitación;
no leyes de alimentos, clima o digestión; no leyes de creencias
médicas o teológicas -Dios es la única ley. La ley de Dios es
una ley de inmortalidad, eternidad y perfección; se auto-
mantiene y auto-sustenta.
En una forma u otra podría llegarnos la tentación de
creer que contamos con un ser separado y aparte, de Dios. La
tentación pudiera llegar con alguna llamada por curación.
Nuestra primera respuesta pudiera ser: "¡Oh, no tengo
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
suficiente comprensión!" Si estamos alertas para reconocer la
verdad de Dios como ser individual, nos daremos cuenta que:
¡Claro!, yo no tengo suficiente comprensión y jamás tendré
suficiente comprensión como para sanar algo o a alguien. La
salud no viene por medio de 'mi' comprensión. Esta salud
debe llegar como la actividad del Cristo; no debido a 'mi'
comprensión -no debido a lo que yo sé o a lo que no sé. Yo
soy un instrumento dispuesto, Padre. Yo estoy dispuesto a
callar; yo estoy dispuesto a dejar que la actividad de Tu ser
sea mi ser, y que Tu gracia sea la suficiencia para este
individuo o para esta situación. "Yo nada puedo hacer por mí
mismo..." Yo, el Hijo, soy sólo el instrumento para el Yo, el
Padre.
Sólo Dios es el origen y la fuente de todo cuanto es: de
toda provisión, de toda salud y de toda relación. Si utilizamos
nuestro dinero como si saliera de nuestro propio almacén,
encontraremos que éste disminuye en igual proporción, a
menos que nos hayamos hecho conscientes de que este
dinero en realidad no nos pertenece -le pertenece a Dios
porque "la tierra es del Señor, y de Él es su totalidad". Toda
provisión está en, y viene de, Dios. Así que cuando gastemos,
gastemos como si la abundancia de Dios fuera lo que
usáramos y no la nuestra. De esa forma encontraremos que
no tenemos menos -al contrario, habrá doce cestas más. Ese
fue el principio que el Maestro ejemplificó cuando multiplicó
los panes y los peces.
La Biblia enseña que la tierra y su totalidad pertenecen al
Señor. Sin embargo, aun cuando repitamos dichas palabras,
muchos de nosotros todavía creemos que la abundancia de
58
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios es algo separado y aparte de nosotros, y que de un
momento a otro se hará una transferencia para que, aquello
que le pertenece a Dios, se vuelva nuestro. Ese es un
pensamiento tan del todo ridículo, como el pensar que las
hermosas flores que crecen en nuestro jardín nos pertenecen.
Toda la naturaleza se reiría ante tal idea. Dios es el origen de
toda flor que crece en un jardín. Dios es el origen de todo.
¿Cuál es la diferencia si la totalidad del Señor florece como
una flor o como dinero? No hay manera de transferir aquello
que está en Dios y aquello que está en nosotros. Todo cuanto
está en Dios ya está en nosotros en este preciso momento,
porque "Yo y mi Padre uno somos" -Dios, el Padre, el invisible
Principio creativo; Dios, el Hijo, lo visible; y Dios, el invisible
Espíritu Santo, la influencia sustentadora y sostenedora.
Ésta es la enseñanza del Maestro: "Niégate a ti mismo" o
"Muere a diario". Esta es la enseñanza de Pablo: Abandona la
mortalidad para que puedas ser revestido de inmortalidad, y
Dios pueda ser revelado en toda Su gloria, como ser
individual. Mientras haya un "yo" personal intentando
conseguir algo, llevar a cabo algo, obtener algo, habrá una
personalidad luchando por mantenerse a sí misma, separada
y apartada de Dios. Es posible morir a diario; es posible negar
el yo; porque lo único que se niega del yo, es la negación de
que: yo por mí mismo puedo ser o tener algo; que: yo por mí
mismo puedo ser bueno; que: yo por mí mismo puedo ser
espiritual; que: yo por mí mismo puedo tener poderes
espirituales; que: yo por mí mismo puedo tener salud; o que:
yo por mí mismo puedo tener riquezas. Esa es la única
negación del ser que hay, y eso, es morir a diario. Es dejar de
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
tratar de obtener algo por nosotros mismos. La lección en sí
misma es sencilla: no deseemos añadir a nuestras redes más
peces, peces más grandes o mejores peces. Neguemos el que
tengamos alguna necesidad de peces, porque todos los peces
del mar pertenecen a Dios, y todo lo que pertenece a Dios nos
pertenece a nosotros. Al negar el sentido personal del ser,
glorificamos al Ser que realmente somos -el Ser-Dios. El Ser-
Dios es nuestro ser verdadero, y la medida de nuestra
Individualidad es infinitud.
Al reconocer a Dios como ser individual, estamos
reconociendo la infinitud en el centro de nuestro propio ser,
una infinitud que podemos permitir que fluya desde nosotros
hacia el mundo. Sin embargo, en el instante en que nos llega
un pensamiento de: tener, adquirir, demostrar o alcanzar
algo, bloqueamos o impedimos que esta infinitud escape.
Pero cuando reconocemos que: somos sólo el instrumento
para Su entrada a la conciencia humana, entonces llevamos
con nosotros la atmósfera santa y espiritual de la totalidad de
Dios dentro de nuestro verdadero ser. Sin un solo trazo de
egotismo, sin ningún deseo de gloria o beneficio personales,
reconocemos que quienquiera que sinceramente llegue a
nosotros en busca de la gracia de Dios, dondequiera podrá
recibirla. La gracia de Dios es la suficiencia para la situación
-no nuestro conocimiento o nuestras posesiones. Entonces en
paz y en silencio, el flujo comenzará a manar desde nosotros,
como calidez, como liberación, como gozo. El ser capaces de
acallarnos y saber que el "Yo" de nosotros es Dios, que ese
Dios es nuestro ser individual -individualidad, naturaleza,
carácter y cualidad internas -y que todo cuanto Dios es, está
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
manado desde nosotros hacia manifestación y expresión
visibles como nosotros, automáticamente nos libera.
Cuando nuestra relación con Dios esté establecida,
podremos viajar por el mundo sin dinero ni itinerario.
Podremos comenzar cada día y todos los días de nuevo, sin
nada, y en poco tiempo hallar nuestra verdadera necesidad
satisfecha. Humanamente podríamos no desear tenerla o
adquirirla, pero estaremos viviendo el Principio:
Dios es mi ser individual. Todo cuanto el Padre es, Yo
soy; todo cuanto el Padre tiene, está incorporado dentro de
mi conciencia. No viene a mí; yo soy sólo el instrumento por
medio del cual Ello fluye hacia aquéllos que no están
conscientes todavía de esta gran verdad de su relación con
Dios.
¡Dondequiera que haya necesidad, ahí estará la
satisfacción de la misma! La satisfacción existe en la
conciencia, como la conciencia del ser individual; y esa
conciencia es: Dios. La satisfacción implica: una transición en
la conciencia. Puede requerir de día, semanas o meses de
meditación antes de que nos demos cuenta que Dios es: ser
individual, y que el lugar donde estamos, tierra santa es.
Jamás volverá a haber necesidad o deseo sin que sea
instantáneamente satisfecho desde dentro, como el
cumplimiento de la conciencia. Dios es nuestra conciencia;
Dios Se satisface a Sí Mismo a diario y cada hora, en toda
forma necesaria. La base de esta comprensión es: Dios, como
ser individual.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Puesto que Dios es: conciencia individual, podemos, con
fidelidad, persistencia y perseverancia, alcanzar el reino de
Dios dentro de nosotros, y manifestarlo en nuestra
experiencia para que se haga cargo de toda nuestra vida. Esta
conciencia-Dios puede satisfacerse a Sí Misma sólo en la
medida en que nulificamos el sentido personal del "yo". Ir a
Dios sin un solo deseo elimina el "yo" en buena medida,
porque es sólo el "yo" personal quien puede anhelar, desear
o tener, voluntad alguna. Nos volvemos a Dios para recibir
bendición espiritual, mas nadie sabe cuál será la naturaleza
de esa bendición espiritual particular. "Ojo no ha visto ni oído
ha escuchado, ni ha llegado al corazón del hombre, lo que
Dios ha preparado para aquéllos que Lo aman. Pero Dios nos
lo ha revelado por medio de Su Espíritu".
Cuando el Dedo de Dios nos toque, podría colocarnos en
una vida completamente distinta -si ese fuera Su destino para
nosotros. Para cada uno de nosotros hay un destino; no todos
estamos destinados a la misma clase de actividad:
Ahora hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo...
Y hay diversidad de acciones; pero es el mismo Dios quien
obra todo en todo.
Porque a unos les es dado por el Espíritu, la palabra de sabiduría; a otros
la palabra de conocimiento, por el mismo Espíritu; A otros el obrar milagros; a
otros profecía; a otros discernimiento de espíritus; a otros diversas clases de
lenguas; a otros la interpretación de lenguas.
Pero todo esto obra el único y mismo Espíritu, dividiendo a todo
hombre por separado según Su voluntad.
62
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los
miembros de ese único cuerpo, siendo muchos, son un sólo cuerpo, así
también es Cristo.
Dios obra como constructores de puentes, como
mineros de carbón, maestros, vendedores, abogados,
artistas, ministros; y es Dios, la Inteligencia infinita, en el
centro de nuestro ser, Aquello que determina nuestra forma
particular de expresión. Para conocer cuál es Su destino para
nosotros, debemos tocar, en meditación, este centro dentro
de nosotros.
El grado de cumplimiento experimentado estará en
proporción directa al grado de revelación de la conciencia.
Dondequiera que estemos en este momento en la vida, este
momento representa el grado de vida-Dios desplegada en
expresión consciente; pero podemos cambiar esa expresión
abriendo nuestra conciencia a un flujo mayor. Aquéllos que
se abren a Dios a través de la meditación, se hacen uno con lo
Invisible Infinito. Dios usa la mente, alma y cuerpo como
instrumentos para Su actividad y revelación; y la gracia de
Dios que fluye por medio de ellos es una bendición para el
mundo:
"Sea Mi gracia suficiente para ti". Tu gracia no sólo es
mi suficiencia, sino que Tu gracia es la suficiencia para todos
aquéllos que entran al ámbito de mi pensamiento. Padre, yo
soy un instrumento por medio del cual la bendición invisible
puede aparecer en el mundo, para aquéllos que Te buscan. El
reino de Dios está dentro de mí, el reino de la justicia; es Tu
reino, Tu poder y Tu gracia. Tu gracia es una bendición para
todos aquéllos que están en el mundo. Es mi gozo que esta
63
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
bendición -esta bendición de Dios, esta gracia de Dios -pueda
fluir de igual manera para amigos o enemigos, cercanos o
lejanos, que pueda fluir a aquéllos de cualquier nacionalidad,
raza o fe, que eleven sus corazones a Dios. Es mi gozo que
todos aquéllos que honestamente eleven su pensamiento o voz
hacia Dios, puedan hallar su bendición por medio de Tu
gracia que fluye a través de mí.
CAPÍTULO V
LAS DIFICULTADES
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
estamos conscientes del cuerpo. Si nos sentamos en una silla
recta con los pies asentados sobre el piso; la espalda derecha,
como normalmente debiera ser; el mentón hacia abajo, y
ambas manos reposando en el regazo; entonces el cuerpo no
se inmiscuirá en nuestros pensamientos. Esta posición normal
y natural debiera ser mantenida por cerca de cinco, diez o
veinte minutos, sin dirigir la atención hacia el cuerpo.
No hay nada misterioso en esta postura. En el Oriente
poca gente se sienta sobre sillas; por tanto les resulta natural
meditar sentados sobre el suelo con las piernas
entrecruzadas. En esa posición se sienten a gusto; pero
nosotros en Occidente, no sólo encontramos difícil alcanzar
dicha postura, sino que para la mayoría de nosotros resultaría
incómoda de mantener.
Si se recuerda que en la meditación toda nuestra
atención debiera estar enfocada en Dios y en los asuntos de
Dios, se entenderá rápidamente que al meditar es sabio que
el cuerpo esté en una posición cómoda y natural para que la
atención no sea atraída hacia él. La única razón para tomar
alguna postura en particular, es el facilitar que la atención se
centre en Dios y se haga receptiva a Su poder infinito. Cuando
se medita, se observa un cambio en el organismo. La columna
vertebral está recta; el pecho en alto; la respiración se hace
más lenta; y los pensamientos en la mente se desaceleran
cada vez más hasta que finalmente se detienen.
La meditación es una experiencia consciente. Como se
recomendó con anterioridad, ayuda mucho el comenzar a
meditar considerando alguna pregunta, pensamiento o idea
65
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
específica, sobre los que deseemos iluminación.
Comencemos con la idea de recibir una revelación de Dios. Si
nos damos cuenta que la meditación es una actividad
consciente de nuestra Alma, no habrá riesgo alguno de
quedarnos dormidos o adormilados. Dos o tres minutos de
meditación debieran ser suficientes para eliminar la fatiga
que en ocasiones uno siente al final de un extenuante día de
trabajo. No podemos irnos a dormir con la mente abierta,
esperando recibir una impartición. Aquéllos que se quedan
dormidos durante la meditación fracasan al tratar de hacerla
una experiencia consciente. En un momento dado de la
meditación pudiera llegar el sueño, pero tal sueño no es caer
en la inconsciencia. La actividad de la conciencia continuará
durante el sueño. La meditación no es sólo recargarse
perezosamente y decir: "Está bien Dios, ¡adelante!" Por el
contrario, es una alerta vivificante e incluso es: esa "paz que
sobrepasa el entendimiento".
Asegurémonos de que esa paz esté ahí. Debiéramos
asegurarnos que no haya tensión en relación con la
meditación. No vamos a tomar el reino de Dios por la fuerza
-por medio del poder mental o el físico. Cuando la meditación
comience a ser un esfuerzo, detengámosla; de lo contrario
nuestro propósito pudiera frustrarse. No es necesario
meditar durante cierto tiempo. Si la meditación durara sólo
un minuto, sintámonos satisfechos, porque si hemos estado
manteniendo nuestra mente en Dios por medio minuto,
habremos iniciado el flujo.
La meditación es un arte difícil de señorear. Si no fuera
tan difícil, desde antaño todo el mundo habría ya dominado
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
su técnica. En mi experiencia personal necesité ocho meses,
con cinco a diez meditaciones diarias antes de recibir mi
primer verdadero "clic" o sentimiento de la Presencia interior
-ocho meses meditando de día y de noche. Es más, yo no
sabía que eso de hacer contacto con Dios fuera posible, o que
se lograría cualquier cosa una vez que se alcanzara. Sin
embargo había una convicción inquebrantable muy dentro de
mí de que era posible tocar algo mayor que yo mismo,
fundirme con un poder superior. Nadie que yo conociera
había recorrido antes ese camino; nadie preparó el camino
para mí. Sólo tenía esa convicción interior de que si podía
tocar a Dios en el centro de mí ser, Ello se haría cargo de mi
vida, mi trabajo, mi práctica y mis pacientes. Al cabo de ocho
meses fui capaz de alcanzar una conciencia de un segundo
-quizá no duró ni un segundo. Yo no sé cómo medir el tiempo
cuando algo ocurre en menos de un segundo, pero en verdad
fue menos de un segundo de conciencia. Una semana
después tuve otra y luego de varios días llegó la tercera. Pasó
toda una semana antes que el cuarto momento de conciencia
se alcanzara; después ocurría dos veces al día. Finalmente
llegó el día en que la conciencia pareció durar una eternidad,
y esa eternidad en verdad duró mucho menos de un segundo.
Luego de quizá tres años aprendí que si me levantaba a las
cuatro de la mañana, en ocasiones entre las cuatro y las ocho,
sentiría ese "clic" o conciencia de que Dios estaba disponible.
En ocasiones el "clic" llegaba a los cinco minutos y otras veces
tardaba las cuatro horas completas, pero a partir de ahí,
jamás me fui a la oficina hasta que la Presencia fue
concientizada.
67
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Ahora bien, jamás consagren menos de nueve o diez
horas de las veinticuatro que tenemos, para meditar -pero no
seguidas; sino por períodos de cinco, diez, veinte o treinta
minutos. No hay horario regular: en ocasiones me voy a la
cama a las ocho de la noche; me levanto a las diez y media de
la noche y medito hasta las tres de la mañana; luego me
vuelo a acostar hasta las cuatro o cuatro y media de la
mañana; me levanto y vuelvo a meditar hasta el mediodía. Es
más, cuando alguien viene a visitarme, luego de que lo dejo
hablar por unos cinco minutos, ambos meditamos. Esta es la
forma -meditación constante, constante, un constante
volvernos hacia el interior para que el impulso interior se
mantenga fresco.
Conforme avanzamos en este trabajo, si permitimos que
se nos prive de nuestros períodos de contemplación por la
presión de las actividades o las demandas de mayores
responsabilidades, perderemos el camino. Una vez que el
centro del Cristo ha sido tocado, pudiera ser que las
actividades externas aumentaran a tal grado, que invadieran
el tiempo que debiéramos dedicar a la meditación.
Demasiada indulgencia con las cosas del mundo pronto nos
privarían del don espiritual que es infinitamente más valioso
que cualquier cosa material que pudiéramos sacrificar. El
Maestro se apartaba de la multitud para comulgar a solas, en
el desierto y en lo alto de la montaña. También nosotros
debemos apartarnos de nuestras familias, amigos y
obligaciones humanas durante dichos períodos, para la
comunión necesaria para nuestro desarrollo y revelación
interior. Una o dos horas de meditación o comunión sin
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
ningún propósito o deseo particular, nos traerá la experiencia
de Dios en medida más profunda.
A menudo surge la pregunta en relación con la dieta y la
meditación. ¿Hay alguna dieta especial que si se sigue
aumente la capacidad espiritual de uno? ¿Debe el aspirante
en el camino espiritual evitar ciertos alimentos? ¿Debiera uno
abstenerse de comer carne?
En cada etapa de nuestro despliegue somos tentados a
creer que algo que hagamos o pensemos en el reino humano
nos ayudará en el desarrollo de nuestra conciencia espiritual.
Eso es una premisa falsa. Por el contrario, el desarrollo de
nuestra conciencia espiritual es lo que cambia nuestros
hábitos cotidianos y nuestra forma de vida. Conforme el
aspirante progresa en el camino espiritual, hallará que come
menos y menos carne hasta que finalmente alcanza el punto
donde no puede volver a comer carne. Sin embargo no
creamos que haya alguna virtud en algún acto de omisión o
comisión, o que alguna forma de sacrificio material pueda
aumentar nuestra espiritualidad. La espiritualidad se
desarrolla: por medio de la lectura de literatura espiritual, del
escuchar sabiduría espiritual, de la asociación con aquéllos
que están en el camino espiritual y por medio de la práctica
de la meditación. El reino de Dios es encontrado por medio
del reconocimiento interior. La trasformación externa en
nuestros hábitos de comer es el resultado directo de una
gracia espiritual interior; es el resultado del proceso espiritual
que está ocurriendo en la conciencia. Abstenerse de ingerir
carne no es el medio para desarrollar la gracia interior
espiritual; pero el desarrollo de esa gracia interior espiritual
69
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
conduce a la renuncia de aquello que está en el plano
externo.
Surge otra pregunta en relación con las visiones
psíquicas. ¿Son dichas manifestaciones deseables o parte
necesaria de la experiencia de la meditación? Las visiones
psíquicas, tales como ver colores o ser confrontados con
apariciones de carácter sobrenatural, pudieran tener cierta
importancia para nuestra experiencia humana, pero
recuerden esto: pertenecen por completo al nivel psíquico o
reino mental de la conciencia. En la literatura espiritual estas
visiones jamás se relacionan con, ni se consideran como,
experiencias espirituales. La experiencia psíquica no tiene
nada que ver con el mundo del Espíritu. El mundo psíquico de
ver visiones, colores o algo semejante, queda atrás en la
comprensión de que aquí y ahora somos seres espirituales, la
manifestación de todo cuanto Dios es. Por esa razón no nos
asociemos con el reino psíquico, sino elevémonos sobre él
hacia la atmósfera pura del Espíritu.
En muchas ocasiones alcanzamos en la meditación una
sensación de paz o armonía -la conciencia de la presencia del
Cristo. Éstas son experiencias inspiradoras, pero debemos
estar dispuestos a renunciar hasta esa paz profunda, con
objeto de elevarnos al siguiente nivel de conciencia en el cual
carece de significado o importancia el haber alcanzado dicha
paz. Habiendo realizado la presencia eterna del Cristo,
¿necesitamos tener alguna clase de reacción emocional? El
sentirnos emocionalmente satisfechos o emocionalmente
hambrientos, no afecta en nada, puesto que habremos
70
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
comprendido que la actividad del Espíritu es algo eterno,
siempre con nosotros.
Una de las grandes dificultades al meditar es el temor a
no tener suficiente entendimiento con el cual comenzar esta
práctica. El Salmista se hizo cargo para siempre del temor y la
duda cuando, en el Salmo 147, su corazón y labios cantaron
alabanzas a Dios: "Grande es nuestro Señor y de mucho
poder; Su entendimiento es infinito". Lo que importa es Su
entendimiento, no el nuestro. Abandonemos todas esas
tonterías acerca de que no tenemos suficiente entendimiento
o de que lo tenemos en gran medida. Debemos recordar que
es Su comprensión. Por tanto, en quietud y confianza,
volvámonos al interior para permitir que la verdad se revele.
No habrá límites para la comprensión, si nuestra dependencia
se basa en la comprensión de Dios, y no en la nuestra. No hay
ninguna persona que lea este libro que no tenga el suficiente
entendimiento para comenzar la práctica de la meditación y
con ello entrar al reino de Dios. Por gracia, aun el ladrón en la
cruz fue capaz de entrar al paraíso "este día"; y nosotros,
también por gracia, podemos entrar por las puertas del cielo
en este preciso instante.
Por supuesto que la mayor dificultad en relación con la
meditación, es la falta de habilidad para sostener el
pensamiento en una sola dirección. No es culpa de ustedes ni
mía, sino que en parte es resultado del tiempo acelerado de
la vida moderna. Al niño se le da una sonaja, y en cuanto
crece, se le da otro juguete. Toda su atención, desde la
infancia hasta la adolescencia y la madurez, está centrada en
la gente y las cosas, por lo que cuando se encuentra a solas se
71
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
sobrecoge de temor. La mayoría de la gente jamás ha
aprendido cómo sentarse y estar en silencio; incluso algunos
jamás han aprendido cómo estar lo suficientemente
tranquilos como para leer un libro. Nuestra cultura ha
enfocado su atención en las cosas del mundo a tal grado, que
hemos perdido la capacidad para sentarnos en silencio y
considerar una idea.
Cuando cerramos nuestros ojos con la intención de
meditar, nos asombramos al descubrir una fábrica de
calderas dentro de nosotros. Toda clase de pensamientos
relampaguean en nuestra mente; cosas simples como:
¿Desconecté la plancha? ¿Conecté el refrigerador? ¿Saqué al
gato? otros pensamientos se presentan; no tan simples o sin
importancia -pensamientos de temor o duda. No nos
espantemos por estos pensamientos; son pensamientos del
mundo. Somos como antenas recogiendo todas las
trasmisiones del mundo. Si las ignoramos, en unos cuantos
días o semanas se morirán por falta de alimento. Sólo cuando
las aceptamos como nuestras, es que las alimentamos.
Aunque nuestra meta es alcanzar quietud y receptividad,
jamás debemos tratar de silenciar la mente humana; jamás
tratemos de detener el pensamiento o de vaciarlo. No se
puede. Cuando comencemos a meditar y lleguen
pensamientos difíciles de controlar, debiéramos recordar que
pertenecen al mundo y no a nosotros. Dejemos que entren.
Sentémonos tras ellos y observémoslos, mirándolos
impersonalmente. Gradualmente se detendrán, y
quedaremos en paz. Cada vez que nuestro pensamiento
vague durante la meditación, regresemos gentilmente y sin
72
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
impaciencia, al tema de nuestra meditación. Habiendo
continuado con esta práctica, llegará el día cuando esos
extraños pensamientos ya no impacten nuestra conciencia.
Los habremos destruido al ignorarlos. Nos habremos vuelto
tan ajenos a ellos al no haberlos atacado, que no volverán a
fastidiarnos. Pero si los atacamos, permanecerán con
nosotros eternamente.
Al meditar debemos ser muy pacientes en nuestro
esfuerzo de conquistar cualquier sensación de desasosiego.
Ninguna verdad que no conozcamos ya, se nos va a dar desde
el exterior; pero la luz presentada para dicha verdad desde
dentro de nuestra propia Alma, se aplicará a nuestra
experiencia. La verdad que llegue del exterior será una mera
sombra de la verdad; la verdad que venga desde dentro de
nuestra conciencia personal, será la verdad que se vuelva "la
luz del mundo" para todos aquéllos que entren en su rango.
"Yo, si Yo fuere elevado de la tierra, atraeré a todos los
hombres a Mí". La meditación nos elevará al punto donde
aprenderemos el Verbo de verdad, en su significado interior.
El ritmo del universo se posesionará de nosotros. No nos
moveremos; no pensaremos; pero sentiremos que estamos
sintonizados, que hay un ritmo de vida, que hay una armonía
del ser. Esto será más que paz mental; es la paz espiritual que
sobrepasa el entendimiento.
Para entrar a la vida mística debemos señorear la
habilidad de permanecer en el silencio, sin pensar. Esta es la
parte más difícil de toda la práctica espiritual. De ningún
modo es detener o reprimir el pensamiento, tampoco un
esfuerzo en dicha dirección; por el contrario, es una
73
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
comunión tan profunda con Dios, que el pensamiento se
detiene por su propia voluntad. En ese momento de silencio
es que comenzamos a entender que la Mente divina o la
Conciencia cósmica es una Inteligencia infinita imbuida con
amor, y actúa como nuestro ser cuando el pensamiento
consciente se ha silenciado.
En nuestra vida diaria pudiéramos tener un plan en
mente y la Mente cósmica pudiera tener otro, pero jamás
sabremos Su plan mientras estemos ocupados en pensar,
planear o reaccionar ante las actividades y distracciones del
mundo. Para recibir la gracia divina de la Mente cósmica tiene
que haber períodos cuando la mente humana se encuentre
en un estado de quietud. El individuo que sea dueño de su
destino habrá alcanzado el estado de conciencia donde nada
de este mundo tenga importancia para él. Lo único que le
importará será aquello que ocurre cuando se ha elevado por
encima del mar de pensamientos. En ese plano elevado se
revelan el pensamiento divino y la actividad divina de la
Conciencia. Esto no quiere decir que nuestra mente deba
volverse o se vuelva una hoja en blanco, sino que durante el
día y la noche debiéramos tener varios períodos en los cuales
no haya otro deseo que el gozo de estar en comunión con
Dios. Es en esa quietud y descanso totales del pensamiento,
cuando el Padre Se hace cargo de nuestra experiencia.
Antes de que podamos entrar a la vida mística, el hábito
de pensar y hablar continuamente debe ser transformado por
el hábito de escuchar continuamente. Nuestro Maestro
pasaba mucho de su tiempo en silenciosa meditación y
comunión, y con toda seguridad que no era pidiéndole a Dios
74
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nada de naturaleza material. No se la pasaba hablando, sino
escuchando. Escuchaba la dirección y las instrucciones, así
como la guía y soporte, de Dios.
Al desarrollar las habilidades de escuchar y de estar
receptivos, es que la mente humana se aquieta y se calla a tal
grado, que se convierte en una avenida o instrumento por
medio del cual Dios Se manifiesta y expresa. Esta mente
humana, este razonamiento, esta mente pensante, no se va a
destruir ni a desechar. Tiene su lugar. No es conciencia, sino
una faceta de la conciencia, es una vía de reconocimiento por
medio de la cual recibimos conocimiento y sabiduría de la
Conciencia.
El pensar es un paso inicial que nos lleva a la
meditación. Supongamos que no hemos avanzado al lugar
donde vivimos en un estado constante de receptividad. En
verdad Dios siempre está profiriendo Su voz, pero nosotros
no siempre escuchamos. El pensamiento puede ser usado
para ayudarnos a alcanzar ese estado exaltado de escuchar a
la Conciencia, y en la meditación ningún pensamiento debiera
ser usado en el sentido de afirmar o negar.
Supongamos que deseamos meditar, pero la mente
humana está en tal inquietud que no nos hallamos de
inmediato en el estado de quietud y paz. En lugar de intentar
poner en blanco la mente y bloquear esos inquietantes
pensamientos, utilicemos la mente y volvámonos, por
inspiración, hacia las Escrituras o hacia algún otro libro.
Veamos cómo actúa esto al usar citas como: "Callad y sabed
que Yo soy Dios". El estudiante que ha aprendido a confiar en
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
las afirmaciones, repetiría incesantemente: "Callad y sabed
que Yo soy Dios. Callad y sabed que Yo soy Dios. Callad y
sabed que Yo soy Dios", hasta que alcanzara un punto de
auto-hipnosis, y en ese estado, resultaría que la mente se
acalla temporalmente. Repetir constantemente: "Callad y
sabed que Yo soy Dios", no es más que terapia sugestiva;
nada sino el afirmar y el negar con la intención de
hipnotizarnos. No es ni práctica espiritual ni poder espiritual.
Alguna gente se ha hipnotizado tanto por el uso de tales
afirmaciones, que en verdad creen que ellos, como seres
humanos, son Dios.
Tomemos ahora esa misma declaración, pero en lugar de
utilizarla como una 'afirmación' descubramos su verdadero
significado a través de la meditación:
"Callad y sabed que Yo soy Dios". ¿Qué significa eso? Claro,
'fulanito', tú sabes que no eres Dios. Así que, ¿qué es lo que
quiere decir? Dice: "Yo soy Dios", y no dice que 'fulanito' sea
Dios. ¡Qué diferencia! Yo, sí, "Yo y mi Padre somos uno". Dios en
medio de mí es poderoso... Yo y el Padre uno somos". Sí, 'fulanito'
y Yo, el Padre, uno somos. El Padre y 'fulanito' son uno; justo
donde yo estoy, Dios está -más cerca que la respiración, más
cerca que las manos o los pies. Calla, 'fulanito', porque el Yo en
ti, es Dios. No tienes que buscar protección, ayuda o curación en
otro lado. Yo estoy contigo. Calla y sabe que ese Yo es tu
protección, tu salvación, tu seguridad.
Al contemplar esa cita de las Escrituras, se despliega la
paz, y entramos en descanso a una quietud divina.
Pocos en el camino espiritual alcanzan esta quietud
rápida y fácilmente, y para la mayoría el Camino es largo y
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
difícil. Sin embargo que ninguno de nosotros nos jactemos de
lo rápido de nuestro progreso ni menospreciamos su lentitud,
sino continuemos por el Camino con propósito perseverante e
inquebrantable. La mayoría tenemos períodos de progreso
gradual, interrumpidos por interludios de desolación donde
sentimos que hemos perdido el Camino y vagamos en un
laberinto de conflicto y contradicción. A menudo
encontraremos que luego de estas experiencias áridas,
avanzamos hacia nuevas alturas donde vistas inesperadas se
despliegan ante nosotros.
Hay algunos individuos dotados quienes debido a
experiencias previas han sido tan bien preparados, que su
camino parece ser más sencillo que el de otros. La pureza de
conciencia que han desplegado hace de la ascensión hacia la
Conciencia espiritual, una jornada hermosa, gradual y
armoniosa, con muy pocos problemas.
Pero para la mayoría de nosotros el Camino es hacia
arriba y hacia abajo; mas al cabo de un año o dos, en general
llega un sentimiento de que hemos avanzado un buen trecho
en relación a donde estábamos el año anterior. El requisito
previo para escuchar la vocecita callada y suave, para la
verdadera experiencia del Cristo, es prepararnos con: estudio,
meditación, y por el relacionarnos con otros que estén
también en la senda espiritual. Cuando escuchemos la voz
callada y suave dentro de nosotros, habremos recibido la
gracia de Dios, y el propósito de la meditación se habrá
alcanzado.
77
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
No estemos satisfechos con nada menos que con la
experiencia del Mismo Dios -es la perla de gran precio. A cada
uno de nosotros nos corresponde decidir cuánto tiempo y
esfuerzo le vamos a dedicar a la meditación; determinar si le
vamos a dedicar unos cuantos minutos de vez en cuando o si
vamos a arreglar nuestras vidas de modo que nos permitan
períodos prolongados de quietud ininterrumpida, en los cuales
contactar la Presencia y el Poder interiores. Los años necesarios
para el estudio y la práctica de la meditación no son años de
sacrificio para el aspirante; más bien son años de devoción a
Aquello que es el objetivo en su vida. Se requiere de paciencia,
resistencia y determinación; pero si la concientización de Dios es
la fuerza motivante en nuestras vidas, lo que el mundo llama un
sacrificio de tiempo o esfuerzo, no será un sacrificio en sí, sino el
gozo más profundo.
SEGUNDA PARTE
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
MEDITACIÓN
LA
EXPERIENCIA
PRÓLOGO
LA MEDITACIÓN DE MI CORAZÓN
QUE LAS PALABRAS DE MI BOCA Y LA MEDITACIÓN DE MI CORAZÓN
SEAN ACEPTABLES A TU VISTA, OH SEÑOR, MI FORTALEZA Y MI
REDENTOR. SALMOS 19:14
79
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
es aquello que sostiene, mantiene y sustenta; pero Ello ya está
dentro de ustedes. Jamás encontrarán salud, provisión o
compañía, buscándolos. Ya se encuentran incorporados
dentro de ustedes, y se desplegarán desde su interioridad a
medida que aprendan a comulgar con el Padre. Pueden
extraer de su naturaleza-Cristo, todo; y fluirá al exterior
desde ustedes, hasta el grado de su comprensión de esta
verdad. Ustedes son auto-completos en Dios. Cristo es su
verdadera identidad, y en Cristo ustedes están plenos en toda
su compleción. En esta auto-compleción en Dios, sólo hay
una sola cosa por la cual orar; sólo hay una sola cosa
necesaria -la iluminación espiritual. Toquen, y la puerta se
abrirá para ustedes. Pidan iluminación espiritual, por el don
del Espíritu, y Dios Se revelará a Sí Mismo como plenitud.
En los momentos de conciencia elevada, la meditación
resultante se revela desde el interior, revelando los dones del
Espíritu. Estas meditaciones no responden a patrones
preestablecidos ni prescritos, sino que cada una es una
expresión del Impulso espiritual fluyendo dentro de la forma.
No tienen que obedecerse a ciegas ni deben ser utilizadas
como una fórmula. Su único propósito es servir como
inspiración, de manera que ustedes puedan captar la belleza y
el gozo de esta experiencia, y sean animados a emprender la
disciplina requerida para descubrir la insondable
profundidad de su propia interioridad, para que al hacerlo
así, se lancen hacia experiencias cada vez más profundas de
conciencia.
La meditación es un canto continuo de gratitud de que
Dios es amor, de que Dios está aquí, y de que Dios es ahora.
Es descansar en el seno de Dios, tomados de la mano de Dios
80
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
y sintiendo la divina Presencia. Descansen en la
contemplación del amor y la presencia del Padre. Entonces
serán capaces de decir: "Dulce será mi meditación de Él; me
regocijaré en el Señor".
CAPÍTULO VI
LA TIERRA ES DEL SEÑOR
DEL SEÑOR ES LA TIERRA, Y SU PLENITUD; EL MUNDO, Y LOS QUE EN ÉL HABITAN.
SALMOS 24:1
CUANDO VEO TUS CIELOS, OBRA DE TUS DEDOS, LA LUNA Y LAS ESTRELLAS QUE TÚ
FORMASTE; DIGO: ¿QUÉ ES EL HOMBRE, PARA QUE TE ACUERDES DE ÉL, Y EL HIJO DEL HOMBRE, PARA QUE LO
VISITES? PORQUE LE HAS HECHO POCO MENOR QUE LOS ÁNGELES, Y LE HAZ CORONADO CON GLORIA Y
HONRA. LE HICISTE SEÑOREAR SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS; TODO LO PUSISTE DEBAJO DE SUS PIES.
SALMOS 8: 3 – 6
81
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
He venido a esta hora de quietud para contemplar a Dios y las cosas de
Dios. Toda bendición sobre esta tierra es una emanación o expresión de Dios y de
la ley de Dios: el sol que nos calienta y la lluvia que alimenta nuestras plantas y
árboles. Todas las estrellas, las mareas y la luna cumplen con la acción de Dios, y
sin embargo aparecen como una bendición para el hombre. No pudo haber sido
accidente el que Dios pusiera el sol arriba en el cielo a millones de kilómetros de
la tierra; lo suficientemente lejos como para darnos el calor y la frescura,
adecuados. Verdaderamente Dios es la inteligencia de este universo -una
Inteligencia plena de amor y sabiduría. El sol, la luna y las estrellas se mueven en
sus respectivas órbitas de acuerdo a un plan divino que hace que la luna y las
estrellas sean visibles de noche, y que la luz del sol nos sea dada durante el día.
Dios es el origen de todo cuanto es. El amor de Dios se hace evidente en el
hecho de que antes que el hombre apareciera en la tierra, todo lo necesario ya
estaba aquí para su desarrollo, para su crecimiento y para su bienestar. Incluso
los minerales en la tierra fueron dados para el uso de los hombres. El proceso de
la naturaleza que formó el acero, el petróleo, el oro, el uranio -todos estos
procesos, son de Dios. Dios tuvo que haber conocido hace millones de años que
estos minerales serían necesarios en esta era de industrialización y de
automatización, porque desde hace tiempo se extraen de la tierra. Hace millones
de años Dios tuvo que haber previsto los billones de gentes que iban a poblar la
tierra, porque Él creó la tierra fértil en la cual crecerían árboles, arbustos, flores,
frutos y vegetales:
Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su
género, cuya semilla esté en él, sobre la tierra.
Dios llenó los océanos con peces y elementos que aún no se extraen del mar, que
quizá algún día vayan a sustentar a todas las naciones:
Que las aguas produzcan abundantemente criaturas que se muevan y tengan vida.
Y Dios las bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas de los mares.
Todo esto es el don de Dios para el hombre.
Este don es gracia, Dios dándose a Sí Mismo para mí. Esa gracia me basta en
todo; la gracia que creó galaxias de estrellas: un sistema solar con sol, luna y
planetas; que llenó las montañas con árboles; los valles con granos; las aguas con
peces; los aires con aves. Todo este bien, plantado en la tierra incluso antes que la
necesidad de ello fuese aparente, es la evidencia de la gracia de Dios. El Amor y la
Sabiduría divinos que han previsto para toda necesidad de esta tierra, es mi
suficiencia. ¿Puedo pedir algo más que saber que la Inteligencia que gobierna este
universo está gobernando mis asuntos individuales? ¿Debiera pedir algo más que
la comprensión de que el amor demostrado en la creación y conservación de este
universo está gobernando mi vida, mi mundo, mis negocios y mi hogar? Tu gracia
basta para llenar la tierra; basta para toda mi necesidad.
Contemplo a Dios en todo, y especialmente contemplo a Dios en Su ley y en Su
amor. Dios ama los peces en el mar y los provee de su alimento y propagación.
82
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios ama las aves en los aires y Se ocupa de ellos. Dios provee la suave brisa y las
aguas frescas. Dios me ama y ha manifestado ese amor al encarnar Su propio ser,
Su propia vida, Su propia sabiduría y Su propio amor, como yo. Sólo necesito
obedecer la ley -la ley de un solo poder, y la ley del amor -y entonces, todo esto
será añadido. Son los dones de Dios; sin precio alguno. Lo de Dios es mío,
otorgado libremente en la medida de mi reconocimiento de Dios como su origen.
Dios es el gran dador del universo, el gran dador de Sí Mismo a este universo,
dando Su amor, inteligencia, sabiduría, dirección y fuerza, a todo.
Cuando contemplamos las glorias de Dios que ya existen, estamos
reconociendo a Dios y dando testimonio de Su gracia que ha provisto todo este
bien sin que lo hubiéramos pedido, sin que hubiéramos rogado, sin que
hubiéramos suplicado. Nos volvemos testigos de la actividad de Dios sobre la
tierra.
De noche, mirando hacia el cielo estrellado, ninguno está jamás ansioso
acerca del sol de mañana. Ninguno de nosotros se sentará esta noche para orar de
manera que el sol salga mañana. Dios no necesita de súplicas, información ni
consejos de nuestra parte, relacionados al gobierno de Su universo; e inclusive no
oraríamos la noche entera con la intención de cambiar la hora de la salida del sol;
no hay duda alguna que el sol saldrá mañana a la hora prevista. Mañana por la
noche la luna y las estrellas continuarán moviéndose en sus órbitas; las mareas se
elevarán y descenderán dos veces cada veinticuatro horas. Orar a Dios, pedir a
Dios o suplicar a Dios, no cambiará la ley de Dios. La obra de Dios está hecha; la
ley de Dios está en operación.
Al contemplar las maravillas del universo de Dios trascendemos el deseo de
informar o pedir algo a Dios. Tal contemplación nos eleva a las alturas de la visión
del Salmista de que la tierra es del Señor y su plenitud. En nuestra soledad,
paseando tranquila y silenciosamente por el parque, a la orilla del mar, de un lago
o río, captamos dicha visión. Miramos hacia las colinas, hacia las montañas, hacia
las alturas de la conciencia, y contemplamos sólo aquello que Dios contempla, y
conocemos sólo lo que Dios conoce. Todo lo que nos eleve en conciencia por
sobre el clamor de los sentidos y por sobre el ruido de este mundo, servirá para
llevarnos a la presencia de Dios. Cuando alcanzamos las alturas divinas de la
inspiración, encontramos a Dios. Dios, es un silencio profundo; Dios, es una
quietud, la quietud de todo lo que es humano.
Se me concedió la soledad.
Ya fuera en la calle Obispo al medio día,
O en Kalakaua;
Sobre Waikiki en el crepúsculo,
Sobre la arena en Kailua
83
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Antes del amanecer,
Yo estoy solo.
Camino solo entre la multitud
Y siento el Ser solitario
A la luz de la luna sobre la playa.
Se me concedió la Soledad.
Para caminar con los hombres,
Para volar por los cielos,
Y para navegar por los mares,
Dondequiera que el corazón se eleve a Él -
Yo camino a solas.
Al calor del día,
O en el frescor del anochecer,
En la ribera o en las calles de la ciudad,
El Ama anhelante recibe mi Soledad.
Se me concedió la Soledad,
Me siento a solas tras las paredes de la prisión;
A solas recorro el cuarto del enfermo;
Cualquier daño que amenace,
Su encanto rompe mi soledad;
Donde la miseria ansía compañía,
Mi Soledad pueden ellos compartir.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
A solas, Yo camino y platico con los hombres
O paseo por la vía sombreada.
Se me concedió la Soledad
Dondequiera que Yo esté.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
herederos con Cristo en Dios, esta tierra es nuestra. Desde siempre y para siempre
somos plenos. Dios ha ordenado la ley que gobierna la unión de Sí Mismo con Su
amado Hijo, proveyéndolo con todo cuanto pertenece al Padre, y atrayendo hacia
el Hijo todo cuanto el Padre ha establecido para el Hijo desde antes de la
fundación del mundo:
"Yo he venido para que puedan tener vida, y para que puedan tenerla con
mayor abundancia". Yo he venido para que puedan tener vida -Mi vida, -Mi vida,
su vida individual. Mi vida es la vida del ser individual que no conoce edad, ni
cambios, ni deterioro alguno de su estado-Dios. Pero deben vivir y moverse y tener
su ser en esta conciencia de nuestra unicidad. Yo nunca los voy a dejar ni a
abandonar, pero ustedes deben morar en Mi Palabra, y deben dejar que Mi
Palabra more en ustedes. Ustedes deben buscarME y ser salvos.
Hay una gloria del Padre preparada para el Hijo. Hay una paz -Mi paz - la
paz que sobrepasa todo entendimiento. Esta paz está incorporada en el Alma del
hombre: jamás depende de ninguna condición externa; existe como el don de Dios
en medio de nosotros. Nuestro error ha sido buscar la paz en los demás, creyendo
que otros tienen el poder de dar o de retener, la paz, o en depender de otros para
nuestra armonía. En esta dependencia de gente y de circunstancias externas, ha
estado nuestro error y el error del mundo. Sólo en Dios puede ser encontrada la
paz. Dios nos ha dado a cada uno de nosotros Su paz infinita, Su dominio eterno y
Su amor que todo lo abarca.
Dios no nos ha dado espíritu de temor, sino de poder, de amor, y de una
mente sana, porque Dios es la verdadera mente de nuestro ser. No tenemos
mente aparte de Dios. Nuestra ignorancia, nuestro temor y nuestra locura han
estado en la creencia de una mente aparte de Dios; en la creencia de un alma
separada de Dios, un alma que puede pecar. El Ser de Dios es ser individual, y
cuando miramos a través de la visión espiritual, sólo las cualidades y la naturaleza
de Dios abarcan el ser individual.
"Yo y mi Padre uno somos...Aquél que me ha visto, ha visto Al que me
envió...Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí". El discernimiento espiritual revela a
Dios como el Padre, y a Dios como el Hijo. En la comprensión de esta unidad están
nuestra compleción y nuestra perfección. No puede haber paz, seguridad o gozo,
separados ni apartes de Dios. La paz, la seguridad y el gozo son inherentes en Dios
y por esta razón deben ser innatos en nosotros por medio de la comprensión de
Dios como nuestro propio ser.
El gran secreto de las Escrituras es: En el principio -Dios. En el principio todo
cuanto había, era Dios; ahora y para siempre, todo cuanto es, es Dios. Dios está
apareciendo como la infinitud, la gloria y la fuerza de Su propio Ser. Lo que
aparece exteriormente, como el ser de ustedes y el mío, no es ni su ser ni mi ser,
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
sino que es Su Ser infinito -yo en Él, y Él en mí; y este único Ser, siendo espiritual,
infinito, perfecto, armonioso, total y completo. Su Ser es perfecto; Su
comprensión es infinita. Su fuerza nos capacita para remontarnos como el águila.
Su gozo desborda nuestra copa. Reconozcamos Su gozo, Su salud, Su
entendimiento, Su paz, Su armonía, Su pureza y Su integridad. Abandonemos el
"mi" esto o el "mi" aquello, así como el "tu" esto o el "tu" aquello. Su Ser,
expresado como gracia, es nuestra suficiencia en todo. Su gracia -Su presencia, Su
gozo, Su amor, Su totalidad -es nuestra suficiencia.
Su amor fluye como nuestro amor, pero no pretendamos que se trata del
amor de ustedes o del mío. Este amor está fluyendo tal como el sol está brillando:
libremente sobre todos. El sol brilla sin favoritismo alguno, jamás cuestionando si
el receptor lo merece o es digno de su calor y su luz. El sol brilla; Dios ama. El amor
de Dios fluye libremente y del mismo modo, sobre el justo y el injusto; sobre quien
lo merece y sobre quien no lo merece; sobre el santo y el pecador. El amor de Dios
se vierte en este universo, dando vida a la semilla, fuerza a las plantas que crecen,
protección a la vida animal, vegetal y mineral. El amor de Dios es la influencia que
sostiene y anima toda la creación, porque toda la creación es el Mismo Amor,
fluyendo libremente.
Todo cuanto es, es en, y de, Dios; no hay excepciones. No debiera haber
etiquetas de crítica, de juicio ni de condenación. Pero sobre todo no debemos
juzgar según el testimonio de los ojos ni de los oídos. Dios es demasiado puro para
ver la iniquidad, y cuando reconozcamos nuestra verdadera identidad como: Dios
en expresión, veremos de la misma forma que Dios ve. Al contemplarnos
espiritualmente dotados, nos volveremos espectadores de Dios apareciendo en
todo y por medio de todo. Pero sólo lo lograremos cuando renunciemos a aquellos
juicios que nos llegan por medio de la vista del ojo y la audición del oído.
Su comprensión infinita se vuelve nuestro entendimiento. Su amor infinito
se convierte en nuestro amor. Las bendiciones de Dios no son nuestras, debido a
que ustedes sean ustedes o yo sea yo. Son las bendiciones de Dios hacia Dios -las
bendiciones de Dios fluyendo hacia Su propio Ser como el Hijo: el Padre otorgando
Su todo como el Hijo. Se trata del Padre dando, del Hijo recibiendo; y sin embargo,
siendo uno, sólo uno - Padre e Hijo. Nuestra fuerza está en la unicidad, en la
consciente unión con Dios; en la consciente unión con Dios está nuestra provisión;
en la consciente unión con Dios está nuestra paz, gozo, poder, dominio y toda
nuestra bendición.
Si Dios es la naturaleza infinita de nuestro ser, ¿qué necesidad hay de tener
envidia, celos, odio o ambición? Cuando sabemos que Dios es la fuente de nuestra
satisfacción interna, ¿cómo podemos anhelar algo externo a nuestro propio ser?
En esta relación, las bendiciones de Dios se revelan como nuestra experiencia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Nuestro Padre Se ha transmitido a Sí Mismo, a nosotros. En el
reconocimiento de nuestra identidad real, participamos del Cuerpo verdadero de
Dios: eso es comer el Cuerpo y beber la Sangre. "'Yo tengo carne que comer, de la
que vosotros no sabéis'. Yo puedo darles vida - aguas que brotan hacia vida eterna
-aguas invisibles, vino invisible, carne invisible". Esto, es participar del Dios vivo o
de la Palabra viva, y observar al Verbo, volverse carne y morar entre nosotros
-Dios encarnado en la carne.
CAPÍTULO VIII
VOSOTROS SOIS EL TEMPLO
¿NO SABÉIS QUE VOSOTROS SOIS EL TEMPLO DE D I O S , QUE VUESTRO CUERPO ES
EL TEMPLO. DEL DIOS VIVIENTE?"
I CORINTIOS 16:19
El cuerpo es el templo del Dios vivo, un templo no hecho con manos ni
concebido mortalmente, sino eterno en los cielos; es decir, eterno en tiempo y
espacio; eterno en vida; eterno en Espíritu, en Alma y en substancia. Dios hizo
todo cuanto fue hecho, y todo lo que Dios hizo fue hecho de Dios, participando de
la verdadera naturaleza de Dios que es: eternidad, inmortalidad y perfección. Dios
hizo el cuerpo en Su propia imagen y semejanza.
Dios es vida. La actividad de Dios, operando en una semilla, manifiesta un
niño con todas las potencialidades de la naturaleza del adulto, incorporadas en
una forma pequeñita -no sólo un trozo de materia, sino una inteligencia y un alma
acompañando ese cuerpo. El Espíritu de Dios hace esto, pero el hombre en su
vanidad se ha arrogado el rol de 'creador'. Hombres y mujeres han asumido que
'debido a que fueron padres y madres, fueron los creadores', en lugar de
reconocer que son el instrumento por medio del cual Dios actúa para expresarSE
-no para perpetuarnos a ustedes o a mí, ni a mis hijos o a sus hijos. Dios opera en
nuestra conciencia como amor, para producir Su propia imagen y semejanza. A
esta expresión de Dios la hemos llamado 'el hijo' de ustedes y el mío, olvidando
que éste es el hijo de Dios, y no una creación personal ni una posesión personal.
Oramos a Dios para mantener y sustentar a nuestros hijos; pero ellos no son
nuestros hijos; ellos son los hijos de Dios. No es necesario orar a Dios para que
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
mantenga y sustente a Sus propios hijos. Es el privilegio de Dios el crear, mantener
y sustentar, Su propia imagen y semejanza.
Dios es el creador de todo lo que es. Por ello, Dios es el creador del cuerpo
del hombre. "¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Dios vivo?"
Llamamos a este cuerpo, su cuerpo y el mío, pero no es nuestro. Es: el cuerpo de
Dios, creado por Él para Su complacencia, hecho en Su imagen y semejanza,
gobernado por Su ley y creado para manifestar Su gloria.
En nuestros árboles de navidad hay luces de todos colores -rojas, azules,
moradas. La electricidad trasmite su luz por medio de estos focos multicolores de
todas formas y tamaños. Los focos, en, y por sí, mismos, no son el origen de la luz;
son sólo los simples instrumentos por medio de los cuales la luz brilla. Así que
cuando miramos la vida humana, animal o vegetal, confundimos la vida que los
anima y que es la substancia de dicha forma, con su forma visible. Dios es la vida y
la substancia de toda forma, el principio creativo de todo cuanto es. Dios es la
actividad gobernante de las funciones y los órganos del cuerpo. Es Dios lo que
anima a los hombres y mujeres. Dios es la sabiduría, la integridad y la pureza del
Alma del hombre. Dios es la fuerza del hombre.
No seamos engañados por las apariencias, ni siquiera por las buenas
apariencias. No llamemos 'fuerte a una persona, y a otra 'hermosa'. Debemos
mirar tras las apariencias, hacia la Vida invisible que hace posible toda esta
belleza o forma. Entonces es que podremos disfrutar de todo aspecto de la
creación, toda apariencia, ya sea el cuerpo humano, las especies animales, o las
plantas. Ésas son formas de vida, pero si no entendemos esa Vida que vitaliza
dichas formas, podrían aparecer como buenas o malas, jóvenes o viejas, enfermas
o sanas, ricas o pobres.
El sentido humano limitado de la vida se basa en valores cambiantes e
invierte las formas que la vida asume, como teniendo poder para bien o para mal;
más un sentido espiritual de vida disfruta de la forma al reconocer a lo Invisible
Infinito como la esencia de esa forma. Si apartamos nuestros ojos lo suficiente de
la forma, como para mirar tras ella hacia lo Invisible y ver a Dios como el principio
de toda vida, comprenderemos la diferencia entre la vida material y la vida
espiritual. La verdad admitida en nuestra conciencia es la ley de la vida, de la
armonía y de la resurrección para nuestro cuerpo.
Dios hizo esta forma, mi forma divina e infinita, para expresar mi verdadera
identidad. Mi cuerpo es una manifestación, la imagen del Yo que yo soy. Mi cuerpo
es una expresión de vida expresando todo lo que yo soy, porque mi cuerpo es el Yo
soy lo que Yo soy' formado, y formado espiritual, eterna e inmortalmente. Yo soy
verdadera identidad -identidad eterna –y mi cuerpo es el templo, el instrumento de
mi actividad y de mi vivir.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
La forma que veo en el espejo está en contra de esta verdad espiritual; he
ahí las expresiones de la naturaleza, tales como árboles, flores, vegetales y fruta.
Eso no son seres espirituales, ni cuerpo; son sólo los conceptos que se aceptan
humanamente, del ser y del cuerpo.
Si miro en el espejo, podría verme joven o viejo, enfermo o sano, grueso o
delgado, pero no estaría del todo viendo mí ser; estaría viendo mi cuerpo. Eso es
mi cuerpo, pero Yo, soy invisible. Incluso este cuerpo que yo veo con mis ojos no es
más que un concepto limitado y finito de cuerpo. Por eso es que el cuerpo 'parece'
estar cambiando. Mas en realidad el cuerpo jamás cambia; sólo el concepto que
yo acepto acerca de cuerpo es lo que cambia.
¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo? ¿Dónde estoy yo? Miremos hacia nuestros
pies y preguntémonos: ¿Es esto lo que yo soy? ¿Soy yo estos pies, o son míos estos
pies? ¿Estoy yo en los pies, o poseo yo estos pies? Subamos ahora hasta las
rodillas. ¿Estoy en las piernas, o son mías estas piernas? Si se lastimaran, ¿estaría
yo herido?; ¿o acaso serían mis piernas las que estarían heridas? ¿No hay un yo,
una identidad que no sea las piernas? Subamos hacia la cintura, al pecho, al
cuello y finalmente a la cabeza. ¿Estoy yo en algunas de estas partes, o son mías
estas partes del cuerpo? ¿Existe un yo separado y aparte del cuerpo, un yo que
posea al cuerpo? El cuerpo es un instrumento para mi actividad y mis
movimientos, tan mío como mi automóvil. ¿Estoy yo en los oídos, en los ojos, en la
boca, en la lengua, en la garganta, o son ellos míos? ¿Estoy yo en este cuerpo; soy
yo este cuerpo; o es este cuerpo mío? ¿Acaso este cuerpo no es un templo, un
instrumento que me fue dado para mi uso?
Miro mis manos. ¿Pueden ellas por sí mismas, dar o retener; o debo yo dar
o retener usando las manos como un instrumento en cada caso? ¿Pueden mis
manos ser generosas o miserables? ¿Tienen mis manos el poder de dar o el poder
de retener; o reside todo el poder en mí? ¿Existe algo llamado "yo" que dé a través
de estas manos o que en ocasiones pueda retener por medio de estas mismas
manos? ¿Pueden las manos moverse hacia arriba o hacia abajo, a la derecha o a
la izquierda? ¿Me da el corazón permiso para vivir o retiene el corazón la vida? Si
mis manos no dan ni pueden retener, ¿cómo puede el corazón dar o retener la
vida? Si mis manos no actúan por sí mismas, ¿cómo pueden mi corazón, hígado,
pulmones o riñones actuar por sí mismos? Como órganos materiales, ¿pueden mis
ojos ver o mis oídos oír? ¿Pueden los órganos de este cuerpo moverse por su
propia voluntad? ¿No hay algo llamado "Yo" que actúe a través de este cuerpo?
¿No existe algo llamado "Yo" que camine por las calles a través de estas piernas o
por medio de estas piernas? ¿No hay un "Yo" que actúe por medio del instrumento
de este cuerpo?
Yo soy ser; mi ser no depende del cuerpo: mi cuerpo depende de mí ser. El
Yo que yo soy gobierna mi cuerpo. Mi cuerpo no tiene voluntad propia, ni
inteligencia ni acción, propias. Mi cuerpo me responde; está gobernado por mí. Mi
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
cuerpo es la imagen y semejanza mías; mi cuerpo es mi manifestación, el yo que
Yo soy. Hay un Espíritu en mí; el aliento del Todopoderoso me dio vida. La
actividad de Dios en mí gobierna mis funciones corpóreas, órganos y músculos.
Un Espíritu invisible actúa sobre cada órgano y función de mi cuerpo para
mantenerlo y sustentarlo hasta la eternidad. Nada de fuera puede penetrar este
templo del Dios viviente para engañarlo o hacerlo mentir. Todo cuanto es de Dios,
Dios lo mantiene y sustenta. Todo lo que sea un concepto mortal de mi cuerpo,
pasará; pero la verdad acerca de mi cuerpo vivirá por siempre, porque mi cuerpo
es el templo del Dios vivo.
Todo poder es en Dios actuando como la ley de mi cuerpo. Dios es la única
ley, tal como Dios es el único dador de la ley. Toda ley, por lo tanto, es espiritual;
y mi cuerpo está gobernado por la ley espiritual. La ley espiritual no vence ni
nulifica la ley material, porque la ley espiritual revela que el sentido material de la
ley no tiene efecto. "Callad y ved la salvación del Señor... no por fuerza ni por
poder, sino por Mi Espíritu". Este cuerpo es el templo de Dios. No necesito luchar;
no necesito buscar curación. La batalla no es mía, sino de Dios, y correctamente
entendida, no es una batalla. Es una revelación de que este cuerpo es el templo del
Dios vivo y está gobernado por la ley espiritual. Todo concepto mortal o material
que he aceptado acerca del cuerpo, se disuelve en el re-conocimiento de que mi
cuerpo es el templo del Dios vivo: sin edad, sin tiempo, sin enfermedad, sin muerte.
Dios Él es tema central de mí ser; Dios es el tema central de mi cuerpo.
Dios es la substancia y la fuerza de mi cuerpo. "Yo todo lo puedo por medio
de Cristo que me fortalece... El Señor es mi fuerza y mi canto... Dios es mi fuerza y
poder; y Él hace perfecto mi camino... el Señor es la fuerza de mi vida; ¿de quién
temeré?" Si busco fuerza en mi cuerpo, encuentro enfermedad, muerte y debilidad.
Si acepto que Cristo es mi fuerza, que mi filiación divina es mi fuerza, que el
mundo de Dios en medio de mí es mi fuerza, mi juventud, mi vitalidad, mi todo en
todo, encuentro vida eterna.
"Yo soy el pan de vida: el que a Mí viene jamás tendrá hambre; y aquél que
crea en Mí jamás tendrá sed". Yo tengo agua. Si ustedes Me piden, Yo puedo darles
agua; un agua que brota para vida eterna. Yo no vivo sólo de pan. Toda Palabra
de Dios que viene a mi conciencia es pan, vino, agua y carne para mi Alma, mi
Espíritu, mi ser y mi cuerpo. Toda Palabra de verdad que yo permito que llene mi
conciencia, es la carne que el mundo no conoce. Toda Palabra de verdad que yo
mantengo en mi conciencia, es la fuente de agua que brota para vida eterna.
Cuando me encuentro vacío de la Palabra o del Verbo de Dios, estoy vacío
de sustento. El alimento más paladeable es muy semejante al aserrín -simple masa
en mi sistema -a menos que el Verbo de Dios lo acompañe para que actúe como la
ley de digestión, asimilación y eliminación.
Yo soy el vino, la inspiración, la sabiduría espiritual. Yo soy aquello que
ilumina y eleva. Dios es aquello que ilumina y eleva; Dios es aquello que inspira;
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Dios es aquello que ilumina. Yo puedo saber todo por medio de Cristo que es mi
sabiduría: el Hijo de Dios en mí es mi sabiduría. El Verbo de Dios en mí es el pan,
el vino y el agua. El mundo no lo conoce; yo lo mantengo escondido en secreto
dentro de mí, porque si el mundo lo conociera, no lo comprendería. El Verbo de
Dios en medio de mí es poderoso, revelando el templo perfecto de Dios -mi cuerpo,
el cuerpo no hecho de manos, eterno en los cielos.
En esta clase de meditación nos deshacemos de toda forma, y vamos más
allá de lo visible hacia lo Invisible. Entonces es que vemos a lo Invisible
manteniendo lo visible. Debemos vivir, movernos y tener nuestro ser en la
conciencia-Dios. Vivamos, moremos en el lugar secreto del Altísimo. Entonces
veremos al cuerpo como realmente es: El templo no hecho de manos, eterno, en
los cielos. "Mirad, el tabernáculo de Dios está con los hombres, y Él morará con
ellos, y de ninguna manera entrará en el cuerpo algo que engañe ni ningún tipo de
abominación o mentira alguna".
CAPÍTULO IX
MÍA ES LA PLATA
MÍA ES LA PLATA, Y MÍO ES EL ORO; DICE EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS.
LA GLORIA DE ESTA ÚLTIMA CASA SERÁ MAYOR QUE LA DE LA ANTERIOR, DICE EL
SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS.
HAGEO 2:8, 9
A MENOS QUE EL SEÑOR EDIFIQUE LA CASA, EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA
EDIFICAN.
SALMOS 127:1
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
"A menos que el Señor edifique la casa", a menos que Dios sea entendido
como el origen de nuestra provisión, no habrá provisión permanente. Esta "casa"
es nuestra conciencia individual. Cuando la conciencia es una conciencia humana
no iluminada, es una conciencia estéril: carece de la substancia espiritual de la
cual fluye la provisión.
"Habéis sembrado mucho y cosechado poco; coméis pero no estáis
satisfechos; bebéis, pero no os saciáis con la bebida; os vestís, pero no sentís
calor; y aquél que trabaja por un sueldo, devenga un sueldo que pone en una
bolsa agujerada". Todo esto es cierto de ustedes -de "vosotros", la conciencia no
iluminada. Como seres humanos todos hemos sembrado mucho y cosechado
poco; hemos trabajado arduo, y las más de las veces no hemos logrado nada;
hemos devengado un sueldo, y a menudo nada nos queda; debido a que todo esto
proviene de una conciencia no enriquecida y estéril. De la esterilidad de la
conciencia humana, sin importar lo que construyamos, nuestros esfuerzos no son
permanentes ni duraderos. Comemos, y de nuevo tenemos hambre; bebemos, y
de nuevo estamos sedientos; nos comprometemos en todas las actividades de la
vida humana, pero nada dura. "En vano es , levantarse temprano, acostarse
tarde", tratando de demostrar provisión.
Entonces se nos dice: "Esto dice el Señor de los Ejércitos: considera tus
caminos". Con esta amonestación llega la indicación de subir a la montaña; de
subir a un estado superior de conciencia; de ir a los lugares altos, y de ahí "traed
madera, y construid la casa". Cada vez que meditamos o nos llenamos con "la
carne que vosotros no conocéis", o con el agua y el vino de vida, o el pan de vida,
queriendo decir la substancia y alimento espirituales, estamos edificando la casa
de la conciencia espiritual, una conciencia de verdad.
Cuando esa casa ha sido edificada, el Señor dice: "Yo Me complaceré en
ella, y Yo la glorificaré". Ahora hablemos del Yo:
Ahora esfuérzate, oh Zorobabel, dice el Señor; y esfuérzate tú también, Josué,
hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo pueblos todos de la tierra,
dice el Señor, y trabajad; porque Yo estoy con vosotros, dice el Señor de los
Ejércitos.
Porque así dice el Señor de los Ejércitos: Sin embargo de aquí a poco Yo haré
temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;
Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseo de todas las naciones; y
Yo llenaré con gloria esta casa, ha dicho el Señor de los Ejércitos.
Mía es la plata, y Mío es el oro, dice el Señor de los Ejércitos.
La gloria de esta última casa será mayor que la de la anterior, ha dicho el
Señor de los Ejércitos; y Yo daré paz a este lugar, dice el Señor de los Ejércitos.
HAGEO 2: 4, 6 - 9
Antes de esto, todo era "vosotros"; era 'nuestro', y sin importar cuánto
teníamos, se volvía poco. Ahora volvámonos y reconozcamos que del Señor es la
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
plata y del Señor el poder. Comencemos a entender que la tierra es del Señor y su
plenitud. El Yo, dentro de nosotros, está multiplicando, de los recursos invisibles
del Espíritu, -sin quitar nada de nadie, sin dividir aquello que ya está en el mundo,
y sin utilizar los recursos visibles de la tierra. Ahora la provisión está multiplicada
dentro de nosotros. Ahora estamos sacando de la bodega invisible de nuestro ser.
Nuestra conciencia espiritual es la bodega de la revelación espiritual infinita. En el
momento en que empezamos a sacar de este almacén inextinguible, el cual jamás
lleva recuento de aquello que está en el mundo visible, dejamos de estar
preocupados de si tenemos poco o mucho, o de si la economía mundial actual es
de prosperidad o de depresión. Dios nos ha dado abundancia infinita; y es
ilimitada en su expresión, en tanto reconozcamos que del Señor es la tierra; que
del Señor es la plata; y que del Señor es el oro. Estamos limitados sólo cuando
estamos tratando de obtener 'nuestra' parte de aquellos bienes del mundo,
creyendo que la tierra, la plata y el oro son posesiones personales que le
pertenecen a los seres humanos. Ahí se desliza un sentido de finitud, e
independientemente del monto o del número de posesiones personales
adquiridas, a menudo nada queda. Al comprender que la plata es Mía y que el oro
es Mío, extraemos de una fuente tan infinita, que cuento más usamos, más queda.
Cuando tenemos a Dios, tenemos la infinitud de la provisión.
Experimentamos carencias o abundancia, de acuerdo a nuestro estado de
conciencia. Lo que tenga que aparecer en nuestra vida, deberá aparecer como
resultado de la actividad de la verdad en nuestra conciencia. Si mañana
mantenemos la misma conciencia que tenemos hoy, no podremos esperar tener
resultados distintos para el día de mañana. Para disfrutar mañana de una
experiencia más satisfactoria, debe haber una actividad expandida de la verdad,
en nuestra conciencia actual.
Cuando comencemos a entender que Dios es nuestra conciencia individual,
y que Dios es infinito, percibiremos la verdadera naturaleza de provisión como
aquello que es: invisible; ya no juzgaremos más por las apariencias en cuanto al
monto de nuestra provisión, ni llegaremos al punto donde haya ausencia de
provisión. Un individuo con una conciencia de provisión, jamás podrá carecer de
las formas de provisión. Durante las guerras o ante depresiones súbitas, o durante
periodos de estrés y presión, tal como la que experimentaron los hebreos en su
viaje de Egipto a la Tierra Prometida, pudiera haber una ausencia temporal de las
formas de provisión, mas con la visión de que la provisión es: lo Invisible Infinito
apareciendo como forma, "los años de la langosta" se restablecerán rápidamente,
y la provisión se revelará como omnipresente y abundante.
Podemos extraer todo de nuestra naturaleza-Cristo; todo de todo, hasta el
grado de nuestra comprensión de esta verdad. Pudiera haber una multitud
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
clamando ser alimentada y ningún almacén o bodega de los cuales sacar alimento
-sólo unos cuantos panes y peces. ¿Cómo podrían ellos ser alimentados? Como
seres humanos no hay alternativa, excepto la inanición; pero como seres-Cristo
nos volvemos al Padre interior, y extraemos de las profundidades de la infinitud
de nuestro propio ser, abundante provisión, de comida o de aquello que sea
necesario. De nuestra naturaleza-Cristo, la naturaleza infinita de nuestro ser,
pueden fluir millones de palabras, millones de ideas, y ¿por qué no?, millones en
dinero. ¿Cuál es la diferencia? La fuente es la misma; la substancia es la misma: En
el principio Dios, y Dios es Espíritu; todo lo que llega, viene del Padre, del Espíritu.
Dios es; la infinitud es; el bien infinito ya es. La abundancia infinita está
llenando todo el espacio, sólo esperando mi reconocimiento. Todo cuanto es
necesario para mi despliegue ya está establecido en este preciso momento en mi
conciencia. El Alma invisible de mí, es la substancia de toda forma.
Nunca jamás pueda yo volver a depender de persona alguna; nunca jamás
pueda estar a merced de mi propia fuerza o de mis recursos financieros. Hay un
Algo más allá de mi propia sabiduría y de mi propio poder. Hay un soporte del
cual puedo depender en completa fe y confianza, y del cual recibo todo aquello
necesario para mi satisfacción. La presencia de ese Espíritu en mí, aparece como
agua cundo la necesito; o como pan. Ese Espíritu es la substancia de todo lo que
debe ser manifestado; es una ley invisible operando como una ley de
multiplicación y como una ley de atracción. Me relajo en confianza y en seguridad
dentro de lo íntimo del Cristo.
"Mía es la plata; Mío el oro". Dios es el almacén eterno de todo bien. Me
vuelvo al interior, a ese almacén infinito, y permito que el bien de Dios fluya en
expresión. No me importa cómo fluya ni trato de dirigir su flujo, porque mi Padre
celestial sabe todo aquello de lo que tengo necesidad antes que Le pida. Es Su
placer proveerme de todo bien. Extraigo mi provisión de las arcas infinitas dentro
de mi propio ser; Yo, dentro de mí, está multiplicando de los recursos invisibles del
Espíritu. Dios es Ser infinito; e infinito en expresión, vertiéndoSE a través de mí
como provisión ilimitada.
El bien está aquí y ahora, donde yo estoy. No vivo del maná de ayer. La
carencia o la abundancia del maná de ayer no determinan el monto de mi
provisión para este día. Tampoco vivo del maná del mañana. En la conciencia de
la presencia eterna de Dios, no hay mañanas; ni tiempo ni espacio; sólo existen el
eterno ahora y la tierra santa de la infinitud de Dios. En este momento y en este
lugar el maná cae abundantemente. Todo el bien fluye desde el centro de mi ser,
supliendo todas mis necesidades, llenándome con las aguas vivas, con el pan de
vida y con la carne que no perece.
Es necesario comer y beber de esta verdad; digerirla y asimilarla, y hacerla
parte de nuestro verdadero ser, hasta que después de un día, una semana, un mes
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
o un año, comencemos a ver su fruto en la disminución de la duda y en la medida
de la paz que se establezca internamente.
Una vez que hayamos captado la visión de la gran verdad de que el Verbo
que procede de la boca de Dios es la substancia de nuestra vida, nuestra agua,
nuestro vino, nuestro pan y nuestra carne, la vida se volverá del todo diferente.
Comencemos a ver que aquello que está afuera y tangible, no es más que el efecto
de Aquello que es invisible. Nunca jamás volvamos a juzgar nuestra provisión por
el dinero que poseamos, sino por cuánto comprendemos de Dios. "Mía es la plata,
y Mío el oro. .En Tu presencia hay plenitud de vida", y por lo tanto nos volvemos al
interior para obtener un reconocimiento de esa Presencia.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
CAPÍTULO X
EL LUGAR DONDE TÚ ESTÁS PARADO
EL LUGAR DONDE TÚ ESTÁS PARADO, TIERRA SANTA ES.
ÉXODO 3:5
PORQUE DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO LOS HOMBRES NO HAN OÍDO NI
PERCIBIDO CON EL OÍDO, NI LOS OJOS HAN VISTO, OH DIOS, A TU LADO, LO QUE
TÚ HAS PREPARADO PARA AQUÉLLOS QUE ESPERAN EN TI.
ISAÍAS 64:4
ME MOSTRARÁS LA SENDA DE LA VIDA: EN TU PRESENCIA HAY PLENITUD DE GOZO;
DELICIAS A TU DIESTRA PARA SIEMPRE.
SALMOS 16:11
Dondequiera que nos encontremos en este momento, tierra santa es. En
esta comprensión podemos descansar y dejar que el Padre revele Su plan para
nosotros. Dios, el Padre, es infinito; y esa infinitud se manifiesta por medio de
nosotros como nuestra actividad, ya sea como ministros, médicos, abogados,
enfermeros, maestros, sanadores, amas de casa, hombres de negocios o
mecánicos. El trabajo asignado para nosotros hoy, pudiera no ser de nuestra
elección; pero si en lugar de patear el aguijón, recordáramos que Dios está
expresando Su plan sobre la tierra y que nosotros estamos aquí sólo para
demostrar la gloria del Padre, no habría nada limitado, confinado o finito acerca
de nuestra vida o actividad. El Padre, siendo infinito, Se manifiesta infinitamente.
No tenemos derecho alguno a interferir con el plan divino; nuestra
responsabilidad es comenzar donde estemos, confiados en que dondequiera que
estemos, tierra santa es. El lugar pudiera ser una prisión, un hospital o un puesto
encumbrado; pero sin embargo, alto o bajo, ese lugar es tierra santa. Ahí
llevaremos a cabo aquello que nos fue asignado. Ahí permaneceremos hasta que
Dios nos mueva. Interferimos con el plan divino cuando dejamos que el 'yo'
pequeño decida dónde debiera estar, en lugar de estar satisfechos al dejar que el
Cristo determine nuestra actividad.
Nada manifestará tal abundante sentido de vida, como el reconocimiento
de nuestra auto-compleción en Dios; no compleción en Juana, en Juan o en Joel,
sino auto-compleción en Dios. Esta autocompleción en Dios se hace manifiesta
como la armonía y abundancia de Juana, de Juan o de Joel; pero ni aun así se trata
del logro personal de ustedes, en cuanto a abundancia, éxito, inteligencia o amor.
La sabiduría del Padre Se manifiesta y expresa por medio de toda persona que
permite que Dios actúe en su experiencia, al reconocer su unicidad con el Padre.
No es demasiado difícil ser aquello que el mundo llama un 'triunfador',
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
obteniendo una posición importante y de influencia, glorificando y magnificando
con ello el sentido personal del yo. Es mucho más difícil esperar a que el mundo
venga a nosotros; pero si de una vez por todas nos damos cuenta que el Cristo es
la verdadera mente de nuestro ser, la verdadera alma, la verdadera sabiduría, el
verdadero amor, entonces encontraremos que todo y todos gravitarán hacia ese
Cristo, y nuestra actividad divina será traída a nuestra misma puerta.
Si por otro lado, en nuestro egotismo creemos que nuestro éxito depende
de, o es el resultado de, nuestros esfuerzos y cualidades personales, hallaremos
dicho éxito vacío y volátil. "Buscáis mucho, y he aquí, encontráis poco; y cuando lo
trajisteis a casa Yo lo evaporé. ¿Por qué?, dice el Señor de los Ejércitos. Porque Mi
casa está desierta y cada uno corréis a vuestra propia casa" -a vuestro propio
intelecto, a vuestro propio sentido de sabiduría, a vuestra propia espiritualidad, en
lugar de ir hacia Dios, lo Invisible Infinito, el origen y la fuente de nuestro ser. Al ir
al interior, no nos volvemos a nuestra propia espiritualidad, nuestra propia
bondad, nuestra propia fuerza o a nuestro propio conocimiento, sino que nos
volvemos hacia el interior, a liberar lo Invisible Infinito. La única permanencia está
en esa compleción que viene a través de Dios, a través de la comprensión de la
naturaleza espiritual de nuestro ser, y en la habilidad para dejar que se manifieste
y exprese en cualquier dirección que pudiera tomar.
En esta quietud, cuando tocamos la visión de nuestra unicidad con el Padre,
Dios vierte Su bien infinito por medio de nosotros. Encontraremos que sin lucha ni
tensión, las hojas se desplegarán, los botoncillos florecerán, y al permanecer en
silencio y activos en la obra que se nos da para hacer cada día, los frutos se
añadirán. Cada uno de nosotros tiene cierta clase de trabajo que hacer hoy. Si lo
hacemos hoy, sin considerar el mañana en la comprensión de que Dios por medio
del Cristo invisible de nuestro ser está siempre inundando Su esencia, substancia y
prodigalidad hacia nosotros, al siguiente día algo más se nos dará para hacer.
Mañana pudiera haber otra misión, otro trabajo u otra actividad para
nosotros. Nada puede impedir nuestro trabajo. Cuando el Cristo ha sido
reconocido, Su actividad jamás puede ser dañada, impedida, dilatada u ocultada.
Dios tiene una forma de borrar todo obstáculo. Nada puede evitar que el fruto
aparezca en nuestra vida cuando su tiempo ha llegado. Cuando ese momento
llegue, la fuerza de Dios lo empujará a expresión tan inevitablemente, como el niño
no nacido es expulsado del vientre cuando su momento llega para aparecer en
escena.
El gobierno está sobre Sus hombros. Cuando escuchamos a ese Yo que está
en lo profundo de nuestro propio ser, somos conducidos por el Espíritu.
Contemplamos la mano de Dios llegando a través de nosotros, en nosotros,
saliendo a manifestar y a colocar Su gloria en nuestra experiencia, como nuestra
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
actividad. Testificamos la mano de Dios dentro de nosotros ya que nos ofrece Su
bien; nuestro bien llegándonos desde dentro, no de afuera, sino desde el reino de
Dios que está dentro de nosotros; no desde el hombre cuyo aliento está en su
nariz, no desde el hombre que daría o retendría, o que pudiera dar o retener. La
mano de Dios no retiene; la mano de Dios no limita.
Paso a paso el Cristo infinito nos guía de una actividad a otra. Nos pudiera
llevar del mundo de los negocios hacia el de la música, o desde el de los deberes
familiares hacia el de la ministración de la curación o la enseñanza. El Cristo puede
hacer de nosotros cualquier cosa que elija. No tiene actividad favorita; ninguna
actividad es más espiritual que otra, en tanto sea de una naturaleza constructiva.
Todo es igual a la vista de Dios; todo es la actividad de la gracia apareciendo en
forma y variedad infinitas.
La vida por gracia es vivida por la comprensión de que el mañana no es de
nuestra incumbencia, sino de Dios. La gracia de Dios no confiere éxito o felicidad
parciales, ni demanda aquello que no puede hacerse. Dios nos trae la tarea, pero
la gracia también provee la comprensión, la fuerza y la sabiduría para cumplirla.
Todo lo necesario para llevar a cabo esa tarea, trátese de transporte, recursos
económicos, libros, gente, maestros o enseñanza, está apareciendo siempre. Todo
lo que llega por gracia llega como cumplimiento.
Debido a que tenemos más, más se espera de nosotros. Podemos cumplir
cualquiera y toda demanda que se nos haga, siempre que nos demos cuenta que
la demanda no es hecha sobre 'nosotros', sino sobre Aquél que nos envió. "Nada
puedo por mí mismo", pero el Padre que mora en mí es igual en toda demanda. La
gracia divina nos capacita para llevar a cabo todo lo necesario, y a su debido
tiempo nos libera de cargas excesivas a través del reconocimiento de que: Dios
lleva la carga. Cuando Dios satisface una obligación, Él tiene una forma de
satisfacerla eternamente, por lo que ya no es una obligación recurrente o
continua.
Vertamos nuestros dones del Espíritu a las multitudes; pero jamás
busquemos las multitudes. Nosotros no vamos de arriba para abajo, incluso ni en
nuestras familias, tratando de encontrar alguien sobre el cual imponer este don;
porque si dilapidamos el don del Espíritu sobre el pensamiento que no esté
preparado, nos encontraremos empobrecidos. Esperamos a que las multitudes
vengan a nosotros. Si la multitud consistiera de una sola persona, a esa
esperaríamos que viniera a nosotros. Nos sentamos en silencio en casa, en
nuestro negocio u oficina, con nuestro dedo puesto sobre nuestros labios,
guardando nuestro tesoro oculto para el mundo. Aquéllos que estén receptivos,
responderán a la luz dentro de nosotros y reconocerán el brillo en nuestros ojos o
la sonrisa en nuestro rostro. Conforme lleguen, uno por uno, aceptemos a cada
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
uno como la multitud. Vienen a nosotros por pan, el cual les damos; y también por
agua fresca y agua templada. Les damos lo que están buscando. Se los damos con
gentileza; se los damos gradualmente; se los damos con amor, gozo y con el poder
de la autoridad. Nosotros podemos verter la infinitud de nuestro ser, y todo fluirá:
palabras de verdad, compasión, amor, curación, gracia, finanzas, comida, agua,
bebida, protección, cuidado, compañía -todo esto fluirá desde el Cristo dentro de
nosotros.
Renazcamos en el reconocimiento espiritual de la naturaleza infinita de
nuestro propio ser y de la totalidad de nuestro Ser. Que nuestra oración sea:
Gracias, Padre; Yo soy. Aquello que yo he estado buscando, Yo ya lo soy.
Todo está incorporado dentro de mi propio ser, y sólo es necesario que yo lo deje
fluir en manifestación. Nada me puede ser añadido; nada me puede ser quitado.
"Yo puedo hacer todo por medio de Cristo que me fortalece... Vivo Yo,
aunque no yo"; en verdad es Dios viviendo en mí y como yo. Dios hace aquello que
me es dado hacer. Yo soy ese centro del ser-Dios por medio del cual Dios vierte Su
bien infinito a este universo; Dios me usa como Su instrumento. Mi único propósito
en la tierra es dar testimonio de la gloria de Dios, de la grandeza de Dios y de la
infinitud de Dios: mostrar la obra de las manos de Dios.
Dios es mis padres; Dios es mi ambiente; y Dios es mi herencia. Este Yo que
yo soy, no está limitado por ningún sentido personal de conciencia, subconciencia
o supra-conciencia. Sólo está limitado a cualquier limitación que se imponga a
Dios; y puesto que Dios es infinito, no hay limitación alguna. Todo cuanto la
conciencia universal es, Se vierte en mí. Dejo que Dios me inunde, a través de mí,
y hacia afuera, hacia este vasto mundo.
Yo he venido para que podáis ser plenos. Yo voy a preparar un lugar para
ustedes. Yo voy: ese Yo de mi ser, ese Ego divino, prepara el camino. Mi Padre
celestial sabe yo que tengo necesidad de 'esto', y Le place dármelo -no para
inquietarme, no para pelear, no para luchar o trabajar, ni para suplicar o
implorar por 'esto'. Mi bien es mío por derecho de herencia divina.
Me despierto en las mañanas con confianza, regocijándome en cualquier
labor que se me haya asignado. Cualquiera que sea esa tarea, yo la hago; no para
ganar el sustento ni con la intención de hacerla para ser remunerado; sino con
gozo y alegría dejo que 'se revele' tal tarea, como la 'actividad de Dios',
expresándose 'a través de mí'.
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
que el bien fluya de él hacia nosotros. Toda la Divinidad fluye desde nosotros hacia
aquéllos que todavía no conocen su unión consciente con Dios. El hombre
espiritual descansa en su unión consciente con Dios y deja que la infinitud del bien
se manifieste: jamás busca, desea o quiere; él permanece y sirve. Cuanta mayor
transparencia seamos para el Cristo, tanto más siervos nos volveremos. Servimos
como un instrumento a través del cual el Padre alimenta a Su rebaño. Nos
convertimos en la vía por medio de la cual, el infinito bien espiritual del Origen
divino, se vierte en expresión visible.
CAPÍTULO XI
PORQUE EL AMOR ES DE DIOS
AMADOS: AMÉMONOS UNOS A OTROS, PORQUE EL AMOR ES DE DIOS.
I JUAN 4 : 7
PARA QUE TODOS ELLOS PUEDAN SER UNO: COMO TÚ ERES EN MÍ Y YO EN Ti,
PADRE; QUE TAMBIÉN ELLOS PUEDAN SER UNO EN NOSOTROS.
JUAN 17:21
Vivir, movernos y tener nuestro ser en la conciencia continua de Dios,
revela el secreto de vivir con otra gente. ¿Y cuál es el secreto de nuestra relación
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
con las otras gentes? ¿Cómo alcanzamos la armonía en nuestras relaciones
interpersonales?
Desde un punto de vista humano, las relaciones satisfactorias entre grupos
de gente y entre individuos, depende de la calidad de la comunicación. También
con frecuencia los intentos de comunicación terminan en malos entendidos y en
"una confusión más confundida". A menudo estos tristes efectos se deben a la
creencia prevalente de que hay muchas mentes con intereses diversos: de que
podemos obtener algo de otros, o de que otros puede obtener algo de nosotros.
Sin embargo, EL Camino Infinito enfoca este problema desde un punto de
vista completamente distinto. Nuestro secreto yace en un concepto nuevo de
relaciones humanas: Es una relación basada en la unicidad, fruto de una
convicción de que no somos seres separados y alejados unos de otros; sino que:
nuestra unicidad con Dios constituye nuestra unicidad de unos con otros.
Dios es mente infinita; la mente de Dios en mí le habla a la mente de Dios
en ti. La única Inteligencia infinita, actuando a través de mí, se comunica con la
única Inteligencia infinita que actúa por medio de ti. 'Una' Inteligencia es la que
habla; ‘una' Inteligencia es la que escucha; somos 'uno'. Estamos de acuerdo, no
debido a que lo estamos unos con otros, sino debido a que Dios está de acuerdo
con Sí Mismo. Dios es la 'única mente'; así que en esta 'mente única' no puede
haber malos entendidos. Dios le habla a Dios. La Vida se revela a la Vida. El
Alma le habla al Alma. Yo soy simple instrumento por medio del cual la
Inteligencia infinita y el Amor divino están siendo revelados a la Inteligencia
infinita y al Amor divino de aquéllos que vienen al rango de mi conciencia. En ese
flujo de Amor de ti para mí, y de mí para ti, no hay separación alguna.
Las presiones del mundo no sólo nos separarían de Dios, sino también
separarían al hombre del hombre, al marido de la esposa, a los padres de los hijos,
al amigo del amigo, a los empleados de sus empleadores. El mundo nos ha hecho
enemigos naturales unos de otros. Un animal se alimenta de otro; y el animal
mayor, el hombre, se alimenta de todos los otros animales. La norma del mundo
es: separación; la de Cristo es: unicidad. Isaías captó esta visión de unicidad
cuando dijo: "El lobo también morará con el cordero, y el leopardo yacerá junto al
cabrito; y el becerro, el león joven y la bestia doméstica, andarán juntos. .No
dañarán ni destruirán en todo Mi santo monte".
El ingrediente esencial de toda relación satisfactoria es: el amor.
Nuestro amor por Dios se hace manifiesto en: nuestro amor por el hombre. No
sólo somos uno con Dios, sino somos uno con los hijos de Dios: con nuestras
familias y familiares; con los miembros de nuestra iglesia; con nuestros asociados;
con nuestros amigos. Cuando reconocemos a Dios como: nuestro prójimo, nos
volvemos miembros de la casa de Dios, santos en el reino espiritual; hay una total
sumisión del yo dentro del Mar infinito del Espíritu. El bien de Dios fluye a
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nosotros por medio de: todos los que se vuelven parte de nuestro universo. Para
aquéllos que viven en comunión con Dios, sirviendo a Dios a través de su prójimo,
la promesa se cumple literalmente: Todo cuanto Yo tengo, es tuyo.
Ya no existe más una necesidad o un deseo por: algo o alguien. Toda cosa y
toda persona se vuelven: parte de nuestro ser. A lo que renunciamos, lo tenemos;
a lo que nos apegamos para poseerlo, lo perdemos. Todo aquello que liberamos,
lo atraemos a nosotros; todo lo que perdemos, lo tenemos; todo lo que dejamos
libre, lo atamos a nosotros para siempre. "Libéralo y déjalo ir". Dejemos que todos
sean liberados en Cristo. Confiamos a todos al Dios de su propio ser. No
retenemos a nadie en esclavitud por deudas de amor, odio, temor o duda. Ni
siquiera le exigimos amor a alguien. Estamos de acuerdo en que ningún hombre
nos debe nada. Sólo cuando no sentimos la deuda por obligación, y sólo cuando
no retenemos a nadie por deuda de obligación, es que somos: libres y ponemos a
nuestro mundo en libertad.
Si mantenemos conscientemente reconocida nuestra relación de unicidad
con Dios, siempre estarán aquéllos en nuestra experiencia quienes, como
instrumentos de Dios, compartirán con nosotros a la vez que nosotros
compartimos con ellos, atrayendo la misma ilimitable Unicidad. Si esperamos
amor de otro, obstruimos y limitamos su flujo hacia nosotros. Pero si mantenemos
nuestra unión consciente con Dios, por medio de: un reconocimiento constante de
que Yo y el Padre uno somos, entonces abrimos la vía para que la actividad de
Dios fluya a nosotros, a través de, y a todo aquél, receptivo para responder al
impulso de Dios. Nuestro contacto con Dios es: nuestro contacto con toda persona
o lugar que pueda, en cualquier forma, jugar una parte en la revelación de nuestra
experiencia diaria, incluyendo no sólo personas y lugares dentro del rango de
nuestro entorno inmediato, sino en todo el universo. Dondequiera que haya bien
para nosotros en el mundo, éste hallará su camino hacia nosotros.
Nuestro bien llega por medio de la gracia. Esta gracia aparecerá como
caminos o canales normales y cotidianos, siempre y cuando no interfiramos con su
operación al planear cómo debiera ser expresada. Comprendiendo a Dios como
siendo el dador de todo bien, no miramos a los otros ni siguiera por aquello que
constituya nuestro derecho humano o legal. En circunstancias que justifiquen
acción legal, naturalmente daríamos los pasos humanos necesarios para obtener
asesoría legal competente y para presentar nuestro caso de la mejor manera
posible. Sin embargo nuestra fe y confianza no van a descansar en los tecnicismos
del procedimiento legal, sino en Dios como la fuente de toda justicia. El juicio,
jurado, abogados y testigos serán considerados como: instrumentos que expresen
la justicia de Dios.
103
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
La actitud de otros hacia nosotros, es estrictamente su propia
demostración. Si actuaran de acuerdo al bien, así será para ellos; si por el
contrario sus acciones fueran opuestas al bien, la cosecha de la discordia será así
también para ellos. Sólo en la medida en que busquemos a otros para bien cabe la
posibilidad de que no nos hagan mal. Nadie puede hacernos bien ni mal, puesto
que nos hemos sometido al gobierno y control de Dios. Buscamos sólo al Padre
interior, así que los pensamientos y las obras del hombre jamás podrán tocarnos.
Somos responsables sólo: de nuestra propia conducta hacia todos, y esa conducta
debe estar de acuerdo al gran mandamiento: Ama a tu prójimo como a ti mismo;
ama a tus enemigos; perdona setenta veces siete; ora por los que te ultrajan.
Jamás temas ni odies a aquéllos que actúan en contra de la ley divina del Ser
único; pero regocíjate en aquéllos que dejan que Dios los use como instrumentos
para bien.
Somos confrontados con la humanidad en muchos niveles: algunos buenos,
otros malos, y otros más, intolerables. Como humanidad, el género humano se
clasifica y cae dentro de varios estados de conciencia. La vida para algunos se
vuelve una lucha sin esperanza contra insuperables misterios -mala salud, ingresos
magros, impuestos altos, al vivirla sólo como seres humanos, sin explotar los
recursos internos; ignorantes de la verdadera identidad. Para encubrir sus fallas y
el sentido de inadecuación, algunas personas asumen bravuconadas o aparentan
una exuberante alegría exterior tratando de ocultar su desilusión y frustración.
Pero el hecho es que esa gente, como toda la gente, se muere de hambre de amor.
¿Y cómo quieren ser amados? Tal como nosotros: primero, siendo comprendidos.
Muchos de nosotros estamos convencidos de que ninguno nos comprende; si
nuestros amigos y familiares nos comprendieran verdaderamente, nos
perdonarían más. Siempre que tengamos contacto con diferentes grados de
humanidad, nuestra actitud debiera ser: la misma del Maestro: "Padre,
perdónalos; porque no saben lo que hacen"; no han sido despertados a su
naturaleza-Cristo. La vara de medir siempre debiera ser: sin importar las
apariencias, Dios es su verdadero ser; Dios es la única ley que los gobierna; y sus
únicas cualidades son conferidas por Dios.
Sólo hay un Uno -únicamente un Ser infinito. Sólo hay una Persona, puesto
que Dios es uno y Dios es infinito. Tal como sólo hay una sola vida, la vida-Dios
inundando nuestro jardín, aunque dicha vida pudiera aparecer en doce especies
diferentes; así es que a pesar de que nuestros amigos y conocidos pudieran
contarse por cientos, hay sólo una vida manifestada en expresión individual.
Jamás debiéramos temer a una persona si recordáramos que: Dios es uno, que
hay un solo Uno, y que ese Ser único es Dios. En esa unicidad no puede haber
discordia, desarmonía o injusticia para nadie.
104
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
Nuestro sentido de perdón es: un reconocimiento de que nadie puede
dañarnos, puesto que la gracia de Dios mantiene y sostiene nuestra relación de
unicidad con el Padre, bajo cualquiera y bajo toda circunstancia. Hay un lazo
invisible uniéndonos a todos, juntos; ese lazo es: el Cristo. Si estuviéramos unidos
unos con otros por lazos materiales de cualquier clase, esos lazos pronto se
volverían una carga. Ya sea que el lazo sea la membrecía de una organización,
alguna forma de obligación humana, o un lazo de sangre o matrimonio; en tanto
sea de naturaleza material, se desgastará. Sólo cuando el amor tras estos lazos
materiales es tan puro como para carecer de toda consideración egoísta, es que la
relación es: satisfactoria, permanente y de beneficio mutuo.
No puede haber en ninguna relación amor real y duradero, en la cual no
entre Dios. No hay milagros de amor en ningún matrimonio, a menos que: Dios sea
la piedra fundamental. Si conocemos el amor de Dios, conoceremos el amor del
hombre. Ese amor por Dios es: una sumisión total en la unión mística del Padre y
el Hijo: Dios, todo cuanto yo tengo es Tuyo, tal como todo lo que Tú tienes es mío.
Mi tiempo, mis manos y mi vida están a Tu servicio. Si hombres y mujeres han
experimentado una sumisión completa a Dios, si se han vuelto uno con Dios,
entonces, cuando el tiempo llegue para el matrimonio humano, entrarán en esa
misma clase de relación la una con el otro, y las palabras de la ceremonia nupcial
se harán realidad - los dos se volverán uno.
El hogar es: la expresión de la conciencia de los individuos que componen la
casa. El hogar considera: la atmósfera de la conciencia de aquéllos que la
conforman. En una casa, como tal, no hay amor ni odio, pecado ni pureza,
enfermedad ni salud; pero si los miembros de ese hogar permiten que su
conciencia se llene con pensamientos de pecado, enfermedad, carencia, escasez,
sospechas o temor, entonces la discordia, la desarmonía y el empobrecimiento
reinarán en tal casa. Por otro lado, si la conciencia de aquéllos que conforman el
hogar expresa: amor, comprensión, fe, coraje, esperanza y seguridad, el hogar se
vuelve un santuario. La visión de la Nueva Jerusalén es edificada en tal hogar -una
ciudad santa gobernada por el amor.
Es cierto que muchos de nosotros no podemos llevar a todos los miembros
de nuestro hogar dentro del reino de los cielos. Pudiéramos no tener éxito en
hacer de nuestro hogar esa ciudad santa, pero sí podemos decidirnos a
permanecer firmes en nuestro reconocimiento de la identidad- Cristo de cada
persona en nuestro hogar -no exteriormente, expresando o predicándolo en una
multitud de palabras sin sentido, sino manteniendo en silencio nuestra integridad
espiritual, dejando que nuestra vida dé un testimonio viviente de la verdad
concientizada.
105
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
El Maestro hizo su demostración para sí mismo y para sus seguidores,
dentro del silencio de su propio ser. No dudó en retirarse de la multitud que lo
apretaba para pasar días en soledad. También nosotros podemos hallar nuestros
silenciosos períodos de quietud y renovación, temprano por la mañana, tarde en
la noche, a media noche, o en breves momentos durante el día, aprovechando
breves respiros de las demandas de la vida familiar. Nuestro reconocimiento de la
verdad se exterioriza en: la armonía y paz de nuestro hogar; el Verbo se hace
carne.
A menos que durante estos períodos de silencio, Dios entre en nuestra
relación con nuestra familia, todos nuestros esfuerzos y trabajos para edificar un
hogar, se volverán nada. El agua, el pan y el vino materiales que podamos darles a
los miembros de la familia -el servicio -no satisfacen, y al día siguiente volverán a
estar hambrientos y sedientos de nuevo. Sólo en la medida de nuestro
reconocimiento de nuestra naturaleza-Cristo y de la verdadera identidad de los
miembros de nuestra casa, es que seremos capaces de dar el agua de vida: "Quien
beba del agua que Yo le daré, jamás tendrá sed". Entonces Dios Se satisfará a
través nuestro, al cumplir nosotros con nuestra parte al traer paz a la conciencia
individual.
Cuando estamos conscientemente conscientes de nuestra unión con Dios,
volviéndonos al Padre interior como la fuente de todo bien, las relaciones de unos
con otros se harán: puras y totalmente libres de querer obtener, tener o poseer,
algo o alguien, que otro más tenga. Una relación espiritual es: una en la cual se da,
se comparte y se co-opera. Es como dar regalos a nuestros niños, maridos,
esposas, hermanos, hermanas o amigos: no con la intención de recibir algo a
cambio; no por alguna razón; no porque se lo hayan ganado o lo merezcan; sino
sólo por el gozo de expresar amor. Cuando nuestra relación con otros se base no
en lo que merecemos o nos hayamos ganado el uno del otro, sino en que yace
dentro de nuestros corazones el dar o compartir unos con otros -no sólo dinero,
sino todos los favores de la vida: co-operación, perdón, comprensión, mutualidad,
confianza y utilidad -entonces y sólo entonces, esa relación se hará permanente;
un don puro del Espíritu, una ofrenda pura de nosotros mismos. "Porque el amor
es de Dios".
CAPÍTULO XII
106
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
PORQUE ÉL ES VUESTRA VIDA
PORQUE YO NO ME COMPLAZCO EN LA MUERTE DEL QUE MUERE, DICE EL SEÑOR
DIOS; ASÍ QUE CONVERTÍOS PUES, Y VIVID.
EZEQUIEL 18:32
.PORQUE ÉL ES VUESTRA VIDA, Y PROLONGACIÓN DE VUESTROS DÍAS.
DEUTERONOMIO 30:20
EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS; SI NO FUERA ASÍ YO OS LO
HABRÍA DICHO.
JUAN 14:2
AQUÉL QUE CREE EN MÍ TIENE VIDA ETERNA.
JUAN 6:47
Y ÉSTA ES LA VOLUNTAD DE AQUÉL QUE ME ENVIÓ: QUE TODO AQUÉL QUE VEA AL
HIJO Y CREA EN ÉL, PUEDA TENER VIDA ETERNA.
JUAN 6:40
La inmortalidad es: el reconocimiento de nuestra identidad verdadera como
ser-Dios, una identidad sin principio y sin fin, eterna y duradera; es un
reconocimiento de Dios como Padre, y de Dios como Hijo. Para aquéllos en la
senda espiritual, ésta no es una idea nueva. Es la piedra fundamental sobre la cual
descansa toda gran enseñanza espiritual conocida por el hombre. Pero la esencia
de esta enseñanza ha sido enterrada en los conceptos prevalecientes de la
inmortalidad como: una existencia superior a la de Matusalén en este mundo, o
como una existencia de dicha eterna después de la muerte. La primera es una
simple noción dorada de 'longevidad'. La segunda está basada sobre la premisa
errónea de que la muerte es parte de la creación de Dios, en tanto que el Maestro
declaró claramente: "El postrer enemigo que deberá vencerse es la muerte".
Es cierto que en un momento u otro todos desapareceremos de la vista
humana. Cada uno, a su tiempo dejará: este plano de conciencia. Aquéllos que no
tengan conocimiento de Dios y de su relación con Dios, serán forzados fuera de sus
cuerpos por: enfermedad, accidentes o vejez; pero aquéllos que tengan un
entendimiento correcto de Dios harán la transición sin esfuerzo, dolor ni
padecimiento. Todos, gradualmente, dejaremos este plano.
"En la casa de mi Padre hay muchas moradas". Pasamos de la infancia a la
niñez; de la niñez a la adolescencia; y de la adolescencia a la madurez - cada
estado de conciencia es una de las muchas moradas de Dios. Aquéllos que acepten
la transición de un estado de conciencia a otro como: una actividad de Dios, sin
mirar atrás con la vana intención de mantener los estados de conciencia que
debieran haberse quedado atrás, no experimentarán las dolencias de la vejez. El
resistirse al avance de los años como si fuera algo que debiera temerse, es lo que
produce muchas de las discordancias relacionadas con la edad. El aceptar el
cambio normal y natural que acompaña la transición de un estado de vida a otro,
107
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nos capacitará para mirar adelante, hacia las experiencias de la madurez y de la
edad avanzada, con gozo y confianza, más que con temor y pavor.
No hay diferencia alguna entre el flujo de Dios en este instante, y el de aquí
a cien años. De hecho la vida de Dios jamás envejecerá ni terminará. Dios tiene un
trabajo espiritual para cada uno de nosotros y Él nos ha dado Sus habilidades con
las cuales llevarlo a cabo. Mientras haya trabajo para nosotros que hacer, en lo
que se llama este plano de existencia, Dios nos mantendrá con vitalidad, fuerza,
juventud, salud y totalidad. En tal seguridad ya no confundiremos la longevidad
con la inmortalidad. La longevidad no es sinónimo de inmortalidad: la longevidad
es una simple continuidad del sentido físico de la existencia presente. No estemos
preocupados por el lapso de años visibles sobre la tierra, sino ocupados más bien
con la demostración de nuestra eterna Individualidad; ocupados siempre en los
negocios del Padre.
Toda transición es para la gloria de Dios y para el desarrollo de nuestra
Alma individual. Aquéllos de nosotros que nos estemos acercando a la madurez y
más allá de la madurez, debiéramos aprender a preguntarle al Padre: "¿Qué tienes
para mí que haga yo ahora?" Entonces, así como las flores florecen, se marchitan
y luego vuelven a florecer, del mismo modo las viejas experiencias dan lugar a las
nuevas. Pasamos a través de muchas experiencias de transición, pero la muerte
jamás es parte de alguna de ellas.
Todos, en el sendero espiritual, más tarde o temprano, alcanzan ese lugar
del desarrollo donde se dan cuenta que: tal como un estado de conciencia es un
cambio por otro, en el progresar desde el nacimiento a la muerte, así la
experiencia de lo que se llama 'muerte' no es más que otra transición en la
continuidad de la vida. La muerte no es más que nuestra interpretación de lo que
estamos contemplando; pero aquéllos que han captado el primer débil resplandor
de Dios, comprenden que Dios es vida eterna; vida sin principio y sin fin, "porque
Él es tu vida, y la prolongación de tus días". Esta visión sólo puede llegar a aquéllos
que se han elevado por encima del deseo egoísta de esclavizase a sí mismos y a
otros, dentro de una forma familiar. El gusano debe salir de su capullo para
convertirse en mariposa. Todos y todo, pasamos por estados de transición; pero
por medio de la evolución y el desarrollo espirituales, cada uno nos
encontraremos finalmente, sentados a los pies del Trono de Dios; de regreso en la
Casa del Padre.
Esto no significa la inmortalidad del Alma y la muerte del cuerpo, tal como a
menudo es interpretado. El cuerpo muere a diario: las uñas de los dedos y el
cabello, son cortados y vuelven a crecer; la piel se muda; las células del cuerpo
cambian constantemente; y así, a pesar de estos cambios, la conciencia, la cual es
nuestra verdadera identidad, permanece. Nuestro entrenamiento desde la infancia
108
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
nos ha inculcado la idea que el cuerpo que vemos en el espejo o del cual estamos
conscientes, es el 'yo'. Hemos identificado al cuerpo con nosotros; en tanto que el
cuerpo es un instrumento para nuestro uso, tal como un automóvil es un vehículo
que utilizamos para transportarnos de un lugar a otro. En ningún momento nos
identificamos con, o como, nuestro automóvil. Siempre estamos separados y
apartados del automóvil, aunque lo utilizamos como: un medio de locomoción. El
automóvil no es más "yo" que el cuerpo como "yo", porque el "Yo" es: conciencia.
En algún momento de nuestra experiencia deberemos renunciar a nuestro
concepto de cuerpo como conformando la suma total de nuestro ser, y aceptar la
verdad de nuestra identidad espiritual, como: conciencia. Llegará el momento
para que dejemos de vivir como seres humanos. Esto no quiere decir que
debamos morir o desaparecer para obtener nuestro estado espiritual. Esa no es la
muerte del cuerpo, sino la transición que tienen lugar: en la conciencia, a lo que
Pablo se refirió como 'morir a diario para ser renacidos del Espíritu'. Cada día
debemos separarnos conscientemente de las leyes que gobiernan la experiencia
humana y reconocer la gracia de Dios en el re-conocimiento consciente de que
estamos viviendo en lo Invisible, dentro de lo Invisible, y debido a lo Invisible. En
esta confianza en lo Invisible, es que morimos a diario hasta que un día muramos
completamente y seamos renacidos en el Espíritu. A partir de ahí la vida se vivirá
en un nivel completamente distinto en el cual no estaremos sujetos a las leyes de
lo físico, sino que viviremos: bajo la gracia divina.
La transición no es principalmente física, sino que es: un acto de conciencia.
El gusano es transformado, en la metamorfosis de la oruga, en una mariposa. El
estado de conciencia de oruga abandona su ser-capullo y se eleva hacia su ser-
mariposa. La transformación tiene lugar: en la conciencia y se exterioriza: como
forma. Cuando comencemos a entender esta idea nueva y asombrosa, entonces
percibiremos que este Yo que yo soy, es permanente y eterno:
En el principio, Dios: la naturaleza de Dios, Conciencia, es un estado
continuo del ser eterno; y Dios Se manifiesta como tú y como yo. Dios mantiene la
continuidad de Su propia existencia en Su forma infinita e individual, por siempre
y para siempre. Todos aquéllos que existieron en el principio, existen ahora; y
aquéllos que existen ahora existirán por siempre.
El cuerpo es el templo de la vida. Este templo es la misma vida formada, el
Espíritu formado. Tal como el cerebro es la vía por la que se manifiesta la
inteligencia, así el cuerpo es la vía por la cual se manifiesta la vida. ¿Puede la
vida estar separada de su templo? La vida es: la substancia de la cual está
formado el cuerpo; por ello el cuerpo es: tan indestructible y perenne como la
vida.
Dentro de mí está la fuerza de la vida espiritual, la cual está funcionando
desde el interior hacia el exterior. Yo no tengo una fuerza de la vida; Yo soy la
109
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
fuerza de la vida. Esa fuerza de la vida constituye mi ser verdadero, y fluye en
forma armoniosa e infinita. La conciencia es la ley y la actividad para el cuerpo.
Nada puede detener jamás al ser que Yo soy, porque Yo existo independientemente
de lo que el mundo llama materia, reclusión o incorporación. La naturaleza de mí
ser es: eternidad.
La actividad invisible de la Verdad, actuando en mi conciencia, está
renovándome física, mental, moral y financieramente. Día tras día esta
Individualidad interior, que es mi ser invisible, está produciendo 'todo' lo
necesario para el cumplimiento de mi experiencia en la tierra.
Podría mirar el cuerpo pasar desde la infancia hacia la adolescencia; de la
adolescencia hacia la edad adulta; de la edad adulta hacia la madurez; y de la
madurez hacia la edad avanzada; pero a través de todo cambio del cuerpo, el Yo
permanece como un observador, "inalcanzable, irrebatible, sano y salvo;
intocable". A los nueve, diecinueve o noventa, Yo estaré observando cada cambio
del cuerpo, cada cambio de expresión. Yo jamás me dejaré ni me abandonaré. Yo
no puedo dejarme ni abandonarme, porque Yo soy Yo. Yo siempre me gobernaré y
protegeré.
El único momento en que Yo puedo saber, es en este instante. El instante
pasado no tiene existencia; el instante por venir no tendrá existencia. Para Mí, el
pasado, el presente y el futuro es: 'ahora'; es este ahora en el cual Yo estoy
viviendo; es ahora que Yo he estado viviendo siempre; y es este ahora en el que Yo
siempre viviré. Carece de propósito y de utilidad el mirar hacia adelante a una
vida que está a cien o doscientos años de distancia. El único tiempo que yo puedo
vivir es: ahora; y ahora, en este momento, Dios, la única Vida, está expresándoSE.
Yo no expreso la vida; la Vida se expresa a Sí Misma como mi ser infinito,
individual e indestructible.
"Sí, aunque yo ande a través del valle de sombra de muerte", Tú estás ahí.
La muerte no es aniquilación; la muerte no es más que una sombra que 'parece'
muerte. Incluso a través del valle de sombra, Yo estaré ahí observándome pasar a
través de él, porque Yo no puedo estar separado del Yo: /Yo no puedo morir jamás!
CAPÍTULO XIII
NO TEMÁIS
No TEMÁIS, PORQUE YO ESTOY CON VOSOTROS; NO DESMAYÉIS, PORQUE YO SOY
VUESTRO DIOS. YO OS FORTALECERÉ; SÍ, YO OS SOSTENDRÉ CON LA DIESTRA DE
MI JUSTICIA.
110
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
ISAÍAS 41:10
No temáis: "Queda, un descanso para la gente de Dios"; un descanso de los
pensamientos ansiosos, un descanso del temor, un descanso de la duda y la pre-
ocupación. En este estado de descanso desciende el poder de la gracia, y la
presencia de Dios fluye dentro a expresión inmediata como nuestra experiencia.
Reciban el don de Dios sin trabajo, lucha o presión. En silencio y confianza, en un
estado de descanso de la ansiedad y el temor, dejemos que Dios Se revele.
Permitamos que Dios Se exprese. Permitamos que Dios viva nuestras vidas. Que
ya no haya más un "yo" o un "tú" separado y apartado del Padre, sino dejemos
que el Padre sea nuestra vida.
En unión consciente con Dios, la mente descansa. La mente humana ya no
está más interesada en los problemas de hoy o mañana, porque la unión del Alma
con Dios -el re-conocimiento consciente de Dios -revela a Dios como el
cumplimiento de toda necesidad antes que la necesidad sea aparente. La pre-
ocupación, el temor y la duda se desvanecen en medio del cumplimiento; el
significado verdadero de las palabras: "No temáis", es revelado. En unión
consciente con Dios, la mente de Dios funciona como nuestra mente, como
nuestra experiencia y como nuestra vida. Entonces la mente humana descansa y
lleva a cabo su propia función, como una vía para lo consciente.
Este estado de descanso es una paz interna que no se alcanza de ninguna
manera en el reino del efecto. Incluso un pensamiento o una declaración de
verdad, es un efecto; y esa es la razón por la que usar la mente para repetir
declaraciones estereotipadas acerca de Dios, a menudo no induce la paz. La
oración respondida no se debe a los pensamientos acerca de Dios. El pensar
acerca de Dios no es el principio creativo del universo: Dios, en Sí Mismo, es el
principio creativo, y Dios es conocido sólo cuando la mente humana está en
descanso.
Dios es: la conciencia del ser individual; por ello la infinitud es la medida de
ese ser. Nada puede ser añadido a ustedes; nada les puede ser quitado. Ningún
bien les puede llegar; ningún mal los puede tocar: ustedes abarcan dentro de su
propio ser la infinitud del bien. "Hijo, tú estás siempre Conmigo, y todo lo que Yo
tengo es tuyo". Todo cuanto Dios es, ya está establecido dentro de ustedes.
Ustedes son ese lugar en la conciencia por medio del cual la naturaleza infinita de
Dios Se está revelando. Por ello el bien no puede fluir hacia ustedes: el bien se
expresa desde dentro, y se vierte hacia todo lo que llega dentro del rango del
reconocimiento consciente de esta verdad. Tan sólo es necesario evitar los
pensamientos, renunciando a todo pensamiento ansioso de temor -'callad un
poco'.
111
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
"Callad un poco y sabed; En quietud y en confianza está tu fuerza", tu paz,
permanencia y seguridad -no en refugios antiaéreos, no en cuentas de banco, sino
en Tu reino, en Tu paz. En esa quietud y confianza hay descanso, protección,
cuidado, co-operación. En quietud y en confianza no temáis. ¡No temáis!:
Yo estoy contigo, y Yo estaré contigo hasta el fin del mundo. Suelta tus
cargas a Mis pies; suelta tus cargas con la seguridad de que todo bien está
incorporado y abarcado dentro de tu ser. Yo nunca Te dejaré ni Te abandonaré. Si
hicieras tu cama en el Seol, ahí estaré Yo contigo. Si caminaras por el valle de
sombra de muerte, Yo estaré contigo -sólo camina en quietud, en confianza y en
seguridad; 'camina sin buscar'.
No hay paz; no hay descanso para aquéllos que están buscando fuera de su
propio ser. El reino de Dios está dentro. Acepta Mi reino y queda en paz. Acepta
Mi promesa: Ahora sois los hijos de Dios. Ahora sois Mi herederos, co-herederos
con Cristo; y todas las riquezas celestiales son vuestras ahora - ahora, no mañana;
ahora, no ayer. No hay nada que obtener mañana; no hay arrepentimientos por el
ayer; sólo existe este ahora viviente, este momento de descanso en Mí, de
confianza en Mí.
Todo poder está establecido dentro de ustedes. No busquen al hombre cuyo
aliento está en su nariz; no pongan su fe o confianza en príncipes, no importa cuán
grandes o poderosos parecieran. No hay poder externo a ustedes. Jamás teman
ningún efecto; jamás teman aquello que es creado: confíen en el Creador. Para
ustedes, ¿lo creado significa más, que su Creador? ¿Aman más aquello que ha sido
creado, que a su Creador? ¿Temen aquello que Dios ha creado? ¿Hay otro creador
aparte de Dios? ¿Existe otra creación, una creación separada de Dios? "He aquí,
sólo esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto; pero ellos buscaron muchas
perversiones". No teman lo que el hombre pueda pensar, decir o hacer. No teman
las mentiras o maquinaciones de la mente humana.
El pensamiento del hombre no es poder. "Porque Mis pensamientos no son
vuestros pensamientos. dice el Señor". Jamás esperen una bendición ni teman una
maldición, del pensamiento del hombre. El mal que los hombres hacen, no se
eleva más allá de ellos mismos. Todo mal es: auto-destructivo. Destruye sólo a
aquéllos que lo idean, pero jamás a aquéllos hacia quienes es dirigido. El mal es
poder sólo para aquéllos que le confieren poder.
Cualquier cosa que acepten como un poder, aparte de Dios, puede
dañarlos; pero en sí mismo no tiene más poder que una sombra sobre la pared. Si
creen que otro puede dañarlos o que ustedes pueden dañar a otro, entonces
sufrirán; no por lo que alguien más haya hecho, o por lo que ustedes hayan hecho,
sino por su creencia de que hay un poder 'aparte de su propia conciencia'. El daño
llega, no por medio de otro, sino a través de ustedes, por su desviación de la
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
verdad. Ustedes deben salir y ser apartados de la creencia de que el mal o el bien
pueda llegar a ustedes.
No teman ningún pensamiento o acción malos que se dirija contra ustedes
o contra alguien más. No teman a ninguna persona, y sobre todo, no se ofendan ni
la odien; de lo contrario la atan a ustedes con las repugnantes cadenas del odio.
Deben entender que el mal sólo puede tocar a la persona que lo acepta: por ello
jamás teman al mal; nunca lo odien; jamás se ofendan; sino respondan siempre,
con compasión.
De su bien podría "hablarse mal"; incluso se podría considerar debilidad;
pero no dejen que eso los importune. No tienen la responsabilidad de probar
nada, y nada tienen que probar. Dejen que el mundo acepte sus propios conceptos
de Dios y del hombre, de la religión y de la oración. "Bendecid a los que os
maldicen, haced bien a los que os odian, y orad por los que os ultrajan y os
persiguen". Oren por su despertar; ¡pero jamás les teman; y nunca se ofendan!
Ningún bien puede llegar a ustedes, porque ustedes ya están establecidos
en el bien; ningún mal puede perturbarles, porque Dios es la medida de su bien.
Dios es la infinitud de su conciencia; Dios es la pureza de su Alma. ¡Nada existe
fuera de su propia conciencia!
Si no hay mal en su conciencia, no habrá mal actuando en el mundo. ¿Cómo
pueden determinar si el mal está operando o no en su conciencia? ¿Aceptan o
reconocen una presencia o un poder aparte de Dios? Si así es, entonces el mal
existe para ustedes. ¿Ven algo que odiar, temer o resentir? Entonces están viendo
una imagen que han creado dentro de ustedes. El odio, el resentimiento y el temor
no son más que el producto del pensamiento, el resultado de una imagen auto-
creada, y por ende, sin poder, presencia ni realidad. Dios es: la fábrica, la
substancia y la ley de su conciencia. El mal no es más que una sugestión o
tentación para aceptar un creador aparte de Dios. Deben manejar esta sugestión
dentro de ustedes, hasta que lleguen a ese lugar de descanso en donde el Verbo
de Dios more en ustedes, y ustedes moren en esa conciencia de verdad.
Moren en la verdad de que Dios es el único poder, y descubrirán que toda
bendición emana de esta verdad mantenida en su conciencia. Moren en la verdad
del reino de Dios establecido en la tierra. Moren en la verdad de que Yo estoy más
cerca que su respiración, y más cerca que las manos y los pies. Moren en la verdad
de que sus nombres están escritos en los cielos, de que ustedes son el Hijo Crístico
de Dios -la imagen y semejanza de Su Ser divino, la manifestación de Su gloria. "Yo
he venido para que ellos tengan vida, y para que la tengan abundantemente".
Que su oración sea un descanso de palabras, un descanso de pensamientos,
un descanso de deseos. No acepten pensamientos de angustia. El Espíritu de
Verdad, el Consolador, jamás los dejará, aunque toda vía o canal de bien estuviera
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
cerrado. El Consolador es: una actividad de Dios dentro de su propia conciencia.
Como tal, es en mucho, una parte integrante de su ser; tal como lo es su propia
integridad, lealtad y fidelidad. El Consolador está dentro de ustedes; es el "Paz,
aquiétate" para toda tormenta exterior y para toda perturbación interior. Abran
las puertas de su conciencia y permitan que el Consolador hable; permitan que el
Consolador sea su seguridad; permitan que el Consolador sea su provisión, su
salud, la armonía de su hogar y la paz de su vida interior.
Vivir la vida espiritual significa vivir: en una atmósfera de total seguridad, a
pesar de las circunstancias. "Sé fuerte y ten valor; no temas ni desmayes: porque
el Señor tu Dios es quien va contigo; Él no te fallará ni te abandonará, Es el Soy Yo,
no temas". Esta es la verdad sanadora más grande revelada a la conciencia
humana. Para los discípulos, una tormenta representaba muerte y desastres, pero
el Maestro vio sólo otra oportunidad más de asegurarles, con aquellas palabras de
consuelo: "Soy Yo, no temáis". Esa misma confianza capacitó a Jesús para pararse
ante Pilatos y decir: "No tendrías poder alguno contra mí, a menos que te hubiera
sido dado de lo alto". Fue este mismo poder en José el que dijo a los hermanos:
"No fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios. Dios me envió por
delante de vosotros para preservaros la vida".
Las circunstancias que los confrontan pudieran parecer terribles, y el
desastre inminente, pero el Cristo dice: "Soy Yo; no temáis". Dios tiene raros
caminos de atraerlos a Sí Mismo. En ocasiones lo que pareciera como un desastre,
y la disolución de aquello que ustedes consideran más preciado, es el medio
verdadero de despertarlos a la vida espiritual.
Jamás miren las discordias temporales, la falta de demostración ni la
ausencia de visión y comprensión espirituales, como fracasos. No fue falta de
visión espiritual lo que condujo a Moisés y a los hebreos dentro del desierto de la
experiencia; fue Dios conduciéndolos hacia un sentido superior de bien. No fue
falta de entendimiento lo que envió a Elías al desierto para estar tan hambriento
que los cuervos tuvieron que traerle comida: fue Dios probándole a Elías que aún
había siete mil que no habían doblado sus rodillas ante Baal, y que incluso en el
desierto, 'ahí estoy Yo contigo y Soy capaz siempre de poner mesa delante de ti,
en presencia de tus enemigos'.
No fue fracaso lo que llevó a Jesús a lo alto del monte para ser tentado ahí
por el mal, o lo que lo llevó al desierto sin alimento: fue la forma en que Dios le
revelara que no buscara demostración en las cosas; que el hombre no vive sólo de
pan sino de toda palabra que procede de la boca de Dios. No fue un fracaso lo que
puso al Maestro en la cruz; lo que encerró a Pedro y a Silas en la prisión; lo que
sujetó una víbora a la mano de Pablo. No; éstas fueron las oportunidades
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
aportadas por Dios para probar la nada de aquello que el mundo llama: un poder
del mal, incluso un poder mortal.
Jamás miren las discordias y desarmonías de su vida como si representaran
una falta de entendimiento o demostración. Consideren esas infortunadas
circunstancias como oportunidades que serán disueltas cuando ya no sirvan como
espuelas para su despliegue espiritual.
Tengan el coraje para mirar de frente a toda persona y circunstancia que
consideren peligrosa o destructiva. En silencio, enfrenten la situación sin temor;
enfrenten la condición o a la persona, y descubrirán que ello -o él - es una imagen
de su propio pensamiento; y que por eso no hay causa, jurisdicción o ley que lo
sostenga. Re-conozcan a Dios como el Alma de toda persona, y a Dios como la
actividad en toda situación.
No teman lo que el pensamiento mortal pueda pensar o hacer, puesto que
el pensamiento mortal es: auto-destructivo. No teman los pensamientos o
acciones del hombre cuyo aliento está en su nariz. Ustedes son el templo de Dios,
y Dios está en Su santo templo, ahora. Ustedes son el templo del Dios vivo; su
cuerpo es el templo del Dios vivo; su vida, su alma, su mente son el lugar donde
mora la Verdad; y si ustedes moran en esta Verdad y dejan que esta verdad more
en ustedes, ningún mal llegará cerca de su morada. No teman; descansen en fe y
confianza en el reino de Dios.
Yo jamás te dejaré ni te abandonaré. ¿Por qué toda esta lucha? Yo estoy
justo en medio de ti, más cerca que el aliento, más cerca que las manos y pies.
¿Por qué luchas como si tuvieras que buscarME y procurarME? ¿Por qué luchas
como si tuvieras que aferrarte a Mí? Yo jamás te dejaré; Yo estoy contigo siempre.
Yo te daré de beber. Yo te daré agua; Yo te la daré, así que no luches por el
agua; no te afanes -sólo aquiétate. DéjaME alimentarte. No trates de vivir de pan;
al menos no sólo de pan; vive de toda palabra, de toda promesa de las Escrituras
cumplidas en ti. Como Yo estuve con Moisés, así Yo estaré contigo. Sólo cree, y Yo
te daré del maná escondido que es invisible al mundo: incompatible con el sentido
común e incomprensible para el entendimiento humano; escondido en las
profundidades de tu propio ser. Yo tengo carne que el mundo no conoce. Si tú Me
pides, Yo te daré agua. Abandona la dependencia y la fe en la gente,
circunstancias y condiciones. Muy dentro de ti, hay una carne que el mundo no
conoce; hay corrientes de agua y maná, ocultos: todo esto está embebido e
incorporado dentro de tu propio ser.
Tu Padre celestial sabe que tienes necesidad de todo esto; Le place dártelo
-no para que luches y te afanes por ello, sino para dártelo a través de la gracia.
Siempre que una apariencia de discordia se avecine sobre tu horizonte, relájate,
descansa, quédate en paz en la seguridad de Mi presencia dentro de ti.
115
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
EscúchaME, la vocecita callada al centro de tu ser: Yo jamás te dejaré; Yo
jamás te abandonaré. Incluso en el valle de sombra de muerte Yo estaré contigo.
Tú jamás conocerás la muerte; tú jamás morirás. Yo te doy agua de vida que brota
hacia vida eterna. Si escuchas Mi vocecita callada, si descansas en los brazos
eternos, si te relajas en Mí, si dejas que todas Mis palabras te alimenten y sean tu
pan de vida y tu báculo, jamás morirás. Mi Espíritu está contigo; Mi presencia va
delante de ti; Yo voy a preparar un lugar para ti.
Para de temer; para de dudar. Descansa en Mi pecho; descansa en Mis
brazos; descansa en Mi amor y apacíguate. Confía en el Yo en el centro de tu ser.
Cree que Yo puedo hacer esto. Cree que hay una Presencia en el centro de tu ser
cuya única función es bendecir; ser una bendición y un instrumento de Mi gracia.
Confía en Mí; cree sólo en Mí; ¡no temas!
CAPÍTULO XIV
EL TABERNÁCULO DE DIOS
¡CUÁN AMABLES SON TUS MORADAS, OH SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS! MI ALMA ANHELA Y AUN
ARDIENTEMENTE DESEA LOS ATRIOS DEL SEÑOR; MI CORAZÓN Y MI CARNE CLAMAN POR EL DIOS
VIVO.
SALMOS 84:1,2
UNA COSA HE DESEADO DEL SEÑOR, ÉSTA BUSCARÉ: QUE PUEDA YO ESTAR EN LA CASA DEL
SEÑOR TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA, PARA CONTEMPLAR LA HERMOSURA DEL SEÑOR, Y PARA
INQUIRIR EN SU TEMPLO.
SALMOS 27:4
SEÑOR, ¿QUIÉN HABITARÁ EN TU TABERNÁCULO? ¿QUIÉN MORARÁ EN TU MONTE SANTO?...
EL QUE TENGA MANOS LIMPIAS Y UN CORAZÓN PURO.
SALMOS 15:1; 24:4
116
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
La gente con creencias distintas tiene su lugar sagrado de adoración -un
templo, una mezquita o una iglesia -donde el buscador sincero puede morar
con su Dios. La estructura en sí misma y los objetos de devoción dentro del
santuario, fueron designados para conducir el alma a Dios; pero en realidad
el encontrarse cara a cara con Dios, no depende de la adoración en algún
lugar en particular ni de la adherencia a un ritual prescrito. Los ritos
practicados no son más que los símbolos externos de una búsqueda interior
de Dios, y cada símbolo tiene su propia importancia y significado profundos.
La adoración en el tabernáculo del Señor, como está descrita detalladamente
en el Antiguo Testamento, es un ejemplo de esta búsqueda de Dios: repleta
de simbología.
El templo de los hebreos o tabernáculo tenía la forma de un
paralelogramo, con sus lados apuntando al norte y al sur, y sus puntas hacia
el este y el oeste. Consistía de tres partes: el patio exterior, el lugar sagrado,
y el Lugar Santísimo.
El patio estaba abierto para todos, para que adoraran. En este patio
exterior se encontraba un brasero ardiente que era un gran altar ardiente,
localizado cerca de la entrada, donde eran quemadas las ofrendas traídas
voluntariamente por la gente. Entre el brasero y la puerta del templo había
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
POR JOEL S. GOLDSMITH
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una fuente hecha de bronce donde los sacerdotes del templo se lavaban sus
manos y pies, antes de ofrecer sacrificios o antes de entrar al templo.
El lugar sagrado tenía acceso sólo para los sacerdotes. En su lado
norte había una mesa de madera. Esta era la mesa del pan de la
proposición, sobre la cual ponían doce hogazas de pan sin levadura, divididas
en dos montones separados. Este pan era la muestra de la abundancia y la
gracia de Dios, y cada semana era puesta sobre la mesa una provisión fresca.
La palabra "pan de proposición" significa "pan de la Presencia", y es
interpretada por algunos de los estudiosos bíblicos como el símbolo de la
presencia de Dios. En el lado opuesto del templo, al otro lado de la mesa
del pan de la proposición, estaba el candelero de oro; un pie de metal con
tres ramas a cada lado, sobresaliendo tres copas en forma de flor de
almendro, las cuales formaban los receptáculos para las siete lamparillas.
En estas lamparillas se quemaba de continuo aceite de oliva. Cerca de la
entrada al Lugar Santísimo, y similar en construcción al altar de bronce en el
patio, había un altar dorado en el cual el sacerdote principal quemaba por la
mañana y por la tarde, incienso consagrado para este propósito.
El punto más sagrado en todo el tabernáculo era el Lugar Santísimo,
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
localizado justo delante del lugar sagrado. En este recinto eran depositados
los símbolos del más alto valor y significado para el ritual, y sólo una vez al
año se les permitía a los sacerdotes entrar en este sagrado recinto. Ahí
reposaba el arca de la alianza: un arcón de madera de acacia cubierto de oro.
Se creía que ahí, la verdadera presencia de Dios podía ser hallada; pero sólo
aquéllos con manos limpias y corazón puro podían tener acceso a esta
Presencia.
Ahora bien, por medio de la meditación, intentemos comprender el
significado espiritual del simbolismo de este templo de adoración.
Comencemos con el patio. En el altar de bronce que saludaba a todo el que
entraba, dejaban su sacrificio aquellos que adoraban. En esos primeros días,
el sacrificio consistía normalmente en consignar al fuego, algún objeto
material de valor intrínseco, probando con ello la sinceridad de la devoción
de uno, así como la voluntad de renunciar a todo por alcanzar a Dios. El
buscador tenía que liberarse de todo aquello que se interponía como una
barrera, en su comunión con Dios; y tenía que estar dispuesto a lanzar al
fuego ardiente todo aquello que impidiera su progreso. Esta práctica
simbolizaba el sacrificio del sentido personal, porque nadie puede acercarse
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
POR JOEL S. GOLDSMITH
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
cargas. Incluso el deseo de influir en Dios para que interceda en nuestros
asuntos humanos debe ser abandonado. Recordemos, el arca de la alianza -
Dios -está hasta el otro extremo del templo; pero antes que Dios pueda ser
alcanzado, toda barrera debe ser removida. Así comenzamos a sacrificar,
echando en el altar ardiente en forma figurada, todas las dependencias
mundanas. Debemos renunciar a nuestro sentido mortal y material de
riqueza y salud; y sin embargo no renunciamos a ellas. Por el contrario,
cuando estos conceptos humanos ceden a la total dependencia de Dios,
pueden presentarse en mayor abundancia y armonía.
No malinterpretemos la naturaleza del sacrificio. No se nos pide que
renunciemos o abandonemos nuestras posesiones personales; lo que debe
ser sacrificado es la creencia de que la riqueza material constituye la
provisión. A menos que esta creencia sea descartada, no podremos llegar al
reconocimiento de nuestra auto-compleción en Dios, en la cual la provisión
ya está establecida en nosotros por toda la eternidad. La carencia y la
limitación se experimentan sólo en la medida de la aceptación del concepto
materialista de que el dinero es sinónimo de provisión o que el dinero es la
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POR JOEL S. GOLDSMITH
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Comencemos en conciencia donde nos encontremos en este momento. En
lo más profundo de nuestras mentes y corazones, sabemos lo que estamos
aceptando como mortal, material, limitado o de naturaleza finita -trátese de
riqueza, salud, amistades, familia, posición social, poder o fama.
Renunciemos a nuestros conceptos humanos para aceptar a cambio, un
sentido espiritual superior de ser; sacrifiquemos lo que tiene menos valor
para recibir aquello que es: divinamente real. Aquéllos que han buscado a
Dios por interés propio han errado el camino: Dios puede ser alcanzado sólo
por la renuncia completa a todo deseo, excepto el deseo de deleitarse en Su
amor y gracia. Comencemos a sacrificar en esta meditación:
Yo me rindo; entrego todo obstáculo material, todo obstáculo mortal y
humano, y todo aquello que se interponga entre Dios y yo. En Tu Presencia
hay plenitud de vida. Renuncio a cualquier deseo que alguna vez haya
tenido. Entrego todo deseo, menos uno: todo cuanto busco eres Tú.
Permíteme estar en Tu Presencia. Tu gracia es suficiente para mí -no Tu
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
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gracia, la salud o las riquezas; sino sólo Tu gracia. Renuncio a todo deseo
por gente, lugar, cosas, circunstancias o condiciones -incluso mi esperanza
del cielo. Entrego todo deseo por reconocimiento, recompensa, gratitud,
amor o comprensión. Yo estoy satisfecho con Tu gracia. Si tan sólo pudiera
sentarme aquí y tomarme de Tu mano, jamás pediría ni siquiera el desayuno
de mañana; ayunaría el resto de mis días. Tan sólo déjame tomarme de Tu
mano, y jamás volveré a sentir hambre; jamás volveré a sentir sed. Sólo
déjame tomarme de Tu mano; permíteme estar en Tu Presencia.
Habiéndonos despojado de las dependencias humanas y materiales, al
haberlas arrojado al altar ardiente, estamos listos para el siguiente paso.
Cerca del fuego seductor hay un gran receptáculo redondo lleno de agua.
Este es el lavatorio o baño en donde se lleva a cabo el rito de purificación.
Aquí el que adoraba tenía la oportunidad de limpiarse tanto externa como
internamente. Sin embargo, el proceso de limpieza en el lavatorio ya no es
una acción física, como tampoco lo es el arrojar nuestro sacrificio al fuego.
Ahora, al estar frente al lavatorio, tenemos nuestra oportunidad de
limpiarnos por dentro y por fuera. Nadie necesita que se le diga lo que lleva
en su propia mente, de lo que quisiera purificarse, porque cada persona
conoce su propio ser interno más que cualquier otro. Todo el
procedimiento se reduce a una limpieza simbólica interna y externa, en la
cual ocurre una purificación completa de nuestro sentido humano del bien.
El sacrificio y la purificación del sentido humano de los valores, nos
prepara para entrar al lugar sagrado. Ahí nos paramos delante de la mesa
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EL ARTE DE LA MEDITACIÓN POR JOEL S. GOLDSMITH
del pan de la proposición, el cual siempre es mantenido fresco y abundante,
no con el propósito de agasajarnos, sino como evidencia de la omnipresencia
de la provisión y de todo bien. Al contemplar esta mesa surge dentro de
nosotros un reconocimiento silencioso de que, tal como este pan de la
proposición está siempre presente en el santo templo, de igual manera el
pan de vida y todo lo que representa la auto-compleción, está presente aquí
en este instante. ¿Y dónde es 'aquí? Donde yo estoy. Justo donde yo
estoy, está el pan de la proposición. Justo donde yo estoy, está la
omnipresencia de la substancia de la vida, el báculo de la vida, la armonía y
el bien -todo esto, como el don de Dios. Este don de Dios es omnipresente
e infinito porque es de Dios; la substancia infinita de toda vida.
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revelación de aquello que ya está establecido dentro de nuestro propio ser.
Por nada de esto es que estamos orando o buscando. Nuestra autocompleción
en Dios, es, y por ello damos alabanza, gracias, devoción, culto y
adoración.
Cada rito de consagración juega su propio papel peculiar en nuestro
despliegue espiritual -el sacrificio interior lanzado al brasero ardiente, la
purificación del yo en el lavatorio, la contemplación de la bondad de Dios
ante la mesa del pan de la proposición, el reconocimiento de la eterna luz
interior simbolizada por el candelero encendido, y la ofrenda de gracias y
alabanza frente al altar de oro. Si cada uno de estos ritos ha sido llevado a
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cabo fielmente, estaremos justo detrás del altar del incienso, frente al velo a
semejanza de niebla, el cual finalmente será descorrido, revelando el arca
de la alianza.
Si nuestra meditación ha sido gentil y serena trayéndonos a esa
comprensión espiritual de nuestro ser-Dios; si nuestros ojos están abiertos a
la realidad espiritual; contemplaremos el gran misterio: la niebla
desaparecerá; el velo será descorrido; y nos hallaremos ante la presencia de
Dios. Ya no habrá más oscuridad mental ni más oscuridad espiritual. La
presencia de Dios Se anunciará a Sí Misma, recordándonos:
Yo siempre estoy contigo. Yo estaba contigo cuando comenzaste tu
búsqueda, pero la niebla delante de tus ojos disminuyó tu visión a tal grado
que no pudiste verME. Estabas tan embotado con los conceptos materiales
que tu Conciencia se opacó. La niebla no podía ser disipada hasta que fuese
removido aquello que la provocó. Después, y sólo entonces, tú pudiste
encontrarME, escuchar Mi voz y sentir Mi Presencia.
En cualquier estado o nivel de conciencia que se encuentre el buscador,
ya sea sacerdote o neófito, hay un Camino para él -un Camino que lo
conducirá finalmente a la verdadera presencia de Dios. Este Camino puede
ser totalmente único para el individuo, o puede tomar alguna de las formas
establecidas de adoración religiosa, tales como la travesía desde el patio
exterior hasta el Lugar Santísimo en el templo hebreo; como el poner una
flor ante una estatua del Buda; como el peregrinar hacia la Meca; como el
bañarse en las aguas sagradas del Ganges; como considerar el koan
enigmático; o como el arrodillarse en una catedral en sagrada comunión,
bebiendo del vino simbólico y comiendo el pan sagrado.
Ahora bien, cualquier simbología que se utilice estará muerta y
resultará infructuosa, a menos que el significado interior de la forma sea
discernido. La meditación, semejante a la que nos hemos comprometido,
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reviste el símbolo con vida y verdad. El sacrificio, la purificación y la
devoción deben ser llevados a cabo, por todos y cada uno de los aspirantes,
no como una ceremonia requerida por alguna norma externa, sino como el
dictado del corazón. Sólo cuando el corazón ha cedido y el Alma le ha
rendido homenaje a Dios, es que podemos llegar a la Presencia.
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el entorno de todos siempre hay algún objeto hermoso: una pintura, una
escultura, una planta, un lago, una montaña o un árbol. En la meditación
pensamos en algunos de ellos, considerando la idea de Dios, lo Invisible,
expresándoSE a través de la naturaleza o por medio de la mente de un
artista o artesano.
La presencia y el poder de lo Invisible es aquello que se hace manifiesto
para nosotros como lo visible; lo uno inseparable de lo otro. Incluso un
poco de comprensión acerca de Dios, nos capacita para discernir en cierta
medida, la vida, el amor y el gozo de Dios incorporados en el hombre y el
universo. En esta comprensión, nuestra vida y amor se expanden y se hacen
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disfrutarlos más profundamente. La actividad de la naturaleza no es algo
separado y aparte de la planta. La vida invisible de la planta toma forma
como su color, gracia y belleza.
De la misma manera el alma, la mente y la habilidad de un artista, se
fusionan en una pieza de piedra o marfil para formar una obra de arte, en la
cual, las cualidades del artista, son inseparables de la figura creada. Sobre la
mesa, delante de nosotros, está una diminuta representación en marfil del
Buda. Tratemos de visualizar al artista sentado frente a la pieza de marfil, la
cual él seleccionó minuciosamente por su belleza y pureza de color.
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¿Pueden imaginar cuán amorosamente acarició esta masa inerte hasta que
su forma definitiva comenzó a delinearse en su mente? ¿Pueden ver más
allá del hombre mismo, y discernir la belleza del alma, la pureza de la mente,
la inteligencia divina que lo guió y le dio la destreza a sus dedos?
Recuerden, él no estaba creando simplemente la figura de un hombre; el
Buda representa: iluminación, un estado de conciencia divino, aquello que el
occidente llaman el Espíritu de Dios en el hombre, el Cristo o el Hijo
espiritual. En la mente del artista está el deseo de compartir con otros su
concepción de este espíritu de Dios en el hombre. Al comprender el amor
del escultor por su obra, se despierta en nosotros un aprecio más profundo
por el tema y por el arte expresado en esta figura.
Tal como el artista se ha expresado por medio de esta figurita o tal
como la naturaleza se ha expresado como la hermosa flor, del mismo modo
nosotros vivimos por la gracia de una Presencia y Poder invisibles, el cual
está expresándose a Sí Mismo como creación. En esta forma de meditación
no sólo nos deleitamos en atardeceres espectaculares, en montañas
imponentes, o en cielos estrellados; sino que viéndolos, vemos más allá de
ellos hacia el amor, la habilidad y la integridad de lo Invisible, manifestado
como la obra de las manos de Dios. La actividad incesante del Amor divino
garantiza la continuidad de esta creación magnífica llamada: hombre y el
universo.
Meditando en la actividad de Dios apareciendo como fenómenos
naturales o como cualquier otra forma de belleza, se nos enseñará a mirar a
través del hombre hacia su origen divino, sin considerar sus errores ni sus
éxitos. Dios Se ha expresado; Sus propias cualidades aparecen como todo
hombre, mujer y niño. Todas estas fuerzas de lo Invisible están unidas para
formar la expresión visible de la inteligencia, la vida, el amor y el gozo. Esto
no se aprecia a través de la observación superficial de una persona, así como
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tampoco la causa invisible de una planta o de una obra de arte se aprecia
con los sentidos. Sólo mirando a través de la apariencia, hacia lo Invisible,
es que Su esencia es discernida.
A la luz de dicha percepción, todo individuo es re-conocido como una
expresión del divino Ser infinito, expresándoSE en manifestación. La crítica
y la condenación son transformadas en un amor profundo por este universo
y su gente. Con esta transformación llegará la compasión por aquéllos que
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vemos la planta, vemos la fuerza de la vida divina que la formó -son uno,
inseparables e indivisibles. En el mundo de la cuarta dimensión, causa y
efecto, sujeto y objeto, son uno.
Gradualmente vamos más, y más hacia lo profundo, hasta encontrarnos
centrados en Dios. Ya no estamos pensando más; los pensamientos son
pensados para nosotros, las ideas están siendo cristalizadas por medio de
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dejará ni nos abandonará. Su esencia es nuestro ser real.
La meditación acerca de la obra de las manos de Dios, es una forma de
traer las facultades del Alma hacia expresión activa, así como de comprender
la sabiduría superior. Debemos aprender a ver no sólo los atardeceres,
jardines o cualquier apariencia hermosa, sino también a contemplar más allá,
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