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Misión y Régimen de la Congregación

Este documento presenta los principios fundamentales de la Congregación de la Misión. Establece que su fin es seguir a Cristo evangelizador de los pobres y ayudar en la formación de clérigos y laicos para la evangelización. Describe que la Congregación está compuesta por clérigos y laicos dedicados a alcanzar este objetivo a través de la gracia divina y el espíritu de San Vicente. Finalmente, detalla que sus miembros deben participar activamente en la gestión de la comunidad y en las tareas apostólicas según
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Misión y Régimen de la Congregación

Este documento presenta los principios fundamentales de la Congregación de la Misión. Establece que su fin es seguir a Cristo evangelizador de los pobres y ayudar en la formación de clérigos y laicos para la evangelización. Describe que la Congregación está compuesta por clérigos y laicos dedicados a alcanzar este objetivo a través de la gracia divina y el espíritu de San Vicente. Finalmente, detalla que sus miembros deben participar activamente en la gestión de la comunidad y en las tareas apostólicas según
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CONSTITUCIONES DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN

A TENOR DEL DERECHO UNIVERSAL

FIN DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN: (N° 1- 2)


1. — El fin de la Congregación de la Misión es seguir a Cristo evangelizador de los
pobres. Este fin se logra cuando sus miembros y comunidades, fieles a San Vicente.
1° procuran con todas sus fuerzas revestirse del espíritu del mismo Cristo (RC I,
3), para adquirir la perfección correspondiente a su vocación (RC XII, 13);
2. ° se dedican a evangelizar a los pobres, sobre todo a los más abandonados;
3. ° ayudan en su formación a clérigos y laicos y los llevan a una participación más
plena en la evangelización de los pobres.

2. — Supuesto este fin, la Congregación de la Misión, atendiendo siempre al Evangelio, a


los signos de los tiempos y a las peticiones más urgentes de la Iglesia, procurará abrir
nuevos caminos y aplicar medios adaptados a las circunstancias de tiempo y lugar, se
esforzará además por enjuiciar y ordenar las obras y ministerios, permaneciendo así en
estado de renovación continua.

CONSTITUCIÓN DE LA CONGREGACIÓN DE LA MIISÓN: (N° 3-9)

3. — § 1. La Congregación de la Misión es una sociedad clerical de vida apostólica y de


derecho pontificio. En ella, sus miembros tratan de alcanzar su propio fin apostólico según
el patrimonio legado por San Vicente y sancionado por la Iglesia. Llevan una vida fraterna
en común según un estilo propio y, mediante la observancia de las Constituciones,
tienden a la perfección de la caridad.
4. — La Congregación de la Misión, que consta de clérigos y laicos, para alcanzar, con el
impulso de la gracia divina, el fin que se propone, trata de llenarse de los sentimientos y
afectos de Cristo, más aún de su mismo espíritu, que brilla sobre todo en las enseñanzas
evangélicas, como se explica en las Reglas Comunes.

RÉGIMEN DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN: (N° 96- 147)

96. — Todos los miembros de la Congregación, habiendo sido llamados a trabajar en la


continuación de la misión de Cristo, tienen el derecho y la obligación tanto de colaborar al
bien de la comunidad apostólica, como de participar en el gobierno de la misma, según
nuestro derecho propio. Por tanto, todos han de cooperar activa y responsablemente en el
desempeño de los oficios, en la aceptación de las tareas apostólicas y en el cumplimiento
de los mandatos.
97. — § 1. Los que en la Congregación ejercen la autoridad, que procede de Dios, y los
que de cualquier modo participan en su ejercicio, incluso en las Asambleas y Consejos,
tengan presente el ejemplo del Buen Pastor, que no vino a ser servido sino a servir. Por
ello, conscientes de su responsabilidad ante Dios, ténganse por servidores de la
comunidad, para promover el fin propio de la misma según el espíritu de San Vicente, en
una verdadera comunión de apostolado y vida.
§ 2. Entablen, pues, el diálogo con los compañeros quedando, no obstante, a salvo su
autoridad de decidir y mandar lo que se ha de hacer.
98. — Todos los misioneros, en el desempeño de los oficios que les son confiados por la
comunidad, tienen la potestad requerida para cumplirlos. Por ello, no se ha de avocar a un
grado superior de gobierno aquello a lo que pueden proveer los particulares o los grados
inferiores. Sin embargo, guárdese la unidad de gobierno, necesaria para la realización del
fin y bien de toda la Congregación.
99. — La Congregación de la Misión, con sus casas e iglesias, y todos sus miembros
gozan de exención de la jurisdicción de los Ordinarios de lugar por concesión especial de
los Romanos Pontífices, excepto en los casos señalados en el derecho.
100. — La Asamblea General, el Superior General, los Visitadores y los Superiores de las
Casas y Comunidades legítimamente constituidas gozan para con los misioneros de la
potestad que determinan el derecho universal y el propio. Tienen, además, la potestad
eclesiástica de gobierno o jurisdicción, tanto para el foro externo como para el interno. Por
tanto, los Superiores deben estar investidos con el orden sagrado.

FORMA DE ACTUAR DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN: (N° 10-95)

10. — La Congregación de la Misión, desde los tiempos del Fundador y por inspiración
suya, se reconoce llamada por Dios a llevar a cabo la obra de la evangelización de los
pobres. Puede afirmar de sí misma, como la Iglesia toda, pero de un modo peculiar, que
la misión de evangelizar constituye su gracia y vocación propia y expresa su verdadera
naturaleza (cfr. EN 14). Más aún, todos y cada uno de sus miembros se atreven a decir
con Jesús: «Tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso me han enviado» (Lc
4,43).

12. — En la obra de evangelización que la Congregación se propone realizar, tengamos


presentes estas características:
1. ° preferencia clara y expresa por el apostolado entre los pobres: su evangelización, en
efecto, es señal de que el Reino de Dios se acerca a la tierra (cfr. Mt 11,5);
2. ° atención a la realidad de la sociedad humana, sobre todo, a las causas de la desigual
distribución de los bienes en el mundo, a fin de cumplir mejor con la función profética de
evangelizar;
3. ° alguna participación en la condición de los pobres, de modo que no sólo procuremos
evangelizarlos, sino también ser evangelizados por ellos;
4. ° verdadero sentido comunitario en las obras apostólicas, de manera que nos
fortalezcamos unos a otros en la común vocación;
5. ° disponibilidad para ir al mundo entero, a ejemplo de los primeros misioneros de la
Congregación;
6. ° búsqueda continua de la conversión, tanto por parte de cada uno como por parte de la
Congregación entera, según la mente de San Pablo que aconseja: «No os amoldéis al
mundo este, sino íos transformando con la nueva mentalidad» (Rm 12,2).

JUAN SEBASTIÁN BUSTAMANTE CAICEDO


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