Francisco de Paula Santander
Dirigente de la independencia de Colombia (Rosario de Cúcuta, 1792 -
Bogotá, 1840). Doctorado en derecho a los diecisiete años, se unió enseguida
al movimiento revolucionario contra la dominación colonial española (1810).
Francisco de Paula Santander
Combatió en diversas campañas hasta que Simón Bolívar le ascendió a
general y jefe del Estado Mayor de su ejército (1817); y siguió colaborando
con él hasta la independencia de la Gran Colombia (actuales Colombia,
Venezuela, Panamá y Ecuador) en 1819.
Santander fue nombrado vicepresidente del país por el departamento de
Cundinamarca (nombre que tomó Nueva Granada, actual Colombia), y se
encargó del gobierno mientras Bolívar estaba ausente luchando contra los
españoles. Su poder fue confirmado al establecerse un régimen político
unitario en 1821, pasando Santander a ejercer la vicepresidencia de la Gran
Colombia.
Desde entonces entró en conflicto con José Antonio Páez, portavoz de las
aspiraciones independentistas de Venezuela, que consiguió restablecer un
sistema federal y apartar a Santander de la vicepresidencia en 1828. También
se enfrentó a Simón Bolívar, organizando una conspiración fracasada contra
sus inclinaciones autoritarias (1828); Santander fue juzgado y desterrado.
Cuando murió Bolívar y se disolvió la Gran Colombia (1830), Francisco de
Paula Santander regresó del exilio y participó en la revolución que dio origen
a la República de Colombia separada de Venezuela y Ecuador. Fue elegido
primer presidente constitucional de Colombia (1832-1837) e inició una
sangrienta persecución de los bolivarianos y otros disidentes.
No obstante, siguió una línea política progresista, con especial atención al
desarrollo de la educación. Perdidas las elecciones de 1837, abandonó el
poder y siguió ejerciendo como diputado de la oposición hasta su muerte.
José Antonio Anzoátegui
(Barcelona, Venezuela, 1789 - Pamplona, Colombia, 1819) Militar y político
venezolano, prócer de la independencia de Venezuela, para la cual combatió
junto a Simón Bolívar y José Antonio Páez
.José Antonio Anzoátegui
Se incorporó a la lucha por la independencia en 1810. Dos años más tarde
formó parte de la Campaña de Guayana, al mando del general Francisco
González Moreno. En 1813 fue nombrado capitán, y participó en las batallas
de Araure (1813) y en la primera de Carabobo (1814). En 1816 fue ascendido
a teniente coronel y Bolívar lo nombró jefe de su Guardia de Honor.
Al año siguiente, bajo las órdenes del general Manuel Carlos Piar, actuó
valerosamente en la batalla de San Félix (11 de abril de 1817), lo que le hizo
merecedor del ascenso a general de brigada. Tras su brillante participación
en la batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819), obtuvo el grado de general de
división. Culminaba así, con sólo treinta años, una brillantísima trayectoria
como soldado y estratega, jalonada de acciones heroicas como su actuación
en Boyacá, donde, siguiendo órdenes de Bolívar, se lanzó con arrojo contra el
grueso de las tropas realistas.
Bolívar le encomendó entonces hacerse cargo del Ejército del Norte, el cual
debía tomar Maracaibo, pero Anzoátegui enfermó y murió el 15 de
noviembre de 1819, antes de que la misión partiera, en extrañas
circunstancias. Al conocer su muerte, el Libertador afirmó que hubiera
preferido perder dos batallones antes que un hombre de su talla. El estado
costero venezolano en que nació, cuya capital es Barcelona, lleva su nombre
en su honors el uso
Antonio José de Sucre
(Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá; Cumaná, actual Venezuela, 1795 -
Sierra de Berruecos, Colombia, 1830) Militar y político venezolano, prócer de
la independencia hispanoamericana. Tempranamente adherido a la causa
emancipadora, la figura de Sucre empezó a cobrar protagonismo cuando, a
partir de 1819, se convirtió en uno de los principales lugartenientes de Simón
Bolívar, entre los que sobresalió por su pericia estratégica y su
inquebrantable lealtad.
Antonio José de Sucre
Bolívar comenzaba por entonces a dar forma al proyecto de la Gran
Colombia, confederación al estilo de los Estados Unidos que aspiraba a
integrar las colonias españolas liberadas. Proclamada en 1819 en el Congreso
de Angostura y presidida por El Libertador, la Gran Colombia agrupó en su
fundación los territorios de Venezuela y Colombia. En calidad de
lugarteniente de Bolívar, Antonio José de Sucre dirigió entre 1821 y 1822 la
campaña que incorporó a la Gran Colombia el actual Ecuador.
En la decisiva campaña de Perú, último gran centro del poderío español,
acompañó a Bolívar en la batalla de Junín y, por ausencia de éste, dirigió la
batalla de Ayacucho (1824), que supuso el fin de la dominación española en
el continente; tal victoria le valió el título de Gran Mariscal de Ayacucho. En
1825 ocupó el Alto Perú (la actual Bolivia), en el que quedó establecida la
república de Bolivia, que presidió hasta 1828. Víctima de las tensiones que
acompañaron la disgregación de la Gran Colombia, fue asesinado dos años
después.
Biografía
Pese a pertenecer a una familia patricia venezolana de larga tradición militar
al servicio de la Corona española, su padre, el teniente coronel Vicente Sucre
y Urbaneja, apoyó la causa emancipadora desde sus inicios. Al igual que el de
otras antiguas colonias, el proceso que conduciría a la independencia de
Venezuela sufrió numerosos vaivenes: desde 1810 y a lo largo de casi toda la
década, patriotas y realistas alternaron victorias y fracasos en sus
enfrentamientos, en los que, siguiendo los pasos de su padre, participó
activamente el joven Antonio José de Sucre.
Después de haber realizado sus primeros estudios en la escuela fundada por
su tía, María de Alcalá, en la ciudad natal de Cumaná, se trasladó a Caracas,
donde ingresó en la Escuela de Ingenieros del coronel español Tomás Mires.
Como joven perteneciente al sistema militar de la monarquía española, se
formó en los valores de orden, disciplina y autoridad, al ritmo de sus estudios
de matemáticas, agrimensura, fortificación y artillería. Estos conocimientos y
principios serían vitales para el desempeño de Sucre en una carrera que
estaba a punto de comenzar.
A los quince años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y
participó en la campaña de Francisco de Miranda (1812) contra los realistas,
durante la cual ascendió a teniente. Tras el fracaso de este primer intento
emancipador, se refugió en la isla de Trinidad, donde entabló contacto
con Santiago Mariño, a quien siguió en 1813 en la expedición de reconquista
de Venezuela, en la que tomó Cumaná e intervino en la organización del
ejército de Oriente.
El peso ecuatoriano fue renombrado a sucre el 22 de marzo de 1884, ubicado
en base al estándar de plata. El sucre fue definido en 22,5 g de plata fina
(equivalente a 5 francos de la Unión Monetaria Latina). Monedas
subestándar fueron retiradas entre 1887 y 1892, sólo las monedas de
estándar de alta calidad en plata permanecieron en circulación.
La caída del precio internacional de la plata se acelera durante la década de
1890, y el 3 de noviembre de 1898 Ecuador cambia al patrón oro, con el
sucre definido como 732,224 mg de oro fino (equivalente a 2 chelines
de libra esterlina).
Tal como aconteció a otras monedas, el sucre vino a ser inconvertible poco
antes del inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. La tasa de cambio
mantuvo su descenso pese a las extensas medidas emitidas para evitarlo. Fue
finalmente estabilizada durante 1926, y el 4 de marzo de 1927 Ecuador
adopta el estándar de intercambio en oro, con un sucre igual a 300,933 mg
de oro fino o $0,20 (con una devaluación del 58,8%).
El patrón intercambio-oro fue suspendido el 8 de febrero de 1932. Los
controles de cambio fueron adoptados el 30 de abril y la tasa oficial fue fijada
en 5,95 (compra) por dólar estadounidense. Después el precio de plata subió
más allá del valor nominal de la mayoría de monedas de plata en la década
de 1930, Ecuador embargó la exportación de plata (17 de mayo de 1935).
Esto fue seguido por numerosos ajustes al sistema de cambio de divisas pese
a lo que el sucre siguió depreciándose. Los controles de divisas, finalmente se
levantaron en septiembre de 1937 y el tipo de cambio oficial se fijó en el 13,5
sucres por dólar americano. El sucre se devaluó a 14,77 sucres por dólar el 4
de junio de 1940 y se volvieron a imponer controles de cambio. El tipo de
cambio oficial se convirtió en 14 en 1942 y 13,5 en 1944.
La paridad se registró con el Fondo Monetario Internacional el 18 de
diciembre de 1946, a 65,827 mg de oro fino (13,5 dólares estadounidenses),
pero en 1947 se adoptó un sistema de tipos de cambios múltiples. El sucre,
por solicitud del FMI, se devaluó a 15 sucres por dólar en 1950, a 18 en 1961,
y a 25 en 1970.
El sucre mantuvo un tipo de cambio relativamente estable contra el dólar
estadounidense hasta 1983, cuando se devaluó a 42 por dólar y se adoptó
una paridad móvil. La depreciación cobra impulso y el mercado libre lo hizo
llegar a más de 800 por dólar en 1990 y casi 3000 en 1995.
El sucre perdió 67% de su valor de cambio de divisas durante 1999, y en una
semana cayó en picado un 17%, terminando en 25.000 sucres por dólar
estadounidense el 7 de enerode 2000. El 9 de enero de 2000, el
presidente Jamil Mahuad Witt anunció que el dólar de los Estados Unidos
sería adoptado como moneda oficial de Ecuador. El dólar de los EE.UU. se
convirtió en moneda de curso legal en Ecuador el 13 de marzo de 2000 y el
sucre dejó de tener un curso legal el 9 de septiembre de 2000. El sucre fue
canjeable en el Banco Central hasta el 8 de junio de 2001 a 25.000 sucres por
dólar.
Monedas de 1000 sucres.
El 22 de marzo de 1884, durante la Presidencia de José María Plácido
Caamaño, el Ecuador adoptó al sucre como la unidad monetaria nacional.1 El
decreto fue dictado por la Asamblea Constituyente reunida en Quito. Ahí, el
padre Julio Matovelle propuso el nombre del mariscal Sucre para denominar
a la moneda del país.2 Lo hizo para rendir homenaje a uno de los próceres de
las guerras independentistas de la región.
Monedas[editar]
Monedas de 1000 sucres.
El Sucre ecuatoriano tiene 2 periodos reconocidos el sistema francés decimal
desde el 1 de abril de 1884 cuando se promulga el decreto mediante el cual,
se establece un numerario nacional completo en plata y oro, de acuerdo a las
características establecidas por la UML. La unidad monetaria de plata se
llamaría sucre y se correspondería al peso fuerte de cinco francos franceses,
mientras que la unidad monetaria de oro se llamaría cóndor (10 sucres
conocido como esterlina), uno de estos equivaldría a diez sucres. Además,
existirían fracciones centesimales elaboradas en níquel (1/2, 1, 2 y 5
centavos; 1/2, 1 y 2 decimos)
En 1917 se acuñaron monedas de 2 ½, 5 y 10 Centavos. Después de la
primera guerra mundial en 1928 llegaron las primeras remesas de monedas a
solicitud del recién creado Banco Central del Ecuador, 1, 2 ½, 5, 10 y 50
centavos, 1 y 2 sucres, 1 cóndor (equivalente a 25 sucres).
En 1937 se dicta una nueva ley de monedas en la que por primera vez se
establece un cono monetario totalmente fiduciario se acuñaron moneda con
valores de 5, 10, 20, 50 centavos, 1, 2, 5 sucres estas dos últimas en plata
(1943-1944) y níquel en 1973 (no fueron puesta en circulación, por lo que
son piezas muy rara para numismáticos). La ley de monedas de abril de 1937
estableció el tipo más duradero para el monetario ecuatoriano ya que su
vigencia se mantuvo de manera ininterrumpida hasta 1986.
En 1988 debido a la alta inflación y la devaluación del sucre se acuñaron
monedas de 5, 10, 20, 50 sucre (junto a 50 centavos y 1 sucre que
prácticamente no circularon).3
Las últimas monedas de sucre en circular fueron de 100, 500 y 1000 sucres
acuñadas en 1995 y 1996. En el año 2000 fueron reemplazadas por
los centavos de dólar de Ecuador.
Billetes
Los primeros billetes denominados como sucre fueron emitidos por bancos
privados. El Banco Central del Ecuador provisionalmente expidió billetes por
80 centavos y 4 sucres entre 1885 y 1887 debido a un tipo de conversión de 5
pesos = 4 sucres para el anterior billete de este banco. Billetes regulares se
emitieron hasta 1926 en valores de 1, 2, 5, 10, 20, 50, 100, 500 y 1000 sucres.
Billetes de 1 sucre emitidas por el Banco Anglo-Ecuatoriano en 1885 y 1886, y
por el Banco de Quito en 1885.
El Banco de la Unión emitió billetes entre 1887 y 1895 en denominaciones de
1, 5, 10, 20 y 100 sucres, mientras que el Banco Internacional emitió billetes
entre 1887 y 1894 en las denominaciones de 1, 5, 10, 20, 100, 500 y 1000
sucres. El Banco Comercial y Agrícola emitió billetes entre 1895 y 1925 en
valores de 1, 5, 10, 20, 50, 100, 500 y 1000 sucres. El Banco del
Pichincha emite billetes de 1, 5, 10, 20, 50 y 100 de sucres entre 1907 y 1924.
El Banco del Azuay expide billetes de 1, 2, 5 y 10 sucres entre 1914 y 1924.
La Compañía de Crédito Agrícola e Industrial expide billetes de 2 y 10 sucres
en 1921. Por último, el Banco de Descuento expide billetes de 5 y 50 sucres
en 1923 y 1924.
En 1926, la Caja Central de Emisión y Amortización fue señalada para
efectuar la transición de la moneda desde bancos privados a un banco
central. El mismo emite billetes en 1926 y 1927 en valores de 1, 2, 5, 10 y
1000 sucres que fueron reimpresiones de los billetes emitidos por los bancos
privados.
Los primeros billetes del Banco Central (Banco Central del Ecuador Sociedad
Anónima) se emitieron en 1928 en denominaciones de 5, 10, 20, 50 y 100
sucres. Estos billetes tenían una cláusula de amortización de oro, por
ejemplo, Pagará al portador a la vista CINCO sucres en oro ó giros
oro (promesas de pago al portador a la vista CINCO SUCRES en oro o de oro
de cambio). La cláusula de oro se mantuvo en los billetes del Banco Central
hasta 1939, cuando se modificó el texto a Pagará al portador a la vista CINCO
Sucres. Otras denominaciones de 500 y 1000 sucres fueron autorizadas en
1944.
En 1949-1950 el Banco Central presentó nuevos billetes de un tamaño
reducido (157 × 68 mm) en denominaciones de 5, 10, 20, 50 y 100 sucres, y
agregó la frase Pagará al portador a la vista, dejando tan sólo el literal
contador (es decir, la denominación). Todos los billetes distribuido desde
1928 habían sido impresos por la American Bank Note Company,
pero Waterlow and Sons se hacen ahora del contrato para la emisión de los
billetes de 5 y 50 sucres, que fueron los primeros billetes de Ecuador en tener
un hilo de seguridad. Al final del decenio de 1950 Waterlow se abandonó en
favor de Thomas de la Rue, que imprime billetes de 5, 20, 50 y 100 sucres,
mientras American Bank Note siguió imprimiendo billetes de 5, 10, 20 y 100
sucres. Los billetes de ambos impresores compartieron el mismo modelo
básico, pero mientras American Bank Note utiliza placas collar como
dispositivo de seguridad, de La Rue utiliza un hilo de metal. Estos billetes
pasaron por varias modificaciones, y la tinta de seguridad fluorescente fue
introducida alrededor de 1970. Un billete de 1000 sucres de pequeño
tamaño fue finalmente puesto en circulación en 1973.
El siguiente cambio se produjo en 1975, cuando la parte trasera de todos los
billetes circulantes fue rediseñada para mostrar el nuevo escudo de armas
nacional. Un pequeño billete de 500 sucres aparece también a finales de los
años 70.
A partir de 1984, el título Banco Central del Ecuador aparece en los billetes,
sin el texto Sociedad Anónima. Y la marca de la imprenta ya no aparece en los
mismos. Cuando la inflación tomó impulso, se introduce mayores
denominaciones: 5000 en 1987, 10.000 en 1988, 20.000 en 1995 y 50.000 en
1996.
HISTORIA DE LA BATALLA DE BOYACÁ
La Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819). El libertador Simón
Bolívar tomó posesión de la ciudad de Tunja el 5 de agosto de 1819, luego de
la Batalla en el Pantano de Vargas, interfirió las comunicaciones de los
realistas en cabeza del coronel José María Barreiro. El coronel ordenó a su
ejército emprender el camino hacia la capital en la mañana del 7 de agosto,
desde Motavita iniciaron su camino hacia Santafé de Bogotá, con el objeto de
buscar al virrey Sámano y organizar un frente militar contra Bolívar y el
ejército libertador. Cuando estaban transitando en el Puente de Boyacá,
advertido de tal noticia, Bolívar ordenó a su ejército acudir al puente de
Boyacá, para impedir a Barreiro su desplazamiento hacia la capital granadina.
En el momento en que los dos bandos coincidieron en el puente de Boyacá,
el ejército libertador conformado por 2.850 combatientes al mando del
general Simón Bolívar, con ayuda del general Francisco de Paula Santander y
la retaguardia, el general José Antonio Anzoátegui. Las tropas patriotas
estaban compuestas por venezolanos, granadinos y ciertos extranjeros; sus
integrantes eran criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas,
generalmente gente pobre, catalogados por las autoridades españolas como
insurgentes. El ejército tuvo mucho apoyo de los campesinos de Tunja.
Por otra parte, el ejército realista contenía 2.670 soldados, de los cuales
2.300 eran de infantería, 350 de caballería y 20 de artillería. En comparación
al ejército libertador, tenía conocimiento en las armas y la táctica de la
guerra, este pertenecía a la tercera división del Ejército Expedicionario de la
Reconquista, comandado por el coronel José María Barreiro; jefe del estado
mayor, el coronel Sebastián Díaz, y la vanguardia estaba comandada por el
coronel Francisco Jiménez.
En un acto sorpresivo y bien organizado el general Francisco de Paula
Santander inició con la vanguardia el combate, obligando a la vanguardia
realista retroceder hasta el Puente de Boyacá, hasta la orilla opuesta del río
Teatinos. En aquel momento, llegó el resto de la división de Barreiro,
enfrentándose a la retaguardia patriota comandada por el general
Anzoátegui. Se necesitó de una hora para que la acción militar fuera intensa.
Simultáneamente se llevaban a cabo dos combates: uno alrededor del
puente por las vanguardias y el otro en la planicie por el ejército raso. Las
fuerzas patriotas tenían una ventaja en las comunicaciones; en cambio, las
realistas estaban incomunicadas.
Horas después, el coronel Barreiro siguió combatiendo, tratando de darle
cuerpo a su infantería, pero la rapidez de las tropas patriotas lo impidió, por
ello, la retaguardia realista, cercada por todas partes, no tuvo más opción
que rendirse. Así mismo, se rindió la vanguardia ante la fuerza militar de la
patriota, al mando de Santander, considerado el ‘Héroe de Boyacá’. La
batalla culminó a las 4 de la tarde del 7 de agosto de 1819. La guerra dejó un
saldo de más de 100 realistas muertos, incluyendo al coronel Juan Tolrá y el
comandante Salazar, y 150 quedaron heridos. En el bando patriota murieron
13 soldados, entre ellos el capellán de la vanguardia, Fray Ignacio Díaz, y 53
quedaron heridos.
El 8 de agosto, salió a la luz pública el Boletín Nº 4 sobre la Batalla de Boyacá,
redactado y expedido por el general Carlos Soublette. En suma, el Libertador
dictó el decreto conocido como la Orden de Boyacá, en el que realizó una
exaltación a todos los batallones y escuadrones que participaron en la
memorable batalla, y a los que entregaron su vida en el campo de batalla por
la causa. Con este suceso importantísimo para la patria, se cerró el ciclo de
la Campaña Libertadora de 1819, que inició en el momento en que el
Libertador Simón Bolívar expuso su plan ante los Setenta jefes del ejército
patriota. Comenzando la acción militar desde los Llanos de Casanare,
pasando por la Cordillera de los Andes y las tierras de la antigua providencia
de Tunja, hasta desembocar en el Puente de Boyacá.
Podemos afirmar que la Batalla de Boyacá fue la piedra angular de la
independencia del norte de Suramérica, que permitió los triunfos de
las batallas de Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador y Junín
Ayacucho en el Perú y Alto Perú o Bolivia, respectivamente. Gracias a la
batalla de Boyacá, los territorios actuales de Colombia, Venezuela, Ecuador y
Panamá, pudieron constituir la gran nación americana conocida como la Gran
Colombia, que existió hasta 1930.
Otro de los aportes de este acontecimiento bélico- político, fue el impulso
que generó para lograr establecer los liderazgos en el proceso de
independencia. En suma, luego de aquel momento surgió una suerte de
unidad en gran parte de la población bajo un tímido sentimiento nacionalista
y un ideal independentista. Fue esencialmente, tras este suceso que las
figuras de Bolívar, Santander y los otros próceres de la independencia
tomaron importancia y fueron motivo de admiración para las personas que
habitaban estos territorios.
Los símbolos patrios de Colombia: recogen todo un legado
histórico y cultural digno de reconocerse. La bandera, el escudo y el himno
representan la historia política del país, mientras que el cóndor de los Andes,
la palma de cera y la orquídea exaltan la riqueza natural y cultural de la
nación.
La bandera nacional
En el año 1807, Francisco Miranda, uno de los precursores de la
independencia nacional, acuñó los colores amarillo, azul y rojo para
representar al entonces territorio en camino de la independencia. Cuatro
años más tarde la bandera fue adoptada como insignia de la Gran Colombia y
en 1813 ratificada por el libertador Simón Bolívar. En 1861 se dispuso que las
franjas serían horizontales y el color amarillo ocuparía la mitad superior de la
bandera.
Sobre el origen de los colores de la bandera hay varias versiones, pero la más
utilizada en Colombia es que el amarillo simboliza las riquezas naturales de
Colombia, el azul los mares y el rojo la sangre derramada por los próceres de
la independencia. El día de la bandera se celebra el 7 de agosto.
El escudo nacional
Aunque el primer escudo nacional fue establecido por Carlos V en el año de
1548, fue hasta 1834 que el entonces presidente de la República de la Nueva
Granada, el general Francisco de Paula Santander, estableció el emblema que
conocemos en la actualidad. El escudo contiene elementos distintivos de
Colombia como el imponente cóndor de los Andes, que carga una cinta con la
leyenda de Libertad y orden.
Himno
Compuesto en 1887 por Rafael Núñez, el himno fue proclamado
oficialmente en el año de 1920 por el presidente Marco Fidel Suárez.
Compuesto musicalmente por el italiano Oreste Sindici, se dice que es
el segundo himno más bello del mundo, después de la marsellesa francesa.
Visita la página de la Presidencia de la República para ver la letra completa y
descargarlo.
Escucha aquí el Himno de_Colombia
Otros emblemas colombianos
Colombia cuenta con otros emblemas patrios como el majestuoso cóndor de
los Andes (Vultur gryphus), símbolo de soberanía desde 1834, la palma de
cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense) exclusiva de nuestro país y que
puede alcanzar una altura de hasta 70 metros, y
la orquídea (Cattleya trianae), la flor nacional.
Conoce más acerca de los símbolos patrios de Colombia y descubre por qué
en tradición, la respuesta es Colombia.