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La Lírica Latina

La lírica latina surgió en los últimos siglos de la República romana cuando los poetas se volvieron hacia sus sentimientos internos y expresaron sus emociones a través de una variedad de metros. Los principales géneros fueron la oda, cultivada por Horacio, y la elegía amorosa, representada por Ovidio, Tibulo y Propercio. La lírica latina influyó en los poetas del Renacimiento y más tarde en autores como García Lorca y Borges.

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La lírica latina surgió en los últimos siglos de la República romana cuando los poetas se volvieron hacia sus sentimientos internos y expresaron sus emociones a través de una variedad de metros. Los principales géneros fueron la oda, cultivada por Horacio, y la elegía amorosa, representada por Ovidio, Tibulo y Propercio. La lírica latina influyó en los poetas del Renacimiento y más tarde en autores como García Lorca y Borges.

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LA LÍRICA LATINA

El género lírico comprende composiciones poéticas que, en sus orígenes griegos, eran
recitadas con el acompañamiento musical de la lira. Este tipo de poesía se caracterizaba
principalmente por su carácter subjetivo y por la utilización de una métrica variada.
La lírica se cultivó en Roma a partir de los últimos siglos de la República (II y I a.C.), en los que
las perturbaciones sociales y políticas crearon un ambiente propicio para que los poetas
abandonaran los grandes ideales patrióticos, ensalzados por la épica, y se volvieran a su interior
para analizar y expresar los sentimientos por las pequeñas cosas. En esta época surgen los que
podrían ser considerados como los primeros poetas líricos, de los que únicamente se conservan
escasos fragmentos, pero sabemos que su poesía era de tema erótico y tenía una gran variedad de
metros.
En el siglo I a.C. florece en Roma una corriente a la que Cicerón denomina de los poetas nuevos
o neotéricos (poetae novi). Estos se caracterizaban por su inclinación hacia la poesía griega y en
particular la alejandrina, la cual, en poemas breves y muy cuidados, buscaba la belleza formal a
través del empleo de recursos estilísticos, sobre todo métricos, de gran perfección artística.
§ Elegía latina
Podemos considerar la elegía como un subgénero de la lírica, pues, si bien no emplea variados
metros ni estrofas (solamente el hexámetro y el pentámetro, combinación llamada dístico elegíaco),
su carácter intimista, de expresión del sentimiento amoroso, justifica plenamente su inclusión en este
género.
La elegía comprende un tipo de poesía de temática triste, pero lo que realmente caracteriza
a este subgénero es la expresión de sentimientos personales, entre los que figura en primer lugar
el amor, es decir, la propia experiencia amorosa del poeta que casi siempre es desgraciada. Es por
eso que el dolor y el sufrimiento están casi siempre presentes en este tipo de composiciones.

Los principales representantes de la lírica latina son Catulo y Horacio. Por su parte, los
principales autores latinos de elegía son Ovidio, Tibulo y Propercio.

Gayo Valerio Catulo (87-54 a.C.)


Es el más genuino representante de la poesía lírica latina de su época. Tenemos pocos datos
biográficos, sólo las que se deducen de sus poemas. Nació en Verona y fue educado en Roma,
donde frecuentó la alta sociedad. Su posición acomodada le permitió dedicarse por completo a la
literatura y despreciar los cargos políticos. Tuvo un profundo conocimiento de la literatura griega que
le sirvió de modelo en sus poemas de juventud. La musa del poeta fue Lesbia, por lo sintió desde
muy joven un amor sincero y profundo que llegó a consumir su vida. Vuelca en sus versos la pasión,
a veces correspondida, a veces traicionada tras lucir sentimientos de amor o de odio, de alegría o
desesperación.

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Escribió 116 poemas de extensión y ritmos diferentes entre los que predominan los de
contenido erótico, la mayoría dedicados a Lesbia. Siguen en número a los de tipo satírico, en
forma de epigramas y otros son elogios de sus amigos. Tiene también algunas composiciones de
tipo mitológico.

Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C.)


Nacido en Venusia, en una familia humilde. Estudió en Roma y Atenas. Amigo de Virgilio y
Augusto, formó parte del círculo de Mecenas. Su obra poética no es muy extensa. Además de las
Sátiras, cultivó el género de la poesía líricos con las Odas.
Las Odas constituyen la parte más propiamente lírica de su producción poética. Con su
publicación, Horacio realiza la gran ambición de dar a Roma la gran poesía lírica que no tenía todavía.
El contenido de las Odas es variado: reflexiones filosóficas, episodios mitológicos, dedicatorias a
amigos, incluso menciones políticas.
Tibulo (54-19 a.C.)
Este tipo de poesía empieza en Tibulo, poeta perteneciente al círculo de Mesala Corvino. De
los tres libros que se nos han transmitido (Corpus Tibullianum), solo los dos son indiscutiblemente
suyos: el primero, dedicado a Delia, su amor perdido. Algunos rasgos que caracterizan la poesía de
Tibulo son la expresión sincera de su sentimiento amoroso, cierto bucolismo y la actitud
antimilitarista, junto con el cultivo de la forma que en las últimas composiciones resulta algo retórica
y erudita.
Propercio (47-15 a.C.)
De origen umbro y procedente de una familia plebeya, entró en el círculo literario de Mecenas
y se integró en la gran sociedad romana de la época. Escribió cuatro libros de Elegías. Los tres
primeros están consagrados predominantemente a Cintia. En el cuarto libro, por influjo de Mecenas,
se interesa por los motivos religiosos y las ideas de restauración moral y nacional de Augusto y busca
en el pasado de Roma y en las viejas leyendas una inspiración nueva y más amplia.
Su violenta pasión por Cintia hizo que el poeta expresara los tormentos del amor y de los
celos, la tristeza de las desilusiones con una fuerza dramática que hace de él un gran poeta lírico.
El arte de Propercio es sutil y complicado: a su lengua le falta a veces claridad, y a la composición,
lógica y armonía, pero son efectos buscados por el poeta. La pasión toma en sus versos un acento
personal y el ardor que la anima se traduce en una expresión sobria y vehemente, verdaderamente
original.
Publio Ovidio Nasón (43 a.C.- 17 d.C.)
Nació en Sulmona, joven de la alta sociedad que estudió en Grecia y acabó dedicándose
totalmente a la literatura. Cantor del amor, fue ante todo un poeta mundano, un poeta que conoció
el éxito en una sociedad cuyos gustos, cualidades y defectos reflejó en sus obras. Pero cuando el

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poeta estaba en el culmen de su gloria, fue desterrado por una orden del emperador Augusto, en 9
d.C., por razones que nos son del todo conocidas.
Su actividad poética continuó en el exilio, en Tomi, en la costa del Mar Negro (hoy Constanza),
produciendo algunas de sus mejores obras. El rigor del clima, su vida aislada y monótona le
produjeron la nostalgia de su Italia natal, pero el perdón no llegó de Augusto ni de su sucesor Tiberio,
a pesar de las continuas peticiones de gracia del poeta. Murió en el año 17 d.C.
Obras:
§ Poemas eróticos: Arte de amar, Remedios de amor, Amores, Heroidas
§ Grandes poemas: Metamorfosis (de tema mitológico) y los Fastos (sobre las festividades y el
calendario romano)
§ Elegías: Tristia, Pónticas

La lírica grecorromana tuvo influencia en las literaturas europeas con el surgimiento del
Renacimiento. Así en España siguiendo Horacio destacaron Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León
y más tarde Quevedo. En el siglo XX podemos citar Garcia Lorca, Fernando Pessoa, Jorge Luis
Borges y el griego Kavafis.

Militat omnis amans et habet sua castra Cupido (OV. Ars. I, 9,1)

«Todo aquel que ame es un soldado y Cupido tiene su campamento propio».

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