Paleolítico inferior
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El Paleolítico inferior es el primero de los periodos en que está dividido el
Paleolítico, la etapa inicial de la Edad de Piedra. Está caracterizado por la
presencia de dos tradiciones líticas de evolución muy lenta: la olduvayense o modo
técnico 1 y la achelense o modo técnico 2. Es la etapa más larga de toda la
prehistoria, ya que se considera que comenzó hace unos 2,5 millones de años (cuando
están datadas las primeras herramientas conocidas creadas por homininos) y duró
hasta unos 125 a unos 127 000 años (cuando comienza el Tarantiense o Pleistoceno
superior, que coincide con la aparición de las industrias musterienses o modo
técnico 3).
Se corresponde con la mayor parte del Pleistoceno, época geológica que abarca las
últimas glaciaciones y todo el Paleolítico arqueológico. El Paleolítico inferior se
extiende a lo largo del Gelasiense, el Calabriense (anteriormente denominado
Pleistoceno inferior) y el Chibaniense (antes llamado Pleistoceno medio).
Es también la fase prehistórica más rica en especies de homininos y en ella está
representada casi toda la evolución humana. Además de los Australopithecus, que
precedieron y luego estuvieron compartiendo territorios con Homo habilis y Homo
ergaster, están Homo erectus, Homo antecessor y Homo heidelbergensis; al final del
periodo aparecieron las formas primitivas de Homo neanderthaliensis (en Europa) y
Homo sapiens (en África), protagonistas respectivos del Paleolítico medio y del
superior.
Cráneo de Homo habilis
Índice
1 Orígenes
2 Primeros humanos
3 Salida de África
4 Diversificación
4.1 Homo antecessor
4.2 Homo heidelbergensis
4.3 África y Asia
5 Industrias líticas
5.1 Olduvayense
5.2 Achelense
6 Véase también
7 Referencias
Orígenes
Artículo principal: Evolución humana
Hace unos diez millones de años, durante el Mioceno, un aumento de la aridez a
nivel global provocó el inicio de la reducción de los bosques tropicales del Viejo
Mundo (que se habían expandido ampliamente a mediados de esa época geológica por
los tres continentes) a las franjas ecuatoriales de África y Asia donde nos los
encontramos actualmente. En las selvas africanas los hominoideos continuaron su
evolución y se separaron en distintas ramas. De una de ellas surgieron los
homininos, caracterizados, entre otras adaptaciones, por la locomoción bípeda.1
Mientras al oeste del valle del Rift (África Oriental) se mantuvieron las
condiciones de humedad que permitían la existencia de la selva, la reducción de las
precipitaciones en el lado oriental de la falla transformaron su medio ambiente en
un bosque seco con amplios claros. El bipedismo apareció como una adaptación a un
medio menos arbolado que el de los gorilas y chimpancés occidentales.2
Este cambio de ecosistema y de forma de moverse permitió que los brazos y manos
quedaran libres para sujetar objetos y el pulgar se fue transformando para asirlos
con firmeza. La columna vertebral y las extremidades inferiores se alargaron,
mientras el dedo gordo del pie comenzaba a perder la capacidad de agarrar cosas que
tienen los demás primates.3 Sucesivamente fueron apareciendo nuestros ancestros más
lejanos: Orrorin tugenensis, especie datada sobre los seis millones de años antes
del presente (AP); el género Ardipithecus, con dos especies y una antigüedad de
entre 5,5 y 4 millones de años; el género Australopithecus con diversas especies
que abarcan entre los 4 y 2/1 millones de años AP, dependiendo de los autores, ya
que algunos relacionan las formas más robustas y tardías con un género diferente:
Paranthropus.2
Ya en el Plioceno y con distintas oscilaciones térmicas, desde hace unos cuatro
millones de años el clima del planeta Tierra se ha ido haciendo más frío y seco.
Hace algo menos de tres millones de años se acentuó el cambio climático en la
región del valle del Rift, transformándose el bosque seco que allí había en una
sabana poco arbolada. La desaparición de los árboles provocó entre los
australopitecinos la selección del bipedismo pleno como característica favorable
para desplazarse entre las altas hierbas; ya no había casi árboles a los que
subirse.45
Las primeras herramientas líticas fueron halladas en Hadar (país de Afar, Etiopía)
y coinciden con estos cambios ecológicos y evolutivos: han sido datadas en unos
3,1/2,5 millones de años AP. No hay ningún resto de hominino relacionado con ellas,
por lo que algunos autores creen que bien podrían haber sido fabricadas por los
australopitecinos que por entonces poblaban el África oriental.67