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1 - Advertencia Apostólica Sobre Los Últimos Tiempos

El documento advierte sobre los falsos maestros que se infiltrarán en la iglesia en los últimos tiempos y tergiversarán la Palabra de Dios. Exhorta a los creyentes a distinguir entre la doctrina verdadera y falsa, y a permanecer fieles a la enseñanza de los apóstoles Pablo y Pedro. También advierte que los falsos maestros prometerán libertad pero conducirán a la esclavitud, y dañarán la salud de la iglesia.
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1 - Advertencia Apostólica Sobre Los Últimos Tiempos

El documento advierte sobre los falsos maestros que se infiltrarán en la iglesia en los últimos tiempos y tergiversarán la Palabra de Dios. Exhorta a los creyentes a distinguir entre la doctrina verdadera y falsa, y a permanecer fieles a la enseñanza de los apóstoles Pablo y Pedro. También advierte que los falsos maestros prometerán libertad pero conducirán a la esclavitud, y dañarán la salud de la iglesia.
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(1) ADVERTENCIA

APOSTÓLICA SOBRE LOS


ÚLTIMOS TIEMPOS.
VERDAD CENTRAL – 1 TIMOTEO 4:1-5; 2 DE PEDRO 2:1-22

La Biblia nos advierte de los días peligrosos que afrontará la iglesia


de Cristo en los tiempos finales. Hemos de ser muy diligentes en
conocer por medio de la Palabra de Dios los días que vivimos a fin de
no ser confundidos con humanas filosofías ni doctrinas
contaminadas.

DESARROLLO DE LA LECCIÓN

[Link] APÓSTOL PABLO Y LA SANA DOCTRINA.

Para el apóstol Pablo el concepto de sana doctrina es aquel que


comprende las enseñanzas del Señor Jesucristo y aquellas doctrinas
que Dios enseñó́ a su iglesia por medio de sus apóstoles.

Se le llama sana doctrina porque resulta saludable y benéfica; es la


higiene del alma, frente a las doctrinas erróneas y las practicas
viciosas, que perjudican a la persona y le arruinan la vida espiritual
(Matthew Henry y Francisco La Cueva. Comentario bíblico de
Matthew Henry. pág. 1744). El de Tarso la llama también la buena
doctrina y la palabra fiel (1 Timoteo 4:6; Tito 1:9).
Este marco de referencia nos es muy útil para comprender el
contenido de la sana doctrina.

No se puede ni se debe añadir o quitar palabra alguna. Su integridad


debe ser conservada intacta pues representa la voluntad y el
pensamiento de Dios.

1. Enseñar con integridad la Palabra de Dios

Los falsos maestros no se ciñen ni respetan la sana doctrina pues


ésta los confronta y les demanda honestidad y piedad.
Un falso maestro tergiversa la Palabra y la usa para su propio
beneficio.

Asunto que de suyo lleva condenación propia y de paso arrastra a los


que le siguen llevándolos a perdición.
Un buen siervo fiel comienza por respetar el contenido de la
revelación predicando con fidelidad el mensaje divino, permitiendo en
primer lugar que toque su corazón y su conciencia y de esa forma
buscarla aprobación del Señor al trazar y predicar la palabra con
limpieza y verdad.

2. Advertir del peligro

¿Qué habría pasado si Pablo no hubiera advertido con voz profética


de los peligros postreros? Evidentemente no sería un buen ministro
de Jesucristo.
Cada siervo de Dios debe hacer honor a su llamado siendo una voz
clara que advierte del peligro y del error.
No somos llamados a callar y presenciar los estragos que causa una
doctrina o enseñanza impura y nefasta.
Hemos de levantar la voz con un mensaje certero, claro y fuerte.

Muchas enseñanzas perversas quieren la aprobación de la iglesia y


sus pastores para legitimarse y de esa forma terminar minando y
socavando la autoridad de la iglesia.

3. Distinguir entre lo falso y lo verdadero

Una eficaz arma que usa el maligno es precisamente el engaño, esto


sucede cuando los creyentes aceptan sin reflexionar o analizar
cualesquier enseñanza o prédica que se comparte en la iglesia.

Como creyentes en Cristo, tenemos la gran responsabilidad de crecer


en el conocimiento de la Palabra, a fin de desarrollar la capacidad de
discernimiento y de buen juicio.

Esto nos ayudará a detectar el peligro que va encubierto por una


fachada aparentemente buena pero que en su interior es muy dañina
y hasta mortal.

II. ADVERTENCIAS DEL APÓSTOL PEDRO SOBRE LOS


FALSOS OBREROS.

El llamado de Pablo fue a los jóvenes pastores a perseverar en la


sana doctrin.
Ahora Pedro está preocupado por los falsos maestros que se
introducen en las iglesias causando estragos y conflictos que
destruyen la obra de Dios.

Con pluma magistral el apóstol Pedro describe las características y el


perfil de los falsos obreros.

De hecho, usa comparaciones y figuras que ilustran y aclaran la


verdadera personalidad de los siervos de la obscuridad.

1. Los engañadores se disfrazan de apariencia inofensiva y


ofrecen frutos apetecibles.
Infortunadamente siempre han existido entre el pueblo de Dios los
falsos profetas y maestros corruptos.

Reconoce Pedro: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo,


como habrá́ entre vosotros falsos maestros…” (2 Pedro 2: l).

Estos mensajeros de destrucción no se cansan ni dan tregua en su


nefasta labor de engañar a los escogidos y desviarlos del buen
camino.

Usan argumentos que convencen y ofrecen frutos apetecibles, pero


en realidad son “manzanas envenenadas”. y muchos sucumben.

Ofrecen un evangelio de conveniencia, predican una gracia barata y


viven a expensas del engaño y el fraude.

¡Cuántas historias hemos oído de cómo estos falsos maestros dividen


iglesias y lastiman familias!
2. Los falsos maestros son una amenaza para la salud de la
iglesia

Si estos hombres sin escrúpulos son admitidos en una iglesia


saludable pronto aparecerán los síntomas del contagio y la
enfermedad.

Los falsos maestros tienen una estrategia que les permite introducirse
en comunidades sanas y de esa forma diseminar su virus maligno.
presentando sus herejías como doctrinas innovadoras. como nuevas”
revelaciones” que deslumbran e impactan.

Pero al paso de los días. cuando germina su semilla perversa da a


luz un monstruo doctrinal que todo lo devora y lo consume.

Pedro advierte que con tal de lograr sus propósitos egoístas y su


avaricia desmedida se defienden con astucia y utilizan vana
sabiduría, el apóstol afirma que estos seudomaestros se
aprovecharán de los creyentes usando palabras fingidas (del griego
plastoís logois, v. 3).

La frase literalmente significa palabras inventadas, fabricadas. Es


decir, los engañadores sabrán estructurar bien sus discursos; tendrán
suma habilidad para usar palabras halagadoras a fin de despertar la
fascinación en los incautos.

Aparentarán tener un verdadero interés y amor por los oyentes, pero


la realidad es que la avaricia y el egocentrismo son su motivación,
sólo piensan en cómo explotar a los inocentes.
Pero Dios que es justo no les permitirá́ ir más allá́ de los limites
dispuestos, y al llegar ahí encontrarán destrucción repentina: Sobre
los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición
no se duerme.

Los juicios que Dios ejecutó contra los malvados a lo largo de la


historia son el ejemplo vivo de que el Señor no deja el engaño, la
injusticia, ni la maldad sin castigo.

3. Los falsos maestros son artífices de la esclavitud

Les prometen libertad y terminan esclavos, Ies prometen paraísos


que terminan en infiernos y oasis sin agua ni descanso.

El mismo Pedro dice que son fuentes sin agua y nubes vacías (v. l7),
lo que significa que no tienen contenido ni esencia, son solo
apariencia y todo termina en desilusión y desencanto.

Las comparaciones que usa el apóstol no podían ser más acertadas.


Imaginemos la decepción de alguien que, sediento acude a una
fuente y descubre que está seca; o el campesino que con emoción
ve una nube acercarse. para luego descubrir que es solo neblina que
es llevada por el viento.

Así́ son los falsos maestros; prometen mucho, pero al final no ofrecen
nada digno de valor.

Los falsos maestros no buscan edificar sino “atrapar” a sus


seguidores, acechan a sus víctimas esperando convencerlos de
volver al pecado (2 Pedro 2: l-8).
Los portadores de maldad están perfectamente conscientes de que
están equivocados y así deliberadamente persisten en su mal
proceder.

No aceptan exhortos ni correcciones, huyen a la luz de la comunión


y no conocen la sensibilidad ni la paz del Espíritu.

III. LLAMADOS A PERMANECER FIELES EN CRISTO

1. El llamado paulino
No fueron pocas las advertencias que Pablo hizo a los jóvenes
ministros para que permanecieran fieles al llamamiento de Dios.

Usó ilustraciones de la milicia, de los deportes. de un hombre de


campo que siembra su semilla con esperanza.

Toda victoria. afirma el apóstol de los gentiles, ha de conquistarse


con determinación y valor. Muchos son los obstáculos que se
enfrentan para llegar a la meta, pero en todos ellos Dios dará́ su
fortaleza para salir adelante con la frente en alto y sin nada de qué
avergonzarse.

2. Exhorto del apóstol Pedro


Luego de hacer un repaso por la historia y ver como en todo tiempo
los falsos maestros han causado mucho daño a la iglesia, Pedro
ahora por revelación de Dios alcanza a ver una iglesia del futuro que
también enfrentará sus crisis y problemas.

Percibe que, así como la iglesia del primer siglo enfrentó problemas
causados por hombres vestidos de ovejas pero que en el fondo son
lobos rapaces. así también la iglesia de nuestros días no estará́
exenta de sus propias batallas ocasionadas por los enviados del
príncipe de este mundo. que solo desea y provoca desolación y
destrucción.

Sin embargo, debemos mantenerla confianza en que el Señor sabe


librar de tentación a los piadosos (2 Pedro 2:9).

Por ello, debemos afirmarnos en las palabras que antes han sido
dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y
Salvador dado por vuestros apóstoles (2 Pedro 3:2).

Con paciencia hemos de aguardar la venida de nuestro Señor y


Salvador, mientras procuramos vivir en integridad, evitando caer en
el error de los engañadores.

CONCLUSIÓN.

Sea para la vida de un siervo de Dios en su ejercicio como pastor,


maestro o misionero, o para la vida de una iglesia como cuerpo de
Cristo las advertencias son claras a no desviarnos del buen camino
de la fe y la sana doctrina.

Hemos de ser vigilantes y estar atentos a los vientos de doctrina que


intentarán entrar a nuestra vida o a la iglesia motivándonos a cambiar
el rumbo de nuestro puerto celestial.

Así como Dios guardó a sus siervos que en humildad y obediencia


vivieron y predicaron la sana doctrina, también Dios cuidará a su
iglesia de los tiempos peligrosos extendiendo su diestra de protección
y el manto de su unción.
FUENTE: GUIA DEL ALUMNO SALVAGUARDANDO LA SANA DOCTRINA – EDITORIAL ECCAD 2020 –
TRANSCRITO PARA SU LECTURA CON FORMATO SOLO DE TEXTO.

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