Seminario embriología
Se conoce como reproducción celular o división celular a la etapa del ciclo celular en
la cual cada célula se divide para formar dos células hijas distintas. Este es un
proceso que se da en todas las formas de vida y que garantiza la perpetuidad de su
existencia, así como el crecimiento, la reposición de tejidos y la reproducción en
los seres pluricelulares.
La célula es la unidad básica de toda la vida conocida. Cada una de
ellas, como los seres vivos, poseen un tiempo de vida, durante el cual
crecen, maduran y luego se reproducen, a través de diversos mecanismos
biológicos que permiten generar células nuevas, replicando su información
genética y permitiendo que el ciclo vuelva a empezar.
Esto ocurre hasta que, llegado a determinado momento de la vida de
los seres vivos, sus células dejan de reproducirse (o a hacerlo de manera
eficiente) y empiezan a envejecer. Pero hasta que eso ocurre, la
reproducción celular tiene el propósito de incrementar la cantidad de
células que existen en un organismo.
En el caso de los organismos unicelulares, crear un organismo totalmente
nuevo. Esto generalmente ocurre cuando el tamaño de la célula ha
alcanzado un tamaño y volumen determinados, que suelen disminuir la
efectividad de sus procesos de transporte de nutrientes y, así, resulta
mucho más efectiva la división del individuo.
Tipos de reproducción celular
En principio, hay tres grandes tipos de reproducción celular. La primera y la
más simple, es la fisión binaria, en la que el material genético de la célula
se replica y ésta procede a dividirse en dos individuos idénticos, tal y
como hacen las bacterias, dotadas de un único cromosoma y con procesos
de reproducción asexuales.
Sin embargo, en los seres más complejos como los eucariotas, dotados
de más de un cromosoma (como los seres humanos, por ejemplo, que
poseemos un par de cromosomas de cada tipo: uno del padre y uno de la
madre), se aplican procesos más complicados de reproducción celular
que veremos por separado:
Mitosis. Es la forma más común de división celular de células
eucariotas. En este proceso la célula replica su material genético
completamente, empleando para ello un método de organización de los
cromosomas en la región ecuatorial del núcleo celular, que luego procede a
dividirse en dos, generando dos gemelos idénticos. Entonces el resto de la
célula procede a duplicarse y lentamente escindir el citoplasma, hasta que
la membrana plasmática termina por dividir a las dos nuevas células hijas en
dos. Las resultantes serán idénticas genéticamente a su progenitora.
Meiosis. Este es un proceso más complejo, que produce células
haploides (con la mitad de la carga genética), tales como las células sexuales o
gametos, dotadas de diversidad genética. Esto con el fin de aportar la mitad de
la carga genómica durante la fecundación, y así obtener descendencia
genéticamente única, evitando la reproducción clónica (asexual). Para ello, una
célula diploide (2n) sufre una serie de dos divisiones consecutivas, para
obtener así cuatro células hijas haploides (n).
Importancia de la reproducción celular
La división celular crea colonias de organismos unicelulares, pero sobre
todo permite la existencia de organismos pluricelulares, constituidos
por tejidos diferenciados. Cada tejido sufre daños, envejece y
eventualmente crece, requiriendo así células de reemplazo de las viejas o
dañadas, o simplemente nuevas células que añadir al tejido en crecimiento.
Es decir que la división celular hace posible tanto el crecimiento de los
organismos como la reparación de tejidos dañados.
Por otro lado, la división celular desordenada puede conducir a
enfermedades como el cáncer, en las que este proceso ocurre de manera
incontrolable, atentando contra la vida misma del individuo. Es por eso que
en la medicina moderna el estudio de la división celular es una de las áreas
clave de interés científico.
Crecimiento de la reproducción celular
Procesos de división celular
La interfase es la fase del ciclo celular en la cual una célula típica pasa la mayor
parte de su vida. En esta fase, la célula copia su ADN en preparación para la mitosis. La
interfase es la "vida diaria" o fase metabólica de la célula, en la cual la célula obtiene
nutrientes y los metaboliza, crece, lee su ADN y realiza otras funciones celulares
"normales" La mayoría de las células eucariotas pasan la mayor parte de su tiempo en la
interfase.
Esta fase se llamaba antes la fase de reposo. Sin embargo, la interfase no describe una
célula que simplemente está en reposo; más bien, la célula está viva y se está preparando
para una posterior división celular, por lo que se cambió el nombre. Un error común es
considerar que la interfase es la primera etapa de la mitosis. Sin embargo, dado que la
mitosis es la división del núcleo, la profase es en realidad la primera etapa. 2
En la interfase, la célula se prepara para la mitosis o la meiosis. Las células somáticas, o
las células diploides normales del cuerpo, atraviesan la mitosis para reproducirse a través
de la división celular, mientras que las células germinales diploides (es decir,
espermatocitos primarios y ovocitos primarios) pasan por la meiosis para
crear gametos haploides (es decir, esperma y óvulos) para la reproducción sexual. Los
cromosomas son copiados.
Hay tres etapas de la interfase celular, y cada fase termina cuando un punto de control
celular verifica la precisión de la finalización de la etapa antes de pasar a la siguiente. Las
etapas de la interfase son:
Fase G1: (Gap 1), en el que la célula crece y funciona normalmente. Durante este
tiempo, se produce una gran cantidad de síntesis de proteínas y la célula crece (casi el
doble de su tamaño original); se producen más orgánulos y aumenta el volumen del
citoplasma. Si la célula no se divide nuevamente, ingresará en fase G0.
Fase S: La síntesis (S), en la que la célula sintetiza su ADN y el número de
cromosomas se duplica (a través de la replicación semiconservativa).
Fase G2: (Gap 2), en el que la célula reanuda su crecimiento en preparación para la
división. La mitocondria se divide y la célula continúa creciendo hasta que comienza la
mitosis. En las plantas, los cloroplastos también se dividen durante G2.
Además, algunas células que no se dividen a menudo o nunca, ingresan a una
etapa llamada G0 (Intervalo cero), que es una etapa separada de la interfase o una G1
extendida.
La duración del tiempo transcurrido en la interfase y en cada etapa de la interfase es
variable y depende tanto del tipo de célula como de la especie de organismo a la que
pertenece. La mayoría de las células de los mamíferos adultos pasan alrededor de 24
horas en interfase; esto representa aproximadamente el 90% -96% del tiempo total
involucrado en la división celular. 4La interfase incluye las fases G1, S y G2. Sin embargo,
la mitosis y la citocinesis están separadas de la interfase. En la fase G1 se está
produciendo una decisión para la división celular
La interfase y el ciclo celular
Cuando se completa G2, la célula entra en un período relativamente breve de división
nuclear y celular, compuesto de mitosis y citocinesis, respectivamente. Después de
completar con éxito la mitosis y la citocinesis, ambas células hijas resultantes vuelven a
entrar en G1 de la interfase.
En el ciclo celular, la interfase está precedida por la telofase y la citocinesis de la fase M.
De manera alternativa, la interfase se interrumpe a veces por la fase G0, que, en algunas
circunstancias, puede terminar y ser seguida por las etapas restantes de la interfase.
Después de completar con éxito el punto de control G2, el punto de control final en la
interfase, la célula avanza a la profase, o en las plantas a la preprofase, que es la primera
etapa de la mitosis.
La fase G0 se ve como una fase G1 extendida en la que la célula no se divide ni se
prepara para dividirse y/o como una fase quiescente distinta que ocurre fuera del ciclo
celular.
La Mitosis es la forma más común de la división celular en las células eucariotas. Una
célula que ha adquirido determinados parámetros o condiciones de tamaño, volumen,
almacenamiento de energía, factores medioambientales, puede replicar totalmente su
dotación de ADN y dividirse en dos células hijas, normalmente iguales. Ambas células
serán diploides o haploides, dependiendo de la célula madre.
En biología, la mitosis es un proceso que ocurre en el núcleo de las células
eucariotas y que precede inmediatamente a la división celular. Consiste en el reparto
equitativo del material hereditario (ADN) característico. Este tipo de división ocurre en
las células somáticas y normalmente concluye con la formación de dos núcleos
(cariocinesis), seguido de otro proceso independiente de la mitosis que consiste en la
separación del citoplasma (citocinesis), para formar dos células hijas.
La mitosis completa, que produce células genéticamente idénticas, es el fundamento
del crecimiento, de la reparación tisular y de la reproducción asexual. La otra forma de
división del material genético de un núcleo se denomina meiosis y es un proceso que,
aunque comparte mecanismos con la mitosis, no debe confundirse con ella, ya que es
propio de la división celular de los gametos. Produce células genéticamente distintas y,
combinada con la fecundación, es el fundamento de la reproducción sexual y la
variabilidad genética.
La mitosis es la división del núcleo celular en la que se conserva intacta la información
genética contenida en los cromosomas, que pasa de esta manera sin modificaciones a
las dos células hijas resultantes. La mitosis es igualmente un verdadero proceso de
multiplicación celular que participa en el desarrollo, el crecimiento y la regeneración del
organismo. Este proceso tiene lugar por medio de una serie de operaciones sucesivas
que se desarrollan de una manera continua, pero para facilitar su estudio han sido
separadas en varias etapas.
El resultado esencial de la mitosis es la continuidad de la información hereditaria de la
célula madre en cada una de las dos células hijas. El genoma se compone de una
determinada cantidad de genes organizados en cromosomas, hebras de ADN muy
enrolladas que contienen la información genética vital para la célula y el organismo. Dado
que cada célula debe contener completa la información genética propia de su especie,
la célula madre debe hacer una copia de cada cromosoma antes de la mitosis, de forma
que las dos células hijas reciban completa la información. Esto ocurre durante la fase S de
la interfase, el período que alterna con la mitosis en el ciclo celular y en el que la célula
entre otras cosas se prepara para dividirse.
Tras la duplicación del ADN, cada cromosoma consistirá en dos copias idénticas de la
misma hebra de ADN, llamadas cromátidas hermanas, unidas entre sí por una región del
cromosoma llamada centrómero. Cada cromática hermana no se considera en esa
situación un cromosoma en sí mismo, sino parte de un cromosoma que provisionalmente
consta de dos cromáticas.
En animales y plantas, pero no siempre en hongos o protistas, la envoltura nuclear que
separa el ADN del citoplasma se desintegra, desapareciendo la capa que separaba el
contenido nuclear del citoplasma. Los cromosomas se ordenan en el plano ecuatorial de la
célula, perpendicular a un eje definido por un huso acromático. Este es una
estructura citoesquelética compleja, de forma ahusada, constituido por fibras que son
filamentos de microtúbulos. Las fibras del huso dirigen el reparto de las cromátidas
hermanas, una vez producida su separación, hacia los extremos del huso. Por convenio
científico, a partir de este momento cada cromátida hermana sí se considera un
cromosoma completo, y empezamos a hablar de cromosomas hermanos para referirnos a
las estructuras idénticas que hasta ese momento llamábamos cromátidas. Como la célula
se alarga, las fibras del huso «tiran» por el centró mero a los cromosomas hermanos
dirigiéndolos cada uno a uno de los polos de la célula. En las mitosis más comunes,
llamadas abiertas, la envoltura nuclear se deshace al principio de la mitosis y se forman
dos envolturas nuevas sobre los dos grupos cromosómicos al acabar. En las mitosis
cerradas, que ocurren por ejemplo en levaduras, todo el reparto ocurre dentro del núcleo,
que finalmente se estrangula para formar dos núcleos separados. 5
Se llama cariocinesis a la formación de los dos núcleos con que concluye habitualmente la
mitosis. Es posible, y ocurre en ciertos casos, que el reparto mitótico se produzca sin
cariocinesis (endomitosis) dando lugar a un núcleo con el material hereditario duplicado
(doble número de cromosomas).
La mitosis se completa casi siempre con la llamada citocinesis o división del citoplasma.
En las células animales la citocinesis se realiza por estrangulación: la célula se va
estrechando por el centro hasta que al final se separa en dos. En las células de
las plantas se realiza por tabicación, es decir, las células hijas “construyen” una nueva
región de pared celular que dividirá la una de la otra dejando puentes de citoplasma
(plasmodesmos). Al final, la célula madre se parte por la mitad, dando lugar a dos células
hijas, cada una con una copia equivalente y completa del genoma original.
Cabe señalar que las células procariotas experimentan un proceso similar a la mitosis
llamado fisión binaria. No se puede considerar que las células procariotas experimenten
mitosis, dado que carecen de núcleo y únicamente tienen un cromosoma sin centrómero. 6
Cariocinesis
La cariocinesis (del griego cario = núcleo y cinesis = movimiento), mitosis
astral o mitosis anfiastral, es la división del núcleo celular. Consiste en la primera fase de
la mitosis, que es el proceso por el cual el material genético de una célula madre se
distribuye de manera idéntica entre dos células hijas.
En células animales poseen un organelo no membranoso llamado áster o centro celular,
formado por un par de centriolos, que al dividirse en profase temprana, se dirigen hacia los
polos opuestos de la célula, formando el aparato del huso mitótico, acrosómico o
acromático.
Fases del ciclo celular:
La división de las células eucariotas es parte de un ciclo vital continuo, el ciclo celular, en
el que se distinguen dos períodos mayores, la interfase, durante la cual se produce la
duplicación del ADN, y la mitosis, durante la cual se produce el reparto idéntico del
material antes duplicado.
La mitosis es una fase relativamente corta en comparación con la duración de la interfase.
Interfase: Durante la interfase, la célula se encuentra en estado basal de
funcionamiento. En dicha fase se lleva a cabo la replicación del ADN y la duplicación de
los orgánulos para tener un duplicado de todo antes de dividirse. Es la etapa previa a la
mitosis donde la célula se prepara para dividirse, en ésta, los centriolos y la cromatina se
duplican, aparecen los cromosomas los cuales se observan dobles. El primer proceso
clave para que se de la división celular es que todas las cadenas de ADN se dupliquen
(replicación del ADN); esto se da inmediatamente antes de que comience la división, en un
período del ciclo celular llamado interfase, que es aquel momento de la vida celular en que
ésta no se está dividiendo. Tras la replicación tendremos dos juegos de cadenas de ADN,
por lo que la mitosis consistirá en separar esas cadenas y llevarlas a las células hijas. Para
conseguir esto se da otro proceso crucial que es la conversión de la cromatina en
cromosomas.
La duración del ciclo celular en una célula típica es de 16 horas: 5 horas para G1, 7 horas
para S, tres horas para G2 y 1 hora para la división. Este tiempo depende del tipo de célula
que sea.
Profase: Los dos centros de origen de los microtúbulos (en verde) son los centrosomas.
La cromatina ha comenzado a condensarse y se observan las cromátidas (en azul). Las estructuras
en color rojo son los cinetocoros. (Micrografía obtenida utilizando marcajes fluorescenteses)
Se produce en ella la condensación del material genético (ADN), para formar unas
estructuras altamente organizadas, los cromosomas. Como el material genético se ha
duplicado previamente durante la fase S de la Interfase, los cromosomas replicados están
formados por dos cromátidas, unidas a través del centrómero por moléculas de cohesinas.
Uno de los hechos más tempranos de la profase en las células animales es la duplicación
del centrosoma; los dos centrosomas hijos (cada uno con dos centriolos) migran entonces
hacia extremos opuestos de la célula. Los centrosomas actúan como centros
organizadores de unas estructuras fibrosas, los microtúbulos, controlando su formación
mediante la polimerización de tubulina soluble. De esta forma, el huso de una célula
mitótica tiene dos polos que emanan microtúbulos.
En la profase tardía desaparece el nucléolo y se desorganiza la envoltura nuclear.
Prometafase
La envoltura nuclear se ha disuelto, y los microtúbulos (verde) invaden el espacio
nuclear. Los microtúbulos pueden anclar cromosomas (azul) a través de
los cinetocoros (rojo) o interactuar con microtúbulos emanados por el polo opuesto.
Esto se denomina mitosis abierta. Los hongos y algunos protistas, como las algas o
las tricomonas, realizan una variación denominada mitosis cerrada, en la que el huso
se forma dentro del núcleo o sus microtúbulos pueden penetrar a través de la envoltura
nuclear intacta.
Cada cromosoma ensambla dos cinetocoros hermanos sobre el centrómero, uno en
cada cromátida. Un cinetocoro es una estructura proteica compleja a la que se anclan
los microtúbulos. Aunque la estructura y la función del cinetocoro no se conoce
completamente, contiene varios motores moleculares, entre otros componentes.
Cuando un microtúbulo se ancla a un cinetocoro, los motores se activan, utilizando
energía de la hidrólisis del ATP para "ascender" por el microtúbulo hacia
el centrosoma de origen. Esta actividad motora, acoplada con la
polimerización/despolimerización de los microtúbulos, proporciona la fuerza de empuje
necesaria para separar más adelante las dos cromátidas de los cromosomas.
Cuando el huso crece hasta una longitud suficiente, los microtúbulos asociados a
cinetocoros empiezan a buscar cinetocoros a los que anclarse. Otros microtúbulos no
se asocian a cinetocoros, sino a otros microtúbulos originados en el centrosoma
opuesto para formar el huso mitótico. La Prometafase se considera a veces como
parte de la profase.
Metafase: Los cromosomas se encuentran alineados en la placa metafásica.
Metafase
A medida que los microtúbulos encuentran y se anclan a los cinetocoros durante la
prometafase, los centrómeros de los cromosomas se congregan en la "placa
metafásica" o "plano ecuatorial", una línea imaginaria que es equidistante de los dos
centrosomas que se encuentran en los 2 polos del huso. 12 Este alineamiento
equilibrado en la línea media del huso se debe a las fuerzas iguales y opuestas que se
generan por los cinetocoros hermanos. El nombre "metafase" proviene
del griego μετα que significa "después".
Dado que una separación cromosómica correcta requiere que cada cinetocoro esté
asociado a un conjunto de microtúbulos (que forman las fibras cinetocóricas), los
cinetocoros que no están anclados generan una señal para evitar la progresión
prematura hacia la anafase antes de que todos los cromosomas estén correctamente
anclados y alineados en la placa metafásica. Esta señal activa el checkpoint de
mitosis.
Anafase
Cuando todos los cromosomas están correctamente anclados a los microtúbulos del
huso y alineados en la placa metafásica, la célula procede a entrar en anafase
(del griego ανα que significa "arriba", "contra", "atrás" o "re-"). Es la fase crucial de la
mitosis, porque en ella se realiza la distribución de las dos copias de la información
genética original.
Entonces tienen lugar dos sucesos. Primero, las proteínas que mantenían unidas
ambas cromátidas hermanas (las cohesinas), son cortadas, lo que permite la
separación de las cromátidas. Estas cromátidas hermanas, que ahora son
cromosomas hermanos diferentes, son separados por los microtúbulos anclados a sus
cinetocoros al desensamblarse, dirigiéndose hacia los centrosomas respectivos.
A continuación, los microtúbulos no asociados a cinetocoros se alargan, empujando a
los centrosomas (y al conjunto de cromosomas que tienen asociados) hacia los
extremos opuestos de la célula. Este movimiento parece estar generado por el rápido
ensamblaje de los microtúbulos.
Estos dos estados se denominan a veces anafase temprana (A) y anafase tardía (B).
La anafase temprana viene definida por la separación de cromátidas hermanas,
mientras que la tardía por la elongación de los microtúbulos que produce la separación
de los centrosomas. Al final del anafase, la célula ha conseguido separar dos juegos
idénticos de material genético en dos grupos definidos, cada uno alrededor de un
centrosoma.
Telofase
La telofase (del griego τελος, que significa "finales") es la reversión de los procesos
que tuvieron lugar durante la profase y prometafase. Durante la telofase, los
microtúbulos no unidos a cinetocoros continúan alargándose, estirando aún más la
célula. Los cromosomas hermanos se encuentran cada uno asociado a uno de los
polos. La envoltura nuclear se reforma alrededor de ambos grupos cromosómicos,
utilizando fragmentos de la envoltura nuclear de la célula original. Ambos juegos de
cromosomas, ahora formando dos nuevos núcleos, se descondensan de nuevo en
cromatina. La cariocinesis ha terminado, pero la división celular aún no está completa.
Si a continuación no se produce la citocinesis, entonces se originará una célula
binucleada. La polinucleación en los tejidos de muchos organismos, es un proceso
genéticamente programado de citodiferenciación y desarrollo.
El siguiente paso es la citocinesis, generalmente aparece en secuencia inmediata al
terminar la cariocinesis.
Citocinesis
La citocinesis es un proceso independiente, que se inicia simultáneamente a la
telofase. Técnicamente no es parte de la mitosis, sino un proceso aparte, necesario
para completar la división celular. En las células animales, se genera un surco de
escisión (cleavage furrow) que contiene un anillo contráctil de actina en el lugar donde
estuvo la placa metafásica, estrangulando el citoplasma y aislando así los dos nuevos
núcleos en dos células hijas. Tanto en células animales como en plantas, la división
celular está dirigida por vesículas derivadas del aparato de Golgi, que se mueven a lo
largo de los microtúbulos hasta la zona ecuatorial de la célula. En plantas esta
estructura coalesce en una placa celular en el centro del fragmoplasto y se desarrolla
generando una pared celular que separa los dos núcleos. El fragmoplasto es una
estructura de microtúbulos típica de plantas superiores, mientras que algunas algas
utilizan un vector de microtúbulos denominado ficoplasto durante la citocinesis. Al final
del proceso, cada célula hija tiene una copia completa del genoma de la célula original.
El final de la citocinesis marca el final de la fase M.
Consecuencias de la mitosis
Mediante el proceso mitótico, el material genético se divide en dos núcleos idénticos,
con lo que las dos células hijas que resultan si se produce la división del citoplasma
(citocinesis) serán genéticamente idénticas. Por tanto, la mitosis es un proceso de
división conservativo, ya que el material genético se mantiene de una generación
celular a la siguiente. La mayor parte de la expresión génica se detiene durante la
mitosis, pero mecanismos epigenéticos funcionan durante esta fase, para "recordar"
los genes que estaban activos en mitosis y transmitirlos a las células hijas.
Errores en la mitosis
Aunque los errores en la mitosis son muy poco frecuentes, este proceso puede fallar,
especialmente durante las primeras divisiones celulares en el cigoto. Los errores
mitóticos pueden ser especialmente peligrosos para el organismo, porque el
descendiente futuro de la célula madre defectuosa mantendrá la misma anomalía.
Un cromosoma puede no separarse durante la anafase. Este fenómeno se denomina
"no-disyunción". Si esto ocurre, una célula hija recibirá dos cromosomas hermanos y la
otra se quedará sin ninguno. Esto da lugar a que una célula tenga tres cromosomas
que codifiquen la misma información genética (dos hermanos y un homólogo), una
condición conocida como trisomía, y la otra célula, que solamente tiene un cromosoma
(el cromosoma homólogo), tendrá monosomía. Estas células se consideran
aneuploides, y la aneuploidía puede causar inestabilidad genética, un hecho frecuente
en cáncer.
La mitosis es un proceso traumático. La célula pasa por cambios drásticos en su
estructura, algunos orgánulos se desintegran y se reconstruyen en cuestión de horas,
y los microtúbulos tiran constantemente de los cromosomas. Por tanto, en ocasiones
los cromosomas pueden dañarse. Un brazo del cromosoma se puede romper y perder
un fragmento, causando deleción. El fragmento puede incorporarse incorrectamente a
otro cromosoma no homólogo, causando translocación. Se puede integrar de nuevo al
cromosoma original, pero en una orientación inversa, causando inversión. O se puede
tratar erróneamente como un cromosoma separado, causando duplicación
cromosómica.
Una parte de estos errores pueden detectarse por alguno de los puntos de
control existentes a través del ciclo celular, lo cual produce una parada en la
progresión celular, dando tiempo a los mecanismos reparadores a corregir el error. Si
esto no ocurre, el efecto de estas anormalidades genéticas dependerá de la naturaleza
específica del error. Puede variar de una anomalía imperceptible, a carcinogénesis o a
la muerte del organismo.
Endomitosis
La endomitosis es una variante de la mitosis sin división nuclear o celular, lo que da
lugar a células con muchas copias del mismo cromosoma en el mismo núcleo. Este
proceso también se denomina endoreduplicación, y las células
resultantes endopoliploides. Un ejemplo de una célula que sufre endomitosis es
el megacariocito.
La Meiosis es la división de una célula diploide en cuatro células haploides. Esta
división celular se produce en organismos multicelulares para
producir gametos haploides, que pueden fusionarse después para formar una célula
diploide llamada cigoto en la fecundación.
Los seres pluricelulares reemplazan su dotación celular gracias a la división celular y
suele estar asociada a la diferenciación celular. En algunos animales, la división celular
se detiene en algún momento y las células acaban envejeciendo. Las células
senescentes se deterioran y mueren, debido al envejecimiento del cuerpo. Las células
dejan de dividirse porque los telómeros se vuelven cada vez más cortos en cada
división y no pueden proteger a los cromosomas. Las células cancerosas se
consideran "inmortales" debido a que una enzima llamada telomerasa permite a estas
células dividirse indefinidamente.
La característica principal de la división celular en organismos eucariotas es la
conservación de los mecanismos genéticos del control del ciclo celular y de la división
celular, puesto que se ha mantenido prácticamente inalterable desde organismos tan
simples como las levaduras a criaturas tan complejas como el ser humano, a lo largo
de la evolución biológica.
Diferenciación
La diferenciación celular es el proceso por el cual las células cambian de un tipo celular a otro,
generalmente uno más especializado. Para este proceso la célula atraviesa un proceso de morfogénesis,
donde hay modificaciones en su expresión génica, para adquirir la morfología, funciones de un tipo celular
específico y diferente al resto de tipos celulares del organismo.1
A cualquier célula que presente un nivel de potencia o capacidad de diferenciación es lo que se
denomina célula madre. Estas pueden clasificarse según su capacidad de diferenciación en totipotentes,
pluripotentes, multipotentes y unipotentes.
La diferenciación ocurre múltiples veces durante el desarrollo de un organismo multicelular, a medida que
cambia de un cigoto simple a un complejo de tejidos y órganos especializados. Vale la pena resaltar que
existen células madres adultas, que cumplen papeles importantes en la reparación de heridas.
La diferenciación altera de manera drástica el tamaño de la célula, su forma, potencial de
membrana y capacidad metabólica y la responsividad de señales.
Potencia celular y células madre
Las
células madre son capaces de cambiar y transformarse en otros tipos de células que se
encuentran en el cuerpo. Este proceso es la diferenciación celular y está a cargo del
desarrollo de todas las células del cuerpo. Esto significa que las células madre pueden
diferenciarse en células musculares, células grasas, células óseas, células sanguíneas, células
nerviosas, células epiteliales, células inmunes, células sexuales y más.
En las células en desarrollo existen diferentes niveles de potencia celular, es decir, la
habilidad de la célula de diferenciarse en otros tipos celulares. Una mayor potencia implica
una mayor cantidad de linajes célulares que puede producir.
Una célula capaz de producir la totalidad de tipos celulares, incluyendo los tejidos extra-
embrionarios o placentarios se le denomina una célula totipotente. En mamíferos, solo
el cigoto y los blastomeros subsecuentes son totipotentes.
Si la célula solo puede diferenciarse en linajes celulares presentes en el adulto se
denomina una célula pluripotente. Estas células se denominan meristomáticas en plantas,
y células madres embrionarias en animales.
Una célula multipotente solo puede diferenciarse en pocos tipos celulares, generalmente
del mismo linaje celular. Por ejemplo, en la hematopoyesis se producen diferentes tipos de
células, pero todas del mismo linaje, el sanguíneo.
Finalmente, cuando la célula solo puede producir un único tipo de célula, se le
denomina unipotente. Al hablar de célula madres, estas no se van a diferenciar, ya que
cumplen la asimetría unicelular. Un claro de este linaje son las células madres que
producen los espermatozoides (véase Espermatogénesis).
Clonación e inducción de pluripotencia (iPS)
Para la clonación de la oveja Dolly se estudiaron los oocitos de mamífero y se encontraron
presentes ciertos factores de transcripción capaces de reprogramar el núcleo, no solo
manteniendo su estado de indiferenciación, sino induciendo en núcleos de células
diferenciadas una vuelta hacia el estado indiferenciado. Estos factores
fueron: Nanog, Tdgf1, Utf1, Lin28, etc.
El hecho de que estos factores pueden no solo mantener la célula indiferenciada si no
reprogramar su núcleo una vez diferenciada, y mediante técnicas de laboratorio es posible
inducir estadios de pluripotencia (iPS). Por ejemplo, el uso de los factores
de Yamanaka (Sox2, Oct4, c-Myc & Klf4)2 logró revertir el nivel de potencia
de fibroblastos adultos.
Mecanismos de diferenciación celular
En los organismos cada tipo celular especializado expresa un conjunto de la totalidad
de genes presentes en el genoma, son estos procesos de regulación de la expresión
génica lo que caracteriza al linaje celular. Al hablar de diferenciación, hablamos de
un cambio del patrón de expresión y de toda la red de regulación que produjo esa
célula.
Control epigenético[editar]
Artículo principal: Epigenética
Si bien la diferencia en los patrones de expresión génica se da en su mayoría por
elementos reguladores cis y trans (promotores y enhancers) hay mecanismos para que
estos patrones de expresión se mantengan durante muchas generaciones de división
celular. En este punto los mecanismos epigenéticos juegan un papel fundamental, ya que
las modificaciones sobre la cromatina (metilación, fosforilación, acetilación, etc.), ADN
(metilaciones, etc.) o la interacción de ARN no codificantes, cambia los patrones de
expresión y represión de los genes.
Metilación del ADN[editar]
Artículo principal: Metilación del ADN
Uno de los mecanismos más frecuentes para la regulación de la expresión es la metilación
del ADN. En este proceso, las enzimas metiltransferasas añaden un grupo metilo sobre
los residuos de Citosina ubicado en las islas CpG, evitando el acceso al ADN.
En células embrionarias la mayoría de estas islas CpG están sin metilación y asociadas a
nucleosomas con un trimetilación en la lisina 4 de la histona H3 (H3K4me3). 3 En el
proceso de diferenciación solo hay pocos genes como Oct4 y Nanog que presentan
metilación temprana, esto para disminuir su expresión a medida que se cumple la
diferenciación.4 Células con deficiencias en su metilación entran en procesos
de apoptosis rápidamente.3
Factores pioneros (Oct4, Sox2, Nanog)[editar]
Estos tres factores de transcripción están altamente expresados en células embrionarias
indiferenciadas y son importantes para el mantenimiento de la pluripotencia. 3 Se ha
demostrado que la importancia de estos factores radica en su capacidad de modificar la
cromatina, modificando las histonas y metilando el ADN; para permitir o restringir la
transcripción de genes.
Si bien estos genes son altamente expresados, su capacidad de mantener
la pluripotencia requiere un balance cuidadoso, ya que se ha visto que una perturbación
puede conducir a diferentes linajes celulares. Una regulación diferencial
entre Oct4 y Sox2 conducen a destinos de línea germinal.5 Del mismo modo, niveles
elevados de Oct4 y reducidos de Sox2 promueve destinos mesodermales, ya
que Oct4 bloquea destinos neuroectodermales; si aumenta Sox2 y disminuye Oct4 se
derivan destinos ectodermicos. Nanog, por su parte no permite la diferenciación, por lo que
su supresión es requisito para cualquier cambio de linaje. 5
Acceso a nucleosomas y modificación de histonas
Teniendo todas las células del cuerpo el mismo genoma, los patrones de unión de los
Factores de transcripción y su efecto sobre los genes marcan la diferencia. Las
modificaciones de las histonas que componen el nucleosoma pueden facilitar o bloquear el
acceso de los factores de transcripción y la ARN polimerasa al ADN.
Dentro de las técnicas que nos permiten dilucidar si los nucleosomas están bloqueando un
gen encontramos la inmunoprecipitación de cromatina (ChIP).
Cuando los nucleosomas están firmemente posicionados sobre el ADN evitando cualquier
tipo de transcripción los vamos a denominar heterocromatina. Por el contrario, cuando los
enlaces no son tan fuertes y permiten la transcripción, lo denominamos eucromatina. Los
procesos responsables por estos cambios de estructuras son las modificaciones sobre las
histonas.
Generalmente la adición de grupos acetilos genera apertura y por ende una mayor
transcripción. Este proceso se lleva a cabo sobre residuos de lisina por acetil-transferasas.
El grupo acetil va a evitar que la lisina encuentre afinidad por el esqueleto de fosfato y
azúcar del ADN.
Por otro lado, las metilaciones de histonas tienen comportamientos "menos predecibles",
ya que según el residuo metilado puede promover o reprimir la expresión. A pesar de esto
se conoce de ciertas metilaciones que reprimen como lo son la trimetilación del la lisina 27
de las histonas H3 (H3k27me3) o H3K9me (metilación en lisina 3 de la H3). También
encontramos metilaciones activadoras como la trimetilación de la lisina 4 de la histona H3
(H3K4me3), al igual que las H3K38me y H3K79me
Complejo represivo Polycomb (PRC2)[editar]
Al hablar de silenciamiento génico, el complejo represivo polycomb II —uno de los dos
miembro de la familia Polycomb (PcG)— cataliza la di- y tri-metilación de la lisina 27 de
la histona H3 (H3K27me2/me3).36 Este proceso permite la unión de todo el complejo PRC1
(también PcG) que cataliza la ubiquitinación de la histona H2 en la lisina 119
(H2aK119Ub), bloqueando así la actividad de la ARN Polimerasa II y suprimiendo
la transcripción.
Al bloquear todas las PcG, las células embrionarias no son capaces de diferenciarse en las
tres capas germinales. Mientras que la deleción de los genes PRC1 y PRC2 conlleva a la
sobre-expresión de genes de ciertos linajes, pero de manera desordenada. 3
Proteínas del grupo Tritórax (Trx)[editar]
Si bien las proteínas PcG promueven la diferenciación, estas no pueden mantener fenotípo
diferenciado. Mantener estos procesos activos es la función de los genes de la familia
tritórax (Trx). Una vez inician los programas de diferenciación celular, las proteínas Trx son
reclutadas en las zonas transcripcionalmente activas, donde catalizan la trimetilación de la
histona H3 en la lisina 4 (H3K4me3) y también la acetilación de otras histonas. Estos
procesos conllevan a la activación de la expresión génica.
Se considera que los grupos PcG y Trx son antagonistas funcionales, ya que compiten
directamente generando loci de dominios bivalentes donde los genes pueden ser
activados o reprimidos rápidamente, según el programa de diferenciación activado.
Estructura de las histonas donde se
aprecian sus colas proteicas donde se pueden evidenciar diferentes modificaciones .
Señalización celular
Todos los mecanismos que hemos visto hasta ahora deben ser activados en conjunto para
poder coordinar la formación de un tejido u órgano (morfogénesis). Las sustancias que
logran generar estos cambios celulares coordinados se les conoce como morfógeno o a
nivel específico, factores de crecimiento.
El mecanismo de transducción de la señal es conservado, aunque sus intermediarios
cambian según la señal. Un ligando producido por una célula se une a un receptor
extracelular de otra célula. Este receptor cambia su dominio citoplasmático y adquiere una
propiedad enzimática, esto cataliza una serie de reacciones que amplifican la señal. Esta
señal estimula los factores de transcripción o componentes del citoplasma, que alteran la
forma o la expresión génica de la célula, al interactuar con los enhancers o promotores de
un gen.1
Algunos morfógenos relevantes son las proteínas morfogenéticas óseas (BMP),
los factores de crecimiento transformantes (TGF) o los factores de crecimiento
fibroblásticos (FGF). Se sabe que los TGFs y los FGFs pueden interactuar con los factores
de Yamanaka mediante las proteínas Smad.7 La disminución de algunos factores de
crecimiento promueve la diferenciación de células madre embrionarias (pluripotentes) y
simultáneamente los dominios bivalentes pueden alterar su permisividad para la
transcripción.
Otras vías de señalización como la JAK-STAT ha demostrado ser necesaria para el
mantenimiento de pluripotencia en células embrionarias de ratón. 8 El ácido
retinóico también ha demostrado que induce la diferenciación en células humanas y de
ratón.7 La señal de Notch cumple papeles importantes en la auto-renovación y el
mantenimiento del nicho de células madre. Finalmente Sonic hedgehog (SHH) actúa
también como promotor de la diferenciación de células madres y la auto-renovación de
células unipotenciales, al regular la producción de BMI1, un componente de polycomb
(PcG).
La matriz extracelular[editar]
Artículo principal: Matriz extracelular
Todos estos procesos celulares y de señalización no se llevan a cabo en el vacío, todo lo
contrario, las células están inmersas en una matriz de proteínas, biomoléculas y fluidos
que pueden afectar la diferenciación celular.
Se ha probado que células madre mesenquimales —originarias de la médula ósea— al ser
puestas en sustratos con la misma rigidez que la matriz cerebral o muscular, desarrollan
propiedades similares a las de esos tipos celulares. 9
La lectura de la estas cualidades físicas por parte de la célula se basa en el
principio tensegridad, ya que según la fuerza que actúe directamente sobre la membrana
celular esta se deformará e interactuará con componentes del citoesqueleto como
la actina que puede generar una cascada de señalización. También podemos encontrar
receptores de proteínas como las integrinas que son capaces de identificar
la fibronectina presente en la matriz.110
Estas señales generan respuesta por proteínas inducidas por tensión, que pueden
modificar la cromatina según la tensión mecánica. Un mecanismo es la vía de RhoA. 10
envejecimiento
CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE
ENVEJECIMIENTO CELULAR
El envejecimiento puede definirse como la acumulación de todos los cambios involutivos e
irreversibles que se producen en un organismo con el paso del tiempo y que llevan a fallos
homeostáticos incompatibles con la supervivencia.
Un problema relacionado con la definición de envejecimiento es la determinación del
momento en que este se inicia, que según la opinión mayoritaria, es cuando termina el
desarrollo. No obstante el comienzo del envejecimiento funcional puede considerarse
como un parámetro de valor relativo. Así una deportista dedicada a la gimnasia rítmica
puede considerarse mayor para esta actividad a la edad de 25 años mientras que para la
mayoría de las actividades aun es una persona joven.
El estudio del envejecimiento se complica por el fenómeno conocido por envejecimiento
diferencial, pues no todos los sujetos envejecen al mismo ritmo, ni todos los órganos y
sistemas del mismo sujeto se deterioran simultáneamente.
Un concepto más restrictivo que el de envejecimiento es el de senescencia por el que se
entiende el conjunto de cambios involutivos que ocurren en las fases finales de la vida, que
incluyen alteraciones morfológicas, bioquímicas y funcionales conducentes a la muerte.
Según algunos autores, el envejecimiento podría empezar en edades tempranas, incluso
juveniles, mientras que la senescencia tendría lugar en las edades finales de la vida, en las
que las pérdidas de rendimiento de los sistemas fisiológicos y de resistencia al estrés se
hacen más evidentes. Se usa envejecimiento y senescencia como sinónimos.
El envejecimiento consiste en la pérdida gradual de la potencialidad de nuestras células y
organismo. Los conceptos de longevidad y envejecimiento están íntimamente ligados, ya
que la mayor o menor rapidez del transcurso de éste determina la duración de la vida. Por
ello, si tuviésemos posibilidad de lograr enlentecer el proceso de envejecimiento de los
seres humanos se incrementaría su longevidad, lo que permitiría, en medios adecuados,
que aumentasen las respectivas esperanzas de vida, hasta límites dependientes de las
respectivas circunstancias individuales y sociales.
Cambios celulares que acompañan al envejecimiento
Durante el proceso del envejecimiento se producen a nivel celular una serie de cambios
morfológicos y fisiológicos.
1. Daño de las membranas celulares, con alteración en la distribución de fosfolípidos
y colesterol.
2. Aumento de las uniones covalentes entre las fibras de colágeno (así se disminuye
la solubilidad de esta molécula).
3. Aumento del calcio extracelular.
4. Aumento del hierro, del potasio intracelula.
5. Disminución del volumen celular.
6. Disminución de la respiración celular.
7. Disminución de sistemas enzimáticos (fosfatasas ácidas, fosfatasas
alcalinas,esterasas).
8. Acumulación de pequeñas gotas de lípidos.
9. Acumulación de lipofucsina (pigmento del envejecimiento celular).
BIOLOGÍA DEL ENVEJECIMIENTO
CELULAR
Un organismo manifiesta envejecimiento cuando decrece su vitalidad y cuando
proporcionalmente aumenta su vulnerabilidad. El envejecimiento es un proceso irreversible
equiparable al segundo postulado de la termodinámica referente a la entropía. Se trata de
un proceso que finaliza cuando sucede la muerte. Desde un punto de vista biológico, no
hay organismos viejos ni envejecidos, ya que esta terminología tiene un significado
estático, la de un proceso ya llevado a cabo.
Los términos mencionados se utilizan para caracterizar situaciones extremas, relacionadas
con una edad cronológica avanzada, término este ultimo aplicable a la edad de elevada
tasa de mortalidad. El periodo de vida del ser humano se cuantifica con un máximo de 120
años, cuando los fenómenos intrínsecos del crecimiento y del envejecimiento se
desarrollan en un medio adecuado.
Longevidad es un proceso ligado a la edad cronológica y de significación relativa, ya que
las edades consideradas como longevas, es decir, por encima de la actual esperanza de
vida, están marcadamente por debajo del valor considerado como de máxima duración.
La vida humana se divide en dos fases: desarrollo o crecimiento y senescencia ó
envejecimiento. Las alteraciones homeostáticas conducen a la perdida de bienestar, a la
enfermedad.
Los mecanismos que dan lugar a las manifestaciones de envejecimiento se resumen en la
disminución paulatina tanto de la población celular como de la actividad metabólica de
cada célula. En los organismos superiores hay un proceso regulador encaminado a
garantizar la supervivencia, aminorando las consecuencias del déficit acaecidos.
El organismo viejo se diferencia del joven mediante el enlentecimiento de unas funciones y
la desaparición de otras, lo mismo que por la elevada incidencia de enfermedades.
En el pasado, los científicos se habían percatado de que el envejecimiento está a menudo
asociado al acortamiento excesivo de las extremidades del ADN, los llamados telómeros.
Los telómeros se acortan a cada replicación sucesiva (de la célula originaria a las dos
primeras hijas, de éstas a las siguientes cuatro y así sucesivamente), y en un determinado
momento se vuelven demasiado cortos. El fenómeno del telómero demasiado corto está
vinculado, por tanto, al fenómeno del envejecimiento. Pero como el mecanismo que
vincula estos dos fenómenos todavía es un enigma sin solución, el único modo para
distinguir las células jóvenes de las viejas era ponerlas en cultivo y esperar días o incluso
meses: si se replicaban entonces eran aún jóvenes, y en caso contrario eran viejas.
Con una serie de experimentos llevados a cabo sobre células humanas, d'Adda di
Fagagna descubrió que cuando los telómeros son demasiado cortos, o bien están
dañados, se activa un sistema de emergencia específico, correspondiente a la ruptura
irreversible del ADN, el ciclo se detiene y la célula entra en la fase de envejecimiento.
El envejecimiento se expresa en todos los órganos de forma diferente, según sus
funciones y con distinta aceleración.
TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO
CELULAR
Se hizo una revisión sobre un gran número de teorías para explicar la naturaleza del
envejecimiento, que han sido propuestas durante este siglo.
Se han propuesto muchas teorías para explicar el proceso de envejecimiento. Goldstein y
colaboradores las han revisado extensamente y finalmente las han dividido en dos grandes
categorías: las que afirman que el proceso de envejecimiento sería el resultado de la suma
de alteraciones que ocurren de forma aleatoria y se acumulan a lo largo del tiempo
(teorías estocásticas), y las que suponen que el envejecimiento estaría predeterminado
(teorías no estocásticas).
Muchas teorías y clasificaciones han sido propuestas para explicar el envejecimiento
humano, pero como una sola no puede explicar todas las observaciones relacionadas con
este, se diferencian 2 tipos de teorías:
1. Teorías estocásticas: engloban aquellos fenómenos que comportan una serie de
variables aleatorias que hacen que este fenómeno sea producto del azar y deba
ser estudiado recurriendo a cálculos probabilísticos. Estas teorías cuentan con la
acumulación fortuita de acontecimientos perjudiciales debido a la exposición de
factores exógenos adversos.
2. Teorías deterministas: engloban aquellos fenómenos que se describen mediante
un número limitado de variables conocidas, que evolucionan exactamente de la
misma manera en cada reproducción del fenómeno estudiado, sin recurrir a
ningún cálculo probabilístico.
RESUMEN DE LAS DISTINTAS TEORÍAS DEL
ENVEJECIMIENTO.
Ninguna de las teorías del envejecimiento, basadas en un mecanismo único, como
mutación genética o error en la síntesis de proteínas, da una explicación satisfactoria de la
involución senil a todos los niveles de organización biológica, desde el molecular al
fisiológico.
Actualmente parece ser más adecuado entender el proceso del envejecimiento, como una
combinación de diversas causas, que son secundarias al proceso de diferenciación celular.
De esta forma las células diferenciadas tienen que distribuir una cantidad limitada de la
energía, que obtienen a través de la respiración mitocondrial, entre la reparación y la
función de las propias células. En las mitocondrias (con niveles muy altos de consumo de
oxígeno) predomina la desorganización peroxidativa sobre los mecanismos de
regeneración de organelas, lo que desencadena una alteración progresiva de las mismas,
con inactivación de su genoma y progresiva disminución de su capacidad bioenergética.
Esto, a su vez, se traduce en una disminución de la función fisiológica y de la resistencia al
estrés de las células.
El fenómeno del envejecimiento individual se entiende mejor desde la perspectiva de la
especie. Hay que tener en cuenta que el animal multicelular es una simbiosis entre células
reproductoras y células somáticas que se descartan cuando han cumplido su función.
MUTUACIÓN SOMÁTICA
Esta teoría fue propuesta por Szilard en 1959, el cual predijo que el envejecimiento ocurre
como un resultado de la acumulación de mutaciones en el ADN nuclear de las células
somáticas.
Comfort, en 1979, también propugnó esta idea que después se matizó por otros autores,
los cuales refieren que la lesión en el ADN sería fundamentalmente al nivel mitocondrial.
Entre estos autores hay que destacar a Miquel y Fleming, al sostener que la causa
fundamental del envejecimiento celular es una inestabilidad del genoma mitocondrial,
por una falta de equilibrio entre la reparación mitocondrial y el efecto desorganizador de los
radicales de oxígeno. De este modo, las células privadas de la capacidad de regenerar sus
poblaciones mitocondriales, sufrirán una disminución irreversible en su capacidad para
sintetizar ATP, con la consiguiente degradación senescente del funcionamiento fisiológico
y muerte final. En años posteriores muchos autores se acogieron a la idea de Miquel y
otros.
Estas mutaciones en el ADN mitocondrial causan enfermedades humanas y están
asociadas con un espectro amplio de manifestaciones clínicas incluida la demencia, los
desórdenes del movimiento, el fallo cardíaco, la diabetes, la disfunción renal, la sordera, la
ceguera y la debilidad.
GERONTOGENES
Otra teoría del envejecimiento inculpa a la desnaturalización de las largas cadenas de
ADN helicoidal de los cromosomas del núcleo celular, donde se ubican aquellos genes
encargados de generar proteínas. La incapacidad para reparar los errores genéticos que
se acentúan con la edad del individuo serían responsables de este deterioro. En este
mismo sentido, se mencionó que el mecanismo consistía en la eliminación de los grupos
metílicos (CH3) de ciertas regiones del ADN. Otros investigadores le atribuyen importancia
al ADN mitocondrial, que porta solamente el óvulo, y daría pábulo a las teorías de que la
longevidad sigue la línea materna de herencia. En el daño del ADN mitocondrial vuelve a
aparecer el NO (óxido nítrico) con su proceso de oxidación.
La teoría de los gerontogenes y el Reloj Biológico está sustentada por el
reconocimiento y mapeado de los genes responsables de la enfermedad de Alzheimer.
También se han identificado gerontogenes en la mosca de la fruta (Drosophila
melanogaster), en un gusano nematodo que vive en la tierra (Caenorhabditis elegans) y,
sin que la verificación sea total, en un ratón. Tienen características disímiles de los
oncogenes: éstos producen cáncer como consecuencia de fallas, los gerontogenes
envejecimiento por acción normal y pueden desaparecer durante la evolución de la
especie. Las investigaciones se realizan con paradigmas de la biotecnología de vida muy
corta. Los mamíferos no resultan buenos animales de experimentación. Las conclusiones
de los estudios deben extrapolarse al hombre. La gerontomutación adquirida altera la
duración de la vida: la mortalidad confiere una ventaja selectiva y es el resultado de la
presión de la selección sobre la máquina molecular que acorta la replicación y la extensión
de la vida. Esta sería la hipótesis del Reloj de la Mortalidad, el Reloj Biológico.
SOMA DESECHABLE
La idea de un cuerpo de "quita y pon" es central para evolución del envejecimiento -la
razón del envejecimiento- aunque es esencialmente una explicación evolutivista. Esta idea
se conoce como la teoría del soma desechable, y fue formulada por Thomas Kirkwood a
finales de los años 70 y posteriormente desarrollada por él mismo y el eminente
genético Robin Holliday. Actualmente, muchos investigadores la consideran el mejor
marco teórico para comprender el envejecimiento. En su formulación actual, según publica
el propio Kirkwood, sería como:
a) El envejecimiento se debe a limitaciones que han surgido en el mantenimiento somático
y la reparación, debido a que compite con ellas de forma prioritaria la reproducción.
b) El envejecimiento, por tanto, es resultado de la acumulación durante la vida de daño en
las células y tejidos.
c) Contribuyen al envejecimiento múltiples mecanismos (puesto que son formas múltiples
de mantenimiento somático, todas las cuales están sujetas al mismo proceso de
optimización.
d) Los principales genes que determinan la longevidad y la tasa de senescencia son genes
que especifican los niveles de funciones de mantenimiento (Genes de reparación de ADN,
enzimas antioxidantes, proteínas de estrés, etc.)
e) El proceso de envejecimiento es intrínsecamente estocástico, pero la longevidad está
programada, en general, a través de los genes que acabamos de mencionar y
f) La longevidad máxima no está controlada por ningún tipo de reloj, pero si modulable, por
ejemplo, modificando la exposición al daño o mejorando las funciones del mantenimiento
corporal.
Kirkwood y Holliday consideraron la dicotomía entre la línea germinal y el soma como
resultado de un dilema entre la supervivencia y la reproducción. En esencia, para ser de
alguna utilidad, el cuerpo debe sobrevivir al menos hasta la edad reproductiva. De ahí se
derivan costes para el mantenimiento de la vida, que consume la mayor parte del alimento
tanto a nivel de organismo como a nivel celular. En este último caso, la elevada tasa de
daño en el ADN y mutaciones tienen que ser corregidos mediante la síntesis e
incorporación de nuevos principios inmediatos.
RADICALES LIBRES: MELATONINA
Esta teoría fue propuesta por Denham Harman en 1956, la cual postula que el
envejecimiento resulta de los efectos perjudiciales fortuitos causados a tejidos por
reacciones de radicales libres. Estas reacciones pueden estar implicadas en la producción
de los cambios del envejecimiento, asociados con el medio ambiente, enfermedad y con
su proceso intrínseco.
Los radicales libres reactivos formados dentro de las células pueden oxidar biomoléculas y
conducir a muerte celular y daño tisular. Las reacciones perjudiciales de los radicales libres
se producen sobre todo en los lípidos, los cuales son los más susceptibles.
Harman, en 1956, con esta teoría pretendía explicar varios aspectos:
1. El origen de la vida evolución.
2. El aumento de la longevidad en especies animales sometidas a manipulaciones
dietéticas y ambientales.
3. El proceso de envejecimiento.
4. El gran número de enfermedades en cuya patogenia están implicados los radicales
libres del oxígeno.
Las reacciones de los radicales libres contribuyen considerablemente al desarrollo de
desórdenes estocásticos observados durante el envejecimiento. Los radicales libres,
además, están implicados en enfermedades degenerativas como arteriosclerosis,
amiloidosis, demencia senil tipo Alzheimer, enfermedades autoinmunes. Pese a ser la
teoría de los radicales libres la de mayor aceptación en los últimos años, permanecen
preguntas sin una contestación definitiva, como la de si los radicales libres contribuyen a la
iniciación y/o propagación del envejecimiento.
El envejecimiento es un estado multifactorial de degeneración y muerte celular en el que
interviene en gran medida el daño celular causado por los radicales libres. La teoría de los
radicales libres incide en que el principal problema del envejecimiento es el acumulo lento
pero progresivo de radicales de oxígeno y de nitrógeno en el organismo.
Durante el envejecimiento, y en algunas enfermedades neurodegenerativas, la
mitocondria, alterada por el estrés oxidativo, es incapaz de mantener la demanda de
energía de la célula, dando lugar a una mayor producción de radicales libres. Ambos
procesos, déficit de producción de ATP y aumento de radicales libres, pueden
desencadenar la apoptosis. La melatonina, una indolamina producida por varios tejidos
del organismo humano, además de la glándula pineal, incluidos el sistema inmune, ovario,
testículo e intestino, ejerce importantes efectos antiexcitotóxicos tanto en situaciones
experimentales como clínicas.
La melatonina es un excelente antioxidante que depura radicales hidroxilo (HO·) y
peróxido de hidrógeno (H2O2) preferentemente. Además, aumenta la actividad y expresión
de los enzimas dependientes del glutation, y disminuye la actividad y expresión de la
iNOS, reduciendo los peroxinitritos.
La actividad antioxidante de la melatonina y su potenciación de los enzimas redox hace de
esta molécula única en términos de actividad antioxidante. Experimentos in vivo han
demostrado que la administración de melatonina aumenta la actividad de los complejos I y
IV de la cadena de transporte electrónico mitocondrial. Para caracterizar este efecto, se
han hecho una serie de experimentos in vitro en los cuales las mitocondrias se incubaron
con t-butil hidroperóxido para inducir estrés oxidativo. Concentraciones nanomolares de
melatonina fueron suficientes para aumentar el contenido mitocondrial de glutation
reducido, y de la actividad de los complejos de la cadena de transporte electrónico.
Asimismo, la melatonina aumentó la producción ATP por esas mitocondrias,
contrarrestando completamente el daño oxidativo mitocondrial inducido por el t-butil
hidroperóxido. Es importante notar que las vitaminas E y C fueron incapaces de recuperar
la actividad normal de la mitocondrias tras el daño oxidativo, aún a concentraciones 1.000
veces mayores que las de melatonina.
Basados en todos los estudios descritos arriba, puede deducirse que la caída en la
producción de melatonina con la edad está relacionada con el envejecimiento y el inicio de
las enfermedades de la vejez. A su vez, el envejecimiento también deteriora la función
pineal, y del resto de los órganos que producen melatonina, lo que decrece la producción
de este índole con la edad.
La melatonina protege normalmente las células de los radicales libres, pero algunos de
ellos escapan produciendo un daño significativo en las células. El daño en las neuronas
del núcleo supraquiasmático (NSQ), el reloj biológico que regula la síntesis de melatonina
por la pineal, lleva a una alteración del ritmo circadiano de la melatonina. Se produce
entonces menor cantidad de este índole, que protege menos al NSQ, iniciándose así un
círculo vicioso que lleva a una caída mucho mayor de melatonina, desapareciendo su
efecto protector, con lo que células y tejidos aumentan su susceptibilidad a los agentes
oxidativos.
Además, la reducción de la melatonina con la edad promueve envejecimiento al reducir la
función neuroendocrina y la eficiencia del sistema inmune. La melatonina mantiene la
longevidad por promover la función inmune y prevenir el deterioro de la fisiología tiroidea
que aparece con la edad. Se ha visto que la administración de melatonina en el agua de
bebida a ratones aumenta significativamente su supervivencia y los mantiene en un estado
más juvenil.
Por otro lado, el patrón rítmico de melatonina es esencial para la normal función del
organismo. Cuando este ritmo se deteriora, el envejecimiento y las alteraciones asociadas
a él aparecen. Si la melatonina proporciona un retraso significativo de las consecuencias
del envejecimiento, puede representar un hallazgo muy importante. Después de todo, hay
que destacar que la melatonina es un compuesto natural, producido por todos los
organismos (animales y vegetales), fácil de administrar, rápidamente absorbido,
rápidamente metabolizado, y barato de producir. Sus características farmacocinéticas
hacen que su uso no presente adicción ni tolerancia, ya que tiene una vida media de unos
20 minutos, lo que hace que desaparezca rápidamente del organismo. Frente a la
prohibición actual de su uso en humanos, hay que decir que diariamente ingerimos
melatonina presente en los alimentos (algas, verduras, legumbres, cereales, fruta, etc.).
En conclusión, la melatonina contrarresta el exceso de radicales libres producidos durante
la actividad mitocondrial y depura aquellos que pueden dañar a la mitocondria. La
melatonina mantiene unos altos niveles (más del 85%) de glutation reducido
intramitocondrial, evitando que estas organelas tengan que obtenerlo del citosol. De esta
forma, la melatonina mantiene la capacidad de la mitocondria para producir el ATP
requerido para la función celular. Debido a la relación entre daño mitocondrial,
envejecimiento y radicales libres, los efectos de la melatonina aquí descritos pueden
también explicar las propiedades antienvejecimiento y antiapoptóticas de la melatonina.
ACORTAMIENTO CROMOSÓMICO
Esta teoría expone que las células no replican completamente sus cromosomas durante
cada división celular, de forma que ciertas secuencias que replican tardíamente acabarían
perdiéndose después de un cierto número de replicaciones. En fibroblastos humanos se
ha comprobado experimentalmente que ciertas secuencias situadas en los telómeros de
los extremos de los cromosomas no se replican del mismo modo que el resto del genoma,
sino que son añadidos posteriormente por un proceso regulado por un complejo
enzimático denominado telomerasa. Harley y cols demostraron que el tamaño de los
telómeros disminuía de cuatro Kb a dos Kb con el envejecimiento de los fibroblastos en
cultivos. Estos autores especulan que si uno o mas telómeros se pierden completamente,
podría producirse un bloqueo de la proliferación. La disminución del tamaño de los
telómeros también se ha visto en las células de pacientes con progerías.
TEORÍAS EVOLUTIVAS
La senescencia es perjudicial para el individuo en casi todos los aspectos y constituye una
característica normal en la vida de los animales superiores.
Hay 3 teorías evolutivas que explican por qué ocurre el envejecimiento:
1.- La primera teoría postula que la senescencia es una adaptación necesaria,
programada como desarrollo, debido a que sin la senescencia el recambio y
renovación de poblaciones resultaría perjudicado.
Como una explicación general del envejecimiento, esta teoría se criticó por 2 razones:
La mayoría de las muertes naturales, exceptuando a humanos, ocurren por
accidentes, que suceden antes de que el envejecimiento sea evidente. Esto
significa que la mayoría de los animales no sobreviven en su estado salvaje el
tiempo suficiente para entrar en la senescencia.
Esta teoría selecciona el grupo y necesita condiciones especiales que no
tienen muchas especies. Esto significa que, según esta teoría evolutiva, solo
los individuos más aptos son los que dejan su impronta en el acervo
hereditario de las generaciones siguientes, seleccionándose aquellas
modificaciones genéticas que mejoren las aptitudes de los individuos.
Esta teoría propone que el control genético activo de los acontecimientos senescentes
está mediado por genes específicos.
2.- La segunda teoría propone que las mutaciones perjudiciales que se activan
tarde son las responsables del envejecimiento. Los genes del envejecimiento
se habrían instalado cómodamente en los cromosomas humanos porque la
selección natural no habría podido evitar su difusión. Los alelos perjudiciales
persistirían en una especie si sus efectos nocivos no se evidenciaban hasta
avanzada ya la madurez sexual. Por lo tanto, esta teoría afirma que se acumulan
una variedad de genes perjudiciales que se activan tarde, y que causan
senescencia y muerte cuando un individuo se traslada a un medio protegido y vive
el tiempo suficiente para experimentar sus efectos negativos.
3.- La tercera teoría sugiere que la senescencia es el resultado de un desajuste
entre la supervivencia tardía y la fecundidad temprana. La teoría del soma
desechable afirma que el nivel óptimo de inversión en el mantenimiento somático
es menor que el nivel que se necesitaría para la longevidad somática indefinida.
Por lo tanto, al existir la probabilidad del riesgo de muerte violenta, la especie
haría bien en invertir en sistemas de protección que garanticen el vigor juvenil solo
durante el período de reproducción, dirigiéndose el resto del suministro energético
de un organismo hacia la promoción de una fertilidad óptima. Esta teoría sugiere
que la selección pone a punto el nivel de inversión en los procesos de
mantenimiento somático para conseguir un equilibrio óptimo entre supervivencia y
reproducción.
Estas 3 teorías principales de la evolución del envejecimiento suministran 3 conceptos
de cómo funciona el control genético del envejecimiento y la longevidad.
Resumen de la distintas teorías del envejecimiento.
Ninguna de las teorías del envejecimiento, basadas en un mecanismo único, como
mutación genética o error en la síntesis de proteínas, da una explicación satisfactoria
de la involución senil a todos los niveles de organización biológica, desde el molecular
al fisiológico.
Actualmente parece ser más adecuado entender el proceso del envejecimiento, como
una combinación de diversas causas, que son secundarias al proceso de
diferenciación celular. De esta forma, las células diferenciadas tienen que distribuir una
cantidad limitada de la energía, que obtienen a través de la respiración mitocondrial,
entre la reparación y la función de las propias células. En las mitocondrias (con niveles
muy altos de consumo de oxígeno) predomina la desorganización peroxidativa sobre
los mecanismos de regeneración de organelas, lo que desencadena una alteración
progresiva de las mismas, con inactivación de su genoma y progresiva disminución de
su capacidad bioenergética. Esto, a su vez, se traduce en una disminución de la
función fisiológica y de la resistencia al estrés de las células.
El fenómeno del envejecimiento individual se entiende mejor desde la perspectiva de
la especie. Hay que tener en cuenta que el animal multicelular es una simbiosis entre
células reproductoras y células somáticas que se descartan cuando han cumplido su
función.
FISIOPATOLOGIA DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
Los efectos insidiosos del envejecimiento pueden detectarse en personas que, incluso
en ausencia de enfermedades o alteraciones vasculares concretas, al comenzar el
envejecimiento se inicia el declive progresivo de muchas funciones fisiológicas, entre
ellas parámetros tan fáciles de medir como la fuerza muscular, la reserva cardiaca, el
tiempo de conducción nerviosa, la capacidad vital pulmonar, la filtración glomerular y la
elasticidad vascular. Este deterioro funcional va acompañado de modificaciones
estructurales. La masa magra del cuerpo disminuye, y la proporción de grasa
aumenta. Los componentes de la matriz del tejido conjuntivo comienzan a establecer
enlaces cruzados. El pigmento lipofucsina (de desgaste) se acumula en órganos
como en encéfalo, corazón e hígado.
Las características más notables del envejecimiento son tanto una disminución de la
capacidad funcional basal como una reducción de la capacidad de adaptación al
estrés ambiental.
MECANISMOS IMPLICADOS
Muchos de los mecanismos de envejecimiento antes mencionados son autónomos
(independientes de señales externas). Sin embargo, es posible que exista cierto
control sistémico del envejecimiento. Factores humorales (endocrinos) podrían
coordinar el paso del envejecimiento en diferentes órganos y tejidos. Los procesos
sistémicos y los autónomos celulares no son exclusivos mutuamente, el
envejecimiento celular autónomo y el sistémico pueden coexistir.
En fisiología humana normal, hay claros ejemplos de declinación de niveles
hormonales con el envejecimiento. Los estrógenos disminuyen abruptamente en la
menopausia, y con la suplementación estrogénica se ha logrado enlentecer varios
procesos degenerativos como la atrofia de la piel, osteoporosis, ateroesclerosis y el
deterioro cognitivo. Otros factores endocrinos como la hormona del crecimiento,
testosterona y DHEA-S (dehidroepiandrosterona sulfato), declinan gradualmente con
la edad. La suplementación a corto plazo de hormona del crecimiento ha logrado
aumentar la masa muscular, el grosor de la piel y la densidad ósea. Aunque los
efectos de estas hormonas en órganos específicos es evidente, su relación con el
proceso de envejecimiento, no es para nada clara. Hasta el momento no hay estudios
en animales con suplementación hormonal, que hayan logrado aumentar la sobrevida
máxima.
En ancianos una combinación de factores como la menor actividad física y el cambio
de ritmo de las secreciones endocrinas, conducen a una disminución de tamaño
(atrofia) de muchos órganos y tejidos. Ejemplos de atrofia:
Al disminuir la actividad física con la edad, las fibras del musculo esquelético
disminuyen de tamaño.
En la glándula paratiroides del anciano disminuye el número de células secretoras
de hormona, que son sustituidas por adipocitos.
El testículo se atrofia con la edad por disminución del estímulo gonadotrofico.
Cambios ultraestructurales
Los cambios de la membrana plasmática se advierten en etapas tempranas de la
lesión celular y provocan los trastornos de la regulación de iones y fluidos producidos
por la pérdida de ATP.
Los cambios mitocondriales sobrevienen rápidamente después de la lesión isquémica,
pero son más tardíos en algunos tipos de lesión por agentes químicos, tiene aspecto
denso, como resultado de la condensación de la matriz proteica y la pérdida de ATP.
Sin embargo, ello va rápidamente seguido de tumefacción mitocondrial. Aparecen
densidades. Por último, hay rotura de las membranas mitocondriales seguida de
calcificación progresivamente.
Después de la agresión hay dilatación del retículo endoplasmático, seguido de
fragmentación progresiva del RE . Patrones histológicos
En la patología clásica, los cambios morfológicos resultantes de una lesión no mortal
de las células se llamaban degeneraciones, pero en la actualidad se denominan
lesiones reversibles. Se identifican dos cuadros con el microscopio óptico: tumefacción
celular y degeneración grasa.
SENESCENCIA REPLICATIVA
La comprensión de los mecanismos precisos por los cuales ocurre el envejecimiento
es uno de los grandes problemas aún no resueltos por la biología moderna. Esto es
debido quizás a que se trata de un proceso extremadamente complejo que involucra
distintos tipos de células e interacciones celulares y que resulta a su vez de la suma
de muchos factores, internos y externos al organismo.
Todas las células del cuerpo, a excepción de las gametas sexuales, se multiplican por
división mitótica. En este proceso, cada célula duplica su material genético y lo
distribuye en las dos células hijas, que son, al menos en teoría, genéticamente
idénticas a la célula madre. Sin embargo, si cultivamos células in vitro, el número de
veces que pueden multiplicarse es limitado y no supera las 40 a 60 divisiones. Lo que
ocurre es que en determinado momento las células dejan de dividirse e ingresan en un
estado irreversible denominado senescencia, en el cual no pueden volver a
multiplicarse y que inevitablemente las lleva a la muerte.
La senescencia replicativa es un fenómeno que se observa tanto in vivo como in
vitro y se inicia en el momento en el que las células alcanzan el límite de Hayflick y
dejan de dividirse. El ciclo celular se suspende de manera permanente y las células
quedan detenidas en la fase G0/G1 del mismo. Las células senescentes por lo tanto,
no responden a mitógenos, sin embargo permanecen vivas, aunque metabólicamente
alteradas. Una característica importante de este tipo de células es que no son
susceptibles a estímulos apoptóticos.
Se ha sugerido que la senescencia replicativa pudiera ser un mecanismo celular de
respuesta frente al estrés, y que esta respuesta se relaciona con la supresión de
tumores, y al mismo tiempo con el deterioro fisiológico asociado al envejecimiento.
El reloj mitótico: Los estudios que se han realizado muestran que el momento en
el cual la célula ingresa al estado de senescencia no depende de un tiempo
cronológico o metabólico sino del número de divisiones celulares que han tenido
lugar. Cuando se estudiaron más precisamente algunos de los elementos que
cambian de generación en generación en estas líneas celulares se observó que un
parámetro crítico para que la célula entre en estado de senescencia es la longitud
de los telómeros.
Los telómeros: Los telómeros son las regiones de los extremos de los
cromosomas y están compuestos de secuencias repetitivas de ADN que no
codifican para ningún gen en particular. Una de sus funciones esenciales es la de
proteger al resto del cromosoma de la degradación y de la unión de los extremos
del ADN entre sí por enzimas reparadoras. Si bien la célula duplica su ADN
previamente a la división no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del
telómero y, como resultado, el telómero se hace más corto en cada replicación,
perdiéndose alrededor de 50 a 200 nucleótidos en cada ciclo de división celular.
El desgaste del telómero con la sucesión de ciclos celulares, impide su función
protectora, con lo que el cromosoma se hace inestable, aparecen errores en la
segregación durante la mitosis, anomalías genéticas y diversos tipos de mutaciones.
Las células que presentan estos defectos, no sólo son incapaces de duplicarse, sino
que dejan de ser viables, activándose los procesos de muerte celular programada.
La telomerasa: Sin embargo, en el caso de las células germinales y embrionarias,
de las que el organismo no puede prescindir, existe una enzima específica,
la telomerasa, que es capaz de restaurar la secuencia del telómero. De hecho,
cuando se modifican genéticamente células que no sintetizan la telomerasa para
que lo hagan, estas células se dividen un 50 % más que las células que no
expresan esta enzima. Esto apoya fuertemente la teoría de que es la longitud de
los telómeros el determinante para ingresar en el estado de senescencia.
Si bien es aún desconocido el mecanismo por el que la célula detecta el acortamiento
de los telómeros y el sistema de señales que las lleva a la muerte, no cabe duda que
estos resultados van a incidir directa e indirectamente en el desarrollo de la
investigación aplicada, la industria farmacéutica y la medicina.
CARACTERISTICAS DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
Desde el punto de vista macroscópico se observa una disminución del peso y volumen
de los órganos. Microscópicamente se demuestra un retraso en la división,
diferenciación y crecimiento celular, a la vez que una disminución gradual del número
total de células, se reduce la generación de ATP por parte de las mitocondrias,
disminuye la síntesis de proteínas estructurales, enzimáticas y reguladoras, así como
la capacidad para captar nutrientes, se aumenta el daño del ADN a la vez que
disminuye su reparación y se acumulan lesiones oxidativas en las proteínas y en los
lípidos, así como productos terminales de la glucación avanzada (produce enlaces
cruzados en las proteínas). Morfológicamente aparecen núcleos irregulares y
lobulados, mitocondrias lobuladas, disminución del retículo endoplasmático y un
aparato de Golgi distorsionado. A nivel tisular aparece una disminución de la
elasticidad y pérdida de agua intracelular. Paralelamente aparece un aumento de
tejido adiposo y fibroso a expensas del tejido muscular. La etiología de esta situación
está poco estudiada; sin embargo, existe una relación directa de esta con el régimen
alimenticio habitual y la falta de ejercicio; esto da lugar a una falta de uniformidad en la
distribución de la grasa corporal. La relación de tejido adiposo superficial con respecto
al tejido adiposo profundo disminuye por reducción del tejido superficial. Por todo ello
se comprueba que el tejido adiposo subcutáneo se desarrolla sobre el tronco, más que
sobre las extremidades.
Características
Disminución del peso y volumen de órganos y tejidos.
Retraso en la división, diferenciación y crecimiento celular.
Disminución gradual del número total de células.
Pérdida de agua intracelular.
Aumento del tejido adiposo.
MODIFICACIONES DEL ASPECTO EXTERNO
La apariencia externa de los individuos varía con el paso de los años. Las arrugas y
las canas son dos signos externos que expresan el envejecimiento orgánico de forma
aparente.
Envejecimiento de la piel
Las características fundamentales del envejecimiento de la piel son la pérdida de la
elasticidad y la deshidratación. Las células epidérmicas se adelgazan, las
modificaciones en los haces de colágeno, junto con la falta de hidratación, provocan
las arrugas y la piel da la sensación de colgar sobre los huesos; la repetición de un
mismo gesto facial a lo largo de la vida, el clima y la exposición al sol prolongada son
algunos de los elementos que influyen en el envejecimiento dérmico. Son habituales la
aparición de un doble mentón y la caída de los parpados por la propia flaccidez de la
piel. Hay una atrofia de las glándulas sudoríparas y sebáceas que proporciona un
aspecto seco a la piel y obstaculiza el proceso normal del sudor disminuyendo el olor
corporal. La piel del anciano esta menos vascularizada por la que la cicatrización es
más lenta. La coloración de la piel es más pálida, aunque aparecen unas manchas
más oscuras que reciben el nombre de lentigo (especialmente en las manos y en la
cara). Otra característica en la dermis de los ancianos la constituye la proliferación de
verrugas seniles, especialmente en mujeres.
Envejecimiento del cabello
Con respecto al cabello hay una disminución en la velocidad del crecimiento y la
ausencia de melanina en el folículo piloso es la causa de la falta de coloración. Tanto
la aparición de las canas como el propio debilitamiento y caída del cabello son signos
muy ligados a factores genéticos, cambios hormonales y predisposición racial. Los
hombres suelen verse más afectados, en número, por la pérdida de cabello que las
mujeres. En contra partida, hay un aumento del vello facial más destacado
frecuentemente en la mujer, mientras que en el hombre se hace más aparente a nivel
del pabellón de la oreja, orificios nasales y cejas.
Envejecimiento de las uñas
El sistema tegumentario demuestra que el crecimiento continua durante el proceso de
envejecimiento, un signo particularmente evidente lo constituye el crecimiento de las
uñas. Estas suelen ser más duras, especialmente en los pies, y más espesas, por
tanto, mucho más difíciles de cortar, al mismo tiempo aparecen estrías longitudinales
por alteración de la matriz ungueal.
MODIFICACIONES A NIVEL DEL SISTEMA
MUSCULOESQUELÉTICO
Envejecimiento óseo
Los cambios que se producen a este nivel resultan muy evidentes en el anciano. La
masa ósea disminuye y se desmineraliza; esta pérdida es superior en la mujer (25%)
que en el hombre (12%). La desmineralización que se produce en el envejecimiento se
denomina osteoporosis primaria o senil y las causas que la producen son: la falta de
movimiento, la deficiente absorción e ingesta de calcio, la pérdida excesiva de mineral
y los trastornos endocrinos entre otras.
A nivel general hay una disminución de la talla, causada por el estrechamiento del
espacio entre los discos vertebrales. Teniendo en cuenta que la función de estos es la
regulación o amortiguación de las fuerzas de compresión generadas por el peso
corporal y la aparición en los movimientos de flexión, inclinación y rotación.
Aparece cifosis dorsal que altera la estática del tórax; para compensarla es frecuente
la flexión de las rodillas y caderas, aparentando mayor longitud en los miembros
superiores y el tronco corto. Así mismo hay una tendencia a inclinar la cabeza hacia
delante, lo que hace que reduzca la distancia occipitohumeral.
A pesar del aparente crecimiento de los miembros superiores, esto no modifica su
longitud ni sufre alteraciones importantes. En cambio los miembros inferiores ya que
los puntos articulares que presentan mayor presión y desgaste suelen ser las rodillas y
las articulaciones coxomoral; por ello se producen modificaciones en el eje mecánico
de esta extremidad, desplazando el triángulo de sustentación corporal (calcáneo-
primer metatarsiano-quinto metatarsiano). Este cambio en la disposición ósea se ve
reforzado por la insuficiencia muscular y se produce un giro del pie hacia fuera (valgo),
propiciando la aparición de callosidades y alterando el equilibrio corporal, la alineación
y la marcha.
La osteoporosis senil debilita el macizo trocantéreo y la zona del cuello femoral
extremando su fragilidad. Esta es una de las causas más frecuentes de fracturas en el
anciano.
Envejecimiento muscular
La pérdida gradual de fuerza muscular es la característica más destacable del
envejecimiento de los músculos. Hay una disminución de masa muscular, aunque
externamente no se aprecia por el aumento de líquido intersticial y del tejido adiposo.
Los cambios en la estructura muscular son muy complejos; hay una reducción
significativa de la actividad. La duración entre la contracción y los periodos de
relajación es mayor, y la tensión muscular disminuye.
El ejercicio físico contribuye a mejorar el funcionamiento y la eficacia muscular, por lo
que es importante iniciarlo en edades tempranas y hacerlo de forma continuada.
Envejecimiento articular
La superficies articulares recubiertas de cartílago se deterioran aproximadamente
hacia la tercera década de la vida. A medida que el tejido va erosionándose, las dos
superficies óseas de la articulación quedan en contacto, lo que causa la aparición de
dolor, crepitación y limitación de movimientos. El estrechamiento del espacio articular
se produce también por la pérdida de agua del tejido cartilaginoso.
Otra forma de degeneración articular la constituye el crecimiento irregular del hueso en
los bordes de la articulación, lo que da lugar a deformidades y compresión nerviosa a
distintos niveles, dando paso a dolor localizado(ciática).En ocasiones aparece una
hiperelasticidad de los ligamentos que es causa de una excesiva movilidad de algunas
articulaciones.
Las modificaciones degenerativas del sistema musculo esquelético son progresivas;
sin embargo, el tomar algunas medidas a lo largo de la vida como la realización de
ejercicio, la adopción de posturas correctas y asumir el habito de andar favorecerán la
prevención o el retardo en la aparición de los problemas derivados de envejecimiento
a este nivel.
MODIFICACIONES O CAMBIOS A NIVEL DEL
SISTEMA CARDIOCIRCULATORIA
Envejecimiento del corazón y de los vasos
Es difícil determinar si el proceso normal de envejecimiento afecta el sistema
cardiovascular sin implicar ninguna enfermedad.
El corazón sufre un proceso de atrofia y esclerosis, y disminuye en peso y volumen. La
elasticidad de los vasos sanguíneos se reduce por el aumento de los depósitos
calcáreos en las paredes vasculares. La aorta aumenta su calibre y volumen,
comportándose como un tubo rígido con un flujo de sangre intermitente; la
consecuencia es un vaciamiento más rápido y un aumento de velocidad de la onda
pulsátil. Aparecen rigideces valbulables debidas al engrosamiento y perdida de
elasticidad. Se produce una esclerosis en los vasos arteriales medianos y pequeños y
una reducción en la red capilar.
Por todo ello, la dinámica cardiocirculatoria está modificada; el mayor trabajo que
realiza el corazón se debe no solo a la insuficiencia del fuelle aórtico sino al aumento
de las resistencias periféricas provocadas por la esclerosis de los vasos y la
disminución de la red capilar produciéndose una disminución de la frecuencia cardiaca
con variaciones en las características del pulso (ritmo, fuerza) y un aumento de la
presión arterial.
El desequilibrio hemodinámica también se manifiesta por la disminución de la tensión
venosa y de la velocidad de circulación, produciéndose una mayor cesión de oxigeno a
los tejidos y una pérdida de calor.
MODIFICACIONES A NIVEL DEL APARATO
DIGESTIVO
Estructura anatómica
Perdida de piezas dentarias
Deshidratación de las encías
Reducción de la secreción de saliva
Atrofia de la mucosa gástrica
Reducción del tono muscular en la pared abdominal
Aparición de varicosidades.
Disminución del tamaño del hígado
Atrofia del intestino grueso
Capacidad funcional
Dificultades de la masticación
Dificultad en la dilución de los alimentos
Disminución de la producción de acido clorhídrico
Disminución de la motilidad
Lentitud en el vaciado vesicular
Hipo peristaltismo
MODIFICACIONES O CAMBIOS A NIVEL DEL
SISTEMA GENITOURINARIO
Sistema urinario
Estructura anatómica
Disminución de peso y volumen del riñón.
Reducción del número de nefrona.
Esclerosis de los glomérulos.
Dilatación de los túbulos
Aumento del tejido intersticial
Reducción del tono muscular de la vejiga
Capacidad funcional
Disminución del filtrado glomerular
Disminución del flujo hemático y plasmático
Aumento de la resistencia vascular
CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA ENDOCRINO
Disminución de la secreción hormonal.
Descenso del nivel de producción
Menor respuesta orgánica
Disminución de la tolerancia a la glucosa.
GENES RELACIONADOS
Para comprender mejor el problema del envejecimiento, se debe llegar a entender
cómo la sobrevida de un individuo es determinada por la interacción entre genes y
ambiente, el que en último término modula la tasa de involución molecular y celular
durante el envejecimiento.
Claramente los seres humanos están sujetos a un riesgo genético para el desarrollo
de enfermedades asociadas al envejecimiento, como son la enfermedad de Alzheimer,
cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y accidente vascular encefálico.
Se sabe que la longevidad es genéticamente regulada por varios genes (carácter
poligénico). En mamíferos, los avances en el estudio genético de la longevidad han
sido algo menores que en otros organismos. En ratas, se ha estudiado el papel
del locus H-2 como determinante de longevidad. Se encontró correlación entre una
mejor respuesta inmune y mayor longevidad, y ambos resultaron ser regulados por un
pequeño número de genes. En estudios de longevidad en humanos, se ha encontrado
relación entre capacidad de respuesta inmune, genética y HLA.
Schächter (1993) proponen la participación de 3 tipos de locus en la regulación de la
longevidad humana:
1. Genes con homólogos que determinan longevidad en otras especies.
2. Genes reguladores del mantenimiento y reparación celular.
3. Genes asociados a la susceptibilidad para desarrollar enfermedades
asociadas al envejecimiento.
Se han focalizado estudios en individuos centenarios en la búsqueda de genes
humanos asociados con longevidad. En centenarios, el mejor candidato es el alelo
E2 del gen de la apolipoproteína E (apo E). En estos sujetos longevos, la frecuencia
de Apo E4 (que se asocia a enfermedad vascular) resultó ser el 50% de lo observado
en adultos jóvenes, mientras que la frecuencia de Apo E2 (que se asocia a
hiperlipemia en homocigotos) era mayor en este grupo (Finch, 1997).
En centenarios en Francia se ha encontrado una alta frecuencia del genotipo
ACE/DD, que curiosamente se asocia también a infarto al miocardio (Jazwinski, 1996).
En centenarios italianos la frecuencia de ApoB-VNTR es 50% de lo observado en
adultos jóvenes. Esta observación no se encontró en centenarios de Francia y
Finlandia. El sistema mayor de histocompatibilidad multigénico (HLA en humanos)
continúa siendo de alto interés como probable fuente de alelos promotores de
longevidad. Ratas con el alelo H-2d tienen mayor longevidad, mejor inmunidad y
menor frecuencia de linfomas con el envejecimiento. En humanos centenarios, se han
encontrado subgrupos con el doble de frecuencia de ciertos alelos de HLA-A, -C,y –
DR, y PAI-1 (inhibidor de la activación del plasminógeno), pero no hay hallazgos
generalizados en la población humana (Schachter, 1998).
Un estudio clínico realizado por Perls (1998) sobre seguimiento de hijos de
centenarios, detectó que los sujetos que tenían padres centenarios, tenían 4 veces
más probabilidad de vivir hasta los 90 años que aquellos con padres que fallecieron a
los 70 años. En comparación con una cohorte de sujetos con padres que fallecieron a
los 70 años, los hijos de centenarios, a cualquier edad desde los 65 años tenían un
42,4% menos de probabilidad de morir. Las hijas de centenarios vivieron en promedio
hasta los 80 años (versus 74 años para las hijas de aquellos que fallecieron a los 70
años), y los hijos de centenarios vivieron en promedio hasta los 76 años. Esto apoya
aún más el papel de la genética en la determinación de la longevidad de este grupo
selecto de la población.
Bajo el concepto de genes reguladores, se ha logrado manipular genéticamente al
nematodo Caenorhabditis elegans. Estos tendrían un gen que codifica la proteína
Sir2, con funciones de ‘silenciadora genética’. Esta proteína mantiene silentes o
inactivos a ciertos genes durante el proceso de replicación y vida celular. Sin embargo,
durante el proceso de envejecimiento, la capacidad reguladora de esta proteína
disminuye y algunos genes que estaban inhibidos se reactivan, iniciando el proceso de
envejecimiento. En C. elegans con inhibición de esta proteína ocurre un
envejecimiento acelerado. Otro gen encontrado en C. elegans es el LAG-1 (longevity
assurance gene) el cual influye en el número de divisiones en esta especie.
En Caenorhabditis elegans se han encontrado también genes con mutaciones únicas
que se asocian a mayor longevidad (age-1, daf-2, clk); aún no se sabe si estos genes
tienen algún papel en la longevidad humana (Finch, 1997). El gen daf confiere a C.
Elegans resistencia al calor. Este hallazgo pone de manifiesto la importancia de la
resistencia al estrés en la extensión de la longevidad (Jazwinski, 1996).
Existen en humanos los síndromes de envejecimiento prematuro, verdaderas
caricaturas del envejecimiento normal, que son secundarias a mutaciones genéticas
específicas (Jazwinski, 1996). Dentro de estos síndromes se describe el síndrome de
Cockayne (mutación en DNA helicasa, que determina defecto en la reparación del
daño al DNA provocado por la luz UV), el síndrome ataxia-telangiectasia (mutación
en gen ATM), y el síndrome de Werner (Jazwinski, 1996).
El síndrome de Werner es un síndrome progeroide autosómico recesivo en el que
hay manifestaciones de envejecimiento prematuro como caída del pelo, atrofia de la
piel, enfermedad cardiaca prematura y varios tumores. El gen de Werner codifica
la DNA (RecQ) helicasa. La pérdida de función por mutación de este gen determina
alteración en la replicación y/o reparación del DNA, resultando en la acumulación de
varias mutaciones en el DNA somático y rápida disminución en la longitud de los
telómeros.
Otra categoría de genes son aquellos involucrados en el desarrollo de enfermedades
asociadas al envejecimiento, tales como enfermedades neurodegenerativas,
cardiovasculares, problemas inmunológicos y cáncer. La Enfermedad de Alzheimer
(EA) es un ejemplo clásico de patología asociada al envejecimiento; la frecuencia de
comienzo tardío también hay un factor genético importante, según lo han demostrado
estudios en gemelos.
FACTORES AMBIENTALES QUE
INFLUYEN
Por muchos años los científicos han tratado de explicar los secretos del
envejecimiento. Se han postulado múltiples teorías (más de 200) que van desde
complejos mecanismos moleculares hasta explicaciones metafísicas del
envejecimiento.
El proceso de envejecimiento está determinado por múltiples factores, algunos de los
cuales son intrínsecos y no modificables, y otros son extrínsecos y al menos
potencialmente modificables.
Dentro de los factores intrínsecos, el factor genético es el principal, y muy relacionado
a éste están la raza, sexo, historia familiar, inteligencia y personalidad. Dentro de los
factores extrínsecos, los principales son: calidad del ambiente físico, enfermedades,
nutrición, ejercicio físico, educación, relaciones sociales, vivienda, condiciones
sanitarias y calidad de los sistemas de atención de salud, trabajo, estado marital,
estrés, accidentes, etc. Con la optimización de los factores extrínsecos, se podría
potencialmente lograr una mejor sobrevida (evitando una muerte precoz, antes de lo
genéticamente programado) y una mejor calidad de vida (Di Giovanna, 2000). Uno de
los objetivos más importantes de la investigación gerontológica es poder establecer
recomendaciones respecto a dieta, farmacología, regulación ambiental y estructura
socioeconómica de los factores que podrían mejorar y mantener la calidad de vida del
hombre en la vejez.
A continuación vamos a revisar los principales factores que condicionan el
envejecimiento tanto en especies inferiores como en el ser humano. Primero se
tocarán los factores intrínsecos como la herencia, y en seguida los principales factores
extrínsecos.
Factores intrínsecos
Se sabe que el envejecimiento es en parte intrínseco y en parte extrínseco. Tiene su
origen en la herencia de los genes, pero este se expresa a través de la interacción del
genotipo con el ambiente particular.
Estamos aún lejos de comprender cómo se equilibran en la práctica los factores
intrínsecos (genéticos) y extrínsecos (ambientales) en la modulación del
envejecimiento.
El papel del factor genético en la determinación de la longevidad es complejo y
paradojal. Aunque la herencia en la longevidad es relativamente menor, algunas
variantes genéticas son capaces de modificar significativamente el envejecimiento de
mamíferos e invertebrados, con ambos, impactos positivos y negativos en el desarrollo
de enfermedades asociadas al envejecimiento y máxima sobrevida. En algunos casos,
las variantes genéticas alteran vías metabólicas, las cuales mediarían interacciones
con factores nutricionales y otros factores ambientales que influyen en la longevidad.
Dado el efecto relativamente menor y la penetrancia variable de los factores de riesgo
genéticos en relación a sobrevida y salud en la edad avanzada, es que el estilo de vida
y los factores ambientales podrían modificar profundamente el proceso de
envejecimiento (Finch, 1997).
Factores extrínsecos
Los factores ambientales juegan un papel muy importante en el proceso de
envejecimiento, y pueden determinar historias de vida muy diferentes en los individuos
de una misma población. Un ejemplo ilustrativo es la diferencia de 10 veces en la
longevidad entre la abeja reina y las abejas trabajadoras. Las abejas trabajadoras
tienen un rápido envejecimiento y viven solo meses, mientras que la reina que tiene el
mismo genotipo envejece mucho más lentamente y logra vivir varios años produciendo
huevos. Esta gran diferencia se debe a la exposición de las larvas a nutrientes y
hormonas juveniles (Finch, 1997).
Se sabe que el envejecimiento está condicionado por factores intrínsecos y
extrínsecos. Estos últimos son responsables de más del 65% de la variabilidad entre
individuos. Hay muchos factores que pueden condicionar el envejecimiento, ya sea
tanto acelerándolo como retardándolo y promoviendo un envejecimiento más
saludable o exitoso.
Los factores más comúnmente conocidos son: estilo de vida, dieta, ejercicio,
tabaquismo, estrés, excesiva exposición a químicos o radiación solar, polución
ambiental, enfermedades crónicas (diabetes, ateroesclerosis, hipertensión,
hipercolesterolemia, etc), muchos de los cuales median su efecto a través del estrés
oxidativo y el mayor o menor daño por radicales libres (Di Giovanna, 2000). También
se ha planteado la duda de un posible papel modulador del envejecimiento por parte
de factores ambientales como la altura, el trabajo pesado, el estrés mantenido ya sea
físico o mental, el trabajo en turnos que altera el ritmo circadiano normal, la falta de
sueño, y otros.
Dieta y restricción calórica
En el proceso de respiración celular se producen partículas altamente reactivas,
denominadas radicales libres. Estos RL generan daño en las macromoléculas (lípidos
de membrana, proteínas, DNA, etc.) que están a su alrededor. En condiciones
normales, tanto la célula como la mitocondria son capaces de neutralizar los RL
utilizando diferentes mecanismos enzimáticos.
Si a pesar de estos mecanismos de defensa, los RL logran generar daño, la célula
tiene mecanismos de reparación, específicos para la zona dañada (proteasas, lipasas,
etc.). Cuando la célula envejece, la mitocondria produce una mayor cantidad de
radicales libres y los mecanismos de reparación se hacen insuficientes. Entonces, en
las células se produce un estado de estrés oxidativo crónico, debido al desbalance
entre los factores prooxidantes y antioxidantes. La cantidad de estrés oxidativo
aumenta con la edad del individuo y se postula que es la principal causa del
envejecimiento. Apoyan esta hipótesis las siguientes observaciones:
i) La sobreexpresión de enzimas antioxidantes retarda el daño producido por RL y
extiende la máxima sobrevida en la Drosophila melanogaster transgénica;
ii) Existe una correlación inversa entre la longevidad de las diversas especies y la tasa
de producción mitocondrial del RL superóxido y de peróxido de hidrógeno;
iii) La restricción calórica logra disminuir el estrés y el daño oxidativo, retarda los
cambios asociados al envejecimiento y extiende la sobrevida máxima en mamíferos.
Por otro lado, la célula requiere de fuentes energéticas para sobrevivir, la principal de
ellas es la glucosa. En la glicosilación no enzimática, se produce unión de moléculas
de glucosa a las proteínas; estas proteínas glicosiladas tienden a entrelazarse entre sí
generando en algunas ocasiones daño celular. Las proteínas glicosiladas son
englobadas por macrófagos, quienes las fragmentan para luego ser excretadas por vía
renal. En el proceso de envejecimiento, esta glicosilación no enzimática de proteínas
aumenta, lo que se asocia con la producción de daño a nivel vascular, renal y del
sistema nervioso.
Los experimentos de restricción calórica logran disminuir la glicosilación, y han logrado
aumentar la sobrevida en ratas y primates.
En mamíferos la restricción calórica es el único método ampliamente validado que
logra extender la máxima sobrevida y posponer la senescencia (Jazwinski, 1996). Los
profundos y precoces cambios hormonales asociados con la restricción calórica
sugieren que el sistema neuroendocrino sería un mediador importante (Jazwinski,
1996).
Es importante notar que esta relación génica entre envejecimiento y daño oxidativo se
ha encontrado en animales en los cuales la mayoría de las células adultas son
postmitóticas. Las células postmitóticas serían más susceptibles al daño acumulativo
de los RL dado la incapacidad de reemplazarse a sí mismas. En mamíferos, los
órganos más sensibles a este mecanismo son: cerebro, corazón y músculo
esquelético. La asociación entre RL y envejecimiento en aquellos órganos que tienen
células en división es menos clara.
En diferentes especies, los mediadores pueden ser diferentes, pero sus efectos son
similares. Múltiples estudios apuntan a la importancia de la capacidad metabólica y la
respuesta al estrés en la regulación del proceso de envejecimiento. El estrés oxidativo
parece tener particular importancia, especialmente ya que el daño oxidativo aumenta
sustancialmente con la edad
En mamíferos es notable como un simple régimen dietético puede extender la
sobrevida. Los roedores sometidos a restricción calórica logran vivir el doble que los
controles alimentados ad líbitum (Weindruch,1996). Los animales con restricción
calórica son un tercio más pequeños, tienen una menor temperatura corporal que los
controles, y están relativamente libres de enfermedades (Weindruch y Sohal, 1997).
La longevidad de los individuos estaría determinada por el resultado de la interacción
entre los cambios deletéreos y los mecanismos de reparación y mantención celular,
que responden al daño (Johnson, 1999).
Trabajo por turnos
La actividad de la sociedad actual hace que haya sujetos trabajando durante las 24
horas del día. Esto se ha asociado a una mayor flexibilidad de los horarios de trabajo y
a mayor trabajo nocturno. Las personas mayores en sistemas de turno han ido
también aumentando en nuestra sociedad, debido al envejecimiento general de la
población en el mundo laboral. Se sabe que existe relación entre el trabajo en turnos y
una mayor frecuencia de desarrollo de fatiga, accidentes, y enfermedades crónicas
como enfermedad coronaria. Esto hace suponer que los problemas de salud
ocupacional relacionados al tema podrían cobrar mayor relevancia en el futuro
próximo. En un estudio de seguimiento de trabajadores de una refinería de petróleo en
Canadá, que trabajaban en un sistema de turnos de 12 horas por 20 años, se encontró
que tenían alta frecuencia de problemas de sueño, fatiga crónica, problemas de salud,
y disrupción social y familiar. Según un estudio realizado por Tepas (1993), habría un
límite de tolerancia en la vida de las personas sobre el cual el trabajo por turnos ya
dejaría de ser seguro desde el punto de vista de riesgo laboral y salud ocupacional.
Este autor propone que la aparición de alteraciones del sueño sería un marcador
sensible del efecto de los turnos de noche. Las personas que hacen turnos de noche
tienden a dormir significativamente menos que las personas de la misma edad que no
trabajan en este sistema.
Estilo de vida
Diversos estudios previos han comentado el papel del estilo de vida en el desarrollo de
discapacidad futura y en la mayor o menor mortalidad.
Un estudio reciente (Vita, 1998) estudió factores de riesgo en salud predictores de
deterioro funcional. Se encontró que el tabaquismo, índice de masa corporal (BMI) y
hábito de ejercicio fueron predictores de discapacidad futura. Aquellos sujetos con
malos hábitos en la edad media de la vida, tenían mayor discapacidad en la edad
avanzada. La aparición de discapacidad se retardaba en más de 5 años en aquellos
con bajo riesgo de salud (es decir, con buenos hábitos de vida). Se concluye que debe
recomendarse reducir los factores de riesgo modificables, con el fin de prevenir
discapacidad futura y por lo tanto, favorecer un envejecimiento más saludable.
Estrés
Aunque es ampliamente aceptado en el ámbito no científico que los eventos vitales
estresantes determinan mala salud, diversos trabajos de investigación han mostrado
resultados equívocos. Un trabajo reciente de Creasey (1999) evaluó si existía alguna
relación entre stress, representado por haber sido prisionero de guerra, y la aparición
más precoz de enfermedades asociadas al envejecimiento o discapacidad. El estrés
físico y mental sufrido por estos prisioneros de guerra fue objetivo, profundo y
relativamente uniforme en los individuos y se mantuvo en promedio por 42 meses. En
este trabajo no se encontró una relación clara entre discapacidad futura y estrés. Al
comparar a los prisioneros de guerra con aquellos sujetos que participaron en la
guerra pero no fueron prisioneros, encontraron que los primeros se quejaban de más
síntomas somáticos, tenían un mayor número de diagnósticos médicos y tomaban
mayor número de medicamentos. Sin embargo, hubo una tendencia sin significación
estadística en relación con mayor discapacidad física o número de enfermedades
crónicas.
Enfermedades crónicas y estrés oxidativo
Existe abundante evidencia en la literatura de la relación entre radicales libres y
lipoperoxidación y el proceso de envejecimiento y enfermedades asociadas al
envejecimiento. La susceptibilidad del organismo al estrés oxidativo está condicionado
por el balance global entre la producción de radicales libres y el potencial antioxidante
a nivel tisular. Por otro lado, las enfermedades degenerativas asociadas el
envejecimiento pueden inducir cambios que favorecen el desbalance
antioxidante/prooxidante. Algunos trabajos previos sugieren una relación entre
envejecimiento con discapacidad o envejecimiento no exitoso y un mayor nivel de
estrés oxidativo en comparación con sujetos con envejecimiento saludable. En un
trabajo reciente, se encontró asociación entre envejecimiento per se y mayor estrés
oxidativo sistémico. Los adultos mayores tenían menores niveles plasmáticos de
vitaminas E y C y de tioles proteicos (P-SH), y niveles plasmáticos mayores de
productos de peroxidación lipídica que los adultos sanos. Este trabajo también
demostró que el envejecimiento no saludable estaba asociado a una mayor carga de
estrés oxidativo (Mezzetti, 1996).
CONSECUENCIAS DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
El envejecimiento está asociado con dos procesos que se superponen y que
finalmente llevan a la muerte del organismo. Estos son la degeneración progresiva de
las células y la pérdida de la capacidad regenerativa. Tanto la degeneración como la
regeneración de las células, son procesos que ocurren en cada una de las etapas de
la vida y permanecen en un perfecto balance, bajo condiciones normales, no
patológicas. La ‘homeostasis mitótica’ permite que las células dañadas sean
reemplazadas preservándose así la integridad funcional de tejidos y órganos. Sin
embargo, en el envejecimiento este balance se inclina hacia la degeneración. Los
mecanismos de degeneración estarían principalmente relacionados a la generación de
especies reactivas de oxígeno y a la glicosilación de proteínas; ambos procesos
estrechamente relacionados a factores ambientales. Por otra parte, la pérdida de la
capacidad de proliferación y regenerativa estaría determinada genéticamente por el
acortamiento de los telómeros y de procesos de muerte celular.
Esta visión resalta la importancia y participación tanto de factores exógenos como
endógenos en el envejecimiento, por lo que es muy probable que el envejecimiento del
organismo no ocurra por un único motivo, sino que por la sumatoria de múltiples
factores y procesos, cuyo balance general determina que el individuo envejezca.
Finalmente, las diferencias genéticas y ambientales explicarían las expectativas de
vida dispares que presentan entre sí las diferentes especies e incluso los distintos
individuos de una misma especie.
1.1Reproducción y división celular.
1.2 Crecimiento
1.3 Diferenciación
1.4 Envejecimiento
1.5 Muerte: Picnosis. Cariolisis, Cariorrexis.
2.1 Irritabilidad
2.2 Conductibilidad
2.3 Contractibilidad.
2.4 Absorción
2.5 Metabolismo
2.6 Secreción
3.1 Permeabilidad
3.2 transporte de sustancias
3.3 Formación de membranas
3.4 Síntesis proteica
3.5 Digestión
3.6 Producción de energía
3.7 Mecanismo de difusión