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Antecedentes Históricos de La Sociología Guatemalteca

Este documento resume la historia sociológica de Guatemala desde la conquista española hasta el periodo de las dictaduras cafetaleras. Explica que los españoles conquistaron Guatemala de forma cruel en el siglo XVI, imponiendo un régimen colonial basado en la explotación de los pueblos indígenas a través de la esclavitud y el trabajo forzado. Más tarde, en el siglo XIX, se produjeron cambios como la independencia de Guatemala y la reforma liberal que trajo una nueva estructura social basada en grandes propied

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Antecedentes Históricos de La Sociología Guatemalteca

Este documento resume la historia sociológica de Guatemala desde la conquista española hasta el periodo de las dictaduras cafetaleras. Explica que los españoles conquistaron Guatemala de forma cruel en el siglo XVI, imponiendo un régimen colonial basado en la explotación de los pueblos indígenas a través de la esclavitud y el trabajo forzado. Más tarde, en el siglo XIX, se produjeron cambios como la independencia de Guatemala y la reforma liberal que trajo una nueva estructura social basada en grandes propied

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UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA

CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES


CURSO: Sociología
CATEDRATICO: Erick Stuardo Santos Seijas

 
 

 Antecedentes Históricos de la Sociología Guatemalteca

 
GRUPO No.4 Carnet
 
Mario David Leiva Gil 6550-17-10817
(Coordinador)  
Gerardo Antonio Maza Peña 6550-17-12257
 
Belsi Emilí Hernández Blanco 6550-17-10197
Haldor Iván Caál Cotzajay 6550-178213
Saydeé Rocio Valdez Chavarría 6550-17-10199
Josué Enrique Díaz Escobar 6650-17-23742
Geovana Pamela, González Ardón 6550-16-21435
LUGAR Y FECHA: GUATEMALA 22 DE ABRIL DE 2017
INTRODUCCION
Centroamérica fue la cuna de grandes civilizaciones precolombinas y si hubiera
sido conquistada de otra manera y en otro momento, sus problemas y conflictos
serían diferentes. Pedro de Alvarado a iniciar la conquista de Guatemala hubo
crueldad, terror, torturas, traiciones, muertes, pero no fue un paseo de los
invasores, hubo una resistencia y un elevado costo de vidas humanas. En el
periodo colonial hubieron dos etapas que fueron el primer paso de implantación de
un sistema socioeconómico, la segunda el control de los indígenas suprimiendo la
esclavitud. Guatemala ganó su independencia de España sin sufrir las guerras el
14 de septiembre de 1821 fue la convocación y el 15 de septiembre de 1821 fue
aprobada la Declaración de la independencia con 23 votos a favor y 7 en contra.
La reforma liberal en 1871, fue un proceso revolucionario que tuvo lugar en
Guatemala, se establecieron regímenes liberas de corte dictatorial. La reforma
incluyo cambios sociales y políticos dio como resultado la lucha entre
conservadores y liberales, culminando este suceso y en un intento por reunificar
Centroamérica. La dictadura cafetalera en 1871, que fue el inicio de la Reforma
Liberal que significo un gran cambio en la formación social guatemalteca: una
reforma agraria liberal consistente en una gran expropiación de las tierras
comunales indígenas una legislación laboral que obligaba al indígena a trabajar
forzosamente en las nuevas unidades cafeteras.
Índice

I. Introducción
II. Índice

1. La Conquista. ___________________________________ 1 – 2

2. Periodo Colonial._________________________________ 5 - 15

3. La Independencia de Guatemala.____________________ 17 - 19

4. Reforma Liberal._________________________________ 20 - 25

5. Dictaduras Cafetaleras.____________________________ 26 - 35

6. Conclusiones ___________________________________ 36

7. bibliografía y e-grafía _____________________________ 36


[Link] CONQUISTA

Fue un conflicto que forma parte de la colonización española de América, el 12 de


octubre de 1942, Europa llega a América, los reyes de la unificada España
financian la expedición de Cristóbal Colon.  Del Caribe partió Hernán Cortes hacia
la conquista de México, y, desde allá saldría  el adelantado don Pedro de Alvarado
a iniciar la conquista  de Guatemala: crueldad, terror, torturas, mutilaciones,
muertes, engaños, traiciones. La conquista no fue un paseo de los invasores, hubo
una resistencia tenaz, inteligente y prolongada, pero a la heroica resistencia la
conquista  se consumó  y en un elevado costo de vidas humanas y sufrimiento.
1Pá gina
Con frecuencia se ha presentado  la conquista como una obra humanitaria y
cristiana, se ha justificado como un proceso necesario para llevar la civilización y
la cristianización a seres inferiores y necesitados. El cronista Fernández de Oviedo
escribió entre 1535 y 1557, respecto a los conquistadores: “Como no traen la
intención más de hasta alcanzar el oro y poder tener hacienda en cualquier forma
que les pueda avenir, posponen la vergüenza y la conciencia y la verdad y se
aplican a todo fraude y homicidio, y se cometen innumerables fealdades.
2Pá gina
ANTECEDENTES  HISTORICOS DE LA CONQUISTA DE
GUATEMALA
 LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y LOS PROCESOS DE
COLONIZACION.
LOS ANTIGUOS MAYAS, LOS QUICHÈS, MAMES Y
CAKCHIQUELES

Con frecuencia se sitúa el comienzo de la historia de Guatemala en los albores del


siglo XVI, cuando hicieron su irrupción en la escena los conquistadores españoles,
pese a que más de la mitad de la población actual guatemalteca es indígena.

El proceso de conquista y colonización estableció una barrera entre el pasado y el


presente.

Los rasgos de Los Antiguos Mayas, aproximadamente entre los años 300 al 900
3

de nuestra era, se desarrolla lo que los antropólogos han llamado "Periodo Maya
Pá gina

Clásico", cuyo centro político y religioso estuvo situado en Tikal, en lo que hoy es
del departamento de El Petén, al norte de Guatemala, el territorio maya abarcaba,
además de la Guatemala actual, la península de Yucatán, Belice y parte de
Honduras y El Salvador.
La vida y la sociedad de los mayas descansaba en una profunda comunión con la
naturaleza, en su amplio sentido, la tierra para ellos era sagrada era de los dioses
y eran los sacerdotes quienes la administraban y distribuían para su cultivo;
Existía una casta privilegiada, que aunaba el gobierno civil y el cultivo de los
conocimientos filosóficos, científico y técnicos, los mayas desconocían el hambre y
la desnutrición, cultivaban algodón y la lana, sobre la base de esos productos la
economía era funcional, su sistema de intercambio era el trueque, la religión de los
mayas giraba en torno a la agricultura.
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Hacia el año 900 de nuestra era tiene lugar el éxodo de los mayas y de sus
Pá gina

grandes ciudades principalmente de Tikal, y una aparente dispersión y


desintegración de la civilización maya, las causas de este éxodo no han podido
ser aún determinadas por los investigadores, posiblemente se produjo una
conjunción varios elementos: algún desastre natural, desproporción entre
población y producción, agotamiento de los recursos naturales, rebeliones y
luchas intestinas, enfermedades epidémicas... Desde entonces se dio una
singularidad dentro de la unidad; se han reconocido y respetado las diferencias
entre los diversos grupos indígenas. El hecho es que los cronistas del siglo XVI ya
no nos hablaran de los mayas, sino de lo quichés, los mames, los cakchiqueles y
aún hoy se reconocen así los indígenas guatemaltecos.

1. Época Colonial
Un régimen colonial, en términos generales, aplicables también a la situación que
prevaleció en el Reino de Guatemala entre 1524 a 1821, se puede concebir, en
esencia, como la explotación económica  de un territorio y del trabajo de los
habitantes de éste, que anteriormente gozaron de autonomía. En el caso de la
sociedad colonial de Guatemala  es decir, durante el periodo comprendido de
1524 a 1821, el aparato económico, estrictamente considerado, descanso
principalmente  a las siguientes columnas  institucionales: Esclavitud,
Encomienda, Repartimiento, servicios personales, propiedad y utilización de la
tierra, administración de la hacienda pública, tecnología, trabajo artesanal y
comercio. Básicamente, sin embargo, en Guatemala , el régimen colonial gravitó
en el trabajo de los nativos , ya que los móviles generales  de la conquista , las
coacciones  en que esta se realizó  y la propia situación económico social  de
España  y de la propia colonia

LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS

El dominio casi absoluto de una persona sobremanera , equivalente a un derecho


de propiedad  que traduce en la anulación  de la libertad , la personalidad  y otros
derechos individuales  de quien ocupa la posición de esclavo , fue un fenómeno
que, con ligeras variantes , se conoció en todos los continentes , inclusive África ,
y casi de manera ininterrumpida  desde la antigüedad . En el siglo XVI  se conocía
en las sociedades del viejo mundo, así como en las sociedades mesoamericanas 
con la Pre conquista. En estas últimas, el estrato de los esclavos se integraba,
principalmente con prisioneros  de guerra  o criminales condenados por la
5

sociedad, pero los hijos de unos y otros no necesariamente heredaban tal


Pá gina

condición. En algunas zonas también se obtenían esclavos  mediante compra, el


cobro de tributos  por los señores o bien  por la comisión de varios y diversos
delitos.  Se les reconocía por su posición inferior en los procesos productivos  por
supuesto y , en algunos casos, por la correspondiente “MARCA”   en la cara y en
los brazos , tal como se hacía en Nicaragua , por ejemplo donde se usaba, para
tales efectos , un polvo negro hecho de carbón  de pino que se frotaba  en una
cortada hecha  la cara o en un brazo , para que la seña persistiera  después de
sanada la herida . Esta práctica  de la marcación fue continuada  por los
españoles después  de 1524. Estos en efecto  redujeron a la esclavitud  a muchos
nativos en los años cruciales  de la conquista y utilizaban una “G”   para marcar a
los esclavos  obtenidos en guerra , y una especie de “R”  compuesta ,  para los
llamados  “ESCLAVOS DE RESCATE” . Estos últimos  eran precisamente los que
ya tenían tal condición  en las sociedades prehispánicas, y de cuya existencia
anterior  persisten pruebas documentales, pictográficas y lingüísticas  en la
actualidad. Estas pruebas  se refieren  a casi todo el territorio de la antigua
Mesoamérica  y, en muchos casos, ponen de manifiesto ciertas prácticas  de
excesiva crueldad  asociadas a la esclavitud  de aquella época. Como en otras
partes del viejo mundo, en la Guatemala prehispánica  la esclavitud implicaba un
derecho u derecho de propiedad sobre la persona  del esclavo, lo que incluía los
frutos del trabajo, así como la privación de la vida  de éste si se trataba de uno
propio, o de una obligación de resarcimiento en el caso de uno ajeno.   Desde
entonces, se tomaron medidas efectivas para que tal practica no continuara, y se
ordeno la liberación de muchos indígenas que se conservaban bajo dicho régimen.
Es justo reconocer, por otra parte, que también hubo fuertes voces de crítica, de
denuncia, de abierta condena  a la política esclavista que España y los colonos
españoles  desarrollaron en América central. Entre tales voces , a pesar de que
había  también religiosos  comprometidos en dichas practicas , destacaron la del
licenciado  Cristóbal de Pedraza , protector de los indios y Obispo de Honduras ,
quien envió una cruda” Información “ sobre la situación esclavista en ese país  y
por supuesto la voz implacable  de celebérrimo Fray Bartolomé de las Casas. Y en
España, precisa decirlo, algún eco tuvieron aquellas voces  detonantes, cuando
menos en el ámbito  del “debe ser” inherente a las leyes nuevas. Otra modalidad 
irregular, entre los muchos  procedimientos  usados para burlar el precario control
de la práctica esclavista, consistió en la venta, en calidad de esclavos, de muchos
indios sometidos al régimen  de la encomienda. Estos por definición , eran
individuos libres , con la única obligación  del pago del tributo a su encomendero,
pero este,  en componenda  con funcionarios,  religiosos , traficantes  y
eventualmente  con los caciques locales , se las ingeniaba para participar  en el
mercado de esclavos , a expensas de la libertad  de sus encomendados  y del
ingreso  regular que constituía  el tributo  
6 Pá gina

LA ESCLAVITUD DE LOS NEGROS:

Los primero núcleos de esclavos negros, paradójicamente se localizaron en el


propio continente africano. Desde una época no precisada, y como consecuencia
de guerras intertribiales o de peculiares estructuras socioeconómicas, unos negros
eran sometidos a la esclavitud  por otros de sus congéneres, tal como ocurrió en el
propio contexto  de las sociedades precolombinas de América. En aquellas
circunstancias primigenias , la esclavitud era fuente de mano de obra  y de
prestigio social para los amos, pero en los procesos productivos  generales no
alcanzo  la importancia  y la envergadura  que la caracterizaron  cuando comenzó
el trafico  trasatlántico , derivado este de la expansión colonizadora  de las
potencias occidentales . En cuanto a las políticas esclavistas  institucionalizadas 
por España con relación con el nuevo mundo, es significativo consignar que  en
1518, Carlos I autorizo  el envió masivo de 4000 negros  a las islas del Caribe.
Esta concesión de libero de impuestos por cuatro años, y se prohibió toda
negociación  semejante por quienes  carecieran  de permiso  expreso. En las
postrimerías del siglo XV  todavía se manifestó  abiertamente la rivalidad, entre
España y Portugal, por el control del comercio esclavista, pero las bulas papales
de 1493 favorecían el derecho  esgrimido por el segundo de dichos países,  y así
se reconoció  por ambas naciones en 1494. Al tenor de este acuerdo, a los
portugueses se adjudico  el derecho exclusivo de sacar esclavos del continente
Africano. Este trafico empero, no pudo obviar cierto control  ejercido por los
banqueros genoveses, como tampoco se pudo ignorar  la oposición de la casa  de
contratación de Sevilla, que reclama sus derechos monopolísticos  en el comercio
con las Indias. Posteriormente concluido el  predominio portugués, se elimino la
institución del asiento, y el tráfico de esclavos negros  disminuyo en una medida
que afecto a la creciente demanda de los colonos españoles  en América. El rey
por lo tanto, ante el aumento  del contrabando y otras  presiones colaterales, opto
por restablecer el asiento, y entonces fueron los holandeses los encargados de
proveer  de negros a los asentistas. En la primera mitad del siglo XVII, el tráfico
esclavista  estaba generalizado en el Caribe, y de él se beneficiaban las potencias
europeas. La demanda comenzó crecer  entre los colonos Españoles, en cuyas
filas figuraban miembros  de las órdenes religiosas, como los propios dominicos
que, por otra parte, destacaron en la defensas de los indios. Ante la posibilidad de
trasladar esclavos blancos, que también los había disponibles en Europa  como
judíos, rusos, egipcios, libaneses, guanches (originarios de las islas canarias), etc.
Los interesados es decir, vendedores y compradores, prefirieron a los Bozales,
que eran los esclavos capturados  en África y que no habían tenido  contacto
directo con la civilización occidental. Se suponía que estos podían ser mas
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fácilmente cristianizados, en lo cual se reflejaba los intereses de la iglesia; que


Pá gina

estaban en capacidad de resistir  las enfermedades europeas, puesto que el


contacto indirecto había desarrollado cierta disposición inmunológica; que podía
obtenerse su docilidad  y sometimiento, precisamente por su desarraigo; y que
mas, importante aun, estarían en aptitud de desempeñar  las tareas pesadas y
peligrosas  que, por razones de clima u otras similares, ni españoles, ni indios
podían asumir. En los procedimientos  de venta o de subasta los negros eran
sometidos a exámenes  para detectar defectos físicos  (verbigracia, mataduras en
la piel, falta de dientes, extremidades deformes) o supuestas taras “morales”   
(por ejemplo, la rebeldía la inadaptación por nostalgia etc.) ya que ello 
determinaba su precio  y, sobre todo su aptitud  para calificar como una “pieza”, es
decir como un esclavo normal y joven. Por lo general eran marcados, ya con el
fierro del general, del asentista o de sus nuevos amos. En  Guatemala las” piezas”
debían reunir ciertos requisitos, como altura, fuerza salud, etc.  Y se les
clasificaba, según se tratara de niños, jóvenes o viejos, en las categorías
denominadas  “mulequin” (hasta 6 años era media pieza), “muleque” (de 6 a 12
años) y “mulecón” (de 12 a 18 años), respectivamente. Esto determinaba la
demanda  y el consiguiente precio. Es interesante  anotar que los primeros
esclavos negros llegaron a Guatemala  en la propia expedición inicial de Pedro de
Alvarado, aunque son precarias las informaciones  precisas al respecto. Arribaron,
como tales, desprendidos  de los grupos de sus congéneres  que ya existían en
México  y en la Antillas, cuando no se había iniciado  todavía otras formas  de
explotación de mano de obra nativa, como las que se  relacionan con la propia
esclavitud, con la encomienda, el repartimiento y los servicios  personales. La
iglesia no se opuso categóricamente a la esclavitud  y al tráfico de negros y,
precisamente los dominicos, en cuyas filas figuraron  algunos de los más
conspicuos  defensores de los indios, poseían muchos esclavos africanos  en sus
propias haciendas. Una de las más famosas de estas   fue la de San Jerónimo, en
baja Verapaz, fundada  desde los comienzos de la colonización. En dicha
hacienda, reputada  como una de las grandes empresas agroindustriales  de la
época, se fabricaba, además de azúcar, un aguardiente cuya fama trascendió las
fronteras del reino, así como otros productos diversos. Fue fundada en una fecha
imprecisa  entre 1540 y 1550, por los dominicos que llegaron en pos de las Casas 
y los acompañantes de este. Si se analiza la magnitud  de empresas
agroindustriales , como la hacienda de san Jerónimo  u otros ingenios o trapiches 
menores que abundaban en el reino, pero en un contexto mas amplio; y si se
considera el peso que tuvieron  productos como el añil, el azúcar, e inclusive la
minería, los servicios personales, etc.  Se puede medir el verdadero papel que
jugo  la esclavitud  de los negros en la vida económica de la colonia. Los esclavos
negros siempre tuvieron una condición diferente  a la de los indios, inclusive  la
que correspondía a quienes, entre estos últimos, se tenía también por verdaderos 
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esclavos. Aquellos por ejemplo, siempre fueron “comprados”, como una cosa
Pá gina

mueble, en tanto que los indios desde el principio, eran simplemente “tomados” 
por los españoles. La esclavitud de los indios, por otra parte  se prohibió
reiteradamente; por ejemplo, de modo taxativo, en las leyes nuevas.  Los negros
además no estaban sujetos  al pago del tributo, como lo estaban los indios  bajo la
encomienda. Solo cuando adquirían la condición de hombres libres, mediante la
manumisión, la compra de su libertad  u otros procedimientos, los negros
adquirían la obligación de pagar, en calidad de tributarios de la corona, dos
tostones al año. Finalmente las transacciones  referidas a un esclavo  negro
pagaban los impuestos  de alcabala y almojarifazgo. Las ocupaciones de los
esclavos negros no variaron en la etapa final de la colonia, aunque fueron objeto
de regulaciones  especiales;  estas se referían también a la educación  y, en
general al trato  que debía darse a los esclavos  sometidos al régimen en cuestión.
El punto ultimo de la esclavitud  de los negros se marco  en Guatemala en 1823 
cuando la asamblea constituyente  decreto la abolición de aquel  fenómeno social,
que tubo considerables repercusiones  económicas en la anterior  etapa de la
colonia .  LA ENCOMIENDA La encomienda es una institución muy peculiar, que
tuvo un peso específico en el proceso de la conquista y colonización de
Guatemala. Se suele confundirla con el repartimiento  de indios e inclusive  con la
esclavitud  y, al parecer, ello se debe  a la forma difusa  en la que el termino  se
uso desde la época  inicial del descubrimiento, a las distintas regulaciones  a las
que fue sometida  durante muchos años  y, sobre todo ala enorme disparidad  que
existió entre  la concepción teórica  de la institución  y la utilización practica  que
hicieron de ella  los conquistadores, colonos e inclusive  funcionarios españoles..
En el caso de la encomienda, así como en el  de otras instituciones  y fenómenos
coloniales  de distinto genero, todo tipo de generalizaciones  debe estar sujeto a
criterios relativos de tiempo, espacio y circunstancias. Por ejemplo entre las
muchas premisas  de las que se pudiera partir  para definir la naturaleza de los
principales hechos sociales  de la era colonial se pueden citar las siguientes: v 
Desde las expediciones de colon, los reyes católicos resolvieron  que los nativos
de las tierras  descubiertas debían ser  considerados y tratados  como “vasallos
libres”  de la corona. v  El carácter mercantil  de la empresa de la conquista  y de
la colonización, impuso  condiciones de interés económico, como las contenidas 
expresamente  en las “capitulaciones “, que no se pudieron soslayar, aun cuando
ello significara  violar los principios  de la equidad y de la justicia. v  Como parte de
la realidad colonial, existió siempre una contraposición  entre los que postulaban 
idealmente las leyes  y la reacción que estas provocaban  entre los actores  de las
relaciones sociales  que ellas regulaban. v  La dinámica colonial, del mismo modo
que ocurre  en el ámbito de la dinámica  social en general, obligaba a una
permanente adaptación  y readaptación  de las leyes frente  a la conducta real, lo
que ocurría también a la inversa. Respecto  de la primera premisa , existen
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pruebas documentales que señalan la intención  inicial de los reyes católicos  en


Pá gina

cuanto a considerar a los indios  como “VASALLOS LIBRES” , lo que implicaba la


obligación  de pagar un tributo , tal como lo hacían también lo súbditos 
españoles . Así lo anuncio claramente el propio Colon  desde sus primeros
contactos  con los indios, estos empero, se opusieron a tal disposición, sobre todo
porque el tributo se taso en oro, en cantidades y condiciones  que ellos no podían
satisfacer  con facilidad. Los aborígenes por otra parte, en todos los rincones de
nuevo mundo  comprobaron pronto que la brújula  que orientaba a las
expediciones  españolas era más bien  de carácter económico. Es preciso
reconocer que en casi todas  las sociedades prehispánicas, particularmente  en
aquellas en las que se había  alcanzado  un cierto grado de desarrollo , como los
principales  señoríos  “Guatemaltecos” del siglo XVI o la sociedad maya del
periodo clásico, el tributo formaba parte de la organización social, aunque con  las
variantes asociadas de cada época  y a uno y a otro contexto .  Por lo tanto el
pago de un tributo  a la clase gobernante, que desde el principio hasta el final  de
la existencia  institucional  de la encomienda puede definirse  como un elemento
substancial  de esta, no era totalmente  desconocido para los nativos. La
disposición reiterada mas de una vez  por la reina, por la cual los indios fueron
declarados  “súbditos de la corona”, es decir “vasallos libres”, obligados
únicamente al pago del tributo  real derivado de dicha  calidad, provoco  también la
decidida  oposición de los primeros  colonos de la española, y una encendida
polémica  que trascendió  a los ámbitos políticos  y académicos  de la propia
España. Se dispuso entonces que para aceptar aquella calidad en los indios, era
necesario demostrar  que estos eran capaces de “vivir solos”, “en policía”
(políticamente organizados), como los españoles. Las opiniones sobre este tema
específico  proliferaron  en direcciones opuestas. Los argumentos que negaban la
aludida  capacidad en los nativos  solían remontarse a los postulados  de
Aristóteles, en los que se aceptaba  como legitimo el gobierno  de los seres
superiores. Se aducía desde  dichas  posiciones, para demostrar inferioridad  de
los nativos, el “salvajismo” de estos, su idolatría, su condición de “vagos”,
“borrachos”, rebeldes e inclusive, su falta de ambiciones  o del simple deseo  de
adquirir riquezas. Se les adjudicaban, en fin, muchos otros atributos  negativos,
que con el tiempo llegaron a convertirse  en sólidos estereotipos, en los cuales se
apoyaba la tesis  de que no podían vivir  sin la tutela o la supervisión de los 
españoles, es decir sin estar “encomendados “ a estos. Quienes  sostenían la
opinión contraria , como algunos frailes dominicos , entre los que ya comenzaba a
descollar  Fray Bartolomé de las Casas , se apoyaban en los principios y valores 
cristianos, en la avaricia de los españoles, en la inclinación de estos de amasar
fortuna  con facilidad y a expensas  del trabajo de otros, en la inconsistencia de la
“guerra justa “ y la consiguiente inviabilidad  moral del derecho  de conquista.  Por
encima de que los indios  fueran salvajes o racionales, se preguntaban muchos
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de  quienes se perfilaban  ya como defensores  de ellos: ¿era justo, y propio de


Pá gina

cristianos, despojarlos de sus tierras, ponerlos a trabajar, obligarlos a pagar


tributo, convertirlos en esclavos  y marcarlos como tales? Las posiciones parecían
muy consolidadas  en uno y otro bando. Un viejo colono de nombre Antonio de
Villasante, que residió en la española  desde 1493, por ejemplo basado en
vivencias  y hechos concretos, sostenía que los indios  no eran capaces de
gobernarse solos  y vivir en libertad. Las casas a su vez, consigno en algún pasaje
de sus obras que, cuando  predico la primera vez  contra la encomienda, los
colonos  “manifestaron tanto asombro  como si hubiera declarado  que no tenían
derecho a la labor  de las bestias en el campo”. En el concejo de las indias se
discutió, oportunamente, el asunto de fondo. La conclusión respectiva  se
consigno en la clasificación de las leyes de burgos, un documento legal
promulgado  el 28 de julio de 1513. Se declaro ahí que los indios  eran capaces de
vivir solos, pero se reconocía así mismo, la necesidad que se beneficiaran 
suficientemente del contacto  con los españoles, hasta demostrar que podían
convertirse en cristianos  y auto gobernarse, se establecía también que en tales
condiciones, debía respetarse su libertad, aceptar sus mecanismos de autoridad  y
ordenarles que pagaran los impuestos  a que estaban obligados todos los
súbditos  del rey. La aludida resolución real, si embargo, como tantas otras
emitidas  a lo largo del periodo colonial, “se acato pero no se cumplió “. Por el
contrario los primeros colonos, que ya tenían indios repartidos  a su servicio y que
se empeñaban en acumular riquezas  de manera rápida  protestaron airadamente,
e impulsaron un flujo de quejas  u argumentaciones ante la corona. Con el fin de
dilucidar la delicada situación en la que los hechos en torno a la colonización  se
oponían las leyes, en 1516 la corte resolvió  integrar una comisión de tres frailes 
jerónimos encargada de resolver el asunto en las propias indias. En 1517, en la
española, los religiosos  indicados  recogieron la opinión de colonos  viejos, de
autoridades civiles, de eclesiásticos, etc.  Y su dictamen general fue categórico:
los indios no eran capaces de vivir solos  en forma civilizada. Al parecer, los
comisionados actuaron  de manera un tanto amañada  o bajo la presión de
circunstancias, lo que fue denunciado por los dominicos, encabezados por la
Casas. E n síntesis, y como resultado del informe  de los frailes  jerónimos, los
indios fueron agrupados  bajo el control  de administradores y frailes. Por otra
parte los indios, no fueron en general, reconocidos como esclavos, aunque
algunos se redujeron  a esta condición en las circunstancias en las que se
considero  “esclavos de guerra” y de “rescate”. La referida y un tanto ambigua,
situación de los indios  “encomendados”, tampoco significa que no existieran
abusos, los malos tratos, y sobre todo, lo servicios  personales  de los que fueron 
victimas los aborígenes. En todo caso sin embargo, los sujetos a la encomienda
conceptualmente eran considerados “vasallos libres” del rey  y por lo tanto
tributarios; no eran equiparados en una cosa mueble, objeto de propiedad privada,
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vendible exportable, mercable, como fueron los típicos esclavos. Tampoco eran
Pá gina

equiparables  del todo,  a los que se llamaron “aborias“, ósea una especie de
empleados domésticos.

LA ENCOMIENDA EN EL CONTINENTE

Comenzaron a definir la encomienda en las Antillas, adquirieron mayor


consistencia en Perú y la Nueva España. Antes de 1512 y 1513, por medio de las
leyes de Burgos, se aprobaron nuevas regulaciones a la institución que comenzó a
llamarse con el nombre de Encomienda. Inclusive se comenzó a hacer referencia
del pago de un jornal a los indios repartidos en la encomienda. Con el propósito de
salvaguardar la autonomía de las poblaciones aborígenes, comenzaron los
intentos de reducciones gobernadas por sus propios  Caciques pero la mayoría de
los colonizadores echaron por la borda las intensiones proteccionistas impulsadas
por la Corona. Solo adquiere su verdadera naturaleza cuando fue llevada al
continente, los autores  han señalado dos etapas en la vida institucional de la
encomienda, la primera suele llamársele  Antillana, Primitiva o Esclavista; a la
segunda se le conoce como: La etapa Continental, esta delimitación institucional
se alcanza después del traslado de la encomienda a Tierra Firme. Cuando Hernán
Cortez inició, la conquista de México, en 1519, igual que Colon durante sus
primeros contactos con el Nuevo Mundo, presionado por sus propios intereses y la
de sus acompañantes,  Cortés recurrió también al repartimiento de indios. Cortez
recibió algunas instrucciones pertinentes de los reyes en la conquista de México,
los cuales acató pero no cumplió: “no hagáis repartimientos ni deposito de los
indios, sino que les dejéis vivir libremente como nuestros vasallos y que sirvan y
den tributo que como nuestros súbditos y vasallos nos deben”. En la encomienda
establecida por Cortés se introdujeron nuevos elementos: La obligación de los
encomenderos de mantener listas sus armas para defender las tierras; el deber de
pagar curas doctrineros, encargados de la evangelización de los encomendados;
la necesidad de recurrir a las “las justicias”, cuando los indios no prestaran los
servicios adecuadamente; permitir la sucesión hereditaria de la encomienda;
derecho a percibir de los indios el tributo correspondiente; y servicios personales.
Los intereses de la Corona, los de los colonizadores, las presiones de ciertos
sectores de la iglesia y algún grado de protección de lo indios, fueron incorporados
en la concepción teórica de la encomienda, tal institución se implanto después en
Guatemala. “las encomiendas eran una merced real hecha con la doble finalidad
de recompensar a los conquistadores o a sus descendientes con los beneficios de
servicios personales de los indios primero, percepción de tributos después; al
propio tiempo que se incorporaba a los indios a la civilización cristiana, bajo el
amparo de un español encomendero”. LA ENCOMIENDA EN GUATEMALA Con
12

todas las experiencias adquiridas en las Antillas y después en México, Pedro de


Pá gina

Alvarado emprendió la conquista y colonización de Guatemala, como también lo


hicieron Pedrarias Dávila, Gil González Dávila y otros que iniciaron sus
respectivas campañas desde Panamá, por supuesto recurrieron a la esclavitud de
los indios, a la encomienda, al reparto y a los servicios personales. Para que los
indios Quichés se sometieran en forma pacífica, Alvarado amenazó con reducir a
la esclavitud a quienes no obraren del modo requerido. Después de las acciones
bélicas en Quetzaltenango y Gumarkaaj, y de la ocupación de Iximché y la
rebelión de los Cakchiqueles, Alvarado redujo a una virtual esclavitud a muchos
indios; considerados “de guerra” o bien de “rescate”. Repartió indios al servicio
suyo y la hueste española, también estableció formalmente la encomienda. El
pago de tributo era el rasgo que  definía a la última institución pero en ciertas
ocasiones, Alvarado aceptó que los Señores Zutujiles pagaran aquellos tributos
con indios que fueron recibidos como esclavos. Alvarado impuso al pueblo de
Patinamit un irregular tributo  que cada día cuatrocientos muchachos y muchachas
le diesen un canutillo de oro lavado del tamaño del dedo meñique. La diferencia
entre la esclavitud y la encomienda  es que el segundo se condicionaba la calidad
de esclavo al incumplimiento del pago del tributo, rasgo, este último se
consideraba consustancial a la encomienda. El primer gran reparto de pueblos en
encomienda fue hecho, en 1528, por Jorge de Alvarado, Gobernador y hermano
de del jefe de la expedición de conquista en Guatemala. Se repartieron mas de
cincuenta pueblos en la encomienda ello hizo que en 1529 se suscitara una serie
de protestas departe de los afectados. Provocó el juicio  de la Residencia que
ordenó la Audiencia de México contra el Gobernador, tenientes de gobernador y
otros funcionarios de Guatemala. Francisco de Orduña, que actuó como juez no
alteró el reparto hecho por Jorge de Alvarado  se limito a asignar a nuevos
titulares de las encomiendas que estaban vacantes. En 1530 Alvarado anuló el
reparto hecho por su hermano Jorge, e hizo uno nuevo; éste también suscitó
aprobaciones e inconformidades. Alvarado se adjudicó la encomienda de Atitlán,
del cual la mitad le pertenecía a Sancho de Barahona y Pedro de Cueto.
Posteriormente tuvo que devolver la encomienda. En consideración a las
injusticias con los primeros repartimientos en 1530, el Ayuntamiento de Guatemala
Pidió al Rey que éstas se concedieran a perpetuidad para evitar despojos o
transferencias arbitrarias. La Corona decidió controlar estos vicios, permitió que
las transferencias pudieran heredarse “por una vida”, es decir, por una sola vez,
en favor de una viuda o del hijo mayor de un encomendero fallecido.  En 1536 se
ordenó una revisión y una tasación de las encomiendas en Guatemala, en el cual
intervinieron Alonso de Maldonado,  y el Obispo Francisco Marroquín; de estas
actuaciones se derivaron algunas mejoras para los indios encomendados, sobre
todo en cuanto a la rebaja de los tributos. Pedro de Alvarado resultó afectado en el
Juicio de Residencia que realizó Maldonado, ya que se había adjudicado siete de
13

los mejores pueblos del territorio guatemalteco (Atitlán, Guazacapán, Escuintla,


Pá gina

Petapa, Quetzaltenango, Rabanal, y Totonicapán). Alvarado obtenía ingresos de


cerca de diez mil pesos al año, a lo que se agregaba una cantidad similar
recaudada en las encomiendas en Honduras. Las acusaciones no pudieron ser
desvanecidas por Alvarado, sobre todo las que se referían a obtener los mayores
beneficios del trabajo de los indios. LAS ENCOMIENDAS Y LAS LEYES NUEVAS
El sistema de encomiendas en la América Española  fue modificado por las Leyes
Nuevas, modificaron las principales instituciones coloniales, prohibieron
tácticamente la esclavitud de los indios, y servicios personales, de lo cual habían
abusado los colonos españoles. Por de pronto se definió su naturaleza,
exclusivamente en asociación con el cobro de los tributos. Entre las principales
modificaciones se pueden citar las  siguientes: se suprimió todo tipo de dominio
directo de los encomenderos sobre los encomendados; se aprobó el usufructo de
la encomienda por una sola vida en beneficio de los herederos inmediatos,  se
prohibió la adjudicación de encomiendas a funcionarios reales; se ordenó que las
que fueren vacantes se transfirieran a la jurisdicción de la Corona; se afirmó la
obligación evangelizadora de los encomenderos, a través del pago a los curas
doctrineros. Los colonizadores debían estar dispuestos, mediante la tenencia a
caballo y armas, a defender las tierras, ante cualquier amenaza; se otorgó mayor
poder a la Audiencia en cuanto al control del sistema, se trató de eliminar el
despojo de tierras y el trabajo excesivo; se prohibió que los indios encomendados
se utilizaran en el trabajo en la minas y trapiches azucareros; se ordenó que el
monto de los pagos correspondientes se basara en las tasaciones hechas por la
Audiencia; se estableció el derecho de los indios a formular quejas, o denuncias 
de malos tratos y abusos. Y en caso que tales prescripciones no  fueran
cumplidas, los encomenderos estaban sujetos a sanciones que podían incluir la
privación de la encomienda. La promulgación de las Leyes Nuevas sacudió el
ambiente social de manera notoria, sobre todo por la importancia adquirida por la
encomienda en el mantenimiento del sistema colonial, como por el poder adquirido
por los encomenderos. Las quejas, las criticas, los ataques directos de todo tipo
contra los funcionarios metropolitanos que habían aprobado aquella legislación, si
como respecto de aquellos a quienes se consideraba responsables indirectos, tal
el caso de Fray Bartolomé de Las Casas; inclusive un sector de la iglesia, que se
beneficiaba con el cobro dl diezmo sobre los tributos recolectados por los
encomenderos, adoptó una actitud beligerante contra las reformas en  cuestión.
Para infortunio de los indios  suerte de los encomenderos, el encargado de aplicar
las Leyes Nuevas en el Reino de Guatemala fue el primer Gobernador y
Presidente de la Audiencia, Alonso de Maldonado. Quien dirigió el juicio contra
Alvarado, no solo asumió una inicial posición contraria a la nueva legislación, sino
que se confabuló con los encomenderos para conseguir por todos los medios la
frustración del régimen de encomiendas. Maldonado incurrió en nuevos vicios de
14

corrupción nepotismo y otras arbitrariedades con el fin de impedir la aplicación de


Pá gina

las reformas. En 1548, Maldonado fue sustituido por Alonso López de Cerrato, y
este nuevo Gobernador se empeñó en hacer una correcta aplicación de las Leyes
Nuevas. Uno de sus logros consistió en ordenar una nueva tasación de los
tributos, los que fueron reducidos considerablemente. Se empeñó en establecer
otras medidas dirigidas a evitas los abusos y excesos de los encomenderos.
Exacerbó los ánimos de éstos y provocó la simpatía de los indios quienes
registraron su testimonio en el Memorial de Sololá: “El señor Presidente Cerrato, 
dio libertad a los esclavos y vasallos de los castellanos, rebajó los impuestos a la
mitad, suspendió los trabajos forzados, alivió verdaderamente los sufrimientos del
pueblo”. A pesar de los esfuerzos de Cerrato, las condiciones en que se explotaba
el trabajo de los indios recobraron sus viejas características, aunque con
procedimientos un tanto diferentes, como el repartimiento por ejemplo. Este
retroceso contrasta con el hecho de que en 1680, en la recopilación de las Leyes
de Indias se incluyeron las reformas contenidas en las Leyes Nuevas y se
agregaron otras muchas regulaciones  con las cuales se pretendía mejorar la
situación de los indios . La institución comenzó a declinar a finales del siglo XVII,
por el auge del cultivo de añil y de ganadería; por la disminución de la población
indígena; por las dificultades que imponía la Corona en la concesión de nuevas
encomiendas; finalmente los ingresos  se destinaron a cubrir gastos vinculados a
la defensa e los puestos y las costas de América, asediados ya por piratas y
corsarios europeos. Algunas de Aquellas encomiendas se gravaron con el
impuesto de la “media annata” que consistía en el pago de la mitad de los ingresos
obtenidos, el primer año, por el usufructuario.” Otras se destinaron a las ayudas de
costa” que eran una especie de pensiones a los descendientes de conquistadores.
Estas “ayudas de costa”  ya no tuvieron el carácter típico de las encomiendas. La
terminación efectiva de esta institución se puede situar en 1694, fecha en que el
consejo de Indias aprobó una consulta de la Corona en tal sentido.
15Pá gina
2. HISTORIA E INDENDENCIA DE GUATEMALA
Guatemala (en náhuatl: Quauhtlemallan, ‘lugar de muchos árboles’)
oficialmente, República de Guatemala— es un Estado soberano situado
en América Central, en su extremo noroccidental, con una amplia cultura
autóctona producto de la herencia maya y la influencia castellana durante la época
colonial.
A pesar de su relativamente pequeña extensión territorial, Guatemala cuenta con
una gran variedad climática, producto de su relieve montañoso que va desde el
nivel del mar hasta los 4220 metros sobre ese nivel.[9]Esto propicia que en el país
existan ecosistemas tan variados que van desde los manglares de los humedales
del Pacífico hasta los bosques nublados de alta montaña. Limita al oeste y al norte
con México, al este con Belice, el golfo de Honduras (mar Caribe) y la República
de Honduras, al sureste con El Salvador, y al sur con el océano Pacífico. El país
posee una superficie de 108 889 km².[2]Su capital es la Ciudad de Guatemala,
llamada oficialmente «Nueva Guatemala de la Asunción». El idioma oficial es
el español, aunque existen veintitrés idiomas mayas, los idiomas xinca y garífuna,
este último hablado por la población afro descendiente en el departamento
caribeño de Izabal.
El territorio donde actualmente se ubica Guatemala forma parte de Mesoamérica y
en él se desarrollaron, junto a los países limítrofes, la cultura Maya y la Olmeca.
Tras la conquista de América, Guatemala pasó a formar parte del Virreinato de
Nueva España en calidad de Capitanía General. Tras su independencia de
España en 1821, lo que hoy es Guatemala pasó a formar parte del Primer Imperio
Mexicano así como también de la República Federal de Centro América; no siendo
hasta el año 1847 cuando fue establecida la actual república y cuando el país
empezó a abrirse con los países vecinos y estableciendo relaciones diplomáticas
con algunas potencias del mundo. Tras el triunfo de una reforma liberal en 1871 se
establecieron una serie de regímenes dictatoriales y pocos democráticos
hasta 1944, año en el que sucedió la Revolución de Guatemala de 1944. Dicha
revolución perduró hasta el año 1954, año en el que un movimiento de liberación
16

nacional retomó el poder del país y precipitó al país a una guerra civil que


comenzó en 1960 y terminó en 1996.
Pá gina

Ya en el Siglo XXI, Guatemala contó con una política económica relativamente


estable que lo posiciona actualmente como la novena economía en
Latinoamérica [10] . No obstante, los niveles de pobreza y desigualdad de ingresos
aún siguen siendo altos  incluso más que cuando se firmaron los acuerdos de paz
en 1996 
Guatemala está situada dentro del área geográfica conocida como Mesoamérica.
Dentro de sus límites territoriales se desarrollaron varias culturas. Entre ellas
la Civilización Maya que fue notable por lograr un complejo desarrollo social.
Sobresalió en varias disciplinas científicas tales como la arquitectura, la escritura,
un avanzado cálculo del tiempo por medio de las matemáticas y la astronomía.
El calendario maya que según los historiadores, era más preciso que el calendario
gregoriano que utilizamos hoy en día. Eran cazadores, agricultores, practicaban
la pesca, domesticaban animales como pavos y patos; se trasportaban en canoas
para navegar por los ríos y para viajar a las islas cercanas. También destacaron
en la pintura, la escultura, la orfebrería y la metalurgia del cobre, tejían el algodón
y la fibra de agave, desarrollaron el más completo sistema de escritura en América
prehispánica, entre los deportes que practicaban se destaca el juego de pelota, el
cual más que un juego era una ceremonia.
En 1523 los conquistadores españoles llegaron por el oeste, provenientes
de México, bajo el mando del capitán Pedro de Alvarado, con la intención de
explorar y colonizar los territorios de la actual Guatemala. Se enfrentaron primero
con los k'iches, y luego se aliaron brevemente con los kaqchikeles, fundando su
primer asentamiento el 25 de julio de 1524 en las cercanías de Iximché (Tecpán),
capital de los kaqchikeles, villa que recibió por nombre Santiago de los Caballeros
de Guatemala en honor al apóstol mayor.
El 22 de noviembre de 1527 esta ciudad fue trasladada al Valle de Almolonga —
ubicada en el moderno barrio de San Miguel Escobar en Ciudad
Vieja, Sacatepéquez—, debido al constante asedio que sufría por los ataques de
los nativos.
Las órdenes regulares de sacerdotes dominicos se establecen en 1529, mientras
que los franciscanos lo hacen en 1530 y los mercedarios en 1536. [13] Entre 1530
y 1531 el capitán Alonso de Ávila accidentalmente en su ruta de Ciudad
Real hacia Acalán descubrió la laguna y peñol de Lacam-Tún. Los habitantes de
esta zona que comerciaban con los pueblos previamente conquistados por los
españoles evitaron un enfrentamiento directo utilizando la selva como refugio.
Fueron varios los intentos infructuosos por conquistar a los lacandones: desde
Nueva España lo intentó Juan Enríquez de Guzmán; desde la Península de
Yucatán lo intentó Francisco de Montejo; desde Guatemala Pedro de Alvarado con
el capitán Francisco Gil Zapata y desde Chiapa Pedro Solórzano.[14] Entonces los
dominicos intentaron realizar una conversión pacífica en las «Tierras de Guerra»
de Tezulutlán.
El segundo emplazamiento de la capital en el Valle de Almolonga (hoy el barrio de
San Miguel Escobar en Ciudad Vieja, Sacatepéquez), fue destruida en la
madrugada del 11 de septiembre de 1541 por un alud de lodo y piedras que
provino de la cima del Volcán de Agua o Volcán Hunahpú, como lo conocían los
17

indígenas guatemaltecos sepultando a la entonces capital de la región y


enterrando a la ciudad con la mayoría de sus habitantes. Entre ellos estuvo la
Pá gina

gobernadora doña Beatriz de la Cueva, viuda de Pedro de Alvarado. Esto obligó a


que la ciudad fuera de nuevo trasladada al cercano Valle de Panchoy, unos 6
kilómetros aguas abajo, en donde actualmente se encuentra la ciudad de Antigua
Guatemala.
En 1543 fue creada la Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala,
conocida simplemente como Real Audiencia de Guatemala, que inicialmente se
estableció en otra ciudad «por orden del Consejo de Indias de 13 de septiembre
de 1543, se manda a la Audiencia residir en la villa de Valladolid de Comayagua».
[15] Luego, el 16 de mayo de 1544, la Real Audiencia se trasladó a Gracias a
Dios en Honduras, y se mantuvo allí hasta 1549.[16] Por Reales Cédulas de 25 de
octubre de 1548 y 1 de junio de 1549 se concedió el traslado de la Real Audiencia
a su sede definitiva, estableciéndose en la ciudad de Santiago de Guatemala,
siendo el más alto tribunal de la Corona española en la Capitanía General de
Guatemala, para el moderno territorio de Guatemala, El Salvador, Honduras,
Nicaragua y Costa Rica y el estado mexicano de Chiapas.
En 1609, a la Capitanía General de Guatemala también se le empieza a
denominar Reino de Guatemala, debido a que el capitán general que ejercía el
mando militar, era el gobernador civil (policía y hacienda) en el conjunto del
territorio, y también era el presidente de la Audiencia y Cancillería Real de
Santiago de Guatemala, y se centralizan todos esos poderes como si fuese un
reino.

Colonia española

El 31 de enero de 1676 por Real Cédula de Carlos II se fundó la Real y Pontificia


Universidad de San Carlos Borromeo,[17] la tercera universidad fundada en
América, donde estudiaron muchas figuras importantes del país, entre ellos Fray
Francisco Ximénez, descubridor del manuscrito Popol Vuh —y quien además lo
tradujo al castellano adaptándolo a la religión católica[18] — y el doctor José
Felipe Flores, eminente protomédico de Guatemala y médico personal del Rey de
España. En el arte del siglo XVII sobresalen el maestro pintor Pedro de Liendo y el
maestro escultor Quirio Cataño.
En Santiago de los Caballeros estaría ubicada la capital del Reino de Guatemala,
hasta su traslado en 1775 al Valle de la Ermita, actual ubicación de la capital. El
rey Felipe II de España y Portugal le otorgó el título de «Muy noble y muy leal
Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala». Durante la dominación
española, que duró casi 300 años, Guatemala fue una región de carácter
estratégico (Capitanía General del Reino de Guatemala), formando parte
del Virreinato de la Nueva España. La Capitanía General de Guatemala se
extendía desde la región de Chiapas (en la actualidad perteneciente a México)
hasta la actual Costa Rica. Sus divisiones políticas variarían con frecuencia, lo
18

mismo que las fronteras entre las diversas provincias. A mediados del siglo XVII, el
reino en su conjunto tenía treinta y dos provincias, de las cuales doce estaban en
Pá gina

el moderno territorio de la República de Guatemala: el valle de Guatemala, donde


se encontraba la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, sede de la
Real Audiencia; las Alcaldías Mayores de Amatique, Suchitepéquez y Verapaz, los
Corregimientos
de Acasaguastlán, Atitlán, Chiquimula, Escuintla, Guazacapán, Quetzaltenango, S
ololá (Tecpán-Atitlán) y Totonicapán.
A finales del siglo XVIII, cuando el reformismo ilustrado de los Borbones implantó el
régimen de Intendencias en algunas regiones del Imperio Español, el número de
provincias de la Capitanía General de Guatemala se redujo a 15, de las cuales 9
estaban en el actual territorio de Guatemala: las Alcaldías Mayores
de Chimaltenango, Escuintla, Sacatepéquez, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán 
y Verapaz, y los Corregimientos de Chiquimula y Quetzaltenango. Al promulgarse
en 1812 la Constitución de Cádiz, el reino de Guatemala desapareció como
unidad, y fue sustituido por dos provincias, sin subordinación entre sí: la Provincia
de Guatemala, que comprendía el territorio de Chiapas, El Salvador, Guatemala
y Honduras, y la Provincia de Nicaragua y Costa Rica. En 1821, durante el Trienio
Liberal en España entró de nuevo en vigencia dicha Constitución, segregándose
de la Provincia de Guatemala las Provincias de Comayagua
(Honduras), Chiapas y El Salvador.
En 1810 José de Bustamante y Guerra es nombrado Capitán General de
Guatemala, en una época de gran actividad independentista; desarrolla una
política reformista de corte ilustrado, pero ante la revolución de Miguel Hidalgo y
Costilla y José María Morelos en México preparó tropas en Guatemala y creó el
"cuerpo de voluntarios de Fernando VII" y desde su puesto se enfrentó a los
constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los insurgentes; se opuso a
la constitución liberal de 1812. Desde el 28 de octubre de 1813, y después de la
elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, se
habían celebrado en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas
organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción. Los que allí se reunían
juraban mantener en secreto lo tratado, sin embargo, es probable que leyeran una
proclama de José María Morelos y discutieran la posibilidad de destituir al Capitán
General de Guatemala José de Bustamante y Guerra. En noviembre hubo otra
reunión en casa de Cayetano y Mariano Bedoya, hermanos menores de
doña Dolores Bedoya de Molina, y cuñados de Pedro Molina Mazariegos.

El 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra, al estar enterado de que en el


Convento de Belén se reunían sediciosos para intentar una sublevación, dictó un
auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara,
apresaran a los religiosos de ese monasterio. El Capitán General se percató de la
19

conjura por medio del teniente Yúdice, a quien se habrían sumado José de la
Pá gina

Llana y Mariano Sánchez. Asimismo, Bustamante comisionó a su sobrino el


carmelita fray Manuel de la Madre de Dios en la casa de correos, para que abriese
toda correspondencia que cayera en sus manos.[21]Bustamante y Guerra
después denunció a su sucesor nombrado Juan Antonio de Tornos, Intendente de
Honduras, por supuestas tendencias liberales y así logró su confirmación en su
puesto por Fernando VII en 1814. Fue destituido en agosto de 1817 y volvió a
España en 1819
4. REFORMA LIBERAL
Con largos antecedentes de lucha entre conservadores y liberales, y con un
gobierno conservador y declarado vitalicio con su antecesor Rafael Carrera, los
liberales exiliados en México y liderados por Miguel García Granados y Justo
Rufino Barrios, hicieron una revolución para deponer a Cerna. El 3 de junio de
1871, García Granados llegó con sus tropas a Patzicía, departamento de
Chimaltenango, donde levantaron el Acta de Patzicia desconociendo al gobierno
de Vicente Cerna y Cerna. El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la
Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en presidente provisional,
gobernando hasta el 4 de junio de 1873. Su gobierno puso en marcha la llamada
Reforma Liberal de 1871 y decretó la libertad de prensa y la libertad de cultos, la
supresión de los diezmos y de las órdenes religiosas y expulsó a los jesuitas,
además de impulsar la educación laica. También se estableció la actual Bandera
de Guatemala, decretando sus colores, y autorizando la creación del actual
Escudo de Armas de Guatemala, donde aparece el quetzal, como símbolo de
libertad, en sustitución del escudo conservador, el cual hacía referencia a la
creación de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847, en franca
oposición a la unión con el resto de naciones del área, que eran liberales.

Con largos antecedentes de lucha entre Conservadores y Liberales, y con un


gobierno conservador y declarado vitalicio con su antecesor Rafael Carrera, los
Liberales exiliados en México y liderados por Miguel García Granados Barrios,
hicieron una Revolución para deponer a Cerna. El 3 de Junio de 1871, Miguel
García Granados llegó con sus tropas a Patzicía, departamento
de Chimaltenango, donde levantaron el "Acta de Patzicia" desconociendo al
gobierno de Vicente Cerna. El 30 de Junio de 1871, el ejército liberal entró en
la Ciudad de Guatemala y Miguel García Granados se convirtió en presidente
provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873. Su gobierno puso en marcha
20

la llamada "Reforma Liberal de 1871" y decretó la libertad de prensa y la libertad


de cultos, la supresión de los diezmos y de las órdenes religiosas y expulsó a los
Pá gina

jesuitas, además de impulsar la educación laica. También fundó la escuela


politécnica, y durante su gobierno, se estableció la actual Bandera de Guatemala,
decretando sus colores, y autorizando la creación del actual Escudo de Armas de
Guatemala, donde aparece el Quetzal, como símbolo de libertad.

Mandato de Justo Rufino Barrios e intento de unificación de Centroamérica 

En 1873 fue elegido presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien seguiría


la línea de Miguel García Granados, y a quien se le conocería en Guatemala por
haber declarado la educación laica, gratuita y obligatoria, y quien llevaría a cabo
reformas sociales, culturales, económicas y legislativas. Durante su gobierno, en
Guatemala, Barrios establecería una política anticlerical, suprimiendo las
hermandades y órdenes religiosas, y expropiando los bienes de la iglesia,
establecería la Constitución de 1879. Dentro de sus obras públicas, se pueden
contar: La introducción del ferrocarril a Guatemala, el tendido de líneas de
telégrafo, así como el establecimiento de la educación pública gratuita, a través de
escuelas en todo el país, también fundó el banco hipotecario, el hospital de oriente
y mando a construir el cementerio general de la ciudad capital. En 1883, dejaría en
la presidencia durante seis meses su cargo en una presidencia interina de José
María Orantes, con motivo de su viaje a Nueva York a firmar el tratado para fijar
los límites con México, regresando el 5 de Enero de 1884 a la presidencia. Su más
grande anhelo, sería la unificación de Centroamérica, inspirado probablemente en
el liberal Francisco Morazán. En 1885, con el apoyo de Honduras, emprendió una
campaña militar para restablecer por la fuerza la unión centroamericana y declaró
que asumía el mando militar de Centroamérica. Barrios obtuvo el respaldo del
Presidente de Honduras Luis Bográn, pero Costa Rica, El Salvador y Nicaragua se
aliaron para oponerse a sus pretensiones, y también las condenaron los Estados
Unidos y México.

Para poner en práctica sus planes, Barrios invadió El Salvador en marzo de 1885,
mientras tropas de Costa Rica y Nicaragua se aprestaban a enfrentarse con las
de Honduras. Sin embargo, los planes de la unificación centroamericana se vieron
frustrados súbitamente, ya que el Presidente guatemalteco murió en la [[Batalla
de Chalchuapa]], poco después de que sus tropas invadieran El Salvador.

Gobiernos Posteriores a Justo Rufino Barrios  

Tras la muerte de Justo Rufino Barrios, y tras un gobierno de presidencia


provisional de Alejando M. Sinibaldi, fue elegido presidente Manuel Lisandro
21

Barillas (1844-1907), quien fue político guatemalteco, y quien gobernaría como


presidente de la República de 1886 a 1892. Nació en Quetzaltenango, estuvo al
Pá gina

frente del Partido Democrático, participó en la Revolución de 1871, derrocando al


presidente Vicente Cerna, e impulso a la presidencia al general Justo Rufino
Barrios. Nombrado gobernador del departamento de Quetzaltenango, logró
neutralizar un golpe de Estado promovido por el general Barrundía contra Justo
Rufino Barrios. Elegido presidente en 1886, hubo de enfrentarse a la hostilidad de
la Asamblea, la cual disolvió en 1887, y a varios intentos de golpe de Estado. Su
política de firmeza se concretó en el saneamiento de la Hacienda, la expulsión del
arzobispo Casanova y el fusilamiento, en 1890, del general Barrundía. Aunque no
es frecuentemente mencionado, probablemente es el último gobierno considerado
revolucionario, tras su muerte en México asesinato por dos sicarios, ascendería a
la presidencia José María Reina Barrios, en su periodo se constituiría el
actual himno de Guatemala, tras su muerte, también en asesinato, llegaría al
poder el presidente Manuel Estrada Cabrera, cuyo gobierno sería considerado
relativamente conservador, pero en un momento en que la lucha Liberal-
Conservadora ya no estaba declarada.

Rivalidades entre García Granados y Justo Rufino Barrios La reforma liberal siguió
los lineamientos del programa de gobierno de Morazán y Gálvez en la década de
1830, con la diferencia que Miguel García Granados era un político moderado, que
creía en la transformación lenta del pueblo y el gobierno y que no deseaba tener
conflictos con los miembros del Clan Aycinena al que pertenecía su familia. 4 Por
su parte, Justo Rufino Barrios quería arrebatar el poder a dicha familia, cuando fue
nombrado gobernador de Quetzaltenango se dio cuenta que para establecer el
liberalismo en aquella provincia debía quebrar la influencia que ejercían allí los
jesuitas, de tal manera que optó por deshacerse de ellos, enviándolos a la ciudad
de Guatemala. Para neutralizar el poder político de la iglesia católica, que había
sido reforzado por el Concordato de Guatemala de 1852 suscrito por Carrera y los
miembros del Clan Aycinena con la Santa Sede, 13 , Barrios inició su ataque
contra la orden regular que consideraba más perniciosa: los jesuitas.

Revolución Liberal de 1871 General José Onofre Barillas con sus hijos Manuel
Lisandro e Isodoro poco después del triunfo de la Revolución Liberal de 1871.
Barrios tenía el respaldo de los liberales radicales, mientras que García Granados
el de los liberales moderados y en menor grado los conservadores del Clan
Aycinena. Pronto se iniciaron ataques mediante publicaciones de ambos bandos, y
la tensión llegó a tal grado que el problema de la expulsión de los jesuitas llegó a
las manos de García Granados. 14 El presidente, deseoso de evitar una
confrontación directa, se dirigió a las provincias del oriente del país para sofocar
una insurrección conservadora y designó a Barros como presidente provisional.
Cuando García Granados volvió, apenas pudo reconocer su programa moderado
22

de gobierno. Los radicales entonces se propusieron instaurar a Barrios


Pá gina

permanentemente en la presidencia y surgió así un evidente deseo de sustituir al


indeciso anciano presidente por el joven caudillo que poseía un carácter más
fuerte y resuelto. 14 Protestantismo Siendo ya presidente Justo Rufino Barrios,
abrió las puertas de Guatemala a la migración de misioneros evangélicos en este
país, siendo el primero el presbiteriano John C. Hill. La simpatía por el
protestantismo esencialmente era que los liberales ansiaban un sistema de
educación que sustituyera el escolástico de los jesuitas; para ello era necesario
tomar el camino de la educación pragmática, inclinada más a la ciencia y a la
tecnología, para salir del tradicionalismo de las bellas letras. 14 El hecho de Justo
Rufino Barrios fuera activo masón no era antagónico con el protestantismo de ese
tiempo; es más poseían rasgos en común, por ejemplo: la defensa de la libertad
de culto, declararse en contra del monopolio de la iglesia católica, las ideas de los
valores éticos, la democracia y su perspectiva teórica respecto al trabajo. 14
Mandato de Justo Rufino Barrios e intento de reunificación de Centroamérica
Véanse también: Catolicismo en Guatemala y Reunificación centroamericana. En
1873 fue elegido presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien seguiría
una línea mucho más radical que la de Miguel García Granados, y a quien se le
conocería en Guatemala por haber declarado la educación laica, gratuita y
obligatoria, y quien llevaría a cabo reformas sociales, culturales, económicas y
legislativas. Durante su gobierno, Barrios establecería una política anticlerical,
suprimiendo las hermandades y órdenes religiosas, y expropiando los bienes de la
iglesia, y también establecería la Constitución de 1879 en la que explícitamente se
prohibía el establecimiento de monasterios en el país. h Dos factores económicos
importantes ocurrieron en este período:

1. Se introdujo la producción a gran escala del café.

2. A fin de recompensar a los militares que colaboraron con la revolución, se


expropiaron las tierras de indios, extensiones de tierra donde los indígenas
guatemaltecos vivían desde la época colonial. 15 Asimismo, se instituyeron las
rotaciones de los indígenas entre las propiedades de los nuevos terratenientes. 9
Durante el gobierno de Barrios se despojó a los indígenas de las tierras de indios,
las cuales se repartió entre los oficiales que lo ayudaron durante la Reforma
Liberal. 15 El Decreto 170 (o Decreto de Redención de Censos) facilitó la
expropiación de las tierras a los indígenas en favor de los oficiales, y de personas
alemanas en las Verapaces, al propiciar la venta en pública subasta de las tierras
comunales. 16 La propiedad comunal, dedicada a cultivos de subsistencia, se
convirtió en Revolución Liberal de 1871 Justo Rufino Barrios Líder la Reforma
Liberal y Presidente de Guatemala de 1873 a 1885. Museo Nacional de Historia de
23

Guatemala «Temporeras» jornaleras en una finca de café en 1875. Las


Pá gina

temporeras iban del altiplano guatemalteco a trabajar a lugares cálidos para el


corte de café tipo arábigo o sea de árbol alto. El capatáz es el mozo varón.
Fotografía de Eadweard Muybridge. propiedad privada dirigida al cultivo y
comercialización a gran escala de productos agrarios. Por tanto, las características
fundamentales del sistema productivo, fueron desde la época de Barrios la
acumulación de la propiedad en pocas manos 17 y una especie de «servidumbre
de finca», basada en la explotación de los «mozos colonos». 18 Durante su
gestión continuó la política iniciada en la anterior presidencia, emprendiendo un
vasto programa de reformas que abarcaron, entre otros aspectos, a la Iglesia, la
economía y la educación. Fundó el Banco Hipotecario, el llamado hospital de
Oriente, la Escuela Politécnica y mandó construir el Cementerio General de
Guatemala y la Penitenciaría Central de Guatemala. Además, durante su
presidencia, en Guatemala se tendieron las primeras líneas telegráficas y
ferroviarias, firmándose el contrato para la construcción del ferrocarril del Sur. En
el orden administrativo y legal, se promulgaron el Código Penal, el Militar y el
Código Fiscal. Asimismo fueron creados los departamentos de Retalhuleu y Baja
Verapaz y se estableció la educación pública gratuita, a través de escuelas en
todo el país, suprimiéndose paralelamente las hermandades y órdenes religiosas.
Barrios también disolvió la Asamblea Legislativa y convocó a una constituyente
compuesta únicamente por sus allegados para que promulgaran la Constitución de
1879, hecha a la medida de sus necesidades. 19 y, al año siguiente, fue reelegido
presidente para un mandato de seis años. 19 También para darle apariencia de
democracia presentó su renuncia a la Asamblea legislativa en dos ocasiones, la
cual no fue aceptada en ninguna de los casos. 19 Barrios legalizó el despojo de
las tierras comunales de los campesinos: mientras que autoridades rurales
rechazaban sistemáticamente peticiones de compras de las comunidades,
adjuraban las tierras comunales declaradas baldías preferiblemente a extranjeros
pues el general Barrios opinaba que un «alemán valía por doscientos
campesinos». 15 Por otra parte, en San Marcos existían tierras óptimas para el
café, de las cuales cientos de caballerías fueron adquiridas rápidamente por
Barrios y sus allegados y en Huehuetenango, un ladino obtuvo quinientas
caballerías de tierras comunales, cuyos campesinos solo pudieron adquirir lotes
de tres a cinco cuerdas. En Escuintla, en 1877, la familia Herrera que
posteriormente llegó a poseer ingenios azucareros de gran envergadura se hizo
de noventa caballerías de las tierras comunales de [Santa Lucía Cotzumalguapa] y
Siquinalá. 15 Alta Verapaz fue en donde los alemanes se concentraron: a fines del
siglo XIX los finqueros alemanes llegaron a concentrar en sus manos tres cuartas
partes de la extensión total de los 8,686 km2 que tenía el departamento. Además
se constató que los campesinos huían de sus pueblos para no caer en manos de
24

los finqueros, quienes además de despojarlos de sus tierras los obligaban a


Pá gina

trabajar en las plantaciones y beneficios de café.

Para garantizar el suministro de mozos colonos, decretó el Reglamento de


Jornaleros, legislación laboral que colocó a la población indígena prácticamente a
la disposición de los intereses de los nuevos latifundistas cafetaleros, y los
tradicionales conservadores con la notable excepción del clero regular de la
Iglesia Católica, el cual fue expulsado del país. El decreto establecía lo siguiente
para los indígenas: 1. Quedaron obligados a trabajar en las fincas cuando los
dueños de éstas los necesitaran y sin importar en donde se encontraran. 2.
Quedaron bajo la tutela de las autoridades locales, quienes se encargaban de
velar porque los contingentes de indígenas fueran enviados a las fincas. 3.
Quedaron sujetos a la habilitación: paga forzada anticipada, endeudadora del
trabajador y justificadora de su envío a las fincas y de su retención en ellas. 4.
Creación del libreto de jornaleros: documento probatorio de la solvencia del
trabajador frente a su patrono, y sin la cual el trabajador estaba sujeto a los riegos
de las autoridades y de los dueños de fincas. 20 Como resultado de este
reglamento, hubo un notable aumento de las exportaciones, y se activó el
intercambio con los países capitalistas; tanto los antiguos conservadores
aristócratas como los nuevos terratenientes cafetaleros se vieron beneficiados con
estas medidas. 21 Ahora bien, hubo un terrateniente conservador que fue atacado
y despojado de los privilegios que había gozado durante el gobierno de los 30
años: el clero regular de la Iglesia Católica; los liberales cafetaleros atacaron a la
Iglesia Católica por los fuertes lazos que ésta tenía con los miembros del Clan
Aycinena que gobernó Guatemala junto con el general Rafael Carrera. Lo que
logró la política económica impulsada por Barrios fue la creación del capitalismo
en la agricultura del país; muchos de los nuevos terratenientes alemanes eran
capitalistas o gozaban de créditos en poderosos bancos o casas comerciales de
Hamburgo. Se calcula que para 1898 año en que se inició el gobierno del
licenciado Manuel Estrada Cabrera, los alemanes habían invertido en Guatemala
más de ciento veinte millones de dólares norteamericanos. 22 Por otra lado,
debido al alto nivel de corrupción existente en el gobierno liberal, de entre sus filas
surgieron muchos nuevos ricos, incluyendo a Justo Rufino Barrios, quien como
principal promotor de la reforma agraria liberal muy pronto se convirtió en el
principal exportador de café del país.
25Pá gina
5.  LOS GOBIERNOS OLIGÁRQUICOS CAFETALEROS HASTA LA
DICTADURA DE JORGE UBICO (dictaduras cafetaleras)

La toma de poder por los grupos liberales cafetaleros


en 1871 es el inicio de lo que se conoce como
“Reforma Liberal de 1871” que significo algunos
cambios en la formación social guatemalteca: Una
reforma agraria liberal consistente en una gran
expropiacion de las tierras comunales indígenas. Una
legislación laboral que obligaba al indio a trabajar
forzosamente en las nuevas unidades cafetaleras, las
fincas.

La destrucción de las tierras comunales del pueblo


de indios fue el cambio más importante provocado
por la Reforma Liberal en la estructura de la
formación social a partir de 1871  tuvo varios efectos
que aun formar parte de la formación social actual.
Creando un grupo de campesinos indígenas
expropiados de sus tierras y un gran contingente de campesinos minifundistas
arrinconados en sus pueblos o tierras obligados a trabajar también forzosamente a
las fincas, la reforma agraria liberal produjo transformaciones sustanciales en la
antigua estructura colonial.

En cuanto a la legislación laboral, la Reforma Liberal creo los instrumentos de una


26

nueva servidumbre para el indio en función de los intereses de los finqueros.


Dicha legislación fue la base del trabajo forzado que se prolongó hasta 1944. Se
Pá gina

creó el “Reglamento de jornaleros” (1877) y luego la  “Ley de trabajadores” (1894),


“Leyes de Vagancias” (1878 y 1934), que legalizaban las relaciones de
producción, con el fin de endeudar al indio y retenerlo  temporalmente en las
fincas.
Explotación Semipedal de la fuerza de trabajo indígena en las
fincas, gran desarrollo del latifundio cafetalero sobre la
expropiación de las tierras de grandes masas campesinas.
Todo ello provocó malestar social por parte de grupos
reformistas de capas medias; intelectuales, maestros,
profesionales, estudiantes, baja oficialidad del Ejército,
sectores pequeños burgueses y algunos sectores de la
burguesía obstaculizados  en su desarrollo por la dictadura
cafetalera ubiquista. Esta alianza pluriclasista desemboco en
el levantamiento militar y civil de octubre de 1994, que
derroco a Jorge Ubico (gran terrateniente cafetalero),
iniciándose el periodo conocido como “Revolución de Octubre” (1944-1954).

1. De Barrios a Ponce Vaides

Hasta la reforma liberal de 1871 el poder político y económico en Guatemala


permaneció en manos de familias descendientes de los conquistadores o los
administradores coloniales españoles. Al triunfar su movimiento, en un manifiesto
del 8 de mayo de 1871, el general Miguel García Granados hizo el compromiso de
reformar jurídicamente el Estado para impedir los excesos del poder personal y
dar una base de legitimidad a la propiedad de la tierra en favor de los pujantes
cafetaleros. Fue el general Justo Rufino Barrios quien impulsó las reformas
liberales, pero asumiendo una dictadura personal.

Esas reformas mezclaban los avances tecnológicos y las nuevas concepciones


militares -como la organización de un Ejército profesional- con la supresión de
derechos comunales y eclesiales sobre la tierra y la instauración del trabajo
forzado. Las más afectadas fueron las comunidades indígenas situadas en las
áreas de expansión cafetalera, especialmente en la boca costa de
Quetzaltenango, San Marcos y Alta Verapaz.
27

Hasta entonces, la relativa independencia de los pueblos indígenas se había


Pá gina

basado en la posesión de las tierras comunales. Al desconocer el censo


enfitéutico, que los conservadores instauraron en el siglo XIX, dañando aunque no
aboliendo el derecho de propiedad indígena, fueron adquiridas por los finqueros
las tierras que les arrendaban las comunidades.

Además de la tierra, el liberalismo abordó el tema de la mano de obra forzosa. En


1877 se promulgó el Reglamento de Jornaleros y en 1878 la Ley contra la
Vagancia, que obligaba a los indígenas a trabajar de 100 a 150 días al año en las
fincas cafetaleras. Como consecuencia, la mano de obra era muy barata; los
hombres ganaban un real por día y las mujeres medio real. Unos 100,000
indígenas bajaban cada año del altiplano a la boca costa para trabajar en las
cosechas. De esa época datan numerosos levantamientos indígenas contra jefes
políticos, habilitadores y finqueros. Entre estas revueltas destacan la guerra de
guerrillas de los indígenas de Momostenango, el intento de levantamiento de los
quichés en 1877 y la rebelión de San Juan Ixcoy en 1898, sofocadas por las
milicias ladinas que se apropiaron de sus tierras.

Al subir al poder en 1893 el presidente José María Reina Barrios suprimió el


trabajo forzado establecido en 1877, pero obligó a contribuir en el Batallón de
Zapadores trabajando en obras del Estado, a aquellos indígenas que no pagaran
su liberación del servicio o demostraran tres meses de trabajo en una finca de
café, azúcar, cacao o banano.

Militarización en el campo

Los gobiernos liberales se sirvieron de la experiencia colonial en la práctica de


imponer a los campesinos la formación de milicias. Igual que en la Colonia, les
preocupaba la existencia de grupos de población dispersos en regiones alejadas de
la capital. Además, para asegurar la fuerza de trabajo se requería de un poder
descentralizado coercitivo y eficaz.

Por ello, la representación de la autoridad política del gobierno central fue una de
las principales tareas que se asignó a los finqueros, a quienes se les invistió no sólo
de autoridad civil y policial, sino incluso de autoridad militar. Las milicias de reserva
estaban formadas por reclutas de entre 15 y 50 años. En las fincas, los propietarios
o sus representantes debían pasar lista todos los domingos. Los trabajadores
estaban obligados a integrar escuadras subordinadas al patrón como si éste fuera
su jefe militar.

La militarización de las plantaciones incluía la penalización con trabajos forzados


para la creación de la infraestructura cafetalera. Un mes de trabajo en la
temible Compañía de Zapadores significaba soportar malos tratos y muchas veces
28

implicaba la muerte. Las mujeres y los niños debían hacerse cargo de los campos
de cultivo en ausencia de los hombres movilizados en los trabajos. Muchos,
Pá gina

desesperados por la prolongación de tantas penalidades, huían.

El ascenso de los nuevos grupos económicos no estuvo libre de fricciones. En


1898 se produjo un levantamiento para impedir la reelección de Reina Barrios, que
fue promovido por los caficultores de occidente y acaudillado por los jefes políticos
de San Marcos y El Quiché. Como represalia, al fracasar la conjura, fueron
ejecutados públicamente por orden de Manuel Estrada Cabrera, ministro de
Gobernación, los dos empresarios más destacados de Quetzaltenango, Juan
Aparicio y Sinforoso Aguilar. Al ser asesinado Reina Barrios, Estrada Cabrera
asumió la Presidencia (1898-1920) y transformó al Partido Liberal de una elite de
profesionales y funcionarios, en una organización que descansó en los círculos
liberales de las clases medias.

Durante el período de Estrada Cabrera se consolidaron los agroexportadores de


café, entre ellos los Herrera, los Klee, los Alejos, los Falla y los Cofiño; los
industriales, como los Castillo, los Novella y los Herrera; y los financieros, como
los Aguirre, los Saravia, los Castillo y los Matheu Sinibaldi. En 1901 el gobierno
firmó un convenio con la UFCO para la explotación de banano. La concesión se
extendió en 1904 para la construcción del ferrocarril Puerto Barrios-El Rancho-
ciudad de Guatemala, e incluyó 1,500 caballerías de tierra y la exención de
impuestos de exportación por 35 años. Hacia 1920 los Estados Unidos cubrían el
70% de las importaciones guatemaltecas y controlaban el 80% de las
exportaciones.

En ese período continuaron las rebeliones indígenas. En 1905 se produjo el


levantamiento de Totonicapán. Al mismo tiempo, las asociaciones artesanales y
obreras fueron creciendo. Ya para 1919 existían 36 nuevas asociaciones obreras y
artesanales.

En 1920 se produjo una conspiración de finqueros y comerciantes desplazados

del poder desde 1871. Manuel Cobos Batres emergió como líder de la protesta,
junto con el obispo José Piñol y Batres. Un año antes se habían fundado la Liga
Obrera, dirigida por Silverio Ortiz, y el Partido Unionista, que reclamaba un
régimen parlamentario, la reforma del sistema monetario y la integración
centroamericana. En el movimiento de protesta de 1920 surgieron milicias obreras
y se creó una situación de insurrección que cobró 1,700 vidas. Estrada Cabrera
fue derrocado y llegó al gobierno Carlos Herrera Luna (1920-21), azucarero y
banquero. Herrera reconoció algunos avances en materia de cooperativismo y
derechos individuales, pero restringió las protestas mediante el Reglamento de
Manifestaciones. En esa época destacó por su beligerancia la Unión Ferrocarrilera
de Guatemala.

En 1921 un triunvirato encabezado por el general José María Orellana (1921-26)


29

derrocó a Herrera. Orellana emprendió la renegociación con la Empresa Eléctrica


Bond & Share; también creó el quetzal como moneda, en paridad con el dólar, lo
Pá gina

que representó una devaluación de hecho en beneficio de los cafetaleros. En 1924


la UFCO firmó un contrato de arrendamiento de todas las tierras incultas en la
cuenca del río Motagua, en una extensión de 100 kilómetros. En 1926 se fundó el
Banco Central de Guatemala, como único emisor del quetzal. El gobierno abrió el
Departamento Nacional de Trabajo y promovió algunas leyes de protección
laboral, aunque en 1922 reprimió un levantamiento de quichés.

En 1931 fue electo presidente Jorge Ubico Castañeda, jefe político de Verapaz y
vinculado a familias muy influyentes como los Castañeda, los Urruela, los Herrera,
los Dorión, los Klee y los Saravia. Ubico, al igual que Estrada Cabrera, ejerció un
largo gobierno autocrático. A principios de los años 30 Guatemala sufrió los
efectos de la depresión económica internacional. Aunque Ubico no podía continuar
devaluando la moneda, se ganó el apoyo de los cafetaleros manteniendo el orden
social en el campo mediante un programa de obras públicas forzadas. En 1934 el
gobernante canceló las deudas por habilitaciones buscando favorecer así a los
empresarios menos competitivos en su lucha por obtener mano de obra, y
enfrentar las presiones producidas por el excesivo endeudamiento de los
trabajadores y la grave crisis fiscal. Eso permitió a una minoría indígena dedicarse
a la actividad comercial desplazándose por todo el país. Estos indígenas
rompieron con el patrón cultural de los zahorinesy entraron a un movimiento de
conversión religiosa que facilitó la penetración de la Iglesia católica y las iglesias
protestantes en el altiplano a partir de las décadas de 1930 y 1940 (Falla, 1980).

Ubico sustituyó a los alcaldes ladinos por intendentes nombrados por él y mantuvo
a los alcaldes auxiliares indígenas. Trasladó a la Dirección General de Policía el
recién creado Departamento de Trabajo, que dependía del Ministerio de
Economía, y se valió del Ejército para llevar a cabo su política. La fuerza armada
coaccionó a los campesinos para construir caminos y tender los hilos del telégrafo
por todo el territorio nacional. Además, el gobernante persiguió brutalmente a sus
opositores. En 1934 descubrió una conspiración en su contra y diezmó a quienes
la promovían. Él hizo famosa la ley fuga. Sin embargo, en junio de 1944, en medio
de protestas populares, tuvo que entregar el poder a un triunvirato militar presidido
por el general Federico Ponce Vaides, quien gobernó 108 días.

Los comisionados militares

El presidente Ubico creó, mediante acuerdo ministerial del 9 de julio de 1938, la


figura de los comisionados militares como representantes locales del Ejército. Los
comisionados llenaron vacíos que seguían dejando la falta de administración civil en
el campo. Sus funciones eran ad honorem y se ejercían sin plazos, incluían los
reclutamientos para el servicio militar, la captura de delincuentes, citaciones y
llamamientos. El poder de negociar en las comunidades quienes debían prestar el
servicio militar y quienes no, les dio desde el principio una gran influencia a los
comisionados. Ese rol daría un giro dramático más adelante, con el inicio del
conflicto armado, sobre todo en el oriente del país.
30
Pá gina

Por otro lado, los conflictos interétnicos se exacerbaron. Las disputas locales entre
los indígenas y los ladinos de Patzicía, Chimaltenango, alentadas por las
promesas de Ponce de otorgar tierras a los primeros, no tardaron en trasladarse al
escenario político central, y desembocaron en una masacre de cakchiqueles tras
su levantamiento contra los ladinos (quienes registraron entre 16 y 19 muertos).
Las víctimas indígenas provocadas por la intervención del Ejército el 21 de octubre
de 1944 sumaron más de 40, pero en los siguientes días se desató una cacería de
indios en la que participaron grupos paramilitares ladinos de Zaragoza, que cobró
entre 400 y 600 víctimas.
El 20 de octubre de 1944, enfrentado a una conspiración de líderes políticos y
militares y un levantamiento popular en la capital, finalmente cayó el gobierno de
Ponce Vaides como símbolo del ubiquismo y se clausuró otro ciclo en la historia
de Guatemala.

2. La revolución de octubre

Durante el período de la Revolución de Octubre (1944-54) se produjo el ascenso


de la clase media (militares, profesionales, comerciantes, artesanos) a la
administración del Estado y las instituciones políticas. El nuevo régimen se basó
en un sistema participativo para apoyar las reformas del Estado (derecho al voto,
autonomía municipal); se generó una mayor burocracia estatal y el acceso de los
intelectuales a las decisiones de poder. Fueron registrados 30 partidos políticos,
entre ellos el Frente Unido de Partidos Arevalistas, que promovió la Constitución
de 1945.

El presidente Juan José Arévalo (1945-51) defendió un modelo liberal de


intervención estatal, una interpretación del New Deal del presidente
estadounidense Franklin D. Roosevelt, que él definió como socialismo
espiritual para distinguirlo del socialismo materialista de los marxistas. Su
programa económico favoreció a la pequeña industria y permitió la creación del
pequeño propietario agrícola. También promovió el cultivo del algodón y la
ganadería extensiva, que sólo podían desarrollarse de manera rentable en
grandes extensiones de tierra y con el uso de un nuevo tipo de asalariado
agrícola. Además, el sector comercial creció, alentado por los altos precios de los
productos de exportación y la ampliación de la capacidad de compra interna.

Las organizaciones de empresarios y trabajadores crecieron en este período. En


1948 fue reconocida legalmente la Confederación General de Trabajadores de
Guatemala (CGTG), bajo la dirección de Víctor Manuel Gutiérrez, que llegó a
aglutinar a unos 90,000 miembros. A la vez, la Confederación Nacional
Campesina de Guatemala (CNCG), encabezada por Leonardo Castillo Flores, se
fue expandiendo hacia el interior del país. Para 1949 ya se había reconocido la
personería jurídica de 92 sindicatos.
31

Pronto, sin embargo, el gobierno de Arévalo comenzó a sufrir las conspiraciones


de grupos conservadores. El coronel Francisco Javier Arana, junto con Jacobo
Pá gina

Árbenz, se perfilaban como los líderes para reemplazar a Arévalo en 1951. Pero
Arana planificó acelerar el proceso. En julio de 1949, con el respaldo de algunos
finqueros, le presentó a Arévalo un ultimátum demandando que rindiera el poder al
Ejército y que cumpliera el resto de su período como fachada civil para un régimen
militar. El presidente solicitó tiempo, y con Árbenz y algunos oficiales leales
trataron de arrestar a Arana. Capturado solo, Arana se resistió y fue muerto en un
tiroteo. Cuando las noticias llegaron a la capital, los aranistas se rebelaron, pero
los sindicatos y unidades del Ejército leales al gobierno sofocaron el
levantamiento. De todos modos, al final del período de gobierno, la tensión política
fue creciendo.
El coronel Jacobo Árbenz ganó las elecciones de 1950 postulado por el Frente
Popular Libertador (FPL), representante de las clases medias. Árbenz comenzó a
estudiar el problema agrario. El Censo Agropecuario de 1950 mostraba que el
99.1% de las fincas eran minifundios que sólo ocupaban el 14% de las tierras,
mientras el 0.1% ocupaba el 41% de la superficie censada; el 40% de las fincas
eran propiedad de 23 familias, 54 fincas disponían del 19% de la tierra y cerca de
250,000 campesinos carecían de ella.

Árbenz, igual que Arévalo, intentó incorporar al sector empresarial a la solución de


ese problema. En 1951 creó una comisión de tres empresarios para estudiar la
situación de las fincas nacionales. En 1952 el Congreso aprobó el Decreto 900 o
Ley de Reforma Agraria, que ordenaba la expropiación de fincas no cultivadas y
su entrega a los campesinos a través de los Comités Agrarios Locales. Los
finqueros expropiados recibían una paga en bonos del Estado a 25 años plazo,
con una tasa de interés anual del 3%. Durante los 18 meses de vigencia de la
Reforma Agraria fueron beneficiadas 100,000 familias campesinas; el valor de las
expropiaciones alcanzó los US$8.5 millones. También afectaron 101 fincas
nacionales.

Durante la aplicación de la Ley de Reforma Agraria se produjeron abusos por


parte de los beneficiarios. Innecesariamente fueron invadidas 30 fincas que podían
haberse obtenido sin demoras mediante procesos legales. En algunas regiones de
oriente, la CNCG aplicó la Ley de Arrendamientos sólo en provecho de sus
asociados. Pero también se desató una ola de violencia en el campo provocada
por los finqueros.

La AGA encabezó la oposición a la reforma agraria, destacando en esa lucha los


Aycinena Arrivillaga. La oposición política anticomunista, que estaba organizada
desde el gobierno de Arévalo, comenzó a desarrollarse con más fuerza. El 19 de
marzo de 1952 se produjo la rebelión de Salamá, en la que participaron Juan
Córdoba Cerna y el Comité de Estudiantes Universitarios Anticomunistas, dirigido
por Mario Sandoval Alarcón. Los propietarios, además, organizaron Comités de
Defensa de la Tierra y Uniones Cívicas, los que emprendieron acciones de
asesinatos contra líderes agrarios, a pesar de que la aplicación de la reforma
agraria había beneficiado a los prósperos comerciantes de Retalhuleu, Escuintla y
32

Coatepeque.
Pá gina

El Decreto 900 en San Martín Jilotepeque

En San Martín Jilotepeque fueron afectas las fincas La Merced, Canajal de Medina,
Rosario Canajal y Los Magueyes; estas dos últimas eran las típicas fincas de
mozos. Los campesinos, a cambio del derecho de cultivar en esas fincas, debían
trabajar en otras de los mismos propietarios en la costa sur. Este sistema de fincas
dormitorios se diseñó a inicios de siglo. Rosario Canajal fue comprada para servir
como finca de mozos en 1911 por Carlos Herrera Luna. En los libros de Registro de
la Propiedad Inmueble no aparecen inscripciones que se refieran a su afectación
por el Decreto 900, y los archivos que contenían la información concerniente a la
aplicación de la reforma agraria fueron destruidos, por tanto, la reconstrucción de
esos hechos sólo puede basarse en las fuentes de la tradición oral.

Las fincas de mozos propiedad de los Herrera se extendieron en una franja que va
de San Juan Sacatepéquez hasta Joyabaj, El Quiché, y a otros municipios aún más
lejanos como San Juan Cotzal. La reversión de la reforma agraria convirtió a San
Martín en un foco de alta conflictividad social durante las siguientes tres décadas. A
pesar de los esfuerzos de inversión en infraestructura de servicios tras el terremoto
de 1976, el problema central del control de la tierra y el reconocimiento del poder
indígena quedaron sin resolverse, y sólo se comenzaron a abordar por lo menos
hasta después del estallido del conflicto armado en esa región (1980 y 1981).

La participación del gobierno de los Estados Unidos resultó fundamental a partir


del Decreto 900. La UFCO presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la
Reforma Agraria, y el gobierno al desconfiar de los magistrados destituyó a la
Corte, creando un grave problema de institucionalidad para el propio régimen.

En 1953 Dwight Eisenhower fue electo presidente de los Estados Unidos; John
Foster Dulles fue nombrado Secretario de Estado, y Joseph McCarthy llegó al
Senado. Por otro lado, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ganó mucha
influencia después de una operación exitosa que derrocó al régimen iraní. El
elemento clave para la política hacia Guatemala fue el embajador estadounidense
John Peurifoy, quien llegó al país en ese mismo año, y en su primera entrevista
con el presidente Árbenz le exigió que expulsara del gobierno a todos los
comunistas.

Los representantes del sector empresarial y de los grupos anticomunistas no


tardaron en unirse a la cruzada contra el gobierno. La Cámara de Comercio e
Industria participó en una campaña internacional contra el régimen. En octubre se
inició la Operación Éxito de la CIA. El 24 de diciembre se firmó el Plan de
Tegucigalpa que unificó al Movimiento de Liberación Nacional. En mayo de 1954,
estando avanzado el plan de la conspiración, los Estados Unidos firmaron tratados
de ayuda militar con Honduras y Nicaragua, países desde los que se preparaba la
33

intervención militar contra Guatemala.


Pá gina

3. El protagonismo de la Iglesia

Con estos cambios en la vida política, la Iglesia entraba a una nueva etapa. Los
embates de los gobiernos liberales habían mermado el tradicional poder
eclesiástico. La escasez de personal religioso (en 1940 había 126 sacerdotes para
tres millones de habitantes) obligaba a los laicos a encargarse de la sobrevivencia
de la fe en sus comunidades.
El arzobispo Mariano Rossell y Arellano (1939-64) buscaba que la Iglesia
recuperara el poder y prestigio en la sociedad, y que sus orientaciones
influenciaran las políticas de gobierno y a los grupos de dirigentes. La restauración
de las condiciones para evangelizar Guatemala suponía una inserción en la parte
más alta de la pirámide social, a fin de cristianizar al resto de la sociedad.

En los años 50 el clima anticomunista era generalizado en la Iglesia. En la teología


práctica de muchos jerarcas figuraba como otro dogma. Rossell veía la lucha
contra el comunismo como una cruzada. El 4 de abril de 1954, el arzobispo
publicó una Carta Pastoral llamando a la población a levantarse. En su Carta
Pastoral sobre avances del comunismo en Guatemala, decía: Obedeciendo los
mandatos de la Iglesia, que nos ordena combatir y desbaratar los esfuerzos del
comunismo, debemos una vez más elevar nuestra voz de alerta... Estas palabras
quieren orientar a los católicos en justa, nacional y digna cruzada contra el
comunismo.

Un año antes Rossell había organizado la Peregrinación Nacional de la Imagen


del Cristo de Esquipulas, en la que una réplica de la imagen, que en la religiosidad
popular ocupa un lugar importante, fue paseada de pueblo en pueblo para
encabezar la cruzada contra el comunismo, o sea, contra el gobierno de
Árbenz. La presencia del Santo Cristo hizo más contra el comunismo que si cien
misioneros, millones de libros y centenares de horas católicas radiadas hubieran
dirigido la campaña anticomunista (Bendaña, 1996).

En compensación, la Constitución de 1956 reconoció a la Iglesia como persona


jurídica con el derecho de poseer bienes. También permitió la enseñanza religiosa
en el sistema educativo oficial y la creación de la universidad católica. Asimismo,
se abrió el camino a la entrada de misioneros y congregaciones religiosas, ante lo
que Rossell tenía reservas. Entre 1950 y 1959 el número de sacerdotes creció de
132 a 346, con mayor peso de los extranjeros.

Posteriormente Rossell retiró su apoyo irrestricto a los liberacionistas,


especialmente después del asesinato de Castillo Armas (1957). En su mensaje
fechado el 15 de octubre de 1954, que ya no recibió la misma publicidad de su
carta anterior, proclamaba: El futuro presidente debe eliminar de su gobierno a
34

todos los explotadores del proletariado, ora sean los causantes de la elevación
desmedida del costo de vida, ora sean los directos depredadores de los salarios
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campesinos, ora los negadores de la asistencia social debida. Más comunistas


que los líderes del Soviet, son los explotadores, porque éstos hacen comunistasde
corazón, y aquellos hacen comunistas de ocasión... Más importante que invertir
fondos en carreteras y obras públicas, es invertirlo en justicia social... lo primordial
es tener un pueblo libre de comunismo, porque está libre de miseria y de
injusticia...

4. El golpe del 54
La madrugada del 17 de junio de 1954 cuatro columnas compuestas por 300
hombres armados penetraron en el territorio guatemalteco por el lado de
Esquipulas, desde distintos puntos de la frontera con Honduras. Su propósito era
derrocar al presidente Jacobo Árbenz.

Si los liberacionistas lograron su objetivo fue porque el mando militar no quiso


combatir; se sumó a la conspiración contra Árbenz y en sus filas cundió la
desmoralización. Los rebeldes tomaron el 24 de junio la ciudad de Chiquimula y
ahí proclamaron el Gobierno Provisional de Guatemala, con el teniente coronel
Carlos Castillo Armas a la cabeza, en su calidad de Comandante en Jefe del
Ejército de Liberación Nacional, que era el brazo armado de un movimiento más
amplio. Tres días después Árbenz pronunció por la radio su discurso de renuncia
de la Presidencia, y el 3 de julio asumió el control del gobierno una junta de cinco
militares encabezada por Castillo Armas.

Con el nuevo gobierno regresó el jefe de la policía secreta de Ubico, José Bernabé
Linares. Se creó el Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo y se emitió
la Ley Preventiva Penal contra el Comunismo. El Comité tuvo facultades para
ordenar la detención de cualquier persona. En los primeros meses después de la
caída de Árbenz fueron arrestadas 12,000 personas y se exiliaron unos 2,000
dirigentes sindicales y políticos (Carta de Guatemala, 1954).

El Comité quedó encargado de establecer un registro de todas las personas que


en cualquier forma hubiesen participado en actividades comunistas. Figurar en
dicho registro constituía grave presunción de peligrosidad de la persona. Los
detenidos por orden del Comité no tenían derecho de exhibición personal y el
efecto de estar nombrados en el registro les impedía desempeñar cargos o
empleos públicos. El registro fue creciendo hasta incluir a todos los opositores y
críticos del gobierno. Hacia el 21 de diciembre de 1954, el Comité había elaborado
una lista de 72,000 personas.
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Conclusiones
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Bibliografía
 TOMO IIIEL ENTORNO HISTÓRICO

CAPÍTULO PRIMERO ANTECEDENTES

E- grafías

 [Link]
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