Coccigodinia
Coccigodinia
Coccigodinias comunes
J.-Y. Maigne, L. Doursounian
i M
A B C
Figura 1. Medida de los diferentes ángulos coccígeos.
A. Radiografía estándar en bipedestación.
B. Radiografía funcional en posición sentada dolorosa que muestra una flexión normal del cóccix (líneas en punteado).
C. Superposición de las dos radiografías (haciendo coincidir los contornos de los dos sacros), obtenida haciendo pivotar la placa en posición
sentada de un ángulo que representa la rotación pélvica sagital (ángulo R). La movilidad coccígea está representada por el ángulo M (ángulo
de movilidad). El ángulo i es la incidencia, ángulo con el cual el cóccix aborda la superficie del asiento (con permiso de la revista Spine,
2000, Lippincott Williams & Wilkins).
B
Figura 3. Hipermovilidad.
A. Placa en bipedestación, no dolorosa: el cóccix es normal.
B. En posición sentada dolorosa, el conjunto del cóccix se fle-
xiona formando un ángulo aproximado de 30 grados. Se observa
la aproximación de los dos platillos vertebrales que entran en
contacto y que también pueden ser fuente de dolor (flecha).
B
Figura 2. Luxación coccígea. Causas
A. La placa en bipedestación es normal.
B. En posición sentada dolorosa, se observa un desplazamiento La hipermovilidad se observa sobre todo en personas de
del cóccix hacia atrás que corresponde a una luxación. peso normal o delgadas, aquí también por la forma de sen-
tarse, con una rotación pélvica importante que empuja al
traducen en un cóccix que sobresale hacia atrás en la caída cóccix a presentarse paralelo al asiento y a soportar ten-
y que, por lo tanto, está particularmente expuesto a las siones de flexión. Su origen postraumático es más inusual
lesiones. que en el caso de las luxaciones. Puede estar asociada,
por último, a una hiperlaxitud ligamentaria difusa. La
Causas no traumáticas hipermovilidad y la luxación anterior (5% de los casos)
son cuadros semejantes que comparten las características
Aquí, la luxación suele aparecer en caso de sobre- biomecánicas. En realidad, algunas hipermovilidades son
carga ponderal, no porque los obesos se lesionen más fracturas con seudoartrosis.
al caer, sino por su forma particular de sentarse, como
lo demuestra la escasa rotación pélvica sagital (rotación
media inferior a 30 grados), lo que significa que tienden a
dejarse caer sobre el asiento.
Espinas coccígeas
La espina o espícula es un pico óseo palpable bajo la
piel, en la punta del cóccix [3] . Esta espina agrede el tejido
Hipermovilidad subcutáneo cuando el paciente está sentado y provoca una
Descripción inflamación (bursitis). Es la causa del 15% de las coccigodi-
nias pero, en el adolescente, representa la causa principal
Se caracteriza por una flexión exagerada del cóccix en de este trastorno [9] . En un 70% de los casos, se observa una
posición sentada, superior a 30 grados (Fig. 3). A menudo, anomalía cutánea por delante de la espina: una fosita cutá-
existe también una impactación de la parte anterior de nea más o menos marcada o, más raramente, un quiste
las dos vértebras adyacentes a la articulación hipermóvil, pilonidal (Fig. 4).
la una dentro de la otra, en posición sentada, y/o una Esto significa simplemente que el quiste y la espina
discreta subluxación anterior. son lesiones en espejo, de origen congénito, como si las
Típicamente, la hipermovilidad se observa en pacientes dos hojas embrionarias hubieran estado pegadas y no se
en los que la rotación pélvica sagital es elevada y cuyo cóc- hubieran podido despegar correctamente la una de la otra.
cix (casi siempre más bien curvo) enfrenta el asiento con Las placas dinámicas suelen mostrar un cóccix sin movi-
una incidencia más bien horizontal, inferior a 35 grados. lidad, que podría acrecentar el carácter patógeno de estas
En extensión, la hipermovilidad es prácticamente nula. Es espinas (por la ausencia de flexión, el cóccix no se puede
una particularidad casi exclusiva de la mujer y representa alejar de la piel que está aplastada en su extremidad). A
el 25% de las coccigodinias. veces es difícil poder ver la espina (Fig. 5). Gracias a la
A B
A B
tomografía computarizada (TC) (Fig. 6), se puede realizar el asiento es incómodo, y que es más marcado cuando el
una reconstrucción en tres dimensiones (3D). Las cocci- dolor está presente. Algunos pacientes sólo sienten este
godinias asociadas a una espina coccígea no suelen tener tipo de dolor después de permanecer sentados durante
un origen traumático. Una causa rara pero muy signifi- 1-2 horas, y en un asiento específico.
cativa es su aparición después de una pérdida de peso. El
comienzo suele ser espontáneo. Cuando existe un quiste
pilonidal, es necesario descartar la presencia de una supu-
ración purulenta. Presencia de dolor al realizar la radiografía
en posición sentada
Ausencia de lesión observable Cuando el dolor está presente y no hay ninguna ano-
malía de movilidad, es imposible sacar conclusiones sobre
En un tercio de los casos, no se observa ninguna lesión la organicidad o no de este dolor. Algunos casos respon-
radiológica. Lo primero que habrá que plantearse es la den bien a la infiltración intradiscal, lo que constituye
siguiente pregunta: «¿estaba presente el dolor cuando se un argumento en favor de la presencia de una artro-
realizó la radiografía en posición sentada?». patía sin traducción radiológica. En otros, en cambio,
la infiltración carece de eficacia y la etiología perma-
Dolor ausente al realizar la radiografía nece desconocida. ¿Puede tratarse de un dolor lumbar
irradiado? ¿De un dolor procedente de los músculos ele-
en posición sentada vadores del ano o de los ligamentos sacroespinosos o
Si no había dolor, las posibilidades son dos. Puede exis- sacrotuberosos? ¿De un dolor puramente «neurógeno»?
tir una lesión incipiente como una flexión «límite» (por ¿De un dolor de componente psicológico (lo que parece
ejemplo, de 20-25 grados) o un discreto desplazamiento poco probable por su carácter localizado y desencadenado
posterior del cóccix (esbozo de luxación), que aumentaría al sentarse)? Todos estos casos se tratan en los epígrafes
cuando la posición sentada es prolongada, sobre todo si siguientes.
Dolor ligamentario
La palpación de los bordes laterales del extremo inferior
del sacro y de la primera pieza coccígea puede revelar un
dolor localizado y unilateral, que podría corresponder a
un dolor en la inserción del ligamento sacrotuberoso o
sacrociático. Es al menos la única anomalía observada en
la exploración clínica, y estos pacientes son tratados con
una infiltración in loco dolenti, al contacto óseo.
Dolor muscular
Algunos de los casos que no responden a la infiltración
intradiscal sí lo hacen al tratamiento manual. Esto puede
Figura 6. Reconstrucción tridimensional de una espina coccí- traducir una tensión dolorosa en los músculos elevadores
gea (flecha). del ano que resulta casi imposible apreciar en la palpación.
La tonicidad del esfínter externo podría ser un modesto
Dolores lumbares indicador.
y coccigodinias
Tumores sacrococcígeos
Dolor lumbar irradiado
El cordoma sacro es un tumor excepcional, que se puede
Una afección discal puede ser el origen de irradiaciones manifestar por dolores coccígeos. El TR es el mejor medio
dolorosas hacia el cóccix. En este caso, el dolor coccígeo para su detección, ya que permite palpar el tumor como
está más relacionado con los movimientos lumbares que una masa lisa y dura que sobresale en el recto. Las imáge-
con la posición sentada (se desencadena con la antefle- nes obtenidas por resonancia magnética (RM) confirman
xión lumbar o con la tos, por ejemplo). Aparece al mismo el diagnóstico.
tiempo o después de la lumbalgia, pero nunca antes.
de dolores coccígeos
Resonancia magnética del cóccix
Depósito de microcristales
La RM puede mostrar imágenes de inflamación intra-
También es posible el depósito de microcristales en discal coccígea, análogas a las descritas a nivel lumbar
un disco coccígeo y, en casos excepcionales, es el ori- bajo el término de Modic 1 (Fig. 7), o imágenes de bursitis
gen de crisis dolorosas violentas [10] . El cuadro clínico alrededor de la punta cuando se trata de una espina [9] .
característico consiste en un comienzo brusco, un dolor Sin embargo, en la mayoría de los casos, es normal o
permanente que aumenta por la noche y una duración sólo muestra anomalías de dudosa interpretación. Por otra
relativamente breve del episodio agudo (unos cuantos días parte, las imágenes anormales se encuentran en pacientes
de promedio). Después, puede seguir una fase dolorosa cuyas radiografías dinámicas también son anormales, lo
más crónica. Una radiografía simple realizada durante el que reduce el interés de la RM. Está indicada en algunas
Tratamientos manuales
Se han descrito distintas técnicas que comparten una
intervención sobre los músculos que se insertan en el cóc-
cix, principalmente sobre el músculo elevador del ano,
que tiene una continuidad anatómica con el esfínter
externo. La maniobra consiste en un masaje longitudinal
de las fibras, siguiendo la técnica de Thiele [13] , o en esti-
ramientos del esfínter externo hacia atrás y del músculo
elevador del ano; si la maniobra va más allá, también se
estira el propio cóccix [14] . Los tratamientos manuales no
tienen casi efecto en caso de espina, pero los resultados
pueden ser intermedios en caso de inestabilidad, según la
gravedad de la lesión [14, 15] . Su principal indicación es para
Figura 7. Aspecto de inflamación intradiscal en una imagen los casos de movilidad coccígea normal (buenos resulta-
en T2 de resonancia magnética (RM). dos en un 30%), en los que suele existir un componente
muscular predominante. Su efecto parece ser superior al
de un tratamiento placebo [15] .
Tratamiento quirúrgico
Consiste en resecar el cóccix o su parte inestable. La
intervención se realiza bajo anestesia general a través de
una pequeña incisión en el pliegue interglúteo. De esta
forma, se accede a la cara posterior del cóccix, que queda
expuesta, y la disección se hace en contacto con el hueso.
A pesar de las precauciones de asepsia peri y posquirúrgica
y de una antibioticoprofilaxis de 48 horas, un 10% de las
intervenciones se infectan, aunque el protocolo descrito
por L. Doursounian et al ha logrado reducir esta tasa hasta
un 1% [16] aproximadamente. Esta complicación, además,
no influye sobre el resultado final. En 1981, se describió
una técnica de desnervación, pero parece que ya no se
practica [4] .
La coccigectomía es un tratamiento que se reserva
para las inestabilidades invalidantes. En un 90% de los
casos [17] , aproximadamente, los resultados son buenos
o excelentes. La mejoría, sin embargo, es lenta, ya que
requiere un plazo de 2-4 meses para la curación definitiva.
En algunos casos, hay que esperar hasta 1 año. A veces,
estos retrasos en la curación y algunos fracasos de la ciru-
gía son atribuibles a dolores de desaferentación (síndrome
Figura 8. Discografía del cóccix previa a la inyección intradis- del miembro fantasma). En otros casos, traducen la com-
cal de un esteroide. plejidad del síntoma «dolor», que no sólo es secundario a
una lesión articular.
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Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención del artículo: Maigne JY, Doursounian L. Coccigodinias comunes. EMC - Aparato
locomotor 2015;48(1):1-8 [Artículo E – 14-379].
Disponibles en www.em-consulte.com/es
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