Las enfermedades infecciosas representan el motivo más frecuente de ingreso a los
centros asistenciales y desde hace mucho tiempo se han estudiado los mecanismos de
transmisión de los microorganismos causales y la forma de curarlas. Actualmente el
mayor interés es estudiar cómo prevenirlas.
La vigilancia epidemiológica en el hospital genera información sobre los principales
problemas de etiología infecciosa del establecimiento, detecta brotes y/o epidemias y
sirve para medir el impacto de las medidas de prevención y control.
La prevención se inicia desde que comenzamos a conocer las características de una
enfermedad infecciosa, sus vías de diseminación de acuerdo a sus agentes causales para
que con ese conocimiento adquirido podamos elaborar estrategias que disminuyan el
impacto, la morbilidad, la carga de enfermedad, mortalidad y maneras de prevenirla.
Es importante conocer la Difteria y sus características para prevenir adecuadamente el
contagio, inmunizarnos con las vacunas de rutina y no en situaciones de extrema
urgencia como la actual.
Prevenir las enfermedades infecciosas mejora la calidad de atención en salud y capacitar
al Trabajador de la Salud es la clave.
La difteria: Es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por la bacteria
Corynebacteriumdiphtheriae. Afecta principalmente a las amígdalas, la garganta, la
nariz, el miocardio, las fibras nerviosas o la piel. En la actualidad es una enfermedad
altamente infrecuente en los países desarrollados gracias a la vacunación universal. De
hecho, los pocos casos que se producen suelen darse en personas o niños no vacunados
y en personas que viven hacinadas y en condiciones higiénicas deficitarias. Es
importante advertir que la protección de la vacuna dura sólo 10 años, por lo que es
importante que los adultos reciban una dosis de refuerzo (tétanos-difteria) transcurrido
este tiempo o siempre que haya podido estar en contacto con una persona afectada por
la enfermedad.
Modo de transmisión de la difteria
Se transmite por el aire utilizando como vehículo las gotas de agua que se expelen al
toser o estornudar, incluso si el portador de la bacteria se mantiene completamente
asintomático. De hecho, en muchas ocasiones aquellos que resultan infectados no llegan
a tener síntomas, pero en otras esta enfermedad puede llegar a causar la muerte del
paciente. El problema de la difteria es que tras producirse la infección por la bacteria
ésta produce una serie de toxinas que se incorporan al torrente sanguíneo y pueden
llegar al cerebro o el corazón, entre otros órganos, ocasionando graves daños en ellos y
pudiendo causar incluso la muerte del paciente.
EPIDEMIOLOGIA
Históricamente la difteria ha sido una enfermedad muy frecuente y con graves
consecuencias, y a principios del siglo XX constituía la décima causa de muerte en el
mundo. Sin embargo, su incidencia ha ido disminuyendo progresivamente tras la
introducción de una vacuna efectiva en la década de 1940.
La difteria afecta fundamentalmente a la población infantil, y resulta excepcional
encontrar casos de infección por debajo de los seis meses, ya que a esa edad todavía se
conserva la inmunidad materna, siempre y cuando la madre esté correctamente
vacunada. En los países desarrollados existen programas de vacunación obligatorios con
los que se consigue proteger a la población, siendo los casos de difteria excepcionales y
limitados a determinados colectivos. Si se cumplen correctamente los calendarios
vacunales la protección infantil es mayor del 99%, sin embargo, la disminución de la
inmunidad con el tiempo en los adultos hace que éstos sean especialmente susceptibles
de contraer la enfermedad cuando viajan a países donde la difteria es endémica.
Las regiones del mundo en las que la difteria sigue siendo un problema de salud pública
se localizan fundamentalmente en Asia y Pacífico Occidental, África, América del Sur,
Oriente Medio, y algunos países de Europa Oriental. En España no se han comunicado
casos de difteria desde 1986.
En el 2017, La Red Defendamos la Epidemiología y la Sociedad Venezolana de Salud
Pública alertaron en un comunicado que —de forma extraoficial— tienen conocimiento
de tres casos sospechosos de difteria en tres niños que vivían en el kilómetro 88 del
estado Bolívar. Los infantes murieron pocos días después de diagnosticados de una
enfermedad que fue erradicada en 1992 en el país, cuando se comenzó a usar el
esquema de vacunación en la población.
PERIODO DE TRANSMISIBILIDAD
La difteria respiratoria es contagiosa 7 días antes del inicio de síntomas. Los pacientes
no tratados son infecciosos durante 2-3 semanas y los portadores crónicos pueden
diseminar microorganismos durante 6 meses o más a través delas secreciones faríngeas.
Un tratamiento apropiado con antibióticos acaba rápidamente con la eliminación de los
microorganismos.
PERÍODO DE INCUBACIÓN
Es de 2 a 5 días, con un intervalo de 1 a 10 días.
CAUSAS
La bacteria que causa la difteria se propaga a través de las gotitas respiratorias, como las
que se producen con la tos o los estornudos, de una persona infectada o de alguien que
porte la bacteria pero que no tenga ningún síntoma.
La bacteria infecta más comúnmente la nariz y la garganta. La infección de garganta
produce una seudomembrana o cubierta de color gris a negro, dura y fibrosa que puede
obstruir las vías respiratorias. En algunos casos, la difteria infecta la piel primero y
produce lesiones cutáneas.
Una vez que usted resulta infectado, la bacteria produce sustancias peligrosas llamadas
toxinas, las cuales se diseminan a través del torrente sanguíneo a otros órganos, como el
corazón y el cerebro, y causan daño.
Debido a la vacunación (inmunización) generalizada de los niños, la difteria ahora es
poco común en muchas partes del mundo.
Los factores de riesgo para la difteria incluyen ambientes de hacinamiento, higiene
deficiente y falta de vacunas.
Síntomas de la difteria
En ocasiones las primeras manifestaciones de la difteria son cutáneas, de tal manera que
la piel adquiere un tono azulado y pueden producirse ulceraciones. Sin embargo lo
habitual es que la infección se inicie en las vías respiratorias altas (nariz y garganta). El
síntoma más característico en este caso es la aparición en la garganta de una especie de
membrana de color negro o gris oscuro, de consistencia dura y fibrosa, que puede llegar
a ocasionar importantes problemas respiratorios. De ahí que los principales síntomas
sean los siguientes:
Secreción nasal acuosa y en ocasiones con sangre.
Fiebre.
Escalofríos.
Tos perruna.
Dolor de garganta.
Dificultad para tragar.
Ronquera.
Dificultad para respirar.
Sibilancias.
Respiración acelerada.
Obstrucción de las vías respiratorias.
Prevención de la difteria
En el caso de la difteria, una enfermedad que afecta especialmente a los niños, la
prevención es primordial, existiendo para ello una vacuna altamente eficaz.
La vacuna DTaP combina las vacunas contra la difteria y otras dos enfermedades
graves: el tétanos y la tos ferina. Esta vacuna consiste en un toxoide o toxina inactivada,
que no causa daños en el organismo, permite el desarrollo de una memoria
inmunológica, e induce a que se produzcan anticuerpos específicos capaces de
neutralizar la toxina diftérica y prevenir la aparición de la enfermedad.
Para conseguir que la protección resulte óptima, hay que administrar a los niños cinco
dosis de la vacuna DTaP. El calendario vacunal varía en función del país, y en España
es el siguiente:
2 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
4 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
6 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
Entre los 15 y los 18 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
Entre los 4 y los 6 años (difteria, tétanos y tos ferina).
14 años (difteria y tétanos).
Además, es necesario que los adultos se administren dosis de recuerdo cada diez años.
Como esta periodicidad no se suele seguir correctamente, es recomendable que las
personas que vayan a realizar viajes a una región en la que pueda existir riesgo de
contraer la enfermedad, o aquellas personas que hayan estado en contacto con enfermos
de difteria, también se administren una dosis de recuerdo de la vacuna, excepto en el
caso de que se hayan vacunado en los cinco últimos años.
La vacuna DTaP es muy segura y eficaz para prevenir la difteria (junto con el tétanos y
la tos ferina).
Diagnostico de la difteria
La anamnesis (entrevista clínica que realiza el médico para conocer la sintomatología
del paciente) es una parte importante en el diagnóstico de la difteria. El médico debe
sospechar ésta en niños no inmunizados correctamente, o en adultos que presentan
síntomas compatibles y que hayan viajado o provengan de países donde la difteria es
endémica.
A continuación, la exploración física permite al médico visualizar el interior de la boca
del paciente, donde se observará la presencia de membranas grisáceas muy adheridas a
las mucosas de las amígdalas y de la parte posterior de la garganta. Sin embargo, la
formación de exudados similares en otras muchas infecciones faríngeas, conocidos
normalmente como placas, dificulta la realización del diagnóstico adecuado de la
enfermedad.
La presencia de otros síntomas como (fiebre, dolor al tragar, tos, inflamación del cuello,
adenopatías…) serán de gran ayuda para hacernos pensar en
Corynebacteriumdiphtheriae como causante del cuadro.
El diagnóstico definitivo de la difteria se consigue con la visualización directa de la
bacteria al microscopio o su cultivo en el laboratorio. Para ello es necesario extraer de la
garganta del paciente una muestra del exudado faríngeo.
COMPLICACIONES DE LA DIFTERIA
Daños en el corazón: la toxina bacteriana puede llegar a la sangre y diseminarse
a través de la circulación sanguínea, afectando a órganos del cuerpo humano
como el corazón. Puede producir inflamación del músculo cardíaco
(miocarditis), llegando en ocasiones a causar la muerte por parada cardíaca.
Síntomas como las palpitaciones o el aumento de la fatiga son sugestivos de
afectación cardíaca.
Daños en el sistema nervioso: cuando se ven afectados los nervios pueden
aparecer parálisis musculares, lo que se traduce en dificultad para caminar,
tragar o hablar. En los peores casos el enfermo puede fallecer por la parálisis de
los músculos encargados de la respiración.
Daños en el riñón.
DIFTERIA CUTÁNEA
En la difteria cutánea se ve afectada fundamentalmente la piel y, en menor medida, el
aparato respiratorio, el corazón, el sistema nervioso y el riñón. Se caracteriza por la
presencia de lesiones inflamadas, enrojecidas, dolorosas, con presencia de úlceras
cubiertas por una membrana grisácea.
Esta forma de presentación de la difteria es más típica de países tropicales.
DIAGNOSTICO
La anamnesis (entrevista clínica que realiza el médico para conocer la sintomatología
del paciente) es una parte importante en el diagnóstico de la difteria. El médico debe
sospechar ésta en niños no inmunizados correctamente, o en adultos que presentan
síntomas compatibles y que hayan viajado o provengan de países donde la difteria es
endémica.
A continuación, la exploración física permite al médico visualizar el interior de la boca
del paciente, donde se observará la presencia de membranas grisáceas muy adheridas a
las mucosas de las amígdalas y de la parte posterior de la garganta. Sin embargo, la
formación de exudados similares en otras muchas infecciones faríngeas, conocidos
normalmente como placas, dificulta la realización del diagnóstico adecuado de la
enfermedad.
La presencia de otros síntomas como los descritos anteriormente (fiebre, dolor al tragar,
tos, inflamación del cuello, adenopatías) serán de gran ayuda para hacernos pensar
en difteriacomo causante del cuadro.
El diagnóstico definitivo de la difteria se consigue con la visualización directa de la
bacteria al microscopio o su cultivo en el laboratorio. Para ello es necesario extraer de la
garganta del paciente una muestra del exudado faríngeo.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la difteria debe iniciarse lo más rápidamente posible, de tal forma que
si se sospecha que un paciente sufre la enfermedad es fundamental comenzar a tratarla,
antes incluso de haber obtenido un diagnóstico definitivo. Con ello se consigue
disminuir la mortalidad asociada a la difteria.
Para tratar a las personas infectadas se requiere ingreso hospitalario, siendo además
necesario el aislamiento del paciente al ser una enfermedad altamente contagiosa. De
esta forma el enfermo permanece más vigilado y se asegura una correcta
cumplimentación del tratamiento. En los casos más graves es necesario incluso el
traslado del paciente a las Unidades de Cuidados Intensivos.
A parte de medidas de soporte (monitorización de las constantes vitales, oxígeno,
líquidos intravenosos, reposo en cama), el tratamiento contra la difteria se basa en dos
pilares fundamentales, que son el uso de la antitoxina y los antibióticos:
Antitoxina: se administra de forma intravenosa o intramuscular y con ella se
consigue neutralizar la toxina diftérica presente en la circulación sanguínea, que
es la que produce las principales complicaciones de las enfermedades (cardíacas,
nerviosas, renales).
En algunas personas la antitoxina puede provocar graves reacciones alérgicas, por lo
que se suelen realizan pruebas cutáneas de alergia para asegurar que la persona
infectada no es alérgica.
Antibióticos: contribuyen a eliminar las bacterias presentes en el cuerpo,
disminuyendo así las posibilidades de que el paciente contagie a otras personas.
Los antibióticos más empleados son la penicilina o la eritromicina.
Las personas asintomáticas que son portadoras de la bacteria deben recibir también
tratamiento antibiótico.
PREVENCIÓN
En el caso de la difteria, una enfermedad que afecta especialmente a los niños, la
prevención es primordial, existiendo para ello una vacuna altamente eficaz. De hecho, la
protección infantil se acerca al 99% si se cumplen los calendarios vacunales
establecidos.
La vacuna DTaP combina las vacunas contra la difteria y otras dos enfermedades
graves: el tétanos y la tos ferina. Esta vacuna consiste en un toxoide o toxina inactivada,
que no causa daños en el organismo, permite el desarrollo de una memoria
inmunológica, e induce a que se produzcan anticuerpos específicos capaces de
neutralizar la toxina diftérica y prevenir la aparición de la enfermedad.
Para conseguir que la protección resulte óptima, hay que administrar a los niños cinco
dosis de la vacuna DTaPEl calendario vacunal varía en función del país, y en Venezuela
es el siguiente:
2 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
4 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
6 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
Entre los 15 y los 18 meses (difteria, tétanos y tos ferina).
Entre los 4 y los 6 años (difteria, tétanos y tos ferina).
14 años (difteria y tétanos).
Además, es necesario que los adultos se administren dosis de recuerdo cada diez años.
Como esta periodicidad no se suele seguir correctamente, es recomendable que las
personas que vayan a realizar viajes a una región en la que pueda existir riesgo de
contraer la enfermedad, o aquellas personas que hayan estado en contacto con enfermos
de difteria, también se administren una dosis de recuerdo de la vacuna, excepto en el
caso de que se hayan vacunado en los cinco últimos años.
La vacuna DTaP es muy segura y eficaz para prevenir la difteria (junto con el tétanos y
la tos ferina). Puede presentar efectos secundarios, sin embargo, éstos suelen ser leves.
La aparición de reacciones adversas graves frente a la vacuna en niños es de menos de
uno entre un millón.