Creencias de los
Los adventistas cuentan con 28 creencias fundamentales que
pueden ser organizadas en seis doctrinas: las doctrinas de Dios,
ASD
el hombre, la salvación, la iglesia, la vida cristiana y el fin. En
cada enseñanza, Dios es el arquitecto quien, con sabiduría,
gracia y amor infinitos, está restaurando una relación con la
humanidad que durará por la eternidad.
Resumen de las primeras 14 creencias de
los ASD.
1. LAS SAGRADAS ESCRITURAS:
Las Sagradas Escrituras, el Antiguo y el Nuevo Testamento, son la Palabra de Dios escrita,
dada por inspiración divina por intermedio de santos hombres de Dios que hablaron y
escribieron al ser movidos por el Espíritu Santo. (II Pedro 1:20 y 21; II Tim. 3:16 y 17; Sal.
119:105; Prov. 30:5 y 6; Isa. 8:20; Juan 10:35; 17:17; I Tes. 2:13; Heb. 4:12).
2. LA TRINIDAD:
Hay un sólo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres Personas coeternas.
Dios es inmortal, omnipotente, omnisciente, encima de todo, y siempre presente. (Deut. 6:4;
29:29; Mat. 28:19; II Cor. 13:13; Efes. 4:4-6; I Pedro 1:2; I Tim. 1:17; Apoc. 14:6 y 7).
3. DIOS PADRE:
Dios, el Eterno Padre, es el Creador, el Originador, el Mantenedor y el Soberano de toda la
creación. Él es justo y santo, compasivo y clemente, tardo en airarse, y grande en constante
amor y fidelidad. (Gén. 1:1; Apoc. 4:11; I Cor. 15:28; Juan 3:16; I Juan 4:8; I Tim. 1:17: Éxo.
34:6 y 7; Juan 14:9).
4. DIOS HIJO:
Dios, el Hijo Eterno, se encarnó en Jesucristo. Por medio de Él se crearon todas las cosas,
se reveló el carácter de Dios, se efectuó la salvación de la humanidad y se juzga el mundo.
Jesús sufrió y murió en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, fue resucitado
entre los muertos y ascendió para administrar en el santuario celestial a nuestro favor.
Vendrá otra vez para la liberación final de Su pueblo y la restauración de todas las cosas.
(Juan 1:1-3 y14; 5:22; Col. 1:15-19; Juan 10:30; 14:9; Rom. 5:18; 6:23; II Cor. 5:17-21;
Lucas 1:35; Filip. 2:5-11; I Cor. 15:3 y 4; Heb. 2:9-18; 4:15; 7:25; 8:1 y 2; 9:28; Juan 14:1-3;
I Ped. 2:21; Apoc. 22:20).
5. DIOS ESPÍRITU SANTO:
Dios, el Espíritu Santo, desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la Creación,
Encarnación y Redención. Inspiró a los escritores de las Escrituras. Llenó de poder la vida
de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos; y los que se muestran sensibles, son
renovados y transformados por Él, a imagen de Dios. Concede dones espirituales a la
Iglesia. (Gén. 1:1 y 2; Lucas 1:35; II Pedro 1:21; Lucas 4:18; Hechos 10:38; II Cor. 3:18;
Efes. 4:11 y 12; Juan 14:16-18 y 26; 15:26 y 27; 16:7-13; Rom. 1:1-4).
6. DIOS ES EL CREADOR:
Dios es el Creador de todas las cosas y reveló en las Escrituras el relato auténtico de Su
actividad creadora. En seis días hizo el Señor los Cielos y la Tierra y todo lo que tiene vida
sobre la Tierra, y descansó el séptimo día de esa primera semana. (Gén. 1;2; Éxo. 20:8-11;
Sal. 19:1-6; 33:6 y 9; 104; Heb. 11:3; Juan 1:1-3; Col. 1:16 y 17).
7. LA NATURALEZA DEL HOMBRE:
El hombre y la mujer fueron formados a imagen de Dios con individualidad y con el poder y
la libertad de pensar y actuar. Como han sido creados como seres libres, cada uno es una
unidad indivisible de cuerpo, mente y alma, y dependiente de Dios en cuanto a la vida,
respiración y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios,
negaron su dependencia de Él y cayeron de sua elevada posición abajo de Dios. La imagen
de Dios en ellos, fue desfigurada, se volvieron mortales. Sus descendientes comparten esa
naturaleza caída y de sus consecuencias. (Gén. 1:26-28; 2:7; Sal. 8:4-8; Hechos 17:24-28;
Gén. 3; Sal. 51:5; Rom. 5:12-17; II Cor. 5:19 y 20).
8. EL GRAN CONFLICTO:
Toda la humanidad está involucrada en un gran conflicto entre Cristo y Satanás, en cuanto
al carácter de Dios, Su Ley y Su soberanía sobre el Universo. Ese conflicto se originó en el
Cielo, cuando un ser creado, dotado de libertad de elección, por exaltación propia, se
convirtió en Satanás, el adversario de Dios, y condujo la rebelión de una parte de los
ángeles. Él introdujo el espíritu de rebelión en este mundo. Observado por toda la Creación,
este mundo se convirtió en el palco del conflicto universal, dentro del cual será finalmente
reivindicado el Dios de amor. (Apoc. 12:4-9; Isa. 14:12-14; Ezeq. 28:12-18; Gén. 3; Gén. 6-
8; II Pedro 3:6; Rom. 1:19-32; 5:19-21; 8:19-22; Heb. 1:4-14; I Cor. 4:9).
9. VIDA, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO:
En la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, y en Su sufrimiento,
muerte y resurrección, Dios proveyó el único medio de expiación del pecado humano, de
modo que los que aceptan esa expiación por fe, puedan tener vida eterna, y toda la
Creación comprenda mejor el infinito y santo amor del Creador. (Juan 3:16; Isa. 53; II Cor.
5:14, 15 y 19-21; Rom. 1:4; 3:25; 4:25; 8:3 y 4; Filip. 2:6-11; I Juan 2:2; 4:10; Col. 2:15).
10. LA EXPERIENCIA DE LA SALVACIÓN:
En infinito amor y misericordia, Dios permitió que Cristo se convirtiese en pecado por
nosotros, para que en Él fuésemos hechos justicia de Dios. Guiados por el Espíritu Santo
reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones y
tenemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como Sustituto y Ejemplo. Esta fe que acepta la
salvación, viene del poder de la Palabra y es el don de la gracia de Dios. Por medio de
Cristo somos justificados y libertados del dominio del pecado. Por medio del Espíritu,
nacemos de nuevo y somos justificados. Permaneciendo en Él, participamos de la
naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación, ahora y en el Juicio.
11. LA IGLESIA:
La Iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador.
Nos unimos para adorar, para comunión, para instrucción en la Palabra, para celebrar la
Cena del Señor, para el servicio a toda la humanidad y para la proclamación mundial del
Evangelio. La Iglesia es la Familia de Dios. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. (Gén. 12:3;
Hechos 7:38; Mat. 21:43; 16:13-20; Juan 20:21 y 22; Hechos 1:8; Rom. 8:15-17; I Cor.
12:13-27; Efes. 1:15 y 23; 2:12; 3:8-11 y 15; 4:11-15).
12. EL REMANECIENTE Y SU MISIÓN:
La Iglesia universal se compone de todos los que verdaderamente creen en Cristo; pero, en
los últimos días, un remaneciente ha sido llamado, a fin de guardar los mandamientos de
Dios y la fe de Jesús. Este remaneciente anuncia la llegada de la hora del Juicio, proclama
la salvación por medio de Cristo y predice la aproximación de Su segundo advenimiento.
(Mar. 16:15; Mat. 28:18-20; 24:14; II Cor. 5:10; Apoc. 12:17; 14:6-12; 18:1-4; Efes. 5:22-27;
Apoc. 21:1-14).
13. UNIDAD EN EL CUERPO DE CRISTO:
La Iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados de toda nación, tribu, lengua y
pueblo. Todos somos iguales en Cristo. Mediante la revelación de Jesucristo en las
Escrituras, compartimos la misma fe y esperanza y extendemos un solo testimonio para
todos. Esta unidad encuentra su fuente en la unidad del Dios trino, que nos adoptó como
Sus hijos. (Sal. 133:1; I Cor. 12:12-14; Hechos 17:26 y 27; II Cor. 5:16 y 17; Gál. 3:27-29;
Col. 3:10-15; Efes. 4:1-6; Juan 17:20-23; Santiago 2:2-9; I Juan 5:1).
14. EL BAUTISMO:
Por el bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y en la resurrección de Jesucristo y
testimoniamos nuestra muerte al pecado y nuestro propósito de andar en novedad de vida,
siendo aceptados como miembros por Su Iglesia. Y por inmersión en el agua se sigue la
instrucción en las Escrituras Sagradas y la aceptación de sus enseñanzas. (Mat. 3:13-16;
28:19 y 20; Hechos 2:38; 16:30-33; 22:16; Rom. 6:1-6; Gál. 3:27; I Cor. 12:13; Col. 2:12 y
13; I Pedro 3:21).