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Maquiavelo vs. Rousseau: Visiones Políticas

Maquiavelo y Rousseau propusieron diferentes modelos de gobierno. Maquiavelo favoreció una república bien organizada y pensó que un solo gobernante podía ser útil en ciertas circunstancias. Consideró que la imagen del príncipe era importante para gobernar. Rousseau creyó que la sociedad es intrínsecamente mala pero puede mejorar. Pensó que la soberanía reside en el pueblo y que todos deberían obedecer la voluntad general manifestada en las leyes para ser libres e iguales. Aunque propusieron mode

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Maquiavelo vs. Rousseau: Visiones Políticas

Maquiavelo y Rousseau propusieron diferentes modelos de gobierno. Maquiavelo favoreció una república bien organizada y pensó que un solo gobernante podía ser útil en ciertas circunstancias. Consideró que la imagen del príncipe era importante para gobernar. Rousseau creyó que la sociedad es intrínsecamente mala pero puede mejorar. Pensó que la soberanía reside en el pueblo y que todos deberían obedecer la voluntad general manifestada en las leyes para ser libres e iguales. Aunque propusieron mode

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Maquiavelo y Rousseau

Karen González, Melanie Sanmartin


Universidad Pontificia Bolivariana
Marzo 16 de 2021

Nota
Política, Profesor: Gilmer Mesa Sepulveda
Universidad Pontificia Bolivariana
La Correspondencia relacionada con este documento debe ser enviada a:
[email protected]
Maquiavelo y Rousseau

Desde que los hombres viven en sociedad han sentido la exigencia de establecer parámetros de
convivencia que acedan un solvente desarrollo de la misma. No obstante, las sociedades se han
visto inmersas en diferentes problemáticas que han tornado dicha convivencia en algo
negativo. Varios autores se han tomado la tarea de plantear modelos políticos, que a través de
la obligación política justifican la creación de un Estado en virtud de una correcta convivencia
entre los individuos. A lo largo de la historia se han planteado diferentes concepciones sobre el
modelo ideal.

Para uno de los autores como, Maquiavelo la mejor forma de gobierno era la República, una
república bien organizada, el tomaba de ejemplo a la república romana. Los romanos, para
conservar a Capúa, Cartago y Numancia las arrasaron y no las perdieron, y así mismo Grecia
hizo lo mismo, dejó sus leyes y su libertad y no tuvieron éxito, viéndose obligados a arrasar y
de esta forma no perdieron, cumpliendo lo que Maquiavelo recomienda para gobernar.

Él consideraba que para el gobierno, era mucho mejor uno donde estuvieran incluidas muchas
personas que unas pocas, pero también pensaba que existían ocasiones donde se generaban
desórdenes y era más útil la acción y decisión de una sola persona que cumpliera con
cualidades excepcionales. Él estableció el dejar a un lado los criterios morales que buscaban el
“buen gobierno” para poder examinar con un perfil amoral la política del “gobierno eficaz”. Él
consideraba que la imagen de un príncipe era primordial para la relación con sus súbditos.
Maquiavelo forjó tres maneras de conservar a un Estado: en primer lugar destruirlo, luego
radicarse en él y por último, dejarlo regir por sus leyes. Se decía que estaba acostumbrado a
regirse por sus propias leyes y vivir en libertad, por eso más adelante se toma la forma en la
que una ciudad se ve gobernada por sus mismos ciudadanos.

Aún hoy, es evidente que los gobiernos funcionan de una manera maquiavélica. Buscan
obtener el poder y disfrazan sus decisiones tras una cortina de democracia, pero actúan según
su criterio y crean leyes a su antojo, como si se tratara de príncipes. Se evidencia así la falta de
escrúpulos y la justificación de los medios para obtener los resultados que quieren, por encima
de la conveniencia y la libertad del pueblo que los elige.

Por otro lado se encuentra Rousseau, quien menciona que la sociedad es intrínsecamente mala,
pero que esto puede cambiar y mejorar, debido a que el mal no se encuentra en el hombre sino
en la relación que existe con la sociedad. En el contrato de Rousseau, se enlaza una
reconciliación entre la naturaleza y la cultura, mencionando que el hombre puede vivir en
libertad en una sociedad verdaderamente igualitaria y que el problema principal se encuentra en
“encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común,
proporcionada por la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a
todos los demás, no se obedezca más que a sí mismo, y permanezca, por tanto, tan libre como
antes”. Asimismo se señala que para Rousseau la soberanía reside en el pueblo, el soberano es
el pueblo, que surge del pacto social y como cuerpo establece la voluntad general manifestada
en la ley. La soberanía, por lo tanto es absoluta, ya que no depende de ninguna otra autoridad
política, esta está limitada nada más por sí misma, es individual, dado que si renunciara a su
poder propio, que es su énfasis, la ciudadanía atentaría contra su propia condición; además es
indivisible, debido a que pertenece a toda la comunidad. Por lo tanto se debe resaltar que la
soberanía del pueblo era considerada como fundamento posible de la legitimidad del poder
político, para ser enseguida neutralizada. De este modo, cobra relevancia los papeles juegan las
figuras de legislador y el soberano en el sistema gubernamental propuesto por Rousseau,
puesto que ​la figura de legislador pone de manifiesto es la del poder constituyente, el de una
voluntad que al mismo tiempo que trasciende el sistema coincide, en la inmanencia de la razón,
con las voluntades contrayentes. En consecuencia, esa figura resalta la necesidad de la
existencia de un sabio conocedor de la ley que pueda ponerla de manifiesto al vulgo, a esa
“masa inculta e ignorante”. que conmueva la presencia humana, despierte su conmiseración.
Este papel del legislador se halla en un curioso contraste con la fundamentación contractualista
del Estado. También la alusión al carácter sagrado de la función del legislador ha de entenderse
en sentido metafórico. Mientras que el modelo contractual trata de hacer justicia a la pretensión
de racionalidad de los modernos, la figura del legislador de Rousseau se orienta más bien por el
pensamiento constitucional de los antiguos​. Este, no desempeña una función soberana, sino
que se halla más allá de la constitución, y su tarea consiste en darle a ésta una fundamentación.
El legislador es autor e inspirador de la constitución, es un líder carismático que no puede
recurrir al poder ni limitarse a la mera razón para realizar su obra. La repercusión del legislador
no se deja juzgar por la oposición entre poder y razón. Ella se basa más bien en un tipo de
retórica, que no se amilana de apelar a la autoridad divina para animar al pueblo a aceptar
voluntariamente.

Ahora bien, la figura del soberano es ahora la colectividad o pueblo, y esta da origen al poder
enajenando sus derechos a favor de la autoridad. Cada ciudadano es soberano y súbdito al
mismo tiempo, ya que contribuye tanto a crear la autoridad y a formar parte de ella, en cuanto
que mediante su propia voluntad dio origen a esta, y por otro lado es súbdito de esa misma
autoridad, en cuanto que se obliga a obedecerla.
De esta manera, según Rousseau, todos serían libres e iguales, puesto que nadie obedecerá o
sería mandado por un individuo, sino que la voluntad general tiene el poder soberano, es
aquella que señala lo correcto y verdadero y las minorías deberían acatarlo en conformidad a lo
que dice la voluntad colectiva. Esta concepción roussoniana, que en parte da origen a la
revolución francesa e influye en la aparición de la democracia moderna, permitió múltiples
abusos ya que, en nombre de la voluntad "general" o pueblo, se asesinó y destruyó.

No obstante, se puede resaltar que para unos autores, Maquiavelo y Rousseau, plantean formas
similares de gobierno, con distintos métodos pero con resultados similares ya que La teoría
política de Maquiavelo difícilmente podría encapsularse en una simple formulación parecida al
fin justifica los medios. Es evidente que Maquiavelo no rehuyó jamás recomendar o prescribir
acciones crueles y violentas para alcanzar determinados objetivos políticos y sociales, pero
sería bastante parcial y limitado ver en ellos los únicos fines o los fines últimos que persiguen
semejantes acciones. De la misma manera, aunque Rousseau consideró que la única forma de
garantizar la libertad y la concordia social era adoptar como medio específico la concesión de
un poder absoluto e irresistible a la voluntad general, es probable que no haya reparado lo
suficiente en que semejante imperativo podía conducir a una esclavitud peor de la que quería
liberar al género humano, por lo que habría que advertir que en el terreno social y político no
siempre la conexión entre medios y fines se da de manera directa y unívoca. A pesar de ello,
Rousseau siguió muy de cerca las reflexiones de Maquiavelo. En concordancia a esto, el
problema inicial que quiere resolver Maquiavelo es cómo organizar el Estado para asegurar su
cohesión y permanencia, ya que sin Estado no es factible la libertad ciudadana ni la seguridad.
El buen funcionamiento del Estado dependía de la virtud de sus gobernantes y ciudadanos. los
gobernantes debían poseer cualidades superiores intelectuales y usarlas para el bien de los
gobernados. Así, la figura fundamental del gobernante era la del hombre sabio y prudente que
ejercía su poder en beneficio de sus súbditos. Y De Rousseau, quien tenía la convicción de que
el hombre debiera no necesitar engañar a nadie. abogaba en sus postulados por la
transformación de la sociedad, para evitar que el ser humano se vea obligado a hacer lo que no
desea y, pueda hacer lo adecuado para lograr su felicidad individual y la de los demás. El
contrato social no se orienta por el primado moderno del"Gobierno", sino que concibe la
constitución de la comunidad como un modo autónomo de poder que en condiciones
democráticas alcanza su realización en la soberanía popular. La figura enigmática del
legislador pone de manifiesto, aunque en forma restringida, una tercera forma de poder: la
autoridad o el poder de acción en cuanto competencia de iniciativas políticas.

Hoy en día, el país vive hoy bajo el bloqueo de ese comportamiento maquiavélico donde varios
actores políticos crean conjuras contra el poder institucional y presuntas manifestaciones
nacionales de descontento. Refiriéndose a la insensibilidad o incapacidad, aunque en realidad
se intenta ocultar el deseo de socavar a la democracia y la voluntad popular expresada en las
urnas, con el fin de recuperar el poder. No es casual la bajeza que se percibe en quienes buscan
recuperar el poder a cualquier costo.

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