Manual de Hidrocarburos Datalog
Manual de Hidrocarburos Datalog
Evaluación e interpretación de
hidrocarburos
David P. Hawker
1997 Datalog
El presente manual es para uso exclusivo de los participantes del curso de entrenamiento de Datalog
Interpretación y evaluación de hidrocarburos (Hidrocarburo Evaluation and Interpretation). No se
podrá reproducir ninguna sección del presente manual sin la autorización expresa de Datalog.
INDICE
SECCIÓN 1 INTRODUCCION.............................................................................................................4
APENDICE REFERENCIAS............................................................................................................224
Sección 1 INTRODUCCION
La técnica de los registros de lodo (mud logging) consiste en detectar, medir y evaluar los
fluidos de hidrocarburos y otros gases presentes en el fluido de perforación (lodo) y en los
ripios que regresan a la superficie provenientes del hoyo, y luego correlacionar esta
información con una profundidad y litología específicas que han sido penetradas durante la
perforación.
Partiendo de este principio básico, un técnico de registros (mud logger) experimentado puede
recabar una serie de informaciones inestimables a medida que se perfora el pozo:
La información proveniente del análisis de los fluidos de hidrocarburos, junto con otras
técnicas de mud logging como la evaluación de datos de perforación y el análisis de ripios,
resulta de gran ayuda para evaluar el pozo con fines diversos: -
Ahora bien, para que la evaluación de la formación y de las zonas con hidrocarburo sea
provechosa, hay que considerar varios aspectos: -
Ahora bien, para que las interpretaciones del gas detectado en la superficie sean útiles, el
técnico de registros debe, en primer lugar, establecer la fuente del gas y, luego, evaluar los
factores que pudieran afectar la magnitud o la composición del gas observado.
Esta información debe presentarse de manera que pueda entenderse y evaluarse con facilidad,
no sólo mientras se perfora el pozo sino también en cualquier momento en el futuro cuando se
lleve a cabo la reevaluación o correlación de los pozos.
Antes de preparar un registro de hidrocarburo o de lodo, el técnico debe estar al tanto de los
distintos mecanismos mediante los cuales el gas sale de la formación y penetra en el fluido de
perforación: los diversos orígenes del gas deben poder identificarse con claridad en un
registro. Asimismo, el gas que proviene de la formación debe diferenciarse del que proviene
de otras fuentes.
Para que le usuario pueda hacer una evaluación ponderada de los registros es fundamental
suministrarle datos o informaciones que le indiquen claramente las condiciones, o los cambios
en las condiciones, que inciden en la cantidad de gas detectada.
Petróleo es el término aplicado a cualquier hidrocarburo, ya sea gaseoso, líquido o sólido, que
se encuentre de manera natural en la corteza terrestre. Al igual que los hidrocarburos, el
petróleo también puede contener cantidades variables, aunque pequeñas, de dióxido de
carbono, azufre y nitrógeno.
En su forma líquida, el petróleo es conocido por lo general bajo el nombre de crudo y puede
estar compuesto de una mezcla compleja de hidrocarburos con pesos y tamaños moleculares
variables. Cuando se recuperan en la superficie, es posible separar los compuestos de
hidrocarburos mediante la refinación y la destilación y generar así una gran variedad de
productos.
Por definición, los compuestos de hidrocarburo, de los cuales el más sencillo es el gas de
hidrocarburo, están enteramente fomados de átomos de hidrógeno y de carbono y pueden
clasificarse en dos tipos dependiendo del enlace molecular de los átomos de carbono.
2. Hidrocarburos no saturados compuestos que poseen doble enlace entre los átomos
de carbono
Estos compuestos están formados de cadenas cortas de átomos de carbono saturados con
átomos de hidrocarburo unidos a todas las posiciones de enlace disponibles.
Las cadenas de átomos de carbono pueden ser rectas, ramificadas o cíclicas y dan origen a tres
series de alcanos.
Las series rectas y ramificadas se conocen como parafinas y las cíclicas como naftenos.
2.2.1 Parafina
Los alcanos de cadena recta, o normales, vienen dados por la siguiente fórmula general y se
ilustran en la figura 2.1
Cn H2n + 2
Cuando el valor de n se sitúa entre 1 y 10, los miembros parafínicos son metano (C1), etano
(C2), propano (C3), butano (C4), pentano (C5), hexano (C6), heptano (C7), octano (C8),
nonano (C9) y decano (C10).
La cromatografía de gases en el pozo abarca por lo general del metano al pentano, ya que, a la
presión superficial, los miembros más pesados de la serie permanecen normalmente en estado
líquido por lo que no se pueden detectar como gas.
Metano C1 CH4
Etano C2 C2H6
Propano C3 C3H8
La serie de cadena ramificada, o iso, de los alcanos dentro del grupo de parafinas viene dada
por la misma fórmula general que la serie de cadena recta y se ilustra en la figura 2.2
Cn H2n + 2
Los alcanos ramificados contienen cuatro o más átomos de carbono y comienzan con el iso-
butano hasta los hidrocarburos más pesados. Por lo general, sólo el iso-butano y el iso-
pentano se detectarán en el pozo mediante cromatografía.
Otro isómero del pentano es el neo pentano. Desde el punto de vista molecular, cada uno de
los cuatro átomos de carbono ocupa uno de los enlaces disponibles del 5° átomo de carbono
del grupo. Al igual que con los otros alcanos, cada uno de los enlaces disponibles de los 4
átomos de carbono externos está ocupado por hidrógeno. Este isómero se ilustra en la figura
2.3
2.2.2 Naftenos
Con el nombre de nafteno se conoce el tercer grupo de la serie alcano (figura 2.4). En este
grupo, los átomos de carbono se encuentran en cadenas cerradas y una vez más están
saturados con átomos de hidrógeno que ocupan todas las posiciones de enlace disponibles. Los
nombres que ya vimos en la serie parafínica toman ahora el prefijo “ciclo” que caracteriza a la
serie nafténica, i.e. ciclopropano, ciclobutano, y tienen la formula general: -
Cn H2n
Ciclopropano C3H6
Ciclobutano C4H8
Ciclopentano C5H10
Dado que poseen dos átomos de hidrógeno menos que los alcanos normales o ramificados,
molecularmente los naftenos son ligeramente más livianos que las parafinas.
Al igual que los ciclo-alcanos o naftenos, la serie de aromáticos incluye átomos de carbono de
cadena cerrada. Pero, a diferencia de los alcanos, los aromáticos no están saturados por el
hidrógeno, i.e. los átomos de hidrógeno no ocupan todos los enlaces disponibles. Esta serie es
por lo general un componente menor de los crudos, aunque el aromático más común, el
benceno (figura 2.5), está presente en la mayoría de los compuestos de petróleo.
Benceno C6H6
Tolueno C6H5CH3
El benceno es el compuesto aromático más sencillo: una cadena cerrada o anillo con seis
átomos de carbono donde se alternan enlaces covalentes simples y dobles que unen los átomos
de carbono. El “anillo bencénico” constituye la base de otros componentes de la serie
aromática. Puesto que los átomos de carbono no están saturados, los enlaces no ocupados por
átomos de hidrógeno están libres para ser tomados por otros átomos de carbono. Es así como,
fuera del anillo cerrado, como se ve en la figura 2.4, otros aromáticos como el tolueno (un
anillo bencénico + un CH3) incluyen uno o más anillos bencénicos junto con uno o más
‘elementos’ CH3 que ocupan los enlaces libres.
Observe que el CH3 constituye también el último eslabón en los alcanos de cadena recta.
El Instituto Americano del Petróleo (API según sus siglas en inglés) ha establecido una
clasificación, ampliamente utilizada, basada en la densidad o gravedad (gm/cc) del crudo.
Los crudos con una alta gravedad API tienen un alto contenido de los hidrocarburos de la
gasolina (C4 a C10).
Mientras mayor es el valor API más liviano es el crudo. Visualmente, la clasificación API
puede establecerse de acuerdo con el color del crudo o el color de la fluorescencia bajo luz
ultravioleta:-
Bajo API petróleo pesado marrón oscuro a negro marrón rojizo a naranja
API medio petróleo medio marrón entre medio y verdoso amarillo, dorado, verde
Observe que en los valores API más bajos, la intensidad de la fluorescencia puede ser tan
tenue que puede resultar invisible. En cambio, en los valores API más altos, especialmente en
el caso de los fluidos condensados, la fluorescencia puede situarse en el rango ultravioleta del
espectro pero una vez más resultar invisible a simple vista. Estas limitaciones se discutirán en
mayor detalle en la sección 9.
Para que el análisis de gas en el pozo sea efectivo es fundamental que la medición del gas
arrastrado dentro del fluido de perforación se haga de manera continua e ininterrumpida. Esto
permite, desde el punto de vista de la seguridad del pozo, identificar rápidamente los cambios
que se produzcan y actuar en consecuencia. Desde la perspectiva de la evaluación, es posible
identificar de manera precisa los cambios de la formación o de los volúmenes y/o de la
composición del gas y vincular esta información con la profundidad exacta a la cual se
produjo la liberación. Asimismo, es muy útil en aplicaciones como identificación de los
contactos gas/petróleo/agua, demarcación de zonas específicas para ser probadas y
geodireccionamiento sobre la base del análisis de la relación de gas, opción que resulta más
económica que las herramientas MWD que se utilizan en el fondo del hoyo.
Independientemente del método seleccionado para extraer el gas, las preguntas clave que nos
debemos formular son:-
¿La medición de gas en la superficie guarda alguna relación con el volumen de gas en la
formación?
Este diseño fue uno de los primeros en utilizarse (figura 3.1): el gas se extrae del lodo a
medida que éste desciende a través de una serie de paredes deflectoras. El lodo se ‘golpea’ al
chocar contra la pared y deja escapar el gas que arrastra. El aire es arrastrado dentro de la
trampa desde el fondo y luego es sacado hacia la unidad de perfilaje por la parte superior
donde se acumula el gas hidrocarburo liviano. Los hidrocarburos más pesados son
‘levantados’ por el aire a medida que éste fluye hacia arriba por la trampa. La desventaja de
este tipo de trampa es su baja eficiencia para extraer gas, en especial de lodos de mayor
viscosidad.
Aire ambiente o
suministrado
Las trampas con agitador se han usado y se siguen utilizando mucho en la industria
particularmente porque son relativamente económicas, simples desde el punto de vista
mecánico y requieren poco mantenimiento.
La trampa arrastra el lodo a través de un orificio ubicado en el fondo y lo somete a una fuerte
agitación mediante un aspa rotatoria, o agitador, para extraer el gas arrastrado en el lodo. Esta
forma de agitación es mucho más eficiente para extraer gas que los deflectores, especialmente
cuando se trabaja con lodos muy viscosos. El gas se extrae y se eleva hacia la parte superior
de la trampa donde es empujado por el aire hacia los detectores de la unidad de registros.
Variabilidad en la medición del gas por las condiciones operativas como la velocidad del
flujo de lodo, velocidad y dirección del viento
Posibilidad de perder gas a consecuencia del proceso de agitación. Es normal que durante
la agitación se produzcan burbujas y es posible que una proporción de éstas sea arrastrada
fuera de la trampa con el lodo expelido. La importancia de esto dependerá de la velocidad
de rotación del agitador, la profundidad de inmersión de la trampa y las propiedades del
lodo, todo lo cual determina el patrón de flujo del lodo por la trampa.
Otro problema que plantea la velocidad de rotación es que, incluso con revoluciones fijas,
la eficiencia de la extracción va depender de los componentes individuales del
hidrocarburo. Resulta más difícil para los hidrocarburos pesados separarse de una
solución, por lo que serán retenidos preferentemente por el lodo (esto también dependerá
de la solubilidad relativa de los hidrocarburos, la viscosidad y el tipo de lodo).
Motor eléctrico
La trampa con agitador de Datalog (figuras 3.2 y 3.3) está formada por una trampa cilíndrica
con una toma de lodo proveniente del fondo y un orificio, ubicado a mitad de la trampa, de
doble uso que permite salir el lodo y entrar el aire. La muestra de gas es arrastrada desde la
parte superior de la trampa hacia la unidad de registro mediante aire que se bombea a una
velocidad constante de 4 pceh (pie cúbico estándar por hora).
El agitador tiene forma de trípode lo que, en comparación con un aspa sencilla o cruzada,
resulta más eficiente a bajos niveles de inmersión y hace que el nivel de lodo sea menos
propenso a fluctuar. Está accionado por un motor eléctrico que genera 1725 rpm lo que
permite tener una agitación y extracción de gas muy eficientes.
La ubicación y posición de la trampa es sin duda de suma importancia y en este sentido deben
respetarse las siguientes normas (figura 3.3): -
Dado que la medición de gas resultante representa el volumen de gas en aire, uno se pregunta
cómo esto se coteja con el volumen de gas en el lodo. Dependiendo de las eficiencias y
limitaciones analizadas con anterioridad, resulta claro que una proporción del gas arrastrado se
quedará en el lodo y será reciclada. Diversos métodos han sido utilizados para tratrar de
cuantificar la medición de gas en aire.
El más aceptable es probablemente el que consiste en calibrar el valor de gas en aire, o aplicar
un factor de corrección, partiendo de un volumen real de gas en lodo. Esto puede obtenerse
tomando una muestra de lodo del tubo de canal, luego retirando todos los hidrocarburos con
un destilador de vapor o, como en el caso del sistema patentado Texaco/GRI QGM
(Medición cuantitativa de gas), con un destilador de microondas y medir el volumen de gas.
El fundamento teórico es que una vez obtenida una medición cuantitativa del volumen de gas
en el lodo, ésta puede cotejarse directamente con el volumen de gas en el yacimiento tomando
en cuenta la relación de ripios en el volumen de lodo.
Si bien esta teoría tiene sentido y el objetivo final es justamente el deseado, el proceso de
obtención de una conversión cuantitativa precisa presenta algunas dificultades:-
Si el lodo está cortado por gas y haciendo burbujas, es difícil obtener una muestra de
buena calidad con una relación gas-lodo verdadera.
¿Cuán a menudo debería tomarse la muestra de lodo? Cada vez que se produzca un
cambio en el volumen y la composición del gas, en la reología o temperatura del
lodo, en la velocidad de flujo, etc. se va a requerir, como mínimo, un nuevo factor de
conversión
Incluso en circunstancias ideales, con una muestra de lodo tomada en el niple de campana para
evitar las pérdidas atmosféricas y un factor de calibración determinado con frecuencia, la
medición no dará cuenta de cambios en el volumen de gas (liberado por un volumen de roca
dado) debido a: -
Resulta pues muy difícil en la práctica relacionar las mediciones en la superficie con el
volumen de gas en la formación, por lo que los cambios relativos en el volumen y tipo de
fluido siguen siendo el componente más importante de las evaluaciones realizadas en el pozo.
Una vez que la muestra de gas ha sido pasada por distintas configuraciones de filtros y agentes
secantes a fin de retirar la humedad y los contaminantes, se envía hacia los detectores de gas.
Por lo general, éstos incluyen un instrumento para medir el gas total o el gas combustible total
y un cromatógrafo que suministra un análisis preciso del gas.
Debemos empezar por admitir que no hay ningún tipo de detector que supere de manera
absoluta a los demás: cada uno tiene sus propias ventajas y limitaciones. La respuesta del
detector y su medición varían en función de las propiedades particulares del gas que se estén
analizando ya sea su combustibilidad, conductividad térmica o energía de ionización.
Si se desea obtener una evaluación efectiva de las mediciones de gas total, el ususario debe
conocer las capacidades y limitaciones de los detectores y las distintas respuestas que se
pueden esperar cuando se producen cambios en la concentración o en la composición del gas.
Alambre de
Este fue el primer detector de gas utilizado en la
platino
industria de los registros de lodo y el más
sencillo, de hecho sigue siendo el más utilizado
para medir gas total. El sensor contiene un
filamento de platino muy fino embutido en un
cordón de alúmina al cual se aplica una mezcla
catalítica (figura 3.4). Se hace pasar una
corriente a través de la bobina del detector para
aumentar su temperatura hasta un valor al cual
los hidrocarburos se oxidan. La muestra de gas
es pasada a una velocidad constante a través de
la cámara de combustión y la pequeña fracción
de gas que entra en contacto con el filamento se
quema despidiendo calor que sirve para calentar
aún más el filamento, lo que aumenta su Cordón de
resistencia eléctrica. El filamento forma una de alumina y
las ramas de un puente de Wheatstone de catalizador
manera que el cambio de resistencia produce una
diferencia de potential a través del circuito. Esto
puede medirse y calibrarse en términos de la
concentración de gas combustible. Figura 3.4 Detector por combustión
catalítica
Ahora bien, a medida que aumenta el peso molecular, los hidrocarburos más pesados hacen
que el detector arroje resultados distintos a los que provoca el metano, estas variaciones son
proporcionales al contenido de BTU (unidad térmica inglesa). Mientras más pesado es el
hidrocarburo, mayor será la respuesta del detector. Las distintas respuestas pueden observarse
en la tabla 3.1 donde se observa que la respuesta del butano, por ejemplo, será casi el doble de
la que produce la misma concentración de metano.
La respuesta del detector también se ve afectada por las variaciones en la concentración de gas
(figura 3.5). El metano responde linealmente a 6% (su menor límite explosivo (LEL)) pero, a
concentraciones mayores no hay suficiente oxígeno para que se produzca una combustión
completa lo que da como resultado una respuesta negativa.
A una concentración de 100% de metano, la respuesta sería cero. Este problema se agrava si
la proporción de hidrocarburos más pesados es mayor, ya que mientras más pesada es la
molécula, más oxígeno se requiere para que se produzca una combustión completa.
Se pueden hacer modificaciones aumentando por ejemplo la dilución con una cantidad
conocida de aire a fin de medir volúmenes mayores de gas. Esto garantiza que la mezcla de
gas/aire se mantiene por debajo del L.E.L lo que permite conservar una respuesta tan lineal
como sea posible y medir concentraciones de hasta 100% MEA.
Otra modificación que se puede hacer es reducir la temperatura del filamento, de manera que
el metano no haga combustión. De esta forma el registrador sólo detectará los gases más
pesados y puede así servir como un indicador de gas húmedo o de riqueza del gas. Ahora
bien, nuevamente el peso molecular y diferentes respuestas de los gases más pesados provocan
imprecisiones.
Respuesta del
detector
C3 C2 C1
5 10 15
Concentración in el aire
Figura 3.5 Combustión del hidrocarburo con el detector de combustión catalítica
Ahora bien, a diferencia del detector CC que mide el aumento de temperatura debido a la
combustión, el detector de conductividad térmica (DCT) funciona midiendo el efecto de
enfriamiento sobre un elemento debido a la conductividad térmica del gas. El detector posee
dos elementos sensores: uno encerrado en aire que sirve de ‘control’ y en función del cual se
compara la respuesta generada por la muestra de gas en el otro sensor (figura 3.6).
La respuesta del metano es positiva (1,25 veces la respuesta del aire a 0C) por lo que
generalmente se utiliza como medio de calibración y la medición se expresa en términos de %
de MEA (al igual que en el caso del detector CC). Una mezcla de metano/aire tendrá una
respuesta lineal hasta llegar a 100% metano, razón por la cual es un detector ideal para medir
grandes concentraciones de metano.
muestra
Referencia Activo
Figura 3.6 Esquema con los elementos del detector de conductividad térmica.
Sin embargo, la precisión total del DCT se pierde cuando se agregan otros gases a la mezcla.
Todos los demás gases hidrocarburo, con excepción del metano, tienen una conductividad
térmica inferior al aire, lo que produce una respuesta ‘negativa’ del detector (tabla 3.2). El
margen de error dependerá entonces obviamente de la proporción de hidrocarburos más
pesados en relación con la concentración de metano.
El etano, por ejemplo, a 0C, genera ¾ de la respuesta del aire ( 3/5 de la del metano) y
provocará una disminución en la salida del sensor. Así pues, un descenso en el valor de gas
total o en la tasa de aumento puede tener dos causas posibles: una baja en la concentración de
metano o, un aumento en la proporción de hidrocarburos más pesados.
De la misma manera, los gases no combustibles provocan una respuesta variable del detector.
Por ejemplo, el dióxido de carbono y el sulfuro de hidrógeno tienen un efecto refrigerante
menor que el aire o el metano, mientras que gases como el hidrógeno y el helio producen una
respuesta muy positiva.
Si bien la detección de los siguientes gases resulta perjudicial para la evaluación de los
hidrocarburos, es muy importante en cambio para la perforación de pozos: -
CH4 CH3- + H+
metano
CH3- CH3 + e-
electrón
El anión metilo (CH3-), producido durante la combustión inicial, es atraído hacia un ánodo que
rodea la llama. Al hacerlo, descarga un electrón volviéndose neutro y completa la combustión.
El catión de hidrógeno es atraído hacia el cátodo donde gana un electrón para volverse neutro
y aumenta la combustión (figura 3.7).
tierra
+
Cámara de combustión (cátodo) Celda de ionización
(anode)
Aire Muestra
Hidrógeno
Al igual que con los demás detectores, el metano es el medio de calibración por excelencia y
el resultado se expresa en términos de % de MEA. Pero, a diferencia de otros detectores, la
respuesta se debe al número de enlaces de carbono-hidrógeno que se rompe y por lo tanto es
proporcional al contenido de carbono.
i.e. el etano y el propano producirán, respectivamente, una respuesta que es dos y tres veces
mayor que la del metano.
Por lo tanto, el DILL genera una medición cuantitativa de la riqueza del gas pero, al igual que
los demás detectores de gas total, no puede establecer si un cambio en la medición se debe a
un cambio de volumen o a un cambio de composición.
Otro detector de gas total que no se utiliza muy comúnmente es el infrarrojo. La ondícula del
espectro de absorción de los hidrocarburos (al igual que otros gases) está muy bien definida en
la región infrarroja del espectro electromagnético. Este detector (figura 3.8) contiene una
fuente infrarroja y un sensor piroeléctrico. La corriente infrarroja pasa, de manera
independiente, por dos celdas: una contiene la muestra de gas y la otra el gas de referencia.
Celda con la
muestra de gas
Filtro
Fuente
infrarroja Detector
Celda de
referencia
Intensidad
C1
C2+
Frecuencia
Sin embargo, al igual que TODOS los demás detectores de gas, el DILL no puede distinguir
entre hidrocarburos específicos y el tipo de fluido. Si a esto agregamos la complejidad del
instrumento y el requisito de utilizar hidrógeno comprimido, obviamente no es la opción
automática para la detección del gas total. Cada tipo de detector tiene sus méritos y
limitaciones.
Con el análisis del gas total se obtiene básicamente un registro muy útil y continuo del
volumen de gas aparente, además de un análisis cualitativo de la riqueza de dicho gas y de los
cambios relativos en volúmen de gas entre distintas formaciones o yacimientos. Este sistema
también constituye una valiosa herramienta para hacer seguimiento a la seguridad.
No obstante, resulta imposible hacer un análisis y una evaluación cuantitativos exactos del
cambio en el tipo de fluido ya que el equipo no nos indica de manera absoluta cual es la
composición real de la mezcla de gases: si son hidrocarburos y si son o no combustibles. Para
obtener esto debemos orientarnos hacia la cromatografía de gases.
Cualquier medición de gas total depende del tipo de sensor y de la respuesta relativa a
distintas concentraciones y composiciones. Sin la ayuda de un cromatógrafo que nos de
mediciones absolutas, resulta imposible obtener una medición cuantitativa exacta.
Ventajas
La detección del gas total es efectiva cuando las zonas están bien documentadas o cuando
se espera la presencia de un solo tipo de fluido (i.e. el análisis cromatográfico no se
requiere para determinar los contactos). Por lo tanto, es ideal para los pozos de gas y de
desarrollo.
Puede ayudar al geólogo en el sitio o al técnico de registros a seleccionar los puntos para
la toma de núcleos y delimitar los topes de las formaciones.
La detección de gas total puede actuar como sistema independiente de supervisión del
pozo (ver más abajo) cuando no se requiera una unidad completa de registros.
Limitaciones
Las ventajas de esta unidad que puede ser operada por el geólogo del pozo son:-
Un mínimo de entrenamiento bastará para sortear la única desventaja del sistema, en el sentido
de que cuando los sistemas de gas total están bajo la responsabilidad del geólogo del pozo es
posible que la experiencia en la operación de la unidad y en la interpretación de las
mediciones no sea enteramente suficiente.
El sistema viene con una pantalla de despliegue en tiempo real y una impresora (figura 3.11).
La información se almacena y está disponible en formato LAS por lo que es compatible para
ser importado al software de registro geológico.
Los cromatógrafos de gas pueden funcionar sobre la base de cualquiera de los tipos de
detectores ya descritos, pero tienen además la capacidad de separar físicamente componentes
individuales de una mezcla de gas. En la actualidad se utilizan por lo general el DILL o el
DCT.
Es por ello que el cromatógrafo es una herramienta invaluable a la hora de perforar pozos
exploratorios donde se sabe muy poco acerca de la geología regional o las características del
yacimiento.
Una vez inyectada la muestra, se produce la separación de los distintos componentes y gases
individuales a medida que la muestra pasa por columnas que contienen un medio con distintas
tasas de retención para compuestos con variadas propiedades químicas y físicas.
Seguidamente, estos componentes individuales son pasados a través del detector donde se
analizan y miden. Los picos de gas individuales se integran para determinar el área situada por
debajo de la curva resultante. Este valor se expresa luego como una concentración absoluta
que se compara con un valor calibrado (i.e. un área dada corresponde a un volumen
determinado de gas).
Con todos los cromatógrafos es necesario separar y analizar las muestras antes de dejar entrar
una nueva. Si bien esto permite medir más hidrocarburos, la desventaja de un mayor tiempo
de separación estriba en que el muestreo es menos frecuente. Esta es una desventaja muy
significativa en algunos casos: -
Datalog utiliza un micro cromatógrafo de alta velocidad portátil que está a la vanguardia de la
tecnología (figura 3.13), y que permite analizar de C1 a C5 en menos de 30 segundos. Esta
velocidad de elución es inestimable para la detección exacta de las zonas de contacto en el
yacimiento, topes de formación, vetas delgadas, vetas de carbón y fracturas, y es posible en
parte porque el detector es pequeño y sólo se requiere inyectar una pequeña muestra. (figura
3.12).
0
0 inyector 13cm
0 13cm
DATALOG Evaluación e interpretación de hidrocarburos
y dióxido de carbono sin que esto interfiera en la evaluación del hidrocarburo. Esta es una
gran ventaja con realación a los cromatógrafos de combustión (CC o DILL), especialmente en
la perforación bajo balance (donde se utiliza el Nitrógeno) o en las aplicaciones geotérmicas.
Las columnas y el tipo de gas de arrastre se seleccionan según las exigencias particulares de la
operación. En el caso de la detección de hidrocarburos se utiliza normalmente helio ya que es
más seguro que el hidrógeno. Pero, en aplicaciones geotérmicas se recurre por ejemplo al
argón como gas de arrastre y a columnas específicas para detectar helio y otros gases inertes.
compuesto Columna A
O2+N2 Columna B
C1
C3
iC4
nC4 C2
iC5 nC5
CO2
10 20 30
10 20 Tiempo de elución en 30
segundos
Las respuestas variables debido a diferentes gases no son un factor, ya que los gases se
separan y analizan individualmente.
Uno de los problemas que tienen TODOS los tipos de cromatógrafos es la no linealidad y
posibilidad de sobrecargar la columna debido a la viscosidad del gas y el tamaño de la
muestra.
La viscosidad tiene un efecto evidente sobre la velocidad a la cual algunos gases fluyen dentro
del inyector. Para un tiempo de inyección dado, si se duplica el volumen de gas es posible que
no se duplique la medición registrada ya que quizá no todo el gas tuvo tiempo suficiente para
fluir dentro del inyector. Se puede reducir esta falta de linealidad al mínimo o a cero incluso
alargando el tiempo de inyección y dándole al gas más tiempo para fluir.
Ahora bien, esto puede acarrear otro tipo de problema en el sentido que al aumentar el tiempo
y permitir que más gas entre en la columna, se agrava el riesgo de sobrecargarla o de alcanzar
el límite máximo del amplificador.
Con el microcromatógrafo DCT es muy fácil para el operador detectar esta situación ya que se
pueden ver los cromatogramas de la muestra. Es posible ajustar la sensibilidad del
amplificador o el tiempo de inyección de manera que se mantenga la medición en todo el
rango.
Otros aspecto operacional que debemos tener presente es el aire portador empleado. El
cromatógrafo DCT utiliza helio que es inerte y puede suministrarse a una presión constante. El
DILL, en cambio, requiere aire como gas de arrastre así como suministro de hidrógeno para
mantener una llama constante. Por lo general, el aire lo suministra el taladro y requiere filtrado
y secado para que sea puro y seco. El hidrógeno proviene de generadores y no de bombonas
comprimidas, que crean un problema de seguridad. Los generadores de hidrógeno exigen
mucho mantenimiento para garantizar la seguridad y la producción de una velocidad de
suministro constante. Cualquier pequeña variación en la velocidad y la presión del suministro
del hidrógeno provoca cambios en el tamaño de la llama, lo que alterará la tasa de combustión
del detector haciendo que la calibración sea imprecisa.
1 0,0001
10 0,001 0,1 0,2
50 0,005 0,5 1
100 0,01 1 2
1000 0,1 10 20
10.000 1,0 100 200
100.000 10,0 1000 2000
1.000.000 100,0 10,000 20,000
Está claro que el objetivo fundamental del trabajo en el pozo es extraer todos los hidrocarburos
arrastrados por el fluido de perforación desde el hoyo, tomar nota de los valores reales de gas total y
descomponer la muestra en sus distintos compuestos de hidrocarburo individuales.
Ahora bien, antes de analizar estos valores “absolutos” y sacar conclusiones útiles en cuanto a la
cantidad de hidrocarburo, tipo de fluido o productividad de cualquier yacimiento potencial, es
necesario tomar en consideración varios factores vitales.
¿Es posible utilizar las lecturas de gas para obtener información acerca de la
porosidad, permeabilidad, movilidad del fluido y productividad potencial
(secciones 5–8)?
Por lo general, gran parte del gas en el yacimiento suele estar presente en solución, aunque esto
depende de la presión y de la temperatura. Es sólo cuando el fluido de la formación, petróleo y/o
agua, está saturado por gas que se presentará una fase de gas libre.
A medida que el gas disuelto es arrastrado hacia la superficie en el fluido de perforación, parte de él
saldrá de la solución a medida que disminuyen la temperatura y la presión, y se presentará como gas
libre. Esto es parecido a cuando se retira la tapa de una botella de gaseosa: el dióxido de carbono
sale de la solución y el fluido vuelve a estar a presión atmosférica. La magnitud de esta transición
dependerá de factores como:-
La tabla 4.1 muestra el máximo volumen de gas que puede ser disuelto en agua. Según esto, sólo
una pequeña cantidad de alcanos puede mantenerse en solución, mientras que gases como el sulfuro
de hidrógeno y el dióxido de carbono saturarán el agua.
Según la tabla 4.1, para una temperatura de lodo característica, unos 50C, cerca de 2% como
máximo de metano puede mantenerse en solución. Este máximo disminuirá aún más a medida que
aumente la temperatura del lodo. En una concentración mayor a ésta el metano estará presente en
forma de burbujas discretas (denominado gas libre).
Con los lodos en agua salada, esta capacidad disminuye ya que la solubilidad de los gases de
hidrocarburo disminuye al aumetar la salinidad. El factor de corrección en comparación con la
solubilidad en agua dulce es analizado en el gráfico de la figura 4.1
Sol’ en salmuera
Sol’ en agua
1.0
0.9
250F
100F 150F
0.8
0 10 20 30 40 Sólidos ppm x10-3
Es posible entonces que cuando el gas hidrocarburo llegue a la superficie haya dos ‘estados’
gaseosos: gas libre o gas en solución.
Una proporción del gas libre arrastrado en el lodo puede perderse en la atmósfera
cuando el lodo pase por el sistema de superficie antes de llegar a la trampa de gas.
Tampoco podemos perder de vista que con condiciones de presión y temperatura en la superficie
distintas a las que se tienen en el fondo del hoyo, los hidrocarburos pueden ser proclives a cambiar
de estado o de fase durante el ascenso hacia la superficie.
En otras palabras, los hidrocarburos presentes en forma líquida en la formación pueden, al llegar a
la superficie, estar sujetos a evaporación y presentarse en forma de gas. Por el contrario,
hidrocarburos presentes en estado gaseoso en la formación pueden, al llegar a la superficie,
condensarse en forma líquida. Asimismo, un compuesto dado puede perfectamente estar presente
tanto en forma líquida como gaseosa.
Este es un proceso complejo si consideramos que el petróleo ‘in situ’ contiene distintos compuestos
de hidrocarburo, todos con sus respectivas propiedades físicas y presentes en diferentes fases al
mismo tiempo.
Consideremos primero la función de la temperatura y su incidencia sobre las fases de los fluidos: -
Si la temperatura se ubica por encima del punto de ebullición pero por debajo de la temperatura
crítica entonces el fluido puede coexistir tanto en la fase líquida como en la gaseosa. Estas
temperaturas difieren según el compuesto de hidrocarburo como se indica en la tabla 4.2.
Si consideramos que el lodo de perforación que regresa del hoyo está a 50 C (122F), podemos
observar la siguiente situación: -
Si consideramos ahora que el lodo tiene una temperatura de 30 C (86F), veremos que la situación
habrá cambiado:-
El metano seguirá estando presente como gas; de hecho, la temperatura tendría que
caer a menos 82,5 C para que el metano coexista en fase líquida.
El etano podría ahora estar presente tanto en fase líquida como gaseosa
Del propano hasta el iso-pentano podrían todavía estar presentes en ambas fases.
86 122 (F)
nC5
iC5
LIQUIDO LIQUIDO + GAS
nC4
iC4
GAS
C3
Punto de ebullición Temperatura crítica
C2
C1
-150 -100 -50 0 30 50 100 150 200
Temperatura (C)
Las ilustraciones para estas dos temperaturas del lodo son válidas únicamente a la presión
atmosférica, y por lo tanto una manera viable de determinar la fase del hidrocarburo cuando el lodo
retorna del hoyo.
Cualquiera sea la proporción que se condense ésta pasará obviamente desapercibida como gas, lo
que afectará la evaluación inicial. Seguidamente, la fracción líquida será bombeada por la tubería de
muestreo pero será retenida por los filtros colocados para evitar que la humedad entre en el
cromatógrafo. Ya que dentro de la unidad de registros la temperatura será más caliente, esta
fracción puede evaporarse regresando a la fase gaseosa. Proseguirá así su periplo hacia el detector
para ser medida y allí la respuesta corresponderá a un tiempo y profundidad ocurridos un poco
después del momento en el cual la fracción llegó originalmente a la superficie.
Las temperaturas críticas que se muestran en la Tabla 4.2 siguen siendo verídicas ya
que, por encima de estas temperaturas, el fluido existirá únicamente en fase
gaseosa, independientemente de los cambios de presión.
Sin embargo, el punto de ebullición en el que una fase líquida se transforma en una
fase líquida/gaseosa, también depende de la presión. En consecuencia, este límite
de fase inferior cambiará dependiendo de la profundidad y de la presión de la
formación.
Al igual que con la temperatura, también existe una presión crítica que es la presión de un vapor
saturado que alcanza su temperatura crítica. Luego, el punto crítico es aquel por encima del cual no
se produce una modificación en el fluido, independientemente de los cambios de presión o
temperatura. El fluido consistirá en un líquido super calentado o un vapor super saturado. En el caso
de un fluido puro, esta región crítica puede apreciarse en un diagrama de fase sencilla tal y como el
que aparece en la figura 4.3.
Presión
Punto Crítico Región
Crítica
Presión
Crítica
LÍQUIDO
GAS
Temperatura
Temperatura
Crítica
Estas relaciones de fases pueden determinarse en el caso de los hidrocarburos puros, livianos y
pesados y utilizarse para determinar los cambios de fase que pueden sufrir los hidrocarburos cuando
son extraídos del yacimiento hacia la superficie.
La figura 4.4 ilustra las curvas de fase en el caso de los hidrocarburos livianos y pesados (puros) y
los cambios de fase que experimentarían los hidrocarburos de dos yacimientos, R1 y R2, llevados a
las condiciones de presión y temperatura de la superficie (S).
Región
Crítica
H/C Pesado
Pc pesado Región Crítica
H/C Liviano
R1
Pc liviano
LÍQUIDO Puntos
Críticos
R2
H/C Liviano
GAS
S
H/C Pesado
Tc liviano Tc pesado
Figura 4.4 Relación de fases en el caso de hidrocarburos livianos y pesados
Yacimiento 1 (R1)
Tanto los hidrocarburos livianos como los pesados estarían presentes en forma de
líquido en el yacimiento.
Yacimiento 2 (R2)
Tanto los hidrocarburos livianos como los pesados estarían en estado gaseoso en el
yacimiento.
Cuando el pozo está en producción, los hidrocarburos sufrirán el mismo cambio de fase cuando
sean extraídos a la superficie, de tal modo que las condiciones de presión y temperatura
superficiales determinarán cuál tipo de producto inicial tendremos.
La fase de hidrocarburo en el yacimiento puede determinarse por extrapolación con las curvas
de las fases. Esto le permitirá al ingeniero de yacimientos conocer información importante
sobre el producto que se halla en el sitio en cuanto a composición y viscosidad de fluido. Esto,
además de la información ya conocida con respecto a la permeabilidad y movilidad general del
fluido, permitirá determinar el potencial de producción, las velocidades de producción, etc.
Lo que hemos visto aquí bien sirve para modelar el cambio de fase que ocurre cuando hidrocarburos
individuales y puros sufren cambios de temperatura y presión. Sin embargo, debe recordarse que la
mayoría de las acumulaciones de petróleo estarán compuestas de una mezcla compleja de
hidrocarburos con composición variable. En consecuencia, la relación de fases no es tan sencilla
como se ha ilustrado.
Por ejemplo, a una temperatura dada, un hidrocarburo sencillo y puro cambiaría de fase gaseosa a
líquida cuando se aumenta la presión a un valor específico. Si dicho hidrocarburo estuviera presente
en un compuesto con otros hidrocarburos, podría requerirse un aumento mayor o menor de presión
para que ocurra el cambio de fase.
Dos curvas que coinciden en el punto crítico, en vez de una curva de fase sencilla dada para
hidrocarburos puros, definen la relación. Estas curvas, la curva del punto de burbujeo y la curva del
punto de rocío, se ilustran en la figura 4.5.
A partir de estas definiciones, puede observarse que, bajo las condiciones de presión y temperatura
que están entre la curva del punto de rocío y la curva del punto de burbujeo, el fluido puede existir,
en forma equilibrada, tanto en la fase gaseosa como en la líquida (figura 4.5)
Presión REGIÓN
Pressure Punto crítico CRÍTICA
REGIÓN
LÍQUIDA
REGIÓN 2
FASES
Curva de punto de burbujeo
REGIÓN GASEOSA
Curva de punto de rocío
Temperatura
Figura 4.5 Fases del fluido conforme a las curvas de punto de rocío y de burbujeo
Las curvas de punto de burbujeo y de rocío nos ayudan a comprender los cambios de fase por la
reducción de presión y temperatura, que puede ocurrir cuando se extrae un compuesto petrolífero
desde el yacimiento a la superficie.
Un factor adicional que tendrá una influencia importante en la detección de gas superficial es la
solubilidad mutua de los hidrocarburos en fluidos distintos. Es por ello que las siguientes
consideraciones son importantes:
mayor facilidad por la trampa de gas. Sin embargo, es preciso equilibrarlo con las
pérdidas de gas hacia la atmósfera a medida que fluye el lodo a través del equipo
en la superficie. Aquí, una vez más, los gases más livianos “escaparán” más
fácilmente de tal modo que hay un aumento proporcional en los gases más pesados
que se quedan en el lodo que llega a la trampa de gas.
Eficiencia de la trampa de gas. Al igual que con la viscosidad, la efectividad de la
trampa tiene una influencia significativa sobre la cantidad y composición del gas
que se libera. Se prefiere la extracción de hidrocarburos más livianos.
4.3 Terminología
Sin embargo, la evaluación cromatográfica del sitio del pozo se restringe normalmente a los
hidrocarburos comprendidos entre el metano y el pentano, (C1 a C5). En este caso, el
término hidrocarburo pesado se aplica a los hidrocarburos comprendidos entre el propano y
el pentano (C3 a C5), y el término hidrocarburo liviano se aplica al metano y al etano (C1 y
C2).
Gas no asociado
El término se aplica a la existencia natural de gas sin que haya ningún petróleo líquido
asociado. Las existencias conocidas han sido formadas por bacterias en profundidades
someras o por el craqueo término del petróleo a altas temperaturas.
Gas seco
Es el término dado a gas compuesto fundamentalmente por metano y que contiene pequeñas
cantidades de hidrocarburos condensables. Dadas las características de solubilidad del
aceite y el agua, la presencia de gas seco también es un indicio de zonas acuíferas y de
zonas geopresurizadas. Otra ocurrencia es la del gas de carbón.
Gas húmedo
Es el término con el que se conoce al gas que contiene proporciones de hidrocarburos más
pesados, propano, butano, pentano, etc., en comparación con hidrocarburos más livianos
como el metano y el etano.
Condensado
Con este término se conoce al metano y a altas proporciones de hidrocarburos más pesados
que aparecen como un gas en el yacimiento pero que se condensan y se transforman en
líquido una vez en la superficie.
Con el gas estando bajo continuo monitoreo y registro a medida que avanza la perforación del pozo,
el técnico de registros debe estar en la posibilidad de tomar decisiones fundamentadas en cuanto al
origen del gas registrado con el fin de realizar interpretaciones precisas sobre la formación y el
yacimiento.
El gas puede “originarse” desde la formación a través de una serie de mecanismos distintos. El
técnico de registros debe conocer dichos mecanismos y poder distinguir entre, por ejemplo, el gas
que puede atribuírsele directamente a la formación, el gas que puede atribuírsele indirectamente a la
formación o que está bajo la influencia adicional de las operaciones de perforación; y el gas que se
origina a raíz de fuentes artificiales.
Como ayuda en este procedimiento, R. Mercer en 1974( 5) determinó cuatro clasificaciones de gas,
modelo que ha sido adoptado ampliamente como la clasificación aceptada en toda la industria.
1. Gas liberado
2. Gas producido
3. Gas reciclado
4. Gas de contaminación
Este es el término con el que se conoce al gas atribuible directamente al volumen de gas contenido
originalmente dentro del volumen fracturado y cilíndrico de la roca que se produce con el proceso
de perforación.
Se define como el gas que es mecánicamente liberado en el fluido de perforación por la acción de
la mecha a medida que ésta penetra la formación.
El gas se libera mecánica e instantáneamente cuando la roca es fracturada y astillada por la mecha
de perforación, creando los ripios perforados y exponiendo, en el proceso, una pared con una
superficie mayor y un espacio vacío (mecanismo A).
Parte del gas puede quedar retenido dentro de los ripios, bien sea atrapado como gas
libre dentro de los espacios de poro de los ripios o bien sea como solución dentro
del fluido del poro. Esta parte del gas no será detectada por un análisis de gas en el
fluido de perforación, pero puede determinarse con el análisis de gas de ripios (ver
sección 6.1.2).
Parte del gas, en especial los hidrocarburos livianos, se perderá hacia la atmósfera
cuando el lodo de regreso pase por el sistema superficial, es decir, el niple de
campana, la línea de flujo.
Tal y como se ilustrará muchas veces en el presente manual, la cantidad total registrada tendrá
menos importancia que los cambios relativos en la cantidad y composición. En consecuencia, el
análisis de tendencia es crucial cuando se analiza gas de hidrocarburo.
El gas liberado por el mecanismo ‘A’ no brinda ninguna información sobre la permeabilidad o la
movilidad del fluido, pero sí proporciona información con respecto a la porosidad y/o la saturación
de gas de la formación. En otras palabras, un aumento en la porosidad, sin variación en la saturación
del gas, conduciría a un aumento en el gas registrado debido a un mayor volumen total de fluido de
formación. De igual modo, sin aumento en la porosidad, pero con aumento en la saturación de gas,
se apreciaría un incremento en el gas ya que el volumen total de gas ha aumentado en proporción al
mismo volumen total de fluido de formación. Esto se ilustra en la figura 6.2.
El mecanismo B en cambio sí nos ilustra en cuanto a las características de la formación y del fluido.
Una explicación sencilla sería que a mayor cantidad de gas retenido por los ripios (según lo
determine el análisis de gas de ripios) más dura es la formación.
Sin embargo, este indicador de permeabilidad tiene que considerarse conjuntamente con otros
parámetros, tales como:
Todos estos factores desempeñan un papel en la determinación de la movilidad total del fluido y la
facilidad con la que puede liberarse el gas de los ripios hacia el fluido de perforación. Esto se
presenta con mayor detalle en la sección 6.1.2.
Tal y como se verá en las secciones 6 y 7, uno de los fines primordiales que persigue la evaluación
de gas superficial es el reconocimiento de las variaciones en la cantidad de gas liberado que puede
indicar una variación en la porosidad, saturación de gas o tipo de fluido en una formación (figura
5.2).
Sin embargo, hay muchos otros factores distintos a las variaciones en la formación que pueden
incidir sobre la cantidad y composición de gas detectado en la superficie, los cuales se tratarán en
profundidad en la sección 6.
Gas cromatográfico %
0.001 0.01 0.1 1.0 10.0
Profundidad
de seguridad
1896
1897
1898
Este término se refiere al gas que llega al fluido de perforación, proveniente de una zona o
formación dada, cuando la presión de la formación es mayor que la presión hidrostática creada
por el fluido de perforación en el hoyo.
Este diferencial de presión puede ocurrir en el fondo del hoyo a medida que se perfora o puede
existir en cualquier momento en cualesquiera formaciones abiertas o expuestas dentro del pozo.
Siempre que exista cierto grado de permeabilidad en la formación, el fluido irá de las zonas de alta
presión hacia las de baja presión.
En la perforación ‘convencional’, el peso del lodo se selecciona de tal modo que produzca una
presión hidrostática ligeramente superior a la presión de la formación. Esto se conoce como
sobrebalance y evita que los fluidos de la formación fluyan libremente hacia el pozo.
Si, no obstante, la presión de la formación es mayor que la presión hidrostática, se produce una
condición de bajo balance y los fluidos de la formación pueden fluir libremente hacia el hoyo. Este
estado de bajo balance puede ser permanente o temporal a consecuencia de las siguientes
circunstancias:
Aumento de la presión de formación que excede un peso de lodo que actualmente está
equilibrado.
Una reducción en la presión hidrostática en caso de que el lodo se corte con gas. Este gas
puede originarse de una condición ya subbalanceada; de velocidades de penetración
excesivas a través de formaciones que contienen gas; de fracturas o hasta de equipos de
superficie ineficientes.
El gas producido también puede originarse a partir de formaciones impermeables en caso de que en
el hoyo exista una condición de subbalance por alguna de las situaciones descritas anteriormente.
En este caso, sin embargo, el gas no puede fluir con libertad hacia el hoyo, sino que se le atribuye al
socavamiento o derrumbe de la formación dentro del hoyo.
Tal y como se describió anteriormente, los fluidos siempre tratarán de fluir en la dirección de un
menor gradiente de presión. Pueden producirse derrumbes donde no pueda liberarse mayor presión
de formación de las litologías impermeables, normalmente lutitas y arcillas. Como el fluido no
puede escapar, la presión del fluido puede hacer que la formación falle o se fracture trayendo como
consecuencia que los fragmentos se derrumben o colapsen hacia el hoyo (figura 5.5). El gas
producido será liberado a medida que la formación “se rompa”, exponiendo volumen de poro (en
forma muy parecida a la del gas que se libera a medida que la perforación rompe la formación). A
medida que los ‘ripios derrumbados’ suben por el espacio anular, es posible que fluya más gas hacia
el lodo de perforación porque los derrumbes se siguen fracturando. Esto se debe al cambio en la
presión diferencial: los derrumbes retienen la presión más alta de la profundidad de origen, pero a
medida que ascienden, la presión hidrostática se reduce. Esta menor ‘resistencia’ hará que se sigan
produciendo fracturas y que más gas se libere.
Impermeable
Los mecanismos de gas producido y vestigios específicos como gas de conexión y de viaje se
presentarán en toda su extensión en las secciones comprendidas entre la sección 7.5 y la 7.7.
Por definición, el gas producido se origina en formaciones que tienen una presión mayor que la
presión hidrostática, bien sea debido a una presión de formación anormalmente alta, peso de lodo
insuficiente o reducciones temporales que sufre la presión hidrostática.
Sin embargo, situaciones similares en un hoyo balanceado o sobrebalanceado también pueden hacer
que el gas entre en el hoyo. Aunque no es gas producido en sentido estricto, este gas no se origina
del volumen de roca liberada por medio de la perforación y, por lo tanto, no puede considerarse
como una representación del volumen total de gas presente en la formación.
Normalmente, las fuentes que se describirán no producen cambios significativos en los niveles de
gas registrado o picos o vestigios notorios, como ocurre con los ‘auténticos’ mecanismos de gas
producido. De hecho, pueden ser muy difíciles de reconocer o de diferenciar de los niveles
normales.
1. Derrumbes de formación que hacen que los ripios aumenten (y, por ende, el gas si la
formación contuviera gas) en el hoyo a consecuencia de efectos mecánicos tales como
debilidades estructurales o de esfuerzo; buzamiento de la formación en relación con el
hoyo; formaciones débiles y no consolidadas. En este punto, al igual que con las
formaciones impermeables subbalanceadas, el gas será liberado hacia el fluido de
perforación a medida que la formación se rompa y caiga hacia el hoyo. Además, la
formación puede ser permeable, permitiendo una liberación normal de gas contenido en los
ripios a medida que éstos asciendan por el espacio anular.
2. Otro mecanismo que puede ocurrir es el efecto venturi en las zonas permeables. A medida
que el fluido de perforación en circulación pasa por las gargantas de los poros abiertos de
la formación, se crea una presión diferencial (parecida a la que se crea cuando se sopla un
tubo abierto y se produce un silbido por la caída de presión). Esta caída de presión en la
pared del hoyo hará que el gas fluya desde la formación. A mayor velocidad de fluido,
mayor caída en la presión.
Se define como el gas que no fue liberado ni retirado del fluido de perforación mientras se
encontraba en la superficie y por ende, fue rebombeado hacia el hoyo donde se recircula y aparece
una o más veces en la superficie.
Cuando no se retira el gas del fluido de perforación se pueden generar los efectos adversos que se
presentan a continuación, por lo que la separación del gas es una función primordial del sistema de
circulación que se encuentra en la superficie.
Hay muchas condiciones y factores que pueden influir sobre el potencial de reciclaje de gas:
La temperatura del lodo que permite la volatilidad y solubilidad de los gases, junto
con la viscosidad y capacidad de solubilidad del lodo.
Las dimensiones volumétricas del sistema superficial que determina el tiempo que
el lodo permanece en la superficie antes de ser devuelto al hoyo. Obviamente,
mientras más tiempo pase el lodo en la superficie, mayor cantidad de gas puede
escapar.
Los lodos con base agua son más proclives al reciclaje de gas. Aunque los sistemas con base aceite
pueden contener una mayor capacidad de gas de hidrocarburo en solución que los fluidos con base
agua, normalmente tienen mucha menor viscosidad y esfuerzo de gel por lo que tienen una menor
capacidad de retención.
Los cambios en la química del lodo, o en la temperatura del lodo y ambiente pueden hacer que se
libere gas que anteriormente se había retenido en solución. Este mecanismo en particular no es
común y es poco probable que conduzca a vestigios anómalos. El efecto será un cambio menor y
gradual en el nivel de gas de fondo.
Normalmente, es fácil identificar los vestigios de gas reciclado y saber que no provienen de las
formaciones que se están perforando en el momento, comparando los cambios de parámetros de
perforación y de litología.
3. Cuando el lodo cortado por gas está regresando por el espacio anular, la reducción
efectiva de la densidad del fluido de perforación y la hidrostática resultante pueden
llegar a facilitar la difusión a partir de las formaciones que contienen gas. Dado que los
hidrocarburos livianos se difunden con mayor facilidad, la difusión puede llevar a una
proporción mayor de gases más livianos.
C2 C1
C3
C4
Circulación
completa
Se concluirá que un vestigio de gas es gas reciclado si no puede atribuírsele a alguna de las
siguientes situaciones:
Un cambio en la litología.
En realidad, los picos de gas reciclado no son particularmente comunes porque todo el sistema de
superficie actúa, al igual que los equipos específicos, como un desgasificador muy efectivo. Los
vestigios más comunes provendrán de abundantes gases de viaje y de afluencias cuando todo el
volumen de gas no pueda ser separado en un ‘solo paso’ por el sistema. Pero incluso en estos casos,
la magnitud del pico reciclado será una fracción del tamaño del pico original. El gas de viaje
reciclado se ilustra en la figura 5.7.
C3 C2 C1
A
C2 C1
Bh
Bh
10min
Los picos de gas ilustrados en la figura 5.7 muestran ciertas observaciones características que se
detallarán más adelante en el presente manual.
Adviértase que a medida que el gas de viaje se aproxima a la superficie (hasta el punto A), todos los
gases de hidrocarburos, de C1 a C3, están aumentando a la misma tasa. Este gas proviene en buena
medida de los ripios de perforación que no fueron circulados a la superficie antes del viaje
(equiparándose al gas liberado) y presenta un aumento constante a medida que aumenta la
temperatura del lodo. El aumento en la temperatura del lodo lleva a un descenso de la viscosidad y a
un aumento en la volatilidad del gas. Por lo tanto, normalmente se observa un aumento gradual del
gas al comenzar nuevas corridas de mecha en tanto se estabiliza el sistema de lodo.
Ahora, procedamos a considerar el pico real de gas de viaje debido, primordialmente, a los
mecanismos ya descritos anteriormente, es decir, movimientos de fluido por afluencia y difusión
(consultar también sección 7.7). Cuando ocurre dicho movimiento de fluido, los hidrocarburos más
livianos, molecularmente más pequeños, se mueven con mayor facilidad. Esto trae consigo un
aumento preferencial en gases livianos que es característico en los picos de gas producido. Esto
puede apreciarse con claridad en las curvas cromatográficas de gas, pero también es ilustrado por la
alta relación de equilibrio (Bh, ver sección 8.4.2) que aumenta con una mayor proporción de C1 y
C2.
Si observamos el pico de gas reciclado, las dos características ya descritas son que el pico tiene una
mayor duración y, normalmente, puede experimentar un aumento en la proporción de gas pesado.
Aunque en este ejemplo los gases pesados son pequeños y fuera de escala, el hecho de que han
aumentado en forma proporcional, en comparación con los hidrocarburos livianos, se demuestra por
una relación de equilibrio mucho más baja.
Con este término se define cualquier gas que haya sido introducido en forma artificial al fluido de
perforación proveniente de cualquier fuente distinta a las formaciones perforadas.
Hay muchos contaminantes externos que pueden provocar lecturas o vestigios anómalos de gas:
A consecuencia de pruebas de retardo, por ejemplo, el uso de carburo de calcio para producir
acetileno en los lodos de base agua. También se utiliza comúnmente gasolina normal (figura
5.8).
El lodo de base aceite reutilizado que puede haber retenido fluidos de hidrocarburo de pozos
perforados con anterioridad.
Los lodos de base aceite se producen normalmente a partir de productos refinados con una
composición de hidrocarburo no natural y que, aun cuando es detectada por análisis
cromatográficos, se identifica con facilidad y puede utilizarse como referencia o control, pudiendo
deducirse razonablemente que cualquier desviación de dicha referencia o control es el resultado de
gas de formación liberado o de vestigio de gas.
Si se utiliza aceite para perforar en la misma región en la que fue producido, entonces la
composición puede ser muy similar, sin embargo, es posible diferenciar con claridad la ondícula
cromatográfica de fondo generada por el aceite de perforación y utilizarla como referencia. El
problema en este caso es que, al tener el aceite una mayor capacidad de solubilidad, los gases de
formación pueden ser retenidos en el lodo produciendo variaciones continuas del contenido de gas
en el lodo.
La adición de aceite nuevo puede ser malinterpretado como un vestigio de gas por parte del técnico
de registros de lodo si éste no está enterado de que se ha realizado una adición. En este sentido, la
comunicación entre el ingeniero de lodos, el encuellador y el técnico de registros es de importancia
capital.
A menudo se utiliza diesel como la fase de aceite en los sistemas de lodo invertidos y,
normalmente, no representa un problema para los análisis cromatográficos ya que los hidrocarburos
livianos no están presentes en forma natural.
Los hidrocarburos más pesados (por lo general C4 y C5) pueden ser detectables, pero, tal y como
se describió anteriormente, la ondícula se aprecia fácilmente en caso de ser detectados.
Normalmente, sólo se detectarán, si acaso, trazas provenientes de diesel nuevo.
Los problemas de contaminación no implican tanto errores de interpretación como efectos adversos
sobre la evaluación.
Al ser mutuamente solubles, el diesel y el aceite pueden retener hidrocarburos en solución, así que
si se reutilizan lodos sin el debido reacondicionamiento, gases provenientes de otros pozos y
formaciones se sumarán al lodo que se está utilizando en el pozo actual.
La deposición de aceites en el sistema de lodo para efectos de lubricación, por ejemplo, no sólo
puede introducir nuevos hidrocarburos al sistema sino ocasionar variaciones en la solubilidad del
lodo. El cambio en el contenido de gas del lodo complica la evaluación y, si se utiliza crudo nativo
de la misma área, las variaciones en el nivel de gas de la formación pueden ser de difícil detección
porque el lodo ya contiene esa composición.
La combinación de estas dos características de la formación determina el volumen total real de gas
presente en una roca dada (figura 6.1).
Las variaciones relativas, o tendencias, en la cantidad de gas registrada en la superficie son más
importantes que la cantidad real. Esto se debe a que muchas condiciones influirán en la
determinación de cuál cantidad real del volumen de gas total de la formación será liberada hacia el
fluido de perforación, permanecerá en solución o escapará, etc.
Un aumento independiente, bien sea en la porosidad absoluta o en la saturación del gas, conducirá a
un aumento en el volumen total real del gas en el sitio, tal y como se ilustra en la figura 6.2. Esto
tendrá el efecto más inmediato sobre el gas que se libera en forma mecánica gracias a la
perforación. También tendrá un efecto sobre el gas que está por liberarse de los ripios cuando éstos
asciendan por el espacio anular.
El término porosidad efectiva se utiliza para describir la cantidad de poros interconectados. Si una
formación tiene una baja porosidad efectiva, entonces el gas liberado estará considerabilemente
confinado a la fracción de gas que se libera a partir de estos poros expuestos por el proceso de
perforación. Los poros dentro de los ripios intactos retendrán el fluido del poro si la porosidad no es
efectiva.
La permeabilidad de la formación es clave para determinar la cantidad de gas retenida por los ripios
que es liberada hacia el lodo y la cantidad de gas que se queda atrapada dentro de los ripios
perforados cuando éstos alcanzan la superficie.
Si la permeabilidad es baja o cero, cualquier gas que no sea liberado en forma mecánica por la
acción de la perforación será arrastrado por los ripios cuando éstos asciendan a la superficie. Puede
haber una cantidad pequeña que se libere mecánicamente en caso de que los ripios sean objeto de
colisión o de erosión durante el tránsito, pero la hidráulica del lodo generalmente está diseñada para
reducir esto al mínimo y proteger los ripios para su evaluación.
Como regla general sencilla, a mayor permeabilidad, mayor cantidad de gas se libera hacia el fluido
de perforación, y esto puede confirmarse, hasta cierto punto, mediante el análisis de gas de ripios.
El gas libre escapará más fácilmente, en especial durante la expansión, que el gas en
solución el cual está sometido a la movilidad general del fluido.
El tamaño de la garganta de los poros puede ser tal que permita una buena permeabilidad
para el gas libre, pero cuando se combina o se disuelve con fluidos molecularmente más
grandes, tales como el agua o el aceite, es posible que la permeabilidad no sea tan efectiva.
También es preciso considerar los cambios de presión y temperatura. Dado que éstas
disminuyen a medida que se llega a profundidades más someras (en relación con la
ascensión de los ripios) harán que otros parámetros también varíen; por ejemplo, cambios
en la fase de hidrocarburo, viscosidad y solubilidad del fluido; todos éstos asu vez
incidirán en la permeabilidad relativa.
Otro factor que afecta la ‘relativa’ facilidad con la que el gas y el fluido se liberan de los
ripios ascendentes es la presión de formación retenida por los ripios: mientras mayor es en
comparación con la hidrostática, más fácil será que los fluidos escapen. De hecho, si la
presión es suficientemente grande, los ripios mismos pueden fracturarse dejando abiertos
nuevos vacíos.
El uso del análisis de gas de ripios se ha descrito como una forma aproximada para determinar el
grado de permeabilidad en los ripios. Esto es particularmente cierto, pero es menester reconocer que
hay varios inconvenientes e imprecisiones con el procedimiento; a saber:
Los ripios deben lavarse de tal modo que el gas remanente en el lodo no afecte el análisis.
Esto hace que se requiera más tiempo antes de someter a prueba la muestra.
Una muestra típica contendrá derrumbes, así como ripios de perforación por lo que la
lectura resultante no es representativa del intervalo perforado.
La dificultad para determinar un tamaño de muestra constante, bien sea por peso o por
volumen.
El efecto de la profundidad del hoyo sobre el análisis e interpretación del gas es un aspecto
fundamental. que ya hemos tratado parcialmente en secciones anteriores. La principal consideración
en este sentido se refiere a los cambios de temperatura y presión, es decir la diferencia entre estas
condiciones a la profundidad en cuestión y en la superficie y su incidencia sobre los gases.
El efecto sobre el volumen real de gas presente en la superficie. Sin ninguna otra variación
ni ninguna otra influencia, si el mismo volumen de gas ‘en el sitio’ fuera liberado de
formaciones que se encuentran a 2.000 metros y también a 4.000 metros, el volumen
registrado en la superficie sería mucho mayor en el segundo caso debido a la expansión del
gas. Tomando la ley de expansión del gas más básica, el gas se duplicará en tamaño por
cada reducción a la mitad de la profundidad (y por ende al enfrentar la presión
hidrostática). En el caso anterior, esto querría decir que aun cuando el volumen de gas en
el sitio fuera inicialmente el mismo, el gas registrado en la superficie se duplicaría en el
segundo caso. En la práctica, no es tan simple ya que la temperatura también es un factor a
considerar, al igual que la solubilidad y los cambios de fase que pueden ocurrir.
Ya hemos visto la forma como el volumen total de gas presente en una determinada formación es
controlado por la porosidad y la saturación del gas.
El volumen de fluido y gas que en efecto es liberado hacia el fluido de perforación depende del
volumen de cilindro de roca que se crea a raíz de la perforación.
Es preciso recordar que la extracción y detección del gas en la superficie se hace basándose en un
tiempo y que la medición final reflejará la magnitud de gas que se registra en dicho tiempo.
Obviamente, esto refleja el volumen del ‘cilindro’ de roca producido en un tiempo dado.
Para una sección dada del hoyo, el diámetro será virtualmente constante (pueden ocurrir cambios
porque las mechas pierden calibre o debido a que el hoyo se agranda donde las formaciones son
extremadamente frágiles), de manera que el volumen del cilindro depende principalmente de la
velocidad de penetración. Sin embargo, es evidente que hay una diferencia importante en el
volumen del cilindro entre hoyos de diámetros distintos, así que ésta es una consideración clave
cuando se comparan pozos diferentes.
Puede ocurrir una variación importante en el volumen de gas al inicio de nuevas secciones de hoyo
en un pozo dado porque parámetros, tales como el tipo, densidad y temperatura del lodo, tipo de
mecha, parámetros de perforación, velocidad de perforación y velocidad de flujo, variarán al mismo
tiempo (figura 6.4). Todo ello tiene un efecto sobre el gas registrado, tal y como se mostrará en la
presente sección.
Ya que estamos tratando la velocidad a la cual se crea el cilindro en relación con un tiempo
determinado, la altura del cilindro es determinada por la velocidad de penetración.
Si la misma formación se perfora a una velocidad de perforación más rápida, entonces, incluso si el
contenido de gas en la formación es el mismo se liberará un volumen de roca y, por consiguiente,
de gas mayor durante la misma unidad de tiempo. La saturación de gas del lodo aumenta lo cual se
reflejará en los detectores ubicados en la superficie como un evidente aumento de gas.
De hecho, en vista de que puede suponerse que el diámetro del hoyo es constante durante un
intervalo dado, el volumen de roca partida depende únicamente de la velocidad de penetración que
es un parámetro lineal. Por lo tanto, si suponemos que no hay variaciones en el volumen de gas ‘en
el sitio’ y que no hay ninguna otra variación en el volumen debido a otros parámetros, la relación
entre la velocidad de perforación y el volumen de gas es directa, tal y como se ilustra en la figura
6.5.
Queda claro, pues, que una variación en la velocidad de penetración tendrá un efecto directo en el
nivel de gas resultante que se haya registrado para la profundidad correspondiente. Por lo tanto, la
interpretación de los cambios en el nivel de gas, o en los vestigios de gas, requiere una correlación o
comparación con la velocidad de penetración a fin de calcular cualitativamente el volumen o la
saturación de gas.
A=r2
Velocidad de
penetración Volumen de gas
2 min
2 min/m 1m
1 min
1 min/m 1m
Tiempo
En el ejemplo que se presenta en la figura 6.5, suponiendo que no hay variación en el volumen total
de gas en cada metro de la formación perforada, puede apreciarse fácilmente que el volumen de gas
se representa en la superficie por el área que está debajo de la curva de gas. En el caso de ambos
metros perforados, el volumen real de gas liberado hacia el fluido de perforación es el mismo; no
obstante, a primera vista, el gas pareciera ser mayor en el caso del segundo metro perforado.
Las variaciones en la velocidad de perforación también serán causadas por variaciones en:
Sin embargo, en cuanto al análisis preciso de gas, éste sí conlleva una ligera complicación. Si
sabemos que ninguno de los parámetros anteriores constituye la razón de un aumento en la
velocidad de penetración, entonces, el aumento es indicio de una mayor porosidad. Ya hemos visto
la forma como un aumento en la porosidad conducirá a un aumento en el volumen de gas incluso si
no hay variación en la saturación de gas, solamente por el aumento en el volumen del fluido del
poro que se libera hacia el lodo de perforación. También hemos apreciado la forma como un
aumento en la velocidad de penetración producirá un aumento evidente en el gas registrado, una vez
más, a consecuencia de un aumento en el volumen de roca y, por ende, del fluido del poro que se
libera hacia el lodo durante un tiempo dado.
En la figura 6.6 se presenta un ejemplo de tiempo real de un aumento de gas que es consecuencia de
un cambio repentino en la velocidad de penetración. El comentario escrito en el registro por el
técnico de registros (“No es lo suficientemente significativo”) al momento del aumento ¡es muy
revelador¡. En este caso, una apreciación rápida del aumento relativo en la velocidad de penetración
(de 18 a 5 min/m) con respecto al aumento en el nivel de gas (de 6 a 10%) muestra que, aunque un
aumento en la porosidad produjo la aceleración repentina en la velocidad de penetración, no hay un
aumento correspondiente en el volumen de gas. De hecho, es probable que incluso se hubiera
producido una disminución en la saturación del gas.
Profundidad
de retardo Gases cromatográficos
Figura 6.6 Ejemplo en tiempo real de gas que se origina de un aumento repentino
en la velocidad de penetración
Antes de terminar esta sección, bien vale la pena señalar una ‘relación’ entre el diámetro de la
mecha y la velocidad de perforación, los dos factores que determinan el volumen de la roca
producida durante la perforación.
Ahora consideremos la situación que surge al iniciar la perforación de una sección del hoyo nueva y
más pequeña. En primer lugar, el diámetro más pequeño del hoyo trae consigo un volumen de gas
menor en vista de la relación explicada anteriormente. Esta reducción será ‘amplificada’ por el
componente de ROP del cilindro, ya que, normalmente, las mechas más pequeñas no pueden
soportar el peso que se aplica a una mecha más grande. Esta reducción en el peso sobre la mecha,
junto con una mecha y dientes más pequeños, etc., ‘naturalmente’ llevará a una velocidad de
penetración reducida en el caso de la nueva mecha, disminuyendo aún más el gas que se registra en
la superficie. Un ejemplo típico de esto se ilustra en la figura 6.4.
El otro efecto importante sobre el análisis de gas es la acción de corte, el grado de aplastamiento y
el tamaño de los ripios finales. Esto se controla no sólo con el tamaño de la mecha, sino también por
el tipo de mecha.
Al referirnos a los procesos que participan en la ocurrencia de gas liberado, hemos visto cómo la
acción de perforación, efectivamente, introducirá una ‘pseudopermeabilidad’ a medida que se
fractura la roca, permitiendo la liberación mecánica del gas. Esto ocurre por la mayor cantidad de
área de superficie y de vacíos que quedan expuestos a medida que se rompe, parte y aplasta la roca
en ripios cada vez más pequeños.
La cantidad de gas liberada durante este proceso inicial dependerá del tamaño y del grado de
aplastamiento de los ripios. Mientras más pequeños sean los ripios finales, mayor será la cantidad
de gas liberada en forma mecánica. Si los ripios finales son grandes, entonces una mayor
proporción de gas va a ser arrastrada por los ripios. Factores tales como la permeabilidad,
solubilidad y movilidad del fluido se convierten en factores clave para determinar la cantidad de gas
arrastrada por los ripios y que será liberada cuando los ripios asciendan por el espacio anular.
Los ripios producidos por las mechas de insertos, en especial las de diamante son mucho más
pequeños que los producidos por mechas con dientes de acero. Con las mechas de dientes, el
tamaño de éstos también es importante para determinar el tamaño de los ripios: a mayor tamaño de
diete, mayores serán los ripios.
En los casos en los que hay un mayor número de ripios pequeños, se expondrá una superficie de
área y vacíos mayores durante el proceso de perforación, trayendo como consecuencia que haya una
mayor liberación de fluido de formación y un contenido de gas mayor.
La extracción de núcleos es un caso especial que a menudo descorazona a los geólogos. Después de
haber visto una buena respuesta de gas y de haber tomado la decisión de tomar núcleos, se aprecia
que los niveles de gas durante la operación descienden a una fracción de lo que fueron antes (figura
6.7). Esto se espera que ocurra y, en efecto, ocurre una vez más a consecuencia del volumen de
roca desde el que puede desprenderse el gas.
Intervalo
muestreado
Hay cuatro factores principales que deben considerarse cuando se evalúa la caída en los niveles de
gas a consecuencia de una operación de extracción de núcleo.
Estos dos factores provocan el cambio más importante, una gran reducción en el gas liberado y
registrado, y superan con creces los siguientes dos factores que producen un aumento relativo:
Normalmente, del volumen ‘externo’ de la roca, que es molida y aplastada por la mecha de
núcleo, se liberará un volumen de gas proporcionalmente mayor que el volumen
equivalente de roca perforada por una mecha convencional. Esto es meramente el resultado
de la acción de la mecha de núcleo de diamante que produce ripios más finos.
Al igual que la velocidad de penetración, los cambios en la velocidad de flujo del fluido de
circulación también inciden de forma ‘evidente’ en el volumen de gas.
Para una velocidad de flujo dada, si el volumen total de gas que está siendo liberado hacia el fluido
de perforación es constante durante el intervalo de una formación, la velocidad de penetración y los
demás factores son constantes, el gas contenido en un determinado volumen de lodo será constante.
Cuando este lodo sea arrastrado hacia la trampa y muestreado a dicha velocidad de flujo, se tendrá
como resultado un registro de gas constante.
Un aumento en la velocidad de flujo conducirá a una dispersión, o dilución, mayor del gas dentro
del lodo, es decir, los ripios junto con el gas liberado ahora se dispersan en un volumen de lodo
mayor, reduciendo efectivamente su saturación de gas. Cuando se toman muestras de este lodo en la
superficie se registrará una reducción en el volumen de gas.
A primera vista, este parece ser un concepto relativamente sencillo en el que una velocidad de flujo
mayor reduce la saturación de gas del lodo, trayendo como consecuencia menores registros de gas
en la superficie. Esta es en realidad la influencia más importante, porque al aumentar la velocidad
de flujo se producen otros cambios que tienen un efecto menor sobre el gas registrado.
1. Una presión contraria mayor que reducirá la cantidad de gas que es liberada de los
ripios a medida que ascienden por el espacio anular. Sin embargo, cuando la
permeabilidad es buena, esto incide poco ya que el gas será liberado en la superficie
cuando la presión contraria sea atmosférica.
2. Mayor diferencial de presión en el fondo del hoyo que trae como consecuencia lo
siguiente:
Una menor velocidad de penetración que trae consigo un menor volumen de roca
producida y, por ende, una reducción en la cantidad de gas liberado por volumen de
unidad de lodo.
La mayor velocidad de flujo provocará una mayor agitación del lodo a medida que pasa
por el sistema superficial, conduciendo en consecuencia a la liberación de más gas hacia la
atmósfera. Esto puede llevar a la preponderancia de los hidrocarburos pesados porque los
livianos se liberan más fácilmente hacia la atmósfera.
El efecto más importante es uno sobre el que el técnico de registro de lodo tiene control. El
aumento de la velocidad de flujo conducirá a un aumento en el nivel de lodo en la caja
colectora, por lo que una mayor cantidad de muestra quedará en la trampa y aumentará
obviamente el nivel de gas registrado. Generalmente, este factor tendrá una influencia más
importante en el nivel de gas que cualquiera de los demás, pero será corregido cuando el
técnico de registros vuelva a colocar la trampa a su altura anterior.
En la figura 6.8 se ilustran todas las influencias y cambios posibles en cuanto a la liberación de gas
y niveles registrados a consecuencia de una variación en la velocidad de flujo.
aumento en el nivel de
lodo y gas muestreado >REDUCCIÓN
AUMENTO
Figura 6.8 Esquema de la manera como el aumento en la velocidad de flujo puede incidir en
los niveles de gas registrados
En el presente manual hemos visto numerosos ejemplos de cómo los fluidos fluyen preferentemente
de las áreas de alta presión hacia las de baja presión por la vía de un gradiente de presión negativa.
Por tener una influencia enorme en muchos aspectos vinculados a la liberación o generación de gas,
cualquiera que trabaje en el análisis e interpretación de datos de gas debe conocer este principio.
Si la presión de la formación > presión hidrostática el hoyo esta subbalanceado y los fluidos de
formación pueden fluir fuera de la
formación hacia el hoyo. A esto se le
conoce con el término de influjo o
afluencia.
Por consiguiente, la condición de balance está determinada por la relación entre la presión del fluido
de poro de la formación y la densidad de lodo. La presión hidrostática debida a la densidad del lodo
aumentará aún más por las pérdidas de presión de circulación (para proporcionar una densidad de
circulación equivalente o ECD) o por el movimiento descendente de la tubería ( surgencia) y puede
ser reducido por las pérdidas de presión causadas por el movimiento ascendente de la tubería
(suabeo).
(aunque, tal y como hemos observado, el gas producido puede originarse inclusive desde
formaciones impermeables con alta presión gracias a los derrumbes).
Antes de tratar la invasión del fluido y, en especial, la afluencia, hagamos un resumen de los efectos
de la presión diferencial sobre la liberación normal de gas conforme se detalló anteriormente.
Velocidad de penetración
En una situación de subbalance, la mecha se limpiará de los ripios en forma más rápida gracias a
una combinación de gas de formación en expansión y a la acción de chorro de las boquillas de la
mecha. Por lo tanto, la liberación mecánica por la acción de la mecha se reducirá.
Ripios ascendentes
El gas arrastrado por los ripios aún se escapará, dada la permeabilidad, a medida que asciendan por
el espacio anular y la presión de la formación ‘fósil’ o ‘residual’ retenida por los ripios se hará
mayor que la presión hidrostática contraria. Este proceso se reducirá o retrasará si la presión
hidrostática es mayor. La liberación podría proseguir en la superficie y se observará como drena el
gas de los ripios. Si la formación es impermeable o si los poros están aislados, la expansión del gas
y/o un creciente diferencial de presión (formación > hidrostática) puede hacer que los ripios se
fracturen permitiendo más liberación de gas.
La invasión de fluido de perforación se reduce al mínimo cuando una capa impermeable de sólidos
de lodo, o revoque, se acumula en el hoyo y evita que continúe la invasión. Esto ocurre a
consecuencia de la filtración. A medida que el lodo de perforación fluye hacia la formación, con
sólidos de arcilla de diámetro suficiente incorporados en el lodo, los sólidos se filtrarán
abandonando el lodo para quedarse en la pared, haciéndose más densos y acumulándose para
formar el revoque impermeable que evita más filtraciones. Este proceso es ‘eficiente’ para todas las
formaciones excepto las extremadamente permeables donde los sólidos de arcilla pueden ser
llevados hacia la formación junto con el fluido de perforación (produciendo pérdida de circulación).
El tiempo que se requiere para que el revoque sea suficientemente denso y suficientemente
impermeable determinará la cantidad de invasión que puede ocurrir.
Este es un proceso importante, porque si la invasión y la filtración son excesivas, se pueden dañar
las características de la formación:
Una invasión más profunda obviamente significa que un mayor volumen de roca se
verá afectado.
Pueden obtenerse núcleos de pared lateral deficientes con pocos niveles de fluido de
formación y grandes cantidades de filtrado.
La filtración y el revoque son monitoreados cuidadosamente por el ingeniero de lodos, quien mide
el grado de filtración por la pérdida de agua, la cual debe mantenerse al mínimo. El valor debería
aparecer inmediatamente en el registro de lodo para que pueda ayudar a explicar cualquier falta de
correlación que pueda suscitarse entre el análisis eléctrico y el registro de lodo, tal y como se ilustró
en el ejemplo anterior.
Medir el revoque es importante para asegurar que la capa impermeable es suficientemente gruesa y
que se está formando con suficiente rapidez.
Hay ciertas condiciones que pueden actuar en contra de la acumulación del revoque o que pueden
desalojar los sólidos existentes.
También es importante que el revoque no se vuelva demasiado grueso porque obviamente reduciría
el tamaño del hoyo y podría generar problemas de atascamiento de tubería. Esto es especialmente
delicado cuando la pega diferencial es un problema: un revoque grueso y esponjoso no haría más
que agravar la situación.
La zona por debajo y alrededor de la mecha es extremadamente turbulenta y está sujeta a la acción
de la mecha, lo que impide la acumulación de revoque. Esta capa únicamente comenzará a formarse
una vez que la mecha haya pasado y quede un flujo de lodo más suave. La presencia de
estabilizadores en el equipo del hoyo también constituye un factor ya que por su calibre completo
eliminarán cualquier revoque que se haya acumulado en la pared.
Para que esto ocurra, obviamente, la formación debe tener permeabilidad tanto vertical como
horizontal.
En otras palabras, la velocidad de perforación y el análisis visual de los ripios pueden indicar el tope
de una zona a una profundidad determinada, pero el vestigio de gas esperado o correspondiente
indica una profundidad de uno o dos metros más (figura 6.10). Esto puede suscitar falsas
interpretaciones por parte del técnico de registros quien podría entenderlo como una variación
posterior en propiedades tales como porosidad, saturación de gas o permeabilidad.
¡Puede incluso ser interpretado como un tiempo de retraso incorrecto! Por lo tanto, es importante
considerar todos los datos disponibles. Si no ha habido ningún cambio en la velocidad de
penetración desde el tope de la zona a la profundidad del vestigio de gas, entonces es poco probable
que se haya habido cambios en la porosidad.
Por el contrario, si el análisis del gas de ripios o la inspección de los ripios indica una buena
permeabilidad, entonces debe sospecharse que hay flushing, de hecho debe esperarse.
Cuando el lavado es extremo, es posible que el reciclaje de los fluidos de formación no ocurra como
se describió anteriormente. Sin embargo, con una buena permeabilidad, la formación podría
‘recuperarse’ a la larga y los fluidos de formación regresarían a la zona invadida. En consecuencia,
esto puede originar una zona permeable que no arrojaría ningún vestigio de hidrocarburo cuando se
perfora, pero que al ser probada con perfiles eléctricos da todos los indicios de ser una zona que con
hidrocarburos.
En los casos en que las zonas permeables son delgadas y están acotadas por capas impermeables,
puede presentarse una condición de lavado total donde los fluidos de formación han sido eliminados
del área que va a penetrarse y no pueden ser reciclados hacia el hoyo. Esto puede significar que los
ripios sólo contienen filtrado de lodo y que ningún gas se está liberando de la formación que se
perfora.
Hemos observado cómo el lodo invade el hoyo cuando hay un diferencial de presión positivo –
sobrebalance– entre la presión del fluido de perforación y la presión del fluido de la formación.
Cuando el diferencial de presión es negativo –subbalance, es decir, que la presión del fluido de la
formación es mayor que la presión de la columna de lodo– el flujo de fluido ocurrirá en la dirección
contraria, es decir, los fluidos de la formación ingresarán al hoyo.
El nivel de subbalance, permeabilidad y porosidad son factores que inciden en el nivel de limpieza
y en el nivel de influjo o afluencia de fluidos. Se debe establecer una distinción entre subbalance
permanente y subbalance temporal y las diferentes influencias de cada uno en los niveles de gas
registrados.
Habrá subbalance permanente cuando la presión hidrostática del fluido de perforación sea inferior a
–y permanezca menor que– la presión de la formación.
Esta es la situación ideal en la perforación bajo balance cuando fluidos como aire, gas, espuma,
vapor, fluido mezclado con aire o sencillamente lodos de baja densidad a base de agua o aceite se
utilizan específicamente para producir un subbalance. Esto brinda ventajas tales como una mayor
velocidad de penetración, limitación de la pérdida de circulación, reducción de daños a la formación
y, en particular, la disminución de los costos de perforación y el mejoramiento de la producción. En
estas condiciones, la perforación bajo balance permite que los fluidos de formación fluyan
libremente desde formaciones permeables hacia el hoyo, de manera que, en esencia, el pozo
registrará un estado constante de producción o prueba durante la perforación.
En la perforación balanceada convencional, el peso del lodo se selecciona con el fin de producir un
sobrebalance y evitar el influjo de la formación al hoyo. Habrá un subbalance permanente sólo
cuando se perfore una formación cuya presión de poro sea mayor (superior al peso del lodo) y no se
modifique el peso del lodo. Igualmente, puede producirse un subbalance permanente cuando se
reduce el peso del lodo para que la presión hidrostática pueda bajar a un nivel que sea menor que la
presión de poro de formaciones perforadas previamente: en ese caso el flujo desde la formación
continuará hasta que el peso del lodo se incremente hasta el punto en el que exceda nuevamente la
presión de la formación.
Las respuestas de gas que pueden esperarse durante la perforación de formaciones con mayor
presión –lo que producirá un subbalance– variarán según las condiciones relativas de subbalance,
permeabilidad y porosidad. Evidentemente, incidirá el tipo de fluido de la formación, pero, para los
fines de este manual, se presume la presencia de gas.
Si el diferencial de presión es producto de una reducción en el peso del lodo –lo que provoca un
subbalance en una formación perforada previamente–, se observará un incremento inicial del gas de
fondo de perforación cuando el influjo comience. Este aumento del nivel de fondo se mantendrá
mientras las condiciones no cambien.
Nota: los términos relativos al nivel de fondo mencionados anteriormente serán explicados con
mayor detalle en la sección 7.2.
fondo de perforación
penetrar formación
aumento constante
conforme se perfora
circular
Nota: la reducción de presión y el
aumento de los niveles de flujo y
lodo debido al gas en expansión que
fondos arriba
desplaza el lodo del hoyo
normalmente conllevarían al cierre fondo circulante
del pozo antes de que el gas alcance sostenido
la superficie
Figura 6.11 Tendencias características del gas como consecuencia de los influjos
Como se explicó en la sección 5.3.3, un influjo de la formación puede ocurrir incluso si no hay
permeabilidad en la formación. Por ejemplo, en el caso de lutitas y arcillas, si la presión del fluido
es mayor que la hidrostática de la columna de lodo, el fluido no puede fluir hacia el interior del
hoyo como lo haría desde una formación permeable. La presión del fluido abrirá microfracturas, lo
que provocará que la roca se fracture y se derrumbe dentro del hoyo. Simultáneamente a la ruptura
de la roca, habrá liberación de gas (figura 5.5).
En una situación clásica en que la lutita está sometida a una presión anormal debido a la
subcompactación durante el entierro, la roca contendrá mayor cantidad de fluido de formación (y,
para los efectos de este manual, se supondrá que aumenta el contenido de gas). Si se perfora la
formación con un lodo cuyo peso es inferior a la presión de la formación, se observará un aumento
del gas de fondo como resultado de un incremento proporcional del gas liberado mecánicamente por
la mecha. Sin embargo, no es probable que se produzca un influjo o arremetida debido a la ausencia
de permeabilidad. Una vez que la formación ha sido penetrada y queda expuesta en el hoyo, puede
haber más influjo, como resultado del mecanismo de derrumbe descrito anteriormente.
Para que se produzca este derrumbe de la formación no es necesario que halla una presión anormal.
Si la hidrostática por el peso del lodo es inferior a una formación con presión normal, puede
presentarse el mismo mecanismo de derrumbe. De igual modo, si una formación es débil, no está
consolidada o si el buzamiento estructural es tal que la roca puede romperse y caer dentro del hoyo,
entonces dicho derrumbe puede ocurrir en ‘circunstancias normales’.
Reducción de la presión hidrostática producto del suabeo que ocurre cuando se eleva la
sarta de perforación (figura 5.3).
Cuando se detiene el bombeo, la presión hidrostática dentro del hoyo será la presión que ejerce la
columna de lodo vertical estática, es decir, debido al peso del lodo. En casos de creciente presión de
la formación, el aumento puede ser disimulado por la densidad circulante equivalente (ECD). Sin
embargo, al detener el bombeo, la presión hidrostática estática puede ser menor que la presión de la
formación, lo cual crea un subbalance y permite el influjo. En esta situación, mientras no haya
bombeo, el fluido de la formación fluirá hacia el interior del hoyo. Esto se manifestará como un
pico de gas producido (figura 5.4) cuando se reanude la circulación y se realice un fondos arriba.
La reducción de presión producto del suabeo se registrará en toda la sección de hoyo abierto
conforme la tubería es izada. Por lo tanto, en cualquier punto del hoyo puede haber influjos. El nivel
de reducción de presión dependerá de: -
El efecto de suabeo aumenta con la profundidad, debido a que la presión que se registra a cualquier
profundidad es el resultado de la hidrostática del lodo y la reducción producto de las pérdidas de
presión acumuladas que ocurren en todo el hoyo. En consecuencia, es más probable que el suabeo
redunde en un subbalance cerca del fondo del hoyo, toda vez que la reducción es mayor.
Sin embargo, se debe recordar que el suabeo ocurre en todo el hoyo abierto y, por ende, en
cualquier punto del hoyo puede haber un subbalance. Esto es particularmente importante para
reconocer cuándo hay formaciones de menor presión expuestas en una profundidad más somera.
Los influjos pueden producirse desde más de una zona en el hoyo abierto. Por ejemplo, durante una
conexión, pueden originarse picos de gas de conexión desde el fondo del hoyo, desde una
formación más somera o desde más de una formación. El técnico de registros puede determinar la
profundidad exacta de la formación que produce los picos de gas de conexión, comparando el
tiempo de llegada de los picos de gas a la superficie con el tiempo de retardo y los volúmenes
anulares.
En la sección 7.6, se presenta una explicación más detallada del gas de conexión y otros picos de
gas producido.
Estos influjos pueden reducirse al mínimo manteniendo un margen de viaje sobre la presión de la
formación. Por lo tanto, si se conoce la presión de la formación –o si se calcula con precisión–, es
posible seleccionar el peso del lodo adecuado para producir una mayor presión en el fondo del
hoyo. Esta presión, incluso al ser reducida por el suabeo, mantendrá un balance sobre la presión de
la formación.
Otro factor relevante en lo que respecta a los influjos de fluido de la formación es la efectividad del
revoque que se acumula en la pared del hoyo y si el revoque permanece en su lugar. Si el revoque
es desprendido de la pared, entonces los influjos que ocurran tenderán a ser mayores. En
consecuencia, es necesario considerar las siguientes condiciones:-
Reducción
de presión
Muchos de los efectos que tiene el fluido de perforación sobre el análisis de gas ya han sido
explicados en este manual en relación con otras condiciones. A continuación, se presenta un
resumen: -
La densidad del lodo determina la presión hidrostática presente en el hoyo y, por ende, incide en la
liberación de gas de la formación: -
Junto con la presión, incide en los cambios de fase y solubilidad y en la forma que
tienen los hidrocarburos al llegar a la superficie, ya sea gas libre, gas en solución o
líquidos.
En las operaciones costa afuera, donde el lodo es enfriado mucho más cuando pasa por el riser
marino o conductor, estas influencias tienen un efecto mucho mayor sobre el análisis de gas.
Los distintos fluidos de perforación tienen diversos grados de solubilidad mutua con respecto a
diferentes compuestos.
Los lodos a base de aceite tienen una alta capacidad de solubilidad para todos los
hidrocarburos, mientras que el agua tiene una capacidad mucho menor. El nivel de
salinidad en los lodos a base de agua reduce todavía más esta capacidad.
Este principio también puede aplicarse al fluido de la formación. Por ejemplo, si el gas
registrado es predominantemente metano, entonces es más posible que la zona
contenga agua.
Comúnmente, los lodos a base de aceite tienen menor viscosidad y esfuerzo de gel,
aunque pueden tomar un volumen mucho mayor de gas en solución. Sin embargo,
tienen una capacidad de retención menor que los lodos a base de agua. Por lo tanto, es
más probable que el gas sea extraído o escape en la superficie y es menos posible que
sea retenido y reciclado.
La viscosidad y el esfuerzo de gel del lodo son también factores reológicos importantes.
La pérdida de agua es un control de la filtración que puede ocurrir y, por lo tanto, es uno de los
factores principales para evitar el flujo de fluidos entre el hoyo y la formación.
Hasta este punto, hemos observado que existen muchos factores y combinaciones de factores que
pueden incidir en la cantidad y composición del gas conforme éste viaja desde la formación hasta la
superficie.
Sin embargo, muchos de los factores más importantes tienen lugar mientras el gas viaja por el
sistema superficial, antes de que llegue finalmente a los detectores de gas para su análisis.
La trampa de gas es probablemente uno de los equipos menos sofisticados que se utilizan en una
unidad moderna de registro de lodo. Sin embargo, es uno de los equipos de mayor importancia, si
acaso no el más importante. Si no hay medios que permitan la eficiente y efectiva extracción y toma
de muestras del gas del fluido de perforación, se pierde la esencia de las operaciones de registro de
lodo.
Evidentemente, las variaciones de tipo y diseño de las trampas de gas pueden producir
diferencias en la eficiencia de la extracción del gas y pueden dificultar las comparaciones
cuantitativas precisas entre pozos que han sido supervisados con diferentes equipos.
La ubicación de la trampa es un factor muy importante. Por lo general, las trampas tipo
agitador sólo pueden ser ubicadas en la caja colectora, donde el lodo sale de la línea de
flujo o tubo de canal (figura 6.13). La ubicación ideal de la trampa de gas es directamente
encima de el tubo de canal, donde el flujo es mayor y el lodo fresco que retorna fluye
constantemente por la trampa para la toma de muestras. Si la trampa se coloca lejos de esta
zona, especialmente en los casos en que la caja colectora es grande, entonces el flujo es
menor y es más probable que el lodo se mantenga en la caja colectora durante cierto
tiempo antes de la toma de muestras. Esto no sólo da más tiempo para que el gas escape a
la atmósfera, sino que también implica una correlación retardada menos precisa y,
posiblemente, incluso la pérdida de horizontes, contactos y topes de la formación.
cambio en el volumen de la muestra de lodo afecta no sólo la cantidad de gas, sino que
cambia la carga que actúa contra el agitador, lo cual incide en su eficiencia.
El técnico de registro debe asegurarse de que el flujo que pase por la trampa no sea
obstruido por la acumulación de ripios alrededor de la trampa. También se debe evitar la
acumulación de revoque en la abertura de entrada, el agitador o toma de aire, a fin de
garantizar una operación lo más uniforme posible.
Los cambios en las propiedades del lodo (viscosidad, esfuerzo de gel), la temperatura del lodo y la
composición del gas pueden causar alteraciones en la extracción de gas general o preferencial,
como se explicó en la sección 6.5.
Figura 6.14 Caída del nivel de lodo en la caja de la cernidora; es necesario cambiar
la altura de la trampa
Después que se ha extraído el gas del lodo, debe ser recogido y transportado a los detectores de
gas. Una vez allí, se presentan otras condiciones o factores que pueden afectar el análisis final del
gas.
Cuando hay variaciones en la velocidad de flujo a lo largo de la tubería de muestra, se analiza una
cantidad de gas/mezcla de aire diferente por unidad de tiempo. Por lo tanto, habrá una diferencia en
la magnitud del registro de gas. Esto es relevante en la detección de gas total, donde la muestra pasa
directamente a través del detector. Sin embargo, no es tan importante en la cromatografía, donde la
muestra es entregada e inyectada independientemente.
Datalog utiliza una bomba neumática que funciona a una velocidad de flujo de 4,0 pceh (pies
cúbicos estándar por hora), pero las variaciones en la velocidad de flujo real pueden ser causadas
por: -
El bloqueo causado por la entrada de lodo en la línea. Esto debe ser rectificado de
inmediato por el técnico de registros, a fin de evitar la generación de datos incorrectos.
Los secantes y filtros se colocan en la tubería de muestras no sólo para mantener el flujo en
la línea libre de restricciones, sino para evitar que la humedad ingrese en los detectores de
gas. Estos deben ser supervisados periódicamente y reemplazados para evitar que limiten
el flujo de muestras y también para prevenir su contaminación y los posteriores posibles
errores en las lecturas de gas.
Desafortunadamente, desde el punto de vista del análisis de gas, los equipos de la superficie pueden
–y en la mayoría de los casos lo hacen– actuar como un desgasificador muy eficiente antes de que
el lodo y el gas lleguen siquiera a la trampa de gas.
Como se muestra en la figura 6.15, las pérdidas de gas hacia la atmósfera se producen en la
campana y a lo largo de la línea de flujo. La gravedad de la pérdida de gas depende de la velocidad
de flujo y los puntos de turbulencia en el sistema.
Inclinación
Cambios de ángulo
Modificaciones abruptas de la dirección
Punto de entrada en la caja colectora.
Otros factores son la longitud de la línea de flujo, si está abierta o cerrada, o si el lodo llena la línea
o sólo una porción de la misma. Por ejemplo, si la línea de flujo es larga en el área de la sección
transversal y el nivel de lodo resultante es bajo, se incrementará el efecto de turbulencia debido a
los cambios de ángulo o dirección.
Pérdidas en la campana
Analicemos un ejemplo real de una distribución de taladro con un diseño pésimo (requería una línea
de flujo extraordinariamente larga). En esta distribución se aprecian numerosos elementos que
hacen que la línea de flujo o tubo de canal sea desfavorable para la retención de gas. Estos son los
siguientes:-
Un área de sección transversal muy grande con un fondo plano. Esto resultaba en un nivel
de lodo de sólo unos pocos centímetros.
Cambios considerables en el ángulo de inclinación.
Giros de 90 grados.
Apertura total a la atmósfera.
El extremo abierto ubicado aproximadamente ½ metro por encima del nivel de lodo en la
caja colectora.
El único sitio disponible para la trampa de gas era en el extremo de la caja colectora,
opuesto a la línea de flujo, donde prácticamente no había flujo de lodo.
Evidentemente, en este caso no se confirió mucha importancia al análisis de gas porque todo lo que
podía hacerse mal, se hizo.
Hemos analizados las diferentes fuentes de gas y los distintos factores que pueden incidir en la
cantidad y composición definitivas del gas registrado en la superficie. En la sección 7 se aborda el
procedimiento de supervisión y evaluación del gas en tiempo real. Además, se explica cómo se
presenta esta información en un registro de lodo basado en la profundidad.
Este registro se utilizará en la evaluación final de un pozo y en futuras correlaciones del pozo. Por
lo tanto, los datos deben ser presentados de forma que puedan entenderse con facilidad y de manera
que puedan aportar la mayor cantidad de información posible.
1. Gas de fondo Nivel razonablemente constante de gas que se establece cuando se perfora
un intervalo de litología constante.
2. Vestigio de gas Cualquier respuesta de gas, sea en cantidad o composición, que supere el
nivel de fondo establecido.
El gas presente en el lodo de perforación puede ser el resultado de una liberación a partir de
litologías recién penetradas, dado que se ‘produce’ dentro del hoyo, por efecto del reciclaje o
debido a la contaminación. El gas medido a tiempo en cualquier punto puede, por lo tanto, ser el
resultado de todas estas causas o una combinación de las mismas.
El objetivo de la determinación del nivel de fondo del gas es obtener lo que puede considerarse
como valor de gas normal –o control. Este valor de gas normal sirve de referencia para comparar las
variaciones, a fin de evaluar el potencial del yacimiento.
El primer requisito obvio y esencial es la correcta calibración y ajuste a cero de los detectores. Para
esto es necesario que los detectores de gas total sean puestos a cero con respecto al aire ambiental
que fluye por el detector a la misma velocidad de suministro de la muestra de gas. El técnico de
registros de lodo debe asegurarse de que la muestra de aire ambiental sea tomada de un área donde
no haya posibilidad de presencia de diesel u otros vapores, ya que esto resultaría en un cero falso.
Estas complicaciones no se presentan con los cromatógrafos, dado que están calibrados para
determinar gases específicos (en lugar de una respuesta total). Los cromatógrafos se colocarán
automáticamente en cero ante la respuesta debida al gas portador cada vez que se inyecte una
muestra.
En cuanto a la toma de muestras de fluido de perforación para detectar el gas que arrastra en su
interior, los encargados del registro de lodo saben que: -
Una proporción del gas será retenida por el lodo y detectada incluso si permanece
estacionaria en la caja colectora.
Por lo tanto, ¿qué representan estos diferentes niveles (el fondo estacionario, el fondo circulante y
el fondo de formación) y cuál ofrece el mejor control o nivel de fondo?
En todo momento, el lodo de perforación contiene cierta cantidad de gas que no ha sido extraída en
la superficie. Este gas es el resultado de fuentes recicladas o contaminadas. Normalmente, en el
caso del lodo estacionario, hay un sesgo hacia los alcanos más pesados que son preferiblemente
retenidos por el lodo.
Cero calibrado
Sensores de gas total
calibrados según el flujo de
Fondo estacionario
Gas reciclado y/o
contaminado que es
retenido por el lodo en la
Fondo circulante
Con gas inicial liberado
y producido de
corrida/viaje previo.
Período de estabilización
prolongado mientras se
estabiliza la temperatura
del lodo
Fondo de
formación
Incorpora gas recién
liberado
TIEMPO
Por lo tanto, esta es la cantidad de gas que se bombea al interior del hoyo. El gas liberado de la
formación estará por encima de este nivel. El problema al tratar de establecer un nivel de fondo a
partir de esto es que mientras más tiempo se asienta el lodo en la superficie más se enfría, con lo
cual aumenta la viscosidad debido a la acción gelificante del lodo.
Esto afecta la volatilidad y facilidad de extracción del gas del lodo por la agitación de la trampa. En
consecuencia, puede generar valores registrados diferentes, dependiendo del tiempo transcurrido
entre la perforación/circulación previa y la medición.
El único momento adecuado es durante un viaje fuera del hoyo, pero antes de que la tubería sea
corrida nuevamente hacia dentro, cuando el lodo más caliente, que contiene más gas volátil, junto
con el gas producido durante el viaje fuera del hoyo, será desplazado del espacio anular. Para
algunas corridas de mecha que pueden durar 12 horas, 24 horas e incluso varios días, este no es un
método confiable ni aceptable para establecer el nivel de fondo que se utilizará como referencia
para evaluar los posteriores vestigios.
Un momento más razonable para establecer un nivel de fondo sería durante una circulación
continuada. Sin embargo, reiteramos que hay considerables dificultades operacionales para
determinar esto con el fin de tomarlo como fondo de referencia confiable.
Al inicio de las corridas de mecha de perforación, esto requeriría un largo período de circulación,
sin perforar, a fin de garantizar que todo el gas liberado previamente haya sido extraído del lodo y
permitir que la temperatura y las características del lodo (densidad y viscosidad) se hagan
uniformes. También sería necesario que no hubiera movimiento de tubería durante este lapso, de
forma que el gas producido no sea introducido en el lodo.
Por lo tanto, el fondo circulante inicial debe ser únicamente una medida del gas contaminado o
reciclado que está presente en el fluido de perforación antes de que el gas sea liberado de las
formaciones perforadas. El gas reciclado podría ser el resultado del gas reciclado o liberado,
producido o contaminado, de manera que el fondo circulante puede en efecto estar conformado por
todos los tipos de gas.
Algunas consideraciones acerca del gas que se registraría después de un viaje dentro del hoyo, pero
antes de perforar una formación nueva, son las siguientes: -
Además, estaría el gas producido de la formación durante el viaje previo fuera del
hoyo.
Incluso después de la circulación fondos arriba, cuando estos gases habrán sido
circulados fuera del hoyo, pueden requerirse varias circulaciones para que la
temperatura y reología del lodo se estabilicen.
En vista de los actuales costos de operación de un taladro de perforación, obviamente éste es un uso
inaceptable del tiempo de taladro, ya que no se está haciendo un hoyo nuevo.
Antes de que transcurra el tiempo necesario para establecer un fondo circulante estable, hay gas
adicional en el lodo que se libera de la perforación. En su mayoría, este gas será retirado en la
superficie, pero cierta cantidad puede ser retenida dentro del lodo, lo que incrementa el nivel de
fondo.
Por lo tanto, es difícil establecer un nivel de fondo circulante cuando efectivamente siempre hay un
nivel mayor debido al gas liberado de la perforación. Para establecer un fondo circulante durante la
perforación se requiere la cooperación frecuente del contratista (y el operador) de perforación, dado
que amerita tiempo.
Para que este nivel de fondo represente sólo el gas retenido en el lodo, en esta operación se requiere,
además, mantener la mecha estacionaria cuando se detiene la perforación. Si la mecha es elevada, se
producirá una entrada de gas por suabeo desde la formación, que se sumará al nivel de fondo. Si
bien esto sólo toma un par de minutos, en realidad genera ‘conflictos’ entre los departamentos de
ingeniería y geología.
Gas total
Tiempo
Detener perforación Retiro de gas liberado
y circular fondos durante circulación
arriba fondos arriba
Fondos GFF
arriba
Fondo
circulante
La alimentación
continua de gas
después de
circular fondos
Una fuerte caída del nivel de arriba indica que
gas después de circular el pozo está
fondos arriba indica que el subbalanceado y
pozo está sobrebalanceado que continúa
produciendo hacia
el hoyo
Figura 7.2 Balance del pozo indicado por el nivel de gas circulante
Una práctica más aceptada es la determinación del nivel de fondo a partir de las formaciones
mientras se realiza la perforación. Obviamente, este valor de fondo de referencia incluye gas recién
liberado y contenido de gas ‘residual’ dentro del lodo y está sujeto a los cambios descritos
previamente.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que se trata de la evaluación de posibles zonas de yacimiento.
Si se perfora una litología impermeable, no productora, como arcilla o lutita, al mantener constantes
la velocidad de penetración, la velocidad de flujo y la densidad del lodo, la cantidad de gas liberado
hacia el fluido de perforación desde la formación será constante. Para lograr esa liberación
constante, es necesario mantener constantes la porosidad, la presión de la formación y la saturación
de gas.
% Gas total
limolita GFF 1
arcilla GFF 2
arenisca
Vestigios de gas
Figura 7.3 Gas de fondo de la formación (GFF) con respecto al vestigio de gas
Este nivel de fondo puede determinarse para cualquier litología. Si una zona productora potencial es
penetrada, el resultante aumento o vestigio de gas puede evaluarse utilizando como referencia el
nivel de fondo establecido para una litología que sabemos que no es productiva (figura 7.3). En
otras palabras, el potencial de producción de la zona nueva se representa mediante el cambio en el
nivel de gas o, dicho de manera más sencilla, el valor por encima del fondo de formación no
productora establecido previamente (figura 7.4).
La ventaja fundamental del gas de fondo de formación es que elimina cualquier complicación o
confusión originada por los fondos estacionario y circulante, ya que éstos son componentes del
fondo de formación y el vestigio de gas. Sólo se evalúa o compara el gas liberado y, por lo tanto, se
determina cuánto más gas es liberado de la potencial zona de yacimiento con respecto a la litología
no productora que se encuentra inmediatamente encima de la misma.
Tiempo
Fondo
Vestigio
El nivel de fondo de formación está sujeto a los cambios ya descritos en las secciones 5.2 y 5.3 en
lo que respecta al gas liberado y producido. Estas variaciones son los cambios de la formación tales
como porosidad, saturación, permeabilidad y presión de la formación, al igual que incidencias
‘externas’, por ejemplo, velocidad de penetración, velocidad de flujo y densidad del lodo.
En un intervalo de profundidad dado, la velocidad de flujo y la densidad del lodo tienen pocas
posibilidades de cambiar significativamente –lo cual acarrearía evaluaciones incorrectas. Sin
embargo, ambos factores deben tenerse en consideración al momento de determinar las posibles
causas de las alteraciones del nivel de fondo.
Sin embargo, un cambio en el nivel de gas debido a una alteración de la formación será inmediato.
Por lo tanto, la variante densidad del lodo resultará en un cambio gradual, cuya tendencia ya habría
sido observada. Una vez que se estabiliza el peso del lodo, el nuevo fondo de formación puede ser
establecido con facilidad. Estos cambios deben ser notificados en el registro de lodo, para evitar
cualquier confusión o interpretación incorrecta (figura 7.5).
Cuando no hay modificación de los factores ‘externos’ que inciden en el nivel de fondo –velocidad
de penetración, densidad de lodo y velocidad de flujo–, todo cambio en el nivel de gas debe
atribuirse a alguna alteración en las propiedades de la formación –porosidad, fluido de la formación,
saturación o presión. Esto puede imputarse a un cambio en una formación dada o a una alteración
completa en la litología, donde pueden variar todos o una combinación de los factores arriba
mencionados.
Los cambios en la presión de la formación pueden conducir a un cambio inmediato o gradual del
nivel de gas, según la situación. Si el aumento de presión corresponde a la penetración de un cuerpo
sellado, con sobrepresión (como un yacimiento), la respuesta será inmediata; el resultado será un
vestigio de gas o incluso una arremetida.
El cambio del nivel de gas en estas circunstancias puede atribuirse a una combinación de gas
liberado y producido. Las variaciones de presión descritas anteriormente se asociarán con un
incremento de porosidad. Un volumen de roca dado contendrá más fluido de formación, lo cual
resulta en un aumento del gas liberado. Este ascenso será más significativo si también sube la
saturación de gas.
Además del gas liberado, si el aumento de presión provoca un subbalance, también se producirá gas
hacia el interior del hoyo conforme se realiza la perforación. Asimismo, se presentarán gases de
conexión (sección 7.6) cuando las bombas estén apagadas y/o cuando halla una entrada de gas al
hoyo por el suabeo que se produce al elevar la sarta de perforación.
1000
1004 Peso de
lodo 1020
1016
Nuevo gas
1020
de fondo con
1018
peso de lodo
estable
1020
Figura 7.5 Tendencia del gas de fondo ante cambios simultáneos en la densidad de lodo y
la formación
La evaluación de gas –ya sea de vestigios, un aumento del nivel de fondo o cuando un cambio de la
porosidad resulta en un incremento del volumen de gas– es complicada, ya que normalmente habrá
un ascenso en la velocidad de penetración (ROP). De por sí, esto origina un registro de gas más
elevado, como se explicó en la sección 6.3.1 (figuras 6.5 y 6.6). El aumento de la velocidad de
penetración se produce, sencillamente, porque la roca se vuelve más fácil de perforar debido al
aumento de la porosidad. En realidad, la velocidad de penetración se utiliza –además del análisis de
ripios y el nivel de gas– como un indicador confiable de los cambios de porosidad. Esto se ilustra en
la figura 7.6, donde cada vez que la velocidad de penetración y el nivel de gas caen es una buena
señal de que este intervalo de limolita tiene menor porosidad (intervalos sombreados).
Por lo tanto, el problema es que la velocidad de penetración debe tenerse en cuenta al evaluar el
vestigio de gas. Como se muestra en la figura 6.5, una mayor velocidad de penetración resulta en un
mayor nivel de gas registrado, incluso si no hay cambios en el volumen de gas real en la formación.
Por ejemplo, un vestigio de gas procedente de arenas porosas será el resultado de un incremento de
la porosidad y el volumen de gas, pero también del efecto del aumento de la velocidad de
perforación. La significación o importancia comparable de ambos factores debe determinarse a fin
de evaluar un vestigio.
1000
Gas de fondo
1020
2 2,1 GFR
1030
Observe los dos cuerpos de arena que se muestran en la figura 7.7. Ambos contienen el mismo
volumen de gas in situ. Sin embargo, en el registro de lodo, la arena 2 parece haber resultado en una
respuesta de gas más significativa.
En realidad, el valor de gas real es tres veces el gas registrado para la arena 1 (observe que los
valores de gas indicados son los que están por encima del fondo de formación establecido
previamente). Sin la ventaja que representa la comparación con la curva de la velocidad de
penetración, parecería que la arena 2 tiene un potencial de yacimiento mucho mejor que la arena 1.
Sin embargo, cuando se observa la velocidad de penetración, se puede apreciar que la arena 2 se
perforó tres veces más rápido que la arena 1 y, al utilizar la regla general indicada en la sección
6.3.1, se puede deducir que debió liberarse tres veces la cantidad de gas.
En consecuencia, el volumen de gas total en cada una de las arenas es, en realidad, muy similar. Sin
la información adicional que proporciona la curva de la velocidad de penetración, no podríamos
deducir esto de un registro de lodo basado en la profundidad.
11,00
ARENA 1
12,00
13,00
ARENA 2
14,00
Esta deducción se confirma consultando el correspondiente gráfico en tiempo real que se muestra en
la figura 7.8. Si bien la Arena 1 sólo produjo un máximo de 0,7% MEA por encima del nivel de
fondo, este nivel se mantuvo durante los 36 minutos necesarios para perforar la unidad de arena
(arena de 6 metros de espesor, perforada a una velocidad de 6 min/m). Si se compara esto con la
segunda unidad de arena perforada a la velocidad de 2 min/m, 2,1% MEA se mantuvo sólo durante
los 12 minutos necesarios para penetrar la unidad. Al comparar el área debajo de las dos curvas, se
evidencia que ambas arenas contienen cantidades totales similares de gas.
Sin embargo, en realidad esto no es todo lo que debe tenerse en cuenta. En primer lugar, se debe
observar la razón de las diferentes velocidades de penetración. La arena 2 pudiera tener mejor
porosidad (y posiblemente permeabilidad) o mayor presión y, por ende, bien pudiera tener mejores
posibilidades de producción. De igual forma, la arena 1 pudiera ser más dura, más consolidada o
cementada. En consecuencia, el vestigio de gas debe ser evaluado no sólo junto con la velocidad de
penetración, sino también con los ripios perforados, la fluorescencia y los registros de guaya.
Evidentemente, la comparación con el gráfico de tiempo real del gas y la mencionada ‘área debajo
de la curva’ es una herramienta de evaluación válida cuando se trata de una curva de gas total
continua. Sin embargo, en el caso de un análisis cromatográfico, se analizan muestras individuales.
Por lo tanto, se evidenciará la misma ‘distorsión’ en el registro de lodo basado en la profundidad,
como se apreció en el anterior ejemplo de gas total.
La mayoría de las curvas cromatográficas de tiempo real no tienen la misma validez en tanto que
curvas de gas total, dado que la curva no es una medida continua. Sin embargo, es una medición
actualizada después de cada inyección de muestra. Por lo tanto, la precisión o utilidad del ‘área
debajo de la curva’ depende de la frecuencia de la toma de muestras del cromatógrafo.
Muchos cromatógrafos pueden tardar de 2 a 5 minutos entre muestras. Por lo tanto, el área debajo
de la curva no tiene validez alguna. El cromatógrafo Datalog toma muestras y actualiza cada
hidrocarburo (C1 hasta C5) cada 30 segundos. En consecuencia, la curva se asemeja más a una
curva continua, lo cual proporciona una buena comparación de ‘área’ en tiempo real. Estas
diferencias se ilustran en la figura 7.9.
Intervalos de 30 segundos
Cromatógrafo de 30 seg.
Cromatógrafo de 5 min.
Por lo general, los ingenieros y geólogos de registro están familiarizados con la significación del
efecto que tiene la velocidad de penetración sobre los vestigios de gas individuales. Además,
normalmente se muestran bastante satisfechos de evaluar visualmente los valores de gas junto con la
velocidad de penetración, con el fin de analizar los vestigios individuales. Sin embargo, se ha
intentado eliminar los errores humanos y corregir matemáticamente o normalizar los vestigios de
gas para las diferentes velocidades de penetración. La validez de esto se discutirá en la sección 8.1.
No obstante, cuando los vestigios de gas son anotados y tabulados en los informes, siempre se debe
incluir el valor de cada compuesto de hidrocarburo que exceda el fondo de formación –de forma
que también sea posible identificar los cambios relativos en la composición. Además, se debe
incluir las variaciones en la velocidad de penetración, como se muestra en la Tabla 7.1.
Durante las evaluaciones de pozo finales y posteriores, esto permite establecer comparaciones
inmediatas y utilizar cualquier cálculo de normalización preferido.
1275 – 1279 Arenisca 21 / 1,5 0,950 13,823 0,8750 / 0,0035 / ------- / ------- / ------ /
12,2681 1,1050 0,2045 0,1265 0,0873
En la sección 5.3, se explicaron los distintos mecanismos que propician la aparición de gas
producido. A continuación, estudiaremos las situaciones precisas en las cuales pueden presentarse
vestigios de gas producido. Además, examinaremos los principales mecanismos responsables, cómo
aparece el gas en gráficos de tiempo real y cómo debe ser evaluado y representado en registros e
informes.
El gas producido se define como el gas que se produce hacia el interior del fluido de perforación
desde una zona o formación específica cuando la presión de formación excede la presión
hidrostática.
Si hay tal subbalance durante la perforación, el nivel del gas de fondo evidenciará los efectos
combinados del gas liberado y el gas producido. Este será siempre el caso cuando un pozo sea
perforado intencionalmente bajo balance. Si el pozo es perforado con el sobrebalance convencional,
entonces esta situación se presentará si hay un aumento de la presión de la formación hasta el punto
en que exceda la presión hidrostática en el espacio anular. A continuación, se ilustran dos
situaciones comunes: -
1. Un cuerpo de arena ‘sellado’ con sobrepresión que conlleva a un vestigio de gas y, posiblemente,
a una arremetida de gas:
GAS DE FONDO
PF<ECD liberado
producido
PF>ECD
PF<ECD
Un incremento del gas liberado, producto del aumento de la porosidad y el volumen de gas.
Después de perforar la arena, si no se presentó gas producido, el nivel de fondo debería regresar al
nivel de fondo previo establecido en la lutita. Sin embargo, en este punto, si no hay cambios en el
peso del lodo, el cuerpo de arena producirá hacia el interior del lodo, lo cual redunda en un aumento
del nivel de fondo. Este nivel de fondo más alto indica qué proporción del vestigio de gas
proveniente de la arena es producto del gas liberado y qué parte se debe al gas producido.
Incluso cuando un cuerpo de arena tiene una presión y balance normales por el lodo circulante,
deben ejecutarse las prácticas de perforación correctas al perforar cuerpos espesos que contengan
gas. Si una formación con las mencionadas características es perforada demasiado rápido, puede
liberarse una gran cantidad de gas al fluido de perforación. Este lodo con contenido de gas puede
ser suficiente para reducir la presión hidrostática de la columna de lodo. Con dicha reducción, la
presión hidrostática de la columna de lodo puede alcanzar un nivel inferior a la presión de la
formación, lo cual permitiría un influjo.
La presencia de gas producido. Una pequeña cantidad puede ser el resultado del flujo de
fluidos producto del diferencial de presión. Sin embargo, dado que la lutita es
esencialmente impermeable, el contenido de gas producido se debe fundamentalmente a
que la presión de la formación abre y debilita microfracturas, trayendo como consecuencia
que la formación se derrumbe hacia el interior del hoyo y libere gas.
liberado
PF
producido
Figura 7.11 Gas producido que resulta de una zona con sobrepresión transicional
En las dos situaciones anteriores, hemos observado la respuesta de gas que se presenta como resultado de los
cambios de presión durante la perforación. El ingeniero de registro debe entonces estar atento a los picos de
gas producido para confirmar estos presuntos cambios de presión.
El gas de conexión resulta de un influjo que ocurre durante una conexión debido a un subbalance
temporal. Si la formación productora se encuentra en el fondo del hoyo, el pico de gas tendrá lugar
en la superficie, cuando el tiempo de retardo haya pasado, después de restablecer la circulación
luego de la conexión.
Hay dos circunstancias que pueden causar un subbalance, el cual resulta en la aparición de gas de
conexión producido: -
Normalmente, la ‘nueva’ aparición de gas de conexión que resulta sólo de esta circunstancia se
origina cuando se penetra por primera vez la formación en el fondo del hoyo. Las formaciones
perforadas previamente deben haber sido balanceadas por el peso del lodo existente. De no ser así,
el gas de conexión se registraría antes. Evidentemente, estas formaciones permanecen balanceadas,
a menos que se reduzca el peso del lodo.
2. Debido al suabeo
Esto sucede cuando hay una disminución de la presión anular como resultado de las pérdidas de
presión por fricción que ocurren cuando se levanta la tubería. Estas pérdidas de presión son
calculables. Por lo tanto, es posible determinar con precisión el descenso del peso equivalente de
lodo cuando se eleva la tubería.
Uno de los resultados del movimiento de la tubería –que está presente, pero no se puede calcular–
es el efecto de pistón y el ‘espacio vacío’ temporal que puede presentarse debajo de la mecha al
elevar la tubería. En este caso, inciden factores como la velocidad de izado de la tubería, la reología
del lodo, las características del flujo (con qué rapidez puede caer para llenar el espacio), el diámetro
de la boquilla (a menor área, mayor dificultad tendrá el lodo para caer de la tubería y llenar el
espacio que queda bajo la mecha). Este proceso es menos significativo que las pérdidas de presión
descritas con anterioridad, debido a que ocurre muy rápidamente (y sólo afecta una pequeña
sección). Por su parte, las pérdidas de presión ocurren durante todo el tiempo que tarda el
levantamiento de la tubería y se acumulan en todo el hoyo. Sin embargo, si la velocidad de la
tubería es alta, el lodo es viscoso y las boquillas son pequeñas, el ‘vacío’ resultante puede permitir
el influjo de la formación antes de que el lodo se desplace para llenarla.
La reducción de presión que se produce como consecuencia del suabeo afecta toda la sección de
hoyo abierto. Esto no ocurre con la disminución de presión circulante a presión hidrostática estática
que se presenta al detener las bombas. Este descenso de presión, como se explicó antes, es
principalmente una señal de que hay cambios de presión en el fondo del hoyo.
La disminución de presión será mayor en el fondo del hoyo. En este punto, el espacio libre anular
(diámetro del hoyo con respecto al portamechas del taladro) es menor. Esto genera la mayor caída
de presión para un intervalo dado. Sin embargo, también en el fondo del hoyo, la reducción de la
presión es un efecto acumulativo de todas las pérdidas de presión en todo el hoyo. Asimismo, en el
fondo del hoyo, el revoque no habrá tenido tiempo suficiente para formar una barrera contra el
movimiento del fluido. Por lo tanto, en realidad es más probable que el fluido ingrese desde
formaciones permeables en el fondo del hoyo. Sin embargo, no hay ninguna razón para pensar que
no habrá influjo desde formaciones permeables ubicadas más arriba en el hoyo (figura 7.12).
Este ejemplo muestra una magnitud menor en el segundo pico. Esto podría deberse a diversas
razones, tales como una caída de la presión de la formación, un descenso del gas ‘in situ’, una
menor reducción de la presión por suabeo (profundidad más somera) o una mayor acumulación de
revoque.
Adicionalmente, si la sección de fondo del pozo es impermeable, pero hay una formación
permeable a una profundidad más somera, el gas de conexión se generará a partir de la formación
más superficial y no desde el fondo del hoyo. Esto se debe a que la reducción de presión es
suficiente para causar un subbalance a esa profundidad.
En consecuencia, es muy importante conocer con precisión el tiempo de retardo. De esta manera, al
presentarse el gas de conexión, la formación productora puede ser identificada correctamente.
En el ejemplo que se muestra en la figura 7.13, la arena de alta presión ubicada más arriba en el
hoyo y la arena de presión normal que se halla en el fondo del hoyo están correctamente
balanceadas por el peso del lodo existente. Sin embargo, el efecto de suabeo durante la conexión
redujo la hidrostática del lodo hasta tal punto que ambas formaciones se han subbalanceado. Como
resultado, aparecen dos gases de conexión durante la siguiente circulación fondos arriba.
PF HID
% de gas total
Gas de
fondo
Reducción de presión
por el suabeo
Gas de conexión
Gas de conexión
Puesto que las condiciones permiten la aparición de gas de conexión, el tamaño del pico resultante
depende del grado de subbalance, el nivel de permeabilidad y la duración del subbalance.
Para que esta situación se presente en formaciones perforadas previamente, debe haber cambios
significativos en el peso del lodo y/o la velocidad de la tubería. Por lo tanto, es muy poco probable
en la práctica. En estos casos, es más importante el gas de conexión que se genera, ya que identifica
la permeabilidad.
En consecuencia, la aparición de gas de conexión es muy significativa, no sólo porque es una señal
inmediata de permeabilidad, sino porque –si no ha habido cambio en el peso del lodo o en el
proceso de conexión– indica un cambio de presión. Por lo tanto, la aparición de gas de conexión
debe ser anotada, notificada y registrada correctamente. Además, debe ser supervisada con cuidado
para detectar cualquier variación.
El gas de conexión que se origina del fondo del hoyo siempre debe ser supervisado con atención. A
continuación, se presentan dos situaciones comunes en que las conexiones posteriores producen
crecientes volúmenes de gas sin que halla un cambio significativo en el peso del lodo, la velocidad
o duración de la conexión, lo cual significa que hay cambios hoyo abajo.
Normalmente, estas zonas de transición ocurren dentro de lutitas o arcillas impermeables que no
pueden sostener una entrada de fluidos continua. El gas de fondo registra un incremento conforme
se penetra la zona. Esto trae como resultado un aumento de la porosidad y el volumen de gas. Esta
tendencia puede continuar a medida que el pozo se acerca al nivel de balance o incluso mientras se
subbalancea y se producirá más gas debido al derrumbe de lutitas que ocurre por el diferencial de
presión. Sin embargo, si no hay permeabilidad, es poco probable que se presente un influjo o
arremetida, a menos que el gas no sea eliminado del lodo en la superficie. La aparición de gas de
conexión confirma el estado de balance del pozo. Además, significa que hay un mayor derrumbe en
la formación y más liberación de gas durante la conexión. En este punto, un aumento de los gases
de conexión indicaría que hay un ascenso de la presión de la formación, conforme se penetra más la
zona de transición.
Sin embargo, de haber permeabilidad –lo cual permite que fluyan los fluidos de la formación–,
evidentemente existirá el peligro de una arremetida, porque el pozo ya se encuentra subbalanceado,
como lo indican los gases de conexión. Esta permeabilidad puede ser producto de cierta debilidad
en la lutita o –lo que es más significativo– pudiera deberse a una fractura o arena intercalada que
quizás está cargada por la lutita sobrepresionada.
Por lo tanto, es posible que el peligro no sea inminente cuando se perfora una formación
subbalanceada pero impermeable. Sin embargo, es necesario tomar todas las medidas necesarias
para incrementar el peso del lodo y volver a balancear el pozo, a fin de evitar que la presencia de
permeabilidad permita el flujo de fluidos. Desde el punto de vista de la perforación, esto sería una
práctica normal para impedir que los derrumbes excesivos carguen el espacio anular, con el fin de
evitar así problemas de hoyo estrecho, torque de la rotaria y tubería atascada.
Si una arremetida no ocurre de inmediato al entrar en una formación permeable, entonces puede
observarse una situación similar –desde el punto de vista de la respuesta de gas– a la descrita
anteriormente. En este caso, habrá un incremento del gas de fondo, que resulta del aumento de la
alimentación conforme se penetra más la formación. Ante las primeras señales, esto debe
interpretarse justificadamente como un incremento del gas debido al aumento de la porosidad y/o
saturación del gas. Sin embargo, si dicho incremento está acompañado por la presencia de gas de
conexión, entonces se trata de una formación subbalanceada. Una vez más, el incremento de los
gases de conexión indicaría que se está penetrando más la formación y ésta queda expuesta a los
influjos de fluidos durante las conexiones (figura 7.14). Para los ingenieros de registro, éstas serían
las clásicas señales de advertencia previas a una arremetida. Por lo tanto, deben ser notificadas de
inmediato al supervisor de perforación, a fin de que emprenda las medidas necesarias.
Posteriormente, será necesario elevar el peso del lodo para aliviar el problema. De lo contrario, si
bien la formación registrará un ingreso lento de fluidos y no una arremetida, habrá una constante
entrada de gas en el lodo. Esto reducirá la presión hidrostática y, tarde o temprano, el pozo fluirá.
En consecuencia, las tendencias de los gases de conexión y su correlación con los cambios del nivel
de fondo pueden utilizarse para determinar con exactitud lo que ocurre hoyo abajo.
De igual forma, si el peso del lodo se aumenta para volver a balancear el pozo, la presión de la
formación se puede calcular con bastante precisión. Esto se logra comparando el peso actual del
lodo con el descenso del gas de fondo y la desaparición de los gases de conexión. En este punto,
sabemos que la presión de la formación tiene un valor que se encuentra entre la hidrostática del lodo
y la densidad de circulación equivalente.
Gas de fondo
Gas de
conexión
Pozo fluyendo
Siempre y cuando se conozca exactamente el tiempo de retardo, las características de los picos de
gas de conexión pueden ser un indicador muy confiable de la presión de la formación, si se
comparan con la operación adecuada durante la conexión.
Continuar
ECD
perforación
Cuadrante abajo
Bombas apagadas,
Izar tubería HID - Suabeo 1
2
Hacer conexión
HID
Bombas encendidas
Reanudar perforación 3
Gas de conexión 1 Un pico de corta duración. El período de influjo corresponde sólo al lapso
durante el cual la tubería es sacada del fondo con las bombas apagadas.
Gas de conexión 3 Este pico corresponde al pico 2. Por lo tanto, sabemos que la presión de la
formación es mayor que la presión hidrostática del lodo. Sin embargo, en
este caso, el pico se extiende, lo cual indica que la producción continúa
después del reinicio de la circulación. Esto evidencia que el pozo se está
aproximando al balance incluso durante la circulación y que la densidad
circulante equivalente está balanceando el pozo.
En la práctica, hoy día la mayoría de los perforadores conocen bien las causas y resultados del
suabeo. Por lo tanto, normalmente, siguen un procedimiento seguro al realizar una conexión. El
método consiste en halar la tubería con una velocidad razonable, a fin de reducir al mínimo la
pérdida de presión. La circulación de lodo es detenida sólo cuando todo está listo para colocar la
sarta en las cuñas. Este procedimiento garantiza que la presión anular por encima de una conexión
nunca descenderá a un nivel inferior a la presión hidrostática del lodo (figura 7.16).
Además, cabe mencionar que cuando la tubería se trabaja encima de una conexión para limpieza y
estabilidad del hoyo, la tubería también se vuelve a correr hasta el fondo con una velocidad segura.
Esto se realiza con la finalidad de reducir al mínimo las bruscas variaciones de presión y la
posibilidad de que se fracturen las formaciones más débiles.
Bombas encendidas
Continuar perforación ECD
Como se indicó anteriormente, la presencia de gas de conexión es muy significativa. No sólo debe
ser notificada de inmediato y supervisada en el sitio del pozo durante toda la operación de
perforación, sino que también debe especificarse claramente en el registro de lodo y los informes.
Valor de pico / valor de fondo si el nivel de fondo es 0,5%, un gas de conexión de 2,5%
es evidentemente más significativo que uno de 2,2%.
Tiempo de apagado de las bombas los posteriores incrementos deben compararse con el
tiempo en que pudiera estar ocurriendo el influjo. Si el gas
de conexión se duplicó, pero también se duplicó el tiempo
de conexión, no debería haber cambios significativos en el
subbalance. Sin embargo, sí sería significativo que no
hubiera cambios en el tiempo de conexión.
Por lo general, los gases que tienen el mismo origen, por ejemplo, que resultan durante un sondeo,
una verificación de flujo o cualquier tipo de cierre, se identifican por separado, como se indica en la
tabla 7.2
Tipo de gas Profundidad Valor de pico Valor de gas Tiempo de apagado de las
producido (m) (%) de fondo (%) bombas (min)
Conexión 1.050 4,135 3,500 5
Conexión 1.060 4,568 3,610 5
Sondeo 1.069 5,993 3,860 15
Conexión 1.078 5,625 4,250 5
Verificación de flujo 1.085 7,475 4,980 10
La anotación de los picos de gas producido en el registro de lodo debe realizarse por separado,
además de las curvas de gas registrado. Si el pico se deja como parte de la curva de gas de la
formación, puede confundirse fácilmente con un vestigio de gas resultante de un aumento de gas
liberado de una formación (figura 7.17). No sólo esto, sino que el incremento común en la
proporción de hidrocarburos más livianos en los picos de gas producido distorsiona por completo
las relaciones de gas. Esto complica la evaluación y también puede hacer que las curvas de relación
sean extremadamente confusas.
Los gases producidos que se indican en la tabla 7.2 se presentan en un formato de registro típico en
la figura 7.18. Cada pico de gas producido se representa mediante una línea tipo ‘gráfico de barras’
que se extiende hasta el valor del pico que supera el nivel de fondo, en lugar de colocar el valor
total real. Además, cada pico se identifica según la operación particular durante la cual se produjo.
1050 GAS DE
CONEXION
1060 GAS DE
CONEXION
GAS DE
1070
SONDEO
GAS DE
1080
CONEXION
GAS DE
VERIFICACION
DE FLUJO
Como alternativa, un segundo tipo de presentación de registro se muestra en la figura 7.19. En este
caso, también se especifican los picos producidos, además de la curva de gas normal. Esto se realiza
con el fin de evitar confusiones en cuanto al origen. Los picos se representan numéricamente con el
mismo formato que el informe tabulado (es decir, tipo, valor de pico, valor de fondo, tiempo de
apagado de las bombas).
Gas de viaje es el término que se utiliza para un vestigio de gas que ocurre luego de completar una
circulación fondos arriba inmediatamente después de un viaje de regreso al interior del hoyo. Por lo
general, los vestigios posteriores a un viaje a la superficie (para realizar un cambio de mecha o
ensamblaje de fondo, profundidad total de la sección, viajes de pesca, etc.) se denominan gas de
viaje (GV). Los vestigios posteriores a los viajes parciales fuera del hoyo para fines de limpieza y
estabilización del hoyo se denominan gases de viaje falso o de limpieza (GVL).
Los mecanismos de producción de gases de conexión anteriormente descritos también tienen gran
incidencia en la duración y tamaño de los picos de gas de viaje. Sin embargo, no necesariamente
debe haber un subbalance para que éstos ocurran. Si se ha registrado gas durante la perforación, un
vestigio después de un viaje es algo normal. Se produce como resultado de las condiciones
siguientes (figura 7.20): -
Ripios
El gas que pudiera haber sido asentados
desplazado –como resultado de la
limpieza– cuando la formación fue
perforada reingresa al hoyo durante el Limpiado
viaje. previamente
difusión
Sólo teniendo en cuenta que estos procesos ‘normales’ propician la aparición de gas de viaje, si hay
un pico será producto del gas que se ha acumulado en el fondo del hoyo (figura 7.21), incluso si no
entran en juego otros factores, ya que: -
Los ripios perforados y el gas estarán presentes en todo el espacio anular (a menos que
sean circulados hacia fuera antes del viaje). Sin embargo, no propiciarán más de un nivel
de fondo de gas al ser circulados hacia fuera. El asentamiento de los ripios hacia el fondo
del hoyo resulta en una concentración de ripios anormalmente alta en el espacio anular.
Como consecuencia, cuando los ripios sean circulados hoyo arriba después del viaje el gas
retenido se liberará. Esto traerá como resultado un ‘vestigio’ de gas. El nivel de
asentamiento que ocurre depende de la duración del viaje, las densidades relativas de los
ripios, el lodo y la viscosidad del lodo y el esfuerzo de gel.
El efecto de la difusión de fluidos será mayor en el fondo del hoyo, donde el revoque no ha
tenido el tiempo para crear una barrera suficiente contra dicho movimiento de fluidos.
El gas previamente lavado, que retorna al hoyo, procederá sólo de las formaciones
permeables perforadas más recientemente. Por lo tanto, propiciará una concentración de
gas en el fondo del hoyo.
En la producción de gas de viaje hay dos procesos fundamentales. Son muy similares a los
mecanismos que intervienen en la producción de gas de conexión. Estos procesos son la reducción
de la presión hidrostática que se presenta al detener la circulación y, más importante aún, el
considerable efecto de suabeo durante del viaje. Este factor incide enormemente en la cantidad de
gas que se produce dentro del hoyo. Por lo tanto, la evaluación de los gases de viaje es un aspecto
importante para el balance de pozo y la supervisión de la seguridad.
Las prácticas normales de perforación señalan que se debe utilizar una densidad de lodo que
proporcione un sobrebalance durante todo el viaje, con la finalidad de evitar influjos de fluido. Sin
embargo, si la presión hidrostática no genera un sobrebalance, se registrarán mayores cantidades de
gas de viaje, como resultado de: -
Evidentemente, el peor escenario es que el pozo en realidad fluya durante el viaje o cuando la
tubería esté fuera del hoyo. Ante estas circunstancias, las operaciones de control de pozo son mucho
más complicadas. Esto se evita si nos aseguramos de que haya un sobrebalance. Sin embargo, si se
penetra una zona de mayor presión al final de la sección perforada, quizás no pueda ser reconocida
antes de que el viaje comience.
Las zonas de transición (zonas de creciente presión de formación) que suscitan un descenso del
sobrebalance (y posiblemente del subbalance) pueden reconocerse por el nivel de vestigio de gas
registrado en viajes sucesivos fuera del hoyo. Si el peso del lodo y la duración del viaje se
mantienen relativamente constantes, el incremento de las cantidades de gas de viaje indica que la
presión de formación está en aumento.
Este indicador se utilizaría junto con los incrementos de los gases de fondo y conexión mientras se
perfora la zona.
El suabeo influye considerablemente en la producción de gas de viaje, puesto que tiene lugar en
toda la sección de hoyo abierto. Por lo tanto, hay pérdidas de presión en todo el hoyo. Sin embargo,
estas pérdidas tienen un efecto más significativo en las formaciones permeables ubicadas en el
fondo del hoyo. Esto se debe a la acumulación de pérdidas de presión en el espacio anular y la
menor acumulación de revoque. El efecto de pistón de la sarta de perforación también debe tenerse
en consideración durante los viajes. Cuando el ensamblaje de fondo y las herramientas de calibre
completo son halados y pasan zonas permeables, el efecto de pistón provocará la entrada de fluidos
al hoyo debido al suabeo, además de la ‘inducción’ causada por la reducción de presión. En
consecuencia, todas las zonas permeables en el hoyo abierto estarán sujetas a dicho suabeo
conforme se realiza el viaje fuera del hoyo.
Indudablemente, el efecto de suabeo debe tenerse en cuenta al evaluar diferentes niveles de gas de
viaje en viajes sucesivos. Si ningún otro factor (es decir, peso de lodo, presión de formación,
profundidad del hoyo) registra cambios significativos, sólo con el hecho de que otra cuadrilla de
taladro se encargue de las operaciones y hale la tubería a una mayor velocidad, se registrará un
aumento del suabeo y se producirá más gas dentro del hoyo.
El peligro de que el suabeo suscite una entrada excesiva de gas durante un viaje es que el aumento
del volumen de gas de baja densidad reducirá la hidrostática normal del lodo. Este descenso en la
presión diferencial provocará un aumento de la alimentación y el suabeo, lo cual reducirá más la
hidrostática y así consecutivamente. En definitiva, esto puede hacer que el pozo se subbalancee en
una condición estática normal, lo cual permitirá que el pozo fluya.
Para una sección de hoyo dada, normalmente el gas de viaje aumentará con la profundidad, debido a
las razones siguientes: -
El gas de viaje también depende de los cambios en el nivel de fondo de gas, ya que éste no sólo es
un componente del gas de viaje, sino que, además, afecta la cantidad de gas retenido por los ripios
que se asientan en el fondo durante el viaje.
Si las desviaciones con respecto a esta tendencia no pueden ser explicadas mediante un incremento
observado en el gas de fondo, entonces se deben considerar otras explicaciones posibles: -
¿Ha cambiado la reología del lodo (densidad, viscosidad) trayendo como resultado un
descenso de la hidrostática o un ascenso del suabeo?
Como sucede con los gases de conexión, el tiempo de llegada del pico de gas de viaje y la forma del
pico (figura 7.22) pueden aportar datos relevantes sobre lo que ocurre hoyo abajo: -
GAS DE FONDO
2. Pico anticipado – zona somera
3. Picos múltiples
El suabeo ha provocado el ingreso de gas desde más de una zona; las zonas están
suficientemente separadas, de manera que los influjos de fluidos se mantienen diferenciados.
Podría indicar que hay zonas productoras sobre un intervalo mayor. Por lo tanto, es una señal
del nivel de suabeo que ocurre durante el viaje.
O, podría ser una indicación de migración de gas fuera del hoyo durante un período extenso; el
gas sigue ingresando desde la zona productora.
La hidrostática reducida por el gas suabeado no balancea el pozo ni siquiera cuando se inicia la
circulación.
La caída lenta ocurre conforme el lodo con contenido de gas se circula hacia
fuera y es gradualmente reemplazado por lodo acondicionado, lo cual devuelve
al pozo una hidrostática normal. En esta situación, el pozo se encuentra apenas
balanceado.
Esta situación puede presentarse cuando un gas de viaje de gran magnitud no es eliminado
eficientemente en la superficie y es reciclado hoyo abajo. Esto no sólo resultará en un segundo pico,
sino que el lodo que todavía tiene contenido de gas pudiera permitir un mayor influjo según se
recicla. Esta situación se muestra en las figuras 7.23 y 7.24, donde un gas de viaje de más de 90%,
con una duración de 60 minutos, prácticamente se tropieza con el gas reciclado conforme éste
reaparece en la superficie.
En los registros, el gas de viaje se indica y explica exactamente igual que el gas de conexión o
cualquier otro tipo de gas producido. Es decir, el pico se identifica aparte de la curva de gas real y
se indica como el nivel que excede la lectura del gas de fondo para el momento del viaje. También
debe proporcionarse información relevante como el peso del lodo y la duración del viaje.
La figura 7.25 muestra un método muy útil para especificar en los informes todos los gases
producidos. Se utiliza un formato de gráfico de barras, con el nivel de gas de fondo, a fin de crear
una imagen de los cambios que resultan en incrementos de gas y gases producidos.
P
R
O
F 2050
U
N
D
I DL=1105 kg/m3
D
A 2200 Gas de fondo
D Gas de conexión
Gas de sondeo
Gas de viaje
Gas de viaje de limpieza
2350
DL=1200 kg/m3
2500
Figura 7.25 Representación en gráfico de barras de los gases producidos
Otra manifestación de gas que debe ser mencionada es la denominada ‘gas cortado en el cuadrante’
ya que puede conducir a “vestigios falsos”o interpretaciones erradas del lodo cortado por gas.
Esta manifestación ocurre cuando la tubería no está completamente llena al final de un viaje en el
hoyo o después de una conexión, de manera que una burbuja de aire queda atrapada cuando se une
al cuadrante y se inicia la circulación del lodo de perforación.
Un aumento de gas también puede ser resultado del efecto del gas cortado en el cuadrante sobre la
trampa de gas. El lodo tiene aire y más ligero y, por tanto, conllevará a un incremento de la
eficiencia de la trampa. Este aumento de eficiencia conduce a una mayor concentración del gas que
está siendo extraído. Aun cuando no haya hidrocarburos en el lodo con aire, una vez que éste vuelve
a la superficie, tendrá la apariencia de lodo cortado por gas (dado que en realidad el lodo es cortado
por ¡aire!) y ello puede causar confusión. Nuevamente, el tiempo de su aparición junto con el
hecho de que los detectores de gas no registrarán la presencia de ningún hidrocarburo, debe llevar a
reconocer de inmediato al gas cortado en el cuadrante. (Figura 7.27).
Fondos arriba
(Tiempo de GAS DE VIAJE
retardo)
Tiempo de retardo
+
Tiempo de parada GAS DEL
CUADRANTE O
KELLY
Tiempo
Presión y temperatura
Porosidad
Saturación del gas
Permeabilidad
Profundidad del hoyo
Velocidad de penetración
Diámetro del hoyo
Tipo de mecha
Velocidad de flujo
Diferencia de presión
Tipo y reología del lodo
Eficiencia de la trampa
El valor de gas registrado también puede resultar modificado por otras condiciones tales como:
La normalización del gas es un intento por cuantificar una medición cualitativa a fin de mejorar la
información que permita una mejor
Es evidente que no todas las variables pueden ser calculadas directamente y, por tanto, no pueden
ser normalizadas. Sin embargo, algunos parámetros son puramente geométricos por lo que su
influencia puede determinarse matemáticamente.
1. Velocidad de penetración
En la Sección 6.3.1 se describe el efecto directo que la velocidad de penetración (ROP) tiene sobre
la cantidad de gas al controlar la cantidad de roca liberada en el fluido de perforación por un
determinado período de tiempo. Un aumento en la ROP conlleva a un incremento directo del gas.
Al igual que sucede con la ROP, el diámetro del hoyo también determina el volumen de roca
liberado en el fluido de perforación.
3. Velocidad de flujo
Un cambio en la velocidad de flujo tiene un efecto directo ya que controla la dilución del gas en el
lodo de perforación. Un aumento en la velocidad de flujo provocará que el gas liberado durante un
determinado tiempo, se diluya en un mayor volumen de lodo y, en consecuencia, conllevará a un
descenso en el valor de gas registrado.
Aun cuando esta corrección en sí es válida, la misma no da ocasión a que puedan ocurrir los demás
cambios cuando se altera la velocidad de flujo. (Ver Sección 6.4).
La normalización no puede dar cuenta de todas las demás variables que intevienen en el total de gas
registrado final, de manera que, en verdad, no constituye una corrección absoluta para el volumen
de gas en el sitio.
Muchos geólogos e ingenieros consideran que una curva de gas adicional en el registro del lodo
solo contribuye a una mayor confusión y, en muchos casos, no brinda más información de la ya
existente.
La normalización del gas no resulta adecuada para los valores totales del detector de gases debido a
las variables respuestas que se obtienen de los cambios en la composición y la concentración.
Lo que puede ser normalizado es un valor de gas total tomado de la suma de los valores
cromatográficos de gas dado que éstos constituyen una medida absoluta de la concentración de cada
compuesto de hidrocarburo.
Este valor cromatográfico total de gas puede ser normalizado para eliminar los efectos del diámetro,
de la ROP y la velocidad de flujo.
Se han formulado muchas ecuaciones para la normalización del gas y varían desde los
procedimientos más básicos hasta los extremadamente complicados.
Datalog emplea una ecuación de normalización que corrige solamente las variables geométricas
antes señaladas:
Por lo general, en esta situación, la normalización del gas resulta innecesaria ya que no proporciona
más información de la ya conocida.
Por ejemplo, si en la misma sección del hoyo, mientras circula con la misma velocidad de flujo, la
única variable “externa” es la velocidad de penetración que controla el volumen de roca y el gas
liberado hacia el hoyo del pozo durante un determinado período de tiempo.
Para los vestigios de gas provenientes de dos zonas potenciales, se puede aplicar el principio de la
regla empírico (Sección 6.3.1) con la misma efectividad que la normalización para comparar los dos
vestigios o comparar los vestigios hasta el nivel de fondo establecido.
La arena 1 fue taladrada a una velocidad de 3 min/m y dió como resultado 10% de gas total.
Sin cambios en los parámetros de perforación, la arena 2 está siendo taladrada a una velocidad de 1
min/m (o sea, 3 veces más rápido). Cuando el gas alcance la superficie el vestigio equivalente sería
de 30%.
Tomando como base la ROP solamente, es razonable suponer que la Arena 2 presenta una
mayor porosidad que la Arena 1, lo cual puede confirmarse mediante una inspección de los
ripios y, posteriormente, por la información de los trabajos de guaya..
Si el gas registrado real para la Arena 2, al llegar a la superficie, fue inferior al 30% (se calcula
20%), puede deducirse que se ha liberado un menor volumen de gas equivalente .
Menor porosidad y, por tanto, un volumen aparente – poco probable en este caso si se
considera que la velocidad de penetración es más rápida.
En este contexto, una curva de normalización no nos diría nada más ya que la velocidad de
penetración es la única variable.
Supongamos una situación en la que la arena 2 fuera penetrada en la siguiente sección de hoyo de
manera que ahora no sólo la ROP sino también la velocidad de flujo y el diámetro del hoyo serían
muy distintos.
La arena 1 todavía produciría 10% con una ROP de 3 min/m, una velocidad de flujo de 2
m3/min, en un hoyo de 12 ¼” de diámetro.
La arena 2 produciría 20% con una ROP de 1 min/m, una velocidad de flujo de 1.4 m 3/min,
y un hoyo de 8 ½” de diámetro.
La arena 1 se perfora unas 3 veces más rápido que la lutita, por lo que se requeriría un vestigio de
gas superior al 3% para provocar una excitación. El hecho de que se registre 10% revela que hay un
buen vestigio que vale la pena seguir evaluando.
La arena 2 se perfora 10 veces más rápido que la lutita, de manera que sería necesario registrar, por
lo menos, 10% para proseguir la investigación. El gas liberado de 20% indica cierto potencial pero
podría ser inferior al de la arena 1.
Ahora bien, si se toman en cuenta las otras condiciones distintas que presentan la velocidad de flujo
y el tamaño del hoyo, ¿conduce a otra conclusión un gas normalizado?
Luego de la normalización, el vestigio de la arena 1 es de 24% por encima del fondo, en tanto que el
de la arena 2 es solamente de 16,8%.
Comparando esto con la determinación empírica, la arena 1 produjo un vestigio que es 3,3 veces
mayor que la lutita improductiva, mientras que la arena 2 fue sólo dos veces mejor. Esto equivale a
un factor de diferencia de 1 ½ aproximadamente.
Este fenómeno ha ocurrido porque los vestigios de gas han sido comparados con los niveles del
fondo, los cuales obviamente resultan afectados en la misma medida por los cambios en la
velocidad de flujo y el diámetro del hoyo. La única variable real, debido a la litología y al cambio
de porosidad, es la ROP y esto es lo que se estaba evaluando en el primer ejemplo.
Lo que la curva de gas normalizado permite es una valoración más fácil y la eliminación de la
matemática simple. (Figura 8.2).
8½“
Supongamos que tenemos una situación en la que la arena 2 fuera penetrada en la siguiente sección
de hoyo de manera que ahora no sólo la ROP sino también la velocidad de flujo y el diámetro del
hoyo serían muy distintos.
La arena 1 todavía produciría 10% con una ROP de 3 min/m, una velocidad de lujo de 2
m3/min, en un hoyo de 12 ¼” de diámetro.
La arena 2 produciría 20% con una ROP de 1 min/m, una velocidad de flujo de 1.4 m 3/min,
y un hoyo de 8 ½” de diámetro.
La arena 1 se perfora unas 3 veces más rápido que la lutita, por lo que se requeriría un vestigio de
gas superior al 3% para provocar una excitación. El hecho de que se registre 10% revela que hay un
buen vestigio que vale la pena seguir evaluando.
La arena 2 se perfora 10 veces más rápido que la lutita, de manera que sería necesario registrar, por
lo menos, 10% para proseguir la investigación. El gas liberado de 20% indica cierto potencial pero
podría ser inferior al de la arena 1.
Ahora bien, si se toman en cuenta las otras condiciones distintas que presentan la velocidad de flujo
y el tamaño del hoyo, ¿conduce a otra conclusión un gas normalizado?
Luego de la normalización, el vestigio de la arena 1 es de 24% por encima del fondo, en tanto que el
de la arena 2 es solamente de 16,8%.
Comparando esto con la determinación empírica, la arena 1 produjo un vestigio que es 3,3 veces
mayor que la lutita improductiva, mientras que la arena 2 fue sólo dos veces mejor. Esto equivale a
un factor de diferencia de 1 ½ aproximadamente.
Este fenómeno ha ocurrido porque los vestigios de gas han sido comparados con los niveles del
fondo, los cuales obviamente resultan afectados en la misma medida por los cambios en la
velocidad de flujo y el diámetro del hoyo. La única variable real, debido a la litología y al cambio
de porosidad, es la ROP y esto es lo que se estaba evaluando en el primer ejemplo.
Lo que la curva de gas normalizado permite es una valoración más fácil y la eliminación de la
matemática simple. (Figura 8.2).
8½“
Un proceso de normalización de gas puede resultar provechoso en pozos individuales cuando éstos
son perforados direccionalmente con un motor hoyo abajo. El deslizamiento alternado (cuando la
rotación sólo se debe al motor de fondo) y la rotación (cuando la rotación se debe tanto al motor
como a la rotación en la superficie) a menudo puede producir cambios evidentes en el gas registrado
(Figura 8.3).
ROP Relaciones de
Cromatografía de gas gas
La Figura 8.3 muestra los niveles más bajos de gas relacionados con el deslizamiento alternado
(sombreado) y la rotación de la mecha mientras se guía direccionalmente un pozo.
Como puede apreciarse, los niveles superiores ocurren cuando se hace girar la mecha. Las dos
causas principales son:
Quedan aún los problemas inherentes a la cantidad y composición de gas realmente detectado en la
superficie y su relación con el tipo de composición del hidrocarburo que se encuentra en el
yacimiento. El análisis de los valores de gas absolutos mediante cromatografía ha demostrado ser de
gran utilidad en el diagnóstico de la calidad y composición de zonas de producción potenciales.
Igualmente, en aplicaciones más especializadas, tales como el geodireccionamiento de pozos y la
identificación de extensiones de inyección miscibles, el análisis de los índices de gas ha demostrado
ser una alternativa precisa y más económica para las herramientas de medición durante la
perforación o MWD (por sus siglas en inglés, Measuring While Drilling).
No hay duda de que los cambios en la composición son evidentes desde una perspectiva visual
mediante las curvas de gas cromatográficas normales, pero el análisis de las relaciones de los
cambios en la composición representa una herramienta de interpretación adicional muy provechosa
ya que al determinar los vestigios de gas proporciona una información más exacta, la cual
posiblemente no sea apreciable de inmediato a través del registro del lodo.
Dado que existen numerosos factores que influyen en la cantidad de gas que finalmente se detecta
en la superficie, la verdadera magnitud de un vestigio de gas tiene poca importancia a los efectos de
predecir el potencial de productividad de un yacimiento. Antes bien, es la comparación del vestigio
de gas con el nivel precedente de gas de fondo y el análisis y la comparación de los compuestos de
hidrocarburos individuales lo que permite evaluar la composición y el potencial de productividad de
un yacimiento.
8.3 Trazado gráfico de las relaciones de gases utilizando los valores cromatográficos del
metano hasta el pentano
Conocido mayormente en la industria como trazado de relaciones Pixler (en honor de B.O. Pixler),
este análisis proporciona la siguiente información:
“calibración” regional comparada con la producción o con los resultados de las pruebas mejora su
confiabilidad.
Idealmente, se puede seguir utilizando una corriente para obtener la muestra de gas y así poder
separar y analizar todos los hidrocarburos presentes (con seguridad C1 a C5) en una determinada
muestra de lodo.
Si se utiliza una muestra de gas de tubería somera, es necesario recordar que las trampas de gas no
son 100% eficientes en la remoción de todo el gas proveniente del lodo y que la muestra se diluye
después con el aire. Sin embargo, esta limitación obviamente está presente a lo largo de todo el
muestreo continuo de manera que el error es reducido o eliminado al comparar los valores de gas
relativos desde el vestigio de gas hasta el nivel de fondo. Será este cambio relativo el que
proporcionará la información sobre el potencial de producción.
Donde puede haber cierto margen de error es cuando se utilizan lodos de mayor viscosidad, lo cual
reduce la cantidad de hidrocarburos más pesados que son liberados por la trampa desde el lodo. Esta
retención preferencial de gas por parte del lodo no sería tan notoria con los hidrocarburos más
livianos, de modo que la relación de hidrocarburos livianos con respecto a los pesados sería errónea.
El destilador de vapor por lo tanto eliminará el error producido por los lodos de mayor viscosidad,
pero aún hay que reconocer que éste también solamente está midiendo el gas presente en la muestra
real de lodo. En las secciones 5 y 6 se demostró que esto no brinda una medición del contenido total
de gas debido a la enorme pérdida de gas hacia la atmósfera que ocurre cuando el lodo llega a la
superficie y al gas retenido por los ripios.
En general se acepta que los cambios relativos en los valores de gas somero suministran
información precisa sin el uso adicional del destilador de vapor
De una serie de pozos probados o en producción, se comparó el petróleo que se estaba produciendo
realmente con los datos de los gases registrados y se determinó la relación del metano con respecto
a otros hidrocarburos pesados. Partiendo de estas relaciones, se determinaron probables límites para
las zonas productoras de crudo y gas y las zonas no productoras. (Figura 8.4).
Las relaciones provenientes de la información del gas retardado pueden ser trazadas en este gráfico
para obtener una predicción inmediata del fluido del yacimiento y de su potencial de producción. La
ubicación de la curva determinará el probable producto de petróleo; igualmente se ha demostrado
que con este trazado gráfico se puede señalar las zonas acuíferas y la permeabilidad.
La evidente ventaja de dicha información es que permite disponer de una valoración de la zona de
interés tan sólo un tiempo de retardo después de que ésta ha sido penetrada, es decir, el tiempo que
le toma al gas subir por el espacio anular hasta la cromatografía de gases.
1000
GAS NO PRODUCTIVO
100
GAS PRODUCTIVO
10
CRUDO PRODUCTIVO
Aunque las zonas en el gráfico han demostrado que, en general, brindan predicciones bastante
exactas, los valores de relación que definen a las zonas no deben ser tomados como absolutamente
precisos para cada pozo o cada yacimiento. Si también se dispone de los datos de producción, se
puede determinar estos valores regionalmente. Mientras mejor sea la calibración, más efectiva será
la relación Pixler en la evaluación del yacimiento.
De las zonas representadas en la Figura 8.4, la relación C1/C2 es la relación fundamental para
determinar la composición del petróleo de la zona, sea crudo o gas, o indicar si ésta no es
productiva.
<2 gravedad muy baja, alta densidad, alta viscosidad, crudo residual no
productivo
10 – 20 condensado de gas
15 – 65 gas
Una pendiente más pronunciada pendiente (más grande que las líneas de la zona)
indica una reducida permeabilidad; una pendiente muy pronunciada puede indicar
formaciones apretadas.
La Figura 8.5 muestra 5 gráficos de relaciones de gas para probables zonas petrolíferas.
1000
4
NO PRODUCTIVO
100
GAS
1
10
CRUDO
2
NO PRODUCTIVO 5
1
Con una relación de C1/C2 entre 3 y 4, los trazados 1 y 2 indican un crudo de baja
gravedad.
El trazado 2 indica una formación acuífera, señalada por la pendiente negativa entre la
relación de C1/C3 y la relación de C1/C4. Por lo tanto, esta zona puede ser húmeda y no
productiva o puede producir crudo y agua.
Con una relación de C1/C2 entre 7 y 8, los trazados 3 y 4 indican un crudo de gravedad
media.
El trazado 3 muestra un crudo productivo con indicio de una muy buena permeabilidad
señalado por la pendiente de la curva que es muy similar a la línea de la zona.
Sin embargo, el trazado 4 tiene una pendiente muy marcada, lo cual es indicio de que la
formación puede ser demasiado apretada para ser comercialmente productiva.
La Figura 8.6 muestra 4 trazados de relaciones de gas para potenciales zonas gasíferas.
El trazado 1 muestra claramente el predominio del metano (lo que sería evidente en el registro
del lodo) que produce una relación muy alta de C1/C2. Probablemente la zona es no
productiva. La pendiente pronunciada respalda esta predicción al mostrar que la formación es
apretada.
El trazado 2 muestra una zona gasífera productiva con muy buena permeabilidad, la cual es
indicada por la pendiente positiva constante en un gradiente similar a la línea de la zona
El trazado 4 muestra gas pero la pendiente muy pronunciada sugiere que probablemente la
formación es demasiado apretada para ser productiva comercialmente.
Es posible que se requiera de n mayor grado de interpretación para predecir los yacimientos de
condensados de gas ya que es obvio que existe una superposición con las predicciones realizadas
mediante la relación de C1/C2.
Se supone que existe gas si la relación de C1/C2 es superior a 15 y que hay crudo si la relación de
C1/C2 es inferior a 15. Sin embargo, se sugiere la presencia de condensado de gas si la relación de
C1/C2 oscila entre 10 y 20. Por lo tanto, si la relación de C1/C2 arroja un valor de relación de 17,
la zona puede contener gas o condensado de gas.
1000
1 4
NO PRODUCTIVO
3
2
100
GAS
10
CRUDO
NO PRODUCTIVO
1
La Figura 8.7 ilustra cómo el trazado gráfico puede señalar la presencia de condensado de gas; no
obstante, comúnmente se requiere compararlo con otros datos y con los resultados de las pruebas
para determinar y diferenciar de manera definitiva las zonas gasíferas y petrolíferas que pueden
producir un trazado de relaciones muy similar.
Hay menos confusión entre la predicción del condensado de gas y la predicción de gas dado que las
zonas gasíferas generalmente producen una relación de C1/C2 mayor y más definitiva. Es más
probable que haya confusión o duda entre las predicciones del condensado de gas y del crudo ligero
puesto que la relación de C1/C2 puede ser muy similar y la pendiente del resto del trazado de
relaciones puede indicar la presencia de gas en el caso del condensado o una formación apretada en
el caso del crudo.
1000
2
NO PRODUCTIVO
100 3
4
GAS
10
CRUDO
NO PRODUCTIVO
1
Los trazados 1 y 2 siguen una curva similar hasta la línea superior de la zona gasífera. Sin
embargo, el bajo valor de la relación de C1/C2, 13 – 15, puede sugerir que existe una mayor
proporción de hidrocarburos líquidos, lo cual constituye un buen indicio de condensado de gas..
Los trazados 3 y 4, con una relación de C1/C2 de 11 – 13, quedan comprendidos en la categoría
de crudo o de gas y, con esta sola evidencia, resulta difícil especificar su verdadera naturaleza.
El trazado 4 pareciera ser húmedo en vista de la pendiente negativa que se observa entre las
relaciones de C1/C3 y C1/C4.
Una vez más, hay que hacer hincapié en que el trazado gráfico de las relaciones, al igual que
cualquier otro parámetro o cálculo de registro, es tan sólo una trozo de información. Siempre el
técnico de registro utilizará cada elemento de evidencia del cual disponga antes de hacer una
evaluación fundamentada. Más importante aún, no debe olvidarse la más básica de las evidencias
que es la que proporcionan los ripios perforados.
Por ejemplo, si la relación de C1/C2 fuera 13, indicando un crudo de alta gravedad o un
condensado, una fluorescencia violeta sería indicio de condensado en tanto que una fluorescencia
blanco azulosa indicaría crudo. Sin embargo, si una muestra no presenta fluorescencia visible, ello
podría indicar una zona gasífera o un fluido condensado que muestra fluorescencia en la gama
ultravioleta del espectro.
En resumen, el gráfico de las relaciones de gas ha demostrado proporcionar predicciones válidas del
tipo de petróleo, gravedad del crudo, potencial de producción, permeabilidad y contenido de agua,
especialmente cuando es posible la calibración regional.
En efecto, ésta es una forma de normalización del gas ya que solamente se utiliza la diferencia del
vestigio de gas por encima del nivel del fondo, de manera que las influencias externas son
minimizadas.
El número de trazados que puede obtenerse por cada zona potencial es limitado.
Los trazados son “fuera de línea”, aparte del registro de lodo, de modo que la
información no es evidente de inmediato.
1000
Gas no productivo
Metano geopresurizado
100
Gas productivo
Gas seco
Humedad en aumento
10 Alta gravedad
Crudo productivo
Densidad en aumento
Baja gravedad
Se pueden hacer otros análisis de relaciones, nuevamente comparando las cantidades relativas de
gases de hidrocarburo detectados en la superficie, con el fin de determinar la naturaleza o el carácter
del fluido del yacimiento en el sitio.
Al comparar la proporción de gas ligero con la de gas pesado registrado en la superficie, estas
relaciones desarrolladas por Exlog, pueden utilizarse para determinar el tipo de fluido (si es gas seco
o húmedo, si es crudo seco ligero o pesado) presente en el yacimiento..
Una ventaja de la utilización de estas relaciones es que pueden ser calculadas de inmediato, a
medida que avanza la perforación y se penetra en el yacimiento, pudiendo ser representadas
gráficamente en papel o en gráficos en pantalla en tiempo real. Esto permite una evaluación
inmediata y permite que sean identificadas diferentes zonas y contactos al tiempo que se perfora el
yacimiento.
Asimismo, las relaciones pueden ser trazadas gráficamente tomando como base el registro de lodo
de profundidad. Las tendencias son fáciles de entender y proporcional los análisis de pozo final y
futuros de las curvas al lado de cualquier otro parámetro del registro de lodo o del trabajo de guaya.
Permitiendo evaluar sin mayor esfuerzo el carácter general de un yacimiento.
C 2 C3 C 4 C5
Wh 100
C1 C 2 C 3 C 4 C 5
Wh Tipo de fluido
1 10 100
GAS SECO
NO PRODUCTIVO
POTENCIAL
PRODUCTION DE GAS
Densidad en aumento
C1 C 2
Bh
C3 C 4 C5
Wh GAS NO PRODUCTIVO
Bh
GAS PRODUCTIVO
Humedad en
aumento
Gravedad CRUDO
decreciente PRODUCTIVO
Bh reacciona en sentido inverso a Wh, de manera que disminuye cuando la densidad del fluido
aumenta. Esto significa que la relación de equilibrio decrece a medida que aumenta la humedad del
gas, disminuyendo aún más cuando pasa a la fase del crudo. Se le emplea para determinar o
confirmar el potencial de producción de gas. Por ejemplo, el valor del metano geopresurizado será
muy alto y descenderá rápidamente en cuanto haya aunque sea una pequeña cantidad de
hidrocarburo pesado.
La Figura 8.10 muestra una representación típica de las dos relaciones y de cómo ambas reaccionan
de manera inversa entre sí. Se puede considerar que este gráfico está basado en la profundidad, así
que es evidente como estas curvas de relaciones pueden ser ventajosas a la hora de determinar la
naturaleza del fluido del yacimiento y como contacta con una sección vertical de litología.
La Tabla 8.2 muestra exactamente la forma en que se utilizan numéricamente las dos relaciones
para determinar estas zonas.
Tanto en el gráfico como en la tabla puede apreciarse claramente que cuando las dos curvas se
juntan cerca del punto de intersección, resulta muy difícil determinar la naturaleza exacta del fluido.
Cuando Wh indica gas pero Bh es apenas un poco mayor que Wh, el yacimiento podría
contener gas muy húmedo o condensado.
Cuando Wh indica gas pero Bh es menor que Wh, el yacimiento podría contener gas muy
húmedo o condensado o crudo muy ligero con una alta relación gas-crudo (GOR).
Aun después del punto de intersección, cuando Wh ya indica crudo, si las dos líneas
todavía están cerca, resulta difícil predecir si se tiene un fluido condensado o un crudo muy
ligero con una GOR muy alta.
Ante esta situación se puede recurrir a una tercera relación conocida como Relación de Carácter
(Ch) para ayudar en la evaluación.
C 4 C5
Ch
C3
Omitiendo los compuestos hidrocarburos más livianos (metano y etano) y comparando solo los
compuestos más pesados, se puede confirmar la presencia de un fluido de hidrocarburo denso lo
cual debe ayudar a diferenciar un gas muy húmedo de un crudo con gravedad muy alta.
La importancia de comparar estos tres compuestos radica en que C3 puede aparecer como
cantidades de traza en un yacimiento de gas, pero será un componente importante del gas húmedo o
del crudo de baja gravedad. Por otra parte, es posible que C4 y C5 no aparezcan en una zona
gasífera, pero si estarán presentes en cierta medida en gases densos o más húmedos y mucho más en
crudos livianos.
Si Ch < 0.5 Se confirma la presencia de una fase de gas productivo, bien sea gas
húmedo o condensado de gas.
Si Ch > 0.5, Se confirma la presencia de una fase líquida productiva, de manera que el
gas indicado por la relación de humedad está asociado al crudo ligero.
Relación de
carácter
DATALOG 1997 Evaluación e interpretación de hidrocarburos R.V 176
DATALOG Evaluación e interpretación de hidrocarburos
Relación de humedad
Relación de equilibrio
0 3 1 10 17.5 40 100
Gas seco
Humedad en
aumento
Gas o condensado
Gravedad
decreciente
Crudo
residual
+/o agua
Pozo Vertical
100 3
Crudo 2.5
residual
Gas/Crudo ligero
2
Gas seco
muy ligero Gas ligero
Crudo de gravedad media Rel. de equilibrio
10 1.5 Rel. de humedad
Cáracter
0.5
1 0
3000 3025 3050 3075 3100 3125 3150 3175 3200 3225 3250
Profundidad
La Figura 8.12 muestra un ejemplo real de cómo las relaciones pueden ser graficadas y utilizadas
para determinar el fluido del yacimiento a través de una sección vertical.
Naturalmente, como ya se dijo repetidas veces, estas relaciones proporcionan tan solo un trozo más
de información a partir de la cual se hacen predicciones fundamentadas. Nunca se les debe tomar
como incuestionables, antes bien, hay que considerarlas junto con toda otra información disponible.
Las situaciones en las relaciones de gas normales han resultado ser menos eficaces ocurren cuando
la ‘escala’ de hidrocarburos livianos a pesados no se encuentra presente.
Los fluidos de yacimiento característicos que han conducido a esta situación son los siguientes:
Crudos muy viscosos que, una vez más, arrojan grandes proporciones de hidrocarburos más
pesados.
Otra situación que limita la eficacia de los análisis de relaciones es la que se plantea cuando el gas
que se está produciendo de la formación también es liberado. La razón de ello es que, en este caso,
el gas que se está midiendo no se relaciona en forma pura con el fluido y el volumen de gas liberado
crea un determinado volumen de formación. Las relaciones resultan distorsionadas ya que está
entrando gas de más (comúnmente una mayor proporción de hidrocarburos más livianos) en el lodo
de perforación a causa del influjo.
De manera similar a las relaciones Pixler, la “calibración” regional de los valores de relaciones o
límites, pueden ser determinados si se dispone de información sobre la producción o de las pruebas.
En el caso del área ambigua antes descrita, el geólogo de registro también debe tomar en cuenta las
relaciones Pixler, los ripios, los indicadores de porosidad y el tipo de fluorescencia.
En conjunto toda esta información puede proporcionar información muy valiosa a partir de la cual
se puede determinar sobre una base razonable los contactos del yacimiento y su potencial de
producción. No solamente se obtiene información esencial que permite que las zonas que han de ser
probadas puedan ser localizadas con precisión y confirmadas con el trabajo de guaya, sino que en
muchos casos, ha hecho resaltar zonas que posteriormente no han sido detectadas por el trabajo de
guaya.
El indicador de petróleo compara el contenido de metano del gas retornado con el contenido de
hidrocarburo pesado.
O C3 C 4 C5
C1
En este sentido es muy parecido a la relación de equilibrio (omitiendo el C2) y la tendencia
resultante refleja el cambio de densidad del fluido de hidrocarburo.
El indicador de petróleo oscilará entre 0 y 1, pero graficado a la inversa facilita el trabajo con los
números los cuales siguen una tendencia similar a la relación de equilibrio.
El Indicador inverso de petróleo fluctuará entre 0 y 100, aumentando a medida que disminuye la
densidad del fluido (figura 8.13).
I C1
C3 C 4 C5
0.01 – 0.07 gas seco, agua cargada con gas 100 – 14.3
1 10 100
Gas seco
Condensado, o crudo
liviano/alta
GOR
Petróleo
Petróleo residual
La fluorescencia cuantitativa (QFT TM TEXACO) fue creada con el fin de poner término a la
subjetividad que caracterizaba a las técnicas de fluorescencia convencionales que se venían
utilizando, de manera casi inalterable, desde el inicio de los análisis en el lugar del pozo y los
registros de lodo.
Mediante esta prueba y el uso de solventes se puede obtener información inestimable en cuanto al
tipo de fluido, densidad del crudo, probabilidad de presencia de agua, permeabilidad y movilidad
del petróleo. En el pasado, esta información ha resultado útil para identificar y evaluar formaciones
con hidrocarburos y para cotejar con datos obtenidos por otros medios como el análisis de la
relación de gas descrito previamente. Ahora bien, debemos admitir que estos resultados son
claramente subjetivos, no sólo en lo relativo a la solidez y exactitud de las pruebas sino también en
cuanto a las deficiencias que pueda tener el geólogo para percibir los colores.
Se ha podido determinar asimismo que sólo una muy pequeña proporción de las emisiones
provocadas por la exposición a la luz ultravioleta puede en realidad ser observada a simple vista. En
efecto, muchas emisiones caen en el intervalo ultravioleta del espectro por lo que pasan
desapercibidas para las técnicas convencionales, lo que no hace sino corroborar la subjetividad de
las pruebas.
Con la QFTTM es posible medir de manera precisa la fluorescencia y la relación existente entre su
intensidad y la cantidad de petróleo presente en los ripios perforados. No sólo permite realizar una
evaluación más exacta y definitiva de la intensidad de la fluorescencia, y por ende del contenido de
crudo que puede colocarse en la base de datos y cotejarse con otros parámetros, sino que puede
identificar zonas petrolíferas indetectables por la fluorescencia convencional.
Vimos anteriormente la manera como el análisis de gas total y la cromatografía nos daban
indicaciones inmediatas acerca de la presencia de hidrocarburos y como análisis más detallados de
diversas relaciones de gas pueden utilizarse a fin de predecir de forma más precisa el tipo de fluido
presente y el potencial de productividad.
En las técnicas convencionales de registro de lodo en el pozo, esta información y la del análisis de
la fluorescencia sirven para confirmar el tipo de hidrocarburo y la presencia de agua, y el análisis de
ripios para establecer manchas de petróleo y grado de porosidad, de esta manera se obtiene una
imagen global del yacimiento que se está evaluando.
La presencia de fluorescencia indica que hay hidrocarburos pero no necesariamente que se puedan
explotar comercialmente, ya que también el petróleo y el gas residuales, o las formaciones con
petróleo en agua producen fluorescencia.
Es necesario lavar los ripios y verlos de inmediato ya que los componentes volátiles se perderán si
la muestra se queda esperando; la fluorescencia es lo primero que debe analizarse en una muestra
nueva.
Las bandejas de muestras deben estar limpias y sin contaminantes. Incluso algunos
papeles utilizados para secar tienen fluorescencia, lo que dificulta aún más la tarea del
geólogo.
Se retirará de los ripios todo el fluido de perforación que todavía envuelva los granos.
Si se está utilizando lodo a base de aceite, se recogerán regularmente muestras del fluido de base, ya
sea aceite o diesel, junto con la muestra del lodo a fin de comparar su fluorescencia de fondo con la
que emana de la muestra. Por lo general, el diesel y otros productos de base muestran, cuando la
tienen, una fluorescencia marrón opaca; el aceite, en cambio, es obviamente muy soluble con los
hidrocarburos provenientes de la formación. El petróleo se mantendrá disuelto en el fluido de
perforación a diferencia de los gases que se liberarán de inmediato o posteriormente. Este
componente adicional agregará fluorescencia a la del fluido de perforación durante todo el trabajo
en el pozo, e incluso se trasladará hacia otros pozos en caso de que se vuelva a utilizar el mismo
lodo. Es por ello que la fluorescencia de fondo del lodo puede cambiar lo que hace imperioso ver
muestras normales a fin de identificar nuevos vestigios.
Seguidamente, observe los ripios bajo luz ultravioleta para determinar la presencia de material
fluorescente.
Además de los hidrocarburos, hay otros contaminantes o minerales que producen fluorescencia. Es
por ello que el geólogo debe estar muy atento para identificar sólo la fluorescencia relevante y
separar los ripios que merecen un análisis más minucioso. Debería ser fácil identificar la
fluorescencia de los minerales analizando los ripios bajo el microscópio, pero si se comete un error
los minerales no darán corte de solvente.
Una vez que haya identificado los ripios con hidrocarburos, sepárelos y colóquelos en platos
especiales para un examen más minucioso y pruebas bajo luz ultravioleta.
Durante esta separación no debe tocar los ripios con las manos para evitar la
contaminación.
Antes de realizar las pruebas con solventes es preferible secar los ripios ya que el agua
evita que el solvente penetre de manera efectiva la litología. Si la muestra se prueba
húmeda, se puede utilizar alcohol con el solvente para que retire el agua y el solvente
pueda entonces trabajar.
El color permite analizar la gravedad del crudo mientras que la reducción u opacamiento del brillo
puede ser una indicación de presencia de agua.
Una fluorescencia menos brillante u opaca puede ser evidencia de una formación acuífera. Si, por
ejemplo, se ha observado una fluorescencia brillante azulosa en la sección del yacimiento que luego
se torna muy mate, es probable que el pozo haya pasado por el contacto petróleo/agua.
Mientras menor es la gravedad API (mayor densidad), más oscura y menos intensa será la
fluorescencia.
Gravedad alta API blanco azuloso, algunas veces azul pero siempre visible
API 10 15 35 45 50
Color
Gravedad
baja media alta condensado
El geólogo debe tratar de estimar el porcentaje de ripios que fluoresce en la muestra completa pero
también el porcentaje de ripios del propio yacimiento que muestra fluorescencia.
Esta es una distinción capital, en especial cuando se penetra una zona por primera vez. No tiene
ningún sentido y resulta engañoso decir que la muestra tiene 10% de fluorescencia si sólo 20% de la
muestra está formada de roca de yacimiento. En el caso que nos ocupa, 50% de la roca de
yacimiento tiene fluorescencia, ¡esta información es mucho más emocionante que el escuálido 10%
mencionado¡
Solventes, como el I-I-I ID Orange sirven para obtener información acerca de la movilidad y
permeabilidad del fluido.
La prueba es muy sencilla, consiste en agregar algunas gotas de solvente directamente sobre el ripio
aislado mientras se observa la muestra bajo el fluoroscopio UV.
El solvente lixivia de manera efectiva el ripio colocando el petróleo en solución y retirándolo del
ripio. Esto puede ayudar a establecer mejor el color de la fluorescencia sin obstrucción o
interferencia por parte del ripio. La velocidad y carácter del corte refleja la solubilidad del crudo, la
permeabilidad y la movilidad general del fluido.
Una regla práctica indica que mientras más rápido es el corte más liviano es el crudo ya que se le
coloca en solución y se le retira más fácilmente: es evidente que un crudo denso y viscoso se
movera más lentamente.
La permeabilidad también incide mucho en la velocidad del corte: a menor permeabilidad mayor
lentitud en el corte. Otros factores interrelacionados como la calidad de la permeabilidad, la
viscosidad y solubilidad del crudo que afectan en general la movilidad también contribuirán a la
velocidad del corte.
Para describir la velocidad del corte se utilizarán adjetivos como lento, moderadamente rápido,
rápido, instantáneo.
.
Naturaleza del corte
Cuando hablamos de naturaleza del corte nos referimos a la manera como el crudo es lixiviado del
ripio y puede observarse por el patrón del solvente decolorado (del petróleo) saliendo del ripio.
Si al agregar el solvente no se observa corte alguno, se puede recurrir a varios procedimientos para
‘forzar’ el corte:-
Si utilizó una muestra húmeda: Utilice una combinación de solvente / alcohol si el agua estuviese
obstruyendo el solvente.
Triture el ripio para ayudar a liberar el petróleo, el corte triturado debe describirse de la misma
manera que el corte de solvente.
9.1.5 Residuo
La observación de residuos después de realizar las pruebas con el solvente es una importante
conclusión del procedimiento. En efecto, el solvente se ha evaporado rápidamente, cualquier
cantidad de crudo que haya sido lixiviada del ripio se quedará en forma de residuo en la placa de la
muestra, lo que sin duda alguna constituye una oportunidad de conocer el verdadero color natural
del crudo sin el color de fondo del ripio.
Informaciones como el color natural, es decir el que se observa a la luz natural, el color de la
fluorescencia, la intensidad y cantidad (mala, regular, buena) deben incluirse en el informe sobre la
muestra ya que éste será una evaluación final de la densidad y cantidad del crudo contenido en el
ripio.
Vale la pena mencionar también que los lodos a base de agua y de otras sustancias también deben
examinarse para establecer la presencia de crudo emanado de los ripios debido a mecanismos
normales de difusión. En este caso, el petróleo del yacimiento no se disolverá en el lodo sino que se
quedará ‘separado’, por lo que pueden tomarse muestras y someterlas a estudio de fluorescencia
como se hace con el petróleo retenido en los ripios perforados.
Podría ayudar si se mezcla el lodo con agua limpia para separar y levantar el petróleo el cual se
puede luego recoger de la superficie y analizar en función del color natural y la fluorescencia.
Como ya se indicó, la QFTTM es un procedimiento que se realiza en el lugar del pozo y permite
obtener una medición exacta de la fluorescencia de cualquier cantidad de crudo presente en una
muestra.
En primer lugar, el error producto del carácter subjetivo y descriptivo del proceso
convencional que ha hecho que, no pocas veces, a partir de la misma muestra dos geólogos
presenten informes muy distintos.
La QFTTM se realiza con un fluorómetro portátil que mide de forma exacta la intensidad de la
fluorescencia producida por el petróleo en una muestra dada. Esta intensidad es proporcional a la
cantidad de petróleo en la muestra, y puede graficarse en un registro de lodo a fin de mostrar un
perfil basado en la profundidad de concentración de petróleo.
Esto, además de otros parámetros como gas, relaciones, litología, porosidad, fluorescencia
convencional, etc constituirá una excelente fuente de información a partir de la cual se puede
realizar una evaluación y un perfil completos de un pozo.
Una muestra lavada y secada al aire de ripio perforado o núcleo se muele hasta hacerla polvo. Se
toma una cantidad fija (ya sea por peso o volumen) y se agrega un solvente orgánico para extraer el
petróleo. Se hace la mezcla, se agita y filtra y se coloca en el fluorómetro para establecer la
intesidad de la fluorescencia la cual será indicativa del contenido de crudo de la muestra.
En la figura 9.2 vemos un análisis comparativo de QFT TM, vestigios de gas total y fluorescencia de
ripios. En este caso en particular, con un crudo de gravedad media, los vestigios de gas y la
fluorescencia fueron por sí solos buenos indicadores, pero el ejemplo muestra la correlación entre
ambas técnicas.
Fluorescencia
Base del
yacimiento
PROFUNDIDAD
(m)
3000
¿Cuánto crudo ha sido retenido por los ripios (i.e. ¿el lavado ha desplazado los
hidrocarburos de la formación; qué proporción ha sido liberada hacia el fluido de
perforación?)
Un lavado excesivo de las muestras puede hacer que se lixivie completamente el petróleo
de los ripios.
Observe que estas limitacions son igualmente válidas para la fluorescencia convencional.
QFTTM mide la cantidad pero no suministra ninguna información acerca del potencial de
producción.
No obstante, la QFTTM es una medida precisa de la cantidad de crudo presente en una muestra dada
y en tal sentido constituye otra herramienta para la evaluación completa del yacimiento
Se ha demostrado además que la QFT TM funciona cuando se perfora con lodo a base de aceite.
Generalmente, diesels y aceites de base muestran una fluorescencia de muy baja intensidad, de
manera que la presencia de crudos de alta intensidad se aprecia con facilidad.
La QFT puede emplearse para probar nuevamente ripios almacenados provenientes de viejos
pozos.
Si bien la QFT ofrece una comparación cuantitativa del contenido de crudo en una yacimiento
dado, no determina los cambios en el tipo de crudo.
Otra técnica creada por Texaco es la Total Scanning Fluorescence (TSF) que mide la
fluorescencia en todo el rango espectral. Por lo tanto, si un crudo contiene varios componentes es
posible determinar la fluorescencia debida a cada uno de éstos y obtener así un patrón espectral
único de longitudes de onda de emisión en un rango de longitudes de onda de excitación ultravioleta
(figura 9.3).
Longitud de onda
de excitación
Se llegó a una buena arena blanco produciendo un buen cambio en la velocidad de perforación y
buenos vestigios de gas de C1 a C5. Los valores relativamente bajos carecen de importancia ya que
se estaba utilizando lodo con polímero de gel de alta densidad para controlar las lutitas frágiles. La
respuesta del gas por encima del gas de fondo es significativa. Vea el registro de lodo en la figura
10.1
Descripción de la arenisca
Cuarzosa, translúcida, entre incolora y marrón amarilloso pálido, grano predominantemente fino,
muy fino en algunos lugares, rara vez entre mediano y grueso, desde subredondeado a redondeado,
parcialmente subangular, escasamente seleccionado, generalmente no consolidado y soportado por
el grano, cemento silíceo en cantidades menores, friable, cantidad regular a menor de buena
porosidad intergranular.
Vestigios de gas
La apariencia es la de una arena de yacimiento con una porosidad estimada razonablemente buena y
buen potencial. Se esperaba que el análisis de los registros de guaya confirmara esta impresión con
camisa de producción instalada y otras pruebas de la zona.
Desafortunadamente, resultó imposible correr las herramientas finales de registro hasta el fondo
debido a derrumbes de lutitas más arriba en el pozo. La zona, de sólo un par de metros de espesor,
resultó ser más delgada de lo esperado por lo que se hizo la siguiente pregunta a los mud loggers:-
‘Sin la confirmación de la guaya, ¿la información suministrada por los registros de lodo
justifican que se siga gastando en hacer más pruebas o es mejor abandonar el pozo?’
A primera vista el vestigio luce muy significativo con un alto nivel por encima del valor de fondo
establecido. Al analizar los componentes, el aumento de los gases pesados es proporcionalmente
mayor que el de los componentes más livianos, lo que sugiere sin lugar a dudas un petróleo de muy
baja gravedad.
Esto, aunado a la sugerencia de baja movilidad de fluido desde el corte correntoso, nos está
indicando quizá que el potencial no es tan bueno como se creyó inicialmente.
Una relación de humedad de 48,4 indica, ciertamente, un crudo de muy baja gravedad,
probablemente residual. La amplia separación de las dos relaciones es una sólida indicación de que
la arenisca está humectada con agua.
Indicador de petróleo
No se muestra en el registro pero un valor de 0,8 también apunta hacia petróleo residual.
Relación Pixler
El gráfico de la figura 10.2 indica un petróleo de baja gravedad (aunque en la fase productiva) pero
la caída en la relación C1/C4 es indicativa de agua.
C5
C4 Bh
Wh
C3 C2
C1
Florescence
Grain Size nce
Figura 10.1 Registro de lodo que muestra arena potencial para el estudio de caso 1
C4 C2 C1 Wh Bh
Grain Size
C5 C3
DATALOG Evaluación e interpretación de hidrocarburos
1000
NO PRODUCTIVO
100
GAS
10
PETROLEO
NO PRODUCTIVO
1
La mayor parte del análisis está mostrando que el petróleo es de muy baja gravedad, casi con
certeza residual, con una alta probabilidad de que además la zona sea húmeda.
La decisión, o más bien consejo, de los técnicos de registro fue abandonar el pozo ya que no valía la
pena seguir realizando pruebas en la zona.
Luego de repasar un poco más en un último intento, las herramientas de guaya tocaron fondo; el
rayo gamma confirmó el poco espesor de la arena y el registro de resistividad indicó que no había
respuesta de hidrocarburos, lo que venía a confirmar las conclusiones del análisis de relación de gas
(ver figura 10.3).
Gamma
Gamma
Gamma Base
Top
TopSand
BaseSand1189.5m
Sand1192m
Sand1189.5m
1192.5m Resistivity Curves
DATALOG Evaluación e interpretación de hidrocarburos
Wh Bh
Metano
Increased
ROP/Porosity GOC
Increasing Wetness
OWC
Figura 10.4 Registro del caso 2 que muestra cambios de fluido y contactos de
gas/petróleo/agua
Figura 10.4 Registro de lodo para el caso 2 que muestra los cambios de fluido y los
contactos gas/petróleo/agua.
DATALOG 1997 Evaluación e interpretación de hidrocarburos R.V 199
Increased
ROP/Porosity
Increasing Wetness
OWC
DATALOG Evaluación e interpretación de hidrocarburos
Por encima de 1750m sólo se consigue alto contenido de etano y no mucho más lo cual se ilustra
por la alta relación de equilibrio.
A 1750-51m, un cambio en la velocidad de penetración indica una arena de mayor porosidad. Esto
viene acompañado de un cambio en el fluido de hidrocarburo con un aumento en la humedad del
gas (mayor proporción de gases pesados), hasta que las relaciones de humedad y de equilibrio se
cruzan a 1754m, definiendo el contacto gas/petróleo.
Las curvas constantes que se observan de ahí en adelante sugieren que el yacimiento tiene potencial
productivo de petróleo de gravedad moderadamente alta (relación de humedad de 18-20, y la
relación de equilibrio inferior a la de humedad).
El contacto petróleo/agua se detecta a 1764m sobre la base de la caída en los niveles de gas y una
ligera separación en las relaciones de humedad y equilibrio.
Change in
reservoir fluid Increase in
porosity
Gas/Oil contact
Good porosity
Oil/water contact
La guaya (figura 10.5) confirma el cambio en la porosidad y fluido del yacimiento a partir de
1752m. Se indica buena porosidad entre 1754 y 1759m pero la respuesta de resistividad es bastante
baja como para ser concluyente.
1000
NO-PRODUCTIVO
1752m
100 1754m
GAS 1764m
10
PETROLEO
NO PRODUCTIVO
1
10.3 Estudio de caso 3 Identificación del yaciminento y del fluido a partir de los
análisis de relación de gas.
Un ejemplo de cuando las respuestas de los registros de lodo permiten realizar una excelente
evaluación en comparación con respuestas mediocres obtenidas de los parámetros de guaya.
Las zonas de interés en este pozo eran una serie de arenas de canal fluvial discretas que se sabían
eran exclusivas entre sí. Había la posibilidad de que pudieran contener distintos fluidos de petróleo
e incluso podía haber arenas acuíferas por encima de las arenas petrolíferas. El contenido de
hidrocarburo, perfectamente ilustrado por cruces repetidos de las relaciones de humedad y de
equilibrio, identifica esto y muestra que existen zonas productoras de gas y de petróleo de gravedad
media y alta.
Los gráficos de la relación de Pixler de este pozo no fueron efectivos ya que indicaron a todo lo
largo arenas gasíferas y acuíferas.
La figura 10.7 muestra el registro de lodo y otros registros de guaya posteriores se encuentran en la
figura 10.8.
Las relaciones de humedad y equilibrio muestran petróleo de gravedad media y alta con una
probable buena porosidad indicada por la rápida velocidad de perforación.
El registro de rayo gamma confirma una buena arena entre 2167m y 2170.5m, y el registro de
porosidad neutrónico muestra que hay buena porosidad y permeabilidad. Sin embargo, la respuesta
de la resistividad es muy baja lo que demuestra que no es una buena herramienta de evaluación para
este pozo. La invasión de lodo podría ser una posible explicación para la falta de respuesta, pero en
este caso luce improbable ya que, como lo indica el registro caliper, el revoque está bien formado.
Nuevamente, estas arenas produjeron buenos vestigios de gas con curvas de relación que indicaban
petróleo productivo de gravedad moderadamente alta. Las buenas velocidades de penetración
sugerirían buena porosidad.
Los registros de rayo gamma indican buena arena limpia, con una acumulación razonable de
revoque entre 2185 y 2189m. La permeabilidad es buena, especialmente en la parte central de la
zona (cercanía de las curvas de porosidad y de densidad; acumulación de revoque). Nuevamente,
estas indicaciones no son respaldadas por ninguna respuesta significativa de la resistividad.
OIL
GAS
OIL
OIL
Arenas a 2197-2199m
Esta arena provocó una arremetida masiva (gas 500 veces el nivel de fondo) y el petróleo fluyó por
las cernidoras. Las curvas de relación indicaron un petróleo de gravedad menor que en las arenas
anteriores. El registro gamma no indica una arena tan limpia como las que se encuentran en la zona
previa. El registro de guaya también muestra que la arena está compacta (separación de las curvas
de porosidad/densidad; no hay formación de revoque) y, una vez más, no hay respuesta en la
resistividad que indique la presencia de hidrocarburos.
Un objetivo importante de producir un yacimiento es, obviamente, sacar tanto petróleo como se
puede, cuando no todo.
Una vez concluida la producción primaria, los yacimientos agotados pueden ser sometidos a una
producción secundaria inyectándoles otro fluido que desplace el petróleo remanente hacia los pozos
de producción donde se puede recuperar.
Históricamente, esto se había hecho de manera exitosa inyectando agua en el yacimiento a través de
pozos perforados especialmente con ese fin. El agua se introduce a la fuerza en la roca del
yacimiento y como es inmiscible (no se mezcla) con el petróleo, lo empuja por delante hacia los
pozos de producción.
Aunque este proceso ha permitido realizar la recuperación mejorada de los yacimientos, es bien
sabido que pudo haber dejado atrás una cantidad considerable de crudo. Esto se debe a gotitas de
petróleo que se forman, cuando la cantidad o la saturación es baja, debido a la presión capilar. Estas
gotitas son más grandes que la garganta de poro y no pueden deformarse lo suficiente como para
pasar por ellas (la presión dentro de la gota es mayor que la que sobre ella ejerce el agua). Esta
proporción del crudo va quedando atrás a medida que el flujo avanza (todavía empujando el
petróleo por delante del frente de inyección). Ver figura 10.9.
grano
grano
Si se utilizara un fluido que se mezclara con el crudo no se formarían estas gotas por lo que, en
teoría, se podría extraer todo el petróleo. En los dos ejemplos que mostramos se utilizó como fluido
miscible un solvente de hidrocarburo compuesto principalmente de butano. Como es normal en
estos casos, dado el alto costo de estos fluidos, se bombea primero un tarugo de solvente dentro del
yacimiento y luego se le empuja con gas.
Caso 4.1
El pozo en cuestión fue perforado horizontalmente (figura 10.10) a fin de determinar la extensión
del banco de inyección e identificar los contactos de fluido (es decir, gas/solvente/crudo).
Siguiendo las indicaciones que describimos a continuación fue posible establecer el contacto
gas/solvente:-
Un aumento en C4 (y C5) por encima de los demás hidrocarburos que disminuyen ligeramente.
Esto se confirma por los cambios en las distintas relaciones que se calculan.
Una ligera divergencia de las curvas de humedad y equilibrio con el aumento en la relación
de humedad que muestra la mayor proporción de C4 y C5 al penetrar el solvente.
Aumento de la relación de carácter de 0,2 – 0,25 (lo que indica gas) a 0,4. Esto muestra un
aumento en los C4 y C5 sobre C3, el cual exhibe una ligera disminución, pero como el
valor se mantiene por debajo de 0,5, el carácter nos dice que todavía no estamos en el
banco de crudo.
0 Ch 2
TVD PROFILE C1/C4
Wh
Bb
GAS/SOLVENT contact
C3 C2 C1
C4’s
C5’s
SOLVENT/OIL contact
SOLVENT/OIL contact
Caso 4.2
Bh Wh
SOLVENT/OIL contact
Al igual que en el 4.1, en este caso se ha inyectado un solvente a base de butano en un yacimiento
agotado. Con el pozo horizontal se buscaba determinar los contactos y la extensión de la inyección
de fluido miscible. (Figura 10.11).
Aumento de los hidrocarburos más pesados (C4 y C5) y ningún cambio (C3) o
disminución (C1 and C2) en los más livianos.
10.5 Estudio de caso 5 Efecto del flushing sobre el gas y las relaciones
En este ejemplo (figura 10.12), una mala planificación del pozo hizo que se perforaran areniscas
permeables lo que creo un fuerte sobrebalance. Esto provocó una fuerte invasión de fluidos
(flushing) lo que deterioró las respuestas de gas e hizo que no se pudiera confiar en el análisis de
relaciones.
Se utilizó una densidad de lodo de 1175 kg/m3 (el gradiente de presión de la formación normal era
de 1035 kg/m3 peso equivalente de lodo) para tratar de controlar las lutitas y evitar que se siguieran
derrumbando más arriba en el hoyo. En lugar de colocar resvestimiento, aislar la lutita y reducir el
peso del lodo, se siguió perforando una larga sección del pozo con el enorme sobrebalance.
Las dos primeras areniscas (2183m y 2190,5m) muestran un retardo en la respuesta de gas, en
efecto se perforan de 2 a 3 metros antes de que el gas exhiba un aumento correspondiente. El
análisis de relaciones resultante tendría que ser visto con cautela pero, en este caso, dio una
predicción acertada. Con una relación de humedad superior a 60 y una relación de equilibrio
inferior a 1, la única conclusión era que se trataba de petróleo residual y agua. De hecho, esto fue
confirmado con registros de guaya que dieron como resultado agua.
La tercera arenisca (2199.5m) revela por qué cualquier análisis de relación realizado cuando es
claro que se está produciendo una invasión de fluido debe tomarse con pinzas. Esta arenisca produjo
exactamente la misma respuesta en los registros de guaya, es decir petróleo residual y agua. En
cambio, la respuesta de gas sugiere que se está agravando la invasión de fluido, al arrojar valores
menores y sólo componentes más livianos produciendo algo más que trazas. El análisis de relación
resultante, con curvas de humedad y equilibro convergentes, sugiere un cambio en el fluido del
yacimiento. La relación de humedad entre 30 y 40 sugiere un petróleo de gravedad media a baja,
mientras que la relación de equilibrio, 1 a 3, sigue prediciendo un fluido más residual.
Bh
Extreme
Flushing
Extreme
Flushing
En este caso, la arenisca a 2107m (figura 10.13) produjo una respuesta de gas significativa de todos
los hidrocarburos desde C1 hasta C5. Esto hizo que se probara la zona a pesar de que los registros
de guaya no mostraban zonas con ningún potencial.
Alimentación continua de gas como se observa por la caída lenta de los niveles de gas
luego de pasar por la arena.
Estos factores hicieron que se probara la zona y, aunque la prueba reveló que el petróleo era viscoso
con poca movilidad, resultó que produjo cerca de 600bpd de crudo de API 35
De haberse utilizado únicamente el análisis de relación estándar se hubiera obtenido una evaluación
errónea, pero no hay que olvidar tampoco que esta zona fue probada únicamente en base a la
respuesta de gas y un análisis de guaya la hubiera pasado por alto.
En este ejemplo, la separación de las curvas de relación de humedad (>100) y de equilibrio (<1)
hubiera llevado normalmente a concluir que se trataba de petróleo residual no productivo.
Sin embargo, la evaluación de la relación de carácter es correcta en el sentido que, con un valor
superior a 0,5, está indicando que el gas detectado está asociado a un crudo liviano. Ahora bien,
normalmente para hacer una evaluación esta relación no se habría utilizado sola ya que se emplea
de manera específica cuando la cercanía entre las curvas de humedad y de equilibrio dan lugar a
ambigüedad.
En este caso no hay ambigüedad puesto que las curvas de humedad y de equilibrio revelan
claramente la presencia de petróleo residual.
La primera razón posible de esta diferencia es la movilidad. Por lo general, el petróleo residual está
asociado con un residuo viscoso, por lo que la predicción de que se trataba de petróleo residual se
debía más a su viscosidad y poca movilidad que al tipo de fluido y a la productividad.
En muchos casos con crudos muy viscosos, el análisis de relación ha conducido a altas relaciones
de humedad y bajas relaciones de equilibrio sugiriendo así que se trataba de petróleo residual,
aunque posteriormente se lograra establecer flujo y producir. La calibración regional de las
relaciones, como ya se indicó, beneficiaría obviamente el análisis de relación en tales casos.
El segundo factor limitante en este caso en particular es que la presión del yacimiento ha producido
gas y también lo ha liberado cuando se le ha penetrado. De manera que la respuesta inicial de gas es
el resultado de ambos mecanismos y no está directamente relacionada con el volumen de gas
liberado del volumen de roca dado.
Este caso ilustra las bondades del análisis con cromatografía de gases en comparación con el
análisis de gas total cuando se trata de evaluar vestigios y determinar tipos de fluidos.
La arenisca a 1641m (figura 10,14) estaba marcada por un cambio brusco en la velocidad de
perforación, la cual pasó de 14-16 min/m a 6 min/m. Sin embargo, el aumento en hidrocarburos
totales (totalizados de los componentes cromatográficos) superó en más de 15 veces el gas de fondo
con un pico de 7,8% sobre el nivel de fondo de 0,4-0,5%. Esto ciertamente indica un cambio
significativo en porosidad o saturación de gas.
0.001 Chrom Gas % 100 0 Ch 3 1 100
ROPmin/m
0 20
Bh Wh
BG 0.45%
Peak 7.8%
A primera vista, el geólogo del pozo analizó el vestigio en base al cambio en la perforación y a la
respuesta del detector de gas total, la cual, al igual que la cromatográfica, era significativa.
Partiendo de esa información decidió que la zona debía ser probada.
Esto se confirma con las relaciones de humedad y equilibro. La relación de equilibrio (> 200) y de
humedad (< 2) indican gas muy liviano, seco e improductivo.
El gráfico de relación de pixler (figura 10.15) confirma esto con una relación C1/C2 de 111 (i.e.
superior a 65 y por lo tanto dentro de la zona de gas improductiva) y luego el gráfico se sale de la
escala en un ángulo de fuerte pendiente que sugiere una baja permeabilidad.
Los mudloggers sugirieron por lo tanto que la zona no justificaba las pruebas.
1000
NO-PRODUCTIVO
100
GAS
10
PETROLEO
NO PRODUCTIVO
1
Estas predicciones fueron confirmadas posteriormente con los registros de guaya pero la zona fue
probada, a pesar de todo, a solicitud del geólogo. ¡Lo único que se obtuvo fue una limitada
producción de agua¡
La ventaja de los pozos horizontales es, sin lugar a dudas, que dan acceso a una mayor zona
productora, y la ventaja de utilizar la relación de gas para la orientación es el costo:-
Wh
Gas cromat total
Bh
Gas
Crudo
Agua
Caso 8.1
Las figuras 10.17 y 10.18 muestran la sección lateral de un pozo geodireccionado. Luego de tomar
los registros de la sección vertical del pozo, se determinaron los contactos sobre la base de los
vestigios y relaciones de gas.
La figura 10.17 muestra la entrada dentro del yacimiento y el inicio de la sección lateral del pozo.
Wh Bh
Chrom Gas %
Vertical Profile
Reservoir Top
Exit Reservoir
RO
P
Figura 10.17 Relaciones de gas contra perfil vertical del pozo para el caso 8.1
El tope del yacimiento se establece a 1710m (1659 TVD) donde se produce un aumento en todos
los gases y se cruzan las relaciones de humedad y equilibrio. Esto marca el contacto gas/petróleo,
por encima del cual se encuentra una zona de gas húmedo o petróleo con una alta relación
gas/petróleo.
Se orienta el pozo hacia la horizontal con el objeto de perforar lateralmente a través de la zona de
petróleo. A medida que el pozo pasa verticalmente por el yacimiento, la separación gradual de las
relaciones de humedad y de equilibrio revela la existencia de petróleo con una decreciente gravedad
API.
A 1739m (1662,1m TVD), los niveles de gas bajan, las relaciones de humedad y equilibrio divergen
aún más (indicando agua) y la velocidad de penetración se desacelera, todo lo cual revela que el
pozo ha pasado por la base del yacimiento.
La figura 10.18 muestra el regreso hacia el yacimiento. Los niveles de gas comienzan a aumentar y
las relaciones de humedad y equilibrio se cruzan a 1800m (MD). Durante el primer 1/5 metro,
profundidad vertical verdadera, la trayectoria del hoyo costea la base del yacimiento. La buena
separación entre las curvas de humedad y de equilibrio a 1817m (MD), evidencia la penetración
dentro de la buena arena petrolífera. Los niveles de gas y la separación entre las curvas se
mantienen mientras se perfora horizontalmente a través de la zona productora.
Sweet
Entry into spot
reservoir
Caso 8.2
En este caso, las relaciones de gas permiten distinguir con toda claridad el tope y la base de un
yacimiento de areniscas buzante lo que facilita un geodireccionamiento efectivo.
Wh Bh
Chrom Gas %
Vertical Profile
ROP
El punto de entrada del yacimiento, o tope, es evidente en el lugar donde las relaciones de humedad
y de equilibrio hacen contacto (contacto gas/petróleo) y se separan para evidenciar un petróleo entre
mediano y liviano. La separación de las curvas se mantiene a través de la sección lateral hasta que
se penetra la base a 1906m (MD), lo cual queda ilustrado por la amplia separación de las curvas que
indica presencia de agua.
A menudo las fracturas vienen acompañadas de aumentos de gas, ya sea que suministren ‘porosidad
de fractura’ para los fluidos del yacimiento o se trate de fracturas alimentadas por gases de alta
presión y bajo volumen como los que se encuentran en las estribaciones de Alberta, Canadá.
Resulta muy difícil identificar las fracturas a partir de los registros de guaya, en cambio es muy fácil
reconocerlas con las respuestas de gas. A fin de establecer la correlación exacta de profundidad, es
fundamental contar con un sensor de gas total continuo o un cromatógrafo de alta velocidad (figura
10.20) de manera que el pico se muestre de manera precisa y sea rápidamente correlacionado con la
profundidad de retardo.
F
F
10 minutes
F
La penetración de una fractura se reconoce generalmente por una velocidad de penetración mayor y
en ocasiones errática y más claramente por un torque de rotación errático. Normalmente el aumento
de gas se asociará con un aumento proporcionalmente mayor de los gases más livianos, en especial
el etano.
Esto provocará una reducción en la relación de humedad y un aumento en la relación de equilibrio.
C1
Wh
C1
Bh
Increased ROP C2
Erratic Torque C3
C2
C1
En este ejemplo, se sabe que la gravedad del crudo disminuye con la profundidad. Sin embargo, los
puntos de contacto son a menudo difíciles de establecer a partir de los registros de guaya debido a la
invasión de la formación y a la mala calidad de la información.
Las curvas de relaciones permiten ver con claridad los cambios de gravedad y los puntos de
contacto. (Figura 10.22).
wet
28 API
15-20 API
8-15 API
La zona de interés para este cambio gradual se ubica entre 14540pies y 15490pies.
Entre 14540 y 14547pies, las curvas están muy cerca lo cual es un diagnóstico del crudo de 28 API.
Esta zona productora de 7 metros produce 7500 bpd.
A 14547 pies, las curvas divergen mostrando una disminución en la gravedad. La zona de 26 metros
que va de 14547 hasta 14573 pies contiene crudo entre 15 y 20 API.
A 14573 pies, las curvas divergen aún más indicando el punto de contacto con una nueva
disminución de la gravedad. En efecto, la base del yacimiento, desde 14573 hasta 14590 pies
contiene un crudo de 8 API.
Este yacimiento agotado es proclive a perder circulación y por consiguiente a una mala evaluación
de guaya debido a la invasión de fluido. Las curvas de relación de gas muestran un leve cambio a
medida que nos acercamos al yacimiento lo que da tiempo de bajar el peso del lodo antes de entrar
en él (figura 10.23). Sin duda que esta medida reduce al mínimo el riesgo de perder circulación y de
dañar la formación a consecuencia de la invasión y permite obtener posteriormente información de
guaya.
Las relaciones de humedad y de equilibrio se cruzan antes de penetrar en la arena donde exhiben
una marcada separación que indica la presencia de un crudo de gravedad media. Las curvas de gas
muestran una excelente correlación con los registros de guaya (observe la respuesta de gas y de
resistividad cuando aparece el crudo)
El yacimiento produce 500 bpd inicialmente los cuales pasan a 2000 bpd luego de la estimulación
de fractura.
Approach
Bh
Entry
Oil Shows
APENDICE Referencias
7 The Application of Fluorescence Techniques for Mudlogging Analysis of Oil Drilled with
Oil-Based Muds, M.V. Reyes, Texaco EPTD, SPE 25355, 1993
8 A New Quantitative Technique for Surface Gas Measurements, Alan C. Wright, Scott A.
Hanson, Patrick L. Delaune, Texaco EPTD, SPWLA 34 th Annual Logging Symposium,
June 13-16, 1993
9 Interpretation of Hydrocarbon Shows using Light (C1-C5) Hydrocarbon Gases from Mud
Log Data, J.H. Haworth, M. Sellens, A. Whittaker, AAPG V69 No8, August 1985
12 Formation Evaluation by Analysis of Hydrocarbon Ratios, B.O. Pixler, SPE 2254, 1969
13 Estimation of Gas/Oil Ratios and Detection of Unusual Formation Fluids from Mud
Logging Gas Data, Alan C. Wright, Texaco EPTD, SPWLA 37 th Annual Logging
Symposium, June 16-19, 1996