0% encontró este documento útil (0 votos)
88 vistas18 páginas

Españoles en Hawai: Historia de Emigración

Este documento describe la inmigración de más de 8,000 españoles a Hawái durante las primeras décadas del siglo XX. Explica que los agentes de inmigración de Hawái reclutaron activamente a trabajadores españoles pobres, especialmente en Galicia y el sur de España, atraídos por los folletos que prometían buenas condiciones de trabajo y viajes gratuitos. La mayoría de los inmigrantes españoles eran jornaleros y trabajadores agrícolas de baja condición social. Muchos termin

Cargado por

Yaritza Alonso
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
88 vistas18 páginas

Españoles en Hawai: Historia de Emigración

Este documento describe la inmigración de más de 8,000 españoles a Hawái durante las primeras décadas del siglo XX. Explica que los agentes de inmigración de Hawái reclutaron activamente a trabajadores españoles pobres, especialmente en Galicia y el sur de España, atraídos por los folletos que prometían buenas condiciones de trabajo y viajes gratuitos. La mayoría de los inmigrantes españoles eran jornaleros y trabajadores agrícolas de baja condición social. Muchos termin

Cargado por

Yaritza Alonso
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

VIDA Y DESVENTURAS

DE OCHO MIL ESPAÑOLES EN HAWAI DURANTE


LAS PRIMERAS DECADAS DEL SIGLO XX

Para la mayoría de los españoles las islas Hawai son un lugar


paradisíaco (<<tierra de amor y de mujeres») con el que sólo han tenido
contacto a través de la canción, alguna película y fotografías. Se ha
convertido así en un lugar mítico de dicha y placer.
Para un grupo de españoles, andaluces y de la más baja condición
social en su casi totalidad, Hawai dejó de ser un mito para pasar a
convertirse en una dura realidad a la que se vieron empujados por una
serie de circunstancias históricas.
Desde los comienzos de un trabajo sobre la emigración de espa-
. ñoles a U.S.A., este aspecto, por lo insólito y por el interés humano
que de él se desprendía, me llamó la atención. Enseguida me pregunté:
¿Cómo fueron más de ocho mil españoles a un lugar tan lejano y
recóndito? ¿Qué les movió a ello? ¿Qué les atraía? ¿Por qué después de
algunos años la gran mayoría reemigraron a California? ¿Tan dura era
la vida en Hawai? ¿Por qué, sin embargo, muy pocos regresaron a
España? Conduje mi investigación con la intención de contestarme a
estas preguntas lo cual sólo en parte he logrado.

l.-CAUSAS DE LA INMIGRACION ESPAÑOLA EN HAWAI


Como cualquier proceso emigratorio, el de españoles que se diri-
gieron a Hawai tiene una explicación en una serie de circunstancias del
territorio receptor que trataré de resumir a continuación, así como un
conjunto de causas del país originario de los emigrantes, en este caso
España. Evidentemente como principal fuerza profunda que impulsa a la
emigración de españoles habría que señalar la situación demográfica
126 GERMAN RUEDA HERNANZ

social, económica y política de España en ese período (1) cuya descrip-


ción desbordaría los límites de este artículo; además hay otros hechos
específicos a los que sí me referiré en las próximas páginas.

1. Introducci6n geográfico-hist6rica y proceso inmigratorio


de Hawai
El archipiélago de las Islas Hawai no es muy grande; en total, sus
ocho islas principales y la multitud de pequeñas islas y arrecifes, tienen
una extensión de 16.705 Km , es decir algo más que la superficie de la
provincia española de Cuenca (17.061 Km ).
Las islas son de origen volcánico en su mayor parte, pero no faltan
tampoco arrecifes, atolones, etc. Dada la configuración de las islas,
apenas existen ríos de importancia: se trata de corrientes intermitentes y
poco caudalosas.
Situado sobre el Trópico de Cáncer, el archipiélado se encuentra
muy cerca de la línea internacional del cambio de fecha . Su clima, por
tanto, pertenece al dominio tropical. Honolulú, la capital, registra 23,3°C
de temperatura media, siendo la amplitud il)ferior a seis grados. Las
máximas nunca suben de 30 grados centígrados y nunca bajan de 12.
Desde el punto de vista político, después de proclamarse la Repú-
blica en 1804, el Parlamento hawaiano no cesó de solicitar la depen-
dencia con respecto a los EE.UU. En 1898 Hawai fue organizado en
Territorio con un gobernador nombrado por Washington y un Parla-
mento elegido; situación en la que permanecía durante los años a los
que se refiere este trabajo. El paso final, la admisión con la categoría de
Estado, no tuvo lugar hasta sesenta años más tarde (1959).
En el año 1860 la población era de 67.000 habitantes (64.000 ha-
waianos y 3.000 blancos americanos y europeos). Desde 1865 (2), pero
especialmente desde 1890, empieza a resultar grande la escasez de
trabajadores para las plantaciones en gran auge . El crecimiento de la
producción y la mecanización había aumentado mucho la riqueza de las
islas a pesar del aislamiento de éstas.
En principio el aflujo mayor de inmigrantes procedía de Asia, por
razones de cercanía. Al vincularse políticamente a U.S.A. surgió la
necesidad de «atraer» europeos; desde finales del siglo XIX fue cre-
ciente el sentimiento de la población hawaiana autóctona y de los

(1) En una encuesta Que un sociólogo norteamericano hizo en 1940 entre un corto número de
espalloles emigrados desde Hawai a California, ante la cuestión de por Qué ellos o sus familias
fueron de Espalla a Hawai, el 80 % de los Que responden sellalan Que por motivos económicos
y el resto por motivos polfticos y para evitar el servicio militar. (Cfr. SCHNACK, G., Subiective
factors in the migration of Spanish from Ha_ii to California, Tesis inédita, Stanford University,
Stanford, 1940, pp. 72).
(2) Cfr. Boletln da Emigraci6n (Boletln del Consejo Superior de Emigración) (allo 1914) «Informes
Consulares de HawaÍl), pp. 280-282 y 316-317 .
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPA~OLES EN HAWAI 127

occidentales afincados en las islas en contra de la preponderancia japo-


nesa y china, por lo que el Gobierno de Hawai dio facilidades a los
inmigrantes europeos, suprimió legalmente la inmigración de chinos y
coreanos y llegó a un acuerdo, en 1906, con el Japón para frenar, por
parte del Gobierno japonés, el tránsito de los japoneses hacia Hawai.
Este control resultaba relativamente fácil, teniendo en cuenta que
los gastos del viaje de los inmigrantes eran pagados hasta 1908, por los
plantadores de caña y el Gobierno de Hawai y desde ese año · con una
partida especial de los impuestos que deberían pagar todos los resi-
dentes en Hawai.
En consecuencia entre 1865 y 1914 el número de inmigrantes según
su procedencia fue el siguiente:
1.-JapÓn .......................... . 141.967 (61,89%)
2.'="'-China ........................... . 45.297 (19,75 %)
3.-Portugal ......................... . 15.556 (6,78%)
4.-España .......................... . 8.089 (3,53%)
5.-Corea ........................... . 6.927 (3,02%)
6 . .:....Puerto Rico ..... ... ....... ....... . 5.200 ( 2,26%)
7.':"'- U.S.A ......... .. ... ... .. .... .... . 100 (0,04%)
8. ':""Otros países .............. : ... ... . 6.257 (2,73%)
9.-TOTAL ......................... . 229.393
Esto no quiere decir, como es lógico, que todos los inmigrantes
permanecieran en las Islas Hawai; muchos regresaron a sus respectivos
países o se dirigieron a otros después de algunos años.
Además, la mayor reproducción de unas razas y menor de otras se
verificó también en las islas Hawai, de tal manera que el año del
comienzo de la Gran Guerra (cuando se cierra el proceso emigratorio
español hacia esas islas) se calculaba que el número de habitantes era
de unos 200.000 de los cuales el número de hawaianos de origen había
disminuido con referencia a 1860, pues en 1914 se habían reducido a
menos de la mitad y no llegaban a 30.000. La población japonesa
(85.000) y china (18.000) se había frenado; no obstante suma en con-
junto la mitad de la población hawaiana en ese año.

2. Causas «españolas»
Además de las ya citadas circunstancias socio-económicas y demo-
gráficas de España durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras
del siglo XX que, en realidad, son el motivo fundamental no sólo de la
emigración a Hawai sino de todo el proceso que impulsó la salida de
millones de españoles especialmente al continente americano, debe ex-
plicarse el por qué un grupo eligió como punto de destino unas remotas
islas del Océano Pacífico.
128 GERMAN RUEDA HERNANZ

a
La razón de por qué miles de españoles emigraron precisamente
Hawai tiene su explica ción inmedia ta
un lugar tan lejano y extraño como
of Hawaii»
en la «recluta» (3) que los agentes del «Board of Inmigration
las. Primero en Galicia (durant e 1900) y pos-
hicieron en tierras españo
1906, en el sur de España . La recluta en tierras
teriormente, desde
intensa y durade ra, pues los agente s (con sede
andaluzas fue más
s y con subsed e en Gibralta r, dirigida ésta última por
central en Londre
e impresos
«J. Lucas Imossi e Hijos») repartieron con profusión folletos
halagüeño
en los que anunciaban las «magníficas» condiciones y el
gratuito , lo cual
porVenir, además de atraer con el señuelo de un viaje
emigra r, resul-
en una población tan pobre que no tiene dinero ni para
exclusi vamen te
taba evidentemente tentador. La recluta iba dirigida
cuenta el trabajo a
hacia jornaleros y obreros del campo, teniendo en
realizar en Hawai.
(hasta
Estas reclutas se prolongaron esporádicamente durante años
s, al
1913), fecha en la que el Gobierno español decidió contrarrestarla
les en Hawai, a
llegarle noticias de las condiciones reales de los españo
en edad militar.
lo que se sumó el deseo de frenar la evasión de jóvenes
Hawai
Efectivamente, los agentes reclutado res de españoles a
el incump limient o del servicio militar en España
fom~ntaron y facilitaron
(hay que tener en cuenta la guerra intermitente con Marruecos).
envía .
A juzgar por las listas que el consulado español en Honolulú
los que han llegado a Hawai
al Ministerio en España (4), indicando
, entre
evadiendo el servicio militar, se puede calcular (según los barcos)
% como máxim o el porcen taje de los
un 20 % como mínimo y un 25
ción gratuita por Gibralta r para evitar
prófugos que aprovechan la emigra
de la que no se sentían solidari os, ni
los horrores de una guerra
entendían.
s para
El Gobierno español, efectivamente, desde 1913 tomó medida
evitar la salida de prófugos (5).
Otra causa de esta emigración es la «llamada» de los que se fueron.
«humi-
Una de las actitudes típicas del emigrante que ha tenido que
salida de su pequeñ o mundo es dar sensac ión de éxito,
llarse» en la
recuperar su «dignidad» y satisfacer su vanidad.
en los
En el caso de los que emigraron a las islas Hawai, al menos
tes los «reque rimient os» de parient es y
primeros años, eran frecuen
en la emigra ción, pintánd oles las excelen cias
amigos que les precedieron
y aconse jándole s que vinieran a estas islas de la
del Para/so del Pacifico

de Emigración» (26-111-1913)
(3) Cfr. Boletln de Emigración (1913) «Actas del Consejo Superior
n (1914) «Informe Consu lar de Hawai», p. 319.
p. 97 V Bolerln de Emigració
del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspon dencia consular. Leg . 1926. Hawaii.
(4) Vid. Archivo
Informe del Consul. 9-XII-1911.
p. 318.
(5) Cfr. Boletln de Emigración (1914) «Informe Consular de Hawai»,
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAIQOLES EN HAWAI 129

dicha, en donde se ganaba mucho dinero y dejaran la pobreza de


España ... «Recuerdo a este efecto (escribe el cónsul español en Hawai)
un caso ocurrido no ha mucho (el informe es de 1917). Un español,
unos meses antes de morir, escribió a su madre en tono altanero,
hablándole de contratos para explotación de la caña de azúcar, de
cantidades en cuenta corriente en el Banco, demostrándole que era
hombre de negocios y empuje y que estaba sobrado de dinero; su pobre
madre, creyendo la buena fe de las fantasías de la carta, escribió
reclamando cuanto su hijo hubiese dejado al morir, e incluyendo, para
justificar la petición, la mencionada carta. De las investigaciones ofi-
ciales, acompañadas de informes privados, resultó que el individuo de
referencia era un fanfarrón, por no llamarle de otra manera, que murió
en el hospital, en donde había entrado por caridad, dejando más deudas
que créditos a su favor» (6).
Según el consulado español en Hawai (7) la emigración de espa-
ñoles hacia esas islas se frena por la carestía de fletes y la falta de
vapores que quieran hacer el viaje desde el puerto de Gibraltar a las islas
así como por las medidas que el gobierno español dictó desde 1912 para
evitar la huida de prófugos en edad militar, además de la campaña con-
tra la emigración a Hawai que llevó a cabo el propio consulado y de la
que se hizo eco el Gobierno de España (8).

ll.-EL VIAJE DEL EM IGRANTE


La gran mayoría de los españoles que emigraron a Hawai, se t ras-
ladaron, como queda dicho, en viajes pagados por los plantadores de
caña de azúcar y el Gobierno Territorial hawaiano (9), Lo hacían en
barcos de vapor que partían de Gibraltar en un viaje que hasta Honolulú
tardaba cerca de dos meses (una media de siete semanas) (10).
Un informe consular de 1917 (11), basado en el testimonio de los
emigrantes que fueron a Hawai, relata el viaje y los preparativos de este

(6) GUILLEN GIL, Luis, «Nuestra emigración en las islas Hawai» (Informe Consular) . En Boletln
de Emigración (1917) p . 160.
(7) Boletln de Emigración (1914) «Informe consular de Hawai», p. 318.
(8) El Consejo Superior de Emigración .en su sesión del 26-111-1913 acuerda enviar una nota al
Ministerio de Gobernación con objeto de Que tome medidas para contrarrestar la propaganda
de la recluta de inmigrantes a Hawai, pues las condiciónes de emigración no eran buenas
(Boletfn de Emigración (1913) p . 97) .
(9) Desde 1885 hasta 1914 el importe total de los viajes ascendió a unos diez millones de dólares
para el conjunto de los emigrantes a Hawai. Respecto al viaje desde Espal'la suponfa en 1907,
62,19 dólares por persona y en 1911 y 1912: 69,n dólares (Boletfn de Emigración (1914).
«Informe Consular», p. 282) . .
(10) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg. 1926. Hawai.
Informe del CÓnsul. 8-X-1911.
(11) GUILLEN GIL, L. : Art. cit., pp . 160-161 .
1"'-' GERMAN RUEDA HERNANZ

«que consisten en vender sus muebles y a veces su casuja o campo


(tal vez el único pedazo de tierra que posee en el mundo); después se
dirige al punto para donde el gancho le cita; y como en estos ríos
revueltos de las emigraciones siempre hay buitres alrededor, en muchos
casos ya principia el emigrante por ser engañado, exigiéndosele dinero
por arreglo de documentación, por promesas de mandar en emigra-
ciones sucesivas a los individuos de la familia que se hayan quedado
rezagados (12), por darles un trato especial en el barco y por otras mil
formas de agudeza de pícaro ingenio, encaminadas siempre a sacar
dinero al emigrante ( ... ). El calvario solía durar algunas semanas en el
puerto de embarque, porque, según infol mes, cual payaso anunciador
de circo de feria, que espera el lleno (13) para dar principio a la sesión,
así el agente de Gibraltar retardaba la salida del barco hasta tener el
completo. Embarcado el emigrante, previos dos reconocimientos mé-
dicos para asegurarse de la buena presa, continuaba el calvario con el
trato que le daban a bordo. Según informes oficiales, en una de las
expediciones se vendían en el barco el aceite y el vinagre, hecho
confesado por el mismo capitán; y según declaraciones de los emi-
grantes, se cotizaron además las galletas, la leche, el queso y, en
general, todas las substancias que eran obligado complemento de una
alimentación deficiente» (14).
En algunas ocasiones los emigrantes morían por las dificultades del
viaje junto a las malas condiciones higiénicas, denunciadas a veces
antes de la salida (15); en el año 1913, por ejemplo, en uno de los
barcos que transportaba españoles murieron en la travesía 27 personas y
desembarcaron más de 50 enfermos; en otro fallecieron 18 niños de
sarampión y llegaron otros 50 afectados (16) .
Por fin, c_uando los inmigrantes españoles llegaban a Hawai, todos,
enfermos y sanos, eran conducidos a un lazareto donde a veces, debido
a la debilidad de su estado después de una prolongada estancia en

(12) «Algunos emigrantes dejaron en Espaf'la hijos prestando el servicio militar y dieron algunas
pesetas, las pocas que podfan, a la primera ave de rapif'la que prometfa tener presente el hecho
y mandarlos en emigraciones sucesivas (hasta la fecha todavfa están esperándolos por no haber
habido emigraciones después de 1913">. Id., p. 172.
(13) A veces estos emigrantes eran engaf'lados en cuanto al destino «como mfnimo, un 10 % de
los emigrantes querfan ir a Cuba , Argentina, Brasil, Chile y Perú, y en Gibraltar el agente los
engaf'ló, diciéndoles que Hawai estaba a la otra parte de América y podrfan desembarcar en
las escalas. Los barcos, trayendo inmigrantes, no hicieron escalas o lo hicieron en Punta Arenas,
sin atracar al puerto ni permitir a los emigrantes bajar a tierra» . Id. , p. 172.
(14) Respecto a la alimentación de los emigrantes en el barco parece que la escasez es un mal
habitual en esa época . Cfr. LlSSARRAGUE, Julio, «La ración del emigrante a bordo» en
Bo/etln de Emigraci6n (1915), pp . 351-355.
(15) El 6 de febrero de 1913 el Cónsul espaf'lol en Gibraltar escribe al Consejo Superior de Emigración
dando cuenta de las malas condiciones en que han embarcado los espaf'loles con destino a
Hawai (Vid . Bo/etln de Emigraci6n (1913) p. 176).
(16) Cfr. GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 161 y Bo/etln de Emigraci6n (1913) «Informes consulares» ,
pp. 176 y 309.
VIDA Y DESVENTURAS ' DE OCHO MIL ESPAf:lOLES EN HAWAI 131

Gibraltar y un ·duro viaje, contraían enfermedades que, si se convertían


en crónicas, hacían que fueran devueltos a España; el resto, si querían
eran mandados a las plantaciones, procurando distribuirlos en las dife-
rentes islas (17).

III.-LA VIDA DE LOS ESPAI\IOLES EN HAWAI


1. Número, procedencia, sexo y edad
En total llegan a Hawai desde 1900 a 1913: 8.089 españoles (18) en
siete viajes (19).

N.o de Nombre
Año Puerto de salida
españoles del buque
1900 ........... VIGO 300 VICTORIA
1907 ........... MALAGA 2.293 HELlOPOLlS
1911 ........... GIBRALTAR 904 ORTERIC
1911 ........... GIBRALTAR 1.300 WILLESDEN
1912 ........... GIBRALTAR 890 HARPALlON
1913 ........... GIBRALTAR 1.090 WILLlSDEN
1913 ........... GIBRALTAR 1.312
--- ASCOT
8.089

Procedencia:
La gran mayoría de los españoles son originarios de Andalucía
(Málaga, Almería, Granada y Jaén) aunque hay algunos también pro-
cedentes de otras provincias andaluzas y de Alicante, Extremadura y
Salamanca; en el primer viaje casi la totalidad eran de Galicia.

Sexo y edad:
A juzgar por los datos de 1911 y 1912 se trata fundamentalmente
de una emigración de hombres adultos. Efectivamente sólo el 38,7 %
eran menores de 16 años y el 61,3 % restante tenían más de dicha edad,
de ellos el 62,4 % eran hombres y el 37,6 % mujeres.

2. Trabajo
Como no es difícil de suponer, y los informes consulares lo con-
firman (201, los españoles llegaron a las islas Hawai sin que, en realidad,

(17) GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 161 .


(18) A ello habrla Que sumar algunos espal'loles més procedentes de Filipinas y otras partes del
Mundo, pero en número insignificante.
(19) Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores. Informe Consular. B-X·1911 y Bolerln de Emigración
(1914) Informe de Cónsul, p. 319.
(20) Cfr. GUILLEN GIL, L., Art. cit., p. 161.
132 GERMAN RUEDA HERNANZ

supieran ni donde iban ni a lo que iban. Desconocían todo: los métodos


de trabajo, el clima, las costumbres y leyes del país, la lengua ...
Los primeros que llegaron, la emigración de gallegos en 1900,
trabajaron tres o cuatro años en las plantaciones de caña de azúcar y en
la construcción de carreteras, pero prácticamente todos se trasladaron,
transcurrido dicho plazo, a California (21). De tal manera que, cuando
llega la segunda oleada inmigratoria, en 1907, ya casi no quedan espa-
ñoles en las islas. La realidad es que éstos no tardarán en emprender el
mismo camino, como veremos más adelante.
Los emigrantes españoles a su llegada a Hawai fueron completa-
mente libres de dedicarse a los trabajos que quisieran. Pero, en primer
lugar por desconocer el idioma inglés, fueron muy pocos los que se
quedaron en la capitdl, Honolulú (22), donde, en 1911, residían sólo
unas veinte familias españolas (zapateros, barberos y otros oficios) que
no quisieron ir al campo y encontraron en esa ciudad medios para vivir
aunque «muy modestamente» (23). El resto de los españoles se en-
cuentran diseminados en las grandes plantaciones de azúcar de «las
islas Kauai, Niihau, Oahu, Molokai, Maui, Hawaii, Lanai y Kahoolawe»
(24).
Todos los empleados de una plantación (25), sin distinción de
director a jornalero comienzan su trabajo con la salida del sol. El número
de horas de labor es de diez para los trabajadores del campo y de doce
para los de las fábricas. El t rabajo es duro por su horario e intensidad . A
las cinco de la madrugada llama la sirena de la fábrica, y a las seis
principia el trabajo del campo, hasta las once y media que se concede
media hora de descanso para tomar el «lunch»; a las doce se reanuda la
tarea y termina la jornada a las cuatro y media.
Como normalmente el jornalero vive lejos de las plantaciones, apro-
ximadamente una hora de camino puede ser la media, de hecho los
españoles salen de sus casas a las cinco de la madrugada y no regresan
a ellas hasta las cinco y media de la tarde.
El trabajo en las plantaciones consiste en cavar la tierra, fertilizarla,
cortar caña, limpiarla de hojas secas, regarla, construir acequias, pozos,
pantanos, etc . El jornalero trabaja en brigadas de 50 hombres bajo la
vigilancia de un capataz; alineado en su trabajo automático, no puede
discordar ni distraerse o perder un momento, porque inmediatamente es

(21) Cfr. Bo/etln de Emigreci6n (1914) «Informe Consular de Hawai», p. 319.


(22) Id ., p. 317.
(23) «Hay unas pocas familias, tres o cuatro, Que viven con cierto desahogo; tienen modestas
lecherlas, y con la venta de leche, Que aQul se paga muy bien, van poco a poco prosperando».
Id., p. 320.
(24) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg. 1926. Hawai.
Informe consular. 8-X-1911 .
(25) Sobre las circunstancias del trabajo, Cf r. GUILLEN GIL, L., arto cit ., p. 162.
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPA~OLES EN HAWAI 133

llamado al orden: «Go Ahead»: «vaya a la cabeza»; si se siente enfermo


o sufre un accidente en el trabajo cobra conforme a las horas trabajadas
en aquel día; no tiene vacaciones y en algunos meses del año trabaja
todos los días, sin distinción de festivos o laborables.
La mayoría de los españoles (el 52 % según la muestra de Schnack
(26) trabajaron siempre en la misma plantación hasta su reemigración a
California; el resto fueron a trabajar a otras plantaciones. Aproximada-
mente la mitad pasaron en las plantaciones entre 6 y 10 años, el resto o
no llegaron a 5 años (39 %) o estuvieron más de 10 años pero muy
pocas veces más de 20 años.

3. Sueldo y coste de v ida: el «salario real»


A la altura de 1917 muchos ya habían reemigrado hacia California;
el resto seguían en su mayoría como jornaleros con las excepciones
citadas antes.
Las plantaciones y compañías azucareras asociadas en el Trust
«Planter's Association of Hawai» pagaban , a españoles y portugueses
24 dólares por mes (26 días y 10 horas diarias); además se les facilitaban
casa, leña, agua y asistencia médica (27).
A partir del 31 de octubre de 1916 se introdujo en las plantaciones
el sistema de bonos, que constituyen una retribución especial y una
manera indirecta de controlar a los trabajadores. Efectivamente el sueldo
se aumentaba casi en un 70 %, pues pasaba de 24 dólares a 40 al mes,
pero el complemento se pagaba un 20 % al final de cada mes y el resto
al final de cada año, a quienes hubieran trabajado los doce meses por lo
menos más de veinte días por mes, lo cual suponía un intento de
retener a los jornaleros en las plantaciones y evitar la reemigración.
En cuanto al coste de vida, según las estadísticas «per capita»,
suponía alrededor' de 10 dólares por mes. Un hombre casado, con mujer
y dos hijos, necesitaba de 30 a 40 dólares, con lo que se producía una
mala calidad de vida al estar los salarios normalmente por debajo del
coste real de la misma que influía en una rápida depauperación y un
«envejecimiento asombroso», producido más que por el clima por el
exceso de trabajo acompañado de una mala alimentación (28).
Como es lógico, en estas condiciones, muy pocos podían ahorrar;
concretamente, señalaba el cónsul en 1914, no hay ningún español que
«haya podido economizar lo bastante para adquirir propiedades» (29) y,
a la altura de 1917, sólo unos pocos habían logrado reunir algunos

(26) SCHNACK, G., Op. cit., p. 73 .


(27) Boletln de Emigreci6n (1914) «Informe consular djY Hawai», pp. 317-320.
(28) Cfr. GUILLEN GIL, L. Op. cit., p. 163 Y Boletln de Emigreci6n (1914) «Informe consular de
Hawail), pp. 317-320.
(29) Boletfn de Emigreci6n (1914) «Informe consular de Hawai», p. 320.
134 GERMAN RUEDA HERNANZ

cientos de dólares (30). En todo caso, lo normal es que cuando se


lograba lo suficiente para reemigrar, la mayoría fuera a California, donde
el jornalero estaba mejor pagado.

4. Trato recibido en las plantaciones


En 1916 Luis Guillén Gil, en nombre del consulado espafiol en Ho-
nolulú (31), recorrió las plantaciones para enterarse de las relaciones
entre patronos y jornaleros españoles así como la situación general de
éstos. Globalmente la conclusión que obtiene es de arrepentimiento por
haber emigrado como consecuencia de un profundo descontento que
deriva fundamentalmente de unas condiciones de trabajo duras (32).
El propio «Commisioner of Labor and Statistics» (quien lleva lo
relativo a la .inmigración en Hawai) reconoce que en las plantaciones de
las islas «las relaciones entre patronos y obreros son de carácter semi-
. feudal». Efectivamente esa misma conclusión hemos de sacar del in-
forme de Luis Guillén, quien señala que el jornalero español es más
conocido en las plantaciones por un número que por su nombre; sus
superiores lo tratan como un inferior, incapaz de salir de su condición
de máquina muscular; cuando acude al patrón, si éste se digna recibirle,
se .entienden por medio de un intérprete portugués o puertorriqueño,
y la mayoría de nuestros españoles pasan por las plantaciones sin saber
qué cara tiene el patrón (33); si quejas hay contra los patronos, no
menos se formulan contra la asistencia médica, y es natural; el médico
cobra su salario de la plantación, y como la remuneración no procede

(JO) «Yo s610 sé de un espal'lol Que tiene una casita, otros tres poseen unos terrenos, otro tiene
2.400 d61ares en el banco, y hasta media docena más son duel'los de libretas de ahorros, a
raz6n de unos 200 d61ares cada uno», GUILLEN GIL, L., art o cit., p. 166.
(31) GUILLEN GIL, L., arto cit., pp. 164-165.
(32) La encuesta de SCHNACK, entre algunos de los Que reemigraron a California, podrra matizar
un poco los duros juicios de Guillén. Ante la respuesta de si le gustaba el trabajo en las
plantaciones nadie responde que mucho, pero casi el 35 % afirman que bastante, mientras el
restante 65 % sel'lalan que regular o poco; respecto a si fue agradable la estancia en las
plantaciones (lo cual incluye la casa, la convivencia con los demás trabajadores, etc.) el 39 %
dicen que fue agradable, mientras que al restante 61 % les result6 regular o molesto (SCHNACK,
G. Op. cit., pp . 72 y 73). En todo caso estas matizaciones atemperan las afirmaciones del
c6nsul espal'lol; las discrepancias, a veces enormes entre las respuestas son debidas, según
SCHNACK, a los diferentes temperamentos y la suerte de cada uno. También influye el tiempo
pasado entre la vida de las plantaciones y la encuesta (que es de 1940) lo que hace que
algunos distorsionen la realidad pues no pueden al mismo tiempo estar contentos y desear
marcharse de Hawai, aunque el mismo reconoce que hay también razones subjetivas para
emigrar a California como es el deseo de seguir a los demás espal'loles, y un afán de buscar
algo mejor (Id., pp. 36 y 50).
(33) De vez en cuando la actitud de los patronos era más humana como el caso ocurrido a
Antonio Sierra Sánchez quien en octubre de 1915 volvi6 a su pueblo granadino de Atarle.
A los pocos meses su antiguo patrono le envi6 un cheque, pues al hacer balance y ver que
la paga de beneficios que pensaba repartir a sus obreros era mayor que la que habra dado a
Sierra, debido al aumento de los precios como consecuencia de la Gran Guerra, le remitra
el resto, equivalente a un 5 % de los jornales devengados hasta el momento de regresar a
Espal'la. Cfr. So/et/n de EmigrBción (1916) p. 82.
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPA¡<:jOLES EN HAWAI 135

del paciente, le tiene sin cuidado que esté mejor o peor atendido. El
anterior cónsul, continúa relatando Luis Guillén, se quejó a la Asocia-
ción de Plantadores de caña de azúcar, y sin mucho éxito, pues en 1916
insiste en que la asistencia médica es «pésima» (34).
A pesar de todo, el mayor número de quejas de los jornaleros
_españoles son contra los capataces; por lo general son portugueses,
japoneses, chinos, hawaianos, americanos, filipinos o puertorriqueños
(<<de españoles sólo sé que haya uno»); su carácter es grosero y no llega
a brutal por temor a la ley o «porque el español ha sentado pabellón de
no dejarse zurra~ impunemente», pero los capataces cumplen su oficio
de vigilar con rigor cruelísimo, ante las explicaciones de «me hallo
enfermo», «soy viejo», «este trabajo es muy pesado», etc., contestan
siempre con un seco «márchese a su casa», contándole tan sólo a los
efectos del cobro las' horas trabajadas y a veces como castigo se les
descuenta un cuarto o medio día de labor.
También en este último punto debe ser citado el sondeo de opinión
de Schnack, aún con no ser muy representativo debido a su corto
número, a estar realizado entre los de primera y segunda generación y al
tiempo trascurrido, en todo caso ante la pregunta de cómo les trataron
sus jefes en las plantaciones, ninguno dice que muy bien; pero casi el
22 % señalan que bien, mientras que la gran mayoría (el 57 %) _res-
ponden que pasablemente y tan solo el 21 % restante se quejan de que
fueron tratados malo muy mal (35).
En conclusión, probablemente el cónsul espafiol exagere algo -en su
informe aunque, en general, la vida en las plantaciones debía ser diíficil
y el trato recibido por los españoles, como los demás trabajadores, más
bien duro; sin embargo no lo debía ser más que las difíciles condiciones
que por entonces debía soportar un jornalero en la tierra de procedencia
que, como he señalado, para la mayoría era Andalucía. En todo caso,
conviene matizar el hecho cronológicamente, pues según todos los
indicios, a medida que fue pasando el tiempo (no debe olvidarse que el
informe del cónsul es de 1916) las condiciones y el trato mejoraron.

5. La educación y la vida religiosa


En 1916 aproximadamente un 50 % de los españoles en Hawai no
sabían leer ni escribir (36), lo cual no hacía n.ada más que reflejar lo que

(34) Ademés de los hospitales «Queen's Hospital», «Children's Hospital» y «Leahi Home» que recibran
a los espaf'loles de Honolulú sin problemas, existen otros en las plantaciones més accesibles
para los jornaleros, como reconoce el cónsul ~paf'lol: «Los he visitado y los encuentro buenos,
teniendo en cuenta el lugar de su emplazamiento, pero el espaf'lol siente miedo al hospital.
y cuando va a él, es por no quedarte otro remedio», razón por la cual «nuestra colonia se
pasa casi sin asistencia médica». GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 167.
(35) SCHNACK, G. Op. cit., p. 72.
(36) GUILLEN GIL, L. Art. cit. , p. 166.
136 GERMAN RUEDA HERNANZ

ocurría en las regiones de procedencia espatlola. Es més, esto, de


alguna manera influía en la segunda generación y hacía que en 1920 la
mitad de los niños españoles de las escuelas públicas de Hawai estu-
vieran retrasados en sus estudios uno o més afios, lo que era el peor
índice de todos los grupos nacionales 1> razas que por entonces con-
vivían en Hawai (37).
En todo caso, ya pesar de un punto de partida desigual con otros
grupos étnicos, la estancia en Hawai fue beneficiosa para los hijos de
los emigrantes españoles en lo que a educación se refiere. Mientras que,
según la encuesta de Schnack, casi las tres cuartas partes de los que
llegaron adultos a las islas no habían ido ningún atlo a la escuela en
España y el resto sólo «algo», sus hijos, que llegaron siendo niños aún,
fueron el 100 % a la escuela por lo menos tres atlos, siendo mayoría los
que acudieron cuatro, cinco o seis años (38).
Paralelamente a la falta de «escuela», la mayoría de los viejos emi-
grantes carecían de formación religiosa, con la diferencia de que en este
campo la «segunda generación» no mejoró en este aspecto durante su
estancia en Hawai. Si bien es verdad que la mayoría de ellos estaban
bautizados en la Iglesia Católica y lo siguieron haciendo con sus hijos,
casi ninguno frecuentaba la iglesia ni se consideraban practicantes y aún
algunos de ellos se profesaban «Católicos-ateos» (39). La actitud típica
era de un cierto rechazo, en contraposición al clima social «católico»
que predominaba en España, como afirma uno de ellos, entrevistado por
Schnack, «América es un país libre. Yo fui bautizado en la Iglesia
Católica pero nunca voy a la iglesia. En una tierra libre yo puedo hacer
lo que quiera, si yo no creo no tengo por qué ir a la iglesia» (40).
Por otra parte no tengo noticias de la existencia de ningún sacer-
dote español que atendiera a esta comunidad, lo cual, dadas las dificul-
tades de idioma, partiendo de una frialdad (o incluso un cierto rechazo),
hacía difícil la préctica de la vida religiosa. Esto no quiere decir que a
cambio otras confesiones religiosas tuvieran excesivo éxito en el proseli-
tismo con este grupo, si bien alguno se convirtió al protestantismo entre
los adultos; algunos nitlos ya de la «tercera generación» que esporédica-
mente asistieron a la «Methodist Mission» fueron desalentados por sus
padres que, aunque no practicaban la religión católica, la creían ver-
dadera.
,
(37) Cfr. ADAMS, R. C., A StaticalStudy of tha Racas in Hawaii, 1925, p. 34 cit. por SCHNACK,
G. Op. cit., p. 22.
(38) SCHNACK, G. Op. cit., pp. 21 y 71.
(39) A la encuesta de Schnack la casi totalidad responden ser de religión católica y, entre ellos,
mb del 20 % dicen «también» ser ateos; tan sólo 2 se han convertido al protestantismo,
uno de los cuales -una anciana espallola- asiste frecuentemente a los cultos, mientras que
entre los católicos, más del 35 % confiesan no asistir nunca a la iglesia y el resto lo hacen
°
ocasionalmente rara vez. (Id., p. n).
(40). Id., p. 29.
VIDA Y DESVENTURAS PE OCHO MIL ESPAliloLES EN HAWAI 137

6. Costumbres, integraci6n y generaciones


En Hawai el español se siente en tierra extranjera (41) Y entre
extraños, no encuentra a ningún compatriota entre abogados, médicos,
bancos; tiendas o en otros órdenes análogos de la vida; para expresarse
se ha de valer por señas, y si el· asunto es importante ha de buscar un
intérprete portugués o puertorriqueño, que se hace pagar la interpreta-
ción a precio de oro. El emigrante español, en su mayoría vive en las
plantaciones, y en sus necesidades se surte de las tiendas pertene-
cientes a las mismas; compra lo que puede, porque los proveedores no
se preocuparon de satisfacer los gustos de los españoles. «Recuerdo
-señala el cónsul Luis Guillén- que al recorrer las plantaciones, unos se
acordaban de las alpargatas españolas, otros del tabaco ... , las mujeres
echan de merios el azafrán, los garbanzos, las telas de algodón (por ser
colores más de su agrado que los colores americanos), abanicos, man-
tillas, etc., y ni uno de estos artículos se ha intentado importan>.
El cuadro anterior, de 1917, sugiere un desarraigo bastante efectivo
de los españoles de la primera generación con respecto al conjunto de la
población que habita Hawai. Desde el punto de vista de la falta de
integración esta situación se prolongó por lo menos hasta 1940 .( 42) en
lo que respecta a la «primera generación»; efectivamente, aquellos que
habían llegado de España ya adultos en esa fecha no hablaban aún
inglés o lo hablaban muy poco; además socialmente apenas si habían
mejorado de condición y permanecían en la clase trabajadora (43); por
supuesto la integración no havía avanzado nada. Por el contrario, la
«segunda generación» (llegados a Hawai como niños o nacidos allí de
padres españoles), debido a que se habían educado en las escuelas
hawaianas entraron poco a poco en el mundo de las islas. En dicho año,
1940, hablaban inglés (aunque, ordinariamente, escribían y leían peor
este idioma), mejoraron, en mayor o menor medida, la condición social
(sobre todo si emigraron desde Hawai a California). Sin dejar por eso de
ser trabajadores salieron de la más baja clase social (44) donde estaban
sus padres. Había también un hecho natural que jugaba a favor de la
integración de la «segunda generación» y siguientes: en 1938 había en
Hawai 1248 (45) individuos de «raza» española; de ellos la mayoría,
concretamente 1069, son ciudadanos norteamericanos, muchos por
haber nacido en el terrritorio.

(41) Cfr. GUILLEN GIL, L. Art. cit., pp. 170, 171 y 173.
(42) Cfr. SCHNACK, G. OP. cit., p. 11.
(43) Incluso entre aquellos que emigraron de Hawai a California el fenómeno fue similar (id.).
(44) SCHNACK, G. OP. cit., p. 20.
(45) El resto hablan emigrado, la gran mayorla al Continente y concretamente a California. La fuente
de estas cifras es: BOARD OF HEALTH, Territorv of Hawaii, Annua/ Report (1938) p. 27.
Cit. por SCHNACK, G. OP. cit., p. IV.
138 GERMAN RUEDA HERNANZ

En todo caso, tanto en primera como en la segunda generación, el


grado de endQgamia era fuerte; en los primeros alios, los matrimonios
habitualmente eran entre espalioles. Según la muestra de Schnack, el
91 % de los encuestados estaba casado con pe~'3onas nacidas en Espalia
o hijas de espalioles (46); entre ellos prácticamente no existía el divorcio
(47) y el grado de cohesión racial y nacional era alto.
Con los más jóvenes de la «segunda generación» y con la «tercera
generación» la situación cambia un poco. Con el tiempo, cuando la
mayoría de los españoles reemigran a California, los que permanecen en
las islas (nacidos en España, sus hijos o sus nietos) se casan más con
portugueses que con personas de su propio país (48). En Hawai había
más portugueses que espalioles, primero porque llegaron en mayor
número y segundo porque loe; españoles reemigraron a California; pero
ambos grupos eran ibéricos, con una lengua relativamente parecida que
permitía comunicarse sin excesivo problema y con un nivel socio eco-
nómico semejante, por lo que no había rechazo para el matrimonio ni
«pérdida de dignidad». Aunque se ha abierto el campo en todo caso hay
que observar que sigue existiendo un alto grado de endogamia, en este
caso de carácter ibérico.

7. _. mutualismo y la ayuda recibida


La única organización benéfica de los espalioles en Hawai fue la
«~;ocip.dad Española de Socorros Mutuos Victoria Alfonso» (49). Em-
pez¿' con 25 socios, en 1914 contaba con 200 socios, posteriormente
er -ó en un período decadente y en 1916 pasó de nuevo una etapa
flol .,ciente creciimde en número de socios y aumentando en capital
(50). Esta asociación ampliaba además del fin mutualista el de relación
social entre los propios españoles.
El consulado fue también un medio a través del cual se canalizaron
las protestas de los españoles y un lugar donde éstos encontraron
apoyo muchas veces incluso material. Como tal, el consulado español
en Honolulú se establece oficialmente en septiembre de 1911 (51); hasta
(46) Id., p. 71 .
(47) Las costumbres de familia espal'lola en contraposición a la norteamericana y a la de otros parses
no sólo se manifiesta en este hecho sino también en otros; por ejemplo en el de que normal-
mente los que trabajaban en las plantaciones no permitan que sus mujeres fueran al campo
aunque sr sus hijas, siempre y cuando no encontraban trabajo en otra parte, por ejemplo en
el «servicio doméstico» que consideraban m(¡s adecuado para una mujer. (Cfr. GUILLEN GIL, L.
arto cit. , p. 173.
(48) ADAMS, R. C., /nterrBcis/ Msrrisge in Hswsii, 1937, pp. 346-345. Cit. por Schnack, G. OP. cit.,
p. 26.
(49) El nombre ya indica un cierto oficialismo, al menos en sus orrgenes, ya que fue fundada por
el cónsul espal'lol Arana.
(50) Cfr. Bo/etln de Emigrsción (1914) «Informe consular de Hawai», p. 320 y GUILLEN GIL, L.,
p.l66.
(51) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg. 1926. Hawai.
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAIílOLES EN HAWAI 139

entonces sólo hubo, desde principios de siglo, un .vicecónsul honorario


que había tenido poca actividad. El Cónsul Ignacio de Arana fue sus-
tituido en 1915 por Luis Guillén.
Además de las organizaciones asistenciales hawaianas, como «The
Associated Charities» (52) y los hospitales antes citados, hay algunas
personas particulares que ayudaron a la colonia espaf\ola; es el caso,
por ejemplo, de Mrs. Swanzy, que prestó a los espaf\oles menesterosos
y socorrió con abundantes ropas y diez dólares por familia a cada una
de las embarcadas en mayo y junio de 1914 para repatriarse a Espaf\a.
Mr. Newcombe aumentó el donativo anterior con alimentos y 2 dólares
por familia (53).

IV. -LA «HUIDA» DE HAWAI


En el año 1910 llegó a Hawai un contingente de inmigrantes rusos
(54). Cuando éstos descubrieron que el coste de vida era alto, los
salarios bajos y las condiciones más duras de las prometidas, se amoti-
naron exigiendo la repatriación a Rusia, motín que fue reprimido vio-
lentamente hasta terminar con él. Los rusos fueron a las plantaciones.
Los espaf\oles no siguieron el camino que, en frase del clásico, se podía
resumir «sobre cornudos, apaleados», decidieron «protestar» con los
pies, silenciosamente: huyendo.
Lógicamente, al menos según esquemas simpificados, deberían'
haber vuelto a España, cosa que, salvo escasas excepciones de las que
hablaremos, no fue asf. Y no fue así por varias razones.
En primer lugar hay una razón económica. El viaje de ida era
pagado por cuenta de Hawai, como hemos visto, pero no así el de
vuelta. El importe del pasaje era caro (55) y para la mayoría resultaba
imposible hasta plantearse el viaje. Pero hay más, según la encuesta
realizada por George Schnack (56), entre españoles procedentes de
Hawai y residentes en California, el 79 % de los consultados, ante la
pregunta hipotética de si les gustaría regresar a España, responden
taxativamente: no; sólo un 5 % desearían vivir en Espaf\a y el restante
16 % quisieran, en el caso de que pudieran, ir a España de visita pero
sin permanecer habitualmente en el país de origen. Esto nos indica que
no debería ser muy bueno el recuerdo que conservaban de sus lares. A

(52) Institución oficial que socorre con prontitud a los espafloles necesitados. siempre que se com-
pruebe su necesidad de auxilio, aunque, de hecho, la ayuda prestada era bastante mezquina .
GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 167.
(53) Cfr. Boletfn de Emigración (1914) «Informe Consular», pp. 412-413.
(54) Cfr. GUILLEN GIL, L., arto cit., pp. 168-169.
(55) En 1916 aproximadamente unos 150 dólares por persona que era el salario de varios meses de
trabajo (vid. GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 74).
(56) SCHNACK, G. Op. cit., p. 79.
140 GERMAN RUEDA HERNANZ

ello se suma un hecho político de carácter circunstancial: la encuesta


está realizada inmediatamente después de la Guerra Civil española y en
general el apoyo de estos españoles era favorable a los republicanos
(57). Como nos relata Schnack, «Tony era de la primera generación de
españoles, su actitud en relación con el retorno a España es típico de
este grupo. El deseó alguna vez hacerse rico en América o, al menos,
tener una situación suficiente para volver a su madre Patria y vivir allí
confortablemente. Si los republicanos hubieran ganado la guerra podía
haber retornado, pero ahora que Franco está en el poder, él no piensa
nunca poner los pies en su tierra. Algún día, si los fascistas pierden el
control y los aristócratas son «puestos en su lugar», como la República
había comenzado a hacer, él puede pensar en volver (58). Motivaciones
políticas, económicas, sociales y de distancia se entremezclan.
Así las cosas, no resultará extraño que la mayoría de los pocos que
vuelven lo hacen porque son «repatriados» forzosamente. «Aquellós que
por cualquier motivo se inutilizan total o parcialmente para el trabajo
son, previa declaración de Public Charges (cargas públicas o pobres de
solemnidad), repatriados, para que en España pidan limosna o sean
amparados por nuestras instituciones de caridad» (59).
Como ejemplo se puede citar un informe (60) del cónsul que en
1916 da cuenta de la repatriación de seis familias y una viuda, en total
30 personas, cuyos cabezas de familia se encuentran enfermos (reuma-
tismos, 45 años; tuberculosis, 31 años; hernia, 33 años; ciego, 38 años;
hígado, 51 años) o tienen avanzada edad (61 años uno de ellos y 60
años la viuda); en fin, todos ellos «inútiles» para la «producción», por lo
que compensa pagarles el viaje de vuelta por las instancias oficiales con
la ayuda de donativos en metálico de particulares y de ropa de invierno
que proporciona el consulado. En estas condiciones fueron repatriados
varios cientos de españoles.
La mayoría de los miles de españoles que «huyerOn» de Hawai
dirigieron sus pasos hacia California.
Efectivamente, entre los años primeros del siglo XX y 1940, unos
7.000 españoles dejaron Hawai para ir a las tierras continentales de
U.S.A. que, unidos a los que regresaron a su país, suponen casi todos
los que en su día llegaron a aquellas islas procedentes de España.
Este traslado masivo de españoles desde Hawai a las tierras conti-
nentales norteamericanas no era lo habitual entre los inmigrantes de

(57) Por ejemplo, en sólo una semana los espal'loles de Hawai reunieron 5.000 dólares para ayudar
a los republicanos (Id., p. 29) .
(58) Id., p. 85 .
(59) GUILLEN GIL, L. Art. cit., p. 170.
(60) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg. 1926. Hawaii.
Informe del Cónsul 15-1-1916.
VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAf'lOLES EN HAWAI 141

otras razas. Desde 1908 a 1920, 5.747 españoles procedentes de Hawai


fueron admitidos en territorio norteamericano (61), lo que supuso el
28,3 % de todos los extranjeros admitidos, mientras que en conjunto la
inmigración española en Hawai significaba el 3.53 %.
Los españoles salen paulatinamente, aunque con un ritmo cada vez
más acelerado. En el primer tramo, desde 1908 a 1910, lo hacen el
14,8 %, para aumentar al 25,4 % entre 1911 y 1913, porcentaje muy
similar (25,7%) al del período 1914-1916, que pasa al 34,1 % entre 1917
y 1920.
Como es lógico, dada la mayor proporción de origen, se trata de un
colectivo donde predominan los hombres que constituyen el 64,5 %
frente al 35,5 % de mujeres. Asimismo algo más del 64 % son adultos
entre 16 y 44 años y otro 10 % de más de esa edad frente a un 26 % de
jóvenes de menos de 16 años. La gran mayoría han vivido en Hawai
más de un año, e incluso en un alto porcentaje más de 5 años, entre
otros motivos porque han necesitado trabajar mucho para ahorrar el
dinero del pasaje.
Como queda dicho, la gran mayoría de españoles reemigraron al
estado de California, sólo algunos iban a Nueva York o a los estados de
Washington, Massachusetts, Maryland, IIlinois, Louisiana, Florida y New
Jersey. Concretamente en California se concentran en la Bahía de San
Francisco y más concretamente aún en Mountain View, San Francisco,
Hayward, Sunnyvale, Vacaville, Menlo y Los Altos (62).
La mayoría de estos reemigrantes concibieron la idea de irse a
California porque sus amigos o familiares les escribieron, en buena parte
de los casos recibieron cartas de los que ya estaban allí y los animaron a
ir describiendo las bellezas de la tierra y los mayores salarios. Además
ellos deseaban vivir con otros blancos de su raza (en Hawai estaban
rodeados de orientales) y en casas de zonas urbanas mejor que en un
pequeño campo; por otra parte el clima de California era tan bueno
como el de Hawai (63) .
En definitiva, además de los factores subjetivos que señala Schnack
(seguir a sus amigos, reagruparse) y los que acabamos de ver, debemos
repetir lo que Joe, un joven español en California, decía: «Los españoles
emigraron de Hawai a California por dinero, esta es la principal razón.
Tú puedes ganar aquí en una semana lo mismo que en un mes en

(61) Los datos desde 1908 a 1920 han sido recogidos y elaborados de la fuente oficial norteamericana
en siete tomos: U. S. DEPARTMENT OF LABOR . BUREAU OF INMIGRATION. Annual Report
of the Commissioner General of Immigration to the Secretary of Labor, Fiscal Year, andad June
30 (1914 to 1920), Goverment Printing Office, 1915 to 1921.
(62) Cfr. SCHNACK, G. Op . cit ., pp. 22 Y 77 Y U. S. DEPARTMENT OF LABOR . BUREAU OF
IMMIGRATION. Annual Report. Op. cit. 1919, pp. 228-229 y 1920, pp. 243-45.
(63) Cfr. SCHNACK, G. Op. cit., pp . 50, 51 Y 76.
r

142 GERMAN RUEDA HERNANZ

Hawai» (64). Volvemos al principio, lo que les hizo moverse una vez les '.
hace moverse otra: tener una vida mejor.
Hacia 1950 la emigración de españoles a Hawai se podía dar por
cerrada. Desde 1913 no habían recibido nuevos «refuerzos», y, de ma-
nera paulatina, la gran mayoría habían abandonado las islas para ir a
Cálifornia y otros volvieron a su patria. Los pocos que quedan en Hawai
se casan con no españoles, han asistido a la escuela en las islas, hablan
preferentemente el inglés, se nacionalizan norteamericanos y se «des-
naturalizan» como españoles aunque un recuerdo, cada vez más débil,
les una a España.

GERMAN RUEDA HERNANZ


Departamento de Historia Contemporánea
Universidad de Valladolid

(64) Cfr. Id., p. 81.

También podría gustarte