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Guía 7

El documento explora la noción de justicia desde diversas perspectivas filosóficas, destacando la importancia de la igualdad y la legitimidad en la aplicación de la ley. Se discuten conceptos de justicia de Aristóteles, Platón, y otros pensadores, enfatizando que la justicia no solo debe ser legal, sino también legítima y equitativa. Además, se menciona la necesidad de un pacto social que garantice derechos y la relevancia de la justicia en el contexto de la libertad y la igualdad material.

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Guía 7

El documento explora la noción de justicia desde diversas perspectivas filosóficas, destacando la importancia de la igualdad y la legitimidad en la aplicación de la ley. Se discuten conceptos de justicia de Aristóteles, Platón, y otros pensadores, enfatizando que la justicia no solo debe ser legal, sino también legítima y equitativa. Además, se menciona la necesidad de un pacto social que garantice derechos y la relevancia de la justicia en el contexto de la libertad y la igualdad material.

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Comentarios:

1. Según Aristoteles el el criterio último de la justicia se encuentra en la

igualdad, pero como podemos a generar igualdad, si al generar una

igualdad desproporcional se puede llegar a generar inequidades.

2. Tomando como ejemplo los acontecimientos que se observan por redes

sociales, donde son denominados “Palo terapias”, una gran multitud llega

a pensar, que se le esta dando lo que merece, este pensamiento, estaría

por fuera de la ley, ya que no podemos tomar justicia por nuestra propia

cuenta, según la ley, pero según esta gran parte de la población, estaría

actuando de una manera justa, opinando que se realiza esas acciones de

una manera legitima, entonces cual seria las consecuencias de este tipo

de acciones o que beneficios traería, porque es una gran densidad de

individuos con este pensamiento y sienten que es una manera correcta de

actuar, esas acciones son eficientes a la hora de que los agresores vuelvan

a recaer en lo mismo.

Estoy de acuerdo con la posición respecto al orden social, en donde el individuo realiza

un pacto para poder dar autonomía y soberanía a un estado, este pacto es firmado para

poder generar que el estado vele por el cumplimiento del contrato firmado, el cual se

basa en asegurar ciertos derechos, donde todos los individuos tienen, como por ejemplo

la vida, salud, libertad, etc. Todo esto con una visión de ordenar y establecer leyes, las

cuales permitan generar una frontera entre lo justo y lo injusto, aclarando como esta ley

es divulgada, conocida, analizada, etc. Esta es una relación en donde se requieren de las

dos partes.
Las situaciones legales,pueden ser legales pero no pueden ser legitimas si no

recoge los intereses de las sociedades.

Griegos

Para los griegos, era el orden de la physis, que incluye en sí el de la polis y, en general,

todos los hechos individuales y sociales. El orden del universo es el resultado de este

equilibrio de cada una de las partes que lo componen.

En este sentido, ser justo –una persona o una autoridad pública– es cumplir la ley.

Pero una cosa es la obligación legal y la aplicación imparcial de reglas establecidas

(sistema de justicia) y otra muy diferente la justicia como criterio de validez de las

reglas vigentes,

Justo no es lo mandado, sino lo debido, lo que implica que no todo lo legal es legítimo y

no todo lo legítimo es legal. Definitivamente, la justicia, como concepto moral y ético,

es mucho más amplia e incluye a la justicia legal.

Platon

En la República se ocupa de la justicia como una virtud especial, que regula y

equilibra las otras virtudes. Su concepción parte del hecho básico de que las personas

somos seres esencialmente sociales y, en consecuencia, existe una analogía entre el

individuo y la sociedad: al igual que la justicia individual es el resultado de un

equilibrio entre nuestras tres facultades o almas vitales (apetitiva-nutritiva, valerosa y

racional) ¿Preguntar sobre estas almas vitales?


Cada parte, al igual que cada estamento social, tiene que cumplir su función

específica: gobernar, defender y producir. La justicia es una virtud, tanto pública como

privada, porque mediante esta armonía se alcanza el máximo bien, tanto de la ciudad

como de sus miembros.

“La justicia es sabiduría y excelencia del alma, donde cada cosa tiene una función

(érgon) que solo ella cumple o que la cumple mejor. La justicia es que cada uno haga

lo suyo. Las funciones del alma son atender, deliberar, etc. y su excelencia es la

justicia, de modo que el alma justa cumplirá su función y vivirá bien, no así el alma

injusta” (Platón, 1998).

Aristoteles

justicia como virtud genérica, correspondiente a la sociedad como un todo, y las

variedades de la justicia,

a) Justicia distributiva, que se refiere a la relación entre los gobernantes y los súbditos y

se aplica al reparto de honores, riquezas y otros servicios y bienes sociales; como virtud,

se refiere a la búsqueda de un equilibrio entre los diferentes individuos de igual rango,

es decir, a un reparto proporcional al mérito. b) Justicia conmutativa, que se refiere al

intercambio de bienes entre los miembros y se rige por la igualdad de valor. c) Justicia

correctiva, referida al equilibrio o proporción entre el delito y su correspondiente

castigo

el criterio último de la justicia se encuentra en la igualdad. Pero tratar con igualdad

cada uno de estos casos requiere un sentido propio de la justicia que, como seres

humanos, poseemos, aunque este sentido subjetivo no puede estar desligado del orden

objetivo, natural, que constituye la polis (Aristóteles, 1995).


Lo anterior muestra que la justicia como virtud se encontraba en el ámbito general de la

búsqueda de la felicidad, individual o colectiva; pero ahora la justicia adquiere rango

moral por ella misma y se convierte en reflexión prioritaria para la filosofía práctica.

“Dar a cada uno lo suyo” sigue siendo el criterio básico

“Dar a cada uno lo suyo” sigue siendo el criterio básico, pero lo suyo, lo que se

merece, ya no es ahora lo ajustado a la naturaleza, sino lo decidido por las personas. Si

en este nuevo orden social el individuo pasa a ser la pieza clave. El esquema

contractualista tiene siempre tres pasos: a) un estado de naturaleza, donde no existe

ley alguna y, en consecuencia, no está definido lo justo y lo injusto; b) un pacto por

el que se establecen las condiciones de la convivencia común y, con ellas, los

criterios de justicia; c) y, por último, un poder soberano derivado de este pacto, y

encargado de velar por su cumplimiento. El contrato tiene la función básica de

asegurar ciertos derechos de los miembros (vida, libertad, propiedad), y dentro de

él, la justicia no es más que “una ley establecida, aceptada, conocida y firme, que

sirva de común consenso de norma de lo justo y de lo injusto” (Locke).

Jeremías Bentham (2008)

han visto en la utilidad pública el origen mismo de la justicia. Lo suyo significa lo más

útil, lo que produce mayor felicidad. Es John Stuart Mill quien mejor nos define esta

visión de la justicia en su obra Utilitarismo. Allí se concibe como un conjunto de reglas

morales y éticas básicas, “que se refieren claramente a los aspectos esenciales del

bienestar humano” (Stuart Mill, 1984), cuyo cumplimiento es necesario para elevar al

máximo la utilidad social.


Las desastrosas consecuencias del proceso de industrialización, junto con los

movimientos socialistas del siglo XIX, sacaron a la luz algo que ya Juan Jacobo

Rousseau (1999) había previsto en su concepción del contrato social: la justicia no

puede definirse sólo en términos de igualdad formal, sino que el ejercicio de la

libertad requiere también determinadas condiciones de igualdad material, esto es,

social y económica.

Desde el marxismo,

el hombre y la mujer justos entienden claramente que todo ser humano debe ser tratado

como persona, no como un objeto, y en ese sentido son conscientes que la persona

necesita para subsistir biológicamente ciertas cosas (alimento, vestido, techo, salud) y

para desarrollarse espiritualmente, necesita tener la posibilidad de comunicación,

acogimiento, campos de recreación, medios formativos, etc. Por ser persona todo

hombre tiene derecho, por justicia, al acceso a todos estos bienes referidos y que

hacen a su condición. Las personas y las sociedades justas, son las que satisfacen las

necesidades de cada persona de vivir en igualdad y equidad con relación al orden social,

político, cultural en el que se desarrolla. Marx define la justicia con la siguiente frase:

“De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades” (Marx, 1973).

Más allá de este rastreo histórico, podemos afirmar que la justicia consiste en reconocer,

respetar y hacer valer los derechos de las personas. El que es justo vela porque no se

cometan atropellos contra sí mismo ni contra los demás, y está dispuesto a protestar

cada vez que se encuentre frente a un abuso o un crimen, vengan de donde vengan. La

justicia, además, debe entenderse como el principio y la virtud que permite a cada ser

humano o persona que se le valore y trate con igualdad y equidad.

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