Comentarios:
1. Según Aristoteles el el criterio último de la justicia se encuentra en la
igualdad, pero como podemos a generar igualdad, si al generar una
igualdad desproporcional se puede llegar a generar inequidades.
2. Tomando como ejemplo los acontecimientos que se observan por redes
sociales, donde son denominados “Palo terapias”, una gran multitud llega
a pensar, que se le esta dando lo que merece, este pensamiento, estaría
por fuera de la ley, ya que no podemos tomar justicia por nuestra propia
cuenta, según la ley, pero según esta gran parte de la población, estaría
actuando de una manera justa, opinando que se realiza esas acciones de
una manera legitima, entonces cual seria las consecuencias de este tipo
de acciones o que beneficios traería, porque es una gran densidad de
individuos con este pensamiento y sienten que es una manera correcta de
actuar, esas acciones son eficientes a la hora de que los agresores vuelvan
a recaer en lo mismo.
Estoy de acuerdo con la posición respecto al orden social, en donde el individuo realiza
un pacto para poder dar autonomía y soberanía a un estado, este pacto es firmado para
poder generar que el estado vele por el cumplimiento del contrato firmado, el cual se
basa en asegurar ciertos derechos, donde todos los individuos tienen, como por ejemplo
la vida, salud, libertad, etc. Todo esto con una visión de ordenar y establecer leyes, las
cuales permitan generar una frontera entre lo justo y lo injusto, aclarando como esta ley
es divulgada, conocida, analizada, etc. Esta es una relación en donde se requieren de las
dos partes.
Las situaciones legales,pueden ser legales pero no pueden ser legitimas si no
recoge los intereses de las sociedades.
Griegos
Para los griegos, era el orden de la physis, que incluye en sí el de la polis y, en general,
todos los hechos individuales y sociales. El orden del universo es el resultado de este
equilibrio de cada una de las partes que lo componen.
En este sentido, ser justo –una persona o una autoridad pública– es cumplir la ley.
Pero una cosa es la obligación legal y la aplicación imparcial de reglas establecidas
(sistema de justicia) y otra muy diferente la justicia como criterio de validez de las
reglas vigentes,
Justo no es lo mandado, sino lo debido, lo que implica que no todo lo legal es legítimo y
no todo lo legítimo es legal. Definitivamente, la justicia, como concepto moral y ético,
es mucho más amplia e incluye a la justicia legal.
Platon
En la República se ocupa de la justicia como una virtud especial, que regula y
equilibra las otras virtudes. Su concepción parte del hecho básico de que las personas
somos seres esencialmente sociales y, en consecuencia, existe una analogía entre el
individuo y la sociedad: al igual que la justicia individual es el resultado de un
equilibrio entre nuestras tres facultades o almas vitales (apetitiva-nutritiva, valerosa y
racional) ¿Preguntar sobre estas almas vitales?
Cada parte, al igual que cada estamento social, tiene que cumplir su función
específica: gobernar, defender y producir. La justicia es una virtud, tanto pública como
privada, porque mediante esta armonía se alcanza el máximo bien, tanto de la ciudad
como de sus miembros.
“La justicia es sabiduría y excelencia del alma, donde cada cosa tiene una función
(érgon) que solo ella cumple o que la cumple mejor. La justicia es que cada uno haga
lo suyo. Las funciones del alma son atender, deliberar, etc. y su excelencia es la
justicia, de modo que el alma justa cumplirá su función y vivirá bien, no así el alma
injusta” (Platón, 1998).
Aristoteles
justicia como virtud genérica, correspondiente a la sociedad como un todo, y las
variedades de la justicia,
a) Justicia distributiva, que se refiere a la relación entre los gobernantes y los súbditos y
se aplica al reparto de honores, riquezas y otros servicios y bienes sociales; como virtud,
se refiere a la búsqueda de un equilibrio entre los diferentes individuos de igual rango,
es decir, a un reparto proporcional al mérito. b) Justicia conmutativa, que se refiere al
intercambio de bienes entre los miembros y se rige por la igualdad de valor. c) Justicia
correctiva, referida al equilibrio o proporción entre el delito y su correspondiente
castigo
el criterio último de la justicia se encuentra en la igualdad. Pero tratar con igualdad
cada uno de estos casos requiere un sentido propio de la justicia que, como seres
humanos, poseemos, aunque este sentido subjetivo no puede estar desligado del orden
objetivo, natural, que constituye la polis (Aristóteles, 1995).
Lo anterior muestra que la justicia como virtud se encontraba en el ámbito general de la
búsqueda de la felicidad, individual o colectiva; pero ahora la justicia adquiere rango
moral por ella misma y se convierte en reflexión prioritaria para la filosofía práctica.
“Dar a cada uno lo suyo” sigue siendo el criterio básico
“Dar a cada uno lo suyo” sigue siendo el criterio básico, pero lo suyo, lo que se
merece, ya no es ahora lo ajustado a la naturaleza, sino lo decidido por las personas. Si
en este nuevo orden social el individuo pasa a ser la pieza clave. El esquema
contractualista tiene siempre tres pasos: a) un estado de naturaleza, donde no existe
ley alguna y, en consecuencia, no está definido lo justo y lo injusto; b) un pacto por
el que se establecen las condiciones de la convivencia común y, con ellas, los
criterios de justicia; c) y, por último, un poder soberano derivado de este pacto, y
encargado de velar por su cumplimiento. El contrato tiene la función básica de
asegurar ciertos derechos de los miembros (vida, libertad, propiedad), y dentro de
él, la justicia no es más que “una ley establecida, aceptada, conocida y firme, que
sirva de común consenso de norma de lo justo y de lo injusto” (Locke).
Jeremías Bentham (2008)
han visto en la utilidad pública el origen mismo de la justicia. Lo suyo significa lo más
útil, lo que produce mayor felicidad. Es John Stuart Mill quien mejor nos define esta
visión de la justicia en su obra Utilitarismo. Allí se concibe como un conjunto de reglas
morales y éticas básicas, “que se refieren claramente a los aspectos esenciales del
bienestar humano” (Stuart Mill, 1984), cuyo cumplimiento es necesario para elevar al
máximo la utilidad social.
Las desastrosas consecuencias del proceso de industrialización, junto con los
movimientos socialistas del siglo XIX, sacaron a la luz algo que ya Juan Jacobo
Rousseau (1999) había previsto en su concepción del contrato social: la justicia no
puede definirse sólo en términos de igualdad formal, sino que el ejercicio de la
libertad requiere también determinadas condiciones de igualdad material, esto es,
social y económica.
Desde el marxismo,
el hombre y la mujer justos entienden claramente que todo ser humano debe ser tratado
como persona, no como un objeto, y en ese sentido son conscientes que la persona
necesita para subsistir biológicamente ciertas cosas (alimento, vestido, techo, salud) y
para desarrollarse espiritualmente, necesita tener la posibilidad de comunicación,
acogimiento, campos de recreación, medios formativos, etc. Por ser persona todo
hombre tiene derecho, por justicia, al acceso a todos estos bienes referidos y que
hacen a su condición. Las personas y las sociedades justas, son las que satisfacen las
necesidades de cada persona de vivir en igualdad y equidad con relación al orden social,
político, cultural en el que se desarrolla. Marx define la justicia con la siguiente frase:
“De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades” (Marx, 1973).
Más allá de este rastreo histórico, podemos afirmar que la justicia consiste en reconocer,
respetar y hacer valer los derechos de las personas. El que es justo vela porque no se
cometan atropellos contra sí mismo ni contra los demás, y está dispuesto a protestar
cada vez que se encuentre frente a un abuso o un crimen, vengan de donde vengan. La
justicia, además, debe entenderse como el principio y la virtud que permite a cada ser
humano o persona que se le valore y trate con igualdad y equidad.