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Belleza

La belleza es una noción abstracta relacionada con la estética y la percepción sensorial, que provoca placer y satisfacción. Su interpretación varía culturalmente y se asocia tanto con la belleza interior como exterior, siendo la simetría y la juventud características comúnmente valoradas. La fealdad, en contraste, se percibe como poco estética y también depende del juicio subjetivo del observador.

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Belleza

La belleza es una noción abstracta relacionada con la estética y la percepción sensorial, que provoca placer y satisfacción. Su interpretación varía culturalmente y se asocia tanto con la belleza interior como exterior, siendo la simetría y la juventud características comúnmente valoradas. La fealdad, en contraste, se percibe como poco estética y también depende del juicio subjetivo del observador.

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Para otros usos de este término, véase Belleza (desambiguación).

Rosetón estilo Gótico radiante de la Catedral de Notre Dame (París). En la Arquitectura gótica, la luz es


considerada la más bella revelación de Dios.

Belleza es una noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia


humana. La belleza se estudia dentro de la disciplina filosófica de la estética,
además de otras disciplinas como la historia, la sociología y la psicología social.
Vulgarmente, la belleza se define como la característica de una cosa que a través
de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un
sentimiento de satisfacción. Proviene de manifestaciones tales como la forma,
el aspecto visual, el movimiento y el sonido, aunque también se la asocia, en
menor medida, a los sabores y los olores. En esta línea y haciendo hincapié en el
aspecto visual, Tomás de Aquino define lo bello como aquello que agrada a la
vista (quae visa placet).
La percepción de la «belleza» a menudo implica la interpretación de alguna
entidad que está en equilibrio y armonía con la naturaleza, y puede conducir a
sentimientos de atracción y bienestar emocional. Debido a que constituye una
experiencia subjetiva, a menudo se dice que «la belleza está en el ojo del
observador».1 Aunque tal relativismo es exagerado y suele asociarse
a cosmovisiones y modas, lo concreto es que existen objetos y seres que dan la
impresión de belleza ya desde su objetividad natural porque se corresponden con
los requisitos naturales del homo sapiens, por ejemplo: el sabor dulce es preferido
al sabor amargo porque el amargo suele corresponder a tóxicos, lo mismo que
la fragancia de muchas flores se prefiere naturalmente en gente psíquicamente
sana al hedor pútrido.

Índice
 1Historia de la belleza
 2Belleza humana
 3Fealdad
 4Belleza en el arte
 5Véase también
 6Referencias
 7Enlaces externos

Historia de la belleza[editar]

El Taj Mahal es un ejemplo de la simetría en la arquitectura.

Podría remontarse a la propia existencia de la humanidad una de sus cualidades


mentales. La escuela pitagórica vio una importante conexión entre
las matemáticas y la belleza. En particular, notaron que los objetos que
poseen simetría son más llamativos. La arquitectura griega clásica está basada en
esta imagen de simetría y proporción. Platón realizó una abstracción del concepto
y consideró la belleza una idea, de existencia independiente a la de las cosas
bellas. Según la concepción platónica, la belleza en el mundo es visible por todos;
no obstante, dicha belleza es tan solo una manifestación de la belleza verdadera,
que reside en el alma y a la que solo podremos acceder si nos adentramos en su
conocimiento. Consecuentemente, la belleza terrenal es la materialización de la
belleza como idea, y toda idea puede convertirse en belleza terrenal por medio de
su representación.2
La belleza, generalmente, se ha asociado con el bien. De la misma manera, lo
contrario de la belleza, que es la fealdad, a menudo se ha relacionado con el mal.
A las brujas, por ejemplo, con frecuencia se les atribuyen rasgos físicos
desagradables y personalidades repulsivas. Este contraste aparece representado
en cuentos como La bella durmiente, de Charles Perrault.3 En su obra Las
afinidades electivas, Goethe declara que la belleza humana actúa con mucha
mayor fuerza sobre sentidos interiores que sobre los externos, de modo que lo que
él contempla está exento del mal y sienta en armonía con él y con el mundo. 4
La simetría es importante porque da la impresión de que la persona creció con
salud, sin defectos visibles. Algunos investigadores han sugerido que rasgos
neonatales son intrínsecamente atractivos. La juventud en general se asocia con
la belleza.
Hay pruebas que hacen intuir un rostro hermoso en el desarrollo infantil, y que las
normas de atractivo son similares en culturas diferentes. El promedio, la simetría y
el dimorfismo sexual para determinar la belleza pueden tener una base evolutiva.
Los metaanálisis de la investigación empírica indican que las tres características
producen atracción tanto en caras masculinas como en femeninas y a través de
diferentes culturas. El atractivo facial puede ser una adaptación para la opción de
compañero, posiblemente porque la simetría y la ausencia de defectos señalan
aspectos importantes de la calidad física del compañero, como la salud. Es
probable que estas preferencias sean simplemente instintos.
Los artistas griegos y romanos también tenían el estándar de belleza masculina en
la civilización occidental. El romano ideal fue definido como un jefe alto,
musculado, de piernas largas, con un pecho lleno de pelo grueso, una alta y
amplia frente -un signo de inteligencia-, grandes ojos, una nariz fuerte y perfil
perfecto, boca pequeña, y una mandíbula poderosa. Esta combinación de factores
produciría una mirada impresionante de hermosa masculinidad. Con las
excepciones notables del peso corporal y los estilos de moda, las normas de
belleza han sido bastante constantes en el tiempo y el lugar.
En el chino antiguo se escribe un signo que significa "hermoso", pero hoy se
combina con otros dos signos que significan "grande" y "oveja". Posiblemente, la
oveja grande era representativa de belleza.
La cultura maya consideraba que tener estrabismo era bello, y para conseguirlo,
las madres ponían jarras delante de los niños para que crecieran con este defecto;
el concepto de belleza puede variar entre culturas.

Belleza humana[editar]

Proporciones ideales del cuerpo humano esquematizadas en el Hombre de Vitruvio, de Leonardo da


Vinci.
La caracterización de una persona como «bella», ya sea de forma individual o por
consenso de la comunidad, a menudo se basa en una combinación de belleza
interior, que incluye los factores psicológicos —tales como congruencia, elegancia,
encanto, gracia, integridad, inteligencia y personalidad —, y belleza exterior, es
decir, atractivo físico, que incluye factores físicos —tales como juventud,
medianidad, salud corporal, sensualidad y simetría—.
Comúnmente se mide la belleza externa con base en la opinión general o el
consenso de un grupo de personas. Un ejemplo de ello son los concursos de
belleza, como el de Miss Universo. La belleza interna, sin embargo, es más difícil
de cuantificar. Un importante indicador de la belleza física es la «medianía».
Cuando las imágenes de rostros humanos se promedian para formar una imagen
compuesta, esta se acerca progresivamente cada vez más a la imagen «ideal» y
se percibe como más atractiva. Este fenómeno se notó por primera vez en 1883,
cuando Francis Galton, primo de Charles Darwin, construyó imágenes compuestas
por superposición de fotografías de vegetarianos y delincuentes en búsqueda de
una apariencia característica para cada uno de ellos. Al hacerlo, se percató de que
las imágenes compuestas resultantes eran más atractivas en comparación con
cualquiera de las fotografías individuales.
La investigación moderna sugiere también que las personas cuyos rasgos faciales
son simétricos y poseen la proporción perfecta son más atractivas.

Fealdad[editar]
Artículo principal: Fealdad

La fealdad es una propiedad de una persona o cosa que no es agradable de mirar.


En muchas sociedades el juicio de ser considerado "feo" equivale a ser poco
estético, repulsivo u ofensivo. Al igual que su opuesto, la belleza, la fealdad
implica un juicio subjetivo y esta por lo menos en parte, en el "ojo del observador",
tampoco se debe olvidar la influencia ejercida por la cultura del "observador". Así,
la percepción de la fealdad puede ser errónea o miope, como en el cuento de El
patito feo de Hans Christian Andersen.
A pesar de que la fealdad es normalmente considerada como una característica
visible, también puede ser un atributo interno. Por ejemplo, una persona se puede
considerar atractiva por fuera pero por dentro irreflexiva y cruel. También es
posible estar de "mal humor", que es un estado interno de desagrado temporal.
La fealdad tiene su origen en la consideración del "ojo observador" y de la
autoestima que se desarrolla en las personas al ver los estereotipos de hombres y
mujeres agradables a nuestros sentidos de percepción.

Belleza en el arte[editar]
En la Grecia clásica, uno de los temas principales de la primera mitad de la
obra Fedro de Platón es la Belleza.5

Véase también[editar]
 Apariencia física
 Arte
 Atracción sexual
 Belleza matemática
 Argumento de la belleza
 Estética
 Glamour
 Historia de la estética
 Moda
 Carol Juliana Paez

Referencias[editar]
1. ↑ Martin, Gary (2007). «Beauty is in the eye of the beholder» (en inglés). The Phrase
Finder. Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2007. Consultado el 4 de
diciembre de 2007.
2. ↑ Platón. El Banquete.
3. ↑ Perrault, Charles (1900). La bella durmiente.
4. ↑ von Goethe, Johann Wolfgang (14 de mayo de 2016). Las afinidades
electivas. ISBN 9786050438321. Archivado desde el original el 28 de agosto de 2017.
Consultado el 28 de agosto de 2017.
5. ↑ Garrido, Manuel (2013). «La filosofía platónica del amor». En Sacristán, Manuel;
García Bacca, David, eds. Los diálogos eróticos: Banquete y Fedro (Manuel Sacristán
y David García Bacca, trads.). Madrid: Tecnos. p. 11. ISBN 9788430958207.

Enlaces externos

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