Osiris
Osiris
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Para otros usos de este término, véase Osiris (desambiguación).
Índice
1Introducción
o 1.1Etimología
o 1.2Primeros testimonios
o 1.3Arquetipos y asociaciones
o 1.4Representaciones
o 1.5Epítetos
2Mitología
o 2.1Osiris, hijo de Nut
o 2.2Osiris, el amado de sus hermanas
2.2.1Isis
2.2.2Neftis
3Soberano egipcio mítico
o 3.1Osiris rey
o 3.2Osiris, señor del Maat
4Asesinato y resurrección
o 4.1Textos de las Pirámides
o 4.2Relato de Plutarco
o 4.3Pilar Dyed y rituales de regeneración
5Divinidad cósmica
o 5.1Osiris y la Duat
5.1.1Duat
5.1.2Regeneración nocturna
o 5.2Osiris, señor por millones de años
o 5.3Osiris Orión
o 5.4Osiris el engendrador
6Divinidad funeraria
o 6.1Osiris señor de occidente
o 6.2Osiris Ounennéfer
o 6.3De Osiris-Apis a Serapis
7Divinidad de la vegetación
o 7.1Osiris, señor de la simiente
o 7.2Fiestas del mes de koiahk
8Culto a las reliquias sagradas
o 8.1Osiris en todas sus tumbas
o 8.2Falo de Mendes
o 8.3File y el santuario de Abatos
o 8.4Amenazas mágicas contra el culto
9Osiris y Abidos
o 9.1Necrópolis real
o 9.2Cabeza
o 9.3Festividades en su honor
o 9.4Estelas votivas
10Véase también
11Referencias
12Bibliografía
13Bibliografía adicional
14Enlaces externos
Introducción[editar]
Etimología[editar]
Osiris
en jeroglífico
Wsjr
Osiris es una de las principales deidades del panteón egipcio. Sin embargo, los
orígenes de su culto son todavía muy poco conocidos. Las primeras referencias de
Osiris de las que se tiene constancia se remontan al siglo XXV a. C. y se sitúan a
finales de la IV o principios de la dinastía V de Egipto. Su nombre Osiris se
identifica por primera vez en una formulación de ofrenda dirigida a Osiris
y Anubis por una probable hija de Kefrén, Hemetre, hija real y sacerdotisa
de Hathor, que murió bajo el reinado del faraón Shepseskaf, el último gobernante
de la dinastía IV; la inscripción aparece en el dintel de la entrada de su tumba
en Guiza.6
La primera representación de Osiris es incompleta, ya que aparece en un
fragmento del templo alto del faraón Dyedkara Isesi; el dios aparece como una
figura masculina con una larga peluca divina. 7
Otro de los testimonios arqueológicos más antiguos es una inscripción en la que
figura el nombre de Osiris en el dintel de la tumba del sumo sacerdote de
Ptah Ptahchepses, que murió bajo el reinado del faraón Nyuserra. Descubierto
en Saqqara, la gran necrópolis de Menfis, el dintel se conserva en el Museo
Británico de Londres.8
Los Textos de las Pirámides, que contienen letanías y encantamientos recitados
durante las ceremonias funerarias reales, grabados en las paredes de las cámaras
funerarias del faraón Unis, último miembro de la dinastía V, no permiten asegurar
dónde y cuándo apareció el culto a Osiris, sin embargo, el Capítulo 219 hace
referencia a diversos lugares de culto ubicados en varias ciudades del valle del
Nilo, incluidas Heliópolis, Busiris, Buto, Menfis y Hermópolis Magna.
Sorprendentemente Abidos no se menciona en esta lista.9 El culto a Osiris fue
introducido en esta ciudad durante la dinastía V y era el lugar de peregrinación
osírica más importante del Imperio Medio de Egipto; los Textos de las
Pirámides mencionan que el cuerpo del dios asesinado fue encontrado cerca de
las orillas del Nilo en Nedit (o Gehesti), un territorio cerca de Abidos. 10
Arquetipos y asociaciones[editar]
Según el egiptólogo francés Bernard Mathieu, la aparición de este dios fue el
resultado de una decisión real, porque su culto se extendió rápidamente por todo
Egipto durante los inicios de la dinastía V.11 Su nombre es un juego gráfico
voluntario basado en el jeroglífico que representa el trono; desde el principio,
Osiris estuvo unido a la diosa Isis, que se simboliza con un trono. Osiris es el
señor de los funerales y juez de los difuntos. Su representación es antropomorfa,
muy alejada de las formas animales que adoptan otras deidades del período
predinástico (bóvidos, cocodrilos, halcones).12 El dogma de Osiris fue desarrollado
por el clero de Heliópolis bajo el control del poder monárquico, que fue el
encargado de difundirlo por todo el país, probablemente para afianzar su influencia
en los grandes templos como los de Busiris, Abidos o Heracleópolis Magna.13
Osiris se relaciona con otras deidades. En Busiris, en el Bajo Egipto, asumió los
atributos de Andyety, el dios guardián de esta localidad desde la prehistoria; 14 la
representación de este dios pastor se caracteriza por sus dos altas plumas en la
cabeza, sostenidas por una larga cinta, con el cetro de Heka y el flagelo de
Nekhekh en la mano.15 También se asimila al dios funerario Socar, que vela por la
necrópolis menfita; este dios se representa con un cuerpo de hombre, en
ocasiones envuelto en un sudario, con la cabeza de un halcón y muy a menudo
sin ningún signo distintivo. En ocasiones se le representa como un halcón
momificado.16 En el Alto Egipto se implantó más particularmente en el nomo de La
Gran Tierra, una región que rodea la ciudad de Tinis, la capital más antigua del
antiguo Egipto;17 todavía no se conoce con certeza la localización de esta antigua
ciudad. Se tiene constancia de que Osiris estaba más cerca del dios Onuris,18
representado como un hombre con barba que lleva un tocado de cuatro grandes
plumas; Onuris, en su aspecto funerario, lleva el epíteto Khentamenti, el «Señor
de Occidente», en referencia a Occidente como el más allá. 19 La necrópolis tinita
estaba situada en Abidos, donde Osiris asimiló a Jentiamentiu, el «Señor de los
occidentales», una deidad funeraria cercana a Upuaut y representada en la forma
de un perro negro.
Representaciones[editar]
Estaba íntimamente ligado a la monarquía egipcia y se le veía como un rey muerto
y luego deificado y sus atributos son, por tanto, los de los faraones. Aunque
estaba considerado un gobernante de todo Egipto, sus representaciones lo
muestran solo con la corona blanca Hedjet, un símbolo del Alto Egipto; esta
corona tiene la forma de un gorro alto que se estrecha hacia arriba y termina en
una protuberancia, aunque con Osiris tradicionalmente solía complementarse con
dos grandes plumas laterales, probablemente de avestruz, y que se conoce como
corona Atef. Sus otros símbolos reales son el cetro de Heka y el flagelo de
Nekhekh que sostiene con las manos cruzadas sobre el pecho. Al ser un dios
muerto, sus representaciones lo muestran como un cuerpo momificado en
posturas diversas: acostado en su lecho funerario, sentado en el trono o de pie
como un ser que ha vencido a la muerte. 20
Epítetos[editar]
Dignitario, de nombre Psamétik, presentando una imagen de Osiris (dinastía XXVI, Museo del Louvre).
Mitología[editar]
Osiris, hijo de Nut[editar]
Los padres de Osiris, Nut (cielo) y Geb (tierra) fueron separados por Shu (aliento vital) por orden
de Atum (dios creador). Detalle del Papiro Greenfield o Libro de los
muertos de Nesitanebetashru (Museo Británico).
Isis estaba considerada por los antiguos egipcios como su esposa y en este papel
su culto fue muy popular, especialmente durante el periodo tardío de Egipto. Sin
embargo, cuando el culto a los dioses egipcios comenzó a declinar en su país de
origen, la veneración de Isis, la viuda doliente que salvó de la muerte a los
iniciados, continuó fuera de las fronteras de Egipto,
en Grecia (Atenas, Delfos, Corinto), península itálica (Roma y Pompeya) o
en Germania (Mogontiacum). Osiris (o su forma grecorromana Serapis) siempre
estuvo vinculado a ella, pero la esposa eclipsó al marido en los corazones de los
devotos.28
La estela funeraria de Amenmose (dinastía XVIII), actualmente en el Museo del
Louvre, es el documento arqueológico egipcio más completo que se conserva
sobre el mito de Osiris. Incluye el Gran Himno a Osiris, con pasajes dedicados a
su afligida esposa. Seth asesinó a Osiris y luego hizo desaparecer el cuerpo; Isis,
por el poder de su magia, revive a Osiris, el dios con un corazón débil. Luego, tras
su unión, concibió a Horus como el futuro heredero al trono:
Su hermana es su protección, / la que expulsa a los enemigos, / la que reprime las acciones de los que
alteran, / por medio del poder de su palabra, / La de lengua hábil, cuyas palabras no se equivocan, / De
eficaz Mandato, / Poderosa Isis, protectora de su hermano, / Que le buscó sin fatiga, / que vagó por la
tierra lamentándose, / no cesando hasta que lo encontró. / Hizo una sombra con su plumaje, / produjo el
aliento con sus alas, / Y exultante de alegría se unió a su hermano. / Alejó la fatiga de aquel de corazón
cansado, / recibió la semilla y concibió al heredero. / Crio al niño en soledad, / sin que su morada fuera
conocida. / Lo presentó, una vez que su brazo se hizo fuerte, / a la Gran Sala de Geb.
Gran Himno a Osiris (estela C286 del Museo del Louvre)2930
Neftis[editar]
Representación de Neftis alada tallada en el sarcófago de Ramsés III, dinastía XX (Museo del Louvre).
Plutarco relata que Osiris enseñó a su pueblo modales civilizados para que los
hombres no se parecieran a las bestias salvajes y que también les enseñó
agricultura y respeto por los dioses y las leyes.39 Los documentos arqueológicos
egipcios más antiguos relativos a Osiris coinciden con este relato de Plutarco. Un
fragmento de un arquitrabe de la dinastía V indica que, desde el comienzo de su
culto, se le denominó «El gran dios, señor de Maat, Osiris que preside en Busiris y
en todos sus lugares».40
El Maat (orden cósmico) es un concepto político-religioso que surgió durante la
formación del Imperio Antiguo, momento en el que el monarca egipcio adquirió un
papel protagónico. En un país unificado, su figura supera a la de todas las
autoridades locales. En este contexto, el Maat es un mito que unifica a todos los
súbditos del soberano egipcio bajo una sola autoridad. Maat es así la deificación
de la voluntad y el orden real. Declarar y hacer el Maat es obedecer y participar en
la monarquía.41 En la vida social, participar en el Maat es participar activa y
recíprocamente en una necesaria solidaridad humana; los comportamientos
contrarios al Maat son la pereza,42 la sordera mental43 y la codicia.44
En el apogeo de la realeza del Imperio Antiguo, el Maat es un atributo
característico del soberano humano. El faraón Seneferu (dinastía IV), constructor
de la Pirámide Acodada, en su titulatura se erigió como «Señor de Maat».45 La
situación político-teológica cambió durante la dinastía V, cuando el poder supremo
pasa del mundo terrenal al plano divino. El poder del rey se devaluó y los
gobernantes de esta dinastía se convirtieron en «hijos de Ra». 46 Los soberanos
también fueron privados de su autoridad sobre el Maat en favor de Osiris. En el
mismo período, los soberanos también fueron privados de su autoridad sobre el
Maat en favor de Osiris. Del mismo modo, el Maat se vuelve sagrado porque está
confiado al soberano de la otra vida, que sanciona al final de la vida humana todos
sus malos actos. Los faraones no son más que los ejecutores, que hacen y dicen
el Maat.47 Un pasaje de las Instrucciones de Ptahhotep nos muestra que los
eruditos egipcios relacionaron el establecimiento del Maat con el mítico reinado del
rey Osiris:
El Maat es poderoso, y de perpetua eficacia de acción. No podemos perturbarlo desde los tiempos de
Osiris. Se castiga a todo aquel que infrinja la ley. Eso es lo que escapa a la atención de los codiciosos.
Instrucciones de Ptahhotep. Extracto de la Máxima 5.48
Asesinato y resurrección[editar]
Textos de las Pirámides[editar]
Isis transformada en milano se une a la momia de Osiris. Relieve del templo de Seti I, dinastía XIX.
La versión más reciente del mito es la ofrecida por Plutarco. Este filósofo griego
muestra a Osiris e Isis como soberanos benefactores. Osiris enseñó a los
humanos los fundamentos de la agricultura y la pesca, mientras que Isis les
enseñó a tejer y la medicina. En ese tiempo, Seth gobernaba en tierras desérticas
y hostiles, así como en tierras extranjeras. Celoso de su hermano, Seth planeó el
asesinato de Osiris para hacerse con el trono de Egipto que él codiciaba. Durante
un banquete en honor de Osiris, Seth ofreció a los asistentes un magnífico cofre,
prometiendo dárselo al que fuera capaz de introducirse en él. Ninguno de los que
lo intentaron lo conseguía y, cuando Osiris sin sospechar que era una trampa
logró introducirse, Seth cerró y selló el cofre, mientras sus cómplices ahuyentaban
a los invitados y mantenían alejada a Isis. Entonces Seth arrojó el cofre al Nilo,
que llegó hasta el mar Mediterráneo. Osiris se ahogó y Seth aprovechó el
asesinato para establecer su dominio sobre Egipto. Isis, la afligida viuda, buscó el
cuerpo de su marido por todo Egipto y lo encontró en Biblos, Líbano; trajo los
restos del rey asesinado a Egipto y se refugió en las marismas del delta del Nilo.
Durante una cacería nocturna en los pantanos, Seth encontró el cuerpo de su
odiado hermano. Se enfureció y cortó el cadáver en catorce pedazos y los
esparció por todo Egipto. Con la ayuda de algunos seguidores
como Tot, Neftis y Anubis, Isis encontró las partes del dios, excepto su pene, que
tuvo que reconstruir con magia pues había sido devorado por un lepidoto, un fagro
y un oxirrinco.52 Tras reconstituir el cuerpo, lo embalsamó con la ayuda de Anubis
envolviéndolo en tiras de lino. Con la ayuda de su hermana Neftis, Isis agita sus
alas sobre el cuerpo inerte dando fuertes gritos para infundir vida a Osiris con sus
poderes mágicos. Resucitado, Osiris no regresó a la tierra, sino que ahora reina
sobre el mundo de los muertos. Así, el renacimiento de Osiris anuncia todas las
formas posibles de renovación, ya sea en la vegetación o en los seres humanos.
Transformada en milano, Isis pudo ser fertilizada; de esta unión nació Horus Niño
(Harpócrates), a quien su madre escondió en los matorrales de papiros del delta
para protegerlo de su tío Seth.5354
Pilar Dyed y rituales de regeneración[editar]
El pilar Dyed es uno de los fetiches más antiguos de la antigua religión egipcia,
que se remonta al periodo arcaico de Egipto y que forma parte de un culto rendido
a Socar, un dios funerario representado en forma de halcón momificado. Se
desconoce el significado original del Dyed se desconoce, pero desde sus primeros
tiempos este pilar formaba parte de los ritos agrarios de la fertilidad de la tierra.
En Menfis el pilar se erigió en honor de Ptah y Socar. En los inicios del Imperio
Nuevo, Osiris se integró con estas dos últimas deidades en la forma de Ptah-
Socar-Osiris. La erección del pilar Dyed simboliza la victoria de Osiris
sobre Seth.55 En este sentido, el Dyed se interpreta como la columna vertebral de
Osiris. Esta concepción del Dyed también se puede ver en el Libro de los muertos.
El día del funeral, se coloca un amuleto Dyed en torno al cuello de la momia:
¡Levántate, Osiris! Tú tienes (otra vez) tu espalda, (ô) tú cuyo corazón ya no late; tú tienes tus vértebras,
(ô) aquél cuyo corazón ya no late. ¡Ponte de costado, déjame poner el agua bajo ti! Te traigo la columna
Dyed de oro; ¡Que te alegres por ello!
Capítulo 155 del Libro de los muertos.56
Parte inferior de un sarcófago con un pilar Dyed osírico.
Museo del Louvre.
Después del Imperio Nuevo el pilar Dyed se vuelve antropomórfico y sus
representaciones eran similares a las de Osiris. En los relieves del templo
funerario de Seti I, el pilar, como un Osiris resucitado, renace y vuelve a la vida
después de haber sido rehecho por el faraón Ramsés II. Allí, el rito de la erección
del pilar Djed tiene como fin devolver la vida al dios Osiris. El pilar Dyed tiene dos
ojos Udyat, diferentes coronas (incluida una con dos plumas de avestruz) y está
cubierta con el taparrabos real. En la escritura jeroglífica, el Dyed es el signo de la
estabilidad. En el ritual de Abidos, esta noción de estabilidad se refiere a la
cohesión necesaria de las Dos Tierras formado por la unión del Alto y Bajo
Egipto.57
Detalle.
Detalle.
Divinidad cósmica[editar]
Osiris y la Duat[editar]
Duat[editar]
La Duat es un lugar mítico que no tiene una ubicación geográfica precisa. En
ocasiones se sitúa en el cielo, pero otras en la tierra. Los egiptólogos traducen el
término como infierno o estancia de los muertos o inframundo, aunque no tiene
una correspondencia exacta con estos dos conceptos. En egipcio antiguo la raíz
de la palabra duat se aproxima al verbo duâ 'orar, adorar', aunque la palabra duat,
bajo otra acepción, también puede significar 'alabanza, himno, adoración', pero
también 'amanecer, mañana y aurora'. El planeta Venus es el duâu netjer 'dios de
la mañana' o simplemente Duat. La región de Duat podría ser entonces un punto
de encuentro donde los vivos y los muertos pueden alabar la reaparición de la luz
cuando las tinieblas de la noche desaparecen ante el renacimiento del sol al
amanecer.58
Regeneración nocturna[editar]
En el Imperio Nuevo aparece un nuevo tipo de literatura funeraria: los «Libros de
lo que hay en la Duat». Estas obras están destinadas a personalidades de la
realeza y aparecen en las paredes de sus tumbas, cenotafios o sarcófagos.
Última secuencia del Libro de las Puertas del sarcófago del faraón Seti I conservado en el Museo
Soane de Londres.
El faraón Horemheb adorando a Atum.
Osiris Orión[editar]
Sah-Orión
en jeroglífico
Sȝḥ
Osiris el engendrador[editar]
Los capítulos 366 y 593 de los Textos de las Pirámides, de redacción muy similar,
relatan el nacimiento y la concepción de Horus. Los padres parecen ser Osiris
e Isis:68
Tu hermana Isis vino a ti, feliz con tu amor. Después de que la sentaras en tu falo, tu semilla brotó en
ella.
Capítulo 366 de los Textos de las Pirámides.
El resto del texto tiene una dimensión astral porque el fruto de esta unión es Hor-
imy-Sopedet, es decir, «Horus en la constelación del Can Mayor». Osiris,
asimilado a la constelación de Orión, transmite su esencia estelar a Horus, es
decir, la estrella Sirio a través de Isis, la constelación del Can Mayor:69
Tu semilla brotó en ella (Isis), penetrando en Sopedet; Horus-Soped surgió de ti en su nombre de Horus
en Sopedet.
Capítulo 593 de los Textos de las Pirámides.
Divinidad funeraria[editar]
Osiris señor de occidente[editar]
Osiris de pie, momificado y coronado con la corona Atef. Fotografía de 1881 (Museo Boulaq, El Cairo).
El papiro Chester Beatty I, que data del reinado de Ramsés V (dinastía XX),
incluye el relato Las contiendas entre Horus y Seth. La historia cuenta las luchas
internas que se libraban en el seno de la familia de Osiris. 71 El rey Osiris está
muerto. Durante ochenta años, Horus y Seth han estado disputándose la sucesión
al trono. Los dioses egipcios se sientan como jueces en un tribunal presidido
por Ra. Están divididos en dos bandos que tienen el mismo poder. Horus, un
adolescente sin experiencia, tiene el apoyo de una facción liderada por su madre,
Isis. Por su parte Seth, un valiente defensor de la barca solar contra Apofis, tiene
el apoyo de Ra. Si Horus debe hacer frente a los ataques mágicos de Seth, este
tiene que enfrentarse a los de Isis. Después de multitud de sucias maniobras, los
dioses del tribunal están cansados de la indecisión del viejo Ra. Todos los fallos
del tribunal son favorables a Horus pero en cada ocasión Seth puede
cuestionarlos debido a su influencia sobre Ra. 72 Por consejo de Tot y Shu, Ra
envió una carta a Osiris para conocer su opinión. En respuesta, el dios difunto
hace hincapié en sus propios méritos:
¿Por qué le hacen daño a mi hijo Horus? Yo soy el que os hizo fuertes. Yo soy el que creó la cebada y
la espelta para mantener vivos a los dioses, así como los rebaños bajo el cuidado de las deidades. No
hubo ningún dios o diosa que hiciera esto.
Las contiendas entre Horus y Seth.73
Sin impresionarse, Ra se burla del poder de Osiris diciendo que con o sin él, la
cebada y la espelta seguirían existiendo. Enfadado, Osiris amenazó a los dioses
de la Enéada. Por temor a una epidemia, los dioses dictaron una sentencia
definitiva a favor de Horus, argumentando que la buena salud de la creación
depende de Osiris, pues alimenta a los dioses y a los hombres como dios de la
abundancia, pero si lo desea puede liberar un ejército de demonios contra sus
enemigos y los impíos para acortar la alegre vida terrenal de los seres vivos:
Es realmente perfecto, realmente perfecto, todo lo que has creado, ¡oh creador de la Enéada! Pero nos
aseguramos de que la justicia desapareciera en el inframundo. Así que considera la situación, tú. Este
país en el que me encuentro está lleno de mensajeros con rostros feroces, que no temen a ningún dios
ni (ninguna) diosa. Si los hiciera salir, me devolverían el corazón de todos aquellos que han cometido
actos viles, pero manifestándose aquí, en mi compañía. ¿Y por qué paso mi vida aquí, en paz en
occidente (el mundo subterráneo), mientras todos estáis ahí fuera? ¿Quién es más fuerte que yo? Pero
mira, ellos inventaron la mentira. Y cuando Ptah […] creó el cielo, ¿no dijo a las estrellas que había en
él: «¿Te acostarás en Occidente todas las noches, donde reside el rey Osiris? Entonces, los dioses, los
nobles y la gente también se acostarán en el lugar donde tú estás» —eso es lo que me dijo.
Las contiendas entre Horus y Seth.73
Osiris Ounennéfer[editar]
Los antiguos egipcios no veían la muerte como algo natural. Al identificar a todos
los muertos con Osiris, el dios asesinado, concebían la muerte como el cruce de
un umbral entre el mundo terrestre y el más allá. La muerte es una crisis temporal
que puede resolverse por medio del ritual funerario. El juicio de Osiris simboliza
este paso crucial porque solo los moralmente puros pueden celebrar los ritos, solo
el que está sin pecado comparece ante el tribunal de Osiris. 74 Esta pureza se ha
destacado desde el Imperio Antiguo de Egipto en los textos de tumbas
y mastabas. Los dioses, por intercesión del rey, otorgan a los siervos de la
monarquía el estatus de Imakhu (poseedor de la tumba), pero solo se puede
reclamar este privilegio si se ha respetado y aplicado la Maat. Osiris, bajo el
nombre de Ounennéfer (Existencia perfecta), es un modelo a seguir, ya que su
vida ejemplar le ha llevado a ejercer la soberanía en la tierra y en la otra vida:
Si he hecho justicia a su señor, es porque lo he satisfecho en lo que ama. He dicho la verdad, he hecho
justicia, he dicho el bien, he repetido el bien, he llegado a la perfección, porque quería hacer el bien con
los hombres. Juzgué a dos litigantes para que estuvieran satisfechos. Salvé al miserable de aquel que
era más poderoso que él en lo que yo tenía autoridad sobre él. Le di pan al hambriento, ropa al
desnudo, un pasaje al náufrago, un ataúd al que no tenía hijos. Hice un barco para el que no tenía barco
[…]
Puerta falsa de Néferséchemrê, dignatario conocido como Chéchi. 75
Ani ante Osiris, juez del más allá. Papiro de Ani, dinastía XIX.
En el Imperio Nuevo el juicio de los muertos adquiere su forma definitiva tal como
aparece en el Libro de los muertos (cap. 125). La comparecencia ante Osiris y sus
cuarenta y dos asesores se parece más a una prueba que a un procedimiento
judicial. El difunto sabe de antemano de lo que se le culpa y se defiende negando
en su totalidad dos listas de pecados. La primera lista de cuarenta faltas se niega
ante Osiris, luego una segunda lista de cuarenta y dos faltas se niega ante los
cuarenta y dos asesores que simbolizan todo el territorio egipcio. Estas leyes
condicionaban el acceso al mundo del más allá. Pero el capítulo 125 es más que
una fórmula mágica para purificar al difunto. Los egipcios no solo confiaban en el
poder de la magia para salvar su alma-Ba,76 su presencia tras la muerte ante
Osiris estaba acompañada, durante su vida terrenal, por una vida inspirada en las
leyes del Maat:
Soy un noble que se ha encomendado a sí mismo al Maat, que se ha inspirado en las leyes de la sala
de los dos Maat, pues pretendía llegar a la necrópolis sin que la más mínima bajeza se asociara con mi
nombre, no he hecho ningún daño a los hombres, ni nada que sus dioses desaprueben.
Estela funeraria de Baki, siglo XIV a. C.7778
De Osiris-Apis a Serapis[editar]
El toro Apis (Hapi en egipcio) simboliza el ciclo de un animal joven que sucede a
un anciano que acaba de morir por causas naturales. En cuanto moría un toro, los
sacerdotes buscaban otro que se pareciera a él y lo entronizaban. La sucesión de
los Apis está documentada desde Amenofis III hasta finales de la dinastía
ptolemaica, pero probablemente duró hasta el siglo IV d. C. Apis transmite dos
imágenes teológicas: la sucesión monárquica y el renacimiento de Osiris. Apis se
representa como un toro vivo y que camina, como un animal muerto y momificado
y como un humano con cabeza de toro. El Apis muerto se convierte en un Osiris
con el nombre de Osiris-Apis (en egipcio Osor-Hapi). 79
En el periodo tardío de Egipto se desarrolló dentro de los límites de la ciudad
de Menfis un culto en honor a este animal muerto. El culto se practicaba en los
círculos egipcios, pero también entre los colonos griegos que vivían en Menfis. Un
papiro en griego menciona al dios Oserapis ya en el siglo IV a. C.80 Cuando
la dinastía ptolemaica se estableció en Egipto, instituyó el culto
a Serapis en Alejandría. Esta deidad asume las funciones funerarias y agrarias del
dios Osiris, pero sus representaciones son las de un dios griego, un hombre
barbudo de pelo rizado coronado con modius (símbolo de fertilidad) o con la
corona Atef (característica de Osiris).81
Busto de Serapis.
Divinidad de la vegetación[editar]
Osiris, señor de la simiente[editar]
Escena de labranza que ilustra el capítulo 110 del Libro de los muertos (tumba de Sennedyem).
Falo de Mendes[editar]
Banebdjed
en jeroglífico
bȝ-nb-ḏd
Horus saca a la momia de Osiris de las marismas sobre un cocodrilo y la lleva a Abatos. Relieve de la
Puerta de Adriano en File.
Para los antiguos egipcios el agua de las crecidas del Nilo proviene del mundo
subterráneo y sale de una cueva en la región de la primera catarata. Esta fuente
mítica del río se localizó inicialmente en Elefantina, la ciudad del dios
carnero Jnum.95 Posteriormente, en periodo tardío de Egipto, la fuente del Nilo se
asoció principalmente al santuario de Abatos de la isla Bigeh. La corriente que
brota de la herida infringida por Seth en la pierna izquierda de Osiris se preserva
en este lugar. El culto a Osiris se remonta probablemente al siglo VI desde el
reinado de Psamético II. Abatos proviene del griego antiguo ἂβατον 'inaccesible';
en egipcio era Iat-ouâbet 'La Plaza pura' y Iou-ouâbet 'La Isla pura'. Abatos es una
de las tumbas de Osiris, lugar sagrado donde Isis encontró la pierna izquierda de
su hermano desmembrado.96 Según Plutarco los rituales a Osiris en el santuario
de Abatos de la isla Bigeh estaban estrechamente ligados a los de Isis de la isla
de File:
También se dice que hay una pequeña isla cerca de File, inexplorado por el hombre y muy inaccesible;
las aves nunca se posan allí, y los peces no se acercan a ella. Sin embargo, en una época determinada,
los sacerdotes cruzan las aguas para hacer sacrificios por los muertos, colocan coronas sobre la tumba
que allí se encuentra situada a la sombre de un árbol llamado méthida cuya altura supera a la de todos
los olivos.
Plutarco, Sobre Isis y Osiris.97
Osiris y Abidos[editar]
Necrópolis real[editar]
En la antigüedad el dios funerario de Abidos era el cánido Jentiamentiu «el que
preside a los occidentales» (los difuntos), venerado desde finales del período
predinástico.104 Aunque el culto a Osiris se implantó en la ciudad durante
la dinastía V, no se extendió hasta el primer periodo intermedio, lo que originó la
fusión de las dos deidades funerarias durante la dinastía XI, cuando el rey Intef
II puso Abidos bajo su autoridad. En ese momento Osiris sustituyó completamente
a Jentiamentiu, que pasó a ser simplemente un nombre Osiris. 105 En el Imperio
Medio la ciudad de Abidos se convirtió en el principal lugar de culto de Osiris. Sin
embargo, su apogeo fue durante la dinastía XIX, cuando los faraones Seti
I y Ramsés II emprendieron grandes obras en la ciudad.
El prestigio de la necrópolis de Abidos (Umm el-Qaab) ya venía de antiguo; allí se
encuentran las tumbas o cenotafios de los primeros reyes egipcios. Los trabajos
arqueológicos han descubierto tumbas reales que se remontan al periodo
protodinástico de Egipto (Horus Escorpión I); también se han encontrado
evidencias de las dos dinastías tinitas (dinastías I y II). Posteriormente la
necrópolis real se trasladó más al norte, a Menfis (Saqqara). Abidos se convirtió
entonces en el lugar semimítico de los orígenes de la realeza. 106 La tumba del
faraón Dyer, construida alrededor del año 3000 a. C., fue identificada por los
creyentes del Imperio Medio (mil años después) como la del dios Osiris. 107 En
el Imperio Nuevo esta tumba se convirtió en un lugar de peregrinación. 104.
Cabeza[editar]
La fama de Abidos durante el Imperio Medio se debía sobre todo por ser la
depositaria de una reliquia de Osiris confiada por los dioses, que habían
encontrado su cabeza cerca de la necrópolis:
El día 19 del cuarto mes de primavera, es el día en que se encontró la cabeza en Gebel del
Oeste. Anubis, Tot e Isis habían llegado a la necrópolis; un pájaro-qebeq y un lobo la velaban. Tot
levantó la cabeza y encontró un escarabajo bajo ella. Luego la hizo descansar en la necrópolis de
Abidos hasta nuestros días. Llamamos a Abidos: la ciudad del escarabajo, por ello. El pájaro-qebeq
es Horus, señor de Letópolis. El lobo es Anubis.
Papiro Jumilhac.108
Festividades en su honor[editar]
Los templos egipcios eran lugares vedados al público profano. La estatua del dios
permanecía oculta durante todo el año en el naos (o santo de los santos) del
edificio religioso. Sin embargo, el dios abandonaba anualmente el templo. Esta
salida sirvió de pretexto para una gran celebración en la que, durante algunos
momentos destacados, todos podían participar. En Abidos, esta salida se
realizaba a principios de año, al comienzo de la temporada de crecidas del río. La
estatua del dios Osiris llevada en una barca salía de su templo para ir con gran
pompa a su tumba situada en un lugar llamado Ro-Peker, donde se conmemoraba
su muerte y su triunfo sobre sus enemigos. Después, la estatua volvía a su
templo.110 Las festividades de Osiris en Abidos se inspiran en los rituales
funerarios reales menfitas de los templos de las pirámides celebrados en honor de
los faraones fallecidos del Imperio Antiguo, trasladados en el plan divino y
repetidos anualmente para Osiris.111
Estelas votivas[editar]
En el Imperio Medio el faraón Sesostris III, de la dinastía XII promovió el culto de
Osiris en Abidos renovando el material de culto, construyendo un templo para
Osiris y un complejo funerario piramidal para él mismo. 118 Al mismo tiempo, un
gran número de particulares pudientes, impulsados por su devoción a Osiris,
hicieron construir capillas-cenotafio s en la «Terraza del Gran Dios», cerca del
templo de Osiris. Estos edificios están construidos con ladrillos de barro y
rodeados por un recinto rectangular. Algunas capillas tenían una sala abovedada
donde se encontraba la estatua del difunto con estelas votivas incrustadas en las
paredes interiores y otros estaban adornados con estelas fijadas a las paredes
exteriores. El elemento principal de estas construcciones eran estelas que
conmemoraban la memoria del difunto y de su familia. 119 Estos hallazgos
arqueológicos en la actualidad están repartidos en museos de todo el mundo. En
1973 se inventariaron 1120 estelas de la dinastía VI a la XIV; 961 de ellas invocan
a Osiris.120 A finales de la dinastía XII y en la dinastía XIII estas estelas ya no eran
privilegio exclusivo de los altos funcionarios. Las personas de medios modestos
ponen estelas en capillas más pequeñas o las colocan en el monumento de un
individuo más rico. La estela del arpista Neferhotep fue colocada por su amigo
Nebsoumenou, un transportista de ladrillos, en la capilla de Iki, superior de los
sacerdotes.121 Esta práctica funeraria continuó en el Imperio Nuevo y durante
el periodo tardío de Egipto.
Estela de la reina Noubkhas, dinastía XIII, Museo del
Louvre.
Véase también[editar]
Teología heliopolitana
Aaru
Referencias[editar]
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Enlaces externos[editar]
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El panteón egipcio: Osiris, Rosa Thode, en
[Link]
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