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Genius Loci: Fenomenología del Lugar

El documento habla sobre el concepto de "Genius Loci" o "espíritu del lugar". Explica que para los antiguos romanos, cada lugar tenía su propio espíritu guardián que daba vida y determinaba el carácter de ese lugar. A lo largo de la historia, artistas y escritores se han inspirado en el carácter de diferentes lugares. Para sentirse seguros y con un sentido de pertenencia, los seres humanos necesitan tanto orientarse en un espacio como identificarse con las características de ese lugar.

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Genius Loci: Fenomenología del Lugar

El documento habla sobre el concepto de "Genius Loci" o "espíritu del lugar". Explica que para los antiguos romanos, cada lugar tenía su propio espíritu guardián que daba vida y determinaba el carácter de ese lugar. A lo largo de la historia, artistas y escritores se han inspirado en el carácter de diferentes lugares. Para sentirse seguros y con un sentido de pertenencia, los seres humanos necesitan tanto orientarse en un espacio como identificarse con las características de ese lugar.

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Genius Loci.

El espíritu del lugar


GENIUS LOCI
EL ESPÍRITUDEL LUGAR

Aproximación a una Fenomenología de la Arquitectura.

CHRISTIAN NORBERG - SCHULZ

Genius loci es un concepto Romano. De acuerdo a las creencias Romanas antiguas, cada ser
independientetiene su «Genius», su espíritu guardián. Este espíritu da vida a la gente y a los
lugares, los acompaña desde el nacimiento hasta la muerte y determina su carácter o esencia. Aún
los Dioses tienen su «Genius», lo que ilustra la naturaleza fundamental del concepto.
El Genius denota lo que una cosa es o lo «que quiere ser», según las palabras de Louis Khan . No
es necesario hacer un recuento histórico del concepto de «Genius» y su relación con el «Daimon»
de los griegos. Es suficiente expresar que el hombre antiguo experimentó su medio como algo
consistente en caracteres definidos. En particular, reconoció que es de una gran importancia
existencial llegar a tener buenos términos con el «Genius» de la localidad en donde su vida tiene
lugar. En el pasado, la sobrevivencia dependía de una buena relación con el lugar, tanto en forma
física como psicológica. En el antiguo Egipto, por ejemplo, el campo no era cultivado solamente de
acuerdo a las corrientes del Nilo, pero la variada estructura del paisaje sirvió como modelo para el
trazado de los edificios públicos, los cuales deberían dar al hombre el sentido de seguridad,
simbolizándole un orden eterno en su medio.

El «Genius Loci» ha permanecido como una realidad viviente durante el curso del a historia, a
pesar de no haber sido expresado como tal. Artistas y escritores han encontrado inspiración en el
carácter local y han explicado el fenómeno, tanto en el arte como en la vida cotidiana, cuando se
han referido al paisaje o a los ambientes urbanos. Por ello Goethe dice: Es evidente que el ojo está
educado por las cosas que ha visto desde su niñez, así los pintores venecianos deben ver todo
más claro y con más regocijo que otra gente.

En 1960, Lawrence Durrell escribió: Tu tienes que conocer a Europa lentamente, degustando sus
vinos, sus quesos, y el carácter de los diferentes países, de esta forma te das cuenta que la
determinante fundamental de una cultura, es después de todo, el espíritu del Lugar.

El turismo moderno demuestra que la experiencia de diferentes lugares es de una gran


importancia; aunque este valor hoy tienda a perderse. En efecto, el hombre moderno ha creído por
un largo período de tiempo, que la ciencia y Ia tecnología lo habían liberado de su directa
dependencia hacía los lugares. Esta creencia era sólo una ilusión: pues la polución y el caos del
medio ambiente aparecieron de repente como un castigo, obligándolo a reconsiderar el problema
del Lugar con su verdadera importancia.

Se ha usado la palabra morar, para indicar la relación total entre el hombre y el lugar. Para
entender totalmente lo que la palabra morar implica, es útil retornar a la distinción entre 'espacio' y
'carácter'. Cuando el hombre mora, él está simultáneamente localizado en un espacio y expuesto a
un cierto carácter del ambiente. Las dos funciones psicológicas involucradas pueden ser llamadas
'orientación' e 'identificación'. Para ganar una fundamentación existencial, el hombre debe poder
orientarse él mismo y debe saber donde está. Pero además, debe identificarse él mismo con el
medio, esto es, debe conocer cómo él, es un cierto lugar.

Al problema de la orientación se le ha dado una considerable importancia en los trabajos teóricos


más recientes de la planeación y de la arquitectura. Y nuevamente nos referimos al trabajo de
Kevin Lynch, en donde los conceptos de «nodo», «senda» y «distrito», denotan la estructura
espacial básica del objeto de la orientación humana. La interrelación percibida entre estos
elementos, constituye una «imagen del medio» y Lynch expresa: «Una buena imagen del medio da
a su poseedor un sentido importante de seguridad emocional » De acuerdo con ello, todas las
culturas han desarrollado 'sistemas de orientación', 'estructuras espaciales que facilitan el
desarrollo de una buena imagen del medio'. El mundo puede estar organizado alrededor de un
conjunto de puntos focales, o estar quebrado en diversidad de regiones conocidas, o estar unido
por caminos que se recuerdan ". A menudo estos sistemas de orientación están basados o se han
derivado de la estructura natural dada. Donde el sistema es débil, la imagen formada llega con
dificultad, y el hombre se siente «perdido». El terror de verse perdido viene de la necesidad que
tiene un organismo móvil, como el humano, de estar orientado en su entorno Estar perdido es
evidentemente lo opuesto al sentimiento de seguridad que distingue el morar. La cualidad del
medio ambiente que protege al hombre contra el sentirse perdido la llama Lynch «imageability» ,
habilidad de la imagen, que significa: que la forma, el color o los arreglos que facilitan la
contrucción de la identidad vivida, fuertemente estructurada, es altamente útil en la imagen mental
del medio » Aquí Lynch asume que los elementos que constituyen la estructura espacial son
«cosas» concretas con «carácter» y «significado». Sin embargo, él mismo se limita en la discusión
al hacerla sólo de la función espacial de estos elementos, dejándonos con un entendimiento frag-
mentario del morar. Sin embargo, el trabajo de Lynch constituye una contribución esencial de la
Teoría del Lugar. Su importancia también consiste en el sentido de que sus estudios empíricos
deestructuras urbanas concretas, confirmanlos principios generales de organización definidos por
la psicología de la Gestalt y por las investigaciones de los niños hechas por Piaget.

Sin quitarle importancia a la orientación, debemos definir que el morar, por encima de todo, supone
la identificación con el medio ambiente. De este modo, identificación y orientación son aspectos de
una relación total, aunque tengan una cierta independencia dentro de la totalidad. Es posible tener
orientación sin existir una verdadera identificación; uno puede transitar y estar bien, sin tener que
estar en el propio hogar. Y es posible a su vez, sentirse en casa, sin estar familiarizado
completamente con la estructura espacial del lugar. Así, el lugar sólo se experimenta con un
carácter general gratificante. Una verdadera pertenencia se da, cuando se supone a las dos
funciones psicológicas totalmente desarrolladas. En las sociedades primitivas se encontró que aún,
los más pequeños detalles del ambiente eran conocidos y tenían significado; permitiendo el que su
estructura espacial pudiera complejizarse cada vez más. En las sociedades modernas, sin
embargo la atención se ha centrado exclusivamente en la función «práctica» de la orientación, en
donde,l a identificación ha sido dejada al azar Como resultado, el morar en un sentido psicológico,
ha sido sustituido por la alienación. Por ello es urgente el propiciar un entendimiento completo del
concepto de 'identificación' y del de 'carácter'. En nuestro contexto, 'identificación' significa el llegar
a ser 'amigos' con un medio particular. Un hombre Nórdico debe estar familiarizado con la neblina,
el hielo, y los vientos helados; él tiene que gozar con el sonido crujiente de la nieve bajo sus pasos
y tiene que experimentar un valor poético con el estar inmerso en esta vasta neblina, como
Hermann Hesse lo hizo cuando escribió estas líneas: «un extraño camina en la niebla! Solitarios
son cada piedra y matorral, ningún árbol ve al otro árbol, todas las cosas están solas...» Los
Árabes, a diferencia, tienen que estar familiarizados con la extensión infinita del desierto arenoso y
el quemante sol. Esto no significa que su asentamiento no lo proteja a él de las «fuerzas» de la
naturaleza; un asentamiento en el desierto en efecto, lo primero que logra es excluir a la arena y al
sol y, después complementa la situación natural. Pero esto implica que el medio ambiente se
experimente como significativo. Bollnow dice: cada dispo-sición es un acuerdo. Esto es, que cada
caracter consiste en una correspondencia entre el mundo interior y el exterior y entre el cuerpo y la
psique '''.

Para el hombre urbano moderno la familiaridad con el medio natural se reduce a relaciones
fragmentarías que lo llevan a tener más una identificación con las cosas artificiales hechas por el
hombre, como son las calles y las casas. El arquitecto americano nacido en Alemania: Gerhard
Kallmann, alguna vez contó una historia que ilustra muy bien lo que esto significa. Después de la
segunda guerra mundial y visitando a su natal Berlín, habiendo transcurrido muchos años de no
haber retornado a casa, quiso volver a verla: sospechando que algo le podía haber pasado. Como
se lo imaginó, la casa había desaparecido y él se sintió en cierta forma perdido. De pronto
reconoció el pavimento típico de su acera, allí donde había crecido y jugado como un niño. Esto le
devolvió la seguridad de que estaba en un sitio conocido y querido, como si hubiera retornado a su
hogar. La historia nos enseña que los objetos de identificación son propiedades concretas del
medio y que la relación humana con ellos se desarrolla básicamente durante la infancia. El niño
crece en espacios verdes, cafés, o blancos; camina o juega en arena, tierra, piedra o musgo; bajo
un cielo nublado o claro; el escarba o arrastra cosas suaves o pesadas; escucha sonidos como el
del viento moviéndose en las hojas de algún árbol específico; y el experimenta calor o frío. De este
modo el niño consigue experiencias con el medio y desarrolla un esquema perceptual que le
determina todas sus futuras experiencias. El esquema comprende estructuras universales que
definen la interrelación con los otros hombres, así como, otras localmente determinadas y
culturalmente condicionadas.

Evidentemente cada ser humano tiene que poseer un esquema de orientación, y de identificación
La identidad de una persona está definida en términos del desarrollo del esquema, porque ella
determina el mundo que le es asequible a él. Este factor se confirma con el uso
del lenguaje común. Cuando una persona quiere decir quién es él, generalmente expresa: «yo soy
un neoyorquino» o «soy un romano». Esto quiere decir algo mucho más concreto qué decir «soy
arquitecto» o quizás: «soy optimista». Entendemos que la identidad humana está en un sentido
amplio, en función de lugares y cosas. Por ello, Heidegger dice: «Wir sind die Be-dingten» . Es así,
no sólo importante señalar que nuestro medio ambiente tiene una estructura espacial que facilita la
orientación, sino que además de ello, esta consiste en objetos concretos de identificación. La
identidad humana presupone la identidad del lugar. Identificación y orientación son aspectos
primarios del hombre estando en el mundo. Mientras la identificación es la base para el sentido
humano de pertenencia, la orientación es la función que permite que sea aquel «homo viator», lo
cual es parte de su naturaleza. Es característico del hombre moderno que por un largo período
presente el rol de un buscador ansioso de lugares. Se quiso ser «libre» y conquistar el mundo. Hoy
comenzamos a darnos cuenta que la verdadera libertad presupone pertenencia, y que el «morar»
significa pertenencia a un lugar concreto.

La palabra «morar» tiene muchas connotaciones que confirman e iluminan nuestra tesis. Primero
debe ser mencionado que «morar» se deriva de !a vieja palabra nórdica dvelja, que significa
quedar, permanecer. Análogamente, Heidegger relaciona la palabra alemana' wohnen' a 'bleiben' y
'sich aüfhalten'. Mas adelante plantea que aquella del gótico wunian significa 'estar en paz','
permanecer en paz'. La palabra alemana de paz 'friede' significa estar libre, esto es, protegido de
los peligros y daños. Esta protección se alcanza con el significado de un 'umfriedung' o recinto.
'Friede' serelaciona también con zufrieden (con-tento), freund (amigo) y la gótica frijón(amor).
Heidegger usa estas relacioneslingüísticas para mostrar que morar significa estar en paz en un
lugar protegido ". También debemos mencionar que la palabra alemana morar, das gewohnte,
significa lo que es conocido y habitual. 'Habitat' y hábito muestran una análoga relación. En otras
palabras, el.hombre conoce lo que le ha llegado a ser asequible a él, a través del morar.
Retornando al 'Ubereinstimmung» o la correspondencia entre el hombre y su medio ambiente, se
llega a la verdadera raíz del problema de 'reunirse'. Reunir significa que todos los días de la vida
del mundo se lian convertido en 'gewohnt' o habituales. Pero reunirse es un fenómeno concreto y
nos permite enlazarnos con la última connotación de 'morar'. Y es otra vez Heidegger quién
descubre una relación fundamental. El expresa que la vieja palabra inglesa, que proviene también
de la alta Alemania de 'construir': buan, significó morar y a su vez, está íntimamente relacionada
con el verbo ser o estar. Qué significa entonces «ich bin? La vieja palabra bauen, a la que
pertenece bin?,Responde: ech bin, du bist, significa: yo moro, tu moras. La manera como tu estás y
yo estoy, la forma en la cual los humanos estamos sobre la tierra, es buan, morar. Debemos
entonces concluir que morar significa reunir el mundo como un edificio concreto o «cosa», y que el
acto arquetípico de construir, es el umfriedung o el recinto. La intuición poéticade TrakI, sobre la
relación del adentro y el afuera lleva a esta confirmación, y nosotros entendemos que nuestros
conceptos de concretización denotan la esencia del morar.

El hombre mora cuando él puede concretizar el mundo en edificios y cosas. Como lo hemos
mencionado antes, la 'concretización' es la función del trabajo del arte; opuesto al a 'abstracción'
propia de la ciencia. Nuestra vida diaria consiste de tales objetos intermediarios y, entendemos que
la función del arte es reunir la contradicción y la complejidad de la vida del mundo. Siendo un
«imago mundi», el trabajo del arte ayuda al hombre al morar. Holderlin fueclaro cuando dijo: «lleno
de méritos, aún poéticamente, elhombre mora en esta tierra».
Esto significa que los méritos del hombre no cuentan mucho si el no es capaz de morar
poéticamente. Es decir, morar en el verdadero sentido de la palabra. Por ello dice Heidegger: «La
poesía no vuela por encima ni superando la tierra para escapar de ella y cernerse sobre ella. La
poesía es la que primero entrega al hombre al interior de la tierra, haciéndole pertenecer a ella y de
esta forma le brinda el morar . Solo la poesía en todas sus formas, (también como el 'arte de vivir')
hace la existencia humana con significado existencial, y el sentido es la necesidad humana
fundamental. La arquitectura pertenece a la poesía y su propósito es ayudar al hombre en el morar.
Pero la arquitectura es un arte complejo. Hacer ciudades y edificios en la práctica no es suficiente.
La arquitectura llega a su esencia cuando un «medio ambiente total se hace visible», retomando la
definición de Susanne Langer . En general, significa concretizar el genius-loci.
Hemos visto que ello es posible por el significado de construir lo cual reúne, las propiedades del
lugar y las brinda cercanas al hombre. Elacto básico de la arquitectura es así entender la 'vocación
del lugar'. De esta manera, protegemos la tierra y llegamos a ser parte de la totalidad
comprehensiva. Lo que queremos mostrar no es un cierto determinismo ambiental, sólo
reconocemos el factor del hombre, como una parle integral del medio ambiente y presentado así, si
el olvida este principio, puede sólo guiarle a la alienación y a la disgregación ambiental.
Pertenecer a un lugar significa tener una fundamentación existencial en un sentido concreto de
cada día. Cuando Dios le dijo a Adán: tu serás un fugitivo y deambularás sobre la tierra, el puso al
hombre en frente de su problema más básico: cruzar el umbral y reconquistarel lugar perdido.
Tomado de la revista Morar # 1. Facultad de Arquitectura Universidad nacional de Colombia

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