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Aparato de Seguridad Del Estado Presente y Pasado

Este documento analiza las reformas policiales llevadas a cabo en Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez desde 1999. Explica que la policía venezolana estaba fuertemente militarizada y subordinada al poder político durante el siglo XX. Las reformas iniciadas en 2006 buscaron crear una policía civil, preventiva y respetuosa de los derechos humanos, con una nueva ley orgánica en 2009 que define a la policía como una institución pública y con énfasis en la participación comunitaria.

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Aparato de Seguridad Del Estado Presente y Pasado

Este documento analiza las reformas policiales llevadas a cabo en Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez desde 1999. Explica que la policía venezolana estaba fuertemente militarizada y subordinada al poder político durante el siglo XX. Las reformas iniciadas en 2006 buscaron crear una policía civil, preventiva y respetuosa de los derechos humanos, con una nueva ley orgánica en 2009 que define a la policía como una institución pública y con énfasis en la participación comunitaria.

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Pasado y presente del orden público y seguridad en Venezuela

En los últimos años Venezuela ha sido terreno de enormes transformaciones en


el plano económico, social, político, y de seguridad. Además de haberse
desarrollado una serie de programas orientados a cubrir las necesidades básicas
de la población y para una mejor calidad de vida del ciudadano. Desde el gobierno
de Chávez se han intentado dar diversas respuestas a estas problemática, pero
esencialmente las más importantes se han hecho en el plano del sistema policial,
elaborándose en los últimos años una reforma, con un gran alcance en el territorio
nacional y con elementos que resultan novedosos tanto para el campo de los
estudios sobre la seguridad y delito; como para el campo político.
En este trabajo nos proponemos analizar los supuestos que hay detrás de la
reformas policiales llevadas a cabo durante el gobierno de Chávez, intentando
dilucidar centralmente que concepciones del orden público emergen, y que
relación presentan con la definición de la función policial.
En nuestro acercamiento a los documentos de la reforma policial se abrieron
innumerables posibilidades de abordajes de la misma a través de los debates que
atraviesan: militarización/profesionalización, centralización/descentralización,
servicio policial/trabajo policial. Sin embargo desde un enfoque macro social
definimos abordar que definición del orden podemos dilucidar en estos
documentos. Para esto partimos de entender a los agentes policiales como parte
del campo del orden, es decir aquel campo donde se produce y reproduce el
poder decir el correcto orden público, La policía en Venezuela nació fuertemente
ligada al desarrollo del Estado moderno, especialmente en la búsqueda del mismo
de conseguir el monopolio legítimo de la violencia, frente a los diversos focos
dispersos de poderes locales. El Estado en Venezuela se edificó a la par de la
expansión petrolera y la inserción del país en el capitalismo mundial. En este
camino se fueron construyendo las fuerzas represivas, que se desarrollaron
inicialmente a principios del siglo XX con la creación de un ejército moderno, más
tarde se reforzó este poder represivo con el surgimiento de las policías políticas y
recién en los años „30 durante el gobierno de López Contreras (1935- 1941) se
construyó una policía institucionalizada y moderna, con una estructuración y
funcionamiento organizados. Desde su nacimiento, según intelectuales de
relevancia en la temática como El Ashkar, Gabaldón, Núñez y Antillano la policía
venezolana asumió ciertos rasgos que la marcaron durante todo el siglo XX
centralización, rígida jerarquización, falta de control externo de sus actividades y
corrupción.
Pero esencialmente hay dos elementos en que gran parte de los autores
coinciden en que son característicos del sistema policial durante todo el siglo XX,
la fuerte militarización y la subordinación al poder político que ha hecho de la
policía una institución garantizadora de un orden específico.
Con respecto a la militarización estos autores se enfocan en diversos
elementos para definirla, así encontramos análisis centrados en el tipo de
formación que los agentes policiales han recibido (centrada en la extrema
subordinación), en la estructura organizativa del cuerpo policial, en las formas de
disciplina y la simbologías de tipo militar y en el plano más concreto han
observado la dirección de los cuerpos policiales por militares activos o retirados.
Algunos autores como Gilda Núñez o Soraya El Ashkar marcan que en este
periodo prima en la institución policial la defensa de intereses particulares de
quienes están en el gobierno, y no los del conjunto social. Para estas autoras se
vuelve central en la función policial la defensa del orden publico entendido como el
manteniendo de un grupo en el poder político, en periodos de gran inestabilidad
social. La apropiación y el uso político partidario de las policías se acentuaran en
los años „80 y „90 donde se crean policías municipales con un perfil
descentralizado y con autonomía local en los municipios con mayores recursos.
Se genera de esta manera en todo el periodo una especie de instrumentalización
de los cuerpos de seguridad por parte de los gobiernos de turno, arrebatándole a
la policía la función de defender a la ciudadanía, para reemplazarla por la tarea de
defender al estado y los intereses de sectores políticos o de gobiernos de turno La
línea de gran parte de estos autores es entender de esta manera que la policía en
el siglo XX se configuro como un aparato del estado burgués, que se fue
modificando en función de los cambios del sistema.

El orden público y la seguridad en Venezuela en el siglo XXI, 1999 fue un año


trascendental en la historia reciente de Venezuela, ya que llega al gobierno Hugo
Chávez Frías luego de una serie de convulsiones que atravesaron al país y que
marcarían el carácter radical de las propuestas de cambio del nuevo gobierno.
Uno de los símbolos más claros del giro que provocó en la política nacional será la
creación de una nueva constitución de la República bolivariana que marca
claramente la apuesta hacia la refundación de la nación. Sin embargo analizando
algunas políticas de gobierno, y especialmente los planes de desarrollo podemos
ver que hacia el año 2006 hay una apuesta a la profundización del proceso de
cambio poniéndose en agenda la proyección estratégica hacia el socialismo. Lo
cual se plasmó visiblemente en políticas de gobierno en el Plan de Desarrollo
2007-2013 denominado elocuentemente Primer Plan Socialista. Así como
podemos identificar en términos generales dos periodos en el gobierno de Chávez,
también podemos encontrar un quiebre en lo que respecta a las políticas de
transformación del sistema policial teniendo en cuenta el tipo y contenido de las
propuestas esbozadas. Es claramente a partir del año 2006 donde comienza un
proceso de profundización de los cambios llevando a la práctica un plan integral
de reforma policial que comienza con la constitución en ese año de la Comisión
Nacional para la Reforma Policial (CONAREPOL) que realizó un estudio acabado
sobre la realidad del sistema policial venezolano, elevando propuestas para su
reforma. Si bien la implementación de estas propuestas, tuvo un proceso de
estancamiento especialmente por los “tiempos de la política” (Gabaldón 2007) es
decir por la dinámica de la puja por la hegemonía, ya hacia el año 2008 se
comienzan a implementar las políticas que podemos considerar centrales en la
constitución del nuevo modelo policial. Estas son: el Decreto con rango, valor y
fuerza de ley orgánica del servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional
(febrero 2008) y su posterior reforma y derogación con la sanción de La Ley
Orgánica del Servicio de Policía y del cuerpo de Policía Nacional Bolivariana
(diciembre 2009);la ley del estatuto de la función policial (diciembre 2009); la
creación de la Universidad Nacional Experimental de Seguridad, y el desarrollo de
un nuevo modelo pedagógico en el marco de la Misión Alma Mater (2009).

En febrero del 2008, se promulgó el Decreto del servicio de Policía y del cuerpo
de policía nacional tomando los aportes elaborados por la CONAREPOL en base
al gran proceso de consulta nacional que realizaron, y enmarcado en el artículo
332 de la nueva constitución donde se plantea que el Ejecutivo organizara un
cuerpo de policía nacional. En el mismo aparece la policía como una institución
pública, civil, principalmente preventiva y humanista, orientada por los principios
de los derechos humanos. Y aparece con fuerza la unificación de criterios para la
actuación policial, que era uno de los principales problemas identificados. La Ley
Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana se
promulgo en diciembre del año 2009, derogando la legislación anterior, aunque
plantea exactamente lo mismo, con la única diferencia de que ahora el Cuerpo de
Policía Nacional pasara a llamarse Policía Nacional Bolivariana, en el marco de
una concepción en la que el accionar policial se enmarcan en la misión de
búsqueda de justicia social retomada del ideario de Simón Bolívar. Los elementos
más disruptivos que a simple vista aparecen en esta ley son la idea del carácter
predominantemente preventivo de la policía, la aparición como una atribución de
los cuerpos policiales la tarea de promover y desarrollar la participación de la
comunidad organizada en el servicio de policía comunal, la idea de seguridad
individual y colectiva, el uso diferenciado de la fuerza, la vinculación de la policía
con un ideario político- ideológico, entre otros.

Ley del Estatuto de la Función Policial (LEFP), En diciembre del 2009 se aprobó
esta ley que tiene como función regular las relaciones de empleo público entre los
funcionarios policiales y los cuerpos de policía tanto a nivel nacional, estatal y
municipal. Con esta ley se busca la articulación de la carrera policial, la
homologación de los criterios administrativos entre los cuales se encuentran las
condiciones de ingreso, de formación, de ascenso, las diversas jerárquicas que
hacen a la construcción de un nuevo modelo organizativo, etc. Entre las
cuestiones que emergen con mayor reiteración en esta legislación, y que
constituyen una ruptura con otras miradas están la idea de la participación
protagónica en materia de gestión policial, el desarrollo integral del funcionario
ligado a la idea de formación continua y la profesionalización, las instancias de
control interno y externo de la función policial, la no aparición entre los deberes de
la policía la defensa de la propiedad, la búsqueda continua de desestimular la
violencia, entre otros. Si bien en febrero del 2008 se crea el decreto de la policía
nacional, no estaban en condiciones las instituciones de educación policial
existentes para encarar la construcción de un nuevo modelo policial. La formación
policial en el país era pésima, convivían al menos cinco modelos de formación con
regímenes de ingreso y mecanismos de selección autónomos, documentos
curriculares propios y concepciones sobre la educación policial diferentes. Pero
principalmente existían una serie de problemas que eran comunes a todo el
sistema de formación policial: la falta de continuidad en la formación, el perfil de
los profesores (sin nivel académico ni formación profesional), la falta de espacio
físico y recursos y la lógica militarizada, que se expresaba en un régimen
disciplinar basado en la vejación y la tortura, y en un enfoque pedagógico que
únicamente enseña a obedecer y a acatar órdenes. Esto se comenzó a revertir a
partir de la creación de la Universidad Nacional Experimental de Seguridad
(UNES) en el año 2009. Esta institución asumirá la concepción integral de la
seguridad que aparece en la constitución bolivariana de 1999 que radica en la
protección de las personas frente a situaciones que constituyan amenaza,
vulnerabilidad o riesgo, y en ese sentido la UNES no solo busca formar a la policía
nacional bolivariana y a los cuerpos de policías municipales y estadales, sino
también al cuerpo de bomberos, a los penitenciaristas, al cuerpo de administración
civil y administración de desastres, al cuerpo técnico de vigilancia y transporte
terrestre; y al cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas. Las
principales rupturas con en el modelo de formación policial anterior que podemos
encontrar en los documentos de la UNES son: la pedagogía elegida basada en la
educación popular y en la teoría crítica; la concepción de la disciplina como
“disciplina voluntaria”; la concepción del estudiante (denominado “discente”) como
sujeto activo ; el tipo de evaluación propuesto que busca ser no solo cuantitativo
sino también cualitativo (evaluando tanto el proceso de aprendizaje como el nivel
de empoderamiento logrado por los discentes); y la apertura del programa de
formación a la valoración y evaluación continua por toda la comunidad educativa.
Con esta nueva ley los cuerpos de policía darán una respuesta oportuna,
necesaria e inmediata para proteger a las personas y a las comunidades, frente a
situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad, riesgo o daño para su
integridad física, a su hábitat y sus propiedades (art 8 LOPNB),
De esta definición inicial sobre la función policial podemos extraer una serie de
elementos. En primer lugar es destacable el hecho de que aparezca como función
central la protección de las personas y comunidades, y que esta no esté igualada
en peso a tareas vinculadas a la protección del orden; o de la propiedad. Esto que
parece algo elemental no lo es si comparamos con otras legislaciones donde
aparecen desdibujadas las prioridades, lo que da lugar en la práctica a elecciones
arbitrarias, por ejemplo la defensa de la propiedad por sobre la dignidad o
integridad física de ciertas personas. Se parte de una concepción de la seguridad
que no está asociada necesariamente a la consecución del orden. No se produce
lo que Lynch (2010) denomina la asimilación de la idea de orden y seguridad, que
parte de una ilusión de orden absoluto. En segundo lugar emerge ya en la
definición de los principios generales del policía un doble registro que se tornara
permanente en todos los documentos estudiados. Nos referimos al registro de lo
individual y lo colectivo expresado en este artículo en los conceptos persona y
comunidad. En ambas leyes policiales aparecen ambas palabras de manera
conjunta expresando diversos sucesos de connotación positiva: vinculados a la
idea de participación, derecho, seguridad, medidas preventivas y entre las tantas
buenas prácticas policiales incentivadas. Sin embargo encontramos que en los
momentos en que aparece solo el concepto individual el mismo está ligado
siempre a elementos de connotación negativa: infracción, corrección y control.
Parecería expresarse de esta manera un supuesto de que el delito es
esencialmente un hecho individual; y por lo contrario existe una connotación muy
positiva de lo colectivo, especialmente de la idea de comunidad. La frecuencia en
que aparece esta palabra en las dos leyes (16 veces en la ley orgánica, 9 veces
en el estatuto) nos habla del carácter de idea-fuerza de la misma, como
concepción ordenadora y valorativa del accionar policial. Pero por otro lado
debemos remarcar que el concepto colectivo jamás aparece solo, y el de
comunidad, gran parte de las veces lo hace acompañado de la palabra persona.
Acercándonos a documentos políticos como el Plan de desarrollo para este
periodo podemos interpretar que esto se encuentra relacionado con una nueva
concepción de sociedad en la que si bien se apuesta a la organización colectiva, a
la vida comunitaria como ideal democrático, se busca reafirmar todo el tiempo el
lugar de la individualidad: “Es necesario que los individuos se organicen para
lograr las ventajas que otorga la asociación cooperativa, es decir transformar su
debilidad individual en fuerza colectiva, teniendo en cuenta que el establecimiento
de la organización no implicara menoscabo de la independencia, autonomía,
libertad y poder originario del individuo” (parte III Plan Simón Bolívar)

Aunque el orden público como concepto objetivamente no es puesto de manera


intencional como relevante en las nuevas leyes (aparece solo 4 veces en ambas
leyes en comparación con el concepto de comunidad que aparece 16), si podemos
tratar de desentrañar en las escasas ocasiones en las que surge que significados
están jugando detrás del mismo. Tanto en La ley orgánica de Los cuerpos de
policía como en La ley del estatuto de la función policial encontramos que la
mayoría de las veces (específicamente en la mitad de las veces en que aparece
en ambos textos) la concepción de orden público aparece ligada a la del Poder
Ejecutivo en sus diversas denominaciones: órgano rector, ministerios, etc. El
Ministerio de Poder Popular con competencia en materia de seguridad ciudadana
por motivo de interés público y social podrá mediante resolución especial,
establecer prolongaciones de las jornadas de servicios por encima de los límites
establecidos en la presente Ley, a los fines de salvaguardar los derechos
humanos de la población, garantizar el funcionamiento óptimo de los servicios de
policía y satisfacer las necesidades derivadas del orden público y la paz social.
(Art 61 LEFP) Si desentrañamos los casos en los que aparecen juntas ambas
palabras, encontramos que nos hablan de situaciones que se presentarían como
excepcionales, como por fuera del orden normal de las cosas. De esta manera la
única autoridad legítima para nombrar al orden público, para definir qué es y por lo
tanto cuando intervenir para defenderlo parecería ser el poder ejecutivo. La otra
forma en la que aparece el concepto orden público, muy ligada a la anterior, es
vinculada a situaciones en que se podría poner en cuestión o en peligro al Estado.
Específicamente emerge en el artículo donde se prohíbe la organización gremial
(asociación sindical, derecho a huelga) de los agentes policiales por ser una
cuestión de orden público y servicio público esencial (articulo7 LEFP). Y en otro
artículo donde expresa el poder de los cuerpos de policías estadales para tener
personal entrenado y equipado para intervenir en caso de movilizaciones y
reuniones que comprometan el orden público pero también la paz social y la
convivencia (art 43 LOSPB). De esta manera vemos que mientras que el causante
del delito parece ser siempre el individuo, la posible ofensiva contra el estado
provendría mayormente de organizaciones colectivas. En comparación con lo que
nos marcaban autores como Núñez o El Ashkar respecto a que durante todo el
siglo XX la defensa del orden público se había constituido en la tarea central de
los agentes policiales y que este estaba asociado a la defensa del poder político,
en la actualidad es clara según la legislación, la pérdida de relevancia de la
defensa del orden público en relación con la gran cantidad de tareas para la
consecución de la seguridad democrática. Sin embargo existe una clara
continuidad en que es el Estado quien sigue definiendo que es el orden público,
emergiendo según las leyes como el único autor con autoridad para decidir la
intervención sobre el mismo. No aparece en ningún apartado de la legislaciones
una definición explicita de que es el orden público, más bien se presenta como
defensa del Estado ante aquello que el Poder ejecutivo decrete como peligroso.
Sin embargo, nos parece importante recuperar un fragmento de la nueva
constitución, para comprender este rol asignado a una nueva policía nacional, en
el contexto de disputa política
El Ejecutivo Nacional, para mantener y restablecer el orden público, proteger al
ciudadano o ciudadana, hogares y familias, apoyar las decisiones de las
autoridades competentes y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y
derechos constitucionales, de conformidad con la ley, conformará: -Un cuerpo
uniformado de policía nacional.-Un cuerpo de investigaciones científicas, penales
y criminalísticas. -Un cuerpo de bomberos y bomberas y administración de
emergencias de carácter civil. -Una organización de protección civil y
administración de desastres. (Art.332 Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela). En el apartado anterior llegamos a la conclusión de que nuevamente
la defensa del orden público se vincula con la protección de la institucionalidad
estatal. Ahora bien ¿estamos hablando del mismo Estado del que hablaban Núñez
y El Ashkar sobre la Venezuela del sigloXX? Visiblemente, no. En todos los
documentos analizados se presenta una mirada radicalmente distinta sobre el
Estado, y la sociedad. Sostenemos que estas concepciones atraviesan e influyen
claramente en la definición de la función de la policía bolivariana. Si comparamos
el Plan de Desarrollo 2001-2007 con el Plan 2008-2013 (Plan Simón Bolívar)
vemos que hay una apuesta en el segundo periodo a la disolución del estado en
las estructuras comunitarias. Si bien ya hacia el año 2001 se construye la idea de
democracia participativa, esta aparece únicamente como un mecanismo para
complementar a la democracia representativa. El cambio en la concepción de
quien es la ciudadanía que debe participar de las instituciones democráticas nos
habla claramente de una transformación en la concepción del sistema social. En el
primer plan aparecen las empresas, los medios de comunicación, la familia como
actores centrales de la sociedad civil, los cuales también aparecerán interpelados
en los planes para la consecución de la seguridad ciudadana. En cambio, en el
Plan Simón Bolívar hay una apuesta especial a los consejos comunales y
organizaciones sociales y comunitarias como la base de la nueva sociedad. Esto
se expresa en las legislaciones de la reforma policial como los actores
privilegiados de las propuestas de participación popular. Desde esta perspectiva
se reconstruye la idea de un posible Estado representativo del “bien común” al
estar sustentado por la soberanía del pueblo que a través de estas instituciones
dirige al Estado: “Esta dirección del Estado está indisolublemente unida a la
búsqueda del bien común y no como en la democracia representativa en la que
bajo la argucia de la libertad individual, con el camuflaje de la igualdad de
oportunidades y el acicate de la competitividad se legitima el interesa de grupos
minoritarios contrapuestas al interés general de la sociedad”. (Plan Simón Bolívar,
Parte III).
Esta apuesta a la construcción de un Estado que sea representante de los
intereses de las mayorías delegado en estructuras intermedias, en primer lugar
marca una clara ruptura con la concepción inherentemente negativa del marxismo
acerca del mismo. Da lugar a pensar en una organización cuyo rasgo central no
sea el monopolio sobre la coerción física pues según los planes se busca
constituir con todos los mecanismos participativos un Estado que deje de
representar a las minorías que justificaban la represión para defender sus
intereses. Esta reconfiguración sobre un Estado que deja de estar fundado en la
violencia da el marco general para construir una policía asentada en otras bases, y
con otra función. El desafío de constitución de una sociedad sin desigualdad se
expresa en los documentos políticos en la crítica constante al derecho liberal, y su
descripción de un orden social abstracto asentado sobre desigualdades reales.
Esta apuesta es un elemento que consideramos influyente en la cuasi
desaparición en las nuevas legislaciones policiales del concepto de orden público.
Ya que tanto la definición abstracta del mismo en la norma jurídica liberal como la
interpretación de los diversos gobiernos en la historia venezolana han estado
siempre vinculadas al respeto de la propiedad privada y de las instituciones
garantes del sistema.
Las rupturas con el derecho liberal en las nuevas legislaciones se expresan en
primer lugar en la aparición de un ideario de orden construido, frente a la idea
naturalizada del mismo que presentaba el derecho. En los manuales de la UNES
se expresa una caracterización del estado real de la sociedad basada en la
desigualdad (explicada por las consecuencias del neoliberalismo) y se construye a
partir de esto a la tarea policial como un servicio en la causa de la construcción de
una sociedad justa. El Plan Simón Bolívar marca claramente que la justicia está
por encima del derecho por lo que los agentes policiales antes que defensores de
la ley son interpelados a trabajar por la construcción de un orden justo. Aparece en
esta definición la antinomia entre justicia formal y material. De esta manera la
formación universitaria de los mismos a través de la educación popular, las teorías
críticas y la evaluación atendiendo al apego al cambio y la construcción colectiva
está orientada en la búsqueda de la constitución de los futuros policías como
sujetos históricos y políticos. En el estatuto policial esta apuesta se expresa en la
idea de protección de las personas más débiles como un mandato central para los
agentes policiales, rompiendo de esta forma con la igualación artificial del derecho
burgués para tener en cuenta las necesidades diferenciadas de las personas.
Podemos afirmar, de esta manera que hay un desplazamiento del concepto
abstracto e indefinido de orden público por una aparición con fuerza de la idea
concreta de la construcción de un orden social basado en la justicia como equidad.
Se constituye de esta manera una nueva cosmología del orden (Hatay 2006), una
nueva mirada sobre lo que es el correcto orden basado ahora en la participación
protagónica y democrática del pueblo y la consecución de la igualdad material,
estos horizontes se detallan explícitamente en las legislaciones y en la formación
policial, por lo que se intenta no dejar espacio a reinterpretaciones arbitrarias
hechas por la propia institución. Es interesante, en este sentido que mientras
históricamente la policía ha jugado el rol de garante de un orden constituido
presentado como natural por el derecho liberal, en estas nuevas legislaciones
aparece la idea de un orden que se está instituyendo, y a partir de esto es que se
justifica el rol del policía como sujeto histórico y político. Pero también es a partir
de este estado novedoso (en un contexto social de fuerte disputa entre fuerzas
antagónicas) de convivencia en la mismas legislaciones del intento de
institucionalizar un orden, con un apuesta de transformación popular del mismo
que podemos identificar una serie de tensiones que atraviesan la definición del rol
policial tanto en su relación con el orden social como con el concepto de orden
público.
Por un lado en la redefinición del policía como servidor de una causa que es la
construcción de un orden social justo, comunitario, basado en raíces consensuales
parecen reaparecer ciertas miradas de un orden sin tensiones, no-conflictivo. En
las legislaciones una de las maneras reiteradas de referirse a la tarea específica
deconstrucción del orden social por los agentes policiales emerge en la idea de
paz social. La cual se encuentra construida como la búsqueda por solucionar los
conflictos, con nuevos mecanismos como son el dialogo y la mediación. De esta
forma se vislumbra como idea constitutiva de la función policial la solución de los
conflictos, y no la gestión de los mismos, lo que supone de cierta manera la
posibilidad de un orden no conflictivo. La idea que reiteradamente se plantea como
valor guía del accionar policial para esta tarea es la de bien común. Esta idea la
encontramos atravesada en su definición por dos concepciones: como
representante de los intereses naturales de las comunidades y como apuesta
cultural y valorativa para un orden por construirse sobre nuevas bases, cuestión
que expresa las tensiones antes señaladas entre orden constituido-orden
instituyente . En algunos artículos se desarrolla la necesidad de cercanía con la
comunidad para comprometer a los agentes policiales con la cultura, valores e
identidad de las mismas. La amenaza en este tipo de concepciones no conflictivas
del orden, es que pueden llegar a dar lugar a que cualquier práctica que exprese
diferencia sobre la identidad y valores que se suponen constitutivos de esas
comunidades sea área de intervención de lo que Ranciere (1996) denomina la
lógica policial. Es decir que la policía se salga de las tareas específicas
demarcadas, para constituirse en términos foucaultianos en una técnica de
intervención, de gobierno para la normalización, para la reproducción de un orden
jerárquico. La segunda tensión la encontramos en aquellas escasas ocasiones de
aparición en las legislaciones de la idea imprecisa de orden público junto al poder
monopólico del Ejecutivo para definirlo. Es importante reforzar que este puede ser
un elemento que este fuertemente anclado en el contexto de disputa fuerte por la
hegemonía en un periodo denominado de transición hacia construcción de otro
sistema en Venezuela. Pero nos parece interesante no naturalizarlo y poder
marcar que a largo plazo este puede dar lugar (junto a las miradas no conflictiva
del orden) a que la lógica policial (la organización del consentimiento) reemplace a
lo que debería ser la lógica de la política, la del conflicto la del reconocimiento de
la diversidad (Ranciere 1996). El peligro de la lógica policial es que es inherente a
la misma lógica estatal, que busca garantizar su propia permanencia a través de la
eliminación del conflicto. Al hacer el proceso Venezolano una apuesta por
transformar la sociedad contando con un rol central del Estado, ha decidido
cabalgar sobre estas contradicciones. De esta manera si bien es hasta cierto
punto utópico que desaparezca esta lógica de organización del orden, la misma
puede ser mejor o peor en función de la manera en cómo se distribuyen los
bienes, el establecimiento de mayores limitaciones al Poder Ejecutivo para definir
que es el orden público y la apertura cada vez mayor a espacios autónomos de
participación popular donde se puedan expresar libremente los desacuerdos.
Identificar los rasgos más destacados de los cuerpos de
seguridad del estado [antecedentes, ideología, aparato]

De acuerdo con el artículo 328 de la Constitución, la Fuerza Armada de


Venezuela o Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) es una institución
armada al servicio de la defensa de Venezuela y está compuesta por cuatro
cuerpos:

Ejército Nacional de Venezuela o Ejército Nacional Bolivariano


Tiene como tarea garantizar la soberanía nacional, la protección de las fronteras
territoriales y la integridad del espacio geográfico a partir de las operaciones
terrestres. Su origen se remonta al siglo XVIII. Está comandado por el mayor
general Juan de Jesús García Toussaintt, 80º comandante general del Ejército.
Depende del ministerio del Poder Popular para la Defensa y está a las órdenes del
comandante general y del presidente de la república, Nicolás Maduro, que es el
comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional. Cuenta con 210.000 efectivos,
incluidos los soldados conscriptos. Está compuesto por seis Divisiones Operativas,
un Comando de la Aviación del Ejército, uno de Escuelas del Ejército y el 6to.
Cuerpo de Ingenieros.

Armada de Venezuela
Su tarea es "asegurar la defensa naval y el cumplimiento de la Constitución y las
leyes, cooperar en el mantenimiento del orden interno y participar activamente en
el desarrollo nacional, a fin de garantizar la independencia, la soberanía y la
integridad de los espacios acuáticos de la Nación". Fue creada en 1811. Su
personal se estima en 35.000 hombres y mujeres, incluyendo a 8.000 infantes de
Marina y unos 500 efectivos de la Aviación Naval. Cuenta con 76 buques y 20
aeronaves. La comanda el almirante Orlando Miguel Maneiro Gaspar.

Aviación Nacional
Tiene por objetivos resguardar el espacio aéreo de Venezuela, contribuir al
mantenimiento del orden interno, participar activamente en el desarrollo del país y
garantizar la integridad territorial y la soberanía nacional. Fue creada en 1946.
Está conformada por diversas unidades operativas, instalaciones y
establecimientos de apoyo que tienen como fin la defensa del espacio aéreo
venezolano. Cuenta con aproximadamente 289 aeronaves, entre las cuales hay
aviones caza rusos Sukhoi Su-30MK2, cazas polivalentes estadounidenses F-16
A, y aviones chinos y brasileños de ataque ligero.

Guardia Nacional de Venezuela


La Guardia Nacional de Venezuela o Fuerza Armada de Cooperación es la policía
militar de ese país y fue fundada el 4 de agosto de 1937 por el entonces
presidente, general Eleazar López Contreras. Se creó para mantener el orden
interno, la integridad y seguridad de la población y el territorio, así como para
resguardar las instituciones del Estado. Cuenta con 70.000 efectivos y está a
cargo del mayor Antonio Benavides Torres.
El Ejército, la Armada y la Aviación tienen como responsabilidad la planificación,
ejecución y control de las operaciones militares para asegurar la defensa de la
nación. La Guardia Nacional coopera en el desarrollo de esas operaciones y
conduce aquellos operativos necesarios para mantener el orden interno del país.
La Fuerza Armada Nacional puede ejercer las actividades de policía administrativa
y de investigación penal que le atribuya la ley.

Además, las Fuerzas de Seguridad se ocupan de garantizar la


seguridad interna en Venezuela. Se componen de:

Policía Nacional Bolivariana (PNB)


Es la principal fuerza de seguridad civil a nivel federal o nacional de Venezuela, es
una de las instituciones adscritas al Ministerio del Poder Popular para Relaciones
Interiores, Justicia y Paz. Comenzó a funcionar el 20 de diciembre de 2009. De
acuerdo a la Constitución venezolana de 1999, en ese país coexisten policías que
dependen separada y autónomamente del gobierno nacional, de los gobiernos de
los estados y de los gobiernos municipales. La Policía Nacional depende del
gobierno federal de Venezuela. Está compuesta por las fuerzas de seguridad, de
vigilancia, los comandos especiales y las fuerzas de inteligencia.

Milicia Bolivariana (MB)


Es un cuerpo de milicias compuesto por civiles. Nicolás Maduro anunció el
17.04.2017 que se ha aprobado un plan para ampliar a 500.000 los miembros de
la Milicia Bolivariana que, armados con fusiles, se desplegarán en todas las zonas
para la defensa del país.
Fue creada por un decreto firmado por el presidente Hugo Chávez en 2007 para
servir como un complemento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Se compone por dos cuerpos: la Reserva Militar y los cuerpos combatientes. La
Milicia Bolivariana tiene su propio Comando General con su respectivo Estado
Mayor. Actualmente la comanda César Vega González. Depende a nivel operativo
del Comando Estratégico Operacional, que es su puente con la comandancia en
jefe de la FANB. En lo administrativo, depende del Ministerio del Poder Popular
para la Defensa. Según dijo el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir
Padrino López, el 17.04.2017, la MB "representa una bisagra entre el pueblo y las
Fuerzas Armadas”. Por el contrario, expertos en derecho constitucional como José
Ignacio Hernández sostienen que la sola existencia de la Milicia Nacional
Bolivariana viola la Carta Magna porque éstas no forman parte de la institución
castrense y sólo el Estado puede usar armas.
El Comando General de la Milicia Bolivariana está formado por dos estratos: la
Reserva Nacional, formada por todos los ciudadanos venezolanos que no estén
prestando servicio militar activo, o que hayan cumplido con el servicio militar o que
se incorporen por propia voluntad a las unidades de la reserva; y las milicias
propiamente dichas, que están integradas por la Milicia Territorial (unidades
geográficas) y los Cuerpos Combatientes (unidades conformadas por trabajadores
de determinada institución). Los milicianos encuadrados en estas unidades
cumplen períodos de instrucción, pueden ser convocados frente a estados de
excepción constitucional o eventualmente ser llamados a llenar un cargo militar en
calidad de empleo temporal.

Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN )


Es el organismo de inteligencia o servicio secreto interior y exterior de
Venezuela. Depende de la vicepresidencia de la República Bolivariana de
Venezuela. Se creó en 2010 como consecuencia de la reestructuración de la
Dirección Nacional de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip). Su sede
está en el edificio llamado "El Helicoide”, en Caracas, construido sobre una colina.

La Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM)


Es una organización militar cuya función es impedir la inteligencia o espionaje
enemigo interno y externo, ya sea por parte de militares o de civiles, contra el
comandante en Jefe y las Fuerzas Armadas de Venezuela, a fin de garantizar la
seguridad y defensa nacionales y suministrar información a los organismos de las
Fuerzas Armadas, seguridad, y subordinados a la DGCIM. Fue creada en 1974.

El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y


Criminalísticas (CICPC)
Antes conocido como Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ) y en sus
orígenes (1958) como Policía Técnica Judicial (PTJ), es el principal organismo de
investigaciones penales a nivel nacional de Venezuela. Se encarga del
esclarecimiento científico de los delitos con miras a la posterior aplicación de la
justicia por los órganos competentes. Su actual director es el comisario general
Douglas Rico.
Análisis grupal del informe

La apropiación y el uso político partidario de las policías en los años


60, 70,80 y „90 donde se crearon policías municipales con un perfil
descentralizado y con autonomía local en los municipios con mayores
recursos. Género en estos periodos una especie de
instrumentalización de los cuerpos de seguridad por parte de los
gobiernos de turno, arrebatándole al aparato de seguridad la función
de defender a la ciudadanía, para reemplazarla por la tarea de
defender al gobernante y los intereses de sectores políticos o de
gobiernos de turno. Es decir los cuerpos de seguridad del estado
venezolano en el pasado, trabajan solo para el bien común de los
gobiernos de turno donde se perdió el derecho del estado de
garantizar la seguridad por garantizar sus intereses políticos y no para
la seguridad de los ciudadanos. El concepto de seguridad que se
manejaba antes se preocupaba únicamente por garantizar el orden
como una expresión de la fuerza y supremacía del poder del Estado.
Hoy en día, los Estados democráticos promueven modelos policiales
acordes con la participación de los habitantes, bajo el entendimiento
de que la protección de los ciudadanos por parte de los agentes del
orden debe darse en un marco de respeto de la institución, las leyes y
los derechos fundamentales. Así, desde la perspectiva de los
derechos humanos, cuando en la actualidad hablamos de seguridad
no podemos limitarnos a la lucha contra la delincuencia, sino que
estamos hablando de cómo crear un ambiente propicio y adecuado
para la convivencia pacífica de las personas. Por ello, el concepto de
seguridad debe poner mayor énfasis en el desarrollo de las labores de
prevención y control de los factores que generan violencia e
inseguridad, que en tareas meramente represivas o reactivas ante
hechos consumados. El concepto de seguridad ciudadana es el más
adecuado para el abordaje de los problemas de criminalidad y
violencia desde una perspectiva de derechos humanos, en lugar de los
conceptos de “seguridad pública”, “seguridad humana”, “seguridad
interior” u “orden público”. Éste deriva pacíficamente hacia un enfoque
centrado en la construcción de mayores niveles de ciudadanía
democrática, con la persona humana como objetivo central de las
políticas a diferencia de la seguridad del Estado o el de determinado
orden político. En este orden de ideas, la Comisión entiende
pertinente recordar que la expresión seguridad ciudadana surgió,
fundamentalmente, como un concepto en América Latina en el curso
de las transiciones a la democracia, como medio para diferenciar la
naturaleza de la seguridad en democracia frente a la seguridad en los
regímenes autoritarios. En estos últimos, el concepto de seguridad
está asociado a los conceptos de “seguridad nacional”, “seguridad
interior” o “seguridad pública”, los que se utilizan en referencia
específica a la seguridad del Estado. En los regímenes democráticos,
el concepto de seguridad frente a la amenaza de situaciones delictivas
o violentas, se asocia a la “seguridad ciudadana” y se utiliza en
referencia a la seguridad primordial de las personas y grupos sociales.
Del mismo modo, contrariamente a los conceptos también utilizados
en la región de “seguridad urbana” o “ciudad segura”, la seguridad
ciudadana se refiere a la seguridad de todas las personas y grupos,
tanto en las zonas urbanas como rurales. Sin perjuicio de lo señalado
anteriormente, es importante destacar que el concepto de “seguridad
pública”, se utiliza ampliamente, para hacer referencia también a la
seguridad de las personas y grupos que componen la sociedad. Por el
contrario, como se ha señalado en los párrafos anteriores, la misma
expresión “seguridad pública”, en LA VENEZUELA DE HOY hace
referencia a un concepto diferente que alude a la seguridad construida
desde el Estado o, en ocasiones, a la misma seguridad del Estado. En
los últimos años se ha logrado una mejor aproximación conceptual a la
seguridad ciudadana desde la perspectiva de los derechos humanos.
Efectivamente, en el ámbito de la seguridad ciudadana se encuentran
aquellos derechos de los que son titulares todos los miembros de una
sociedad, de forma tal que puedan desenvolver su vida cotidiana con
el menor nivel posible de amenazas a su integridad personal, sus
derechos cívicos y el goce de sus bienes, a la vez que los problemas
de seguridad ciudadana, se refieren a la generalización de una
situación en la cual el Estado no cumple, total o parcialmente, con su
función de brindar protección ante el crimen y la violencia social, lo
que significa una grave interrupción de la relación básica entre
gobernantes y gobernados, Por otro lado, la actividad de la fuerza
pública legítimamente orientada a la protección de la seguridad
ciudadana es esencial en la consecución del bien común en una
sociedad democrática. Al mismo tiempo, el abuso de autoridad policial
en el ámbito urbano se ha constituido en uno de los factores de riesgo
para la seguridad individual. Los derechos humanos como límites al
ejercicio arbitrario de la autoridad constituyen un resguardo esencial
para la seguridad ciudadana al impedir que las herramientas legales
con las que los agentes del Estado cuentan para defender la
seguridad de todos, sean utilizadas para avasallar derecho.

En la actualidad el ordenamiento jurídico venezolano existen


diversas figuras que garantizan la seguridad y defensa de la nación,
de igual forma surge la necesidad de la creación y perfeccionamiento
que garantizan la seguridad ciudadana, y estos órganos deben estar
conformados por los ciudadanos y ciudadanas que forman parte de la
vida civil del país, en este sentida la Constitución Bolivariana hace
mención d una serie de instituciones a los cuales les corresponde ser
el aparato que vele por dicha seguridad los cuales son: EL CUERPO
UNIFORMADO DE LA POLICIA NACIONAL BOLIVARIANA, EL
CUERPO DE INVESTIGACIONES, CIENTIFICAS, PENALES Y
CRIMINALISTICAS, EL CUERPO DE BOMBEROS Y BOMBERAS Y
ADMINISTRACION DE EMERGENCIA, PROTECCION CIVIL Y
ADMINISTRACION DE DESASTRES. Esta serie de órganos son de
carácter civil, pero los mismos pueden adscribirse a Ministerios cuya
naturaleza sea similar. La competencia de creación de algunos de
estos órganos le corresponde a los estados y municipios.
El Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (Cpnb); Es la principal
fuerza de seguridad civil a nivel federal o nacional de Venezuela, una
de las instituciones adscritas al Ministerio del Poder Popular para
Relaciones Interiores y Justicia. Comenzó a operar el 20 de diciembre
de 2009 en Venezuela, de acuerdo a la Constitución de 1999
coexisten policías que dependen separada y autónomamente del
gobierno nacional, de los gobiernos de los estados y de los gobiernos
municipales, la Policía Nacional depende del Gobierno Central de
Venezuela. La Comisión Nacional para la reforma policial
(CONAREPOL), realizó diversos estudios en 2006, con el fin de
establecer una nueva policía en todo el territorio de la República
Bolivariana de Venezuela, ya que hasta ese entonces solo existían
cuerpos policiales específicos como el CICPC, estadales como
POLIZULIA y municipales como POLICHACAO. A pesar de que la
constitución de 1999 establecía que también debía crearse un cuerpo
a nivel nacional que conviviera con los ya existentes. El instrumento
legal fue aprobado mediante el Decreto N° 5.895 con rango, valor y
fuerza de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de
Policía Nacional. Dictado por el presidente de la República Bolivariana
de Venezuela, en base a las recomendaciones de la Comisión
Nacional para la Reforma Policial y en Consejo de Ministros en febrero
del 2008, mediante las facultades que le otorgó la ley habilitante del 01
de febrero de 2007.

Por ser una ley orgánica fue evaluada por el Tribunal Supremo de
Justicia, quien declaró su constitucionalidad el 14 de marzo de 2008.
Publicándose su decisión en Gaceta Oficial Nº 38.891, se espera su
promulgación por parte del presidente de la República el 24 de marzo
de 2008.

Recientemente, se promulgó la Ley Orgánica del Servicio de Policía


(Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana) y la Ley del Estatuto de la
Función Policial, publicadas en Gaceta Oficial N° 5.940 del 07 de
diciembre de 2009. La primera Ley deroga la anterior Ley de Policía
Nacional, la cual crea y organiza la Policía Nacional Bolivariana,
dependiente del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones
Interiores y de Justicia y que contará de acuerdo con su artículo 36,
con estaciones en todas las entidades federales del país y la ciudad
de Caracas. Los estados y municipios que si bien tienen policías
propias, deberán trabajar en muchos casos con la Policía Nacional.
Este instrumento legal reglamenta además el funcionamiento de las
policías estatales y municipales, además de contemplar la creación de
las Policías Antidrogas, Penitenciarias y el Servicio Comunal. Mientras
que la Ley del Estatuto de la Función Policial, regula todo lo referente
al Sistema de Administración Personal Policial, ingreso y egreso,
beneficios socioeconómicos, derechos humanos de los funcionarios
policiales, entre otras disposiciones importantes a fin de dignificar la
labor de los policías.

Los primeros efectivos comienzan sus operaciones en diciembre de


2009. La creación de la Policía Nacional se basa en el artículo 332 de
la Constitución Nacional, donde se establece que el Ejecutivo Nacional
para mantener y restablecer el orden público, proteger al ciudadano o
ciudadana, hogares, familias, apoyar las decisiones de las autoridades
competentes y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y
derechos constitucionales, de conformidad con la ley, organizará:
Un cuerpo uniformado de policía nacional.
Un cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas.
Un cuerpo de bomberos y bomberas, administración de emergencias
de carácter civil.
Una organización de protección civil y administración de desastres.
Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil,
respetarán la dignidad y los derechos humanos, sin discriminación
alguna. La función de los órganos de seguridad ciudadana constituye
una competencia concurrente con los estados y municipios en los
términos establecidos en esta constitución y la ley. Se creó la
CONAREPOL (Comisión Nacional para la Reforma Policial), que se
encargó de la realización de encuestas y opiniones para la aprobación
de parte de la población venezolana. Este proyecto ha sido apoyado
en innumerables encuestas y opiniones de la población nacional,
dirigido por el Gobierno del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Otra ideología y otros medios de formación visión y misión para los
nuevos cuerpos de seguridad del estado para el bien común del
aparato de seguridad de nuestra patria Venezuela.

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