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Goleada Infantil: Reflexión y Valores

El documento habla sobre la importancia de la orientación corporal en el fútbol y cómo puede afectar positiva o negativamente al juego. Explica que la orientación corporal determina las opciones de juego que tiene un jugador dependiendo de hacia dónde mira su cuerpo y analiza situaciones como el 1 contra 1 defensivo, la superación de líneas de presión y la defensa de centros donde una mala orientación puede perjudicar.

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Goleada Infantil: Reflexión y Valores

El documento habla sobre la importancia de la orientación corporal en el fútbol y cómo puede afectar positiva o negativamente al juego. Explica que la orientación corporal determina las opciones de juego que tiene un jugador dependiendo de hacia dónde mira su cuerpo y analiza situaciones como el 1 contra 1 defensivo, la superación de líneas de presión y la defensa de centros donde una mala orientación puede perjudicar.

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Un padre acompaña a su hijo a un partido de fútbol

Cualquier otro fin de semana, el pequeño Jesús se habría marchado a su casa con una
sonrisa en la boca. Marcar un gol con su equipo, sin importar la derrota, hubiera sido
motivo de felicidad para varios días. Algo que contar a sus amigos y de lo que presumir
en el colegio. Pero este fin de semana ha sido distino para él y para sus compañeros del
alevín del Club Deportivo Calasanz, vapuleados por el Racing con 34 goles (uno cada
minuto y medio) con la única alegría del tanto de Jesús.

A pesar del intento de Jonathan Pacho -monitor del Calasanz- para que los chicos del
Racing «aflojaran un poco», nada cambió y el partido se tornó en una pesadilla para
esos niños de apenas 11 años. «En el descanso, con 15-0, tenía a los chicos hundidos en
el vestuario y no querían volver al campo. Le pedí al técnico del Racing que aflojaran
un poco y me dijo que para él respetar al rival era jugar al cien por cien», señala. Al
final, a falta de cuatro minutos, el Racing pidió al árbitro que parara el partido, algo
a lo que el Calasanz se negó. El daño ya estaba hecho.

Las disculpas posteriores del Racing, que ayer hizo público un comunicado lamentando
la forma en la que se desarrolló el partido e invitando a su rival a El Sardinero el
próximo fin de semana, no opacan un problema que tampoco es exclusivo del fútbol. De
hecho, el principal club cántabro exigió nuevas normas a la Federación para evitar
un problema similar en el futuro. En otros deportes de formación existen normas que
obligan a parar el encuentro cuando se llega a una cifra determinada de goles o en los
que ni siquiera se apuntan los resultados y en ese sentido se va a intentar trabajar a partir
de ahora, como confirmaba el presidente de la federación cántabra de fútbol, José
Ángel Peláez. «Una solución podría pasar por suprimir la diferencia de goles como
factor de desempate. Que eso no sea algo determinante», afirma.

Educar en valores

Coinciden con él desde el Club Deportivo Calasanz, el principal damnificado de esta


historia. Al habla con uno de los coordinadores, aseguran que lo más importante cuando
la diferencia es tan brutal entre dos equipos es aplicar «el sentido común». Una especie
de código interno no escrito del deporte de formación. «Si un equipo es mucho mejor
que el otro, intentas decirle a los chicos que no presionen la salida del balón y que no
tengan un fútbol tan directo», dicen. Hablan con conocimiento de causa. De hecho, hace
unos años, el Calasanz venció 28-0 y el monitor que acompañaba a esos chicos no
continuó la temporada siguiente. «Para nosotros, lo importante es que el fútbol
transmita los mismos valores que están presentes en las clases: respeto, ayudar al
compañero o el esfuerzo», señalan.

El abultado resultado del pasado fin de semana pone de relieve el eterno debate del
deporte de formación. ¿Aflojar el ritmo es una falta de respeto al rival? ¿Lo es
humillarle con una derrota tan dolorosa? «La competición es competición y el que gana,
gana, pero en la base debe primar la formación y el respeto al rival», reconoce
Peláez al «Diario Montañés».

Trabajo psicológico

Cada vez son más los clubes modestos que cuentan con la ayuda de profesionales para
preparar a los chavales ante reveses en su etapa formativa como deportistas. Un trabajo
conjunto en el que los padres y el club tienen que trabajar en la misma dirección.
«Cuando la prioridad o único objetivo por parte de un club, de un entrenador, o de los
padres es ganar no se pueden valorar otras cosas más que el resultado. No sirve de nada
la frase 'Lo importante es participar' para intentar arreglar a última hora lo que no se
ha trabajado durante la temporada. Los mensajes a los niños también tienen que ser
coherentes si se quiere ser creíble», señala Yolanda Cuevas, psicóloga especializada
en Deporte y Salud.

Acostumbrada a trabajar en este tipo de situaciones, Cuevas asegura que lo más


importante en esta etapa formativa es que «vaya acompañada del disfrute, de conocer el
deporte, de experimentar y ver qué les gusta, de reforzar los valores del cole y de casa
en otro contexto, pero nunca la competitividad por parte del mundo adulto. Porque
lo único que fomenta son presiones innecesarias. Ellos ya se encargan de querer crecer,
superarse para destacar en su deporte, no necesitan que los adultos les empujen».

Para ayudar a los niños a superar un mal resultado, hay que «hablar con ellos y dejar
que se expresen. Las dinámicas de grupo funcionan muy bien. Ayudarles a expresar
sus emociones es el primer paso para que no se colapsen y encapsulen la rabia e
impotencia. Decir que no pasa nada o que ya vendrá otro partido no ayuda a avanzar,
porque no se saca ningún aprendizaje».

«No se puede hablar de educación en valores en el deporte base y que se den estos
resultados que no implican respeto, que humillan a niños de 10 y 11 años. Hay que
demostrar con hechos y no palabras e intenciones que el deporte es un transmisor
de valores y que se trabaja para fomentar la deportividad. Si los padres y
entrenadores no trabajan a una y tienen claro los objetivos en el deporte formativo, fuera
de egos, seguiremos encontrando resultados de este tipo cada temporada», apunta
Cuevas.

Por último, Yolanda indica que si se «recompensaran otros valores como el esfuerzo
o el respeto al árbitro, no se darían este tipo de situaciones, porque el resultado no
sería lo prioritario».

La orientación corporal, pequeña


gran olvidada del entrenamiento
26 marzo, 2015 By Jaume Sabate 2 Comments

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Ocurre a menudo que las pequeñas cosas son las que terminan por ser
decisivas en situaciones muy complejas. Ocurre en muchos ámbitos, y nuestro
deporte no se escapa de ello. Hemos oído millones de veces que en fútbol, los
detalles marcan la diferencia.

En este post vamos a hablar de uno de esos detalles.

Por ser pequeñito, nos olvidamos muchas veces de él, y muchas veces no nos
damos cuenta que su influencia es muy grande, y puede afectar incluso a
esferas colectivas. Puede ser el detalle que desencadene una deficiencia
colectiva, o puede ser el detalle que nutra de opciones de juego a nuestro
equipo.

Vamos a hablar de la orientación corporal.

¿Qué es la orientación corporal?

Es el posicionamiento del cuerpo respecto a su eje vertical. Es decir, hacia


dónde orienta el jugador el plano frontal de su cuerpo (hacia dónde “miran”
su cara, pecho y parte delantera de su cuerpo). En ocasiones también nos
referimos al mismo concepto con el verbo perfilarse, que es en definitiva jugar
con el perfil del cuerpo.
¿En qué afecta la orientación corporal al juego?

Básicamente el perfil del cuerpo permite al jugador brindarse o negarse


opciones de juego. Esto es, en función de cómo oriente su cuerpo, estará
optimizando sus posibilidades de intervenir sobre el juego o bien se estará
restando posibilidades.

Cuando un jugador no está bien orientado, por un lado reduce su campo


visual. Esto le genera un déficit de información, con lo cual no sólo elimina
muchas opciones de juego, sino que además puede decidir de forma
incorrecta porque hay un espacio que no tiene dominado (no sabe lo que hay,
no sabe qué sucede en su lado “ciego”), hay información de la situación de
juego que no conoce.

Además, una mala orientación puede ralentizar la reacción ante


determinadas situaciones de juego. Por ejemplo, un caso muy básico para
explicarlo es una situación de 1×1 defensivo. Una orientación frontal por parte
del defensor ralentiza la reacción ante el desborde del rival, ya que el defensor
debe girar todo su cuerpo 180º para darse la vuelta. En cambio, si su perfil es
más lateral, su tiempo de reacción será más bajo, ya que su cuerpo estará más
cerca de la posición de carrera hacia atrás.

Hay infinidad de situaciones donde a orientación corporal es decisiva.

Situaciones concretas para entenderlo mejor

Situación de 1×1 defensivo. Como hemos visto, en la situación de 1×1


defensivo, una orientación frontal retrasa la reacción del defensor ante un
desborde. Pero además, mediante la adopción de un posicionamiento lateral, el
defensor puede condicionar la actuación del atacante negándole la salida hacia
un lado, por ejemplo.

Superación de una línea de presión. En muchas ocasiones, hay jugadores


que se niegan la posibilidad de superar una línea de presión por una
orientación incorrecta de su cuerpo. Esto se da, por ejemplo, cuando un
mediocentro se perfila con su plano frontal encarado hacia el balón que
controla un central. En el momento del pase, el mediocentro desconoce las
condiciones en las que se encuentra el espacio a su espalda, con lo cual está
condicionado a jugar de nuevo el balón hacia atrás, negándose la posibilidad
de superar una línea de presión.

Cambio de orientación. El perfil corporal puede condicionar también un


principio mucho más colectivo como es el cambio de orientación. Esto ocurre,
por ejemplo, cuando los jugadores interiores (centrales, mediocentros), ante un
balón situado en zona lateral del campo, lo piden con su cuerpo orientado hacia
el balón. En el momento del pase, sucede que desconocen la situación del
espació a su espalda. En el caso de que les llegue presión pueden perder el
balón, y además, omitirán buenas opciones de pase hacia el lado contrario,
donde normalmente hay más espacio, por no haberlas podido ver a causa de
su mala orientación.

Defensa de centro lateral. Este es un caso también muy claro, y que además
suele tener un impacto muy grande sobre el resultado. En las situaciones
defensivas donde el equipo rival va a centrar un balón desde el lateral del área,
en muchas ocasiones los defensores orientan su cuerpo hacia el balón, con lo
cual omiten el control del espacio a sus espaldas, y esta situación concluye en
muchas ocasiones con un remate franco a portería por parte de un atacante
que ataca estos espacios. Una mala orientación no les permite ver
simultáneamente el balón y el jugador contrario que entra al remate. Es muy
común apreciar este tipo de errores en los laterales del lado contrario, que
desprotegen la zona del segundo palo.

¿Cómo se entrena?

La orientación del cuerpo puede ser entrenada en ejercicios


descontextualizados respecto a nuestro modelo de juego, más bien para que
los jugadores se den cuenta de la importancia que tiene jugar con su perfil
corporal. Para ello podemos utilizar juegos de posición, rondos, juegos de
fútbol, situaciones reducidas…

Si queremos incidir sobre la orientación corporal de nuestros jugadores en


situaciones de juego más específicas de nuestro modelo, podemos utilizar
trabajos de líneas, juegos de posición más contextualizados, automatismos…

¿Cómo trabajas la orientación corporal de tus jugadores?

La preparación física no existe”


Por ivanero9
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Paco Sirul.lo, preparador físico del Barça (y también de la selección española de


Balonmano) y uno de los profesionales más reconocidos por sus colegas, le
contaba hace casi dos años a Cappa que “la preparación física no existe”.
Paco Seirulo, preparador físico del Barça, se citó con Ángel Cappa en Barcelona.
Se conocen por diversos congresos de fútbol y comparten una idea, original y
nada extendida, sobre la utilidad de la preparación física enfocada al fútbol. En
esta charla se desmoronan, de hecho, varios mitos ya instalados sobre el asunto
en relación, por ejemplo, a las pretemporadas o al uso del gimnasio y las pesas
para los jugadores de fútbol.

Cappa: No sé si coincidirás, pero para mí la preparación física como tal no


existe. Existe la preparación de un futbolista, de un basketbolista, de un tenista,
pero no en general.
Seirulo: Coincido. Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar
un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se
entrenaba por igual en el monte, en el mar… donde fuese. Y luego adaptaban esa
resistencia a su deporte. Y no es así. Así pierdes tiempo y energía, pues cada
deporte requiere su tratamiento específico.

C: La velocidad, por ejemplo. En fútbol es diferente, tiene que ver con la


precisión, con ver antes la jugada.
S: He entrenado en otros deportes y el fútbol es el que más prima las
habilidades del jugador: su inteligencia, toma de decisiones, sensibilidad,
comprensión del espacio y del tiempo…¿Por qué? En fútbol, lo mismo que tú
utilizas para movilizarte lo usas para jugar, y tienes que estar concentrado en ti
mismo y en el equipo. Por eso, los talentos
de este deporte son, personalmente, tipos muy especiales.

C: Eso me hace recordar una anécdota que viví con Maradona. Estábamos
viendo un partido de basket de Michael Jordan y le dije: ‘Diego, qué gran
jugador es, ¿verdad?’. Y me dijo; ‘Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te
olvides de que juega con lamano, ¿eh?’.
S: Claro, ésa es la dificultad del fútbol: los pies, y eso acarrea muchas
obligaciones motrices, que, a su vez, complican la percepción y las relaciones
interpersonales del atleta. A mí los jugadores muchas veces me dicen:
‘Oye, Paco, ¿por qué no entrenamos la velocidad?’. Y les contesto que eso lo
entrenamos todos los días, porque el fútbol es eso: velocidad, aceleración… no
correr sin más, sino adaptarte a correr respecto al balón y al rival. Tocar el balón
con la velocidad adecuada y hacia donde tú deseas.
C: La fuerza también es distinta. Para mí la fuerza en el fútbol es astucia.
S: Claro. Es aplicar tu energía en el momento oportuno. Si no, la fuerza no sirve
para nada. Si eres muy fuerte y cada vez que chocas con uno te quitan el balón o
haces falta, estás perdido.
C: Hay gente que piensa, por error, que los jugadores altos cabecean más y
mejor. Y no es cierto. Hay que saber saltar y saber cabecear.
S: De hecho, los grandes cabeceadores de la historia nunca han sido muy altos.
Han sido tipos medianos pero muy astutos, adivinando la trayectoria del
oponente, del balón y la velocidad precisa.
C: Hay muchos mitos en la preparación física de nuestro deporte. Uno es el
calentamiento; otro, la pretemporada;
y el tercero, las pesas.
S: Son, para mí, tres temas claves. La pretemporada es el más grave. Yo creo que
es imposible que, entrenando un mes, se llene, como se pretende, el tanque de
un futbolista para toda la temporada. Imposible. Y los preparadores
tenemos que flagelarnos en esto pues le hemos dado demasiada importancia a la
pretemporada. Hacer entrenamientos dobles y triples durante dos semanas no
es bueno para los jugadores. Sólo consigues fatigarlos
y que lo estén pagando durante los cinco primeros partidos de Liga. Para mí lo
correcto es prepararse para el primer partido sólo. Exclusivamente. Y luego para
el segundo… y así. No se puede hacer una pretemporada
entrenando dos semanas seguidas en tres turnos sin tocar el balón.Perjudica y
no es útil.
C: Cuando entrené en Sudáfrica, los jugadores venían de hacer cuatro sesiones
al día. Eso era una masacre. ¿Y del calentamiento, qué me dices? Hay una
especie de obsesión de estar 25 minutos calentando. Yo vi cómo calentaba
Cruyff en su día y sólo hacía pataditas con la pelota y alguna carrerita liviana.
Maradona, igual. Es verdad que hay jugadores nerviosos que quizás sí necesiten
correr más para quitarse esos nervios. Pero eso es todo.
S: He discutido mucho sobre esto y he probado mucho. Para nosotros el hecho
de calentar es sólo un acto socioafectivo, esto es, sólo sirve para ponerte en
contacto con tus compañeros y con el ambiente. Ése es el principal objetivo del
calentamiento. Porque hay otro problema añadido. Los jugadores, si juegan a
las diez de la noche, se levantan ya a las seis para merendar. Y cuando se
levantan, como a todos, les duele algo. Por eso, se trata de moverse un poco,
engeneral, y luego coges el balón, te lo pasas unas veces y ya está. He visto mil
veces cómo un jugador sale a jugar sin calentar, por lesión de otro, y no le pasa
nada. Juega sin problema alguno.
C: Eso pasa en el basket. Los jugadores salen de repente, sin calentar y no pasa
nada.
S: O en el tenis. No he visto a tenistas dar vueltas a la pista antes de jugar. Salen,
calientan dándole a la bola, un par de saques… y empieza el partido.
C: Otro mito, por desconocimiento, es pensar que si el jugador corre más va a
jugar mejor al fútbol.
S: En nuestro deporte sólo con las tres carreras que haces tras el saque de centro
y un par de movimientos… ya has calentado. Y a partir de ahí, ya puedes correr
todo lo que quieras. No puedo decir que es una barbaridad calentar, pero no es
necesario hacer esos calentamientos exagerados a los que el fútbol nos tiene
acostumbrados. Otra cosa sería, por ejemplo, una carrera de 400 metros. Ahí sí,
pues es un esfuerzo individual, específico y único en un tiempo corto. Pero en el
fútbol, ¡para nada!
C: Decía el doctor Oliva que ‘sentirse cansado no es estar cansado’. El cansancio
es, en parte, psicológico. Influye mucho el estado de ánimo. Nunca se ve un
equipo que ganando 4-0 esté cansado.
S: Eso lo ves en atletismo. El que llega primero, que debería estar más cansado,
se pasa luego el tiempo dando la vuelta a la pista, saludando… y los otros están
en el suelo hechos polvo. Y es por el factor anímico. Son las endorfinas. Tu
propio cuerpo genera autoestima. Por eso sólo un pequeño factor biológico
justifica el calentamiento. Pero, insisto, nada más.
C: Lo curioso es que de preparación física no habla nadie, salvo cuando pierde el
equipo. Ahí sí se justifica todo.
S: Sí, parece que de repente no corren. ¿Y por qué no corren?Pues quizás porque
van perdiendo y no al revés. Cuando un jugador da dos pases malos, la solución
no es correr, sino pararse para recuperarse.
C: Y la presión. La tensión permanente de ganar también influye mucho en lo
físico.
S: Eso se nota, sobre todo, en la recuperación. El estrés genera más estrés. Los
jugadores, en una dinámica negativa, no recuperan bien y por eso están
cansados. En el Barça nuestros entrenamientos están basados en el cambio.
Nunca hacemos dos entrenamientos iguales, que tengan la misma intensidad o
elmismo objetivo. Al tercero igual,
los jugadores pasan. No sirve de nada. Los hábitos generan estabilidad inicial
pero acaban por destruir. Los jugadores, para adaptarse al nuevo
entrenamiento, sacan la energía que tenían aparcada y el equipo se beneficia
de eso.
C: Además, hay que entrenar con creatividad. No se debe prever todo, hablando
desde el punto de vista futbolístico. Depende también del día, de lo que surja en
ese instante. Muchas veces uno cambia lo que tenía previsto en lamañana.
S: Yo aplico unos parámetos mínimos, pero luego observo y si veo que a partir
de unas series hechas, hacer más no sirve de nada, lo dejo. Los jugadores
pierden interés si hay mucha repetición. De los entrenadores que he tenido en el
Barça los que mejor han manejado este aspecto han sido los que mejor
resultados han tenido.
C: Cuando yo hago ejercicios para los defensas, por ejemplo, no pienso en el
tiempo que deben estar haciéndolos. Eso depende de muchos factores.
S: Muchos entrenadores seangustian con esto. Si a un ejercicio le faltan dos
series, te lo recuerdan angustiados. ¡Y no pasa nada! Los jugadores, muchas
veces, quieren saber exactamente lo que tienen que hacer para mentalizar a su
cuerpo para ese esfuerzo. Por eso yo les intento mantener siempre alerta. No
quiero que sean funcionarios del
entrenamiento. Así se motivan, aunque, siendo sinceros, la motivación en el
fútbol viene por el gol… y nada más.
C: ¿Hablamos de las pesas? Hay obsesión por ello. Muchos creen que si se está
más musculado se juega mejor y se lesionan menos.Y no es así.
S: Hay un error: adjudicar siempre las lesiones a la preparación física. En el
fútbol hay dos cosas: accidentes y lesiones. Los accidentes, que tenemos
muchos, son inevitables y las lesiones, que tenemos menos, no. Utilizar las pesas
de forma genérica, en movimientos y en cargas que son muy ajenas al fútbol, es
un error. Las pesas preparan al músculo para otras actividades que no son las
que va a utilizar el jugador en el césped. Y eso le provoca sobrecargas. La
musculación hay que usarla para mejorar la fuerza enfocada al fútbol, no
genéricamente. Otra cosa es que de 16 a 19 años el futbolista necesita una
formación muscular para que deje de ser un ciudadano
de la calle y se transforme en un deportista. Pero si puede ser con balón, mejor.
¿Por qué? Porque el balón añade el
elemento coordinativo que luego utilizas en el campo. Si tú haces tres saltos de
piernas, como ejercicio, pero sin balón, no tiene sentido. Dónde saltas, cómo
apoyas… todo es diferente si metes un balón por medio. Por eso
hay que hacerlo con balón. No es lo mismo saltar que saltar para tener que
dirigir un pase. Por eso, la preparación física del fútbol hay que hacerla con
balón siempre. El concepto está equivocado. La cuestión no es coger
fuerza en las piernas, sino adaptar la musculación a lo que luego vas a hacer en
el campo. Lo contrario genera lesiones, pues el músculo no está preparado.
C: A eso hay que añadirle que hoy en día los jugadores tienen demasiados
partidos, demasiada tensión. Si estás en
un grande, siempre existe la obligación de ganar.
S: Y además los jugadores van de la selección a los clubs y viceversa. Y nadie
entrena igual. Los jugadores varían de un tipo de entrenamiento a otro y eso les
afecta.
C: Yo, cuando llego a un equipo nuevo a mitad de temporada, siempre pregunto
qué estaba haciendo el preparador
físico anterior para no generar descompensación.
S: Muchas veces la culpa la tenemos nosotros, los preparadores físicos, porque
para ser diferentes hemos inventado cosas que dañan a los jugadores.
C: Para resumir, yo creo que hay una preparación enfocada al músculo y otra, la
correcta, enfocada al fútbol, al juego.

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