PERMUTA
Todos los autores coinciden en explicar que la compraventa es resultante de la evolución
del contrato de permuta, permutación, cambio o trueque, pues primitivamente los hombres
negociaban entre sí cambiándose una cosa por otra, pero ese tipo de contrato quedó
relegado al aparecer la moneda como denominador común de los valores de cambio.1
El contrato de permuta o trueque tiene por objeto la transmisión del dominio de una cosa a
cambio de otra, de modo que los permutantes se obligan a transferir en forma recíproca la
propiedad de dos o más bienes. Es por ello que nuestro Código Civil en su artículo 2748
define la permuta como “el contrato por el cual cada una de las partes se obliga a dar un
bien para recibir otro”. Andrés BELLO lo definió en el Código de Chile como el "contrato
en que las partes se obligan mutuamente a dar una especie o cuerpo cierto por otro". En
francés se expresa con las palabras échange y troc; y en el español el término utilizado es
“las partes efectúan un canje directo, sin necesidad de emplear dinero", con la cual superan
problemas de falta de liquidez monetaria.2
Dicho esto, vemos que en el régimen jurídico de la permuta se siguen todas las reglas de la
compraventa, con excepción a las reglas relativas al precio, es decir, que a lo referido a la
trasmisión del dominio y a las obligaciones del vendedor, se aplica el sistema de la
compraventa. Cada permutante se reputa vendedor en lo que se refiere a las obligaciones de
trasmitir el dominio, entregar la cosa, garantizar una posesión pacífica, responder de los
vicios o defectos ocultos y del saneamiento para el caso de evicción.
Como en la permuta no existe precio, sino en un caso excepcional, lógicamente no se
aplican las reglas relativas a las obligaciones del comprador que consisten,
fundamentalmente, en pagar un precio cierto y en dinero. Sin embargo, puede existir una
operación mixta, cuando a cambio de una cosa, la otra parte entrega parte en dinero y parte
con el valor de otra cosa. Esta operación mixta se denomina compraventa cuando la parte
1
ROJINA VILLEGAS, Rafael: “Compendio de Derecho Civil IV Contratos”. Vigésima séptima edición.
Editorial Porrúa. México. 2001P.49
2
URBANO SALERNO, Marcelo “contratos civiles y comerciales” volumen 2, Oxford university press,
2002, pp. 193-197.
en numerario sea igual o mayor al valor de la otra cosa que se da en cambio; pero cuando la
parte en numerario es inferior, se reputará permuta.
En realidad, este contrato mixto supone dos operaciones, una que es compraventa en lo que
se refiere al numerario, y otra que es permuta en lo que se refiere al cambio de cosa por
cosa, y es conveniente hacer la separación de ambas operaciones, para fijar los derechos y
obligaciones de las partes. En lo que toca a la compraventa, por cuanto que hay una entrega
en numerario deben aplicarse estrictamente las reglas que regulan las obligaciones de
comprador y vendedor; en cuanto atañe a la permuta, por ser un cambio de cosa por cosa,
deben aplicarse únicamente las reglas que determinan las obligaciones del vendedor.
Es necesario formular esta división, porque el Código reglamenta la hipótesis de permuta
de cosa ajena y el caso en que uno de los permutantes sufra evicción; es por ello, que, si
uno de los permutantes hubiere ya recibido el bien que en permuta se le daba, y prueba en
seguida que el otro contratante no es propietario de la misma, no puede ser obligado a
entregar aquello que había prometido y solamente debe devolver el bien que hubiere
recibido.
En materia de evicción, dada la naturaleza de la permuta, se permite que si uno de los
permutantes sufre evicción puede, según le parezca, pedir el resarcimiento de daños y
perjuicios o reclamar el bien que hubiere dado.3
Naturalmente estas reglas se aplican en el caso de que no se perjudiquen los derechos de
terceros, es decir, si el permutante que entrega la cosa materia de la evicción ha enajenado
la cosa recibida en cambio a un tercero de buena fe, y a titulo oneroso, éste es protegido, de
manera tal que el articulo 2753 C establece“…quedan a salvo los derechos adquiridos por
los terceros a titulo oneroso en los inmuebles antes de la demanda de resolución. Pero si
hubiera sido enajenado el bien a titulo gratuito, el permutante puede exigir del adquiriente,
o el valor del bien, o la restitución del él¨.4
La permuta como bien se había dicho, es un contrato consensual debido a que se
perfecciona por el mero consentimiento de las partes, pero pese al pretendido
consensualismo imperante que establece nuestro Código Civil, exige que para el caso de la
3
ROJINA VILLEGAS, Rafael: Óp. Cit. Pp. 178-179
Ibidem. P. 180
4
permuta de bienes inmuebles (sean bienes raíces o derechos hereditarios), debe hacerse por
escritura pública y además, inscribirse en el Registro Propiedad; vemos que el articulo 2749
hace depender la perfección del contrato, y por ende su eficacia, del evento antes
mencionado. Dicha regla de formalismo se aplica también a la permuta de bienes muebles
5
cuando su valor exceda la suma en córdobas equivalente a doscientos dólares de los
Estados Unidos de América, pues en este caso el contrato deberá celebrarse por escrito.
Dicho esto, es importante hacer mención de las cosas que se pueden permutar siendo estas:
cosas corporales (muebles o inmuebles) y derechos; además se pueden permutar cosas por
cosas (un inmueble por otro inmueble o por un mueble); cosas por derechos (un inmueble
por un crédito) y derechos por derechos (dos créditos).6
Ahora bien, la permuta siempre ha tenido una importancia económica de primer orden,
sociológicamente ha sido el antecedente de la compraventa, la forma natural de realizar el
fenómeno del cambio, la manera de llevar a cabo las transacciones antes de la moneda o
independientemente de ella.
Desde el punto de vista jurídico, la permuta es un contrato traslativo de dominio, esto
implica como la compraventa, un contrato consensual, pues trasmite la propiedad por el
solo acuerdo de los permutantes respecto a las cosas, aun cuando éstas no hayan sido
entregadas.
En su clasificación jurídica, la permuta es un contrato principal, es decir, subsiste por si
mismo y bilateral, porque origina derechos y obligaciones reciprocas; oneroso, porque
también crea provechos y gravámenes correlativos; la permuta es generalmente
conmutativa porque recae sobre cosas cuyo valor puede determinarse para conocer de
antemano el alcance y la cuantía de las prestaciones; pero la permuta puede ser un contrato
aleatorio, porque es posible cambiar una cosa presente, por otra futura, tomando el
permutante el riesgo de que no llegue a existir, o bien puede cambiarse una cosa
determinada por los productos inciertos de otra. Vemos que, en estos casos, la permuta es
aleatoria para una de las partes, pero puede serlo para ambas, cuando se cambian entre si
5
HERRERA ESPINOZA, Jesús Jusseth, GUZMAN GARCIA, Jairo José: “Contratos Civiles y Mercantiles”.
2da ed. Editorial Facultad Ciencias Jurídicas UCA. Managua-Nicaragua. 2009. P 270
6
ESCOBAR FORNO, Iván: “Cursos de Contratos”. Segunda edición. Editorial HISPAMER. Mangua-
Nicaragua. 1998. P. 79
cosas futuras; en este caso el contrato existiría si una de las cosas objeto de la permuta llega
a existir; pero si ninguna de las cosas llega a tener una existencia, el contrato, también por
la falta de materia, de objeto y de interés será inexistente.
La permuta es un contrato generalmente instantáneo, pero puede ser de tracto sucesivo, es
decir, puede cambiarse una cosa por prestaciones periódicas consistentes en frutos o
productos que entrega el otro permutante, o a su vez puede ser de tracto sucesivo para
ambas partes porque se establece un intercambio a base de un contrato de duración
indefinida respecto a los frutos o productos de ciertas cosas.7
Dada la afinidad con la compraventa, el codificador formula un reenvío a las reglas
estructuradas para dicha figura en materia de capacidad y objeto, y también hace remisión
en subsidio para toda cuestión que careciere de respuesta específica. Así rigen las cláusulas
especiales y modalidades en la medida que fuesen compatibles, por ejemplo, no lo están los
pactos de retroventa y reventa.8 Es importante hacer mención de cuáles son las obligaciones
de las partes cuando se trata de una permuta, siendo estas las relativas al vendedor, es decir,
transmitir el dominio, custodiar la cosa en tanto se entregue y entregar ésta en el tiempo,
lugar, forma y substancia convenidos, haciendo esa entrega real, jurídica virtual o ficta.
También los permutantes están obligados a responder de los vicios o defectos ocultos de la
cosa (acciones redhibitoria y estimatoria); garantizar una posesión pacifica; y responder por
la evicción.9
7
ROJINA VILLEGAS, Rafael: Óp. Cit. Pp. 180-181
8
URBANO SALERNO, Marcelo “contratos civiles y comerciales” volumen 2, Oxford university press, 2002,
pp. 193-197.
9
ROJINA VILLEGAS, Rafael: Óp. Cit. P.184