La inconstitucionalidad de la intervención de Vicentin y los riesgos del
hiperpresidencialismo
Antonio María Hernández.
Otro DNU más. Ya son más de 40 y definen una forma de gobernar por
Decreto en medio del Covid-19 como expresión de hiperpresidencialismo.
Pero este, el 522, de intervención a la empresa Vicentin, es
notoriamente inconstitucional por varias razones que seguidamente
sintetizo:
-Por violar el artículo 99 inciso 3 de la Ley Suprema, ya que el texto
dispone que “El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de
nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo.
Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir
los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de
leyes….”, cuando es evidente que las Cámaras están funcionando desde el
13 de mayo.
-Porque se afectan derechos constitucionales como el de propiedad, de
trabajar, ejercer industria lícita, comerciar y de asociación de la empresa y
accionistas, consagrados en los artículos 14, 17 y concordantes como así
también de varios Tratados Internacionales de Derechos Humanos que
tienen rango constitucional, según lo dispuesto por el artículo 75 inciso 22.
-Porque no se puede intervenir una sociedad por el Poder Ejecutivo
cuando está en un proceso concursal ante un juez, ya que el artículo 109
de la Ley Suprema expresa: “En ningún caso el Presidente de la Nación
puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer las fenecidas”. Esto también afecta la garantía del
juez natural del 18 de la Constitución nacional.
-Asimismo, no debe olvidarse que en otra notable afirmación
republicana, el artículo 29 prohíbe que el Congreso conceda al
Presidente -y las legislaturas a los gobernadores- la suma del poder del
público, facultades extraordinarias o sumisiones o supremacías por los que
la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de
gobierno o persona alguna.
-No cabe dudar que esto significa una profunda herida a nuestro sistema
republicano de división y equilibrio de los poderes e implica un
avasallamiento al Poder Judicial.
-También se afecta el federalismo, ya que interviene un juez del Poder
Judicial de la Provincia de Santa Fe.
Debe ya mismo ejercerse el control de constitucionalidad de ese DNU por
parte del juez interviniente, ya que tenemos un control difuso y estamos
ante una ostensible violación de la Constitución nacional. Aquí es
necesario recordar a Joaquin V. González, quien escribió: “No son, como
puede creerse, las declaraciones, derechos y garantías, simples formulas
teóricas: cada uno de los artículos y cláusulas que las contienen poseen
fuerza obligatoria para los individuos, para las autoridades y para toda la
Nación. Los jueces deben aplicarlas en la plenitud de su sentido, sin alterar
o debilitar con vagas interpretaciones o ambigüedades la expresa
significación de su texto, porque son la defensa personal, el patrimonio
inalterable que hace de cada hombre, ciudadano o no, un ser libre e
independiente dentro de la Nación Argentina”.
Además de ello, luego de los enormes excesos cometidos con este instituto
de emergencia que nos llevó a una profusión de DNU, se viene
consolidando en distintos fallos de la Corte Suprema a partir de
“Verrocchi”(1999), “Risolía de Ocampo” (2000), “Smith” (2002),
“Provincia de San Luis c Estado Nacional” (2003), , “Consumidores
Argentinos” (2010), “Festival de Doma y Folklore c. Estado Nacional s.
Acción meramente declarativa de derecho”(2014), , “Asociación Argentina
de Compañías de Seguros y otros c. Estado Nacional- Poder Ejecutivo
Nacional s. nulidad de acto administrativo”(2015), “Santa Fe c. Estado
Nacional” (2015) y “Blanco Julio Orlando c. ANSES s. Reajustes varios”
(2018), entre otros, una jurisprudencia acorde a la letra y espíritu del
artículo 99 inciso 3 y a uno de los objetivos de la gran reforma
constitucional de 1994, que fue atenuar el hiperpresidencialismo.
Insisto nuevamente en que la emergencia no está por encima ni suspende
la Constitución.
He sostenido que las emergencias permanentes que hemos vivido los
argentinos han sido uno de los fenómenos que consolidaron la anomia,
que es boba, antidemocrática y causa de subdesarrollo, como enseñara
Nino en su libro Un país al margen de la ley.
Y véanse asimismo las dos Encuestas de Cultura Constitucional, que hemos
dirigido y publicado en 2005 y 2016 junto a Daniel Zovatto, Eduardo Mora
y Araujo y Eduardo Fidanza, por la UNAM y la UBA, respectivamente.
Por el contrario, hay que pensar en el futuro, aferrándonos a la
Constitución, para lograr la unión nacional y la vigencia de una
democracia republicana y federal.
Profesor Titular Plenario de Derecho Constitucional y Derecho Público
Provincial y Municipal de la UNC, Profesor Honorario de la UBA,
Presidente Honorario de la Asociación Argentina de Derecho
Constitucional y Convencional Constituyente en la Reforma
Constitucional de 1994