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Big Brother: Vigilancia y Datos

El documento describe el origen del término "Big Brother" de la novela 1984 de George Orwell, y cómo este concepto fue aplicado a un programa de televisión holandés donde personas vivían bajo vigilancia constante de cámaras. También explica cómo el INEGI recaba y comparte datos estadísticos de México para ayudar a empresas y el gobierno a tomar mejores decisiones, revelando que la población de México es mayor de lo que se estimaba originalmente.

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Big Brother: Vigilancia y Datos

El documento describe el origen del término "Big Brother" de la novela 1984 de George Orwell, y cómo este concepto fue aplicado a un programa de televisión holandés donde personas vivían bajo vigilancia constante de cámaras. También explica cómo el INEGI recaba y comparte datos estadísticos de México para ayudar a empresas y el gobierno a tomar mejores decisiones, revelando que la población de México es mayor de lo que se estimaba originalmente.

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CASO PRÁCTICO

Big Brother
Hay términos y expresiones que tienen el significado que cada quien le
atribuye. Por ejemplo, si se pregunta sobre Big Brother se obtendrán varias
respuestas, incluyendo desde luego la de un programa de televisión en el que
se conocía a diversos personajes hasta en sus intimidades, mientras otros dirán
que se trata de un programa de voluntariado para ayudar a un menor, adop-
tando el papel de hermano mayor para que el pequeño salga adelante en la
vida arropado por ese cariño. La primera interpretación es la más difundida,
pero incluso en ese caso muchas personas no tienen muy claro el origen de
ese nombre o del programa en cuestión. La idea
surge realmente de la novela de George Orwell,
«1984», donde se retrata un mundo sobrecoge-
dor debido al control extremo en el que se some-
te a la población. Alguien con creatividad tomó
el concepto y lo aplicó a una situación más bien
experimental en la que convivían personas bajo
el ojo de una cámara que las monitoreaba a
todas horas. Fue en Holanda, por lo que imagi-
namos que las situaciones serían un tanto insípidas, tal vez con alguno de los
personajes confesando «quiero beber tres Heineken y media mientras veo el
partido del Ajax contra el Feyenoord», en un alarde de emotividad. Nada
que ver con la versión mexicana llena de enredos, con rocambolescas inter-
venciones, como la del diputado federal Jorge Kahwagi, quien participó en
su tercera edición para posteriormente lanzarse al mundo del espectáculo,
apoyándose en lo ya aprendido en drama y teatralidad en el recinto de San
Lázaro.
Tras sus tres ediciones normales y las cinco VIP el show llegó a su fin,
aunque no parece ser un adiós definitivo. ¿Podremos vivir sin un gran herma-
no por mucho tiempo? Pues lo cierto es que no hay tal problema ya que la
tecnología está aportando soluciones para instalar cámaras en el Periférico,
en cualquier establecimiento comercial y hasta en muchos hogares. La inves-
tigación de todo tipo también avanza hacia recabar datos cada vez más
personales y darles un valor, sea para conocimiento general de la población
o para fines comerciales. En este último sentido se valoran tanto los datos
individuales que hasta se intercambian obsequios, programas de software o
productos, a cambio de la solicitud: «háblame de ti». A tal grado ha llegado
la importancia de conocer a cada persona y dar uso a esa información, que
el tema ha tenido que ser reglamentado. Además de proteger la privacidad,
hay que hacer que esa información sea útil para toda la sociedad, por ejem-
plo estableciendo perfiles poblacionales. No hay que permitir que voraces
empresas conozcan hasta el color de los calcetines de cada uno de sus clien-
tes potenciales; más bien hay que recabar información para que se puedan
tomar decisiones acertadas, respetuosas y que redunden en beneficio de to-
dos. Esa precisamente es la responsabilidad del Instituto Nacional de Estadís-
tica y Geografía (INEGI).
El INEGI lleva a cabo la inves-
tigación más completa sobre los
mexicanos, con censos cada diez
años y una gran variedad de estu-
dios a todos los niveles. Finalmen-
te pone a disposición del usuario
esa riqueza documental para que
sea utilizada de manera correcta.
Como la propia entidad anuncia, en
el sector empresarial la institución
ayuda a presentar las condiciones
macro económicas y la coyuntura
de cada sector, así como realizar comparaciones para ver la situación par-
ticular de cada empresa frente a sus competidores. En la mercadotecnia se le
da muchos usos a esa colección de datos, tantos que una empresa de cierto
tamaño difícilmente puede operar sin ellos, sea porque los consulta de mane-
ra directa o porque le llegan ya integrados en otras investigaciones. Hasta la
pequeña empresa puede realizar mejor su promoción conociendo con exac-
titud a los habitantes de su zona de influencia, su poder adquisitivo, los pro-
ductos que requiere, o bien plantear con toda precisión donde debe ubicar
sus puntos de venta, entre otras aplicaciones.
La labor del INEGI al obtener y compartir datos relevantes es tan impor-
tante que nos saca a veces de errores colosales, como ocurrió al difundir los
resultados del último censo poblacional, el del año 2010. Como por milagro
pudimos saber que en vez de los poco más de 100 millones que se estimaba
formara la población nacional, resultó que ésta se incrementaba hasta los
112,336,538 habitantes, divididos entre 57,481,307 mujeres y 54,855,231
hombres. De manera que en México no sólo tenemos un Big Brother , sino
que además éste nos trajo a varios millones de hermanas y hermanos de cuya
existencia ni siquiera sospechábamos.

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