18 - El Modelo Rehabilitador
18 - El Modelo Rehabilitador
Debe aclarase que, si bien ningún ser humano física o mentalmente dife-
rente de la norma se escapaba de la acusación de brujería, a las personas
con discapacidad intelectuales y a las denominadas loco no alborotadores se
les permitía vagar en libertad. En este contexto, se consideraba que existía
la buena y la mala locura medieval, por lo que se trataba de personajes
sociales a sanar o a segregar. 104
2) EL MODELO REHABILITADOR
cuyos síntomas la obra describe cuidadosamente. Este compendio fue la autoridad y guía de
la inquisición en su búsqueda de herejías y posesiones diabólicas
104
Ibídem, p. 64.
66
Aproximación histórica
Ahora bien, siendo las causas que se alegan para explicar el nacimiento
de una persona con discapacidad científicas, ciertas situaciones pasan a ser
consideradas modificables. Y la asunción de la diversidad funcional como
una enfermedad, fruto de causas naturales y biológicas, se traduce en la
posibilidad de mejoramiento de la calidad de vida de las personas afectadas,
como también en el desarrollo de los medios de prevención, tratamientos
de rehabilitación, 105 y —como se verá— de cierta manera de comprensión
del significado de la integración social.
105
Vid. AGUADO DÍAZ, A., Historia de las deficiencias, op. cit., p. 71. El autor —refiriéndose
a la salud mental— considera que se produce una revolución a finales del siglo XVI, que se
traduce en un cambio importante: el paso de una concepción demonológica a otra de corte
naturalista, es decir el paso de la idea de pecado a la de enfermedad.
67
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
Como podrá observarse a lo largo del desarrollo de este punto, los pri-
meros síntomas del modelo rehabilitador datan de los inicios del Mundo
Moderno. Sin embargo, la consolidación del modelo mismo —sobre todo
en el ámbito legislativo—, puede ser situada en los inicios del Siglo XX.
En cuanto a las causas que dieron origen a dicha plasmación, podrían
ser definidas muy sucintamente: “la guerra” y “los accidentes laborales”.106
Si bien existen ciertos antecedentes ineludibles que datan de varios siglos
atrás en la historia, es a partir de los inicios del siglo XX cuando nace una
nueva manera de abordar la discapacidad, tanto desde la perspectiva social
como cultural.
Ello fue así debido a que, al finalizar la Primera Guerra Mundial, muchos
hombres resultaron heridos de por vida, siendo denominados mutilados de
guerra, a fin de distinguirlos de aquellos discapacitados por accidentes labo-
rales. El mutilado era una persona a quien le faltaba algo, ya fuera un órgano,
un sentido o una función. De este modo, la primera imagen presentada por
106
En el año 1884 se sancionó en Alemania la primera Ley de accidentes de trabajo, la
que fue reproducida en la mayor parte de los países occidentales. Así, en España se publicó
en 1900 la Ley de accidentes de Trabajo: la primera ley española de protección a inválidos del
trabajo. Entre sus medidas incluye el seguro voluntario, la definición de accidente de trabajo,
la graduación de las incapacidades y el pago de pensiones o indemnizaciones. (Publicada en
la Gaceta de Madrid el 31 de enero de 1900).
68
Aproximación histórica
107
Vid: STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit., p. 124. El desarrollo de la prótesis
data de aquellas fechas. Pero, como señala Stiker, la prótesis no es solo la pieza que reem-
plaza la mano o el pie que falta, sino que es también la idea de la posibilidad de reemplazar,
sustituir, reponer.
108
Ídem.
109
Ibídem.
110
AGUADO DÍAZ, A., Historia de las deficiencias, op. cit., p. 161.
69
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
embargo, la guerra trajo consigo una suerte dispar para las personas con
discapacidades mentales. En el lado alemán, la experiencia nazi practicó
asesinatos de la forma más brutal e indiscriminada con la pretensión de
garantizar la mejora de la raza.111 En aplicación de las políticas más abe-
rrantemente representativas del modelo de prescindencia, los campos de
concentración y las cámaras de gas se convirtieron en el destino de miles de
personas aquejadas de trastornos y diversidades funcionales, considerados
todos ellos improductivos y peligrosos. 112
111
Vid. sobre este tema: PLATEN-HALLERMUND, A., Exterminio de enfermos mentales en
la Alemania nazi, Claves, Buenos Aires, 2007 (Trad. de Griselda Mársico). La autora analiza
cuáles fueron los presupuestos intelectuales que llevaron al exterminio de más de setenta mil
enfermos mentales en la Alemania nacionalsocialista.
112
Resalta Aguado Diaz que los física y mentalmente insanos, débiles, se convierten en un
amplio abanico de enfermedades y deficiencias incurables y peligrosas. No transcurrirá mucho
tiempo hasta que tales criterios se amplíen aún más y se añadan las convicciones antigermá-
nicas, extendiéndose a gitanos, judíos, etc. Ídem, pp. 164 y ss.
113
No obstante, debe recordarse que en el año 1938, treinta y tres Estados americanos
tenían una ley permitiendo la esterilización forzada de mujeres con deficiencias intelectuales.
Vid. BARNES, C. y MERCER, G., Disability, Polity Press, Cambridge, 2003, p. 32.
114
AGUADO DÍAZ, A., Historia de las deficiencias, op. cit., p. 165. A juicio de este autor,
dichas experiencias ofrecen un testimonio indudable de que la integración de las personas con
discapacidad se encuentra supeditada a las oportunidades que la sociedad (en función de sus
necesidades) les brinda.
70
Aproximación histórica
115
Ídem.
116
En este sentido, como se verá en el capitulo IV, en lo que atañe a la recepción en al
ámbito de las políticas legislativas modernas, suelen distinguirse diferentes períodos que se
dieron en el ámbito de las leyes nacionales europeas. Respecto del tema que nos ocupa,
debe decirse que el primer período se sitúa tras la Primera Guerra Mundial, al introducirse la
legislación de servicios sociales para los veteranos de guerra con discapacidad. Estas leyes
de servicios sociales reflejaban la obligación de la sociedad de compensar a los veteranos de
guerra mediante pensiones de invalidez, beneficios de rehabilitación y cuotas laborales. El se-
gundo de los períodos comienza en la década de los años sesenta, extendiendo la legislación
de servicios sociales a todas las personas con discapacidad, con independencia del origen
de las deficiencias. Se verá que los contenidos o herramientas esenciales pasaron a ser la
educación especial, los beneficios de rehabilitación médica y vocacional, las cuotas laborales
y los servicios de asistencia institucionalizados.
71
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
que se otorgaba a las personas con discapacidad en los inicios del Mundo
Moderno.117 Ello porque este período es un precedente, y aporta elementos
esenciales para el desarrollo posterior del paradigma rehabilitador, además
de ser una época de suma importancia en la formación del concepto de
derechos fundamentales, 118 lo que tendrá una enorme trascendencia en la
evolución posterior del tratamiento a las personas con discapacidad —más
específicamente en el preponderante modelo contemporáneo—.
En los inicios del siglo XV, la supervivencia de las personas que carecían
de recursos dependía exclusivamente de la tradición de la caridad cristiana.
Las personas con diversidades funcionales normalmente eran ingresadas
en alguno de los pequeños hospitales medievales, en los que se reunían
los pobres, los enfermos y los inválidos. No obstante, el espíritu de estos
establecimientos era más que médico, eclesiástico. Al iniciarse el siglo XVI,
la riqueza y el poder de la Iglesia habían disminuido considerablemente, ori-
ginándose asimismo un incremento desmedido de personas que dependían
de la caridad. En este contexto, el proceso de descrédito de la pobreza llevó
a una situación de penosa segregación.119 Durante cada jornada se produ-
cía un continuo roce entre personas ricas y personas necesitadas —en la
Iglesia, en la calle, en la plaza—. Ello generaba consecuencias perjudiciales
en un doble proceso económico, de acumulación de riquezas en unos, y de
incremento de necesidades en otros. Destaca Maravall que, en presencia
cotidiana del diferente, esa conciencia de separación se agravó, provocando
temor a la agresividad y un deseo de protección represiva contra los poten-
ciales asaltantes de sus bienes.120
117
Vid., en este sentido: PUIG DE LA BELLACASA, R., La Discapacidad y la Rehabilitación
en Juan Luis Vives. Homo homini par, Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas
con Minusvalía, Madrid, 1993.
118
Vid. PECES-BARBA MARTÍNEZ, G. y FERNÁNDEZ GARCÍA, E. (Dir.), Historia de los
derechos fundamentales, Tomo I: Tránsito a la Modernidad, Dykinson, Madrid, 1998.
119
Vid. MARAVALL, J. A., Pobres y pobreza del medioevo a la primera modernidad, op.
cit., p. 38.
120
Ídem.
72
Aproximación histórica
Los marginados ya no eran de fiar, cayendo sobre ellos los peores cali-
ficativos, los predicadores los acusaban de faltas, pecados y delitos.121 Des-
de entonces, comenzó a generarse una asimilación entre pobre y criminal,
quedando la santificación de la pobreza absolutamente desplazada ante las
nuevas exigencias burguesas de orden y utilidad.122 Describe Maravall que, a
la visión cristocéntrica del pobre, se opuso una concepción negativa, franca-
mente humanista. La supuesta fealdad del pobre y del enfermo deshonraba
al género humano. Su incapacidad u ociosidad —voluntaria o involuntaria—,
hacía de él un ser inútil.123
121
Ibídem, p. 14. Apunta Maravall que el concepto de pobre conservaba por aquella época
una acepción amplia, que tuvo su origen la expresión en los textos altomedievales y se conservó
en uso durante los siglos de la modernidad. La noción respondía a una situación de debilidad,
de dependencia, de humillación, caracterizada por la privación de medios para satisfacer ne-
cesidades normales en la existencia de que otros disfrutaran. Podía ser de bienes económicos,
pero también de salud, de influencia, de poder social, o de honor. Y esa falta de medios le
colocaba en una situación de dependencia respecto a la ayuda o dádiva ajenas.
122
De este modo, la mendicidad, ahora objeto de tutela pública, se convertía al propio tiempo
en el nuevo objeto del desprecio y la represión. Ibídem, p. 38.
123
Ibídem.
124
Vid. DABOVE CARAMUTO, M. I., Los derechos de los ancianos, Ciudad Argentina, Buenos
Aires-Madrid, 2002, p. 205 y ss.
73
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
125
Vid. BARNES, C., “Las teorías de la discapacidad y los orígenes de la opresión de las
personas discapacitadas en la sociedad occidental” en la obra Discapacidad y Sociedad, L.
Barton (comp.), Morata S.L., Madrid, 1998, p. 70. Señala este autor que se distinguía, entre otras
categorías, a 1. aptos para trabajar, 2. los desvalidos, 3. los niños a cargo de otra persona.
126
Ídem.
127
Vid. AGUADO DÍAZ, A., Historia de las deficiencias, op. cit., p. 69.
128
Relata Geremek que en el año 1556 el alcalde de Ruán promulgó una ordenanza en
la que se extendía sobre la amenaza que representaban los pobres para el orden público. Se
advertía la prohibición de la mendicidad. Las penas iban desde azotes para la primera vez, y
la horca para el caso de reincidencias. Este tipo de actitudes represivas contra los mendigos
producían contradicción y confusión: la prohibición de mendigar y de ofrecer limosna chocaba
con la necesidad de manifestar sentimientos cristianos, de realizar el postulado de la solidaridad
humana, de ofrecer un donativo de caridad, y de afirmar la propia posición material y social.
Todo esto encontraba su expresión en la dificultad de llevar a la práctica la nueva política, así
como en las disputas ideológicas y en la vasta literatura polémica. GEREMEK, B., La Piedad
y la Horca, op. cit., p. 180.
74
Aproximación histórica
129
DABOVE CARAMUTO, M. I., Los derechos de los ancianos, op. cit., p. 204..
130
MARAVALL, J. A., Pobres y pobreza del medioevo a la primera modernidad, op. cit.
p. 7.
131
Vid. PUIG DE LA BELLACASA, R., La deficiencia y la rehabilitación en Juan Luis Vives,
Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía, Madrid, 1993.
75
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
132
VIVES, J. L., El socorro de los pobres, estudio preliminar, traducción y notas de Luis
Frayle Delgado, Tecnos, Madrid, 1997, p. 82.
133
Ibídem, Estudio preliminar de Luis Frayle Delgado.
134
MATHEEUSSEN, C., “El humanismo de los Países Bajos y Juan Luis Vives”, en La
deficiencia y la rehabilitación..., op. cit., p. 34.
135
Ídem. Señala Matheeussen que en esta obra Vives intenta elaborar un programa político
para las autoridades, a fin de combatir la pobreza en la ciudad de Brujas. La obra tiene une
estilo muy directo, donde se refleja la voluntad de llegar a los lectores, de influir en el cambio
de la sociedad de su tiempo. La segunda parte del libro es un ejemplo de concisión y siste-
matización sobre medidas concretas, sin olvidar la forma de aproximar medios para ponerlas
en práctica.
76
Aproximación histórica
136
VIVES, J. L., El socorro de los pobres, op. cit., p. 111.
137
Ibídem, p. 184.
138
Cfr. GEREMEK, B., La Piedad y la Horca, op. cit., p. 180 y ss.
77
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
“se les ha de preguntar si saben algún oficio. Los que no saben nin-
guno, si tuvieren edad proporcionada, se les ha de instruir en aquél para
el cual sintieren mayor propensión, siempre que sea posible.” 139
En los hospitales y en los hospicios —de los que debería alejarse a las
personas sanas— también se podrían introducir ciertos trabajos poco ago-
tadores según el tipo de diversidad funcional o mutilación.
“La pereza y la holgazanería, y no el defecto físico, es lo que les hace
decir que no pueden hacer nada... Ninguno hay tan inválido a quien le falten
las fuerzas en absoluto para hacer algo”.140
Por otro lado, afirma Matheeussen que Vives era perfectamente conciente
del riesgo que la proliferación de los pobres acarreaba en el funcionamiento
de la sociedad. Afirmaba expresamente que los vagabundos y los mendigos
eran peligrosos, que constituían una amenaza para la salud pública, que su
desesperación y frecuentes desvaríos les marginaba y empujaba a la revuelta
y al desorden. Sin embargo, Vives no criminalizaba la mendicidad. Destaca
Puig de la Bellacasa que este es quizás el aspecto más moderno de su enfo-
que: la ayuda a los indigentes era para él un problema social y no un aspecto
de la política criminal.141 Consiguientemente, la solución propuesta por Vives
a los problemas de la mendicidad y el vagabundeo reposaba especialmente
sobre dos pilares: preventivo —a través de una enseñanza apropiada—, y
curativo —a través de una política de empleo conciente—.142
139
VIVES, J. L., El socorro de los pobres, op. cit., p. 85.
140
Ídem, p. 85 Según Vives todos, incluso los de ingenio demasiado tardo, podían aprender
algo. Los ciegos también debían estar activos. Pues “son muchas las faenas en que pueden
ejercitarse. Los hay que son aptos para las letras si tienen quien les lea;... Otros tienen aptitud
para la música...”.
141
Cfr. PUIG DE LA BELLACASA, R., La deficiencia y la rehabilitación, op. cit., p. 42. Esto
representa un gran avance y tendrá amplias repercusiones en el desarrollo posterior de la idea
de igualdad y dignidad. En este sentido, destaca Peces Barba que la obra de Vives dedicó gran
parte de su pensamiento al tema de la dignidad humana. “Esta condición de hombre centro del
mundo y dotado de razón (...) será para Vives el fundamento de la lucha contra la pobreza y
de la cooperación para ayudar a los que no tienen satisfechas sus necesidades...“. Vid. PECES-
BARBA MARTÍNEZ, G., La dignidad de la persona, op. cit., p. 36 y ss.
142
Ídem.
78
Aproximación histórica
143
Ibídem.
144
VIVES, J. L., De Anima et Vita, “El Alma y la Vida”, Colección J. L. Vives, Director de la
colección: Ismael Roca Meliá, Introducción, traducción y notas: Ismael Roca, Ayuntamiento de
Valencia, España, 1992, p. 291. En este sentido, recalca Puig de la Bellacasa que la limosna
tenía entonces una función supersticiosa, que protegía quien daba desde su mala conciencia
y temor y sobre la que Vives ironizaba. Cfr. PUIG DE LA BELLACASA, R., La deficiencia y la
rehabilitación, op. cit., p. 94.
79
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
145
VIVES, J. L., El socorro de los pobres, op. cit.
146
Cfr. Artículo 7.1, Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos.
B.O.E. núm. 103, 30 de abril de 1982.
80
Aproximación histórica
81
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
147
Para una información detallada, Vid. “One in ten. A publication of Rehabilitation Interna-
tional/UNICEF collaboration on childhood disabilities”, disponible en: [Link]-international.
org/publications/10_24.htm-80k En el documento se describen las condiciones en que se pre-
senta la institucionalización de los niñas y niños con discapacidad, el aislamiento que ello les
supone, y los abusos a los que se encuentran expuestos. Entre las conclusiones se destacan
los beneficios que conllevan para las niñas y niños con discapacidades intelectuales la vida
en sociedad, afirmándose asimismo que una de las formas más efectivas para combatir la
82
Aproximación histórica
83
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
150
Ibídem, p. 93.
151
Sin embargo, señala Aguado Díaz, que el pionero, el que aporta lo original, lo típico
para su época proviene de Ponce de León. Vid. asimismo, sobre la evolución de este tema,
Vid. SACKS, OLIVER, Veo una voz: viaje al mundo de los sordos, traducción de José Manuel
Alvarez Flórez, Barcelona, Anagrama, 2003.
152
En el caso concreto de España, cabe destacar que en el año 1945, al aprobarse la ley
de Educación Primaria, se establece la creación de escuelas especiales para niños anormales,
con lo cual podría afirmarse que se implanta la educación especial en forma oficial. Vid. ARNAIZ,
P., Educación inclusiva: una escuela para todos, Málaga, Aljibe, 2003.
84
Aproximación histórica
153
En la actualidad, el sistema de educación especial para niñas y niños con discapacidad
es una herramienta bastante utilizada. Sostiene Barnes que la explicación convencional radica
en que los colegios especiales emergen como una respuesta filantrópica hacia las “necesidades
especiales” de aquellos incapaces de insertarse en la sociedad. Sin embargo, el autor atribuye
sus razones al interés general de controlar potencialmente los problemas sociales trastornantes,
como los niños ineducables o “con problemas”. BARNES, C., y MERCER, G., Disability, op. cit,
capítulo 3. Para mayor información, Vid. FRANKLIN, B. M., (comp.), Interpretación de la disca-
pacidad. Teoría e historia de la educación especial, Pomares-Corredor, Barcelona, 1996.
154
No obstante, cabe resaltar que también en este modelo la pertenencia a una determina-
da clase social determinará en gran medida el destino de la persona afectada por diversidad
funcional. Sobre todo en lo relativo al acceso al goce de tratamientos médicos y de avances
científicos o tecnológicos
155
Vid. HERRERA GÓMEZ, M., Los orígenes de la intervención estatal en los problemas
sociales, Escuela Libre Editorial, Madrid, 1999, pp. 638 y ss.
156
Ídem, p. 31.
85
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
157
Ibídem, p. 33.
158
Comenta Herrera que el movimiento ilustrado expresa una nueva forma de concebir al
ser humano que se convierte en medida de todas las cosas y centro del universo, aporta la
firme confianza de poder emitir un juicio favorable de las facultades del hombre en general, y
de su propio tiempo en particular... defendiendo una felicidad terrena amparada en el bienestar
material, en la posesión de la cultura y en la salud del cuerpo. La aplicación de estos principios
al hecho de la enfermedad hacen presentar a ésta no como un castigo divino, sino como un
fenómeno observable que puede ser erradicado gracias a la ciencia, en la que se confía de forma
casi absoluta, y que debe ser extirpado en cuanto que atenta contra la felicidad del hombre,
felicidad que se identifica, entre otras cosas, con la salud corporal. Ibídem. p. 625.
86
Aproximación histórica
Otra herramienta que con el tiempo pasaría a ser elemental para la in-
serción laboral de las personas con discapacidad es el denominado empleo
protegido —a través de centros especiales, empresas protegidas o centros
ocupacionales—.159 Estas herramientas resultaron ser de gran utilidad sobre
todo en lo que respecta a personas con determinadas diversidades funcio-
nales —entre las que se destacan las mentales—, ya que el paso por uno
de estos centros les permitía adquirir cierta experiencia laboral y brindarles
seguridad sobre sus propias habilidades. No obstante, la delicada situa-
ción laboral de las personas con discapacidad generó que ciertos remedios
pensados como transitorios, excepcionales y temporales, se convirtieran en
reglas permanentes. Ello es consecuencia de varias razones, entre las que se
destaca la creencia por parte de los empleadores de que las personas con
discapacidad no se encuentran preparadas para realizar la mayor parte de
los trabajos, sumado ello a una falta de confianza por parte de las mismas
personas con discapacidad, que probablemente sea resultado de la imagen
que les refleja la propia sociedad. Por otro lado, la sobreprotección que en
muchos casos se vislumbra en el tratamiento impartido a estas personas y
la falta de una educación adecuada para enfrentar las demandas laborales
en igualdad de condiciones que el resto, son factores que probablemente
hayan incidido de manera considerable en esta situación.160
159
Los centros especiales de empleo son empresas normalizadas que actúan en el merca-
do, cuyo objetivo principal es proporcionar a los trabajadores con discapacidad un puesto de
trabajo —remunerado— adecuado a sus características personales. Persiguen dos objetivos,
uno empresarial y otro asistencial. No obstante debe destacarse que se consideran una relación
laboral de carácter especial. En el caso de España esta relación especial se encuentra recogida
en el art. 21.g del Estatuto de Trabajadores. Para mayor información Vid. ALBA RAMÍREZ, A.,
“El empleo de las personas con discapacidad: políticas, instituciones y datos básicos”, Revista
Especializada en formación y empleo de los colectivos en riego de exclusión, Nro. 4, Diciembre
2004, en la siguiente página Web: [Link]
160
Como se comentará al abordar el modelo social, el problema principal que presenta el
carácter de permanencia en este tipo de medidas es que las personas con discapacidad siguen
siendo excluidas de los ámbitos ordinarios de la sociedad. Además debe subrayarse que, desde
la perspectiva social, el trabajo protegido se considera inferior al “normal”. En este sentido,
algunos autores —como STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit., p. 17— consideran que
87
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
88
Aproximación histórica
162
No obstante ello, a las personas con discapacidades mentales, para el caso de que
fueran pacíficas, se les asignaba el rol de tonto del pueblo, o se les permitía trabajar en el
campo. En las ciudades, las opciones eran o la reclusión en casa o internados, la mendicidad,
o algún trabajo como el de bufón.
163
Vid. ENDERLE, A., MEYERHOFER, D. y UNVERFEHRT, G. (Eds.), La gente diminuta en
el gran arte. Hipocrecimiento desde el punto de vista artístico y médico, Artcolor, Germany, 1994,
p. 198. En la corte española del siglo XVII era costumbre, al igual que en otras cortes europeas,
tener enanos además de bufones. Entre otros oficios, los enanos eran los compañeros de juego
de los príncipes e infantas. El famoso cuadro Las Meninas de Velázquez es un exponente de
ello. Comenta Enderle que la pintura refleja una realidad: los enanos participaban en la vida
cotidiana de la Corte y se encontraban de algún modo integrados en la familia. Por otro lado,
como relata Martin Norden, creencias que identificaban la diversidad funcional con el mal se
reflejaban en la retórica de la época. El infame Ricardo II de Shakespeare, es una muestra de
la literatura donde la maldad y la diversidad funcional se revelan muy unidas. A pesar de que el
rey Ricardo no tuviera ninguna diversidad funcional en la vida real, la versión shakespeareana lo
retrataba malformado de cuerpo y espíritu, a través de un personaje impregnado de una maldad
inconmensurable: al no tener éxito como amante debido a su deformidad, él se encontraba
decidido a tenerlo como villano. Vid. NORDEN, M. F., El cine del aislamiento: el discapacitado
en la historia del cine, Escuela Libre Editorial, Fundación ONCE, Madrid, 1998, p. 41 y ss.
89
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
164
Emitido a tenor del párrafo 4 del artículo 5 del Protocolo Facultativo del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos. Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la
Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 diciembre de 1966.
165
Para mayor información, Vid. Manuel Wackenheim v. France, Comunicación No. 854/1999,
U.N. Doc. CCPR/C/75/D/854/1999 (2002).
166
En este contexto, merece ser comentada una decisión judicial que refleja lo mencio-
nado: En el año 1992, el Juzgado local de Flensburg, Alemania, decidió que los turistas sin
discapacidad tenían derecho a que se les redujera el precio de un viaje, por haber sido en-
frentados con turistas con discapacidad en un hotel. Ello fue la consecuencia de un reclamo
interpuesto por una pareja, que había reservado un paquete completo de vacaciones con
90
Aproximación histórica
una agencia de viajes alemana para ir con sus dos niños. La reclamación se debía a que
en el hotel se encontraban veraneando al mismo tiempo turistas con discapacidad. Durante
una semana, el hotel estuvo ocupado por diez personas con discapacidades, algunas de
las cuales se encontraban atadas a sus sillas de ruedas. Estas personas participaban en
comidas comunes en el comedor del hotel. La mayoría de ellas no podía comer de manera
normal, y la comida les caía de la boca a los baberos que llevaban atados alrededor del
cuello. Comían utilizando instrumentos, entre los cuales uno era similar a una jeringuilla. A
entender de la parte actora, esta escena resultaba repulsiva y dañaba el bienestar de los
demandantes y sus niños, quienes no tenían forma de evitarla debido a las horas comunes
de la comida y de las pequeñas dimensiones del comedor. El Juzgado de Flensburg consideró
que los demandantes tenían derecho a que se les redujera el precio del viaje, ya el servicio
ofrecido por la empresa de viajes demandada había sido inadecuado, y que la expectativa
a tener unas vacaciones sin impedimentos se había sido afectada. Ello debido a que los
demandantes y sus niños no habían podido disfrutar de sus comidas en el hotel sin ser
perturbados, ya que esas experiencias no pertenecían a las expectativas del transcurso de
unas vacaciones. En este sentido, la sentencia destacó que las comidas tranquilas en un hotel
suponen parte integrante de una experiencia relajante en unas vacaciones. Por otro lado, en
lo que atañe a la afectación de derechos de las personas con discapacidad alegada por la
parte demandada, el Tribunal entendió en ese caso que su dignidad no se veía vulnerada a
través del reclamo, ya que no estaban siendo marginadas porque habían podido hospedarse
en el hotel. Desde el punto de vista planteado en la sentencia, de lo que se trataba era
de dilucidar qué parte debía soportar el riesgo de las circunstancias que habían conducido
al inevitable daño de las vacaciones del demandante con tal “lamentable espectáculo”. En
realidad la resolución comentada asumió un modelo rehabilitador (e incluso de marginación
encubierta o derivada, como prefiera llamarse), que no llegó a abordar el tema de la igual
dignidad de las personas con discapacidad, por considerarlas desde una mirada piadosa, y
no como ciudadanos titulares de derechos al igual que el resto. En este sentido, destacan
Degener y Quinn que el caso comentado demuestra la negación del estado de ciudadanía
de las personas con discapacidad no se deriva necesariamente de la legislación de servi-
cios sociales, ya que incluso en los Estados de bienestar como Alemania, en lo que atañe
a políticas de discapacidad, la legislación de servicios sociales no garantiza una perspectiva
basada en los derechos. A.G. Flensburg, decisión del 27 de agosto de 1992 —63 C 265/92,
citada por DEGENER T. y QUINN, G. “A survey of international, comparative and regional
Disability Law Reform”, op. cit., parte 2.
91
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
167
En este sentido, señala Stiker, no debe olvidarse que, si bien el concepto de salud es
un término médico, también es una tendencia ética. Vid. Stiker, STIKER, H. J., A History of
Disability, op. cit., p. 181 y ss.
168
Vid. Foucault FOUCAULT, M., Historia de la locura en la época clásica, op. cit; y GOFF-
MAN, E., Internados: ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales, Amorrortu,
Buenos Aires, 1976.
169
SHAPIRO, J. No Pity: People with Disabilities Forging a New Civil Rights Movement,
Times Books, Random House, New York, 1994, op. cit., p. 158 y ss.
170
No obstante, en su estudio sobre la vida en una institución psiquiátrica, Goffman describe
que los asilos son colonizados y que los supuestos auxiliares actúan en muchas ocasiones
como carceleros. Además, señala un continuo de reacciones de la encarcelación: desde “ver-
daderos creyentes” hasta “resistentes”. Estos ejemplos están sumergidos dentro del énfasis
para alcanzar aceptación social y servicial de las demandas de los “normales”. GOFFMAN, E.,
Internados, op. cit., p. 17.
171
Ídem.
92
Aproximación histórica
172
Lamentablemente estas características siguen teniendo vigencia en la actualidad.
173
Caso de Carrie Buck, citado por SHAPIRO, J. No Pity, op. cit., p. 158.
174
Vid. en este sentido: FOUCAULT, M., Historia de la locura en la época clásica, op. cit.
93
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
175
En este sentido, Stiker denomina a las instituciones centros de reciclaje: “Todas aquellas
personas designadas y seleccionadas por expertos médicos reunidos como en un zoológico y
deambulando en un universo de enfermedades. No había contacto ni con la escuela ni con la
cultura ni con el mundo sano.” Vid. STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit., p. 12.
176
SHAPIRO, J. No Pity, op. cit., p. 159.
177
Comenta el autor citado que numerosos establecimientos estatales poseían sus propias
granjas, donde los residentes cultivaban la tierra y criaban animales para alimentar la institución.
94
Aproximación histórica
95
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
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El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
185
Vid. OLIVER, M., Understanding Disability. From theory to practice, Palgrave, Malasia,
1996. p. 32 y ss.
186
Vid. ABBERLEY, P. , “Trabajo, Utopía y deficiencia” en la obra Discapacidad y Sociedad,
L. Barton (comp.), Morata S.L., Madrid, 1998; BARNES, C., Disabled People in Britain and
Discrimination. A case for Anti—discrimination Legislation, Hurst and Company, London in as-
sociation with the British Council of Organizations of Disabled People, United Kingdom, Third
Edition, 2000; BARNES, C., “Las teorías de la discapacidad y los orígenes de la opresión de las
personas discapacitadas en la sociedad occidental”, op. cit. p; MORRIS, J. (ed.), Encuentros con
desconocidas. Feminismo y discapacidad, Narcea, Madrid, 1996; OLIVER, M., “Una sociología
de la discapacidad o una sociología discapacitada?”, en la obra Discapacidad y Sociedad, L.
Barton (comp.), Morata S.L., Madrid, 1998; SILVERS, A., WASSERMAN, D. y MAHOWALD, M.
B., Disability, Difference, Discrimination. Perspective on Justice in Bioethics and Public Policy,
Rowman & Littlefield Publishers, Inc, United States of America, 1998.
98
Aproximación histórica
A dichos fines, el rol que asumen los médicos y terapeutas desde este
modelo presupone establecer una relación de maestro—alumno, y otorgar
prioridad a uno sobre el otro, asumiendo los profesionales de la salud mucho
más que el rol de médicos. Resalta Stiker, que en el universo denominado
rehabilitación el médico es el principal actor en brindar asesoramiento a la
persona con discapacidad. Él se pronuncia sobre la terapia pero también opina
sobre el destino de la persona con discapacidad y —de hecho— determina
sus derechos.188 Esta afirmación se pone de manifiesto en los siguientes esló-
ganes —utilizados en la década de los años sesenta del siglo pasado—, del
tipo: “Stop. No abandone la zona de rehabilitación sin permiso de su terapeuta”
o también: “Inténtelo. Recuperándose conseguirá su integración”. 189
187
Como destaca Ferrajoli, la consideración de la igualdad supone introducir el concepto
de diferencia, que en el plano del Derecho, como se verá, se configuraría en el modelo de su
igual valor jurídico. Vid. FERRAJOLI, L., Derechos y garantías. La ley del mas débil, Editorial
Trotta, Madrid, 2001, pp. 73-96.
188
STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit.
189
Vid., en este sentido: JIMÉNEZ LARA, A., “La imagen social de la discapacidad”, disponible
en la siguiente página web: [Link]
190
Los médicos se encuentran involucrados en seleccionar la educación según las capaci-
dades potenciales, determinar la asignación de beneficios, medir las capacidades laborales, etc.
No solo eso, sino que muchas veces profesiones nuevas como fisioterapia, terapia ocupacional,
enfermeros y hasta maestros trabajan bajo el mismo discurso médico.
99
El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
dor pone un excesivo énfasis sobre el diagnóstico clínico, lo que genera una
visión parcial e incompleta de la discapacidad. A los fines de comprender la
discapacidad como una experiencia, una parte de la vida, se necesita mucho
más que las “realidades” médicas. Ello no significa que la parte médica no
sea necesaria, sino que el problema aparece cuando el médico determina
no solo la forma del tratamiento —si el tratamiento es apropiado— sino
también la forma de vida de la persona con discapacidad.191 Entonces el
rol se desliza desde la estricta área médica hacia un rol más general: una
especie de consejero de vida. De hecho, las llamadas personas con disca-
pacidad —consideradas inválidas— son evaluadas tomando como referencia
a otras —válidas—.192 De este modo, pareciera que lo que se persigue a
través de la rehabilitación es la imitación de las capaces, la igualación con
ellas, planteando de este modo la posibilidad de adquirir una casa propia,
aspirar a un trabajo, a cierta vida social, etc... como los demás —al igual
que las personas normales—.193 Ello porque se entiende que lo defectuoso
debe tomar lo estándar como modelo.194 Por tanto, el éxito de la integración
puede depender de una variedad de estrategias de asimilación, pero existe
detrás de cada acción una perturbada ideología, la que Stiker denomina: el
ideal social de la goma de borrar —the social ideal of erasure—. 195
Consecuentemente, la promesa de restaurar a una persona y brindarle la
oportunidad de vivir una vida “normal” reafirma las nociones de anormalidad
y normalidad. Según los objetivos del modelo rehabilitador, parece que las
personas con discapacidad se encontraran obligadas a ser como los demás.
191
Vid. en este mismo sentido: OLIVER, M., The Politics of Disablement, op. cit., p. 49.
192
STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit., p. 10.
193
Resulta ilustrativo en este sentido la Ley argentina Nro. 22.431 de Protección integral la
cual, plasmando el modelo bajo análisis, establece en su artículo primero: “Institúyese por la
presente Ley un sistema de protección integral de las personas discapacitadas, tendiente a (…)
neutralizar las desventajas que la discapacidad les provoca y les den oportunidad mediante
su esfuerzo de desempeñar en la comunidad un rol equivalente al que ejercen las personas
normales”. (La cursiva me pertenece). EDLA, 1981-1134, promulgada el 16/03/81.
194
Cfr. MORRIS, J. (ed.), Encuentros con desconocidas. Feminismo y discapacidad, op.
cit., p. 24.
195
STIKER, H. J., A History of Disability, op. cit., p. 12.
100
Aproximación histórica
196
En este sentido, en muchas ocasiones se presiona a las personas con discapacidad para
realizar ciertas actividades del modo en que se consideran normales, cuando ello les implica
un enorme gasto de energías que pudiera ser evitado aceptando otro modo —quizás menos
convencional— de realizar las mismas tareas.
101
La percepción de la discapacidad ha evolucionado desde un marco demonológico, donde las deficiencias se consideraban pecados, hacia un enfoque más naturalista, considerándolas enfermedades . En el siglo XVI, la preocupación se centraba en la asistencia a los pobres, que incluía a personas con discapacidades . A partir del siglo XX, influenciado por las secuelas de las guerras y la necesidad de integrar a mutilados de guerra y heridos por accidentes, se da un giro hacia modelos rehabilitadores que ponen el énfasis en la adaptación y rehabilitación con un sesgo excesivamente médico que limita la visión integral del ser humano ."
Juan Luis Vives aborda el problema de la mendicidad desde la perspectiva de una problemática social, no criminal, donde los vagabundos y mendigos son peligrosos debido a su marginación y desesperación . Propone soluciones centradas en dos pilares: uno preventivo, a través de la educación de oficios, y otro curativo, con políticas de empleo conscientemente dirigidas . Los mendigos aptos para trabajar deberían ser enseñados y empleados en lo posible, y las limosnas deberían ser un apoyo temporal hasta que encuentren una ocupación fija ."
El modelo de Juan Luis Vives influye en el pensamiento contemporáneo sobre políticas sociales al enfatizar la educación y empleo como soluciones para la pobreza, abordando la necesidad de una atención integral más allá de la mera distribución de recursos . Su idea de supervisar y regular hospitales y fundaciones para asegurar su correcto funcionamiento resuena en las políticas modernas de control y asistencia social responsables a nivel estatal y municipal . Esta aproximación humanista también fomenta la dignidad y la integración como fundamentos de las políticas sociales actuales ."
El enfoque de Juan Luis Vives hacia la educación de personas con discapacidad se centra en la enseñanza de un oficio y en la utilización de las capacidades existentes, enfatizando en la instrucción práctica y el trabajo como formas de integración social . En contraste, las prácticas modernas suelen centrarse en el aprendizaje adaptativo y en la integración académica dentro de un marco educativo más inclusivo que busca abarcar una amplia gama de habilidades y necesidades individuales . La diferencia principal reside en que el enfoque de Vives era mayormente pragmático y laboral, mientras que el actual busca una educación más holística e inclusiva a lo largo de la vida del individuo."
El modelo rehabilitador de discapacidad ha sido criticado por considerarse que enfatiza demasiado en la condición médica del individuo, abordando la discapacidad como un problema inherente a la persona que necesita ser 'curada' o adaptada . Esto puede impactar negativamente en las personas con discapacidad al promover la percepción de que son 'anormales' o 'incompletas' y deben esforzarse por imitar los estándares de supuesta normalidad que las personas 'capaces' representan . Esto puede llevar a la marginación social y al tipo de asistencia que no integra sus potencialidades y deseos en la vida diaria, lo que en realidad podría ser una forma de discriminación más sutil ."
Juan Luis Vives es precursor de conceptos modernos al no criminalizar la mendicidad, sino tratarla como un problema social que debe ser abordado con educación y políticas de empleo, en vez de una política criminal . Su insistencia en el potencial de enseñanza para todos, incluso personas con discapacidad, apunta hacia una visión más integradora y funcional de las capacidades humanas diversa . Esta perspectiva refleja una comprensión temprana de derechos iguales y de la dignidad humana como base de la lucha contra la pobreza ."
El 'ideal social de la goma de borrar' en el modelo rehabilitador se refiere a la idea de borrar o minimizar las características que hacen a un individuo diferente de la norma social, obligando a las personas con discapacidad a parecerse a 'personas normales' . Este concepto contribuye a la interiorización de la anormalidad y la discriminación, impeliéndolas a modificar sus vidas para encajar en estándares externos que no valoran sus potencialidades propias. Esto puede limitar la autenticidad y diversidad individual, perpetuando un ciclo de marginalización ."
La institucionalización de personas con discapacidad puede encubrir una forma de exclusión social que contradice los derechos humanos, ya que podría limitar su autonomía y oportunidades de vida plena fuera de estas instituciones . Los desafíos residuales incluyen la tendencia a ver en las instituciones un refugio obligatorio para aquellos a quienes se considera incapaces de vivir de forma independiente, lo que en muchos casos perpetúa su marginación en lugar de integrarlos a la sociedad . Este modelo puede apartar a las personas de una vida comunitaria, incrementando su desconexión social y violando sus derechos de participación y libertad ."
El documento señala que las oportunidades laborales para personas con discapacidad están limitadas por actitudes sociales que subestiman sus capacidades, enfocándose en sus deficiencias más que en sus aptitudes . Esto resulta en una exclusión del mercado laboral, motivando la necesidad de empleos protegidos y asistenciales . Sin embargo, cuando las actitudes cambian hacia la valoración de la diversidad funcional y las capacidades individuales, se abren mayores posibilidades de inclusión laboral, promoviendo la independencia y contribución económica de las personas con discapacidad ."
Juan Luis Vives plantea que la pobreza abarca más que la carencia económica, incluyendo la falta de fuerza, salud, ingenio o juicio, y aborda la pobreza como una necesidad humana de ayuda y misericordia, más allá de la mera distribución de dinero . Su enfoque se relaciona con su noción de humanidad, donde todos reclaman misericordia y atención, reflejando una preocupación por el estado del ser humano como centro de su pensamiento ."