Lugares comunes
Me imagino a las ñañas de Temuko como arboles robustos, bellísimasporque representan la
insolencia; citando a Genet. Resiste su imagen y sus colores, que son cuerpo y ataduras de la
memoria de un territorio que fue menoko antes que fuerte, mucho antes que ciudad. Les guardo
afecto a estas mujeres; mira que yo me he quedado callado, ellas en cambio, han hecho volar
lechugas contra los cascos del injusto tormento. Y usted, no se vaya a poner de parte de ellos, ellas
siembran aquí muchísimo antes que el calendario. Yo, que he andado de aquí para allá estos años,
debo decir que más al norte se ven menos ñañas pero personas como ellas, en todas partes. Las
formas y texturas con las que orbitan la urbe llevan un tono característico, ¿será el ocre que se
acumula al borde de sus arrugas o el brillo de las medias color cognac?
Byctima, es una artista que ronda la ciudad de Arica, y hay algo muy interesante en su obra gráfica
y es la forma en que devela el calor del desierto sobre papeles y telas. Recuerdo, hace unos días
subió a su feed un ají pequeño, y yo me vi en un viaje en colectivo desde Tacna hasta XXX
atravesando los montes ardientes y de repente, entre el azul vibrante del mar se abre un campo
de choclos y al otro costado, se seca el picante rojo encima de la duna, a ras de piso por cuadras y
cuadras.
miro su obra gráfica y me pregunto desde qué caleidoscopio mira ella ese desierto donde los
cuerpos son igualitos a los de los míos, estos que vivimos más cercanos a los hielos antiguos.
Más para el norte no se ven ñañas, más bien pocas quedan pero cada tierra conserva una risa que
se mofa de la estandarización y de las medias color champagne.
Cuando recorro la ciudad de Temuco en bicicleta, poco puedo imaginar del Menoko que hace años
fue. El ngen de este territorio debe estar muerto y enterrado bajo la cruz de fierro que hay en
medio de Kaupolican; quizás algún día vaya y lo desentierre. Lo que siempre veo son ñañitas, Las
ñañas son señoras mayores, vestidas con sus atuendos caracteristicos: faldas negras, medias de
nylon color cognac. Las señoras de buen pasar usan color champagne, abrigadas con chaleco
grueso y zapato bajo. No todas las ñañas son hortaliceras, pero los que lo son, son más aguerridas
aún, pelean contra carabineros y son símbolo de resistencia.
Aguas calientes
Intento alcanzar tu mirada pero esos ojos negros se pierden en la ventana del vehículo.
Bordeamos la planicie arenosa, allí donde el ají se seca sobre las dunas y florece el maizal
bordeando la costa. En las curvas de la sinuosa carretera me acerco a tu cuerpo, el camino
serpentea bajo el sol. Mi muslo se toca al tuyo, me muevo despacio y siento la tibieza de tu sudor.
Danza la emoción al ritmo de los chasquidos que emite mi corazón desbordado. Pintaré tu nombre
con sangre de víbora sobre la puerta, nuestro hogar se alzará entre la espesura del calor del
desierto y tu cuerpo será el rompeolas donde mis fibras de agua revientan y se acoplan a la tierra.
Me arrojo entre tus brazos porque lo único enteramente mío es mi muerte.