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Monografia de Psicologia

El documento describe los antecedentes históricos del sistema penitenciario en el Perú, comenzando con las prácticas en los pueblos primitivos y continuando con los enfoques en la antigua Grecia y Roma, el Imperio Incaico, y la época de la República. Luego discute el desarrollo del sistema penitenciario moderno en el Perú y el establecimiento del Instituto Nacional Penitenciario.
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Monografia de Psicologia

El documento describe los antecedentes históricos del sistema penitenciario en el Perú, comenzando con las prácticas en los pueblos primitivos y continuando con los enfoques en la antigua Grecia y Roma, el Imperio Incaico, y la época de la República. Luego discute el desarrollo del sistema penitenciario moderno en el Perú y el establecimiento del Instituto Nacional Penitenciario.
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UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA

[FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS]


[ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO]

[ETAPAS DE LA PUBERTAD Y LA ADOLESCENCIA]


AULA: 207-“B”

CICLO: l

TURNO: Mañana

ASIGNATURA: Psicología General

DOCENTE: Silvana del Carmen Vargas Mazuelos

ESTUDIANTE: Karla Esther Mamani Guillermo

TACNA – PERU
2020

1
INDICE

- Introducción……………………………………………………………………………………3

CAPITULO I. HISTORIA DEL INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO

CAPITULO II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

1.1 En los pueblos primitivos …………………………………………………………………………8


1.2 En Grecia y Roma…………………………………………………………….…..……………...10
1.3 En el Imperio Incaico ……………………………………………………………........................11
1.4 En la Republica …………………………………………………………………………..……...12

CAPITULO III. SISTEMA PENITENCIARIO ACTUAL

2.1 Situación Penitenciaria ……………………………………………………………………………15


2.2 Cárceles Peruanas …………………………………………………………………………..…......16
2.3 Los extranjeros en cárceles del Perú ………………………………………………………………18

CAPITULO IV. INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO DEL PERU (INPE)

3.1 Funciones Generales del INPE …………………………………………………………..……......22


3.2 Establecimientos Penitenciarios en condición de hacinados ………………………………...........23

CAPITULO V.

CONCLUSIONES…………………………………………………………………….………………25
BIBLIOGRAFIA …………………………………………………………………………...………..26

2
INTRODUCCION
La prisión suele considerarse como la última fase le proceso de justicia penal, que empieza con la
comisión del delito continua con la instrucción del caso el arresto de sospechosos, detención,
juicio y, por ultimo culmina con la sentencia. El volumen de la población encarcelada viene
determinado por la forma en que el sistema de justicia penal enfrenta a los delincuentes. Lo que
ocurra en las cárceles estará intrínsecamente relacionado con la gestión del sistema de justicia
penal en su conjunto y con las presiones que reciba dicho sistema de parte de los políticos y los
ciudadanos en general. Por esa razón, cualquier intento de reforma del sistema penitenciario
deberá formar parte de un programa amplio dirigido a hacer frente a los desafíos que plantee la
totalidad del sistema de justicia penal.

Cuando los gobiernos adoptan un enfoque punitivo, sin tratar de eliminar los factores que dan
lugar a conductas delictivas, los centros penitenciarios acaban convirtiéndose en lugares que
albergan a un número elevado de personas procedentes de los grupos más vulnerables y
desfavorecidos de la sociedad, junto con un número muy inferior de delincuentes peligrosos y
violentos. No obstante, los estudios llevados a cabo en algunos países demuestran que el aumento
de la población carcelaria no responde a un incremento evidente de la delincuencia, sino al
incremento de las penas de prisión y de la duración de estas.

3
HISTORIA DEL
INSTITUTO NACIONAL
PENITENCIARIO

4
1924
Los antecedentes históricos del INPE relatan que, por fin, el artículo 26 del Código Penal de
1924, recoge la opinión de los entendidos en la materia al establecer la creación de la Inspección
General de Prisiones. Esta institución se encargaría a partir de esa fecha de la dirección de todos
los establecimientos carcelarios del país, siendo su primer director (Inspector General) el doctor
Augusto Llontop.
1927
Tres años después, el 12 de febrero de 1927, el Decreto Supremo Nº 70 crea la Escuela de
Vigilancia, dando paso al funcionamiento del Servicio de Identificación Dactiloscópica como
órgano de la Inspección General de Prisiones, y la publicación del Boletín de Criminología,
revista que dejó de circular el año 1992.
1928
El 26 de marzo de 1928, el Dr. Bernardino León y León asume la dirección de la Inspección
General de Prisioneros. Se pone en marcha grandes reformas al sistema penitenciario, como, por
ejemplo, el cambio de nombre por el de Dirección General de Prisiones. El 14 de enero de 1929
se dicta el Reglamento de Clasificación de Conducta de los Penados; y en febrero se da a conocer
el Reglamento del Instituto de Criminología.
1944
Los años subsiguientes evidenciaron un abandono del tema penitenciario, hasta que el 16 de
agosto de 1937, mediante D.S. Nº 97 se dicta un nuevo reglamento de penitenciaría de Lima.
Siete años después, el 2 de junio de 1944, se abre la Escuela de Vigilantes que funcionó hasta
mediados de diciembre de 1945.
1946
Los vaivenes del sistema penitenciario son de conocimiento del entonces presidente de la
República Luis Bustamante y Rivero, quien el 12 de marzo de 1946 ordena el funcionamiento de
la Escuela de Personal Auxiliar de los Establecimientos Penales y de Tutela, institución que tuvo
vigencia hasta diciembre de 1948. La administración Bustamante reorganiza los servicios
médicos en los establecimientos penales y de tutela, elabora la ficha psico-física de reclusos y
tutelados, crea el servicio social para esos centros, e inicia las investigaciones de las condiciones
antropológicas y sociales de la penitenciaría, entre otras medidas. Pero, muchas de esas
disposiciones quedaron truncas, como consecuencia del golpe de estado.
1951 - 1968
En 1951 se crea la colonia penal agrícola Él Sepa. Años después, el primer gobierno del
presidente Fernando Belaunde Terry construye el Centro Penitenciario de Lurigancho, en Lima, e
inicia la construcción del Centro Penitenciario de Ica (Cachiche) y la cárcel de Quenqoro, en el
Cusco. Por Resolución Suprema Nº 211 del 13 de mayo de 1965, se establecen los estatutos para
la creación del Centro de Capacitación Penitenciaria, que funcionó hasta setiembre de
1968.Luego, el gobierno del General Juan Velasco Alvarado, dicta dispositivos legales referentes
al derecho penitenciario peruano, y por Decreto Ley 17519 establece que la Dirección General de
Establecimientos Penales forme parte de la estructura del Ministerio del Interior.

5
1979
Durante ese mismo gobierno se crea el Centro de Formación y Capacitación Penitenciaria
(CEFOCAP), con la finalidad de formar agentes penitenciarios. Sería después el siguiente
gobierno militar, esta vez el de Francisco Morales Bermúdez que, de conformidad con lo
establecido en la Constitución de 1979, reapertura el Ministerio de Justicia, incluyendo en su
estructura a la Dirección General de Establecimientos Penales.
En el segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry, a través de la Ley Orgánica del
Ministerio de Justicia, se incluye a la Dirección General de Establecimientos Penales y
Readaptación Social como uno de los órganos del sector Justicia.
1985
El 06 de marzo de 1985, por Decreto Legislativo Nº 330 se promulga el Código de Ejecución
Penal, dando origen así al INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO y por Decreto Supremo
Nº 012 del 12 de junio del mismo año se aprueba su reglamentación, definiéndolo como el
organismo público descentralizado, rector del Sistema Penitenciario Nacional integrante del
Sector Justicia.

6
ANTECEDENTES
HISTORICOS

7
EN LOS PUEBLOS PRIMITIVOS

Podemos aplicar esos elementos conformadores del derecho primitivo en general al derecho
penal en particular de tal forma que, si el hombre, como participante de la naturaleza y un eslabón
más en el equilibrio de la misma, realiza un acto u omisión que altere el orden natural establecido
por esa voluntad o nivel superior, deberá reintegrar el equilibrio perturbado. La concepción de
delito o falta en esta época se asemeja a una mancha ritual en contra de la naturaleza y, en
consecuencia, del ser superior o dios que lo ha establecido. Es, por tanto, todo acto, pensamiento
u omisión que se aleje de lo sagrado. La sanción sería aquel acto que busca una reintegración en
la naturaleza y del equilibrio cósmico. Teniendo en cuenta los estudios realizados de la época
hablaremos de la venganza priva y del tabú, así como una aproximación a las características que
pudiéramos tener en común los distintos pueblos y clanes de la época.

 Penas primitivas: Las características de las sanciones primitivas, por tanto, son las
siguientes21: en un primer lugar, podemos decir que la finalidad de las mismas es
restitutiva ya que lo que se busca es volver a esa situación de equilibrio social que se ha
perdido, devolviendo la cohesión al grupo y reconciliándolo con la naturaleza; en segundo
lugar, nos encontramos ante sanciones sociales y colectivas, aun no existe de forma clara
y plena la individualización de la pena y el principio de personalidad y de culpabilidad; en
último lugar, podemos hablar de su carácter religioso, partiendo de la consideración del
delito como alteración al orden impuesto por una divinidad por lo que la pena tiene, en un
principio, un carácter expiatorio. En este ámbito hay que destacar que aún no existía la
pena de cárcel o prisión como castigo, sino que lo primero que apareció fue lo que hoy
conocemos como prisión preventiva. La mayoría de las penas eran corporales o
compensatorias, así como la pena capital, es decir, 20 Ibidem. P 119-123 21
ZAMBRANA MORAL, Patricia. “Rasgos generales de la evolución histórica de la
tipología de las penas corporales” Revista de estudios histórico-jurídicos. Nº 27 2005. P.
197-229 15 la pena de muerte. Se entendía como la retención de una persona en contra de
su voluntad o coartando su libertad, como un momento previo al enjuiciamiento y fallo de
la comunidad, para poder llevar a cabo a continuación la pena acordada. La pena de
prisión no se concebía debido al gasto que esto supondría y no encajaba con las
características de del derecho primitivo.
 Venganza privada. Como hemos señalado anteriormente son varios los estudiosos de la
protohistoria del derecho que admiten que la primera forma de castigo y, por tanto, la más
antigua es la de la venganza privada, que las raíces del derecho penal podemos
encontrarlas en este concepto. Cada persona que recibiera un daño podía actuar de la
misma manera con la persona, animal o cosa que hubiera emitido el daño. Esta era la
manera de reestablecer el equilibrio y de obtener una retribución, además de funcionar
como acción intimidatoria. La reacción debía ser desproporcional al daño, debido a la

8
naturaleza humana, por lo que se supone que la venganza era desmedida y sangrienta. La
venganza privada evolucionó dando paso a otras formas de resolución de conflictos
porque la reacción en cadena que creaba provocaba un perjuicio, en última instancia, a la
propia comunidad, ya que ésta veía cómo, mediante estos actos sanguinarios, disminuían
sus integrantes, armas, instrumentos de trabajo, etc. Es de suponer que es entonces cuando
empezaron las restricciones por parte de la comunidad a estas actuaciones dando lugar a
lo conocido como venganza de sangre. Este nombre se debe a las relaciones de
consanguineidad entre las familias, pero el único elemento novedosos que se introduce es
el de determinar quién posee la capacidad para castigar al ofensor, que pasará a manos de
la familia, tribu o clan. En este momento, si una persona provocaba daño a otra se
extendía a todo su grupo y todos ellos podían responder, así como dirigirse ante el otro
grupo en su totalidad. Esta forma tuvo que desaparecer ya que provocaba los mismos
inconvenientes que la anterior y dio lugar a la venganza divina. Es aquí donde entra en
juego la magia y la religión. Se actúa por miedo a las respuestas de los dioses a actos que
perturben el orden natural por lo que se castigaba al ofensor para calmar la posible furia
de los dioses. La última fase de la evolución de la venganza es la estatal. Es el momento
de la creación de las ciudades-estado, 22 GUDÍN RODRIGUEZ MAGARIÓS, Faustino;
NISTAL ESRÓN, Javier. La historia de las penas. De Hammurabi a la cárcel electrónica.
Tirant lo Blanch. Valencia. 2015. P.38 16 cuando se produce una cierta laicización de la
autoridad ya que el monopolio del castigo pasa a poseerlo el Estado. Las personas ya no
realizan el castigo, sino que la administración penal está en manos del estado. Debemos
aclarar que existen dos hipótesis en cuanto al origen de la pena, una de ellas asemeja la
venganza a la pena, mientras que otra defiende que son cosas diferentes siendo aquella la
base de la naturaleza del hombre y ésta la base de la voluntad de mantener una formación
social.

9
GRECIA Y ROMA

En general, los historiadores consideran que la ley ateniense era de procedimientos amplios, es
decir, se ocupa de la administración de la justicia. Es decir, que trataba sobre los
derechos, obligaciones y delitos. Las leyes atenienses se solían escribir con la forma «si alguien
hace A, entonces B es el resultado», y estaban más preocupados por las acciones legales que
deben llevarse a cabo por el fiscal, más que definir estrictamente qué actos son deben ser
juzgados. A menudo, esto daba lugar a que el jurado tuviera que decidir si la ofensa que se había
cometido era de hecho o una violación de la una ley en cuestión.
Los antiguos tribunales griegos eran baratos y estaban dirigido por legos en leyes. Los
funcionarios de los tribunales cobraban poco o nada, y la mayoría de los procesos se realizaban
en el mismo día; los casos particulares se resolvían incluso más rápido. No habían funcionarios
«profesionales» de la justicia, no había abogados, o jueces y no eran magistrados. Un caso
normal consistía en dos litigantes, uno argumentando que un acto ilegal se había cometido, y el
otro argumentando que no había sido ilegal, o que no había sucedido nada. El jurado era quien
decidía si el acusado era culpable, y, en caso de que lo fuera, cuál debería ser el castigo. En
los tribunales de Atenas, el jurado tendía a estar formado por la masa de la gente común, mientras
que los litigantes provenían principalmente de las élites de la sociedad.
En el sistema legal ateniense, los tribunales se han visto como un sistema de resolución de
conflictos mediante argumentos, en lugar de hacer cumplir «un sistema coherente de normas,
derechos y obligaciones». Un tribunal, el Pritaneo, era el responsable de encausar a personas
desconocidas, animales y objetos inanimados por homicidio, probablemente con el fin de
garantizar que Atenas estuviese libre de culpa por delitos de sangre.
El sistema judicial ateniense estaba dominado por los hombres. El jurado se constituí solo de
hombres, y, como Simon Goldhill argumentó, «El tribunal ateniense parece haber sido muy poco
dispuesto a permitir cualquier presencia femenina en el espacio cívico del propio tribunal de
justicia».
Junto con la aplicación oficial de la ley en los tribunales, en la antigua Atenas, y de otras
ciudades griegas antiguas, la justicia y la cohesión social fueron forzadas colectivamente por la
sociedad en general. La justicia colectiva informal a menudo se dirigía a los infractores de élite.
Los jurados se componían de hombres seleccionados anualmente de un grupo de 6.000
voluntarios, y se requería que fueran ciudadanos de pleno derecho, mayores de 30 años. Los
jurados se pagaban con una pequeña cuota en la época de Pericles, lo que pudo haber dado lugar
a un número desproporcionado de ciudadanos pobres y ancianos que trabajaran como jurado.

10
EL IMPERIO INCAICO
Cuando hablamos de los centros de reclusión en el Perú, tenemos que referirnos, en primer lugar,
al problema del Derecho Incaico; luego, y como consecuencia de la primera, la posibilidad de la
existencia de las cárceles en el incario.
En lo que respecta al primer punto, existen muchos estudiosos nacionales y extranjeros que
abordan este tema; unos afirman que no podemos hablar propiamente de un Derecho Incaico con
rigurosidad científica, tal como lo expresa J.H. Wigmore en su obra "Panorama of the World
Legal Systems"; otros por el contrario, como es el caso de Jorge Basadre, que refuta la
anterior tesis, opina que sí es posible hablar de un Derecho Incaico porque "Cierto es que
los incas carecieron de escritura en el sentido que la cultura occidental da a esta palabra; pero
tampoco quedan leyes escritas de otros pueblos cuyo sistema jurídico se estudia científicamente.
Sabemos acerca de ellos no sólo por testimonios españoles directos, sino también por crónicas
escritas por indios (Guzmán Poma), mestizos (Garcilaso) y aún españoles "aindiados"
(Betanzos)".6
Somos conscientes que sí existió un Derecho incaico; si bien no existieron normas escritas es
porque no se conoció ésta, pero nadie dudará que su transmisión se hacía por vía oral
Podría decirse que todos los delitos en el Imperio eran de carácter público porque atentaban
contra el Inca, que era el representante del Sol en la Tierra y porque él era el Estado.
Bramont Arias en su libro Derecho Penal, comenta que existieron diversas penas que se aplicaban
en el incanato, desde la pena de muerte (que presentaba diversas modalidades de ejecución de la
pena capital), hasta la prisión perpetua, el encarcelamiento, los tormentos y la flagelación.
Una característica que resalta de esta época fue que en ella no existió el menor sentido
humanitario de las penas; en los centros de reclusión incaicos, si así se pueden llamar a estos
lugares de tormento, imperaba el maltrato físico y moral. La cárcel de Aquira en el Cuzco
constituye un ejemplo de la barbarie imperante en aquellos tiempos, justificado en la necesidad
del Imperio por mantener el sistema que había implantado en un vasto territorio de dominación.
Rescatando su grandeza en haber hecho de las normas penales, máximas morales que se
transmitían en forma oral de generación en generación.

11
EN LA REPUBLICA
La independencia que significaba el pase de la colonia a la República no fue inmediato y
definitoria. La independencia se proclamó en 1821, el 28 de julio, según narra la historia oficial,
pero este fue sólo un símbolo abstracto, no real. En los 20 años que le siguen a la independencia
hubo una inestabilidad jurídica, económica, social, muy fuerte. El Perú se convirtió en un
escenario de actos de organización y luchas de poder. Trazegnies parafraseando a Basadre escribe
que "El Perú se convirtió en una agitada República en la que "se sucedían entonces motines de
cuartel, pronunciamientos de guarniciones, estallidos populares en contra de regímenes
desprestigiados, conspiraciones, prisiones, destierros, correrías de montoneros. Las Cartas
políticas y las leyes reguladoras del Estado y de sus instituciones cambiaron con frecuencia. Lo
normal resultó vivir al margen de la normalidad y fueron escasos, cortos y relativos los periodos
de legalidad". La banalidad y el cambio imprevisto no eran favorables al sistema económico. En
la Colonia lo que había surgido era la Minería, llego la Agricultura y principalmente la caña de
azúcar, la empresa del azúcar exportaba "..., los desórdenes causados por las guerras de la
independencia arruinaron las empresas agrícolas...Surge la crisis económica, sin embargo, se
pretende abolir la esclavitud e implantar el trabajo del campo mediante asalariados, esto elevaría
los costos de producción.
 
Por otro lado, la aristocracia cayó hasta el punto casi de desaparecer y la "burguesía" asumió el
control, frente a un Estado débil, no obstante, las constantes guerras internas, no permitieron el
control inmediato y absoluto, los cupos y reclutamientos de personal para la guerra eran fuentes
de egresos para los que querían el poder. No había una fuerza política consolidada, sino que se
estaba haciendo. Los modelos tradicionales sin embargo aún estaban imperando y la falta de una
plataforma o grupo social estable estaba en disputa. Los intentos de cambio de estructura de los
modelos tradicionales, como lo proponía Bolívar, fracasaron.
 
El Militarismo, logró ocupar un puesto dirigente pero no económico, la clase media conformada
por los políticos de la independencia y por el militarismo. Sin embargo, la burguesía naciente
siempre trató de apartar al ejército del Poder.
 

12
SISTEMA
PENITENCIARIO ACTUAL

13
El actual Sistema Penitenciario Peruano, es rectorado por el Instituto
Nacional Penitenciario INPE desde 1985, a partir del D. Leg. N° 330, anteriormente estaba a
cargo de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios.13El sistema adoptado por
nuestro país es el Progresivo Técnico (artículo IV del T.P. del D. Leg. N° 654)
Según su Reglamento de Organización y Funciones, el Instituto Nacional Penitenciario, es un
organismo público descentralizado del sector Justicia, con personería jurídica de derecho público,
que tiene por misión: dirigir y controlar técnica y administrativamente el Sistema Penitenciario
Nacional asegurando una adecuada política penitenciaria, que favorezca:
a. La reeducación, rehabilitación y reincorporación del interno a la sociedad.
b. El establecimiento y mantenimiento de la infraestructura penitenciaria.
El Instituto Nacional Penitenciario, en la actualidad tiene como órganos desconcentrados a ocho
regiones penitenciarias y con 88 establecimientos penitenciarios a nivel nacional.
Sus funciones se disgregan en tres áreas: de administración, tratamiento y seguridad.

14
SITUACIÓN PENITENCIARIA

Desde que se declaró el estado de emergencia en el Perú, con motivo de la pandemia por
COVID-19, ha quedado expuesta la agudización de la vulnerabilidad que afecta a diversos
sectores de la población peruana.
 
Uno de los grupos poblacionales que ha visto agudizados precisamente sus niveles de
vulnerabilidad en este contexto, es la conformada por las personas privadas de libertad (ppl). La
alegada vulnerabilidad de las ppl se encuentra determinada no solo por el contexto de encierro
pues, aunque formalmente la libertad debiera ser el único derecho fundamental que se restringe;
no obstante, en la realidad se ven restringidos muchos otros derechos tales como la salud, la
integridad o la vida misma. Las restricciones a estos derechos se agravan notablemente con la
pandemia, ante el riesgo de que el virus –como ya viene sucediendo– llegue a nuestras cárceles,
por los trágicos efectos que ello puede acarrear no solo para el sistema penitenciario, sino para la
sociedad en general.
 
Para hacer frente a la pandemia y a los alarmantes efectos nocivos que puede traer su
propagación en cárceles, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, a través de la
Resolución N.º 1/2020 Pandemia y Derechos Humanos en las Américas del 10 de abril de
2020 [1], planteó algunas recomendaciones para la adopción de medidas que permitan
precisamente neutralizar dicha situación, muchas de las cuales han sido adoptadas por diversos
países de nuestro continente, siendo algunas de las más trascendentes, aquellas que propenden al
deshacinamiento. Por su parte, la Defensoría del Pueblo de Perú, a través de la Serie Informes
Especiales N.° 03-2020-DP, “Situación de las personas privadas de libertad a propósito de la
declaratoria de emergencia sanitaria”, publicado el 06 de abril del corriente, ha planteado también
una serie de recomendaciones en distintos niveles, tales como salud, seguridad, trato a las
personas privadas de libertad, monitoreo y control, personal penitenciario y de centros juveniles
y reducción del hacinamiento [2].
 
No es mi pretensión desarrollar un análisis sobre cada una de las recomendaciones que se han
planteado para hacer frente a la pandemia en contextos de encierro [3], antes bien, es de mi
interés hacer énfasis en una de las que me parece más crucial y sobre la cual, a la fecha no se
viene implementando alguna medida que resulte realmente efectiva, me refiero al
deshacinamiento penitenciario.

15
CARCELES PERUANAS

En nuestro país existen 83 establecimientos penitenciarios que albergan a 32,046 internos e


internas a enero del 2005, a pesar que su capacidad total es de 20,497 (la sobrepoblación
existente es de 11,549 personas). De los casi 29,000 internos e internas que poblaban las cárceles
de nuestro país en el año 2003, hoy son más de 32,000 personas privadas de libertad, y esta
situación cada día se viene agudizando más. El crecimiento promedio de la población penal del
2003 al 2004 fue aproximadamente del 13%. Del total de la población penal, el 93,04 % son
varones y el 6,96% mujeres.
En cuanto a la población juvenil - entre los 18 y 29 años de edad - se presenta como la más
numerosa, representando el 47,9% del total de la población penal. Es necesario resaltar que,
aunque las mujeres privadas de libertad representan un porcentaje menor, su tratamiento debe ser
diferenciado de los varones. Además, se debe brindar un tratamiento especial a las 161 madres
que conviven al interior de las cárceles con sus menores hijos. La presencia de la madre es de
vital importancia para éstos pequeños y ocasionaría un daño irreparable romper dicho vínculo.
Pero, por otra parte, también es muy penoso que el niño o niña padezca las condiciones
carcelarias. Son éstas las principales razones para que el Estado, tomando cartas en este asunto
implemente algunas medidas alternativas a la pena privativa de libertad. Ellas representan sólo el
7.1% del total de mujeres privadas de libertad, a nivel nacional. De otro lado encontramos un
sistema judicial que no responde eficazmente a la problemática legal de los internos e internas.
Esto se ve reflejado a enero del 2005 en la población penal en calidad de sentenciados, entre
varones y mujeres que alcanza el 29,53%, mientras que la gran mayoría se encuentra en calidad
de procesada: el 70,47%. Es decir, las autoridades judiciales aún no han determinado la
responsabilidad frente al hecho que provocó su encarcelamiento.
Es también preocupante la situación de los extranjeros en prisión que, a enero del 2005, sumaban
699, cifra que cada día va en aumento. La mayor población extranjera proviene de España (104),
seguida de Colombia (101), Bolivia (48) y Sudáfrica (48). Un gran porcentaje de extranjeros se
encuentra recluido en los Penales Sarita Colonia (Callao) y Santa Mónica (Chorrillos) entre otros.
El ordenamiento legal del país asume que la cárcel debe lograr que la persona que no respetó las
leyes de convivencia social modifique esa conducta. Para conseguirlo, la persona privada de
libertad recibe un tratamiento con la finalidad de reeducarlo y re-socializarlo. Sin embargo, las
autoridades responsables de brindar dicho tratamiento en el penal señalan que los resultados
obtenidos no han sido favorables. Afirman que carecen de recursos materiales y del personal
profesional necesario para poder efectuar un buen trabajo. El presupuesto de apertura del INPE el

16
año 2004 ascendió a S/. 143’622,000.00 nuevos soles, el cual fue modificado a S/.
148’266,858.00 nuevos soles. Incremento insuficiente para las carencias que vienen sufriendo
muchos de los penales de nuestro país. El INPE cuenta con aproximadamente 4,865 trabajadores,
de los cuales 2,600 prestan servicios de seguridad. El personal restante está a cargo de realizar
labores administrativas y de tratamiento. Es importante resaltar que la normatividad internacional
referida al personal penitenciario, en nuestro país difiere mucho de la realidad, pues si bien se
indica que la administración penitenciaria se esforzará para que el trabajador tenga la convicción
que la función penitenciaria constituye un servicio social de gran importancia, el tener una
remuneración adecuada y asimismo que se mantendrán en constante capacitación y
profesionalización. Sin embargo, los bajos sueldos y remuneraciones de los empleados
penitenciarios que oscilan entre S/.700 (US$ 210.00) y S/. 1,000 nuevos soles mensuales (US$
330.00), son de subsistencia. Se suma a ello la falta de incentivos por parte de la propia
institución, originando que algunos trabajadores tengan un rol pasivo y no busquen alternativas
de formación, capacitación y reformas en el ámbito penitenciario.

17
LOS EXTRANJEROS EN CÁRCELES
DEL PERÚ
La mayoría de extranjeros presos en las cárceles de Perú, que es un número de 1 000 se
encuentran privados de su libertad por los delitos de tráfico ilícito de drogas, homicidios, robo
agravado y estafa; y que conviven en un hábitat carcelario infrahumano, por así decirlo, con una
súper población carcelaria, con abuso en sus derechos humanos, y además con la corrupción que
campea en casi todas las prisiones con el fin de poder obtener algunos beneficios dentro del penal
que por ley les asiste.
En el establecimiento penal del Callao (prisión para varones), más conocido como Sarita Colonia,
en honor a una beata peruana, existe una población penitenciaria de 2 037 internos de los cuales
653 presos se encuentran condenados y 1384 se encuentran con privación de su libertad
preventiva hasta que haya juicio oral y condena, y los extranjeros llegan a un número de 564.
Solo en dicho centro reclusorio existe el mayor número de presos extranjeros ya que el distrito
Judicial de la provincia constitucional del Callao tiene jurisdicción sobre los presuntos delitos que
se cometan en el aeropuerto internacional Jorge Chávez y el puerto marítimo con llegada y salida
internacional. De allí que la mayoría de extranjeros son detenidos en el aeropuerto Jorge Chávez
por traficar con droga, en su mayoría de caso con cocaína[5]y en su calidad de "burrier[6]
Las personas extranjeras al ser detenidas en mencionados lugares son inmediatamente trasladadas
a la Comisaría de la Policía Nacional del Perú previa comunicación, disposición y comparecencia
del Fiscal para los delitos de Drogas de Turno a efectos de que formule los cargos en contra de
estas personas, y posteriormente, ponerlo a disposición del Juez quien por lo general ordena su
internamiento en el centro reclusorio del Callao. A partir de allí empieza el tormento del
extranjero que, sin conocer a nadie, no estar en su real hábitat, choca con una distinta y cruda
realidad: la cárcel peruana.
Y qué son de sus derechos y deberes que contempla la Constitución peruana y el Código
de Ejecución Penal, en la realidad es tinta en papel mojado.
De allí que los casi recientes estudios de los profesores García-Borés i Pí[7]y Rivera
Beira[8]señalan sobre los efectos negativos de la prisión producto de la subcultura ya existente en
las cárceles y la suma de éste con la subcultura del presunto criminal. De allí el impacto
carcelario que supone a los que recién ingresan a prisión, el hecho mismo de encontrarse con un
sistema cultural y una subcultura de cosas distintos al de su hábitat natural, con razón el dicho
popular que reza: "la universidad de la delincuencia es la cárcel".
Y qué hay de los presos extranjeros cuando ingresan a una cárcel ajena y desconocida al de su
país de origen, aquella cárcel legal a la que hace alusión Bergalli[9]pues indudablemente que el
efecto carcelario es mucho más dramático, puesto que se encuentran con una subcultura
carcelario distinto, primero al de su sistema cultural (sociedad de donde proceden) y, segundo, al
de su subcultura delictiva, amén del espacio carcelario que cuentan los presos extranjeros; así,
nos trasladamos a la cárcel o establecimiento penitenciario[10]de la provincia constitucional del
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Callao, que como dijéramos líneas arriba, esta se compone de cinco pabellones las misma que
permite la clasificación de los presos en función a la gravedad y reincidencia de los delitos; así
tenemos, que existen el pabellón de mínima seguridad donde está los presos primarios, por
delitos menos graves y por delitos de violación sexual. El pabellón de mediana seguridad que
como su nombre lo señala, se encuentra los sujetos que han cometido delitos más o menos graves
o son jóvenes reincidentes (sus edades pueden oscilar entre 19 a 25 años). El pabellón de máxima
seguridad donde están los delincuentes reincidentes (sujetos mayores de 25 años) y por delitos
graves. Y por último nos encontramos con el pabellón de presos extranjeros que en la mayoría de
los casos son personas que han cometido delitos de tráfico ilícito de drogas.
Esta clasificación de los internos o presos en la cárcel del Callao, en Perú, ha permitido, de
alguna manera, el manejo de la población carcelaria, traducido en actividades que importe el
cumplimiento de los fines de la pena establecido en el Código de Ejecución Penal y su
Reglamento.
Pero lo que nos atañe es la realidad que vive el preso extranjero en la cárcel del Perú, y en qué
medida el castigo viene siendo asumido por éste, y claro está que el Sistema Penal y el Sistema
Carcelario de Perú dista mucho de la realidad, a tal punto que el cumplimiento de la pena,
mediante la condena, y la realidad carcelaria [11]son muchas veces incompatibles, por lo que el
castigo no cumple su fin resocializador.
Es indudable que el preso extranjero en las cárceles del Perú, sufra el castigo infringido por el
Estado[12]y adicionalmente la condiciones carcelarias que existen, llegando al extremo que
algunos fallecen por la falta de salubridad en dichos centros de reclusión. Amén de los presos
nacionales que no reciben prestación económica para procurar sobrevivir en el día a día. De allí
que muchas instituciones gubernamentales como la Defensoría del Pueblo y otras no
gubernamentales (ONGs) han denunciado que los derechos elementales de los presos son
totalmente vulnerados por los representantes o autoridades del sistema carcelario del Perú, para
ello basta con echar una mirada a los informes que emite mensualmente la Defensoría del Pueblo
haciendo una balance deficitario entre población carcelaria y centros penitenciarios, entre
derechos de los presos y sus deberes, transparencia y corrupción.

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INSTITUTO NACIONAL
PENITENCIARIO DEL
PERU

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El Instituto Nacional Penitenciario de Perú (INPE) es un organismo público, rector del Sistema
Penitenciario peruano, integrante del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, que dirige y
controla técnica y administrativamente el Sistema Penitenciario del Perú.
Contribuir a la administración de justicia cuidando y atendiendo a los procesados, sentenciados y
liberados; rehabilitando a los sentenciados para lograr su reinserción social positiva. Se organiza
en tres áreas de desempeño laboral, contando cada una de ellas con sub áreas de especialidad; y
reconoce dos grupos ocupacionales: Superior y Técnico, dentro de los cuales se identifican
diferentes niveles. La pertenencia a estos niveles tiene una relación directa con el reconocimiento
a los méritos del servidor penitenciario, su desempeño, productividad y ubicación en el escalafón
de servicio; incide en una remuneración adecuada y diferenciada.

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FUNCIONES GENERALES DEL INPE

a) Dictar las políticas y normas técnico - administrativas del INPE;


b) Proponer y otorgar los beneficios penitenciarios establecidos en el Artículo 42º del
Código de Ejecución Penal;
c) Ejecutar las acciones de Tratamiento Penitenciario;
d) Desarrollar las acciones de Asistencia Post Penitenciaria en coordinación con los
gobiernos regionales y municipales;
e) Desarrollar acciones de Tratamiento en el Medio Libre y Penas Limitativas de Derecho;
f) Llevar el registro de antecedentes de los procesados y sentenciados a Penas Privativas de
Libertad y Limitativas de Derechos;
g) Celebrar contratos y convenios con personas naturales o jurídicas; entidades públicas o
privadas, nacionales o extranjeras;
h) Desarrollar y promover investigaciones sobre criminalidad, así como elaborar y proponer
políticas de prevención del delito y tratamiento penitenciario;
i) Planear, organizar, coordinar, ejecutar, controlar y evaluar
la seguridad y servicios especiales del INPE;
j) Administrar los recursos humanos, materiales, económicos y financieros;
k) Ejecutar el Proceso Presupuestal y el Sistema de Contabilidad Gubernamental;
l) Planear, coordinar, ejecutar y evaluar los programas de infraestructura penitenciaria;
m) Adquirir a título oneroso o gratuito, bienes, muebles o inmuebles para el mejoramiento
del Sistema Penitenciario Nacional;
n) Constituir las personas jurídicas que sean necesarias de acuerdo a lo establecido en
la Ley del Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado;
o) Celebrar Convenios de Cooperación Técnica a nivel nacional e internacional;
p) Las demás que establece el Código de Ejecución Penal y su Reglamento.

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ESTABLECIMIENTOS
PENITENCIARIOS EN CONDICIÓN DE
HACINADOS

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CONCLUSIÓN
La situación penitenciaria peruana, a pesar de los múltiples esfuerzos sigue
travesando algunas crisis. Son muy pocas las esperanzas que se encuentran en ellas.
En los cuales una de las crisis seria la sobrepoblación de reclusos en las cárceles ya
que la población dentro de ellas pasa el límite.
Otra de las crisis es la demora de la sentencia ya que en la actualidad hay
extranjeros que aún no han sido sentenciados, estas personas se encuentran en los
centros penitenciarios y eso provoca aún más la sobrepoblación ya que en estos
momentos estamos atravesando por una pandemia y como hay sobrepoblación esta
habiendo contagios dentro de ellas ya que no se toman las medidas necesarias para
detener el contagio de este virus.
Los centros penitenciarios muchas veces están con personas desde los 18 años,
ocurre que muchas veces las personas que llegan a ser sentenciadas por robar se
podría decir que al cumplir con su condena salen con muchas más experiencia para
delinquir ya que en aquella cárcel también están los más grandes criminales como
los traficantes, asesinos al ocurrir esto las personas que entran por robo para
conseguir dinero y ya que en las cárceles se encuentran con esos tipos de
delincuentes más peligroso ahí es donde hacen contacto para seguir cometiendo
actos muchos más graves y una vez que salen empiezan a delinquir trabajando para
ellos.
El evangelio restaurado de Jesucristo hace que las personas se acerquen más a dios,
así como muchas personas al estar en la cárcel se convierten en criminales aún más
peligros un cierto porcentaje de ellas escucha la palabra de Jesucristo y se
arrepiente de los actos que lo llevo estar en ella de una u otra manera esta asistencia
que hay en la cárcel de las iglesias hace que se conviertan en creyentes y empezar
de cero para corregir sus vidas esto también hace que la delincuencia disminuya.

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BIBLIOGRAFIA

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