Taller para Votos Perpetuos
20 de nov.2006.
¿Por qué permanezco en la Vida Religiosa?
Introducción
El camino de la vida no tiene una sola encrucijada. Cada crisis exige una opción
renovada, más aún, cada día se renueva la opción..
1. Primera opción: seguir a Jesús es lo definitivo, eso lo puedo hacer en
cualquier estado de vida. Opté por este modo de seguimiento que es la VR,
aunque me costó mucho trabajo a causa de un fuerte atractivo por el matrimonio
y en sus dos aspectos: la pareja y la maternidad. Opté por la VR para dar mi
aporte al Reino a Su manera.
Crisis en París: desajuste emocional por el cambio de cultura. Reafirmación de una
opción de seguimiento radical: “aunque saliera de la VR te ofrezco mi celibato para
dedicarme a tu Reino”.
2. Permanecer fiel.
Sucesivas ofertas de formar una pareja: Mexicali, Lyon, Ixtlán. Las tres fueron vividas
cada una de manera peculiar. El enamoramiento fue más fuerte en la última, con la
conciencia más clara de que era una encrucijada definitiva a causa de la edad (29-35
años). ¿Qué me hizo permanecer en la VR? El sentimiento de no poder traicionarme a
mi misma y a mi pueblo. Tenía la convicción de que Dios me dejaba totalmente libre,
pero que dar marcha atrás en la opción era ser infiel a mi misma y a mucha gente que
confiaba en mi. Mis fidelidades conformaban mi vida y romperlas era romperme a mi
misma. Ser fiel a Dios es ser fiel a mi misma.
3. Confirmación del sentido de mi vida.
¿Qué he hecho de mi vida? ¿Qué voy a hacer con ella? ¿me siento satisfecha de lo que
soy y de lo que hago? ¿Cuál es la orientación de mi vida, la razón que me motiva, que
me impulsa a mí?
“Quien tiene un sentido para vivir
Es capaz de soportar cualquier como”(Frankl)
El sentido de la vida es la razón que nos motiva y nos impulsa a vivir haciendo que las
circunstancias sean abordadas con ímpetu y entereza. Es esa fuerza que me hace vencer
los obstáculos, la que me hace enfrentar la vida con entereza. Es la que va salvando al
ser humano para no caer en el absurdo.
La vida es una tarea que se hace en el día a día. El sentido de la vida está presente a
cada momento salvando al ser humano de una rutina que no le lleva a nada. Ej: mamá
que se levanta todas las noches por sus hijos. El sentido de la vida le da una mirada y
una razón diferente a lo que hacemos diariamente.¿Qué es lo que te mueve a…?
Eric Erikson: crisis de la mitad de la vida (35-65 años). Momento de preguntarse por el
sentido de la vida. Erikson la llama etapa de la generatividad. Una crisis de sentido
puede ocurrir en cualquier edad, pero sin duda son más comunes en los cuarentas,
cuando se da uno cuenta que ya hay más ayeres que mañanas, cuando ya no tanto
crecemos sino envejecemos, cuando vemos nuestras expectativas frustradas, falta de
proyectos …sentimiento de vacío.
(Frankl) Núcleo de la existencia humana:
o hacer algo: ahí se ponen en juego todos mis valores creativos
o amar a alguien: valores vivenciales, volcada hacia el otro
o asumir el sufrimiento con sentido: valores de actitud
Todos tenemos una vocación creatural. Somos seres inacabados: somos creados para re-
crearnos. Cada hijo(a) de Dios es un carisma. Nuestra vida es don y tarea.
Marx: la verdad del ser humano no coincide con su realidad. .
La realidad del ser humano es una, la que vemos y palpamos cada día: y en ella entra
que somos insoportables, egoístas, poca cosa… Pero la verdad del ser humano está
fuera, lejos de eso, es aquello que también intuimos y captamos en cada momento:
somos grandes; por eso hacemos revoluciones o las queremos hacer (después tampoco
salen) y por eso buscamos el amor absoluto (después tampoco sale) o buscamos lo que
sea, porque nuestra verdad está ahí, está “fuera”.
Jesús ilumina el proyecto humano al decirnos que es un dinamismo “hacia la filiación,
hacia Dios. Es un empuje que sigue yendo más allá y que se manifiesta cuando ya se
han conseguido determinadas metas.
Jesús es el Sí dado por Dios al proyecto humano.
4. Consentir en que el amor envuelva nuestra vida.
Es necesaria la experiencia del enamoramiento: momentos de plenitud en los que se
integran todas las dimensiones de la persona, incluyendo lo erótico, para poder
confirmar la opción de seguimiento
La acción del amor viene de Dios y no de nosotros, y la llamada a responder nace, no de
la propia iniciativa o esfuerzo, sino como fruto del agradecimiento: conocimiento
interno de tanto bien recibido, memoria de los beneficios recibidos, atracción profunda
del Señor que así me llama y desea dárseme. Siéntete envuelto en un amor torrencial al
que no puedes responder, de entrada, mas que por la admiración agradecida.
Abrirse a esa posibilidad que se te regala de integrar tu pasado, tu presente y tu futuro
en una historia de amor con tu Dios. Deja que brote desde lo mas profundo de ti la
oración: “Tomad, Señor, y recibid…dadme vuestro amor y gracia…”
5. Encuentro con el dolor: la presencia-ausencia de Dios.
En Barrancabermeja el encuentro con el dolor a niveles desconocidos para mí. La
violencia y la muerte me golpearon fuertemente.
La presencia-ausencia de Dios. Tentación de la muerte: ya no mas luchar. La presencia
de Dios es paradójica, es real, pero es ausente: a El no le tocamos, con El no hablamos
(cf. 1 Pe 1,8) al que vemos sufrir es a otro, nuestra oración no sabemos si cae en el vacío
o llega hasta El, la crítica que su Amor nos hace no sabemos si viene de El o de nosotras
mismas o, al menos, no podemos probarlo…todo esto es cierto a nivel de experiencia
primaria.
Y esa presencia es ausente porque es presencia del Espíritu de Jesús ([Link] 16,7) Esta
hora nuestra de la lucha es la hora de la ausencia de Jesús. Por eso hablamos de una
presencia en la ausencia: no tenemos más que el lenguaje paradójico para expresar la
realidad del Espíritu. Pero presencia real sin embargo.
Lucha en mi con lo que no cuadra con Dios: Rom “No hago el bien que quiero…
Exégesis Mc.6,45-51
o Los discípulos afrontan solos la tempestad mientras que Jesús está solo en tierra
o Atraviesan solos la noche y la tempestad
o Jesús viene a ellos en la cuarta vigila de la noche, es decir, cuando el alba ya
despunta
o “Alguien viene”…Nosotras(os) discípulas(os) de Cristo, creemos efectivamente
que “alguien viene”, que Dios no cesa de venir al encuentro de cada una y de
cada uno. Pero aquello a lo que nos invita esta secuencia es a no hacer de la
seguridad de esta venida un pretexto para dispensarnos de la responsabilidad
propia de trazar nuestro camino para vivir. Dios no es la solución a nuestras
dificultades, aunque sean durísimas y mortales. Depende de nosotras escoger
vivir, atravesar la muerte como mujer viva, como hombre vivo.
Nadie puede atravesar la noche en nuestro lugar. Esta soledad prefigura la de la Pasión,
la de la noche en el jardín de los Olivos, en la que Jesús estará solo, luchando
implorando orando, esperando una respuesta que nunca llegará y cuya ausencia le
arrancaría en la Cruz este terrible grito:”Dios mío, Dios mío, por qué me has
abandonado?”. Grito que no tendrá respuesta. Nadie lo librará de la muerte. El combate
termina en un fracaso. Las fuerzas de la muerte aparentemente lo han vencido. Esas
fuerzas que en la tradición judeo cristiana adquieren la figura de lo que la Biblia llama
el padre de la mentira, Satanás, el tentador; aquél que según las Escrituras, procura
desde el principio, hacernos creer que el don de la vida es una desgracia. Jn. 8,44 fuerza
homicida que en la cruz parece victoriosa.
6. La vida fraterna como un reto constante:
“… ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermana?...” Ser seguidores del Siervo
puede hacernos capaces de soportar tiempos de “inclemencia relacional” o apostólica,
etapas en las que resulta imposible entrar en comunicación con aquellos a los que
estamos queriendo amar y servir, en las que no encontramos caminos para demostrar lo
que nos da la seguridad de estar haciendo algo eficaz en su favor. La tentación es
entonces el cansancio, la emigración interior, el recurso a la distancia o al
endurecimiento, para evitar que nos alcance la herida de la incomprensión, de la
indiferencia o del no aprecio.
Pero junto al Siervo aprendemos precisamente lo contrario: que el amor es
fecundo también en sus fases de “latencia”, y que es entonces cuando se enraíza
y se cimenta y se verifica; que, aunque resulte una locura, hay que seguir
intentando vivir abiertos y vulnerables; y que en ese querer y esperar, y echar
raíces en la voluntad de entrega, está el camino escondido por el que podemos
llegar a “ver la luz”, “saciarnos de conocimiento” y llevar a término lo que el
Señor quiere.
Todo esto está fuera del alcance de nuestras fuerzas, pero Alguien lo ha vivido
antes que nosotros.