Recinto SPM, Rep. Dom.
Facultad De Ciencias Y Humanidades.
Escuela De Pedagogía.
CARRERA:
PSICOLOGIA EDUCATIVA.
MATERIA:
PSICOLOGIA SOCIAL I.
SUSTENTANTE: MATRICULA:
BR. CLARA CARRION 100459453
PROFESORA/FACILITADORA:
LIC. PATRICIA BAUTISTA CAMARA
San Pedro de Macorís, Rep. Dom.
INTRODUCCION.
La conformidad responde a la idea de que una persona modifica su posición en dirección
de la posición de un grupo. Conformidad en función del movimiento, nos permite
diferenciar la influencia del grupo de la uniformidad de comportamiento. Un acuerdo
público (o sumisión), es el manifiesto de comportamiento del individuo, y acuerdo
privado (o aceptación) es el cambio de actitud latente del individuo en dirección de
posición del grupo.
La obediencia tiene lugar cuando un individuo modifica su comportamiento a fin de
someterse a las órdenes directas de una autoridad. La semejanza entre la obediencia y la
conformidad reside en que ambas constituyen formas de influencia social.
Existe conformidad cuando un individuo modifica su comportamiento o actitud a fin de
armonizarlos con el comportamiento o actitud de un grupo. Existe obediencia cuando un
individuo modifica su comportamiento a fin de someterse a las órdenes directas de una
autoridad legítima.
Conformidad y obediencia son dos formas de influencia social. La presión a conformarse
es ejercida de manera típica y por otra parte que disfrutan del mismo estatus que el sujeto,
mientras que la presión de obedecer es ejercida por una autoridad de elevado estatus. La
obediencia presupone que la autoridad desee ejercer una influencia y vigile la sumisión
del subordinado a sus órdenes. Por el contrario, la conformidad puede producirse sin que
el grupo desee ejercer una influencia o vigilar al individuo, basta con que la persona
conoce la posición del grupo y desee estar de acuerdo con ella.
CONFORMIDAD Y OBEDIENCIA.
La conformidad según la psicología social se define como el acto de ceder de manera
voluntaria a creencias o normas de un grupo social mayor, aunque estas no sean explícitas
y aún a expensas de las propias preferencias.
El conformismo es una forma de tomar decisiones, dejándonos influir por la decisión de
los demás. A veces modificamos nuestra conducta o nuestra respuesta antes situaciones
de incertidumbre y copiamos el comportamiento de los demás que se encuentran ante la
misma situación, pues es posible que ellos estén en lo correcto y no queremos ser quienes
se equivoquen o quienes son diferentes. Por lo que cedemos ante la presión de grupo,
pues como personas buscamos encajar en un mismo patrón social. El nivel de
conformidad es mayor en sociedades colectivistas que se basan principalmente en las
personas a su alrededor.
La obediencia es una forma de influencia social en la cual el individuo modifica su
conducta a fin de someterse a las órdenes directas de una autoridad legítima. La
obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para
las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es
aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos.
Aunque el aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente a los niños, toda
persona puede, y debe, procurar su desarrollo. La obediencia no se determina por el afecto
que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la
tarea o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio.
ESTUDIOS DE ASCH SOBRE LA PRESIÓN GRUPAL
Los experimentos de conformidad con el grupo de Asch fueron una serie de experimentos
realizados en 1951 que demostraron significativamente el poder de la conformidad en los
grupos. En este experimento se reunía a un grupo de 7-9 estudiantes en un aula y el
experimentado indicaba que el experimento consistiría en comparar pares de líneas
verticales de distinta longitud. Los participantes deberían indicar cuál de las líneas en la
segunda tarjeta tenía la misma longitud que el estándar de la primera. Del grupo de
participantes, solo uno era el sujeto crítico. Él debía decir su respuesta después de haber
escuchado la mayoría de las respuestas de los demás. El experimento consistía en realizar
18 comparaciones y que los cómplices dijeran 12 respuestas incorrectas. En las dos
primeras todas respondieron correctamente, sin embargo a partir de la tercera los
cómplices indican la respuesta incorrecta intencionalmente. Por lo que el sujeto da al
principio la respuesta correcta, pero se queda sorprendido. En la prueba siguiente la
situación se repite, pero el desconcierto es mayor. Al repetirse la situación, eventualmente
el sujeto cede a la presión de grupo e indica también una respuesta incorrecta.
Asch demostró con su experimento que las personas se conforman aun sabiendo que su
respuesta es correcta y la del grupo equivocada. Pero si responden correctamente estarán
diciendo al grupo que están equivocados en una tarea tan sencilla. Es una postura difícil
de asumir.
ESTUDIOS DE OBEDIENCIA DE MILGRAM.
El experimento de Stanley Milgram probó el fenómeno de la obediencia: “Los sujetos
obedecen a figuras que consideran que poseen una autoridad legítima”- Esta conducta se
produce cuando el sujeto puede alegar que su conducta de agresión a otra persona se debe
a “que obedece órdenes de una figura de autoridad”. El 65% de los sujetos llegaron a
aplicar descargas de 450 voltios. La explicación del experimento de Milgram estaba
también basada en que los castigos que se aplicaban eran progresivos: los primeros eran
débiles y llega un momento en que se pierde el control cuando ya son peligrosos para la
víctima.
Se dijo que el experimento se realizó en una prestigiosa universidad: Yale. Había un
investigador que llevaba bata de laboratorista y que parecía un académico de esa
universidad: esos eran signos de autoridad (científica).
Milgram trasladó el experimento a otro sitio y los experimentadores usaban ropas
comunes: la tasa bajó a un 48%.
CONCLUSIÓN.
En conclusión la obediencia presupone que la autoridad desee ejercer una influencia y
vigile la subordinación del subordinado a sus órdenes. Por el contrario la conformidad
puede producirse sin que el grupo desee ejercer una influencia o vigilar al individuo, basta
con que la persona conozca la posición del grupo y desee estar de acuerdo con ella, de
hecho, ni siquiera es necesario que el grupo tenga conciencia de la existencia del
individuo. En cualquier caso, ambas suponen un proceso de socialización cuyas pautas
de orientación son las que señala el derecho.
La conformidad tiene consecuencias positivas y negativas. Desde la perspectiva del
individuo puede ser una reacción compleja y flexible. Una persona que desea reaccionar
con exactitud en un medio complejo a menudo hará bien fijándose de los juicios de sus
pares. De manera similar, una persona que desea ser estimada y aceptada a menudo se
encontrara que con la conformidad es una estrategia útil para hacerse aceptar. Sin duda
también la conformidad puede tener consecuencias negativas para el individuo. En ciertas
circunstancias el individuo tiene mayores probabilidades de estar en lo cierto si se
mantiene en su propia posición que si adopta el paso del grupo. La conformidad puede
tener ventajas e inconvenientes. Todos los grupos elaboran normas o reglas de conducta
apropiada. Si bien estas varían de un grupo al otro y frecuentemente se modifican con el
paso del tiempo al interior de un grupo, ningún grupo puede permitir que sus normas sean
habitualmente violadas.
La obediencia también puede tener consecuencias positivas y negativas. El hecho de ver
sus órdenes obedecidas a menor aumenta la eficacia del individuo. Además, la obediencia
refuerza su propia imagen en tanto que persona poderosa, de status elevado. Las
consecuencias negativas de la obediencia para la autoridad incluyen la posibilidad de que
se le considerara responsable de las acciones incorrectas por parte de sus subordinados y
que perderá las capacidades necesarias para cumplir los comportamientos que encarga a
otras personas.