HEMATOPOYESIS
La hematopoyesis es la producción de células sanguíneas. En el ser humano se lleva a cabo en
la médula ósea durante toda la vida; este tejido es uno de los más activos en cuanto a
proliferación.
Durante la vida embrionaria y fetal otros órganos tienen esta función. La hematopoyesis inicia en el
saco vitelino, alrededor de la segunda semana de gestación (fase mesoblástica). Continúa
alrededor de la quinta semana en el hígado y posteriormente en el bazo, son estos dos los que
toman esta función y son los responsables de la hematopoyesis en el segundo trimestre del
embarazo (fases hepática y esplénica). La médula ósea inicia la producción sanguínea a partir
del cuarto mes y continúa con esta función durante toda la vida de la persona (fase mieloide).
Dentro de la medula osea se generan:
La estirpe celular de los linfocitos, aunque estas células completan su desarrollo en
los órganos linfoides, de ahí que también se denominen células linfoides.
Las plaquetas se originan por fragmentación de los megacariocitos, unas células gigantes
y polimorfonucleadas que también se encuentran entre los elementos hematopoyéticos de
la médula ósea.
los macrófagos estromales que se localizan en diferentes sitios: como macrófagos
centrales en las islas hemáticas, en el endotelio y dispersos entre las células
hematopoyéticas. Estas células llevan a cabo diferentes y muy importantes funciones,
regulando la hematopoyesis mediante interacciones célula – célula, y por medio de la
secreción de citocinas estimuladoras e inhibidoras de la hematopoyesis.
El tejido hematopoyético puede ser de dos tipos:
Mieloide: es el que forma la médula ósea roja, que se encuentra entre las trabéculas del
tejido óseo esponjoso. Formado por fibras reticulares y una gran cantidad de células madre
precursoras de glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas.
Linfoide: en él se produce la diferenciación de los linfocitos. Lo encontramos en los nodos
linfáticos, el timo, el bazo y las amígdalas.