Corpus Joánico
Ignacio Álvarez Nölting
Febrero de 2021
TRABAJOS DE CLASE
Jesús como nuevo Moisés en el Evangelio de Juan
El artículo de J.L. BARRIOCANAL GÓMEZ, «Jesús como nuevo Moisés en
el Evangelio de Juan», en EstB 6/73 (2009) 417-443, pretende mostrar la
importancia teológica de la relación entre Moisés y Jesús en tres aspectos: el
diálogo con otras religiones, especialmente el judaísmo; la hermenéutica de
la Biblia, como un único libro cuyo centro es Jesús; y la posibilidad de plan-
tear una teología unitaria basada en esta relación: Jesús como nuevo Moisés.
El interés del por describir un camino común entre judíos y cristianos es
el marco donde pueda insertarse el estudio de esta relación Jesús como nuevo
Moisés. Dicha visión nos permite ahondar en la continuidad y novedad res-
pecto a la Revelación de Dios. Concretamente a través del Evangelio de Juan,
el autor trata la oposición entre Jesús y judíos, y manifiesta la tensión entre
las religiones debido al vínculo de continuidad y discontinuidad simultánea.
La cuestión de fondo es la identidad de los judíos y el destinatario en el
Evangelio. El autor expone la figura judía como prototipo del “opositor” de
Jesús y de la cristología joánica, más allá incluso de la etnia. En cuanto a los
destinatarios, se nos plantea la posibilidad de que sea escrito a modo de lla-
mada a la fe radical o bien un testimonio misional, de ahí su centralidad en
la Torá. La importancia de la promesa de un nuevo Moisés hecha en Dt
18,18-19 recorre todo el Evangelio, a través de la presentación de Jesús como
Profeta por excelencia, Enviado de Dios, y la particularidad de sus milagros
–llamados signos, a imagen de los hechos por Moisés–. Pero es aquí donde
también se da la discontinuidad entre Moisés y Jesús: uno media entre Dios
y los hombres por la Ley, el otro es la Palabra última de Dios encarnada. Uno
no puede contemplar la gloria divina, el otro es acceso mismo a esa gloria.
Uno conoce y revela el nombre de Yahveh, el otro presenta la identidad
misma de Dios. Uno es amigo, el otro es el Hijo Unigénito. La nueva ley de
Jesús, que no rompe sino que culmina la ley del AT, lleva a plenitud la anti-
gua alianza en la persona de Cristo. Y todo este cumplimiento y novedad
remarca el autor que se venía anunciando ya en la misma Torá (un nuevo
profeta, un nuevo espíritu, un nuevo corazón). Es por tanto, la Torá una pro-
fecía que apunta a Cristo como plenitud de lo mostrado por Moisés: el pueblo
reunido por él, que descubre una nueva relación con Dios en Jesús.
Como segundo gran aspecto, el autor plantea, siguiendo a Ratzinger, que
la clave de interpretación para leer la Escritura de manera unitaria pueda ser
el propio Jesucristo; ya que la espera judía por las promesas hechas a Moisés
y por medio de los profetas, sólo encuentran respuesta en Jesús. Esto signi-
fica que no puede entenderse el NT como respuesta, sin el AT, ni viceversa.
Por último, el autor plantea la posibilidad de explicitar una teología bíblica
que traspase ambos Testamentos, y permita ese diálogo entre religiones. La
Teología del Anuncio y del Cumplimiento: centro de unidad en la diversidad.
El autor se muestra equilibrado, conciso y exhaustivo en el recorrido por
las diferentes posturas al respecto de esta relación entre Jesús y Moisés.