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Articulo de Eseario

El autor reflexiona sobre su identidad cristiana y su compromiso con la justicia social, destacando que las enseñanzas de Jesús se alinean con la lucha por los derechos de los oprimidos. A través de su experiencia en la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, argumenta que el evangelio no pertenece a la izquierda o la derecha, sino que aboga por la transformación social y la defensa de los marginados. Concluye que los cristianos deben posicionarse del lado de los pobres y trabajar por la libertad y la justicia en la sociedad.

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Articulo de Eseario

El autor reflexiona sobre su identidad cristiana y su compromiso con la justicia social, destacando que las enseñanzas de Jesús se alinean con la lucha por los derechos de los oprimidos. A través de su experiencia en la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, argumenta que el evangelio no pertenece a la izquierda o la derecha, sino que aboga por la transformación social y la defensa de los marginados. Concluye que los cristianos deben posicionarse del lado de los pobres y trabajar por la libertad y la justicia en la sociedad.

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Hace unos años, en el IPASME de Carora, me preguntó un médico. ¿Ud. Es de Carlos Lanz?

Le respondí: Yo soy de Cristo pero trabajo con Carlos Lanz. Gracias a que nuestra historia
fue marcada por el Ministerio de Bender y las enseñanzas bíblicas y teológicas de Exeario
y Amelia, y nos criamos en la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, UEPV, aprendimos
a luchar por la libertad, por la justicia, desde nuestra condición de cristiano pentecostal.
Eso nos ubicó en el lado izquierdo de la lucha de los pueblos. En los tiempos de Jesús, el
que nació en Palestina, no existían esas categorías. En el devenir de la historia, dicen que
por allá en 1789, en la ANC surgida de la Revolución Francesa, se ubicaron a la izquierda
del salón, quienes decían respetar los intereses del pueblo y a la derecha se sentaron
quienes defendían al Rey. Desde ese momento, se comenzó a identificarse a la izquierda
con la lucha del pueblo.
Nuestras ideas libertarias, de justicia, los valores del reino, vienen de la tradición bíblica,
antes que se usaran las categorías de izquierda o de derecha.
Para mí las enseñanzas de Jesús, su ejemplo de vida, todo se ubica del lado de los
marginados, de las marginadas de la sociedad. Hay que leer el Magníficat de María en:
“Hizo proezas con su brazo; Desbarató las intrigas de los soberbios. De
sus tronos derrocó a los poderosos, mientras que ha exaltado a los
humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió
con las manos vacías.”, la misión de Jesús en Lucas 4: 16-18 igual el juicio a las
naciones en Mateo 25 y otra serie de textos, para entender que Jesús, proclama el reino
de justicia y paz, el año agradable del Señor. Esta y otras razones, usó Exeario Sosa Luján y
un grupo de pastoras y pastores campesinos y barriales, para fundar una Iglesia que por
más de 60 años, ha practicado el evangelio Liberador de Jesús.
Luego aprendimos que nada conseguíamos bregando con el pecado personal, si no
hacíamos algo para transformar las causas que desde la sociedad promueven la injusticia y
la degradación moral de la gente, que es lo que se conoce como el pecado estructural.
Entonces, nuestra experiencia, es que sin abandonar nuestra Iglesia, nuestra condición de
Pastor Pentecostal, militamos en la lucha de los pueblos, en la defensa de los Derechos
Humanos, en la creación de la canción militante y la solidaridad internacional. En esas
luchas nos encontramos con mucha gente ubicada en la izquierda, luchando por los
derechos de los pueblos. El Pure, Exeario Sosa Luján, dirigente campesino toda su vida, fue
también un Pastor Pentecostal Bolivariano y antimperialista, razón por la cual en su
trabajo pastoral se encontró y articuló con grupos de izquierda, mal vistos, perseguidos,
encarcelados, asesinados por los partidos que gobernaron durante la IV República, todos
de la derecha social demócrata y demócrata cristiana.
¿Es que el evangelio es de izquierda? El evangelio no es de izquierda o de derecha. El
evangelio proclamado por Jesús, anunciaba la justicia y la vida en abundancia para el
pueblo. Basta con apreciar con ojos nuevos, el pasaje bíblico de la toma del templo en
Jerusalén. El templo era el centro político económico cultural, epicentro del aparato
opresor de los grupos que dominaban y gobernaban para el Imperio Romano. Se había
vuelto un lugar exclusivo para hombres, para quienes tenían como pagar su uso. Es decir,
los pobres, las mujeres, los enfermos, no podían entrar allí. La entrada de Jesús bajo una
acción violenta y acompañado por mujeres, niños, pobres, celotas, fue una acción política
rebelde contra los lacayos nacionales y el Imperio.
En varias acciones, tal como lo afirmo Rubén Dri en el libro “Pensamiento Antiimperialista
de Jesús”, Jesús demuestra y reafirma que está del lado del pueblo.
Con el caminar de la sociedad y luego de Constantino, el evangelio alborotador de Jesús,
lo ponen del lado de los poderosos y lo usan para domesticar y para sacralizar actos
salvajes en contra de la libertad y de la justicia.
Luego la lucha por la libertad, por la justicia, por la defensa de la vida, es asumida por los
sectores organizados del pueblo inspirados unos en Jesús de Palestina y otros en el
Marxismo, nacido unos siglos después del Evangelio de Jesús, por tales razones, es muy
difícil vivir la verdadera Misión de Jesús y no coincidir con los sectores llamados de
izquierda. Sea propicio aclarar que para los cultivadores del Marxismo, no les ha sido fácil
entendernos a los cristianos y cristianas que luchamos a favor de los pueblos del mundo.
Pertenezco a una Iglesia, la UEPV, fundada en 1957 por Pastores y Pastoras de origen
campesino y habitantes de barrios del País, quienes se formaron para leer mejor la Biblia y
para superar la teología pro-sionista que recibieron de algún misionero.
Esta Iglesia, la UEPV, crea su propio Seminario, el Curso Bíblico Intensivo CBI, con sus
mismos maestros y maestras y en intercambio con otras Iglesias en el mundo,
mantuvieron una práctica cristiana liberadora. Allí nacimos y como jóvenes también nos
preparamos para luchar contra la opresión, contra el pecado estructural, contra la cultura
imperial, que promovía a un Cristo anglosajón, de ojos azules y una fidelidad a AD y COPEI.
Entonces, nos volvemos, gracias a esa Iglesia en cristianos contestatarios antimperialistas
y además defensores de la vida, la soberanía y la libertad.
Entonces, ¿para ser cristiano hay que ser de izquierda?
Por lo general, los evangélicos decimos , yo no soy político, soy cristiano, casi siempre
quien responde así, es conservador, tiene el evangelio como una religión y nada aporta a
la transformación de la sociedad, en contrario, diría Chávez, se convierte en un
sostenedor del estado de injusticia y violencia que existe en la sociedad. Un seguidor o
seguidora de Jesús, para impulsar la misión de Jesús, plasmada en Lucas: 4: 16-18, debe
procurar la transformación de la sociedad de explotación, para poder proclamar libertad a
las oprimidas, dar vista a los ciegos, en consecuencia no se trata de ser de izquierda o de
derecha, se trata de estar del lado de los pobres, del menesteroso, del oprimido, no para
perpetuar su situación, si no para apoyar la formación y la organización del pueblo para
luchar por la verdadera libertad.
Ante las pretensiones del Rey, del Emperador, de seguir oponiéndose a la voluntad de
Dios´, no nos podemos parar del lado derecho de quienes adoran al emperador, ni en el
centro de quienes no tienen planes para cambiar, o no quieren meterse en política.
Nosotras y nosotros, cristianos, cristianas, nos ponemos del lado, que cuando anduvo en
la tierra se puso Jesús, del lado de las mujeres, de los oprimidos, de los hambrientos.
Claro, luchando para que no se quede en solo discurso o en el nombre del partido.
Debemos ser luces del mundo, sal de la tierra, Constructoras de sueños y profesionales de
la esperanza.

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