Semillas de La Cibernética Cap. II
Semillas de La Cibernética Cap. II
de segundo orden
Comentario introductorio
Mareelo Pakman
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- -Enensegund,o lu6a.r, ha com¿taadn a circular, rilti.rnamcnte, una
d'istinción timüor;iottp-¡ fu su propin mirbr, o trottés d,e la miradn d¿ l,os d¿ruás. Es en
eI campo d¿r corutt,¿tirismo qu.e empiaa
a pobrnr I^@ bibriD-
g::fu sobre terapí.a fomiliar, campo ton pioclürc oiro, en las düci_
cso fu¡w & otnoobseruo¡ion¿s mcdiad'a^s por lns otros quc poci,entes,
plinas sociahs), a kr generació" d).i"m^, grupos,
i"o^o terapcutors, lntperuüores, sütemas social¿s wás amplios pertinentes o, La
terrüorbs (por raaones
qu¿ aan d.e ln concep_tual a Io polítieo, en interrcciónen curso, err,crgen coútlt una' organización atüoecológica errcor-
porcentajes dfuersos). Di¿h^a
d'ütirrcün truzo unafrontera enrre tto oü -."^rl*t¿*rr*"iLurxo- twnfu cse ¿tnnlo soci'al quz llnmamas terapiafomiliar.
"r
(con dútersas oarinntes: el co¡utntctiatümo ,lrro", Von Focrster prooee otra mctófora felíz paro el campo terapánfuo
d¿ oon Foerster, o Io
rrwrw" d.e Humberto Moturana, eI ,rcowtru¿tiuismo "r- annfu dice qtp Lo cibernétieo dz segwdo ord¿n oi¿tt¿ o trator & soluainn'ar
rad.ícal,, ü Emst oon
Glaslrsfeld), y el "corutnrctintümo social,, o,,construcci.ri;;.-Esta cl impaeae gue se prodtrce en Ia' resohtción d,e problcmas socialzs y reconi.en-
tin'ción, si bi¿n fecunda en orgurws aspectos (yo
q*
d,is_ fu, como mctoúlogfn, úwuerse d¿sd¿ b resolu¿ün & problcmas a un
mnestra-intereses
d.ü.,ersos aspectos mós .orporo.le", ádurosrr'r'rrO;bg;;::;"'un
en los combio en el pbnteo o percepción de los problzrn(Lt, rto, basado alwra en el
ccuo; ufpod¿ caueación - deducción - objaividad. Si miror la^¡ limita¿bne^s d¿I
o lingüísticos, sociaLes, ubla,ndns,,, en el
otro), pjor""" ,¡" )*bargo,
et Ercfirc nú.cleo central& la ranoluei,6n "ír;¿., propio miror o trooé: d¿l miror ajerw es el objetfuo ntrclcar fu utw terapia
t"
"ib.rn¿ti.o, ;;;;"in d¿ un fu segwth orün, ctt¿stia¡ror l¿ percepcün dc lns problenuu en térmüws d,e
h:*.aie interd'üciplinario, basado ei r,a, noción d¿ infoáacidn-organiza-
.:!": r,Y o:r:itía trascend,er la d,ütürcün cartesia.¡w yfundar uru, causatün, &úrccün y objctbidad, es In estrategia nutbar para I'a. reali'
nueua zrción fu su objetinto.
a6ctp¿Ltut de la menle.
La aplir.ación d¿ la estrategin anted'i.cha. Presupone eI cu¿stinnar ln
En todo caso, resulta interesante re,üar artícu,los trompa d¿ redtrcir l,as obsentaciotws d¿ nuastros pacizntes @ urw Pouto
quz, conw el qu,e nos
ocupa, ti'enen cará.cter gencrol en da¡ú irrcluirlas, pouta quc se transforma' en c@usn' y dz la cual
funda.cinnar, sobre toü en aú"iptino comn Ia.
tlapyfomiliar qun ha euohrcionado como un cctmpo """' qrn esoarorad,o la twnotiao fuI pacinr*e, su condttcto, suoid.afi'rwln¿nte, dai¿n¿n m¿ros
e/ cambio, la nwed,ad,, a "n "r ejemplas (se dedtrcen dc la pottto gerwrol); tod,o esto en un con'texto y con
(ife.reyia dc, por ejemplo, )l pri"oorralüüo en cuya
eoolu'ción socinl se h.a oarorizodo, un lengnje don¿¿ se afrma a. esas po'tt'tos como oerda.d¿s objetiaos, ind,e-
ortioxia , ro
"o "L*bi,/,a
lasfuentes, la coheretrcia con Ins raí.ces. "oáión "on pendicntes bl terapeuta y lwsta d'e las pacinntes ¡nism,os.
IJno inda.gación en esns das estir.os
de d¿sanollo de l"as id,eas pertenece, de Record¿mos quc Gregory Bateson proponía. quz el modo d¿ Pensar
heehor. ol compo & La ecología dc
Las id¿as. Di.cho sea & pyo, un ejercinín tfpicomcr*e sütémíin, comn al'ternatiao a la d¿du¿ci'ón o a la ind'u,cción, era
de uptoratiÁn d¿ esos i, tipo,
básbos d,e euoluñón, ortoüxo y háerodoxo, ü¿ abducción. En l.o abduccün (operoción propu¿sta Por Ch. S. Peirce) no
roiho aparior**r ro*bi¿n se oo d.e lo gerwrol a Io portbular (como en I'a üd'utcün), ni dz Io partirular
el caso d,e los sütemas *rnh* "n
fr*ijoro, y oeceE errcontrerenlos repre_
a la generol (como en In inúrcción), sirw quz se circula d¿ntro d¿l mismn
sentatinnes cloras d¿ esos estilas en Los mitoefomiliares,
coi"rnni"nt¿nte) nbel lógi¿o. Es dzcir quc mü " explicaeinncs" terapéu'tbas rw proponen a I'as
Ias cnsis pttcden recowtruirse en térmirws
iif,erentes ,i h qru-n-d;oooilo
en la terapin es urw ¡tarratioe en Ia que norrocittos y rcciones dzl pacbnte corna un caso partfuu,l.ar & una pa,uta
surge"un contexto estíJísti¿o fatnil,iar
ortodnxo (d""'d. ln crüí¡ ap@rece io*o ,it*¡¿" a frob-i^o l"* gencrol, ni gencron reglas general.es a portir d¿ ellas. Lo que hacen es
p"a", @grcgor nanati;t¡os y sugerir accian¿s qu.e se hallan en un ntismo nü,el quc
manten¿r Ia'inbilidad
d¿.clanes descripcinrrcst pautas dz atción, etcétera)
o heterod'oxo (dnnda Ia. crüis aparece.o^o Las ül prcbnte, no se otribuyen caránterfundante dz ninguna naturaleza,
uno solu¿iÁn o Las restri¿ciones
para generor nucuas "otanturas", norratiaas y Ia Erc prete¡&n es compl.ejizar ese mundo d¿ nanatütas-a¿cianes dnnda
o conduntu.alcs),
Desd'e el comi¿wo oon Foerster pr,anteo hqar o ln aparición fu posibl'es nucu(N ohernatütos d,c accün.
q,E utu, teoría d¿I obsenodor
prn* corrleraar por uncl mcdüacün más iau,tol,ógico qtn lógito. Al müma ticmpo, y en cotuotto¡rcia con lo d'i¿ha en eI p,á.nafo anteri,or,
Esa ol indagor ks propicdadcs como si fiteran parte d¿I obsenadnr y no d.el
¡nclir:¿ió:t tarúológica es, en sl rnüma, ur*
a" b q:; sná lo sütema obsen¡ado (otrafértil estrategi,a terapéuti'ca), el lenguzje del tera'
prártba b,ási¿a ü una_terapia de segunú orfuni ^újoro
pro^^n, á'r"o" o ,¡
rnü¡¡w cómo un modo fu tascenfur lá l¡m¡lac¡ones perna camhia. No es ya el bngrnje d¿ estiJo oracular dzl terapeuta com'o
dcl propía mirar. Esn
se aplica tonto Lector prioilagida & lo qw es ocuho pora el sujeto (na más oculto que lo
terapcuta: como a paaient.*r, porqu.c es difuil
_a concebir al que utw obseruación dal paricnte puzdc ser para el terapeuta), sino el
terape.tüo si¿ndo eftea¿ en Ia operacün
anted,iclw, si r_ to;ir*.¡¿o bngu,aje dc a4rrcl qrn se defi.ne comn autor d¿ sus obsen¡acinnes ('yo pi.enso
rr mümo, ^o
terapéwica paro realízor esa operacün sobre
trascendi¿¡úo ros qun" en lugor fu "pareci,era qw a,quí la Etz po"a"). Nu'estros paci¿ntes no
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acn tu ptopi.a cspalda, su propb mirar.
, . y twsotros tafitpoca, Es a portir d,c
la' ani¿ulación de esas üs'ceguzras poiiot", tarry&uico cowütc, justdr¡t¿n;te, cn esta habilid,a.d para mztaposicí'onarse
en ra cotwi¿ttc'a & eüas
mümas, q¿u surge tt'n mi¡or *an conttornlcnllrlittG, y abrirse sinf,n a, nuc*os d¿terminantes, cond'í'cinnanni¿n-
com,o em,ergeruia &r diárogo
terapéutito. "b"ri"¿íuo tor, posibilifu^s? Es en el ejerci.cio fu este ntctaposbbnarse que Ia terapin
uaunlnn, como dijimos a.rr.tes, una. prá¿tiea epütemológica.
. Sln ybarg4
simctrfa ingenu.a.
ru, corrcluyomos a partí dc olll quz proponcntos rcá una. Von Focnter dijo cicrto oez que hubizra preferi.do el tértnirw "ontoge-
entre terq,üa y paeiznte. H"y;; *;rrnirto'q* ti"r*
que aer con el hecho da quc utu dc hs protogonütas d¿I encu¿tttro teraúüico
nótismo" en lugor de "co¡utntttütümn" , porquz poro todo oquzl interesado
ti¿ne unainterrcünquc rc ti¿ne eloiro,yínúntd,dc oo ¡nt"*io (oydar cn astsni¡ uno perspe*tüta dond¿ se busca indagor, oI dcci'r dc Quine, " équ.é
en la solución_dc problcnan en la aídaio"ial, tipo de cosat estomos irnplinondo coma exütentes oI creer en ur¿a teotía
mcntal, ;"é;rñ parte fu
una cornunida.d, Er¿ gen¿r@ un hngnje y un fufu}", resulto irleuitobh pregurlt@rse écóma es Ete emcrgiÁ esa creencia?
niatel & mctdiscusün
ori¿nta.do a la gencrrc(: moüs-&'opí¡*¡ro, *" éy cómo e:o tarla?; es decir, resuha irm¡itabl¿ pcnsar en ténninos d¿
permüe o.crpar wra posicün dc* resporuabiliáad,, "yrrfu:-t anl I¿ génesie, de proceeo. Ante toda dzf,nbi.ón, d'escripción, obseruacün, el
o o",op"ir, ü A"Ad"
terapéutica. Pero lo quz se anstiona a4ul tcrapeuta b seg,nú orfun se pregwntorá. por el proceso que gencró di,cha
es qu¿ etta asimetrra ""
sea süúnimo
dlun prbilegin para dcfi.nir ro qye ta'a ser co¡uid¿rado fufi,nición, b:cripción, obscn¡a¿ión. Esto implba, na.turolmente, asurnir que
como "reoridad,,.
iNo será Io quc llam,omos,,poder,, el rwmbre d¿ Iwy otras alternatidtos posibl¿s, ol m¿nas potencíalm¿nte. Esta ind.ogaciÁn
crcerc(, ¿"
"*n*Íx:ffi; tj:: _:# xr;ffrc"
opetar, pora' ser i¡rcluidas en to,nto
regthfures poro
erfuuioirfwuro et
Cibernética de la cibernética*
sütema.
3' un parómetro eetético: si euetd¿mos Ha sido mi costumbre en conferencias previas de la Sociedad Nor-
er sentimi¿nto
corw|r.ut¡uLro
la cwlidad,. e1téticy primaria. a" loamericana de Cibernética, abrir mis consideraciones presentando teore-
"Álr"-q"r*,r*irr,
pertirun'te de Ia realidad d¿bc irrctuír
tod, cowtru¿cün
r* rr-r.,¡^i"*o d¿r mar¿sta¡ rwcio er mas que, debido a la generosidad de Stafford Beer, han sido llamados los
bi¿¡t¿stor pa.ro los mi¿mbros et t'teoremas
a¿ordado como probhnúrieo, o en
sbcm7" ú*inia
"n "tasociados cowewnrmente
número I y número 2 de Heinz von Foerster". Toclo eso es ahora
do*;n¿o, quc surjan como hietoria [1; 2]. Sin embargo, basándose en una tradición de dos ejemplos,
relanntes en eI curso & la interaccA","ri¿*í¿a.
Ese ir_rr¡^üo r"r¿, rc poclría esperar eonrazón, que yo abriera las consideraciones presentes
por nccesid'ad, ín'estabh, nu.ews
b'úsqucd'a sínf.n d,c
Jt
rut'et¡as ^o,rn á aparecerón imputsarúo a I^a
twrrq¿io,es quc dcn cu¿nta d¿ ntrcstro
nuevamente con un teorema. Así lo haré en realidad, ¡rero esta vez no llevará
elm,unü. estar en mi nombre. Este teorema puede identificarse como perteneciente a Hum-
jtngo comphjodc u:a pragmá.tiea,
este
berto Maturana [3], el neurofisiólogo chileno que hace unos años nos
.Es una ético y uru estétiea el fascinó con su presentación sobre la "auto¡royesis", la organización de los
ryz üfi.nc.los.llmües p*íbq d" uio í"r"p,i¡"*Ui,"r entendida
corutnrcción d¿ un'a atroprofecía que, justlmente, rcmo Ia ¡eres vivientes.
se@ a laoez pragmótica, He aquí la proposición de Maturana, a la que ahora bautizaré "teore-
étino y estético. fat teiTnl p"irt"'árp^,
o ,", la, enconwión, en un ma número l de Humberto Maturana":
terreno espec(fito, dc una l.abor comproiaiú
con eI dcsti¡u sociar, es decir,
wn labor ecológica. uTod.o
Io dich.o es dí.cho ¡nr u'n obserttador"
*Tod.o
lo d.icho es d.icho a ttn obsen¡ad.or"
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con estas dos pro¡rosiciones se ha estabrecicro una conexión
no rriviar [.a ¡rcpularidad de los libros de Carlos Castaneda me sugiere que sus
entre tres conceptos. Primero, el concepto de un oóse¡z
ad.or caracrerizacro
por ser cap¿rz de hacer descri¡rciones. y esro es a ¡xrntos de vista están siendo comprendidos: nuevos paradigmas emergen'
causa clel teorema número Uso aquí el término "paradigma" en el sentido de Thomas Kuhn [B], que
l, ¡rorque eviclentemente lo que un observaclor clice es
segundo concepto es el del lengu.a.je, Er teorema """.I"".;;ión. El
número 1 y er corolario
r¡rriere inclicar con este término un eslereoti¡rc o moclelo, específico de una
número I conectan a dos observadores a través crer lenguaje. 'pe.o.o. crrltura o de un lenguaje, para ligar descri¡rciones semánticamente. Tho-
e"ta rnas Kuhn argumenta que hay un gran cambio en los paradigmas cuando
conexión, a su vez' hemos establecido er tercer concepto
gue cleseo consi- <ll que está en boga comienza a fallar, muestra inconsistencias o contradic-
derarn a saber, el de soci¿dad; los dos observacrore"
núcreo ciones. Sin embargo, puedo citar al menos dos ejemplos en los cuales no
elemental de una sociedad. Tres conceptos están entonces "o.r"titrry"r, "r
conectados de cs la emergencia de una deficiencia en el paradigma dominante sirro el
un moclo triádico, cada uno con los otros. Esos conceplos
son: primero, Ios hecho de ser verdaderamente irreprochable, lo gue causa su rechazo. Uno
observadores; segundo, el,leng'aje q[ue usan; y
tercero, la socieclacl que ¡le estos ejemplos es la visión novedosa de Co¡#rnico de un sistema
forman al usar ese lenguaje. Estainterrelación puede
vez, co'o aquella entre ef pollo, el huevo y er galro. "., "o,'por*.r", t.r
No ¡rccremos iecir guién
planetario heliocéntrico, que él tuvo en una é¡rcca en la cual el sistema
geocéntrico ptolemaico estaba en su cúspide en cuanto a la agudeza de sus
fue p¡imero, ni quién fue último. No..itu.rro" . ro"i.".
tres. Poclría ser ventajoso tener i¿ m,ente esrarelación ¡rara tener a los predicciones. El otro ejemplo que pue<lo presentar es el generado actual-
triácli'ca por. menle ¡ror algunos de nosotros que no poclemos proseguir más el camino
pocler aprecia. lo que sigue. ".r.o.ro
irreprochable, pero estéúI, que explora las propiedades observadas como
No tengo duda alguna de que ustecles comparten
conmigo la convic- ei residieran en los objetos, y empezamos a explorar esas mismas propie-
ción ¡le que los problemas .entrares .r" lo o.tuori.r".r
;or-;roul.*o" t{ades vistas ahora como si residieran en el observador de esos objetos.
sociales. Al mismo tiem¡rc,
¡roclemos ver que el gigor,t""co opo.oio Consideremos, ¡ror ejemplo, la "obscenidad", Sucede, con intervalos ape-
tual destinado a resolver problemas qrr" .uoln"ionó en "orr""p-
nuestra curtura rió,clicos, un ritual llevado a cabo ¡ror los supremos jueces de eÉta tierra, a
occidental, resulta contraprocruc"nte no sólo para
resolver, sino esencial- través del cual intentan establecer, de una vez portoclas, una lista de todas
mente ¡r,ara ¡rercibir problemas sociales. una raíz
cle esa, nuestra mancha las propiedades que definen a un objeto o a un acto obsceno. Dado que la
ciega-cognitiva' ![ue nos inhabilita para
¡rercibir problemas social"s, es er obscenidad no es una propiedad que reside en las cosas (porque si le
paradigma explicativo tradicionar grre .r"""an"o
.ro" op".o"io*", *o mostramos al señor X una pintura y la llama obscena, s¿bemos mucho del
es la cau.sación, la orra es ra d¿iucción En esre "obr
senticlo es interesante señorX ¡rero muy poco acerca de la pintura), cuando nuestros legisladores
observ¿r que a algo que no puecle ser explicaclo _es
.1".i", ;;;l; cual o lleguen finalmente a su imaginaria lista sabremos mucho de ellos, pero sus
no poclemos señalar una causa' o no renemos una
razón- no cleseamos leyes serán peligrosamente faltas de sentido.
verlo' En otras palabras, algo que no puecre ser explicacro
no puecr" ui"to. Con esto llego ahora a otra raíz de nuestra mancha ciega cognitiva,
De esto nos convence una y otra vez clon Juann un "",
indio y.qrri, mentor cle una ilusión ¡reculiar de nueslra tradición occidental, a saber, la noción de
Carlos Castaneda [4; S;6; T].
"objetividad":
., Resulta claro que en sus esfuerzos ¡ror enseñar, clon Juan pretencle
rellenar con-nuevas ¡rercepcione" urro mon"rra ciega "Las propiedades del observador no deben entrar en la descri¡rción
cognitiva enia visión
de castaneda; él quiere hacerro "ver". Esto resulh croblemente de sus oboervaciones."
clifícir
rytr:'en primer Iugar, castaneda expursa cie¡tas experierrcias, consicre-
rándolas "ilusiones'i, cuanclo no tiene explicacionÉ" Pero yo me pregunto,2c6rno seía ¡rosible hacer, en principio, una
p".;;ii;; y ," descri¡rcióno si el observaclor no tuviera propiedades que ¡rermiten que una
segundo lugar, debido a rrna propiedad
¡*",riior.l" Ia iO*i"" aa descripción sea hecha? De allí que yo digo, con tocla modestia, que
fenómeno "mancha ciega": .ro"ot.o" no percibimos ""tructura
nuestra *rr"tio proclamar objetividad ino tiene sentido! Uno poclría verse tentado a negar
como si "i.g"
{uer1 ryr ejemplo, una mancha negra cerca clel centro cre nuestro
campo visual' Es decir que nosotros ,ro nÁo" la "objetividad", y proclamar ahora la "subjetividad". Pero recordemos que
que renemos una mancha si una proposición sin sentido es negada, el resultado es nuev¿mente una
ciega- En otras palabras, no vemos que no u"*o".Ll"''aré
a este fenómeno pro¡rcsición sin sentido. Sin embargo, la falta de sentido de estas proposi-
una deficienciade segundo ord"n, y cliré que
el único modo de sobrepo_
- ciones, ya sea en su forma afirmativa como en la negativa, no puede ser
nerse a tales deficiencias es a través de terapias
cle segundo orclen. vista dentro del marco conceptual en el cual estas pro¡rosiciones han sido
90
9l
¡)roclamadas. si ésta es la situación, iqué ¡rccremos hacer? Debemos hacer
una nuevn pregunta: ll e:ferenc ias bibliográfie as
"ZCuáles son las propiedades de un observador?,, [] Platfonnfor Change;327, Nueva York, Wiley' 1975.
S. Beer:
[2] H. von Foereter: "Responsibility of Competence" o Journal of Cyberne-
Me gustaría subrayar la ¡rec-uliar lógica gue subyace lh.r, 2, N" 2, l-6, 1972,
a esta pregunta.
cualesquiera que se¿m las pr"pi"dod"s u lL q,r. lleguemos,
somos nosotros,
t3] H. Maturana: "Neurophisiology of Cognition", en Garvin, P. (comp.),
ustecles y yo, los g'e
renemos gue hacer esra observlión, á d".in'r"r,"*o" Cognüinr4 A Multipln Viñxr3-23, Nueva York, Spartan Books' 1970.
que observar nuestra propia observación y, en úrtima [4] C. Caetaneda; Th¿ Teachings of Don Jtnn: A Yaqui Way of Krwwlcdge,
insrancia, dar. cuenta de Nueva York, Ballantine' 1969.
nuestro propio dar cuenta. iNo esüamos así abriencro
la puerta ¡rara la travesr¡¡a [5] C, Caetaneda: ASeparate Reality,NuevaYork, Simon and Schuster, 1971.
Iógica represe-ntarla ¡ror las proposiciones que se
refieren a sí roi"** (.,yo soy [6] C. Castaneda:Joumny to lxtLan, Nueva York, Simon and Schuster, 1972.
un mentiroso'), que con tanto éxito han sido excrücras
¡ror t" ruoi" a" i* ti¡ro" [?] C. Castanedal. Tal,es of Power, Nueva York, Simon and Schuster, 1974.
de Rt'ssell, p{a We no vuelvan a molestamos? Sí y
no. [8] T. Kuhn: Thc Stnrcture of Scientift'c Reuolu'tion, Chicago, University of
Me resulta de lo mrís gratificante decir que los pirares Chicago heeq l9ó2.
conceptuares
esenciales para una teoía del observador y. hon siclo t9] P. E. Weeton y H. von Foerater: "Artificial Intelligence and Machinee that
construidos- uno cre
ellos es un cálculo de las recu¡siones infinitas Underetand", en H. Eyring, C. H. Christeneen y H. S. Johnston (com¡x.), Anntnl
[9]; el otro es un cálculo cre
la autorreferencia [10]. con ayuda cre estos Reuicw of Physinal Chzmistry, 24, págs,.358-378, Palo Alto, Annual Review Inc.,
somos ahora capaces
"ár",rlo"
de introclucir rigurosamente un marco conceptual 1973.
qu. ." o"rr[ áLi obsentar
y no sólo de lo observado. tlO] F. Varela: "A Calculus for SeH-Reference", Inlern"a'tioruzl Jou,rnal of
Gencrol Systems,2,N" 2, p6ga. l-25, 1975.
Propuse antes que debía inventarse una terapia
para ocuparse de las disfunciones de segundo
cre seguncro orcren tl U G. Pask: "The Meaning of Cybernetics in the Behavioral Sciences (the
o..r".r. yo.rigo frr" po.r"-o. Cybernetice of Behavior and Cognition: extending the meaning of 'Goal')"' en J.
considerar a la cibernética de ros sistemas observaclos Roee (comp.), Progress in Cybernztirs, vol. l, págs' 15-44, Nueva York, Gordon and
.rrr"liberné-
tiea de primer orden; mienrras que ra cibernética "oño
cre seguncro or.r"r, ." l, Breach, 19i9.
cibernética de los sistemas observanres. Esto está
cre acuerclo con otra
formulación hecha ¡ror Gordon pask
[ll], quien
órdenes de análisis. uno en er cual Ll áb."*o.tor
clistingrr" to*bi.r, .lo"
entra en el sisrema
estipulando el pro¡úsito d¿I sütema. poclemos ilamar lbstipura-
o .rrr"
ción de primer orden". En una "estipuración cre seguncro""to
ord".r" .i ou""r-
vador entra en el sistema esripulandl su propi.o prof,ó"iro.
A partir de toclo lo cricho, pore"eúa qol la cibernética sociar
"ioro
debiera ser una cibernética de seg'ncro orcren
una .ib"rn¿t¡.a a" l,
cibernética- de moclo tal que er obiervaclor gue entra en
el sisterna pueda
estiprrl¿¡ su propio propósito: ér es autónomo. si .ro
ro h"""mos así,
otrodeterminará un pro¡úsito para nosotros. Más aunn
si no ro ha.eá""rgún a"í,
les daíamos excusas a aguellos que quieren transferir
t. ,."por,"oiitia"a
de sus propias accionee a argún otrl: "yo no soy
res¡rcnsable de mis
acciones, yo sólo cumplo órcrenes". Finalmente,
si no reconocemos ra
autonomía de cada uno, po<ríamos transformarnoa
en una sociedad que
procura honrar las realizaciones y olviclarse cle
sus ,"r¡rorr""liti;;".
. Me siento muy agradecido aios organizaclores cle y. f ", p*"""üa"r."
cü¡rante esta conferencia que
-" ¡*rmiñó "e, a la "ibeáért;;'";;il;nrexto
de la reslrcnsabiliclad social. vt" ái;.¡o a crarles un fuerre apret¿r,i" ,n.rro".
Murha¡l gracias.
92
93
5 Mctalfsica
H
frtltm
"¡ -ü#tjjjiTll*d: d asenre impulsor el cleseo o la obecliencia. quo ¡xdemoe o no observarlo. [,a pregunta: "áEstá la luna allf cuando nadie
"",.r..r";;;;;J#frfi
Kanr' por orra
f..ffi j,",;:i,;ffi'fl,"",',:x.a"-e"iñ"r"."r la rnira?" será conteelada por los realistas ingenuos (y -ry probablemente
'
,"""T::{::1:, o"n"'
"o""¡-J""rr# tlrJlli primer principio debía ser
,rd" to hnrbién por los ont6logos) con un confiado "i¡ror supuesto!" [10]. Obser-
V€n nu€varnente que esto no dice demasiado acerca de la luna ¡reron
Permíranme asr.esar sue "*"d;;;;" una causa,,.
u t." ;lguiondo a Quine, dice algo acerc& de los ontólogos.
opinión de Luctwie w;ñs",,"r"i' ¡_"i.io;;J:"TrrTIrT"" , cle * Kanr la
s.r3 6r u r,oá a,
cte
i;ü;. ":;.Tj::",,,i:^r,-t
u, i it liii;j,T: '['a
"
lidad es la superstici ón ir
^,i (pag.T9)
_
n
;':::,"T; !:, lafff :::
creencia en <
ka*,I;li:r:iÍ3;";.?::;.?:f .'runi".:;;::i; cambio, inversión, etcétera; oer-stehen puede ser entenclido más correcla-
mente como
ttno-permanecertt.
9',7
I [n riguionto frase o¡ un
ejemplo: *
Ontogen6tica
. . retrae.
Nacrie crebería,.::[ff":;_.; una
pro¡rosición autorreferencial. respues¿a viable
para esüa ontogénesis se refiere a un proces o, y ontogenéti¿a a la ciencia, la
Problemas cle si le'rla, el estudio, etc_étera, de este proceso. por supuesto eetá implicado el
Irr(xleso de "devenir" expresado a través de la combinación de r¡na refe-
mncia al "ser", onto (""T" en ontología) con otra referencia al ',origenr',
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"clevenir", "comenzar" y "cambiar"
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Referenc ias bibliográfie as
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